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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Algunas reflexiones más sobre la ética de la atención primaria de salud]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Facultad de Ciencias Médicas General Calixto García  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In the book Topics of Comprehensive General Medicine published in 2001, I concluded by asserting that there were many questions that should be approached from the ethical point of view in Primary Health Care and that they will be dealt with in another publication devoted to this health care level. I also warned that there are serious problems that may become real conflicts and generate dilemmas of ethical character, and I expressed the criterion that the Medical Ethics Commissions created at the PHC institutions should be known by all the health area workers, specially their structure and functions and the relations that must be developed with the family physician and nurse of the family physician's office. At the time of writing this article, I considered that I had to refer to a social value that has turned into a universal ethical principle, health justice, that in Cuba is part of social justice, which together with the dignifying and independentist ideal, is one of the milestones of the Revolution. Finally, it is not possible to deal with a PHC topic without making reference to the most important clinical, epidemiological and social investigation of the National Health System carried out at this health care level, the Analysis of the Health Situation. The importance of social participation and its ethical implications should also be taken into account. The general objective of this paper is to make professors and managers working at the PHC level to reflect on these aspects that require, more than any other, not only to know and to know doing, but specially to know being.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[ÉTICA/AP]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Ethics/PHC]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <h3>Trabajos de Revisi&oacute;n    <br> </h3><h2>Algunas reflexiones m&aacute;s sobre  la &eacute;tica de la atenci&oacute;n primaria de salud </h2>    <p><a href="#cargo">Mar&iacute;a  del Carmen Amaro Cano<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p><h4>Resumen  </h4>    <p>En el libro &quot;Temas de Medicina General Integral&quot;, editado el  pasado a&ntilde;o 2001, conclu&iacute;a mi tema afirmando que existen otras muchas  cuestiones que deber&iacute;an ser tratadas, bajo el prisma de la &eacute;tica,  en la Atenci&oacute;n Primaria de Salud (APS) y que ser&iacute;an abordadas pr&oacute;ximamente  en otra publicaci&oacute;n dedicada a este nivel de atenci&oacute;n. Alertaba,  adem&aacute;s, que existen problemas serios que pueden convertirse en verdaderos  conflictos y engendrar dilemas de car&aacute;cter &eacute;tico. Tambi&eacute;n  expresaba el criterio de que las Comisiones de &Eacute;tica M&eacute;dica constituidas  en las instituciones de la APS deber&iacute;an ser conocidas por todos los trabajadores  del &aacute;rea de salud, especialmente su estructura y funciones y las relaciones  que pueden y deben desarrollar con el M&eacute;dico y Enfermera de Familia de  los consultorios. Al momento de preparar este art&iacute;culo, pens&eacute; que  no era posible dejar de referirme a un valor social que se ha constituido en principio  &eacute;tico universal, la justicia sanitaria, que en Cuba forma parte de la justicia  social, la cual, junto con el ideal dignificatorio e independentista, constituye  uno de los pilares de la Revoluci&oacute;n. Por &uacute;ltimo, no es posible tratar  ning&uacute;n tema de la APS, sin referirnos a la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica,  epidemiol&oacute;gica y social m&aacute;s importante del Sistema Nacional de Salud  que se realiza en este nivel de atenci&oacute;n, el An&aacute;lisis de la Situaci&oacute;n  de Salud, ni tampoco dejar de considerar la importancia de la participaci&oacute;n  social y sus implicaciones &eacute;ticas. El objetivo general de este trabajo  es invitar a la reflexi&oacute;n a los profesionales y gerentes que se desempe&ntilde;an  en la APS, sobre estos aspectos que reclaman, tanto o m&aacute;s que ning&uacute;n  otro, no solo el saber y saber hacer, sino, muy especialmente el saber <i>ser</i>.</p>    <p><i>DeCs:</i>  &Eacute;TICA/APS.</p>    <p>En el cap&iacute;tulo 2 del tomo I del libro &quot;Temas  de Medicina General Integral&quot;, del doctor <i>Roberto &Aacute;lvarez Sintes</i>,  en el pasado a&ntilde;o 2001, conclu&iacute;a mi tema afirmando que existen otras  muchas cuestiones que deber&iacute;an ser tratadas, bajo el prisma de la &eacute;tica,  en la APS y que ser&iacute;an abordadas pr&oacute;ximamente en otra publicaci&oacute;n  dedicada a este nivel de atenci&oacute;n. Entre esas cuestiones a las cuales me  refer&iacute;a se encuentran las relaciones entre colegas y otros profesionales  de la APS en su actividad cotidiana, as&iacute; como tambi&eacute;n las propias  relaciones con los otros niveles de atenci&oacute;n. </p>    <p>Alertaba, adem&aacute;s,  que existen problemas serios que pueden convertirse en verdaderos conflictos y  engendrar dilemas de car&aacute;cter &eacute;tico, lo que obliga a prestar atenci&oacute;n  al estudio de los diferentes m&eacute;todos que pueden ser utilizados en la toma  de decisiones &eacute;ticas en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica de la atenci&oacute;n  primaria. Y explicaba que algunos de estos problemas est&aacute;n relacionados  con la medicina y la religi&oacute;n; la negaci&oacute;n al autocuidado de la  salud; el diagn&oacute;stico y tratamiento del maltrato infantil, a la mujer y  al anciano; las psicopat&iacute;as y delito; y el secreto profesional y la ley.</p>    <p>Tambi&eacute;n  expresaba el criterio de que las Comisiones de &Eacute;tica M&eacute;dica constituidas  en las instituciones de la APS deber&iacute;an ser conocidas por todos los trabajadores  del &aacute;rea de salud, especialmente su estructura y funciones y las relaciones  que pueden y deben desarrollar con el M&eacute;dico y Enfermera de Familia de  los consultorios; pero especialmente que la labor de estas Comisiones deber&iacute;a  ser mucho m&aacute;s preventiva que lo que ha sido hasta ahora. Para ello tienen  que capacitarse en materia &eacute;tica y, de esta forma, asesorar a los profesionales  y gerentes de salud y a las personas de la comunidad para evitar conflictos &eacute;ticos  y, en muchos casos, prevenir las posibles violaciones &eacute;ticas.</p>    <p>Al  momento de preparar este art&iacute;culo, pens&eacute; que no era posible dejar  de referirme a un valor social que se ha constituido en principio &eacute;tico  universal -aunque violado en muchas partes del mundo- que en Cuba constituye,  junto con el ideal dignificatorio e independentista, uno de los pilares de la  Revoluci&oacute;n: la justicia social, que, en el plano de la salud, se conoce  como justicia sanitaria.</p>    <p>Por &uacute;ltimo, no es posible tratar ning&uacute;n  tema de la APS, sin referirnos a la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica, epidemiol&oacute;gica  y social m&aacute;s importante del Sistema Nacional de Salud que se realiza en  este nivel de atenci&oacute;n, el An&aacute;lisis de la Situaci&oacute;n de Salud,  ni tampoco dejar de considerar la importancia de la participaci&oacute;n social  y sus implicaciones &eacute;ticas.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El objetivo general de este trabajo es  invitar a la reflexi&oacute;n a los profesionales y gerentes que se desempe&ntilde;an  en la APS, sobre estos aspectos que reclaman, tanto o m&aacute;s que ning&uacute;n  otro, no solo el saber y saber hacer, sino, muy especialmente el saber <i>ser</i>.</p><h4>La  justicia sanitaria</h4>    <p>A nadie podr&iacute;a ocurr&iacute;rsele que cualquier  acto humano, y en especial los actos de los profesionales de la salud, puedan  carecer de una dimensi&oacute;n moral o no deban ser justificados. Lo que tampoco  podr&iacute;a esperarse que se justificaran de la misma manera en diferentes contextos  socioculturales y en diferentes tiempos hist&oacute;ricos. </p>    <p>La &eacute;tica  m&eacute;dica tradicional siempre ha considerado que la obligaci&oacute;n moral  del m&eacute;dico consiste en la b&uacute;squeda del m&aacute;ximo beneficio del  enfermo, y evitar siempre el mal, de manera que, desde esa perspectiva, cualquier  motivo diferente queda de hecho definido como inmoral. Este enfoque del problema  ha creado barreras a los debates relacionados con el v&iacute;nculo entre la gesti&oacute;n  econ&oacute;mica de la salud y la pr&aacute;ctica profesional. Desde la perspectiva  de la &eacute;tica m&eacute;dica tradicional, estos 2 t&eacute;rminos han sido  vistos como antag&oacute;nicos al estimar que no era posible servir al propio  tiempo a la econom&iacute;a y al enfermo. En realidad, este criterio parte del  hecho de identificar la asistencia y la gesti&oacute;n como funciones del mismo  profesional sanitario. A partir de los a&ntilde;os 70 y 80 del reci&eacute;n concluido  siglo XX, en el debate de los aspectos bio&eacute;ticos relacionados con la salud  y su atenci&oacute;n, hasta ese momento centrado en el respeto a la autonom&iacute;a  de las personas, se produjo un cambio al incluir los factores socioecon&oacute;micos;  sin embargo no rebas&oacute; el marco de las cuestiones macroecon&oacute;micas,  sobre todo referidas a los modelos sanitarios que pod&iacute;an considerarse justos  o compatibles con el principio de justicia. </p>    <p>De ah&iacute; que fuera un  debate realmente te&oacute;rico, muy en consonancia con el estilo de <i>John Rawls</i><span class="superscript">1</span>  y el de la posterior r&eacute;plica de <i>Robert Nozick</i>.<span class="superscript">2</span>  Sin embargo, este debate -que ha durado cerca de 30 a&ntilde;os- ha centrado su  atenci&oacute;n en los &uacute;ltimos tiempos en la funci&oacute;n del Estado  como garante del ejercicio de un derecho humano declarado como universal, como  &uacute;nica forma de que pueda cumplirse la igualdad de oportunidades. </p>    <p>La  asistencia sanitaria fue vista en los tiempos primitivos como un acto de beneficencia  o caridad. Posteriormente fue aceptada como cuesti&oacute;n privada, bajo la &eacute;gida  de la justicia conmutativa. Solo al calor de las revoluciones sociales de 1848  -que hiciera entrar en crisis, por primera vez en la historia, el paradigma biologicista  de la medicina- se convirti&oacute; en asunto de justicia distributiva, al declararse  que los bienes sociales primarios, o lo que es lo mismo, los que cubren los derechos  econ&oacute;micos, sociales y culturales, no pod&iacute;an dejarse al arbitrio  de la beneficencia y de los benefactores, puesto que se trataba de bienes exigibles  en justicia. En la actualidad el debate reclama un grado superior: la equidad,  que solo podr&iacute;a lograrse con la accesibilidad y la gratuidad de los servicios  para todos, de manera que todos pudieran tener realmente igualdad de oportunidades,  y si alguna diferencia existiera, fuera precisamente para favorecer a los menos  favorecidos.</p>    <p>En conclusi&oacute;n, la &eacute;tica de la asistencia sanitaria  ha pasado de regirse solo por el principio de beneficencia, a organizarse fundamentalmente  con acuerdo con el criterio de justicia, lo que ha obligado al sector p&uacute;blico  a intervenir mucho m&aacute;s activamente en la sanidad, y por tanto, a establecer  nuevos criterios de articulaci&oacute;n de lo p&uacute;blico y lo privado. </p>    <p>Cuando  la asistencia sanitaria era b&aacute;sicamente privada, eran las propias personas  y los grupos sociales quienes limitaban su consumo sanitario, de acuerdo con sus  posibilidades. Despu&eacute;s, cuando la asistencia sanitaria logr&oacute; ser  mayoritariamente p&uacute;blica, los criterios de limitaci&oacute;n de prestaciones  tuvieron que ser otros, centrando el debate, no en si era o no posible limitar  prestaciones, sino cu&aacute;les deb&iacute;an ser los criterios utilizados, a  fin de que el principio de justicia no resultara gravemente vulnerado.