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</front><body><![CDATA[ <h1 class=limpio0>Editorial</h1>       <p class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>Instituto Medicina Tropical “Pedro Kourí”</span></p>   <h2 class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>Oración Finlay, 2005<a href="#textoasterisco">*</a></span></h2>       <p class=limpio0><a href="#textoasterisco"><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>Prof. María G. Guzmán</span></a><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'><a name="asterisco"></a></span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>Estimados académicos, estimados colegas, amigos del IPK:</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>Hace solo 72 horas leí una nota publicada en la revista <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Emerging Infectious Disease</i>, volumen 11      No. 10 de octubre de 2005 que me dejó perpleja y asombrada. La nota resume      los aspectos más importantes del libro <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Yellow      Jack-How Yellow Fever Ravaged America and Walter Reed Discovered its deadly      secrets</i> publicado por John R. Pierce y James V. Walter este año. El libro      (de acuerdo con la nota publicada por <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Stanton      Cope</i> del <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Naval Institute for Dental      and Biomedical Research</i>, Illinois) reúne 15 capítulos dedicados a la historia      de la introducción de la fiebre amarilla (FA) en Norteamérica antes de 1900      y principalmente a discutir el trabajo desarrollado por la comisión norteamericana      para el estudio de la FA liderada por <i style='mso-bidi-font-style: normal'>Walter Reed</i>. De acuerdo con <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Cope</i>,      y cito, <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Walter Reed</i> diseñó una serie      de <i style='mso-bidi-font-style:normal'>experimentos simples</i> utilizando      voluntarios humanos que mostraron con claridad que la FA se transmitía solo      por la picadura de mosquitos infectados y no por fómites contaminados o venenos      en el aire. El capítulo 6 compara el papel desempeñado por el médico cubano      Carlos Juan Finlay y el norteamericano <i style='mso-bidi-font-style:normal'>George      Miller Sternberg</i> antes y durante esta comisión. Finlay, según <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Cope</i>, teorizó que los mosquitos transmitían      la FA mientras que <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Sternberg</i> decía      que había descubierto una bacteria que la causaba.</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>Es increíble que aún hoy a más de 120 años de la presentación por Finlay de      su trabajo <i style='mso-bidi-font-style:normal'>El mosquito hipotéticamente      considerado como agente de transmisión de la FA</i><b style='mso-bidi-font-weight: normal'> </b>y de la publicación de sus artículos, en los que presenta sus experimentos      y resultados que demuestran sin lugar a duda la transmisión de la FA por el      <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Culex </i>mosquito (hoy conocido como      <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Aedes aegypti</i>), todavía existan      quienes duden que el crédito de este descubrimiento pertenece solamente al      sabio cubano Carlos J. Finlay.</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>Debemos viajar en el tiempo y tratar de recorrer junto a Finlay si esto fuera      posible, su vida, vicisitudes, pensamientos y personalidad, para tratar de      comprender mucho mejor la inmensidad de su descubrimiento y la gravedad del      robo científico. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>Carlos Juan Finlay Barres, nació un 3 de diciembre en Camagüey, antiguo Puerto      Príncipe. Hijo de Edward (médico) y de Eliza, durante su infancia y primera      juventud adquiere conocimientos de literatura clásica y moderna, matemáticas,      física, botánica, inglés, francés y alemán, entre otros. Con una buena preparación      científica y literaria, posiblemente adquirida en forma autodidacta, estudia      medicina en el <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Jefferson Medical College</i>,      en Filadelfia. Es de destacar que esta ciudad durante la época de Finlay estudiante,      fue el centro médico por excelencia en EE. UU., reuniendo una elite de brillantes      profesores, escritores e investigadores; siendo el Jefferson una de las mejores      instituciones de enseñanza de la medicina. Interesante mencionar, que contó      como profesores, con figuras de renombre de la época, entre ellos <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Benjamín      Rush</i>, y que su preceptor, <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Weir Mitchell</i>      vio en Finlay un gran médico y le propuso quedarse en ese país porque le auguraba      un porvenir brillante. Interesante saber que años después el propio <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Mitchell</i> expresaría: <i style='mso-bidi-font-style:normal'>por fortuna, su inteligencia hizo que no siguiera      mis consejos…</i> Regresa a la Habana en 1855, dejando atrás posibles honores      y riquezas y consagrándose a su trabajo.</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>Desde que inicia su práctica médica la vincula a la actividad investigativa.      