<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1815-5898</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Científica de Arquitectura y Urbanismo]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Arquitectura y Urbanismo]]></abbrev-journal-title>
<issn>1815-5898</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Facultad de ArquitecturaUniversidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría, Cujae]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1815-58982014000200004</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los primeros cines de La Habana]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Havana's First Cinemas]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Zardoya Loureda]]></surname>
<given-names><![CDATA[María Victoria]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Marrero Oliva]]></surname>
<given-names><![CDATA[Marisol]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría. Facultad de Arquitectura. ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[La Habana ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana. Dirección General de Proyectos de Arquitectura y Urbanismo (DGPAU). ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[La Habana ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<volume>35</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>36</fpage>
<lpage>48</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1815-58982014000200004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1815-58982014000200004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1815-58982014000200004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[A lo largo del primer cuarto del siglo XX las exhibiciones cinematográficas se convirtieron en una de las actividades recreativas más exitosas en La Habana. Las primeras salas capitalinas nacieron como resultado de la readecuación de locales existentes, en particular de viviendas, a la par del surgimiento de los primeros cines concebidos expresamente con esa finalidad, que, en general, no diferían en apariencia y organización de los viejos teatros. En el presente trabajo se reconstruye y se caracteriza el inicio de esa función a partir del análisis de un total de setenta y siete salas, que en su mayoría no han llegado al presente, de las que se pudo encontrar información de cuarenta y cinco de ellas en fuentes primarias.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[During the first quarter of the twentieth century, cinema-going became one of the most popular leisure activities for the inhabitants of Havana. Initially films were projected in specially adapted pre-existing spaces, houses in particular, while the fist purpose-built cinemas also began to appear. In general, the latter did not differ from the old theatres in terms of appearance and space organization. This article traces the beginnings of this new architectural function, through an analysis of seventy-seven cinema theatres of Havana, most of which have survived to this day. It has been possible to unearth information on forty-five of these buildings through research in primary sources.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[cines]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[teatros]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[cinemas]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[theaters]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <div align="right">       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>CON CRITERIO</B></font></p>       <p>&nbsp;</p>   </div> <B>     <P>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="4">Los primeros cines de La Habana</font>      <P>&nbsp;      <P>  </B>     <P><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3">Havana's First    Cinemas</font> </b> <B>    <P>&nbsp;      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;  </B>      <P>      <P>      <P><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Dra. Arq. María    Victoria Zardoya Loureda<SUP>I</sup>, Marisol Marrero Oliva<sup>II</sup></font></b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><SUP>I</sup>Instituto    Superior Politécnico José Antonio Echeverría. Facultad de Arquitectura. La Habana,    Cuba.    <br>   <sup>II</sup></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Oficina    del Historiador de la Ciudad de la Habana. Dirección General de Proyectos de    Arquitectura y Urbanismo (DGPAU).La Habana,    Cuba.</font>      <P>&nbsp;     <P>&nbsp; <hr>     <P>      <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>RESUMEN </B></font>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" class="justificar">A lo largo del primer cuarto del siglo XX las exhibiciones cinematográficas se convirtieron en una de las actividades recreativas más exitosas en La Habana.  Las primeras salas capitalinas nacieron como resultado de la readecuación de locales existentes, en particular de viviendas, a la par del surgimiento de los primeros cines concebidos expresamente con esa finalidad, que, en general, no diferían en apariencia y organización de los viejos teatros.  En el presente trabajo se reconstruye y se caracteriza el inicio de esa función a partir del análisis de un total de setenta y siete salas, que en su mayoría no han llegado al presente, de las que se pudo encontrar información de cuarenta y cinco de ellas en fuentes primarias. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> <b>Palabras clave:</b>    cines, teatros. </font></p> <hr>      <P> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>ABSTRACT </B></font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" class="justificar">During the first quarter of the twentieth century, cinema-going became one of the most popular leisure activities for the inhabitants of Havana. Initially films were projected in specially adapted pre-existing spaces, houses in particular, while the fist purpose-built cinemas also began to appear. In general, the latter did not differ from the old theatres in terms of appearance and space organization.  