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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Complicaciones mecánicas del abordaje venoso profundo en una unidad de cuidados intensivos]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Pediátrico Provincial Docente de Sancti Spíritu  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A study of 266 central venous percutaneous catheterizations that were performed among 210 patients admitted at the Pediatric Intensive Care Unit of the Provincial Pediatric Teaching Hospital, in Sancti Spiritus, in a period of 2 years, was conducted. 20 mechanical complications were found that accounted for 7,5 % of the cases. Children aged 5-14 had complications more frequently. The jugular venous approach got the highest percent. None of these complications was fatal. It is estimated that this study could help to continue introducing the use of central venous percutaneous approach into the management of the severe pediatric patient on the basis of rigorous criteria, and assessing the risks and benefits this procedure may have.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[CATETERISMO VENOSO CENTRAL]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[UNIDADES DE CUIDADO INTENSIVO]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[CATHETERIZATION, CENTRAL VENOUS]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[INTENSIVE CARE UNITS, PEDIATRIC]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <P>Hospital Pedi&aacute;trico Provincial Docente de Sancti Sp&iacute;ritus  <H2>  Complicaciones mec&aacute;nicas del abordaje venoso profundo en una unidad  de cuidados intensivos</H2>  <A HREF="#+"><I>Dr. Frank Felipe Martin,</I><SUP>1</SUP><I> Dr. Juan Carlos  Gonz&aacute;lez Mart&iacute;nez,</I><SUP>1</SUP><I> Dr. Rogelio Dom&iacute;nguez  Ulibarri,</I><SUP>2</SUP><I> Dra. Elizabeth Shaffhauser Ortega</I><SUP>3</SUP><I>  y Lic. Idalia C&aacute;rdenas Rodr&iacute;guez</I><SUP>4</SUP></A>  <H4>  Resumen</H4>  Se realiz&oacute; un estudio de 266 cateterismos centrovenosos percut&aacute;neos  a 210 pacientes ingresados en la Unidad de Ciudados Intensivos Pedi&aacute;tricos  del Hospital Pedi&aacute;trico Provincial Docente de Sancti Sp&iacute;ritus,  en un per&iacute;odo de 2 a&ntilde;os, y se detectaron 20 complicaciones  mec&aacute;nicas que representaron el 7,5 % de los casos. Los ni&ntilde;os  comprendidos entre 5 y 14 a&ntilde;os fueron los que con mayor frecuencia  presentaron complicaciones, y fue el acceso venoso por v&iacute;a yugular  el de mayor tanto por ciento. Ninguna de estas complicaciones result&oacute;  fatal. Se estima que este estudio pudiese ayudar a continuar introduciendo  la utilizaci&oacute;n del abordaje centrovenoso percut&aacute;neo en el  manejo del paciente pedi&aacute;trico grave, sobre la base criterios rigurosos  y valorando riesgos y beneficios que este proceder pueda reportar.        <P><I>Descriptores DeCS</I>: CATETERISMO VENOSO CENTRAL/ efectos adversos;  UNIDADES DE CUIDADO INTENSIVO      <BR>&nbsp;      <BR>&nbsp;        <P>El abordaje de las venas centrales data de principios de siglo, cuando  en 1927 se utiliz&oacute; para cateterizar al bulbo superior de la vena  yugular interna. Forsman se autointrodujo un cat&eacute;ter a trav&eacute;s  de la vena cubital media derecha hasta la aur&iacute;cula derecha, posteriormente  se continuaron desarrollando intentos en este sentido, hasta que Aubaniac  en 1952 realiza y describe la t&eacute;cnica de canalizaci&oacute;n de  la vena subclavia por v&iacute;a infraclavicular por punci&oacute;n percut&aacute;nea  en adultos y posteriormente ser&iacute;a extendido a pacientes pedi&aacute;tricos  en la d&eacute;cada del 80 al 90.