Tan temprano como en 1865, en su <i style='mso-bidi-font-style: normal'>Memoria sobre la etiología de la fiebre amarilla</i>, presentada ante      la Academia de Ciencias en opción al título de miembro supernumerario, analiza      la posible influencia de la alcalinidad en la atmósfera sobre la aparición      de esta enfermedad apoyándose en las descripciones de epidemias de FA en Guayana      Inglesa, y Nueva Orleans. En este estudio, se reseñan las principales causas      atmosféricas y terrestres que influyen en la propagación y gravedad de las      epidemias y los factores que caracterizan la concepción miasmática de las      enfermedades y de su propagación a través del medio ambiente. Los miasmas      eran considerados en la época venenos o sustancias producidas por la descomposición      de animales y vegetales. Esta memoria demuestra el gran interés de Finlay,      durante toda su vida, por descifrar los misterios de la FA, uno de los grandes      azotes de la humanidad en la época. Años después, haciendo uso de su elevada      honestidad como científico aceptaría que este pensamiento no era el acertado.</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>Pero, el trabajo de Finlay en relación con la FA no se detuvo ahí. En 1879      una comisión de médicos norteamericanos visita la isla con el objetivo de      profundizar en el conocimiento de la enfermedad y particularmente, definir      si era una enfermedad importada o no a EE. UU., definir si era contagiosa      o no, si era producida por los miasmas, el por qué de su modo de aparición      irregular, etc. A la comisión de médicos norteamericanos se anexa un grupo      de médicos cubanos, entre ellos Finlay.</span></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>Es importante situar el momento histórico en EE. UU. en relación con esta      entidad. La comisión visita la Habana en 1979, un año después de que una epidemia      de FA afectara a más de 120 000 personas en este país, causando más de 20      000 fallecidos y ocasionando cuantiosas pérdidas económicas. Debido al impacto      de esta epidemia, el congreso de EE. UU. crea la Junta Nacional de Sanidad      con el objetivo de estudiar e investigar las enfermedades contagiosas, dentro      de ellas, la FA, una de las de mayor preocupación del congreso, de la cual      existía el criterio de que era introducida en EE. UU. procedente de Centroamérica,      Sudamérica y las Antillas como punto de partida de barcos procedentes de estas      áreas. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>La comisión no logró grandes resultados en relación con el origen de la enfermedad,      modo de evitar o disminuir sus consecuencias, aunque sí una observación de      importancia: la FA no se originaba en los buques, sino que procedía de la      tierra. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>Importante señalar que los estudios de histopatología realizados por el doctor      Juan Guiteras (miembro de la comisión) fueron de gran valor en las investigaciones      de Finlay. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>Su interés de que se mantuviera la atención sobre la FA, lo llevó a solicitar      que se constituyera una Comisión en La Habana para su estudio. A su vez continúa      por sí mismo investigaciones y experimentos. Las láminas y observaciones de      Guiteras le son de gran utilidad y le permiten descartar la teoría de una      intoxicación amoniacal. Sus estudios de botánica le permiten conocer cómo      una enfermedad puede transmitirse de una planta enferma a una sana, mediante      un agente intermediario en el que puede desarrollarse o sirviendo como transporte.      Posiblemente este conocimiento le permitió llegar a sus ideas de la transmisión      de la FA que nadie con anterioridad había pensado.</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>Interesante señalar que en la época predominaba la búsqueda de la causa de      la FA más que el conocimiento de su modo de transmisión. Pensamiento totalmente      revolucionario y nuevo si se tiene en cuenta que sus antecesores y contemporáneos      incursionaban con ahínco en la búsqueda de la etiología de la enfermedad</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>Finlay necesita explicarse cómo la causa de la FA es transportada de un individuo      enfermo a uno sano. &iquest;Cómo la enfermedad pasa de un ser humano a otro?      El trabajo experimental de Guiteras le ayudó en la búsqueda del agente transmisor      de la FA. Debería ser un agente relacionado con las particularidades anatomopatológicas      de la enfermedad y particularmente que se relacionara al sistema circulatorio      del individuo. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>Posiblemente entre los años 1875 y 1881, mediante la abstracción científica      y un razonamiento lógico y brillante, llega a su teoría y en particular a      sus grandes descubrimientos, uno sobre el contagio de las enfermedades epidémicas,      novedoso y revolucionario y otro, el descubrimiento del vector biológico en      la transmisión de la FA. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>Esta es una nueva forma de pensamiento para la época y es Finlay quien conduce      a la ciencia médica mundial a una nueva fase de su desarrollo. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES style='mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language: ES'>En 1881, Finlay es designado para representar a Cuba ante la conferencia Sanitaria      Internacional en Washington. Allí, el 18 de febrero, plantea las tres condiciones      necesarias para que se produzca la FA:</span></p> </div> <ol>       <li>          ]]></body>