This article traces the beginnings of this new architectural function, through an analysis of seventy-seven cinema theatres of Havana, most of which have survived to this day. It has been possible to unearth information on forty-five of these buildings through research in primary sources. </font>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> <b>Keywords:</b> cinemas, theaters. </font> </p> <hr>      <P>      <P>&nbsp;     <P>&nbsp;     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><B>INTRODUCCI&Oacute;N</B></font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Este artículo es un fragmento de una investigación mucho más amplia que aborda la evolución de los cines en La Habana, desde el punto de vista tipológico y expresivo y además su impacto social y urbano, un tema prácticamente inédito dentro de la historiografía de la arquitectura habanera. Se presenta aquí solo el análisis de las primeras salas en las que se desarrollaron las proyecciones cinematográficas durante las tres primeras décadas del siglo XX. Fue un período de tanteos durante el cual aún no se había tomado conciencia de las características del nuevo espectáculo, que al desarrollarse en solo dos dimensiones, no requería de los mismos espacios y equipamientos de las representaciones teatrales. </font>      <P>&nbsp;      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><B>MATERIALES Y    M&Eacute;TODOS</B></font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><span class="justificar">La investigación se realizó en dos etapas. En la primera se empleó como método el análisis documental, apoyado por el trabajo de campo a partir de la observación, la medición, el registro, entrevistas,  encuestas y la elaboración de fichas. Se realizó una búsqueda y recopilación de información relacionada con la historia del cine y su desarrollo como función arquitectónica, conjuntamente con el inventario de los cines construidos en el período, tanto los que ya no existen como los que han llegado al presente, de los que se identificó su estado constructivo y uso actual. Las conclusiones a las que se arriban están basadas, sobre todo, en la revisión de fuentes primarias de información de diferente carácter. Se consultaron treinta y un legajos del Fondo de Urbanismo del Archivo Nacional de Cuba, el Anuario Cinematográfico y Radial Cubano (1940-1960), las revistas del Colegio de Arquitectos y las reglamentaciones urbanas vigentes en el período que se analiza. En la segunda etapa se realizaron análisis cuantitativos, cualitativos y comparativos, que permitieron arribar a conclusiones a partir de análisis histórico-lógico.  </span></font>      <P>&nbsp;      <P>      <P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><B>RESULTADOS Y DISCUSIÓN</B></font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>El inicio de    las proyecciones cinematográficas en La Habana </b></font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">¨La Habana, nuestra    capital de hoy, ha evolucionado con una rapidez e intensidad extraordinaria,    después de largo tiempo en que sus energías urbanas han permanecido inactivas.    De ciudad apacible, un tanto española, indolentemente recostada a la orilla    de un mar azul como las de todas las leyendas, se ha trocado en un período bastante    corto en ciudad de avanzada, sorprendentemente activa, con un incipiente carácter    cosmopolita que cada año se encargará de agrandar¨. <sup>[1]</sup> </font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Así describió Alejo    Carpentier en 1925 a La Habana. Efectivamente, en poco menos de tres décadas    la capital cubana multiplicó varias veces la extensión que había alcanzado durante    el período de dominación hispana. La ciudad creció vertiginosamente con la adición    de nuevas urbanizaciones conectadas por las viejas calzadas en sus sucesivas    prolongaciones y por nuevas vías, y flamantes edificios, modificaron su imagen.    Esa creciente expansión estuvo asociada a un significativo crecimiento demográfico    producido por la inmigración desde las áreas rurales, desde otras provincias    del país y también proveniente de Europa, en particular de España. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La franja del paseo    del Prado y sus alrededores adquirió gran protagonismo. Su importancia como    zona de espaciamiento y marco físico de actividades recreativas aumentó con    la aparición de connotados edificios públicos que transformaron la fisonomía    y el perfil de ese eje. Junto con la remodelación y construcción de nuevos hoteles,    se irguieron majestuosos palacios destinados a sedes de sociedades regionales    españolas, clubes y suntuosas residencias. Asimismo, los recién estrenados medios    de transporte el tranvía eléctrico y, sobre todo, el automóvil coadyuvaron a    la renovación del carácter de la zona. En ese ámbito comenzaron las proyecciones    de cine en Cuba (<a href="/img/revistas/au/v35n2/f0104214.jpg">figura 1</a>).</font>      
<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La primera función    cinematográfica en Cuba se produjo el 24 de enero de 1897, en un local ubicado    en Prado 126, entre San Rafael y San José. A partir de ese momento lo que comenzó    como entretenimiento de ferias en locales provisionales, se convirtió en un    negocio próspero y a la vez fue un instrumento eficaz de recreación, cultura,    educación y propaganda. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El cine buscó sitios    permanentes, primero en edificaciones acomodadas para ese fin y más tarde en    sus propios predios, diseñados según los requerimientos particulares de la actividad.    Este invento revolucionario, asociado a los muchos elementos «modernos» que    modificaron la vida en las primeras décadas del siglo XX, en poco tiempo se    convirtió en un espectáculo muy concurrido y en una fuerte industria. Los teatros    acogieron la nueva función y, a tal efecto, las modificaciones fueron simples    y no repercutieron en su exterior. El Irijoa, el Alhambra, el Payret <sup>[2]</sup>,    el Pacífico, el Shangai y el Tacón, entre otros, fueron utilizados para las    exhibiciones cinematográficas (<a href="#F2">figura 2</a>). Pero, además, se    construyeron nuevas salas a partir de remodelación de muchas viviendas. </font>     <P align="center"><img src="/img/revistas/au/v35n2/f0204214.jpg" width="580" height="866"><a name="F2"></a>      
<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En el diseño de    estas salas tuvo mucho peso la influencia norteamericana, tanto en la asimilación    de elementos tecnológicos de avanzada como en la propia concepción del edificio,    y así lo reconocían nuestros profesionales. El arquitecto Emilio de Soto, profesor    de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de La Habana, publicó en la    revista Arquitectura, en 1917, un artículo <sup>[3]</sup> con el análisis de    los requerimientos técnicos para el funcionamiento adecuado de una sala de proyecciones    y una clasificación de los cines a partir de tres tipos establecidos por los    norteamericanos: el obtenido de la reconstrucción de un local, el que se encuentra    al fondo o interior de edificios comerciales y el que consideró verdadero cine,    pues con solo ver su fachada es posible identificarlo. En el período que se    analiza en La Habana se dieron esos tres tipos, la adaptación de edificaciones,    la incorporación de salas de proyecciones dentro de edificios públicos y los    nuevos cines, pero en este caso, todavía no llegaron a adquirir una identidad    propia pues continuaron emparentados con los teatros. