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</front><body><![CDATA[ <div align="right">       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>ART&Iacute;CULO      DE OPINI&Oacute;N</b></font></p>       <p>&nbsp; </p> </div>     <p></p>     <p><font size="4"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Palabras    iniciales </font></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Initial Words</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">    <br>   <b>Guido Riccono, Daniela Perrotta y Judith Naidorf</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">    <br>   Los cambios por los que atraves&oacute; la regi&oacute;n latinoamericana luego    de la hegemon&iacute;a neoliberal de la d&eacute;cada de 1990 configuraron un    nuevo escenario y nuevos desaf&iacute;os para las agendas de cada pa&iacute;s    en materia de ciencia y sociedad. Espec&iacute;ficamente el &aacute;mbito de    las ciencias sociales es parte de un cambio que interpela y problematiza el    rol de los cient&iacute;ficos de diversas disciplinas que se abocan a su estudio,    as&iacute; como su relaci&oacute;n con el ambiente en el cual desarrollan sus    actividades. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El Estado -componente    inseparable del quehacer acad&eacute;mico- modific&oacute; su car&aacute;cter    y v&iacute;nculo con la ciencia de tal modo que hoy es muy dif&iacute;cil separar    los logros o avances cient&iacute;ficos del universo estatal. Opuesto a lo que    ocurr&iacute;a no hace mucho tiempo cuando grandes avances eran resultado de    un individuo o de un grupo que consegu&iacute;an financiamiento de manera privada,    a partir del comienzo del tercer milenio en Am&eacute;rica Latina la presencia    del Estado en materia cient&iacute;fica es insoslayable; se muestra con diversidad,    con &eacute;nfasis distintos conforme a cada pa&iacute;s, incluso con etapas    diversas de acuerdo con los elencos gobernantes pero todos con un denominador    com&uacute;n: el apoyo p&uacute;blico a la iniciativa cient&iacute;fica en institutos,    academias o universidades, promoviendo, entre otros aspectos, que el conocimiento    impacte sobre el ambiente en el que ha sido creado. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La sociedad, componente    natural del quehacer cient&iacute;fico, ha ido ocupando tambi&eacute;n un lugar    distinto, no &uacute;nicamente en las agendas estatales, sino en las propuestas    que nacen desde los &aacute;mbitos cient&iacute;ficos. Si hasta no hace mucho    la distancia entre el objeto de estudio y el observador estaba delineada por    una l&iacute;nea bien trazada, hoy forman parte de un mismo universo. La ciencia,    como parte de la sociedad, ha ido poco a poco asumiendo un compromiso con ella,    m&aacute;s all&aacute; del inter&eacute;s meramente acad&eacute;mico.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El cambio del Estado    y de la sociedad invita a reflexionar sobre el rol de la ciencia y su relaci&oacute;n    con ellos. Consideramos importante tomar en cuenta ciertos antecedentes, as&iacute;    como reflexionar acerca de las nuevas propuestas que han surgido. De esta conjugaci&oacute;n    entre la rica historia del pensamiento latinoamericano, nutrida de una necesaria    actualizaci&oacute;n, es que nos proponemos caracterizar el presente de las    ciencias sociales y sus desaf&iacute;os. Estos elementos configuran una l&iacute;nea    de estudio espec&iacute;fica que nos hemos propuesto abordar como una investigaci&oacute;n    colectiva, encaminada desde el grupo de trabajo &quot;Ciencia social politizada    y m&oacute;vil en y para una agenda latinoamericana de investigaciones orientada    a prioridades desde la universidad&quot;, auspiciado por el Consejo Latinoamericano    de Ciencias Sociales (CLACSO), e integrado por investigadores de Argentina,    Brasil, Bolivia, Guatemala, Honduras, M&eacute;xico, Cuba y Paraguay.