<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0864-2125</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina General Integral]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Med Gen Integr]]></abbrev-journal-title>
<issn>0864-2125</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[ECIMED]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0864-21251998000300011</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Consideraciones sobre el control de la escabiosis en la atención primaria]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Larrondo Muguercia]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rubén José]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Larrondo Lamadrid]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rubén P]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[González Angulo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Aymée Rosa]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A03"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hernández García]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis Manuel]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A04"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,Hosp. Clinicoquirúrgico Docente Joaquín Albarrán  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A03">
<institution><![CDATA[,Hosp. Infantil Docente Pedro Borrás  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A04">
<institution><![CDATA[,Policlínico Docente Puentes Grandes  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Hosp. Clinicoquirúrgico Docente Comandante Manuel Fajardo  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>1998</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>1998</year>
</pub-date>
<volume>14</volume>
<numero>3</numero>
<fpage>263</fpage>
<lpage>269</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0864-21251998000300011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0864-21251998000300011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0864-21251998000300011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Se analizan las diferentes causas del incremento de la incidencia de la escabiosis en los últimos tiempos. Se exponen las características clínicas y los métodos de diagnóstico. Se precisan las modalidades terapéuticas y las medidas de control de la escabiosis a nivel primario de atención médica]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[: The different causes of the increase of the scabies incidence during the last times are analyzed. The clinical characteristics and the diagnostic methods are exposed. The therapeutic modalities and the measures to control scabies at the primary health care level ara also determined]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[ESCABIOSIS]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ESCABIOSIS]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ATENCION PRIMARIA DE SALUD]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[MEDICOS DE FAMILIA]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[SCABIES]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[SCABIES]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[PRIMARY HEALTH CARE]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[PHYSICIANS; FAMILY]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <H5>&nbsp;</H5> <H2>Consideraciones sobre el control de la escabiosis en la atenci&oacute;n primaria</H2>     <P><A HREF="#marca"><I>Rub&eacute;n Jos&eacute; Larrondo Muguercia,<SUP>1</SUP> Rub&eacute;n P. Larrondo Lamadrid,<SUP>2</SUP> Aym&eacute;e Rosa Gonz&aacute;lez Angulo<SUP>3</SUP> y Luis Manuel Hern&aacute;ndez Garc&iacute;a<SUP>4</sup></I></A><A HREF="#marca">marca</A> </P>     <P><B>Resumen: </b>Se analizan las diferentes causas del incremento de la incidencia de la escabiosis en los &uacute;ltimos tiempos. Se exponen las caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas y los m&eacute;todos de diagn&oacute;stico. Se precisan las modalidades terap&eacute;uticas y las medidas de control de la escabiosis a nivel primario de atenci&oacute;n m&eacute;dica. </P>     <P><B>Descriptores DeCS: </b>ESCABIOSIS/prevenci&oacute;n &amp; control; ESCABIOSIS/terapia; ATENCION PRIMARIA DE SALUD; MEDICOS DE FAMILIA. </P>     <P>La escabiosis o sarna es una parasitosis cut&aacute;nea, cosmopolita, que epidemiol&oacute;gica-mente provoca brotes o epidemias en un aproximado de cada 30 a&ntilde;os, sin que se tengan evidencias cient&iacute;ficas de la causa de este fen&oacute;meno.<SUP>1</SUP> </P>     <P>En Cuba, a partir de 1959, se control&oacute; paulatinamente la incidencia de esta enfermedad hasta l&iacute;mites m&iacute;nimos, y constituy&oacute; en algunos lugares un diagn&oacute;stico raro.<SUP>2 </SUP>A principios de la d&eacute;cada del 90, comienza a notarse un aumento paulatino del n&uacute;mero de casos de &eacute;sta a lo largo de todo el pa&iacute;s; no obstante, la capacidad del sistema de salud cubano y en particular del subsistema del m&eacute;dico de la familia logr&oacute; controlar el problema; sin embargo, a partir de 1992 es sustancial el aumento de la escabiosis, y se coloca entre las primeras causas de morbilidad dermatol&oacute;gica en el pa&iacute;s.