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>Casas adaptadas    para cines </b></font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En las zonas ya    consolidadas de La Habana, el inicio de la arquitectura para cines dio sus primeros    pasos con la adaptación de antiguas residencias unifamiliares, en su mayoría    casas tradicionales, del tipo de vivienda larga y estrecha con patio lateral,    propio de las tramas compactas. Su transformación incluyó cambios significativos    para otorgarles una imagen acorde con la función de sala para espectáculos públicos.    </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Las fachadas se    modificaron con una mayor decoración concentrada en las columnas y en los frisos,    mientras el pretil, con dimensiones por encima de las habituales, fue ornamentado    con profusión para contribuir a señalizar la presencia de la función, a modo    de reclamo propagandístico que favoreciera la prosperidad del negocio, lo que    modificó la imagen urbana del entorno más inmediato. No obstante, su filiación    con el repertorio doméstico siguió siendo evidente. Para estas primitivas salas,    al estar confinadas entre medianeras, quedaban restringidas las posibilidades    de juegos volumétricos, el uso de techos de pendientes empinadas y otros recursos    empleados en los repartos residenciales que proliferaron en la misma fecha (<a href="#F3">figura    3</a>). Pero sí se impuso la abundante ornamentación, distanciada de la parquedad    del neoclasicismo decimonónico.</font>      <P align="center"><img src="/img/revistas/au/v35n2/f0304214.jpg" width="580" height="500"><a name="F3"></a>     
]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En la segunda línea    de fachada se hicieron modificaciones de mayor envergadura, pues se requería    incrementar el área de vanos para garantizar la entrada y salida del público.    Como zona de vestíbulo se utilizó lo que antes era la sala de la casa, con las    escaleras laterales de acceso al balcony. En el espacio destinado a las habitaciones    fueron eliminados los tabiques divisorios para obtener un local amplio, al que    se dio una pequeña pendiente en el piso que facilitase ver las proyecciones.    Se emplearon cubiertas ligeras, soportadas por un entramado de vigas con apoyos    en las paredes extremas. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El patio lateral    continuaba siendo la fuente de ventilación natural y servía además como salida    adicional o de escape, requerimiento que debían cumplir los edificios destinados    a espectáculos públicos, aunque esta solución no satisfacía todas las exigencias    de seguridad, pues el único acceso directo al exterior se mantuvo por la entrada    principal. Algunas casas adaptadas extendían los límites del salón al ancho    de la parcela, con lo cual se eliminaba el patio lateral. Con tales modificaciones    lograron alcanzarse hasta 500 capacidades (<a href="/img/revistas/au/v35n2/f0404214.jpg">figura    4</a>). </font>      
<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Los cines ubicados    en avenidas o calzadas de primer y segundo orden, para las que se exigía el    uso de portales públicos corridos de 3,50 y 3,00 m de ancho, respectivamente    <sup>[4]</sup>, de libre acceso de transeúntes, mantuvieron el portal enmarcado    por dos o tres intercolumnios, en dependencia del ancho de la parcela. Los anuncios    de películas se colocaban en esta área con tableros en las paredes, reminiscencia    de los anuncios teatrales. El 1o de enero de 1900 fue abierto el local utilizado    para el cine Niza, próximo al teatro Payret, primero en ubicar el programa en    la puerta del local, lo que constituyó todo un acontecimiento <sup>[2 p. 42]</sup>.    En algunos casos se situaban además, carteles perpendiculares a la segunda línea    de fachada, a la vista de quien transitaba. En el portal también estaban las    taquillas para la venta de entradas, y en los cines más antiguos fue usual un    comercio o confitería anexa para el expendio de alimentos ligeros. De esta forma    los portales públicos de las calzadas devinieron en corredores de ocio en los    que el cine convivía con comercios y actividades recreativas de diferente carácter.</font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Entre los cines    nacidos a partir de la remodelación de una vivienda se destaca el Esmeralda    ubicado en la calzada de Monte, lo que condicionó la obligatoriedad del portal    de uso público corrido con sus edificaciones colindantes. En el primer cine    Esmeralda, concebido en 1908, quedaron combinados en forma ecléctica motivos    ornamentales de franca ascendencia modernista (<a href="/img/revistas/au/v35n2/f0504214.jpg">figura    5</a>). La fachada ondulante se dividía en dos; la superior era soportada por    gigantescas ménsulas con figuras de atlantes y rematada por un inusitado pretil    sinuoso. Llama la atención que su propietario, Antonio Díaz Blanco, en esa misma    fecha, construyó uno de los más importantes edificios Art Nouveau en La Habana:    el palacio Díaz Blanco. El proyecto del cine fue firmado por el maestro de obras    Alberto de Castro, quien también firmó el de otro emblemático exponente de este    lenguaje en la capital, la casa Crusellas, aunque probablemente su autoría en    ambos casos haya sido solo nominal. Pero los motivos modernistas del cine Esmeralda    corrieron peor suerte que los del palacio Díaz Blanco y la casa Crusellas, que    aún engalanan la zona central de La Habana: en 1925 fue remodelado como consecuencia    de problemas constructivos que provocaron el descenso de una de sus paredes    medianeras. A la fachada reconstruida se le otorgó una nueva imagen que aludía    al Renacimiento Español. En planta baja quedó un solo intercolumnio con un arco    carpanel sustentado por sendos pares de columnas salomónicas sobre pedestales.    Se eliminaron las cornisas y se construyó un balcón cerrado con tejadillo, perforado    por cuatro ventanas de persianería francesa enmarcadas por arcos y separadas    por minúsculas columnillas. A ambos lados se ubicaron los conocidos medallones    con rostros de guerreros que caracterizaron las versiones populares de este    lenguaje. </font>      
<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El cine Montecarlo    (<a href="/img/revistas/au/v35n2/f0604214.jpg">figura 6</a>), que comenzó    a funcionar en 1915 en el paseo del Prado, también muy próximo al teatro Payret,    en un lote estrecho y profundo entre medianeras, conforme a lo habitual en la    zona, ejemplifica las principales características de estas salas y las modificaciones    a que fueron sometidas muchas de ellas con el propósito de mejorar sus condiciones.    En 1934 fue reformado y a tal efecto se eliminó el patio lateral y se construyó    la platea a todo el ancho de la parcela, lo que significó una remodelación completa    de la planta. Su localización impidió que contara con el puntal adecuado para    una sala de proyecciones y condicionó que su expresión fuese similar a la de    las edificaciones colindantes destinadas a viviendas; no obstante, la presencia    del cartel y los anuncios publicitarios delataban su función. </font>      
