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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Pediatría]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-id>S0034-75312001000200007</article-id>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Monitoreo neurointensivo en pediatría (II): Pruebas dinámicas]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Pediatrico Provincial Docente Eduardo Agramonte Piña  ]]></institution>
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<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0034-75312001000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0034-75312001000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0034-75312001000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El traumatismo craneoencefálico grave (TCEG) continúa siendo la principal causa de muerte y discapacidad en pediatría, de la misma manera es el factor determinante del pronóstico en niños con trauma multisistémico, no sólo al llevar a la desaparición del ser físico, sino que deja en ocasiones en estados limítrofes entre la vida y la muerte como son los llamados estados vegetativos. En las últimas décadas se ha revolucionado el modo de tratamiento de estos pacientes, pasando del tratamiento neuroquirúrgico convencional, el cual se realizaba en salas de neurocirugía y se comportaba con una mortalidad mayor del 70 %, al tratamiento neurointensivo, Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), y se define por el neuromonitoreo continuo, intensivo e invasivo, que permite identificar una serie de fenómenos fisiopatológicos que son diferentes para cada paciente y de esta manera tratarlos de forma racional, con lo cual se ha conseguido reducir la mortalidad a niveles inferiores al 30 %. Después de más de 5 años de experiencia con esta metodología, en el Hospital Provincial General de la provincia de Camagüey, y más de 2 años de realizar ésta en el Hospital Pediátrico provincial Docente, se decidió en este trabajo describir detalladamente la forma de realizar el monitoreo, así como los valores normales, utilidad clínica y las principales desviaciones patológicas de las variables más importantes en el neuromonitoreo intensivo, como son: presión intracraneal (PIC), hemodinámicas, metabólicas, las cuales pueden ser realizadas con modestos recursos, disponibles en la mayoría de nuestras salas de terapia intensiva. Este segundo trabajo recoge de forma muy sintética un determinado número de pruebas dinámicas y monitoreo del hemometabolismo cerebral de O2 que podemos realizar en el monitoreo de la PIC a pacientes con traumatismo craneoencefálico grave.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Severe carnioencephalic trauma (SCET) is still the main cause of death and disability in Pediatrics. It is also the determinant of prognosis in children with multisystemic trauma, producing not only death, but leaving the child in limiting states between life and death as the so-called vegetative states. During the last decades the treatment of these patients has been revolutionized and it has passed from the conventional neurosurgical treatment, which was received at the neurosurgery wards and had a mortality over 70 %, to the neurointensive treatment, which is given at the Intensive Care Unit (ICU) and is defined by continuous, intensive and invasive neuromonitoring that allow to identify a series of physiopathological phenomena different for each patient and to treat patients in a rational way. This has made possible to reduce mortality to less than 30 %. After more than 5 years of experience with this methodology at the Provincial General Hospital of Camagüey and more than 2 years of its application in the Provincial Pediatric Teaching Hospital, it was decided to describe in detail in this paper the way to monitor the patient, as well as the normal values, clinical usefulnesss and the main pathological deviations of the most important variables in the neurointensive monitoring, such as: intracranial pressure (ICP), hemodynamic and metabolic variables that may be attained with modest resources available in most of our intensive care units. This second paper includes in a very synthesized way a specific number of dynamic tests and monitoring of the cerebral oxygen hemometabolism that can be made during the monitoring of ICP in patients with severe cranioencephalic trauma.