<span class="superscript">3</span>  Hoy d&iacute;a, el neoliberalismo ha hecho tambalear sistemas de salud durante  mucho tiempo gerenciados por el Estado, de modo que el reclamo de equidad es mucho  mayor a&uacute;n.</p>    <p>En Cuba, a pesar de que el pa&iacute;s atraviesa serias  dificultades en el orden econ&oacute;mico, fundamentalmente ocasionadas por el  cada vez m&aacute;s recio bloqueo econ&oacute;mico impuesto por el gobierno de  EUA a la Isla, desde hace m&aacute;s de 40 a&ntilde;os se ha mantenido por parte  del estado cubano una atenci&oacute;n priorizada a este sector, incluyendo el  desarrollo de un sistema de atenci&oacute;n de salud que cubre a toda la poblaci&oacute;n,  a lo largo y ancho del pa&iacute;s, y que ha hecho posible alcanzar y sostener  importantes logros en esta esfera. El principio de equidad en salud, caracterizado  por la garant&iacute;a de la accesibilidad y la gratuidad de los servicios para  todos los ciudadanos cubanos, sin distinci&oacute;n alguna, favoreciendo en todo  caso a los m&aacute;s desfavorecidos, ha constituido una muestra de la materializaci&oacute;n  del proyecto de justicia social de la Revoluci&oacute;n Cubana.</p>    <p>Sin embargo,  las restricciones impuestas a la adquisici&oacute;n de suministros y tecnolog&iacute;as  m&eacute;dicas de procedencia norteamericana para su empleo en el Sistema Nacional  de Salud, las afectaciones a la asistencia m&eacute;dica que ello representa y  el impedimento al acceso a la informaci&oacute;n cient&iacute;fica m&eacute;dica  avanzada, han causado considerables perjuicios a los servicios de la salud p&uacute;blica  cubana. Por no poderse adquirir los medicamentos o equipos necesarios, los profesionales  de la salud cubanos se han visto imposibilitados, en ocasiones, de salvar una  vida humana o calmar un padecimiento, con el consecuente da&ntilde;o f&iacute;sico  y psicol&oacute;gico sobre los pacientes, sus familiares y los propios profesionales  de la salud.<span class="superscript">4</span> </p>    <p>No obstante esta dif&iacute;cil  situaci&oacute;n, la poblaci&oacute;n cubana no tiene que enfrentar los grandes  problemas morales y pol&iacute;ticos que sufren poblaciones del llamado Tercer  Mundo, e incluso sectores marginados de la poblaci&oacute;n de pa&iacute;ses del  Primer Mundo que, como Estados Unidos de Am&eacute;rica, ocupa el lugar 37 entre  los 191 pa&iacute;ses miembros de la OMS. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El sistema de atenci&oacute;n  m&eacute;dica general de Estados Unidos presenta una precaria situaci&oacute;n.  La Oficina del Censo de ese pa&iacute;s inform&oacute; que en 1998 hubo 44 millones  300 mil norteamericanos sin seguro m&eacute;dico, equivalente a decir que 1 de  cada 6 habitantes no tiene esa protecci&oacute;n sanitaria. Adem&aacute;s, puntualiz&oacute;  que los hispanos constituyen all&iacute; la minor&iacute;a m&aacute;s afectada  por esa situaci&oacute;n, debido a que las dos terceras partes de ellos no tienen  garantizada la asistencia m&eacute;dica. Un reciente estudio, denominado <i>Health  Care RX</i>: <i>Access for All</i> (Acceso de todos al cuidado de la salud), revela  que la mortalidad infantil es 2 veces y media mayor entre los afronorteamericanos,  y 1 y media mayor entre los ind&iacute;genas, que entre la poblaci&oacute;n blanca.  Tambi&eacute;n se&ntilde;ala que los hombres negros menores de 65 a&ntilde;os  padecen c&aacute;ncer en la pr&oacute;stata 2 veces m&aacute;s que los blancos,  y la cifra de diab&eacute;ticos entre los hispanos, indios y nativos de Alaska  es el doble comparada con los blancos (Le&oacute;n Cotayo, N. La democracia y  la asistencia m&eacute;dica en Estados Unidos. Reto para los apologistas. En:  Prensa Latina). </p>    <p>Pero al hablar de justicia sanitaria en nuestro contexto  socioecon&oacute;mico cabr&iacute;a tambi&eacute;n preguntarse si este principio  &eacute;tico puede ser aplicado con desconocimiento de los aspectos econ&oacute;micos  vinculados directamente al proceso de la atenci&oacute;n de salud, en los diferentes  niveles de atenci&oacute;n; pero muy especialmente en el primer nivel de atenci&oacute;n,  donde coinciden las personas (sanas y enfermas), familias, comunidad y el propio  personal sanitario del &aacute;rea de salud.</p>    <p>Cuando una persona, por ejemplo,  acude al consultorio del M&eacute;dico y Enfermera de Familia en busca de atenci&oacute;n,  corresponde fundamentalmente al m&eacute;dico adoptar medidas terap&eacute;uticas  que suponen un gasto sanitario. &iquest;Es exclusivamente una determinaci&oacute;n  del m&eacute;dico prescribir un tratamiento? ... &iquest;Existe o debe existir  alguna limitaci&oacute;n en la oferta terap&eacute;utica a un paciente en funci&oacute;n  de los recursos existentes? ... &iquest;Es &eacute;tica o no la decisi&oacute;n  unilateral del m&eacute;dico para indicar un tratamiento? ... &iquest;Es acaso  la libertad cl&iacute;nica un derecho de los m&eacute;dicos o un mito en nuestro  medio? <span class="superscript">5 </span></p>    <p>Muchos profesionales de la salud  se refieren a la econom&iacute;a con cierto aire despectivo, alegando que no se  puede mezclar una ciencia tan humanista como la medicina con elementos relacionados  con dinero, gastos, etc. En realidad, el papel de la econom&iacute;a de la salud  no es favorecer que se gaste menos en salud, sino gastar mejor, es decir, obtener  los mayores beneficios sociales con menores costos. La econom&iacute;a de la salud,  como ciencia, trata de ofrecer el mayor grado de bienestar posible a partir de  los recursos disponibles, y este es un objetivo &eacute;tico. Los profesionales  de la salud desempe&ntilde;an un relevante y doble papel: lograr que los pacientes  reciban una atenci&oacute;n calificada humanizada y, por otro lado, ser celosos  cuidadores del uso adecuado de los recursos que la sociedad entrega al sector  salud para el cumplimiento de su misi&oacute;n. Del ahorro depende en muchos casos  el que se pueda garantizar a todos el recurso en cuesti&oacute;n; pero sobre todo,  que pueda asign&aacute;rsele m&aacute;s al menos favorecido. Esta forma de actuaci&oacute;n  profesional contribuye no solo a que se cumpla el principio &eacute;tico de la  justicia distributiva, sino de la equidad, que constituye una dimensi&oacute;n  m&aacute;s amplia que aquella. </p><h4>El an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n  de salud (ASIS), la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica, epidemiol&oacute;gica  y social m&aacute;s importante que se realiza en el sistema nacional de salud</h4>    <p>La  ciencia y la t&eacute;cnica resultan imprescindibles para buscar y dar respuesta  a las necesidades crecientes de los hombres y la sociedad, pero su acci&oacute;n  no es incondicionalmente beneficiosa, tal y como ha quedado demostrado a trav&eacute;s  de la historia, pues tras la ciencia y la t&eacute;cnica est&aacute;n los hombres  que las ejercen y no pocas veces han tolerado o promovido aspectos negativos en  su desarrollo. En general, el fin &uacute;ltimo de la ciencia es generar un nuevo  conocimiento cient&iacute;fico. En el caso de la ciencia pura, el principal objetivo  es el descubrimiento de la verdad cient&iacute;fica, mientras que en la ciencia  aplicada es la obtenci&oacute;n de un resultado que pueda ser incorporado a la  pr&aacute;ctica social. </p>    <p>Si bien para la ciencia pura no se plantean problemas  &eacute;ticos desde el punto de vista del fin, puesto que no existen verdades  cient&iacute;ficas moralmente inaceptables -tal y como se&ntilde;ala <i>Bacallao</i>-  esto no se comporta de igual modo en el caso de la ciencia aplicada, ya que no  todo lo t&eacute;cnicamente posible es &eacute;ticamente aceptable. El fin de  la ciencia aplicada afecta a personas, familias, comunidades, sociedades y en  ocasiones a la humanidad en su conjunto, de modo que existen acciones que pueden  ser moralmente reprobables. </p>    <p>Pero, adem&aacute;s, tanto la ciencia pura  como la aplicada tienen que analizar los medios que utilizan, ya que en el caso  de la primera, la b&uacute;squeda de la verdad no es suficiente para legitimar  desde el punto de vista moral cualquier procedimiento cient&iacute;fico, y en  la segunda, especialmente las ciencias que deben servirse de la experimentaci&oacute;n  como recurso metodol&oacute;gico fundamental, est&aacute;n involucradas en alg&uacute;n  tipo de manipulaci&oacute;n (de la naturaleza o del hombre) que requieren del  establecimiento de estrictos criterios morales. </p>    <p>La &eacute;tica tradicional  no ha ignorado el problema de las consecuencias y, en este sentido, ha sancionado  moralmente toda acci&oacute;n de la cual pueda preverse un efecto negativo, bas&aacute;ndose  en el principio de que el mal, no solo est&aacute; prohibido, sino que debe ser  previsto y evitado. De modo que, en el caso de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica,  se impone el cumplimiento de 2 deberes: evitar las acciones de las cuales sean  previsibles consecuencias negativas, mediatas e inmediatas, y tratar de prever  las inevitables consecuencias negativas de nuestras acciones<span class="superscript">6</span>  (Amaro Cano MC. Reflexiones &eacute;ticas sobre la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica  en biomedicina. Conferencia magistral en el Taller sobre aspectos &eacute;ticos  y legales de la investigaci&oacute;n biom&eacute;dica. ICBPC &quot;Victoria de  Gir&oacute;n&quot;. La Habana 28 y 29 de septiembre de 2001). </p>    <p>El ASIS,  adem&aacute;s del aspecto m&eacute;dico y social tiene un car&aacute;cter hist&oacute;rico,  pues se refiere a un espacio y tiempo determinado; pero tambi&eacute;n posee un  car&aacute;cter &eacute;tico, dado en su propia esencia, en su condici&oacute;n  de investigaci&oacute;n cl&iacute;nica, epidemiol&oacute;gica y social. </p>    <p>En  Cuba, la estrategia para el desarrollo de la investigaci&oacute;n en la atenci&oacute;n  primaria de salud se fundamenta en la pol&iacute;tica de conceder muy alta prioridad  al sector de la salud y al modelo basado en el M&eacute;dico y Enfermera de Familia,  realizando acciones interdisciplinarias e intersectoriales que promuevan la activa  participaci&oacute;n social para lograr la elevaci&oacute;n del nivel de salud  de la poblaci&oacute;n. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No cabe duda de que en la obtenci&oacute;n de los  resultados que se han alcanzado el factor decisivo ha sido la voluntad pol&iacute;tica  que sostiene el desarrollo del sistema de salud como prioridad del proceso social,  y la atenci&oacute;n preferente a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en  el nivel primario de salud (ASIS), aunque todav&iacute;a resulta pobre la participaci&oacute;n  social, especialmente en su fase diagn&oacute;stica. De ah&iacute; que el principal  objetivo del tratamiento de este tema sea, precisamente, evidenciar los aspectos  &eacute;ticos inherentes al dise&ntilde;o y ejecuci&oacute;n de esta importante  investigaci&oacute;n cl&iacute;nica, epidemiol&oacute;gica y social que se realiza  en el primer nivel de atenci&oacute;n, alertar sobre el posible surgimiento de  conflictos y proponer algunas acciones que pudieran evitarlos.</p>    <p>Para poder  hablar de la &eacute;tica en el ASIS es imprescindible tener bien claro cu&aacute;les  son sus objetivos, ya que el m&eacute;todo &eacute;tico exige, en el an&aacute;lisis  de todos los casos, definir ante todo, si el fin, prop&oacute;sito u objetivos  de una acci&oacute;n son bienes en s&iacute; mismos para los sujetos que recibir&aacute;n  los probables beneficios. El procedimiento debe cumplir el siguiente algoritmo:</p><ul>      <li>Definir el fin, prop&oacute;sitos u objetivos que persigue la acci&oacute;n.  </li>    <li>Analizar si ese fin puede universalizarse.