<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El cine Lara se    inauguró en 1919, en una casa adaptada con ese propósito, ubicada también en    el paseo del Prado, eje en el que ya en existían más de una docena de salas    de exhibiciones cinematográficas (<a href="/img/revistas/au/v35n2/f0704214.jpg">figura    7</a>). En 1924 el arquitecto Emilio de Soto proyectó una reforma que mejoró    sustancialmente las condiciones de la instalación. A pesar de los impedimentos    que imponía el lugar, el arquitecto de Soto realizó notables modificaciones    para otorgarle una imagen más acorde con la función cine, sobre todo en la segunda    línea de fachada, que revistió con un acabado que imitaba cantería. La subdivisión    de la vidriera del gran vano central en cinco paños fue un recurso de diseño    empleado a menudo con la intención de jerarquizar la entrada de muchos edificios    públicos. Para aumentar las dimensiones del acceso fue necesario reforzar el    entrepiso con vigas doble T, recubiertas con un falso techo. En la fachada de    primera línea se colocaron figuras trabajadas en mortero y el rótulo con el    nombre del cine sobre el vano de entrada. Las trasformaciones interiores también    fueron notables. Se eliminó el patio, con lo cual aumentó la capacidad de lunetas,    y se concibieron salidas de escape, tal como estaba regulado, además de un balcony    con escaleras de acceso desde el vestíbulo y otra de escape con salida directa    a la calle. Las escaleras fueron construidas con bóvedas catalanas revestidas    en mármol y barandas de hierro rematadas con pasamanos también de mármol. El    Lara fue uno de los primeros cines en Cuba que utilizó ventiladores, a partir    de la reforma de 1924. </font>      
<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En estas casas    convertidas en cines se explotaron al máximo las posibilidades de los inmuebles    para tratar de satisfacer las exigencias de la nueva función, pero las dimensiones    de los lotes, así como las restricciones de sus emplazamientos, condicionados    por la medianería, impidieron dar soluciones más innovadoras. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>Los primeros    cines </b></font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Si bien la mayoría    de las exhibiciones cinematográficas del primer cuarto del siglo XX se desarrollaron    a partir de la adaptación de teatros y de la remodelación de viviendas adecuadas    a esa finalidad, en paralelo surgieron algunas tempranas edificaciones concebidas    ya como cines. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La primera sala    construida para esta función en La Habana fue el cine Actualidades, en la calle    Monserrate entre Neptuno y Ánimas, inaugurado el 18 de abril de 1906 por el    empresario Eusebio Azcue <sup>[2 p. 51]</sup>, que quizás sea el cine existente    más antiguo de América Latina<sup><a href="#n1">1</a><a name="n1a"></a></sup>.    Algunos autores le adjudican la primicia al salón Floredora<sup><a href="#n2">2</a><a name="n2a"></a></sup>    <sup>[5]</sup>, nombrado después Alaska, ubicado en calzada del Cerro y Palatino,    donde se encuentra hoy el cine Maravillas, lo que hace suponer que fuese un    antecedente de este. </font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Con independencia    de cuál de los dos haya sido en realidad el primer cine erigido expresamente    para tal finalidad, el Actualidades constituye un símbolo, aún en pie, de los    pasos iniciales. No se ha podido documentar si la construcción llegada hasta    el presente fue la que se edificó en tan temprana fecha, pero existen imágenes    de la década de los años veinte, en las que aparece tal como lo conocemos, lo    cual evidencia al menos una antigüedad de más de ochenta años. De hecho, es    el único sobreviviente de los cines levantados durante el primer cuarto de siglo    XX en la Habana. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Las exhibiciones    cinematográficas no nacieron como un entretenimiento independiente. Formaron    parte de un conjunto de actividades de esparcimiento que se complementaban entre    sí. El periódico El Mundo, (<a href="#F8">figura 8</a>) en su edición del 18    de abril de 1906, al anunciar la proyección de películas en el teatro Actualidades,    añadía que «…a un atractivo seguirá otro atractivo: el monumental cinematógrafo    […] con su aparato de proyecciones potentísimo y sus películas de extraordinario    mérito, será desalojado por las más célebres bailarinas, españolas y francesas    […]» <sup>[6]</sup>. </font>     <P align="center"><img src="/img/revistas/au/v35n2/f0804214.jpg" width="580" height="2420"><a name="F8"></a>      
<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El auge del negocio    condujo a la incorporación de salas de proyección en edificaciones ya existentes    o a la concepción de estas como parte de los atractivos de nuevos centros de    esparcimiento, como sucedió en el Parque de Palatino, inaugurado en El Cerro    en 1906, que incluía una sala dentro de su salón y la conocidas salas Politeama    Grande en los altos de la Manzana de Gómez, como parte del complejo de restaurante    y café Politeama Habanero, y Politeama Chico o Vaudeville, <sup>[7]</sup> inauguradas    en 1910 (<a href="/img/revistas/au/v35n2/f0904214.jpg">figura 9</a>). </font>      
<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En la medida en    el que el negocio proliferaba, fueron introducidas novedades constructivas para    beneficiar el desarrollo de las funciones. En mayo de 1910 abrió el Salón Norma,    (<a href="#F10">figura 10</a>) promocionado como el único cine con butacas de    caoba y piso con desnivel <sup>[7 p. 25]</sup> para favorecer la visión del    público hacia la pantalla. El Nueva Inglaterra, en San Rafael y Consulado, fue    inaugurado en abril de 1913 con 150 butacas, muy amplio para su época, e incluía    una confitería <sup>[7 pp. 25 y 30]</sup>. </font>     <P align="center"><img src="/img/revistas/au/v35n2/f1004214.jpg" width="580" height="500"><a name="F10"></a>      
