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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A review is made on iron metabolism in which iron absorption, factors affecting this process, iron transportation, cell uptake, storage and excretion are dealt with. The mechanisms acting in the intracellular homeostasis of this mineral and the nutritional requirements of the main risk groups that develop an iron deficiency are set forth]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <h3> Art&iacute;culos de Revisi&oacute;n</h3>Instituto de Hematolog&iacute;a e  Inmunolog&iacute;a <h2> Metabolismo del hierro</h2><i>MC. Mariela Forrellat Barrios,  Dra. Hortensia Gautier du D&eacute;faix G&oacute;mez y Dra. Norma Fern&aacute;ndez  Delgado</i> <h4> RESUMEN</h4>Se hace una revisi&oacute;n sobre el metabolismo  del hierro en la que se abordan su absorci&oacute;n y los factores que la afectan,  su transporte, captaci&oacute;n celular, almacenamiento y excreci&oacute;n. Se  tratan los mecanismos que intervienen en la homeostasis intracelular de este mineral  y se exponen los requerimientos nutricionales de los principales grupos de riesgo  que desarrollan una deficiencia de este micronutriente.     <p><i>Descriptores DeCS</i>:  TRASTORNOS DEL METABOLISMO DEL HIERRO; HOMEOSTASIS; HIERRO/metabolismo.     <p>El  hierro es un elemento esencial para la vida, puesto que participa pr&aacute;cticamente  en todos los procesos de oxidaci&oacute;n-reducci&oacute;n. Lo podemos hallar  formando parte esencial de las enzimas del ciclo de Krebs, en la respiraci&oacute;n  celular y como transportador de electrones en los citocromos. Est&aacute; presente  en numerosas enzimas involucradas en el mantenimiento de la integridad celular,  tales como las catalasas, peroxidasas y oxigenasas<sup>1</sup>. Su elevado potencial  r<i>edox, </i>junto a su facilidad para promover la formaci&oacute;n de compuestos  t&oacute;xicos altamente reactivos, determina que el metabolismo de hierro sea  controlado por un potente sistema regulador.<sup>2</sup>     <p>Puede considerarse  que el hierro en el organismo se encuentra formando parte de 2 compartimientos:  uno funcional, formado por los numerosos compuestos, entre los que se incluyen  la hemoglobina, la mioglobina, la transferrina y las enzimas que requieren hierro  como cofactor o como grupo prost&eacute;tico, ya sea en forma i&oacute;nica o  como grupo hemo, y el compartimiento de dep&oacute;sito, constituido por la ferritina  y la hemosiderina, que constituyen las reservas corporales de este metal.<sup>3</sup>      <p align="left">El contenido total de hierro de un individuo normal es aproximadamente  de 3,5 a 4 g en la mujer y de 4 a 5 g en el hombre.<sup>4</sup> En individuos  con un estado nutricional &oacute;ptimo alrededor del 65 % se encuentra formando  parte de la hemoglobina, el 15 % est&aacute; contenido en las enzimas y la mioglobina,  el 20 % como hierro de dep&oacute;sito y solo entre el 0,1 y 0,2 % se encuentra  unido con la transferrina como hierro circulante (fig. 1).<sup>5</sup>     <p align="center">    <br>  &nbsp; <a href="/img/revistas/hih/v16n3/f101300.gif"><img src="/img/revistas/hih/v16n3/f101300.gif" width="167" height="139" border="0"></a>      
<p align="center">Fig. 1. <i>Distribuci&oacute;n del hierro en el organismo.</i>      <p>La circulaci&oacute;n del hierro entre estos 2 compartimientos se produce a  trav&eacute;s de un ciclo pr&aacute;cticamente cerrado y muy eficiente (fig. 2).  Del total del hierro que se moviliza diariamente, s&oacute;lo se pierde una peque&ntilde;a  proporci&oacute;n a trav&eacute;s de las heces, la orina y el sudor. La reposici&oacute;n  de esta peque&ntilde;a cantidad se realiza a trav&eacute;s de la ingesta, a pesar  de que la proporci&oacute;n de hierro que se absorbe de los alimentos es muy baja,  entre 1 y 2 mg (aproximadamente el 10 % de la ingesta total). En un adulto normal,  la hemoglobina contiene aproximadamente 2 g de hierro (3,4 mg/g de hemoglobina),  que luego de los 120 d&iacute;as de vida media de los eritrocitos, son cedidos  a los fagocitos del sistema ret&iacute;culo endotelial (SRE) a raz&oacute;n de  24 mg/d&iacute;a, de los cuales, 1 mg en los hombres y 2 mg en las mujeres son  