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</front><body><![CDATA[ <p align="right"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>ARTÍCULO    DE OPINIÓN</b> </font></p>     <p>&nbsp; </p>     <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b> <font size="4">Viejas    y nuevas implicaciones de la relación médico-paciente y del método clínico </font></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="3">Old    and new implications of the doctor-patient relationship and the clinical method    </font></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> <b>Alfredo Darío    Espinosa Brito </b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Hospital Universitario    &quot;Dr. Gustavo Aldereguía Lima&quot;. Cienfuegos, Cuba </font></p>     <p>&nbsp;</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Los médicos cubanos    hemos conocido y defendido el método clínico en nuestra práctica profesional    durante largo tiempo, con mayor énfasis -sobre todo en sus aspectos teóricos    y en su divulgación- a partir de la publicación del trabajo clásico de los profesores    <i>Ilizástigui Dupuy</i> y <i>Rodríguez Rivera</i><sup>1,2</sup> cuando fue    conceptualizado de manera original por ellos en el país a fines de la década    de los años 80 del pasado siglo, y enriquecido luego por los aportes de muchos    colegas. Desde entonces su enseñanza ha sido considerada la piedra angular de    los planes de estudio de nuestra carrera en las universidades médicas. Debido    a lo anterior, diversos aspectos sobre el método han constituido objeto central    de múltiples actividades y publicaciones científicas entre nosotros. Al mismo    tiempo se han señalado los riesgos de la, cada vez más evidente, crisis del    método clínico que, según Moreno tiene como causas principales: el deterioro    de la relación médico-paciente, el menosprecio de la clínica, la sobrevaloración    de la tecnología y el desinterés por el generalismo.<sup>3</sup> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> A estos factores    se añaden nuevos elementos que intervienen en la enseñanza de estudiantes de    medicina en las llamadas áreas clínicas -pa</font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">ra    que aprendan a "ser los médicos" que queremos y necesitamos en el futuro-,<sup>4</sup>    como es el reto de la llegada progresiva de jóvenes a nuestras universidades    médicas en oleadas con características propias de una nueva y diferente generación.    Son los llamados "nativos digitales", dominadores casi naturales, desde su infancia,    de las tecnologías de la información, la informática y las comunicaciones y,    por tanto, acostumbrados mucho más al audiovisualismo y a la industria cultural    del entretenimiento, que preparados previamente con habilidades comunicacionales    para establecer relaciones interpersonales, con pocos hábitos de lectura de    libros, revistas y materiales impresos, escritura, con motivaciones y proyectos    de vida no siempre bien consolidados y muy distintos de los de sus generaciones    previas. En casi todos estos jóvenes se aprecia un afán apasionado por dominar    la técnica más que apropiarse del método y, con facilidad, se les ve desarrollar    el culto por los aparatos más que por las ideas científicas y la práctica del    humanismo, tan esencial en nuestra profesión.<sup>4</sup> Un cambio que, aunque    se identifica como un nuevo "problema", no siempre provoca nuevas soluciones    eficaces. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Por otra parte,    los planes de estudio de la carrera en el área clínica se han mantenido bastante    estáticos en estos aspectos, aunque se debe reconocer que ningún programa educativo    <i>per se </i>conduce a formar buenos médicos si descuida la atención personalizada    de los estudiantes y, sobre todo, el ejemplo en la atención integral de los    enfermos, como su elemento central.<sup>4</sup> A lo anterior se añade que ha    sido necesaria la incorporación "emergente" de multitud de nuevos docentes con    formaciones variadas -debido la masividad de las matrículas y al envejecimiento    creciente de los profesores-, a partir de una suposición de que todos los médicos    están capacitados para ser profesores de nuevos estudiantes. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Simultáneamente,    en los últimos años se ha producido un debate en torno al método clínico como    política priorizada en el sector de la salud. Aunque pareciera un debate inducido    más por razones prácticas que teóricas, su conceptualización y aplicación ha    cobrado actualidad.<sup>5</sup> Se ha insistido, por las autoridades de salud    y del país, en promover el empleo correcto del método clínico en la atención    de los pacientes, "de manera que contribuya al uso racional de los medios tecnológicos    para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades".<sup>6</sup> Una frase,    como un corolario de esta intención, se ha popularizado entre nosotros en los    últimos años, dirigida tanto a profesionales como a usuarios: "Los servicios    de salud son gratuitos en Cuba, pero cuestan". </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La defensa del    método clínico es una cuestión de principios para la atención adecuada de cada    persona que requiere de servicios médicos, pero es justo ratificar que las deficiencias    en la relación médico-paciente y en un método inadecuado pueden dar lugar al    uso irracional y mal planificado de los adelantos tecnológicos, incluyendo las    indicaciones de exámenes complementarios innecesarios, que muchas veces se realizan    sin haber escuchado/interrogado y examinado adecuadamente a los enfermos, o    por "complacencia" u otros criterios, como los derivados de la llamada "medicina    defensiva", o por la aplicación acrítica y mecánica de protocolos y guías, entre    otras.