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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Manifestaciones digestivas del síndrome de inmunodeficiencia adquirida]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[It is well known that in spite of the number of studies made, the present knowledge about the acquired immunodeficiency syndrome is still poor. A lot of efforts are being made to reach an effective solution to this pandemics. It is intended to know and identify each of its manifestations because they are vital for the physician of every specialty. This article set forth the most frequent digestive disorders in this syndrome that a health professional may encounter in the performance of his/her functions.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Cliinicoquir&uacute;rgico “Cmdte. Manuel Fajardo” </p> <h2 align="left">Manifestaciones digestivas del s&iacute;ndrome de inmunodeficiencia adquirida </h2>     <p><a href="#cargo">Dr. Jos&eacute; Carlos Hern&aacute;ndez Aragon&eacute;s<span class="superscript">1</span> </a><a name="autor"></a></p> <h4>Resumen </h4>     <p align="justify">Se sabe que el conocimiento que en la actualidad se tiene sobre el s&iacute;ndrome de inmunodeficiencia adquirida, a pesar de los m&uacute;ltiples estudios realizados, sigue siendo poco. Se realizan muchos esfuerzos para lograr una soluci&oacute;n efectiva contra esta pandemia. Se pretende conocer e identificar cada una de sus manifestaciones por lo vitales que resultan para el m&eacute;dico de asistencia de cualquier especialidad. En este art&iacute;culo se presentaron las alteraciones digestivas m&aacute;s frecuentes en este s&iacute;ndrome y con las que un profesional sanitario puede encontrase en el ejercicio de sus funciones. </p>     <p><em>Palabras clave</em>: Sida, alteraciones digestivas, inmunidad celular, VIH, lesiones bucales, factores microbianos. </p>     <p align="justify">El SIDA es un trastorno de la inmunidad mediada por c&eacute;lulas, caracterizado por infecciones oportunistas, neoplasias malignas, disfunci&oacute;n neurol&oacute;gica y una variedad de otros s&iacute;ndromes. El SIDA es la manifestaci&oacute;n m&aacute;s grave de una gama de trastornos relacionados con el VIH. El riesgo de que un individuo infectado por el VIH y no tratado desarrolle SIDA, se estima en 1-2 %/a&ntilde;o durante los primeros a&ntilde;os despu&eacute;s del contagio, y alrededor de 5 %/a&ntilde;o, m&aacute;s adelante. El riesgo acumulativo oscila alrededor de 50 % durante la primera d&eacute;cada. Casi todas las personas VIH-positivas no tratadas acaban por desarrollar SIDA. Es posible que todav&iacute;a no conozcamos algunas secuelas a largo plazo de la infecci&oacute;n por VIH (Ej., otras neoplasias malignas y enfermedades neurol&oacute;gicas cr&oacute;nicas).<span class="superscript">1</span> </p>     <p align="justify">Las complicaciones gastrointestinales ocurren entre 50 y 90 % de los pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (HIV) y la diarrea es la manifestaci&oacute;n cl&iacute;nica m&aacute;s frecuente (60 – 90 % de los casos). El 30-70 % de los pacientes infectados por el HIV desarrolla diarrea cr&oacute;nica en alg&uacute;n momento de su evoluci&oacute;n (la incidencia acumulada de diarrea puede llegar hasta 90 % en &Aacute;frica y en algunos pa&iacute;ses como Hait&iacute;). La inmunidad de la mucosa intestinal se halla disminuida en estos pacientes. Las alteraciones de los linfocitos T-colaboradores y T-supresores contenidos en la l&aacute;mina propia son similares a las que se pueden observar en la sangre perif&eacute;rica, provocan disminuci&oacute;n de la secreci&oacute;n de IgA que comporta mayor capacidad de los microorganismos de adherirse a la mucosa intestinal. Adem&aacute;s, suele ocurrir disminuci&oacute;n de la acidez g&aacute;strica que