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<body><![CDATA[<P>La cardiopat&iacute;a isqu&eacute;mica se debe casi siempre a la estenosis de las arterias coronarias, la que por lo general suele deberse a aterosclerosis. La importancia de esta afecci&oacute;n en nuestra sociedad se equipara con la de otros pa&iacute;ses que han logrado un alto nivel de vida y desarrollo en materia de salud p&uacute;blica y esto se expresa en el alto n&uacute;mero de pacientes afectados por la misma. En los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica se report&oacute;, hasta el a&ntilde;o 88, el diagn&oacute;stico de 5,4 millones de individuos por a&ntilde;o1 con una mortalidad de 500 000 por enfermedad de arteria coronaria (EAC).</P>       <P>Sin embargo, en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os, se ha venido percibiendo una disminuci&oacute;n del n&uacute;mero de muertes por EAC y, seg&uacute;n la hip&oacute;tesis de algunos autores como Kuller,2 esto se debe a los programas de tratamiento de factores de riesgo modificables como ser&iacute;an el tabaquismo, la hipercolesterolemia y la hipertensi&oacute;n arterial sist&eacute;mica1 que influir&iacute;a en una disminuci&oacute;n del proceso de aterosclerosis, el cual se manifiesta en un grupo de personas que constituyen cerca de la d&eacute;cima parte de la poblaci&oacute;n mundial total.3 El estudio de Framinghan en EE.UU. fue el primero en describir los factores de riesgo primarios y secundarios para la EAC.4 La relativa importancia de estos factores de riesgo var&iacute;a en diferentes poblaciones aunque la hipertensi&oacute;n arterial, la hiperlipidemia y el tabaquismo son universalmente aceptados.</P>       <P>En 1973, Frank comunic&oacute; por primera vez la observaci&oacute;n de un surco diagonal en el l&oacute;bulo de la oreja (SLO) en pacientes con EAC5 y posteriormente, muchos han sido los estudios para precisar esta asociaci&oacute;n donde se ha puesto de manifiesto la controversia que a&uacute;n se mantiene sobre el tema.1,6-8</P>       <P>En estudios <I>post mortem </I>del l&oacute;bulo de la oreja en pacientes afectos de EAC con dicho surco, se encontr&oacute; estasis vascular agudo as&iacute; como esclerosis significativa de peque&ntilde;as arterias, ruptura de fibras el&aacute;sticas, engrosamiento de la pared prearteriolar y degeneraci&oacute;n de la elastina, lo cual podr&iacute;a afectar paralelamente los vasos coronarios.7,9 El examen f&iacute;sico de pacientes con EAC puede ser normal y en ocasiones, revelar algunos indicadores de aterosclerosis como son arcos corneales10 y xantelasmas.</P>       <P>Tomando como base estas apreciaciones nos propusimos determinar c&oacute;mo se comporta este signo en nuestra poblaci&oacute;n y su asociaci&oacute;n con otros factores de riesgo.</P>   <H4>MATERIAL Y METODO</H4>       <P>Estudiamos 144 pacientes que acudieron a realizarse coronariograf&iacute;a, independientemente de la causa de dicha indicaci&oacute;n, entre los meses de abril de 1987 y enero de 1989. Todos los pacientes fueron evaluados por interrogatorio y examen f&iacute;sico para determinar la presencia de SLO. La coronariograf&iacute;a fue realizada por el m&eacute;todo de Judkins por v&iacute;a arteria femoral y las lesiones fueron divididas de acuerdo con el grado de estenosis del di&aacute;metro vascular en: no significativas: menor del 50 % y significativas: mayor del 50 %.</P>       <P>Investigamos la relaci&oacute;n existente entre la presencia del SLO y los siguientes factores: antecedentes familiares de cardiopat&iacute;a isqu&eacute;mica (CI), edad, sexo, raza, diabetes mellitus, hipercolesterolemia, hipertensi&oacute;n arterial, tabaquismo, antecedentes de infarto agudo del miocardio y de angina de pecho.</P>       <P>Para inferir la particularidad de cada observaci&oacute;n se utiliz&oacute; el m&eacute;todo de chi-cuadrado con la correcci&oacute;n de Yates.</P>   <H4>RESULTADOS</H4>       <P>La distribuci&oacute;n seg&uacute;n los grupos etarios y el sexo se expresa en la tabla 1. En la tabla 2 se muestra c&oacute;mo se comport&oacute; la relaci&oacute;n entre la presencia del SLO y el resultado de la corona riograf&iacute;a. Fue evidente la relaci&oacute;n positiva entre la ausencia del signo con la negatividad del estudio angiogr&aacute;fico, con una especificidad del 78 %. Tambi&eacute;n se obtuvo una relaci&oacute;n aceptable entre la positividad del SLO y la presencia de lesi&oacute;n de al menos una de las arterias coronarias principales para una sensibilidad del 74,1 %. Estos valores fueron altamente significativos (p &lt; 0,0001).