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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Actitud ante la muerte en los Médicos de Familia]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A descriptive study of attitudes to death was carried out in a sample of 50 family physicians from "Plaza" polyclinics. A Cuban version of a previously designed instrument to study attitudes to death was used. At the same time, it was intended to establish the first indicators of validation and reliability of this version which is conventionally called: Questionnaire of Attitudes to Death (QAD) that includes 33 reactions grouped into 6 subclasses for the purpose of interpretation: avoidance, acceptance, fear, passage, exit and professional perspective. The processing of responses covered descriptive statistics and decision-making tests assisted by the SSPS-PC+ system. The prevailing attitudes to death found in the physicians were: avoidance and fear in an ambivalent environment given by positive attitudes of death acceptance as a natural fact of life, which means an inconsistent professional facing up to death. Generally speaking, the attitudes found revealed a poor preparation of the studied family physicians for a realistic approach to death.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[ACTITUD FRENTE A LA MUERTE]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <h2>Actitud ante la muerte en los Médicos de Familia </h2>     <p><a href="#cargo"><i>Gisela Hernández Cabrera,<span class="subscript">1</span>    Verónica Marlene González García,<span class="subscript">2</span> Luis Fernández    Machín<span class="subscript">3</span> y Olga Infante Pereira<span class="subscript">4</span></i>    </a><a name="autor"></a></p> <h4>Resumen</h4>     <p> Se realizó un estudio descriptivo para caracterizar las actitudes ante la    muerte en una muestra de 50 Médicos de Familia del Policlínico “Plaza”. Se utilizó    una versión cubana de un instrumento diseñado anteriormente para estudiar las    actitudes ante la muerte. Se intentaba a su vez, establecer los primeros indicadores    de validez y confiabilidad de esta versión denominada convencionalmente: cuestionario    de actitudes ante la muerte (CAM), que incluía 33 reactivos, agrupados para    su interpretación en 6 subescalas: evitación, aceptación, temor, pasaje, salida    y perspectiva profesional. El procesamiento de las respuestas incluyó estadísticas    descriptivas y pruebas de decisión con ayuda del sistema SSPS-PC+. Las actitudes    prevalentes en los médicos eran de evitación y temor, en un contexto ambivalente    dado por las actitudes positivas de aceptación de la muerte como un hecho natural,    que se traduce en afrontamiento profesional no consecuente. En general, se encuentran    actitudes que revelan la insuficiente preparación de los Médicos de Familia    investigados para la aproximación realista a la muerte. </p>     <p>DeCS: ACTITUD FRENTE A LA MUERTE; MEDICOS DE FAMILIA, NEOPLASMAS/psicología;    ATENCION INTEGRAL DE SALUD. </p>     <p>Las enfermedades crónicas no transmisibles y los accidentes constituyen hoy    las primeras causas de muerte en nuestro país, son considerados el objetivo    estratégico de mayor prioridad para el MINSAP durante los próximos años. Existen    varias entidades que pueden conducir a un estadio terminal más o menos prolongado:    el cáncer, la arteriosclerosis, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus,    las enfermedades crónicas y otras enfermedades degenerativas, pero es el cáncer    el que nos aporta mayor número de pacientes terminales a nuestras áreas de salud.    En estos pacientes, el tratamiento curativo debe inexorablemente ser sustituido    por el enfoque paliativo, que tiene entre sus objetivos, fundamentalmente, preparar    para la muerte del paciente, tanto al enfermo mismo, como a sus familiares.<span class="superscript">1,2</span>    Lamentablemente no siempre se logra este reenfoque de la atención médica, debido    en gran parte al desconocimiento de la conducta a seguir con un paciente de    este tipo, y también, por el profundo impacto que causa sobre el personal de    salud la proximidad de la muerte.