<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Con vistas a contribuir    a la prosperidad de esa esfera, se emplearon diversos recursos, algunos muy    pintorescos. El Cinematour, emplazado en Ánimas entre Prado y Zulueta, inaugurado    en 1913, simulaba un vagón de ferrocarril en el que se exhibían películas sobre    viajes <sup>[7 p. 31]</sup>. A propósito, escribió Renée Méndez Capote: </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Cuando yo era un    poco mayorcita vino al Paseo del Prado, a un solar que estaba en esquina, al    costado de donde se hizo después el Teatro de la Comedia, un espectáculo cinematográfico    por demás interesante. Era un viejo vagón de ferrocarril, de aquellos de asientos    de pajilla, en uno de cuyos extremos habían colocado una pantalla. Se proyectaban    películas de viajes, vistas de países, mares, montañas, ríos, islas, selvas.    No se vendían más entradas que los asientos que tenía el vagón. La función no    era muy larga y se repetía constantemente. Con los tickets se repartía un programa    con el itinerario del viaje, y al terminarse cada vez la proyección, se encendían    las luces y se vaciaba el vagón. Muchas veces compramos dos y tres tickets,    porque nos fascinaba. Los empleados vestían de ferrocarril y el conductor pedía    el ticket después que uno se sentaba, como en un viaje de verdad. Por el pasillo    entre asientos, pasaba un vendedor de caramelos y bombones y agua de chichipó    fría... <sup>[8]</sup>. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Algunos teatros    dejaron de funcionar como tales y se destinaron solo a cines, lo que en ocasiones    implicó remodelaciones de diferente carácter y el cambio del nombre, como ocurrió    con el cine Campoamor, que en 1915, después de un incendio precisamente en el    local de la compañía cinematográfica que radicaba en ese lugar, reemplazó al    antiguo teatro Albisu (<a href="#F11">figura 11</a>). Sobre esta sala se comentó    en 1918: </font>     <P align="center"><img src="/img/revistas/au/v35n2/f1104214.jpg" width="580" height="530"><a name="F11"></a>      
]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Por lo que respecta    al moderno teatro Campoamor (sustituto del Albisu), milagrosamente salvado del    incendio, no obstante sus recomendables condiciones como obra de ingeniería,    nadie osará negar que como teatro dadas nuestras peculiares condiciones climatológicas,    su ubicación en el centro de un edificio destinado a múltiples usos y su falta    de ventilación es uno de los peores teatros de La Habana […] el dejarlo donde    está equivale a condenar al nuevo edificio del Centro Asturiano a no tener patio    […] teniendo en cuenta las ordenanzas referidas a la construcción de portales    para el tránsito público, equivaldría a perpetuar ambas cosas, no quedaría espacio    disponible para patio ni el nuevo teatro ganaría en amplitud ni en condiciones    higiénicas <sup>[9]</sup>. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Entre 1915 y 1920,    la aparición de salas en la calle Prado cobró un notable auge. Se construyeron    durante esos años cines de la talla del Fausto<sup><a href="#n3">3</a><a name="n3a"></a></sup>,    en Prado y Colón, considerado entonces el más lujoso de la ciudad, próximo al    Maxim, en Prado y Virtudes, y al Galatea, en Prado y San José, los dos de más    categoría en la capital. También fue famoso el Prado, en Prado y Trocadero <sup>[2    pp. 88 y 95]</sup>, nombrado Margot a partir de 1918. Se edificaron cines, además,    en el interior de los hoteles Sevilla y Miramar <sup>[10]</sup> (<a href="#F12">figura    12</a>). </font>     <P align="center"><img src="/img/revistas/au/v35n2/f1204214.jpg" width="580" height="850"><a name="F12"></a>      
<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Hasta 1925 el área    próxima al paseo del Prado y sus inmediaciones concentraba la mayor cantidad    de cines en La Habana, seguida en primacía por la calle San Rafael, reconocida    también por el auge de su actividad comercial. A propósito del protagonismo    de esa zona Alejo Carpentier comentó:</font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Y entonces empezó    el gran auge del cine […]. Y las salas de proyecciones empezaron a multiplicarse    en La Habana, en una forma tal que solamente en Prado estaba el Margot, el Fausto,    el Prado, el Montecarlo, el Niza y uno más cuyo nombre no recuerdo; en San Rafael    estaba el Norma, estaba el Inglaterra. Y en fin, por todos los barrios ya había    cine, en todas partes había cine. Unos de estreno, otros de días de moda como    el Fausto […] <sup>[11]</sup>. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Los cines al    aire libre </b></font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En julio de 1909    se inauguró el Miramar Garden, en Prado y Malecón, primera sala al aire libre    <sup>[12]</sup>, modalidad que con el tiempo se hizo muy popular, pues como    entonces el cine era silente, los ruidos exteriores no entorpecían su disfrute.    El mayor inconveniente era que el público debía estar a la intemperie. Próximo    a este, en Prado, entre Ánimas y Virtudes se construyó en 1919 el cine Royal,    también al aire libre que tuvo aspecto de carpa de circo (<a href="#F13">figura    13</a>).</font>     <P align="center"><img src="/img/revistas/au/v35n2/f1304214.jpg" width="580" height="450"><a name="F13"></a>      
<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En 1915 se inauguró    la carpa-cine La Tienda Negra de Santos y Artigas, promovida como espectáculo    cinematográfico al estilo americano <sup>[7 p. 41]</sup>, en la calle Belascoaín,    cerca de Cuatro Caminos. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La modalidad de    cines al aire libre, o de verano, como se les llamó, se expandió con éxito,    sobre todo hacia aquellas áreas de la ciudad que se consolidaban en esos años.    En el Vedado, que ya empezaba a ser la zona preferida por los sectores de mayores    ingresos, se inauguró el Mascota en septiembre de 1915, en 17 y 2, y en 1920    el conocido Trianón, sito en Línea y Paseo, que aunque desde sus inicios fue    considerado una sala de lujo, nació como cine al aire libre <sup>[13]</sup>.    </font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En 1921 se inauguró    un nuevo cine Maxim, en Prado y Ánimas, con capacidad para 1 500 personas, del    que se elogiaba la buena ventilación de su salón <sup>[14]</sup>. Al respecto    comentaría Eduardo Robreño: «Enfrente [en el Prado] había un cine, empezaba    la época del cine, el cine Maxim se llamaba, que, por cierto, era al aire libre.    En la temporada de lluvia, como era natural, funcionaba poco; porque había veces    que las películas de William Harol y de Tom Mix eran interrumpidas por el agua»    <sup>[15]</sup></font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En el antiguo municipio    de Marianao, al oeste del río Almendares, fueron emplazadas varias salas de    este carácter. En 1915 se concibió un «cine de verano» en la calle 5, entre    pasaje C y 2 (hoy 27 entre 64 y 64 A, Playa), concebido para 600 espectadores    en lunetas y además 20 palcos, uno de ellos para el alcalde <sup>[16]</sup>    (<a href="/img/revistas/au/v35n2/f1404214.jpg">figura 14</a>). Estos cines    mostraban un eclecticismo sencillo, generalmente con un frontón al centro, enmarcado    por columnas, en lo que, más que una fachada, resultaba un muro delimitador    del recinto. Los únicos locales cerrados eran los servicios sanitarios, detrás    de la zona de la pantalla, y la cabina de proyección, del lado contrario. </font>      
