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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Criterios de donación y técnica quirúrgica en la extracción del páncreas]]></article-title>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Trasplante]]></kwd>
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<kwd lng="es"><![CDATA[diabetes mellitus]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Centro de  Investigaciones Medicoquir&uacute;rgicas (CIMEQ)</p> <h2><strong>Criterios de donaci&oacute;n y t&eacute;cnica quir&uacute;rgica  en la extracci&oacute;n del p&aacute;ncreas</strong></h2>     <p>  <a href="#cargo">Dr. Julio D&iacute;az  Mesa,<span class="superscript">1</span> Dr. Oscar Su&aacute;rez Savio,<span class="superscript">2</span> Dr. Sime&oacute;n Collera Rodr&iacute;guez,<span class="superscript">3</span> Dra. Janet  Dom&iacute;nguez Cordov&eacute;s,<span class="superscript">4</span> Dra. Roc&iacute;o Queral G&oacute;mez Quintero,<span class="superscript">5</span> Dra. Glenis  Madrigal Batista<span class="superscript">6</span> y Dr. Pedro Pablo Ben&iacute;tez<span class="superscript">7</span></a><span class="superscript"></span><a name="autor" id="autor"></a></p>     <p>&nbsp;</p>     <blockquote>   <h4 align="justify">RESUMEN</h4>       <p align="justify"> El trasplante  pancre&aacute;tico constituye una verdadera alternativa en el tratamiento convencional  de la diabetes mellitus de tipo I. Su aplicaci&oacute;n en pacientes seleccionados  permite obtener beneficios importantes con una tasa de complicaciones  aceptable. No menos importante resulta la selecci&oacute;n del donante del &oacute;rgano, al  cual se le atribuye un porcentaje alt&iacute;simo en el &eacute;xito del trasplante. Factores  como la edad, el peso corporal, la causa de la muerte, los antecedentes de  alcoholismo, operaciones previas sobre la cavidad abdominal, traumas  abdominales e infecciones revisten una importancia vital. Cuando esta selecci&oacute;n  se une a una cuidadosa valoraci&oacute;n macrosc&oacute;pica del &oacute;rgano por parte de un  equipo quir&uacute;rgico con experiencia en transplantolog&iacute;a y una cuidadosa y  meticulosa t&eacute;cnica de extracci&oacute;n del p&aacute;ncreas, podemos obtener resultados de  supervivencia del injerto y del paciente superponibles a otros procedimientos  como el trasplante de coraz&oacute;n o h&iacute;gado donde la funci&oacute;n de los injertos  adquiere connotaciones vitales.<br />     <br />     <em>Palabras clave</em>: Trasplante, p&aacute;ncreas,  diabetes mellitus.</p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p>     <p align="justify">El  descubrimiento de la insulina en 1922 cambi&oacute; la evoluci&oacute;n de la diabetes  mellitus (DM) para siempre y la convirti&oacute; de una r&aacute;pida enfermedad mortal  propia de pacientes j&oacute;venes, en una enfermedad cr&oacute;nica incurable acompa&ntilde;ada de  m&uacute;ltiples complicaciones. La insulina fue el primer tratamiento efectivo para  la DM de tipo I, sin embargo, condicion&oacute; la aparici&oacute;n en estos pacientes de  nefropat&iacute;as, vasculopat&iacute;as, retinopat&iacute;as y neuropat&iacute;as.<span class="superscript">1</span><br />   <br />   La hiperglicemia  sola o asociada a la hipertensi&oacute;n arterial es el factor influyente principal en  el desarrollo de las complicaciones del diab&eacute;tico, de ah&iacute; que la correcci&oacute;n de  la hiperglicemia es la estrategia obvia para cambiar el curso de la enfermedad  y sus complicaciones.