<span class="superscript">3</span> </p>     <p>La muerte no es un fenómeno instantáneo, sino un verdadero proceso, no sólo    biológico, sino también psicosocial, en que un gran número de actos vitales    se van extinguiendo en una secuencia tan gradual y silente que escapa generalmente    a la simple observación.<span class="superscript">4 </span>Los profesionales    de la salud que atendemos pacientes moribundos podemos influir con intervenciones    apropiadas en 2 procesos: en el proceso de morir, y en el manejo del duelo de    los familiares y el duelo propio.<span class="superscript">5 </span></p>     <p>En su trayectoria hacia la muerte inevitable, los enfermos terminales enfrentan    múltiples temores (a la muerte en sí, a lo desconocido, al dolor, a perder su    familia, su identidad, etc.),<span class="superscript">6</span> pero en muchos    casos experimentan precisamente temores a compartir sus temores con sus familias,    lo que representa algo así como una condena a permanecer en silencio con la    consiguiente reducción de la comunicación y aislamiento. Este es el resultado,    además del desconocimiento que familiares y profesionales de la salud tienen    habitualmente acerca del manejo adecuado de esta información, como expresara    Fonnegra en su ponencia al Foro sobre la Muerte en la Universidad de los Andes.<span class="superscript">7</span>    El proceso de morir ha sido descripto por E. Kubler Ross<span class="subscript">4</span>    después de escuchar confesiones de miles de pacientes moribundos, aunque las    etapas descritas por él necesariamente no tienen que seguir una secuencia rígida;    ellas pueden yuxtaponerse, repetirse en el curso de enfermedades crónicas largas,    no darse, o también aparecer en desorden. Estas etapas pueden ser caracterizadas    de las formas siguientes: negociación, rabia o ira, depresión y aceptación.  </p>     <p>Al paciente moribundo se le exige dependencia y sumisión a las prescripciones    médicas, muchas veces dirigidas a una epopéyica e inútil lucha por conservar    la vida. Dice con razón Urraca<span class="subscript">8</span> que los derechos    del moribundo moderno son no saber que va a morir, y si lo sabe, comportarse    como si no lo supiese. El estilo de muerte de hoy en día está en armonía con    esta atmósfera. Se aconseja discreción, crear la menor cantidad de problemas    a los supervivientes, y como dice Gómez Sancho,<span class="superscript">9</span>    es "desaparecer de puntilla sin que nadie lo note". En verdad en la sociedad    moderna no hay tiempo ni ganas de pensar en la muerte. Hay una tendencia a la    ocultación mediante censura social rígida, que lleva incluso a engañar al moribundo,    y lo convierte en un ente solitario lleno de desesperación y con atención insuficiente    o deshumanizada.<span class="superscript">10</span> La capacidad para aliviar    con la palabra (comunicación verbal), con los gestos y con el trato humano han    disminuido sin lugar a dudas en el médico de hoy.<span class="superscript">11</span>  </p>     <p>Los factores que determinarán las necesidades del paciente terminal ante la    proximidad de la muerte son cuatro fundamentalmente:<span class="subscript"><span class="superscript">12</span></span>    las características personales, las características de las relaciones interpersonales    del moribundo, los factores socioeconómicos y las características de la enfermedad.    La interacción de estas variables nos hará comprender una u otra reacción que    el paciente asumirá ante su enfermedad terminal, y el curso que habrá de tomar    el proceso tendiente a la aceptación del final. Hoy en día se reconoce que "morir    es saber perder".<span class="superscript">13</span> El médico, sin embargo,    cambia rotundamente sus actitudes y conductas ante la conclusión de un estadio    terminal;<span class="superscript">14</span> parece ser que los médicos tienen    más miedo a la muerte que los propios enfermos, y en un estudio realizado en    diferentes profesiones, el grupo de médicos resultó ser el que menos pensaba    en ella y el que más le temía.<span class="superscript">15</span> </p>     <p>De lo que se ha reseñado se puede deducir claramente que la actitud del médico    de cabecera de un paciente es vital para el manejo adecuado de los enfermos,    y en gran medida condiciona la actitud de los propios pacientes ante su enfermedad    terminal y la proximidad de su muerte.