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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Reanimación del recién nacido]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Pediátrico Universitario William Soler. Servicio de Anestesia Cardiovascular.  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The etiology and incidence of cardiac arrest in children have significantly changed in the same way as the surveillance, diagnosis and therapeutical methods have been modified during the last two decades. The routine use of fetal monitoring and transcutaneos saturometry techniques in the newborn has been highly effective in diagnosing and preventing complications. Despite the afore-mentioned, children and particularly newborns show a cardiac arrest incidence that is three times that of the adults The resuscitation applied to manage this complication is more successful in operation rooms and special care units since the staff there has required knowledge, training and resources. The objective of this literature review is to present the recent advances in the resuscitation techniques that should be used in newborns.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[RESUCITACIÓN CARDIOPULMONAR]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Pedi&aacute;trico Universitario &#147;William Soler&#148;.     <br> Servicio  de Anestesia Cardiovascular.     <br> </p><h2>Reanimaci&oacute;n del reci&eacute;n  nacido     <br> </h2>    <p><i><a href="#cargo">Dr. Lincoln de la Parte P&eacute;rez<span class="superscript">1</span>  </a><a name="autor"></a></i></p><h4>Resumen</h4>    <p>La etiolog&iacute;a e incidencia  del paro card&iacute;aco en los ni&ntilde;os ha cambiado significativamente de  igual forma que se han transformado los m&eacute;todos de vigilancia, diagn&oacute;stico  y tratamiento durante las 2 &uacute;ltimas d&eacute;cadas. El uso rutinario de  las t&eacute;cnicas de monitoreo fetal y la saturometr&iacute;a transcut&aacute;nea  en el reci&eacute;n nacido, han resultado altamente efectivas en el diagn&oacute;stico  y prevenci&oacute;n de las complicaciones. A pesar de todo lo anterior, los ni&ntilde;os  y dentro de estos, especialmente los reci&eacute;n nacidos, presentan una incidencia  de paro card&iacute;aco que es 3 veces mayor que en los adultos. La reanimaci&oacute;n  de esta complicaci&oacute;n es m&aacute;s exitosa en los salones de operaciones  y en las unidades de cuidados especiales, donde se dispone de conocimientos, entrenamiento  y los recursos necesarios. El objetivo de esta revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica  es presentar los avances recientes dentro de las t&eacute;cnicas de reanimaci&oacute;n  que se deben utilizar en los reci&eacute;n nacidos.</p>    <p><i>DeCS: </i>PARO CARDIACO/etiolog&iacute;a;  PARO CARDIACO/epidemiolog&iacute;a; PARO CARDIACO/terapia; RESUCITACI&Oacute;N  CARDIOPULMONAR/m&eacute;todos; COMPLICACIONES INTRAOPERATORIAS; RECIEN NACIDO;  ANESTESIA/efectos adversos; MONITOREO FETAL.</p>    <p>El desarrollo de la medicina  en las 2 &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha provocado cambios importantes en la  etiolog&iacute;a y tratamiento del paro card&iacute;aco en los reci&eacute;n nacidos,  despu&eacute;s del parto y en aquellos que son sometidos a procedimientos anest&eacute;sicos  durante el per&iacute;odo neonatal. El uso rutinario de t&eacute;cnicas de monitoreo  como la oximetr&iacute;a de pulso y la capnograf&iacute;a han permitido una disminuci&oacute;n  significativa de las complicaciones respiratorias, que ocupaban hasta el 50 %  entre las causas de paro card&iacute;aco anteriormente.<span class="superscript">1,2  </span>    <br> </p>    <p>La mayor&iacute;a de los paros card&iacute;acos en ni&ntilde;os  sometidos a anestesia, ocurren durante la inducci&oacute;n o el mantenimiento  de &eacute;sta.