<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0034-7531</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Pediatría]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Pediatr]]></abbrev-journal-title>
<issn>0034-7531</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0034-75312001000100007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Deficiencia de ácidos grasos esenciales en el feto y en el recién nacido pretérmino]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Díaz-Argüelles Ramírez-Corría]]></surname>
<given-names><![CDATA[Virginia]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Hospital Ginecoobstetrico Ramón González Coro  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<volume>73</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>43</fpage>
<lpage>50</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0034-75312001000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0034-75312001000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0034-75312001000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Se informa que los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga son esenciales en la nutrición del feto y el recién nacido (RN). Tanto la familia omega 3(omega-3) como la omega 6(omega-6), tienen 2 actividades biológicas importantes que son la integridad de las membranas celulares y la formación de prostaglandinas y tromboxanos. El cerebro fetal se desarrolla precozmente y el 60 % de su material estructural son los lípidos, por lo tanto existe una relación entre el estado nutricional de la madre y la acreción de nutrientes durante el embarazo. El 70 % del número total de neuronas se divide antes del nacimiento a término y los ácidos grasos esenciales desempeñan un papel determinante. La placenta tiene un transporte preferencial a finales del tercer trimestre, de ácido araquidónico (AA) y docosahexaenoico (DHA), pues los mecanismos de desaturación y elongación son inmaduros en el RN a término. La deficiencia de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga en el RN pretérmino afecta fundamentalmente el desarrollo cerebral y de la retina a largo plazo y se manifiesta con trastornos hematológicos, dermatitis, hipotonía, entre otros, de forma precoz. Se exponen las recomendaciones de la FAO/OMS y de la ESPGAN en relación con el aporte dietético de ácidos grasos esenciales en las formulaciones de leches artificiales y las ventajas de la leche materna biológica para los RN de este grupo de peso.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[It is reported that the long chain polyunsaturated fatty acids are essential in the nutrition of the fetus and of the newborn infant. Both, the omega 3 family 3(W-3) and the omega 3(W-6) have 2 important biological activities, which are the integrity of the cellular membranes and the formation of prostaglandins and thromboxanes. The fetal brain develops early and 60 % of its structrural material are lipids, therefore, there is a relationship between the nutritional status of the mother and the decreasing of nutrients during pregnancy. 70 % of the total number of neurons are divided before term birth and the essential fatty acids play a decesive role. The placenta has a preferential transportation of arachidonic acid (AA) and docosahexaenoic acid (DHA) at the end of the third trimester, since the mechanisms of desaturation and elongation are immature in the term newborn infant. The deficiency of long-chain polyunsaturated fatty acids in the preterm newborn infant affects mainly the brain and retina development in the long term and its manifestations are early hematological disorders, dermatitis and hypotonia, among others. The recommendations made by the FAO/WHO and by the ESPGAN regarding the diet value of the essential fatty acids contained in the formulations of artificial milk, as well as the advantages of biological maternal milk for the newborn infants in this weight group are explained.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[ACIDOS GRASOS NO SATURADOS]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[RECIEN NACIDO]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[FATTY ACIDS, UNSATURATED]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[INFANT, NEWBORN]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p  align="left">Hospital Ginecoobst&eacute;trico &#171;Ram&oacute;n Gonz&aacute;lez    Coro&#187;. Ciudad de La Habana  <h2  align="left"><b>Deficiencia de &aacute;cidos grasos esenciales en el feto y en    el reci&eacute;n nacido pret&eacute;rmino</b> </h2> <a href="#cargo">Dra. Virginia D&iacute;az-Arg&uuml;elles </a><a href="#cargo">Ram&iacute;rez-Corr&iacute;a<sup class="superscript">1</sup>  </a><a name="autor"></a>  <h4 align="CENTER"> </h4> <h4 align="CENTER"><b>Resumen</b> </h4>     <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">Se informa que los &aacute;cidos grasos poliinsaturados de    cadena larga son esenciales en la nutrici&oacute;n del feto y el reci&eacute;n    nacido (RN). Tanto la familia omega 3(<font face="Symbol">w</font>-3) como la    omega 6(<font face="Symbol">w</font>-6), tienen 2 actividades biol&oacute;gicas    importantes que son la integridad de las membranas celulares y la formaci&oacute;n    de prostaglandinas y tromboxanos. El cerebro fetal se desarrolla precozmente    y el 60 % de su material estructural son los l&iacute;pidos, por lo tanto existe    una relaci&oacute;n entre el estado nutricional de la madre y la acreci&oacute;n    de nutrientes durante el embarazo. El 70 % del n&uacute;mero total de neuronas    se divide antes del nacimiento a t&eacute;rmino y los &aacute;cidos grasos esenciales    desempe&ntilde;an un papel determinante. La placenta tiene un transporte preferencial    a finales del tercer trimestre, de &aacute;cido araquid&oacute;nico (AA) y docosahexaenoico    (DHA), pues los mecanismos de desaturaci&oacute;n y elongaci&oacute;n son inmaduros    en el RN a t&eacute;rmino. La deficiencia de &aacute;cidos grasos poliinsaturados    de cadena larga en el RN pret&eacute;rmino afecta fundamentalmente el desarrollo    cerebral y de la retina a largo plazo y se manifiesta con trastornos hematol&oacute;gicos,    dermatitis, hipoton&iacute;a, entre otros, de forma precoz. Se exponen las recomendaciones    de la FAO/OMS y de la ESPGAN en relaci&oacute;n con el aporte diet&eacute;tico    de &aacute;cidos grasos esenciales en las formulaciones de leches artificiales    y las ventajas de la leche materna biol&oacute;gica para los RN de este grupo    de peso.      <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY"><i>DeCS:</i> ACIDOS GRASOS NO SATURADOS/gen&eacute;tica; RECIEN    NACIDO/fisiolog&iacute;a.      <p align="JUSTIFY">En 1929, <i>George</i> y<i> Mildred Burr</i> introdujeron el    concepto de que el crecimiento y desarrollo adecuados de animales, y posiblemente    de seres humanos, puede requerir componentes espec&iacute;ficos de la grasa,    al demostrar que las ratas criadas con una dieta sin grasas no crec&iacute;an    ni se reproduc&iacute;an. Hasta este momento, se cre&iacute;a que las grasas<i>    </i>alimentarias no ten&iacute;an una<i> </i>misi&oacute;n especial en la alimentaci&oacute;n    y que si se inger&iacute;an cantidades de frutas y vegetales diariamente se    satisfac&iacute;an las necesidades de vitaminas y minerales y con ello la dieta    era adecuada. En una serie de art&iacute;culos cl&aacute;sicos, <i>Evans</i>    y <i>Burr</i> sugirieron que podr&iacute;a existir una nueva vitamina que nombraron    &#171;vitamina F&#187;, e identificaron as&iacute; a estas sustancias necesarias    para el crecimiento. <i>Burr </i>y <i>Burr</i> introdujeron el concepto de &aacute;cidos    grasos esenciales como los &aacute;cidos grasos que no pueden ser sintetizados    por el organismo.<sup class="superscript">1,2</sup>      <p align="JUSTIFY"><i>Futterman</i> en 1971, relacion&oacute; la deficiencia de    &aacute;cidos grasos omega 3 (<font face="Symbol">w</font>-3) con registros    electrorretinogr&aacute;ficos anormales en animales, y a partir de estos trabajos    se demostr&oacute; m&aacute;s tarde en humanos que una funci&oacute;n &oacute;ptima    de fotorreceptores requiere de la presencia a&uacute;n en peque&ntilde;as cantidades    de &aacute;cidos grasos derivados de la familia del <font face="Symbol">a</font>-linol&eacute;nico.<sup class="superscript">2</sup>      <p align="JUSTIFY">El cerebro fetal se desarrolla precozmente y depende de la    salud y nutrici&oacute;n materna. Hace una gran inversi&oacute;n en los sistemas    de membrana y por consiguiente su desarrollo y funci&oacute;n dependen en gran    parte de los l&iacute;pidos y energ&iacute;a y de un sistema vascular eficiente.    A su vez, el sistema vascular es un sistema rico en membranas que depende de    los l&iacute;pidos para su desarrollo y funci&oacute;n.      <p align="JUSTIFY">El 60 % del material estructural del cerebro son los l&iacute;pidos,    por lo que despu&eacute;s del nacimiento, &eacute;ste utiliza casi el 60 % de    la energ&iacute;a aportada por la leche materna y el sustrato m&aacute;s importante    para esta energ&iacute;a es el &aacute;cido oleico.<sup class="superscript">3</sup>  <h4 align="JUSTIFY"> </h4> <h4 align="JUSTIFY"> </h4> <h4 align="JUSTIFY"><b>Embarazo y desarrollo fetal</b> </h4>     <p align="JUSTIFY">      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">El crecimiento y desarrollo del feto dependen del aporte materno    de &aacute;cidos grasos esenciales.<sup class="superscript">4</sup> La dieta    de la madre antes de la gestaci&oacute;n determina el estado nutricional materno    en cuanto a &aacute;cidos grasos esenciales, porque esos nutrimentos se almacenan    en el tejido adiposo y pueden utilizarse por medio de lip&oacute;lisis. El feto    humano, lo mismo que la persona adulta, es incapaz de sintetizar los &aacute;cidos    grasos esenciales y por tanto deben proceder de la circulaci&oacute;n materna    y atravesar la placenta.      <p align="JUSTIFY">Existen discrepancias entre los autores acerca de la influencia    del estado nutricional materno y la acreci&oacute;n de nutrientes durante el    embarazo. En un estudio realizado por <i>Crawford</i> en la poblaci&oacute;n    de Hackney, donde la incidencia de bajo peso al nacer era alta, encontr&oacute;    ingestiones bajas de vitaminas y &aacute;cidos grasos en estas madres, en relaci&oacute;n    con un grupo control de mujeres que tuvieron ni&ntilde;os de buen peso al nacer.<sup class="superscript">5</sup>      <p align="JUSTIFY">Otros estudios no observaron correlaci&oacute;n entre la nutrici&oacute;n    materna durante el tercer trimestre y los l&iacute;pidos s&eacute;ricos de sus    descendientes, y enfatizaron en la necesidad de una adecuada nutrici&oacute;n    y un buen estado nutricional de &aacute;cidos grasos desde etapas tempranas    del embarazo y durante la lactancia, para lograr una buena transferencia de    grasa y &aacute;cidos grasos al feto y al reci&eacute;n nacido.<sup class="superscript">6</sup>      <p align="JUSTIFY"><i>Jarocka-Cyrta </i>y otros estudiaron el transporte placentario    de <font face="Symbol">w</font>-3 y <font face="Symbol">w</font>-6 en ratas    alimentadas con dietas semisint&eacute;ticas enriquecidas con estos &aacute;cidos    grasos y otras con dietas deficitarias, y examinaron el crecimiento y desarrollo    de la mucosa intestinal de sus descendientes. Comprobaron que las dietas pobres    en <font face="Symbol">w</font>-6/<font face="Symbol">w</font>-3 durante el    embarazo, se relacionaban con aumento del flujo y absorci&oacute;n de 18:0 y    18:3 <font face="Symbol">w</font>-3 al nivel de &iacute;leon y con pobre desarrollo    y crecimiento de la mucosa intestinal del feto. Concluyeron que la ontogenia    del intestino estaba cr&iacute;ticamente influida por la dieta materna durante    la gestaci&oacute;n, y modificaba poco durante la lactancia y por lo tanto cualquier    cambio en la dieta para favorecer un adecuado desarrollo intestinal deber&aacute;    ser introducido antes del nacimiento.