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En las d&eacute;cadas    de 1950, 1960 y 1970, el compromiso con la sociedad por parte de los investigadores    respondi&oacute; a lo que se denomin&oacute; &quot;cientificismo&quot;, el ejercicio    acad&eacute;mico que se consideraba a s&iacute; mismo &quot;neutral&quot;, con    un supuesto car&aacute;cter universal y objetivo, desprovisto de las pasiones    y las ideas pol&iacute;ticas. La matriz cientificista fue cuestionada en esos    a&ntilde;os como un dise&ntilde;o que terminaba por hacer ciencia leal al sistema    -como sosten&iacute;a Oscar Varsavsky desde Argentina-, y sobre todo al desarrollo    de las potencias imperialistas como grandes directoras de las agendas cient&iacute;ficas    latinoamericanas. La politizaci&oacute;n de la sociedad fue el factor determinante    en esta mutaci&oacute;n. Desde Latinoam&eacute;rica se gest&oacute; el concepto    de &quot;ciencia social politizada&quot;, inspirado en la Escuela de Pensamiento    Latinoamericano en Ciencia, Tecnolog&iacute;a y Desarrollo de las d&eacute;cadas    de 1950 y 1970 (la Escuela, en adelante) como praxis de la actividad acad&eacute;mica    en la regi&oacute;n, propugnando que esa praxis fuera consciente de la realidad    que viv&iacute;a la regi&oacute;n y opuesta al saber meramente academicista.    As&iacute;, la politizaci&oacute;n favoreci&oacute; la creaci&oacute;n de pensamiento    propio y cr&iacute;tico de las propuestas elaboradas desde Europa y Estados    Unidos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Aqu&iacute; nos    interesa rescatar este concepto en tanto ciencia vinculada con el compromiso    social y dispuesta a revisar metodol&oacute;gicamente los par&aacute;metros    que forman parte del edificio cient&iacute;fico en funci&oacute;n del cambio    social. Es que la &uacute;nica manera de modificar la forma de hacer ciencia    es revisando los objetivos primarios que motivan la acci&oacute;n. Ante la pregunta    &iquest;ciencia para qu&eacute;?, respondemos: para el cambio social. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">As&iacute;, arribamos    al otro concepto que forma parte del edifico metodol&oacute;gico que nos hemos    propuesto revisar y recrear. La actividad cient&iacute;fica, como acci&oacute;n    consciente destinada a un fin espec&iacute;fico, generalmente culmina su incumbencia    con el estudio de situaciones particulares. Sin embargo, desde hace algunos    a&ntilde;os cobr&oacute; vigencia la categor&iacute;a de &quot;movilidad del    conocimiento&quot;, que surge enmarcada en la discusi&oacute;n sobre la necesidad    de que las pol&iacute;ticas de investigaci&oacute;n en ciencias sociales se    ajusten a un nuevo requerimiento: contar con la producci&oacute;n de un tipo    de conocimiento de lo social &quot;listo para la acci&oacute;n&quot;. Esto implica    ir m&aacute;s all&aacute; de la tradicional etapa de difusi&oacute;n: ser&iacute;a    una funci&oacute;n adicional del investigador en ciencias sociales encontrar    caminos que enlacen la producci&oacute;n de conocimiento social con su utilizaci&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Desde el grupo    de trabajo, nos hemos propuesto identificar aspectos de una ciencia social politizada    y m&oacute;vil en Am&eacute;rica Latina. A continuaci&oacute;n, sintetizaremos    un recorrido que cada pa&iacute;s miembro del equipo realiz&oacute; de su caso    espec&iacute;fico. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Conviene aclarar    que queremos destacar la situaci&oacute;n de heterogeneidad persistente al interior    de la regi&oacute;n. Este elemento es relevante para comprender los dis&iacute;miles    marcos regulatorios dom&eacute;sticos y los ritmos diferenciados en la implementaci&oacute;n    de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sobre ciencia y tecnolog&iacute;a, en general,    y sobre la ciencia social en particular. En efecto, la situaci&oacute;n de la    mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses revisitados en el marco de nuestro grupo    de trabajo, para el periodo pos 2000, dan cuenta de la necesidad de revisar    el marco regulatorio para la ciencia y tecnolog&iacute;a, en general, poniendo    especial atenci&oacute;n a las ciencias sociales, mientras que aquellos pa&iacute;ses    que part&iacute;an de una situaci&oacute;n de ausencia de tal marco regulatorio    (Bolivia o Paraguay), se dieron a la tarea de encaminar su creaci&oacute;n.    Otros, han profundizado el modelo que ven&iacute;a gest&aacute;ndose desde la    d&eacute;cada de los a&ntilde;os noventa, siendo M&eacute;xico el caso paradigm&aacute;tico.    Por lo tanto, las l&iacute;neas que siguen pretenden esbozar a grandes trazos    un escenario de transformaci&oacute;n de las regulaciones en materia de ciencia,    destacando que no se pretende una generalizaci&oacute;n del conjunto latinoamericano.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el art&iacute;culo    referido a Argentina, de acuerdo con Naidorf, Perrotta, G&oacute;mez y Riccono,    primeramente encontramos una experiencia puntual de revitalizaci&oacute;n de    la Escuela. En el a&ntilde;o 2010, por Resoluci&oacute;n N.