<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0034-7493</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Cirugía]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Cir]]></abbrev-journal-title>
<issn>0034-7493</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0034-74932006000100003</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang=""><![CDATA[]]></article-title>
</title-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Hospital General Docente Martín Chang Puga  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<volume>45</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>0</fpage>
<lpage>0</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0034-74932006000100003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0034-74932006000100003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0034-74932006000100003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <hr /> <h4>Nota de la Redacci&oacute;n</h4>     <p>&nbsp;El Comit&eacute; de Redacci&oacute;n de la <em>Revista Cubana de Cirug&iacute;a</em> expone lo siguiente:</p> <ol>       <li>La estad&iacute;stica presentada por el    autor del trabajo est&aacute; fundamentada en la experiencia en un pa&iacute;s extranjero,    con caracter&iacute;sticas diferentes de las de Cuba.</li>       <li>En las <em>Normas de Cirug&iacute;a</em> N.<span class="superscript">o</span> 1    (1967), la <em>Normas de Cirug&iacute;a</em> N.<span class="superscript">o</span> 2 (1992) y el <em>Manual de Procedimientos</em> (2006), que se publica por cap&iacute;tulos en la Revista Cubana de Cirug&iacute;a y en el    sitio web de la Sociedad Cubana de Cirug&iacute;a, Cirured, est&aacute; establecido que    siempre que se realice alguna cirug&iacute;a exer&eacute;tica de la gl&aacute;ndula tiroides debe    dejarse drenaje. Con ese simple procedimiento se evitan graves complicaciones    como ser&iacute;a el hematoma y la asfixia subsiguiente. Adem&aacute;s, esta conducta es    avalada por la pr&aacute;ctica internacional.</li>     </ol> <hr />     <p>&nbsp;</p>     <p>Hospital General Docente &laquo;Mart&iacute;n  Chang Puga&raquo;, Nuevitas</p> <h2><strong>Tiroidectom&iacute;as  sin drenajes</strong></h2>     <p>  <a href="#cargo">Dr. Miguel  Emilio Garc&iacute;a Rodr&iacute;guez,<span class="superscript">1</span> Dr.  Alejandro Mohedano Leyva<span class="superscript">2</span> y Lic. Fidelina Acosta Amador<span class="superscript">3</span></a><span class="superscript"><a name="autor" id="autor"></a></span><br /> </p>     <blockquote>   <h4 align="justify"><strong>RESUMEN</strong> </h4>       <p align="justify"> Se  realiz&oacute; un estudio retrospectivo, anal&iacute;tico y observacional de los pacientes a  los cuales se les realiz&oacute; intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica sobre la gl&aacute;ndula tiroides y  no se us&oacute; drenaje. Los pacientes fueron operados en el Servicio de Cirug&iacute;a del  Hospital Regional de Koforidua (Ghana), en el per&iacute;odo comprendido entre los  a&ntilde;os 2002 y 2004. En este per&iacute;odo fueron operados 126 pacientes, cuya enfermedad  fundamental fue el bocio por deficiencia de yodo. La tiroidectom&iacute;a subtotal fue  la intervenci&oacute;n m&aacute;s frecuentemente realizada y en ella no se utiliz&oacute; drenaje. La  informaci&oacute;n se recogi&oacute; en encuestas que se procesaron mediante m&eacute;todos estad&iacute;sticos.  En ning&uacute;n caso se observaron complicaciones que el drenaje pudiera evitar. Se concluye  que con una t&eacute;cnica cuidadosa, as&iacute; como con una delicada hemostasia, el drenaje  no es necesario.