<span class="superscript">16</span> Esto    es particularmente actual e importante cuando se proyecta en nuestro país implementar    el programa de atención al dolor y cuidados paliativos,<span class="superscript">17</span>    que desarrollará sus acciones fundamentales en la atención primaria de salud.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El conocimiento de las actitudes de los Médicos de Familia hacia la muerte    será una contribución a la investigación que ha precedido este programa, y facilitará    la tarea de preparación para la muerte en el manejo adecuado de los aspectos    concernientes a ella. No existen investigaciones procedentes de nuestro país    dirigidas a la caracterización de las actitudes ante la muerte entre los Médicos    de Familia. Teniendo en cuenta el vínculo estrecho con la comunidad y la relación    que se establece con los pacientes y sus familiares, que va mucho más allá de    la tradicional relación médico-paciente de una consulta tradicional, y que involucra    al profesional desde el punto de vista afectivo con mayor profundidad, es conveniente    iniciar estudios dirigidos a explorar nuestras propias creencias y actitudes    ante la muerte, y a describir su posible relación con algunas variables sociodemográficas.    Estos estudios permitirán posteriormente, diseñar programas de intervención    para modificar los aspectos negativos, y mejorar así la calidad de la atención    médica integral a nuestros pacientes terminales.</p>     <p> Por todo ello, el objetivo de nuestro trabajo fue caracterizar las actitudes    ante la muerte en los Médicos de Familia del Policlínico "Plaza de la Revolución",    determinar la existencia de algunas variables sociodemográficas, y los tipos    de actitudes ante la muerte identificados. Además pretendemos establecer los    primeros indicadores de validez de un instrumento que pueda ser útil en investigaciones    posteriores. </p> <h4>Métodos</h4>     <p>El estudio realizado fue de tipo descriptivo con la población total de 50 Médicos    de Familia del policlínico "Plaza de la Revolución", centro de referencia nacional    de atención primaria de salud (CRNAPS). El instrumento original elaborado por    sus autores a partir de la revisión del Death Attitudes and Self-Reported Health    – relevant Behaviors,<span class="subscript">18</span> fue sometido a criterios    de expertos hasta su versión final, siendo denominado convencionalmente Cuestionario    de Actitudes ante la Muerte (CAM) y quedó compuesto definitivamente por 33 proposiciones,    distribuidas a lo largo del texto del instrumento, en 6 dimensiones que corresponden    a diferentes actitudes ante la muerte: de evitación, de aceptación, de temor,    basadas en las creencias de que la muerte es un pasaje o tránsito, fundamentadas    en la concepción de la muerte como una salida o solución y otra que involucra    la perspectiva profesional (anexo).</p>     <p> Cada médico debía expresar su grado de acuerdo o desacuerdo con la proposición    que presentaba en una escala ordinal, del tipo análogo visual, haciendo una    marca sobre la línea continua en cuyos extremos quedaban fijados los polos totalmente    en desacuerdo y totalmente de acuerdo. La calificación resultante de la respuesta    de cada médico a cada escala, en magnitudes de 1-5, fue expresada en tales valores    en una base de datos para su procesamiento posterior. </p>     <p>La aplicación del instrumento se hizo sobre la base del principio de voluntariedad,    solicitando la colaboración de los colegas. En todo momento se garantizó el    anonimato y cada instrumento era contestado de una sola vez, sin entrevista    focalizada preparatoria. El procesamiento de los datos primarios se hizo con    el sistema SSPS, con la ayuda de una computadora personal. El esquema del procesamiento    y análisis incorpora estadísticas descriptivas y pruebas de decisión, desarrollándose    en 4 pasos fundamentales: </p> <ol>       <li> Análisis de las distribuciones de frecuencias de las respuestas en cada      proposición del instrumento, así como de las variables sociodemográficas que      caracterizan la población bajo estudio. </li>       <li> Determinación de las medias para cada dimensión y variable, y obtención      de la correlación entre las variables que pertenecían a una dimensión y la      media de esa dimensión, para un análisis de consistencia interna &iacute;tem      sub-escala. </li>       <li> Determinación de las medias por rangos para cada variable sociodemográfica,      para obtener su correlación con los promedios de las dimensiones del CAM.    </li>       <li> Análisis de componentes principales para buscar grupos de variables que      expliquen la varianza total del problema bajo estudio (análisis factorial),      y obtener índices de validez de constructo del CAM. </li>     </ol> <h4>Resultados</h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En la tabla 1 se presentan los porcentajes extremos a cada variable, agrupadas    estas en sub-escalas, observándose altos niveles de respuestas en las sub-escalas    de Evitación, Aceptación y Temor, mientras que resultan bajos en las sub-escalas    Pasaje y Salida. </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/mgi/v18n1/tab0104102.jpg"><img src="/img/revistas/mgi/v18n1/tab0104102.jpg" width="313" height="647" border="0"></a></p>     
<p>En la tabla 2 se presentan los valores (rangos) para las variables sociodemográficas,    a fin de analizar con mayor facilidad las distribuciones de frecuencias, y poder    luego correlacionar estos resultados con otras variables. Obsérvese que más    del 50 % de los médicos tienen menos de 35 años, casi en igual proporción predominan    las mujeres, los casados y quienes tienen hijos. La mayoría de los médicos encuestados    son especialistas. </p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/mgi/v18n1/tab0204102.jpg"><img src="/img/revistas/mgi/v18n1/tab0204102.jpg" width="303" height="497" border="0"></a></p>     
<p>En la tabla 3, el análisis de las medias de los reactivos (proposiciones) de    la sub-escala de Evitación ofrece resultados similares al de las distribuciones    de frecuencia siendo el ítem 17 el de mayor promedio. </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/mgi/v18n1/tab0304102.jpg"><img src="/img/revistas/mgi/v18n1/tab0304102.jpg" width="610" height="805" border="0"></a></p>     
<p>&nbsp;</p>     <p>Como representativo de esta dimensión, de igual forma los promedios de las    proposiciones de la sub-escala de Aceptación, todas ofrecen valores superiores    a 3. En el análisis de los promedios de las proposiciones de la sub-escala Temor,    se evidencia que va aumentando hacia el final del instrumento. Los promedios    de la sub-escala Pasaje son los más bajos de todos, y el ítem es el que ofrece    el promedio mayor de la sub-escala, cercano al valor 2. En la sub-escala Salida    los promedios son bajos, y en el análisis de las medias en la sub-escala Perspectivas    Profesionales, el promedio más alto es el de la proposición 26, que casi llega    al valor absoluto 5. En la segunda modalidad de procesamiento se pretende conocer    la consistencia interna del instrumento como un indicador de confiabilidad de    los primeros estudios acerca de su validez. Para ello se obtuvieron los coeficientes    de correlación de Spearman entre los promedios de cada proposición, y la media    general de la sub-escala correspondiente. Los resultados pueden verse en el    margen derecho de la tabla 3. Como se aprecia, más de las dos terceras partes    total de coeficiente de correlación son superiores a 0,5, lo cual indica alta    correspondencia con los promedios de la sub-escala. La mayoría son significativos    a un nivel a = 0,05, y muchos al nivel de a = 0,01. Esto indica un alto índice    de consistencia interna del instrumento, al corresponderse la mayoría de los    reactivos con lo que pretende evaluarse en la sub-escala.</p>     <p>En la tabla 4 aparecen las medidas de tendencia central de las variables sociodemo-gráficas    estudiadas, así como los coeficientes de correlación obtenidos en la comparación    de estas medidas con los promedios de la sub-escala o dimensiones del instrumento    (se trabaja con el coeficiente de correlación de Spearman), por lo que se anotan    los rangos numéricos de las variables sociodemográficas promediadas, y no las    categorías nominales. Se busca conocer si existe relación entre estas variables    y las actitudes reflejadas en las diferentes sub-escalas del CAM. Como puede    deducirse del examen visual de la tabla 4 la única correlación significativa    encontrada fue entre la variable Edad y la sub-escala de Temor. Esta correlación    es negativa, es decir, a mayor edad de los médicos, menos es el miedo a la muerte.    Esto puede explicarse porque con la edad se incrementa la experiencia profesional    de contacto con la muerte, lo que actúa como un mecanismo desen-sibilizador.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/mgi/v18n1/tab0404102.jpg"><img src="/img/revistas/mgi/v18n1/tab0404102.jpg" width="608" height="263" border="0"></a></p> <h4>Discusión </h4>     