<SUP>3</SUP>     <BR> &nbsp; </P>     <P>La situaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica pudiera explicarse por diferentes causas: </P> <OL>      <LI>Nuestro pa&iacute;s debe encontrarse epidemiol&oacute;gicamente en el inicio de un ciclo de aumento natural de la incidencia de la enfermedad que ocurre cada 30 a&ntilde;os.</LI>     <LI>La deshabituaci&oacute;n del personal m&eacute;dico en el diagn&oacute;stico de la enfermedad, debido a la m&iacute;nima incidencia en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os.</LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>La aparici&oacute;n de variantes cl&iacute;nicas at&iacute;picas de la enfermedad. Es de notar lo dif&iacute;cil que resulta encontrar un "surco acariano" en un paciente de nuestro tiempo, lo que dificulta a&uacute;n m&aacute;s el diagn&oacute;stico.</LI>     <LI>La resistencia del paciente y/o sus familiares ante el diagn&oacute;stico de "sarna", lo que produce una dilataci&oacute;n en la aplicaci&oacute;n de medidas terap&eacute;uticas por un lado y un incremento en la transmisibilidad por otro.</LI>     <LI>El modo de vida occidental en que nuestro pa&iacute;s se ve envuelto debido al desarrollo social alcanzado: movilidad r&aacute;pida de la poblaci&oacute;n, albergamiento frecuente, tendencia a la liberalidad sexual y uso com&uacute;n de ropas, las cuales en su mayor&iacute;a no son hervibles ni planchables por citar algunos ejemplos.</LI>    </OL>      <P>Todo lo anterior contribuye a que el n&uacute;mero de casos se incremente paulatinamente como se observa en la actualidad. Las caracter&iacute;sticas epidemiol&oacute;gicas de esta enfermedad indican, singularmente, que su control s&oacute;lo puede producirse en un pa&iacute;s donde el nivel primario de atenci&oacute;n sea &oacute;ptimo como en Cuba. </P>     <P>El diagn&oacute;stico, la b&uacute;squeda de contactos, el control del foco, el tratamiento, el seguimiento y la educaci&oacute;n para la salud que entra&ntilde;a la escabiosis, debe tener su m&aacute;ximo exponente en el m&eacute;dico de la familia, tanto en consultorios, como en c&iacute;rculos infantiles, escuelas, campamentos o cualquier otra labor que desarrolle, siempre en relaci&oacute;n estrecha con los otros niveles de atenci&oacute;n m&eacute;dica y muy en especial con el dermat&oacute;logo interconsultante del &aacute;rea de salud. </P> <H4>Desarrollo</H4>     <P>La escabiosis (sarna, ro&ntilde;a, rasquera, salpullido ingl&eacute;s, salpullido portugu&eacute;s) es la infestaci&oacute;n humana por el Sarcoptes scabiei, variedad hominis. Es la primera enfermedad humana de causa conocida, su agente causal fue descubierto por Geovani Bonomo en el a&ntilde;o 1687.<SUP>4-6&nbsp;</SUP> Este&nbsp; cuadro&nbsp; depende&nbsp; de&nbsp; la&nbsp; interrelaci&oacute;n&nbsp; hu&eacute;sped—par&aacute;sito, desde el contacto con el &aacute;caro hasta el inicio de los s&iacute;ntomas cl&iacute;nicos, deben pasar entre 3 y 4 semanas; sin embargo, si un individuo padeci&oacute; anteriormente de sarna, se reinfesta s&oacute;lo en 24 horas,<SUP>7-9</SUP> elemento que debe tenerse en cuenta, pues en muchas ocasiones es lo que perpet&uacute;a los s&iacute;ntomas de la enfermedad. Por ejemplo, en un n&uacute;cleo familiar de 4 personas hay 1 que enferma inicialmente y contagia a las 3 restantes en momentos diferentes (que estar&aacute;n sin s&iacute;ntomas en las pr&oacute;ximas 4 semanas), el caso inicial es tratado con antiparasitarios (pero &eacute;l s&oacute;lo), el resto de los familiares se niega por la ausencia de s&iacute;ntomas, paulatinamente van apareciendo los s&iacute;ntomas en el resto de los familiares, y se contagia nuevamente el caso inicial, pero esta vez s&oacute;lo en 24 horas; puede producirse un fen&oacute;meno de infestaci&oacute;n - reinfestaci&oacute;n en forma de retroalimentaci&oacute;n positiva muy dif&iacute;cil de controlar.     <BR> En la sarna cl&aacute;sica se encuentran los surcos o galer&iacute;as labrados en la noche por la hembra fertilizada por el macho para depositar sus huevos. Es una erosi&oacute;n superficial que mide entre 0,5 y 2 cm, de color gris&aacute;ceo y de forma rectil&iacute;nea, curva o sinuosa y que en uno de sus extremos se observa una peque&ntilde;a ves&iacute;cula perlada (eminencia acariana de Bazin), &eacute;ste es un signo patognom&oacute;nico de la afecci&oacute;n;<SUP>6,10</SUP> es de notar, que los surcos son muy dif&iacute;ciles de encontrar en la actualidad,<SUP>1,11-13</SUP> esto ha influido en la demora en el diagn&oacute;stico o en la realizaci&oacute;n de un diagn&oacute;stico equivocado del caso, lo que perpet&uacute;a la contagiosidad del paciente. </P>     <P>Otras lesiones muy sugestivas de la escabiosis son: excoriaciones lineales, p&aacute;pulas decapitadas por el rascado, microves&iacute;culas, costras, peque&ntilde;as p&uacute;stulas, ronchas y hasta placas eczematizadas en sitios t&iacute;picos. La sarna presenta, evidentemente polimorfismo lesional.