<br />     <em><br />     Palabras clave<strong>:</strong></em> Bocio end&eacute;mico, tiroidectom&iacute;as, drenajes. </p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><strong>&nbsp;</strong></p>     <p align="justify">La cirug&iacute;a tiroidea ha sido  considerada de riesgo ante la posibilidad de desarrollo del llamado &laquo;hematoma  sofocante&raquo;. El cuello contiene estructuras vitales como la tr&aacute;quea y grandes  vasos, y est&aacute; cerrada por m&uacute;sculos como los esternocleidomastoideos y los pretioideos.<span class="superscript">1</span><br />   <br />   Theodor Billroth y Theodor  Kocher fueron los creadores de la t&eacute;cnica de tiroidectom&iacute;a.<span class="superscript">2</span> Esta  t&eacute;cnica requiere de una gran destreza, paciencia y conocimiento preciso de la  anatom&iacute;a de la zona, por las posibles y graves complicaciones relacionadas con las  estructuras vasculares del tiroides; los nervios lar&iacute;ngeos superiores e inferiores  y las gl&aacute;ndulas paratiroides. <br />   <br />   Por ello, una hemorragia posoperatoria  no advertida puede ocasionar la muerte por asfixia en corto tiempo. En alg&uacute;n  momento de nuestra vida como cirujanos hemos visto esta complicaci&oacute;n, que ha requerido  de drenaje incluso en la sala hospitalaria. Aunque estos casos son infrecuentes,  &eacute;sta es la principal raz&oacute;n por la que dejar un drenaje cervical tras una  tiroidectom&iacute;a parece l&oacute;gico. Es por ello que cerrar la incisi&oacute;n sin drenaje es  fuertemente criticado. Durante nuestros a&ntilde;os como residente de cirug&iacute;a general  se nos inculc&oacute; la pol&iacute;tica del drenaje sistem&aacute;tico cervical. Pero, &iquest;c&oacute;mo est&aacute;  realmente la cuesti&oacute;n en nuestra pr&aacute;ctica profesional?<br />   <br />   El empleo de los drenajes se  remonta a la &eacute;poca de Hip&oacute;crates quien describi&oacute; el empleo de las c&aacute;nulas.<span class="superscript">3</span>  En 1895 Kellog describi&oacute; el precursor del drenaje aspirativo. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s  Heaton aplic&oacute; aspiraci&oacute;n constante a un drenaje en sif&oacute;n. A comienzos de siglo,  Yates lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que &laquo;el drenaje de la cavidad peritoneal es  imposible desde el punto de vista fisiol&oacute;gico&raquo; y que la &uacute;nica funci&oacute;n era  &laquo;peritonealizar adicionalmente&raquo; la zona afectada. Para citar un hecho local,  por mucho tiempo se utiliz&oacute; como regla el drenaje al &laquo;lecho vesicular&raquo; despu&eacute;s  de practicada una colecistectom&iacute;a. Con el advenimiento de la cirug&iacute;a  laparosc&oacute;pica, este drenaje se utiliz&oacute; de forma muy selectiva y en la  actualidad es raro que se use un drenaje despu&eacute;s de una colecistectom&iacute;a, tanto  cl&aacute;sica como laparosc&oacute;pica.<span class="superscript">3,4</span><br />   <br /> El tema es controvertido, las  alternativas de drenar o no dependen de la escuela quir&uacute;rgica. Aunque fuimos  formados en una escuela que orienta drenar la regi&oacute;n cervical en las  tiroidectom&iacute;as, durante 2 a&ntilde;os como colaboradores internacionalistas en el  Hospital Regional de Koforidua, en Ghana, obviamos el drenaje en 126 casos. </p> <h4><strong><br />   M&Eacute;TODOS</strong></h4>     <p align="justify">  Se  estudiaron 126 pacientes operados por afecciones tiroideas, a los cuales no se  les dej&oacute; drenaje como parte del proceder. Los pacientes fueron operados entre  octubre de 2002 y agosto de 2004 (ambos incluidos), durante nuestra misi&oacute;n  internacionalista como parte del Programa Integral de Salud, en el Servicio de  Cirug&iacute;a del Hospital Regional de Koforidua (Ghana).