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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Cirugía]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Incidencia de sepsis urinaria en el paciente instrumentado]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital General Docente Aleida Fernández Chardiet  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A descriptive and prospective study about the incidence of arinary sepsis on the catheterized patient was carried out. The universe was composed of 64 patients that attended the Urology Department of the "Aleida Fernández Chardiet" General Teaching Hospital due to low obstructive urinary diseases that required urological catheterization from July to December, 1996. The objectives of this study were to know the clinical manifestations following contreterization and to show that when the technique is correctly applied the urinary sepsis may be prevented. Urinary catheterization its diversity, technique and different uses were explained. The bacterial culture was positive between 30 and 40 % of these patients. The most frequent symptoms were urethral ardor and fever with chills. It was recommended an adequate application of the technique by the medical and paramedical personnel in charge of catheterization]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[INFECCIONES URINARIAS]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[CATETERISMO URINARIO]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[URINARY TRACT INFECTIONS]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[URINARY CATHETERIZATION]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital General Docente "Aleida Fern&aacute;ndez Chardiet", G&uuml;ines </p> <H2> Incidencia de sepsis urinaria en el paciente instrumentado</H2> <I><A HREF="#x">Dr. Jorge Gallardo G&aacute;lvez<SUP>1</SUP></A></I> <H4> RESUMEN</H4> Se realiz&oacute; un estudio descriptivo y prospectivo sobre la incidencia de sepsis urinaria en el paciente instrumentado. El universo estuvo constituido por 64 pacientes que acudieron a la Consulta de Urolog&iacute;a del Hospital General Docente "Aleida Fern&aacute;ndez Chardiet", por enfermedades urinarias obstructivas bajas que requirieron de instrumentaciones urol&oacute;gicas, en los meses de julio a diciembre de 1996. Los objetivos estuvieron dirigidos a conocer cu&aacute;les eran las manifestaciones cl&iacute;nicas despu&eacute;s de la instrumentaci&oacute;n y demostrar si al realizar una t&eacute;cnica correcta se puede prevenir la sepsis urinaria. Se explica el cateterismo urinario, su diversidad, t&eacute;cnica y diferentes usos. Se verific&oacute; que el cultivo bacteriano fue positivo entre el 30 y 40 % de los pacientes instrumentados. Los s&iacute;ntomas m&aacute;s frecuentes fueron ardor uretral y fiebre con escalofr&iacute;os. El uso de una t&eacute;cnica adecuada disminuye la frecuencia de sepsis urinaria. Se recomienda la realizaci&oacute;n de una t&eacute;cnica correcta por el personal m&eacute;dico y param&eacute;dico que realiza las instrumentaciones.      <P><I>Descriptores DeCS:</I> INFECCIONES URINARIAS/epidemiolog&iacute;a; CATETERISMO URINARIO/efectos adversos.      <P>La ciencia m&eacute;dica se encuentra en pleno dinamismo, pues nuevos m&eacute;todos    de ex&aacute;menes aparecen, las t&eacute;cnicas semiol&oacute;gicas se perfeccionan,    los cuadros cl&iacute;nicos cada vez se conocen mejor y los procedimientos terap&eacute;uticos    m&eacute;dicos o quir&uacute;rgicos, son d&iacute;a a d&iacute;a m&aacute;s    numerosos, lo que trae todo esto como consecuencia una mayor suma de conocimientos    que el estudiante debe tener.      <P>El hombre enfermo suele estar sometido a influencias ambientales, donde diversos trabajadores de la medicina ejercen sus funciones en proporci&oacute;n variable, pero donde cada uno debe desempe&ntilde;ar una labor espec&iacute;fica tanto en el diagn&oacute;stico y el tratamiento, como en el pron&oacute;stico y la posibilidad de rehabilitaci&oacute;n.      <P>La cl&iacute;nica genitourinaria es una de las especialidades que m&aacute;s ha progresado en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os y tiene como recurso un variado y rico instrumental que ha contribuido con eficacia a su actual grado de progreso; sin embargo, a pesar del desarrollo tecnocr&aacute;tico del personal que efect&uacute;a las instrumentaciones, todos los estudios concuerdan en que sigue siendo la infecci&oacute;n urinaria su enemigo m&aacute;s frecuente y &eacute;sta debe tenerse en cuenta posinstrumentaci&oacute;n. <H4> Objetivos</H4>  <H4> General</H4>  <UL>     <LI> Correlacionar la frecuencia de sepsis urinaria en relaci&oacute;n con la instrumentaci&oacute;n urol&oacute;gica.</LI>     </UL>  <H4> Espec&iacute;ficos</H4>  <OL>     <LI> Mostrar las caracter&iacute;sticas generales de los pacientes estudiados, como el sexo y la afecci&oacute;n por la que se le realiz&oacute; la instrumentaci&oacute;n.</LI>      <LI> Definir cu&aacute;les son las manifestaciones cl&iacute;nicas m&aacute;s frecuentes despu&eacute;s de la instrumentaci&oacute;n.</LI>      <LI> Exponer los resultados bacteriol&oacute;gicos hallados en los pacientes instrumentados.</LI>      ]]></body>
<body><![CDATA[<LI> Demostrar si al realizar una t&eacute;cnica correcta se puede prevenir la sepsis urinaria en los pacientes instrumentados.</LI>     </OL>  <H4> M&Eacute;TODOS</H4> Se efectu&oacute; un estudio descriptivo y prospectivo sobre la incidencia de sepsis urinaria en el paciente instrumentado. Nuestro universo estuvo constituido por el total de pacientes, que fueron 64, y que acudieron a la Consulta Externa de Urolog&iacute;a del Hospital General Docente "Aleida Fern&aacute;ndez Chardiet", de G&uuml;ines, por enfermedades urinarias obstructivas bajas que requirieron de instrumentaciones urol&oacute;gicas entre los meses de junio a diciembre de 1996. Un total de 184 instrumentaciones se realizaron por este motivo.      <P>La fuente de informaci&oacute;n fueron los resultados de los pacientes estudiados y las historias cl&iacute;nicas de la Consulta Externa de Urolog&iacute;a.      <P>Todos los pacientes se instrumentaron al menos en una ocasi&oacute;n y se siguieron por consulta entre los 5 y 10 d&iacute;as posteriores, para conocer los s&iacute;ntomas cl&iacute;nicos presentados posinstrumentaci&oacute;n y el resultado bacteriol&oacute;gico del cultivo de orina que se realiz&oacute; al d&iacute;a siguiente.      <P>La instrumentaci&oacute;n del paciente es la maniobra mediante la cual se hace pasar determinado equipo o instrumento a la vejiga a trav&eacute;s de la uretra, sus objetivos son diagn&oacute;sticos y terap&eacute;uticos.<SUP>1</SUP>      <P>El estudio se bas&oacute; en la dilataci&oacute;n, exploraci&oacute;n de la uretra y en cambios de sondas permanentes.      <P>A los pacientes se les facilit&oacute; la entrega del frasco est&eacute;ril del cultivo y orient&oacute; la toma de muestra. La obtenci&oacute;n de &eacute;sta para el cultivo se hizo despu&eacute;s de haber iniciado la micci&oacute;n, dirigir el chorro de orina al frasco est&eacute;ril y antes de que haya terminado la micci&oacute;n deber&aacute; retirarse el recipiente, el cual se tapar&aacute; correctamente y se entregar&aacute; en el Laboratorio de Microbiolog&iacute;a.      <P>A todos los pacientes se les orient&oacute; el d&iacute;a de la instrumentaci&oacute;n, ingerir 2 tabletas cada 12 horas de sulfaprim o &aacute;cido nalid&iacute;xico. Para la selecci&oacute;n del medi-camento es importante clasificar el tipo de bacteria; la <I>Escherichia coli</I> ha sido la m&aacute;s frecuentemente hallada en el 80 % de las infecciones urinarias.<SUP>2 </SUP>El criterio bacteriol&oacute;gico se manej&oacute; al tener en cuenta los postulados de <I>Kass.</I><SUP>3,4 </SUP>Se consider&oacute; negativo el urocultivo cuando se obtuvo menos de 10 000 ufc/cc, dudoso el que oscil&oacute; entre 10 000 y 100 000 ufc/cc y positivo el que ten&iacute;a m&aacute;s de 100 000 ufc/cc. El urocultivo dudoso junto al no &uacute;til por contaminaci&oacute;n, se desecharon del estudio al no poderse precisar sus implicaciones cl&iacute;nicas en la instrumentaci&oacute;n.      <P>La cooperaci&oacute;n del paciente se asegurar&aacute; si se le explica la necesidad del tratamiento y su &iacute;ndole; lo m&aacute;s conveniente es que el enfermo se presente voluntariamente a la cateterizaci&oacute;n. Su actitud hostil va acompa&ntilde;ada inevitablemente de excitaci&oacute;n, lo que impide la relajaci&oacute;n y aumenta las molestias y los posibles peligros. Por lo cual se deber&aacute; proceder de la siguiente forma: <OL>     <LI> Identificar al paciente y brindarle psicoterapia de apoyo para obtener una mayor cooperaci&oacute;n durante el procedimiento y estrechar m&aacute;s el v&iacute;nculo m&eacute;dico- paciente.</LI>      ]]></body>