<SUP>1-6</SUP>        <P>La canalizaci&oacute;n venosa profunda (CVP) percut&aacute;nea constituye  el proceder invasivo m&aacute;s frecuente utilizado en el manejo del paciente  grave en las unidades de cuidados intensivos (UCI) en funci&oacute;n de  la informaci&oacute;n que brinda y la facilidad en la administraci&oacute;n  de diversas soluciones parenterales; no obstante como vulnera las barreras  defensivas del organismo y requiere de cierto entrenamiento, provoca complicaciones  tanto en el momento de su inserci&oacute;n como en el manejo posterior,  por lo que puede modificar la evoluci&oacute;n de los pacientes.<SUP>1-3,7-9</SUP>        <P>Las complicaciones derivadas de la CVP se encuentran ligadas a la t&eacute;cnica  de cateterizaci&oacute;n, la v&iacute;a elegida, la enfermedad del paciente,  el medio donde se lleva a cabo, el tiempo de permanencia, as&iacute; como  la experiencia del personal que la realiza.<SUP>10-13 </SUP>Dado que en  nuestro servicio existe una experiencia acumulada de m&aacute;s de 14 a&ntilde;os  utilizando la cateterizaci&oacute;n centrovenosa percut&aacute;nea y s&oacute;lo  se ha reportado una complicaci&oacute;n mec&aacute;nica fatal (paciente  en el que se origin&oacute; una perforaci&oacute;n ventricular con taponamiento  card&iacute;aco), nos propusimos realizar un trabajo prospectivo-descriptivo  para identificar el tipo y la frecuencia de las complicaciones mec&aacute;nicas  aparecidas, as&iacute; como los posibles factores favorecedores de la aparici&oacute;n  de &eacute;stas y elaborar protocolos encaminados a incidir sobre ellos  y disminuir la frecuencia de complicaciones en nuestros pacientes.      <BR>&nbsp;  <H4>  M&eacute;todos</H4>  Se realiza un estudio prospectivo-descriptivo de todos los pacientes a  los cuales se les realiz&oacute; CVP percut&aacute;nea, en el per&iacute;odo  comprendido de marzo de 1995 a marzo de 1997, en la Unidad de Cuidados  Intensivos Pedi&aacute;tricos (UCIP) del Hospital Pedi&aacute;trico Provincial  Docente de Sancti Sp&iacute;ritus. Se utiliz&oacute; cat&eacute;ter Vig&oacute;n  de una sola v&iacute;a en todos los pacientes y se adecu&oacute; el calibre  seg&uacute;n la edad; para esto se procedi&oacute; con cat&eacute;teres  calibre 19 en los reci&eacute;n nacidos y lactantes hasta los 6 meses;  de 6 meses a 2 a&ntilde;os se utiliz&oacute; el cat&eacute;ter calibre  18 y en los ni&ntilde;os mayores de 2 a&ntilde;os el cat&eacute;ter calibre  17. En asepsia y antisepsia de la piel primero se lav&oacute; con agua  y jab&oacute;n y posteriormente se us&oacute; en todos los casos yodo y  alcohol, as&iacute; como anestesia con ketalar (IM &oacute; IV) salvo en  los pacientes en los que estuviese contraindicado se utiliz&oacute; lidoca&iacute;na  al 2 % como anest&eacute;sico local. Siguiendo el protocolo de inserci&oacute;n,  siempre que no existiese alguna situaci&oacute;n que lo contraindicara  el primer intento fue por subclavia derecha y se cambi&oacute; hacia la  subclavia izquierda despu&eacute;s de realizar 3 intentos fallidos por  esa v&iacute;a o puncionar la arteria subclavia, luego se comprob&oacute;  con la maniobra de inversi&oacute;n del frasco y radiograf&iacute;a de  t&oacute;rax para corroborar la localizaci&oacute;n del cat&eacute;ter.        <P>Consideramos como intento fallido en nuestro estudio, aqu&eacute;l en  el que no se logr&oacute; el acceso centrovenoso percut&aacute;neo por  ninguna v&iacute;a y hubo que recurrir a la disecci&oacute;n venosa. En  todos los casos la maniobra de inserci&oacute;n del cat&eacute;ter fue  realizada por el staff de m&eacute;dicos de la UTIP.        <P>Se mantuvo observaci&oacute;n estrecha de los pacientes y de sus expedientes  cl&iacute;nicos durante el tiempo de estad&iacute;a en el hospital.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Los datos obtenidos se plasmaron en una encuesta dise&ntilde;ada para  tal objetivo y en la que se incluy&oacute; adem&aacute;s de los datos generales  del paciente, factores que pudiesen estar en relaci&oacute;n con la aparici&oacute;n  de complicaciones, como: edad, v&iacute;a utilizada, grosor del cat&eacute;ter.      <BR>&nbsp;  <H4>  Resultados</H4>  De los 561 ni&ntilde;os ingresados en la UTIP durante el per&iacute;odo  analizado, a 210 se les realiz&oacute; abordaje venoso profundo (AVP) percut&aacute;neo,  lo que representa el 37,4 % del total de ingresados en nuestro servicio.  Esta t&eacute;cnica se intent&oacute; en 266 ocasiones a los 210 pacientes  estudiados, y se logr&oacute; el acceso venoso en 206 de ellos, lo que  representa el 98,5 %; en s&oacute;lo 4 de nuestros ni&ntilde;os fue necesario  recurrir a la inserci&oacute;n quir&uacute;rgica del cat&eacute;ter (disecci&oacute;n  venosa), 2 de ellos en un paciente desnutrido con una displasia neuronal  intestinal de larga estad&iacute;a.        <P>De los 266 AVP percut&aacute;neos realizados en s&oacute;lo 20 de ellos  se presentaron complicaciones, lo que constituye el 7,5 % de los pacientes.        <P>De acuerdo con el tipo de complicaciones presentadas (tabla 1), el mayor  n&uacute;mero est&aacute; representado por las punciones arteriales con  el 40 %, del total de complicaciones, seguido del neumot&oacute;rax con  el 25 %, inferior a lo se&ntilde;alado en otros estudios.14 Los intentos  fallidos ocurrieron en 4 pacientes para el 20 %.      <BR>&nbsp;      <CENTER>Tabla 1. Distribuci&oacute;n de los pacientes de acuerdo con el  tipo de complicaciones</CENTER>        <CENTER><TABLE CELLPADDING=4 >  <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="56%">Tipo de complicaciones&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="22%">N&uacute;mero</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="22%">      <CENTER>%</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="56%">Punci&oacute;n arterial</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="22%">      <CENTER>8</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="22%">      <CENTER>40</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="56%">Neumot&oacute;rax</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="22%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>5</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="22%">      <CENTER>25</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="56%">Intento fallido</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="22%">      <CENTER>4</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="22%">      <CENTER>20</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="56%">Hidrot&oacute;rax</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="22%">      <CENTER>1</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="22%">      <CENTER>5</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="56%">Hemot&oacute;rax</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="22%">      <CENTER>1</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="22%">      <CENTER>5</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="56%">Depresi&oacute;n respiratoria</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="22%">      <CENTER>1</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="22%">      <CENTER>5</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="56%">Total</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="22%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>20</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="22%">      <CENTER>100</CENTER>  </TD>  </TR>  </TABLE></CENTER>  &nbsp;      <BR>Tanto el hidrot&oacute;rax, hemot&oacute;rax como la depresi&oacute;n  respiratoria ocurrieron cada uno en un paciente que represent&oacute; s&oacute;lo  el 5 %. En cuanto a la edad y la aparici&oacute;n de complicaciones (tabla  2), el mayor n&uacute;mero se mostr&oacute; en los pacientes de 5 a 14  a&ntilde;os con el 18,7 %, seguidos del menor de 1 a&ntilde;o, y los reci&eacute;n  nacidos que suman 13,8 % y finalmente los ni&ntilde;os entre 1 a 4 a&ntilde;os  de edad que aportaron el menor porcentaje con el 7,8 % de los casos.      <BR>&nbsp;      <CENTER>Tabla 2. Relaci&oacute;n entre la edad y la aparici&oacute;n de  complicaciones</CENTER>        <CENTER><TABLE CELLPADDING=4 >  <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="26%">      <CENTER>Edad&nbsp;</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="24%">      <CENTER>Total de pacientes</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="35%">      <CENTER>N&uacute;mero de complicaciones</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="15%">      <CENTER>%</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="26%">Reci&eacute;n nacidos</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="24%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>18</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="35%">      <CENTER>1</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="15%">      <CENTER>5,5</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="26%">Lactantes</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="24%">      <CENTER>84</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="35%">      <CENTER>7</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="15%">      <CENTER>8,3</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="26%">1 a 4 a&ntilde;os</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="24%">      <CENTER>76</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="35%">      <CENTER>6</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="15%">      <CENTER>7,8</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="26%">5 a 14 a&ntilde;os</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="24%">      <CENTER>32</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="35%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>6</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="15%">      <CENTER>18,7</CENTER>  </TD>  </TR>  </TABLE></CENTER>  &nbsp;      <BR>Al analizar la v&iacute;a de acceso vascular y su posible relaci&oacute;n  con las complicaciones (tabla 3), las venas yugulares presentaron el mayor  porcentaje de complicaciones con el 22,2 % seguido por las subclavias (derecha  e izquierda) con 14,3 % y por &uacute;ltimo la v&iacute;a femoral que en  14 intentos no mostr&oacute; complicaciones.      <BR>&nbsp;      <CENTER>Tabla 3. V&iacute;a de acceso vascular y su relaci&oacute;n con  las complicaciones</CENTER>        <CENTER><TABLE CELLPADDING=4 >  <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="34%">      <CENTER>Edad&nbsp;</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="26%">      <CENTER>N&uacute;mero de intentos</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">Complicaciones</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <CENTER>%</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="34%">Subclavia derecha</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="26%">      <CENTER>165</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>13</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <CENTER>7,9</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="34%">Subclavia izquierda</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="26%">      <CENTER>78</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <CENTER>5</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <CENTER>6,4</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="34%">Yugular</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="26%">      <CENTER>9</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <CENTER>2</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <CENTER>22,2</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="34%">Femoral</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="26%">      <CENTER>14</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <CENTER>0</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>0</CENTER>  </TD>  </TR>  </TABLE></CENTER>  &nbsp;      <BR>Por &uacute;ltimo al analizar la posible relaci&oacute;n del calibre  del cat&eacute;ter con las complicaciones (tabla 4), observamos que se  increment&oacute; el porcentaje de aparici&oacute;n de &eacute;stas en  aquellos pacientes en los que se utiliz&oacute; el cat&eacute;ter de mayor  calibre.      <BR>&nbsp;      <CENTER>Tabla 4. Relaci&oacute;n entre el calibre del cat&eacute;ter y  las complicaciones presentadas</CENTER>        <CENTER><TABLE CELLPADDING=4 >  <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="27%">      <CENTER>Calibre del cat&eacute;ter</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="29%">      <CENTER>N&uacute;mero de intentos</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="26%">      <CENTER>Complicaciones</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="18%">      <CENTER>%</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="27%">      <CENTER>19</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="29%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>110</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="26%">      <CENTER>7</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="18%">      <CENTER>6,3</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="27%">      <CENTER>18</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="29%">      <CENTER>63</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="26%">      <CENTER>3</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="18%">      <CENTER>4,7</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="27%">      <CENTER>17</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="29%">      <CENTER>93</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="26%">      <CENTER>10</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="18%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>10,7</CENTER>  </TD>  </TR>  </TABLE></CENTER>    <H4>  Discusi&oacute;n</H4>  Analizando la frecuencia de utilizaci&oacute;n del AVP percut&aacute;neo  en nuestro estudio vemos que es inferior a la reportada por otros autores  que se&ntilde;alan cifras del 50 % e incluso Vorger ofrece m&aacute;s del  50 % en salas polivalentes; no obstante las m&uacute;ltiples ventajas que  nos brinda, debemos valorar riesgos y beneficios antes de realizar una  canalizaci&oacute;n venosa profunda. En nuestro servicio por la experiencia  acumulada y el protocolo de inserci&oacute;n de cat&eacute;teres, hemos  logrado reducir al 1,5 % las disecciones venosas que adem&aacute;s de las  complicaciones s&eacute;pticas y propias de la t&eacute;cnica, invalidan  el vaso sangu&iacute;neo. Hay autores que se&ntilde;alan intentos exitosos  en el 83 %, y cifras similares,<SUP>12</SUP> internacionalmente se plantean  porcentajes de complicaciones mec&aacute;nicas que oscilan entre 1,5-14  %<SUP>10,12,13</SUP> similar al 7,5 % reportado por nosotros e inferior  al 39 y 71 % se&ntilde;alado por otros autores.<SUP>3,15,16</SUP>        <P>En cuanto al tipo de complicaciones las punciones arteriales constituyeron  las m&aacute;s frecuentes; todas fueron resueltas de forma inmediata y  ninguna result&oacute; fatal. Hay estudios que reportan complicaciones  fatales en el 1,8 % de los casos.<SUP>14</SUP> La edad es una variable  que se ha verificado tener una relaci&oacute;n directa con la aparici&oacute;n  de complicaciones, pues en el ni&ntilde;o peque&ntilde;o tanto la anatom&iacute;a  como la dificultad propia que entra&ntilde;a la t&eacute;cnica, la hacen  m&aacute;s dificultosa; sin embargo, hallamos mayor frecuencia en los pacientes  de 5 a 14 a&ntilde;os, seguidos por los menores de 1 a&ntilde;o con inclusi&oacute;n  de los neonatos. Dom&iacute;nguez Ulibarri<SUP>17</SUP> reporta mayor dificultad  y n&uacute;mero de complicaciones en el menor de 1 a&ntilde;o. Otros autores  no encontraron la edad como dato significativo.