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</front><body><![CDATA[ Instituto Nacional de Oncolog&iacute;a y Radiobiolog&iacute;a 29 y F, Plaza, Ciudad  de La Habana, Cuba  <H2>   Caracter&iacute;sticas del liquido de drenaje pleural en pacientes toracotomizados</H2>   <I>Enf. Aliusha Cruz P&eacute;rez,(1) Dr. Gilberto Fleites Gonz&aacute;lez,(2)   Enf.Tatiana Espinosa Lara,1 Enf. Sandra Vera Vidal,1 Lic. Armando Moret   Montano(3) y Dr. Rafael Fern&aacute;ndez Mor&aacute;n(4)</I>          <P>(1) Enfermera especializada en Terapia Intensiva polivalente.       <BR>(2) Especialista de I Grado en Cirug&iacute;a. Investigador Auxiliar.       <BR>(3) Licenciado en Enfermer&iacute;a.       <BR>(4) Especialista de I Grado en Oncolog&iacute;a.   <H4>   RESUMEN</H4>   Se realiza un estudio descriptivo entre enero y noviembre de 1992 de 16 pacientes  toracotomizados por el Servicio de Cirug&iacute;a Espl&aacute;cnica del INOR,  para evaluar las caracter&iacute;sticas del l&iacute;quido de drenaje pleural.  Se estudian la cantidad (volumen) y calidad (hemoglobina) del l&iacute;quido evacuado,  relacion&aacute;ndolos con otros par&aacute;metros (hemoglobina s&eacute;rica,  l&iacute;quidos infundidos). Los vol&uacute;menes promedio de drenaje pleural  en los 3 primeros d&iacute;as posoperatorios fueron de 612 mL; 277 mL y 132 mL'.  El drenaje acumulado total en 3 d&iacute;as luego de una toracotom&iacute;a debe  ser generalmente menor de 1 500 a 2 000 mL. La medici&oacute;n de la hemoglobina  (Hb) del l&iacute;quido drenado mostr&oacute; en esos 3 d&iacute;as valores promedio  de 3,0; 1,9 y 0,88 g/L. La cuant&iacute;a del drenaje guard&oacute; relaci&oacute;n  con la envergadura de la operaci&oacute;n, y fue un promedio de 1 500 mL como  acumulado total en 3 d&iacute;as. La Hb del l&iacute;quido drenado es mayor en  las primeras 24 horas (3 g/L). Los par&aacute;metros fundamentales para evaluar  a estos pacientes son hemodin&aacute;micos, y las preocupaciones sobre la p&eacute;rdida  hem&aacute;tica por el drenaje se resuelven f&aacute;cilmente midiendo su concentraci&oacute;n  hemoglob&iacute;nica.      <P><I>Palabras clave:</I> DRENAJE, PLEURA, TORACOTOMIA, HEMOGLOBINA  <H4>   INTRODUCCION</H4>   La cirug&iacute;a tor&aacute;cica requiere del drenaje efectivo de la cavidad   pleural. La evaluaci&oacute;n de la cantidad y calidad del l&iacute;quido   drenado est&aacute; sujeta a la apreciaci&oacute;n subjetiva del cirujano,   sin criterios definidos de lo que es normal o excesivo. En nuestro Instituto   se realizan complejas operaciones tor&aacute;cicas, y al ocurrir pol&eacute;micas   en cuanto a si el drenaje tor&aacute;cico era excesivo o no - con el temor   a una hemorragia - decidimos investigar estos aspectos, para definir los   patrones de calidad y cantidad del l&iacute;quido drenado, que contribu   yan al diagn&oacute;stico y tratamiento precoces de las complicaciones.          <P>En 1876, <I>Hewett</I> describi&oacute; el "sello de agua", y en los   a&ntilde;os 30, <I>Wangensteen</I> recomienda el empleo de la aspiraci&oacute;n.1   <I>Overholt</I> crea un sistema de drenaje tor&aacute;cico vigente hasta   nuestros d&iacute;as, que tiene b&aacute;sicamente 2 frascos: el <I>sello   de agua</I>, que permite la salida de l&iacute;quido o aire, e impide la   entrada del aire al t&oacute;rax, y el <I>frasco regulador,</I> que compen   sa la excesiva presi&oacute;n negativa creada por la bomba aspirativa.          <P>El origen del derrame l&iacute;quido en la cavidad pleural es m&uacute;ltiple:2,3          <P>a) Las hojas serosas pleurales son traumatizadas por la exposici&oacute;n   prolongada, y el repetido raspado de las compresas; esto provoca una pleuritis   irritativa y aumenta la trasudaci&oacute;n de l&iacute;quido.          <P>b) El sangramiento provocado por peque&ntilde;os vasos sangu&iacute;neos   (capi- lares, arteriolas o v&eacute;nulas, peque&ntilde;as arterias o venas),   a partir de: adherencias seccionadas, bordes cruentos musculares seccionados,   de la m&eacute;dula &oacute;sea costal cuando ocurre una fractura durante   la toracotom&iacute;a, del mediastino expuesto, o del &aacute;rea traum&aacute;tica   luego de resecciones pleurales.   <H4>   MATERIAL Y METODO</H4>   Entre enero y mayo de 1992 se recogieron los datos de 16 pacientes en que   se realiz&oacute; cirug&iacute;a tor&aacute;cica por el Servicio de Cirug&iacute;a   Espl&aacute;cnica del Instituto Nacional de Oncolog&iacute;a y Radiobiolog&iacute;a,   en que pudieron recoger se los datos necesarios: hemoglobina (Hb) s&eacute;rica   (preoperatoria y de los primeros 3 d&iacute;as postoperatorios), vol&uacute;menes   l&iacute;quidos infundidos trans y posoperatorios, volumen de l&iacute;quido   drenado por las sondas tor&aacute;cicas, hemoglobina de ese l&iacute;quido   drenado durante los primeros 3 d&iacute;as posoperatorios.          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La Hb s&eacute;rica se determin&oacute; en sangre venosa perif&eacute;rica.   Para la Hb del l&iacute;quido drenado del t&oacute;rax, se puncion&oacute;   oblicuamente el tubo de drenaje tor&aacute;cico, garantizando la asepsia   y el sellado del sitio de puntura con adhesivo. El volumen drenado se midi&oacute;   diariamente a las 7:00 am. De los valores obtenidos de hemoglobina y vol&uacute;menes   infundidos y drenados se obtuvo la media estad&iacute;sti ca diaria, lo   cual fue llevado a curvas procesadas por computadora.   <H4>   RESULTADOS</H4>   Se analizaron 16 pacientes (11 hombres, 5 mujeres, edad promedio 50 a&ntilde;os)   la mayor&iacute;a operados por un c&aacute;ncer de pulm&oacute;n. En 8   pacientes la resecci&oacute;n pulmonar incluy&oacute; un proceder ampliado   (resecci&oacute;n pleural o costal, linfadenecto m&iacute;a mediast&iacute;nica,   etc), lo que determina una mayor &aacute;rea cruenta potencialmente sangrante.          <P>En la figura 1 se muestran los valores promedio de la Hb s&eacute;rica,   en los 3 primeros d&iacute;as luego de la operaci&oacute;n. Hay una disminuci&oacute;n   gradual, a veces con anemia ligera a moderada, por la p&eacute;rdida a   trav&eacute;s de los drenajes y el hipercatabolismo y hemocateresis de   la gran cirug&iacute;a. Pero la volemia y hemodinamia eran adecuadas, lo   que hizo generalmente innecesaria una transfu si&oacute;n. No hubo relaci&oacute;n   entre el volumen de l&iacute;quidos infundidos durante y despu&eacute;s   de la operaci&oacute;n, y la intensidad del drenaje por la sonda pleural.          <P>Fig. 1          <P>En la figura 2 se presenta el volumen promedio de l&iacute;quido pleural   drenado los 3 primeros d&iacute;as. El mayor drenaje ocurre en las primeras   24 horas, con una r&aacute;pida disminuci&oacute;n ulterior.          <P>Fig. 2          <P>Al sumar todo el l&iacute;quido evacuado por las sondas en los 3 primeros   d&iacute;as (figura 3), encontramos un drenaje total generalmente menor   de 1,000 mL. Esto sirve de patr&oacute;n para evaluar qu&eacute; es lo   normal y qu&eacute; debe considerarse excesivo.          <P>Fig. 3          <P>La concentraci&oacute;n hemoglob&iacute;nica del l&iacute;quido pleural   drenado se muestra en la figura 4, y constituye el par&aacute;metro m&aacute;s   interesante de esta investigaci&oacute;n. La Hb del drenaje era en promedio   de s&oacute;lo 3 g/L al d&iacute;a siguiente de la operaci&oacute;n, y   se reduc&iacute;a mucho m&aacute;s en d&iacute;as posteriores (hasta por   ejemplo 0,04 g/L en un caso).          <P>Como dato adicional, recogimos el n&uacute;mero de d&iacute;as transcurridos   entre la operaci&oacute;n y la retirada de las sondas tor&aacute;cicas:   al 2do. d&iacute;a (5 pacientes), al 3er. d&iacute;a (4 pacientes), al   4to d&iacute;a (4 pacientes), al 5to. o 6to. d&iacute;as (3 pacientes).   Encontramos criterios variables en cuanto al momento y la forma de retirar   las sondas. Pero la esencia del problema es que se retiren cuando ya no   se necesiten, pues su permanencia prolongada facilita la infecci&oacute;n   retr&oacute;grada de la cavidad pleural, retarda la deambulaci&oacute;n,   y ocasiona molestias innecesarias al enfermo.   <H4>   DISCUSION</H4>   El criterio que debe primar al evaluar la severidad del drenaje pleural   posoperatorio es, si existe o no una repercusi&oacute;n sobre los par&aacute;metros   hemodin&aacute;micos, pues aunque es normal una tendencia a la anemia ligera   a moderada (figura 1), mientras la hemodinamia sea adecuada es innecesaria   una transfusi&oacute;n. La r&aacute;pida disminuci&oacute;n del volumen   drenado luego del primer d&iacute;a posoperatorio (figura 2) justifica   la pr&aacute;ctica habitual de la retirada precoz de las sondas.          <P>El volumen acumulado de l&iacute;quido drenado fue generalmente menor   de 1,000 mL (figura 3). Un drenaje escaso es normal, si se excluye una   obstrucci&oacute;n de la sonda, la deshidrataci&oacute;n o la hipovolemia.   Debemos esperar que el drenaje luego de una toracotom&iacute;a sea menor   de 1,000 mL en las primeras 24 horas, aunque no es raro encontrar drenajes   de 1,500 y 2,000 mL luego de operaciones ampliadas, sin que est&eacute;   indicada una reintervenci&oacute;n.          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>As&iacute;, el evaluar la cantidad de l&iacute;qui do evacuado del hemit&oacute;rax   no basta. Ante un frasco lleno de gran <I>cantidad</I> de l&iacute;quido   rojo, surge el temor a una hemorragia importante. Si la hemodinamia no   se altera, debemos evaluar la<I> calidad</I> de ese l&iacute;quido drenado,   o sea, su concentraci&oacute;n hemoglob&iacute;nica (figura 4). Si encontramos   una Hb baja, no se trata de una hemorragia, y basta tomar en cuenta el   volumen drenado para los c&aacute;lculos diarios del balance hidromineral.   La r&aacute;pida reducci&oacute;n de la Hb del l&iacute;quido drenado luego   de la operaci&oacute;n expresa el cierre de los peque&ntilde;os vasos sangu&iacute;neos   seccionados, y el mantenimiento de la producci&oacute;n de l&iacute;quido   por trasudaci&oacute;n o exudaci&oacute;n al espacio pleural.          <P>En resumen, si evaluamos conjunta mente los 3 elementos importantes   para la caracterizaci&oacute;n del drenaje luego de una toracotom&iacute;a   (Hb s&eacute;rica, Hb del l&iacute;quido drenado, volumen drenado), encontramos   que la Hb en sangre perif&eacute;rica se mantiene bastante estable, mientras   que las curvas de volumen drenado y Hb del mismo siguen cursos paralelos   y de descenso agudo. Los cambios que analizamos se definen en las primeras   24 horas, en las que ocurre la mayor parte del drenaje tor&aacute;cico.   <H4>   CONCLUSIONES</H4>   La cantidad del l&iacute;quido pleural drenado depende de la envergadura   de la operaci&oacute;n, y es generalmente menor de 1500 mL como acumulado   total en 3 d&iacute;as, aunque puede ser mayor en operaciones ampliadas.   El mayor drenaje se produce en las primeras 24 horas (prom. 600 mL), en   las que la Hb del l&iacute;quido es mayor (promedio 3 g/L).          <P>Por la baja concentraci&oacute;n hemoglob&iacute;nica del l&iacute;quido   de drenaje pleural, a&uacute;n grandes cantidades producen poca repercusi&oacute;n   sobre los par&aacute;metros hemodin&aacute;micos, si se garantiza una buena   hidrataci&oacute;n, haciendo innecesarias las transfusiones. La evaluaci&oacute;n   del sangramiento posoperatorio debe ser din&aacute;mica. Si existen dudas   ante un drenaje abundante, la determinaci&oacute;n de la Hb del l&iacute;quido   contribuir&aacute; a tomar una decisi&oacute;n.   <H4>   REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</H4>      <OL>       <LI>   <FONT SIZE=-1>Connolly JE. Toracotom&iacute;a y resecci&oacute;n pulmonar.   Clin Quir Norteam 1980;6:1509-24.</FONT></LI>          <LI>   <FONT SIZE=-1>Emerson DM, McIntyre J. A comparative study of the physiology   and physics of pleural drainage systems. J Thorac Cardiovasc Surg 1966;52:40-6.</FONT></LI>          <LI>   <FONT SIZE=-1>Huzly A. Punci&oacute;n pleural, toracoscopia y drenaje pleural   intercostal. En: Brandt, G, et al. eds. Complicaciones intra y postoperatorias.   Barcelona: Editorial Cient&iacute;fico-M&eacute;dica, 1968;Vol 1:143-8.</FONT></LI>       </OL>   Recibido: 5 de febrero de 1996. Aprobado: 3 de mayo de 1996.          <P>Enf. <I>Aliusha Cruz P&eacute;rez</I>. Instituto Nacional de Oncolog&iacute;a   y Radiobiolog&iacute;a. 29 y F, Plaza, Ciudad de La Habana, Cuba.              ]]></body><back>
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