<body><![CDATA[<LI> Lavarse las manos.</LI>      <LI> Preparar el equipo necesario.</LI>      <LI> Colocar el parab&aacute;n para aislar al paciente.</LI>      <LI> Dejar al descubierto los genitales y cubrir el resto del cuerpo.</LI>      <LI> Aplicar la soluci&oacute;n desinfectante, pasar la torunda una vez, de arriba hacia abajo y secar la regi&oacute;n.</LI>      <LI> Lavarse nuevamente las manos.</LI>      <LI> Colocarse los guantes.</LI>      <LI> Lubricar la sonda con la soluci&oacute;n est&eacute;ril y anest&eacute;sico.</LI>      <LI> Si es mujer se coloca en posici&oacute;n de litotom&iacute;a, despu&eacute;s de realizada la limpieza y desinfecci&oacute;n de los genitales externos; con la mano izquierda se separan los labios mayores y menores para permitir as&iacute; visualizar el meato urinario; con la mano derecha se introduce el instrumento a la vejiga suavemente, pero con mano firme.</LI>      <LI> Si es hombre, despu&eacute;s de la asepsia, la anestesia y la lubricaci&oacute;n del cat&eacute;ter, con la mano izquierda y con el guante est&eacute;ril se pone el pene estirado y tenso y la sonda mantenida con la mano derecha casi horizontalmente sobre la regi&oacute;n inguinal, para vencer la primera curvatura de la uretra; se introduce el extremo del cat&eacute;ter o sonda en la uretra; cuando llega al bulbo uretral se lleva el mango de sonda a la posici&oacute;n vertical lo que permite vencer la segunda curvatura de la uretra y que pase a trav&eacute;s del esf&iacute;nter; se mueve la sonda en posici&oacute;n horizontal paralela ahora sobre los muslos, para favorecer el paso al interior de la vejiga.</LI>      ]]></body>
<body><![CDATA[<LI> Introducir, si es mujer, la sonda en el meato y despu&eacute;s de haberla pasado y de que salga orina se introduce de 1 a 1 &frac12; pulgadas m&aacute;s en la vejiga, si es hombre se introduce hacia abajo 2 &frac12; pulgadas m&aacute;s.</LI>     </OL> Una vez que se concluy&oacute; la recolecci&oacute;n de la informaci&oacute;n se elaboraron tablas (anexo). Los datos se analizaron en tanto por cientos; estos resultados se compararon con los obtenidos por otros autores y se exponen a continuaci&oacute;n. <H4> RESULTADOS</H4> Se atendieron un total de 64 pacientes, 60 masculinos, para el 93,7 % y 4 mujeres, para el 6,3 % (tabla 1).     <CENTER></CENTER>      <CENTER>TABLA 1.<I> Pacientes instrumentados por sexo</I></CENTER>      <CENTER><TABLE CELLPADDING=4 > <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>Sexo&nbsp;</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>No. de pacientes</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>%</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>Masculino</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>60</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>93,7</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>Femenino</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>4</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>6,3</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>Total</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>64</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>100,0</CENTER> </TD> </TR> </TABLE></CENTER> &nbsp;      <P>A los pacientes masculinos, seg&uacute;n las enfermedades, se les realizaron las siguientes instrumentaciones: se atendieron 19 pa-cientes por estrechez uretral y se les efectuaron 60; 15 enfermos se atendieron por exploraci&oacute;n uretral; a 12 por cambios de sonda por hiperplasia prost&aacute;tica, se les realizaron 35; a 8 por cambios de sonda por carcinoma prost&aacute;tico, se les efectuaron 24; a 4 por cambios de sonda de cistostom&iacute;a, se hicieron 18 instrumentaciones; y a 2 por vejiga neurog&eacute;nica, se les realizaron 12 (tabla 2).     <CENTER></CENTER>      <CENTER>TABLA 2. <I>Pacientes masculinos instrumentados por enfermedades</I></CENTER>      ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER><TABLE CELLPADDING=4 > <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">No. de pacientes&nbsp;</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>Afecciones</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>No. de instrumentaciones</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">19</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>Estrechez uretral</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>60</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">15</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>Exploraci&oacute;n uretral</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>15</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">12</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>Hiperplasia prost&aacute;tica</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>35</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">8</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>Carcinoma prost&aacute;tico</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>24</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">4</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>Cistostom&iacute;a</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>18</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">2</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>Vejiga neurog&eacute;nica</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>12</CENTER> </TD> </TR> </TABLE></CENTER> Se atendieron 4 pacientes femeninos, todos por estrechez uretral y se hicieron 20 instrumentaciones (tabla 3).     <CENTER></CENTER>      <CENTER>TABLA 3. <I>Pacientes femeninos instrumentados por enfermedades</I></CENTER>      <CENTER><TABLE CELLPADDING=4 > <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">No. de pacientes&nbsp;</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">Afecciones</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">No. de instrumentaciones</TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">4</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">Estrechez uretral</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">20</TD> </TR> </TABLE></CENTER> &nbsp;      <P>Los s&iacute;ntomas cl&iacute;nicos referidos por los pacientes despu&eacute;s de la t&eacute;cnica fueron los siguientes (tabla 4):     <CENTER><I>TABLA 4. S&iacute;ntomas presentados despu&eacute;s de la instrumentaci&oacute;n, por sexo</I></CENTER>      ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER><TABLE CELLPADDING=4 > <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">S&iacute;ntomas&nbsp;</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>Masculino</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>Femenino</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">Ardor al orinar</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>80 (57,1 %)</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>15 (75 %)</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">Hematuria</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>10 (6,0 %)</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>2 (10 %)</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">Uretrorragia</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>5 (3,0 %)</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>0</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">Fiebre con escalofr&iacute;os</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>5 (3,0 %)</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>2 (10 %)</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">Dolor en epigastrio</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>10 (6,0 %)</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>10 (50 %)</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">Epididimitis</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>6 (3,3 %)</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>0</CENTER> </TD> </TR> </TABLE></CENTER> &nbsp; <UL>     <LI> Ardor al orinar. En las primeras horas se present&oacute; en 80 de las instru-mentaciones efectuadas en los hombres, para el 57,1 % (se except&uacute;an todos aquellos instrumentados por cambios de cistostom&iacute;as), y en 15 de los pacientes femeninos para el 75 %.