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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El diagnóstico positivo de autismo infantil]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Pediátrico Docente Juan Manuel Márquez  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The limits of the austistic syndrome as well as the evolution of the infantile autism concept since Kanner to the latest psychiatric classifications are reviewed. The results of our research on the positive diagnosis of infantile autism are reported. The patient's medical examination and the autism quantification scales (useful for the diferential diagnosis between the Kanner type autistic disorder and the atypical autistic disorders) are more important for the diagnosis than the remote anamnesis, which is of little value. The standard intelligence test should be applied according to the patients functioning level and if he would not classify it would be because of his low intelligence quotient and not because of his autistic behaviour. The clinician should take into account the possibility of diagnosing autism when examining little children with developmental problems and of using adequate autistic symptoms scales for the first years of life. It is recommended the use of Bo Olsson's test in the diferential diagnosis of Kanner's autism, Rett's syndrome and early brain damage during the preschool stage.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <H3>  EXPERIENCIA Y RESULTADOS</H3>  Hospital Pedi&aacute;trico Docente "Juan Manuel M&aacute;rquez"  <H2>  El diagn&oacute;stico positivo de autismo infantil</H2>  <I><A HREF="#autores">Dra. Juana Vel&aacute;zquez Argota<SUP>1</SUP> y  Lic. Teresa Lozano P&eacute;rez<SUP>2</SUP></A></I>  <H4>  RESUMEN</H4>    <DIR>Se revisan los l&iacute;mites del s&iacute;ndrome aut&iacute;stico  y la evoluci&oacute;n del concepto de autismo infantil desde <I>Kanner</I>  hasta las clasificaciones psiqui&aacute;tricas m&aacute;s recientes. Se  informan los resultados de nuestras investigaciones en el diagn&oacute;stico  positivo del autismo infantil. La anamnesis remota es de poco valor, m&aacute;s  relevantes para el diagn&oacute;stico constituyen el examen del paciente  en el presente y las escalas de cuantificaci&oacute;n del autismo (las  cuales son de utilidad en el diagn&oacute;stico diferencial entre el trastorno  aut&iacute;stico tipo Kanner y los trastornos aut&iacute;sticos at&iacute;picos.  Las pruebas de inteligencia <I>standard</I> se deben aplicar seg&uacute;n  el nivel de funcionamiento del paciente y si no clasificara es m&aacute;s  bien por el bajo cociente de inteligencia que por su comportamiento aut&iacute;stico.  El cl&iacute;nico deber&iacute;a tener presente la posibilidad del diagn&oacute;stico  de autismo cuando examina ni&ntilde;os peque&ntilde;os con problemas de  desarrollo y utilizar escalas de s&iacute;ntomas aut&iacute;sticos adecuados  a los primeros a&ntilde;os de vida. Se recomienda el uso de la prueba de  Bo Olsson en el diagn&oacute;stico diferencial de autismo de Kanner, s&iacute;ndrome  de Rett y da&ntilde;o cerebral temprano en la etapa preescolar.        <P><I>Palabras clave:</I> AUTISMO INFANTIL/diagn&oacute;stico.</DIR>  El "autismo infantil", como paradigma de las "psicosis infantiles", siempre  ha ejercido una especie de fascinaci&oacute;n sobre los psiquiatras de  ni&ntilde;os, desde que <I>Kanner</I> hizo en oto&ntilde;o de 1943, la  brillante descripci&oacute;n de 11 ni&ntilde;os que presentaban un conjunto  de rasgos comportamentales a los que denomin&oacute;: "Trastorno aut&iacute;stico  del contacto afectivo".        <P>En Viena, <I>Asperger</I> describi&oacute; a principios de 1944 un cuadro  semejante, al que coincidentemente denomin&oacute; "psicopat&iacute;a autista".  (Para ser justos con la historia hay que se&ntilde;alar que se conocen  descripciones de ni&ntilde;os autistas en la literatura m&eacute;dica anteriores  a estas fechas; aunque no fueron reconocidos como un s&iacute;ndrome).<SUP>1</SUP>        <P>Esta coincidencia en designarlo con el t&eacute;rmino que <I>Bleuler</I>  acu&ntilde;&oacute; para la esquizofrenia en 1911, condujo a una confusi&oacute;n  sem&aacute;ntica y con el decursar de los a&ntilde;os a una verdadera Torre  de Babel.        <P>&iquest;Por qu&eacute; se produce esta confusi&oacute;n respecto a los  l&iacute;mites del s&iacute;ndrome?        <P>En primer lugar por el sentido dado por <I>Bleuler</I> a la palabra  autista: retirada activa al terreno de la fantas&iacute;a del paciente  esquizofr&eacute;nico.        <P>Esto produc&iacute;a confusi&oacute;n porque suger&iacute;a "retirada  de relaciones", cuando lo que <I>Kanner</I> realmente describi&oacute;  fue "incapacidad para establecer relaciones".        <P>En segundo lugar, el t&eacute;rmino de <I>Bleuler</I> implicaba una  rica vida fant&aacute;stica, mientras que lo que las observaciones de <I>Kanner</I>  indicaban era falta de imaginaci&oacute;n.        <P>En tercer lugar, el t&eacute;rmino establec&iacute;a nexos con la esquizofrenia  del adulto. Por tanto, esquizofrenia infantil, autismo y psicosis infantil  se utilizaron como diagn&oacute;sticos intercambiables.        <P>Y a&uacute;n m&aacute;s, las observaciones posteriores de <I>Kanner</I>  y <I>Eisenberg</I> en 1956, seg&uacute;n las cuales el mismo s&iacute;ndrome  puede verse despu&eacute;s de un per&iacute;odo de desarrollo aparentemente  normal (primero y segundo a&ntilde;os de vida), conllev&oacute; a no considerar  la edad de comienzo como un criterio diagn&oacute;stico necesario y tuvo  por consecuencia que se agruparan juntas las psicosis que no surgen hasta  la infancia avanzada o la adolescencia con el autismo infantil (trabajos  de <I>L. Bender).</I>        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Por dem&aacute;s, comienzan a aparecer criterios simplificados de diagn&oacute;stico  que, por ejemplo, suprim&iacute;an las anormalidades peculiares del lenguaje  y se hacen cambios globales de los criterios de diagn&oacute;stico.        <P>En realidad, &iquest;cu&aacute;l era la intenci&oacute;n de <I>Kanner</I>  al proponer que el autismo era un s&iacute;ndrome?      <BR>&nbsp;      <BR>1ro. Que exist&iacute;an ciertos comportamientos que tend&iacute;an  a agruparse.      <BR>2do. Que esos comportamientos difer&iacute;an de los que se observaban  en otras condiciones psiqui&aacute;tricas.      <BR>&nbsp;      <BR>La validez del s&iacute;ndrome ha sido demostrada <I>per se</I> y mediante  estudios comparativos (cuyos resultados entra&ntilde;an diferencias en  lo relativo a la causa, el pron&oacute;stico y el tratamiento).<SUP>2,3</SUP>        <P>Las investigaciones han comprobado que existen 3 grupos generales de  s&iacute;ntomas que se observan en todos o casi todos los ni&ntilde;os  a quienes se diagnostica autismo infantil y que adem&aacute;s son mucho  menos frecuentes en los ni&ntilde;os que tienen otros trastornos psiqui&aacute;tricos.<SUP>4</SUP>  <UL>      <LI>  Incapacidad profunda y general para establecer relaciones sociales.</LI>        <LI>  Retraso en la adquisici&oacute;n del lenguaje, que obstaculiza la comprensi&oacute;n;  ecolalia e inversi&oacute;n pronominal.</LI>        ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Fen&oacute;menos ritualistas o compulsivos (es decir, la "insistencia en  la identidad" o "necesidad de constancia del medio").