<body><![CDATA[<div class=Section1> La existencia de un caso de FA en un momento determinado        de su evoluci&oacute;n cl&iacute;nica.</div>   </li>       <li>          <div class=Section1> La presencia de un sujeto apto para contraer la enfermedad.</div>   </li>       <li>         <div class=Section1> La presencia de un agente, independiente del enfermo        y de la enfermedad, pero que debe pasar la enfermedad del paciente al individuo        sano.    <br>     </div>   </li>     </ol>     <div class=Section1> </div>     <div class=Section1>     <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Esta declaración marcó un salto cualitativamente      superior en la historia de la medicina. La posibilidad de que una enfermedad      se transmitiera de un individuo a otro mediante un agente intermediario era      una concepción totalmente nueva.</span></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Seis meses después, en agosto de ese mismo      año 1881, Finlay lee ante la Academia de Ciencias en La Habana, su trabajo      <i style='mso-bidi-font-style:normal'>El mosquito hipotéticamente considerado como      agente de transmisión de la FA</i><b style='mso-bidi-font-weight:normal'>,      </b>en el que presenta al <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Culex</i>      mosquito como el agente transmisor de la enfermedad. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Este día, marcó un hito en la historia de      la humanidad porque se reconoce por primera vez la transmisión de una enfermedad      por un insecto vector. En este importante legado, Finlay describe cómo llegó      a esa conclusión y explica que en este trabajo no está interesado en destacar      la causa, más que postular la existencia de un material transportable que      podría ser una bacteria, un “germen” vegetal o animal, pero que es algo tangible      que requiere para que la enfermedad sea propagada, ser transportado del enfermo      al sano. Destaca que lo que desea proponer en su trabajo es el medio que permite      el paso de la causa de la enfermedad de un enfermo a un individuo sano. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>En aquel momento dos grandes corrientes      trataban de explicar la FA, la del contagio y el anticontagio, dos tendencias      que se negaban, totalmente excluyentes una de la otra ¿Por qué si la FA se      consideraba una enfermedad de los trópicos en aquella época, las epidemias      disminuían con la sequía y el calor excesivo?, ¿por qué los marineros cuando      llegaban a áreas infectadas contraían la enfermedad si pasaban la noche allí,      mientras que los que dormían a bordo no la padecían ni la contraían de sus      compañeros? Si la enfermedad era contagiosa, ¿por qué los pacientes que se      llevaban al campo no transmitían la enfermedad a sus familiares? Si la enfermedad      no era contagiosa, ¿por qué había familiares que contraían la enfermedad?      Muchas preguntas sin respuestas. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Según Finlay, si se acepta la presencia      de un agente transmisor entonces pueden explicarse las diferentes situaciones      aparentemente incongruentes en que se observa la FA, las dudas y los misterios      que la rodeaban. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Pero su pensamiento no solo plantea que      existe un insecto vector de la enfermedad sino que lo identifica. Sus estudios      entomológicos con herramientas muy rudimentarias, le permiten definir cu&aacute;l      sería el agente transmisor que reúne las condiciones para explicar la epidemiología      de la enfermedad y concluye que solo un insecto y particularmente un mosquito      podría explicar la transmisión de esta. Finlay identifica ese mosquito.</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Pero la magnitud de su descubrimiento no      quedó circunscrita al estudio y pensamiento abstracto. Diseña y desarrolla      estudios experimentales en humanos para reproducir la enfermedad, pero siempre      preocupado por evitar el sufrimiento y muerte de los voluntarios más que por      comprobar totalmente su teoría, lo que dice mucho de su humanidad. Para Finlay,      la medicina no podía causar sufrimiento o riesgo a un ser humano. Su misión      era la de aliviar, curar, mejorar, pero nada justificaba procedimiento alguno      que comprometiera la salud o la vida del individuo. Dos principios básicos      guiaron sus estudios en humanos, no producir las formas graves de la enfermedad,      ni provocar casos de FA en áreas libres de esta</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Siguiendo estos principios, toma precauciones      para limitar el número de mosquitos infectados, no permitiéndoles una incubación      demasiado larga para evitar el desarrollo de la enfermedad severa o la muerte.      </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>En el período antes de 1900 y tan temprano      como el 1881, Finlay inocula 102 voluntarios con mosquitos infectados con      la sangre de enfermos de FA. Cuando se analizan los resultados obtenidos,      se observa la demostración de casos típicos de FA así como formas abortivas      y benignas de esta. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>El emplear como donantes de sangre infectada      pacientes con más de tres días de evolución y mosquitos infectados con pocos      días de incubación, fueron posiblemente las causas de que no se presentaran      casos graves y fallecidos. Importante señalar que en su genial trabajo presentado      en agosto de 1881, no solo argumenta al mosquito y particularmente al <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Culex</i>      mosquito como agente transmisor de la FA sino que presenta sus primeros resultados      en humanos. Ya tan temprano como en ese momento, Finlay había cerrado el ciclo      de transmisión de la FA. El sabio había logrado producir la enfermedad en      individuos sanos previamente picados por mosquitos contaminados con la sangre      de enfermos. Pero también en este trabajo ya Finlay plantea las pautas generales      para evitar la propagación de la enfermedad.</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Sin embargo, el trabajo de Finlay fue mucho      más amplio. En su artículo sobre “La patogenia de la FA”, concluye que la      FA es una enfermedad infecciosa y transmisible. </span></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>En este mismo trabajo plantea aspectos tan      novedosos como la adquisión de inmunidad por vía intrauterina que hoy sabemos      que existe, además, se refiere a diferentes aspectos de la patología de la      enfermedad que permanecieron como válidos hasta bien entrado el siglo <span style='text-transform:uppercase'>xx</span>. Incluso más, en carta de Finlay al      doctor Sternberg en relación con la etiología de la FA, Finlay habla de que      los gérmenes causantes de la FA pueden ser muy diminutos y atravesar los filtros      de porcelana. Esta frase, casi lo pone a punto de otro gran descubrimiento,      la existencia de gérmenes más pequeños que las bacterias, los virus.</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Posteriormente, en 1891, Finlay describe      como mosquito contaminado, aquel que ha picado a un paciente en los primeros      seis días de evolución de la enfermedad y que los mosquitos contaminados recientemente,      son capaces de producir una enfermedad ligera o solamente conferir inmunidad,      a diferencia de la enfermedad severa que se produce después de un período      mayor durante el cual el germen puede haber tenido tiempo de desarrollarse      abundantemente y consecuentemente su virulencia puede ser proporcionalmente      incrementada. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>En este pensamiento, está presente el concepto      del llamado período de incubación extrínseco en el mosquito, siendo Finlay      el primero en describirlo. Finlay defendió el papel biológico del mosquito,      describiendo que el germen penetraba con la sangre en el estómago del mosquito,      pasando unos días allí hasta alojarse en las glándulas salivales con cuyas      secreciones penetraba en la piel por el aguijón del mosquito durante la picadura.      </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Pero Finlay va mas allá, es el primero que      proclama el método experimental como forma de comprobar su teoría directamente      en el hombre, pero siempre bajo los principios de la ética medica. A partir      de estos estudios, llega a conclusiones totalmente novedosas. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>En su artículo “Estado actual de nuestros      conocimientos sobre la FA” concluye que mediante sus inoculaciones es posible      preservar a los individuos de adquirir la enfermedad, adentrándose por tanto      en el campo de la inmunología y vaccinología. Describe, además, las llamadas      fiebres de aclimatación, hoy reconocidas como fiebre amarilla inaparentes;      pero aún más, describe la existencia de individuos refractarios a la enfermedad      y otros que presentan un mayor riesgo a desarrollar las formas graves, siendo      un pionero de lo que hoy todos aceptamos como el <i style='mso-bidi-font-style: normal'>background</i> genético del individuo</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>El año 1881 marcó una epopeya en la ciencia      médica, no solo en relación con la FA sino presentando un nuevo concepto revolucionario,      la transmisión de enfermedades mediante insectos. Solo a Finlay pertenece      la gloria de este descubrimiento.</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Es indudable que Finlay tiene el crédito      de la <i style='mso-bidi-font-style:normal'>concepción teórica</i> de una      nueva forma de contagio y de la comprobación científica de la misma mediante      un método experimental, de <i style='mso-bidi-font-style:normal'>la teoría      del mosquito como agente transmisor de enfermedades</i> que se sale del propio      marco de la FA, de <i style='mso-bidi-font-style:normal'>sus estudios experimentales      en humanos</i> que demostraron la producción de enfermedad a través de la      inoculación con mosquitos infectados, del <i style='mso-bidi-font-style: normal'>reconocimiento </i>del mosquito no solo como agente transmisor sino como      hospedero intermediario, del <i style='mso-bidi-font-style:normal'>reconocimiento</i>      del período de incubación extrínseco en el mosquito, de <i style='mso-bidi-font-style: normal'>la descripción morfológica </i>del mosquito y sus hábitos de vida, lo      que representó un nuevo aporte a la entomología, del <i style='mso-bidi-font-style: normal'>reconocimiento</i>, en época tan temprana, de la existencia de una vacunación      natural en los focos endémicos, de <i style='mso-bidi-font-style: normal'>la utilización</i> de suero de personas inmunes a FA como medidas terapéutica      y preventiva, de <i style='mso-bidi-font-style:normal'>la promulgación </i>de      medidas higiénico sanitarias para el control de la FA. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Cuando analizamos su obra, constatamos la      sabiduría del genio. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Finlay fue capaz de definir un nuevo concepto      de transmisión a través del análisis, pensamiento abstracto y estudio de diferentes      disciplinas, pero aún mas, fue capaz de seleccionar adecuadamente una enfermedad,      la FA, que permitiera, con los conocimientos y herramientas de la época, comprobar      este nuevo concepto; fue capaz de definir su agente vector y caracterizarlo,      de comprobar su teoría mediante la práctica experimental, utilizando un método      totalmente novedoso, de desarrollar mediante este método formas benignas de      la enfermedad, que caen en el concepto de la vacunación actual, de trabajar      en la terapéutica y prevención utilizando lo que llamaríamos inmunización      pasiva y finalmente como sanitarista, plantearse las medidas generales necesarias      para evitar la propagación de esta entidad. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>A pesar de los resultados de su trabajo      en el período comprendido entre 1881 a 1900, presentados tanto nacional como      internacionalmente, su teoría no fue comprendida ni aceptada. </span></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Sus dos grandes descubrimientos de carácter      universal, uno respecto a una nueva forma de contagio de las enfermedades,      y otra en relación con el mosquito como transmisor de la FA, se presentan      frente a la Academia de Ciencias en un momento nada favorable para el análisis      y la discusión de un conocimiento que cambiar&iacute;a el curso de la historia.      </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>No podemos olvidar el contexto político,      económico y social que vivía la isla en ese período. Por otra parte, internacionalmente,      los descubrimientos que dominaban en la medicina eran aquellos referidos a      la microbiología y la parasitología. Las ideas de Finlay rompían con lo hasta      ese momento conocido, representaba una ruptura con los conceptos epidemiológicos      de la época, un cambio en el modo de pensar. Esto pudiera explicar el desinterés      y la indiferencia observados.</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>En 1900, otra comisión visita La Habana      con el objetivo de definir la etiología de la FA y su profilaxis. La comisión      estuvo integrada por los doctores Walter Reed, James Carroll, Arístides Agramonte      y Jesse W. Lazear. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Debido a que sus primeros resultados en      la búsqueda del agente etiológico fueron negativos, e inducidos por los descubrimientos      de Ross en relación con la malaria (descubrimiento posterior a los hallazgos      de Finlay), deciden dar seguimiento a la teoría de Finlay en relación con      la transmisión por mosquito de la FA. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Finlay, con la honestidad y franqueza que      lo caracterizó, entrega a Reed huevos del <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Culex</i>      mosquito y la comisión utiliza los mosquitos desarrollados a partir de estos      huevos en sus experimentos. La comisión tuvo acceso a los resultados de los      estudios en humanos de Finlay, pero no entró a discutirlos y concluyó que      no se había reproducido la enfermedad. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>En agosto de 1900, en 2 de los primeros      11 individuos no inmunes picados por mosquitos infectados, la enfermedad se      reproduce. Posteriormente, en un mayor numero de individuos inoculados se      comprueba la transmisión de la FA por <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Aedes      aegypti</i>. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Estos resultados fueron reconocidos y aplaudidos      por Finlay sin la mayor reserva. No obstante, esta actitud no fue reciprocada.      Los estudios experimentales de Finlay fueron ignorados por la comisión y la      gloria del descubrimiento fue atribuida a sus integrantes. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>No queda dudas del valor del pensamiento      de Finlay y de su trabajo y observaciones. Finlay fue capaz de presentar una      nueva teoría, de iniciarla frente a un mundo donde esa nueva concepción era      no solo desconocida, sino inaceptada e incomprendida. Esto ocurría tan temprano      como casi 20 años antes del trabajo de la comisión. Pero aún más, Finlay fue      el primero en desarrollar un método de experimentación y tuvo la valentía      y decisión de reproducir en el hombre la FA. Incluso más, los conocimientos      y estudios de Finlay lo llevaron a producir el cuadro benigno de la enfermedad.</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Cuando se analiza la obra de Finlay, no      nos queda dudas de lo que representó para la humanidad, pero mucho más, no      nos queda dudas de la vigencia de su descubrimiento. Hoy es muy fácil y comprensible      para todos, jóvenes, niños, médicos, científicos, población en general, entender      y aceptar que la FA es transmitida por un mosquito, así como lo son el dengue      o el virus del Nilo Occidental, sin contar con otras enfermedades que han      sido y aún continúan siendo hoy serios azotes de la humanidad y particularmente      de los países pobres como la malaria. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Es común que frente a una entidad nueva,      nos preguntemos si la misma puede ser transmitida por algún insecto vector.      Pero debemos situarnos en su época, en las herramientas de investigación y      la información con que se contaba. En aquel momento, el acceso e intercambio      de información científica dependía del acceso a los congresos y reuniones      científicas, así como del intercambio de las revistas y trabajos existentes      recibidos tardíamente mediante la vía marítima. </span></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>El análisis de Finlay, su conocimiento de      la enfermedad y su epidemiología, sus estudios de historia natural detallando      las características del mosquito, su capacidad de observación, análisis y      abstracción le permitieron concluir que solo un mosquito y particularmente      <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Culex</i> mosquito podía transmitir la FA.      Este pensamiento, tan avanzado en su época como natural es hoy para nosotros,      no fue entendido ni comprendido en toda su magnitud. Esto hizo que aun después      de expuesto pasaran años antes de que fuera reconocido, trayendo como consecuencia      un elevado costo en enfermedad y vidas que pudo ser evitado.</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Pero el pensamiento de Finlay no se detuvo      ahí. Tan temprano como en 1893 en el <i style='mso-bidi-font-style:normal'>World’s      Congress Auxiliary</i> de Chicago y en 1984 en el 8vo. Congreso de Higiene      y Demografía en Budapest, concluye las medidas que deben ser adoptadas para      evitar la propagación de la FA destacándose a) Prevenir que los insectos piquen      a los enfermos de FA b) Destruir los mosquitos infectados c) Considerar como      inseguro cualquier lugar donde haya mosquitos que han picado enfermos de FA.      En 1898, aun antes de los trabajos de la comisión norteamericana, plantea      que las casas deben ser provistas de mallas y la necesidad de la destrucción      de los criaderos de mosquitos.</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Cuando hace varios días supe de mi designación      para decir la “Oración Finlay” me sentí muy emocionada dado el alto honor      que esta misión constituye para cualquier científico y por otra muy comprometida      ¿qué decir?, ¿qué aspectos de su vida enfrentar? ¿su biografía, su trabajo      de años? ¿la época que le tocó vivir? ¿su legado a la humanidad? </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Cuando leía de Finlay, intentando preparar      esta Oración, a cada momento me situaba en el mundo de hoy, tratando de imaginarme      a Finlay en 1881 intentando descifrar los misterios de la FA y quedaba asombrada      de la vigencia no solo de su trabajo, teoría, conocimientos, sino de la magnitud      de su pensamiento y su descubrimiento, así como de su personalidad como científico.      </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>¿Qué capacidad de observación, análisis,      meticulosidad, honestidad que lo llevó a definir a un vector como transmisor      de enfermedades? Es una enseñanza para todos, científicos jóvenes y no tan      jóvenes, su tenacidad frente a la indiferencia y menosprecio de sus colegas      que no obstante le permitió defender su teoría durante años ante la incomprensión      y la burla. Qué capacidad de observación, análisis e integración del conocimiento      proveniente de diferentes disciplinas, que le permitió integrar la medicina,      la epidemiología, la entomología, la botánica, en un pensamiento abstracto      para llegar a una concepción totalmente nueva y revolucionaria. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Coincidencia histórica el hecho de que 100      años después de que Finlay presentara sus ideas ante el congreso en EE. UU.      y la Academia de Ciencias en La Habana en 1881, Cuba estaría envuelta en el      estudio y enfrentamiento de una terrible epidemia, esta vez no de FA pero      sí de una enfermedad relacionada, también transmitida por mosquito, de hecho,      por el mismo mosquito vector, el <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Culex</i>      mosquito, siguiendo las palabras de Finlay, el dengue. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Diferentes documentos y escritos de la época      llaman la atención sobre la FA en nuestro país. La Habana, era uno de los      focos principales de epidemias de FA, causando muertes y sufrimiento. Los      trabajos desarrollados en 1901 siguiendo los lineamientos de Finlay para el      control de esta entidad, ubicaron a Cuba como el primer país donde se libró      una batalla exitosa frente a uno de los principales azotes de la humanidad      durante los siglos <span style='text-transform:uppercase'>xviii </span>y <span style='text-transform:uppercase'>xix</span>. La misma fue eliminada en 1901 de      nuestro país. A partir de aquí, Panamá y posteriormente otros países y ciudades      como Veracruz, Nueva Orleans, Río de Janeiro, entre otros, eliminarían este      azote. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Es indudable el nexo histórico de Cuba con      las enfermedades transmitidas por artrópodos y particularmente con los llamados      arbovirus (virus transmitidos por artrópodos). La historia de la FA en Cuba      y por qué no, del dengue, los trabajos de Finlay, las investigaciones de las      comisiones norteamericanas que visitaron la isla a finales del siglo <span style='text-transform:uppercase'>xix</span> y principios del <span style='text-transform:uppercase'>xx</span>, la eliminación de la FA en Cuba, que      marcó pautas a seguir en otros países, han sido continuados por otros ya más      cercanos en el tiempo, no precisamente en el campo de la FA, sino en el campo      del dengue y de otras arbovirosis. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>La epidemia de 1981 de dengue hemorrágico,      inesperada en el tiempo y contexto histórico, representó para nuestro país      un enfrentamiento a una entidad no conocida con anterioridad por nuestros      médicos; 101 niños y 57 adultos fallecieron en el curso de la misma. Nuestro      personal médico, nuestra población y gobierno, hubo de enfrentarse a un fenómeno      desconocido en la región de las Américas para el cual no estábamos preparados.      </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Esa epidemia marcó un cambio en nuestra      concepción actual de enfrentamiento a estas enfermedades. Investigaciones      y experiencias de epidemias posteriores de dengue nos han obligado a preparar      al país para el enfrentamiento de esta entidad, no solo en Cuba sino en países      vecinos. </span></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>A pesar de que hoy enfrentamos al dengue      con un mayor conocimiento con el cual Finlay contó en su época, un sistema      de salud fuerte, un país que sabe lo que quiere y hacia donde se dirige, el      dengue no deja de ser un reto para nosotros y para todo el mundo en desarrollo.      Cada día más se incrementan los países donde se reporta transmisión y epidemias,      los cuatro serotipos del virus circulan simultáneamente en muchos países.      Es de señalar que en nuestra región solo Uruguay, Chile, EE. UU., Canadá y      Cuba no son endémicos de dengue. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Cuba, ha librado una batalla constante de      enfrentamiento al dengue desde 1981 cuando la epidemia de más de 300 000 enfermos      fue eliminada en poco más de 4 meses. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>A partir de este momento, la vigilancia      clínico epidemiológica y de laboratorio junto a la vigilancia entomológica      y el control del vector permitió eliminar no solo la transmisión del dengue      sino erradicar el vector <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Aedes aegypti</i>      (<i style='mso-bidi-font-style:normal'>Culex </i>mosquito según Finlay) de la mayoría      de nuestras provincias en la década de los 80. Pero el reto continúa. La situación      mundial hoy es totalmente diferente a la de 1981 no solo referente a las enfermedades      infecciosas sino al movimiento de personal, migraciones, urbanización, etc.      Podríamos considerar que nuestro país ha creado lo que pudiera llamarse una      escuela para la investigación y el enfrentamiento del dengue en todos sus      aspectos y que el mundo está a la expectativa de nuestras investigaciones      y resultados en el campo de la virología, la entomología, epidemiología, clínica,      ambiente, vacuna, entre otros. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Hoy el país se enfrenta al reto de mantenernos      libres de transmisión de dengue, por lo que la vigilancia integrada que incluye      no solo la búsqueda enfermos y su confirmación sino el estudio de la presencia      del vector y sus niveles de resistencia, pero aún más la vigilancia ambiental,      como forma de definir y estratificar el riesgo de desarrollo de criaderos      del mosquito, debe ser y es una actividad de máxima prioridad. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Pero la vigilancia, por excelente que sea,      es insuficiente si no se acompaña del control adecuado, y particularmente      de una respuesta inmediata, efectiva y sostenible. Cuando hablamos de control,      no solo hablamos de control vectorial sino de incorporar a nuestra población      en esta lucha que es de todos, de todos los niveles del sistema de salud,      pero que se extiende a otros sectores de la sociedad por lo que hoy la intersectorialidad      y la comunidad en su más amplia expresión es la única forma de controlar y      prevenir el dengue. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>El mundo cada día reporta un mayor número      de casos y epidemias, Cuba cada día más se abre a ese mundo, por lo que nuestro      reto es aún mayor. Pero si el reto es mayor, también lo debe ser nuestra preparación      y capacidad de respuesta. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Recientemente, un nuevo centro colaborador      de OPS/OMS fue nominado en nuestro país. El Centro Colaborador de dengue y      su vector. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Este centro, nominado a partir del reconocimiento      internacional al trabajo e investigación en dengue desarrollados por Cuba,      representa también un nuevo reto. No es un centro típico si consideramos que      reúne las diferentes disciplinas, virología, inmunología, entomología, ciencias      sociales, ambiente, epidemiología, higiene, entre otras. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Este centro, tiene el reto de llegar a constituirse      en centro clave para la prevención del dengue en nuestro país, marcando las      pautas a seguir según la situación epidemiológica y social nacional e internacional,      pero a su vez, tiene el reto de brindar al mundo sus mejores resultados en      el campo de la epidemiología, la clínica, la inmunología, y aún más, su mayor      reto es trabajar como un núcleo capaz de aunar la interdisciplinaridad necesaria      para el enfrentamiento de un problema, cualquiera que este sea.