</LI>      <LI> Hematuria. Se mostr&oacute; en 10 de los hombres para el 6 % y en 2 de las mujeres para el 10 %.</LI>      <LI> Fiebre con escalofr&iacute;os. Se present&oacute; en 5 masculinos para el 3 % y en 2 femeninos para el 10 %.</LI>      <LI> Dolor en epigastrio. Se present&oacute; en 10 masculinos para el 6 % y en 10 femeninos para el 50 %.</LI>      <LI> Epididimitis. Se mostr&oacute; en 6 ocasiones, lo que representa el 3,3 %.</LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[</UL>  <DIR>Los resultados seg&uacute;n criterios bacteriol&oacute;gicos fueron:</DIR>  <UL>     <LI> En los pacientes masculinos, se realizaron 164 urocultivos, fueron negativos 80 para el 48,7 %, positivos 60 para el 36,5 % y un total de contaminados y/o dudosos de 24 para el 14,6 % (tabla 5).</LI>     </UL>      <CENTER>TABLA 5.<I> Resultado del cultivo de orina en pacientes masculinos</I></CENTER>      <CENTER><TABLE CELLPADDING=4 > <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">Resultados</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">No. de urocultivos</TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">Negativos</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">80 (48,7 %)</TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">Positivos</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">60 (36,5 %)</TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">Contaminados y/o dudosos</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">24 (14,6 %)</TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">Total</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">164 (100,0 %)</TD> </TR> </TABLE></CENTER> &nbsp; <UL>     <LI> En los pacientes femeninos se rea-lizaron 20 urocultivos, fueron nega-tivos 9 para el 45 %, positivos 7 para el 35 % y un total de contaminados y/o dudosos de 4 para el 20 % (tabla 6)</LI>     </UL>      <CENTER>TABLA. 6<I> Resultado del cultivo de orina en pacientes femeninos</I></CENTER>      <CENTER><TABLE CELLPADDING=4 > <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">Resultados</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">No. de urocultivos</TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">Negativos</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">9 (45, 0 % )</TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">Positivos</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">7 ( 35, 0 %)</TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">Contaminados y/o dudosos</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">4 (20,0 % )</TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">Total</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="50%">20 (100, 0 %)</TD> </TR> </TABLE></CENTER>  <H4> DISCUSI&Oacute;N</H4> Se encontr&oacute; un alto n&uacute;mero de pacientes masculinos (93,7 % del total), en el que fue necesario el uso de cateterismo y est&aacute; en relaci&oacute;n directa con el mayor n&uacute;mero de afecciones uretrales a que est&aacute; expuesta la uretra masculina; igual casu&iacute;stica reportan <I>Gazzolo</I>,<SUP>5</SUP> <I>Campbell</I>,<SUP>6</SUP> <I>Cifuentes</I><SUP>7</SUP> y otros.<SUP>8-10</SUP>      <P>En relaci&oacute;n con el uso de la t&eacute;cnica por enfermedades, se observa que en los pacientes masculinos su mayor uso es en el diagn&oacute;stico de la estrechez uretral y en pacientes con manifestaciones dis&uacute;ricas.<SUP>11,12</SUP>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Los cambios de sondas son una forma de instrumentaci&oacute;n de uso diario del especialista y debe hacerse con una t&eacute;cnica adecuada. No sucede as&iacute; con el uso de la instrumentaci&oacute;n femenina, donde la pr&aacute;ctica es m&aacute;s limitada; al correlacionar &eacute;sta con las secuelas cl&iacute;nicas, se observ&oacute; que hay alta incidencia del ardor uretral en las primeras horas, sobre todo en aquellos pacientes que han requerido del cateterismo permanente y por ende hay un proceso irritativo cr&oacute;nico en la uretra, igual cita <I>Gazzolo</I><SUP>5</SUP> y <I>Blandy</I>.