</LI>      </UL>  Las variaciones conceptuales m&aacute;s recientes en relaci&oacute;n con  el autismo se reflejan en las &uacute;ltimas clasificaciones psiqui&aacute;tricas:  Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) y Asociaci&oacute;n Psiqui&aacute;trica  Americana (APA).        <P>El Manual Estad&iacute;stico de Diagn&oacute;stico de la APA (DSM-III)  dice: "Puesto que estos trastornos <I>no parecen tener mucha relaci&oacute;n</I>  con los trastornos psic&oacute;ticos de la vida adulta, no se ha empleado  el t&eacute;rmino "psicosis" para denominarlos. Se ha preferido el t&eacute;rmino  de trastornos profundos del desarrollo porque permite una descripci&oacute;n  m&aacute;s precisa del n&uacute;cleo de la alteraci&oacute;n cl&iacute;nica:  muchas de las &aacute;reas b&aacute;sicas del desarrollo psicol&oacute;gico  est&aacute;n simult&aacute;neamente afectadas de manera grave".<SUP>5</SUP>        <P>Y en el Manual Estad&iacute;stico de Diagn&oacute;stico de la APA, versi&oacute;n  III-revisada (DSM-III-R) se dice: "...investigaciones sustanciales sugieren  que <I>no est&aacute;n relacionados con las psicosis del adulto.</I> Por  esta raz&oacute;n y <I>las dificultades para evaluar las psicosis de la  ni&ntilde;ez,</I> el t&eacute;rmino psicosis no ha sido utilizado aqu&iacute;  para etiquetar este grupo de trastornos. Trastornos profundos del desarrollo  es usado porque describe m&aacute;s exactamente el centro del trastorno  cl&iacute;nico, en el cual muchas &aacute;reas b&aacute;sicas del desarrollo  psicol&oacute;gico est&aacute;n afectadas al mismo tiempo y en un grado  general".<SUP>6</SUP>        <P>Por su parte, la Clasificaci&oacute;n Internacional de Enfermedades,  versi&oacute;n 10 (CIE-10), dice del autismo infantil como del autismo  at&iacute;pico: "se trata de un trastorno generalizado del desarrollo..."<SUP>7</SUP>        <P>Por cierto, en relaci&oacute;n con la edad de comienzo, es comentable  que aparec&iacute;a entre los criterios operacionales de la DSM-III (inicio  antes de los 30 meses); pero desaparece en la DSM-III-R (se se&ntilde;ala,  eso s&iacute;, en la descripci&oacute;n de la subcategor&iacute;a que "el  comienzo en la mayor&iacute;a de los casos es reportado antes de los 3  a&ntilde;os. Muy pocos casos se han reportado con comienzo despu&eacute;s  de los 5 a 6 a&ntilde;os. Sin embargo, es dif&iacute;cil establecer la  edad de comienzo retrospectivamente...").        <P>En la CIE-10, entre las pautas para el diagn&oacute;stico s&iacute;  se dice: "... por lo general no hay per&iacute;odo previo de desarrollo  inequ&iacute;vocamente normal; pero si es as&iacute;, el per&iacute;odo  de normalidad no se prolonga m&aacute;s all&aacute; de los 3 a&ntilde;os  de edad".        <P>Son notables las confluencias entre la CIE-10 y el Manual Estad&iacute;stico  de Diagn&oacute;stico versi&oacute;n IV (DSM-IV).        <P>Consideramos que no es ocioso insistir en los l&iacute;mites del s&iacute;ndrome  y no s&oacute;lo en que dichos l&iacute;mites implican una especificidad  en la asociaci&oacute;n de s&iacute;ntomas, sino tambi&eacute;n conllevan  implicaciones etiol&oacute;gicas, pron&oacute;sticas y terap&eacute;uticas.  Por ejemplo: La utilizaci&oacute;n de las nuevas drogas que existen para  el tratamiento de las esquizofrenias refractarias, desde el punto de vista  conceptual del autismo &iquest;estar&iacute;a justificado? Aunque no dudamos  que las hip&oacute;tesis etiol&oacute;gicas puedan argumentar su uso.<SUP>8,9</SUP>        <P>El objetivo del presente reporte es resumir las experiencias de trabajo  de nuestro colectivo en el diagn&oacute;stico del autismo infantil.