provoca aumento de la colonizaci&oacute;n bacteriana, as&iacute; como neuropat&iacute;a del sistema nervioso aut&oacute;nomo y alteraciones de la motilidad intestinal que dificultan el aclaramiento de los pat&oacute;genos intestinales a trav&eacute;s de las heces. La diarrea se acompa&ntilde;a a menudo de deficiencias nutricionales, p&eacute;rdida de peso y dolor abdominal. En la mayor&iacute;a de los casos se puede identificar el microorganismo causal (bacterias, virus o protozoos), aunque la etiolog&iacute;a no siempre es infecciosa. Finalmente, varios medicamentos antirretrovirales (nelfinavir, ritonavir y didanosina, entre otros) que se utilizan en las modernas pautas terap&eacute;uticas, pueden provocar dispepsia y diarrea como efectos secundarios.<span class="superscript">1- 3 </span></p>     <p align="justify">Las manifestaciones digestivas del SIDA son motivo de consulta de estos enfermos y por esto se ha considerado que todo profesional de la salud debe familiarizarse con ellas e identificar cu&aacute;ndo constituyen un peligro para la vida, pues en m&uacute;ltiples ocasiones hay que enfrentarlas en cualquier latitud donde se trabaje. </p> <h4>Desarrollo </h4>     <div align="justify">En condiciones normales, el organismo humano posee suficientes mecanismos de defensa para combatir la enorme cantidad de microorganismos ent&eacute;ricos potencialmente pat&oacute;genos ingeridos en cada comida. </div> <h4>Factores humanos </h4> <h6>Flora saprofita </h6>     <p align="justify"><em></em>El 99 % de la flora intestinal saprofita, situada predominantemente en el &uacute;ltimo tramo del intestino delgado y en el colon, est&aacute; constituido por microorganismos anaerobios <em>(Bacteroides, Clostridium, Peptostreptococcus, Peptococcus </em> y muchos otros). Otras bacterias, como <em>E. coli, Proteus, Klebsiella </em> y <em>Enterococcus, </em> representan el 1 % restante. Esta flora constituye un mecanismo de defensa eficaz que impide la colonizaci&oacute;n de bacterias enteropat&oacute;genas. En personas con escasa poblaci&oacute;n bacteriana intestinal, como ni&ntilde;os que todav&iacute;a no han desarrollado la colonizaci&oacute;n ent&eacute;rica normal, o tras la ingesta de antibi&oacute;ticos por v&iacute;a oral, los microorganismos enteropat&oacute;genos pueden causar infecci&oacute;n con in&oacute;culos m&aacute;s peque&ntilde;os. Asimismo, pueden seleccionarse otros microorganismos, como <em>Pseudomonas</em>, <em>Klebsiella</em>, <em>Clostridium</em> y <em>Candida</em>, que colonizan el intestino, con el riesgo de infecci&oacute;n sist&eacute;mica, sobre todo en el paciente hospitalizado e inmunodeprimido.<span class="superscript">1-4 </span></p> <h6>Acidez g&aacute;strica </h6>     <p align="justify"><em></em>La mayor&iacute;a de los microorganismos pat&oacute;genos nunca alcanza el tracto intestinal por la barrera &aacute;cida g&aacute;strica. El pH g&aacute;strico normal (inferior a 4) destruye 99,9 % de las enterobacterias ingeridas en 30 min. Situaciones de hipo/aclorhidria (anti&aacute;cidos, anti-H<span class="subscript">2</span>) o en gastrectomizados comportan mayor riesgo de infecciones ent&eacute;ricas <em>(Salmonella, Shigella) </em> y parasitarias <em>(G. lamblia)</em>.  Algunos microorganismos son estables en medio &aacute;cido (rotavirus), y otros como <em>H. pylori </em> pueden alterar la acidez g&aacute;strica e incrementar la susceptibilidad del individuo a otros enteropat&oacute;genos. La importancia de mantener adecuada acidez g&aacute;strica se ha puesto de manifiesto en pacientes tratados con anti-H<span class="subscript">2</span> que tienen un mayor riesgo de colonizaci&oacute;n far&iacute;ngea, traqueal y g&aacute;strica por bacilos gramnegativos e incluso neumon&iacute;a nosocomial, que aquellos tratados con sucralfato, el cual mantiene inalterado el