<SUP>6,11,14,15</SUP> </P>     <P>El s&iacute;ntoma cardinal de la sarna es el prurito o picaz&oacute;n, en ocasiones insoportable, con la caracter&iacute;stica t&iacute;pica de ser&nbsp; predominantemente nocturno, momento en el cual se est&aacute;n labrando los surcos como hab&iacute;amos comentado anteriormente,<SUP>6,10,13</SUP> este elemento ha de tenerse en cuenta pues, si bien en la mayor&iacute;a de las afecciones cut&aacute;neas pruriginosas el s&iacute;ntoma se intensifica en horas de la noche cuando disminuye la atenci&oacute;n, se puede asegurar que s&oacute;lo la escabiosis es capaz de despertar a un paciente por el intenso prurito nocturno que provoca.<SUP>1,2,4-15</SUP> La periodicidad horaria del prurito constituye uno de los elementos m&aacute;s importantes en el diagn&oacute;stico de esta enfermedad. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Las m&uacute;ltiples lesiones cut&aacute;neas que se evidencian en la sarna se caracterizan por localizarse en sitios t&iacute;picos, estos son: espacios interdigitales de los dedos de las manos, cara anterior de las mu&ntilde;ecas, codos, pliegue axilar anterior, regi&oacute;n periumbilical, pliegue intergl&uacute;teo y subgl&uacute;teo; en el hombre tiene predilecci&oacute;n por el pene, en la mujer por la areola mamaria y en los ni&ntilde;os se localiza adem&aacute;s en la cabeza, las palmas de las manos, las plantas de los pies y en los tobillos.<SUP>6,10,12,14</SUP> </P>     <P>El cuadro cl&iacute;nico hasta aqu&iacute; expuesto corresponde con la sarna cl&aacute;sica o sarna habitual; sin embargo, d&iacute;a a d&iacute;a se presentan casos sin las caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas descritas, conformando las formas cl&iacute;nicas at&iacute;picas o variedades de la sarna, &eacute;stas son: sarna en personas aseadas, sarna de inc&oacute;gnito, sarna nodular, sarna noruega y sarna transmitida por animales,<SUP>1,7,13,16,17 </SUP>estas variedades s&oacute;lo mantienen en com&uacute;n el hecho del prurito eminentemente nocturno, elemento que debe tomarse como par&aacute;metro altamente sugestivo de sarna en el momento actual. Adem&aacute;s, las complicaciones de esta enfermedad se observan tambi&eacute;n con mucha frecuencia, esto debe tenerse presente, sobre todo, al instaurar la terap&eacute;utica antiparasitaria. Ser&iacute;a incorrecto utilizar lociones antiparasitarias en una piel inflamada y; por consiguiente, con mayor capacidad de absorci&oacute;n del medicamento, lo que sin duda, aumenta el riesgo de toxicidad de &eacute;stos.<SUP>18-20</SUP> La sarna eczematizada es muy frecuente en nuestro medio debido, fundamentalmente a: automedicaci&oacute;n, errores diagn&oacute;sticos y sobretratamiento anti-parasitario;<SUP>7,9,10,19</SUP> por otro lado, la escabiosis impetiginizada, muy frecuente en ni&ntilde;os,1 se ha observado igualmente en el adulto, lo que complica la situaci&oacute;n, sobre todo, pues hay que posponer la terap&eacute;utica antiparasitaria por alg&uacute;n tiempo.<SUP>19,20</SUP> Ante esta eventualidad hay que actuar r&aacute;pidamente para evitar la glomerulonefritis aguda posestreptoc&oacute;ccica consecutiva a una sarna secundariamente infectada.<SUP>9,11,12,14,15</SUP> </P>     <P>El diagn&oacute;stico de la enfermedad ha sido eminentemente cl&iacute;nico siempre; sin embargo, hoy por hoy se recurre en m&uacute;ltiples ocasiones a la b&uacute;squeda macrosc&oacute;pica del par&aacute;sito, en otras ocasiones se evidencian &eacute;stos en un corte h&iacute;stico al analizar una biopsia de piel.<SUP>9,21</SUP> De la rapidez con que se haga el diagn&oacute;stico, depende, en algunos casos, hasta la vida del paciente. Si un cuadro de escabiosis no se diagnostica y se deja evolucionar puede provocar una franca eritrodermia, &eacute;sta conduce a un hipermetabolismo cut&aacute;neo con el consiguiente aumento compensatorio del gasto card&iacute;aco; si el paciente fuese un anciano con disfunci&oacute;n card&iacute;aca anterior, se producir&iacute;a un fallo card&iacute;aco e incluso la muerte.<SUP>8,9</SUP> Por otra parte, el estreptococo betahemol&iacute;tico del grupo A de Lancefield es frecuentemente productor de piodermitis sobrea&ntilde;adidas a esta infestaci&oacute;n parasitaria, y se pueden producir reacciones inmunomediadas que determinar&iacute;an cuadros cl&iacute;nicos tan graves como la fiebre reum&aacute;tica y la glomerulonefritis aguda posestreptoc&oacute;ccica. Es de significar, sin embargo, que las cepas estreptoc&oacute;ccicas que colonizan la piel, producen, con mucho, m&aacute;s glomerulonefritis que carditis, por lo que aquella debe ser la complicaci&oacute;n m&aacute;s temida.