<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0864-0300</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Investigaciones Biomédicas]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Invest Bioméd]]></abbrev-journal-title>
<issn>0864-0300</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[ECIMED]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0864-03001999000100019</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Consideraciones éticas y sociales en la enfermedad de Alzheimer]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Llibre Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan de J]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[García Capote]]></surname>
<given-names><![CDATA[Julia]]></given-names>
</name>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Guerra Hernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[Milagros A]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Hospital Militar Central Dr. Carlos J. Finlay  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>1999</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>1999</year>
</pub-date>
<volume>18</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>54</fpage>
<lpage>61</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0864-03001999000100019&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0864-03001999000100019&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0864-03001999000100019&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[La investigación en pacientes con enfermedad de Alzheimer da lugar a cuestiones éticas y legales difíciles, a causa, entre otros factores, del deterioro cognoscitivo que presentan estos enfermos. Las principales fuentes de conflicto ético en esta enfermedad pueden ubicarse en la investigación y los ensayos clínicos, el diagnóstico, la relación médico-paciente y la asesoría legal. El conocimiento por los médicos e investigadores de los princios éticos de autonomía, la no maleficiencia, beneficiencia, la veracidad, la justicia y la confidencialidad, son herramientas útiles en la práctica diaria. En el presente trabajo se hace referencia a estos principios éticos y su interacción en la enfermedad de Azheimer.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The investigation of patients with Alzheimer's disease gives rise to difficult ethical and legal questions due, among other factors, to the cognitive deterioration of these patients. The main sources of ethical conflict in this disease may be found in the investigation, clinical assays, diagnosis, the physician-patient relationship and legal advisory. The knowledge of doctors and investigators about the ethical principles of autonomy, non-wrongdoing, beneficence, veracity, justice and reliability are useful tools in daily practice. Reference is made in this paper to these ethical principles and their interaction in Alzheimer's disease.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[ENFERMEDAD DE ALZHEIMER]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ETICA MEDICA]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[INVESTIGACION]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[RELACIONES MEDICO-PACIENTE]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[DIAGNOSTICO]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[RESPONSABILIDAD LEGAL]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[ALZHEIMER'S DISEASE]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[ETHICS, MEDICAL]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[RESEARCH]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[PHYSICIAN-PATIENT RELATIONS]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[DIAGNOSIS]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[LIABILITY, LEGAL]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Militar Central "Dr. Carlos J. Finlay" </p><h2> Consideraciones &eacute;ticas  y sociales en la enfermedad de Alzheimer</h2><i>Dr. Juan de J. Llibre Rodr&iacute;guez,  Lic. Julia Garc&iacute;a Capote, y Dra. Milagros A. Guerra Hern&aacute;ndez</i>  <h4> Resumen</h4>La investigaci&oacute;n en pacientes con enfermedad de Alzheimer  da lugar a cuestiones &eacute;ticas y legales dif&iacute;ciles, a causa, entre  otros factores, del deterioro cognoscitivo que presentan estos enfermos. Las principales  fuentes de conflicto &eacute;tico en esta enfermedad pueden ubicarse en la investigaci&oacute;n  y los ensayos cl&iacute;nicos, el diagn&oacute;stico, la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente  y la asesor&iacute;a legal. El conocimiento por los m&eacute;dicos e investigadores  de los princios &eacute;ticos de autonom&iacute;a, la no maleficiencia, beneficiencia,  la veracidad, la justicia y la confidencialidad, son herramientas &uacute;tiles  en la pr&aacute;ctica diaria. En el presente trabajo se hace referencia a estos  principios &eacute;ticos y su interacci&oacute;n en la enfermedad de Azheimer.      <p>Descriptores DeCS: ENFERMEDAD DE ALZHEIMER; ETICA MEDICA; INVESTIGACION; RELACIONES  MEDICO-PACIENTE; DIAGNOSTICO; RESPONSABILIDAD LEGAL.     <p> El t&eacute;rmino demencia  denota un s&iacute;ndrome caracterizado por una declinaci&oacute;n progresiva  de las funciones mentales (memoria, orientaci&oacute;n, razonamiento, juicio y  otras), producida por diversos tipos de lesiones org&aacute;nicas del cerebro,  con suficiente severidad para que afecte el normal desenvolvimiento del paciente  en la sociedad o en la familia.<sup>1</sup>     <p>Es conocido que los estudios de  prevalencia realizados en pa&iacute;ses desarrollados, indican que entre el 4  y el 5 % de las personas mayores de 65 a&ntilde;os tienen una demencia con marcada  incapacidad mental y que las formas comenzantes o ligeras hacen ascender la cifra  hasta 10 a 15 %.<sup>2</sup>     <p>Los trabajos m&aacute;s recientes registran m&aacute;s  de 60 afecciones capaces de causar un s&iacute;ndrome demencial. La enfermedad  de Alzheimer (EA) es la m&aacute;s frecuente, ya que causa del 50 al 60 % de los  casos. Le sigue en frecuencia la demencia vascular con un 10 a 15 %, y la combinaci&oacute;n  de ambos procesos, que puede llegar a un 20 %. Entre el 10 y el 15 %, corresponder&iacute;a  a las restantes causas de demencias, algunas de ellas potencialmente curables,  y en el 5 % su causa no puede precisarse despu&eacute;s de estudios <i>post-mortem</i>  completos.<sup>1,2</sup>     <p>Si la prolongaci&oacute;n de la esperanza de vida  es uno de los mayores logros de la Medicina de nuestro siglo, la enfermedad de  Alzheimer (EA) representa su frustraci&oacute;n m&aacute;s tr&aacute;gica, por  cuanto su incidencia se duplica cada 5 a&ntilde;os, seg&uacute;n los grupos de  edad, al punto que aproximadamente el 45 % de las personas de 85 a&ntilde;os o  m&aacute;s padecen la enfermedad. Esta enfermedad devastadora para las v&iacute;ctimas  y sus familias ha sido reconocida como la "enfermedad del siglo".     <p>En el mundo,  aproximadamente 22 millones de personas padecen de EA. Su impacto es tal que en  los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica se calcula que entre 3 y 4 millones  de personas la padecen y seg&uacute;n distintas proyecciones el n&uacute;mero  de afectados crecer&aacute; hasta 13 millones en un plazo de 10 a&ntilde;os. Es  la tercera enfermedad en costos sociales y econ&oacute;micos, superada s&oacute;lo  por la cardiopat&iacute;a isqu&eacute;mica y el c&aacute;ncer. El costo total  en dicho pa&iacute;s ha sido estimado en 100 billones por a&ntilde;o, sin tener  en cuenta la p&eacute;rdida de la productividad ocupacional, en aquellos casos  de inicio m&aacute;s temprano.<sup>2</sup>     <p>En Cuba la prevalencia oscila entre  7,76 y 14,96 % (Llibre Rodr&iacute;guez J. Comportamiento demogr&aacute;fico cl&iacute;nico  y del diagn&oacute;stico de la enfermedad de Alzheimer. [Tesis de Dr. en C.M.]  C. Habana, 1998). De acuerdo con esto se estima que aproximadamente 85 000 personas  de 60 o m&aacute;s a&ntilde;os padecer&aacute;n de demencia y EA. Aproximadamente  el 40 % de los pacientes internados en hogares de ancianos padecen una EA, cifra  que internacionalmente se ha reportado entre el 50 y el 65 %.     <p>La EA produce  una disminuci&oacute;n en la expectativa de vida, siendo considerada por sus complicaciones  la cuarta causa de muerte, y el mayor peso de este serio problema m&eacute;dico,  social y econ&oacute;mico, recae en los cuidadores.     <p>Las principales fuentes  de conflicto &eacute;tico en esta enfermedad pueden centrarse en los puntos siguientes:  <ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li> La investigaci&oacute;n cl&iacute;nica.</li>    <li> El diagn&oacute;stico.</li>    <li>  La relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente y su entorno familiar y social.</li>    <li>  La asesor&iacute;a legal.</li>    </ol><h4> Investigaci&oacute;n en la enfermedad  de Alzheimer</h4>La investigaci&oacute;n en pacientes con EA da lugar a cuestiones  &eacute;ticas y legales dif&iacute;ciles, a causa, fundamentalmente, del deterioro  cognoscitivo que presentan estos enfermos. La perspectiva en el mundo actual de  aumentar la participaci&oacute;n en la investigaci&oacute;n de personas vivas,  dementes, obliga a proteger los derechos humanos y la salud de &eacute;stos.     <p>La  toma de una decisi&oacute;n en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica y en la investigaci&oacute;n  de la EA, se ve facilitada, adem&aacute;s, cuando se conocen los principios &eacute;ticos  que deben animar a todo profesional en su pr&aacute;ctica diaria. Estos principios  incluyen la no maleficiencia, la autonom&iacute;a, la beneficiencia, la veracidad,  la justicia y la confidencialidad (Colegio M&eacute;dico Americano, 1992).     <p>Veamos  a qu&eacute; se refiere cada uno de estos principios y en qu&eacute; forma se  imbrican en la investigaci&oacute;n de la EA.     <p>Autonom&iacute;a: la capacidad  o el derecho de una persona a decidir por ella misma.     <p>Beneficiencia: principio  de la bio&eacute;tica, seg&uacute;n el cual se debe tratar a las personas protegi&eacute;ndolas  de da&ntilde;os y promoviendo su bienestar, lo que implica maximizar el beneficio  y minimizar el riesgo.     <p>No maleficiencia: este principio implica no da&ntilde;ar,  no hacer nada perjudicial para el enfermo.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Justicia: principio &eacute;tico  que obliga a tratar a las personas como seres aut&oacute;nomos, as&iacute; como  a proteger y respetar a las personas con autonom&iacute;a disminuida.     <p>Dos principios  no incluidos inicialmente en el llamado Informe Belmont, son la confidencialidad  (el derecho del paciente a que su informaci&oacute;n sea respetada, y la veracidad  (decir la verdad).<sup>3,4</sup>     <p>El respeto de las capacidades de los sujetos  y por consiguiente la autonom&iacute;a de &eacute;stos, constituye uno de los  aspectos fundamentales que se deben considerar. La enfermedad de Alzheimer destruye  progresivamente las capacidades congoscitivas de una persona incluyendo la memoria  y el discernimiento, lo que trae como resultado final una p&eacute;rdida de todas  las capacidades que permiten tomar una decisi&oacute;n. Por tanto, es de importancia  crucial la evaluaci&oacute;n exacta de la capacidad de un sujeto candidato a la  investigaci&oacute;n para conocer si es apto mentalmente para dar su consentimiento  por escrito como objeto de estudio. En la actualidad no se ha establecido un instrumento  uniforme que permita evaluar la competencia del enfermo en tal sentido.<sup>4</sup>      <p>El consentimiento informado es el procedimiento formal para aplicar el principio  de autonom&iacute;a. Debe reunir por lo menos 3 elementos: voluntariedad, informaci&oacute;n  y comprensi&oacute;n, que depende l&oacute;gicamente de la competencia de quien  la recibe. La voluntariedad implica que los pacientes pueden decidir si quieren  participar en un estudio, sin que haya persuasi&oacute;n, manipulaci&oacute;n  ni coerci&oacute;n. Esto es, un m&eacute;dico que se encarga de la atenci&oacute;n  de un paciente demente, puede ejercer presi&oacute;n para que &eacute;ste participe  en un protocolo de investigaci&oacute;n conducido por &eacute;l, o en el cual  tiene intereses precisos.     <p>La informaci&oacute;n debe ser comprensible y debe  incluir los objetivos del estudio y su procedimiento, los beneficios y riesgos  potenciales y la posibilidad de retirarse del estudio en cualquier momento. La  presencia de demencia o EA no inhabilita para dar el consentimiento o negarlo.  Se deben respetar los derechos humanos y por tanto la autonom&iacute;a de los  pacientes.     <p>Cuando se ha determinado cuidadosamente que el paciente no es competente  para proporcionar su consentimiento por escrito, un sustituto id&oacute;neo debe  tomar las decisiones relacionadas con la participaci&oacute;n en la investigaci&oacute;n.  Se debe de solicitar el consentimiento por escrito tanto del sujeto que padece  la EA, como del tutor, proceso que recibe el nombre de "doble consentimiento por  escrito en el informe legal", lo cual consideramos debe realizarse siempre, aunque  se asuma la competencia mental del paciente. Como se ha reconocido, este proceso  respetar&aacute; la autonom&iacute;a y la dignidad del enfermo, as&iacute; como  solicitar&aacute; la cooperaci&oacute;n de su sustituto legal, preferiblemente  los familiares m&aacute;s cercanos. Ellos constituyen la unidad social m&aacute;s  responsable para atender a una persona con EA.     <p>Existen m&uacute;ltiples situaciones  en las que el principio de la no maleficiencia es violado. Uno de los que se comete  con mayor frecuencia, es la realizaci&oacute;n de un ensayo cl&iacute;nico cuyos  resultados carecer&aacute;n de validez cient&iacute;fica, porque la hip&oacute;tesis  no sea plausible o porque el dise&ntilde;o no es metodol&oacute;gicamente correcto.  Lo anterior ocurre en ocasiones por desconocimiento de los principios &eacute;ticos  y por la premura en buscar mejor&iacute;a en los pacientes con EA.<sup>5</sup>  No obstante, es absolutamente condenable, que ensayos cl&iacute;nicos poco rigurosos  puedan dar esperanzas no fundadas a los pacientes que padecen esta devastadora  enfermedad, a sus familiares y a los propios m&eacute;dicos. Si bien en la inmensa  mayor&iacute;a de los casos, se deben a diferencias en los criterios de inclusi&oacute;n  de los pacientes, al dise&ntilde;o de las investigaciones y a la forma de evaluar  la respuesta y de cuantificar el criterio de mejor&iacute;a observado.<sup>6</sup>  M&aacute;s de 200 f&aacute;rmacos se han utilizado en ensayos cl&iacute;nicos  de esta enfermedad, con resultados prometedores en un inicio y que la pr&aacute;ctica  ulterior demostr&oacute; sus resultados cuestionables. Con excepci&oacute;n de  la tetrahidroaminoacridina (Cognex o Tacrine), aprobada por la FDA, en septiembre  de 1993, y de otros f&aacute;rmacos de empleo m&aacute;s reciente, para el tratamiento  de las formas ligeras a moderadas de EA, pocos son los f&aacute;rmacos que han  corrido tal suerte. A&uacute;n as&iacute;, los resultados de esta droga son modestos  como internacionalmente ha sido reconocido, y sus efectos indeseables no son despreciables.