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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El impacto del déficit mental en el ámbito familiar]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Impact of mental deficit on family environment]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Policlínico Docente Ana Betancourt.  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A descriptive and transversal study was made to determine the degree of family repercussion of mental deficit on a total of 106 families, which had members presenting some degree of mental retardation. In all study families it was obvious a determined degree of family repercussion, affecting in high and moderate level all areas included in this situation. Repercussion sense of mental deficit was especially unfavourable for health of 84 % of family nuclei. It was confirmed that depending on increment of mental deficit, repercussion of this event in family environment increase significantly.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Déficit mental]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <h3 align="left"><strong>Trabajos originales</strong></h3> <h2 align="left">El impacto del d&eacute;ficit mental en el &aacute;mbito familiar </h2>     <p align="left"><a href="#autor">V&iacute;ctor T. P&eacute;rez Mart&iacute;nez<span class="superscript">1</span> y Zurama Lorenzo Parra<span class="superscript">2</span></a><a name="cargo"></a> </p> <h4 align="left">RESUMEN </h4>     <p align="justify">Se realiz&oacute; un estudio descriptivo, transversal para determinar el grado de repercusi&oacute;n familiar del d&eacute;ficit mental en un total de 106 familias, las cuales acogen en su seno a pacientes con alg&uacute;n grado de retraso mental. En la totalidad de las familias estudiadas se evidenci&oacute; un determinado grado de repercusi&oacute;n familiar, con afectaci&oacute;n en grados elevado y moderado de todas las &aacute;reas que la conforman. El sentido de la repercusi&oacute;n del d&eacute;ficit mental fue mayoritariamente desfavorable para la salud del 84 % de los n&uacute;cleos familiares. Se comprob&oacute; que en la medida en que se profundiza el d&eacute;ficit mental, la repercusi&oacute;n de este evento en el seno familiar aumenta significativamente. </p>     <p align="justify"><strong>Palabras clave: </strong> D&eacute;ficit mental, repercusi&oacute;n familiar, sentido, desfavorable. </p>     <p align="justify">En Cuba se realiz&oacute; un estudio durante los a&ntilde;os 2001 a 2003 y se calcul&oacute; que el n&uacute;mero de personas con discapacidad en el pa&iacute;s era de 366 864 personas, para una tasa de 3,26 x 100 hab, y fue el retraso mental la entidad que m&aacute;s casos aport&oacute; con un total de 140 489 pacientes, lo que representa el 38,3 %.<span class="superscript">1</span> Hist&oacute;ricamente el retraso mental fue olvidado, tanto socialmente como por la comunidad m&eacute;dica y cient&iacute;fica, y no fue sino despu&eacute;s de la Revoluci&oacute;n Francesa que tomaron auge las medidas para rectificar las injusticias sociales, y fue entonces que se evidenciaron progresivos esfuerzos por tratar, educar, rehabilitar y prevenir este trastorno.<span class="superscript">2</span> </p>     <p align="justify">El t&eacute;rmino <em>d&eacute;ficit mental </em> no expresa solamente una entidad cl&iacute;nica, sino m&aacute;s bien comprende, conceptualmente, un s&iacute;ndrome presente en numerosas entidades, y cuya principal caracter&iacute;stica es el d&eacute;ficit innato o tempranamente adquirido del funcionamiento intelectual. Seg&uacute;n unos, es un estado de desarrollo mental incompleto de tal grado y clase, que quien lo padece, es incapaz de adaptarse por s&iacute; mismo al medio ambiente y a las dem&aacute;s personas, en un sentido tal, que incapacita una existencia independiente, y precisa de control, supervisi&oacute;n y apoyo externo.<span class="superscript">3</span> </p>     <p align="justify">El retraso mental puede considerarse como un problema de orden m&eacute;dico, psiqui&aacute;trico, pedag&oacute;gico o educativo, pero, fundamentalmente, se trata de una problem&aacute;tica socio-familiar. El paciente que sufre un d&eacute;ficit mental es un posible portador de transformaciones familiares.<span class="superscript">4</span> El diagn&oacute;stico de esta enfermedad puede originar una crisis familiar, y fortalecer a algunos n&uacute;cleos o destruir otros, o tambi&eacute;n generar un estado de ansiedad mantenido en cada uno de sus miembros. Constituye un evento paranormativo que genera frecuentemente crisis familiares no transitorias por desorganizaci&oacute;n que desajusta y deteriora la interacci&oacute;n familiar. </p>     <p align="justify">Como toda enfermedad cr&oacute;nica, con la que hay que aprender a convivir, pues una vez establecida, resulta perfectamente tratable y controlable, implica, a menudo, un motivo de distr&eacute;s familiar e individual. La resistencia del ser humano se confronta m&aacute;s all&aacute; de la mera sobrevivencia, particularmente si no hay perspectivas de mejor&iacute;a.