excretados diariamente. El SRE recibe tambi&eacute;n un remanente de hierro que  proviene de la eritropoyesis ineficaz (aproximadamente 2 mg). De los 25 mg contenidos  en el SRE, 2 mg se encuentran en equilibrio con el compartimiento de dep&oacute;sito  y 23 mg son transportados totalmente por la transferrina hasta la m&eacute;dula  &oacute;sea para la s&iacute;ntesis de hemoglobina. Para cerrar este ciclo, la  m&eacute;dula requiere diariamente 25 mg, de los cuales 23 mg provienen del SRE  y de 1 a 2 mg de la absorci&oacute;n intestinal. Aproximadamente 7 mg se mantienen  en equilibrio entre la circulaci&oacute;n y los dep&oacute;sitos (fig. 2).<sup>6</sup>      <br>&nbsp;     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>&nbsp;     <p>Fig. 2. <i>Esquema del ciclo del hierro en el hombre.</i>      <p>La principal diferencia entre el metabolismo del ni&ntilde;o y del adulto est&aacute;  dada por la dependencia que tienen los primeros del hierro proveniente de los  alimentos. En los adultos, aproximadamente el 95 % del hierro necesario para la  s&iacute;ntesis de la hemoglobina proviene de la recirculaci&oacute;n del hierro  de los hemat&iacute;es destruidos. En contraste, un ni&ntilde;o entre los 4 y  12 meses de edad, utiliza el 30 % del hierro contenido en los alimentos con este  fin, y la tasa de reutilizaci&oacute;n a esta edad es menos significativa.<sup>7</sup>  <h4> Absorci&oacute;n</h4>En un individuo normal, las necesidades diarias de hierro  son muy bajas en comparaci&oacute;n con el hierro circulante, por lo que s&oacute;lo  se absorbe una peque&ntilde;a proporci&oacute;n del total ingerido. Esta proporci&oacute;n  var&iacute;a de acuerdo con la cantidad y el tipo de hierro presente en los alimentos,  el estado de los dep&oacute;sitos corporales del mineral, las necesidades, la  actividad eritropoy&eacute;tica y una serie de factores luminales e intraluminales  que interfieren o facilitan la absorci&oacute;n.<sup>8</sup>     <p>La absorci&oacute;n  depende en primer lugar del tipo de compuesto de hierro presente en la dieta,  en dependencia de lo cual van a existir 2 formas diferentes de absorci&oacute;n:  la del hierro hemo y la del hierro inorg&aacute;nico. <h4>     <br> Absorci&oacute;n  de hierro inorg&aacute;nico</h4>El hierro inorg&aacute;nico por acci&oacute;n  del &aacute;cido clorh&iacute;drico del est&oacute;mago pasa a su forma reducida,  hierro ferroso (Fe<sup>2+</sup>), que es la forma qu&iacute;mica soluble capaz  de atravesar la membrana de la mucosa intestinal.     <p>Algunas sustancias como el  &aacute;cido asc&oacute;rbico, ciertos amino&aacute;cidos y az&uacute;cares pueden  formar quelatos de hierro de bajo peso molecular que facilitan la absorci&oacute;n  intestinal de este.<sup>1</sup>     <p>Aunque el hierro puede absorberse a lo largo  de todo el intestino, su absorci&oacute;n es m&aacute;s eficiente en el duodeno  y la parte alta del yeyuno.<sup>9 </sup>La membrana de la mucosa intestinal tiene  la facilidad de atrapar el hierro y permitir su paso al interior de la c&eacute;lula,  debido a la exitencia de un receptor espec&iacute;fico en la membrana del borde  en cepillo. La apotransferrina del citosol contribuye a aumentar la velocidad  y eficiencia de la absorci&oacute;n de hierro.<sup>10</sup>     <p>En el interior  del citosol, la ceruloplasmina (endoxidasa I) oxida el hierro ferroso a f&eacute;rrico  para que sea captado por la apotransferrina que se transforma en transferrina.<sup>8</sup>  El hierro que excede la capacidad de transporte intracelular es depositado como  ferritina, de la cual una parte puede ser posteriormente liberada a la circulaci&oacute;n.<sup>3</sup>  <h4> Absorci&oacute;n de hierro hemo</h4>Este tipo de hierro atraviesa la membrana  celular como una metaloporfirina intacta, una vez que las proteasas endoluminales  o de la membrana del enterocito hidrolizan la globina. Los productos de esta degradaci&oacute;n  son importantes para el mantenimiento del hemo en estado soluble, con lo cual  garantizan su disponibilidad para la absorci&oacute;n.<sup>11</sup> En el citosol  la hemoxigenasa libera el hierro de la estructura tetrapirr&oacute;lica y pasa  a la sangre como hierro inorg&aacute;nico, aunque una peque&ntilde;a parte del  hemo puede ser transferido directamente a la sangre portal.