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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina General Integral]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Helicobacter pylori: Su importancia como problema de salud en la comunidad]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto de Gastroenterología  ]]></institution>
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<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0864-21251998000600018&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0864-21251998000600018&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0864-21251998000600018&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El presente trabajo es una revisión de los anexos existentes entre el Helicobacter pylori y la gastritis crónica, la úlcera gastroduodenal, el cáncer gástrico, el linfoma de células B y algunos aspectos relacionados con la epidemiología y el tratamiento de esta infección. Se sugiere la posibilidad de que modelos de infección semejantes se asocien a otras enfermedades así como el hecho de que ésta, procedente de Europa, se haya introducido en América como consecuencia del encuentro de estas 2 culturas]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A review is made on the links existing between Helicobacter pylori and chronic gastritis, gastroduodenal ulcer, stomach cancer, and B-cell lymphoma, as well as on some aspects connected with the epidemiology and treatment of this infection. It is suggested the possibility that similar models of infection be associated to other diseases, and that this infection original from Europe had been introduced in America as a result of the encounter between these two cultures]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <H5>&nbsp;</H5> <H2>Helicobacter pylori: Su importancia como problema de salud en la comunidad</H2>     <P><A HREF="#AUTORES"><I>Dr. Miguel Gonz&aacute;lez-Carbajal Pascual<SUP>1</SUP> y Dr. H&eacute;ctor Hern&aacute;ndez Garc&eacute;s<SUP>2</sup></I></A> </P>     <P>Resumen: El presente trabajo es una revisi&oacute;n de los anexos existentes entre el <I>Helicobacter</I><U> </U><I>pylori</I> y la gastritis cr&oacute;nica, la &uacute;lcera gastroduodenal, el c&aacute;ncer g&aacute;strico, el linfoma de c&eacute;lulas B y algunos aspectos relacionados con la epidemiolog&iacute;a y el tratamiento de esta infecci&oacute;n. Se sugiere la posibilidad de que modelos de infecci&oacute;n semejantes se asocien a otras enfermedades as&iacute; como el hecho de que &eacute;sta, procedente de Europa, se haya introducido en Am&eacute;rica como consecuencia del encuentro de estas 2 culturas. </P>     <P>Descriptores DeCS: HELICOBACTER PYLORI; INFECCIONES POR HELICOBACTER/ epidemiolog&iacute;a; GASTRITIS/ epidemiolog&iacute;a;ulcera peptica/epidemiolog&iacute;a; NEOPLASIAS GASTRICAS/ epidemiolog&iacute;a; LINFOMA DE CELULA B/ epidemiolog&iacute;a. </P>     <P>En 1983, <I>Marshall y Warren</I> reportaron los resultados de observaciones que databan de unos 4 a&ntilde;os antes, en relaci&oacute;n con la presencia en tejido g&aacute;strico de bacilos curvos de forma espiral y cubiertos con una vaina. Tambi&eacute;n constataron que dichas bacterias se encontraban solamente en las muestras h&iacute;sticas con signos de inflamaci&oacute;n.<SUP>1</SUP> Estos hallazgos dejaron perplejos a muchos investigadores, entre otras razones, porque era admitido que las bacterias eran destruidas en el medio &aacute;cido del est&oacute;mago antes de que pudieran colonizar la mucosa g&aacute;strica y establecerse all&iacute;<SUP>2 </SUP>(figura 1). </P>     <P ALIGN="CENTER"><A HREF="/img/revistas/mgi/v14n6/f0118698.gif"><IMG SRC="/img/revistas/mgi/v14n6/f0118698.gif" BORDER=0 ALT="Figura 1"></A></P>     