<span class="superscript">2,3</span>&nbsp; Sin embargo,  hoy d&iacute;a no existen dudas de que el mejor m&eacute;todo disponible para mantener un  estado de euglicemia a largo plazo en los individuos portadores de DM de tipo I  es el trasplante vascularizado del p&aacute;ncreas total.<span class="superscript">1,4</span><br />    <br />   La finalidad del  trasplante de p&aacute;ncreas ha sobrepasado el simple objetivo de restaurar la  normoglicemia por el de conseguir el mejoramiento general de la calidad de vida  del paciente<span class="superscript">5</span> y la correcci&oacute;n de las anomal&iacute;as producidas por las  complicaciones secundarias.<span class="superscript">6</span> El trasplante de p&aacute;ncreas, en forma de  trasplante simult&aacute;neo de p&aacute;ncreas-ri&ntilde;&oacute;n (TSPR) o trasplante solitario de  p&aacute;ncreas (TSP) es actualmente una terap&eacute;utica funcional y efectiva que puede  revertir las alteraciones metab&oacute;licas y prevenir o minimizar muchas de las  complicaciones secundarias de la DM al elevar los &iacute;ndices de supervivencia de  la enfermedad.<span class="superscript">7,8</span><br />   <br />   El primer  trasplante de p&aacute;ncreas fue realizado por William Kelly y Richard Lillehei el 17  de diciembre de 1966 en el Hospital Mayo Memorial de la Universidad de  Minnesota, en Minneapolis, Estados Unidos.<span class="superscript">9</span> La receptora fue una mujer de 28  a&ntilde;os, diab&eacute;tica desde los 9 a&ntilde;os, que se acompa&ntilde;aba de una insuficiencia renal  terminal. Se realiz&oacute; un doble trasplante de p&aacute;ncreas segmentario y ri&ntilde;&oacute;n, con  ligadura del conducto excretor. Entre esa fecha y 1973 se realizaron otros 13  trasplantes que en su mayor&iacute;a funcionaron de inmediato, pero dado lo emp&iacute;rico  de la inmunosupresi&oacute;n en aquella &eacute;poca, el rechazo y las complicaciones  influyeron en la disminuci&oacute;n de este tipo de trasplante. Desde entonces,  aproximadamente 14 000 trasplantes de p&aacute;ncreas han sido reportados al Registro  Internacional de Trasplante de P&aacute;ncreas, con una progresiva mejor&iacute;a en los  &iacute;ndices de supervivencia de &oacute;rganos y pacientes. La supervivencia media del  paciente y del injerto durante el primer a&ntilde;o tras el trasplante es del 92 % y  del 78 %, respectivamente.<span class="superscript">6</span><br />    <br />   En los &uacute;ltimos  a&ntilde;os se han obtenido resultados similares a los obtenidos en el caso de otros  &oacute;rganos s&oacute;lidos trasplantados, a pesar de la elevada inmunidad del p&aacute;ncreas.  Estos logros se atribuyen a diversos factores: mejor selecci&oacute;n y estudio del  receptor, r&aacute;pida y temprana decisi&oacute;n quir&uacute;rgica, progresos en la t&eacute;cnica  quir&uacute;rgica, r&eacute;gimen inmunosupresor m&aacute;s efectivo, diagn&oacute;stico precoz y  tratamiento temprano del rechazo y mejor selecci&oacute;n del donante potencial de  p&aacute;ncreas.<span class="superscript">4</span></p> <h4><br />   SELECCI&Oacute;N DEL  DONANTE DE &Oacute;RGANOS</h4>     <p>  Existen 3 tipos  de donantes para la obtenci&oacute;n del p&aacute;ncreas:</p> <ul type="disc">       <li>         <div align="justify"><em>Donante       cadav&eacute;rico</em> (sin dudas el m&aacute;s utilizado). Se trata del donante en       muerte encef&aacute;lica con coraz&oacute;n latiendo, generalmente producto de un       traumatismo craneoencef&aacute;lico o lesi&oacute;n vascular cerebral.