<p>Resulta notoria la cantidad de respuestas evasivas ante la muerte en el grupo    de médicos estudiados, lo que evidencia que el enfrentamiento a la muerte es    poco realista, y pone de manifiesto los mecanismos defensivos de evasión en    los médicos, a que se hace referencia en la literatura.19 Esto deberá considerarse    muy seriamente dada la proximidad real de este profesional al fenómeno de la    muerte en su comunidad. Llama la atención que las respuestas a proposiciones    de la sub-escala de <b>Aceptación</b>, obviamente contrapuesta a la de <b>Evitación</b>,    expresen actitudes positivas hacia la muerte, hacia su sentido enriquecedor.  </p>     <p>El análisis contrastante de los resultados en las sub-escalas de Evitación    y Aceptación, nos hace ver que existe no solo anteposición en las respuestas,    sino cierta ambigüedad en la dirección (sentido positivo y negativo)15 de las    actitudes hacia la muerte en los Médicos de Familia estudiados. Este análisis    pone a flote, precisamente, contradicciones entre el componente afectivo y cognitivo    de las actitudes, que están guiando las respuestas en un instrumento de este    tipo. </p>     <p>Esta ambigüedad se pone también de manifiesto en el análisis de los niveles    de respuestas a las variables de la sub-escala de <b>Temor</b>. Mientras que    la mayoría de los médicos niega la ansiedad o la perturbación que le produce    este asunto (proposiciones 3 y 9), más de la mitad de los médicos aceptan, con    altos niveles de respuestas, el temor y la dificultad al encarar la muerte cuando    son jóvenes, o si contraen una enfermedad que los pueda llevar irremediablemente    a ella. Es interesante que en la sub-escala que se refiere a la muerte como    <b>Pasaje</b>, como un tránsito a otro estadio, las respuestas hayan sido tan    bajas. Independientemente de la sólida formación filosófica y científica que    tienen nuestros médicos, las respuestas a esas proposiciones son excesivamente    bajas, teniendo en cuenta los indicadores de religiosidad de nuestra población.    Sugerimos este aspecto se investigue en futuros trabajos.</p>     <p> En la sub-escala que considera a la muerte como una posible Salida, o solución    a los problemas de la vida, las puntuaciones de los Médicos de Familia estudiados    son predominantemente bajas en 4 de los ítems. Un análisis particular puede    hacerse del ítem 15 (el 66 % de los médicos prefieren vivir sin calidad a morir).    Este apego irracional a la vida podría ser explicado por múltiples razones:    de formación (énfasis en que la misión absoluta del médico es salvar vidas),    por los componentes cognitivos de esta actitud (creencia sobre bases estereotipadas,    que permiten la formación de actitudes prejuiciadas), por el componente afectivo    de rechazo a la muerte (en él influye mucho el temor y la incertidumbre misma).  </p>     <p>La mayoritaria respuesta en altos niveles al ítem 31 (hay momentos en que la    muerte puede ser un alivio), puede estar explicada por el continuo contacto    con el sufrimiento, el dolor y el deterioro de pacientes con enfermedades avanzadas,    que tienen realmente estos médicos en su comunidad y que han visto a lo largo    de su formación. Es el único reactivo de esta sub-escala al que los médicos    responden en mayoritario acuerdo con relación a la muerte vista como Salida    o solución. </p>     <p>Interés particular tiene el análisis de la sub-escala que se refiere a las    Perspectivas Profesionales en relación con las actitudes de los Médicos de Familia    hacia la muerte, aunque vale la pena aclarar que, de cualquier forma, todos    los ítems o reactivo de los instrumentos, destacan esta perspectiva. Se puede    ganar más claridad acerca de las actitudes de evasión profesional. Véase que    7 de cada 10 médicos responden categóricamente que no, o sea, puntuación 1,    a la creencia de que la muerte de su paciente es un fracaso profesional. Aunque    hay bastantes respuestas en los niveles intermedios, 4/10 médicos contestan    también categóricamente, que no piensan en su familia ante un paciente que se    va a morir, y que no evitan asistir al episodio terminal de un paciente de su    área.