<sup>7</sup>      <p>En ocasiones, los patrocinadores de las industrias y consorcios farmac&eacute;uticos,  estimulan de diversas formas a los investigadores involucrados en ensayos cl&iacute;nicos  con obsequios, publicaciones, presentaciones en eventos internacionales y otras  actividades cuyo prejuicio potencial ha sido m&aacute;s dificil de demostrar,  si bien existe un convenio universalmente reconocido de que factores comerciales  no deben inlfuir en la toma de decisi&oacute;n cl&iacute;nica. En tal sentido,  el Colegio M&eacute;dico Americano, en 1990, se pronunci&oacute; de la siguiente  forma: "los m&eacute;dicos que participan en pr&aacute;cticas basadas en ensayos  con medicamentos deber&iacute;an conducir sus actividades acorde con los principios  b&aacute;sicos adoptados en la metodolog&iacute;a cient&iacute;fica".<sup>5</sup>      <p>Los investigadores deben esforzarse por reducir al m&iacute;nimo los riesgos  y el da&ntilde;o potencial a los participantes y elevar hasta el m&aacute;ximo  posible los beneficios (principio de beneficiencia). Relacionado con este principio  es el conflicto en la decisi&oacute;n del investigador entre estimular a un sujeto  a participar en un protocolo investigativo experimental sin discutir la opci&oacute;n  de tomar un medicamento que haya sido aprobado, y que podr&iacute;a producir alg&uacute;n  alivio de los s&iacute;ntomas de la EA. En todas las circunstancias es crucial,  el car&aacute;cter moral de los investigadores, para enfrentar estos conflictos  (principio de la justicia). La creaci&oacute;n de los Comit&eacute;s de Evaluaci&oacute;n  y &eacute;tica, para el an&aacute;lisis y aprobaci&oacute;n de las investigaciones  que puedan implicar alg&uacute;n riesgo para los pacientes con EA, debe constituir  un paso importante. Se tratar&aacute; de prestar atenci&oacute;n a la obtenci&oacute;n  de la aclaraci&oacute;n necesaria con respecto al tipo de riesgo potencial (f&iacute;sico,  psicol&oacute;gico, econ&oacute;mico y social, incluyendo el impacto sobre la  familia), la magnitud del riesgo y su probabilidad.<sup>4</sup>     <p>Relacionado  con el principio de la justicia, es el planteamiento de que la poblaci&oacute;n  o el universo, que se incluye en investigaciones, sea lo m&aacute;s homog&eacute;nea  posible. Debido a que la EA y los trastornos relacionados pueden afectar personas  de distinto sexo, nivel socioecon&oacute;mico, nivel de educaci&oacute;n, grupo  &eacute;tnico, raza o estado legal, la investigaci&oacute;n en la EA tiene que  reflejar obligatoriamente esta diversidad (panel consultivo sobre la enfermedad  de Alzheimer, 1993).     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otros aspectos relacionados con la investigaci&oacute;n  y que comienzan a generar en forma creciente conflictos &eacute;ticos, son aquellas  investigaciones dirigidas a conocer la causa de la demencia tipo Alzheimer. Dos  &aacute;reas de la investigaci&oacute;n futura merecen a nuestro juicio, una atenci&oacute;n  especial. La primera, relacionada con la gen&eacute;tica de la enfermedad y el  descubrimiento de un mayor n&uacute;mero de cromosomas involucrados: el cromosoma  21, el cromosoma 14 y los cromosomas 1, 12 y 19, este &uacute;ltimo relacionado  con la apolipoprote&iacute;na E.<sup>8,9</sup>     <p>Por otra parte, la b&uacute;squeda  de marcadores biol&oacute;gicos, y por s&oacute;lo referirnos a algunos, los hallazgos  descritos en la tomograf&iacute;a axial computadorizada y la resonancia magn&eacute;tica  nuclear referente a la atrofia hipocampal y de otros &iacute;ndices lineales y  de volumen, y los m&aacute;s recientes documentados con la tomograf&iacute;a de  emisi&oacute;n fot&oacute;nica simple (SPECT) y la tomograf&iacute;a de emisi&oacute;n  de positrones (TEP), que reportan disminuci&oacute;n del flujo sangu&iacute;neo  y del consumo de ox&iacute;geno y glucosa en los l&oacute;bulos frontal y temporal  de estos pacientes.     <p>Una investigaci&oacute;n reciente, reportaba en personas  homocig&oacute;ticas para el alelo E4 de la apolipoprote&iacute;na E, una reducci&oacute;n  del metabolismo de la glucosa en las mismas regiones del cerebro que en las personas  con EA, como una evidencia precl&iacute;nica para el desarrollo futuro de la enfermedad.<sup>10</sup>      <p>Ser&aacute; posible, o ya de hecho lo es, conocer la posibilidad que en un  futuro, un sujeto sano, tendr&aacute; de padecer la enfermedad. &iquest;Es &eacute;tico  informar a un individuo de la posibilidad futura de padecer tan devastadora enfermedad?  Por otra parte, el no hacerlo podr&iacute;a privarlo de una intervenci&oacute;n  m&eacute;dica temprana, encaminada a evitar o demorar la presentaci&oacute;n de  la enfermedad. Lo segundo, hasta ahora no ha sido logrado.     <p>El an&aacute;lisis  y resoluci&oacute;n de estos conflictos &eacute;ticos, como son el derecho de  los pacientes con deterioro cognitivo a su autonom&iacute;a, beneficiencia, no  maleficiencia, confidencialidad, decir la verdad y la justicia deben estar presentes  en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica y de la investigaci&oacute;n, para proteger  a una poblaci&oacute;n vulnerable. <h4> Relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente  y su entorno social</h4>Goeic define le relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente,  como una relaci&oacute;n interpersonal, es decir entre 2 personas, 2 seres humanos,  2 personalidades dotadas de inteligencia, libertad, intimidad y de una historia  personal &uacute;nica e irrepetible. En consecuencia, 2 seres dignos de consideraci&oacute;n  y respeto mutuos en sus respectivos roles. (Goeic. G. &Eacute;tica de la relaci&oacute;n  m&eacute;dico-paciente. Cuaderno del Programa Regional de Bio&eacute;tica OPS.1992).      <p>En la EA existe un deterioro progresivo de las funciones mentales superiores,  y por tanto de la competencia mental del paciente, entendida como la capacidad  de entender cabalmente su situaci&oacute;n m&eacute;dica y de asimilar toda la  informaci&oacute;n relevante que le permita tomar decisiones en forma aut&oacute;noma  y coherente.     <p>En este caso, adquiere especial significado la relaci&oacute;n  con la familia o con el cuidador del paciente en el caso de tratarse de una persona  ajena a la familia y la propia comunidad. Esta relaci&oacute;n debe contemplar  el respeto de los intereses y la autonom&iacute;a de todos los involucrados en  el encuentro cl&iacute;nico y ser mutuamente participativa. Esta relaci&oacute;n  m&eacute;dico-paciente (RMP) es tambi&eacute;n una relaci&oacute;n t&eacute;cnica,  diagn&oacute;stico-terap&eacute;utica.<sup>11</sup> Adem&aacute;s del respeto  y amabilidad, que debe caracterizar la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, se necesitan  conocimientos cient&iacute;ficos que permitan formular un diagn&oacute;stico correcto  y prestar ayuda terap&eacute;utica efectiva.<sup>11</sup> En tal sentido, encuestas  realizadas a personal m&eacute;dico en nuestro pa&iacute;s y en otros pa&iacute;ses,  muestran que un porcentaje elevado de los m&eacute;dicos de atenci&oacute;n primaria  e incluso de la atenci&oacute;n hospitalaria, confiesan que sus conocimientos  acerca de las demencias en general y la EA en particular son pobres, de ah&iacute;  que tengan dificultades para su diagn&oacute;stico, sobre todo en los estadios  iniciales. Este desconocimiento explica que con frecuencia ancianos deprimidos  sean clasificados como dementes, o que se escapen causas potencialmente curables  de demencias, o que se clasifiquen como "arterioscler&oacute;ticos" pacientes  con demencia senil tipo Alzheimer. Si bien en los <i>curriculum</i> de estudio  del pregrado o incluso del posgrado en algunas especialidades, las demencias no  eran por lo general temas del dominio m&eacute;dico, el envejecimiento de la poblaci&oacute;n  y el impacto de esta enfermedad en el mundo actual est&aacute;n cambiando estas  concepciones. No obstante, una obligaci&oacute;n profesional y &eacute;tica del  m&eacute;dico es poseer los conocimientos, habilidades y destrezas propias de  su profesi&oacute;n. La ignorancia es el m&aacute;s frecuente argumento con que  se justifica la vulneraci&oacute;n de los principios de la &eacute;tica profesional.      <p>LA RMP no s&oacute;lo se da en el plano intelectual y t&eacute;cnico, sino  tambi&eacute;n, en el plano &eacute;tico y afectivo. Para su &eacute;xito es decisiva  la preparaci&oacute;n profesional del m&eacute;dico, pero muy importante es la  disposici&oacute;n amistosa y de ayuda al paciente y su familia y el respeto por  su condici&oacute;n.<sup>11</sup>     <p>Un conflicto pudiera surgir en el respeto  por la confidencialidad y la necesidad de divulgar la informaci&oacute;n en relaci&oacute;n  con el diagn&oacute;stico. Algunas familias de pacientes dementes se niegan, en  los inicios, a la divulgaci&oacute;n de una verdad, que se conocer&aacute; por  s&iacute; sola. Por suerte, en las din&aacute;micas de grupo con los familiares  y ciudadores, y en los grupos de autoayuda, aprenden a conocer la importancia  de que la comunidad cercana conozca la situaci&oacute;n m&eacute;dica del paciente  y con ello evitar la p&eacute;rdida del enfermo, ante el olvido del lugar en que  vive o comprender sus manifestaciones conductuales, tales como las ideas de da&ntilde;o  y prejuicio, la celotipia e incluso conductas sexuales inadecuadas. Lo anterior  crea un clima de cooperaci&oacute;n y confianza al paciente y familiares, al sentirse  que pueden ser ayudados por la comunidad.     <p>La entrevista m&eacute;dica debe  estar dirigida adem&aacute;s, no s&oacute;lo a conocer los s&iacute;ntomas sino  tambi&eacute;n la personalidad del enfermo, la repercusi&oacute;n de la enfermedad  en el plano psicol&oacute;gico, y en su medio social, y qu&eacute; actividades  ser&aacute; capaz de asumir. La entrevista m&eacute;dica se complementa con el  examen f&iacute;sico y la exploraci&oacute;n del estado mental.