medio &aacute;cido g&aacute;strico. </p> <h6>Peristaltismo </h6>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><em></em>La motilidad intestinal es un importante mecanismo para el aclaramiento de microorganismos del tracto gastrointestinal proximal. La alteraci&oacute;n del peristaltismo causada por opi&aacute;ceos, anomal&iacute;as anat&oacute;micas (f&iacute;stulas, divert&iacute;culos, etc.) o enfermedades que cursen con disminuci&oacute;n de la motilidad (diabetes, esclerodermia, etc.) confiere mayor facilidad para el sobrecrecimiento bacteriano. El tratamiento sintom&aacute;tico con opi&aacute;ceos para inhibir la motilidad intestinal en el curso de una gastroenteritis aguda por <em>Salmonella </em> o <em>Shigella </em> aumenta la probabilidad de bacteriemia o fiebre prolongada. </p> <h6>Inmunidad </h6>     <p align="justify">En la l&aacute;mina propia del intestino delgado (placas de Peyer) y colon existen c&eacute;lulas linfoides que se disponen en n&oacute;dulos. Tanto la respuesta celular inmune como la producci&oacute;n de anticuerpos desempe&ntilde;an un papel importante en la protecci&oacute;n del hu&eacute;sped frente a las infecciones gastrointestinales. El amplio espectro de infecciones v&iacute;ricas, parasitarias, bacterianas y f&uacute;ngicas en pacientes con SIDA resalta la importancia de la inmunidad celular en la protecci&oacute;n del hu&eacute;sped frente a estos pat&oacute;genos. Tambi&eacute;n la inmunidad humoral (inmunoglobulinas G, M e IgA secretora) desempe&ntilde;a un importante papel protector.<span class="superscript">1,3,4 </span></p>     <p align="justify">Diversos componentes del moco y de las secreciones intestinales, como la lisosoma y la lactoferrina y quiz&aacute;s los leucocitos que exudan en la superficie de las mucosas, contribuyen a reducir la poblaci&oacute;n bacteriana del colon. En el lactante, un mecanismo adicional de protecci&oacute;n es la lactoferrina no saturada en la leche materna que, al unirse al hierro, produce un efecto bacteriost&aacute;tico.<span class="superscript">3,4 </span></p>     <p>Los posibles or&iacute;genes de las infecciones oportunistas en los pacientes con SIDA son: </p> <ol type="A">       <li>Reactivaci&oacute;n de una infecci&oacute;n latente adquirida a&ntilde;os antes (producidas por microorganismos intracelulares). </li>       <li><strong></strong>Infecci&oacute;n ex&oacute;gena “de Novo,” por Ej.: por v&iacute;a digestiva, las infecciones por <em>Isospora</em> <em> belli</em> y <em>Criptosporidium</em>; y por v&iacute;a respiratoria, la criptococosis. </li>       <li><strong></strong>Proliferaci&oacute;n de microorganismos saprofitos de la piel y las mucosas. </li>     </ol> <h4>Factores microbianos</h4> <h6>Tama&ntilde;o del in&oacute;culo </h6>     <p align="justify">El n&uacute;mero de microorganismos ingeridos capaz de causar enfermedad var&iacute;a considerablemente de una especie a otra. En el caso de <em>Shigella, Entamoeba </em> o <em>Giardia lamblia </em> son suficientes de 10 a 100 bacterias o quistes para provocar infecci&oacute;n, mientras que se requiere la ingesta de 10<span class="superscript">5</span> -10<span class="superscript">8</span> microorganismos para causar enfermedad en el caso de <em>Salmonella </em> o <em>Vibrio cholerae. </em></p> <h6>Adherencia </h6>     <p align="justify">La capacidad para causar enfermedad por parte de la mayor&iacute;a de microorganismos enteropat&oacute;genos depende no solamente de su capacidad para penetrar a trav&eacute;s de la mucosa o producir enterotoxinas o citotoxinas, sino tambi&eacute;n de su capacidad para adherirse y colonizar la mucosa. Esta propiedad ha sido bien descrita en <em>E</em>.