<br />   <br />   Las  operaciones realizadas fueron: tiroidectom&iacute;a total, tiroidectom&iacute;a subtotal y  hemitiroidectom&iacute;a. La informaci&oacute;n fue recogida en encuestas, en las que se  reflejaron las variable ssiguientes: edad, sexo, diagn&oacute;stico, t&eacute;cnica  quir&uacute;rgica, complicaciones y estad&iacute;a posoperatoria. Estas fueron procesadas por  m&eacute;todos estad&iacute;sticos y vertidas en tablas sencillas, que facilitaron arribar a resultados  y conclusiones. </p> <h4><strong><br /> RESULTADOS</strong></h4>     <p>  En  total fueron operados 126 pacientes con edad promedio de 47 a&ntilde;os (m&aacute;ximo de 77a&ntilde;os  y m&iacute;nimo de 16 a&ntilde;os). De ellos 123 eran del sexo femenino y 3, del masculino. <br />   <br /> El bocio  por deficiencia de yodo fue el diagn&oacute;stico m&aacute;s frecuente, con 101 casos  seguidos por el n&oacute;dulo tiroideo y el bocio toxico difuso (BTD), con 15 y 10  casos, respectivamente (tabla 1). </p>     <p align="center"><br />   Tabla  1 <em>Distribuci&oacute;n de los casos seg&uacute;n el diagn&oacute;stico</em></p> <table width="78%" border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">   <tr>     <td width="262" valign="top">    <div align="center"><strong>Diagn&oacute;stico</strong></div></td>     <td width="145" valign="top">    <p align="center"><strong>Casos</strong></p></td>     <td width="181" valign="top">    <p align="center"><strong>Porcentaje</strong></p></td>   </tr>   <tr>     <td width="262" valign="top">    <p align="center">Bocio    por deficiencia de yodo<strong></strong></p></td>     <td width="145" valign="top">    <p align="center">101<strong></strong></p></td>     <td width="181" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">80,15<strong></strong></p></td>   </tr>   <tr>     <td width="262" valign="top">    <p align="center">N&oacute;dulo    del tiroides<strong></strong></p></td>     <td width="145" valign="top">    <p align="center">15<strong></strong></p></td>     <td width="181" valign="top">    <p align="center">11,9<strong></strong></p></td>   </tr>   <tr>     <td width="262" valign="top">    <p align="center">Bocio    t&oacute;xico difuso<strong></strong></p></td>     <td width="145" valign="top">    <p align="center">10<strong></strong></p></td>     <td width="181" valign="top">    <p align="center">7,93<strong></strong></p></td>   </tr>   <tr>     <td width="262" valign="top">    <p align="center"><strong>Total</strong></p></td>     <td width="145" valign="top">    <p align="center"><strong>126</strong></p></td>     <td width="181" valign="top">    <p align="center"><strong>100</strong></p></td>   </tr> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>Fuente: Encuestas.</p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p>     <p align="justify">La  tiroidectom&iacute;a subtotal fue la t&eacute;cnica quir&uacute;rgica que m&aacute;s se utiliz&oacute;. Esta se  aplic&oacute; a un total de 110 pacientes (80,15&nbsp;%)y fue seguida de la  hemitiroidectom&iacute;a, con 15 casos (11,9&nbsp;%). S&oacute;lo se practic&oacute; una  tiroidectom&iacute;a total (7,93&nbsp;%). En la mayor&iacute;a de los casos (103 pacientes,  81,74&nbsp;%) no se utiliz&oacute; antibioticoterapia, sino que solo se utiliz&oacute; en 23  casos (18,25&nbsp;%) que ten&iacute;an alguna enfermedad asociada como la diabetes  mellitus o en los cuales el estado nutricional no era adecuado. <br />   <br />   Solamente  7 pacientes presentaron complicaciones: infecciones superficiales de las  heridas (5 pacientes; 3,96&nbsp;%) y disfon&iacute;as transitorias (2 pacientes;  1,58&nbsp;%). Una de estas &uacute;ltimas estuvo relacionada con una lesi&oacute;n  recurrencial unilateral. La mayor&iacute;a de los pacientes permanecieron 48 horas en  el hospital despu&eacute;s de la operaci&oacute;n y solamente 27 permanecieron m&aacute;s de 72  horas, como se observa en la tabla 2.