</div>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>         <div align="justify"><em>Donante       cadav&eacute;rico con coraz&oacute;n parado</em>. Modalidad descrita en 1995 por el grupo       de la Universidad de Wisconsin,<span class="superscript">10</span> pero hoy rechazada por la mayor&iacute;a de       los grupos dada la alta incidencia de trombosis posoperatoria del &oacute;rgano.<span class="superscript">4</span></div>   </li>       <li>         <div align="justify"><em>Donante vivo</em>.       El uso del p&aacute;ncreas de un familiar relacionado solo se justifica ante una       necesidad imperiosa del trasplante, por el hecho de requerir menor       inmunosupresi&oacute;n posoperatoria y una menor incidencia de rechazo. Sin       embargo, el car&aacute;cter generalmente no urgente de este trasplante, unido a       los buenos resultados de los &oacute;rganos de donantes cadav&eacute;ricos, hacen de       esta variedad de obtenci&oacute;n del p&aacute;ncreas (cuerpo y cola) una forma bastante       limitada en la actualidad.<span class="superscript">4</span></div>   </li>     </ul>     <p align="justify">El donante  cadav&eacute;rico de p&aacute;ncreas debe cumplir una serie de requisitos m&aacute;s rigurosos que  el donante com&uacute;n de otros &oacute;rganos (h&iacute;gado, ri&ntilde;ones, c&oacute;rneas, huesos, etc.), de  ah&iacute; que se plantea que de cada 6 donantes, solo uno es &uacute;til para la extracci&oacute;n  del p&aacute;ncreas.</p> <h4><br />   CONTRAINDICACIONES</h4>     <p>  Las contraindicaciones  absolutas generales son:</p> <ul type="disc">       <li>Enfermedades infecciosas.</li>       <li>Enfermedades contagiosas.</li>       <li>Neoplasias malignas.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>Las contraindicaciones  absolutas espec&iacute;ficas son:</p> <ul type="disc">       <li>Diabetes mellitus.</li>       <li>Pancreatitis aguda o cr&oacute;nica.</li>       <li>Cirug&iacute;a previa sobre el p&aacute;ncreas.</li>       <li>Traumatismo del p&aacute;ncreas.</li>     </ul>     <p>No existe duda  alguna sobre la inutilidad del p&aacute;ncreas en las situaciones mencionadas con  anterioridad, pero se hace necesario analizar otros elementos entre los que se  se&ntilde;alan la edad del donante, la causa de la muerte, el peso corporal, los antecedentes  de alcoholismo, cirug&iacute;as abdominales previas, trauma abdominal o infecciones  intraabdominales que pueden representar contraindicaciones relativas.</p> <h6 align="justify"><strong><br /> Edad</strong></h6>     <p align="justify">  Se acepta un  amplio espectro de edades, que se ubica entre los 6 y 55 a&ntilde;os de edad, aunque  la mayor&iacute;a acepta como ideal las edades entre 10 y 40 a&ntilde;os.<span class="superscript">11</span> Los donantes que  se encuentran fuera de este rango se relacionan con una mayor incidencia de  fracasos t&eacute;cnicos y menor supervivencia del &oacute;rgano, debido a la aparici&oacute;n de  trombosis, f&iacute;stula duodenal, pancreatitis e infecci&oacute;n.<span class="superscript">12,13</span><br />   <br />   Los p&aacute;ncreas de  ni&ntilde;os menores de 10 a&ntilde;os no suelen ser &uacute;tiles por las dificultades t&eacute;cnicas,  dado el calibre de los vasos, y por no contar aun con suficientes islotes.