<SUP>13</SUP>      <P>La hematuria, la uretrorragia traum&aacute;-tica y las manifestaciones febriles tambi&eacute;n se aprecian en iguales proporciones, lo reportan tambi&eacute;n <I>Smith</I>,<SUP>3</SUP> <I>Campbell</I><SUP>6</SUP> y <I>Cifuentes</I>.<SUP>7</SUP>      <P>Se considera que el cateterismo es un arma de doble filo, que para obtener de ella todos los beneficios que es capaz de dar, es necesario que sea correctamente vigilado, de lo contrario son mayores sus perjuicios que beneficios.<SUP>11</SUP>      <P>Los resultados bacteriol&oacute;gicos obtenidos est&aacute;n de acuerdo con los brindados por otros autores como <I>Smith</I>,<SUP>3</SUP> <I>Cifuentes</I>,<SUP>7</SUP> <I>Jawetz</I><SUP>14</SUP> y otros<SUP>15,16</SUP> donde se precisa que a pesar de las medidas higienicosanitarias, la correcta esterilizaci&oacute;n, el uso de lubricantes hidrosolubles y la t&eacute;cnica, el crecimiento bacteriano posinstrumentaci&oacute;n a las 24 horas, incluso al ingerir una dosis terap&eacute;utica de quimioter&aacute;picos oscila entre 30 y 40 %.      <P>Esta cita textual de <I>Cifuentes</I><SUP>7</SUP> ayuda a la comprensi&oacute;n del adecuado manejo:      <P>"Sin que sea necesario una operaci&oacute;n transuretral, la simple colocaci&oacute;n de una sonda permanente produce fatalmente una infecci&oacute;n urinaria en un lapso de tiempo generalmente breve, aunque se haya instaurado un tratamiento preventivo".      <P>En conclusi&oacute;n: <OL> <OL>     <LI> Entre el 30 y 40 % de los pacientes instrumentados tienen cultivo de orina positivos con m&aacute;s de 100 000 ufc/cc.</LI>      <LI> Es pr&aacute;cticamente imposible separar la presencia de bacterias en el tracto urinario inferior, despu&eacute;s de la instrumentaci&oacute;n urinaria, a&uacute;n sin manifestaciones de sepsis.</LI>      <LI> Las manifestaciones cl&iacute;nicas que m&aacute;s se presentaron despu&eacute;s de la t&eacute;cnica fueron: ardor uretral, hematuria y/o uretrorragia, fiebre con escalofr&iacute;os.</LI>      ]]></body>
<body><![CDATA[<LI> El uso de una t&eacute;cnica correcta en el paciente que se instrumenta disminuye la frecuencia de sepsis cl&iacute;nica en el paciente obstruido.</LI>     </OL>     </OL> Se recomienda, recordar que la instrumentaci&oacute;n urol&oacute;gica favorece la aparici&oacute;n de sepsis urinaria con su cortejo sintom&aacute;tico, por lo que es esencial para prevenir la salud del paciente urol&oacute;gico, conocer en teor&iacute;a y pr&aacute;ctica el manejo del cateterismo urinario. Orientar a todos los pacientes las molestias que puede ocasionar el cateterismo, cu&aacute;l es la forma correcta de ayudar y cu&aacute;l es la conducta que debe seguirse despu&eacute;s de la t&eacute;cnica. Proceder con suavidad y m&eacute;todo, la fuerza s&oacute;lo ayuda a producir una falsa v&iacute;a. <H4> ANEXO</H4>       <P><A HREF="/img/revistas/cir/v39n3/f0108300.jpg"><IMG SRC="/img/revistas/cir/v39n3/f0108300.jpg" ALT="ANEXO" BORDER=0 HEIGHT=412 WIDTH=252></A>  <H4> SUMMARY</H4> A descriptive and prospective study about the incidence of arinary sepsis on the catheterized patient was carried out. The universe was composed of 64 patients that attended the Urology Department of the "Aleida Fern&aacute;ndez Chardiet" General Teaching Hospital due to low obstructive urinary diseases that required urological catheterization from July to December, 1996. The objectives of this study were to know the clinical manifestations following contreterization and to show that when the technique is correctly applied the urinary sepsis may be prevented. Urinary catheterization its diversity, technique and different uses were explained. The bacterial culture was positive between 30 and 40 % of these patients. The most frequent symptoms were urethral ardor and fever with chills. It was recommended an adequate application of the technique by the medical and paramedical personnel in charge of catheterization.      