</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Al principio de mi presentación, llamaba      la atención sobre un libro publicado recientemente, que, según su comentarista,      se centra en destacar el trabajo de Walter Reed descifrando los secretos de      la FA. Desafortunadamente, no hemos tenido acceso aún al mismo, pero podemos      inferir del comentario, que posiblemente el valor y la grandeza del descubrimiento      de Finlay no están adecuadamente expuestos y reconocidos. </span></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>A pesar de la grandeza de su descubrimiento      y haber sido propuesto, Finlay no recibió el premio Nobel. En 1907, recibe      la medalla Mary Kingsley de la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool.      Posteriormente, en 1933, en reconocimiento a su trabajo, se fija el 3 de diciembre      como el día de la Medicina Latinoamericana. Durante el X Congreso de Historia      de la Medicina efectuado en Madrid en 1935, la Sociedad Internacional de Medicina      y el propio congreso, reconoce a Finlay como el primero en establecer el principio      de la transmisibilidad de las enfermedades infecciosas por insectos vectores.      La obra de Finlay, como único descubridor del agente transmisor de la FA,      ha sido reconocida en varios congresos internacionales. Pero consideramos      que aún no es suficiente, y a nosotros, los científicos de hoy, revolucionarios      y comprometidos con la obra de Finlay, nos corresponde, como un deber ineludible,      el lograr el reconocimiento de su obra por parte la comunidad internacional.      </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>El desarrollo de la ciencia en todas sus      ramas, como forma de elevar el desarrollo y pensamiento de nuestro pueblo,      comienza desde el mismo momento en que triunfa nuestra revolución en 1959.      La educación, la medicina y la salud pública, el desarrollo de centros científicos      de prestigio nacional e internacional son solo algunos ejemplos. Las palabras      de Fidel, <i style='mso-bidi-font-style:normal'>el futuro de nuestro país      debe ser el futuro de hombres de Ciencias y hombres de pensamiento,</i> son      expresión de la vigencia del pensamiento y obra de Finlay.</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Entre estas instituciones, se destaca el      Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí” (IPK), como centro de excelencia      que reúne, entre sus investigadores y trabajadores comprometidos con la obra      de Finlay y la obra de nuestra revolución, un grupo particularmente comprometido      con la línea de investigación que Finlay siguió. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Estimados colegas, no deseo terminar sin      antes agradecer al Consejo Directivo de la Academia de Ciencias de Cuba por      el honor de seleccionarme para presentar la Oración Finlay este año. </span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Deseo agradecerles también, porque me dieron      la oportunidad de aprender, de recordar cosas que quizás ya había olvidado,      de reconocer una vez más la necesidad de mantener nuestra dignidad, nuestra      defensa de los valores patrios, del reconocimiento de nuestra identidad, del      valor de nuestro país y su historia en el concepto más amplio de esta palabra.      De la necesidad de estudiar e investigar intensamente, de publicar y divulgar      nuestros resultados en todos los escenarios, para aumentar la visibilidad      internacional de la ciencia cubana, de trabajar en colectivo, bajo la premisa      de que todos tenemos un mismo objetivo, la salud y desarrollo de nuestro pueblo      y de la humanidad. </span></p>       <p class=limpio0 align="right"><span lang=ES-TRAD>Muchas gracias</span></p>   <h4 class=limpio0>&nbsp;</h4>   <h4 class=limpio0><span lang=ES-TRAD>Bibliografía consultada</span></h4>       <p class=limpio0><span lang=EN-GB style='mso-ansi-language:EN-GB'>Finlay C.      Carlos Finlay and yellow fever. New York:Oxford University Press;1940.    <br>     </span><span lang=ES-TRAD>López Sánchez J. Finlay, el hombre y la verdad científica.      La Habana:Editorial Científico-Técnica; 1987.    <br>     </span><span lang=ES-TRAD>Gorgas WC. Sanitation in Panama. New York and London:D´Appleton      and Company; 1915.    <br>     </span><span lang=ES-TRAD>Editorial: Centenario del descubrimiento del agente      transmisor de la fiebre amarilla. Rev Cubana Med Trop 1981;33(1):3-7.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     </span><span lang=ES-TRAD>Finlay A. Datos interesantes y anecdóticos sobre      el sabio cubano Carlos J Finlay, descubridor del agente transmisor de la fiebre      amarilla. Rev Cubana Med Trop 1981;33(1):8-12.    <br>     </span><span lang=ES-TRAD>Sotolongo F. Carlos J Finlay. Rev Cubana Med Trop      1973;25(1):7-20.    <br>     </span><span lang=ES-TRAD>Paz F de. Finlay, un científico cubano universal.      Avances Médicos de Cuba 2003;10:4-7.</span></p>       <p class=limpio0><span lang=ES-TRAD><a href="#asterisco">* </a></span><a href="#asterisco"><span style='mso-ansi-language: ES-MX;mso-bidi-font-weight:bold'>Oración a Finlay, 2005 por la profesora D.C.      Ma. Guadalupe Guzmán, efectuada el 5 de diciembre de 2005, en el Instituto      de Medicina Tropical “Pedro Kourí” (IPK).</span></a><span style='mso-ansi-language: ES-MX;mso-bidi-font-weight:bold'><a name="textoasterisco"></a></span></p> </div>      ]]></body>
</article>