<span class="superscript">1</span> Los ni&ntilde;os peque&ntilde;os,  menores de 1 a&ntilde;o, constituyen el grupo de mayor riesgo anest&eacute;sico,  con una incidencia de complicaciones y mortalidad inversamente proporcional a  la edad, con el grupo de mayor riesgo correspondiente a los menores de 1 mes.<span class="superscript">2-5  </span>En la actualidad la incidencia de paro card&iacute;aco durante la anestesia  ha disminuido considerablemente, pero aun as&iacute;, la incidencia en los ni&ntilde;os  es 3 veces mayor que en los adultos.<span class="superscript">2,5,6</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>El desarrollo de la medicina en nuestro medio, ha permitido el tratamiento  quir&uacute;rgico de reci&eacute;n nacidos con defectos cong&eacute;nitos del  coraz&oacute;n, que constituyen grupos de muy alto riesgo anest&eacute;sico, aun  con nuestro desarrollo actual.<span class="superscript">2</span> Algunos de estos  pacientes muestran disfunci&oacute;n cardiovascular significativa despu&eacute;s  del nacimiento y pueden presentar paro card&iacute;aco en la sala de parto o en  cualquier momento despu&eacute;s, aun cuando se tomen medidas preventivas.<span class="superscript">1-3  </span>    <br> </p>    <p>La reanimaci&oacute;n del paro card&iacute;aco es m&aacute;s  exitosa en los salones de operaciones y en las unidades de cuidados intensivos,  que en las salas de hospitalizaci&oacute;n y otros locales dentro del hospital  (42 contra 9 % respectivamente). La mayor supervivencia reportada en ni&ntilde;os  que presentaron paro card&iacute;aco durante la anestesia fue del 53 %. Muchos  factores contribuyen al &eacute;xito de la reanimaci&oacute;n, incluyendo el conocimiento  y la habilidad del personal en las t&eacute;cnicas de reanimaci&oacute;n y la  disponibilidad de los recursos necesarios.<span class="superscript">2</span>    <br>  </p>    <p>La preparaci&oacute;n para el tratamiento exitoso de esta complicaci&oacute;n  se inicia con la adquisici&oacute;n y disponibilidad de los equipos e instrumental  necesario, as&iacute; como de la preparaci&oacute;n del personal. Los equipos  y el instrumental imprescindibles para la reanimaci&oacute;n y tratamiento de  las complicaciones deben estar organizados y listos para utilizarse en salas de  terapia intensiva, salones de operaciones y salas de parto.<span class="superscript">2,7</span>    <br>  </p>    <p><b>Instrumental y equipos necesarios para la reanimaci&oacute;n: </b></p>    <blockquote>      <p><font face="Symbol">-</font> Incubadora con control de temperatura.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="Symbol">-</font>  Estetoscopio.    <br> <font face="Symbol">-</font> Ox&iacute;metro de pulso.    <br> <font face="Symbol">-</font>  Monitor de electrocardiograma.    <br> <font face="Symbol">-</font> Equipo de aspiraci&oacute;n  con man&oacute;metro.    <br> <font face="Symbol">-</font> Sondas de aspiraci&oacute;n  (5,6,8 y 10 F).    <br> <font face="Symbol">-</font> Cat&eacute;teres umbilicales  3,5 a 5 F.     <br> <font face="Symbol">-</font> Cat&eacute;teres venosos centrales.      <br> <font face="Symbol">-</font> Sonda nasog&aacute;strica (8 a 10 F).     <br> <font face="Symbol">-</font>  Bolsa autoinflable de reanimaci&oacute;n neonatal (Ambu R).    <br> <font face="Symbol">-</font>  M&aacute;scaras Rendell-Baker de neonatos y prematuros.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="Symbol">-</font>  Tubos endotraqueales con punta negra 2,5 a 4.    <br> <font face="Symbol">-</font>  Instrumental est&eacute;ril para cateterismo umbilical o venoso central.    <br> <font face="Symbol">-</font>  Laringoscopio y esp&aacute;tulas de diferente tama&ntilde;o ( 0 y 1).    <br> <font face="Symbol">-</font>  Perfusor o bomba de infusi&oacute;n continua.    <br> <font face="Symbol">-</font>  Llaves de 3 pasos.    <br> <font face="Symbol">-</font> V&iacute;as a&eacute;reas  artificiales (Guedel).    <br> <font face="Symbol">-</font> Jeringuillas y agujas.    <br>  </p></blockquote>    <p><b>Medicamentos indispensables:</b></p>    <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Symbol">-</font>  Adrenalina.     <br> <font face="Symbol">-</font> Expandor de volumen     <br> <font face="Symbol">-</font>  Bicarbonato de sodio.     <br> <font face="Symbol">-</font> Dopamina.    <br> <font face="Symbol">-</font>  Naloxona.    <br> <font face="Symbol">-</font> Ringerlactato.    <br> <font face="Symbol">-</font>  Atropina.    <br> <font face="Symbol">-</font> Dextrosa al 10 % </p></blockquote>    <p>En  los salones de operaciones donde se realizan operaciones de ces&aacute;rea, la  responsabilidad fundamental del anestesi&oacute;logo es atender a la madre. Si  se solicitan sus servicios para reanimar un reci&eacute;n nacido, debe siempre  ponerse en una balanza los beneficios que podemos aportar al ni&ntilde;o contra  el riesgo de abandonar a la madre bajo anestesia. Es necesario que otro personal  m&eacute;dico, adem&aacute;s del anestesi&oacute;logo, est&eacute; disponible  en los salones para realizar la reanimaci&oacute;n del reci&eacute;n nacido.<span class="superscript">7-10  </span>    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuando se eval&uacute;a correctamente a la madre y al feto  antes del parto y durante &eacute;ste, pueden anticiparse las complicaciones graves  como el paro card&iacute;aco hasta en el 80 %. La valoraci&oacute;n para detectar  factores de riesgo incluye la valoraci&oacute;n de un grupo de factores maternos  que afectan al feto.<span class="superscript">2,7 </span>    <br> </p>    <p><b>Factores  maternos que afectan al feto:</b></p>    <blockquote>     <p><font face="Symbol">-</font>  Diabetes mellitus.     <br> <font face="Symbol">-</font> Hipertensi&oacute;n durante  el embarazo.     <br> <font face="Symbol">-</font> Hipertensi&oacute;n arterial cr&oacute;nica.      <br> <font face="Symbol">-</font> Conflicto Rh previo.     <br> <font face="Symbol">-</font>  Antecedentes de feto muerto al nacer.     <br> <font face="Symbol">-</font> Sangramiento  del segundo o tercer trimestre     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="Symbol">-</font> Infecci&oacute;n  materna.     <br> <font face="Symbol">-</font> Tratamiento medicamentoso con:</p></blockquote><ul>      <li> Reserpina, bloqueadores adren&eacute;rgicos o sales de litio.</li>    </ul>    <blockquote>      <p><font face="Symbol">-</font> Polihidramnios.    <br> <font face="Symbol">-</font>  Oligohidramnios.    <br> <font face="Symbol">-</font> Embarazo post&eacute;rmino.    <br>  <font face="Symbol">-</font> Discrepancias peso/fecha.    <br> <font face="Symbol">-</font>  Embarazo m&uacute;ltiple    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="Symbol">-</font> Drogadicci&oacute;n.    <br>  <font face="Symbol">-</font> Carencia de cuidado prenatal.</p></blockquote>    <p>Existen  tambi&eacute;n una serie de factores que se presentan alrededor del parto, que  nos se&ntilde;alan hacia la posible necesidad de reanimaci&oacute;n del reci&eacute;n  nacido.<span class="superscript">6,7,10</span>    <br> </p>    <p><b>Factores intraparto:</b></p>    <blockquote>      <p><font face="Symbol">-</font> Operaci&oacute;n ces&aacute;rea.     <br> <font face="Symbol">-</font>  Parto prematuro.     <br> <font face="Symbol">-</font> Corioamnionitis.     <br> <font face="Symbol">-</font>  Anestesia general     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="Symbol">-</font> Meconio en l&iacute;quido  amni&oacute;tico.     <br> <font face="Symbol">-</font> <i>Abruptio placentae</i>.      <br> <font face="Symbol">-</font> Administraci&oacute;n de narc&oacute;ticos.    <br>  <font face="Symbol">-</font> Presentaci&oacute;n an&oacute;mala.     <br> <font face="Symbol">-</font>  Rotura de membranas &gt; 24 horas.    <br> <font face="Symbol">-</font> Trabajo de  parto prolongado &gt; 24 horas.    <br> <font face="Symbol">-</font> Tetania uterina.    <br>  <font face="Symbol">-</font> Prolapso del cord&oacute;n.    <br> <font face="Symbol">-</font>  Placenta previa.    <br> <font face="Symbol">-</font> Alteraciones del latido card&iacute;aco  fetal.</p></blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El monitoreo del latido fetal durante el parto es de  gran valor pron&oacute;stico. La frecuencia card&iacute;aca (FC) del feto oscila  entre 120 y 160/min. De forma general la actividad parasimp&aacute;tica aumenta  al final del embarazo y normalmente la FC disminuye en el feto a t&eacute;rmino  comparado con el prematuro. La bradicardia, mediada por estimulaci&oacute;n vagal,  es la primera respuesta a la hipoxemia aguda. Si se prolonga la hipoxemia y puede  tolerarse, la liberaci&oacute;n de catecolaminas produce taquicardia. La taquicardia  fetal puede estar provocada tambi&eacute;n por fiebre de la madre, infecci&oacute;n  intrauterina, administraci&oacute;n de anticolin&eacute;rgicos o medicamentos  beta-estimulantes. El feto al igual que el RN puede tener tambi&eacute;n bradicardia  o taquicardia por alteraciones intr&iacute;nsecas anat&oacute;micas o funcionales.<span class="superscript">2,7-12</span>  Las variaciones de la FC en el feto guardan relaci&oacute;n con las contracciones  uterinas y reflejan la actividad vagal secundaria a hipoxemia durante las contracciones.  Cuando esta desaceleraci&oacute;n es tard&iacute;a, comienzan despu&eacute;s del  inicio de la contracci&oacute;n uterina y terminan mucho despu&eacute;s que las  contracciones y es repetitiva, refleja sufrimiento fetal. La compresi&oacute;n  del cord&oacute;n umbilical produce este tipo de patr&oacute;n.<span class="superscript">7,10</span>    <br>  </p>    <p>Reanimaci&oacute;n intraparto. La reanimaci&oacute;n del feto comienza  una vez que se diagnostica sufrimiento fetal. Los factores maternos que provocan  d&eacute;ficit en el transporte de ox&iacute;geno hacia el feto deben ser identificados  y tratados inmediatamente. Entre estos tenemos la hipotensi&oacute;n arterial,  disminuci&oacute;n del gasto card&iacute;aco provocada por compresi&oacute;n de  la cava, sangramiento o enfermedad cardiovascular. Enfermedades del aparato respiratorio  como el asma bronquial, cuando existe edema pulmonar y en la neumon&iacute;a.    <br>  </p>    <p>Debemos dirigir la atenci&oacute;n tambi&eacute;n hacia el &uacute;tero  e identificar complicaciones como hiperestimulaci&oacute;n uterina, placenta previa  o rotura uterina que afectan el suministro de sangre al feto.<span class="superscript">2,7</span>    <br>  </p>    <p><b>Reanimaci&oacute;n inmediatamente despu&eacute;s del nacimiento<span class="superscript">1,2,7,9-12</span></b>    <br>  </p>    <p>El primer paso en la reanimaci&oacute;n del reci&eacute;n nacido es aspirarlo  y colocarlo en ambiente c&aacute;lido. El fr&iacute;o de los salones de parto  y las operaciones provocan vasoconstricci&oacute;n, hipoxemia, hipercapnia y acidosis  metab&oacute;lica r&aacute;pidamente, las cuales mantienen el patr&oacute;n de  circulaci&oacute;n fetal y dificultan la reanimaci&oacute;n.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En los  primeros 20 a 30 s despu&eacute;s del parto, el ni&ntilde;o debe ser aspirado,  secado y colocado en un ambiente t&eacute;rmico, donde si es necesario se continuar&aacute;  la reanimaci&oacute;n. El segundo paso se dirige a la respiraci&oacute;n. Si el  ni&ntilde;o est&aacute; luchando por respirar, o est&aacute; en apnea, se deber&aacute;  comenzar inmediatamente a ventilarlo a presi&oacute;n positiva intermitente con  una bolsa autoinflable pedi&aacute;trica (Penlon, Ambu R) conectada a una fuente  de ox&iacute;geno, con una