<em> coli </em> enterotoxig&eacute;nica, la cual debe adherirse y colonizar el epitelio intestinal previamente a la producci&oacute;n de la enterotoxina. Las cepas enteropatog&eacute;nicas y enterohemorr&aacute;gicas de <em>E. coli </em> producen factores de virulencia que le permiten adherirse y destruir el borde en cepillo del epitelio intestinal.<em> V</em>.<em> cholerae </em> se adhiere al borde en cepillo de los enterocitos del intestino delgado mediante adhesinas de superficie espec&iacute;ficas. </p> <h6>Producci&oacute;n de toxinas </h6>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La producci&oacute;n de una o m&aacute;s exotoxinas por diversos microorganismos enteropat&oacute;genos es importante en la patog&eacute;nesis de la diarrea. Las toxinas pueden estar preformadas en los alimentos o bien ser liberadas por el agente causal en la luz intestinal. Se distinguen las enterotoxinas, responsables de diarrea acuosa, que act&uacute;an directamente en los mecanismos secretores de la mucosa intestinal; las citotoxinas, que provocan la destrucci&oacute;n de las c&eacute;lulas de la mucosa intestinal y originan diarrea inflamatoria, y las neurotoxinas, que act&uacute;an directamente en el sistema nervioso central o perif&eacute;rico. Algunas exotoxinas act&uacute;an por diferentes mecanismos; as&iacute;, <em>Shigella dysenteriae </em> tipo 1, por ejemplo, produce una enterotoxina que tiene actividad enterot&oacute;xica y citot&oacute;xica. El prototipo de enterotoxina lo constituye la toxina del c&oacute;lera, que promueve la secreci&oacute;n de l&iacute;quidos mediante la estimulaci&oacute;n de la adenilciclasa (enzima localizada en la membrana basal y lateral del enterocito), que transforma el ATP en AMP c&iacute;clico. El aumento de AMP c&iacute;clico inhibe la entrada de iones sodio y cloro en las c&eacute;lulas ciliadas y estimula activamente la secreci&oacute;n de iones cloro y bicarbonato por parte de las c&eacute;lulas de las criptas intestinales. En consecuencia, por efecto osm&oacute;tico, el agua difunde a la luz intestinal. No se producen cambios histol&oacute;gicos de la mucosa. Algunas cepas de <em>E</em>.<em> coli </em> poseen enterotoxinas l&aacute;biles, que act&uacute;an igual que las toxinas del <em>V. cholerae, </em> y otras enterotoxinas denominadas estables, las cuales mediante la activaci&oacute;n de otra enzima, la guanilciclasa, producen una reacci&oacute;n de fosforilaci&oacute;n de las prote&iacute;nas en el enterocito con utilizaci&oacute;n del ATP. Ello determina un aumento de la secreci&oacute;n de cloro con lo cual se inhibe su absorci&oacute;n. Las citotoxinas bacterianas, por su parte, destruyen las c&eacute;lulas de la mucosa intestinal y producen el s&iacute;ndrome disent&eacute;rico, con presencia de sangre en las heces. Los microorganismos enteropat&oacute;genos que caracter&iacute;sticamente producen estas citotoxinas incluyen <em>S. disenteriae, V. parahemolyticus </em> y <em>C. difficile. </em> Cepas enterohemorr&aacute;gicas de <em>E</em>.<em> coli, </em>frecuentemente del serotipo O157:H7, producen tambi&eacute;n potentes citotoxinas estrechamente relacionadas con la toxina Shiga de <em>S. dysenteriae </em> y se han denominado toxinas Shiga-like. Estas cepas de <em>E. coli </em> se han asociado con epidemias de colitis hemorr&aacute;gica y s&iacute;ndrome hemol&iacute;tico-ur&eacute;mico. Por &uacute;ltimo, las neurotoxinas generalmente son producidas por un microorganismo causal fuera del hu&eacute;sped, lo cual provoca s&iacute;ntomas de forma precoz poco despu&eacute;s de la ingesta. Entre &eacute;stas cabe destacar las toxinas de <em>S. aureus </em> y <em>Bacillus cereus, </em> que act&uacute;an en el sistema nervioso central y provocan v&oacute;mitos. </p> <h6>Invasi&oacute;n </h6>     <p align="justify">Los cuadros disenteriformes pueden resultar no solamente de la producci&oacute;n de citotoxinas, sino tambi&eacute;n de la invasi&oacute;n bacteriana y destrucci&oacute;n de las c&eacute;lulas de la mucosa intestinal. Las infecciones causadas por <em>Shigella </em> y <em>E</em>.