</p>     <p align="center">Tabla  2. <em>Estad&iacute;a posoperatoria</em></p> <table width="74%" border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">   <tr>     <td width="193" nowrap="nowrap" valign="top">    <div align="center"><strong>Estad&iacute;a</strong> </div></td>     <td width="197" nowrap="nowrap" valign="top">    <p align="center"><strong>Casos</strong></p></td>     <td width="198" nowrap="nowrap" valign="top">    <p align="center"><strong>Porcentaje</strong></p></td>   </tr>   <tr>     <td width="193" nowrap="nowrap" valign="top">    <p align="center">24 h</p></td>     <td width="197" nowrap="nowrap" valign="top">    <p align="center">17</p></td>     <td width="198" nowrap="nowrap" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">13,49</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="193" nowrap="nowrap" valign="top">    <p align="center">48 h</p></td>     <td width="197" nowrap="nowrap" valign="top">    <p align="center">48</p></td>     <td width="198" nowrap="nowrap" valign="top">    <p align="center">38,09</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="193" nowrap="nowrap" valign="top">    <p align="center">72 h</p></td>     <td width="197" nowrap="nowrap" valign="top">    <p align="center">34</p></td>     <td width="198" nowrap="nowrap" valign="top">    <p align="center">26,98</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="193" nowrap="nowrap" valign="top">    <p align="center">&gt; 72 h</p></td>     <td width="197" nowrap="nowrap" valign="top">    <p align="center">27</p></td>     <td width="198" nowrap="nowrap" valign="top">    <p align="center">21,42</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="193" nowrap="nowrap" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><strong>Total</strong></p></td>     <td width="197" nowrap="nowrap" valign="top">    <p align="center"><strong>126</strong></p></td>     <td width="198" nowrap="nowrap" valign="top">    <p align="center"><strong>100</strong></p></td>   </tr> </table>     <blockquote>       <p>Fuente: Encuestas.</p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p> <h4><strong>DISCUSI&Oacute;N</strong></h4>     <p align="justify">  En Ghana,  pa&iacute;s del &Aacute;frica Subsahariana perteneciente al tercer mundo, las enfermedades  del tiroides son muy frecuentes. El bocio end&eacute;mico por deficiencia de yodo es el  diagn&oacute;stico m&aacute;s com&uacute;n entre estas.<br />   <br />   Los  habitantes de este pa&iacute;s utilizan para su alimentaci&oacute;n una ra&iacute;z tuberosa  denominada &laquo;<em>cassava</em>&raquo;, que genera  bocio por su elevado contenido de tiocianato. Ello, asociado a las deficiencias  de yodo en el agua y otros alimentos, es el responsable de la enfermedad. Las  intervenciones quir&uacute;rgicas de la gl&aacute;ndula tiroidea son muy&nbsp; frecuentes.<span class="superscript">5<br />   </span> <br />   En  nuestra serie, la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica que m&aacute;s se realiz&oacute; fue la  tiroidectom&iacute;a subtotal, a pesar de que muchos de estos bocios eran  multinodulares. Se hizo as&iacute; para evitar la lesi&oacute;n recurrencial y la ingesti&oacute;n  de por vida de sustitutos tiroideos.<span class="superscript">6<br />   </span> <br />   En  diferentes publicaciones existe una controversia sobre si es prudente dejar o  no drenaje en la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica. Aquellos que defienden su uso alegan  varias cuestiones como son prevenir el hematoma sofocante del cuello, que el  drenaje deja tranquilidad, previene colecciones en el cuello que podr&iacute;an  infestarse, etc. Quienes desaconsejan su uso rutinario refieren casos de  embolias a&eacute;reas en la retirada del drenaje, met&aacute;stasis de carcinomas en el  trayecto de colocaci&oacute;n, hemorragia tras ser retirado, infecci&oacute;n ascendente y  drenaje retenido en el interior de la herida.