<SUP>9,11,12,14,15</SUP> </P>     <P>Los par&aacute;metros que se deben tener en cuenta para el diagn&oacute;stico de la escabiosis son los siguientes: prurito intenso y eminentemente nocturno, polimorfismo en las lesiones elementales observadas, localizaci&oacute;n t&iacute;pica de las lesiones cut&aacute;neas y casos similares en el n&uacute;cleo familiar, laboral o de otro tipo. Si estos&nbsp; elementos aparecen en un paciente, el diagn&oacute;stico de sarna es indudable; no obstante, si no se cumplen todos ellos, pero, la sospecha contin&uacute;a siendo elevada, el caso debe ser interconsultado con el nivel secundario para realizar raspado cut&aacute;neo y/o biopsia de piel si fuera necesario. </P>     <P>La sarna es adem&aacute;s considerada una enfermedad de transmisi&oacute;n sexual,<SUP>22</SUP> es frecuente la asociaci&oacute;n de un chancro escabi&oacute;sico y un chancro sifil&iacute;tico; inclusive, el polimorfismo de la escabiosis puede recordar cl&iacute;nicamente a la s&iacute;filis secundaria (que tambi&eacute;n es polimorfa). Debido a esto, debe investigarse s&iacute;filis ante todo caso de sarna, t&eacute;cnicas como el examen de campo oscuro y el VDRL est&aacute;n formalmente indicadas, no para descartar la sarna, sino para detectar una superposici&oacute;n de ambas enfermedades,<SUP>9,11,15,22</SUP> que son, sin duda, 2 grandes simuladoras en dermatolog&iacute;a. </P>     <P>La sarna noruega o sarna encostrada fue descrita por primera vez por Danielsen y Boeck en el a&ntilde;o 1840, en esa oportunidad en un paciente afectado por lepra. Se han reportado epidemias de esta variedad de sarna entre los pacients con s&iacute;ndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA); por tanto, es necesario investigar &eacute;ste en todo paciente con esta forma cl&iacute;nica at&iacute;pica de la enfermedad.<SUP>23</SUP> </P>     <P>Una vez realizado el diagn&oacute;stico positivo, el m&eacute;dico de la familia debe examinar a todos los conviventes y a todas aquellas personas que mantengan una relaci&oacute;n estrecha con el paciente, en la comunidad o en su circuito laboral o estudiantil, para ello, coordinar&aacute; con sus compa&ntilde;eros de centros de trabajo, escuelas o c&iacute;rculos infantiles para que procedan de igual&nbsp; forma. Cada caso de contacto que presente lesiones ser&aacute; otro caso de sarna; sin embargo, los contactos que no tengan lesiones deber&aacute;n ser educados y persuadidos sobre la importancia del cumplimiento de las medidas que se indiquen por el facultativo. Ser&iacute;a &eacute;sta la clave del &eacute;xito en el control de la enfermedad en la atenci&oacute;n primaria. </P>     <P>Las medidas terap&eacute;uticas en la escabiosis conforman un conjunto indisoluble, el incumplimiento de s&oacute;lo una de ellas provocar&iacute;a el fracaso terap&eacute;utico y, por consiguiente, en el control de la enfermedad. </P>     <P>El tratamiento epidemiol&oacute;gico es sumamente importante. Se deben tratar de igual forma a todos los conviventes y a todas aquellas personas que se relacionan con el paciente de acuerdo con sus actividades sociales; aquellas realizar&aacute;n el tratamiento en la misma fecha que el caso inicial.<SUP>19,20</SUP> </P>     <P>La desinfecci&oacute;n de f&oacute;mites es otro elemento necesario en el&nbsp; control definitivo de la enfermedad, es importante que todas las personas que ser&aacute;n tratadas usen ropa hervible y que la ropa no hervible sea bien lavada y guardada durante 5 d&iacute;as. Debe hervirse la ropa durante 10 minutos diariamente seg&uacute;n el esquema que se utilice, de igual forma se proceder&aacute; con toallas y ropa de cama. En los casos de conglomerados sociales (escuelas en el campo o al campo, campamentos del EJT o del SMG, contingentes constructivos o agr&iacute;colas) el m&eacute;dico coordinar&aacute; para que los f&oacute;mites sean sometidos a atm&oacute;sfera de vapor o aerosoles con DDT. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Un elemento que se debe tener en cuenta es el recortado de las u&ntilde;as. Durante el rascado se rompen los t&uacute;neles, y los huevos del &aacute;caro quedan debajo de las u&ntilde;as; adem&aacute;s, &eacute;stas favorecen la infecci&oacute;n bacteriana sobrea&ntilde;adida; ellas son, por tanto, difusoras de los &aacute;caros de una zona a otra de la piel, as&iacute; como complicantes del cuadro parasitario, y act&uacute;an, por consiguiente, como un f&oacute;mite.<SUP>2,6,11,19-21,24</SUP> </P>     <P>La terap&eacute;utica medicamentosa incluye medicamentos para uso sist&eacute;mico y preparaciones t&oacute;picas. El prurito debe combatirse siempre con el uso de antihistam&iacute;nicos H-1 a las dosis habituales.<SUP>25</SUP> Si existiera impetiginizaci&oacute;n del cuadro, se usar&aacute;n antibi&oacute;ticos orales o parenterales espec&iacute;ficos contra el estreptococo como las penicilinas, los macr&oacute;lidos y las cefalosporinas, los ciclos oscilar&aacute;n entre 10 y 14 d&iacute;as.<SUP>25-27</SUP> </P>     <P>T&oacute;picamente se usar&aacute;n ba&ntilde;os antis&eacute;pticos de sulfato de zinc y lociones antipruriginosas como la loci&oacute;n de zinc acuosa para mejorar el estado de la piel.<SUP>19,20,28</SUP> Los sarcopticidas recomendados actualmente son, en orden de prioridad: permetrina al 5 %, lindano al 1 % y benzoato de bencilo al 25 %.<SUP>13,27,28</SUP> </P>     <P>Se pueden&nbsp; utilizar diferentes esquemas de tratamiento: en la noche y a la ma&ntilde;ana siguiente (12 horas de diferencia), 2 noches seguidas, 3 noches seguidas y, 1 sola noche para repetir 7 d&iacute;as m&aacute;s tarde, este &uacute;ltimo esquema es el m&aacute;s preconizado, sobre todo si se usa la permetrina o el lindano.