<em> coli </em> enteroinvasiva, por ejemplo, est&aacute;n caracterizadas por la invasi&oacute;n de las c&eacute;lulas epiteliales de la mucosa intestinal, multiplicaci&oacute;n intraepitelial y posterior diseminaci&oacute;n a las c&eacute;lulas adyacentes. <em>Salmonella, </em> por otra parte, causa diarrea por invasi&oacute;n de la mucosa intestinal, pero generalmente no est&aacute; asociada con la destrucci&oacute;n de enterocitos y, consecuentemente, tampoco con el s&iacute;ndrome disent&eacute;rico completo. <em>S. typhi </em> y <em>Y</em>.<em> enterocolitica </em> pueden penetrar a trav&eacute;s de una mucosa intestinal intacta, multiplicarse intracelularmente en las placas de Peyer y n&oacute;dulos linf&aacute;ticos intestinales y diseminarse posteriormente a trav&eacute;s del torrente sangu&iacute;neo causando fiebre ent&eacute;rica, s&iacute;ndrome caracterizado por fiebre, cefalea, bradicardia relativa, dolor abdominal, esplenomegalia y leucopenia.<span class="superscript">1,3-5,12</span> </p> <h4>Principales causas de gastroenterocolitis en los pacientes con SIDA     <br> </h4>     <p><img src="/img/revistas/med/v45n1/f0107106.gif" width="555" height="665"></p>     
<blockquote>&nbsp;</blockquote> <h6><strong></strong>Lesiones bucales </h6>     <p align="justify">La enfermedad gastrointestinal es una caracter&iacute;stica com&uacute;n de la infecci&oacute;n por VIH y suele obedecer a una infecci&oacute;n secundaria. La mucosa bucal adem&aacute;s de lesionarse en el muguet, leucoplasia vellosa oral y sarcoma de Kaposi, puede mostrar &uacute;lceras aftosas dolorosa s y superficiales. La etiolog&iacute;a de estas lesiones, que a veces producen un dolor tal que impide la ingesti&oacute;n de alimentos, es desconocida. No se conoce ning&uacute;n tratamiento espec&iacute;fico, aunque seg&uacute;n algunas publicaciones, la administraci&oacute;n de ciclos breves de esteroides en altas dosis o talidomida, alivia el dolor.<span class="superscript">1,3,5,9,12 </span></p> <h6>Lesiones esof&aacute;gicas </h6>     <p align="justify">La esofagitis suele manifestarse por odinifagia y dolor retroesternal y es producida por <em>Candida</em>, CMV y virus del <em>Herpes simplex</em>; adem&aacute;s, el es&oacute;fago puede afectarse por el sarcoma de Kaposi, el linfoma de la mucosa esof&aacute;gica; al igual que la bucal, la mucosa esof&aacute;gica puede afectarse por &uacute;lceras dolorosas de etiolog&iacute;a poco clara. Estas lesiones se asemejan a las &uacute;lceras de esofagitis por CMV, pero no responden al tratamiento antiviral y ofrecen grandes problemas para la nutrici&oacute;n del enfermo.<span class="superscript">1-5,9,11,12 </span></p> <h6>Lesiones del est&oacute;mago </h6>     <p align="justify">La aclorhidria es frecuente en los enfermos con infecci&oacute;n por VIH, pero los problemas g&aacute;stricos son poco frecuentes. El sarcoma de Kaposi y el linfoma pueden afectar el est&oacute;mago.</p> <h6 align="justify"> Lesiones del intestino delgado y el grueso </h6>     <p align="justify">Las infecciones del intestino delgado y del grueso constituyen los problemas gastrointestinales m&aacute;s representativos de los pacientes con infecci&oacute;n por VIH, habitualmente se manifiestan por diarreas, dolor abdominal, fiebre ocasional y, en los casos graves, adelgazamiento. Adem&aacute;s de las infecciones secundarias espec&iacute;ficas, los enfermos pueden sufrir un s&iacute;ndrome de diarreas cr&oacute;nicas en el que no se ha encontrado ning&uacute;n agente espec&iacute;fico, aparte del VIH; este cuadro suele conocerse como enteropat&iacute;a del SIDA o del VIH. Se trata de un trastorno cl&iacute;nico parecido a la gastroenterocolitis cr&oacute;nica que cursa con diarreas de m&aacute;s de