<P ALIGN="CENTER">Fig. 1.<B> Aspecto de la bacteria al microscopio electr&oacute;nico.</b></P>     <P>Se reconoci&oacute;, asimismo, que exist&iacute;a una fuerte asociaci&oacute;n entre la bacteria y la gastritis cr&oacute;nica superficial. Este nexo entre el microorganismo y la gastritis cr&oacute;nica condujo inevitablemente a una nueva interrogante: &amp;iquest;el tejido inflamado, de alguna forma, propiciaba la colonizaci&oacute;n por el <I>Helicobacter pylori,</I> o el microorganismo era el germen causal de la inflamaci&oacute;n? Las investigaciones demostraron que la segunda hip&oacute;tesis era la correcta. </P>     <P>Se realizaron 2 estudios, bien documentados, basados en la autoinfecci&oacute;n de voluntarios por el <I>Helicobacter pylori.</I> En uno de estos estudios, <I>Marshall</I> y otro voluntario ingirieron las bacterias. La importancia de ambos estudios radica en que contribuyeron decisivamente a establecer la patogenicidad de la bacteria en relaci&oacute;n con la gastritis aguda y cr&oacute;nica de manera contundente, al cumplir los postulados cl&aacute;sicos de <I>Koch</I> sobre las enfermedades infecciosas, ya que el c&uacute;mulo de datos que mostraban los mecanismos de acci&oacute;n de la bacteria y su fuerte asociaci&oacute;n con la gastritis, no eran suficientes para considerarla como agente causal. </P>     <P>Hoy se sabe que pr&aacute;cticamente todas las personas infectadas por el <I>Helicobacter</I><U> </U><I>pylori</I> desarrollan una gastritis cr&oacute;nica superficial. Si no se lleva a cabo un tratamiento que permita la erradicaci&oacute;n de la infecci&oacute;n, tanto &eacute;sta como la inflamaci&oacute;n se prolongan durante d&eacute;cadas, y en muchos casos durante toda la vida en forma activa pero lenta y a bajo ruido.3 En la mayor parte de los casos, m&aacute;s del 85 %, esta inflamaci&oacute;n est&aacute; asociada con la infecci&oacute;n por el <I>Helicobacter pylori.</I> Por lo tanto, se puede afirmar que &eacute;sta es la causa m&aacute;s importante de gastritis cr&oacute;nica.<SUP>4,5</SUP> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La importancia de la infecci&oacute;n por el <I>Helicobacter pylori</I>, como problema de salud, se acrecienta al acumularse datos que indican que desempe&ntilde;a un papel patog&eacute;nico esencial en la enfermedad ulcerosa p&eacute;ptica, ciertas formas de c&aacute;ncer g&aacute;strico y, tal vez, el linfoma primario de c&eacute;lulas B g&aacute;strico -mucosa asociada a tejido linfoide (MALT).<SUP>6</SUP> </P> <H4>Aspectos epidemiol&oacute;gicos <I>de mayor relieve</i></H4>     <P>La prevalencia de la infecci&oacute;n por el <I>Helicobacter pylori</I> var&iacute;a con el estatus socioecon&oacute;mico de la poblaci&oacute;n. Es muy alta en &Aacute;frica, Asia y en muchas partes de Am&eacute;rica Central y del Sur, mientras es relativamente baja en el norte y oeste de Europa, Norteam&eacute;rica y Australia.<SUP>7 </SUP>Los pa&iacute;ses subdesarrollados poseen tasas de prevalencia m&aacute;s altas que los pa&iacute;ses desarrollados. Los factores asociados con una alta prevalencia de la infecci&oacute;n incluyen el hacinamiento en la vivienda, compartir las camas y la ausencia de agua corriente en el hogar.<SUP>7-9</SUP> </P>     <P>En los Estados Unidos y Europa Occidental los ni&ntilde;os son infectados con escasa frecuencia. En contraste, del 60 al 70 % de los ni&ntilde;os de los pa&iacute;ses subdesarrollados muestran seropositividad a la bacteria a la edad de 10 a&ntilde;os y la prevalencia de la infecci&oacute;n se mantiene alta. La prevalencia de la infecci&oacute;n por el <I>Helicobacter pylori</I> en los adultos de cualquier edad en los pa&iacute;ses occidentales desarrollados, oscila entre el 20 y el 40 %, mientras alcanza cifras del 60 al 80 %, en los pa&iacute;ses del Tercer Mundo.