<SUP>29</SUP> </P>     <P>En cuanto a fitof&aacute;rmacos, se han encontrado efectos antiparasitarios en: Parthenium hysteophorus (escoba amarga, confitillo artemisilla), Momordica charanthia (cundeamor, cundeamor chino) y Molinga oleifera (paraiso franc&eacute;s, palo jeringa, ben).<SUP>30,31</SUP> </P>     <P>El profesor Pedro Regalado Ortiz Gonz&aacute;lez, primer dermat&oacute;logo de las fuerzas armadas revolucionarias, aconseja utilizar estos preparados s&oacute;lo bajo prescripci&oacute;n facultativa y por un per&iacute;odo de 5 noches seguidas. Una formulaci&oacute;n magistral ser&iacute;a la siguiente: </P>     <P>R/ Extracto fluido de hojas y flores de:     <BR> Escoba amarga&nbsp;&nbsp;&nbsp; 20 mL     <BR> Alcohol de 80 grados     <BR> Agua destilada&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 100 mL     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR> Rot/loci&oacute;n </P>     <P>Los sarcopticidas deben untarse tanto en las zonas de piel enferma como en las zonas de piel sana, en los adultos se usa el producto puro del cuello hacia abajo por todo el cuerpo, en los ni&ntilde;os se diluye a la mitad en agua hervida y debe incluirse en la untura el cuero cabelludo y la cara, con mucho cuidado para que el&nbsp; medicamento no caiga en los ojos.<SUP>19,20,28</SUP> </P>     <P>Ninguna medida terap&eacute;utica es superior a la otra, todas conforman el arma necesaria para el control de la enfermedad. El cumplimiento correcto de &eacute;stas s&oacute;lo puede ser estrechamente supervisado por el m&eacute;dico de la comunidad, por tanto, el control de la escabiosis en cada &aacute;rea de salud ser&aacute; exitoso cuando los m&eacute;dicos de la familia sean capaces de dominar todas las medidas anteriormente expuestas. </P> <H4>Comentario</H4>     <P>El sistema nacional de salud cubano cuenta con los elementos necesarios para controlar el aumento de la incidencia de la escabiosis en los &uacute;ltimos tiempos, &eacute;ste debe ser desarrollado &iacute;ntegra y definitivamente en la atenci&oacute;n primaria de salud, nivel donde s&oacute;lo es posible cumplimentar todas las medidas necesarias para ello.     <BR> &nbsp; </P> <OL>      <LI><A NAME="marca"></A>Especialista de I Grado en Medicina General Integral y Especialista de I Grado en Dermatolog&iacute;a. Hospital Clinicoquir&uacute;rgico Docente "Comandante Manuel Fajardo". Ciudad de La Habana.</LI>     <LI>Especialista de I y II Grados en Dermatolog&iacute;a. Profesor Auxiliar. Hospital Clinicoquir&uacute;rgico Docente "Joaqu&iacute;n Albarr&aacute;n". Ciudad de La Habana.</LI>     <LI>Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Residente en Logopedia y Foniatr&iacute;a. Hospital&nbsp; Infantil Docente "Pedro Borr&aacute;s". Ciudad de La Habana.</LI>     <LI>Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Subdirector del Policl&iacute;nico Docente "Puentes Grandes". Ciudad de La Habana.</LI>    </OL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><B>SUMMARY: </b>The different causes of the increase of the scabies incidence during the last times are analyzed. The clinical characteristics and the diagnostic methods are exposed. The therapeutic modalities and the measures to control scabies at the primary health care level ara also determined. </P>     <P><B>Subject headings: </b>SCABIES/prevention &amp; control; SCABIES/therapy;PRIMARY HEALTH CARE; PHYSICIANS; FAMILY. </P> <H4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</H4> <OL>      <!-- ref --><LI>Orkin M, Maibach H. Sarna en ni&ntilde;os. Clin Pedi&aacute;tricas de Norteamenrica 1978;2(2):371-85.</LI>    <!-- ref --><LI>Rigol O, P&eacute;rez F, Fern&aacute;ndez Perea J, Fern&aacute;ndez JE. Medicina General Integral. Tomo 3. La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas, 1985:251-2 y 260-2.</LI>    <!-- ref --><LI>Larrondo RJ, Gonz&aacute;lez AR, Gonz&aacute;lez FE, Larrondo RP. Estudio de la morbilidad por enfermedades de la piel en un consultorio del m&eacute;dico de la familia en dos a&ntilde;os de trabajo. Rev Cubana Med Gen Integr 8(2):1992:139-43.</LI>    <!-- ref --><LI>Pardo V. Dermatolog&iacute;a y Sifilograf&iacute;a. La Habana: Editorial Burgay y CIA, 1927:541-9.</LI>    <!-- ref --><LI>Zieler K. Tratado y atlas de las enfermedades de la piel y ven&eacute;reas. Buenos Aires: Editorial Labor, 1940:230-2.</LI>    <!-- ref --><LI>Pardo V. Dermatolog&iacute;a y Sifilolog&iacute;a. La Habana. Editorial Cultural SA, 1953:1428-35.</LI>    <!-- ref --><LI>Orkin M. Today’s scabies. JAMA 1975; 233(1):882-5.</LI>    <!-- ref --><LI>Shuster S. Comprensi&oacute;n de las enfermedades de la piel. TRIANGULO 1992;30(1/2):1-15.</LI>    <!-- ref --><LI>Rook A, Wilkinson DS. Tratado de dermatolog&iacute;a. Cuarta edici&oacute;n.&nbsp; Barcelona: Editorial DOYMA, 1986; vol 2: 1079-93.</LI>    <!-- ref --><LI>Domonkos AN. Tratado de dermatolog&iacute;a. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1984:554-7.</LI>    <!-- ref --><LI>Lamberg S. Manual de dermatolog&iacute;a pr&aacute;ctica. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1987:101-2.