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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cocaína: complicaciones obstétricas, médicas y perinatales. Características clínicas y tratamiento a estas pacientes]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Cocaine: obstetric, medical and perinatal complications. Clinical characteristics and treatment of these patients]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Policlínico Universitario 26 de Julio  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A review on the general effects of cocaine and, in particular, on its effects on pregnancy and the newborn infant, was made. Low birth weight, retroplacental hematoma, arterial hypertension and fetal death, are some of the deleterious effects of this drug on gestation that were emphazised, among other complications, as well as its negative consequences for the product of conception. Considerations are made on the comprehensive management of these patients.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <h2>Coca&iacute;na: complicaciones obst&eacute;tricas, m&eacute;dicas y perinatales.      Caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas y tratamiento a estas pacientes  </h2>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span style='font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial'><a href="#cargo">Miguel Lugones Botell<sup>1      </sup>y  José Israel López <sup>2</sup></a><sup><a name="autor"></a></sup></p>   <h4 class=MsoNormal style='text-align:justify'><span :10.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial'>Resumen </h4>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span style='font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial'>Se realizó una revisión sobre los      efectos generales de la cocaína, y      en particular,  sobre el embarazo y      el recién nacido, en la que se enfatiza en los efectos deletéreos que tiene      esta droga sobre la gestación, entre los que se destacan el bajo peso al nacer,      el hematoma retroplacentario, la hipertensión arterial y la muerte fetal,  entre otras complicaciones, así como también      las consecuencias negativas que provoca sobre el producto de la concepción. Se hacen consideraciones acerca del manejo integral que hay que tener      sobre estas pacientes.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span style='font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial'><b>Palabras clave:</b> Droga, cocaína,      embarazo, neonato, complicaciones.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'><span style='font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial'>El consumo de sustancias que afectan      la conciencia y el comportamiento se remonta a los albores de la humanidad,      donde medicina, magia y religión eran inseparables. La cocaína fue utilizada      por civilizaciones incas con fines religiosos y sagrados, y para mitigar el      hambre y el esfuerzo. Existen esculturas del siglo III a.n.e. en Los Andes      con rostros mascándola. La incorporación masiva de la droga al estilo de vida      hedónico que prolifera en las sociedades de consumo,  se establece  a partir de la década de los años 60 del pasado siglo.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>Sobre el embarazo y el recién nacido el efecto de estas comenzó a estudiarse      en la década de los años 70 del pasado siglo,  y a partir de entonces se han logrado avances      importantes en su estudio.<sup>1</sup> El consumo de drogas en la gestante      puede provocar alteraciones al desarrollo normal del embarazo, del parto,      al feto y al neonato. Teóricamente estas alteraciones pueden deberse a 4 mecanismos      causales básicos: intoxicación, supresión, modo de uso de la droga y tipo      de vida de la madre, aunque las consecuencias son, en la práctica, indiferenciables.<sup>2,3</sup> Estos 4 mecanismos puedan dar lugar a un variado grupo de enfermedades.  </p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>Dentro de las toxicomanías, se hace mucho énfasis en los efectos que desde      el punto de vista obstétrico tienen los opiáceos, <sup>4</sup> aunque en sentido      general el estudio de la drogodependencia es de gran importancia en el curso      de la gestación,  ya que la mayor parte      de las drogas atraviesan la barrera placentaria y pueden influir sobre la      madre y/o el producto de la concepción ya sea por teratogenicidad, por producir      complicaciones en la madre, o ser      capaz de ocasionar el síndrome de abstinencia en la madre y en el niño, entre otras complicaciones.