&deg; 881/10, se    cre&oacute; el Programa de Estudios sobre el Pensamiento Latinoamericano en    Ciencia, Tecnolog&iacute;a y Desarrollo en el Ministerio de Ciencia, Tecnolog&iacute;a    e Innovaci&oacute;n Productiva. El escenario pos 2000 plantea rupturas respecto    de la d&eacute;cada anterior (vale destacar que la crisis pol&iacute;tica, econ&oacute;mica    y social de diciembre de 2001 introdujo una ruptura, en tanto la oposici&oacute;n    al paradigma neoliberal fue generalizada en amplios sectores sociales). Como    se se&ntilde;ala en el art&iacute;culo de referencia, crisis, innovaci&oacute;n    y relevancia social son los tres elementos que marcan el desarrollo de la pol&iacute;tica    cient&iacute;fica desde el a&ntilde;o 2003. El hito de mayor relevancia en este    escenario es la creaci&oacute;n del ministerio antes citado en el a&ntilde;o    2007. Adem&aacute;s, el Programa Nacional de Popularizaci&oacute;n de la Ciencia    y la Innovaci&oacute;n (2013) busca profundizar el acercamiento de la ciencia    y la innovaci&oacute;n a la sociedad con el prop&oacute;sito de contribuir a    la apropiaci&oacute;n social del conocimiento y a la formaci&oacute;n de una    ciudadan&iacute;a responsable.?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Tambi&eacute;n    se destacan los convenios firmados por el Consejo Nacional de Investigaciones    Cient&iacute;ficas y Tecnol&oacute;gicas (CONICET) en torno a proyectos de investigaci&oacute;n    orientados (PIO), que cumplen con el prop&oacute;sito de promover una mayor    comprensi&oacute;n y atenci&oacute;n a las problem&aacute;ticas y desaf&iacute;os    que afronta el pa&iacute;s en las distintas dimensiones de su proceso de desarrollo.    Una tercera herramienta de pol&iacute;tica que destacamos son los proyectos    de desarrollo tecnol&oacute;gico y social (PDTS), surgidos en el a&ntilde;o    2012. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El trabajo sobre    Bolivia refiere un caso de construcci&oacute;n del andamiaje del sistema de    ciencia y tecnolog&iacute;a en el pa&iacute;s, que intenta combinar aspectos    centrales del proyecto pol&iacute;tico, basado en el principio del Buen Vivir,    con los par&aacute;metros centrales de la ciencia acad&eacute;mica. De acuerdo    con Camacho, Villegas y Mendiz&aacute;bal, se han encaminado diferentes pol&iacute;ticas    -cristalizadas en la sanci&oacute;n de leyes y la creaci&oacute;n de instituciones    rectoras para la ciencia y la tecnolog&iacute;a- vinculadas al Plan Nacional    del Desarrollo, que postula que la ciencia y la tecnolog&iacute;a han de tener    un papel articulador entre sectores -gestores de ciencia y tecnolog&iacute;a,    saberes locales y conocimientos ancestrales, y demandas de conocimiento-. En    este marco se ha formulado el Plan Sectorial de Ciencia y Tecnolog&iacute;a    con una visi&oacute;n situada en 2020, pero sin implementaci&oacute;n a la fecha.    Los autores alertan sobre que, pese a los esfuerzos, a&uacute;n se requiere    de la definici&oacute;n de una referencia general sobre la cual se construyan    las normativas espec&iacute;ficas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En lo que compete    al caso de Brasil, Monfredini, se&ntilde;ala que, efectivamente, desde el gobierno    de Lula Da Silva, las pol&iacute;ticas cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gicas    han dado un giro significativo. Se ha incorporado una bater&iacute;a de iniciativas    para su contribuci&oacute;n al desarrollo social y uno de los aspectos significativos    de las mismas es contar con pol&iacute;ticas de ciencia y tecnolog&iacute;a    para la inclusi&oacute;n social. En relaci&oacute;n con este &uacute;ltimo punto,    la Secretar&iacute;a Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a para la Inclusi&oacute;n    Social (SECIS), en su plan 2012-2015, se encuentra ejecutando acciones, principalmente    en el marco de dos planes: Programa de Ciencia, Tecnolog&iacute;a e Innovaci&oacute;n    y Programa de Comunicaciones para el Desarrollo, la Inclusi&oacute;n y la Democracia.    Los objetivos de los mismos pueden resumirse en: </font></p>     <p></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. Promover la    popularizaci&oacute;n de la ciencia, la tecnolog&iacute;a y la innovaci&oacute;n    y la mejora de la ense&ntilde;anza cient&iacute;fica.