<sup class="superscript">7</sup>      <p align="JUSTIFY">La malnutrici&oacute;n materna afecta la calidad del huevo    o embri&oacute;n al igual que ocurre en otras especies animales en las que la    naturaleza prepara al individuo para la concepci&oacute;n. El huevo de un p&aacute;jaro    se pone con el 100 % de los nutrientes necesarios para convertir la c&eacute;lula    fertilizada en un pollo. En el embarazo humano, la secreci&oacute;n del &oacute;vulo    se suprime por debajo de un determinado nivel de grasa corporal.<sup class="superscript">8</sup>    El crecimiento placentario se genera durante la primera mitad del embarazo y    el crecimiento fetal se produce en la &uacute;ltima mitad. Ese es el mecanismo    para la nutrici&oacute;n fetal que se crea por delante de las necesidades.      <p align="JUSTIFY">El &aacute;cido linoleico parece que atraviesa la placenta,    porque es mayor su concentraci&oacute;n en la madre que en el feto de forma    continua durante el embarazo; sin embargo, el &aacute;cido araquid&oacute;nico    (AA) est&aacute; aumentado en el feto probablemente por un transporte preferencial    desde la placenta a finales del tercer trimestre o por metabolismo fetal con    desaturaci&oacute;n y elongaci&oacute;n.<sup class="superscript">9</sup> <i>Uauy-Dagach</i>    plantea que la placenta transporta de forma selectiva AA y docosahexaenoico    (DHA) desde el compartimento materno hacia el feto, lo que da por resultado    enriquecimiento de esos &aacute;cidos grasos poliinsaturados de cadena larga    (LCPUFA) en los l&iacute;pidos circulantes del feto. Esto ocurre durante el    tercer trimestre, cuando las demandas fetales para el crecimiento neural y vascular    son mayores. Estas reservas hep&aacute;ticas fetales s&oacute;lo bastan para    apoyar el crecimiento del cerebro 2 &oacute; 3 d&iacute;as sin aporte ex&oacute;geno.<sup class="superscript">10</sup>      <p align="JUSTIFY"><i>Rodr&iacute;guez</i> y otros midieron la compo-sici&oacute;n    de &aacute;cidos grasos de fosfol&iacute;pidos en h&iacute;gados fetales entre    las 17 y 36 semanas de EG y hallaron de forma significativa la presencia de    <font face="Symbol">w</font>-3 y <font face="Symbol">w</font>-6 y de actividad    de las enzimas delta-5 y delta-6 tan temprano como las 17 semanas de EG, y su    actividad se incrementaba y estabilizaba durante el 3er trimestre.<sup class="superscript">11</sup>      <p align="JUSTIFY">Estudios realizados por <i>Ballabriga</i> en<i> </i>Barcelona    con fetos humanos fallecidos entre 22 y 45 semanas de EG, comprobaron la relaci&oacute;n    entre &aacute;cidos grasos esenciales <font face="Symbol">w</font>-3 y <font face="Symbol">w</font>-6    y la maduraci&oacute;n cerebral en fetos durante el &uacute;ltimo trimestre    del embarazo. Los principales cambios observados en el procenc&eacute;falo,    en este estudio, sugieren que el &iacute;ndice de elongaci&oacute;n del AA aumenta    significativamente durante el tercer trimestre de la gestaci&oacute;n; que a    medida que la maduraci&oacute;n progresa, el AA disminuye en el fosfoglic&eacute;rido    de etanolamina en el procenc&eacute;falo y aumenta en el fosfoglic&eacute;rido    de colina como resultado de la activaci&oacute;n o inhibici&oacute;n de la elongaci&oacute;n,    hasta los miembros m&aacute;s grandes de la serie. Hay un incremento de la proporci&oacute;n    22:4 <font face="Symbol">w</font>-6/22:5 <font face="Symbol">w</font>-6 que    sigue un perfil parab&oacute;lico durante el &uacute;ltimo trimestre de la gestaci&oacute;n.<sup class="superscript">12</sup>      <p align="JUSTIFY">El contenido total de LCPUFA de la familia w-3 es mayor en    el cerebelo que en el procenc&eacute;falo, probablemente depen-diendo de la    mayor concentraci&oacute;n celular del cerebelo y consiguientemente de la existencia    de m&aacute;s membranas enriquecidas con DHA.      <p align="JUSTIFY">Estos datos indican que cualquier intervenci&oacute;n para    reducir el bajo peso al nacer y los trastornos asociados del desarrollo neurol&oacute;gico,    se debe iniciar antes de la concepci&oacute;n. Debemos recordar que la diferenciaci&oacute;n    y divisi&oacute;n celular, se producen en el embri&oacute;n incluso antes de    que la madre sepa que est&aacute; embarazada e incluso antes de que la placenta    pueda desempe&ntilde;ar un papel protector sobre el feto, pues a&uacute;n no    est&aacute; formada y que una vez nacidos, la necesidad de aportar estos &aacute;cidos    grasos es indiscutible.<sup class="superscript">13,14</sup>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">Como se plante&oacute; anteriormente, el 70 % del n&uacute;mero    total de neuronas se divide antes del nacimiento y para ellos los &aacute;cidos    grasos esenciales tienen un papel determinante. Cualquier proceso que dificulte    el flujo placentario o que provoque un nacimiento pret&eacute;rmino, favorecer&aacute;    la no acreci&oacute;n de l&iacute;pidos y otros nutrimentos, los cuales incrementan    el flujo placentario durante el &uacute;ltimo trimestre del embarazo. </p> <h4>Participaci&oacute;n nutricional de &aacute;cidos grasos esenciales en prematuros  </h4>     <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">Los principales componentes de los &aacute;cidos grasos cerebrales    son el DHA y el AA. El 60 % del material estructural cerebral est&aacute; compuesto    por l&iacute;pidos. El fosfoglic&eacute;rido de colina es cuantitativamente    el fosfol&iacute;pido m&aacute;s abundante del cerebro humano y el fosfoglic&eacute;rido    de etanolamina tiene un alto contenido en LCPUFA derivados de los &aacute;cidos    grasos esenciales de la dieta.<sup class="superscript">5,15</sup>      <p align="JUSTIFY">La vulnerabilidad especial para tener deficiencia de &aacute;cidos    grasos esenciales la tiene el prematuro, y aumenta inversamente proporcional    con la EG al nacer, dada la falta virtual de reservas de tejido adiposo al nacer,    la inmadurez de la v&iacute;a metab&oacute;lica para el alargamiento y la desaturaci&oacute;n    de &aacute;cidos grasos y los ingresos inadecuados de &aacute;cido linoleico    y     <br>   <font face="Symbol">a</font>-linolenico proporcionados por f&oacute;rmulas industriales.