<sup>12,13</sup>     <p>Aunque  el hierro hem&iacute;nico repre-senta una peque&ntilde;a proporci&oacute;n del  hierro total de la dieta, su absorci&oacute;n es mucho mayor (20-30 %) y est&aacute;  menos afectada por los componentes de &eacute;sta.<sup>14</sup> No obstante, al  igual que la absorci&oacute;n del hierro inorg&aacute;nico, la absorci&oacute;n  del hemo es favorecida por la presencia de carne en la dieta, posiblemente por  la contribuci&oacute;n de ciertos amino&aacute;cidos y p&eacute;ptidos liberados  de la digesti&oacute;n a mantener solubles, y por lo tanto, disponibles para la  absorci&oacute;n, ambas formas de hierro diet&eacute;tico.<sup>11</sup> Sin embargo,  el &aacute;cido asc&oacute;rbico tiene poco efecto sobre la absorci&oacute;n del  hemo, producto de la menor disponibilidad de enlaces de coordinaci&oacute;n de  este tipo de hierro.<sup>15</sup> Por su parte el calcio disminuye la absorci&oacute;n  de ambos tipos de hierro por interferir en la transferencia del metal a partir  de la c&eacute;lula mucosa, no as&iacute; en su entrada a esta.<sup>16,17</sup>  <h4> Factores que afectan la absorci&oacute;n de hierro</h4>El enterocito desempe&ntilde;a  un papel central en la regulaci&oacute;n de la absorci&oacute;n de hierro, debido  a que los niveles intra-celulares adquiridos durante su formaci&oacute;n determinan  la cantidad del mineral que entra a la c&eacute;lula.<sup>18</sup> El hierro del  enterocito ingresa a la circulaci&oacute;n de acuerdo con las necesidades, y el  resto permanece en su interior hasta su decamaci&oacute;n. De este modo, las c&eacute;lulas  mucosas protegen al organismo contra la sobrecarga de hierro proveniente de los  alimentos, al almacenar el exceso del mineral como ferritina, que es posteriormente  excretada durante el recambio celular normal.<sup>5</sup>     <p>La absorci&oacute;n  de hierro puede ser ajustada dentro de ciertos l&iacute;mites para cubrir los  requerimientos de este metal. De este modo, condiciones como la deficiencia de  hierro,<sup>19 </sup>la anemia, la hipoxia, conllevan un aumento en la absorci&oacute;n  y capacidad de transporte, aunque es bueno destacar que el incremento en la absorci&oacute;n  de hierro hemo es de menor proporci&oacute;n,<sup>5</sup> debido posiblemente  a que la superficie absortiva de la c&eacute;lula intestinal no reconoce al hemo  como hierro, por lo que el incremento de su absorci&oacute;n se deber&aacute;  solamente a la p&eacute;rdida de la saturaci&oacute;n de los receptores dentro  de la c&eacute;lula y en las membranas basolaterales.<sup>11</sup>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La absorci&oacute;n  del hierro puede ser tambi&eacute;n afectada por una serie de factores intraluminales  como la quilia g&aacute;strica, el tiempo de tr&aacute;nsito acelerado y los s&iacute;ndromes  de malabsorci&oacute;n.<sup>1</sup> Adem&aacute;s de estos factores, existen sustancias  que pueden favorecer o inhibir la absorci&oacute;n. As&iacute; por ejemplo, el  hierro hemo proveniente de las carnes y los pescados es m&aacute;s f&aacute;cil  de absorber que el hierro inorg&aacute;nico de los vegetales, los que en muchos  casos, contienen concentraciones m&aacute;s elevadas del metal. Sin embargo, la  adici&oacute;n de peque&ntilde;as porciones de carnes o pescados puede aumentar  la absorci&oacute;n del hierro presente en los vegetales, fundamentalmente por  su contenido de amino&aacute;cidos. Existen adem&aacute;s otras sustancias que  favorecen la absorci&oacute;n de hierro, como son los agentes reductores, especialmente  el &aacute;cido asc&oacute;rbico.<sup>20,21</sup>     <p>Entre los inhibidores de  la absorci&oacute;n de hierro tenemos la ingesta cr&oacute;nica de alcalinos,  fosfatos, fitatos y taninos. La absorci&oacute;n disminuye proporcionalmente con  el volumen de t&eacute; o caf&eacute; consumidos, as&iacute; se ha determinado  que en presencia de t&eacute; la absorci&oacute;n de este mineral disminuye hasta  el 60 % mientras que en la de caf&eacute; la absorci&oacute;n se reduce hasta  el 40 %.