</li>    <li>Valorar si el fin,  prop&oacute;sitos u objetivos que persigue la acci&oacute;n se corresponde con  las necesidades y caracter&iacute;sticas del caso particular que se est&aacute;  tratando.</li>    <li>Comprobar que ese fin es aceptado por la(s) persona(s) a quien(es)  va dirigida la acci&oacute;n.</li>    <li>Evaluar si se justifica o no el uso de los  medios que ser&aacute;n necesarios para conseguir ese fin.</li>    <li>Valorar las  consecuencias inmediatas y mediatas de la acci&oacute;n: riesgos y beneficios  para todas las personas, familias y comunidades involucradas.</li>    </ul>    <p>En este  sentido pues, es importante se&ntilde;alar que los principales objetivos del ASIS  son elevar el nivel de salud de la poblaci&oacute;n mediante el estudio de las  causas y consecuencias de los diferentes problemas detectados; la realizaci&oacute;n  de investigaciones a partir de esos problemas detectados; as&iacute; como el an&aacute;lisis  de las necesidades de la poblaci&oacute;n y la propuesta de mejora de salud con  la propia comunidad. Igualmente otros objetivos son evaluar la atenci&oacute;n  m&eacute;dica a la poblaci&oacute;n a trav&eacute;s del cumplimiento de las estrategias  de la carpeta metodol&oacute;gica y sus programas priorizados, y lograr la participaci&oacute;n  en equipo de los factores de la comunidad en pos de la salud de sus habitantes.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para  realizar el ASIS o Diagn&oacute;stico de Salud (DS) -como tambi&eacute;n se le  llama- se han propuesto distintas formas que expresan el criterio de sus autores,  relacionadas fundamentalmente con el enfoque dado al concepto de salud. Pero todos  coinciden en que el diagn&oacute;stico no tiene un ejecutor &uacute;nico aunque  se ha responsabilizado, err&oacute;neamente y casi de forma exclusiva, al M&eacute;dico  de Familia y al epidemi&oacute;logo, con la colaboraci&oacute;n de otras disciplinas.  En realidad el ASIS es un ejercicio conjunto de todos los profesionales de la  salud del nivel primario de atenci&oacute;n, que requiere adem&aacute;s, para  estar completo, de la participaci&oacute;n de la comunidad en su totalidad, de  sus l&iacute;deres formales e informales. </p>    <p>Cuando se habla de analizar la  situaci&oacute;n de salud de una comunidad, a la que pertenecen personas y familias  con caracter&iacute;sticas propias bien definidas, con necesidades materiales  y espirituales diversas, con percepciones distintas acerca del valor salud, no  puede pensarse en realizar una investigaci&oacute;n cient&iacute;fica para obtener  la informaci&oacute;n necesaria acerca del verdadero estado de salud de esa poblaci&oacute;n,  si las personas directamente involucradas no participan en todo el proceso de  investigaci&oacute;n. Para ello hay que partir de un claro concepto de participaci&oacute;n  social.</p>    <p>El ASIS, como toda investigaci&oacute;n, debe cumplir con los requisitos  que exigen la epistemolog&iacute;a, la axiolog&iacute;a y la deontolog&iacute;a.  El nuevo conocimiento aportado tiene que partir de un dise&ntilde;o de investigaci&oacute;n  con gran rigor metodol&oacute;gico, que permita la validez de ese conocimiento.  Pero, adem&aacute;s, ese dise&ntilde;o debe tener en consideraci&oacute;n los  aspectos &eacute;ticos relacionados con la justificaci&oacute;n moral del fin  de la investigaci&oacute;n, los medios que se van a utilizar y la valoraci&oacute;n  de las consecuencias inmediatas y mediatas, y, por supuesto, la responsabilidad  moral de los investigadores. Un aspecto &eacute;tico imprescindible a tener en  cuenta en esta investigaci&oacute;n es el derecho que tienen las personas, familias  y la comunidad a participar activamente desde el momento mismo de la identificaci&oacute;n  de los problemas de salud, aunque la responsabilidad moral del equipo de salud  que dirige la investigaci&oacute;n no termina con la realizaci&oacute;n del ASIS  en s&iacute; mismo, sino que se extiende al plan de acci&oacute;n y ejecuci&oacute;n  de las medidas para solucionar los problemas de salud, tomando en cuenta que se  trata de una investigaci&oacute;n-intervenci&oacute;n-acci&oacute;n. Asimismo,  el rigor &eacute;tico debe acompa&ntilde;ar a la utilizaci&oacute;n, divulgaci&oacute;n  y/o publicaci&oacute;n de sus resultados. (Amaro Cano MC. La &eacute;tica del  ASIS. En Libro de Salud P&uacute;blica [en proceso editorial], 2003). </p><h4>La  participaci&oacute;n comunitaria</h4>    <p>El concepto de participaci&oacute;n comunitaria  en los asuntos que afectan la supervivencia de la propia comunidad es tan antigua  como la historia misma de la sociedad humana, aunque ha pasado por diferentes  etapas y ha sido conceptualizada desde diferentes enfoques, en dependencia del  contexto donde se ha desarrollado y de las diferentes posturas filos&oacute;ficas  y pol&iacute;ticas de los te&oacute;ricos que han tratado el tema.</p>    <p>En la  d&eacute;cada de los 50, se adopt&oacute; la denominaci&oacute;n de animaci&oacute;n  rural o desarrollo de la comunidad, represent&aacute;ndose la participaci&oacute;n  de la gente por su capacidad de organizaci&oacute;n y movilizaci&oacute;n en torno  a programas y acciones ya decididos en otros &aacute;mbitos o en el sector profesional,  bajo el supuesto de que toda la poblaci&oacute;n aceptar&iacute;a con facilidad  las propuestas y prioridades establecidas por los profesionales de la salud; pero  muy pronto este enfoque encontr&oacute; resistencia y dificultades. </p>    <p>Seg&uacute;n  estudios reportados por la OMS, en 1960, hab&iacute;a unos 60 pa&iacute;ses con  programas comunitarios; pero ya en 1965 la mayor&iacute;a de estos proyectos comenzaron  a desaparecer o a ser dr&aacute;sticamente reducidos. En la d&eacute;cada de los  70 se afirm&oacute; la estrategia de organizaci&oacute;n y desarrollo integral  de la comunidad. Muchos proyectos de desarrollo que reconoc&iacute;an la necesidad  de colaboraci&oacute;n entre el gobierno, sus instituciones y la poblaci&oacute;n  reaparecieron en el escenario. </p>    <p>En 1977 los Ministros de Salud de las Am&eacute;ricas  declararon que la atenci&oacute;n primaria constitu&iacute;a la principal estrategia  para alcanzar la meta de &quot;Salud para todos en el a&ntilde;o 2000&quot;. En  esa oportunidad se recomend&oacute; la participaci&oacute;n de la comunidad como  uno de los m&eacute;todos m&aacute;s importantes para extender las coberturas  de los servicios de salud a la poblaci&oacute;n. Este concepto fue incorporado  por la OPS. En 1978, durante la Conferencia Internacional sobre Atenci&oacute;n  Primaria de Salud, en Alma-At&aacute;, se formaliz&oacute; la definici&oacute;n  de la participaci&oacute;n de la comunidad como: &quot;el proceso en virtud del  cual los individuos y la familia asumen responsabilidades en cuanto a su salud  y bienestar propio y los de la colectividad, y mejoran la capacidad de contribuir  a su propio desarrollo econ&oacute;mico y comunitario. Llegan a conocer mejor  su propia situaci&oacute;n y a encontrar incentivo para resolver sus problemas  comunes. Esto les permite ser agentes de su propio desarrollo. Para ello, han  de comprender que no tienen por qu&eacute; aceptar soluciones convencionales inadecuadas,  sino que pueden improvisar e innovar para hallar soluciones convenientes. Han  de adquirir la amplitud necesaria para evaluar una situaci&oacute;n, ponderar  las diversas posibilidades y calcular cu&aacute;l puede ser su propia aportaci&oacute;n.  Ahora bien, as&iacute; como la comunidad debe estar dispuesta a aprender, el sistema  de salud tiene la funci&oacute;n de explicar y asesorar, as&iacute; como dar clara  informaci&oacute;n sobre las consecuencias favorables y adversas de las aptitudes  propuestas y de sus costos relativos&quot;. </p>    <p>No obstante, las nuevas estrategias  no han logrado la incorporaci&oacute;n activa de la poblaci&oacute;n en la salud.  La participaci&oacute;n se mantiene como un hecho coyuntural, y si bien la gente  participa algo m&aacute;s en las acciones, su participaci&oacute;n es pr&aacute;cticamente  nula en las decisiones sobre las pol&iacute;ticas de salud, las prioridades, los  programas y los servicios de atenci&oacute;n.<span class="superscript">7</span>  Ello se debe, fundamentalmente, a que existen m&uacute;ltiples interpretaciones  de la participaci&oacute;n,<span class="superscript">8</span> las cuales se pueden  resumir en 2 formas b&aacute;sicas: participaci&oacute;n como medio (utilizaci&oacute;n  para lograr metas preestablecidas); y como fin (como proceso, interviniendo en  todo el proceso de desarrollo).</p>    <p>Existen <i>factores favorecedores</i> de  la participaci&oacute;n social, tales como la voluntad pol&iacute;tica, la descentralizaci&oacute;n  administrativa y el reconocimiento del espacio dentro del sistema de salud para  lograr una participaci&oacute;n efectiva. Pero tambi&eacute;n est&aacute;n identificados  los <i>principales obst&aacute;culos</i>, que son la centralizaci&oacute;n excesiva  (tanto de los gobiernos como de los sistemas de salud), las pol&iacute;ticas de  salud desfavorables, el paternalismo, el exceso de profesionales de la salud,  el poco espacio dentro del sistema para una participaci&oacute;n efectiva, la  carencia de un concepto claro de participaci&oacute;n comunitaria, la falta de  niveles m&iacute;nimos de desarrollo y organizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n,  la falta de mecanismos apropiados para la participaci&oacute;n, as&iacute; como  tambi&eacute;n la falta de voluntad pol&iacute;tica.</p>    <p>Para llegar a conocer  verdaderamente la participaci&oacute;n social, esta debe verse en todas <i>sus  dimensiones</i>.<span class="superscript">9</span> Lo primero a tener en cuenta  son los <b>mecanismos</b> (existencia de organizaciones que permitan a los miembros  de la comunidad reunirse y llevar a cabo acciones colectivas, en lugar de actuar  como personas aisladas); en segundo lugar, la <b> amplitud</b> (definici&oacute;n  de qui&eacute;nes y cu&aacute;ntos tienen la posibilidad de participar y cu&aacute;ntos  lo hacen en relaci&oacute;n con las actividades de salud); y por &uacute;ltimo  las <b>modalidades</b>, que son las siguientes:     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p><ul>     <li>Colaboraci&oacute;n  o participaci&oacute;n colaborativa: Participaci&oacute;n tutelada de la poblaci&oacute;n,  solo brinda la colaboraci&oacute;n que se le solicita.</li>    <li>Cogesti&oacute;n  o gesti&oacute;n conjugada: La poblaci&oacute;n o su representante participa,  pero est&aacute; todav&iacute;a sojuzgada por la &quot;hegemon&iacute;a m&eacute;dica&quot;.</li>    <li>Autogesti&oacute;n:  Acciones que realiza la persona con ayuda de su familia para mejorar o solucionar  sus problemas.</li>    <li>Negociaci&oacute;n o participaci&oacute;n negociada: Las  instituciones involucradas siguen un proceso que incluye la deliberaci&oacute;n  (an&aacute;lisis conjunto de la problem&aacute;tica de salud de una comunidad,  donde se reconoce la validez del punto de vista de la gente para la elaboraci&oacute;n  de una visi&oacute;n conjunta); la concertaci&oacute;n (conseguir lo que debe  o puede hacerse con el consenso de todos), y la negociaci&oacute;n (discusi&oacute;n  para lograr un compromiso coherente entre actores sociales y personal de salud  para lograr viabilidad y realismo a las propuestas).</li>    </ul><h4>Relaciones entre  colegas y otros profesionales de la APS en su actividad cotidiana</h4>    <p>La APS  en Cuba se ha distinguido desde sus inicios por el establecimiento de relaciones  profesionales de mucha mejor calidad que los otros niveles de atenci&oacute;n,  tanto en las relaciones entre colegas como entre los m&eacute;dicos y los restantes  profesionales de la salud; pero muy especialmente con las enfermeras, quienes  forman parte del binomio que constituye el modelo que caracteriza de manera particular  a la medicina familiar cubana.