un mes de evoluci&oacute;n. El estudio histol&oacute;gico del intestino delgado muestra una atrofia de bajo grado de la mucosa con una disminuci&oacute;n de mitosis, lo que sugiere un estado de hiporregeneraci&oacute;n. A menudo presentan un descenso o ausencia de lactasa en el intestino delgado y malabsorci&oacute;n con la consiguiente p&eacute;rdida de peso. </p>     <p align="justify">Las lesiones del recto son frecuentes en estos pacientes, sobre todo las &uacute;lceras y erosiones perirrectales secundarias a una reactivaci&oacute;n del virus del <em>Herpes simplex</em>, pueden ser totalmente at&iacute;picas, sin ninguna ves&iacute;cula, pero responden bien al tratamiento con Aciclovir. Las dem&aacute;s lesiones rectales comprenden el condiloma acuminado, el sarcoma de Kaposi y la neoplasia intraepitelial. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Infecciones invasivas: Cuando el agente causal tiene capacidad invasiva, el per&iacute;odo de incubaci&oacute;n y la duraci&oacute;n de la enfermedad suelen ser superiores a los de las gastroenteritis originadas por toxinas. Es frecuente la fiebre, en ocasiones elevada y acompa&ntilde;ada de escalofr&iacute;os. El dolor abdominal presenta caracter&iacute;sticas c&oacute;licas y a menudo existe tenesmo rectal. Las heces suelen ser menos voluminosas y pueden tener sangre macrosc&oacute;pica o microsc&oacute;pica, polimorfonucleares y/o moco. El hemograma suele ser s&eacute;ptico con leucocitosis y/o desviaci&oacute;n a la izquierda. El cuadro cl&iacute;nico m&aacute;s caracter&iacute;stico es el de la disenter&iacute;a aguda causado por alguno de los microorganismos siguientes: <em>Shigella, Salmonella, Campylobacter, E</em>.<em> coli </em> invasiva, <em>Yersinia enterocolitica, Vibrio parahemolyticus </em> o por par&aacute;sitos como <em>E. hystolytica. </em> El per&iacute;odo de incubaci&oacute;n var&iacute;a entre 6 h a varios d&iacute;as. En el caso de la <em>Salmonella, </em> el cuadro de enterocolitis puede acompa&ntilde;arse de bacteriemia que con una frecuencia variable (5-40 %) puede producir complicaciones s&eacute;pticas metast&aacute;sicas graves. La edad inferior a 1 a&ntilde;o y superior a 50 a&ntilde;os y la presencia de inmunodepresi&oacute;n son los factores de riesgo m&aacute;s importantes de la bacteriemia. Algunos microorganismos producen manifestaciones cl&iacute;nicas extraintestinales, como <em>Yersinia enterocolitica </em> y, con menor frecuencia, <em>Shigella, Salmonella </em> y <em>Campylobacter</em>.  Las m&aacute;s frecuentes son poliartritis migratoria, s&iacute;ndrome de Reiter y eritema nudoso. Recientemente se ha reconocido al s&iacute;ndrome de Guillain-Barre como complicaci&oacute;n frecuente en el curso de la infecci&oacute;n por <em>Campylobacter</em>.<em> Yersinia enterocolitica </em> es causa ocasional de adenitis mesent&eacute;rica con dolor en la fosa il&iacute;aca derecha y puede simular cl&iacute;nicamente una apendicitis aguda. Otras complicaciones descritas incluyen el s&iacute;ndrome ur&eacute;mico hemol&iacute;tico en ni&ntilde;os en el curso de una gastroenteritis por <em>Shigella </em> o por <em>E</em>.<em> coli </em> enterohemorr&aacute;gica, y la aparici&oacute;n de abscesos hep&aacute;ticos y, con menor frecuencia, en piel, diafragma, pulm&oacute;n y pericardio, en el curso de una colitis amibiana.<span class="superscript">11,12</span></p>     <p align="justify">Otros microorganismos con capacidad invasiva pueden ocasionar cuadros cl&iacute;nicos graves, como es el caso de la enterocolitis necrosa nte del ni&ntilde;o ( <em>E. coli, </em> otras bacterias, hongos y virus) y del adulto <em>(C. perfringens)</em>.  