<span class="superscript">13,14</span></p> <h6 align="justify"><strong><br /> La causa de la muerte</strong></h6>     <p align="justify">  Los traumatismos  y los accidentes vasculares son las causas m&aacute;s frecuentes de muerte en los  donantes. Las muertes de causa vascular se relacionan generalmente con  enfermedad arterioescler&oacute;tica previa y su repercusi&oacute;n sobre la vascularizaci&oacute;n  del p&aacute;ncreas aumenta la frecuencia de complicaciones posoperatorias.<span class="superscript">15</span><br />   <br />   La envergadura  de esto se puede observar en el hecho de que algunos autores<span class="superscript">12,16</span> insisten en  la importancia de la edad biol&oacute;gica del donante, independientemente de la edad  cronol&oacute;gica, y le dan un valor muy alto al aspecto macrosc&oacute;pico del &oacute;rgano y  sus vasos en el momento de la extracci&oacute;n.</p> <h6 align="justify"><strong><br /> Peso corporal</strong></h6>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  Los l&iacute;mites de  peso corporal aceptados para donantes de p&aacute;ncreas se encuentran entre 30&nbsp;kg  y 100&nbsp;kg, aunque el ideal var&iacute;a entre 30&nbsp;kg y 80&nbsp;kg<span class="superscript">4</span> La  obesidad del donante se considera un elemento negativo debido a la alta  infiltraci&oacute;n grasa del &oacute;rgano, aspecto este que debe evaluarse durante el acto  de extracci&oacute;n.<span class="superscript">12,17</span> Los donantes que pesan menos de 30&nbsp;kg tienen las  mismas dificultades t&eacute;cnicas en el manejo de los vasos que se observan en los  ni&ntilde;os peque&ntilde;os.<span class="superscript">12</span></p> <h6 align="justify"><strong><br />   Antecedentes de alcoholismo</strong></h6>     <p align="justify">  Aunque no es una  contraindicaci&oacute;n absoluta, el antecedente de alcoholismo cr&oacute;nico debe ser  tenido muy en cuenta dada su asociaci&oacute;n con pancreatitis cr&oacute;nica e  insuficiencias en el funcionamiento del &oacute;rgano.<span class="superscript">11,12</span></p> <h6 align="justify"><strong><br />   Cirug&iacute;a abdominal previa</strong></h6>     <p align="justify">  La cirug&iacute;a  directamente sobre el p&aacute;ncreas es la &uacute;nica contraindicaci&oacute;n absoluta para la  donaci&oacute;n del p&aacute;ncreas, pero existen contraindicaciones relativas como ser&iacute;an la  esplenectom&iacute;a previa u otras cirug&iacute;as del &aacute;rea peripancre&aacute;tica que puedan  dificultar una extracci&oacute;n &aacute;gil y efectiva.<span class="superscript">4</span></p> <h6><strong><br />   Trauma abdominal</strong></h6>     <p>  Si se ha producido  un trauma directo sobre el p&aacute;ncreas, ello contraindica su extracci&oacute;n para  trasplante. La presencia de un hematoma retroperitoneal extenso o una cavidad  abdominal contaminada por ruptura de otro &oacute;rgano, limitan en gran medida la  utilizaci&oacute;n del p&aacute;ncreas.<span class="superscript">17</span></p> <h6><strong><br />   Infecci&oacute;n de la cavidad abdominal</strong></h6>     <p>  La existencia de  infecci&oacute;n de la cavidad abdominal es una contraindicaci&oacute;n absoluta para la  obtenci&oacute;n del p&aacute;ncreas.