frecuencia entre 40 y 60/min. Un error que se repite  con demasiada frecuencia en las salas de reanimaci&oacute;n, es quitarle el tubo  corrugado reservorio de ox&iacute;geno a las bolsas autoinflables. Se necesitan  presiones inspiratorias pico entre 30 y 40 cm, H<span class="subscript">2</span>0  para vencer la resistencia inicialmente. La inserci&oacute;n de una c&aacute;nula  orofar&iacute;ngea de Guedel de tama&ntilde;o adecuado favorece la ventilaci&oacute;n  mec&aacute;nica con bolsa autoinflable. Una c&aacute;nula de Guedel demasiado  grande, puede tocar la epiglotis y desencadenar laringoespasmo<span class="superscript">1,10</span>    <br>  </p>    <p>El tercer paso es optimizar la frecuencia y gasto card&iacute;aco. La mayor&iacute;a  de los reci&eacute;n nacidos asf&iacute;cticos no necesitan de masaje card&iacute;aco  si se cumplen los 2 pasos anteriores. El paro card&iacute;aco en el reci&eacute;n  nacido es secundario generalmente a hipoxia grave mantenida y acidosis metab&oacute;lica.  El masaje card&iacute;aco se realiza mediante compresiones manuales r&aacute;pidas  (100/min) con los 2 dedos gordos de las manos rodeando el t&oacute;rax o con los  dedos &iacute;ndice y medio de una mano, combinadas con ventilaci&oacute;n mec&aacute;nica  (3-5 a 1), en los pacientes en asistolia o cuando la frecuencia card&iacute;aca  est&aacute; por debajo de 60 o entre 60 y 80 y no aumenta a pesar de la ventilaci&oacute;n  mec&aacute;nica. El masaje se suspende cuando la frecuencia es mayor de 80/min.<span class="superscript">2  </span>    <br> </p>    <p>Se necesitan f&aacute;rmacos de reanimaci&oacute;n si despu&eacute;s  de 30 s de ventilaci&oacute;n mec&aacute;nica eficiente y masaje card&iacute;aco,  la frecuencia card&iacute;aca est&aacute; por debajo de 80 latidos/min.    <br> </p>    <p>La  colocaci&oacute;n de un ox&iacute;metro de pulso en la mano derecha refleja correctamente  la oxigenaci&oacute;n cerebral y debe ser una medida de rutina en todos los pacientes.<span class="superscript">2,10</span>  Evaluaci&oacute;n del reci&eacute;n nacido durante la reanimaci&oacute;n Los signos  b&aacute;sicos que se deben observar, son el color, la respiraci&oacute;n y la  frecuencia card&iacute;aca. Cuando la respiraci&oacute;n del reci&eacute;n nacido  y la frecuencia card&iacute;aca son adecuada, la piel deber&iacute;a estar rosada.    <br>  </p>    <p>La presencia de cianosis indica hipoxemia y puede estar originada por un  fallo del sistema respiratorio, cardiovascular o de ambos. En estos casos se deber&aacute;  administrar ox&iacute;geno al 100 %. La mejor&iacute;a de la coloraci&oacute;n  en un ni&ntilde;o cian&oacute;tico que est&aacute; siendo reanimado indica efectividad  de las maniobras utilizadas. Se deben descartar enfermedades card&iacute;acas.<span class="superscript">2  </span>La palidez puede ser originada por una hemorragia, hipotensi&oacute;n severa  y por fallo cardiovas-cular. Se debe valorar la necesidad de transfusi&oacute;n.  La cianosis perif&eacute;rica de palmas y plantas en un neonato pueden ser a causa  de vasoconstricci&oacute;n por hipotermia.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La frecuencia respiratoria  normal oscila entre 40 a 60/min. Los prematuros pueden mostrar un patr&oacute;n  respiratorio conocido, como respiraciones peri&oacute;dicas con pausas respiratorias  no mayores de 5 a 10 s. La presencia de retracci&oacute;n intercostal, subcostal  o supraesternal y aleteo en un neonato es anormal e indica compromiso de la mec&aacute;nica  respiratoria. La presencia de pausas respiratorias mayores de 20 s o que se acompa&ntilde;an  de bradicardia o desaturaci&oacute;n son consideradas apneas. Las medidas utilizadas  para optimizar la ventilaci&oacute;n son la ventilaci&oacute;n con bolsa autoinflable  y m&aacute;scara en presencia de apnea, respiraciones espont&aacute;neas poco  efectivas, cuando la frecuencia card&iacute;aca es menor de 100 por min y si existe  cianosis central a pesar de la administraci&oacute;n de ox&iacute;geno al 100  %.