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Existen m&uacute;ltiples  escalas conocidas que permiten obtener una apreciaci&oacute;n del grado de deterioro  cognoscitivo (<i>Minimental Test de Folsteins</i>, la escala de deterioro global  de <i>Reisberg</i> y colaboradores (GDS), la escala de comportamiento de Blessed  y otras), as&iacute; como las llamadas pruebas neuropsicol&oacute;gicas (la escala  de inteligencia del adulto de Weschler, aprendizaje de 10 palabras de luria, el  <i>test</i> de Bender, el cuarto excluido, etc.). En ocasiones, los pacientes  son sometidos a extensas y profundas bater&iacute;as de pruebas, m&aacute;s con  fines investigativos y de b&uacute;squeda de nuevos instrumentos de exploraci&oacute;n  neuropsicol&oacute;gica, que lo que realmente se necesita para un diagn&oacute;stico  y tratamiento adecuado. En estos casos la entrevista m&eacute;dica pierde su verdadera  esencia humana.     <p>La informaci&oacute;n obtenida por el m&eacute;dico en la entrevista  y el examen f&iacute;sico le permitir&aacute; formular una hip&oacute;tesis diagn&oacute;stica  <i>a priori</i>, que deber&aacute; ser confirmada o refutada, con la ayuda de  los ex&aacute;menes complementarios.     <p>Diversos criterios para el diagn&oacute;stico  de EA han sido elaborados, unos de los de m&aacute;s amplio uso son los propuestos  por el NINCDS-ADRDA en 1894.<sup>12</sup> De acuerdo con estos criterios el diagn&oacute;stico  de EA s&oacute;lo es definido, en aquellos casos con confirmaci&oacute;n histopatol&oacute;gica,  es decir, que en vida s&oacute;lo podr&iacute;a realizarse con la toma de una  biopsia cerebral (procedimiento cruento). Por suerte, la mayor&iacute;a de los  m&eacute;dicos e investigadores que se dedican a la atenci&oacute;n de este tipo  de pacientes, utilizan este proceder como diagn&oacute;stico s&oacute;lo en casos  extremos. A esta conducta ayud&oacute;, adem&aacute;s, los resultados presentados  en 1993 por el Proyecto Rochester referentes al estudio de 94 ancianos dementes  y 29 "casos controles", en los que se demostr&oacute; que la concordancia del  diagn&oacute;stico cl&iacute;nico de EA probable, con el diagn&oacute;stico anatomopatol&oacute;gico  es alta, aproximadamente un 88 %.<sup>13</sup> Sin embargo, es conocido, que un  n&uacute;mero importante de pacientes con este diagn&oacute;stico corresponde  a otras causas de demencia en la edad avanzada como la llamada enfermedad de cuerpos  de Lewy, la demencia del l&oacute;bulo frontal, demencia de tipo mixto e incluso  vasculares. Es decir que se necesita desarrollar otros criterios para el diagn&oacute;stico  cl&iacute;nico y de m&eacute;todos de exploraci&oacute;n no invasivos, para diferenciar  estos procesos entre s&iacute;.     <p>Comprender las dificultades comunicativas experimentadas  por las personas que padecen de EA, as&iacute; como el estr&eacute;s y el sufrimiento  de los cuidadores, y establecer l&iacute;neas de comunicaci&oacute;n que creen  cooperaci&oacute;n y confianza mutua, deben primar en esta RMP especial. La relaci&oacute;n  tan estrecha que se debe establecer con la familia y los cuidadores, la diferencia,  en nuestro criterio, de la que se establece con otro tipo de pacientes. Si se  logra se reducir&aacute;n los riesgos ps&iacute;quicos (sentimientos de soledad,  ansiedad, depresi&oacute;n, culpabilidad, disminuci&oacute;n de la autoestima,  entre otros) y los riesgos f&iacute;sicos propios del esfuerzo e incluso de la  agresi&oacute;n del demente, que tanto influyen en su calidad de vida. En el marco  de esta RMP adecuada, puede lograrse adem&aacute;s, que el paciente se mantenga  durante el mayor tiempo posible en su medio familiar y social, evitando as&iacute;  la internaci&oacute;n temprana. <h4> Cuestiones &eacute;tico-legales</h4>Determinar  la competencia mental de los pacientes con EA, resulta extremadamente dif&iacute;cil  con el decursar de la enfermedad, si bien han sido elaborados instrumentos &uacute;tiles  al respecto. Quienes carecen de competencia mental deben ser representados adecuadamente  en decisiones &eacute;ticas y legales, por la familia m&aacute;s cercana o por  personas jur&iacute;dicamente nombradas. El m&eacute;dico no es considerado un  representante leg&iacute;timo del paciente a menos que haya sido comisionado como  tal.