<sup>2</sup>  </p>   <h4 class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'><span lang=ES-MX :10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>Desarrollo</h4>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>La cocaína es derivada de un arbusto llamado <em>Erithroxilium coca</em>, propio      de las zonas elevadas de los países andinos y otras partes de América (Perú      y Bolivia). Es un tropano, parecido estructuralmente a los alcaloides de las      salanáceas alucinógenas (belladona, beleño, draturas, mandrágoras, etc.),  aunque muy distinto por su acción fisiológica      y psicológica. Su principio activo, la benzoil-metil-ecgónica, fue descubierto      en 1860, empleándose como anestésico local y vasoconstrictor en cirugía de      ORL. Formó parte de vinos y licores y de la fórmula genuina de la coca cola.      Comenzó a utilizarse en la década de 1960 en los EE.UU., y en menos de 20      años pudieron conocerse sus terribles efectos, considerándose actualmente      como una de las drogas más mortíferas y esclavizantes. En su forma habitual      -el clorhidrato de cocaína- no resulta alterado por la luz,  y admite bien casi cualquier temperatura exterior,      pero necesita ambientes secos, pues la humedad del aire hace que se licue.      La cocaína está clasificada dentro del grupo de los psicoestimulantes, conjuntamente      con las anfetaminas y las metilxantinas. Este grupo de drogas, produce, entre      otros efectos, hiperactividad, tendencia a los estados paranoides, midriasis,      HTA, taquicardia, hipertermia, hipertonía y crisis convulsivas.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>En los seres humanos, la proporción de cocaína que se absorbe      y la presentación de efectos adversos,  está      en relación con la vía de utilización, que puede ser endovenosa, intranasal,      inhalada y oral. La cocaína es una base débil que atraviesa las membranas      celulares sin dificultad; por tanto, tras la administración por vía inhalada      o intravenosa, pasa rápidamente al torrente circulatorio y de ahí al cerebro.<sup>5</sup></p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>A los 30 min de su administración se alcanza en el plasma la      concentración máxima. La biodisponibilidad de la cocaína fumada es de un 60-70      %, dependiendo de la habilidad del fumador en el uso del dispositivo de inhalación.<sup>5</sup> Cuando se utiliza por vía oral, la absorción es más lenta y alcanza      las concentraciones máximas a los 60-120 min de la administración. La biodisponibilidad      para la vía oral e intranasal varía en un 30 a un 40 %, teniendo en cuenta      la eliminación por fenómeno de primer paso a través del metabolismo hepático.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>La teoría más común para explicar sus efectos supone que no libera reservas      de ciertos nuevos transmisores, como sucede con las anfetaminas, sino que      impide su reabsorción una vez liberados. Parece activar,  ante todo,       el sistema simpático, al que se atribuye el mantenimiento del organismo      en estado de alerta para hacer frente a cambios externos. En el ámbito sistémico su efecto más notable es la estimulación      del SNC, en el que origina inicialmente sensación de bienestar y euforia,      a veces con disforia, pudiendo producir trastornos de la percepción,       y dando lugar a alucinaciones y conducta psicópata debido a sus propiedades      psicomiméticas. Además, los centros vasomotores y el vómito pueden compartir      estimulación con la consiguiente emesis. La estimulación central cede pronto      el paso a la depresión.</p>   <h6 class=MsoNormal style='text-align:justify'>Complicaciones      obstétricas</h6>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>La cocaína tiene efectos deletéreos sobre el embarazo,  independientemente de la vía de administración.      Dentro de las complicaciones obstétricas se ha señalado una mayor frecuencia      de hematoma retroplacentario debido al efecto vasoconstrictor tan poderoso      que tiene esta droga, una mayor frecuencia también de muerte fetal, prematuridad      e insuficiencia placentaria. También se señala una mayor probabilidad de la      aparición de la HTA inducida por el embarazo.<sup>6</sup> Todos estos factores      aumentan el riesgo de ocurrencia de partos por cesárea. También el vasospasmo      puede aumentar la incidencia de aborto, parto pretérmino y rotura prematura      de membranas.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>Al tener un importante efecto anorexígeno, las madres que la      consumen suelen presentar desnutrición que, como se sabe,  afecta al crecimiento fetal. <span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial; mso-ansi-language:ES-MX'>La presencia de bajo peso, como consecuencia de la combinación      de un parto pretérmino y/o de retraso del crecimiento intrauterino, es frecuente entre los recién nacidos de madres toxicómanas.