<SUP>10</SUP> Estos datos indican, sin lugar a dudas, que la infecci&oacute;n por esta bacteria ocupa el primer lugar, por su frecuencia, entre todas las infecciones bacterianas que afectan al g&eacute;nero humano. </P> <H4><I>Helicobacter pylori</i> y enfermedad ulcerosa p&eacute;ptica</H4>     <P>Una parte importante de la pol&eacute;mica sobre el papel de la bacteria en la enfermedad ulcerosa p&eacute;ptica descansa en la dificultad inherente a la demostraci&oacute;n de asociaciones causales en las enfermedades cr&oacute;nicas y, por tanto, de larga evoluci&oacute;n. </P>     <P>De hecho, los postulados de <I>Koch,</I> que trazaron una de las pautas para demostrar el papel etiol&oacute;gico de la bacteria en la gastritis cr&oacute;nica, han sido a su vez empleados para tratar de impugnar la relevancia cl&iacute;nica de la infecci&oacute;n por el <I>Helicobacter pylori</I> en la enfermedad ulcerosa p&eacute;ptica; porque, hay que reconocer, que este germen no cumple estos postulados en relaci&oacute;n con la enfermedad ulcerosa. </P>     <P>Sin embargo, muchas enfermedades infecciosas tampoco permiten la aplicaci&oacute;n de dichos postulados con respecto a su agente etiol&oacute;gico. La enfermedad meningoc&oacute;cica y la amebiasis, para citar s&oacute;lo algunas, son ejemplos de enfermedades infecciosas con pacientes portadores asintom&aacute;ticos cr&oacute;nicos, situaci&oacute;n no prevista en los postulados de <I>Koch;</I><SUP>11 </SUP>tambi&eacute;n la fiebre tifoidea puede ser un paradigma en este sentido. </P>     <P><I>Bradford Hill,</i> en 1965,12 reconoci&oacute; el concepto de que la causalidad en las enfermedades deb&iacute;a implicar no s&oacute;lo las enfermedades infecciosas, sino otras, y propuso varios criterios que permitieron rebasar las limitaciones de los postulados de <I>Koch.</I> </P>     <P>Estos criterios han sido aceptados por consenso en la comunidad cient&iacute;fica internacional, y fueron inicialmente aplicados para probar la asociaci&oacute;n causal entre el h&aacute;bito de fumar y el c&aacute;ncer de pulm&oacute;n, hecho que ha quedado fehacientemente demostrado y estos principios tienen plena validez en las enfermedades infecciosas. </P>     <P>Los criterios de <I>Hill</I> incluyen las caracter&iacute;sticas de la asociaci&oacute;n-fuerza, consistencia y especificidad-relaci&oacute;n temporal, gradiente y plausibilidad biol&oacute;gica, efecto de la intervenci&oacute;n terap&eacute;utica y coherencia con los datos conocidos sobre la enfermedad en cuesti&oacute;n. </P>     <P>La fuerza y la consistencia de la asociaci&oacute;n son claras en la enfermedad ulcerosa duodenal. Muchas series de pacientes estudiados en todos los continentes muestran una prevalencia de la infecci&oacute;n entre el 90 y el 100 %.13 La relaci&oacute;n temporal ha sido revelada en m&uacute;ltiples estudios, en uno de ellos, con una muestra de 453 pacientes, 34 de 321 con gastritis cr&oacute;nica por el <I>Helicobacter pylori</I> desarrollaron &uacute;lcera duodenal durante los 10 a&ntilde;os de seguimiento, mientras solamente 1 de 133 sin la infecci&oacute;n, present&oacute; &uacute;lcera duodenal.<SUP>14</SUP> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El efecto de la intervenci&oacute;n terap&eacute;utica, es decir, la capacidad para alterar la historia natural de la enfermedad, es un fuerte argumento de causalidad en cualquier enfermedad. En el caso de <I>Helicobacter pylori</I> y la &uacute;lcera duodenal esto ha sido contun-dentemente demostrado; la antibio-ticoterapia es capaz de cicatrizar las &uacute;lceras duodenales15,16 lo que es m&aacute;s importante, se ha demostrado que la frecuencia de recidivas es m&aacute;s baja cuando el microorganismo es erradicado de 0 a 25 % al a&ntilde;o, que cuando el microorganismo persiste, 75 % al a&ntilde;o.