</p>    <p>Aunque los M&eacute;dicos de Familia tienen  su propio C&oacute;digo de Honor (C&oacute;digo de Honor del M&eacute;dico de  Familia. Folleto impreso, 1984), que data de 1984, este no hace referencias ni  tiene ampliadas las normas establecidas en los Principios de &Eacute;tica M&eacute;dica  -que han regido hasta la actualidad la conducta moral de todos los profesionales  y t&eacute;cnicos de la salud p&uacute;blica cubana con respecto a sus relaciones  con el resto de los trabajadores del sector- que expresa que &quot;deben mantener  con ellos mismos y con los restantes profesionales, una actitud cr&iacute;tica  y autocr&iacute;tica sobre los asuntos referidos a la relaci&oacute;n con los  pacientes, al diagn&oacute;stico, asistencia, tratamiento y rehabilitaci&oacute;n  de estos; cuidar que las opiniones y criterios se basen en el m&aacute;s profundo  an&aacute;lisis cient&iacute;fico posible, y evitar indiscreciones que menoscaben  el prestigio de otros compa&ntilde;eros o de instituciones del sistema de salud.&quot;  (MINSAP. Principios de &eacute;tica m&eacute;dica. Editora Pol&iacute;tica. La  Habana, 1983). </p>    <p>Lamentablemente, no son casos de excepci&oacute;n aquellos  que se conocen por su repercusi&oacute;n social, en que las cr&iacute;ticas que  deb&iacute;an quedar en el &aacute;mbito cient&iacute;fico han trascendido a la  propia poblaci&oacute;n que deber&iacute;a ser atendida por ese m&eacute;dico  o enfermera. Si esto fuera poco, la poblaci&oacute;n muchas veces est&aacute;  informada acerca de ciertas conductas y/o estilos de vida poco saludables (alcoholismo,  promiscuidad sexual) de los profesionales que deben velar por su propia salud,  la de las familias y las personas que forman parte de ellas, y la fuente de informaci&oacute;n  ha sido uno de los profesionales del propio sector, cuando no la conducta inadecuada  de la persona criticada. Por supuesto que no se trata de cohonestar con la conducta  incorrecta o moralmente reprobable, ni de constituir una mafia blanca que se cubra  todos los secretos, incluyendo aquellos que oculten conductas peligrosas para  terceras personas; sino de realizar la cr&iacute;tica oportuna, en tiempo y lugar,  para que realmente pueda ejercer su acci&oacute;n beneficente.</p><h4>Relaciones  con los otros niveles de atenci&oacute;n    <br> </h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los M&eacute;dicos y Enfermeras  de Familia, de una parte, y la propia poblaci&oacute;n de otra, han manifestado  en no pocas oportunidades su percepci&oacute;n de las insuficiencias en la interrelaci&oacute;n  policl&iacute;nico-hospital, que han llegado hasta manifestaciones de subestimaci&oacute;n  de los m&eacute;dicos de atenci&oacute;n secundaria por sus colegas de la atenci&oacute;n  primaria, que van desde la subestimaci&oacute;n hacia los criterios diagn&oacute;sticos  expresados en la remisi&oacute;n del paciente, hasta comentarios poco &eacute;ticos  acerca de su validez.     <br> </p>    <p>Aunque el C&oacute;digo de Honor del M&eacute;dico  de Familia (1984) se&ntilde;ala claramente que siempre que al paciente se le deba  realizar un procedimiento m&eacute;dico, diagn&oacute;stico o terap&eacute;utico  en el policl&iacute;nico o en el hospital se har&aacute; la coordinaci&oacute;n  con el m&eacute;dico o personal responsabilizado con la realizaci&oacute;n del  procedimiento, fijando d&iacute;a y hora en que este debe hacerse; que siempre  que se considere necesario y sea posible se estar&aacute; al lado del paciente  en el momento de realizarse el procedimiento para tratar de inculcarle tranquilidad  y confianza; que si se trata de una interconsulta, se obtendr&aacute; del especialista  interconsultante toda la informaci&oacute;n que se requiera para asegurar la calidad  del seguimiento m&eacute;dico ulterior y, por &uacute;ltimo, que cuando una de  las personas que corresponde atender, ingrese en el hospital, se visitar&aacute;  con frecuencia y coordinadamente con el m&eacute;dico de asistencia se precisar&aacute;  lo que se le puede y debe explicar del diagn&oacute;stico, pron&oacute;stico,  evoluci&oacute;n y tratamiento, no son pocas las veces que estos compromisos morales  han dejado de cumplirse. Algunas investigaciones realizadas han evidenciado que  los M&eacute;dicos de Familia no siempre tienen garantizado pleno acceso a todos  los servicios que se brinda en los hospitales base, lo que obliga a la b&uacute;squeda  de alternativas por parte de m&eacute;dicos y pacientes con vistas a garantizar  la atenci&oacute;n en ese nivel. En muchos casos los hospitales base no han apoyado  investigaciones conjuntas con los policl&iacute;nicos ni han favorecido la superaci&oacute;n  cient&iacute;fica de los profesionales de la atenci&oacute;n primaria. La comunicaci&oacute;n  entre ambos niveles, y dentro del propio nivel primario, salvo honrosas excepciones,  tampoco ha sido muy efectiva. Son evidentes las fallas en el sistema de referencia  al hospital y contrarreferencia de este a la APS, lo que ha dificultado a&uacute;n  m&aacute;s la comunicaci&oacute;n entre los profesionales de uno y otro nivel,  y entre las instituciones respectivas<span class="superscript">10</span> (Mukodsi  M. Interrelaci&oacute;n policl&iacute;nico-m&eacute;dico de familia-hospital.  Policl&iacute;nico &quot;Pasteur&quot;. [Trabajo para optar por el t&iacute;tulo  de Especialista de I Grado en Administraci&oacute;n de Salud]. Facultad de Salud  P&uacute;blica. La Habana, 1987), (Rivera E. Influencia de la interrelaci&oacute;n  hospital-policl&iacute;nico en el control dispensarial. [Trabajo para optar por  el titulo de Especialista de I Grado en Administraci&oacute;n de Salud]. ISCM-Villa  Clara, 1986), (Sans&oacute; Soberats, F. Interrelaci&oacute;n m&eacute;dico de  familia-policl&iacute;nico-hospital. Un estudio en el &aacute;rea de salud &quot;Plaza&quot;.  [Trabajo para optar por el t&iacute;tulo de Especialista de I Grado en MGI]. ISCMH,  1997).    <br> </p>    <p>Todo lo anterior ha motivado la actual pol&iacute;tica del MINSAP  de fortalecimiento de la APS, como verdadera estrategia para el presente y los  a&ntilde;os venideros. Las reparaciones capitales de los policl&iacute;nicos,  que ha incluido tambi&eacute;n a algunos consultorios; el reequipamiento de ellos,  con algunos equipos diagn&oacute;sticos ni siquiera so&ntilde;ados con anterioridad,  pero sobre todo, la capacitaci&oacute;n de estos profesionales con cursos posgrado,  entrenamientos y talleres dirigidos a elevarles su competencia y desempe&ntilde;o,  impartidos por prestigiosos profesores de la atenci&oacute;n secundaria y terciaria;  as&iacute; como la creaci&oacute;n de puntos de presencia informatizados para  la actualizaci&oacute;n permanente de los conocimientos de los profesionales de  la atenci&oacute;n primaria, est&aacute; ya surtiendo sus efectos ben&eacute;ficos  al elevarles la autoestima profesional y su repercusi&oacute;n en la calidad de  la atenci&oacute;n brindada.    <br> </p><h4>Problemas serios que pueden convertirse  en verdaderos conflictos y engendrar dilemas de car&aacute;cter &eacute;tico</h4><h6>Medicina  y religi&oacute;n    <br> </h6>    <p>Con los colonizadores, en fecha muy temprana, llegaron  a Cuba los africanos, que ya conoc&iacute;an el trabajo servil y la esclavitud  patriarcal en la pen&iacute;nsula, desde tiempos antiguos. Esos africanos, sustra&iacute;dos  directamente de sus lugares de origen y tra&iacute;dos posteriormente en forma  masiva, en calidad de esclavos, llegaron desnudos, pero con todo su mundo en la  cabeza, su propio imaginario social. En ese imaginario estaban las creencias religiosas.  Obligados a ocultar sus dioses de sus amos, utilizaron el ardid de nombrarlos  como los del santoral cat&oacute;lico (Fern&aacute;ndez Robaina T. Bibliograf&iacute;a  de temas afrocubanos. Biblioteca Nacional &quot;Jos&eacute; Mart&iacute;&quot;,  La Habana, 1985). </p>    <p>No entender la religi&oacute;n como condicionada hist&oacute;rica  y culturalmente por los modos concretos de organizaci&oacute;n social, ni como  elemento integrante de la propia producci&oacute;n y reproducci&oacute;n subjetiva  de la sociedad, significa, te&oacute;ricamente hablando, una interpretaci&oacute;n  incompleta, sesgada de la realidad social. El principio sociol&oacute;gico general  del an&aacute;lisis marxista de la religi&oacute;n radica en comprenderla como  parte y resultado de la organizaci&oacute;n, condiciones y grado de desarrollo  de una sociedad concreta y no como elaboraci&oacute;n arbitraria, desconectada  de esa propia realidad. Parafraseando a <i>Federico Engels</i>, el hecho de ser  agn&oacute;stico no puede llevar a imponer el agnosticismo.</p>    <p>Al decir de  Monse&ntilde;or <i>Carlos Manuel de C&eacute;spedes</i>, si bien el pueblo cubano  pudiera calificarse como un pueblo creyente, ha sido en realidad minoritariamente  cat&oacute;lico, no solo porque han sido tradicionalmente pocos los feligreses  asistentes al templo, sino porque lo cat&oacute;lico no ha tenido un significativo  nivel de penetraci&oacute;n en la propia existencia, ni en la calidad de la vida  personal y comunitaria de la naci&oacute;n cubana. Sin embargo, en el acervo cultural  de la poblaci&oacute;n ha existido siempre una religiosidad latente, inhibida  en las d&eacute;cadas de los 70 y los 80 por una escala de valores que privilegiaba  el ate&iacute;smo, hiperbolizando su alcance en la sociedad, particularmente en  la conformaci&oacute;n de una opini&oacute;n p&uacute;blica en relaci&oacute;n  con la religi&oacute;n.<span class="superscript">11</span></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La apertura pol&iacute;tica  favorable que se produce en relaci&oacute;n con las iglesias, a partir del IV  Congreso del PCC, ha permitido que muchas personas que siempre tuvieron fe, o  que han comenzado a sentir la necesidad de profesarla, no se inhiban hoy de asistir  a las iglesias, y que abiertamente participen de la vida cristiana y expresen  p&uacute;blicamente sus valores morales. En relaci&oacute;n con la salud humana,  las distintas creencias religiosas tienen diferentes enfoques acerca de problemas  tales como la sexualidad, la reproducci&oacute;n, el aborto, las transfusiones  de sangre, entre otros. Las formas diversas de encarar estos problemas plantean  conflictos, no pocas veces, no solo para los pacientes, sino tambi&eacute;n para  los profesionales que profesan esas creencias y, en este &uacute;ltimo caso, podr&iacute;an  esgrimir la objeci&oacute;n de conciencia, siempre que con ello no pongan en peligro  la vida o la salud de otras personas.</p>    <p>El M&eacute;dico y Enfermera de Familia  deben ampliar su cultura en este sentido para poder comprender las diversas formas  de enfrentamiento a estos problemas por parte de las personas y familias que atienden  y, a partir del respeto a sus creencias, ofrecerles toda la informaci&oacute;n  necesaria de las ventajas y desventajas de las propuestas que se les hace, para  que puedan elegir libre y responsablemente la mejor opci&oacute;n. Los gerentes  de salud tambi&eacute;n deben ampliar su cultura para que puedan ofrecer un trato  respetuoso a sus subordinados creyentes y, al propio tiempo, evitar que alguno  de estos &uacute;ltimos pueda transgredir el respeto debido a las personas no  creyentes, tratando de imponerles criterios desde su propia moral religiosa.</p><h6>Negaci&oacute;n  al autocuidado de la salud</h6>    <p>Seg&uacute;n una noticia m&eacute;dica publicada  recientemente, la OMS alert&oacute; sobre el incumplimiento a largo plazo del  tratamiento de las enfermedades cr&oacute;nicas, y lo calific&oacute; de &quot;problema  mundial de gran magnitud y que tiende a aumentar&quot;. Seg&uacute;n el an&aacute;lisis  de la OMS, en los pa&iacute;ses desarrollados la observancia del tratamiento por  parte de los pacientes con enfermedades cr&oacute;nicas es de solo el 50 % y el  cumplimiento &quot;es todav&iacute;a mucho menor en los pa&iacute;ses en desarrollo&quot;  (Europa Press, 12 de julio de 2003).