<sup>7,8      </sup>Existen datos para pensar que el bajo peso no se debe solamente a la      malnutrición; el retraso parece que es debido, principalmente,       a la presencia de un bajo número de células en los tejidos, frente      a un volumen celular y citoplasmático normal, por lo que se trata de recién      nacidos hipoplásicos. En relación con la prematuridad, se combinan la carencia      de un cuidado prenatal adecuado, unido a la alta incidencia de procesos infecciosos      que presentan estas pacientes. La combinación de prematuridad y retardo del      crecimiento fetal darán como resultado alta incidencia de presentaciones viciosas,      lo que puede incrementar también los partos distócicos, fundamentalmente por      cesárea. Los procesos infecciosos como la corioamnionitis o la tromboflebitis      séptica podrían estar relacionados con un aumento de la exposición a agentes      patógenos o, tal vez, con una disminución de la respuesta inmunitaria asociada      con el abuso de sustancias tóxicas.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>Varios estudios indicaron mayor riesgo de anomalías congénitas después      del uso de cocaína en el primer trimestre. El riesgo demuestra una importancia      particular en el caso de los defectos del sistema genitourinario y digestivo;      también se observan características dismórficas y anomalías neurológicas y      de comportamiento, así como también alteraciones del electroencefalograma      al nacimiento.<sup>6</sup></p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>Además de causar anomalías congénitas en el primer trimestre, la cocaína      induce lesiones fetales, tal vez como consecuencia de la insuficiencia vascular.      Hay casos de infarto intestinal con atresia ileal inusal y perforación intestinal.      El infarto de extremidades conduce a la ausencia de dedos,   con una distribución distinta a la de las      anomalías congénitas comunes de las extremidades. Los <span style='font-size:10.0pt;font-family:Arial'>accidentes cerebrovasculares fetales      también han sido señalados.<span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language:ES-MX'> La hemorragia      intrauterina en el sistema nervioso central puede ocasionar quistes porencefálicos.<sup>6      </sup>Hay evidencias menos claras que relacionan el uso de la cocaína con      la microcefalia.</p>   <h6 class=MsoNormal style='text-align:justify'>Complicaciones      médicas</h6>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>El consumo crónico de cocaína favorece el desarrollo de complicaciones      en diversos sistemas,  como son el      sistema nervioso, cardiovascular, respiratorio, metabólico y reproductor.      Puede provocar insomnio, irritabilidad, depresión, fatiga crónica, trastornos      de la concentración y de la memoria, paranoia y cefaleas.<span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial; mso-ansi-language:ES-MX'></p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>Las complicaciones médicas incluyen también procesos infecciosos de diversa      índole, que van desde las hepatitis, las ITS,  incluyendo por supuesto el VIH-SIDA, la endocarditis, miocarditis      y otras, que pueden comprometer el curso normal del embarazo.<sup>9,10</sup>      Otras enfermedades no infecciosas, como la anemia, tienen relación con el      estilo de vida marginal que llevan estas pacientes. También se han descrito      lesiones en el intestino, el hígado y el páncreas que provocan anomalías en      el proceso de absorción. Además, los opiáceos tienen efecto anorexígeno por      inhibición del mecanismo central de control del apetito. Las deficiencias      nutricionales que se presentan en estas gestantes, pueden producir además      neuritis periféricas y convulsiones.<sup>11</sup> También se han descrito  abscesos cerebrales y una dolorosa complicación      que acompaña a cualquier droga administrada en forma inyectable: la ceguera      definitiva.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span style='font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial'>El consumo de drogas por vía parenteral      constituye la vía principal del VIH, siendo estas pacientes candidatas a presentar      esta enfermedad. Tampoco debe olvidarse nunca la posibilidad de muerte por      sobredosis de la droga. Las llamadas sobredosis muchas veces no son más que      las consecuencias de dosis habituales,  o por consumir dosis que el sujeto toleraba      antes de interrumpir por algún tiempo el consumo.<span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'></p>   <h6 class=MsoNormal style='text-align:justify'>Lactancia  </h6>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>La lactancia natural, a pesar de los beneficios inmunológicos, nutricionales      y psicológicos, entre otros, que reporta, está totalmente contraindicada en      madres con consumo de drogas.<sup>12 </sup> Sin embargo, en el caso de la metadona a dosis bajas (20 mg/día)      en tratamientos muy controlados, algunos autores opinan que podría ser útil      para el niño tomar la leche de su madre, <sup>13</sup> pues así, el niño evitaría      la abstinencia aguda de la retirada brusca de la sustancia y, por otra parte,      su madre se beneficiaría mucho de la relación íntima que se produce con su      hijo. Sea como fuere, la decisión de la lactancia debe ser sometida a un análisis      individual en cada caso sopesando ventajas e inconvenientes.