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Desde que se inaugur&oacute; nuestro Centro (Hospital Pedi&aacute;trico  Docente "Juan Manuel M&aacute;rquez" en 1989), hemos tenido la oportunidad  de examinar un n&uacute;mero considerable de ni&ntilde;os con autismo tipo  Kanner y otros de autismo at&iacute;pico.        <P>Si bien se trata de un trastorno relativamente infrecuente, en un principio  acudieron a nuestro Hospital pacientes ya diagnosticados en otros servicios  de Psiquiatr&iacute;a (los padres de los autistas se comportan como otros  padres de ni&ntilde;os con enfermedades cr&oacute;nicas de pron&oacute;stico  reservado: van a la b&uacute;squeda de otros diagn&oacute;sticos, de mejores  pron&oacute;sticos, de esperanzas de tratamiento curativo, incluso falseando  los datos de la enfermedad para confrontar diagn&oacute;sticos). El diagn&oacute;stico  se hab&iacute;a hecho como promedio a la edad de 4 a&ntilde;os, quiz&aacute;s  algo tarde para las consideraciones actuales.<SUP>10-12</SUP>        <P>Ganamos experiencia porque empezamos a trabajar en la evaluaci&oacute;n  cuidadosa del ni&ntilde;o autista, al estudiar las distintas &aacute;reas  del desarrollo, y aplicamos adem&aacute;s escalas de cuantificaci&oacute;n  del autismo.        <P>En este primer per&iacute;odo trabajamos b&aacute;sicamente con la escala  de Eric Schopler, la cual consta de 15 <I>items</I> que pretenden evaluar  &aacute;reas muy espec&iacute;ficas: irrelaci&oacute;n con las personas;  imitaci&oacute;n verbal y motora; afecto; uso del cuerpo; relaci&oacute;n  con los objetos; adaptaci&oacute;n a los cambios ambientales; respuestas  visual y auditiva; reacci&oacute;n de ansiedad; comunicaci&oacute;n verbal  y no verbal; nivel de actividad y funcionamiento intelectual.        <P>Dicha escala ha sido objeto de un s&oacute;lido estudio de validaci&oacute;n  y la definici&oacute;n de los niveles de anormalidad es muy expl&iacute;cita.  La categor&iacute;a diagn&oacute;stica final est&aacute; determinada sobre  la base del <I>score</I> total del ni&ntilde;o y el m&iacute;nimo de <I>items</I>  en que obtiene un <I>score</I> de 3 o mayor.<SUP>13</SUP>        <P>Utilizamos esta escala con la finalidad que fue creada y confirmamos  su utilidad en la cuantificaci&oacute;n del autismo; pero tambi&eacute;n  la utilizamos como un instrumento para diferenciar entre los pacientes  con un trastorno aut&iacute;stico bien definido (tipo Kanner) quienes generalmente  clasificaron como "severamente" autistas (calificaciones totales de 36  o m&aacute;s puntos y a la vez 3 o m&aacute;s en 5 o m&aacute;s <I>items</I>  cualesquiera) y los trastornos aut&iacute;sticos at&iacute;picos que clasificaron  como "ligeros" o "moderadamente" autistas.        <P>Demostr&oacute; ser menos &uacute;til en los casos con diagn&oacute;stico  cl&iacute;nico de retraso mental profundo con s&iacute;ntomas aut&iacute;sticos  asociados, que tambi&eacute;n clasificaron como "severamente" autistas.        <P>La escala tiene un m&eacute;rito indudable: el examen del paciente "aqu&iacute;  y ahora" y la sistematizaci&oacute;n de las observaciones que permite la  evaluaci&oacute;n peri&oacute;dica, progresiva del ni&ntilde;o.        <P>Tambi&eacute;n en esta etapa ganamos experiencia en la aplicaci&oacute;n  de escalas <I>standard</I> de inteligencia.        <P>Si bien <I>Kanner</I> plante&oacute; originalmente que los ni&ntilde;os  autistas eran de inteligencia normal, y que su funcionamiento era simplemente  una consecuencia secundaria de su incapacidad autista para establecer relaciones,  y que los <I>tests</I> de inteligencia de aplicaci&oacute;n habituales  no pod&iacute;an medir sus potencialidades, en el presente se acepta que  el retraso mental es una condici&oacute;n frecuentemente asociada con el  autismo y que el cociente de inteligencia del paciente se puede conocer  si se aplica la escala correspondiente a su edad de funcionamiento, independientemente  de su edad cronol&oacute;gica y que si el ni&ntilde;o no clasifica es m&aacute;s  por su bajo cociente de inteligencia que por su conducta autista.<SUP>3,4</SUP>        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Comenzamos a trabajar tambi&eacute;n en el diagn&oacute;stico precoz  del autismo, mediante estudios retrospectivos. El procedimiento que se  emple&oacute; fue:  <UL>      <LI>  Entrevistas no dirigidas a la madre y al padre por separado y despu&eacute;s  a la pareja parental (siempre que fue posible).</LI>        <LI>  Preguntas muy abiertas acerca del desarrollo infantil a ambos padres.</LI>        <LI>  Promover las an&eacute;cdotas acerca del desarrollo del ni&ntilde;o, a  veces desencadenadas por el examen de materiales fotogr&aacute;ficos de  los primeros a&ntilde;os del ni&ntilde;o.</LI>        <LI>  Revisi&oacute;n de historiales cl&iacute;nicos anteriores (si existieran).</LI>        <LI>  Rastreo en el tiempo de s&iacute;ntomas observados en el presente.</LI>        <LI>  Convertir pr&aacute;cticamente en una encuesta cerrada las caracter&iacute;sticas  que se reportan durante los 2 primeros a&ntilde;os de vida en el s&iacute;ndrome  aut&iacute;stico por <I>A. Perot-Beaugerie et al.</I> (1990) y que se aplic&oacute;  a ambos padres (siempre que fue posible).</LI>      </UL>  Hemos encontrado en la anamnesis espont&aacute;nea de los trastornos globales  del desarrollo una falta de objetividad notable, pues los padres distorsionan  el cuadro cl&iacute;nico inicial, ya sea por olvido o por necesidad psicol&oacute;gica  de minimizar las dificultades para atenuar culpas, y hablar de normalidad  y repentina metamorfosis vinculada a alg&uacute;n hecho balad&iacute; y  en algunos casos ajustando en forma exagerada los s&iacute;ntomas con los  reportados en los casos del autismo cl&aacute;sico de <I>Kanner</I>. De  dificultad particular result&oacute; la evaluaci&oacute;n de observaciones  de los padres que hablaban de la inteligencia potencialmente normal de  sus hijos. Pocos padres aceptan la posibilidad de coexistencia de autismo  y retraso mental en sus ni&ntilde;os.        <P>Entre los ni&ntilde;os con retraso mental grave se recogen s&iacute;ntomas  iniciales relacionados con tono muscular, motilidad, actitudes bizarras  en la visi&oacute;n y la audici&oacute;n, rezago en el desarrollo del lenguaje,  episodios de irritabilidad, trastornos de la alimentaci&oacute;n, del sue&ntilde;o,  etc&eacute;tera; que retrospectivamente har&iacute;an tambi&eacute;n planteable  el diagn&oacute;stico de sospecha de trastorno aut&iacute;stico.        <P>Se concluy&oacute; que el examen actual del paciente que incuyen tareas  de imitaci&oacute;n motora y del lenguaje, la observaci&oacute;n de su  juego, el desarrollo de sus representaciones mentales, la evaluaci&oacute;n  del neurodesarrollo, la utilizaci&oacute;n de listados de s&iacute;ntomas  actuales y de escalas de cuantificaci&oacute;n del autismo y el an&aacute;lisis  cuidadoso de material audio visual (si existiera) son de m&aacute;s valor  en el diagn&oacute;stico positivo de los trastornos profundos del desarrollo.