<SUP>17,18</SUP> </P>     <P>La plausibilidad biol&oacute;gica es otro fuerte argumento a favor del papel etiol&oacute;gico del <I>Helicobacter pylori</I> en la enfermedad ulcerosa duodenal. De los factores de virulencia y colonizaci&oacute;n de la bacteria, que se han estudiado, se desprenden indicios abrumadores. </P>     <P>Seg&uacute;n los datos que poseemos hasta el momento estamos autorizados a complementar la cl&aacute;sica aseveraci&oacute;n, que no ha perdido validez y dice: "sin &aacute;cido no hay &uacute;lcera", con esta otra, de reciente introducci&oacute;n "sin <I>Helicobacter pylori</I> no hay &uacute;lcera". Es decir, este germen es una condici&oacute;n necesaria, pero no suficiente para que se desarrolle una &uacute;lcera gastroduodenal. </P>     <P>Estos conceptos nos conducen a reflexionar, incluso, sobre la denominaci&oacute;n de la entidad que nos ocupa, ya que el nombre de enfermedad ulcerosa p&eacute;ptica es por razones claras, incompleto desde el punto de vista patog&eacute;nico. Por lo tanto, nos parece que se impone revalorizar la entidad con un nombre que conjugue de manera m&aacute;s coherente los eventos patog&eacute;nicos conocidos desde los albores del siglo, con los hechos que han quedado claramente establecidos en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Creemos que ha llegado la hora de pensar en t&eacute;rminos m&aacute;s amplios y definitorios, y comenzar a referirnos a este proceso nosol&oacute;gico con un nombre que abarque los acontecimientos fundamentales que tienen lugar en su patogenia. Llamarla enfermedad ulcerosa p&eacute;ptico-bacteriana, es un t&eacute;rmino m&aacute;s apropiado, para el que no encontramos objeciones. </P> <H4><I>Helicobacter pylori</i> y c&aacute;ncer g&aacute;strico</H4>     <P>El mes de junio de 1994 marc&oacute; un hito en las relaciones entre el <I>Helicobacter pylori</I> y el c&aacute;ncer g&aacute;strico, debido al reconocimiento por la Agencia Internacional de Investigaciones del C&aacute;ncer, una rama de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), que el microorganismo es un carcin&oacute;geno del grupo 1 (definitivamente carcin&oacute;geno), el rango de peligrosidad m&aacute;s alto otorgado a los agentes causantes del c&aacute;ncer.<SUP>19</SUP> </P>     <P>La epidemiolog&iacute;a de la infecci&oacute;n por <I>Helicobacter pylori</I> y la del c&aacute;ncer g&aacute;strico son marcadamente similares. </P>     <P>Un estudio realizado por el Grupo EUROGAST en 17 poblaciones de 11 pa&iacute;ses europeos, Jap&oacute;n y los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica, encontr&oacute; una estrecha relaci&oacute;n entre las prevalencias de el <I>Helicobacter pylori</I> y las de c&aacute;ncer g&aacute;strico, y estim&oacute; que el 10 % de incremento en la prevalencia de la infecci&oacute;n se asociaba con el 27 % de aumento en la incidencia de c&aacute;ncer g&aacute;strico.<SUP>20</SUP> </P>     <P>Pero, en el presente, las evidencias m&aacute;s fuertes que vinculan el <I>Helicobacter pylori</I> con el c&aacute;ncer g&aacute;strico, y seg&uacute;n algunos autores, las primeras evidencias reales, provienen de 3 estudios controlados, realizados por diferentes autores, con dise&ntilde;os semejantes y que revelaron conclusiones an&aacute;logas. Uno de ellos fue el de <I>Julie</I><U> </U><I>Parsonnet</I> de la Universidad de Standford,<SUP>21</SUP> otro el de <I>David Forman</I> de la Fundaci&oacute;n Imperial para Investigaciones del C&aacute;ncer de Londres<SUP>22</SUP> y el otro el de <I>Abraham Nomura,</I> del Centro M&eacute;dico de Kuakini en Honolulu.<SUP>23</SUP> Otros estudios m&aacute;s recientes han confirmado estos hallazgos.<SUP>24</SUP> As&iacute; como los resultados de las investigaciones realizadas en relaci&oacute;n con los mecanismos patog&eacute;nicos, mediante los cuales el <I>Helico-bacter pylori</I> despliega su acci&oacute;n cancer&iacute;gena.<SUP>25,26</SUP> </P> <H4><I>Helicobacter pylori</i> y linfoma g&aacute;strico</H4>     <P>El linfoma (MALT) a bajo grado de c&eacute;lulas B puede experimentar una regresi&oacute;n despu&eacute;s de la erradicaci&oacute;n del <I>Helicobacter</I><U> </U><I>pylori</I>, por lo que se ha sugerido que puede desempe&ntilde;ar alg&uacute;n papel desde el punto de vista etiol&oacute;gico en este tipo de linfoma. Se necesitan, sin embargo, estudios de seguimiento a largo plazo para determinar el tiempo de duraci&oacute;n de la regresi&oacute;n. </P>     <P>Los conceptos cl&aacute;sicos, universalmente aceptados durante a&ntilde;os en las referidas enfermedades, han sido revolucionados. Se han introducido nuevos m&eacute;todos diagn&oacute;sticos de la infecci&oacute;n y lo que es mucho m&aacute;s importante, el enfoque terap&eacute;utico de estas entidades ha experimentado cambios sustanciales. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Una vez que se acepta que el <I>Helicobacter pylori</I> es el agente etiol&oacute;gico de una infecci&oacute;n, que se expresa a trav&eacute;s de diferentes formas cl&iacute;nicas:<SUP>27</SUP> la gastritis, la enfermedad ulcerosa y un tipo histol&oacute;gico de c&aacute;ncer g&aacute;strico - existen datos, no completamente confirmados, que sugieren su papel etiol&oacute;gico tambi&eacute;n en el linfoma (MALT), resulta absurdo no abordar el problema de una terapia de erradicaci&oacute;n de la infecci&oacute;n. </P>     <P>&Eacute;sta, actualmente, puede erradicarse con tratamiento antibi&oacute;tico,<SUP>28</SUP> pero la aplicaci&oacute;n a gran escala de reg&iacute;menes de antibi&oacute;ticos es costosa y presenta dificultades relacionadas con la aceptaci&oacute;n de los pacientes, al surgimiento de efectos colaterales, al control del cumplimiento de los esquemas terap&eacute;uticos y, por &uacute;ltimo, a la aparici&oacute;n de resistencia a los antibi&oacute;ticos que pueden conducir a la disminuci&oacute;n de la efectividad de este enfoque terap&eacute;utico a largo plazo.<SUP>29</SUP> As&iacute;, la vacuna puede ser una alternativa al tratamiento de este importante germen pat&oacute;geno y fue evaluada, en modelos animales, de manera independiente por dos grupos de investigadores con buenos resultados.<SUP>30,31</SUP> No obstante, en el presente, el tratamiento antibi&oacute;tico, mediante diferentes combinaciones de drogas, es la &uacute;nica opci&oacute;n para combatir con eficacia la infecci&oacute;n. Es por ello que, actualmente, el tratamiento de elecci&oacute;n de la &uacute;lcera duodenal con el <I>Helicobacter pylori </I>positivo consiste en la erradicaci&oacute;n de la infecci&oacute;n mediante antibi&oacute;ticoterapia, que conduce a la curaci&oacute;n y a la eliminaci&oacute;n de las recidivas<SUP>32</SUP> (figura 2). </P>     <P ALIGN="CENTER"><A HREF="/img/revistas/mgi/v14n6/f0218698.gif"><IMG SRC="/img/revistas/mgi/v14n6/f0218698.gif" BORDER=0 ALT="Figura 2"></A></P>     
<P ALIGN="CENTER">Fig. 2.<B> Formas cl&iacute;nicas de la infecci&oacute;n por Helicobacter pylori.</b></P>     <P>Parece razonable pensar que modelos de infecci&oacute;n semejantes al que el <I>Helicobacter pylori</I> tipifica, a bajo ruido y que se prolonga en forma activa durante d&eacute;cadas, puede estar desempe&ntilde;ando un papel en otras enfermedades inflamatorias de causas desconocidas, tales como la colitis ulcerativa idiop&aacute;tica, la enfermedad de <I>Crohn,</I> la sarcoidosis, la granulomatosis de <I>Wegener</I>, el lupus eritematoso sist&eacute;mico, la psoriasis y otras.<SUP>2</SUP> </P>     <P>Un miembro de la familia <I>Helicobacter</I>, recientemente aislado, el <I>Helicobacter</I><U> </U><I>hepaticus</I>, coloniza el ciego, el colon y el h&iacute;gado de una especie murina y se asocia a hepatitis cr&oacute;nica activa y tumores hep&aacute;ticos.<SUP>33</SUP> Si extrapolamos estos hallazgos no resulta dif&iacute;cil pensar que, tal vez, en ese importante grupo de pacientes con cirrosis hep&aacute;tica no asociada a los agentes virales, el alcohol y otras causas bien conocidas de cirrosis est&eacute; implicado, etiol&oacute;gicamente, un modelo infeccioso de este tipo. Tampoco se puede descartar que se encuentre vinculado al alcohol en las cirrosis de esta causa, muchos bebedores -problema y alcoh&oacute;licos con larga historia de exposici&oacute;n a este t&oacute;xico, nunca desarrollan cirrosis. </P>     <P>El mundo se encuentra dividido en pa&iacute;ses desarrollados, muy ricos, y pa&iacute;ses subdesarrollados, muy pobres. La epide-miolog&iacute;a del <I>Helicobacter pylor</I><U>i</U> se asemeja a la de muchas enfermedades infecciosas, y de por s&iacute;, hace m&aacute;s patentes los efectos nocivos de la ignorancia, la miseria, y las desigualdades flagrantes de nuestro mundo frente a la salud, la informaci&oacute;n y la educaci&oacute;n. </P>     <P>Es curioso, por ejemplo, que en una poblaci&oacute;n de abor&iacute;genes australianos que nunca padecieron &uacute;lcera duodenal,<SUP>34</SUP> estudios serol&oacute;gicos demostraron ausencia de exposici&oacute;n a la infecci&oacute;n por el <I>Helicobacter</I> <I>pylori</I>.