<sup>7-9</sup> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Debe enfatizarse    que una correcta relación médico-paciente y el uso apropiado del método clínico    pueden ser de mucho interés para países como el nuestro, subdesarrollado y con    recursos económicos muy limitados, debido a otros efectos favorables en el campo    de la economía -y no solo por el sobreuso de la tecnología complementaria-,    especialmente cuando existe un sistema nacional de salud como el cubano, con    servicios universales, accesibles y gratuitos para toda la población. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> No se pueden dejar    de resaltar las consecuencias negativas -también económicas- para los enfermos    y el sistema de salud, que representan las violaciones de cualquiera de las    etapas del método clínico, cuando se incurre en errores diagnósticos y terapéuticos    derivados de su inadecuada aplicación en los pacientes. Sin embargo, aquí se    quiere insistir en otros aspectos no tan fácilmente perceptibles. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Recientemente,    Kaplan, Haas y Warsh, preocupados por los crecientes gastos en salud en Estados    Unidos, publicaron un interesante artículo donde exponen el valor añadido de    "hablar más" con los enfermos.<sup>10</sup> Refieren que cada vez los médicos    en ese país dedican menos tiempo a conversar con sus enfermos, lo que achacan,    fundamentalmente, a la organización de los servicios en esa nación, donde los    facultativos tienen que ocuparse de disímiles trámites administrativos en un    lapso relativamente corto que dura su encuentro con los pacientes. Lo interesante    -señalan- radica en cómo esta situación repercute negativamente en los gastos    en que se incurre. Plantean que, por ejemplo, si se dedicara tiempo suficiente    para explicar y motivar tempranamente a los pacientes con enfermedad renal crónica,    en los que ya se vislumbra van requerir posteriormente de hemodiálisis, la necesidad    de una cirugía vascular con fístula precoz -que esté ya "madura" para cuando    se inicie este tratamiento-, su costo en esta etapa no rebasaría los $ 200.    Pero por el contrario, si este trámite no se ha realizado por falta de tiempo    para la comunicación necesaria, las consecuencias radican en que muchos pacientes    comenzarán las sesiones de diálisis con un catéter y presentarán altas tasas    de infecciones y otras complicaciones que no solo amenazarán su evolución, sino    que incrementarán los costos en más de $20 000 durante los primeros 6 meses    de tratamiento. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Otras situaciones    pudieran ponerse también de ejemplo. Quizás las más recurrentes son las de los    pacientes con enfermedades crónicas y la necesidad de contar con un tiempo suficiente    para explicar todo lo concerniente al autocuidado y a la adherencia a la terapéutica    indicada en cada caso.<sup>11</sup> Cuando no se realizan estas actividades    hay un alto riesgo de que los pacientes presenten evoluciones desfavorables,    complicaciones frecuentes, ingresos hospitalarios, todas situaciones que incrementan    los gastos en los servicios de salud. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Entre nosotros,    Moreno, desde hace años alertaba sobre el poco tiempo que se le dedica a la    entrevista médica (se debía insistir más en un "escuchatorio" que en un interrogatorio)    y las frecuentes interrupciones a los pacientes, en un artículo que deberíamos    releer más a menudo, porque nadie es inmune a esta situación.<sup>12</sup> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Caldwell, en la    búsqueda de evitar daños prevenibles en los pacientes, identifica como principales    consecuencias del mal uso del método clínico: errores diagnósticos, investigaciones    excesivas, tratamientos inadecuados, ingresos hospitalarios prolongados, daños    prevenibles de todo tipo, incidentes serios evitables, litigios legales, así    como "fatiga clínica" y "burnout" en los médicos.<sup>13</sup> Todos son vistos    como efectos negativos que tienen repercusiones económicas indiscutibles. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Otro trabajo multinacional    europeo reciente explora un aspecto muy aludido, pero poco investigado: la intervención    activa de médicos, enfermeros y farmacéuticos en la educación de los pacientes    sobre la necesidad de mantener una adherencia terapéutica correcta.<sup>14</sup>    Aquí se combinan varios factores: escasez de tiempo, no priorización cognitiva    ni volitiva de esta actividad por parte de los profesionales de la salud y,    mal uso de la relación profesional de la salud-paciente<sup>15</sup> y de la    que Corona ha llamado reiteradamente la atención como última etapa del método    clínico, la terapéutica.<sup>16</sup> Sus principales resultados muestran que    solo aproximadamente la mitad de estos profesionales le preguntan a sus pacientes    con padecimientos crónicos si ellos olvidan o pierden dosis de los medicamentos    básicos indicados en el tratamiento de sus enfermedades.<sup>11</sup> En nuestro    país no tenemos información sobre esta problemática, al menos que conozca el    autor. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Si se pusiera    siempre en el centro de la práctica clínica -incluyendo su ineludible enseñanza-    la importancia de la realización del acto médico con sus tres componentes de    ciencia, arte y ética de manera integrada pudieran salir a la luz una serie    de reservas positivas, no solo en relación con los resultados clínicos favorables    para los enfermos -el objetivo esencial de la medicina clínica-, sino en otros    aspectos también importantes, como la docencia y el costo-eficiencia de los    servicios prestados,<sup>17</sup> lo que conllevaría un aporte no despreciable    -actual y futuro- en el campo de la formación de nuevos profesionales médicos    y en la economía de la salud. </font></p>     <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">¡Ojalá estas "provocaciones"    induzcan a nuevos debates en torno a estos temas! </font></p>     <p>&nbsp; </p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="3">Conflicto    de intereses</font></b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El autor declara    que no existen conflictos de intereses. </font></p>     <p>&nbsp; </p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="3">REFERENCIAS    BIBLIOGRÁFICAS</font></b> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">1. Ilizástigui    Dupuy F, Rodríguez Rivera L. El método clínico. Rev Finlay. 1990:4(4):3-23.        </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 2. Ilizástigui    Dupuy F, Rodríguez Rivera L. El método clínico. Medisur. 2010[citado 29 dic    2016];8(5):2-7. Suplemento "El Método clínico". Disponible en: <a href="http://www.medisur.sld.cu/index.php/medisur/article/view/1311" target="_blank">    http://www.medisur.sld.cu/index.php/medisur/article/view/1311 </a> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 3. Moreno MA.    El arte y la ciencia del diagnóstico médico. Principios seculares y problemas    actuales. La Habana: Ed. Científico-Técnica; 2001.     </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 4. Tamayo Muñiz    S. La formación de los médicos que necesitamos. Rev Cubana Med. 2015;54(1):1-5.        </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 5. Espinosa Brito    A. A propósito del debate actual sobre el método clínico. Medisur. 2010;[citado    29 dic 2016];8(5):98-103. Suplemento "El método clínico". Disponible en: <a href="http://www.medisur.sld.cu/index.php/medisur/article/view/1437/464" target="_blank">    http://www.medisur.sld.cu/index.php/medisur/article/view/1437/464 </a> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 6. VI Congreso    del Partido Comunista de Cuba. Lineamientos de la política económica y social    del Partido y la Revolución: Lineamiento 156.    </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 7. Alonso Chil    O. El clínico y el control de la tecnología instrumental en la actuación científica    y humana. Ateneo. 1996;4(1-2):87-92.     </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 8. Taché Jalak    M. Uso de los exámenes complementarios en la clínica. Ateneo. 2000;1(1):32-7.        </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 9. Corona LA.    Los exámenes complementarios en la práctica médica asistencial. Algunas consideraciones    útiles para el médico en formación. Medisur. 2010[citado 29 dic 2016];8(5):94-96.    Suplemento "El método clínico". Disponible en: <a href="http://www.medisur.sld.cu/index.php/medisur/article/view/1348" target="_blank">    http://www.medisur.sld.cu/index.php/medisur/article/view/1348 </a> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 10. Kaplan RS,    Haas DA, Warsh J. Adding Value by Talking More. N Engl J Med. 2016;375(20):1918-20.        </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 11. Espinosa-Brito    A. La adherencia terapéutica en las enfermedades crónicas no trasmisibles. Revista    Finlay. 2016[citado 29 dic 2016];6(3):[aprox 2 p.]. Disponible en: <a href="http://revfinlay.sld.cu/index.php/finlay/article/view/460" target="_blank">    http://revfinlay.sld.cu/index.php/finlay/article/view/460 </a> </font><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 12. Moreno Rodríguez    MA. Deficiencias en la entrevista médica. Un aspecto del método clínico. Rev    Cubana Med. 2000;39:106-14.     </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 13. Caldwell G.    What is the main cause of avoidable harm to patients? BMJ. 2010;341:c4593.     </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 14. Clyne W, Mshelia    C, McLachlan S, Jones P, de Geest S, Ruppar T, et al. A multinational cross-sectional    survey of the management of patient medication adherence by European healthcare    professionals. BMJ Open. 2016;6(2):e009610. doi: 10.1136/bmjopen-2015-009610.    </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 15. González-Menéndez    R. Una preocupación que, por fortuna, no es solo mía. Medisur. 2016[citado 29    dic 2016];14(5):[aprox 2 p.]. Disponible en: <a href="http://medisur.sld.cu/index.php/medisur/article/view/3407" target="_blank">    http://medisur.sld.cu/index.php/medisur/article/view/3407</a> </font><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 16. Corona Martínez    LA. Reformulación teórica del método clínico: el método clínico diagnóstico-terapéutico.    Medisur. 2010[citado 29 dic 2016];8(5):78-82. Suplemento "El método clínico".    Disponible en: <a 		href="http://www.medisur.sld.cu/index.php/medisur/article/view/1329" 		target="_blank" 	> http://www.medisur.sld.cu/index.php/medisur/article/view/1329 </a> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 17. Launer J.    Is there a crisis in clinical consultations? Postgrad Med J. 2017;93:58. doi:10.1136/postgradmedj-2016-134691.        </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Recibido: 6 de    enero de 2017.     <br>   </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Aprobado:    8 de febrero de 2017. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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