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Creemos que una ventaja derivada de este inter&eacute;s en el diagn&oacute;stico  retrospectivo, fue una sensibilizaci&oacute;n de los miembros de nuestro  equipo para reconocer el cuadro de autismo en per&iacute;odos m&aacute;s  tempranos del desarrollo y plantear el diagn&oacute;stico de sospecha en  ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os (decimos de sospecha, porque este  diagn&oacute;stico se considera no deseable por debajo de los 24 meses  de edad).        <P>En los &uacute;ltimos 2 a 3 a&ntilde;os comenzamos a ver ni&ntilde;os  m&aacute;s peque&ntilde;os y esto nos ha obligado a perfeccionar el proceso  de diagn&oacute;stico en esta etapa del desarrollo, mediante la utilizaci&oacute;n  de escalas de s&iacute;ntomas aut&iacute;sticos para ni&ntilde;os de 1  a 2 a&ntilde;os de edad y el desarrollo de la aplicaci&oacute;n de la prueba  de Bo Olsson, descrita para el diagn&oacute;stico diferencial entre trastorno  aut&iacute;stico (tipo Kanner), el s&iacute;ndrome de Rett y el da&ntilde;o  cerebral temprano.<SUP>14,15</SUP>        <P>Esta prueba pone en evidencia los s&iacute;ntomas aut&iacute;sticos,  provoca el uso con prop&oacute;sito de las manos y eval&uacute;a el desarrollo  de las representaciones mentales. La sutileza cualitativa de sus observaciones  demuestra ser &uacute;til en los diagn&oacute;sticos positivo y diferencial  de estos trastornos, mucho m&aacute;s confiable y seguro que la aplicaci&oacute;n  de una escala de desarrollo infantil, en la que los ni&ntilde;os con s&iacute;ndrome  de Rett y austimo infantil precoz generalmente son no evaluables y los  ni&ntilde;os con da&ntilde;o cerebral temprano obtienen resultados muy  por debajo de sus posibilidades reales.        <P>Este &uacute;ltimo grupo de ni&ntilde;os, a&uacute;n teniendo un retardo  en el desarrollo del lenguaje y problemas motores significativos, tienen  un desarrollo de im&aacute;genes que es posible explorar hasta el nivel  de "secuencia escondida", mientras que los ni&ntilde;os con s&iacute;ndrome  de Rett involucionan hacia etapas iniciales del desarrollo cognitivo, pr&aacute;cticamente  a la etapa de manipulaciones del cuerpo, teniendo en estos casos las observaciones  un valor evolutivo-predictivo.        <P>Tras el estudio evolutivo de los primeros 100 pacientes vistos por <I>Kanner,</I>  se estableci&oacute; que el desarrollo del lenguaje por debajo de los 5  a&ntilde;os era un signo de buen pron&oacute;stico del autismo infantil.        <P>M&aacute;s tarde se agreg&oacute; a este criterio el del cociente de  inteligencia.        <P>En el presente se consideran otros factores: la precocidad del diagn&oacute;stico  y la calidad de la intervenci&oacute;n terap&eacute;utica.<SUP>10-12</SUP>        <P>Nosotros nos atrever&iacute;amos a decir que la presencia de conductas  imitativas motoras y/o verbales en el primer o primeros ex&aacute;menes  del paciente, tambi&eacute;n mejora el pron&oacute;stico.        <P>En el seguimiento de nuestros casos, sobre todo en los m&aacute;s peque&ntilde;itos,  venimos observando cambios sutiles (apreciables por la cuantificaci&oacute;n  de las observaciones), aunque se mantiene el desfasaje entre las distintas  l&iacute;neas del desarrollo y el ritmo de cambios no es igual al de los  ni&ntilde;os normales de igual edad cronol&oacute;gica. Tenemos la impresi&oacute;n  de que dichos cambios se producen aunque la intervenci&oacute;n terap&eacute;utica  no sea intensiva.<SUP>16</SUP>        <P>Siempre se hacen intervenciones terap&eacute;uticas, sobre todo dirigidas  al cambio de actitudes de los padres (aunque estamos muy lejos de asumir  la hip&oacute;tesis psicog&eacute;nica del trastorno, s&iacute; creemos  que el efecto disruptor del autismo en la familia es mayor que el de otros  trastornos y ahora estamos tratando de probarlo con un estudio comparativo  de las familias de ni&ntilde;os con s&iacute;ndrome de Rett y las de ni&ntilde;os  con autismo infantil).