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. Promover la    ciencia, la tecnolog&iacute;a y la innovaci&oacute;n para la inclusi&oacute;n    productiva y el desarrollo social.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. Fomentar el    desarrollo de soluciones tecnol&oacute;gicas innovadoras para ciudades sostenibles.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4. Promover el    uso de bienes y servicios de comunicaci&oacute;n con &eacute;nfasis en las aplicaciones,    servicios creativos y contenido digital para mejorar el desarrollo econ&oacute;mico    y social del pa&iacute;s.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">    <br>   La situaci&oacute;n de Cuba se presenta en dos trabajos. En el primero Trist&aacute;,    I&ntilde;igo y Figuerola, destacan que hacia la primera mitad del siglo XX,    el avance se bas&oacute; en el trabajo de determinadas figuras en el marco de    unas pocas instituciones, sin alcanzar una verdadera comunidad cient&iacute;fica    en el campo. La Revoluci&oacute;n de 1959 permiti&oacute;, entonces, abrir una    oportunidad para que las ciencias sociales participaran en la definici&oacute;n    del proceso de transformaci&oacute;n social de la realidad cubana. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A partir de los    a&ntilde;os noventa, en el contexto de la ca&iacute;da de la Uni&oacute;n de    Rep&uacute;blicas Socialistas Sovi&eacute;ticas y el recrudecimiento del bloqueo    a la isla, se marc&oacute; un cambio en materia de pol&iacute;tica cient&iacute;fica,    reforzando su papel como manera de posicionar al pa&iacute;s de forma m&aacute;s    competitiva a partir de sus recursos cognoscitivos. En este marco se cre&oacute;,    en 1994, el Ministerio de Ciencia, Tecnolog&iacute;a y Medio Ambiente (CITMA),    as&iacute; como otras formas de orga-nizaci&oacute;n cient&iacute;fica como    instancias de di&aacute;logo entre las diferentes instituciones del pa&iacute;s    denominadas polos: el Polo Cient&iacute;fico del Oeste, dedicado a la biotecnolog&iacute;a    en salud, y el Polo de Ciencias Sociales y Humanidades. A partir del andamiaje    construido en esta d&eacute;cada, el nuevo milenio incorpora elementos diferenciadores    para las ciencias sociales a partir de la Resoluci&oacute;n 132 (Pol&iacute;tica    Cient&iacute;fica de las Ciencias Sociales y Human&iacute;sticas) del a&ntilde;o    2002, que propone el fomento de enfoques multidisciplinares, la promoci&oacute;n    de la investigaci&oacute;n-acci&oacute;n, y la introducci&oacute;n de resultados    a la pr&aacute;ctica social. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el segundo,    N&uacute;&ntilde;ez y Montalvo, presentan una evaluaci&oacute;n de la pol&iacute;tica    cubana de ciencia, tecnolog&iacute;a e innovaci&oacute;n (PCTI) en el periodo    1995-2010, y comentan el papel de las universidades en el sistema de innovaci&oacute;n,    a la luz del nuevo modelo econ&oacute;mico cubano. Apoyados en el an&aacute;lisis    de los resultados de esa pol&iacute;tica, enfatizan en la necesidad de dise&ntilde;ar    una nueva PCTI, que se apoye en nuevos enfoques conceptuales e incorpore las    caracter&iacute;sticas del nuevo escenario econ&oacute;mico y social de Cuba.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el caso de Guatemala,    Cajas destaca c&oacute;mo la soluci&oacute;n de problemas cient&iacute;ficos    y tecnol&oacute;gicos -ejemplificando su caso a partir del estudio del acceso    al agua- requiere de discusiones multidisciplinarias, en las que las ciencias    sociales desempe&ntilde;an un papel de relevancia, as&iacute; como de la participaci&oacute;n    de los diferentes actores involucrados (gobiernos, sociedad civil, sector privado,    cient&iacute;ficos, etc.). Destaca adem&aacute;s, que el marco de pol&iacute;ticas    cient&iacute;ficas y tecnol&oacute;gicas a&uacute;n no ha podido dar una respuesta    a este requerimiento y se&ntilde;ala que este tipo de acciones de vinculaci&oacute;n    se realizan, como es en su caso, a partir de decisiones de pol&iacute;tica de    instituciones universitarias. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La situaci&oacute;n    de Honduras, revisitada por Iriarte, da cuenta de que a pesar de la creaci&oacute;n    en el a&ntilde;o 2008 del Consejo Hondure&ntilde;o de Ciencia, Tecnolog&iacute;a    e Innovaci&oacute;n como &oacute;rgano rector de la promoci&oacute;n y coordinaci&oacute;n    de la actividad cient&iacute;fica, tecnol&oacute;gica y de innovaci&oacute;n,    este no ha logrado constituirse en una instituci&oacute;n gravitante, ni ha    marcado agenda e, incluso, ha tenido una importancia cambiante seg&uacute;n    los vaivenes gubernamentales del pa&iacute;s. Tampoco existe un plan nacional    de desarrollo de la ciencia y la tecnolog&iacute;a capaz de formular metas y    acciones a corto, mediano y largo plazos. Sin embargo, en este contexto, adquiere    relevancia -como en la situaci&oacute;n guatemalteca- aprehender las pol&iacute;ticas    encaminadas por las propias instituciones universitarias; en este caso, por    la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de Honduras (UNAH). En efecto, la UNAH    encamin&oacute; un proceso de Reforma Universitaria iniciado en 2005 para promover    modificaciones en la gesti&oacute;n del conocimiento, de manera que este contribuya    a encaminar opciones y alternativas que brinden respuestas a los problemas nacionales.    En este proceso, se conceptualizaron a los centros regionales universitarios    como agentes y polos del conocimiento, la ciencia y la tecnolog&iacute;a para    el desarrollo. Por otro lado, la UNAH ha definido tambi&eacute;n temas prioritarios    y urgentes para el pa&iacute;s, ejes vinculados a las l&iacute;neas estrat&eacute;gicas    del Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA). Se destaca, al igual    que en el caso antes se&ntilde;alado, la necesidad de reconducci&oacute;n del    debate p&uacute;blico en torno a la definici&oacute;n de una pol&iacute;tica    cient&iacute;fica orientada a prioridades (de desarrollo) y sobre la base de    la articulaci&oacute;n de m&uacute;ltiples disciplinas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En lo que refiere    a M&eacute;xico, autores como Ortiz, dan cuenta de la preminencia del paradigma    cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico instalado durante los a&ntilde;os noventa.    Sin embargo, dado que el modelo instaurado por entonces tendi&oacute; a la individualizaci&oacute;n    y segmentaci&oacute;n de la actividad acad&eacute;mica y de los acad&eacute;micos,    en el periodo revisitado se ha lanzado una pol&iacute;tica que tiende a paliar    y/o revertir tal situaci&oacute;n. El Programa Nacional de Educaci&oacute;n    2001-2006, por tanto, establece la necesidad de fomentar la consolidaci&oacute;n    de los cuerpos acad&eacute;micos de las instituciones con vista a mejorar sus    capacidades. El Programa de Evaluaci&oacute;n del Mejoramiento del Profesorado    (PROMEP), impulsado desde 2001, se ha erigido como el instrumento financiero    de apoyo a la creaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n de los cuerpos acad&eacute;micos,    es decir, de la necesidad de producir conocimiento de manera colectiva.    <br>   En Paraguay, si bien el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a fue    creado en el a&ntilde;o 1997 (Ley 1028), a partir del escenario pos 2000 se    gestan las Pol&iacute;ticas nacionales de ciencia y tecnolog&iacute;a (2002)    y se crea el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (2003), a partir    de la Ley 2279 (modificatoria y ampliatoria de la Ley 1028). Caballero y Almada    destacan que desde entonces se han encaminado numerosos esfuerzos, centrados    mayoritariamente en programas de est&iacute;mulo (econ&oacute;mico) a investigadores,    que tienen un efecto m&aacute;s paliativo que propositivo. Sin embargo, es menester    destacar que la situaci&oacute;n de partida era bastante desfavorable, en especial    porque se caracterizan por tener grupos acad&eacute;micos reducidos. La mayor&iacute;a    de los esfuerzos se han centrado en la elaboraci&oacute;n de diagn&oacute;sticos    para la propuesta de pol&iacute;ticas, como es el caso del &quot;Libro Verde    de la Pol&iacute;tica de Ciencia, Tecnolog&iacute;a e Innovaci&oacute;n&quot;    de Paraguay. Destacan que las ciencias sociales y humanas a&uacute;n no se han    constituido como un sector espec&iacute;fico de atenci&oacute;n en estos documentos    y acciones.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A pesar de las    asimetr&iacute;as, se perciben procesos de cambio en los marcos regulatorios    que deber&aacute;n traducirse en pr&aacute;cticas renovadas que deber&aacute;n    ser analizadas. Esta contribuci&oacute;n es la primera resultante del trabajo    colectivo que se suma a otras inspiradas por los intercambios, las cuales se    traducen en acciones directas en las instituciones de las que formamos parte    y en contribuciones acad&eacute;micas de diverso tipo.</font></p>     ]]></body>
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