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</front><body><![CDATA[ <H3>  ACTUALIZACION DE TEMAS</H3>  Hospital Pedi&aacute;trico Docente "William Soler"  <H2>  Las sorderas hereditarias: Algunos apuntes necesarios</H2>  <I>Dra. Ibis Men&eacute;ndez Alejo<SUP>1</SUP></I>  <OL>      <LI>  Especialista de II Grado en Gen&eacute;tica Cl&iacute;nica. Instructora  de Gen&eacute;tica. Investigadora Agregada. Departamento de Gen&eacute;tica  Cl&iacute;nica. Hospital Pedi&aacute;trico Docente "William Soler".</LI>      </OL>    <H4>  RESUMEN</H4>  <B>Las sorderas cong&eacute;nitas severas tienen una incidencia de 4 a  8 por 1 000 nacidos vivos. El 50 % de &eacute;stas son por causas gen&eacute;ticas.  La gen&eacute;tica molecular abre un camino nuevo para la interpretaci&oacute;n,  diagn&oacute;stico y prevenci&oacute;n de las sorderas hereditarias. La  localizaci&oacute;n de genes en sorderas hereditarias no sindr&oacute;micas,  est&aacute; muy relacionada con los avances tecnol&oacute;gicos que se  han producido, pero depende en particular, de la identificaci&oacute;n  de familias numerosas cuyos miembros est&eacute;n debidamente estudiados  desde el punto de vista cl&iacute;nico, audiol&oacute;gico y gen&eacute;tico.  Para ello resulta imprescindible que el audi&oacute;logo posea conocimientos  b&aacute;sicos de gen&eacute;tica, el genetista conocimientos b&aacute;sicos  de dicha especialidad y el m&eacute;dico de la familia est&eacute; advertido  del papel crucial que desempe&ntilde;a la gen&eacute;tica en estos cuadros.</B>        <P><I>Palabras clave</I>:<B> SORDERA/cong&eacute;nita; SORDERA/clasificaci&oacute;n;  GENETICA BIOQUIMICA.</B>  <H4>  INTRODUCCION</H4>  Desde hace algunos a&ntilde;os los audi&oacute;logos y genetistas del Hospital  Pedi&aacute;trico Docente "William Soler" constituye ron un grupo para  la atenci&oacute;n del ni&ntilde;o audiodisminuido de causa gen&eacute;tica,  probablemente gen&eacute;tica y/o no precisa da. Inicialmente se atendieron  con mayor frecuencia aquellos pacientes con sordera infantil asociada con  otros defectos org&aacute;nicos que resultaban claramente perceptibles  al examinador, es decir, las sorderas sindr&oacute;micas y esto no debe  parecer extra&ntilde;o, porque a la gen&eacute;tica suelen asociarla solamente  con malformaciones.        <P>La p&eacute;rdida auditiva es s&iacute;ntoma de m&aacute;s de 100 s&iacute;ndromes  monog&eacute;nicos bien delineados y de otros cuya causa no ha sido a&uacute;n  establecida.1,2 Ellas constituyen aproximadamente el 30 % de las sorderas  determinadas gen&eacute;ticamente. La clasificaci&oacute;n que aparece  a continuaci&oacute;n, aunque general, resulta &uacute;til:  <UL>      <LI>  Sordera con malformaci&oacute;n cr&aacute;neo facial o cervical.</LI>        <LI>  Sordera con displasia esquel&eacute;tica.</LI>        <LI>  Sordera con anomal&iacute;as de piel.</LI>        <LI>  Sordera con anomal&iacute;as oculares.</LI>        <LI>  Sorderas y enfermedades neurol&oacute;gicas.</LI>        ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Sordera y disfunci&oacute;n renal.</LI>        <LI>  Sorderas y enfermedades metab&oacute;licas.</LI>        <LI>  Otras.</LI>      </UL>  El resto se manifiesta como sorderas puras, no sindr&oacute;micas, o sea,  sin ninguna anomal&iacute;a acompa&ntilde;ante.1-3 Hacia &eacute;stas se  est&aacute; dirigiendo una mayor atenci&oacute;n en estos &uacute;ltimos  tiempos.        <P>Dada la gran heterogeneidad de dichos trastornos son posibles varias  clasificaciones de &eacute;stos:        <P>A)Seg&uacute;n causas:  <OL>      <LI>  Gen&eacute;tica.</LI>        <LI>  Ambiental.</LI>        <LI>  No precisada.</LI>      </OL>  B)Por el sitio anat&oacute;mico de la lesi&oacute;n:  <OL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Perceptivas o neurosensoriales.</LI>        <LI>  Conductivas.</LI>        <LI>  Mixtas.</LI>      </OL>  C)Por el grado de la p&eacute;rdida auditiva:  <OL>      <LI>  Ligera (audici&oacute;n entre 15 a 40 db Hl).</LI>        <LI>  Moderada (audici&oacute;n entre 41 a 60 db Hl).</LI>        <LI>  Severa (audici&oacute;n entre 61 a 80 db Hl).</LI>        <LI>  Profunda (m&aacute;s de 81 db Hl).</LI>      </OL>  D)Por el o&iacute;do afectado:  <OL>      <LI>  Unilateral.</LI>        ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Bilateral.</LI>      </OL>  Las sorderas cong&eacute;nitas severas tienen una incidencia entre 4 a  8 por 1 000 nacidos vivos.1-8 Seg&uacute;n estudiosos de la materia como  los doctores <I>Fraser, Bergstrom, Rose, Reardon et al.</I> el 50 % de  &eacute;stas son de causa gen&eacute;tica.1-6 Son en estas sorderas puras  producidas por genes aislados en las que resulta mucho m&aacute;s dif&iacute;cil  demostrar la causa gen&eacute;tica o hereditaria, a pesar de ser las m&aacute;s  frecuentes.        <P>Lamentablemente muchas son las personas que est&aacute;n poco informadas  en lo que se refiere al origen de sus problemas auditivos y/o de sus familiares  y esto pudi&eacute;ramos ilustrarlo con numeros&iacute;simos ejemplos de  la pr&aacute;ctica diaria.        <P>Tal es el caso de una pareja asintom&aacute;tica pero ambos con antecedentes  familiares de sordera profunda prelingu&iacute;stica en los primos y que  tuvieron una hija tambi&eacute;n sordomuda. La confecci&oacute;n de un  sencillo &aacute;rbol geneal&oacute;gico en una de las consultas de Asesoramiento  Gen&eacute;tico preconcepcional que se oferta en el municipio del cual  proceden, los hubiera alertado sobre los riesgos de recurrencia.        <P>Otra experiencia de este tipo fue la que se verific&oacute; al comprobar  que en algunos pacientes no fue precisamente el ambiente la causa de la  p&eacute;rdida auditiva, como se hab&iacute;a registrado, pues posteriormente  por el interrogatorio y en el examen f&iacute;sico se pudo demostrar el  car&aacute;cter familiar de la afecci&oacute;n. Por lo que aconsejamos  descartar siempre la causa gen&eacute;tica ante cualquier paciente con  afectaci&oacute;n bilateral, severa o profunda de la audici&oacute;n a&uacute;n  cuando existan antecedentes ambientales de inter&eacute;s, como insulto  perinatal, terap&eacute;utica con otot&oacute;xicos, meningoencefalitis,  y otros, pues en algunos casos estos factores suelen enmascarar el verdadero  origen de estos cuadros.        <P>El 75 % de estas sorderas hereditarias no sindr&oacute;micas son autos&oacute;micas  recesivas; del 10 al 20 % son autos&oacute;micas dominantes y del 2 al  3 % ligadas al cromosoma X.1,3,4 Se considera que con excepci&oacute;n  de la otoesclerosis,7,8 a&uacute;n quedan por identificar aspectos etiol&oacute;gicos  importantes para realizar la clasificaci&oacute;n gen&eacute;tica de algunas  sorderas puras que aparecen m&aacute;s tard&iacute;amente.1        <P>Las sorderas no sindr&oacute;micas autos&oacute;micas recesivas son  las m&aacute;s severas, de comienzo preling&uuml;&iacute;stico y extremada  mente heterog&eacute;neas desde el punto de vista causal. Hace m&aacute;s  de 30 a&ntilde;os<I> Morton </I>(1960) calcul&oacute; matem&aacute;ticamente  que el 16 % de la poblaci&oacute;n sana era portadora de un gen para la  sordomudez.9 Se dice que pudieran estar implica dos 5 &oacute; 6 genes  diferentes.2        <P>Como ocurre con todas las sorderas puras no pueden ser reconocidas con  certeza al nivel fenot&iacute;pico y todo intento para identificar portadores  por medio de estudios audiom&eacute;tricos han resultado infructuosos10  o en mi opini&oacute;n con resultados poco precisos.11 En pa&iacute;ses  &aacute;rabes y en comunidades aisladas donde son tan frecuentes los matrimonios  consangu&iacute;neos, se han reportado numerosas familias con sorderas  recesivas.12 por lo que este antecedente recogido durante la anamnesis  puede ser un fuerte indicio de que la p&eacute;rdida auditiva sea hereditaria.        <P>Las sorderas hereditarias no sindr&oacute;micas autos&oacute;micas dominantes  suelen ser de comienzo posling&uuml;&iacute;stico, frecuentemente progresivas  y con gran variabilidad en su expresi&oacute;n. Tenemos una familia con  este patr&oacute;n de herencia con algunos miembros afectados con sordera  profunda bilateral de comienzo preling&uuml;&iacute;stico y otros con hipoacusia  unilateral profunda. La reportada por<I> Le&oacute;n et al</I>, era muy  extensa e interesan te y su origen se remont&oacute; a 1774.13        <P>Las sorderas no sindr&oacute;micas ligadas al cromosoma X se han clasificado  en 4 tipos fundamentales8  <OL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Sordera cong&eacute;nita neurosensorial (McKusick No.30450).</LI>        <LI>  Sordera progresiva neurosensorial (McKusick No.30470).</LI>        <LI>  Sordera neurosensorial de tono alto (McKusick No.30460).</LI>        <LI>  Sordera neurosensorial y conductiva mixta (McKusick No.30440).</LI>      </OL>  En general las sorderas ligadas al cromosoma X son las m&aacute;s f&aacute;cilmente  distinguibles, porque afectan s&oacute;lo a varones. Estos varones suelen  tener descendencia normal, pero todas sus hijas hembras son portadoras  obligadas. Como ocurre con el retraso mental, tambi&eacute;n en las sorderas  profundas se ha demostrado que predominan en el sexo masculino.14        <P>De todo lo anteriormente se deduce que el Asesoramiento Gen&eacute;tico  en las sorderas no sindr&oacute;micas debe basarse en el diagn&oacute;stico  preciso del tipo de sordera en cada familia, sustentado por la pr&aacute;ctica  de una anamnesis detallada, examen f&iacute;sico minucioso del <I>propositus  </I>y de los dem&aacute;s miembros de &eacute;sta, la confecci&oacute;n  del &aacute;rbol geneal&oacute;gico, la realizaci&oacute;n de todas las  investigaciones indicadas que pueden hasta incluir evaluaciones psicom&eacute;tricas,  estudios cromos&oacute;micos, hormonales y tomograf&iacute;a axial computadorizada.15        <P>Mucho se ha hablado acerca del impacto econ&oacute;mico ocasionado por  la p&eacute;rdida auditiva,16 por lo que se hace cada vez m&aacute;s necesario  que la prevenci&oacute;n no s&oacute;lo resida en el tratamiento temprano,  sino tambi&eacute;n en la posibilidad de establecer el diagn&oacute;stico  prenatal.        <P>Como las audiodisminuciones de causa ambiental se est&aacute;n haciendo  cada vez m&aacute;s raras,16 resulta cada vez m&aacute;s necesario concentrar  la atenci&oacute;n en las sorderas hereditarias y sus causas. Un gran n&uacute;mero  de sorderas sindr&oacute;micas han sido mapeadas,17 sin embargo, no ha  ocurrido as&iacute; con las no sindr&oacute;micas. Las m&aacute;s estudiadas  desde el punto de vista molecular son las sorderas preling&uuml;&iacute;sticas  ligadas al cromosoma X, en las que tambi&eacute;n se ha demostrado la heterogeneidad  gen&eacute;tica.15,18-20        <P>Hasta donde conocemos s&oacute;lo en una familia se ha mapeado al cromosoma  5q31 el gen para una forma dominante autos&oacute;mica de sordera no sindr&oacute;mica.13  <I>Guilford, et al.</I> lo hicieron en el brazo largo del cromosoma 13  (13q12) en 2 familias no relacionadas con sorderas autos&oacute;mica recesiva.21        <P>Es indiscutible que la gen&eacute;tica molecular abre un camino nuevo  para la interpretaci&oacute;n, diagn&oacute;stico y prevenci&oacute;n de  las sorderas hereditarias, pero &eacute;ste es largo, costoso y arduo.  Son varias las causas que dificultan este tipo de estudio, como son la  complejidad diagn&oacute;stica de la p&eacute;rdida auditiva, la heterogeneidad  gen&eacute;tica, la elevada frecuencia de los apareamientos entre los individuos  con sordera profunda, fen&oacute;menos epigen&eacute;ticos y aspectos &eacute;ticos  ya se&ntilde;alados por otros autores.22        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El &eacute;xito en esta fase de mapeo o localizaci&oacute;n de genes  en sorderas hereditarias no sindr&oacute;micas est&aacute; muy relacionado  con los avances tecnol&oacute;gicos que se han producido,21 pero dependen  en particular, de la identificaci&oacute;n de familias numerosas cuyos  miembros est&eacute;n debidamente estudiados desde el punto de vista cl&iacute;nico,  audiol&oacute;gico y gen&eacute;tico, y en las que ha sido posible establecer  el modo de herencia que las determina.        <P>Por ello resulta imprescindible que el audi&oacute;logo posea conocimientos  b&aacute;sicos de gen&eacute;tica, el genetista conocimientos b&aacute;sicos  de dicha especialidad y el m&eacute;dico de la familia est&eacute; advertido  del papel crucial que desempe&ntilde;a la gen&eacute;tica en estos cuadros.  S&oacute;lo as&iacute; podr&aacute;n reconocerse y registrarse familias  adecuadas para cuando sea posible introducir este tipo de estudio en nuestro  medio.  <H4>  REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</H4>    <OL>      <!-- ref --><LI>  Reardon W. Genetic deafness. J Med Genet 1992;29:521-6.</LI>    <!-- ref --><LI>  Beighton P. Hereditary deafness. En: Emery EHA, Rimoin DL, eds. Principles  and practice of medical genetics. New York: Churchill-Livingstone, 1983.</LI>    <!-- ref --><LI>  Bergstrom L, Hemerway WG, Down MP. A high registry to find congenital deafness.  Otolaryngol Clin North Am 1971;4:369-99.</LI>    <!-- ref --><LI>  Fraser GR. The causes of profound deafness in childhood. Baltimore: Johns  Hopkins University, 1976.</LI>    <!-- ref --><LI>  Rose SP, Conneally PM, Nance WE: Genetic analysis of children deafness.  