</p>   <h6 class=MsoNormal style='text-align:justify'>Complicaciones      médicas neonatales</h6>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>Se ha señalado que dentro de las drogas que provocan una  mayor afectación   al recién nacido se encuentran la heroína y la cocaína,  o el consumo múltiple de ambas.<sup>14</sup>      <span style='font-size:10.0pt;font-family:Arial'>El consumo de drogas      de abuso por las madres gestantes se asocia a un porcentaje elevado de recién      nacidos de bajo peso, prematuridad, síndrome de abstinencia neonatal, infección      vertical por VIH, hepatitis C,  y problemas      sociales y familiares de importancia, entres otras complicaciones.<sup>15,16</sup><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial; mso-ansi-language:ES-MX'> El contagio de otras ITS es un aspecto que no puede      dejar de tenerse en cuenta.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span style='font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial'>Es válido señalar que también se      ha encontrado un aumento de las anomalías cromosómicas en los recién nacidos      de madres adictas, aunque los cambios estructurales no son patognomónicos      del abuso de opiáceos;<sup>17</sup> sin embargo, no se han encontrado diferencias      significativas en cuanto a la incidencia de malformaciones en los hijos de      madres dependientes de la heroína o la metadona, respecto a los hijos de madres      control.<sup>18</sup></p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>La muerte súbita del lactante es una de las causas más frecuentes de mortalidad      infantil después del período neonatal.<sup>19,20</sup><span style='font-size:10.0pt;font-family:Arial'> Estos niños presentan un riesgo mayor      que los niños normales de presentar muerte súbita del lactante (hasta 7 veces      el riesgo de niños normales). Algunos autores discuten si es debido a la exposición      a drogas intraútero,  o al medio social      posterior en el que viven. De cualquier forma, las medidas encaminadas a disminuir      la muerte súbita del lactante deben ser especialmente aconsejadas a sus padres:      dormir en decúbito supino, evitar humo del tabaco, mantener una temperatura      normal, no dormir con los niños en la cama, etc.<sup>21</sup><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial; mso-ansi-language:ES-MX'> Las infecciones respiratorias, la prematuridad, el bajo      nivel socioeconómico y los partos múltiples aumentan aún más su incidencia.</p>   <h6 class=MsoNormal style='text-align:justify'>Características      clínicas y tratamiento a las pacientes</h6>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>El diagnóstico no es difícil en la mayoría de los casos.  En sentido general hay que individualizar cada      paciente.   La conducta de la paciente      adicta, generalmente, suele ser irresponsable,  y esto es aplicable también a los cuidados      prenatales, lo que la hace responsable de muchas complicaciones que pueden      ocurrirle a ella,  al feto y al recién      nacido.<sup>5</sup></p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>En los inicios del embarazo y durante todo su tiempo se requiere de orientación      psiquiátrica y multidisciplinaria en equipo. Resulta muy importante el apoyo      emocional durante este período,  y      en particular después de lograda la abstinencia. El objetivo fundamental es      lograr la abstinencia mientras se prescriben dosis decrecientes de metadona.      La hospitalización se recomienda para poder vigilar los síntomas de abstinencia,      además de poder detectar  otras complicaciones      médicas y obstétricas que hemos señalado, así como corregir el       estado general de la paciente en cuanto a su salud y nutrición.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span style='font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial'>Cuando hay síntomas de abstinencia      la paciente puede estar en posición fetal, quejándose de calambres abdominales,      fotofobia, ansiedad, sudación, náuseas, vómitos y diarreas, lagrimeo y rinorrea.      Los síntomas se alivian rápidamente con preparado oral de metadona (1 mg en      1 mL). La dosis apropiada es de 10 a 20 mL y puede repetirse cada 12 h si      es necesario.<sup>6</sup></p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>El síntoma de abstinencia se observa con frecuencia en el recién nacido;      pues este desarrolla la misma tolerancia que la madre.<span style='font-size:10.0pt;font-family:Arial'> El cese brusco del aporte de algunas      sustancias de abuso al recién nacido en el momento del parto, al cortar el      cordón umbilical, hace que el niño pueda iniciar, en las horas o días siguientes,      un cuadro de deprivación aguda de dichas sustancias.<sup>22</sup></p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>Descrito clásicamente para los opiáceos, actualmente también      se considera el síndrome de abstinencia neonatal para las benzodiacepinas      y para otras drogas. La intensidad de la clínica, su momento de inicio y su      duración, depende de la sustancia o sustancias que la madre haya consumido,      de su patrón de uso, de la cantidad consumida y de la última dosis recibida.      