<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Nacieron asimismo,    otras salas que si bien eran techadas, sus laterales estaban delimitados por    malletas de madera que a modo de celosías constituían un cierre semitransparente    para el paso de la brisa, similares a las usadas en las residencias de las zonas    costeras. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En esas áreas en    proceso de consolidación también fueron construidos cines muy modestos, en naves    sencillas de madera, como el Recreo, en 1915, ubicado en la calzada de Luyanó,    remodelado en 1918 para sustituirle la primera crujía por mampostería, según    diseño del arquitecto Sergio Ruiz de Lavín <sup>[17]</sup>, quien en 1920 proyectó    otro similar en la esquina conformada por las calles 3ra. y A, Buenavista, Marianao,    (hoy calle 66 y 29 A, Playa) <sup>[18]</sup>, con una expresión indefinida entre    vivienda y comercio convencional. En ambas naves se utilizaron estructuras esqueléticas    de madera, del tipo balloon frame, un sistema llegado a Cuba desde Estados Unidos    a mediados del siglo XIX. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>La deuda con    los teatros </b></font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Al iniciarse la    década de los años veinte en el centro consolidado de La Habana se construyeron    nuevos cines que por su elegancia y dimensiones se diferenciaron de la sencillez    de las primeras salas. Pero estas edificaciones pervivía la apariencia de los    teatros. Entre estos se destacan el Capitolio, actual Campoamor, en Industria    y San José y el Neptuno, en la calle homónima (<a href="#F15">figura 15</a>).    De igual forma dos teatros de la calle Consulado se convirtieron en cines, el    Majestic y el Verdún. </font>     <P align="center"><img src="/img/revistas/au/v35n2/f1504214.jpg" width="580" height="500"><a name="F15"></a>      
<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El cine Majestic    fue construido originalmente para Teatro de la Comedia, hecho al que aluden    las máscaras que forman parte de su ecléctica decoración (<a href="#F16">figura    16</a>). La monumentalidad de los dos pares de columnas corintias en los extremos    de la fachada, recuerda el tratamiento dado a algunos teatros europeos. Por    tal razón, el Majestic no se mimetizaba con las viviendas colindantes como otros    cines de la zona, pues su expresión lo señalaba inequívocamente como una sala    de espectáculos públicos. Está ubicado en la calle Consulado, muy próximo al    cine Verdún, en el eje en el que se concentraron durante las primeras décadas    del siglo XX las principales entidades vinculadas con este tipo de negocio en    Cuba. Sus interiores se modificaron en 1936 con una nueva decoración basada    en motivos Art Decó, a tono con el momento. El Verdún también nació como teatro    y, al igual que otros de su género, se convirtió en cine tras el auge adquirido    por el negocio cinematográfico y la relevancia que en ese ámbito habría de lograr    la calle Consulado, donde se encuentra ubicado (<a href="#F17">figura 17</a>).    A los largo de los años treinta fue remodelado en dos ocasiones y como parte    de las acciones realizadas se modificaron su fachada y sus interiores. </font>     <P align="center"><img src="/img/revistas/au/v35n2/f1604214.jpg" width="580" height="950"><a name="F16"></a>      
<P align="center"><img src="/img/revistas/au/v35n2/f1704214.jpg" width="580" height="500"><a name="F17"></a>     
]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">De igual forma    en zonas distantes de las áreas centrales, aparecieron otros cines vistosos    como el Olimpic en el Vedado, (<a href="#F18">figura 18</a>) Carral en Guanabacoa,    el Céspedes en Regla y el Principal en Marianao. </font>     <P align="center"><img src="/img/revistas/au/v35n2/f1804214.jpg" width="580" height="850"><a name="F18"></a>      
<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El Carral fue construido    en la zona más antigua de la vieja villa de Guanabacoa en 1923, próximo a otros    edificios públicos (<a href="#F19">figura 19</a>). Su ubicación entre medianeras    obligó a concentrar la carga decorativa en la fachada, ejemplo de la pluralidad    de motivos ornamentales que caracterizó la arquitectura ecléctica habanera.    En este caso se fusionaron algunos elementos neoárabes con otros neocoloniales,    expresados en la sinuosa curvatura del arco monumental que jerarquiza el acceso    al edificio, apoyado en dos pares de columnas dóricas. Resulta significativa    la bóveda casetonada con hornacinas que distingue el acceso y la inclusión de    motivos ornamentales dentro de cada casetón. El nombre del cine formó parte    del diseño del pavimento del portal construido con terrazo integral.</font>      <P align="center"><img src="/img/revistas/au/v35n2/f1904214.jpg" width="580" height="650"><a name="F19"></a>     
<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En 1927 se construyó    el cine Principal en un privilegiado emplazamiento de la Calzada Real de Marianao,    la vía más importante de ese territorio, en el lote en que se encontraba, el    teatro del mismo nombre, una de las más destacadas entidades culturales del    antiguo municipio Marianao, derrumbado por el paso devastador de un ciclón,    en octubre de 1926 (<a href="#F20">figuras 20</a> y <a href="#F21">21</a>).    Al inicio se nombró Berndes por el apellido de su propietario, pero más tarde    retomó el nombre del reconocido teatro. La nueva edificación sobrepasó con creces    en majestuosidad a su precedente. El arquitecto Ricardo Edelman ideó un elegante    edificio con la fachada organizada a partir de una estricta simetría. Aunque    se pensó para cinematógrafo, su concepción fue aún deudora de los teatros. La    diferenciación de dos volúmenes, uno más bajo que contiene el portal y el vestíbulo,    y el otro conformado por la sala de proyección de mayor puntal, perpetúa el    esquema empleado en los antiguos teatros, como el Tacón. La bella marquesina    de hierro y la ubicación de los servicios sanitarios al frente, a ambos lados    de la pantalla, también lo atestiguan. El proyecto original de la fachada concebía    un arco carpanel de mayor luz al centro, flanqueado por dos arcos de medio punto    sustentados por columnas cilíndricas y pilastras cuadradas. En los extremos    y a ambos lados del arco central se dispusieron otras pilastras cuadradas de    orden monumental. El frontón al centro del pretil con balaustradas laterales    acentuaba el clasicismo de la composición. Sin embargo, se construyó una fachada    mucho más parca, que mantuvo la triple arcada, pero con vanos uniformes, más    esbeltos, sin alusiones a los órdenes y concentrados hacia el centro, de forma    tal que a ambos lados quedaron dos paños continuos que sobresalían con discreción.    El pretil es liso y las alusiones decorativas al lenguaje clásico prácticamente    se restringieron a la cornisa y las ménsulas que la sustentan. Llama la atención    que en el cine Principal, a pesar de su composición académica, la decoración    empleada fue mucho menos profusa que la de la mayoría de los edificios públicos    construidos en esa época, lo que pudo estar motivado por razones económicas,    o tal vez por influencia de algunas ideas que ya empezaban a circular en Cuba    a favor de la simplificación formal de la arquitectura. </font>     <P align="center"><img src="/img/revistas/au/v35n2/f2004214.jpg" width="580" height="500"><a name="F20"></a>      