</P>       <P>En la figura 1 se plasma la distribuci&oacute;n de los pacientes de acuerdo con la edad y la presencia del SLO, donde se observa un aumento de dicha presencia seg&uacute;n avanza la edad.</P>       ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La relaci&oacute;n entre la presencia del signo y el n&uacute;mero de vasos afectados, se muestra en la tabla 3. El porcentaje de pacientes afectados aument&oacute; a medida que se hac&iacute;a bilateral el signo. Adem&aacute;s, el n&uacute;mero de vasos afectados tambi&eacute;n aument&oacute; significativamente, con la bilateralidad del signo (p &lt; 0,001).</P>       <P>En la figura 2 se observa c&oacute;mo se comport&oacute; el hallazgo de afectaci&oacute;n coronaria en pacientes con el SLO (unilateral o bilateral), distribuidos por grupos etarios y el incremento de dicha alteraci&oacute;n a medida que aumenta la edad, el da&ntilde;o de 4 vasos solamente se encontr&oacute; en los mayores de 50 a&ntilde;os.</P>       <P>En la tabla 4 se aprecia que la presencia del SLO fue un marcador m&aacute;s sensible y espec&iacute;fico en el sexo femenino. La relaci&oacute;n entre el SLO y varios factores de riesgo coronario se muestra en la tabla 5. El antecedente de infarto del miocardio fue el de mayor sensibilidad (p &lt; 0,0022). Igualmente, el antecedente de haber sufrido ataques anginosos mostr&oacute; una relaci&oacute;n significativa (p &lt; 0,0455), no as&iacute; el resto de los factores estudiados.</P>   <H4>DISCUSION</H4>       <P>Desde que Frank describi&oacute; en 19 de 20 pacientes la asociaci&oacute;n del SLO y la presencia de al menos uno de los factores de riesgo coronario, muchos han sido los estudios que han tratado de precisar esta relaci&oacute;n y, hasta el momento, no existe claridad en cuanto a aceptarlo como un signo f&iacute;sico de EAC.8</P>       <P>De los 144 pacientes estudiados, 85 presentaron afectaci&oacute;n ateroscler&oacute;tica de algunos de los vasos principales para el 59 %, pero aument&oacute; a 74,1 cuando se relacion&oacute; con el SLO, lo cual se acerca a los datos recogidos en otros estudios.5,7,9</P>       <P>La angiograf&iacute;a coronaria ha sido utilizada como criterio de cardiopat&iacute;a y, por lo menos en 5 estudios, han sido relacionados sus resultados con la presencia del SLO. El realizado en la Cl&iacute;nica Mayo fue el que, hasta 1984, obtuvo una correlaci&oacute;n m&aacute;s fuerte con p &lt; 0,0001 y menos de 1 % de falsos negativos en la presencia del SLO.11</P>       <P>Nuestro estudio muestra una correlaci&oacute;n con un valor significativo (p &lt; 0,0001) en una cifra igual de pacientes. Sin embargo, tuvimos un mayor porcentaje de coronarias anormales con ausencia del SLO (32,4 %). Los datos reflejaron una alta sensibilidad (74,1 %) y especificidad (78 %). Se demostr&oacute; la poca prevalencia en pacientes con coronarias normales y el signo fue m&aacute;s frecuente a medida que aumentaba la extensi&oacute;n de la lesi&oacute;n y viceversa, lo cual coincide con los datos de otros autores como Lichstein12 y Kaukola.6 Estos resultados fueron altamente significativos por ello pensamos que puede ser utilizado en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica para estimar la probabilidad de EAC en pacientes antes de realizar otros <I>test </I>diagn&oacute;sticos, sobre todo cuando el signo es bilateral, lo cual coincide con lo reportado por otros autores.13</P>       <P>El criterio de que la sensibilidad del SLO aumenta con la edad ha sido reportado por varios autores5,9,14,15 y en nuestro estudio tambi&eacute;n se demuestra esta correlaci&oacute;n. Sobre esa base se ha planteado que dicha asociaci&oacute;n refleja los cambios prematuros de envejecimiento vascular que se producen tanto en las arterias coronarias como en los vasos del l&oacute;bulo de la oreja.7,16</P>       <P>El signo fue m&aacute;s sensible y espec&iacute;fico en las mujeres como indicador de EAC, lo que es contradictorio con lo reportado en otros estudios.7 </P>       <P>Ninguno de los factores de riesgo coronario mostr&oacute; relaci&oacute;n significativa con la presencia del SLO, excepto la edad. Algunos autores han reportado dicha asociaci&oacute;n, como Kristensen que demostr&oacute; relaci&oacute;n entre la bilateralidad del signo y la hipertensi&oacute;n arterial,17 as&iacute; como Lichstein que demostr&oacute; su asociaci&oacute;n significativa con el tabaquismo.14 Sin embargo, el antecedente de infarto del miocardio y angina de pecho tuvieron relaci&oacute;n significativa, lo cual refuerza a&uacute;n m&aacute;s el criterio de la asociaci&oacute;n del signo en la CI.