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[TRAUMATISMOS CEREBRALES]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Pediátrico Provincial Docente “Dr. Eduardo Agramonte Piña”, Camagüey  </p> <h2>Monitoreo neurointensivo en pediatría (II). Pruebas dinámicas</h2>     <p> <a href="#cargo"><i>Dr. Eduardo M. Pleguezuelo Rodríguez,<span class="superscript">1</span>    Dra. Odila Quirós Viqueira,<span class="superscript">2 </span>Dr. David Rodríguez    Bencomo,<span class="superscript">2 </span>Dr. José Montejo Montejo<span class="superscript">3</span>    y Dr. Huviel López Delgado<span class="superscript">4</span></i></a><i><a href="#cargo"><span class="superscript">    </span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></i></p> <h4>Resumen </h4>     <p>El traumatismo craneoencefálico grave (TCEG) continúa siendo la principal causa    de muerte y discapacidad en pediatría, de la misma manera es el factor determinante    del pronóstico en niños con trauma multisistémico, no sólo al llevar a la desaparición    del ser físico, sino que deja en ocasiones en estados limítrofes entre la vida    y la muerte como son los llamados estados vegetativos. En las últimas décadas    se ha revolucionado el modo de tratamiento de estos pacientes, pasando del tratamiento    neuroquirúrgico convencional, el cual se realizaba en salas de neurocirugía    y se comportaba con una mortalidad mayor del 70 %, al tratamiento neurointensivo,    Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), y se define por el neuromonitoreo continuo,    intensivo e invasivo, que permite identificar una serie de fenómenos fisiopatológicos    que son diferentes para cada paciente y de esta manera tratarlos de forma racional,    con lo cual se ha conseguido reducir la mortalidad a niveles inferiores al 30    %. Después de más de 5 años de experiencia con esta metodología, en el Hospital    Provincial General de la provincia de Camagüey, y más de 2 años de realizar    ésta en el Hospital Pediátrico provincial Docente, se decidió en este trabajo    describir detalladamente la forma de realizar el monitoreo, así como los valores    normales, utilidad clínica y las principales desviaciones patológicas de las    variables más importantes en el neuromonitoreo intensivo, como son: presión    intracraneal (PIC), hemodinámicas, metabólicas, las cuales pueden ser realizadas    con modestos recursos, disponibles en la mayoría de nuestras salas de terapia    intensiva. Este segundo trabajo recoge de forma muy sintética un determinado    número de pruebas dinámicas y monitoreo del hemometabolismo cerebral de O2 que    podemos realizar en el monitoreo de la PIC a pacientes con traumatismo craneoencefálico    grave. </p>     <p>DeCS: TRAUMATISMOS CEREBRALES; TRAUMATISMOS DE LA CABEZA, UNIDADES DE TERAPIA    INTENSIVA; PRESION INTRACRANEANA; CIRCULACION CEREBROVASCULAR; CEREBRO/metabolismo;    NIÑO; PERFUSION; MONITOREO FISIOLOGICO. </p>     <p>Los traumatismos craneoencefálicos (TCE) tienen una incidencia muy elevada    en la edad pediátrica y continúan siendo la primera causa de muerte y de discapacidades    secuelares como consecuencia de lesiones traumáticas y el determinante pronóstico    fundamental en el niño con trauma multisistémico (que incluyen lesiones cerebrales    graves) en términos de supervivencia y de calidad de vida. Se estima que las    lesiones craneoencefálicas motivan alrededor del 75 % de los ingresos por traumas    y ocurren en más del 50 % de los niños politraumatizados, en los que representan    la condición comprometedora de la vida en el 70 al 80 % de los casos.<span class="superscript">1-4    </span></p>     <p>Es incuestionable por tanto, que el tratamiento agresivo de la afección intracraneal    traumática debe tener una alta prioridad, al definir en gran medida el pronóstico    del niño lesionado. Sin embargo, el manejo neurointensivo del estado neurológico    crítico de causa traumática de manera empírica, al basarse exclusivamente en    datos clínicos no sólo resulta difícil, sino además objetable.</p>     <p> Considerando las ventajas terapéuticas y la reducción notable de la morbilidad    y mortalidad que con ello puede obtenerse, continuamos estos artículos con una    actualización de los conceptos y estrategias que actualmente se reportan en    la literatura médica mundial y nuestras experiencias particulares en el manejo    del neurotrauma severo, mediante la protocolización del monitoreo intensivo    y algoritmos de tratamiento, que se aplican a todo paciente que ingresa en nuestra    Unidad de Terapia Intensiva con criterios clínicos para ello.</p>     <p> <b>Pruebas dinámicas </b></p>     <p>Indice presión/volumen (IPV): permite definir de manera cuantificable el nivel    de la compliance en un rango de presión de perfusión cerebral (PPC) entre 50    y 150 mmHg, en el cual se mantiene la relación IPV/PPC, así como el comportamiento    evolutivo mediante la determinación seriada, incluso antes de que existan variaciones    en las cifras de PIC o el estado clínico del paciente.<span class="superscript">5,6    </span></p>     <p>Su cálculo puede realizarse por los métodos de extracción o adición: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"> <a href="/img/revistas/ped/v73n2f0607201.jpg"><img src="/img/revistas/ped/v73n2f0607201.jpg" width="125" height="113" border="0"></a></p>     