<SUP>18-20</SUP>        <P>Para la v&iacute;a de acceso vascular, te&oacute;ricamente se plantea  una mejor accesibilidad de los vasos venosos yugulares; algunos autores  refieren mayor n&uacute;mero de complicaciones por la v&iacute;a yugular  en sus estudios;<SUP>12,14</SUP> en nuestro caso, a pesar de reportar un  mayor porcentaje por dicha v&iacute;a por n&uacute;mero de intentos, pensamos  est&eacute; relacionado con el escaso volumen de pacientes y la poca experiencia  que existe por dicha v&iacute;a de acceso, de ah&iacute; que demos gran  importancia a la habilidad adquirida por el personal m&eacute;dico.        <P>Existen pocas referencias en las que se asocie el calibre del cat&eacute;ter  y la aparici&oacute;n de complicaciones; nosotros encontramos un mayor  porcentaje de complicaciones en aquellos pacientes en que se utiliz&oacute;  el cat&eacute;ter de mayor calibre, al igual que Casado Flores en su trabajo:  Canalizaci&oacute;n venosa central en pediatr&iacute;a, riesgos y beneficios.        <P>En conclusi&oacute;n podemos decir que:      <BR>&nbsp;  <OL>      <LI>  Se presentaron complicaciones mec&aacute;nicas en el 7,5 % de los pacientes,  y fue la punci&oacute;n arterial la m&aacute;s frecuente.</LI>        <LI>  Los pacientes comprendidos entre 5 y 14 a&ntilde;os mostraron el mayor  n&uacute;mero de complicaciones.</LI>        <LI>  La v&iacute;a de acceso vascular m&aacute;s utilizada fue la subclavia.</LI>        <LI>  Las venas yugulares registraron el mayor porcentaje de complicaciones.</LI>        ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Los cat&eacute;teres de mayor calibre se asociaron con un mayor n&uacute;mero  de complicaciones.</LI>      </OL>    <H4>  SUMMARY</H4>  A study of 266 central venous percutaneous catheterizations that were performed  among 210 patients admitted at the Pediatric Intensive Care Unit of the  Provincial Pediatric Teaching Hospital, in Sancti Spiritus, in a period  of 2 years, was conducted. 20 mechanical complications were found that  accounted for 7,5 % of the cases. Children aged 5-14 had complications  more frequently. The jugular venous approach got the highest percent. None  of these complications was fatal. It is estimated that this study could  help to continue introducing the use of central venous percutaneous approach  into the management of the severe pediatric patient on the basis of rigorous  criteria, and assessing the risks and benefits this procedure may have.        <P><I>Subject heading</I>: CATHETERIZATION, CENTRAL VENOUS/adverse effects;  INTENSIVE CARE UNITS, PEDIATRIC      <BR>&nbsp;  <H4>  Referencias Bibliogr&aacute;ficas</H4>    <OL>      <LI>  Cervera Montes M, Fern&aacute;ndez Felguera M, Dolz Planas M, Herr&aacute;ez  Dom&iacute;nguez JV, Remar Mic&oacute; A, Fenollosa Entrena B. Estudio  cl&iacute;nico comparativo de tres tipos de cat&eacute;teres de implantaci&oacute;n  venosa central (I). Maniobrabilidad y rendimiento general. Med Intensiv  1998;12(7):369-75.</LI>        <LI>  Rollo J, Campistol JM, Almirall J, Cases A, Montolin J, Revert LL. Complicaciones  precoces asociadas a la cateterizaci&oacute;n de la vena subclavia como  acceso vascular para hemodi&aacute;lisis. Med Intensiv 1998;12(2):85-8.</LI>        <LI>  Casado Flores J, Baja Tur J, Martino Alba R, Valdivieso Serna A. Canalizaci&oacute;n  venosa central en pediatr&iacute;a. Riesgos y beneficios. Rev Esp Pediatr  1995;51(306):499-509.</LI>        <LI>  Caballero L&oacute;pez A, Hern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez HP. Cateterizaci&oacute;n  venosa profunda. En: Terapia intensiva. La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas,  1988:31-60.</LI>        <LI>  Parker PM. Central venous catheterization different for children. Am Surg  1995;61(12):1028.</LI>        <!