<sup class="superscript">13,16</sup>      <p align="JUSTIFY">Dentro del SNC, la retina muestra niveles elevados de DHA que    es captado preferentemente por la retina en desarrollo durante la &uacute;ltima    parte de la gestaci&oacute;n, al mismo tiempo que el AA disminuye con la maduraci&oacute;n    retiniana, sobre todo en el fosfoglic&eacute;rido de etanolamina. Los cambios    competitivos entre las familias <font face="Symbol">w</font>-3 y <font face="Symbol">w</font>-6    se expresan por el &iacute;ndice DHA/AA que aumenta siguiendo un perfil parab&oacute;lico    durante la maduraci&oacute;n de la retina humana, igual que ocurre en el procenc&eacute;falo    e h&iacute;gados humanos.<sup class="superscript">17</sup>      <p align="JUSTIFY">A medida que disminuye la edad gestacional al nacer, la inmadurez    cerebral al igual que de otros tejidos aumenta de manera inversamente proporcional.    El reci&eacute;n nacido depender&aacute; entonces del aporte ex&oacute;geno    de nutrientes y nunca llegar&aacute; a alcanzar una acreci&oacute;n de &eacute;stos    similar a la que lograr&iacute;a en el &uacute;tero materno. Es este el principal    reto del neonat&oacute;logo en la nutrici&oacute;n de estos peque&ntilde;os,    y tratar de disminuir los da&ntilde;os que a largo plazo siempre ocasiona una    nutrici&oacute;n inadecuada en este per&iacute;odo cr&iacute;tico de la vida.      <p align="JUSTIFY">Los PUFA de cadena larga son condicionalmente esenciales en    pret&eacute;rminos al nacer con poca reserva de l&iacute;pidos en sus dep&oacute;sitos    y la leche materna a pesar de cubrir las necesidades del RN a t&eacute;rmino,    no logra en el menor de 1 500 g aportar las cantidades necesarias para un crecimiento    y diferenciaci&oacute;n acelerados.<sup class="superscript">18</sup>      <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY"></p> <h4>Deficiencia de &aacute;cidos grasos poliinsaturados de cadena larga en prematuros    de muy bajo peso al nacer</h4>     <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">Los RN m&aacute;s vulnerables de presentar esta deficiencia,    por supuesto que son los pret&eacute;rminos de muy bajo peso, aunque no podemos    descartar este d&eacute;ficit en RN a t&eacute;rmino que han sido alimentados    con f&oacute;rmulas pobres en grasas o que por alguna afecci&oacute;n han mantenido    una alimentaci&oacute;n parenteral prolongada carente de l&iacute;pidos, o presentan    un s&iacute;ndrome de malabsorci&oacute;n intestinal sobre todo posquir&uacute;rgico<span class="superscript">.<sup>8,10</sup>    </span>     <p align="JUSTIFY">Las manifestaciones cl&iacute;nicas no son inmediatas al nacimiento,    a pesar de que se interrumpe el suministro de &aacute;cidos grasos durante la    etapa fetal de mayor acreci&oacute;n, el RN conserva algunas reservas para pasar    los primeros d&iacute;as de vida. Si es alimentado con leche materna biol&oacute;gica,    &eacute;sta le aportar&aacute; cantidades aceptables que permiten continuar    el desarrollo y diferenciaci&oacute;n celular. En el caso que no halla un suplemento    adicional, sobre todo en los m&aacute;s peque&ntilde;os, d&iacute;gase menores    de 1 000 g o 28 semanas de EG, el riesgo de presentar una deficiencia de &aacute;cidos    grasos esenciales es mayor.      <p align="JUSTIFY">La deficiencia de &aacute;cidos grasos esenciales descrita    por primera vez en los a&ntilde;os 30, se ha demostrado en ni&ntilde;os con    nutrici&oacute;n parenteral prolongada exenta de grasas y en RN alimentados    con f&oacute;rmulas pobres en &aacute;cidos grasos esenciales o con relaci&oacute;n    inadecuada de las series <font face="Symbol">w</font>3/<font face="Symbol">w</font>6,    con los escasos dep&oacute;sitos de &aacute;cidos grasos esenciales y en el    prematuro, con la baja tasa de incorporaci&oacute;n de &aacute;cidos grasos    poliinsaturados de cadena larga a partir de los precursores.<sup class="superscript">9,19,20</sup>      <p align="JUSTIFY">Un RN inmaduro de 1 000 g de peso requiere alrededor de 50    a 75 kcal/kg/d&iacute;a para mantener una tasa metab&oacute;lica en reposo si    se tienen en cuenta los incrementos por dificultad respiratoria, trastornos    de la natremia, asfixia, trastornos en la regulaci&oacute;n t&eacute;rmica,    infecci&oacute;n, etc&eacute;tera. Por su reserva cal&oacute;rica no proteica    limitada, estos lactantes deber&aacute;n movilizar pronto los &aacute;cidos    grasos cuando no tienen un aporte ex&oacute;geno adecuado.      <p align="JUSTIFY">Generalmente durante los primeros d&iacute;as de vida el aporte    parenteral se limita a la administraci&oacute;n de glucosa y prote&iacute;na,    con un incremento en los niveles de insulina que bloquean la salida del &aacute;cido    linoleico del tejido adiposo. En estos casos el d&eacute;ficit puede aparecer    de forma precoz.      <p align="JUSTIFY">A corto plazo se caracteriza por crecimiento inadecuado, dermatitis,    hipopigmentaci&oacute;n, hipoton&iacute;a, incremento del &iacute;ndice metab&oacute;lico,    alteraciones del equilibrio del agua, fragilidad y permeabilidad aumentadas    de membranas celulares, cambios electroencefalogr&aacute;ficos y electrocardiogr&aacute;ficos,    e incremento en la susceptibilidad a infecciones. Estas manifestaciones desaparecen    casi todas cuando se administra una dieta que proporcione el 2 % de las calor&iacute;as    como &aacute;cido linoleico.<sup class="superscript">13,14,20</sup>      <p align="JUSTIFY">Los s&iacute;ntomas de deficiencia de &aacute;cidos grasos    esenciales <font face="Symbol">w</font>-3 son m&aacute;s leves, e incluyen:    dermatitis que no cede con complementos de &aacute;cido linoleico, funci&oacute;n    visual anormal y neuropat&iacute;a perif&eacute;rica.      <p align="JUSTIFY">Estudios sobre los valores <font face="Symbol">w</font>-3 de    cadena larga en la retina y en diferentes &oacute;rganos despu&eacute;s de la    nutrici&oacute;n parenteral total, sugieren que una deficiencia relativa de    &aacute;cidos grasos <font face="Symbol">w</font>-3 puede aparecer no s&oacute;lo    por un d&eacute;ficit de su aporte, sino por un aumento de la dosis de linoleato    en las f&oacute;rmulas adaptadas que favorezca la elecci&oacute;n de las enzimas    d desaturasas por la familia <font face="Symbol">w</font>-6, e induzcan una    deficiencia relativa de &aacute;cidos grasos <font face="Symbol">w</font>-3    debido al exceso de &aacute;cidos grasos <font face="Symbol">w</font>-6.<sup class="superscript">17,21</sup>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">Las manifestaciones de d&eacute;ficit de &aacute;cidos grasos    esenciales se extiende a los elementos formes. La composici&oacute;n en &aacute;cidos    grasos de los hemat&iacute;es cambia con el linoleato de la dieta lo mismo que    la del plasma, pero los cambios se evidencian con m&aacute;s lentitud. El sangramiento    de origen desconocido en los pret&eacute;rminos y sobre todo en los malnutridos    no es infrecuente y puede estar en relaci&oacute;n con un d&eacute;ficit de    AA precursor del trombox&aacute;n A<sub class="superscript">2</sub>, pues un    bloqueo de su s&iacute;ntesis da lugar a un trastorno de la agregaci&oacute;n    plaquetaria. <i>Friedman </i>estudi&oacute; a prematuros que recib&iacute;an    alimentaci&oacute;n parenteral y presentaban precozmente deficiencia cl&iacute;nica    de &aacute;cidos grasos esenciales, y observ&oacute; trastornos de la agregaci&oacute;n    plaquetaria y signos claros de desagregaci&oacute;n en relaci&oacute;n con controles    normales. El d&eacute;ficit de &aacute;cidos grasos esenciales quiz&aacute;s    reduzca la disponibilidad de AA para los fosfol&iacute;pidos de membrana plaquetarios,    los cuales son importantes en el fen&oacute;meno de agre-gaci&oacute;n.<sup class="superscript">1,8,12</sup>      <p align="JUSTIFY">Se ha observado una disminuci&oacute;n de la s&iacute;ntesis    de prostaglandinas en lactantes con d&eacute;ficit de &aacute;cidos grasos esenciales,    lo que no puede corroborarse inequ&iacute;vocamente. Se puede evaluar la disminuci&oacute;n    de dicha s&iacute;ntesis a trav&eacute;s de la determina-ci&oacute;n del metabolito    urinario principal de las prostaglandinas E<sub class="superscript">1</sub>    y E<sub class="superscript">2</sub>: &aacute;cido 7 <font face="Symbol">a</font>.hidroxi-5,11-dicetotetranorprostano    1,16-dioco (PGE-M). Dado que el PGE-M es el producto terminal de una secuencia    de 15-hidroxigenaci&oacute;n, reducci&oacute;n y <font face="Symbol">b</font>    y <font face="Symbol">w</font>-oxidaci&oacute;n de las prostaglandinas E<sub class="superscript">1</sub>    y E<sub class="superscript">2,</sub> toda disminuci&oacute;n de su excreci&oacute;n    refleja disminuci&oacute;n de la s&iacute;ntesis de prostaglandinas y de su    ciclo metab&oacute;lico en el organismo.<sup class="superscript">2,4,13</sup>      <p align="JUSTIFY">La hemorragia periventricular que se observa con frecuencia    entre los RN de MBPN puede estar relacionada con la deficiencia en &eacute;stos    de DHA. Es probable que una reducci&oacute;n del aporte de precurso-res para    el crecimiento de las membranas, contribuye a la fragilidad del sistema vascular    e interviene en la hemorragia. La red vascular que nutre al cerebro en desarrollo,    necesariamente tiene que desarrollarse a gran velocidad para acomodarse al crecimiento    cerebral que tiene lugar en ese momento; sin embargo, en el pret&eacute;rmino    los niveles de AA y DHA pueden disminuir a los 5 a 6 d&iacute;as de nacido,    a la 5ta parte de los encontrados en el aporte placentario fetal. Estos 2 &aacute;cidos    grasos adem&aacute;s de ser componentes claves de las membranas neural y vascular,    influyen en la regulaci&oacute;n del flujo sangu&iacute;neo y la coagulaci&oacute;n    a trav&eacute;s de los eicosanoides.<sup class="superscript">10</sup>      <p align="JUSTIFY">La especie molecular principal de la fosfatidilcolina del tejido    pulmonar es la dipalmitoilfosfatidilcolina. Se considera que esta especie desaturada    de fosfatidilcolina desempe&ntilde;a un papel importante en la determinaci&oacute;n    de las propiedades de superficie del surfactante pulmonar, el cual tiene adem&aacute;s    en su composici&oacute;n otros componentes fosfolip&iacute;dicos muy caracter&iacute;sticos.    En el RN con EMH, el d&eacute;ficit de &aacute;cidos grasos esenciales puede    empeorar el cuadro cl&iacute;nico, deteriorar las propiedades tensioactivas    superficiales del surfactante, y contribuir al desarrollo de la DBP. A su vez    la nutrici&oacute;n en estos pacientes se ve seriamente afectada y requiere    de suplementos energ&eacute;ticos, de &aacute;cidos grasos esenciales y antioxidantes.<sup class="superscript">22</sup>      <p align="JUSTIFY">Desde hace alg&uacute;n tiempo se sabe que la deficiencia <font face="Symbol">w</font>-3    espec&iacute;fica puede conducir a deficiencias en la capacidad de aprendizaje.<sup>21,23</sup>    Los segmentos externos de los bastones fotorreceptores del ojo, son el sistema    receptor celular m&aacute;s sensible, y poseen el proceso de amplificaci&oacute;n    de se&ntilde;al m&aacute;s activo.<sup>17</sup> El gran empleo de DHA por los    segmentos externos del fotorreceptor ha planteado la captaci&oacute;n altamente    selectiva de DHA por &eacute;ste, y desempe&ntilde;a un papel posiblemente importante    en la patogenia de la retinopat&iacute;a del pret&eacute;rmino y otros trastornos    visuales comunes en este grupo de RN.      <p align="JUSTIFY">En RN a t&eacute;rmino alimentados con f&oacute;rmulas carentes    de &aacute;cidos grasos poliinsaturados, se ha demostrado que las puntuaciones    de las pruebas visuales y del desarrollo son m&aacute;s bajas que en los amamantados.    Las f&oacute;rmulas que utilizaban s&oacute;lo aceites de pescado como fuente    de &aacute;cidos grasos esenciales, redujeron los niveles de AA en plasma y    fosfol&iacute;pidos eritrocitarios. Varios estudios, entre los que se encuentran    los de<i> Carlson</i> y otros, hallaron correlaci&oacute;n positiva entre el    contenido de AA, el crecimiento y resultados de las pruebas cognoscitivas.