<sup>5,11</sup>     <p>Un conflicto &eacute;tico puede surgir cuando el m&eacute;dico  debe determinar entre el derecho de un paciente con EA, de obtener o renovar su  licencia de conducci&oacute;n, contra su responsabilidad m&eacute;dica del bienestar  del paciente y la sociedad en su conjunto. En estos pacientes adem&aacute;s de  los trastornos de memoria, se produce una afectaci&oacute;n de la atenci&oacute;n  y de la capacidad para tomar decisiones r&aacute;pidas, propias de la conducci&oacute;n  de veh&iacute;culos, que incrementan notablemente el riesgo de accidente. Es aqu&iacute;  donde una relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente adecuada, ser&aacute; capaz de  influir en la decisi&oacute;n personal de dejar de conducir. <h4> Summary</h4>The  investigation of patients with Alzheimer's disease gives rise to difficult ethical  and legal questions due, among other factors, to the cognitive deterioration of  these patients. The main sources of ethical conflict in this disease may be found  in the investigation, clinical assays, diagnosis, the physician-patient relationship  and legal advisory. The knowledge of doctors and investigators about the ethical  principles of autonomy, non-wrongdoing, beneficence, veracity, justice and reliability  are useful tools in daily practice. Reference is made in this paper to these ethical  principles and their interaction in Alzheimer's disease.     <p>Subject headings:  ALZHEIMER'S DISEASE; ETHICS, MEDICAL; RESEARCH; PHYSICIAN-PATIENT RELATIONS; DIAGNOSIS;  LIABILITY, LEGAL. <h4> Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4><ol>     <!-- ref --><li> Rodr&iacute;guez  Rivera L, Llibre Rodr&iacute;guez J. Las demencias en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica.  La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas (en prensa).</li>    <!-- ref --><li> Barry Reisberg  MD. Alzheimer's Disesase comprehensive review of geriatric psichiatry II. American  Association for Geriatric Psychiatry, NJ 1996:441-6.</li>    <!-- ref --><li> Laporte JR, Principios  b&aacute;sicos de investigaci&oacute;n cl&iacute;nica. Barcelona: Ediciones Ergon,  1993:12-9.</li>    <!-- ref --><li> High DM, Whitehouse PJ, Post SG, Berg L. Guidelines for addressing  ethical and legal issues in Alzheimer Disease research: a position paper. Alzheimer  Dis Assoc Disord 1994;8(Suppl 4 ):1-11.</li>    <!-- ref --><li> Morris JC. Conflicts of interest:  research and clinical care. Alzheimer Dis Assoc Disord 1994;8(Suppl 4):49-57.</li>    <!-- ref --><li>  Borja J, Garc&iacute;a Balbal J. Aspectos metodol&oacute;gicos y divergencias  de los ensayos cl&iacute;nicos en la enfermedad de Alzheimer. Rev Neurol (Barc)  1995;23(119):125-8.</li>    <!-- ref --><li> Knapp MJ, Knopman DS, Salomon Pr. A 30 week randomized  controlled trial of high-dose taerine in patients with Alzheimer's disease. J  Am Med Assoc 1994;271:985-91.</li>    <!-- ref --><li> Mulan M, Houdan H, Windelspech M, Fideni  I. A locus for familial early onset Alzheimer's disease on the long arm of chromosome  14, proximal to the alpha 1 antichymotripsim gene. Natire genetics 1992;(2):340-4.</li>    <!-- ref --><li>  Strittmatter N, Saunders A, Scheckel D. Apolipoprotein E: high affinity binding  to beta amyloid and increased frecuency of type 4 in late onset familial Alzheimer.  Proc Natl Acdac Sci USA 1993;SO:1977-81.</li>    <!-- ref --><li> Eric MR, Richard JC, Lang SY,  Kewei C. Preclinical evidence of Alzheimer's disease in persons homozygous for  the E4 Allele for Apo E. New Engl J Med 1996;334(12):750-4.</li>    <!-- ref --><li> Beauchamp  TL, Mc Cullaugh B. &Eacute;tica m&eacute;dica. Las responsabilidades morales de  los m&eacute;dicos. Barcelona: Editorial Labor, 1987:2-20.</li>    <!-- ref --><li> Mc Kahnn,  Drackman D. Clinical diagnosis of Azheimer's disease: report of the NINCDS-ADRDA  work group under the auspices of Dept. of Health and Services Task Force of Alzheimer's  disease. Neurology 1984;34:939-47.</li>    <!-- ref --><li> Kazze Am, Eskin T, Lapham L, Gabriel  K. Clinocopathologic correlates in Alzheimer disease: Assessment of clinical and  pathologic diagnostic criteria. Alzheimer Dis Assoc Disord 1993;17(3):2-11.</li>    </ol>Recibido:  22 de junio de 1997. Aprobado: 25 de junio de 1997.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dr.<i> Juan de J. Llibre  Rodr&iacute;guez</i>. Avenida 57 # 10024 entre 100 y 102, Marianao, Ciudad de  La Habana, Cuba.            ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez Rivera]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Llibre Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Las demencias en la práctica médica]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Barry Reisberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[MD]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Alzheimer's Disesase comprehensive review of geriatric psichiatry II]]></article-title>
<source><![CDATA[American Association for Geriatric Psychiatry, NJ]]></source>
<year>1996</year>
<page-range>441-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Laporte]]></surname>
<given-names><![CDATA[JR]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Principios básicos de investigación clínica]]></source>
<year>1993</year>
<page-range>12-9</page-range><publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ediciones Ergon]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[High]]></surname>
<given-names><![CDATA[DM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Whitehouse]]></surname>
<given-names><![CDATA[PJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Post]]></surname>