<P align="center"><img src="/img/revistas/au/v35n2/f2104214.jpg" width="580" height="595"><a name="F21"></a>     
<P>&nbsp;     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b><span class="justificar">CONCLUSIONES    </span></b></font>      <P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En    1930 funcionaban en La Habana unas cincuenta salas. El auge del cine como negocio    y como actividad recreativa condujo a que los principales teatros capitalinos    fuesen utilizados para exhibiciones cinematográficas y además a la adaptación    de muchas viviendas para ese fin. Asimismo, nacieron los primeros cines, aún    deudores de los teatros en cuanto a su concepción en planta, volumetría y espacialidad,    que constituyeron obras destacadas de gran impacto social y urbano. Los llamados    cines de verano o al aire libre fueron una modalidad que tuvo auge en las zonas    distantes al centro de la ciudad y languideció tras la aparición del cine sonoro.    El estudio de estas primeras salas casi centenarias, que en su mayoría no conocimos,    permite una mejor comprensión del impacto de esa función en la capital y de    la arquitectura que se produjo durante esos años. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">A    esos primeros cines, objeto de interés de este trabajo, le sucedieron en la    década de los años treinta otras salas ya adecuadas a las exigencias de las    proyecciones. Nacieron entonces grandes salas, con más de mil capacidades para    los espectadores, con una imagen propia que delataba inequívocamente su función,    pero esa es otra etapa en la evolución de la tipología de los cines habaneros,    posterior a lo que aquí se analiza, mucho más conocida, pues gran parte de ellos    sí ha llegado hasta el presente. </font>      <P>      <P class="justificar"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Notas</font></b>      <P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a href="#n1a">1</a><a name="n1"></a> Conversación con el Arq. Alejandro Ochoa Vega, coautor del libro Espacios distantes… aún vivos. Las salas cinematográficas de la ciudad de México. </font>      <P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a href="#n2a">2</a><a name="n2"></a> Fausto Canel, en su artículo «Breve historia de un cine», cita una investigación de Joaquín Equilior en la que se hace esa afirmación.</font>      <P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a href="#n3a">3</a><a name="n3"></a> Anterior al que fue construido en 1939 según proyecto del arquitecto Saturnino Parajón.</font>      <P>&nbsp;      <P>&nbsp;      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><B><span class="justificar">REFERENCIAS    BIBLIOGR&Aacute;FICAS</span></B></font>     <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">1.    CARPENTIER, Alejo. "La Habana moderna". En: <i>Libro de Cuba</i>. La Habana:    Impreso en los talleres del Sindicato de Artes Gráficas de La Habana, 1925,    pp. 471.     </font>      <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">2.    RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, Raúl. <i>El cine silente en Cuba</i>. La Habana: Editorial    Letras Cubanas, 1992. p. 34.     </font>      <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">3.    DE SOTO, Emilio "Teatros y cines". <i>Arquitectura</i>. La Habana, 1917, No.    Diciembre, pp. 21.     </font>      <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">4.    VALLADARES MORALES, Angel Luis. "Ordenanzas de la construcción, capítulo II.    Vías Urbanas, art. 36 y 37". En: <i>Urbanismo y Construcción</i>. 1ra. ed. La    Habana: Editorial P. Fdez. y Cía., 1947. p. 6.     </font>      <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">5.    CANEL, Fausto: "Breve historia de un cine". <i>Lunes de Revolución</i>. La Habana,    6 febrero 1961, No. 94, pp. 54-57.     </font>      <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">6.    EL MUNDO. "Vida Teatral". <i>El Mundo</i>. Madrid: 18 abril de 1906.     </font>      <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">7.    DOUGLAS, María Eulalia. <i>La Tienda Negra. El Cine en Cuba (1897-1990).</i>    La Habana: Editorial Cinemateca de Cuba, 1996. p. 25.     </font>      <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">8.    MENDEZ CAPOTE, Renée. <i>Memorias de una cubanita que nació con el siglo</i>.    Santa Clara: Universidad Central de Las Villas, Dirección de Publicaciones,    1963. p. 174.     </font>      <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">9.    ARQUITECTURA. "El edificio del Centro Asturiano". <i>Arquitectura</i>. La Habana,    Octubre 1918, Vol. 2, No. 4, pp. 35-37.     </font>      <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">10.    PIÑERA, Walfredo. "Los templos de la fantasía". <i>OPUS Habana</i>. 1998, Vol.    2, No. 4, p. 48-55.     </font>      <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">11.    CARPENTIER, Alejo. <i>Habla Carpentier…sobre la Habana (1912-1930)</i>. [película].    La Habana: ICAIC. Entrevista filmada por el ICAIC.     </font>      <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">12.    PIÑERA, Walfredo; CUMANÁ, Ma. Caridad. <i>Mirada al cine cubano.</i> La Habana:    Ediciones OCIC, 1999. p. 60.     </font>      <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">13.    RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, Raúl. "Testimonio de Renée Méndez Capote". En: RODRÍGUEZ    GONZÁLEZ, Raúl. <i>El cine silente en Cuba</i>. La Habana: Editorial Letras    Cubanas, 1992. p. 105.     </font>      <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">14.    SOCIAL. "El nuevo cine Maxim". <i>Social</i>. La Habana, Mayo 1921, vol. 6,    No.5, p. 73.     </font>      <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">15.    ROBREÑO, Eduardo. "Yo soy habanero por los cuatro costados". En: <i>La Habana    que va conmigo</i>. La Habana: Editorial Letras Cubanas, 2002. p. 51.     </font>      <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">16.    ARCHIVO NACIONAL DE CUBA. <i>Expediente 119, Caja 3, Fondo Urbanismo</i>. La    Habana: Archivo Nacional de Cuba, 1915.     </font>      <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">17.    ARCHIVO NACIONAL DE CUBA. <i>Expediente 37559, Legajo 87-L, Fondo Urbanismo</i>.    La Habana: Archivo Nacional de Cuba, 1918.     </font>      <!-- ref --><P class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">18.    ARCHIVO NACIONAL DE CUBA. <i>Expediente 293, Caja 6, Fondo Urbanismo</i>. La    Habana: Archivo Nacional de Cuba, 1920.     </font><span class="justificar"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    </font></span>      <P>&nbsp;     <P>&nbsp;      <P>     <P>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Recibido:</b> 1 de febrero de 2014.    <BR>   <b>Aprobado:</b> 4 de abril de 2014. </font>      <P>&nbsp;     <P>&nbsp;      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>María    Victoria Zardoya Loureda</I>. Instituto    Superior Politécnico José Antonio Echeverría. Facultad de Arquitectura. La Habana,    Cuba. Correo electr&oacute;nico:    <U><FONT COLOR="#0000ff"><a href="mailto:mvzardoya@arquitectura.cujae.edu.cu">mvzardoya@arquitectura.cujae.edu.cu</a></FONT></U>    </font>       ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CARPENTIER]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alejo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Habana moderna]]></article-title>