</p> <h6 align="justify"><strong><br />   Hiperglicemia</strong></h6>     <p align="justify">  No es raro  encontrar niveles altos de la glicemia en pacientes portadores de traumatismo  craneoencef&aacute;lico, sin que esto implique una insuficiencia del p&aacute;ncreas  endocrino. Esta hiperglicemia puede ser atribuida al trauma propiamente  responsable de la muerte cerebral, a la administraci&oacute;n de esteroides para  disminuir el edema cerebral, a la administraci&oacute;n de soluciones glucosadas  hipert&oacute;nicas, al estr&eacute;s o incluso a la liberaci&oacute;n de adrenalina que desactiva  la insulina.<span class="superscript">15,18-20</span> En estos casos debe corregirse la hiperglicemia con la  administraci&oacute;n de insulina. La mayor&iacute;a de los autores coinciden en que niveles  altos de glicemias en los donantes, en ausencia de diabetes, no excluye la  utilizaci&oacute;n de ese p&aacute;ncreas para la cirug&iacute;a de trasplante y consideran esto un  hecho irrelevante.<br />   <br />   Por &uacute;ltimo, hay  autores que plantean que niveles altos de glicemia en el donante traducen una  baja masa de c&eacute;lulas &szlig; de reserva que son incapaces de dar respuesta a  determinados est&iacute;mulos.<span class="superscript">19</span></p> <h6><strong><br />   Hiperamilasemia</strong></h6>     <p align="justify">  Tambi&eacute;n puede  aparecer hiperamilasemia en pacientes con trauma craneoencef&aacute;lico y a no ser  que sea atribuido a trauma del p&aacute;ncreas o pancreatitis, no debe ser una  contraindicaci&oacute;n para la utilizaci&oacute;n del &oacute;rgano. Estos niveles altos de amilasa  se atribuyen al trauma craneal <em>per se</em>,  trauma de otros tejidos o administraci&oacute;n de esteroides. La &uacute;nica causa de  hiperamilasemia a tener en cuenta es aquella que aparece despu&eacute;s de paros  cardiorrespiratorios prolongados, pues puede ser una manifestaci&oacute;n de isquemia  del p&aacute;ncreas.<span class="superscript">16</span></p> <h4><br /> ASPECTO  MACROSC&Oacute;PICO DEL P&Aacute;NCREAS</h4>     <p align="justify">  Independientemente  de todos los factores analizados y aunque parezca algo subjetivo, la inspecci&oacute;n  de la gl&aacute;ndula durante el acto de extracci&oacute;n multiorg&aacute;nica, por uno o varios  cirujanos transplant&oacute;logos de experiencia, constituye el factor determinante a  la hora de aceptar o rechazar un p&aacute;ncreas. La valoraci&oacute;n macrosc&oacute;pica del  &oacute;rgano permite descartar la presencia de fibrosis, infiltraci&oacute;n grasa, lesiones  arterioescler&oacute;ticas de consideraci&oacute;n, calidad de flujo vascular,  calcificaciones y mala perfusi&oacute;n (o reperfusi&oacute;n en el trabajo de banco), elementos  que contraindicar&iacute;an la utilizaci&oacute;n de p&aacute;ncreas de un donante aparentemente  &oacute;ptimo.<span class="superscript">21</span></p> <h4><br />   PRESERVACI&Oacute;N</h4>     <p align="justify">  Existe en el  momento actual unanimidad sobre la eficacia de las soluciones coloideas para la  preservaci&oacute;n del p&aacute;ncreas. La soluci&oacute;n de Wisconsin desarrollada por F. Belzer  es universalmente aceptada en la perfusi&oacute;n de los &oacute;rganos intraabdominales  durante las extracciones multiorg&aacute;nicas. La particularidad de la perfusi&oacute;n  pancre&aacute;tica es que debe realizarse a baja presi&oacute;n, con el objetivo de evitar el  edema de la gl&aacute;ndula. El tiempo de preservaci&oacute;n para un trasplante de p&aacute;ncreas  no debe exceder de 14 a 18 horas, aunque algunos grupos han aumentado los  m&aacute;rgenes hasta las 24 horas en ocasiones y han obtenido buenos resultados.