<p>donde: </p>     <p>V: Volumen añadido de solución salina fisiológica (SSF) o líquido cefalorraquídeo    (LCR) evacuado en mL.    <br>   Po: PIC media basal.     <br>   Pf: Presión sistólica tras la adición de volumen o presión diastólica tras la    extracción de volumen. </p>     <p>El método de sustracción tiene la ventaja de que se puede realizar con mayor    seguridad en el paciente con una compliance comprometida, en el que la inyección    de pequeñas cantidades de volumen puede ser peligrosa y desencadenar incrementos    abruptos significativos de la PIC, además de entrañar menor riesgo de sepsis    del sistema nervioso central (SNC).<span class="superscript">6</span> </p>     <p>Los valores normales del IPV en niños de 3 a 14 años, varía entre 18 y 30 mL,    en dependencia del tamaño de la circunferencia cefálica y la longitud espinal.    Un IPV disminuido es altamente sugestivo de un cerebro tenso y una compliance    marginal y por lo tanto un elemento predictor de un aumento inminente de la    PIC.<span class="superscript">7,8 </span></p>     <p>Prueba de Miller o respuesta volumen/presión: Es una de las pruebas más empleadas    en la práctica clínica. Consiste en la inyección de 1 mL de SSF a 37 °C en 1    s, y valorar el grado de aumento promedio de PIC media en 3 determinaciones    consecutivas.<span class="superscript">9 </span></p>     <p>PIC media < 3 mmHg, baja elastancia y compliance conservada.     <br>   PIC media > 3 mmHg, alta elastancia y compliance reducida. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Monitoreo de la presión de perfusión cerebral y flujo sanguíneo cerebral (FSC)  </p>     <p>El monitoreo de la PPC se logra con la diferencia entre la presión arterial    media (PAM) y la PIC y constituye un elemento clave en el tratamiento neurointensivo    del TCE severo, no sólo por la frecuencia con que se detectan complicaciones    de origen isquémico en los pacientes que fallecen, sino además por la influencia    directa que tiene en el control y comportamiento de la PIC por las complejas    interacciones PAM-PPC-PIC que se establecen a través de las cascadas autorregulatoria    vasodilatadora y vasoconstrictora que operan al nivel cerebral y que permiten    comprender cómo determinados fenómenos clínicos o intervenciones farmacológicas    tienen repercusiones importantes muchas veces de manera indirecta y hasta paradójica    sobre la PIC, a través de sus efectos sobre la PPC y el volumen sanguíneo cerebral    (VSC)10 (figs. 1 a 3). El conocimiento y la comprensión de estas relaciones    independientes representa un pilar básico para el manejo terapéutico apropiado    de las lesiones craneoencefálicas. </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/ped/v73n2/f0107201.jpg"><img src="/img/revistas/ped/v73n2/f0107201.jpg" width="232" height="182" border="0"></a></p>     
<p align="center">FIG. 1. Cálculo y monitoreo de la PPC.</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/ped/v73n2/f0207201.jpg"><img src="/img/revistas/ped/v73n2f0207201.jpg" width="307" height="262" border="0"></a></p>     
<p align="center">FIG. 2. Cascada vasoconstrictora.</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/ped/v73n2/f0307201.jpg"><img src="/img/revistas/ped/v73n2/f0307201.jpg" width="261" height="237" border="0"></a></p>     
<p align="center">FIG. 3. Cascada vasodilatadora.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En nuestros días, existe el consenso general de que el tratamiento del neurotrama    grave no sólo debe dirigirse a reducir la PIC, sino además y particularmente,    a restaurar y mantener una PPC óptima, como elemento principal en el enfoque    terapéutico, lo que supone un cambio radical en la concepción tradicional de    manejo orientado a la PIC como factor primario.<span class="superscript">11,12    </span></p>     <p>El FSC depende de 2 determinantes fisiológicas fundamentales: la PPC y la resistencia    cerebrovascular (RCV).</p>     <p> La introducción del ultrasonido Doppler transcraneal con frecuencia de 2 Megahertz,    permite la medición de la velocidad del FSC (sistólica, diastólica y media)    al nivel de las arterias cerebrales mayores, especialmente en la arteria cerebral    media.<span class="superscript">13,14 </span></p>     <p>La medición del FSC regional y global puede realizarse además, mediante exploración    cerebral con tomografía por emisión de positrones (TEP) o tomografía por emisión    de fotones (SPECT) y administrar sustancias radiactivas (kenos, tecnecio) por    vía intracarotídea, intravenosa o inhalatoria o en la propia cabecera del paciente,    con múltiples detectores sobre ambas cortezas cerebrales y la inhalación o inyección    endovenosa de tecnecio 133.