</p>    <p>En el caso de la hipertensi&oacute;n  arterial, el porcentaje de pacientes que cumplen su r&eacute;gimen terap&eacute;utico  es solo del 27 % en Gambia, el 43 en China y el 51 en Estados Unidos. Adem&aacute;s,  para otras enfermedades las cifras son similares como la depresi&oacute;n (40-70  %), el asma (43 % para el tratamiento agudo y 28 para el tratamiento de mantenimiento)  y el VIH/SIDA (37-83 %), seg&uacute;n el informe publicado recientemente por la  OMS (OMS. Adherence to long-term therapies. En: Europa Press, 12 de julio de 2003).  </p>    <p>El problema del incumplimiento del tratamiento tiende a aumentar a medida  que lo hace la carga mundial de enfermedades cr&oacute;nicas. En conjunto, las  enfermedades no transmisibles, como las enfermedades cardiovasculares, el c&aacute;ncer  y la diabetes, los trastornos mentales, el SIDA y la tuberculosis representaron  el 54 % de la carga mundial de morbilidad en el 2001, y se prev&eacute; que superar&aacute;n  el 65 % en el 2020.</p>    <p>El doctor <i>Eduardo Sabat&eacute;</i>, funcionario  m&eacute;dico de la OMS, destac&oacute; que &quot;una mayor observancia de los  tratamientos no representa una amenaza para los presupuestos de la asistencia  sanitaria&quot;. Por el contrario, el cumplimiento de los tratamientos prescritos  producir&aacute; una importante reducci&oacute;n del presupuesto general para  la salud, debido a la disminuci&oacute;n de necesidades de intervenciones m&aacute;s  caras, como las hospitalizaciones frecuentes y prolongadas, el uso innecesario  de los servicios de urgencia y los costosos servicios de cuidados intensivos.  Seg&uacute;n el experto, los profesionales sanitarios son testigos de la necesidad  de que los pacientes cumplan mejor los tratamientos que se les prescriben, y,  dado que el sistema de atenci&oacute;n de salud tambi&eacute;n es parcialmente  responsable de la situaci&oacute;n, hay que crear incentivos para reforzar los  esfuerzos de todos los profesionales sanitarios a favor del cumplimiento del tratamiento.  </p>    <p>Otra noticia m&eacute;dica publicada tambi&eacute;n por <i>Europa Press</i>  el 17 de julio de 2003, se&ntilde;ala que m&aacute;s de medio centenar de asociaciones  de pacientes reivindicaron una mayor informaci&oacute;n y participaci&oacute;n  activa en las decisiones sobre la salud y pol&iacute;ticas sanitarias, como parte  de las demandas que recoge el &quot;Dec&aacute;logo de los Pacientes&quot;, documento  fruto de la Declaraci&oacute;n de Barcelona, que tuvo lugar el pasado 20 de mayo,  y que fue presentado en Madrid. El Dec&aacute;logo recoge que &quot;los pacientes  quieren participar de forma m&aacute;s activa en la determinaci&oacute;n de prioridades  que definen las condiciones de acceso a los servicios sanitarios, que contribuyan  a satisfacer sus necesidades de salud&quot;.</p>    <p>Por su parte, el profesor <i>Albert  Jovell</i>, director general de la Fundaci&oacute;n Biblioteca &quot;Josep Laporte&quot;,  destac&oacute; que esta situaci&oacute;n se debe promover mediante la aplicaci&oacute;n  de las leyes existentes y la elaboraci&oacute;n de los mecanismos formales, que  favorezcan una mayor implicaci&oacute;n de los ciudadanos, para lo cual es preciso  el reconocimiento de las organizaciones de pacientes como agentes de la pol&iacute;tica  sanitaria. Seg&uacute;n <i>Jovell</i>, &quot;el paciente est&aacute; empezando  a tener en la actualidad un papel m&aacute;s activo en la toma de decisiones,  m&aacute;s aut&oacute;nomo e independiente&quot;. No obstante, necesita tener  una informaci&oacute;n de calidad, contrastada y respetando su propia pluralidad,  tal y como recoge el Dec&aacute;logo. El experto alert&oacute; que dichas decisiones  &quot;deben estar guiadas por el juicio m&eacute;dico, pero atendiendo siempre  a las preferencias expl&iacute;citas del paciente&quot;. </p>    <p>El Dec&aacute;logo  de los Pacientes cuenta con el aval de la Academia de Ciencias M&eacute;dicas  de Catalu&ntilde;a y Baleares, la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola Contra el  C&aacute;ncer (AECC), la Federaci&oacute;n de Diab&eacute;ticos Espa&ntilde;oles,  la Liga de la Reumatolog&iacute;a Espa&ntilde;ola, la Sociedad Espa&ntilde;ola  de Atenci&oacute;n al Usuario de la Sanidad y la Universidad Aut&oacute;noma de  Barcelona. Seg&uacute;n el documento, es importante la confianza y la relaci&oacute;n  directa entre el m&eacute;dico y el paciente, basada en el respeto. En este sentido  se&ntilde;ala que los sistemas sanitarios deber&iacute;an favorecer las condiciones  de formaci&oacute;n y entrenamiento en comunicaci&oacute;n de los profesionales  sanitarios, para lograr una relaci&oacute;n m&aacute;s &quot;sim&eacute;trica&quot;  y &quot;satisfactoria&quot; para los pacientes. Estos, a su vez, se&ntilde;alan  que, para que mejore esta relaci&oacute;n, &quot;habr&iacute;a que aumentar el  tiempo dedicado al enfermo, mejorar la accesibilidad, reducir los tiempos de espera,  y que el m&eacute;dico tenga una actitud de escucha m&aacute;s activa&quot;.</p>    <p>Por  su parte, la vicepresidenta de la Junta Provincial de Madrid de la Asociaci&oacute;n  Espa&ntilde;ola Contra el C&aacute;ncer (AECC), <i>Pilar Su&aacute;rez</i>, insisti&oacute;  en que &quot;los pacientes tienen que luchar por conseguir una atenci&oacute;n  integral, un m&aacute;ximo nivel de calidad y una igualdad de acceso a los recursos  existentes, en todos los niveles&quot;. Asimismo, destac&oacute; que &quot;uno  de los grandes vac&iacute;os existentes en la actualidad es la informaci&oacute;n  acerca de los derechos y c&oacute;mo pueden ser ejercidos por los pacientes&quot;.  La administraci&oacute;n deber&iacute;a garantizar que estos derechos se cumplan  favoreciendo una mejor calidad asistencial, dijo (<i>Europa Press</i>, 1 de julio  de 2003).</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el caso de Cuba, no hemos encontrado estudios de este tipo,  no obstante, de forma emp&iacute;rica a partir de lo observado en los ASIS de  los consultorios en los que realizan la educaci&oacute;n en el trabajo los estudiantes  de 5to. a&ntilde;o de medicina de la Facultad &quot;General Calixto Garc&iacute;a&quot;,  no son pocos los pacientes cr&oacute;nicos que dejan de realizar sistem&aacute;ticamente  su tratamiento, especialmente los hipertensos, diab&eacute;ticos y asm&aacute;ticos,  quienes sufren de crisis peri&oacute;dicas por estas razones.</p>    <p>Otro importante  elemento a tener en cuenta est&aacute; relacionado con la realizaci&oacute;n de  ex&aacute;menes diagn&oacute;sticos de tipo preventivo, tales como la citolog&iacute;a  vaginal como t&eacute;cnica utilizada en el Programa de Detecci&oacute;n Precoz  del C&aacute;ncer Cervicouterino, o el tacto rectal en el caso del diagn&oacute;stico  precoz del adenoma prost&aacute;tico. En estos casos, en la mayor&iacute;a de  los consultorios se transgrede el principio &eacute;tico del respeto a la dignidad  de las personas, que incluye el respeto al derecho a ejercer su autonom&iacute;a,  y tambi&eacute;n el principio de justicia, que constituyen 2 de los principales  deberes morales del ejercicio de la pr&aacute;ctica profesional en las ciencias  m&eacute;dicas. </p>    <p>En primer lugar, no se ofrece toda la informaci&oacute;n  requerida, incluyendo ventajas y desventajas al hacerse o no el examen, sino que  se le indica a la persona -como si se tratara de un objeto y no de un sujeto-  la fecha en que &quot;tiene que hacerse la prueba&quot;, con el agravante, en  el caso de un pa&iacute;s con una fuerte cultura &quot;machista&quot;, de que  esta acci&oacute;n impositiva se hace con la mujer; pero no se act&uacute;a de  la misma forma con los hombres, ya que a ellos apenas se les habla de la necesidad  de hacerse un tacto rectal si tienen m&aacute;s de 50 a&ntilde;os de edad, lo  que tambi&eacute;n constituye una violaci&oacute;n &eacute;tica al no respetar  el principio de justicia: &quot;dar a cada quien lo necesario&quot;. En segundo  lugar, se viola tambi&eacute;n, muy frecuentemente, el secreto profesional y la  confidencialidad cuando se utiliza, sin el consentimiento de las interesadas,  a personas de la comunidad (l&iacute;deres formales e informales) para que sirvan  de intermediarias en los recordatorios de las fechas en que deben realizarse las  citolog&iacute;as vaginales (Programa de Detecci&oacute;n Precoz del C&aacute;ncer  Cervicouterino), exudados vaginales (ITS), y otras, relacionadas con la salud  y la vida &iacute;ntima de esas mujeres.</p>    <p>En Cuba, pa&iacute;s libre y soberano,  con un sistema social que reivindica la dignidad, la independencia y la justicia  social, no es posible aceptar que se transgredan los valores &eacute;ticos socialmente  aceptados. La pr&aacute;ctica sanitaria, con toda la carga de humanizaci&oacute;n  que lleva impl&iacute;cita, no admite el olvido o violaci&oacute;n de los principios  &eacute;ticos que la rigen. Si bien la salud est&aacute; reconocida en la Constituci&oacute;n  de la Rep&uacute;blica como un derecho ciudadano y un deber estatal, su cuidado  constituye tambi&eacute;n una responsabilidad individual; pero esa responsabilidad  no puede ser impuesta, sino que debe ser asumida conscientemente por la persona  en cuesti&oacute;n. La responsabilidad del profesional de la salud est&aacute;  relacionada con el cumplimiento del aspecto informativo, educativo, y la garant&iacute;a  de la calidad de la realizaci&oacute;n de la acci&oacute;n de salud cuando sea  necesaria, siempre que sea aceptada por la persona necesitada del cuidado. Por  su parte, el sistema y los servicios de salud tienen la responsabilidad moral  de garantizar la accesibilidad y gratuidad de los servicios que se prestan, seg&uacute;n  dispone la Ley No. 41 de Salud P&uacute;blica, actualmente vigente.</p><h6>Diagn&oacute;stico  y tratamiento del maltrato infantil, a la mujer y al anciano</h6>    <p>El M&eacute;dico  y la Enfermera de Familia son fundamentales en la detecci&oacute;n de malos tratos  en el &aacute;mbito familiar, ya bien se trate de maltrato infantil, a la mujer  o al anciano, y, al propio tiempo, una vez planteada la hip&oacute;tesis diagn&oacute;stica  asumen una gran responsabilidad moral, especialmente por su compromiso moral con  la persona que atienden. Al plantearse esta hip&oacute;tesis diagn&oacute;stica,  el profesional debe realizar preguntas sencillas y directas a la v&iacute;ctima,  manifestando una escucha activa y atendiendo a las necesidades de esta &uacute;ltima.  En todos los casos el profesional sanitario tiene que actuar garantizando la confidencialidad,  puesto que las v&iacute;ctimas prefieren muchas veces guardar silencio por temor  a peores agresiones de parte de los victimarios. El profesional de la salud deber&aacute;  tambi&eacute;n indagar la posibilidad de malos tratos a otros miembros de la familia.</p>    <p>En  el caso de maltrato infantil y a la mujer, muchas veces es el pediatra quien puede  descubrir la violencia familiar por la intensa angustia emocional y los problemas  de conducta del menor -en el primer caso- o por descubrir en la madre, que lleva  a su hijo a la consulta, lesiones sospechosas de agresi&oacute;n -en el segundo.  En el caso de los ancianos, muchas veces el maltrato les llega del propio cuidador  principal, quien, sobrecargado por la dependencia del adulto mayor, por su falta  de preparaci&oacute;n para establecer una relaci&oacute;n de ayuda familiar y  comunitaria que le alivie el <i>stress</i>, descarga en el propio anciano todo  su desajuste emocional. En cualesquiera de los casos, el especialista debe preguntar  de forma delicada, garantizando la confidencialidad de la informaci&oacute;n;  pero, al propio tiempo, explicando su responsabilidad moral de no convertirse  en c&oacute;mplice del maltrato con su silencio o pasividad frente al hecho. Deber&aacute;  explicar a la v&iacute;ctima que &eacute;l asumir&aacute; la responsabilidad de  la acci&oacute;n declarando que ha diagnosticado el maltrato por las lesiones  f&iacute;sicas, a pesar de que la v&iacute;ctima haya negado haber sido objeto  de maltrato.