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</front><body><![CDATA[ <H5>&nbsp;</H5> <H3>P&aacute;gina Cultural</H3> <H2>La castidad, una virtud a recobrar en nuestro tiempo</H2> <I>    <P>Juan Jos&eacute; R&iacute;os Rodr&iacute;guez<SUP>1</SUP> y Miguel Lugones Botell<SUP>2</SUP></P></I>  <OL>      <LI>Especialista de II Grado en Anatom&iacute;a Patol&oacute;gica. Especialista de Embriolog&iacute;a. Auxiliar. Hospital Docente "Juan Manuel M&aacute;rquez", Marianao. Ciudad de La Habana.</LI>     <LI>Especialista de I Grado en Ginecolog&iacute;a y Obstetricia. Policl&iacute;nico Docente "26 de Julio", Playa. Ciudad de La Habana.</LI>    </OL>      <P>En esta humanidad que se encamina a los &uacute;ltimos d&iacute;as del siglo XX resulta un acercamiento a los afanes de salvaci&oacute;n del g&eacute;nero humano el recrear el concepto de castidad. En estos momentos en los cuales enfermedades como el SIDA azotan la tranquilidad e integridad del hombre, e instituciones como el matrimonio se ven asediadas por el deterioro causado por el divorcio, las relaciones sexuales extramatrimoniales y la infidelidad, la vivencia de la castidad recobra su inestimable y trascendental valor. </P>     <P>Las enciclopedias definen con asombrosa limitaci&oacute;n el vocable "castidad" se&ntilde;al&aacute;ndolo como: "Virtud que se opone a los afectos carnales", pero la castidad es mucho m&aacute;s que esto en cuanto a su alcance y profundidad. </P> <H4>Alegor&iacute;as</H4> <I>    <P>Implica un despojamiento de satisfacciones naturales y honestas, que la gracia viene todav&iacute;a a vivificar.</P></I>  <I>    <P>Todo ser humano debe sentir el respeto y el culto a la familia.</P></I>  <I>    <P>La aproximaci&oacute;n carnal no puede ser un acto fisiol&oacute;gico exacto, igual a otros: nuestra actividad sexual incluye tambi&eacute;n nuestra vida espiritual.</P></I>  <I>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La vida de todos debe ser una marcha hacia la perfecci&oacute;n y el crecimiento humano.</P></I>  <I>    <P>&amp;iquest;No dice Santo Tom&aacute;s de Aquino que, en el estado de inocencia, el goce hubiera sido tanto m&aacute;s fuerte, por cuanto la naturaleza era m&aacute;s pura y el cuerpo m&aacute;s sensible?</P></I>  <I>    <P>Importa a&ntilde;adir, en fin, que la virtud de castidad se desarrolla sobre todo de modo indirecto, por medio de la generosidad, en todos los momentos de la vida.</P></I>      <P>Este grupo de frases nos da una visi&oacute;n panor&aacute;mica del alcance global de la castidad pues han sido tomadas de obras de eminentes sex&oacute;logos y de te&oacute;logos que son los padres de la filosof&iacute;a cat&oacute;lica moderna. </P> <H4>El proceso de la b&uacute;squeda de una pareja, y encontrarla</H4>     <P>Situarnos ante el reto de la castidad resulta m&aacute;s gratificante el partimos del presupuesto del maravilloso proceso que significa la b&uacute;squeda de una pareja. Colocarnos en 3 vertientes principales nos permite dilucidar el intenso valor de la siguiente frase enriquecedora: la vida sexual debe ser fuente de vida. </P>     <P>Dichas 3 vertientes son: la vida sexual antes del matrimonio, &eacute;sta durante ese acuerdo mutuo cuya base debe ser el amor, el matrimonio y la familia, y, la castidad como voto de perfecci&oacute;n. </P> <H4>Posibilidades de castidad en la vida de soltero</H4>     <P>No debe de ser solamente el temor a las enfermedades de transmisi&oacute;n sexual o la evitaci&oacute;n de un embarazo las motivaciones que nos deben conducir al disfrute de una existencia en cantidad. Siempre el "ideal" o lo "ideal" es posible en cuanto a pareja; en el transcurso del existir no hay imposibles. Buscar la entrega al ser amado que nos colme, debe ser base y fuente de nuestro sentido de castidad. &Eacute;sta debe ser una preparaci&oacute;n hacia el disfrute de una vida sexual plena. </P>     <P>Partiendo del respeto a la integridad de cada miembro de la pareja, siempre lograremos ejercer la virtud de la castidad, pues al asomarnos a la riqueza del amor antes del matrimonio lo haremos con una responsabilidad que evitar&aacute; la manipulaci&oacute;n de la persona en quien hayamos colocado nuestro inter&eacute;s sano en experimentar mutuamente la gratificante alegr&iacute;a de una relaci&oacute;n. No es cuesti&oacute;n de tab&uacute;es o restricciones gratuitas y enajenantes, es asunto de realizar en plenitud de respeto el hallazgo de un principio de felicidad. </P> <H4>&amp;iquest;Qu&eacute; hace falta para que el ejercicio de la vida sexual sea digno del ser humano?</H4>     <P>Hablar de evitar las relaciones sexuales antes del matrimonio en estos tiempos es ser considerado poco menos que inconsecuentes, aunque consideramos, por respeto a nosotros mismos, que la primera sugerencia que hacemos es que &eacute;sta se haga bajo el concepto del amor, sin que medien intereses mezquinos o falsos entusiasmos. Preconizamos por lo tanto la b&uacute;squeda del florecimiento de una relaci&oacute;n matizada por el amor y la dignidad. </P> <H4>El matrimonio, aventura para dos</H4>     <P>En el matrimonio se poseen 2 responsabilidades esenciales y fundamentales que no excluyen todas las dem&aacute;s bien conocidas: salvaguardar esa imagen trascendental que es el amor y fomentar una familia. El ejercicio de la castidad matrimonial, con el respeto y la fidelidad de aquella pareja que escogimos tras una indudable reflexi&oacute;n mediada por la madurez necesaria, constituir&aacute; la base y la cima de la conservaci&oacute;n del amor y el pilar de una familia como la que todos aspiramos. </P> <H4>La castidad como voto de perfecci&oacute;n</H4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La opci&oacute;n de la vida consagrada a la religi&oacute;n conlleva el voto de castidad conjuntamente con los de pobreza y obediencia y partiendo de una constituci&oacute;n sexual normal desde los puntos de vista psicol&oacute;gicos y fisiol&oacute;gicos en principio, es entregar todo lo que somos dando al pr&oacute;jimo lo mejor de nuestro ser. </P> <H4>Consideraciones finales</H4>     <P>Contrariamente a lo que pudiera pensarse, el tema de la castidad data de tiempos remotos, y hasta en la mitolog&iacute;a aparece como <I>Afrodita</I> castigaba tal pretensi&oacute;n constituy&eacute;ndose en leyenda. En nuestro tiempo aparece como una cuesti&oacute;n extempor&aacute;nea y a la cual se le pretende restar importancia; pero a estas alturas cabr&iacute;a preguntar: &amp;iquest;Qu&eacute; miembro de una pareja no ha deseado en alg&uacute;n momento de su relaci&oacute;n lo que suele llamarse el voto de cantidad? &amp;iquest;Cu&aacute;ntas personas no lo disfrutan hoy en d&iacute;a? Esta reflexi&oacute;n creemos que constituye el n&uacute;cleo fundamental de nuestro mensaje para incorporarlo a la vida cotidiana de cada pareja. </P>     ]]></body>
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