<span class="superscript">15,16 </span></p>     <p><b>Monitoreo de variables hemometabólicas y metabólicas </b></p>     <p>Más importante que la medición aislada del FSC resulta valorar el grado de    acoplamiento entre el FSC y el metabolismo cerebral, por las implicaciones predictivas    pronósticas y terapéuticas. </p>     <p>Obrist, en el coma traumático, ha definido las categorías “flujo inducido”    para valores de FSC por debajo de 32,9 mL//100 g/min “hiperemia relativa” para    el rango entre 32,9 y 55,3 mL/100 g/min e “hiperemia absoluta” para el rango    entre 32,9 y 55,3 mL/100 g/min. No obstante, los valores normales de FSC en    la edad pediátrica, especialmente en el niño pequeño, no están completamente    establecidos y existen diferencias significativas en los reportes de diferentes    autores, lo que limita la aplicación práctica de manera absoluta de estos valores.<span class="superscript">7,17,18    </span></p>     <p>El monitoreo de variables hemometabólicas mediante oximetría yugular resultó    por tanto muy útil para establecer la correlación entre el FSC y el consumo    cerebral de O2 y delimitar el patrón circulatorio cerebral (normohémico, oligohémico    o hiperhémico), de gran valor a la hora de planificar las actitudes terapéuticas,    como se comentará más adelante. Para ello es necesario la canulación por vía    retrógrada de la vena yugular interna, y colocar la punta del catéter al nivel    del bulbo o golfo de la yugular.<span class="superscript">19,20 </span></p>     <p>La limitante de las mediciones aisladas que pueden dejar de detectar episodios    de saturación anormal, ha quedado resuelta actualmente con el uso de catéteres    de fibra óptica para la medición continua de la saturación de O<span class="subscript">2</span>    en el bulbo superior de la yugular (Sj O<span class="subscript">2</span>). </p>     <p>Asumiendo una tasa metabólica cerebral estable en ausencia de factores que    puedan estar modificando la tasa metabólica cerebral de oxígeno (CMRO<span class="subscript">2</span>)    (convulsiones, hipertermia) y con una saturación arterial de oxígeno (SaO2)    constante, la fluctuación en los valores de la sangre venosa yugular reflejarán    indudablemente cambios en el FSC.<span class="superscript">21,22 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Saturación venosa yugular de O<span class="subscript">2</span> (SjO<span class="subscript">2</span>):    </b></p>     <p>55-75 %: Patrón circulatorio cerebral normal.     <br>   > 75 %: Patrón hiperémico.     <br>   45-55 %: Patrón de extracción cerebral de O2 aumentada.     <br>   < 45 %: Patrón francamente isquémico o de hipoxia cerebral oligohémica. </p>     <p><b>Diferencia arteriovenosa yugular de O<span class="superscript">2</span>    (Davj O<span class="superscript">2</span>). </b></p>     <p>Requiere de la realización de oximetría dual (de muestra arterial y venosa    yugular) y refleja la extracción global de O2 por el cerebro.21,22 </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/ped/v73n2/f0407201.jpg"><img src="/img/revistas/ped/v73n2/f0407201.jpg" width="245" height="87" border="0"></a></p>     
<p>Valores normales: 6,3 ± 2,4 vol % ó 4 – 9 mL/dL (para una presión parcial arterial    de dióxido de carbono (PCO<span class="subscript">2</span>) de 40 mmHg. </p>     <p>La modificación del FSC en un 3 % por cada mmHg de cambio de PCO<span class="subscript">2</span>    hace necesario aplicar un factor de corrección (´ 0,189) cuando la PCO<span class="subscript">2    </span>es diferente a 40 mmHg para determinar el rango de normalidad para esa    cifra de PCO<span class="subscript">2</span>.<span class="superscript">23 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cifras superiores a los valores normales indican la existencia de un patrón    isquémico, mientras que las cifras inferiores al rango de normalidad establecido,    son sugestivas de un patrón hiperhémico o de perfusión cerebral de lujo. </p>     <p><b>Extracción cerebral de O<span class="subscript">2</span> (CEO<span class="subscript">2</span>)    </b></p>     <p>CEO<span class="subscript">2</span> = SaO<span class="subscript">2</span> –    SvYO<span class="subscript">2</span>    <br>   24 – 42 %: patrón normohémico.     <br>   + 42 %: hipoxia cerebral oligohémica.     <br>   – 24 %: patrón hiperhémico. </p>     <p>La tasa metabólica de consumo cerebral de O<span class="subscript">2</span>    (CMRO<span class="subscript">2</span>) puede determinarse multiplicando la DavO2    por el FSC promedio (global). La aplicación de la siguiente fórmula permite    calcular este índice metabólico de forma estimada (ECMRO2).<span class="superscript">23    </span></p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/ped/v73n2/f0507201.jpg"><img src="/img/revistas/ped/v73n2/f0507201.jpg" width="221" height="73" border="0"></a></p>     