<given-names><![CDATA[SG]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Berg]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Guidelines for addressing ethical and legal issues in Alzheimer Disease research: a position paper]]></article-title>
<source><![CDATA[Alzheimer Dis Assoc Disord]]></source>
<year>1994</year>
<volume>8</volume>
<numero>^sSuppl 4</numero>
<issue>^sSuppl 4</issue>
<supplement>Suppl 4</supplement>
<page-range>1-11</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morris]]></surname>
<given-names><![CDATA[JC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Conflicts of interest: research and clinical care]]></article-title>
<source><![CDATA[Alzheimer Dis Assoc Disord]]></source>
<year>1994</year>
<volume>8</volume>
<numero>^sSuppl 4</numero>
<issue>^sSuppl 4</issue>
<supplement>Suppl 4</supplement>
<page-range>49-57</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Borja]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[García Balbal]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Aspectos metodológicos y divergencias de los ensayos clínicos en la enfermedad de Alzheimer]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Neurol (Barc)]]></source>
<year>1995</year>
<volume>23</volume>
<numero>119</numero>
<issue>119</issue>
<page-range>125-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Knapp]]></surname>
<given-names><![CDATA[MJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Knopman]]></surname>
<given-names><![CDATA[DS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Salomon]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pr]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A 30 week randomized controlled trial of high-dose taerine in patients with Alzheimer's disease]]></article-title>
<source><![CDATA[J Am Med Assoc]]></source>
<year>1994</year>
<volume>271</volume>
<page-range>985-91</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mulan]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Houdan]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Windelspech]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fideni]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A locus for familial early onset Alzheimer's disease on the long arm of chromosome 14, proximal to the alpha 1 antichymotripsim gene]]></article-title>
<source><![CDATA[Natire genetics]]></source>
<year>1992</year>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>340-4</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Strittmatter]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Saunders]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Scheckel]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Apolipoprotein E: high affinity binding to beta amyloid and increased frecuency of type 4 in late onset familial Alzheimer]]></article-title>
<source><![CDATA[Proc Natl Acdac Sci USA]]></source>
<year>1993</year>
<volume>SO</volume>
<page-range>1977-81</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Eric]]></surname>
<given-names><![CDATA[MR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Richard]]></surname>
<given-names><![CDATA[JC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lang]]></surname>
<given-names><![CDATA[SY]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kewei]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Preclinical evidence of Alzheimer's disease in persons homozygous for the E4 Allele for Apo E]]></article-title>
<source><![CDATA[New Engl J Med]]></source>
<year>1996</year>
<volume>334</volume>
<numero>12</numero>
<issue>12</issue>
<page-range>750-4</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Beauchamp]]></surname>
<given-names><![CDATA[TL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mc Cullaugh]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ética médica: Las responsabilidades morales de los médicos]]></source>
<year>1987</year>
<page-range>2-20</page-range><publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Labor]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[McKahnn]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Drackman]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Clinical diagnosis of Azheimer's disease: report of the NINCDS-ADRDA work group under the auspices of Dept. of Health and Services Task Force of Alzheimer's disease]]></article-title>
<source><![CDATA[Neurology]]></source>
<year>1984</year>
<volume>34</volume>
<page-range>939-47</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kazze]]></surname>
<given-names><![CDATA[Am]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Eskin]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lapham]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gabriel]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Clinocopathologic correlates in Alzheimer disease: Assessment of clinical and pathologic diagnostic criteria]]></article-title>
<source><![CDATA[Alzheimer Dis Assoc Disord]]></source>
<year>1993</year>
<volume>17</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>2-11</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