Suele afectar a reci&eacute;n nacidos de bajo peso, prematuros o con antecedentes de exsanguineotransfusi&oacute;n. La cl&iacute;nica se caracteriza por v&oacute;mitos, distensi&oacute;n abdominal y diarrea sanguinolenta. Puede complicarse con perforaci&oacute;n intestinal y <em>schok </em> s&eacute;ptico. La mortalidad se acerca al 70 %. En los adultos cursa con anorexia, v&oacute;mitos, dolor abdominal, diarrea con sangre, toxemia y <em>schok</em>. Puede complicarse y ocasionar &iacute;leo paral&iacute;tico, perforaci&oacute;n intestinal y peritonitis. La mortalidad sigue siendo considerable, alrededor de 40 %. Algunos de los pacientes que sobreviven presentan estenosis u obstrucci&oacute;n intestinal y f&iacute;stulas secundarias. <em>E. coli </em> enterohemorr&aacute;gica provoca diarrea con sangre como consecuencia de una verocitotoxina. Esta colitis hemorr&aacute;gica cursa frecuentemente sin fiebre, puede ser epid&eacute;mica (contaminaci&oacute;n de la cadena de alimentos) y la presencia de sangre en heces sin apenas leucocitos debe sugerir esta posibilidad. </p>     <p align="justify">La listeriosis se reconoce cada vez con mayor frecuencia como causa de diarrea infecciosa. Puede ocurrir de forma epid&eacute;mica por consumo de alimentos contaminados. Los m&aacute;s frecuentes son la leche cruda y pasteurizada, el queso y ensaladas vegetales. Se presenta usualmente como enfermedad sist&eacute;mica asociada a bacteriemia precedida de diarrea. La siembra hemat&oacute;gena de meninge o v&aacute;lvula card&iacute;aca y la propensi&oacute;n a afectar al paciente inmunodeprimido explican en parte las tasas de mortalidad de alrededor de 20 % en algunas series, por lo que constituye el agente pat&oacute;geno transmitido por los alimentos que causa una mayor mortalidad.<span class="superscript">2,3,5,10</span> </p> <h6>Lesiones hepatobiliares <strong></strong></h6>     <p align="justify">Los enfermos con infecci&oacute;n por VIH muestran diferentes formas de enfermedad hepatobiliar. La estenosis papilar y las colangitis escle rosantes se han descrito en el contexto de la <em>Criptosporidiosis</em>, infecci&oacute;n por CMV y el sarcoma de Kaposi. La enfermedad hep&aacute;tica puede adoptar la forma de lesi&oacute;n hepatocelular por los virus de las hepatitis, lesi&oacute;n granulomatosa por micobacterias u hongos o masas hep&aacute;ticas secundarias a abscesos tuberculosos o peliosis hep&aacute;tica. Tambi&eacute;n se ha descrito una infiltraci&oacute;n grasa y se ha propuesto su relaci&oacute;n con el tratamiento con nucle&oacute;tidos en algunos enfermos.<span class="superscript">1,2,5,6 </span></p> <h6><strong> </strong>Lesiones pancre&aacute;ticas </h6>     <p align="justify">La enfermedad pancre&aacute;tica suele ocurrir por toxicidad medicamentosa, especialmente con la pentamidina y los didesoxinucle&oacute;sidos. Hasta 50 % de los enfermos muestran datos bioqu&iacute;micos de lesi&oacute;n pancre&aacute;tica y, a menudo, se aprecian signos de infecci&oacute;n pancre&aacute;tica por CMV y MAC en las necropsias. Menos de 5 % de los pacientes muestran signos de pancreatitis cl&iacute;nica no relacionada con toxicidad farmacol&oacute;gica.<span class="superscript">1,3,10 </span></p>     <p align="justify">En conclusi&oacute;n, se destaca la importancia de las manifestaciones digestivas en el SIDA por su alta frecuencia, pues se presentan en m&aacute;s de la mitad de los enfermos y hay estad&iacute;sticas que acercan estas cifras al 90 %. La diarrea es la forma m&aacute;s frecuente de afectaci&oacute;n del sistema digestivo en el SIDA (90 %) y trae como consecuencia la desnutrici&oacute;n y muchas otras de las afectaciones sist&eacute;micas. </p>     <p align="justify">Existe una confluencia de factores humanos y de los agentes biol&oacute;gicos que repercuten, de no ser tratados, en el comportamiento a corto plazo de la integridad de estos pacientes. </p>     <p align="justify">Cuando el agente causal tiene capacidad invasiva, el per&iacute;odo de