</P>       ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Al relacionar dichos factores de riesgo y la presencia del signo en el resultado de la coronariograf&iacute;a se comprob&oacute; que el SLO logr&oacute; los valores m&aacute;s elevados de sensibilidad y especificidad, se confirm&oacute; su inestimable valor para diagnosticar la CI y como un indicador de probabilidad de la enfermedad, independientemente de otros factores, en concordancia con el estudio de Elliot7 y otros autores.18,19</P>       <P>La relaci&oacute;n entre los cambios vasculares en el l&oacute;bulo de la oreja y los de las arterias coronarias no fue objeto de este estudio, aunque existen reportes sobre este aspecto.20</P>   <H4>REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</H4>   <OL>          <!-- ref --><LI>Braunwald E. Heart disease: A texbook of Cardiovascular Medicine. 3 ed. Philadelphia; Saunders; 1988;1153. </LI>    <!-- ref --><LI>Kuiler CH. Controllin Coronary Heart Disease: Where we will stand by the end of tnis decade? Presp Lipid Dis (en prensa). </LI>    <!-- ref --><LI>Brauawald E. Tratado de Cardiolog&iacute;a. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica 1985;1355 (Edici&oacute;n Revolucionaria). </LI>    <!-- ref --><LI>Kannel WB, Gordon T. The Framinghan Study. An Epidemiological investigation of cardiovascular disease, section 30. Some characteristics related to the incidence of cardiovascular disease and death. 18 -year follow -up. Washington D.C., Dept of Health, Eduction and Welfare, publication No. 2 (NIH) 74-599,1974. </LI>    <!-- ref --><LI>Frank SI. Aural sign of corornary artery disease. N Engl J Med 1973;289:327. </LI>    <!-- ref --><LI>Kaukola S. The diagonal ear-lobe crease, a physical sign associated with coronary heart disease. Acta Med Scand 1978;619 (supl):1. </LI>    <!-- ref --><LI>Elliot WJ. Ear lobe Crease and Coronary Artery Disease: 1 000 patients and Review of the literature. Am J Med 1983;75:1024. </LI>    <!-- ref --><LI>Silverman ME. Inspection of the patient. En: Hurst JM, ed. The Heart. 5 ed. New York: Mc Graw--Hill, 1982:173. </LI>    <!-- ref --><LI>Pasternac A. Predictive value of the ear crease sign in coronary artery disease. CMA Journal 1982;126:645. </LI>    <!-- ref --><LI>Roseman RH. Relation of corneal arcus to cardiovascular risk factor and the incidence or coronary disease. N Engl J Med 1974;291:1322. </LI>    <!-- ref --><LI>Sternlieb JJ. The ear crease sign in coronary artery disease (Abstr) Circulation 1974;50 (supl 3):152. </LI>    <!-- ref --><LI>Lichstein E. Diagonal ear lobe crease and coronary artery sclerosis. Ann Intern Med 1976;85(3):337. </LI>    <!-- ref --><LI>Diamond GA. Analysis of probability as an aid in the diagnosis or coronary artery disease. N Engl J Med 1979;300:1350. </LI>    <!-- ref --><LI>Lichstein E. Diagonal ear lobe crease: prevalence and implications as a coronary risk factor (C). N Engl J Med 1974;290:615. </LI>    <!-- ref --><LI>Mehta J, Hamby RI. Diagonal ear lobe crease as a coronary risk factor (C). N Engl J Med 1974;291:260. </LI>    <!-- ref --><LI>Pasternac A. Correlation, between dermal degenerative change and coronary atherosclerosis. (Abstr). Clin Res 1979;27:193A. </LI>    <!-- ref --><LI>Kristensen B. Ear lobe crease and vascular complication in essential hypertension. Lancet 1980;2:265. </LI>    <!-- ref --><LI>Scott M. Ear crease, heart disease and smoking. (Letter). N Engl J Med 1974;290(21):1205. </LI>    <LI>Sondel PM. Ear crease, heart disease and smoking (carta). N Engl J Med 194;290(21):1205. </LI>       <!-- ref --><LI>Kaukola S. Ear lobe crease and coronary atheroesclerosis. Lancet 1979-22(20):1367. </LI>    </OL>          <P>Recibido: 20 de septiembre de 1994. Aprobado: 20 de octubre de 1994.</P>       <P>Dr. <I>Emilio Buchaca Faxas. </I>Hospital Clinicoquir&uacute;rgico "Hermanos Ameijeiras". San L&aacute;zaro No. 701, entre Belascoa&iacute;n y Marqu&eacute;s Gonz&aacute;lez. Centro Habana, Ciudad de La Habana, Cuba.</P>   <H5>&nbsp;</H5>      ]]></body><back>
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