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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Summary The diagnosis of acute abdominal affections is complex and difficult for practitioners, but it is even more complicated when the diagnostic tools are limited, as it is the case of the family physician’s office at the primary health care level. That’s why, it is useful to have simple and effective methods that allow to improve the accuracy of diagnosis and that may be applied in this setting. That’s what happens with the transurethral measurement of intraabdominal pressure]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <H5>&nbsp;</H5> <H2>Diagn&oacute;stico del abdomen agudo en el consultorio del M&eacute;dico de Familia </H2>     <P><A HREF="#_Hlt10509743"><I>Caridad Soler Morej&oacute;n<span class="superscript">1</span></I></A><span class="superscript"> </span><span class="superscript"><A NAME="BM_autor"></A></span></P> <H4>Resumen </H4>     <P>El diagn&oacute;stico de afecciones abdominales agudas es a menudo complejo y dif&iacute;cil para el m&eacute;dico pr&aacute;ctico, pero m&aacute;s a&uacute;n si contamos con los recursos diagn&oacute;sticos limitados de un consultorio m&eacute;dico en el nivel de atenci&oacute;n primaria. Es por ello que resulta de utilidad poder disponer de m&eacute;todos simples y eficaces que permitan mejorar la certeza del diagn&oacute;stico y que puedan ser implementados con facilidad en este medio. Tal es el caso de la medici&oacute;n transuretral de la presi&oacute;n intraabdominal. </P>     <P>DeCS: ABDOMEN AGUDO/diagn&oacute;stico; MEDICOS DE FAMILIA; ATENCION PRIMARIA DE SALUD. </P>     <P>Cada d&iacute;a es mayor el servicio que brinda el M&eacute;dico General Integral (MGI) a la vanguardia del nivel primario de atenci&oacute;n m&eacute;dica, en beneficio de la salud de nuestro pueblo. A pesar de que su objetivo principal es la promoci&oacute;n de salud y la prevenci&oacute;n de las enfermedades, en el consultorio m&eacute;dico a menudo se presentan pacientes de dif&iacute;cil diagn&oacute;stico, como los portadores de afecciones abdominales agudas. </P>     <P>Las afecciones abdominales agudas, de cuyo diagn&oacute;stico preciso y precoz depende en gran medida el pron&oacute;stico y tratamiento oportuno, requieren del juicio cl&iacute;nico y de la experiencia pr&aacute;ctica del m&eacute;dico, sobre todo a la hora de decidir si el paciente ha de ser remitido o no al nivel secundario de atenci&oacute;n. Ante estos pacientes el m&eacute;dico se encuentra a menudo limitado en cuanto a recursos diagn&oacute;sticos, por tanto, resultar&iacute;a v&aacute;lido en este nivel de atenci&oacute;n el uso de cualquier m&eacute;todo o medio que permita, sin requerimientos especiales, aumentar la certeza del diagn&oacute;stico y la eficacia del servicio que se presta a la poblaci&oacute;n, lo que redundar&aacute; necesariamente en un perfeccionamiento de nuestro sistema de salud, que ya es uno de los mejores del mundo. </P>     <P>La medida de la presi&oacute;n intraabdominal (PIA) es un par&aacute;metro de gran importancia que permite objetivizar la gravedad de afecciones intraabdominales agudas, y que incorporado al arsenal del especialista en MGI, puede ser aplicado en el consultorio de M&eacute;dico de Familia. Puede servir como un criterio m&aacute;s para la remisi&oacute;n correcta del paciente al nivel secundario de atenci&oacute;n, o para solucionar algunos problemas en la propia &aacute;rea de salud, tanto en adultos como en ni&ntilde;os. </P> <B>    <P>Presi&oacute;n intraabdominal </P> </B>    <P>El abdomen es una cavidad virtual, tapizado en su interior por una capa de c&eacute;lulas denominadas peritoneo y que contiene