<span class="superscript">7</span> Ahora cab&iacute;a preguntarse, &iquest;cu&aacute;l  grupo tiene raz&oacute;n? <br />   <br />   Si se  hace un recuento sobre los tipos de drenaje que existen, llegamos a la conclusi&oacute;n  de que hay dos tipos gen&eacute;ricos de drenaje: los drenajes abiertos o pasivos, en  los que el l&iacute;quido se evacua por gravedad o capilaridad (p. ej., tipo Penrose)  y los drenajes cerrados o activos, en los que el l&iacute;quido es drenado por succi&oacute;n  externa, con la aplicaci&oacute;n de una presi&oacute;n negativa, ya sea incluida en un  frasco (botella de prevac&iacute;o) o por medio de un fuelle o concertina. Estos  &uacute;ltimos se subdividen en drenajes de alto o bajo vac&iacute;o, dependiendo de la  presi&oacute;n negativa aplicada.<span class="superscript">8</span> Tanto los drenajes activos como los pasivos han  sido utilizados en diversos medios, probablemente en funci&oacute;n de la &laquo;escuela&raquo;,  sistem&aacute;tica o pol&iacute;tica asistencial de cada servicio.<br />   <br />   La  hemorragia posoperatoria con una incidencia de 0,3&nbsp;% a 1&nbsp;% es la  complicaci&oacute;n m&aacute;s temible de la tiroidectom&iacute;a.<span class="superscript">7</span> Muchos factores pueden estar involucrados  y es el caso de los esfuerzos (v&oacute;mitos, tos, movimientos bruscos), tambi&eacute;n los  trastornos de la coagulaci&oacute;n o alg&uacute;n tipo de coagulaci&oacute;n intravascular  diseminada local que se puede ver en la ex&eacute;resis de grandes bocios.<span class="superscript">7,8</span><br />   <br />   Un  estudio publicado en M&eacute;xico demostr&oacute; que el empleo del drenaje Penrose no fue &uacute;til para prevenir la formaci&oacute;n de  colecciones l&iacute;quidas en el lecho quir&uacute;rgico en los casos de cirug&iacute;a tiroidea, pues  se present&oacute; un hematoma sofocante en un paciente que se utiliz&oacute; el drenaje.<span class="superscript">9</span> <br />   <br />   Nosotros pensamos que la &uacute;nica forma de prevenir  esta complicaci&oacute;n es mediante el uso de una t&eacute;cnica cuidadosa que extreme la  hemostasia como parte del proceder, lo cual coincide con diferentes autores. La  t&eacute;cnica de la tiroidectom&iacute;a es una t&eacute;cnica delicada, donde un error puede  provocar serias complicaciones.<span class="superscript">10</span></p>     <p align="justify">  En una revisi&oacute;n de la literatura encontramos que diferentes  estudios refieren que, cuando se ha producido un hematoma en el cuello de  pacientes con drenajes, estos se han obstruido por co&aacute;gulos y por tanto no han  funcionado correctamente.<span class="superscript">7,9</span><br />   <br />   Por otro lado la cantidad de sangre residual en el posoperatorio,  evaluada por ultrasonido en pacientes con drenajes o sin ellos, no muestra  diferencia. Ello se recoge en el estudio realizado por T&uuml;bergen y cols., que  tambi&eacute;n determinaron que la cantidad de sangre no estuvo relacionada con  procesos infecciosos posoperatorios.<span class="superscript">11</span><br />    <br />   El uso de antibi&oacute;ticos profil&aacute;cticos no est&aacute;  justificado en las tiroidectom&iacute;as, pues esta es una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica  limpia so pesar de que el paciente tenga alguna enfermedad que predisponga a la  aparici&oacute;n de infecciones. En nuestros casos los pacientes infestados eran  diab&eacute;ticos.<span class="superscript">12</span><br />   <br />   Generalmente la estad&iacute;a posoperatoria es corta en  las tiroidectom&iacute;as y no est&aacute; influenciada por el uso del drenaje ni por el  costo de este, aunque indudablemente es menos costoso no dejarlo. La mayor&iacute;a de  nuestros pacientes estuvieron 48 horas en el hospital, porque ellos decidieron prolongar  la estad&iacute;a.