<SUP>13</SUP>        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Por cierto, que padres hemos tenido de todos los tipos (m&aacute;s bien  madres, pues con gran frecuencia el hogar del ni&ntilde;o autista es un  "hogar roto"): desde madre con retraso mental que hace descompensaciones  psic&oacute;ticas repetidas, hasta madre de alta y sofisticada calificaci&oacute;n  t&eacute;cnica; desde madre agresiva y rechazante, pasando por madres comunes  hasta la madre narcisista que repentinamente se vuelca hacia su hijo y  lleva una relaci&oacute;n cuidadosa de sus progresos para escribir un libro,  inspirado en "La fortaleza vac&iacute;a". Desde madres "relatoras", completamente  refractarias a indicaciones terap&eacute;uticas, aun aquellas que van dirigidas  a modificar los componentes autoagresivos de su hijo, hasta las madres  &aacute;vidas y receptivas que no eran precisamente las de m&aacute;s elevado  nivel cultural.        <P>De nuestras experiencias acumuladas con 41 casos de trastornos globales  del desarrollo a lo largo de casi 6 a&ntilde;os de trabajo, podemos concluir  que:  <UL>      <LI>  El cl&iacute;nico deber&iacute;a tener presente la posibilidad diagn&oacute;stica  de autismo cuando examine ni&ntilde;os peque&ntilde;os con problemas de  desarrollo y aplicar escalas de s&iacute;ntomas aut&iacute;sticos adecuadas  a los primeros a&ntilde;os de vida.</LI>        <LI>  Se recomienda la prueba de Bo Olsson en el diagn&oacute;stico diferencial  entre autismo de Kanner, s&iacute;ndrome de Rett y da&ntilde;o cerebral  temprano en etapa preescolar.</LI>        <LI>  Para el diagn&oacute;stico positivo la anamnesis remota es de menor valor  que el examen del paciente en el presente, incluyendo escalas de cuantificaci&oacute;n  del autismo.</LI>        <LI>  La muy frecuente asociaci&oacute;n de autismo y retraso mental justifica  la utilizaci&oacute;n de escalas de inteligencia seg&uacute;n nivel de  funcionamiento, independientemente de la edad cronol&oacute;gica del paciente.</LI>      </UL>  Nuestra pr&oacute;xima etapa de trabajo se dirige a: la incorporaci&oacute;n  de nuevas t&eacute;cnicas electrofisiol&oacute;gicas en el diagn&oacute;stico,  adem&aacute;s de los potenciales evocados auditivos de tallo cerebral (PEATC)  y electroencefalograma cuantitativo que se realizan a todos los pacientes  y a la estructuraci&oacute;n comparativa de planes de rehabilitaci&oacute;n.  <H4>  SUMMARY</H4>  The limits of the austistic syndrome as well as the evolution of the infantile  autism concept since Kanner to the latest psychiatric classifications are  reviewed. The results of our research on the positive diagnosis of infantile  autism are reported. The patient's medical examination and the autism quantification  scales (useful for the diferential diagnosis between the Kanner type autistic  disorder and the atypical autistic disorders) are more important for the  diagnosis than the remote anamnesis, which is of little value. The standard  intelligence test should be applied according to the patients functioning  level and if he would not classify it would be because of his low intelligence  quotient and not because of his autistic behaviour. The clinician should  take into account the possibility of diagnosing autism when examining little  children with developmental problems and of using adequate autistic symptoms  scales for the first years of life. It is recommended the use of Bo Olsson's  test in the diferential diagnosis of Kanner's autism, Rett's syndrome and  early brain damage during the preschool stage.        <P><I>Key words:</I> AUTISM, INFANTILE/diagnosis.  <H4>  SUMMARY</H4>  473 patients who motivated their admission at the Traumatized Reception  Center, in Havana City, during 1992 were studied. The pediatric polytraumatisms  automated system was used to process the information. Traumatisms occurred  mainly in males between 5 and 10 years old. Falling off a high place was  the fundamental cause. The highest percentage was that of cranioencephalic  monotraumatisms. It was demonstrated that there is an associated between  traumatism mechanism and age. The pediatric trauma scale (PTS) was calculated  for all patients and its prognostic usefulness was shown. Mortality was  of 3.5 %.        <P><I>Key words:</I> MULTIPLE TRAUMA; HEAD INJURIES.  <H4>  REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</H4>    <OL>      <!-- ref --><LI>  Ritvo ER. Laxer G. Autisme la v&eacute;rit&eacute; refus&eacute;e. Paris:  SIMEP, 1983.</LI>    <!-- ref --><LI>  Lelord G, Muh JP, Petit M, Sauvage G. Autisme et trowbles du developpement  global de l'enfant. Paris: Expansion Scientifique Francaise, 1989.</LI>    <!-- ref --><LI>  Messerschmitt P. Canoni P. Clinique des syndromes Autistiques. 1 ed. Paris:  Editions Maloirie, 1990.</LI>    <LI>  Volkmar FR. Cohen DJ. Curvent concepts: infantile autism and the pervasive  developmental disorders. Pediatrics 1986; 7(5):324-9.</LI>        <LI>  American Psychiatric Association. Diagnostic. Diagnostic and statistical  manual of mental disorders (DSM-III). 3 ed. Washington DC: APA, 1980.</LI>        <LI>  .Diagnostic and statistical manual of mental disorders (DSM-III-R).3. ed.  rev. Washington DC: APA, 1987.</LI>        <LI>  Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. Clasificaci&oacute;n internacional  de enfermedades - 10 (CIE-10). G&eacute;nova, 1991.</LI>        <LI>  Prior M. Annotation childhood autism. Aust Paediatr J 1987;23:147-9.</LI>        <LI>  Le Couteur A. Autism: current understanding end management. Br Hosp Med  1990;43:448-52.</LI>        <LI>  Sauvage D. Autisme du neurrisson et du jeune enfant. 2. ed. Paris: Masson,  1988.</LI>        <LI>  Lelord G. Sauvage D. L'autisme de l'enfant. Par&iacute;s: Masson, 1988.</LI>        ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Perot-Beaugerie A, Hameury L, Adrien IL, Garreau B, Sauvage D. Autisme  du nourrisso et du jeune enfant: int&eacute;ret du diagnostic pr&eacute;coce.  Ann Paediatr 1990;37:287-93.</LI>        <LI>  Schopler E, Reichler RJ, Lansing M. Strat&eacute;gie educatives de l'autisme  et des autres troubles du d&eacute;veloppment. Par&iacute;s: Masson, 1988.</LI>        <LI>  Al-Mateen M. Rett syndrome. A commonly overlooked progressive encephalopathy  in girls. Am J Dis Child 1986;140:761-5.</LI>        <LI>  Olsson B. Autistic traits in the Rett syndrome. Brain Dev 1987;9:491-8.</LI>        <LI>  Demb HS. Weintraub AG. A five-year follow-up of preschool children, diagnosed  as having an atypical pervasive developmental disorder. J Dev Behav Pediatr  1989;10:292-8.</LI>      </OL>  Recibido: 30 de octubre de 1995. Aprobado: 21 de marzo de 1996.        <P>Dra. <I>Juana Vel&aacute;zquez Argota</I>. Hospital Pedi&aacute;trico  Docente "Juan Manuel M&aacute;rquez", Avenida 31 y 76, municipio Marianao,  CP 11 400, Ciudad de La Habana, Cuba.  <OL>      <LI>  <A NAME="autores"></A>Especialista de II Grado en Psiquiatr&iacute;a Infanto-Juvenil.  Asistente de Psiquiatr&iacute;a del Instituto Superior de Ciencias M&eacute;dicas-Habana  (ISCM-H).</LI>        <LI>  Psic&oacute;loga Cl&iacute;nico.</LI>      </OL>         ]]></body>
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