incubaci&oacute;n y la duraci&oacute;n de la enfermedad suelen ser superiores a las gastroenteritis producidas por toxinas. </p>     <p align="justify">Esta revisi&oacute;n sirvi&oacute; para organizar las manifestaciones cl&iacute;nicas localizadas en los distintos segmentos del sistema digestivo y se&ntilde;alar los cuadros m&aacute;s frecuentes. </p>     <p align="justify">La participaci&oacute;n del h&iacute;gado y el p&aacute;ncreas se debe, con mayor frecuencia, al uso de medicamentos espec&iacute;ficos y/o a los agentes que se usan para controlar las enfermedades oportunistas. </p> <h4 align="justify">Summary</h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><strong>Digestive  manifestations of acquired immunodeficiency sindrome</strong></p>     <p>It  is well known that in spite of the number of studies made, the present knowledge  about the acquired immunodeficiency syndrome is still poor. A lot of efforts  are being made to reach an effective solution to this pandemics. It is intended  to know and identify each of its manifestations because they are vital for the  physician of every specialty. This article set forth the most frequent  digestive disorders in this syndrome that a health professional may encounter  in the performance of his/her functions.</p>     <p><em>Key  words</em>: AIDS, digestive disorders, cell immunity, HIV, mouth lesions, microbial  factors.</p>     <p align="justify">&nbsp;</p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4>     <!-- ref --><p>1. Farreras-Rozman.  Medicina Interna. S&iacute;ndrome de Inmunodeficiencia humana. (CD-ROM). Madrid. Ed.  Hartcourt; 2000.<!-- ref --><p>2. Farreras Ortiz J. Rozman.  Medicina interna. Mecanismos de defensa del Hu&eacute;sped en Gastroenterocolitis  aguda (CD-ROM). &nbsp;Madrid. ED Harcourt; 2000.<!-- ref --><p>3. El  Manual Merck. Medicina. Madrid. Edici&oacute;n del centenario. Ed. Harcourt..2000.<!-- ref --><p>4. Harrison. Principios  de Medicina Interna. La enfermedad gastrointestinal. Madrid. McGraw-Hill.  Interamericana de Espa&ntilde;a. 14ed. 2001.<!-- ref --><p>5. Bartlett  JG. Manifestaciones gastrointestinales del sida. En: Calude Bennet J, Fred  Plum, editores. Tratado de Medicina Interna. M&eacute;xico: McGraw-Hill; 2000.  p.2151-4. <!-- ref --><p>6. Gonz&aacute;lez-Lahoz, Verdego  Ortiz J. Infecciones v&iacute;ricas en pacientes VIH positivos. Medicine  1998;7(83):3883-4.<!-- ref --><p>7. Bouza  Santiago E,  Mu&ntilde;oz Garc&iacute;a de Paredes P. Infecciones causadas por bacterias en  pacientes infectados por el virus de la Inmunodeficiencia humana. Medicine1998;  7(83):3889-94.<!-- ref --><p>8. Barena-Etxaburu J, Santamar&iacute;a J&aacute;uregui JM. Enfermedades causadas por Micobacterias. Medicine  1998; 7(83) 3895-9.<!-- ref --><p>9. Losa  Garc&iacute;a, J.E. et als. Micosis en la infecci&oacute;n por VIH. Medicine 1998  7(83):3900-7.<!-- ref --><p>10. Bixquert  M,  Gonzalvo JM. Diarrea del paciente con SIDA. Rev. Med. Dom.1999; 60  (3):238-46.<!-- ref --><p>11. USPHS/IDSA Guidelines for  the Prevention of Opportunistic Infections in Persons Infected with Human  Immunodeficiency Virus. 2001.<!-- ref --><p>12. S&aacute;nchez  Romero M, Bouza Santiago E, Mu&ntilde;oz Garc&iacute;a de Paredes P. SIDA.  Infecciones Bacterianas y Parasitosis. Medicine 2002; 8(73):3933-40.&nbsp;&nbsp;<p>Dr. <em>Jos&eacute; Carlos Hern&aacute;ndez Aragon&eacute;s</em>.  Facultad de Ciencias M&eacute;dicas &quot;Comandante Manuel Fajardo&quot;. Vicedecanato docente. Ciudad de La Habana, Cuba. E-mail:  <em></em><a href="mailto:josecar@infomed.sld.cu ">josecar@infomed.sld.cu </a></p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Especialista de II Grado en Medicina Interna. Profesor Auxiliar ISCMH.</a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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