</LI>    <!-- ref --><LI>Fern&aacute;ndez G. Dermatolog&iacute;a. La Habana. Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1986: 241-4.</LI>    <!-- ref --><LI>Mieras C. Parasitosis cut&aacute;neas. Rev GLOSA, 1990;2(1):9-10.</LI>    <!-- ref --><LI>Abreu Vald&eacute;z A, Sagar&oacute; B, Castanedo C, Fern&aacute;ndez F, Fern&aacute;ndez G, et al. Dermatolog&iacute;a. La Habana: Editorial Pueblo y Educaci&oacute;n, 1973:321-7.</LI>    <!-- ref --><LI>Nasemann T, Sauerbrey W, Calap J. Enfermedades cut&aacute;neas e infecciones ven&eacute;reas. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1987:116-7.</LI>    <!-- ref --><LI>Keipert J. Norwegian scabies. Aust J Derm 1986;27(1):29-32.</LI>    <!-- ref --><LI>Muncuoglu Y, Rufli T. Infestaci&oacute;n en el hombre por Sarcoptes scabiei var bovis. Antolog&iacute;a dermatol&oacute;gica 1981;7(1):57.</LI>    <!-- ref --><LI>Collazo S, Salazar M, Cortina M, P&eacute;rez T. Iatrogenia en dermatolog&iacute;a. Acta M&eacute;dica 1992;6(1):14-20.</LI>    <!-- ref --><LI>Larrondo RP, D&iacute;az de la Rocha J, D&iacute;az de la Rocha A, Larrondo J. La terap&eacute;utica dermatol&oacute;gica. Actualizaci&oacute;n F&aacute;rmaco-terap&eacute;utica, 1980;4(3):5-49.</LI>    <!-- ref --><LI>Larrondo RP, Hern&aacute;ndez LR, Carmona O, Gonz&aacute;lez AG, Larrondo RJ. Terap&eacute;utica medicamentosa de las enfermedades dermatol&oacute;gicas m&aacute;s frecuentes en nuestro medio. Actualizaci&oacute;n F&aacute;rmaco-terap&eacute;utica, 1984;8(1):3-22.</LI>    <!-- ref --><LI>Lever WF, Schaumburg-Lever G. Histopathology of the skin. 7ma. edici&oacute;n. Philadelphia. J B Lipincott, 1990:379-380.</LI>    <!-- ref --><LI>Robertson DHH, Mc Millan A, Young H. Enfermedades de transmisi&oacute;n&nbsp;&nbsp; sexual.&nbsp; Ciudad&nbsp; Habana.&nbsp; Editorial&nbsp;&nbsp; Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1984:368-375.</LI>    <!-- ref --><LI>Orkin M. Escabiosis y SIDA. 18 Congreso mundial de Dermatolog&iacute;a. Nueva York 12-18 Junio 1992. En SANDORAMA 1992; 3(SUPLEMENTOS):108.</LI>    <!-- ref --><LI>Benenson A. El control de las enfermedades transmisibles en el hombre. Informe oficial de la asociaci&oacute;n americana de salud p&uacute;blica. OPS, 1985;(442):155-156.</LI>    <!-- ref --><LI>Krupp M, Chatton MJ. Diagn&oacute;stico cl&iacute;nico y tratamiento. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1984; t1:79.</LI>    <!-- ref --><LI>Berkow R. El manual de Merck. La Habana. Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1988;t3:1865-6.</LI>    <!-- ref --><LI>Bartlett J. Pocket book of infectious disease therapy. Baltimore: William &amp; Wilkins, 1993:139 y 239.</LI>    <!-- ref --><LI>Larrondo RP, Hern&aacute;ndez LR, Larrondo RJ, Romero MI, Larrondo HM, Vald&eacute;s S, et al. El formulario en dermatolog&iacute;a. Actualizaci&oacute;n F&aacute;rmaco-terap&eacute;utica 1987;11(4):3-26.</LI>    <!-- ref --><LI>Mu&ntilde;oz B, Villa LF. Manual de medicina cl&iacute;nica. Diagn&oacute;stico y terap&eacute;utica. 2da. ed. Madrid. Editorial D&iacute;az de Santos, 1993:412.</LI>    <!-- ref --><LI>Gonz&aacute;lez R, Chiong R, Pascau LJ. Terap&eacute;utica a ectopar&aacute;sitos del g&eacute;nero de los &aacute;caros con Momordica charanthia en roedores. Informe preliminar. Rev Cubana Med Militar 1991;20(1):30-9.</LI>    <!-- ref --><LI>Roig JT. Diccionario bot&aacute;nico de nombres vulgares cubanos. La&nbsp; Habana. Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1988:343-4 ; 385 y 759.</LI>    </OL>      <P>Recibido: 8 de diciembre de 1995. Aprobado: 11 de enero de 1998. Dr. Rub&eacute;n Jos&eacute; Larrondo Muguercia. Calzada No. 603 entre B y C, apto. C, Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba. </P>     ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Orkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Maibach]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sarna en niños]]></article-title>
<source><![CDATA[Clin Pediátricas de Norteamenrica]]></source>
<year>1978</year>
<volume>2</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>371-85</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rigol]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pérez]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fernández Perea]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[JE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Medicina General Integral]]></source>
<year>1985</year>
<page-range>251-2</page-range><page-range>260-2</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Larrondo]]></surname>
<given-names><![CDATA[RJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[González]]></surname>
<given-names><![CDATA[AR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[González]]></surname>
<given-names><![CDATA[FE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Larrondo]]></surname>
<given-names><![CDATA[RP]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Estudio de la morbilidad por enfermedades de la piel en un consultorio del médico de la familia en dos años de trabajo]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Cubana Med Gen Integr]]></source>