<sup>22</sup>     <p>Por su parte los fitatos (hexafosfatos de inositol) que  se localizan en la fibra del arroz, el trigo y el ma&iacute;z, y la lignina de  las paredes de las c&eacute;lulas vegetales, constituyen potentes inhibidores  de la absorci&oacute;n de hierro, debido a la formaci&oacute;n de quelatos insolubles.<sup>23</sup>  En este sentido, se ha calculado que de 5 a 10 mg de fitatos pueden reducir la  absorci&oacute;n del hierro no hemo a la mitad, lo que puede ser evitado por el  consumo de peque&ntilde;as cantidades de carne y vitamina C que impiden la formaci&oacute;n  de estos quelatos, lo que provoca un aumento de la absorci&oacute;n a&uacute;n  en presencia de los inhibidores de &eacute;sta.<sup>24</sup> El contenido de sustancias  favorecedoras e inhibidoras de la absorci&oacute;n va a determinar la biodisponibilidad  del hierro presente en la dieta.     <p>El conocimiento de los mecanismos que regulan  la absorci&oacute;n de hierro permite determinar el valor nutricional de los alimentos  y la forma de mejorar su biodis-ponibilidad, pero tambi&eacute;n permite seleccionar  apropiadamente los compues-tos de hierro mejores y m&aacute;s seguros que respeten  el papel regulador de la mucosa intestinal.<sup>8</sup> <h4> Transporte</h4>El  hierro es transportado por la transferrina, que es una glicoprote&iacute;na de  aproximadamente 80 kDa de peso molecular, sintetizada en el h&iacute;gado, que  posee 2 dominios hom&oacute;logos de uni&oacute;n para el hierro f&eacute;rrico  (Fe<sup>3+</sup>).<sup>25</sup> Esta prote&iacute;na toma el hierro liberado por  los macr&oacute;fagos producto de la destrucci&oacute;n de los gl&oacute;bulos  rojos o el procedente de la mucosa intestinal, se ocupa de transportarlo y hacerlo  disponible a todos los tejidos que lo requieren.<sup>5</sup>     <p>Se le denomina  apotransferrina a la prote&iacute;na que no contiene hierro, transferrina monof&eacute;rrica  cuando contiene un &aacute;tomo de hierro y dif&eacute;rrica cuando contiene 2  &aacute;tomos. Cuando todos los sitios de transporte est&aacute;n ocupados se  habla de tranferrina saturada y se corresponde con alrededor de 1,41 &micro;g/mg  de transferrina.<sup>26</sup> En condiciones fisiol&oacute;gicas, la concentraci&oacute;n  de transferrina excede la capacidad de uni&oacute;n necesaria, por lo que alrededor  de dos tercios de los sitios de uni&oacute;n est&aacute;n desocupados.<sup>5</sup>  En el caso de que toda la transferrina est&eacute; saturada, el hierro que se  absorbe no es fijado y se deposita en el h&iacute;gado.     <p>La vida media normal  de la mol&eacute;cula de transferrina es de 8 a 10 d&iacute;as, aunque el hierro  que transporta tiene un ciclo m&aacute;s r&aacute;pido, con un recambio de 60  a 90 minutos como promedio.<sup>27</sup>     <p>Del total de hierro transportado por  la transferrina, entre el 70 y el 90 % es captado por las c&eacute;lulas eritropoy&eacute;ticas<sup>28</sup>  y el resto es captado por los tejidos para la s&iacute;ntesis de citocromos, mioglobina,  peroxidasas y otras enzimas y prote&iacute;nas que lo requieren como cofactor.  <h4> Captaci&oacute;n celular</h4>Todos los tejidos y c&eacute;lulas poseen un  receptor espec&iacute;fico para la transferrina, a trav&eacute;s de cuya expresi&oacute;n  en la superficie celular, regulan la captaci&oacute;n del hierro de acuerdo con  sus necesidades. La concentraci&oacute;n de estos receptores es m&aacute;xima  en los eritroblastos (80 % del total de los receptores del cuerpo), donde el hierro  es captado por las mitocondrias para ser incluido en las mol&eacute;culas de protoporfirina  durante la s&iacute;ntesis del grupo hemo. A medida que se produce la maduraci&oacute;n  del gl&oacute;bulo rojo, la cantidad de receptores va disminuyendo, debido a que  las necesidades de hierro para la s&iacute;ntesis de la hemoglobina son cada vez  menores.<sup>29</sup>     <p>El receptor de la transferrina es una glicoprote&iacute;na  constituida por 2 subunidades, cada una de 90 kDa de peso molecular, unidas por  un puente disulfuro. Cada subunidad posee un sitio de uni&oacute;n para la transferrina.  Estos receptores se encuentran anclados en la membrana a trav&eacute;s de un dominio  transmembrana, que act&uacute;a como p&eacute;ptido se&ntilde;al interno, <sup>30</sup>  y poseen adem&aacute;s un dominio citos&oacute;lico de aproximadamente 5 kDa.