<sup class="superscript">23</sup>      <p align="JUSTIFY">Una adecuada suplementaci&oacute;n de &aacute;cidos grasos    esenciales en el neonato es vital para el desarrollo &oacute;ptimo del SNC y    la retina. Deber&aacute; adecuarse seg&uacute;n las recomendaciones la relaci&oacute;n    <font face="Symbol">w</font>-6/<font face="Symbol">w</font>-3 y adicionar a    la suplementaci&oacute;n elementos antioxidantes como vitaminas C y E.      <p align="JUSTIFY">&nbsp; <h4  align="CENTER"><b>Summary</b> </h4>     <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">It is reported that the long chain polyunsaturated fatty acids    are essential in the nutrition of the fetus and of the newborn infant. Both,    the omega 3 family 3(W-3) and the omega 3(W-6) have 2 important biological activities,    which are the integrity of the cellular membranes and the formation of prostaglandins    and thromboxanes. The fetal brain develops early and 60 % of its structrural    material are lipids, therefore, there is a relationship between the nutritional    status of the mother and the decreasing of nutrients during pregnancy. 70 %    of the total number of neurons are divided before term birth and the essential    fatty acids play a decesive role. The placenta has a preferential transportation    of arachidonic acid (AA) and docosahexaenoic acid (DHA) at the end of the third    trimester, since the mechanisms of desaturation and elongation are immature    in the term newborn infant. The deficiency of long-chain polyunsaturated fatty    acids in the preterm newborn infant affects mainly the brain and retina development    in the long term and its manifestations are early hematological disorders, dermatitis    and hypotonia, among others. The recommendations made by the FAO/WHO and by    the ESPGAN regarding the diet value of the essential fatty acids contained in    the formulations of artificial milk, as well as the advantages of biological    maternal milk for the newborn infants in this weight group are explained.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY"><i>Subject headings:</i> FATTY ACIDS, UNSATURATED/ genetics;    INFANT, NEWBORN/physiology.     <p align="JUSTIFY">&nbsp;  <h4 align="JUSTIFY"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b> </h4>     <p align="JUSTIFY">  <ol>       <!-- ref --><li> Friedman Z. Metabolismo de los &aacute;cidos grasos poliinsaturados en      los lactantes. En: Lebenthal E. Gastroenterolog&iacute;a y nutrici&oacute;n      en Pediatr&iacute;a. 2da. ed. New York: Raven, 1996:469-95. </li>    <!-- ref --><li> Innis SM. L&iacute;pidos esenciales alimentarios. En: Conocimientos actuales      sobre nutrici&oacute;n. 7ma ed. Washington: OPS, 1997:64-72. </li>    <!-- ref --><li> Otto SJ, Houwelingen AC. Maternal and neonatal essential fatty acid status      in phospholipids: an international comparative study. Eur J Clin Nutr 1997;51(4):232-42.    </li>    <!-- ref --><li> Reece MS, McGregor JA. Maternal and perinatal long-chain fatty acids: possible      roles in preterm birth. Am J Obstet Gynecol 1997;176(4):907-14. </li>    <!-- ref --><li> Crawford MA. Are deficits of arachidonic and docosahexaenoic acids responsible      for the neural and vascular complications of preterm babies? Am J Clin Nutr      1997;66(4 Suppl):1032S-41S. </li>    <!-- ref --><li> AI MD, Badart SA. Fat intake of women during normal pregnancy: relationship      with maternal and neonatal essential fatty acid status. J Am Coll Nutr 1996;15(1):49-55.    </li>    <!-- ref --><li> Jarocka CE, Perin N. Early dietary experience influences ontogeny of intestine      in response to dietary lipid changes in later life. Am J Physiol 1998;275:G250-8.    </li>    <!-- ref --><li> Sattar N, Berry C, Greer IA. Essential fatty acids in relation to pregnancy      complications and fetal development. Br J Obstet Gynecol 1998;105(12):1248-55.    </li>    <!-- ref --><li> Araya J, Barriga C. Efecto de la pre&ntilde;ez y la lactancia en el estado      nutricional de los &aacute;cidos grasos esenciales, en la rata. Rev Med Chil      1996;124(8):923-9. </li>    <!-- ref --><li> Uauy DR, Mena P. Nitritional role of omega-3 fatty acids during the perinatal      period. Clin Perinatol 1995;22(1):157-75. </li>    <!-- ref --><li> Rodr&iacute;guez A, Sarda P, Nessmann C. Fatty acid desaturase activities      and polyunsaturated fatty acid composition in human liver between the seventeenth      and thirty-sixth gestational weeks. Am J Obstet Gynecol 1998;179(4):1063-70.    </li>    <!-- ref --><li> Ballabriga A. &#191;Cu&aacute;l es el papel de los &aacute;cidos grasos      poliinsaturados de cadena larga en la nutrici&oacute;n infantil?. 11&#176;      Symposium Internacional: Nuevas perspectivas en nutrici&oacute;n infantil.      1995. Barcelona, Espa&ntilde;a, p 259-270. </li>    <!-- ref --><li> Aldoretta P, Hay WW. Sustratos metab&oacute;licos para el metabolismo de      energ&iacute;a y crecimiento fetales. Clin Perinatol 1995;1:15-36. </li>    <!-- ref --><li> Vermelin L, Ayanoglou C. Effects of essential fatty acid deficiency on      rat molar pulp cells. Eur J Oral Sci 1995;103(4):219-24. </li>    <!-- ref --><li> Campbell FM, Gordon MJ. Placental membrane fatty acid-binding protein preferentially      binds arachidonic and docosahexaenoic acids. Life Sci 1998;63(4):235-40. </li>    <!-- ref --><li> Burns RA, Wibert GJ. Evaluation of single-cell sources of docosahexaenoic      acid and arachidonic acid: 3-month rat oral safety study with an in utero      phase. Food Chem Toxicol 1999;37(1):23-36. </li>    <!-- ref --><li> Uauy DR, Birch EE. Significance of omega 3 fatty acids for retinal and      brain development of preterm and term infants. World Rev Nutr Diet 1994;75:52-62.    </li>    <!-- ref --><li> Riquelme G, Parra M. Regulation of human placental chloride channel by      arachidonic acid and other cis unsaturated fatty acids. Am J Obstet Gynecol      1999;180:469-75. </li>    <!