</p>     <p> El 64 % de los médicos responden de forma absoluta que cuando asisten a un    paciente terminal no piensan en la posibilidad de su muerte propia. No contrastan    estos resultados con los que se recogen habitualmente en la literatura, y con    las respuestas de estos mismos médicos a otros ítems del cuestionario. Interpretamos    las respuestas categóricas a estos ítems como mecanismos defensivos iniciales    ante el impacto emocional que tales reactivos desencadenan en nuestros sujetos    de estudio. Del análisis particular de esta sub-escala, en el contexto del análisis    global de las respuestas al instrumento, se deduce que el Médico de Familia    no está preparado para la aproximación realista y productiva a la muerte de    sus pacientes, y que requiere de particular formación para la atención adecuada,    y sin costo emocional propio, a los pacientes terminales de su área. En este    resultado se entremezclan perspectivas profesionales y personales, por lo que    resulta necesario el abordaje integral de estos aspectos en su formación específica    para esta tarea. En el marco de este proceso de formación, se impone la modificación    de sus actitudes ante la muerte, el cambio de un enfoque irracional, con predominio    del componente afectivo de temor y del sentido de rechazo/evasión, hacia un    enfrentamiento con una actitud más racional, de aceptación realista y que sea    productivo para el trabajo con sus enfermos.</p>     <p> El análisis de los promedios en las diferentes sub-escalas es coincidente    con el análisis realizado a partir de los porcentajes extremos, obtenidos en    las distribuciones de frecuencia. Se ponen de manifiesto la ambigüedad, la inconsistencia    y la estereotipia, reflejándose actitudes ante la muerte que no han sido consolidadas    sobre la base de creencias y componentes racionales, sino impregnadas por fuertes    vivencias de temor y desagrado, que llevan a evasiones cognitivas del tema.    Tales mecanismos defensivos ante un tema que debería ser un tabú en estos profesionales,    pueden conducir al manejo inadecuado de los pacientes terminales en sus áreas    de salud y al enfrentamiento irracional a este problema, tan crucial cuando    se ofrecen cuidados paliativos. </p> <h4>Conclusiones </h4> <ol>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Las actitudes que prevalecen en la población estudiada manifiestan reiterada      ambigüedad (ambivalencia) en su dirección. Si bien se observan actitudes positivas      de Aceptación, sobre todo a nivel cognitivo, predominan actitudes de Evitación,      matizadas fundamentalmente por el contenido afectivo (Temor), que son determinantes      en el plano profesional de la atención a moribundos y sus familias. </li>       <li> La mayoría de los médicos no valoran a la muerte como un Pasaje o tránsito      a una vida mejor ni como una Salida o solución a los problemas de la vida,      aunque gran parte de ellos reconoce que, en determinados momentos puede ser      un alivio al sufrimiento. Sin embargo, la gran mayoría prefiere vivir sin      calidad a morir, denotando un apego irracional a la vida como actitud prejuiciada      sobre la base de un estereotipo cognitivo, afectivamente acuñado, que desconoce      la relación existente entre salud y calidad de vida. </li>       <li> Con excepción del Temor, que disminuye con la edad, no existen relaciones      significativas entre las dimensiones del instrumento que se refiere a diversas      manifestaciones de actitud y al resto de las variables sociodemográficas.    </li>       <li> Se obtienen indicadores de alta correspondencia de las proposiciones, y      reactivos del CAM con sus sub-escalas, que revelan buena consistencia interna      en la conformación de los items del instrumento.