<sup>18  </sup>Se ha observado la presencia de mol&eacute;culas de receptor circulando  en el plasma sangu&iacute;neo, que son incapaces de unir transferrina, puesto  que carecen de sus porciones transmembranosa y citos&oacute;lica; a estos receptores  se les conoce como receptor soluble. No obstante su incapacidad de unir transferrina,  se ha encontrado una relaci&oacute;n directa entre la concentraci&oacute;n de  receptor circulante y el grado de eritropoyesis, as&iacute; en la deficiencia  de hierro hay un aumento de la concentraci&oacute;n de receptores solubles.<sup>31,32</sup>      <p>El receptor de transferrina desempe&ntilde;a un papel fundamental en el suministro  de hierro a la c&eacute;lula, puesto que la afinidad del receptor por el complejo  hierro-transferrina al pH ligeramente alcalino de la sangre, depende de la carga  de hierro de la prote&iacute;na. La afinidad m&aacute;xima se alcanza cuando la  transferrina est&aacute; en su forma dif&eacute;rrica.<sup>5</sup>     <p>El complejo  hierro-transferrina-receptor es internalizado en la c&eacute;lula a trav&eacute;s  de un proceso de endocitosis. El cambio del pH ligeramente alcalino al pH &aacute;cido  del endosoma provoca un cambio en la estabilidad del complejo que ocasiona la  disociaci&oacute;n espont&aacute;nea de los &aacute;tomos de hierro; por su parte,  la transferrina se mantiene unida al receptor hasta que un nuevo cambio de pH,  en sentido contrario, al nivel de la membrana, provoca la ruptura del complejo  y la consiguiente liberaci&oacute;n de la transferrina que queda nuevamente disponible  para la captaci&oacute;n y transporte del hierro circulante.<sup>5</sup>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La  liberaci&oacute;n dentro de la c&eacute;lula del hierro unida a la transferrina  es secuencial. La primera mol&eacute;cula es liberada por el pH &aacute;cido del  citosol, mientras la segunda requiere ATP para su liberaci&oacute;n. <h4> Dep&oacute;sitos</h4>El  exceso de hierro se deposita intracelularmente como ferritina y hemosiderina,  fundamentalmente en el SRE del bazo, el h&iacute;gado y la m&eacute;dula &oacute;sea.  Cada mol&eacute;cula de ferritina puede contener hasta 4 500 &aacute;tomos de  hierro, aunque normalmente tiene alrededor de 2 500, almacenados como cristales  de hidr&oacute;xido fosfato f&eacute;rrico [(FeOOH<sub>8</sub>). FeO. PO<sub>3</sub>H<sub>2</sub>].<sup>5,33</sup>      <p>La mol&eacute;cula de apoferritina es un heteropol&iacute;mero de 24 subunidades  de 2 tipos diferentes: L y H, con un peso molecular de 20 kDa cada una, formadas  por 4 cadenas helicoidales. Las variaciones en el contenido de subunidades que  componen la mol&eacute;cula determinan la existencia de diferentes isoferritinas,  las que se dividen en 2 grandes grupos: isoferritinas &aacute;cidas (ricas en  cadenas H) localizadas en el coraz&oacute;n, los gl&oacute;bulos rojos, los linfocitos  y los monocitos, y las isoferritinas b&aacute;sicas (ricas en cadenas L) predominantes  en el h&iacute;gado, el bazo, la placenta y los granulocitos.<sup>18</sup>     <p>Las  subunidades se organizan entre s&iacute; de manera tal que forman una estructura  esf&eacute;rica que rodea a los cristales de hierro. Esta cubierta proteica posee  en su entramado 6 poros de car&aacute;cter hidrof&iacute;lico y tama&ntilde;o  suficiente para permitir el paso de monosac&aacute;ridos, flavinmononucle&oacute;tidos,  &aacute;cido asc&oacute;rbico o desferroxamina. Se plantea que estos poros tienen  una funci&oacute;n catalizadora para la s&iacute;ntesis de los cristales de hierro  y su incorporaci&oacute;n al interior de la mol&eacute;cula de ferritina.<sup>33</sup>      <p>La funci&oacute;n fundamental de la ferritina es garantizar el dep&oacute;sito  intracelular de hierro para su posterior utilizaci&oacute;n en la s&iacute;ntesis  de las prote&iacute;nas y enzimas. Este proceso implica la uni&oacute;n del hierro  dentro de los canales de la cubierta proteica, seguido por la entrada y formaci&oacute;n  de un n&uacute;cleo de hierro en el centro de la mol&eacute;cula. Una vez formado  un peque&ntilde;o n&uacute;cleo de hierro sobre su superficie, puede ocurrir la  oxidaci&oacute;n de los restantes &aacute;tomos del metal a medida que se incorporan.