</p>    <p>En el caso de la mujer maltratada, es preciso tener en cuenta  que, generalmente, ella no decide acudir al m&eacute;dico tras la primera agresi&oacute;n,  ni de forma inmediata tras una de ellas. En general, el cuadro cl&iacute;nico  se caracteriza por su inespecificidad, destac&aacute;ndose una serie de lesiones  en diferentes fases evolutivas. Dentro de todas las manifestaciones del maltrato,  las alteraciones psicol&oacute;gicas ocupan un lugar prioritario en el cuadro  general. La mujer maltratada frecuentemente utiliza la disociaci&oacute;n como  mecanismo de defensa, de modo que, al disociar la mente del cuerpo, no siente  tanto dolor y no llega a percibir la gravedad de las lesiones. En general, en  el caso de las mujeres maltratadas, las lesiones m&aacute;s comunes son la p&eacute;rdida  de cabello, cortes leves, y hematomas en el pecho y los brazos. Por supuesto que,  a m&aacute;s severidad en las agresiones, mayor severidad de las lesiones; y esto  tambi&eacute;n deber&aacute; tenerlo en cuenta el profesional sanitario (Gonz&aacute;lez  MC. Diario M&eacute;xico, 2. XI. Castilla- La Mancha, 2000). </p>    <p>En estudios  realizados por varios especialistas de la APS en Cuba, cuyos resultados fueron  presentados en el &uacute;ltimo Seminario Internacional, encontraron alg&uacute;n  tipo de violencia contra la mujer para un 72,9 %; la violencia psicol&oacute;gica  fue reportada por el 50 % de las mujeres, la violencia sexual por el 33 % y la  violencia f&iacute;sica fue la menos reportada. El grupo poblacional m&aacute;s  afectado estuvo constituido por mujeres de 30 a 39 a&ntilde;os (40 %) con un nivel  de escolaridad preuniversitario. La gran mayor&iacute;a de las mujeres violentadas  no solicitaron ayuda profesional (Contreras Tejeda J. y Booban Mart&iacute;nez  D., de Las Tunas; Santiesteban &Aacute;lvarez, de Matanzas; y Culay P&eacute;rez  A, Santana Su&aacute;rez F, Rodr&iacute;guez Ferra R. y P&eacute;rez Alonso C.,  de Camag&uuml;ey, cuyos resultados fueron presentados en el VIII Seminario de  la APS. La Habana, junio 2002). </p><h6>Psicopat&iacute;as y delito    <br> </h6>    <p>Si  bien tenemos soluciones para buena parte de los problemas de salud mental, medios  y conocimientos cient&iacute;ficos para tratar los trastornos mentales y mitigar  el sufrimiento de los pacientes y su entorno, hay que admitir, en palabras de  <i>Gro Harlem Brundtland</i> -quien fuera hasta muy recientemente directora general  de la OMS- que muchos gobiernos han sido negligentes al no proporcionar a la poblaci&oacute;n  atenci&oacute;n adecuada. Basta citar las violaciones de derechos humanos en muchos  hospitales psiqui&aacute;tricos, y las prestaciones insuficientes de los servicios  de salud mental en la comunidad, tanto en pa&iacute;ses pobres como ricos (Gro  Harlem Brundtlam. Discurso. Ginebra, 2002). </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es un hecho que mientras la  carga de las enfermedades som&aacute;ticas, que en otro tiempo fueron insuperables,  est&aacute; disminuyendo en los pa&iacute;ses con gran crecimiento econ&oacute;mico,  la relativa a los trastornos mentales va en aumento. Los cambios sociales, pol&iacute;ticos  y econ&oacute;micos se han acompa&ntilde;ado de abrumadoras cargas psicol&oacute;gicas,  aumento de tasas de alcoholismo, abuso de drogas y suicidios, que provocan una  crisis sin precedentes que amenaza el desarrollo socioecon&oacute;mico y conspira  contra la humanidad de decenas de millones de personas. Rara es la familia que  no se ha visto afectada por un trastorno mental o que no vaya a necesitar cuidados  y asistencia en alg&uacute;n per&iacute;odo de la vida. Se estima en 400 millones  el n&uacute;mero de personas que actualmente sufren trastornos mentales o neurol&oacute;gicos.  Uno de cada 5 ni&ntilde;os y adolescentes presenta trastornos ps&iacute;quicos,  ya sean moderados o graves. Unos 45 millones de personas sufren esquizofrenia  en alg&uacute;n momento de su vida. En EUA, por ejemplo, 1 de cada 7 personas  adultas padece un trastorno an&iacute;mico, seg&uacute;n estudios respaldados  por la OMS. La depresi&oacute;n, el consumo de alcohol, los trastornos bipolares,  la esquizofrenia y los trastornos obsesivo-compulsivos figuran entre las 10 principales  causas de discapacidad en el mundo. De cada 4 personas que buscan ayuda en los  servicios de salud, 1, al menos, padece alguno de estos trastornos, que a menudo  no se diagnostican correctamente y, en consecuencia, no se tratan. Aunque se dispone  de intervenciones para atender muchos trastornos y lograr que las personas con  problemas ps&iacute;quicos se desenvuelvan en la comunidad, las sociedades siguen  levantando barreras, tanto a la asistencia que requieren esas personas como a  su reintegraci&oacute;n (Desviat M, Bravo MF, Guinea R. Asesor de la OMS. Asociaci&oacute;n  Espa&ntilde;ola de Neuropsiquiatr&iacute;a. Asociaci&oacute;n Madrile&ntilde;a  de Rehabilitaci&oacute;n Social). </p>    <p>Am&eacute;rica Latina enfrenta en el  momento actual un grave problema con el incremento de la violencia y el delito.  Recientes estudios se&ntilde;alan que la poblaci&oacute;n sufre 30 homicidios  por a&ntilde;o cada 100 000 habitantes. Esa es una tasa que multiplica por 6 la  de los pa&iacute;ses que tienen una criminalidad moderada, como la mayor&iacute;a  de los pa&iacute;ses de Europa Occidental. La magnitud de la criminalidad en la  regi&oacute;n, ha determinado que sea considerada una criminalidad &quot;epid&eacute;mica&quot;.  Es la instalaci&oacute;n de un problema estructural que se est&aacute; propagando.  Las tendencias son por otra parte muy preocupantes, pues las tasas tienden a ascender  en los a&ntilde;os recientes (Kliskberg B. El crecimiento de la criminalidad en  Am&eacute;rica Latina: un tema urgente. Iniciativa interamericana del capital  social. &Eacute;tica y desarrollo del BID. fernardok@iadb.org), (Kliskberg B.  &quot;Desigualdad y desarrollo en Am&eacute;rica Latina. El debate postergado&quot;.  Reforma y Democracia No. 19. Revista del Centro Latinoamericano de Administraci&oacute;n  para el Desarrollo [CLAD], Correas, 1999). </p>    <p>Los estudios del Banco Interamericano  de Desarrollo (BID) y otras organizaciones indican que Am&eacute;rica Latina es  hoy la segunda zona con m&aacute;s criminalidad del mundo despu&eacute;s del Sahara  Africano. En la encuesta realizada en 17 pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, 4  de cada 5 entrevistados dijeron que la delincuencia y la drogadicci&oacute;n hab&iacute;an  aumentado mucho en sus pa&iacute;ses en los &uacute;ltimos 3 a&ntilde;os. El porcentaje  es superior al que se obtuvo en 1995 en una edici&oacute;n similar de la encuesta  (fue 65 %). M&aacute;s alarmante a&uacute;n es el dato de que 2 de cada 5 se&ntilde;alaron  que ellos o un miembro de su familia hab&iacute;an sido objetos de un delito en  los &uacute;ltimos 12 meses (Latinbar&oacute;metro. Medici&oacute;n de opini&oacute;n  p&uacute;blica. Chile, 2001).</p>    <p>Prestigiosas instituciones internacionales,  como la OPS consideran que la criminalidad de la regi&oacute;n es un problema  central de salud p&uacute;blica. Las estad&iacute;sticas se&ntilde;alan que, entre  otras consecuencias, se ha transformado en una de las principales causas de muerte  de la poblaci&oacute;n joven. En algunos pa&iacute;ses, incluso en per&iacute;odos  recientes, su magnitud ha llevado a la reducci&oacute;n demogr&aacute;fica de  la poblaci&oacute;n joven de ciertos niveles de edad.</p>    <p>La reacci&oacute;n  frente a un fen&oacute;meno que amenaza directamente la vida cotidiana de buena  parte de la poblaci&oacute;n ha sido de envergadura. As&iacute;, datos recientes  del BID estiman que Brasil gasta anualmente entre los fondos p&uacute;blicos,  destinados a seguridad y los gastos privados en la materia, 43 000 millones de  d&oacute;lares, lo que representa el 10,3 % de su producto interno bruto. En ciudades  como R&iacute;o de Janeiro y S&atilde;o Paulo, el n&uacute;mero de homicidios  cada 100 000 habitantes casi dobla la muy elevada media de toda la regi&oacute;n.  El gasto que se dedica a seguridad en Brasil es mayor que toda la riqueza producida  en 1 a&ntilde;o por una de las econom&iacute;as m&aacute;s vigorosas de la regi&oacute;n,  Chile. Otro caso llamativo es Colombia, donde la dedicaci&oacute;n de recursos  p&uacute;blicos y privados a seguridad es a&uacute;n mayor. Se estima que se gasta  en este rubro, el 24,7 % del producto interno bruto. En Per&uacute;, por su parte  la asignaci&oacute;n de recursos de la econom&iacute;a a este rubro, significa  el 5,3 % del producto interno bruto (BID. Informe de progreso econ&oacute;mico  y social dedicado a la desigualdad. Washington, 1999).</p>    <p>El gasto en seguridad  est&aacute; subiendo fuertemente en casi toda la regi&oacute;n. En econom&iacute;as  como las latinoamericanas, que est&aacute;n luchando duramente para conseguir  tasas de crecimiento que superen el 3 o el 4 % anual, dedicar proporciones tan  importantes del producto nacional a este problema implica un peso fenomenal para  la econom&iacute;a, y una sustracci&oacute;n en gran escala de recursos que se  necesitan con apremio para &aacute;reas productivas. La alta desocupaci&oacute;n  juvenil, las familias desarticuladas y los bajos niveles de educaci&oacute;n,  constituyen las 3 causas principales que est&aacute;n gravitando silenciosamente  d&iacute;a a d&iacute;a sobre las tendencias en materia de delincuencia en la  regi&oacute;n. </p>    <p>&iquest;Qu&eacute; hacer frente a una situaci&oacute;n que  constituye una amenaza concreta para la vida cotidiana en las grandes ciudades  y que deteriora profundamente la calidad de vida? Se esgrimen 2 grandes posiciones  que tienen representaci&oacute;n muy fuerte en el debate p&uacute;blico en la  regi&oacute;n: una punitiva, con &eacute;nfasis en castigar incluso a j&oacute;venes  en edades muy tempranas, incluyendo ni&ntilde;os; y otra preventiva, que se&ntilde;ala  que el camino anterior es equivocado, y est&aacute; llevando a lo contrario de  lo que busca, pues obtiene algunos efectos aparentes de corto plazo, pero son  siempre pasajeros. A mediano y largo plazo los &iacute;ndices delictivos siguen  subiendo. Por tal motivo, la v&iacute;a preventiva propugna desarrollar vigorosos  programas de apoyo a los j&oacute;venes m&aacute;s desfavorecidos (Wacquant L.  Las c&aacute;rceles de la miseria. Ediciones Manantial, 2000).</p>    <p>En el caso  de Cuba, aunque nuestra sociedad no tiene el fen&oacute;meno de las pandillas  juveniles que azota a una buena parte de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n,  el hecho de haber identificado un n&uacute;mero nada despreciable de j&oacute;venes  que hab&iacute;an abandonado sus estudios y no trabajaban, propiciando este estado  de cosas el establecimiento de relaciones de grupos basadas en conductas desvinculadas  del compromiso social, motiv&oacute; que se realizara un estudio del fen&oacute;meno  con el m&eacute;todo de investigaci&oacute;n-intervenci&oacute;n-acci&oacute;n,  adopt&aacute;ndose la decisi&oacute;n de ofrecer nuevas oportunidades a esos j&oacute;venes  para vincularlos nuevamente al estudio, otorg&aacute;ndoseles un salario mientras  cumplan con el compromiso del estudio, y d&aacute;ndoseles la oportunidad de continuar  estudios universitarios, con la modalidad de carreras dise&ntilde;adas a partir  de un a&ntilde;o de curso b&aacute;sico, al finalizar el cual comienzan a trabajar,  con la oportunidad de continuar estudios t&eacute;cnicos durante 2 a&ntilde;os,  para finalmente cursar otros 2 a&ntilde;os y alcanzar el nivel universitario.  De esta forma, el tratamiento del fen&oacute;meno social no se queda en el tratamiento  sintom&aacute;tico, sino que va a la erradicaci&oacute;n de las causas que lo  generan. Se combate el mal social, no a los j&oacute;venes con conductas err&aacute;ticas;  se previene el delito, no se empuja a los j&oacute;venes a formar parte de un  almac&eacute;n de delincuentes que al t&eacute;rmino de la sanci&oacute;n, en  lugar de rehabilitarse, podr&iacute;an haberse convertido en delincuentes profesionales.