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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>CUADERNOS    DE HISTORIA DE LA SALUD P&Uacute;BLICA 104</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B><font size="4">Medicina    de los siboneyes<SUP>*</SUP></font></B> </font> </p>     <P>      <P align="center"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3">Por    el </font>     <P align="center"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3">Dr.    Enrique L&oacute;pez Veit&iacute;a</font>     <P align="left">    <br>   <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Cuba estuvo poblada    en los tiempos prehist&oacute;ricos, en un per&iacute;odo en que probablemente    formaba parte del Continente Americano, seg&uacute;n atestiguan ambas aserciones    los huesos humanos f&oacute;siles encontrados en ella as&iacute; como restos    de mam&iacute;feros ya extinguidos. </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Pero los pobladores    de Cuba de que tiene noticia la historia vinieron en una &eacute;poca no remota,    aunque no se ha podido fijar la fecha de su establecimiento. Al descubrir la    Am&eacute;rica, vieron los europeos ocupada la Isla por una raza salvaje de    buenas formas f&iacute;sicas, de mediana estatura, tez cobriza y cr&aacute;neos    comprimidos de delante atr&aacute;s, que andaban desnudos; y cuyos hombres,    indolentes, y de costumbres pac&iacute;ficas, se dedicaban principalmente a    la pesca, mientras que las mujeres cultivaban algunos vegetales comestibles.    Su n&uacute;mero se hizo ascender a 600000 en el momento de la conquista, por    algunos escritores; cifra que me parece exagerada. Los espa&ntilde;oles los    designaron, seg&uacute;n Bachiller, con el nombre de <I>ta&iacute;nos, </I>voz    que con frecuencia usaban estos indios para indicarles que eran pac&iacute;ficos    o nobles; pero ha prevalecido el nombre de <I>siboneyes </I>con que tambi&eacute;n    se los design&oacute;.<SUP>1</SUP> (<a href="#f1">Figura 16</a>).</font>      <P align="center"><img src="/img/revistas/his/n104/f0110104.gif" width="500" height="649"><a name="f1"></a>      
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<body><![CDATA[<P align="left"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Se    cree que proced&iacute;an los siboneyes de los Araguas, pueblo que habitaba    la regi&oacute;n del Continente que es hoy Colombia, el </font> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">cual    se extendi&oacute; por las llanuras del Orinoco y las Antillas Menores hasta    llegar a establecerse en las cuatro principales y en las Lucayas. Eran sencillos    e ignorantes; se pintaban la piel con dibujos variados; los se&ntilde;ores principales    usaban plumas en la cabeza, y algunos llevaban t&uacute;nicas cortas de algod&oacute;n;    tambi&eacute;n gustaban adornarse con collares de semi1las o piedras de colores.    Sus artes eran rudimentarios. No conoc&iacute;an la escritura ni han dejado    se&ntilde;ales suficientes para indicarnos su verdadero estado de civilizaci&oacute;n;    pero, por las descripciones de los conquistadores sabemos que su gobierno era    patriarcal; cada <I>cacique </I>reg&iacute;a un peque&ntilde;o pueblo; &eacute;stos    eran independientes unos de otros; y cada pueblo se compon&iacute;a de una agrupaci&oacute;n    de boh&iacute;os alrededor de una plaza destinada a celebrar sus fiestas y ejercicios    corporales. </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">No se conoce bien    la religi&oacute;n que tuvieron los siboneyes. Se ha dicho que ten&iacute;an    idea de un Ser Supremo, y que adoraban al Sol; pero lo que se sabe de positivo    es que ten&iacute;an muchos dioses, a los que llamaban <I>sem&iacute;es, </I>que    en cada casa ten&iacute;an un <I>sem&iacute; </I>protector, adem&aacute;s de    los <I>sem&iacute;es </I>que guardaban en una casa o templo; que estos &iacute;dolos    eran de piedra, o barro, o madera, representando unas veces animales, y otras    sin formas determinadas. Cre&iacute;an que los <I>sem&iacute;es </I>hablaban,    que estaban obligados a alimentarlos, y que todos los males que les sobreven&iacute;an    reconoc&iacute;an por causa del c&oacute;lera de aqu&eacute;llos. Cre&iacute;an    adem&aacute;s, como pueblo ignorante, en fantasmas o muertos aparecidos, y en    otras muchas supersticiones. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Sus sacerdotes,    que se llamaban <I>behiques </I>y tambi&eacute;n <I>boitios </I>ejerc&iacute;an    gran influencia sobre el pueblo y practicaban la medicina. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Respecto a la historia    que conoc&iacute;an de su pueblo, refiere Rafinesque la siguiente tradici&oacute;n    de los indios de Cuba y Hait&iacute;. En la &eacute;poca lejana en que sus moradores    vagaban a&uacute;n sumidos en la ignorancia, aparecieron tres bienhechores,    que llamaron <I>bohitos </I>voz que significa anciano, los cuales organizaron    al pueblo. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Bohito I estableci&oacute;    el culto, y dividi&oacute; al pueblo en tres castas: <I>ta&iacute;nos </I>o    nobles; <I>bohitos </I>o sacerdotes; y <I>anaborias </I>o trabajadores; y los    ense&ntilde;&oacute; adem&aacute;s el cultivo de los campos. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Bohito II o Buchu-itihu    (anciano eminente) ense&ntilde;&oacute; el uso del algod&oacute;n, e introdujo    la medicina, y la yerba sagrada <I>gueyo.</I> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Bohito III<B>    </B>ense&ntilde;&oacute; la m&uacute;sica. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Este pueblo, sencillo    e ignorante, deb&iacute;a necesariamente hallarse muy atrasado en conocimientos    cient&iacute;ficos, incluso los de orden m&eacute;dico; aunque all&iacute;,    como donde quiera que existan hombres, por salvajes que sean, hab&iacute;a una    medicina, porque los males son inherentes a la naturaleza org&aacute;nica, as&iacute;    como el instinto de conservaci&oacute;n es la fuente de la terap&eacute;utica.    </font>     <P>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">He cre&iacute;do    conveniente trazar un cuadro general de la civilizaci&oacute;n y religi&oacute;n    de los siboneyes para que se comprenda mejor el estado real de sus conocimientos    m&eacute;dicos, porque en ellos las pr&aacute;cticas de la medicina se hallaban    tan &iacute;ntimamente relacionadas a sus creencias religiosas, que no se podr&iacute;a    describir aqu&eacute;llas sin dar a la vez una idea de la religi&oacute;n que    profesaban; as&iacute;, sabemos que hasta sus mismos cantos religiosos o guerreros    versaban a veces tambi&eacute;n sobre asuntos de medicina. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Como<I> </I>Hait&iacute;    fue el principal asiento de los espa&ntilde;oles en Am&eacute;rica al principio    de la conquista, fueron mejor estudiadas las costumbres y conocimientos de sus    indios; y como fue la misma raza de aquella isla y Cuba, seg&uacute;n ya he    dicho y se deduce del aserto de los historiadores y de la semejanza de idiomas    y h&aacute;bitos, hago valer para nuestros siboneyes, a falta de otros detalles,    la narraci&oacute;n del hermano Rom&aacute;n Pane de la orden religiosa de San    Ger&oacute;nimo, narraci&oacute;n hecha en la Espa&ntilde;ola al principio de    la conquista y de la que tomar&eacute; los fragmentos que se refieren a la medicina    de los pobladores de Hait&iacute;. Esta narraci&oacute;n ser&aacute; nuestra    mejor gu&iacute;a, tanto por haber sido escrita en una &eacute;poca en que los    indios conservaban todav&iacute;a la pureza de su civilizaci&oacute;n propia,    como por la sinceridad del narrador. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#171;Hay ciertas    personas, dice- que practican la medicina, que hacen muchas supercher&iacute;as,    y las llaman <I>Bobuti, </I>que suponen con sus artificios que saben los m&aacute;s    hondos secretos y hablan con los <I>sem&iacute;es, </I>y cuando enferman les    quitan y extraen el mal. He visto por mis propios ojos parte de esas cosas y    a&ntilde;ado lo que he o&iacute;do de los vecinos principales, que creen en    estas f&aacute;bulas m&aacute;s profundamente. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#187;Las pr&aacute;cticas    de los <I>bohiques </I>en la medicina y ense&ntilde;anza de las gentes son propias;    pero no siempre sanan a los enfermos. Todos, especialmente en la Espa&ntilde;ola,    tienen muchos <I>sem&iacute;es </I>de diferentes formas; uno consiste en un    hueso de sus padres o parientes, o uno de piedra o madera; de &eacute;stos y    aqu&eacute;llos hay muchos. Unos hablan, otros hacen aparecer las cosas que    se comen, muchos dan origen a las lluvias, otros a los vientos. Todo esto lo    creen estas pobres gentes que se prov&eacute;en de dioses, mejor dicho de diablos,    careciendo de nuestra. Religi&oacute;n.&#187; </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><em>G&oacute;mara</em> agrega    por su parte que los boitios no curaban m&aacute;s que a la gente principal    y se&ntilde;ores, y refiere adem&aacute;s que muchas viejas eran m&eacute;dicas    y echaban las medicinas en la boca por unos canutos. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Estas pr&aacute;cticas    supersticiosas, y otras que se relatan m&aacute;s adelante, no son patrimonio    de los indios antillanos, sino hijas de la ignorancia y de la credulidad en    todos los pueblos y en todos los tiempos, pues a&uacute;n hoy d&iacute;a entre    las naciones m&aacute;s civilizadas abundan en las clases inferiores del pueblo,    curanderos que explotan la buena fe innata en los hombres para curar enfermedades    con una mezcla de remedios emp&iacute;ricos, y de f&oacute;rmulas religiosas    o m&iacute;sticas que constituyen una verdadera medicina de imaginaci&oacute;n;    como son ejemplos el tratamiento de la erisipela rezando oraciones y haciendo    cruces sobre la parte enferma, las variadas curaciones de Lourdes, pregonadas    en todos los tonos, y, entre nosotros, no ha mucho, los supuestos prodigios    del famoso chino Chambombian, y m&aacute;s recientemente <I>la vieja de Jiquiabo,    </I>campesina ignorante, que con ciertos misterios y compresitas sacadas de    <I>camisa de hombre </I>y, aplicada sobre la parte enferma, lleg&oacute; a adquirir    gran celebridad en C&aacute;rdenas en 1883; y en fin tantos otros curanderos    y adivinos que aparecen y desaparecen como el flujo del mar, que viven de los    desahuciados, que, aunque no sean ignorante, en la desesperaci&oacute;n de su    grave enfermedad y en la cr&eacute;dula sencillez de su cerebro, buscan en lo    incierto lo que la ciencia positiva se declara impotente a curar. Justo es confesar    que en ciertas enfermedades esa medicina supersticiosa ha obtenido sorprendentes    curaciones al ben&eacute;fico y poderoso influjo de imaginaciones exaltadas    por la fe en la curaci&oacute;n; especialmente cuando esta medicina no cient&iacute;fica    reviste la forma religiosa suele dar buenos resultados, porque es m&aacute;s    eficaz la fe religiosa; y yo en muchos casos la considero beneficiosa por cuanto    puede proporcionar alivio y consuelo a los que sufren de afecciones cr&oacute;nicas    e incurables hoy por hoy, y por eso esta terap&eacute;utica es perpetua, y creo    que existir&aacute; necesariamente en parte mientras la medicina no haya alcanzado    su perfecci&oacute;n. Ya los modernos estudios de sugesti&oacute;n han revelado    el secreto de esas curaciones misteriosas, y revestido aqu&eacute;llos de car&aacute;cter    cient&iacute;fico disminuir&aacute;n si no har&aacute; desaparecer totalmente    el charlatanismo, gracias tambi&eacute;n al concurso de la gradual ilustraci&oacute;n    de las masas. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Yo estoy adem&aacute;s    persuadido de que tanto aquellos sacerdotes de los pueblos primitivos, como    nuestros actuales curanderos, obraban generalmente de buena fe, y por lo tanto,    a mi juicio la palabra <I>supercher&iacute;a </I>est&aacute; mal empleada. Ellos    estaban pose&iacute;dos de la bondad de los medios que conoc&iacute;an y explotaban,    del mismo modo que los sabios antiguos creyeron y afirmaron que la tierra era    plana, y tantos otros errores que el tiempo se ha encargado de destruir. Pero    esta medicina supersticiosa a que me refiero tiene un fondo de verdad que le    da vida y la ha hecho tan antigua como la raza humana; pero somos impotentes    a destruir el falso ropaje que la reviste, porque en nuestra medicina hay todav&iacute;a    muchos puntos oscuros, que hacen a veces inciertos sus resultados, y que facilitan    ese aparato misterioso que es del resorte de los charlatanes h&aacute;biles.    