<sup>34</sup>      <p>Se han observado diferencias entre la velocidad de captaci&oacute;n de hierro  por las diferentes isoferritinas; as&iacute; las isoferritinas ricas en cadenas  H tienen una mayor velocidad de captaci&oacute;n y se ha demostrado que &eacute;sta  es precisamente la funci&oacute;n de este tipo de subunidad.<sup>35</sup> No obstante,  las cadenas H y L cooperan en la captaci&oacute;n del hierro, las subunidades  H promueven la oxidaci&oacute;n del hierro y las L, la formaci&oacute;n del n&uacute;cleo.<sup>36</sup>  Tanto el dep&oacute;sito de hierro como su liberaci&oacute;n a la circulaci&oacute;n  son muy r&aacute;pidos, e interviene en este &uacute;ltimo proceso el flavinmononucle&oacute;tido.  El hierro es liberado en forma ferrosa y convertido en f&eacute;rrico por la ceruloplasmina  plasm&aacute;tica, para que sea captado por la transferrina que lo transporta  y distribuye al resto del organismo.     <p>La hemosiderina est&aacute; qu&iacute;micamente  emparentada con la ferritina, de la que se diferencia por su insolubilidad en  agua. Aunque ambas prote&iacute;nas son inmunol&oacute;gicamente id&eacute;nticas,  la hemosiderina contiene un por ciento mayor de hierro (30 %) y en la microscopia  se observa como agregados de mol&eacute;culas de ferritina con una conformaci&oacute;n  diferente de los cristales de hierro.<sup>37</sup>     <p>El volumen de las reservas  de hierro es muy variable, pero generalmente se considera que un hombre adulto  normal tiene entre 500 y 1 500 mg y una mujer entre 300 y 1 000 mg, aunque estos  valores dependen grandemente del estado nutri-cional del individuo.<sup>27</sup>  <h4> Regulaci&oacute;n de la captaci&oacute;n y almacenamiento de hierro</h4>La  v&iacute;a fundamental de captaci&oacute;n celular de hierro es la uni&oacute;n  y subsecuente internalizaci&oacute;n de la transferrina cargada con hierro por  su receptor. La cantidad de hierro que penetra a la c&eacute;lula por esta v&iacute;a  est&aacute; relacionada con el n&uacute;mero de receptores de transferrina presentes  en la superficie celular. Una vez dentro, el hierro es utilizado para sus m&uacute;ltiples  funciones o almacenado en forma de ferritina o hemosiderina. Por lo tanto, cuando  las necesidades de hierro de la c&eacute;lula aumentan, se produce un incremento  en la s&iacute;ntesis de receptores de transferrina y, en el caso contrario, cuando  hay un exceso de hierro, ocurre un aumento de la s&iacute;ntesis de ferritina.  Esto se logra mediante un estricto sistema de control al nivel postranscripcional.<sup>38</sup>      <p>Tanto la expresi&oacute;n del receptor de transferrina como de la ferritina  son reguladas en funci&oacute;n de la disponibilidad y demanda de hierro para  asegurar la homeostasia celular. En esta regulaci&oacute;n est&aacute; implicada  una prote&iacute;na citos&oacute;lica de aproximadamente 98 kDa de peso molecular,  altamente conservada a lo largo de la evoluci&oacute;n,<sup>39</sup> conocida  como factor regulador de hierro (IRF) o prote&iacute;na de uni&oacute;n al elemento  de respuesta al hierro (IRE-BP).<sup>40,41</sup> Esta prote&iacute;na posee un  centro 4Fe-4S que le permite cambiar entre 2 actividades diferentes en dependencia  del nivel de hierro celular;<sup>1 </sup>as&iacute; cuando los niveles de hierro  son bajos, el centro se disocia y la apoprote&iacute;na se une a una estructura  tallo-lazo espec&iacute;fica en el RNA mensajero (mRNA) del receptor de transferrina  y de la ferritina, conocida como elemento de respuesta al hierro (IRE). Esta misma  prote&iacute;na se convierte en una aconitasa citos&oacute;lica con un centro  4Fe-4S en c&eacute;lulas cargadas de hierro.<sup>42-44</sup>     <p>Existe un IRE  localizado cerca del extremo 5&acute;terminal, de la regi&oacute;n 5&acute;no  traducida de los mRNA de las cadenas L y H de la ferritina. La uni&oacute;n del  IRF a este IRE inhibe la traducci&oacute;n del mRNA de la ferritina por interferencia  en el orden de uni&oacute;n de los factores de iniciaci&oacute;n de la traducci&oacute;n.