solamente unos escasos mL de l&iacute;quido. En condiciones normales la PIA, es decir la presi&oacute;n existente dentro de la cavidad abdominal, es igual a la atmosf&eacute;rica, es decir 0, aunque puede sufrir aumentos fisiol&oacute;gicos transitorios con los movimientos respiratorios, la tos, el estornudo, la defecaci&oacute;n, etc.;2 o sea, en circunstancias donde aumenta la presi&oacute;n intraabdominal, o en forma progresiva como durante el embarazo. Su elevaci&oacute;n es &iacute;ndice de alteraciones agudas de los &oacute;rganos contenidos en la cavidad abdominal, por eso tiene indicaci&oacute;n su estudio en aquellos pacientes politraumatizados, en el postoperatorio de cirug&iacute;a abdominal compleja (cierres de defectos de la pared, aneurismas, hemorragias, hematomas, peritonitis, oclusi&oacute;n intestinal, etc.), as&iacute; como en la pancreatitis aguda<span class="superscript">1-4</span> y en el diagn&oacute;stico de afecciones abdominales agudas. </P>     <P>La vejiga es un &oacute;rgano retroperitoneal, y por sus relaciones anat&oacute;micas su techo sirve transductor, transmite la presi&oacute;n intrabdominal y por tanto permite su medici&oacute;n. La medici&oacute;n transuretral de la presi&oacute;n intraabdominal parece ser un m&eacute;todo confiable, exacto, seguro y de muy f&aacute;cil implementaci&oacute;n en la pr&aacute;ctica nuestra, es poco invasivo para estos fines, lo cual ha sido demostrado en diversos estudios, incluyendo a los ni&ntilde;os.<span class="superscript">5-9 </span>No requiere de equipos especiales, ni de procederes adicionales; solamente de la implantaci&oacute;n de una sonda uretral, t&eacute;cnica poco compleja y que puede ser aplicada sin dificultades en el consultorio m&eacute;dico por la propia enfermera.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Descrito originalmente por Irving Kron y otros en 1984,6 ha sido validado en numerosos estudios posteriores como los de Iberti y otros en 1987,7 y se considera la t&eacute;cnica m&aacute;s recomendada internacionalmente para la medici&oacute;n de la presi&oacute;n intraabdominal. La vejiga se comporta como un diafragma pasivo con un volumen de 50 - 100 mL de soluci&oacute;n salina. Puede medirse empleando una escala en cm de agua y el 0 de la escala se sit&uacute;a a nivel de la s&iacute;nfisis pubiana con el paciente en dec&uacute;bito supino.<span class="superscript">6,7</span></P>     <P>Las indicaciones para la medici&oacute;n de la PIA se precisa en casos de peritonitis y abscesos intraabdominales, en la obstrucci&oacute;n intestinal mec&aacute;nica, cuando ocurre un aneurisma abdominal roto, en los casos de pancreatitis aguda, de trombosis venosa mesent&eacute;rica, si estamos en presencia de &iacute;leo paral&iacute;tico, dilataci&oacute;n g&aacute;strica aguda, hemorragia intra o retroperitoneal, en los casos de edema visceral postreanimaci&oacute;n, en los procederes laparosc&oacute;picos, en el empaquetamiento abdominal, en la reducci&oacute;n de hernias masivas, as&iacute; como tambi&eacute;n cuando estamos en presencia de un cierre a tensi&oacute;n de la pared abdominal.</P>     <P>En los procesos descritos es frecuente encontrar un aumento importante de la PIA, pero es precisamente el car&aacute;cter agudo y su magnitud lo que determina su gravedad, y lo que ha dado lugar a la ocurrencia de numerosas alteraciones fisiopatol&oacute;gicas que se conocen como s&iacute;ndrome de compartimiento intrabdominal, pero tambi&eacute;n podemos encontrar aumento de la PIA de forma progresiva y mantenida en procesos como la ascitis, los tumores abdominales, la di&aacute;lisis peritoneal ambulatoria y el embarazo.