<span class="superscript">22,23</span></p> <h4><br />   TIPO DE INJERTO</h4>     <p align="justify">  A pesar de que  el primer trasplante de p&aacute;ncreas realizado por Richard Lillehei fue un injerto  segmentario, existe hoy d&iacute;a un acuerdo general sobre las ventajas de un injerto  de p&aacute;ncreas completo con la segunda y terceras porciones del duodeno. Este  modelo ha tenido una amplia aceptaci&oacute;n y desarrollo a partir de su puesta en  uso en la d&eacute;cada de 1980 por el grupo de Lyon, dadas las claras ventajas que se  le atribuyen en relaci&oacute;n al trasplante segmentario (mejor hemodin&aacute;mica, mayor  masa insular, m&aacute;s resistencia a los episodios de rechazo, vasos sangu&iacute;neos de  mayor di&aacute;metro, drenaje exocrino f&aacute;cil).<span class="superscript">24,25</span><br />   <br />   En el injerto  segmentario se consideraba como ventaja la simplicidad de la obtenci&oacute;n y la  posibilidad de extraer el h&iacute;gado simult&aacute;neamente sin comprometer la  vascularizaci&oacute;n del tronco cel&iacute;aco. Sin embargo, los actuales m&eacute;todos de  reconstrucci&oacute;n vascular del injerto pancre&aacute;tico-duodenal, permiten la  extracci&oacute;n simult&aacute;nea de h&iacute;gado y p&aacute;ncreas sin deterioro de sus respectivas  irrigaciones. Solamente razones inmunol&oacute;gicas permiten considerar la  utilizaci&oacute;n de trasplantes segmentarios al tratarse de injertos procedentes de  donantes vivos.<span class="superscript">26</span></p> <h4><br />   MANTENIMIENTO  DEL DONANTE</h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  Al igual que  para el resto de los &oacute;rganos, el donante ha de mantenerse en normotermia y  hemodin&aacute;micamente estable durante la extracci&oacute;n. Los niveles de glucosa han de  estabilizarse por debajo de 120 mg/dL administrando insulina de acci&oacute;n corta.  Para reducir el edema pancre&aacute;tico, se administra 75&nbsp;g-100&nbsp;g de  alb&uacute;mina durante la intervenci&oacute;n. Todos los donantes reciben entre 500&nbsp;mg  y 3&nbsp;g de metilprednisona o de 4&nbsp;mg a 36&nbsp;mg de dexametasona como  parte del manejo pre-mortem o pre-donaci&oacute;n. Una soluci&oacute;n de anfotericina y betadine  se administra por la sonda nasog&aacute;strica para disminuir la contaminaci&oacute;n  duodenal.</p> <h4><br />   CIRUG&Iacute;A EN EL  DONANTE</h4>     <p align="justify">  La extracci&oacute;n  simult&aacute;nea de p&aacute;ncreas e h&iacute;gado requiere una laparotom&iacute;a media xifopubiana, la  cual se completa con dos incisiones laterales, que conforman una incisi&oacute;n  cruciforme que facilita notablemente la exposici&oacute;n del bazo y la disecci&oacute;n del  p&aacute;ncreas. A continuaci&oacute;n se diseca la aorta distal y la cava inferior, tras  incidir el peritoneo parietal posterior y desplazar el intestino hacia arriba.  Con ello se tiene libre acceso a los grandes vasos para poder iniciar en  cualquier momento y de forma inmediata la perfusi&oacute;n in situ, si se produjera de  forma imprevista una ca&iacute;da de la tensi&oacute;n arterial que no responde al  tratamiento.