<year>1992</year>
<volume>8</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>139-43</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pardo]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Dermatología y Sifilografía]]></source>
<year>1927</year>
<page-range>541-9</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Burgay y CIA]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Zieler]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Tratado y atlas de las enfermedades de la piel y venéreas]]></source>
<year>1940</year>
<page-range>230-2</page-range><publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Labor]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pardo]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Dermatología y Sifilología]]></source>
<year>1953</year>
<page-range>1428-35</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Cultural SA]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Orkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Today’s scabies]]></article-title>
<source><![CDATA[JAMA]]></source>
<year>1975</year>
<volume>233</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>882-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Shuster]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Comprensión de las enfermedades de la piel]]></article-title>
<source><![CDATA[TRIANGULO]]></source>
<year>1992</year>
<volume>30</volume>
<numero>1/2</numero>
<issue>1/2</issue>
<page-range>1-15</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rook]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wilkinson]]></surname>
<given-names><![CDATA[DS]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Tratado de dermatología]]></source>
<year>1986</year>
<edition>Cuarta edición</edition>
<page-range>1079-93</page-range><publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial DOYMA]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Domonkos]]></surname>
<given-names><![CDATA[AN]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Tratado de dermatología]]></source>
<year>1984</year>
<page-range>554-7</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lamberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Manual de dermatología práctica]]></source>
<year>1987</year>
<page-range>101-2</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Dermatología]]></source>
<year>1986</year>
<page-range>241-4</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mieras]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Parasitosis cutáneas]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev GLOSA,]]></source>
<year>1990</year>
<volume>2</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>9-10</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Abreu Valdéz]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sagaró]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Castanedo]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Dermatología]]></source>
<year>1973</year>
<page-range>321-7</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Pueblo y Educación]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Nasemann]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sauerbrey]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Calap]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Enfermedades cutáneas e infecciones venéreas]]></source>
<year>1987</year>
<page-range>116-7</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Keipert]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Norwegian scabies]]></article-title>
<source><![CDATA[Aust J Derm]]></source>
<year>1986</year>
<volume>27</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>29-32</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Muncuoglu]]></surname>
<given-names><![CDATA[Y]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rufli]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Infestación en el hombre por Sarcoptes scabiei var bovis]]></article-title>
<source><![CDATA[Antología dermatológica]]></source>
<year>1981</year>
<volume>7</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>57</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Collazo]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Salazar]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cortina]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pérez]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Iatrogenia en dermatología]]></article-title>
<source><![CDATA[Acta Médica]]></source>
<year>1992</year>
<volume>6</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>14-20</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Larrondo]]></surname>
<given-names><![CDATA[RP]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Díaz de la Rocha]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Díaz de la Rocha]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Larrondo]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La terapéutica dermatológica]]></article-title>
<source><![CDATA[Actualización Fármaco-terapéutica]]></source>
<year>1980</year>