<span class="superscript">5 </span></P> <B>    <P>S&iacute;ndrome de compartimiento abdominal (SCA) </P> </B>    <P>El incremento de la presi&oacute;n dentro del compartimiento anat&oacute;mico abdominal (PIA elevada) determina efectos adversos sobre la circulaci&oacute;n, la funci&oacute;n y la viabilidad de los tejidos, y causa disminuci&oacute;n de la perfusi&oacute;n, hipoxia tisular y necrosis isqu&eacute;mica, que conlleva a mayor edema.<span class="superscript">1-10</span> La isquemia intestinal mantenida conduce a trans-locaci&oacute;n de bacterias y sus productos por la circulaci&oacute;n portal y los linf&aacute;ticos intestinales, lo cual conduce a sepsis y disfunci&oacute;n m&uacute;ltiple de &oacute;rganos (SDMO).<span class="superscript">8,9 </span></P>     <P>El aumento de la PIA provoca consecuencias muy desfavorables para el paciente. Sus efectos son muy da&ntilde;inos para la hemodinamia, para su funci&oacute;n respiratoria, renal, para el lecho espl&aacute;cnico, y por consiguiente, para todo el organismo.<span class="superscript">1-7,10 </span>Desde el punto de vista hemodin&aacute;mico determina un aumento de la PAM, de la frecuencia cardiaca, de la precarga y de las presiones de las venas cava y renal, as&iacute; como de la resistencia vascular sist&eacute;mica, con una disminuci&oacute;n resultante del gasto cardiaco, del retorno venoso y del flujo sangu&iacute;neo visceral. Disminuye tambi&eacute;n el flujo sangu&iacute;neo renal y el filtrado glomerular. Por otra parte, provoca un deterioro progresivo de la funci&oacute;n respiratoria que se expresa cl&iacute;nicamente por insuficiencia ventilatoria, con hipoxemia, e hipercapnia. La oliguria y despu&eacute;s la anuria, la disminuci&oacute;n de la perfusi&oacute;n hep&aacute;tica, mesent&eacute;rica, intestinal y pancre&aacute;tica, as&iacute; como la absorci&oacute;n de endotoxinas bacterianas, van determinando de forma progresiva la instalaci&oacute;n del SDMO en el paciente.<span class="superscript">1-11 </span></P>     <P>En numerosos estudios se han definido los valores de PIA capaces de producir efectos desfavorables en el desarrollo del SCA. En general se considera que una PIA de 25 mmHg obliga a intervenciones terap&eacute;uticas urgentes, siendo la laparotom&iacute;a descompresiva la medida m&aacute;s eficaz, capaz de revertir todas las manifestaciones, siempre que se aplique oportunamente. Existen adem&aacute;s recomendaciones bien fundamentadas de no sobrepasar el l&iacute;mite de los 15 mmHg.1-7,10,11 </P>     <P>Esta t&eacute;cnica se describe como sigue: </P>  <UL>     <LI>Se introduce sonda uretral siguiendo todos los principios de asepsia y antisepsia. </LI>     <LI>Se coloca la escala en cm (puede usarse la escala de presi&oacute;n venosa central [PVC]) calibrando el 0 a nivel de la s&iacute;nfisis pubiana. </LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>Se vac&iacute;a la vejiga y se administra de 50 a 100 mL de soluci&oacute;n salina fisiol&oacute;gica, dejando cerrada el orificio de salida de la sonda uretral. </LI>     <LI>Se comunica la sonda uretral con la escala, y se realiza la medici&oacute;n de la misma manera que en el caso de la PVC. </LI>     <LI>Se retira la conexi&oacute;n ante cualquier manifestaci&oacute;n de intolerancia por parte del paciente (dolor, alteraciones hemodin&aacute;micas, etc&eacute;tera). </LI>     <LI>Se extrae la soluci&oacute;n salina de la vejiga con la jeringuilla o mediante el desclampeo de la sonda uretral. </LI>    </UL>      <P>De todo este estudio nos preguntamos, ¿puede diagnosticarse con certeza un abdomen agudo en el consultorio de Medicina General Integral? Consideramos que s&iacute;. Este m&eacute;todo, factible de ser aplicado en el consultorio del M&eacute;dico de Familia puede aumentar