<SUP>33</SUP> Estos sujetos permanecieron aislados y en ausencia de contacto con la civilizaci&oacute;n occidental. De este modo, surge una hip&oacute;tesis sugestiva, que nos hace meditar sobre la posibilidad de que esta infecci&oacute;n, como otras, tales como la viruela, que se diseminaron en el continente americano, virgen de estas afecciones hasta ese momento, haya sido una consecuencia m&aacute;s del traum&aacute;tico encuentro de 2 culturas que comenz&oacute; a ra&iacute;z de los viajes de Crist&oacute;bal Col&oacute;n<I>.</I> No menos curioso es el hecho, de que la infecci&oacute;n por el <I>Helicobacter pylori</I>, 5 siglos despu&eacute;s, es un problema de salud mucho m&aacute;s acuciante precisamente en aquellos territorios en que probablemente no era conocida. </P>     <P>Aunque en menor escala, la infecci&oacute;n afecta tambi&eacute;n a la poblaci&oacute;n de los pa&iacute;ses desarrollados del mundo. No respeta a ricos ni pobres, ni blancos ni negros, ni a los pa&iacute;ses del sur ni a los pa&iacute;ses del norte y cualquier estrategia de erradicaci&oacute;n de la infecci&oacute;n no podr&aacute; ser patrimonio de personalidades ni entidades que desplieguen su actividad aisladamente; se requiere, en cambio, el concurso mancomunado de todos los pa&iacute;ses del mundo. De la uni&oacute;n en ese prop&oacute;sito, depende el &eacute;xito en la lucha contra ese flagelo de la humanidad. </P> <B>    <P>SUMMARY: A review is made on the links existing between <I>Helicobacter pylori</I> and chronic gastritis, gastroduodenal ulcer, stomach cancer, and B-cell lymphoma, as well as on some aspects connected with the epidemiology and treatment of this infection. It is suggested the possibility that similar models of infection be associated to other diseases, and that this infection original from Europe had been introduced in America as a result of the encounter between these two cultures.</P></B>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Subject headings:<B> HELICOBACTER PYLORI; HELICOBACTER INFECTIONS/epidemiology; GASTRITIS/epidemiology; PEPTIC ULCER/epidemiology; STOMACH NEOPLASMS/epidemiology; LYMPHOMA, B-CELL/epidemiology.</B> </P> <H4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</H4> <OL>      <!-- ref --><LI>Marschall BJ. Unidentified curved bacilli in gastric epithelium in active gastritis. Lancet 1983;1:1273-5.</LI>    <!-- ref --><LI>Blaser MJ. The bacteria behind ulcers. Sci Am 1996;92-7.</LI>    <!-- ref --><LI>Megraud F. Epidemiology of helicobacter pylori Infection. gastroenterol Clin North Am 1993;22:73-88.</LI>    <!-- ref --><LI>Axon AT. Helicobacter pylori. J. Antimicrob Chemoter 1993;32(Suppl):61-8.</LI>    <!-- ref --><LI>Wyatt JL, Dixon M F. Chronic gastritis: a pathogenic approach. J Pathol 1988;154:113-24.</LI>    <!-- ref --><LI>Tytgat GN, Noach LA, Rawse EA. Helicobacter pylori infection and duodenal ulcer disease. 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Calle 28 No. 172 entre 17 y 19, Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba. </P> <OL>      <LI><A NAME="AUTORES"></A>Especialista de II Grado en Gastroenterolog&iacute;a. Investigador Auxiliar. Profesor Asistente. Instituto de Gastroenterolog&iacute;a.</LI>     <LI>Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Residente de 3er a&ntilde;o de Gastroenterolog&iacute;a.</LI>    ]]></body>
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