<p>Valores normales de ECMRO<span class="subscript">2</span> = 2,5 ± 1 mL/100    g/min por una PCO<span class="subscript">2 d</span>e 40 mmHg y cifras normales    de DavO<span class="subscript">2</span>. </p>     <p>En presencia de factores hiperhémico y oligohémico deben aplicarse los siguien-tes    factores de corrección para establecer los límites normales de ECMRO<span class="subscript">2</span>.<span class="superscript">21-23    </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Patrón hiperhémico: (´ 1,36)     <br>   Patrón oligohémico: (´ 0,77) </p>     <p>La valoración integral de todas estas variables y el reconocimiento de la repercusión    trascendental del fenómeno traumático sobre cada una de ellas, permite dirigir    la terapéutica de forma específica y orientada a las alteraciones fisiopatológicas    adyacentes detectadas, lo que abre un sinfín de posibilidades para adoptar un    enfoque racional y optimizar de manera considerable el manejo del neurotrauma    grave, a lo cual dedicaremos la tercera parte de esta revisión. </p> <h4>Summary</h4>     <p> Severe carnioencephalic trauma (SCET) is still the main cause of death and    disability in Pediatrics. It is also the determinant of prognosis in children    with multisystemic trauma, producing not only death, but leaving the child in    limiting states between life and death as the so-called vegetative states. During    the last decades the treatment of these patients has been revolutionized and    it has passed from the conventional neurosurgical treatment, which was received    at the neurosurgery wards and had a mortality over 70 %, to the neurointensive    treatment, which is given at the Intensive Care Unit (ICU) and is defined by    continuous, intensive and invasive neuromonitoring that allow to identify a    series of physiopathological phenomena different for each patient and to treat    patients in a rational way. This has made possible to reduce mortality to less    than 30 %. After more than 5 years of experience with this methodology at the    Provincial General Hospital of Camagüey and more than 2 years of its application    in the Provincial Pediatric Teaching Hospital, it was decided to describe in    detail in this paper the way to monitor the patient, as well as the normal values,    clinical usefulnesss and the main pathological deviations of the most important    variables in the neurointensive monitoring, such as: intracranial pressure (ICP),    hemodynamic and metabolic variables that may be attained with modest resources    available in most of our intensive care units. This second paper includes in    a very synthesized way a specific number of dynamic tests and monitoring of    the cerebral oxygen hemometabolism that can be made during the monitoring of    ICP in patients with severe cranioencephalic trauma. </p>     <p>Subject headings: BRAIN INJURIES; HEAD INJURIES; INTENSIVE CARE UNITS; INTRACRANIAL    PRESSURE; CEREBROVASCULAR CIRCULATION; BRAIN/metabolism; CHILD; PERFUSION; MONITORING,    PHYSIOLOGIC. </p> <h4>Referencias bibliográficas </h4> <ol>       <!-- ref --><li>Lacroix J, Gauthier M, Beaufils F. Urgences et soins intensifs pédiatriques:      une appoche clinique multidisciplinaire. 1 ed. Québec: Les presses de L´Université      de Montréal, 1994;p 723-48. </li>    <!-- ref --><li> Serrano A, Ruiz López MJ. Monitorización de la actividad cerebral en Pediatría.      En: Casado Flores J, Serrano A, eds. Niño críticamente enfermo. Madrid: Díaz      Santos, 1996:138-51. </li>    <!-- ref --><li> Giller, CA, Sklaq FH, Baker MG. 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<body><![CDATA[<br>   Dr. Eduardo M. Pleguezuelo Rodríguez. Joaquín Agüero No. 374, entre Artola y    Miguel &Aacute;ngel Núñez, reparto Vigía, Camagüey, Cuba. </p>     <p>&nbsp;</p> <ol>       <li><a href="#autor">Especialista de I Grado en Pediatría. Médico Intensivista.      </a></li>       <li><a href="#autor">Especialista de I Grado en Pediatría. Médico Intensivista.      Instructora del Departamento de Pediatría.</a></li>       <li><a href="#autor"> Especialista de I Grado en Neurocirugía.</a></li>       <li> <a href="#autor">Especialista de I Grado en Neurocirugía. Médico Intensivista</a><a name="cargo"></a><a href="#autor">.</a></li>     </ol>     <p>&nbsp;</p>       ]]></body><back>
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