</p><h6>El  secreto profesional y la ley</h6>    <p>Seg&uacute;n la enciclopedia <i>Larousse</i>,  el secreto profesional se impone generalmente a todas aquellas personas a quienes  se conf&iacute;an secretos por raz&oacute;n de su estado, profesi&oacute;n o cargo.  Por tanto, se entiende como secreto profesional, aquello que se mantiene oculto  a los dem&aacute;s y surge del ejercicio de la profesi&oacute;n, es decir, de  la comunicaci&oacute;n privilegiada profesional de la salud-paciente, por lo que  constituye una obligaci&oacute;n moral para el profesional de salud el guardar  en secreto las confidencias conocidas en el ejercicio de la profesi&oacute;n (Larousse.  Diccionario. Par&iacute;s, 2001). </p>    <p>Sin embargo, en una sociedad como la  cubana, donde existe masificaci&oacute;n de las instituciones sanitarias y participaci&oacute;n  interdisciplinaria en la asistencia, se hace dif&iacute;cil, en no pocas ocasiones,  mantener la confidencialidad. En otras ocasiones, la propia caracter&iacute;stica  del cubano, que habla con absoluta libertad en cualquier espacio, hace que se  cometan indiscreciones. Especialmente en el caso de la APS, algunas de las indiscreciones  se producen al compartir con personas de la comunidad, no profesionales, encargos  sociales que solo les compete a los profesionales de salud. Ejemplo de ello es  la solicitud de cooperaci&oacute;n de l&iacute;deres formales e informales de  la comunidad para que les ayuden a citar a personas que deben realizarse ex&aacute;menes  complementarios de diagn&oacute;stico de procesos relacionados con la esfera sexual,  sin contar previamente con la aprobaci&oacute;n de las personas interesadas.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por  su parte, las legislaciones adoptan diversas posiciones, que abarcan desde la  protecci&oacute;n absoluta del secreto profesional, como en Francia, hasta la  persecuci&oacute;n mediante la querella del ofendido, tal y como sucede en Alemania.  Por su parte, en Espa&ntilde;a, tal y como ocurre en Cuba, el secreto profesional  de los profesionales sanitarios se reconoce como un deber dentro de las normas  deontol&oacute;gicas de la profesi&oacute;n, siempre que su ejercicio no afecte  a terceros.</p><h6>La educaci&oacute;n para la salud    <br> </h6>    <p>Las implicaciones  morales de la acci&oacute;n psicol&oacute;gica en educaci&oacute;n para la salud  en la modificaci&oacute;n de los estilos de vida, el desarrollo de conductas de  salud, la adherencia terap&eacute;utica y la responsabilidad moral ante la salud  y la enfermedad individual, est&aacute;n a&uacute;n carentes de un an&aacute;lisis  profundo que permita un acercamiento a su esencia. Especialmente si se toma en  consideraci&oacute;n que la lucha por la salud en la poblaci&oacute;n misma, y  en contra de la enfermedad, no es solo un aspecto que garantiza su bienestar y  su calidad de vida, sino que constituye tambi&eacute;n un problema de responsabilidad  moral. <i>Fern&aacute;ndez Olaz&aacute;bal, P. </i>y <i>Ley Ramos,</i> <i>F</i>.  se cuestionan si forma parte de la conciencia moral o pudiera ser un principio  moral. Y contin&uacute;an planteando que si la respuesta es afirmativa, entonces  &iquest;c&oacute;mo se desarrolla esta forma de la conciencia moral? Y a&ntilde;aden:  &quot;pero no pensamos solo en la enfermedad, sino en aspectos de la vida del  hombre, de su fisiolog&iacute;a, como es el caso del embarazo y el parto; &iquest;  es el cuidado en el per&iacute;odo de gestaci&oacute;n un deber de la mujer y  su pareja, o solamente del profesional de la salud? ; &iquest; es un acto moral  o tiene connotaci&oacute;n moral el cuidado gestacional?&quot; Y concluyen la  idea se&ntilde;alando que es preciso pensar en la repercusi&oacute;n social que  tiene el no cuidado de la salud materna, el no cuidado de esa vida en formaci&oacute;n,  que constituye un acto que va m&aacute;s all&aacute; de lo individual, afecta  la esfera familiar y tambi&eacute;n la social, pues atenta contra la reproducci&oacute;n  poblacional y la renovaci&oacute;n de la fuerza de trabajo (Fern&aacute;ndez Olaz&aacute;bal  P, Ley Ramos F. Psicolog&iacute;a de la salud y bio&eacute;tica. En: Cuadernos  de Bio&eacute;tica. No. 40, 4ta. ed, Galicia, 1999). </p><h4>Diferentes m&eacute;todos  para la toma de decisiones &eacute;ticas</h4>    <p>Muchos bioeticistas en el mundo  entero, pero muy especialmente en Norteam&eacute;rica, Francia, Italia y Espa&ntilde;a,  han tratado los problemas relacionados con la toma de decisiones en los conflictos  &eacute;ticos. Unos enfatizan en la importancia de tomar en cuenta los principios  &eacute;ticos, otros se detienen m&aacute;s en las consecuencias de los actos  de los profesionales de la salud; algunos combinan principios y consecuencias,  destacando en estas &uacute;ltimas la utilidad esperada del acto en cuesti&oacute;n.  Otros bioeticistas prefieren descansar su an&aacute;lisis en la evaluaci&oacute;n  de las virtudes que acompa&ntilde;an la dimensi&oacute;n t&eacute;cnica de los  profesionales de la salud. Hay quienes, incluso, han propuesto algunos m&eacute;todos  ecl&eacute;cticos, con diferentes modelos, que podr&iacute;an satisfacer a personas  con diferentes posturas filos&oacute;ficas o credos religiosos.</p>    <p>En realidad,  desde la &eacute;tica m&eacute;dica de car&aacute;cter puramente deontol&oacute;gica  de tiempos de <i>Hip&oacute;crates</i>, hasta los diversos m&eacute;todos de an&aacute;lisis  aplicados a los conflictos &eacute;ticos actuales, se ha visto reflejado el determinismo  hist&oacute;rico de la moral, como forma de la conciencia social. <i>Hip&oacute;crates</i>  hizo descansar su Juramento en los principios de &quot;no da&ntilde;ar&quot; y  de &quot;hacer el bien&quot;, aunque tambi&eacute;n dej&oacute; constancia, en  sus aforismos, de su apreciaci&oacute;n sobre las necesarias virtudes morales  del &quot;buen m&eacute;dico&quot;.<span class="superscript">12 </span> </p>    <p>En  el caso de la enfermer&iacute;a profesional, surgida a partir de la obra de <i>Florence  Nightingale</i>, esta retom&oacute; los principios hipocr&aacute;ticos a&ntilde;adi&eacute;ndoles  2 principios: &quot;fidelidad al paciente&quot; y &quot;veracidad&quot;. Tambi&eacute;n  dej&oacute; testimonio, en su m&aacute;s divulgada obra escrita, sobre su apreciaci&oacute;n  acerca de las virtudes morales que deb&iacute;an adornar a toda &quot;buena enfermera&quot;.<span class="superscript">13  </span></p>    <p>La Bio&eacute;tica, disciplina surgida a principios de los a&ntilde;os  70 en los Estados Unidos de Am&eacute;rica, muestra las caracter&iacute;sticas  de la sociedad en la que se acababa de instalar un nuevo modelo econ&oacute;mico,  el neoliberal, con su impresionante crecimiento econ&oacute;mico, una libertad  desmedida y malentendida, que no respeta la propia libertad de terceros, y la  falta de equidad social que le acompa&ntilde;an. Pero, indudablemente tambi&eacute;n,  la Bio&eacute;tica norteamericana evidencia las caracter&iacute;sticas de la cultura  anglosajona, con una fuerte presencia de la Iglesia Reformada y sus variados credos  protestantes, todos basados en el libre examen y el reconocimiento al derecho  a la libertad religiosa y el consiguiente respeto de esas propias creencias.</p>    <p>Todo  lo anterior explica, si no justifica, el hecho de las teor&iacute;as principalistas  con un marcado acento en la autonom&iacute;a. Pero <i>Potter</i>, su creador,  hab&iacute;a enfatizado en la justicia, reclamando la distribuci&oacute;n equitativa  de los recursos de salud, la selecci&oacute;n equitativa de los sujetos propuestos  para experimentaci&oacute;n, y la selecci&oacute;n equitativa de los pacientes  a atender con prioridad. Sin embargo, <i>Beauchamp</i> y <i>Childress</i>, los  te&oacute;ricos del principalismo, han enfatizado en el reclamo al respeto al  derecho de elecci&oacute;n y determinaci&oacute;n de cada persona sobre una cuesti&oacute;n  que le concierne directamente: la protecci&oacute;n de su salud y su vida. Los  autores de esta teor&iacute;a principalista consideran que lo m&aacute;s importante  en un dilema &eacute;tico es conceder la adecuada jerarquizaci&oacute;n a los  principios, especialmente cuando estos entran en conflicto. En el caso de la <i>no</i>  <i>maleficencia</i> es absolutamente incuestionable el cumplimiento estricto del  mismo en todos los casos, sin excepci&oacute;n.<span class="superscript">14</span>  Por el contrario, <i>Jonsen y Toulmin</i>, otros fil&oacute;sofos dedicados al  estudio de la &eacute;tica, son de la opini&oacute;n de que el procedimiento no  debe partir nunca de los principios, sino de las situaciones individuales.<span class="superscript">15</span>  Otros autores han puntualizado la importancia de la &eacute;tica de la virtud.  Uno de los primeros en plantear, al un&iacute;sono con <i>Maclhtyre</i>, este  enfoque como opuesto al principalista, fue <i>Habermas</i>. En este grupo est&aacute;n  tambi&eacute;n <i>May </i>y <i>Drane</i>.<span class="superscript">16 </span></p>    <p>Mientras  que el enfoque principalista de la &eacute;tica va dirigido al an&aacute;lisis  de casos, y estos constituyen siempre hechos o actos, el enfoque de las virtudes  se centra en los h&aacute;bitos y las actitudes del actuante, y para ello tiene  que analizar todo el proceso de actuaci&oacute;n. Este &uacute;ltimo enfoque,  por tanto, utiliza el procedimiento narrativo. En tanto que el procedimiento de  an&aacute;lisis &eacute;tico basado en el principalismo se ocupa fundamentalmente  de los casos de grandes conflictos &eacute;ticos, muy particularmente los relacionados  con el principio de la vida y los del final de la vida, el procedimiento basado  en los h&aacute;bitos y virtudes est&aacute; m&aacute;s vinculado al quehacer  cotidiano de los profesionales de la salud y, por supuesto, abarca muchos m&aacute;s  problemas, pues entre el principio y el final de la vida, est&aacute; toda la  vida.</p>    <p>En especial, la APS est&aacute; m&aacute;s en correspondencia con  el procedimiento de la &eacute;tica narrativa, pues en este nivel de atenci&oacute;n  la relaci&oacute;n que se establece entre el profesional de la salud y el paciente  es a largo plazo y, por tanto, las decisiones concretas pierden relevancia frente  a la calidad de la relaci&oacute;n misma.<span class="superscript">17 </span></p><h4>Las  comisiones de &eacute;tica m&eacute;dica en las instituciones de la APS cubanas</h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En  1997, se dict&oacute; la Resoluci&oacute;n Ministerial No. 110, con el objetivo  de perfeccionar las funciones de las Comisiones de &Eacute;tica M&eacute;dica,  as&iacute; como modificar su composici&oacute;n y funcionamiento, a fin de promover  a&uacute;n m&aacute;s el humanismo en el encargo social del SNS. De este modo,  se establec&iacute;a que en la reorganizaci&oacute;n de las Comisiones de &Eacute;tica  M&eacute;dica se tuviera como premisa, en su composici&oacute;n, la multidisciplinariedad,  incluyendo a profesionales, t&eacute;cnicos y estudiantes (estos &uacute;ltimos  aparecen por primera vez), y adem&aacute;s, que se establecieran v&iacute;nculos  con las organizaciones sociales y comunitarias, &quot;cuyos representantes podr&iacute;an  ser invitados a algunas actividades de las Comisiones seg&uacute;n esta decidiera&quot;.  </p>    <p>Entre las nuevas funciones de la Comisi&oacute;n, que aparecen explicitadas  en la referida Resoluci&oacute;n Ministerial est&aacute;n las de participar en  la educaci&oacute;n moral en el campo de la salud, tanto en la formaci&oacute;n  de pregrado, el posgrado y la educaci&oacute;n permanente, as&iacute; como contribuir  a la educaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n en cuanto a sus deberes y derechos  para con la salud p&uacute;blica. Evaluar &eacute;ticamente los proyectos de investigaci&oacute;n  cl&iacute;nica, biom&eacute;dica y m&eacute;dico-social que se desarrollen en  su nivel, as&iacute; como tambi&eacute;n velar por la observancia de las normas  &eacute;ticas previstas para las investigaciones con sujetos humanos.