<span class="superscript">1,2,9,10&nbsp;</span>    <br> </p>    <p>Se utiliza bolsa  autoinflable pedi&aacute;trica (Ambu R) y las m&aacute;scaras de Rendell-Baker.  El volumen corriente que se deber&aacute; administrar en el RN oscila entre 20  y 30 cc con una frecuencia de 40-60/min y presi&oacute;n pico de insuflaci&oacute;n  de 15-20 cm de H<span class="subscript">2</span>0. En los momentos iniciales pueden  necesitarse presiones de 30 y m&aacute;s. La inserci&oacute;n de una c&aacute;nula  orofar&iacute;ngea de Guedel facilita la ventilaci&oacute;n. Equipo de aspiraci&oacute;n  con presi&oacute;n regulada y sondas de aspiraci&oacute;n desechables deben estar  listos para ser utilizado.<span class="superscript">2,10</span> En t&eacute;rminos  generales, la observaci&oacute;n de una adecuada excursi&oacute;n tor&aacute;cica  es la mejor indicaci&oacute;n de que los pulmones est&aacute;n siendo correctamente  insuflados. Asimismo, una mejor&iacute;a en la frecuencia card&iacute;aca, en  la coloraci&oacute;n de la piel y la aparici&oacute;n de respiraciones espont&aacute;neas  son signos que marcan la efectividad de la ventilaci&oacute;n.    <br> </p>    <p>La frecuencia  card&iacute;aca (FC) normal en el RN es de 120 a 160 por min. El control de est&aacute;  puede hacerse mediante monitor o en el examen f&iacute;sico. El ox&iacute;metro  de pulso es de gran valor (pletismograf&iacute;a). Ante la presencia de bradicardia,  las conductas variar&aacute;n seg&uacute;n en qu&eacute; momento de la reanimaci&oacute;n  el paciente se halle. La primera acci&oacute;n destinada a mejorar la funci&oacute;n  del sistema cardiovascular es corregir la hipoxia. La segunda acci&oacute;n destinada  a mejorar la funci&oacute;n cardiovascular y mantener la perfusi&oacute;n sangu&iacute;nea  es mediante el uso del masaje card&iacute;aco. Cuando la FC es menor a 100 por  min en un neonato, se deber&aacute; administrar ventilaci&oacute;n con presi&oacute;n  positiva. Si la FC es mayor a 100, se apoyar&aacute; con ox&iacute;geno si el  paciente tiene respiraciones adecuadas. Si la FC es menor de 60 se comenzar&aacute;  el masaje card&iacute;aco, la ventilaci&oacute;n mec&aacute;nica y se intubar&aacute;  la traquea.    <br> </p>    <p>Las v&iacute;as de administraci&oacute;n empleadas para  los f&aacute;rmacos utilizados en la reanimaci&oacute;n son la vena umbilical,  la vena yugular interna y a trav&eacute;s del tubo endotraqueal. La vena umbilical  se cateteriza mediante la utilizaci&oacute;n de un cat&eacute;ter radiopaco 3  o 5 F con un solo hoyo en la punta roma. El cat&eacute;ter se inserta a trav&eacute;s  de la vena del mu&ntilde;&oacute;n del cord&oacute;n umbilical hasta que la punta  del cat&eacute;ter est&eacute; justamente por debajo de la piel del abdomen. La  sangre debe fluir libremente; si se introduce demasiado lejos, el cat&eacute;ter  puede entrar dentro del h&iacute;gado, el cual puede da&ntilde;arse por la infusi&oacute;n  directa de f&aacute;rmacos vasoactivos. La posici&oacute;n de los cat&eacute;teres  debe comprobarse siempre radiol&oacute;gicamente. La vena yugular interna derecha  se cateteriza f&aacute;cilmente tomando como puntos de referencia el esternocleidomastoideo  con sus 2 haces y la clav&iacute;cula. La aguja se inserta en el v&eacute;rtice  del tri&aacute;ngulo que forman los 2 haces del m&uacute;sculo y se dirige hacia  el pez&oacute;n de ese lado. La vena est&aacute; a &frac12; o 1 cm de la piel.  La t&eacute;cnica de Seldinger es poco traum&aacute;tica y se considera de elecci&oacute;n  en los lactantes.     <br> </p>    <p>La adrenalina y la naloxona pueden instilarse dentro  del tubo endotraqueal, si no se dispone de una vena confiable.