la certeza del diagn&oacute;stico, y puede tener singular importancia a la hora de evaluar un posible abdomen agudo. </P>     <P>Creemos adem&aacute;s que es aplicable por ser un procedimiento inocuo, exento pr&aacute;cticamente de complicaciones, que puede practicarlo el enfermero del nivel primario en el consultorio o en el policl&iacute;nico de urgencia, como parte del arsenal diagn&oacute;stico del que puede disponer el m&eacute;dico; tambi&eacute;n, por ser econ&oacute;mico, no requerir entrenamiento especial, ni equipamiento especializado, y lo que m&aacute;s importante, nos permite evaluar al paciente de una manera m&aacute;s objetiva. </P> <H4>Summary</H4>     <P>The diagnosis of acute abdominal affections is complex and difficult for practitioners, but it is even more complicated when the diagnostic tools are limited, as it is the case of the family physician’s office at the primary health care level. That’s why, it is useful to have simple and effective methods that allow to improve the accuracy of diagnosis and that may be applied in this setting. That’s what happens with the transurethral measurement of intraabdominal pressure. </P>     <P>Subject headings: ABDOMEN, ACUTE/diagnosis; PHYSICIANS, FAMILY; PRIMARY HEALTH CARE .</P> <H4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </H4> <OL>      <!-- ref --><LI>Sugrue M. Intrabdominal pressure. Clin Intensive Care 1995;6:76-9. </LI>    <!-- ref --><LI>Celoria G, Steingrub J, Darosm JA, Teres D. Oliguria from high intraabdominal pressure secondary to ovarian mass. Crit Care Med 1987;15(1):78-9. </LI>    <!-- ref --><LI>Lacey SR, Carris LA, Beyer III JA, Azizkhan RG. Bladder pressure monitoring significantly enhances care of infants with abdominal wall defects: A propective clinical study.</LI>    <!-- ref --><LI>Fietsam R, Villalba M, Glover JL, Clark K. Intraabdominal compartment syndrome as a complication of ruptured abdominal aortic aneurysm repair. Am Surg 1989;55(6):396-402. </LI>    <!-- ref --><LI>Schein M, Rucinski J, Wisc L. The abdominal compartment syndrome in the critically ill patient. Curr Opin Crit Care 1996;2:287-94.</LI>    <!-- ref --><LI>Kron IL, Harman PK, Nolan SP. The measurement of intraabdominal pressure a criterion for abdominal re-exploration. Ann Surg 1984;199(1):28-30. </LI>    <!-- ref --><LI>Iberti TJ, Kelly KM, Gentili DR, Hirsch S, Benjamin E. A simple technique to accurately determine intraabdominal pressure. Crit Care Med 1987;15(12):1140. </LI>    <!-- ref --><LI>Pastnes SM, Katz DP, Kvetan U. Splachnic ischemia and gut mucosal injury in sepsis and multiple organ dysfunction syndrome. Am J Gastroenterol 1996;91(9):1697-710.</LI>    <!-- ref --><LI>Sugrue M, Jones F, Lee A, Buist MD, Deane S, Bauman A. Intraabdominal pressure and gastric intramucosal pH: Is there an association? World J Surg 1996;20(8):988-91. </LI>    <!-- ref --><LI>Cullen DJ, Coyle JP, Teplick R, Long MC. Cardiovascular pulmonary and renal effects of massively increased intraabdominal pressure in critically ill patients. Crit Care Med 1989;17:118. </LI>    <!-- ref --><LI>Diebel LN, Dulchavsky SA, Wilson RF. Effect of increased intraabdominal pressure on mesenteric arterial and intestinal mucosal blood flow. J Trauma 1992;33(1):45-9. </LI>    </OL>      <P>Recibido: 27 de noviembre del 2000. Aprobado: 1ro de marzo del 2001.     <BR> Dra. <I>Caridad Soler Morej&oacute;n</I>. Calle 17 # 1016 entre 10 y 12, El Vedado, municipio Plaza, Ciudad de La Habana, Cuba. </P>     <P>&nbsp;</P>     <P><A HREF="#autor">1 Especialista de II Grado en Medicina Interna, Intensiva y de Emergencias. Profesora Auxiliar del ISCM de La Habana. </A></P>     ]]></body><back>
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