<P><I>Subject headings:</I> URINARY TRACT INFECTIONS/epidemiology; URINARY CATHETERIZATION/adverse effects. <H4> REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</H4>  <OL>     <!-- ref --><LI> Froemming C, Smaniotto A, Mauro L, Lima CL. Cateterismo vesical intermitente. Rev. HCPA y Fac Med Univ Fed R&iacute;o Grande Do Sul 1988;8(1):29-35.</LI>    <!-- ref --><LI> Foxman B. Virulence Characteristics of E. coli causing first urinary tract infection predict risk of second infection. J Infect Dis 1995; 172(6):1536-41.</LI>    <!-- ref --><LI> Smith D. Urolog&iacute;a General. Ciudad de La Habana: Ed. Pueblo y Educaci&oacute;n; 1979:96-105.</LI>    <!-- ref --><LI> Douglas Black S. Enfermedades Renales. Ciudad de La Habana: Ed. Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica; 1985:889-912.</LI>    <!-- ref --><LI> Gazzolo J. Tratado de las enfermedades genitourinarias. 6 ed. Argentina: Ed. Daimon; 1949:97-116.</LI>    <!-- ref --><LI> Campbell Meredith F. Urology. 2da. ed. La Habana: Instituto Cubano del Libro; 1963:76-87.</LI>    <!-- ref --><LI> Cifuentes Delatte L. Cirug&iacute;a urol&oacute;gica endosc&oacute;pica. Madrid: Ed. Paz Montalvo; 1960:125-38.</LI>    <!-- ref --><LI> Berge V. Complications of invasive, urodynamic examinations and prostate biopsies in patients with bening prostatic hyperplasia. Sand J Urol Nephol Sutpl 1995;172:95-8.</LI>    <!-- ref --><LI> Getliffe K. Care of urinary Catheters. Nurs Stand 1995;10(10):25-9, 30-1.</LI>    <!-- ref --><LI> Paiz MS. Sondeo vesical e infecci&oacute;n urinaria en pacientes con trasplante renal. Rev Argentina de Enfermer&iacute;a 1990;(26):70-3.</LI>    <!-- ref --><LI> Paulino I, Pierre A. Estudio sobre cateterismo vesical, infecci&oacute;n urinaria. Rev Paul Enfermagen 1988;8(3):14-6.</LI>    <!-- ref --><LI> Merthe E. Manejo urol&oacute;gico de la sepsis urinaria. Castro O, Hern&aacute;ndez PG. Sepsis. Santiago de Chile: Mediterr&aacute;neo; 1993:297-305.</LI>    <!-- ref --><LI> Blandy J. Urolog&iacute;a B&aacute;sica. 1ra. ed. Barcelona: Ed. Torray; 1979:10-23.</LI>    <!-- ref --><LI> Jawetz E, Melnick J. Manual de Microbiolog&iacute;a M&eacute;dica. 9na. ed. Guant&aacute;namo: ed. Pueblo y Educaci&oacute;n; 1985:219-43.</LI>    <!-- ref --><LI> Fern&aacute;ndez MJ. Sepsis urinaria en el ni&ntilde;o y la atenci&oacute;n de enfermer&iacute;a. Rev Cubana Enfermer 1992;8(1):3-8.</LI>    <!-- ref --><LI> Williams M. The importance of urinary tract infection in the evaluation of the incontinent child. J Urol 1994: 151:188-90.</LI>    </OL> Recibido: 19 de noviembre de 1997. Aprobado: 4 de enero de 1998.     <BR>Dr. <I>Jorge Gallardo G&aacute;lvez</I>, Calle 50, No. 9117, G&uuml;ines, La Habana, Cuba.      <P>&nbsp;      <P><A NAME="x"></A><SUP>1</SUP> Especialista de II Grado en Urolog&iacute;a. Profesor Auxiliar.     <BR>&nbsp;        ]]></body><back>
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