<sup>45</sup>      <p>Por su parte, la regi&oacute;n 3&acute;no traducida del mRNA del receptor de  transferrina contiene 5 IREs;<sup>46</sup> en este caso, la uni&oacute;n del IRF  protege los mRNA de la degradaci&oacute;n, con lo cual estimula la expresi&oacute;n  del receptor.<sup>47</sup>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuando los niveles intracelulares de hierro est&aacute;n  elevados, el IRF se disocia de los IREs, con lo que aumenta la traducci&oacute;n  del mRNA de la ferritina y se acelera la degradaci&oacute;n del mRNA de los receptores  de transferrina. As&iacute; la interacci&oacute;n del IRF/IRE regula la expresi&oacute;n  de estas prote&iacute;nas en direcciones opuestas por 2 mecanismos diferentes,  con lo cual se logra mantener el equilibrio entre la captaci&oacute;n y almacenamiento  intracelular del hierro.<sup>2 </sup>Mecanismos similares est&aacute;n implicados  en la regulaci&oacute;n de otras prote&iacute;nas que participan en el metabolismo  del hierro. <h4> Excreci&oacute;n</h4>La capacidad de excreci&oacute;n de hierro  del organismo es muy limitada. Las p&eacute;rdidas diarias de hierro son de 0,9-1,5  mg/d&iacute;a (0,013 mg/kg/d&iacute;a) en los hombres adultos. De &eacute;stos,  0,35 mg se pierden en la materia fecal, 0,10 mg a trav&eacute;s de la mucosa intestinal  (ferritina), 0,20 mg en la bilis, 0,08 mg por v&iacute;a urinaria y 0,20 mg por  decamaci&oacute;n cut&aacute;nea.<sup>48</sup>     <p>Las mujeres en edad f&eacute;rtil  est&aacute;n expuestas a una depleci&oacute;n adicional de hierro a trav&eacute;s  de las p&eacute;rdidas menstruales que incrementan los niveles de excreci&oacute;n  diarios a 1,6 mg/d&iacute;a como m&iacute;nimo.<sup>18</sup>     <p>Los cambios en  los dep&oacute;sitos de hierro del organismo provocan variaciones limitadas en  la excreci&oacute;n de hierro, que van desde 0,5 mg/d&iacute;a en la deficiencia  de hierro a 1,5 mg/d&iacute;a en individuos con sobrecarga de hierro. Aunque hay  pocos estudios en lactantes y ni&ntilde;os, se plantea que en &eacute;stos las  p&eacute;rdidas gastrointestinales pueden ser mayores que en los adultos.<sup>48</sup>  Algunos investigadores plantean que las p&eacute;rdidas promedio son de aproximadamente  2 mg/d&iacute;a en los lactantes y de 5 mg/d&iacute;a en los ni&ntilde;os de 6  a 11 a&ntilde;os de edad.<sup>14</sup> Otras causas importantes de p&eacute;rdidas  son las donaciones de sangre y la infestaci&oacute;n por par&aacute;sitos.<sup>18</sup>  <h4> Necesidades de hierro en los principales grupos de riesgo</h4>Los requerimientos  de hierro en cada etapa de la vida est&aacute;n determinados por los cambios fisiol&oacute;gicos  a que se enfrenta el organismo durante su desarrollo.     <p>Al nacer, el ni&ntilde;o  sustituye el suministro seguro de hierro aportado por la placenta por otro mucho  m&aacute;s variable y con frecuencia insuficiente, proveniente de los alimentos.  Durante el primer a&ntilde;o de la vida el ni&ntilde;o crece r&aacute;pidamente,  como resultado de lo cual al cumplir el a&ntilde;o, debe haber triplicado su peso  y duplicado su hierro corporal.<sup>33</sup> En este per&iacute;odo se estima  que las necesidades de hierro son de 0,7 a 1,0 mg/kg/d&iacute;a (15 mg/d).<sup>49</sup>      <p>Durante esta etapa de la vida pueden distinguirse 3 per&iacute;odos caracter&iacute;sticos,  en dependencia del estado nutricional en hierro. El primer per&iacute;odo comprende  las primeras 6 a 8 semanas, durante las cuales se produce una declinaci&oacute;n  progresiva de los niveles de hemoglobina, de 170 g/L al nacer a 110 g/L, como  consecuencia de la disminuci&oacute;n de la eritropoyesis producto del aumento  del tenor de ox&iacute;geno en la vida extrauterina. El hierro liberado producto  de la destrucci&oacute;n de los eritrocitos es suficiente para cubrir las necesidades  durante este tiempo y el que no se utiliza se almacena para satisfacer las demandas  de las siguientes etapas de desarrollo. Durante estas semanas, la cantidad de  hierro absorbido a partir de los alimentos no es significativa.<sup>50</sup>     <p>El  segundo per&iacute;odo se caracteriza por el inicio de la eritropoyesis, a expensas  fundamentalmente del hierro almacenado como producto de la destrucci&oacute;n  de los hemat&iacute;es en la etapa anterior, que se traduce en un incremento de  los niveles de hemoglobina.     <p>El tercer per&iacute;odo comienza alrededor del  cuarto mes y se caracteriza por un incremento progresivo de la dependencia del  hierro alimentario para garantizar una eritropoyesis eficiente. Esto hace que  sea necesario asegurarle al lactante una dieta rica en hierro, que garantice un  suministro adecuado de este metal para cubrir sus requerimientos.<sup>33</sup>      <p>En el caso de los ni&ntilde;os prematuros y bajo peso al nacer, la susceptibilidad  de desarrollar una deficiencia de hierro es mucho mayor, ya que sus reservas corporales  son menores unido a un crecimiento posnatal m&aacute;s acelerado.<sup>51</sup>  Esto hace que las reservas se agoten m&aacute;s tempranamente, por lo que se hace  necesario el suministro de hierro ex&oacute;geno antes de los cuatro meses de  vida.     <p>Durante la infancia, las necesidades de hierro para el crecimiento son  menores, alrededor de 10 mg/d&iacute;a, pero contin&uacute;an siendo elevadas  en t&eacute;rminos de ingesta relativa, cuando se comparan con las del adulto,  por lo que no desaparece el riesgo de desarrollar una deficiencia de hierro. En  este per&iacute;odo es importante evitar los malos h&aacute;bitos diet&eacute;ticos  que limitan la ingesta de hierro o alteran su biodisponibilidad.<sup>49</sup>      <p>En la adolescencia se produce nuevamente un incremento de las demandas de hierro,  como consecuencia del crecimiento acelerado. Durante el desarrollo puberal un  adolescente aumenta unos 10 kg de peso, que debe acompa&ntilde;arse de un incremento  de unos 300 mg de su hierro corporal para lograr mantener constante su hemoglobina,  que en este per&iacute;odo aumenta a raz&oacute;n de 50-100 g/L/a&ntilde;o. En  consecuencia, un adolescente var&oacute;n requiere alrededor de 350 mg de hierro  por a&ntilde;o durante el pico de crecimiento de la pubertad.<sup>3</sup>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las  necesidades de hierro en las hembras son m&aacute;s altas, pues aunque su velocidad  de crecimiento es menor, se adicionan las p&eacute;rdidas menstruales.<sup>49</sup>  El aumento de unos 9 kg de peso de una adolescente durante la pubertad, representa  la necesidad de un aporte de unos 280 mg de hierro para el mantenimiento de la  concentraci&oacute;n de hemoglobina. Un sangramiento menstrual promedio de unos  30 mL de sangre implica la p&eacute;rdida de unos 75 mg de hierro. En consecuencia,  una adolescente en pleno pico de crecimiento requiere alrededor de 455 mg de hierro  por a&ntilde;o.     <p>En las mujeres en edad f&eacute;rtil los requerimientos son  similares a los de la adolescente, fundamentalmente debido a las p&eacute;rdidas  menstruales. Estos requerimientos pueden verse aumentados por el uso de dispositivos  intrauterinos, que provocan aumentos imperceptibles de las p&eacute;rdidas, unido  en ocasiones a una dieta inadecuada; los embarazos y la lactancia pueden agravar  la situaci&oacute;n.<sup>52</sup>     <p>. <h4> SUMMARY</h4>A review is made on iron  metabolism in which iron absorption, factors affecting this process, iron transportation,  cell uptake, storage and excretion are dealt with. The mechanisms acting in the  intracellular homeostasis of this mineral and the nutritional requirements of  the main risk groups that develop an iron deficiency are set forth.     <p><i>Subject  headings</i>: IRON METABOLISM DISORDERS; HOMEOSTASIS; IRON/metabolism.     <br>&nbsp;      <br>&nbsp; <h4> REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</h4>    <P> 1. Andrews NC, Bridge  KR. Disorders of iron metabolism and sideroblastic anemia. En: Nathan and Oski's  Hematology of infancy and childhood. 5th ed. Philadelphia: WB Saunders, 1998:423-61.</P>    <P>  2. Hentze MW. Iron regulatory factor - the conductor of cellular iron regulation.  27th Annual Course. Advan Haematol 1993:36-48.</P>    <P> 3. Lanzkowski P. Metabolismo  del hierro y anemia ferripriva. En: Hematolog&iacute;a pedi&aacute;trica. 3a ed.  La Habana: 1985:121-93. (Edici&oacute;n Revolucionaria).</P>    <P> 4. Refsun AB,  Schreiner BBI. Regulation of iron balance by absorption and excretion. Scand J  Gastroenterol 1984;19:867-74.</P>    ]]></body>
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