</li>       <li> Las conclusiones de este trabajo apuntan a 2 resultados fundamentales:      uno, relacionado con la estructuración del instrumento y la necesidad de su      reelaboración, ya que no evalúa solamente actitudes, sino creencias, valores,      emociones y afrontamientos profesionales; y otro, mucho más importante, que      pone de manifiesto determinadas manifestaciones de actitudes que revelan la      insuficiente preparación de los Médicos de Familia investigados para la aproximación      realista y útil a la muerte de sus pacientes. En este resultado, se entremezclan      perspectivas profesionales y personales, cuyo tratamiento integral y remodelación      requiere de procesos específicos de formación y modificación de actitudes.    </li>     </ol>     <p>&nbsp;</p>     <p><a href="/img/revistas/mgi/v18n1/ane0104102.jpg"><img src="/img/revistas/mgi/v18n1/ane0104102.jpg" width="629" height="308" border="0"></a></p>     
<p>&nbsp;</p>     <p><a href="/img/revistas/mgi/v18n1/anec0104102.jpg"><img src="/img/revistas/mgi/v18n1/anec0104102.jpg" width="611" height="648" border="0"></a></p> <h4>Summary</h4>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p> A descriptive study of attitudes to death was carried out in a sample of 50    family physicians from “Plaza” polyclinics. A Cuban version of a previously    designed instrument to study attitudes to death was used. At the same time,    it was intended to establish the first indicators of validation and reliability    of this version which is conventionally called: Questionnaire of Attitudes to    Death (QAD) that includes 33 reactions grouped into 6 subclasses for the purpose    of interpretation: avoidance, acceptance, fear, passage, exit and professional    perspective. The processing of responses covered descriptive statistics and    decision-making tests assisted by the SSPS-PC+ system. The prevailing attitudes    to death found in the physicians were: avoidance and fear in an ambivalent environment    given by positive attitudes of death acceptance as a natural fact of life, which    means an inconsistent professional facing up to death. Generally speaking, the    attitudes found revealed a poor preparation of the studied family physicians    for a realistic approach to death. </p>     <p>Subject headings: ATTITUDE TO DEATH; PHYSICIANS FAMILY; NEOPLASMS/psychology;    COMPREHENSIVE HEALTH CARE. </p> <h4>Referencias bibliográficas</h4> <ol>       <!-- ref --><li> Bejerano P, Jaramillo de I. Morir con dignidad, fundamentos de los cuidados      paliativos. Bogotá:Laboratorios ITALMEX, 1992:45-50. </li>    <!-- ref --><li> Grau J, Lence J, Jiménez PJ, Chacón M7, Romero T, Abascal ME. Calidad de      vida, calidad de muerte: la atención psicológica al paciente oncológico en      el marco de los cuidados paliativos. Premisas de un proyecto cubano. Psicología,      Instituto de Inv. Psicológicas de Universidad de Veracruz, 5 de Enero-Junio      de 1995:111-26. </li>    <!-- ref --><li> Coates T, Temoshok L, Mendel J. Psychoso-cial research is Essencial to      Understanding and Treating AIDS. Am Psychologist [1984;39(11):1309-14.</li>    <!-- ref --><li> Kubler-Ross E. On death and dying. NY: The Macmillan Company, 1969.    <!-- ref -->Martin      CH, Salovey P. Death attitudes and self-reported health-relevant behaviors.      J Health Psy-chologgy Sage Publications (4), 1996:441-53. </li>    <!-- ref --><li> Olive L. La muerte: algunos problemas filosóficos. Ciencias, UNAM, 1995:30-35.    </li>    <!-- ref --><li> Sanz J. Reflexiones sobre la muerte y el proceso de morir. Med paliativa      1995; 2(3):14-5. </li>    <!-- ref --><li> Fonnegra Jaramillo de I. Un acercamiento vivencial a la realidad de la      muerte. Ponencia al Foro sobre la muerte. Universidad de los Andes Bogotá,      marzo de 1998.</li>    <!-- ref --><li> Urraca S. La muerte en la sociedad contemporánea. E: AA. W. Dilemas éticos      de la medicina actual, Madrid: Universidad Pontífica de Comillas, 1986:10-28.</li>    <!-- ref --><li> Gómez Sancho M. Cómo dar malas noticias en medicina. 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Lugareño # 115 entre Luaces y Montoro,    municipio Plaza, Ciudad de La Habana, Cuba. </p>     <p>&nbsp;</p>     <p><a href="#autor">1 Especialista de I Grado en Medicina General Integral.    <br>   2 Especialista de I Grado en Medicina Interna.     <br>   3 Especialista de I Grado en Medicina Interna.     <br>   4 Licenciada en Psicología. </a><a name="cargo"></a></p>     ]]></body>
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