-- ref --><li> Crawford MA, Costeloe K. The inadequacy of the essential fatty acid contents      of present preterm feeds. Eur J Pediatr 1998;157(Suppl 1):S23-7. </li>    <!-- ref --><li> Ward G, Woods J, Reyzer M. Artificial rearing of infant rats on milk formula      deficient in n-3 essential fatty acids: a rapid method for the production      of experimental n-3 deficiency. Lipids 1996;31(1):71-7. </li>    <!-- ref --><li> Uauy R, Peirano P, Hoffman D. Role of essential fatty acids in the function      of the developing nervous system. Lipids 1996;31(Suppl):S167-76. </li>    <!-- ref --><li> Cogo PE, Carnielli VP. Endogenous surfactant metabolism in critically ill      infants measured with stable isotope labeled fatty acids. Pediatr Res 1999;45(2):242-6.    </li>    <!-- ref --><li> Gordon N. Nutrition and cognitive function. Brain Dev 1997;19(3):165-70.    </li>    </ol>     <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">&nbsp;     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">Recibido: 6 de marzo del 2000. Aprobado: 27 de marzo del 2000        <br>   Dra. <i>Virginia D&iacute;az-Arg&uuml;elles Ram&iacute;rez-Corr&iacute;a.</i>    Calle 98, No. 523, entre 5ta. B y 5ta F, municipio Playa, Ciudad de La Habana,    Cuba.  </p> <sup><a href="#autor">1</a></sup><a href="#autor"> Especialista de I Grado en  Neonatolog&iacute;a. Diplomada en Nutrici&oacute;n. Instructora del Departamento  de Pediatr&iacute;a de la Facultad &#171;Manuel Fajardo&#187;</a><a href="#autor">  </a><a name="cargo"></a>       <p align="JUSTIFY">&nbsp;       ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Friedman]]></surname>
<given-names><![CDATA[Z]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Metabolismo de los ácidos grasos poliinsaturados en los lactantes]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Lebenthal]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Gastroenterología y nutrición en Pediatría.]]></source>
<year>1996</year>
<edition>2da</edition>
<page-range>469-95</page-range><publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Raven]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Innis]]></surname>
<given-names><![CDATA[SM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Lípidos esenciales alimentarios]]></article-title>
<source><![CDATA[Conocimientos actuales sobre nutrición.]]></source>
<year>1997</year>
<edition>7ma</edition>
<page-range>64-72</page-range><publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[OPS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Otto]]></surname>
<given-names><![CDATA[SJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Houwelingen]]></surname>
<given-names><![CDATA[AC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Maternal and neonatal essential fatty acid status in phospholipids: an international comparative study]]></article-title>
<source><![CDATA[Eur J Clin Nutr]]></source>
<year>1997</year>
<volume>51</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>232-42</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Reece]]></surname>
<given-names><![CDATA[MS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[McGregor]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Maternal and perinatal long-chain fatty acids: possible roles in preterm birth]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Obstet Gynecol]]></source>
<year>1997</year>
<volume>176</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>907-14</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Crawford]]></surname>
<given-names><![CDATA[MA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Are deficits of arachidonic and docosahexaenoic acids responsible for the neural and vascular complications of preterm babies?]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>1997</year>
<volume>66</volume>
<numero>^s(4 Suppl)</numero>
<issue>^s(4 Suppl)</issue>
<supplement>(4 Suppl)</supplement>
<page-range>1032S-41S.</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[AI]]></surname>
<given-names><![CDATA[MD]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Badart]]></surname>
<given-names><![CDATA[SA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Fat intake of women during normal pregnancy: relationship with maternal and neonatal essential fatty acid status]]></article-title>
<source><![CDATA[J Am Coll Nutr]]></source>
<year>1996</year>
<volume>15</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>49-55</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jarocka]]></surname>
<given-names><![CDATA[CE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Perin]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Early dietary experience influences ontogeny of intestine in response to dietary lipid changes in later life]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Physiol]]></source>
<year>1998</year>
<volume>275</volume>
<page-range>G250-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sattar]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Berry]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Greer]]></surname>
<given-names><![CDATA[IA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Essential fatty acids in relation to pregnancy complications and fetal development]]></article-title>
<source><![CDATA[Br J Obstet Gynecol]]></source>
<year>1998</year>
<volume>105</volume>
<numero>12</numero>
<issue>12</issue>
<page-range>1248-55</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Araya]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Barriga]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Efecto de la preñez y la lactancia en el estado nutricional de los ácidos grasos esenciales, en la rata]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Med Chil]]></source>
<year>1996</year>
<volume>124</volume>
<numero>8</numero>
<issue>8</issue>
<page-range>923-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Uauy]]></surname>
<given-names><![CDATA[DR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mena]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Nitritional role of omega-3 fatty acids during the perinatal period]]></article-title>