<br />    <br />   Tras ello se  procede a la b&uacute;squeda cuidadosa de posibles arterias hep&aacute;ticas aberrantes, cuya  presencia podr&iacute;a hacer imposible la extracci&oacute;n del p&aacute;ncreas. El hallazgo de una  arteria hep&aacute;tica derecha procedente de la arteria mesent&eacute;rica superior har&iacute;a  abandonar la extracci&oacute;n del p&aacute;ncreas. La existencia de una arteria hep&aacute;tica  izquierda originada en la arteria g&aacute;strica izquierda no es una contraindicaci&oacute;n  para la extracci&oacute;n combinada del h&iacute;gado y el p&aacute;ncreas. Una vez descartada la  existencia de anomal&iacute;as arteriales, se dividen los ligamentos triangular y coronario  y se a&iacute;sla la cava infra y suprahep&aacute;tica.<br />   <br />   A continuaci&oacute;n  se procede a la secci&oacute;n del epipl&oacute;n mayor, desde el p&iacute;loro hasta el &aacute;ngulo  espl&eacute;nico del colon, y de los vasos g&aacute;stricos cortos. Una vez liberada  totalmente su curvatura mayor, el est&oacute;mago se desplaza hacia arriba y se  moviliza el bazo. Este se utiliza para traccionar el p&aacute;ncreas, con lo que se  facilita su disecci&oacute;n y al mismo tiempo se minimiza su traumatismo. En el borde  inferior del p&aacute;ncreas se localiza la vena mesent&eacute;rica inferior, que se respeta,  pues servir&aacute; en su momento para introducir una c&aacute;nula y perfundir el h&iacute;gado por  v&iacute;a portal. En el borde superior, la arteria espl&eacute;nica se diseca hasta su  origen en el tronco cel&iacute;aco, tras lo cual se liga la arteria g&aacute;strica  izquierda, si no posee ramas hep&aacute;ticas. Esto facilita la disecci&oacute;n del tronco  cel&iacute;aco, que termina con la exposici&oacute;n amplia de la aorta y se pasa a su  alrededor una ligadura.<br />   <br />   El paso  siguiente es la disecci&oacute;n, en la ra&iacute;z del mesenterio, de la vena y la arteria  mesent&eacute;rica superior, alrededor de las cuales se pasan unas cintas vasculares. Esta  cinta en la arteria debe pasarse distalmente al origen de la arteria  pancreaticoduodenal inferior. Seguidamente se realiza una maniobra de Kocher y  se lleva el duodeno con la cabeza pancre&aacute;tica y el proceso uncinado hacia la  l&iacute;nea media. Tras la movilizaci&oacute;n el duodeno es suturado y seccionado, mediante  una GIA, por encima  y por debajo de la cabeza pancre&aacute;tica, y se mantiene unida a &eacute;sta la segunda  porci&oacute;n duodenal. Aunque esta maniobra facilita mucho la disecci&oacute;n posterior,  algunos grupos prefieren dejarla para el final con el prop&oacute;sito de evitar al  m&aacute;ximo la contaminaci&oacute;n.<br />   <br />    El col&eacute;doco es  ligado y seccionado tan cerca del p&aacute;ncreas como sea posible, tras lo cual las  arterias hep&aacute;tica com&uacute;n y hep&aacute;tica propia son liberadas, previa ligadura de la  gastroduodenal a nivel de su origen. <em>Sollinger</em> y cols. recomiendan que la disecci&oacute;n de la arteria hep&aacute;tica sea m&iacute;nima, pues  esta puede causar un vasoespasmo y disfunci&oacute;n del h&iacute;gado trasplantado. La porta  es movilizada hasta unos 2&nbsp;cm-3 cm de la cabeza pancre&aacute;tica.<br />   <br />   Finalizada la  disecci&oacute;n del ped&iacute;culo hep&aacute;tico, se ligan y seccionan la vena y la arteria  mesent&eacute;rica superior, esta &uacute;ltima por debajo de la arteria pancreaticoduodenal  inferior lo m&aacute;s distalmente que sus caracter&iacute;sticas anat&oacute;micas lo permitan.<br />   <br />   Inmediatamente  despu&eacute;s de ligar los vasos mesent&eacute;ricos se administra heparina por v&iacute;a intravenosa  (100 U/kg) y se insertan las c&aacute;nulas en la aorta distal, y en el sistema porta,  y se comienza la perfusi&oacute;n.