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Por consiguiente,    lejos de ver un tono depresivo en las palabras del hermano <em>Roman</em>, las considero    como puramente descriptivas, que en t&eacute;rminos parecidos pudieran aplicarse    a los antiguos babilonios, a los egipcios, o a los griegos. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#171;Cuando alguno    enferma se le lleva al Buchu-itihu, que es el susodicho m&eacute;dico. Se preparan    con ayuno, pues deben &eacute;l y el enfermo estar ayunos al principiar la ceremonia;    el m&eacute;dico que asiste al enfermo se purga simult&aacute;neamente con el    paciente; aspiran el polvo de <I>cojoba<SUP>2</SUP> </I>por la nariz hasta embriagarse    que no pueden darse de s&iacute; cuenta; pronuncian palabras extra&ntilde;as    dirigidas a los <I>sem&iacute;es </I>que les contestan sobre las causas de la    enfermedad, y siempre atribuyen &eacute;stas a aqu&eacute;llos. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>&#187;De lo    que hacen los Buchu-itihu. </I>Cuando van a visitar a un enfermo, antes de salir    de sus casas sacan del fondo de sus cazuelas el tizne o el polvo de carb&oacute;n    vegetal y se cubren de negro el rostro, y as&iacute; dan la consulta; enseguida    toman unos huesecillos o carne, lo envuelven en algo, y se lo ponen en la boca.    Ya purgado el enfermo entra en la casa otra vez el m&eacute;dico, y se sienta    delante de &eacute;l, solo: antes salen de la casa los ni&ntilde;os para que    no interrumpan, y quedan una o dos personas principales. Cuando est&aacute;    solo, toma algunas hojas de la yerba de la <I>gioia<SUP>3</SUP> </I>la hoja    grande por lo com&uacute;n; agregan otra de una cebolla de medio cuartillo de    largo, la mojan hasta formar una pasta y la ponen por la noche en la boca, lo    que les sirve de vomitivo arrojando lo<B> </B>que han comido. Cantan entonces    y beben del jugo susodicho encendiendo una antorcha. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#187;Descansando    algunos instantes el m&eacute;dico se levanta y dirige hacia el enfermo que    est&aacute; sentado solo en medio de la habitaci&oacute;n, y lo rodea o gira    a su alrededor dos veces, seg&uacute;n quiere; y le coje las piernas palp&aacute;ndole    de la cintura a los pies; y lo estira con fuerza como si quisiera arrancarlo    de su lugar; esto terminado sale de su habitaci&oacute;n y cierra tras s&iacute;    la puerta. Le habla desde afuera as&iacute;: <I>Vete para la monta&ntilde;a    o al mar, donde quisieres; </I>se vuelve al lado inverso poni&eacute;ndose las    manos juntas; sopla como por una cerbatana, y col&oacute;case ambas manos sobre    la boca que cierra; sus manos tiemblan enseguida como si tuviera gran fr&iacute;o;    sopla sobre sus manos y recoge el aliento como si sorbiera la m&eacute;dula    de un hueso. Luego aspira al enfermo en el cuello, o en el est&oacute;mago,    en las espaldas, mejillas, el seno, en el vientre y partes en general del cuerpo.    Concluido lo cual, se saca de la boca lo que dijimos al principio que se meti&oacute;    en ella; si es comestible le dice: <I>Ya ves lo que te hab&iacute;a hecho da&ntilde;o    en tu cuerpo de donde te lo he sacado; advierte que ha salido de donde tu sem&iacute;    lo hab&iacute;a colocado; porque no le rezabas u orabas, ni puesto ni hecho    altar, ni sacrificado nada. </I> </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#187;Si es una    piedra, le dice: <I>Cons&eacute;rvala muy cuidadosamente. </I>Suponen que esas    piedras son muy &uacute;tiles en los partos de las mujeres; las guardan como    cosa preciosa envueltas en algodones, y les ofrecen manjares de lo que comen    como a sus mismos sem&iacute;es dom&eacute;sticos. Los grandes d&iacute;as festivos    son los se&ntilde;alados para ofrecerles mucha comida, como pescado, carne,    pan y otras cosas. Lo colocan todo en la casa del sem&iacute; y recogen al d&iacute;a    siguiente lo que no ha comido; siendo as&iacute;, Dios nos ayude, que el sem&iacute;    es cosa inerte, como hecho de piedra y madera.&#187; </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Aquellos sacerdotes    empleaban en sus pr&aacute;cticas m&eacute;dicas ese aparato para impresionar    la imaginaci&oacute;n de sus enfermos; y aunque esta ceremonia aparece maliciosa,    yo creo que los pacientes ni sus m&eacute;dicos ver&iacute;an en ella m&aacute;s    que el &uacute;nico medio de calmar la irritaci&oacute;n de los dioses airados    contra la maldad de los hombres. En los primeros tiempos de </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">nuestra raza se    hac&iacute;an pr&aacute;cticas id&eacute;nticas, y a&uacute;n hoy existe en    el vulgo la creencia de que muchas enfermedades son castigos del cielo. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Las enfermedades    a que se alude en estos p&aacute;rrafos, deb&iacute;an probablemente ser ligeras,    puesto que se dice que el enfermo se sentaba en medio de la habitaci&oacute;n,    y que el m&eacute;dico le ordenaba ir a la monta&ntilde;a o al mar. Y en cuanto    a obsequiar con alimentos delicados a los sem&iacute;es, recuerdo que algunos    historiadores refieren que una costumbre igual exist&iacute;a entre los antiguos    griegos en la &eacute;poca en que sus sacerdotes eran los que ejerc&iacute;an    la medicina. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Y en fin, respecto    al valor que daban a esas piedras en los partos, es una creencia semejante a    la que entre nosotros concede el vulgo a la intervenci&oacute;n de San Ram&oacute;n    Nonato con el mismo objeto, de Santa Luc&iacute;a en las enfermedades de los    ojos, y tantos otros especialistas de orden divino que llenan el cuadro de la    patolog&iacute;a m&iacute;stica. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Al establecer estas    comparaciones es mi intenci&oacute;n poner de relieve que en sus or&iacute;genes    la medicina ha sido id&eacute;ntica en todos los pueblos, y que, a&uacute;n    en aquellos que alcanzan mayor grado de civilizaci&oacute;n, se incrustan en    la ignorancia de las clases inferiores mil supersticiones y creencias err&oacute;neas    que solo dif&iacute;cilmente combaten los seres privilegiados de la ciencia.    