Asimismo, existe cierta variación interpersonal o propia de cada neonato,      tanto para la intensidad como para su inicio y duración.<sup>4</sup></p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>El tiempo de remisión de los síntomas depende del tipo de droga usada por      la madre. La metadona protege al feto durante largo tiempo de los síntomas      de abstinencia que pueden hacerse evidentes hasta varios días después del      parto. Los síntomas son: llanto estridente, irritabilidad, temblores y dificultad      respiratoria. El niño succiona con mucha dificultad, y los vómitos y la diarrea      le provocan deshidratación importante. Es probable que el niño sufra ataques;      y si esos síntomas no se tratan se producirá un desenlace fatal.<sup>23</sup></p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>Si se sospecha síndrome de abstinencia neonatal a sustancias      de abuso debemos realizar una historia dirigida y pormenorizada para preguntar      a la madre por tipo de droga, cantidad, última dosis, modo de empleo, etc.      La determinación de tóxicos en orina y/o meconio pueden ser muy útiles. Este      método diagnóstico ha sido muy discutido desde el punto de vista ético,  y la mayoría de los autores reconocen que puede      realizarse sin permiso de los padres en aquellos niños con sospecha de abstinencia.      Como la duración de la eliminación urinaria de estas sustancias es relativamente      corta, el <em>test</em> solo tendrá valor en las primeras horas de vida. En cualquier      caso, conviene realizar un amplio diagnóstico diferencial con otras enfermedades      neonatales (hipoglucemia, hipocalcemia, infección, hemorragia intracraneal),       que puedan explicar la clínica.<sup>4</sup></p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span style='font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial'>El tratamiento del síndrome de abstinencia      agudo se divide en 2 partes: el tratamiento de soporte no medicamentoso,       y el tratamiento farmacológico. Ambos son complementarios,       y no se debe utilizar el segundo sin haber iniciado el primero. <span style='font-size:10.0pt;font-family:Arial'>El tratamiento inicial o de soporte      consiste en medidas no farmacológicas encaminadas a disminuir la ansiedad      en el niño. Entre estas medidas están la disminución de la estimulación sensorial      al niño, evitándole ruidos y luces intensas, la alimentación con leche hipercalórica      a pequeñas y frecuentes tomas, el acunarlo o mecerlo, evitarle los cambios      de temperatura, etcétera.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span style='font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial'>Como norma general, la decisión sobre      el inicio del tratamiento farmacológico se realizará de forma individual en      cada caso. La mayoría de los recién nacidos reaccionan con 0,1 a 0,2 mg de      elíxir paregórico en forma de tintura de opio alcanforado cada 6 h, aunque      no siempre hace falta una administración regular. El fenobarbital, aunque      no es el mejor tratamiento posible,<sup>4</sup> es también capaz de disminuir      la clínica de irritabilidad del sistema nervioso, pero no tiene efecto sobre      las manifestaciones digestivas. Se utiliza a razón de 5 mg/Kg/día en 2 dosis.      Otros fármacos que han demostrado su eficacia en el tratamiento de los recién      nacidos con síntomas de abstinencia son la clorpromacina en dosis orales de      2,2 mg/kg repartido en 4 dosis,  y      el diazepam (0,5 a 1 mg) IM cada l2 h o más frecuente si es preciso,<sup>6</sup>      aunque se ha señalado que estos están en desuso.<sup>4</sup></p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span style='font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial'>La naloxona, por ejemplo,  está prohibida ya que podría inducir a convulsiones      y a abstinencia aguda; y la clonidina actualmente no se usa.<sup>4</sup>      Aunque es evidente, destacamos que a ningún niño debe  dársele de alta desde el hospital sin haber superado su síndrome      de abstinencia.</p>   <h4 class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=EN-US :10.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: EN-US'>Summary</h4>   <h6 class=MsoNormal style='text-align:justify'><span :10.0pt;font-family:Arial;mso-bidi-font-weight: bold'>Cocaine<span :10.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-weight:bold'>: obstetric, medical and perinatal complications. Clinical characteristics and treatment of these patients<span style='font-size:10.