<br />   <br />   La c&aacute;nula para  la perfusi&oacute;n portal se puede introducir a trav&eacute;s de la vena mesent&eacute;rica  inferior, aunque tambi&eacute;n puede hacerse a trav&eacute;s de la vena mesent&eacute;rica superior  o de la propia porta. La primera v&iacute;a tiene la ventaja de no comprometer el  sistema venoso hep&aacute;tico y pancre&aacute;tico. La perfusi&oacute;n se realizar&aacute;  preferentemente con la soluci&oacute;n de Belzer, la cual permite una mejor y m&aacute;s  prolongada conservaci&oacute;n de los injertos, hep&aacute;tico y pancre&aacute;tico que la soluci&oacute;n  Euro-Collins. La perfusi&oacute;n simult&aacute;nea a trav&eacute;s de la aorta y la porta permite  un r&aacute;pido enfriamiento del h&iacute;gado. Esto se consigue con la perfusi&oacute;n de unos  2000 mL por la aorta y de 500&nbsp;mL a 1 000 mL por la porta.<br />   <br />   Tras la  extracci&oacute;n del coraz&oacute;n, si la hubiera, se decide como se va a dividir la  vascularizaci&oacute;n hepatopancre&aacute;tica. Si el tronco cel&iacute;aco se mantiene unido al  h&iacute;gado, se secciona la arteria espl&eacute;nica a nivel de su origen y se marca el  cabo pancre&aacute;tico con un punto de Prolene 5-0 para facilitar su localizaci&oacute;n.  Si, por el contrario, el tronco cel&iacute;aco permanece con el p&aacute;ncreas, la  seccionada a nivel de su origen es la arteria hep&aacute;tica. La porta se secciona de  2&nbsp;cm-3 cm por encima del p&aacute;ncreas. Efectuado esto se procede a la  extracci&oacute;n del h&iacute;gado. La perfusi&oacute;n in situ contin&uacute;a por la aorta y se extrae  el p&aacute;ncreas.<br />   <br />   Siempre se  extraer&aacute;n los vasos il&iacute;acos, pues pueden ser necesarios para la ulterior  reconstrucci&oacute;n de la vascularizaci&oacute;n del p&aacute;ncreas y el h&iacute;gado. </p>     <p>&nbsp;</p> <h4>REFERENCIAS  BIBLIOGR&Aacute;FICAS</h4>     <p>1. Becker BN, Odorico JS, Becker YT. Simultaneous       Pancreas-Kidney and Pancreas Transplantation. 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<body><![CDATA[<p>Recibido: 6 de  marzo de 2006. Aprobado: 27 de abril de 2006.<br />     <em>Dr. Julio D&iacute;az Mesa</em>. Calle 216 y Avenida  11, Reparto Siboney. Ciudad de La Habana.<br />   Correo  electr&oacute;nico: <a href="mailto:jdiaz@cimeq.sld.cu">jdiaz@cimeq.sld.cu</a></p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor"> Doctor en  Ciencias M&eacute;dicas y Biol&oacute;gicas. Profesor Titular de la Facultad de Ciencias  M&eacute;dicas. Investigador Titular.</a><a name="cargo" id="cargo"></a><a href="#autor"><br />     <span class="superscript">2</span> Doctor en  Ciencias M&eacute;dicas y Biol&oacute;gicas. Profesor Titular de la Facultad de Ciencias  M&eacute;dicas. Investigador Titular.<br />     <span class="superscript">3</span> Especialista  de II Grado en Cirug&iacute;a General.<br />     <span class="superscript">4</span> Especialista  de I Grado en Cirug&iacute;a General.<br />     <span class="superscript">5</span> Especialista  de I Grado en Psiquiatr&iacute;a.<br />     <span class="superscript">6</span> Especialista  de I Grado en Cirug&iacute;a General.<br />     <span class="superscript">7</span> Especialista  de I Grado en Anestesiolog&iacute;a.</a></p>      ]]></body><back>
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