<volume>4</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>5-49</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Larrondo]]></surname>
<given-names><![CDATA[RP]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[LR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Carmona]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[González]]></surname>
<given-names><![CDATA[AG]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Larrondo]]></surname>
<given-names><![CDATA[RJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Terapéutica medicamentosa de las enfermedades dermatológicas más frecuentes en nuestro medio]]></article-title>
<source><![CDATA[Actualización Fármaco-terapéutica,]]></source>
<year>1984</year>
<volume>8</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>3-22</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lever]]></surname>
<given-names><![CDATA[WF]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Schaumburg-Lever]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Histopathology of the skin]]></source>
<year>1990</year>
<edition>7ma. edición</edition>
<page-range>379-380</page-range><publisher-loc><![CDATA[Philadelphia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[J B Lipincott]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Robertson]]></surname>
<given-names><![CDATA[DHH]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mc Millan]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Young]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Enfermedades de transmisión sexual]]></source>
<year>1984</year>
<page-range>368-375</page-range><publisher-loc><![CDATA[Ciudad Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Orkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Escabiosis y SIDA: 18 Congreso mundial de Dermatología. Nueva York 12-18 Junio 1992]]></article-title>
<source><![CDATA[SANDORAMA]]></source>
<year>1992</year>
<page-range>108</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Benenson]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El control de las enfermedades transmisibles en el hombre: Informe oficial de la asociación americana de salud pública]]></article-title>
<source><![CDATA[OPS]]></source>
<year>1985</year>
<numero>442</numero>
<issue>442</issue>
<page-range>155-156</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Krupp]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Chatton]]></surname>
<given-names><![CDATA[MJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Diagnóstico clínico y tratamiento]]></source>
<year>1984</year>
<page-range>79</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Berkow]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El manual de Merck]]></source>
<year>1988</year>
<page-range>1865-6</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bartlett]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Pocket book of infectious disease therapy]]></source>
<year>1993</year>
<page-range>139</page-range><page-range>239</page-range><publisher-loc><![CDATA[Baltimore ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[William & Wilkins]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Larrondo]]></surname>
<given-names><![CDATA[RP]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[LR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Larrondo]]></surname>
<given-names><![CDATA[RJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Romero]]></surname>
<given-names><![CDATA[MI]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Larrondo]]></surname>
<given-names><![CDATA[HM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Valdés]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El formulario en dermatología]]></article-title>
<source><![CDATA[Actualización Fármaco-terapéutica]]></source>
<year>1987</year>
<volume>11</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>3-26</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Muñoz]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Villa]]></surname>
<given-names><![CDATA[LF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Manual de medicina clínica: Diagnóstico y terapéutica]]></source>
<year>1993</year>
<edition>2da. ed</edition>
<page-range>412</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Díaz de Santos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[González]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Chiong]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pascau]]></surname>
<given-names><![CDATA[LJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Terapéutica a ectoparásitos del género de los ácaros con Momordica charanthia en roedores: Informe preliminar]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Cubana Med Militar]]></source>
<year>1991</year>
<volume>20</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>30-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Roig]]></surname>
<given-names><![CDATA[JT]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Diccionario botánico de nombres vulgares cubanos]]></source>
<year>1988</year>
<page-range>343-4</page-range><page-range>385</page-range><page-range>759</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