En la medicina es m&aacute;s re&ntilde;ida la lucha entre el saber y la ignorancia.    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>&#171;C&oacute;mo    los dichos m&eacute;dicos suelen equivocarse. </I>Cuando han terminado todas    sus pr&aacute;cticas los m&eacute;dicos, y el enfermo se muere, si tienen muchos    parientes o el se&ntilde;or de pueblos y poderoso se investiga la conducta del    Boit&iacute;o; porque los que quieren perseguirles y hacerles mal lo verifican    as&iacute;. Para saber si el enfermo ha muerto por culpa del m&eacute;dico por    falta de dieta como le previno, toman una yerba llamada <I>gueyo </I>que tiene    las hojas gruesas y largas, que tambi&eacute;n llaman <I>sacon. </I>Toman el    jugo de las hojas, cortan al muerto las u&ntilde;as y cabellos de la frente;    lo reducen a polvo entre dos piedras y lo mezclan con el jugo de la yerba para    que lo beba el muerto; se le echa por la boca o la nariz. Entonces se le pregunta    al muerto si observ&oacute; el precepto de la dieta. Esta pregunta la repiten    muchas veces hasta que contesta claramente como si estuviera vivo; y viene a    satisfacer las preguntas diciendo que &eacute;l boit&iacute;o no cumpli&oacute;    con su dieta y fue causa de su muerte por la inobservaci&oacute;n: y luego mandan    que pregunte al m&eacute;dico, pues tan claro lo culpa el<I> </I>muerto. Enseguida    entierran de nuevo al difunto. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#171;Usan otro    medio de investigaci&oacute;n a veces, que es haciendo un gran fuego como para    formar carb&oacute;n, y cuando la madera est&aacute; en brasas, ponen al difunto    sobre el brasero y lo cubren con tierra, como para hacer carb&oacute;n, y all&iacute;    lo dejan por un t&eacute;rmino voluntario. Hacen las mismas preguntas y responde:    <I>que nada sabe; </I>se repite hasta diez veces despu&eacute;s de que habl&oacute;,    <I>si est&aacute; muerto, </I>pero no responde a esas diez interpelaciones.    </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#171;De <I>como    se vengan los parientes cuando el muerto responde des</I>pu&eacute;s <I>de tomar    el brebaje. </I>Los parientes se re&uacute;nen en espera del boit&iacute;o,    al que dan una paliza que le quiebra las piernas, los brazos y rompen la cabeza:    queda al parecer molida, en la persuasi&oacute;n de haberlo matado. Creen que    por la noche vienen culebras de todas clases, blancas, negras, verdes <I>y </I>de    otros muchos colores, que lamen las contusiones y fracturas al m&eacute;dico.    Dura esto dos o tres d&iacute;as, al cabo de los cuales el m&eacute;dico se    levanta, y marcha alegremente para su casa. Los que lo encuentran le preguntan:    <I>&#191;no hab&iacute;as muerto? </I>Y &eacute;l contesta: <I>los sem&iacute;es    </I>en <I>forma de culebra me han socorrido. </I>Los parientes del difunto montan    en c&oacute;lera, pues lo creyeron muerto; se desesperan y procuran por hacerlo    morir, y si pueden atraparlo le sacan los ojos y lo castran, porque creen que    es preciso esto &uacute;ltimo para hacer morir a un m&eacute;dico.&#187; </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>&#171;Lo que    hacen para saber lo </I>que <I>quieren de los </I>que <I>queman y c&oacute;mo    se vengan entonces. </I>Cuando descubren el fuego, si el humo se eleva hasta    el cielo, perdi&eacute;ndose de vista, <I>y </I>desciende y entra en la casa    del m&eacute;dico; &eacute;ste, si no observ&oacute; la dieta, cae enfermo a    su vez, se cubre de &uacute;lceras, y pierde la piel a pedazos: es la se&ntilde;al    de que no se abstuvo y la raz&oacute;n de que muriera el enfermo.&#187; </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">De esta descripci&oacute;n    se desprende que era bien triste la condici&oacute;n de los m&eacute;dicos siboneyes.    En<I> </I>caso de muerte, los parientes del difunto ten&iacute;an derecho a    juzgar la conducta del boit&iacute;o, para averiguar la culpabilidad que tuviese    en el desenlace fatal; y por la naturaleza de la ceremonia acostumbrada, quedaba    el m&eacute;dico a merced de las arbitrarias decisiones de sus jueces, que,    por ser partes interesadas, les infligir&iacute;an ordinariamente las penas    m&aacute;s severas; o en raz&oacute;n directa del aprecio en que tuvieron al    difunto; as&iacute; es que refiere el hermano Rom&aacute;n que llegaban al extremo    de sacarles los ojos y de castrarlos, para que murieran de esta operaci&oacute;n    que el pueblo cre&iacute;a necesaria para matar a un m&eacute;dico. Dice, de    que en otras ocasiones les romp&iacute;an los huesos a palos, pero yo no comprendo    qu&eacute; clase de fracturas ser&iacute;an esas que curaban radicalmente al    tercer d&iacute;a, o si eran simplemente contusiones exageradas por el narrador.    En fin, cre&iacute;an los siboneyes que en caso de culpabilidad sufr&iacute;a    el m&eacute;dico un castigo sobrenatural que cubr&iacute;a su cuerpo de &uacute;lceras    graves. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En<I> </I>diversos    pueblos b&aacute;rbaros existi&oacute; tambi&eacute;n la costumbre de castigar    a los m&eacute;dicos cuando mor&iacute;a el enfermo. Malte-Brun, en su Geograf&iacute;a    Universal, refiere que los m&eacute;dicos de una tribu de la Am&eacute;rica    del Sur tan luego como declaraban muerto al paciente, ten&iacute;an que huir    acosados por las pedradas que le lanzaban los parientes y amigos del finado.    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En el curso de    esta historia se dice que la medicina de los siboneyes era de car&aacute;cter    religioso, y que la ejerc&iacute;an los behiques y boit&iacute;os. Los historiadores    de Indias convienen en que los <I>behiques </I>o <I>bohiques </I>eran los sacerdotes,    y los <I>boit&iacute;os, </I>que eran los m&eacute;dicos, tambi&eacute;n se    hallaban revestidos de la autoridad sacerdotal, aunque deb&iacute;a ser en ellos    secundaria y casi de invocaci&oacute;n para obtener las curaciones. Solo as&iacute;,    es decir, juzg&aacute;ndolos m&aacute;s bien como profanos, se comprende que    el pueblo se atreviese a castigarlos, pues no es razonable suponer que en esas    sociedades de organizaci&oacute;n teocr&aacute;tica, los sacerdotes pudieran    ser juzgados por el pueblo que era esclavo de sus voluntades, mientras que s&iacute;    pudieran serlo, otros m&eacute;dicos de categor&iacute;a inferior, que tal vez    estar&iacute;an en m&aacute;s &iacute;ntimo contacto con el enfermo, sobre los    cuales se concibe que recayera toda la c&oacute;lera de los familiares, pero    nunca sobre sus sacerdotes, los behiques, o m&eacute;dicos superiores o consultores.    </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>&#171;De qu&eacute;    modo hacen y conservan los sem&iacute;es de piedra o de madera. </I>Los que    se forman de madera se hacen as&iacute;: cuando un caminante nota removidas    las ra&iacute;ces de un &aacute;rbol, se detiene aterrorizado y pregunta lo    que es. El &aacute;rbol responde: <I>me llamo Boit&iacute;o y eso dice qui&eacute;n    soy. </I>Entonces el hombre busca un boit&iacute;o, le dice lo que ha pasado,    y el brujo o adivino corre al &aacute;rbol que ha hablado, se sienta debajo    de &eacute;l y hace <I>cojoba. </I>Hecha la cojoba se pone de pie d&aacute;ndole    los t&iacute;tulos de un gran se&ntilde;or, y le interroga de esta manera: <I>&#191;Dime    qui&eacute;n t&uacute; eres? &#191;y para qu&eacute; me has hecho llamar? &#191;Dime    si te corto y deseas venir conmigo? Si vienes conmigo &#191;c&oacute;mo quieres    que te lleve? Te har&eacute; casa con sus pertenencias. </I>El &aacute;rbol    convertido en sem&iacute; o diablo le contesta del modo que se le antoja; lo    corta o se observan sus mandatos. Le construye una casa y sus pertenencias,    y le hace la cojoba durante el a&ntilde;o; la cojoba es el sacrificio o culto    para rogarle o adorarle y comprenderle, para preguntarle y saber del sem&iacute;    lo que le conviene as&iacute; como para pedirle que lo enriquezca. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#187;Los sem&iacute;es    de piedra son de diferentes formaciones. Dicen unos que se hacen de los huesos    o cuerpos disecados de los muertos por los m&eacute;dicos, y los enfermos guardan    los mejores para hacer partear a las mujeres. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#187;Hab&iacute;a    un sem&iacute; llamado <I>Baidrama. </I>Cuando alguno enfermaba llamaba al boit&iacute;o    y le preguntaba de lo que proven&iacute;a la enfermedad; y les dec&iacute;an    que Baidrama lo enviaba a requerirlo porque no hab&iacute;a mandado de comer    a los que cuidaban su casa, y as&iacute; les trasmit&iacute;a el boit&iacute;o    lo que Baidrama les hab&iacute;a dicho.&#187; </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En esta parte que    es una mezcla de medicina y religi&oacute;n, habla el hermano Rom&aacute;n del    descubrimiento de un sem&iacute; y de la ceremonia que deb&iacute;a practicar    el boit&iacute;o que aqu&iacute; aparece como sacerdote guardi&aacute;n de los    sem&iacute;es, para trasladarlo a su casa o templo. Se refiere luego en particular    a un sem&iacute; llamado <I>Baidrama </I>y tambi&eacute;n <I>Buja </I>y <I>Aiba,    </I>que deb&iacute;a ser probablemente el dios de la salud, del que eran int&eacute;rpretes    los boit&iacute;os, y al que todo el pueblo estaba obligado a ofrecerle alimento,    so pena de perder su gracia y enfermarse el que no lo hac&iacute;a. </font>     <P>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Por toda esta larga    relaci&oacute;n se ve cuan atrasados estaban en conocimientos m&eacute;dicos    nuestros siboneyes. Sobre <I>anatom&iacute;a </I>no se hace m&aacute;s alusi&oacute;n    que a las regiones superficiales de las partes del cuerpo, sin entrar en detalles    de ninguna especie, ni nombrar ning&uacute;n &oacute;rgano m&aacute;s profundo    que la piel, a no ser el test&iacute;culo, &uacute;nico a que se alude, el cual    bien puede considerarse como externo, y de cuya organizaci&oacute;n deb&iacute;an    tener idea por cuanto acostumbraban a practicar la castraci&oacute;n. Sab&iacute;an    que el cuerpo estaba sostenido por el esqueleto &oacute;seo, limit&aacute;ndose    a saber que exist&iacute;an los huesos, sin que se nos haya trasmitido una relaci&oacute;n    completa de sus conocimientos osteol&oacute;gicos. Conoc&iacute;an la carne    en masa, pero ignoraban o por lo menos nada se dice que conocieran los m&uacute;sculos.    Un silencio completo reina respecto a los aparatos digestivo, circulatorio,    respiratorio, y sistema nervioso, y en fin a todas las partes profundamente    situadas. Su anatom&iacute;a se reduc&iacute;a por consiguiente al conocimiento    de las partes que son visibles y tangibles, y a&uacute;n &eacute;stos eran conocimientos    de disposici&oacute;n pero no de estructura. (<a href="#f2">Figura 17</a>).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>       <br>   </font>      <P align="center"><img src="/img/revistas/his/n104/f0210104.gif" width="513" height="1375"><a name="f2"></a>      
<P>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Su <I>fisiolog&iacute;a    </I>era tan rudimentaria como su anatom&iacute;a. Se limitaba su saber en dicha    ciencia al grosero del funcionamiento de los ojos, por cuanto empleaban como    castigo su destrucci&oacute;n, y se trasluce que tambi&eacute;n deb&iacute;an    conocer las funciones del test&iacute;culo, porque se val&iacute;an igualmente    de la castraci&oacute;n como castigo, pero con la creencia err&oacute;nea de    que este &oacute;rgano era esencial para la vida de ciertas personas, seg&uacute;n    se ha dicho en un p&aacute;rrafo de la relaci&oacute;n que hemos trascrito.    Es probable que supieran que la integridad de los huesos de los miembros era    necesaria para ejecutar los movimientos de locomoci&oacute;n, porque se dice    que romp&iacute;an en ciertos casos los huesos de las piernas y de los brazos    a los m&eacute;dicos, que quedaban as&iacute; postrados sin poder moverse durante    tres d&iacute;as, sin embargo de que ya m&aacute;s arriba hemos expuesto nuestras    dudas sobre este particular; as&iacute; es que de esa misma aseveraci&oacute;n    se desprende cuan imperfectos eran los conocimientos de los indios sobre la    regeneraci&oacute;n del hueso. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">No dudo que tambi&eacute;n    conocieran las funciones del o&iacute;do, olfato, gusto y tacto, porque estos    son conocimientos generales a todos los hombres y de constante aplicaci&oacute;n    al mundo exterior en todas las circunstancias de la vida. </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Los siboneyes pose&iacute;an    algunos mayores, aunque imperfectos, conocimientos de <I>patolog&iacute;a. </I>La    voz <I>axe, </I>seg&uacute;n Bachiller, significaba algunas veces enfermedad,    aunque su acepci&oacute;n general era del tub&eacute;rculo comestible llamado    &ntilde;ame. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Conoc&iacute;an    las contusiones, heridas y &uacute;lceras, y de estas &uacute;ltimas, una de    forma grave, que cubr&iacute;a todo el cuerpo y hac&iacute;a caer la piel,    aunque en este punto debe haber exageraci&oacute;n, m&aacute;xime cuando a esta    enfermedad se atribu&iacute;a un origen divino. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La embriaguez por    el tabaco no solo era frecuente sino que abusaban de ella, pues era una pr&aacute;ctica    corriente en el m&eacute;dico y su enfermo al principio de la curaci&oacute;n.    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Nuestros indios    designaron con el nombre de <I>caracol </I>a una enfermedad que, seg&uacute;n    se refiere, era semejante a la sarna y que pon&iacute;a las manos &aacute;speras.    En una f&aacute;bula de su mitolog&iacute;a se alude a la necesidad que tuvieron    los primeros moradores de valerse de estos hombres de manos &aacute;speras,    para retener a los seres fant&aacute;sticos de los que luego salieron las mujeres,    los cuales se deslizaban de entre las manos de los otros hombres no enfermos    que quer&iacute;an aprisionarlos. No sabemos a cual enfermedad de las nuestras    corresponder&iacute;a o se aproximar&iacute;a esta que nos ocupa, por ser incompletos    los caracteres que se les asignan. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">No debemos pasar    en silencio la <I>s&iacute;filis, </I>cuyo origen tantas veces se ha atribuido    al pueblo americano. Sin embargo, las vivas discusiones sostenidas sobre este    particular han juzgado la cuesti&oacute;n favorablemente para el Nuevo Mundo.    Por lo tanto, evitaremos la enojosa repetici&oacute;n de este punto hist&oacute;rico,    y no combatiremos con muchos argumentos la opini&oacute;n del origen americano    de la s&iacute;filis, basada en la coincidencia de la propagaci&oacute;n epid&eacute;mica    de esta enfermedad en Europa con el descubrimiento de la Am&eacute;rica. Basta    recordar que desde el siglo XIII se escribi&oacute; sobre ella en Italia, y    que desde mediados del siglo XV ya era all&iacute; conocido el <I>mal franc&eacute;s    </I>y la virtud que ten&iacute;a el mercurio para curarlo. Pero hay adem&aacute;s    un hecho que es decisivo: en marzo de 1493, pocos d&iacute;as despu&eacute;s    del regreso de Col&oacute;n en su primer viaje de las Indias reci&eacute;n descubiertas,    al puerto de Palos, se orden&oacute; en Par&iacute;s, mediante preg&oacute;n,    <I>que</I> <I>todos los enfermos de s&iacute;filis salieran in continenti de    la ciudad. </I>Esta medida revela que la enfermedad hab&iacute;a tomado grandes    proporciones en aquella capital, y es claro que para llegar a ese extremo deb&iacute;a    existir desde mucho tiempo antes en Francia, puesto que esta afecci&oacute;n    es m&aacute;s lenta en su desarrollo y propagaci&oacute;n que la mayor parte    de las epidemias conocidas. As&iacute; es, que de todos modos ser&iacute;a imposible    creer que en pocos d&iacute;as, con las malas comunicaciones de aquella &eacute;poca,    hubiese salvado la distancia de Palos a Par&iacute;s para mostrarse epid&eacute;micamente    en esta &uacute;ltima ciudad. Muchas otras pruebas pudieran alegarse sobre el    origen europeo, y tal vez asi&aacute;tico y antiqu&iacute;simo de la <I>s&iacute;filis</I>,    pero las ya expuestas son suficientes para convencernos de que dicha enfermedad    no es procedente de la Am&eacute;rica. </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Ninguna menci&oacute;n    hacen los historiadores del conocimiento que tuvieran los siboneyes de las fiebres    y otras afecciones comunes, que exist&iacute;an en esta regi&oacute;n, y que    desde el principio castigaron a los conquistadores espa&ntilde;oles; pero atribuyo    la deficiencia de datos sobre estos particulares a que ninguno de los narradores    de la conquista se ocup&oacute; de medicina m&aacute;s que incidentalmente,    y cuando lo hac&iacute;an fue siempre de un modo imperfecto. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><em>Oviedo</em> refiere    que abundaban tanto las <I>niguas </I>(<em>Pulex penetrans</em>) en los primeros tiempos    de la llegada de los espa&ntilde;oles, que, en los hombres que no se cuidaban    de ellas, propagaban con tal abundancia que los atacados se quedaban tullidos    y mancos para siempre. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><em>Las Casas</em> dice    de igual modo que los indios sufr&iacute;an de la enfermedad parasitaria debida    al <I>piojo </I>(<em>Pediculus capitis</em>) pero sin se&ntilde;alar si fue o no introducido    por los conquistadores, lo que era f&aacute;cil, pues sabemos que desde antiguo    exist&iacute;a en Europa. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La <I>terap&eacute;utica    </I>de los siboneyes se reduc&iacute;a al conocimiento de las propiedades narc&oacute;ticas    del tabaco, que usaban frecuentemente para embriagar a los enfermos. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Pero la medicaci&oacute;n    que casi exclusivamente usaban era la antiflog&iacute;stica: sangr&iacute;as    y evacuantes. Cuando se solicitaban los servicios de un m&eacute;dico, empezaba    &eacute;ste por administrar un purgante a su enfermo, y despu&eacute;s el vomitivo    usual, y en fin, una serie de manipulaciones que tambi&eacute;n figuraban como    medios terap&eacute;uticos destinados a influir sobre la imaginaci&oacute;n    de los enfermos. </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">No sabemos que    sustancia usaban como purgante, pues no tenemos en este concepto al tabaco,    como indica alg&uacute;n escritor. Para vomitivo empleaban una mezcla de tabaco    y una especie de cebolla machacados; y a&ntilde;ade el hermano <em>Rom&aacute;n</em>  que con el mismo fin usaron una yerba sagrada que llamaban <I>gueyo. </I>Tal    vez esta planta no ser&iacute;a otra que el tabaco, que es en primer t&eacute;rmino    vomitivo, y no purgante como ha dicho el Sr. <em>Bachiller</em>. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La planta sagrada    cuyo uso ense&ntilde;&oacute; Bohito II, se nombraba <I>gueyo, </I>ahora bien,    como sabemos que de todos los vegetales que conoc&iacute;an los indios al descubrirse    la Am&eacute;rica era el tabaco, el m&aacute;s importante por sus diversas propiedades,    y como se dice adem&aacute;s que se empleaba en las pr&aacute;cticas religiosas,    bien pudiera ser que <I>gueyo </I>fuera el nombre sagrado de la planta, o la    planta viva mientras que por <I>tabaco </I>designasen las hojas secas de esta    yerba destinadas a quemarse, as&iacute; como el instrumento con que aspiraban    su humo, y por &uacute;ltimo, <I>cojoba </I>era la bebida ,hecha con zumo de    las hojas verdes de tabaco, que ofrec&iacute;an a los sem&iacute;es para tenerlos    propicios, y que con tanta frecuencia figuraba en sus pr&aacute;cticas religiosas    y m&eacute;dicas. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Deb&iacute;an tambi&eacute;n    usar el tabaco como sudor&iacute;fico, puesto que goza de esta propiedad casi    a la misma dosis en que es vomitivo. Usaban adem&aacute;s como medicamento la    <I>jagua </I>(<em>Genipa americana. L.</em>) pero sin indicar su acci&oacute;n sobre    el organismo. Actualmente se le conceden propiedades resolutivas; muy &uacute;tiles,    seg&uacute;n <em>Pichardo</em>, contra las heridas, lobanillos, y otras afecciones. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Pero el principal    medio terap&eacute;utico de que dispon&iacute;an era el empleo del agua fr&iacute;a,    hasta tal punto que el P.<em> Las Casas</em> dice que: &#171;en enfermando la persona,    mujer o hombre, si estaba muy mala, la sacaban de la casa los parientes y deudos,    y la pon&iacute;an cerca de all&iacute; en el monte; all&iacute; le pon&iacute;an    algunos jarros de agua, y otras cosas de comer, sin que con ella estuviese persona    alguna. Creo que la requer&iacute;an de cuando en cuando y la lavaban, porque    por principal medicina usaban lavar los enfermos, aunque quisiesen espirar,    con agua fr&iacute;a, lo cual, o hac&iacute;an la continua costumbre que ten&iacute;an    cada hora, estando sanos, por limpieza lavarse, o por superstici&oacute;n, creyendo    que el agua ten&iacute;a virtud de limpiar los pecados y dar     <br>   sanidad corporal.&#187; En fin, la cirug&iacute;a era practicada por los siboneyes    en ciertos casos. Carec&iacute;an de instrumentos especiales para hacer las    operaciones; as&iacute; para practicar la que entre ellos era m&aacute;s com&uacute;n,    la sangr&iacute;a, se val&iacute;an de las p&uacute;as del maguey. No se indica    en qu&eacute; parte del cuerpo hac&iacute;an la sangr&iacute;a, pero si se afirma que    era de un uso frecuente. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Ning&uacute;n detalle    nos ha llegado tampoco sobre el modo que ten&iacute;an de sacar los ojos, y    de hacer la castraci&oacute;n; pero suponemos que la primera de estas operaciones    ser&iacute;a un vaciamiento de alg&uacute;n modo grosero y la segunda se har&iacute;a    por corte y magullamiento con un cuchillo de piedra m&aacute;s o menos afilado.    Como estas dos operaciones se realizaban en el concepto de penas, probablemente    ning&uacute;n tratamiento post-operatorio se aplicar&iacute;a a los pacientes.    Y, para terminar con lo que se refiere a la cirug&iacute;a, recordar&eacute;    que en la mitolog&iacute;a de Hait&iacute; se dice que la mujer <I>Tauhuana    </I>muri&oacute; de un parto, y que le abrieron el vientre y le extrajeron cuatro    gemelos. Esta f&aacute;bula nos induce a creer que alguna vez se practicar&iacute;a    la operaci&oacute;n ces&aacute;rea. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Pero generalmente    las mujeres indias par&iacute;an con tan sorprendente facilidad que el P. <em>Las    Casas</em> afirmaba que: &#171;era cosa maravillosa con cuan poca dificultad y dolor    par&iacute;an, casi no hac&iacute;an sentimiento alguno m&aacute;s de torcer    un poco el rostro, y luego, que estuviesen trabajando y ocupadas en cualquier    oficio, lanzaban el hijo o hija y luego lo tomaban y se iban y lavaban a la    criatura, y a s&iacute; mismas, en el r&iacute;o; despu&eacute;s de lavadas    daban leche a la criatura, y se tornaban al oficio y obra que hac&iacute;an.&#187;    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Mayores noticias    nos han trasmitido los historiadores sobre la <I>higiene </I>de los indios.    Nos dicen que los siboneyes eran sangu&iacute;neos, alegres y amorosos, ben&eacute;volos,    dulces y benignos; y a&ntilde;ade el P. <em>Las Casas</em>, que de buena memoria y rica    fantas&iacute;a, cualidades que atribuye a la influencia de un clima siempre    templado, y a las costumbres morigeradas de aquel pueblo primitivo. As&iacute;    no es extra&ntilde;o que alcanzara una edad avanzada, habiendo &eacute;l visto    muchos ancianos de m&aacute;s de ochenta a&ntilde;os. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Nos aseguran que    se recortaban el pelo, que se ba&ntilde;aban con frecuencia, y que se pintaban    en la piel flores, las mujeres; y dibujos variados los hombres; de color rojo    con las semillas de <I>bija </I>(<em>Bixa orellana</em>; L.), de negro con la <I>jagua,    </I>y as&iacute; con otras sustancias colorantes. Algunos autores suponen que    no se pintaban por vana ostentaci&oacute;n, sino para preservar su piel de las    picadas de los mosquitos y otros insectos chupadores. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Las mujeres se    casaban muy j&oacute;venes; eran de costumbres moderadas en sus relaciones con    el hombre, pero muy fecundas. <em>Las Casas</em> afirma que era general que tuviesen    muchos hijos, solo llev&aacute;ndose ellos un a&ntilde;o de diferencia que vio    a menudo partos gemelos, y refiere el caso de una mujer que tuvo cinco hijos    de un solo parto. Apenas par&iacute;an; lavaban a las criaturas <I>con agua    fr&iacute;a para que no se les endureciese el cuero, </I>costumbre que es de    una rigurosa buena higiene, as&iacute; como las mujeres reci&eacute;n paridas    se ba&ntilde;an tambi&eacute;n <I>en agua fr&iacute;a sin que les hiciese ning&uacute;n    da&ntilde;o. </I>Tambi&eacute;n se dice que durante la lactancia las mujeres    no ten&iacute;an contacto carnal, pero no es f&aacute;cil creer que as&iacute;    fuese, tanto por el instinto que lo ordena como por la abundancia de hijos que    ten&iacute;an. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Su alimentaci&oacute;n    era principalmente vegetal, de los que utilizaban el ma&iacute;z, la yuca de    que hac&iacute;an casabe, que a&uacute;n en nuestros d&iacute;as se consume    en el campo, y, en fin, diversas frutas. Entre las carnes consum&iacute;an la    de algunos reptiles, como la <I>iguana </I>(<em>Cyclura carinata</em>, Harlan), y de    algunas culebras y tortugas; y entre los mam&iacute;feros las de las <I>jut&iacute;as    </I>( Capromys), pero de todas las comidas animales prefieren los pescados,    consistiendo la principal ocupaci&oacute;n de los hombres en procurarse esta    clase de alimentos. Respecto a bebidas no conoc&iacute;an otra m&aacute;s que    el agua. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Entre los ejercicios    higi&eacute;nicos a que se dedicaban, conservadores de la robustez del cuerpo,    recordar&eacute; la caza y la pesca, as&iacute; como la nataci&oacute;n en cuyo    arte eran muy diestros; los <I>are&iacute;tos, </I>que eran sus bailes, a cuyos    ejercicios fueron en extremo aficionados, teniendo por &eacute;l tal pasi&oacute;n    que a menudo pasaban muchas horas seguidas bailando hasta quedar extenuados    de fatiga; y en fin, el juego de la pelota al que se entregaban cuando se reun&iacute;an    en la plaza p&uacute;blica. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Variados detalles    nos han dejado los escritores de aquella &eacute;poca sobre el destino que daban    los siboneyes a sus cad&aacute;veres. Ordinariamente los enterraban de un modo    an&aacute;logo al que usan los pueblos europeos. Cuenta <em>Las Casas</em> que los enterraban    en los montes; y <em>G&oacute;mara</em> a&ntilde;ade que los sentaban en la sepultura,    y les pon&iacute;an alrededor pan, agua, sal, frutas y armas. Practicaban la    incineraci&oacute;n de cad&aacute;ver de alg&uacute;n personaje cuando quer&iacute;an    averiguar la culpabilidad que en su muerte supon&iacute;an al boit&iacute;o,    del modo que se indica en los p&aacute;rrafos copiados de la relaci&oacute;n    del hermano <em>Rom&aacute;n Pane</em>. Por su parte, dice <em>Charlevoix</em>, que los indios    disecaban hasta dejar como momias los cad&aacute;veres de las personas principales,    y que sol&iacute;an conservar los huesos; pero no describe el modo que ten&iacute;an    de momificarlos. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Por esta descripci&oacute;n    quedamos persuadidos del gran respeto que ten&iacute;an por sus muertos. Enterraban    a las gentes del pueblo, pero a los cad&aacute;veres de sus caciques les reservaban    mejor destino: los disecaban y conservaban momificados, como objeto de veneraci&oacute;n    y para recuerdo de sus haza&ntilde;as. Nada he le&iacute;do, sin embargo, de    haberse descubierto o conservado hasta el presente alguna de esas momias, y    es sensible que de ellas no se hubiese hecho una detallada relaci&oacute;n y    comparaci&oacute;n con las de Egipto. Por eso me limito a reproducir la expresi&oacute;n    de Charlevoix sin concederle gran valor, puesto que no hay datos suficientes    para asegurar que los siboneyes conocieran las pr&aacute;cticas del embalsamamiento.    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Aqu&iacute; terminamos    el estudio hist&oacute;rico de la medicina de los primeros pobladores de esta    Isla<SUP>4</SUP> . </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La raza siboney    disminuy&oacute; r&aacute;pidamente desde el principio de la conquista angustiada    por los trabajos penosos a que la sujetaban los espa&ntilde;oles. Ya hoy puede    decirse que ha desaparecido a menos con su car&aacute;cter de originalidad,    no quedando m&aacute;s que algunos restos que aquella raza en el departamento    oriental; y con ella ha desaparecido el escaso grado de civilizaci&oacute;n    que alcanzaron, absorbida por otra muy superior que trajeron los europeos. </font>     <P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>*</sup> Discurso    de recepci&oacute;n en la Sociedad Antropol&oacute;gica le&iacute;do en la sesi&oacute;n    del d&iacute;a 4 de marzo de 1888.</font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>1</sup> Se    atribuye al P. <em>Las Casa</em> haber dado este nombre a nuestros indios, pero en la    edici&oacute;n de su obra que he consultado ni una sola vez he visto escrito    la palabra <i>Siboney</i>. </font>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>2</sup> La    planta tabaco, Nicotiana tabacum. </font>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>3</sup> Cree      <em>Bachiller</em> que esta palabra sea errata de cojoba escrita a la italiana <i>cojioba.</i>    </font>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>4</sup> Se    han consultado principalmente, para la redacci&oacute;n de este trabajo, las    publicaciones siguientes: </font>      <p align="left"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Fray    Bartolom&eacute; de Las Casas. </i>&quot;Historia de las Indias&quot;, edici&oacute;n    publicada en Madrid en 1876, por el Marqu&eacute;s de la Fuensanta del Valle    y D. Jos&eacute; Sancho Rayon. </font> </p>     <p align="left"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Colecci&oacute;n    <i>Rivadeneira</i>. &#171;Historiadores de Indias&#187; </font> </p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Pichardo</i>.    &#171;Diccionario de voces cubanas&#187; </font> </p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Bachiller    y Morales</i>. &#171;Cuba primitiva.&#187; </font> </p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Jullien</i>.    &#171;Enfermedades ven&eacute;reas&#187; </font> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