<br />   <br />   No obstante los resultados de nuestro trabajo, somos  del criterio que se debe seguir el principio quir&uacute;rgico mencionado por Charles  Mayo: ajustar la operaci&oacute;n a los pacientes y no los pacientes a la operaci&oacute;n.<span class="superscript">13</span></p> <h6><strong><br /> Conclusiones</strong></h6>     <p>  La inexistencia  de hematoma sofocante en 126 casos operados demuestra que el uso de drenaje en  la cirug&iacute;a tiroidea puede obviarse en muchos casos y que lo m&aacute;s importante en  esta cirug&iacute;a es la realizaci&oacute;n de una hemostasia cuidadosa, que es finalmente la  que previene la presentaci&oacute;n de esta complicaci&oacute;n tan temible. </p>     <p>&nbsp;</p> <h4>AGRADECIMIENTOS</h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> A los colaboradores del Programa Integral de Salud  que trabajaron en Ghana desde el 2002 hasta el 2004.</p>     <p>&nbsp;</p> <h4><strong>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS </strong></h4>     <p>1. Testut L,       Latarget A. Tratado de anatom&iacute;a humana. Barcelona: Salvat; 1951. pp. 190-6.</p>     <p>2. Underwood EA,       Singer CH. Breve historia de la medicina. Madrid: Ediciones Guadarama;       1961. p. 500.</p>     <p>3. Sabiston DC. Tratado       de patolog&iacute;a quir&uacute;rgica. 13 ed. M&eacute;xico: Editorial Interamericana       McGraw-Hill;1988.</p>     <p>4. Dur&aacute;n Sacrist&aacute;n       H. Cirug&iacute;a: Tratado de patolog&iacute;a y cl&iacute;nica quir&uacute;rgicas. 2 ed. Madrid: Editorial       Interamericana McGraw-Hill; 1992.</p>     <p>5. J&aacute;come Roca A.       Trastornos por deficiencia de yodo. Trabajo presentado en sesi&oacute;n de la Academia        Nacional de       Medicina. Colombia. 2005.</p>     <p>6. Andrade MA. Tiroidectom&iacute;a subtotal. Buenos       Aires: EDIAR; 1953. pp. 187-9.</p>     <p>7. S&aacute;nchez Blanco. Uso de drenajes en cirug&iacute;a tiroidea y paratiroidea. Cir       Esp. 2004;75(6):319-25.</p>     <p>8. Francisco L&oacute;pez       K. Uso de drenajes en cirug&iacute;a. [en l&iacute;nea] Consultado el       3 de febrero de 2006. Disponible en: <a href="http://escuela.med.puc.cl/">http://escuela.med.puc.cl</a>. &nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>9. Rizzo-Fuentes C,       Guti&eacute;rrez VR. Evaluaci&oacute;n de la utilidad del drenaje Penrose en cirug&iacute;a de       tiroides. Rev Med Hosp Gen M&eacute;x<em>.</em> 1997; 60(3): 118-122. </p>     <p>10. Peralta R. Cirug&iacute;a       tiroidea: principios anat&oacute;micos y t&eacute;cnicos para reducir complicaciones. Rev Cubana Oncol.       1999;15(2):81-8. </p>     <p>11. Willy C, Steinbronn S, Sterk J, Gerngross H,       Schwarz W. Drainage systems in thyroid surgery: a randomized trial of passive and       suction drainage. Eur J Surg.       1998;164:935-40.</p>     <p>12. De Salvo L,       Razzetta F, Tassone U, Arezzo A, Mattioli FP. Il ruolo dell drenaggio e       della profilassi antibiotica in chirurgia tiroidea. Minerva Chir. 1998; 53:895-8.</p>     <p>13. Gray       LA. Vaginal Hysterectomy: Indications, Technique and Complications.       Springfield Illinois: Charles C Thomas; 1955. p. 137.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>Recibido: 6 de marzo de 2006.  Aprobado: 25 de abril de 2006.<br />     <em>Dr.  Miguel Emilio Garc&iacute;a Rodr&iacute;guez</em>. Edificio 12 plantas, Apto.  L-O. Micro 2, Nuevitas. Camag&uuml;ey. CP. 72520<br /> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:grmiguel@finlay.cmw.sld.cu">grmiguel@finlay.cmw.sld.cu</a> &nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Especialista de II Grado en Cirug&iacute;a General. Profesor  Instructor.<br />     <span class="superscript">2</span>Especialista de I Grado en Medicina Interna.<br />     <span class="superscript">3</span>Enfermera Especialista en Anestesiolog&iacute;a.</a><a name="cargo" id="cargo"></a> <br /> </p>      ]]></body>
</article>