<source><![CDATA[Clin Perinatol]]></source>
<year>1995</year>
<volume>22</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>157-75</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sarda]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nessmann]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Fatty acid desaturase activities and polyunsaturated fatty acid composition in human liver between the seventeenth and thirty-sixth gestational weeks]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Obstet Gynecol]]></source>
<year>1998</year>
<volume>179</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>1063-70</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ballabriga]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[¿Cuál es el papel de los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga en la nutrición infantil?. 11° Symposium Internacional: Nuevas perspectivas en nutrición infantil.]]></source>
<year>1995</year>
<page-range>259-270</page-range><publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aldoretta]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hay]]></surname>
<given-names><![CDATA[WW]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sustratos metabólicos para el metabolismo de energía y crecimiento fetales]]></article-title>
<source><![CDATA[Clin Perinatol]]></source>
<year>1995</year>
<volume>1</volume>
<page-range>15-36</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vermelin]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ayanoglou]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Effects of essential fatty acid deficiency on rat molar pulp cells]]></article-title>
<source><![CDATA[Eur J Oral Sci]]></source>
<year>1995</year>
<volume>103</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>219-24</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Campbell]]></surname>
<given-names><![CDATA[FM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gordon]]></surname>
<given-names><![CDATA[MJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Placental membrane fatty acid-binding protein preferentially binds arachidonic and docosahexaenoic acids]]></article-title>
<source><![CDATA[Life Sci]]></source>
<year>1998</year>
<volume>63</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>235-40</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Burns]]></surname>
<given-names><![CDATA[RA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wibert]]></surname>
<given-names><![CDATA[GJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Evaluation of single-cell sources of docosahexaenoic acid and arachidonic acid: 3-month rat oral safety study with an in utero phase]]></article-title>
<source><![CDATA[Food Chem Toxicol]]></source>
<year>1999</year>
<volume>37</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>23-36</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Uauy]]></surname>
<given-names><![CDATA[DR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Birch]]></surname>
<given-names><![CDATA[EE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Significance of omega 3 fatty acids for retinal and brain development of preterm and term infants]]></article-title>
<source><![CDATA[World Rev Nutr Diet]]></source>
<year>1994</year>
<volume>75</volume>
<page-range>52-62</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Riquelme]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Parra]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Regulation of human placental chloride channel by arachidonic acid and other cis unsaturated fatty acids]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Obstet Gynecol]]></source>
<year>1999</year>
<volume>180</volume>
<page-range>469-75</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Crawford]]></surname>
<given-names><![CDATA[MA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Costeloe]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The inadequacy of the essential fatty acid contents of present preterm feeds.]]></article-title>
<source><![CDATA[Eur J Pediatr]]></source>
<year>1998</year>
<volume>157</volume>
<numero>^s(Suppl 1)</numero>
<issue>^s(Suppl 1)</issue>
<supplement>(Suppl 1)</supplement>
<page-range>S23-7.</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ward]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Woods]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Reyzer]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Artificial rearing of infant rats on milk formula deficient in n-3 essential fatty acids: a rapid method for the production of experimental n-3 deficiency]]></article-title>
<source><![CDATA[Lipids]]></source>
<year>1996</year>
<volume>31</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>71-7</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Uauy]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Peirano]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hoffman]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Role of essential fatty acids in the function of the developing nervous system.]]></article-title>
<source><![CDATA[Lipids]]></source>
<year>1996</year>
<volume>31</volume>
<numero>^s(Suppl)</numero>
<issue>^s(Suppl)</issue>
<supplement>(Suppl)</supplement>
<page-range>S167-76</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cogo]]></surname>
<given-names><![CDATA[PE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Carnielli]]></surname>
<given-names><![CDATA[VP]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Endogenous surfactant metabolism in critically ill infants measured with stable isotope labeled fatty acids]]></article-title>
<source><![CDATA[Pediatr Res]]></source>
<year>1999</year>
<volume>45</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>242-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gordon]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Nutrition and cognitive function]]></article-title>
<source><![CDATA[Brain Dev]]></source>
<year>1997</year>
<volume>19</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>165-70</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