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Naloxona:  Este medicamento est&aacute; indicado cuando existen antecedentes de administraci&oacute;n  de narc&oacute;ticos a la madre (meperidina, fentanyl), pero no se debe administrar  a ni&ntilde;os de madres con antecedentes de adicci&oacute;n. Dosis: 10 mcg/kg  (0,01 mg/kg).     <br> </p>    <p>Epinefrina (adrenalina). Est&aacute; indicada en la  asistolia y cuando la frecuencia card&iacute;aca se mantiene por debajo de 60  latidos por min, a pesar de 30 s de ventilaci&oacute;n con presi&oacute;n positiva  y ox&iacute;geno al 100 % y otros 30 s de masaje card&iacute;aco y ventilaci&oacute;n  coordinadas. Es el medicamento m&aacute;s &uacute;til. La dosis recomendada es  de 10 mcg/kg intravenosa cada 3-5 min o 100 mcg/kg intratraqueal. Dosis mayores  de epinefrina (200 mcg/kg) pueden provocar disfunci&oacute;n mioc&aacute;rdica  posreanimaci&oacute;n.<span class="superscript">1,2,10,11</span>    <br> </p>    <p>Atropina:  No est&aacute; indicada en la reanimaci&oacute;n del reci&eacute;n nacido porque  la estimulaci&oacute;n vagal rara vez es la causa de la bradicardia. La laringoscopia  directa puede producir bradicardia refleja que se trata o previene con atropina.<span class="superscript">1,10</span>  Dosis: 0,02 mg/kg. No pierda tiempo administrando atropina a un reci&eacute;n  nacido con bradicardia grave por hipoxemia. En lugar de eso debe ventilar; comience  el masaje y administre adrenalina si se hace necesario.     <br> </p>    <p>La administraci&oacute;n  rutinaria de bicarbonato de sodio no mejora los resultados y solo debe administrarse  en casos de acidosis grave, hiperkalemia, acidosis l&aacute;ctica e hipermagnesemia  en dosis de 1 mEq/kg.<span class="superscript">1,2,5,10</span> Seguimiento seg&uacute;n  gasometr&iacute;a.    <br> </p>    <p>Dextrosa. Aproximadamente el 10 % de los RN sanos  padecen de hipoglucemia transitoria. Otros RN con riesgo de padecer hipoglucemia  son los hijos de madres diab&eacute;ticas, ni&ntilde;os de madres que han recibido  grandes cantidades de dextrosa durante el trabajo de parto, los macrofetos fetos,  prematuros y los posmaduros. Puede administrarse dextrosa al 10 % a raz&oacute;n  de 3-5 cc/kg.<span class="superscript">1,2,10</span>    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dopamina. La utilizamos  en el tratamiento del bajo gasto card&iacute;aco en los RN y lactantes cardi&oacute;patas,  en pacientes de alto riesgo inestables hemodin&aacute;micamente durante el peri-  operatorio y en pacientes con inestabilidad hemodin&aacute;mica posreanimaci&oacute;n.  Se comienza con 5 mcg/kg/min que puede llevarse hasta 20 si es necesario. Dosis  menores a 10 mcg/kg/min no repercuten sobre la resistencia vascular pulmonar.  En el neonato el ventr&iacute;culo izquierdo responde a la dopamina de forma proporcional  a la dosis administrada.<span class="superscript">2,9,10,12</span>    <br> </p>    <p>Volumen.  El d&eacute;ficit de volumen se subestima especialmente en los reci&eacute;n nacidos  y lactantes peque&ntilde;os. Cuando un ni&ntilde;o comienza a estar hipotenso  por d&eacute;ficit de volumen, est&aacute; realmente bastante depletado y puede  estar cerca del paro card&iacute;aco. </p>    <p>Podemos administrar r&iacute;nger  lactato a raz&oacute;n de 10 mL/kg o expansores del plasma como Gelofusine o el  Haemaccel a 10 cc/kg, en 5 a 10 min.<span class="superscript">1,2,10</span>    <br>  </p>    <p>Defibrilaci&oacute;n. Aunque la mayor&iacute;a de los paros card&iacute;acos  en ni&ntilde;os son en asistolia provocados por hipoxia o reflejos, se deber&aacute;  tener listo un defibrilador con paletas adecuadas. La amiodarona es una alternativa  a la taquicardia ventricular y en la fibrilaci&oacute;n ventricular que no responden  al tratamiento convencional. La dosis de ataque inicial es de 5 mg/kg, lentamente,  y puede llegar hasta 15 mg/kg. Los efectos colaterales incluyen hipotensi&oacute;n  que puede necesitar calcio y vasopresores como tratamiento.