En: Bess FH, ed. Chidhood deafness. New York: Grune and Stratton, 1977:19-36.</LI>    <!-- ref --><LI>  Brow KS. The genetics of childhood deafness. En: McConnell F, Ward PH,  eds. Deafness in childhood. Nashville: Vanderbilt University 1967:177-202.</LI>    <!-- ref --><LI>  Larrson A. Otosclerosis. A genetic and clinicical study. Acta Otolaryngol  1960;154:1-86.</LI>    <!-- ref --><LI>  Mckusick VA. Mendelian inheritance in man. 10 ed. Baltimore: Johns Hopkins  University 1992.</LI>    <!-- ref --><LI>  Morton NE. The mutation load due to detrimental genes in man. Am J Hum  Genet 1960;12:348-64.</LI>    <!-- ref --><LI>  Wildervanck LS. Audiometric examination of parents of childrens deaf from  birth. Arch Otolaryngol 1957;65:280-95.</LI>    <!-- ref --><LI>  Andersen H, Wedenber E. Identification of normal hearing carriers of genes  for deaffness. Acta Otolaryngol 1976;82:245-6.</LI>    <!-- ref --><LI>  Ben Arab S, Bonaiti-Pelli&eacute; C, Belkahia A. An epidemiological and  genetic study of congenital profound deafness in Tunisia (governorate of  Nebeul). J Med Genet 1990;27:29-33.</LI>    <!-- ref --><LI>  Le&oacute;n PE, Raventos H, Lynch E, Morrow J, King MC. The gene for an  inherited form of deafness maps to chromosome 5q31. Proc Natl Acad Sci  1992;89:5181-4.</LI>    <!-- ref --><LI>  Fraser Gr. Sex Linked recessive congenital deafness and the excess of males  in profound childhood deafness. Ann Hum Genet 1965;29:171-96.</LI>    <!-- ref --><LI>  Reardon W. Roberts S, Phelps Pd, Thomas NS, Beck L, Issac R, et al. Phenotypic  evidence for a common pathogenesis in linked deafness pedigrees in Xq13-q21  deletion related deafness. Am J Med Genet 1992;44:513-7.</LI>    <!-- ref --><LI>  Northen, JL, Downs MP. La audici&oacute;n de los ni&ntilde;os. 2 ed. Barcelona:  Salvat 1981.</LI>    <!-- ref --><LI>  Duyk G, Gastier J, Mueller R. Traces of her working. Nature Genetics 1992;2:5-8.</LI>    <!-- ref --><LI>  Reardon W, Middleton-Price HR, Malcom S, Phelps P, Bellman S, Luxon L,  et al. Clinical genetics heterogeneity in X linked deafness. British J  Audiol 1992;26:109-4.</LI>    <!-- ref --><LI>  Reardon W, Middleton-Price HR, Sandkuifl L, et al. A multipedegree linkage  study of X linked deafness: linkage to Xq13-q21 and evidence for genetic  heterogeneity. Genomics 1991;11:885-94.</LI>    <!-- ref --><LI>  Bach I, Brunner P, Beighton P, Ruvalcaba RHA, Reardon W, Pembrey ME, et  al. Microdeletions in patients with Gusher associated, X linked mixed deafness  (DFN3). Am J Hum Genet 1992;50:38-44.</LI>    <!-- ref --><LI>  Guilford PE, Ben Arab S, Blanchard S, Levilliers J, Weissenbach J, Belkania  A, et al. A non-syndromic form of neurosensory recessive deafness maps  to the pericentromeric region of chromosome 13q. Nature Genetic 1994;6:24-8.</LI>    <!-- ref --><LI>  Grundfast KM, Rosen J. Ethical and cultural considerations in research  on hereditary deafness. Mol Biol Genet 1992;25:973-8.</LI>    </OL>  Recibido: 11 de octubre de 1994. Aprobado: 21 de enero de 1995.        <P>Dra. <I>Ibis Men&eacute;ndez Alejo</I>. Departamento de Gen&eacute;tica  Cl&iacute;nica. Hospital Pedi&aacute;trico Docente "William Soler", San  Francisco 10112, Altahabana, Ciudad de La Habana, Cuba.           ]]></body><back>
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