<source><![CDATA[Libro de Cuba.]]></source>
<year>1925</year>
<page-range>471</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Impreso en los talleres del Sindicato de Artes Gráficas de La Habana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[RODRÍGUEZ GONZÁLEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Raúl]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El cine silente en Cuba.]]></source>
<year>1992</year>
<page-range>34</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Letras Cubanas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DE SOTO]]></surname>
<given-names><![CDATA[Emilio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Teatros y cines]]></article-title>
<source><![CDATA[Arquitectura]]></source>
<year>1917</year>
<numero>Diciembre</numero>
<issue>Diciembre</issue>
<page-range>21</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[VALLADARES MORALES]]></surname>
<given-names><![CDATA[Angel Luis]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ordenanzas de la construcción, capítulo II. Vías Urbanas, art. 36 y 37]]></article-title>
<source><![CDATA[Urbanismo y Construcción.]]></source>
<year>1947</year>
<edition>1ra</edition>
<page-range>6</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial P. Fdez. y Cía.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CANEL]]></surname>
<given-names><![CDATA[Fausto]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Breve historia de un cine]]></article-title>
<source><![CDATA[Lunes de Revolución]]></source>
<year>6 fe</year>
<month>br</month>
<day>er</day>
<numero>94</numero>
<issue>94</issue>
<page-range>54-57</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<collab>EL MUNDO</collab>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Vida Teatral]]></article-title>
<source><![CDATA[El Mundo]]></source>
<year>18 a</year>
<month>br</month>
<day>il</day>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DOUGLAS]]></surname>
<given-names><![CDATA[María Eulalia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La Tienda Negra. El Cine en Cuba (1897-1990).]]></source>
<year>1996</year>
<page-range>25</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Cinemateca de Cuba]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MENDEZ CAPOTE]]></surname>
<given-names><![CDATA[Renée]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Memorias de una cubanita que nació con el siglo.]]></source>
<year>1963</year>
<page-range>174</page-range><publisher-loc><![CDATA[Santa Clara ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Central de Las Villas, Dirección de Publicaciones]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<collab>ARQUITECTURA</collab>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El edificio del Centro Asturiano]]></article-title>
<source><![CDATA[Arquitectura]]></source>
<year>Octu</year>
<month>br</month>
<day>e </day>
<volume>2</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>35-37</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PIÑERA]]></surname>
<given-names><![CDATA[Walfredo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los templos de la fantasía]]></article-title>
<source><![CDATA[OPUS Habana]]></source>
<year>1998</year>
<volume>2</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>48-55</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CARPENTIER]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alejo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Habla Carpentier…sobre la Habana (1912-1930).]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[ICAIC]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PIÑERA]]></surname>
<given-names><![CDATA[Walfredo]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[CUMANÁ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ma. Caridad]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Mirada al cine cubano.]]></source>
<year>1999</year>
<page-range>60</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ediciones OCIC]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[RODRÍGUEZ GONZÁLEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Raúl]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Testimonio de Renée Méndez Capote]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[RODRÍGUEZ GONZÁLEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Raúl]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El cine silente en Cuba.]]></source>
<year>1992</year>
<page-range>105</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Letras Cubanas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="journal">
<collab>SOCIAL</collab>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El nuevo cine Maxim]]></article-title>
<source><![CDATA[Social]]></source>
<year>Mayo</year>
<month> 1</month>
<day>92</day>
<volume>6</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>73</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ROBREÑO]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eduardo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Yo soy habanero por los cuatro costados]]></article-title>
<source><![CDATA[La Habana que va conmigo.]]></source>
<year>2002</year>
<page-range>51</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Letras Cubanas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>ARCHIVO NACIONAL DE CUBA</collab>
<source><![CDATA[Expediente 119, Caja 3, Fondo Urbanismo.]]></source>
<year>1915</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Archivo Nacional de Cuba]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>ARCHIVO NACIONAL DE CUBA</collab>
<source><![CDATA[Expediente 37559, Legajo 87-L, Fondo Urbanismo.]]></source>
<year>1918</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Archivo Nacional de Cuba]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>ARCHIVO NACIONAL DE CUBA</collab>
<source><![CDATA[Expediente 293, Caja 6, Fondo Urbanismo.]]></source>
<year>1920</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Archivo Nacional de Cuba]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