-- ref --><LI>  Vorger G. Cateter intervenosos e infecciones. Med Clin 1984;82:846-8.</LI>    <LI>  Ramos G&oacute;mez L. Yugular interna izquierda: una vena complicada. Med  Intensiv 1988;12(1):63.</LI>        <LI>  Gabella Rodr&iacute;guez C, Torres Jim&eacute;nez C, Nodarse Pulido M,  Irragorri Cruz. Riesgo de sepsis inducida por abordaje venoso profundo.  Rev Cubana Enferm 1991;7(2):121-9.</LI>        <LI>  Hamton AA, Sherertz RJ. Infecciones en puntos de acceso vascular en pacientes  hospitalizados. Clin Quirur Norteam 1988;1:63-77.</LI>        <LI>  Montejo Gonz&aacute;lez JC, Miguel Servert J, Blesa Malpica AL, Franco  Garrobo N, Cardenal S&aacute;nchez C, Cabezas Garc&iacute;a J. Complicaciones  unidas a la canulaci&oacute;n venosa central. Resultados de un estudio  prospectivo. Med Intensiv 1986;10(1):28-32.</LI>        <LI>  Milano Manso G, Calvo Mac&iacute;as C, Rodr&iacute;guez Amedo F, Mart&iacute;nez  F&eacute;rriz C, Castilla Moreno M, Mart&iacute;nez Valverde A. Cateterizaci&oacute;n  percut&aacute;nea venosa central en pediatr&iacute;a: comparaci&oacute;n  entre el acceso por v&iacute;a femoral, subclavia y yugular interna. Rev  Esp Pediatr 1988;44(262):393-7.</LI>        <LI>  S&aacute;nchez Veiga F, Perset Benito H. Cateterizaci&oacute;n de venas  profundas a trav&eacute;s de la piel. Experiencia en 70 ni&ntilde;os. Rev  Cubana Pediatr 1981;53(3):252-7.</LI>        <LI>  Rodr&iacute;guez N, Alastru&eacute; A, Camps IM, Salv&aacute; JA, Gener  J, Tomasa A. Incidencias de embolia a&eacute;rea por cat&eacute;ter venoso  central. Med Intensiv 1988;(Ext):258.</LI>        <LI>  Izurra Cea JJ, Iturralde Yaniz J, Ser&oacute;n Arbeloa C, Dom&iacute;nguez  del valle J, Rodr&iacute;guez Garrido J, S&aacute;nchez Nico I. Neumot&oacute;rax  en una UMI: estudio de 250 casos. Med Intensiv 1987;11(6):327-30.</LI>        <LI>  Santana S&aacute;nchez L. Cateterizaci&oacute;n venosa profunda en pacientes  pedi&aacute;tricos. Rev Finlay 1988;4:66-72.</LI>        <LI>  Cervera Montes M, Fern&aacute;ndez Felguera M, Dolz Planas M, Belda Maximino  R, Romar Mic&oacute; A, Fenollosa Entrena B. Estudios cl&iacute;nico-comparativos  de 3 tipos de cat&eacute;teres de implantaci&oacute;n venosa central (II)  Complicaciones mec&aacute;nicas y sept&iacute;ticas. Med Intensiv 1988;12(7):376-9.</LI>        ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Dom&iacute;nguez Ulibarri R, Alonso Baracaldo A, P&eacute;rez Alonso A,  P&eacute;rez Pi&ntilde;eiro M. Uso del cateterismo venoso central percut&aacute;neo  en cuidados intensivos pedi&aacute;tricos. Nuestra experiencia. Rev 3 Diciembre  1991;5(3):263-8.</LI>        <LI>  Rivas Sierra J, Alonso Moreno Y, P&eacute;rez I, Acosta C, Jim&eacute;nez  L. Cateterismo percut&aacute;neo en el ni&ntilde;o: estudio de 44 pacientes.  Rev Cubana Pediatr 1975;47(3):417-27.</LI>        <!-- ref --><LI>  Fojo L&oacute;pez S. Soluciones parenterales. Revisiones de Conjunto 1975;(1-2):26.</LI>    <LI>  Garc&iacute;a Tonel S. Cateterizaci&oacute;n percut&aacute;nea de las venas  yugular interna y subclavia en pediatr&iacute;a. An Esp pediatr 1980;13:779.</LI>        <BR>&nbsp;    </OL>  Recibido: 14 de abril de 1998. Aprobado: 9 de junio de 1998.      <BR>Dr. <I>Frank Felipe Martin</I>. Edificio 329, apartamento 4, entre  San Luis y Buena Vista, Sancti Sp&iacute;ritus, Cuba.  <OL>&nbsp;    </OL>  <A NAME="+"></A><SUP>1</SUP> Especialista de I Grado en Pediatr&iacute;a.  M&eacute;dico Intensivista.      <BR><SUP>2</SUP> Especialista de II Grado en Pediatr&iacute;a. Profesor  Auxiliar.      <BR><SUP>3</SUP> Especialista de I Grado en Medicina General Integral.      ]]></body>
<body><![CDATA[<BR><SUP>4</SUP> Licenciada en Enfermer&iacute;a Docente de la Unidad de  Cuidados Intensivos Pedi&aacute;tricos (UCIP).      <BR>&nbsp;      <BR>&nbsp;          ]]></body><back>
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