</p>    <p>A  pesar de que la Resoluci&oacute;n establece que en la reorganizaci&oacute;n de  las Comisiones de &Eacute;tica M&eacute;dica se tome en consideraci&oacute;n la  necesidad de establecer v&iacute;nculos con las organizaciones sociales y comunitarias,  &quot;cuyos representantes podr&iacute;an ser invitados a algunas actividades  de las Comisiones seg&uacute;n esta decidiera&quot;, en la pr&aacute;ctica, ni  tan siquiera se le ha dado una importancia especial a la constituci&oacute;n de  estas Comisiones en las unidades de la APS. </p>    <p>Aunque entre las nuevas funciones  que se le asignan a estas Comisiones se encuentra ubicada en primer lugar &quot;la  participaci&oacute;n en la educaci&oacute;n moral en el campo de la salud, tanto  en la formaci&oacute;n de pregrado, el posgrado y la educaci&oacute;n permanente,  as&iacute; como la contribuci&oacute;n a la educaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n  en cuanto a sus deberes y derechos para con la salud p&uacute;blica&quot;, no  obstante ser la APS el lugar id&oacute;neo para llevar a cabo esto &uacute;ltimo,  las pocas Comisiones de &Eacute;tica M&eacute;dica existentes en este nivel de  atenci&oacute;n no han sido convenientemente adiestradas en las funciones que  tienen como encargo social. Por otra parte, no obstante aparecer de forma expl&iacute;cita  la funci&oacute;n de evaluar &eacute;ticamente los proyectos de investigaci&oacute;n  cl&iacute;nica, biom&eacute;dica y m&eacute;dico-social que se desarrollen en  su nivel y velar por la observancia de las normas &eacute;ticas previstas para  las investigaciones con sujetos humanos, todo parece indicar que no se toma en  consideraci&oacute;n que en la APS se realiza la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica,  epidemiol&oacute;gica y social m&aacute;s importante de todas las que se llevan  a cabo en el SNS, y que es una investigaci&oacute;n que involucra directamente  a sujetos humanos, a sus familias y a la propia comunidad que integran esas personas.  En este sentido vale la pena apuntar que el ASIS de un consultorio y/o de un &aacute;rea  de salud est&aacute; incursionando en aspectos de la vida privada de las personas  y sus familias, y en pr&aacute;cticamente ning&uacute;n caso se les explica a  esas personas en qu&eacute; consiste el ASIS, cu&aacute;l es su finalidad, qu&eacute;  m&eacute;todos y t&eacute;cnicas de investigaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica  y social se utilizan. Ni qu&eacute; hablar de la solicitud del consentimiento  de las personas para ser incluidas en el protocolo de investigaci&oacute;n, ni  del aseguramiento de la confidencialidad de los datos obtenidos.</p>    <p>Por &uacute;ltimo,  aunque la Resoluci&oacute;n define las responsabilidades de la m&aacute;xima autoridad  administrativa en las distintas instancias (Director de la Unidad, Director Provincial  y Ministro) con respecto a la Comisi&oacute;n de &Eacute;tica M&eacute;dica a  su nivel, explica que el Presidente de la Comisi&oacute;n de &Eacute;tica M&eacute;dica  en cada instancia ser&aacute; invitado permanente a los Consejos de Direcci&oacute;n  respectivos; as&iacute; como tambi&eacute;n que en las Unidades, sistem&aacute;ticamente,  y con una periodicidad nunca mayor de 3 meses, se tratar&aacute;n en los Consejos  de Direcci&oacute;n, los principales problemas &eacute;ticos que se confrontan.</p>    <p>Esto  no se ha cumplido en casi ninguna instancia, y en pocos casos las propias Comisiones  han reclamado el cumplimiento de esta disposici&oacute;n ministerial. Todo lo  anterior ha generado la necesidad de dise&ntilde;ar y aplicar un Proyecto de Investigaci&oacute;n-Acci&oacute;n  que permita la caracterizaci&oacute;n de las actuales Comisiones de &Eacute;tica  M&eacute;dica, que incluye el nivel de conocimientos y funcionamiento de sus miembros,  a los efectos de elaborar y aplicar un programa de adiestramiento que les permita  elevar la calidad de su actuaci&oacute;n, y con ello, el nivel de la calidad de  la atenci&oacute;n y del grado de satisfacci&oacute;n de los usuarios del sistema  y de los propios profesionales que laboran en el mismo. Por supuesto, que para  la investigadora principal est&aacute; claro que la prioridad la constituyen las  Comisiones de &Eacute;tica M&eacute;dica de la APS (Amaro Cano MC).</p><h4>Algunas  consideraciones finales</h4><h6>A t&iacute;tulo de provocaci&oacute;n: Elecci&oacute;n  del M&eacute;dico y Enfermera de Familia</h6>    <p>En Catalu&ntilde;a se ha puesto  en marcha una prueba piloto de elecci&oacute;n de M&eacute;dico de Familia y pediatra  entre todos los equipos de Atenci&oacute;n Primaria. Esta experiencia quiere fomentar  la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, al aumentar la capacidad de elecci&oacute;n  del ciudadano. Este cambio de m&eacute;dico deber&aacute; realizarse por un per&iacute;odo  m&iacute;nimo de 6 meses, para garantizar la continuidad y la calidad de la asistencia  sanitaria y la organizaci&oacute;n de los servicios. Asimismo, por este motivo,  el cambio se podr&aacute; realizar siempre que el m&eacute;dico escogido tenga  un n&uacute;mero de usuarios asignado que est&eacute; dentro de los l&iacute;mites  que garanticen una asistencia de calidad.</p>    <p>Esta decisi&oacute;n catalana  est&aacute; en correspondencia con la publicaci&oacute;n, el a&ntilde;o 2001,  de la Carta de Derechos y Deberes de los Ciudadanos en Relaci&oacute;n con la  Salud y la Atenci&oacute;n Sanitaria, documento que reconoc&iacute;a el derecho  a escoger libremente los profesionales y el centro sanitario. Por otra parte,  las encuestas de satisfacci&oacute;n que se hab&iacute;an hecho a los usuarios  de APS del Instituto Catal&aacute;n de la Salud pon&iacute;an de manifiesto que  el nivel de satisfacci&oacute;n global de los usuarios era muy alto, pero que  un 4 % manifestaba que cambiar&iacute;an de equipo de atenci&oacute;n primaria,  si pudieran hacerlo.</p>    <p>&iquest;No resultar&iacute;a interesante explorar el  sentir de la poblaci&oacute;n cubana en esta direcci&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;ntas  personas elegir&iacute;an otro m&eacute;dico diferente al que tienen actualmente?  &iquest;Cu&aacute;ntos defender&iacute;an conservar el que ya conocen desde hace  tiempo y con quien se sienten seguros y bien atendidos? Estas y muchas otras investigaciones  de car&aacute;cter sociom&eacute;dico esperan por la curiosidad cient&iacute;fica  de los profesionales de salud, y muy especialmente, por quienes est&aacute;n directamente  inmersos en esta realidad y est&aacute;n comprometidos con el cambio necesario.</p><h4>Summary</h4>    <p>In  the book Topics of Comprehensive General Medicine published in 2001, I concluded  by asserting that there were many questions that should be approached from the  ethical point of view in Primary Health Care and that they will be dealt with  in another publication devoted to this health care level. I also warned that there  are serious problems that may become real conflicts and generate dilemmas of ethical  character, and I expressed the criterion that the Medical Ethics Commissions created  at the PHC institutions should be known by all the health area workers, specially  their structure and functions and the relations that must be developed with the  family physician and nurse of the family physician's office. At the time of writing  this article, I considered that I had to refer to a social value that has turned  into a universal ethical principle, health justice, that in Cuba is part of social  justice, which together with the dignifying and independentist ideal, is one of  the milestones of the Revolution. Finally, it is not possible to deal with a PHC  topic without making reference to the most important clinical, epidemiological  and social investigation of the National Health System carried out at this health  care level, the Analysis of the Health Situation. The importance of social participation  and its ethical implications should also be taken into account. The general objective  of this paper is to make professors and managers working at the PHC level to reflect  on these aspects that require, more than any other, not only to know and to know  doing, but specially to know being.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p><i>Subject headings:</i> Ethics/PHC.    <br>  </p><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas    <br> </h4><ol>     <li> Rawls J. Teor&iacute;a  de la justicia. M&eacute;xico: FCE; 1978.</li>    <li> Nozick R. Anarchy, State and  Utopia. New York: Basic Books; 1974.</li>    <li> Gracia Guill&eacute;n, D. El marco  del debate: la justicia sanitaria. En: VVAA, Limitaci&oacute;n de prestaciones  sanitarias. Fundaci&oacute;n de Ciencias de la Salud. Madrid, 1997. </li>    <li>  ONG cubanas. Declaraci&oacute;n en contra del bloqueo de EUA a Cuba. Oficina Cubana  de la UNESCO. La Habana, 31 octubre 2003.</li>    <li> Escobar Y&eacute;ndez, N. &Eacute;tica  m&eacute;dica y econom&iacute;a de la salud.&quot; Rev Cubana Salud P&uacute;blica  1998;24(1):5-10.</li>    <li> Bacallao Gallestey, J. La presencia de la dimensi&oacute;n  &eacute;tica en el trabajo cient&iacute;fico, en: Revista Habanera. Versi&oacute;n  digital. Infomed.sld.cu/revistas/La presencia de la dimensi&oacute;n &eacute;tica  en el trabajo cient&iacute;fico/html.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> De Roux GI. Participaci&oacute;n  y cogesti&oacute;n de la salud. Educaci&oacute;n M&eacute;dica y Salud. No 27/1993.  </li>    <li> Reyes &Aacute;lvarez, I. Metodolog&iacute;a para la caracterizaci&oacute;n  de la participaci&oacute;n comunitaria en salud. Rev Cubana de Salud P&uacute;blica,  1996;22(1).</li>    <li> Sanabria Ramos, G. La participaci&oacute;n comunitaria. Revista  Cubana Salud P&uacute;blica. 2001;27(2):89-95.</li>    <li> Sans&oacute; Soberats,  FJ. Una interrelaci&oacute;n efectiva: el gran reto para funcionar como sistema.  Rev Cubana Med Gen Integr. 1999;15(1):5-6.</li>    <li> de C&eacute;spedes Garc&iacute;a-Menocal  CM. &iquest;Puede afirmarse que el pueblo cubano es cat&oacute;lico o no? Revista  Temas 1195;(4) octubre-diciembre. La Habana:13-22.</li>    <li> Walker, K. Histoire  de la M&eacute;decine. B&eacute;lgique : &Egrave;ditions G&eacute;rard, Verniers  ;1962.</li>    <li> Nightingale, F. Notes on Nursing. What it is and what it is not.  New York: Dover Publications, INC; 1969.</li>    <li> Beauchamp, T. and Childress,  J. Principles of Biomedical Ethics. New York: Oxford University Press; 1979.</li>    <li>  Jonsen, A. and Toulmin, S. The Abuse of Casuistry. A History of Moral Reasoning.  Los Angeles: California University Press; 1988.</li>    <li> Habermas, J&uuml;rgen.  Conciencia moral y acci&oacute;n comunicativa. Barcelona Ed. Pen&iacute;nsula;  1985.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> MacIntyre, A. After Virtue. A Study in Moral Theory. University  of Notre Dame Press, 1984.</li>    </ol>    <p>Recibido: 2 de junio de 2004. Aprobado:  3 de junio de 2004.    <br> Lic. <i>Mar&iacute;a del Carmen Amaro Cano</i>. Facultad  de Ciencias M&eacute;dicas &quot;General Calixto Garc&iacute;a&quot;. Calle G  y 27, Vedado, municipio Plaza, Ciudad de La Habana, Cuba.    <br> </p>    <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">  Profesora Auxiliar de Salud P&uacute;blica e Historia de la Medicina. Presidenta  de la C&aacute;tedra de Bio&eacute;tica y Directora del Centro de Estudios Human&iacute;sticos  para las Ciencias M&eacute;dicas. Facultad Ciencias M&eacute;dicas &quot;General  Calixto Garc&iacute;a&quot;. Miembro de la Comisi&oacute;n Nacional de &Eacute;tica  M&eacute;dica y del Comit&eacute; Nacional Cubano de Bio&eacute;tica. Secretaria  de la Sociedad Cubana de Historia de la Medicina. </a><a name="cargo"></a><a href="#autor">    <br>  </a></p>      ]]></body><back>
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