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-weight:bold'><o:p></o:p></h6>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=EN-US style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: EN-US'>A review on the general effects of cocaine and, in particular, on its effects        on  pregnancy and the newborn infant,        was made. Low birth weight, retroplacental hematoma, arterial hypertension        and fetal death, are some of the deleterious effects of this drug on gestation        that were emphazised, among other complications, as well as its negative consequences        for  the product of conception. Considerations        are made on the comprehensive management of these patients.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=EN-US style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: EN-US'><b>Key words:</b> Drug, cocaine, pregnancy, neonate, complications.</p>   <h4 class=MsoNormal style='text-align:justify'><span lang=ES-MX :10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>Referencias bibliográficas</h4>       <!-- ref --><p>1. <span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>Rosas AJ. Uso de las drogas durante el embarazo. En: Ginecología y Obstetricia.        3 ed. México, DF: Méndez Editores; 1995:429-35.       </div>   <!-- ref --><p> 2. Solís Sánchez G, Solís Sánchez JL, Díaz González T. Exposición        prenatal a drogas y efectos en el neonato. 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Nutrition, drugs and their interrelations. <span lang=EN-GB style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-GB'>PA Hea<span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language:ES-MX'>lth 1974;35:3.     </div>   <!-- ref --><p>12. <span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>Giacoia GP, Catz CH. Drogas y contaminantes en la leche maternal. Clin        Perinatol Farmacol 1979; 1: 181-90.     </div>   <!-- ref --><p>13. <span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>Ito S. Drug therapy for breast-feeding women. N Engl J Med 2000; 343:118-26.     </div>   <!-- ref --><p>14. <span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>Martí M, Cabrera JC, Reyes D, Castillo de Vera M, Toledo M, Calvo F. Repercusión        en el neonato de la drogadicción materna. <span style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial'>BSCP <span lang=EN-US style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US'>Can Ped 2001; 25(3):29.       </div>   <!-- ref --><p>15. <span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>Duró P, Cabero L, Casas M. Efectos sobre el embarazo de la adicción a opiáceos.        En: Cabero L, ed. Perinatología II. Barcelona: Salvat ; 1989: 306-32.       </div>   <!-- ref --><p>16. <span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-MX'>Martín Mardomingo MA, Solís SG, Málaga GS, Cuadrillero QC, Pérez MC, Matesanz        Pérez JL. Consumo de drogas durante el embarazo y morbilidad neonatal. Cambios        epidemiológicos en los últimos diez años. 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Fenotiazinas y syndrome        de muerte súbita del la<span lang=ES-MX style='font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language:ES-MX'>ctante. <span style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial'>Pediatrics        1982; 14: 65-6.       </div>   <!-- ref --><p>20. <span style='font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:7.5pt;font-family:Arial'>Viñolas M, Mur A, López MA, Pujals        JM. Resultados perinatales del hijo de madre cocainómana. An Esp Pediatr        1995; 42: 49-51.       </div>   <!-- ref --><p>21. <span lang=EN-GB style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: EN-GB'>Ka<span lang=EN-US style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size: 12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language:EN-US'>ndall SR, Gaines J, Habel L,        Davidson G, Jessop D. Relationship of maternal substance abuse to subsequent        suden infant death syndrome in offspring. 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Aprobado: 15 de mayo de 2005.    <br>     <span style='font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial'>Dr. <i>Miguel Lugones Botell.</i>      Policlínico Universitario “26 de Julio”, municipio Playa, Ciudad de La Habana,      Cuba.    <br> </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=MsoNormal style='text-align:justify'><sup><span style='font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial'><a href="#autor">1 </a></sup><a href="#autor"><span ;font-family:Arial'>Especialista      de  II Grado en Ginecología y Obstetricia.      Profesor Auxiliar. Diplomado en Ginecología de la Infancia y la Adolescencia      y en Investigación sobre Aterosclerosis.     <br>     <sup><span style='font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial'>2 </sup><span ;font-family:Arial'>Especialista      de I Grado en Ginecología y Obstetricia. Profesor. Asistente. Responsable      Municipal del Programa Maternoinfantil en Playa.</a><span style='font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial'><a name="cargo"></a></p>       ]]></body><back>
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