<span class="superscript">1,9</span></p><h4>Summary</h4>    <p>The  etiology and incidence of cardiac arrest in children have significantly changed  in the same way as the surveillance, diagnosis and therapeutical methods have  been modified during the last two decades. The routine use of fetal monitoring  and transcutaneos saturometry techniques in the newborn has been highly effective  in diagnosing and preventing complications. Despite the afore-mentioned, children  and particularly newborns show a cardiac arrest incidence that is three times  that of the adults The resuscitation applied to manage this complication is more  successful in operation rooms and special care units since the staff there has  required knowledge, training and resources. The objective of this literature review  is to present the recent advances in the resuscitation techniques that should  be used in newborns. </p>    <p><i>Subject headings:</i> HEART ARREST/etiology; HEART  ARREST/epidemiology; HEART ARREST/therapy; CARDIOPULMONARY RESUSCITATION/methods;  INTRAOPERATIVE COMPLICATIONS; INFANT, NEWBORN; ANESTHESIA/adverse effects; FETAL  MONITORING.    <br> </p><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas    <br> </h4><ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li>Mason  L J: Pitfalls and problems in paediatric Anesthesia. IARS 2002. Review Course  Lectures. Supplement to Anesth Analg, march 2002: 70-6.</li>    <!-- ref --><li> Gregory AA. Pediatric  anesthesia. 4 ed. New York: Churchill-Livingstone; 2002: 145-71</li>    <!-- ref --><li> Morray  JP, Geiduschek JM, Ramamoorthy C. Anesthesia related cardiac arrest in children:  initial findings of the paediatric perioperative cardiac arrest (POCA) registry.  Anesthesiology 2000;93:6-14.</li>    <!-- ref --><li> Tiret L, Nivoche Y, Hatton F. Complications  related to anesthesia in infants and children. Br J Anaesth 1988;61:263-9.</li>    <!-- ref --><li>  Olsson GL, HallenB. Cardiac arrest during anesthesia: A computarized study in  250 543 anaesthetics. Acta Anaesthesiol Scand 1988;32:653-64.</li>    <!-- ref --><li> Cohen MM,  Cameron CB, Duncan PG. Pediatric anesthesia morbidity and mortality in the perioperative  period. Anesth Analg 1990;70:160-6.</li>    <!-- ref --><li> Arkoosh VA. Neonatal resuscitation  in the obstetric suite: what you need to know. 1996 ASA Annual refresher course  lectures 1996;24:133. </li>    <!-- ref --><li>Keenan RL, Shapiro JH. Bradycardia during anesthesia  in infants. Anesthesiology 1994;80:976-82.</li>    <!-- ref --><li> Lake C. Pediatric cardiac  anesthesia. 2nd ed. Norwalk: Appleton &amp; Lange; 1993.</li>    <!-- ref --><li> MillerRD. Anesthesia.  5th ed. Philadelphia: Churchill-Livingstone; 2000.</li>    <li>Flick R, Martin LD.  Twelfth Annual meeting of the Society of Pediatric Anesthesia,    <br> Orlando, October  16, 1998. Anesth Analg 1999;88:955-9.</li>    <!-- ref --><li>Kern F. Fourteenth Annual Meeting  of The Society for Pediatric Anesthesia, San Francisco, California, October 13,  2000. Anesth Analg 2001;93:793-7.    <br> </li>    </ol>    <p>Recibido: 24 de diciembre de  2002. Aprobado: 20 de febrero de 2003.    <br> Dr. <i>Lincoln de la Parte P&eacute;rez</i>.  Calle 44 No.6308 entre 63 y 65, municipio Playa, Ciudad de La Habana, Cuba. Correo:  <a href="mailto:Ldelaparte@iespana.es">Ldelaparte@iespana.es</a>    <br> </p>    <p><span class="superscript"><a href="#autor">1  </a></span><a href="#autor">M&eacute;dico especialista de II Grado en Anestesiolog&iacute;a  y Reanimaci&oacute;n. Profesor del Departamento de Cirug&iacute;a de la Facultad  &#147;Enrique Cabrera&#148;. ISCMH.</a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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