<span class="superscript">5 </span></p> <h4 align="left">M&Eacute;TODOS </h4>     <p align="justify">Se realiz&oacute; un estudio descriptivo, transversal que incluy&oacute; a 106 familias, las cuales acogen en su seno a miembros con alg&uacute;n grado de retraso mental. La totalidad de los pacientes con dicho diagn&oacute;stico fue reportada, durante el pasado a&ntilde;o, por el Departamento de Estad&iacute;stica del Policl&iacute;nico Docente “Ana Betancourt” del municipio Playa. </p>     <p align="justify">Todos los integrantes del n&uacute;cleo familiar mayores de 17 a&ntilde;os de edad fueron entrevistados en sus hogares, previo consentimiento informado, durante las visitas de terreno y por personal especializado. Se les aplic&oacute; una encuesta o Instrumento de Repercusi&oacute;n Familiar Global (Gonz&aacute;lez I, Herrera SP. Instrumento de Repercusi&oacute;n Familiar Global [IRFAG] 1989), cuya premisa b&aacute;sica es que las respuestas marcadas en dichos ex&aacute;menes recogieran el consenso familiar, es decir, que el criterio a asumir proviniera de 2 o m&aacute;s miembros participantes activos de la vida cotidiana del grupo familiar. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Seg&uacute;n el grado en que el evento o suceso psicotraumatizante produjo cambios en el seno familiar, se utilizaron los s&iacute;mbolos (+) como favorable, o (-) para indicar el sentido desfavorable de la repercusi&oacute;n. El instrumento consta de 20 &iacute;tems que comprenden las 4 &aacute;reas siguientes: socioecon&oacute;mica, sociopsicol&oacute;gica, funcionamiento familiar y estado de salud de los miembros. La calificaci&oacute;n cuantitativa consisti&oacute; en la suma natural de los valores num&eacute;ricos. Se estableci&oacute; porcentaje para cada &aacute;rea y otro para la repercusi&oacute;n global. Seg&uacute;n la puntuaci&oacute;n obtenida, el grado de repercusi&oacute;n familiar se evalu&oacute; desde: no repercusi&oacute;n (de 1 a 20 puntos), con repercusi&oacute;n leve (de 21 a 40 puntos), moderada (de 41 a 60 puntos), elevada (de 61 a 80 puntos) y severa (de 81 a 100 puntos). </p> <h4 align="justify"><strong>RESULTADOS </strong></h4>     <p align="justify">El grado de repercusi&oacute;n familiar global que predomin&oacute; en el 42,4 % de las familias encuestadas (n=45) fue el elevado, seguido del moderado en un 33,0 % (n=35). A continuaci&oacute;n la repercusi&oacute;n severa en un 17,0 % (n=18) y finalmente, la leve en un 7,6 % de los n&uacute;cleos estudiados (n=8). </p>     <p align="justify">El sentido de la repercusi&oacute;n para la salud familiar del d&eacute;ficit mental fue mayoritariamente desfavorable en 89 familias, que representan el 84,0 %, que result&oacute; favorable solo para 17 n&uacute;cleos familiares encuestados que representaron el 16,0 %, los que consideraron, por consenso, que la discapacidad mental de sus miembros contribuy&oacute; al crecimiento espiritual de los restantes integrantes del n&uacute;cleo, significando as&iacute; un factor propulsor de estilos de vida cualitativamente superiores a los previos. Aspectos como las modificaciones que ocurrieron en el &aacute;mbito de las relaciones afectivas entre los miembros de las familias afectadas, y las responsabilidades desempe&ntilde;adas previamente, resultaron en varios casos reevaluados, sometidos a procesos de clarificaci&oacute;n (focalizaci&oacute;n y an&aacute;lisis de compartimiento), se describieron nuevas escalas de valores, y como resultado, el evento alcanz&oacute; proporciones relevantes, educativas en los or&iacute;genes de superaci&oacute;n positiva de las relaciones interpersonales en el seno familiar. </p>     <p align="justify">La heterogeneidad de las familias evaluadas propici&oacute; la aparici&oacute;n de un amplio espectro de respuestas ante el d&eacute;ficit mental de alguno de sus miembros, no obstante, en nuestro estudio se evidenci&oacute; la afectaci&oacute;n en grados elevado y moderado de todas las &aacute;reas que conforman la Repercusi&oacute;n Familiar Global. </p>     <p align="justify">En el &aacute;rea socioecon&oacute;mica, donde se exploran variables como los recursos econ&oacute;micos y el espacio habitacional, el grado de repercusi&oacute;n que predomin&oacute; fue el moderado, que afect&oacute; al 37,7 % de las familias (n=40), seguido del grado de repercusi&oacute;n elevado en 34 n&uacute;cleos familiares, para un 32,1 %. La gran mayor&iacute;a de estos n&uacute;cleos mostraban bajos ingresos econ&oacute;micos, y la situaci&oacute;n se torn&oacute; precaria con la llegada al seno familiar del miembro discapacitado. El sentido de la repercusi&oacute;n fue mayoritariamente desfavorable en 98 familias, lo que representa un 92,5 %. Solo 8 n&uacute;cleos (7,5 %) califican el sentido de la repercusi&oacute;n como favorable, pues, en alguna medida, el tener un miembro con discapacidad mental, les report&oacute;, gracias a los esfuerzos que realiza nuestro pa&iacute;s, inmerso hace a&ntilde;os en una cruel e injusta crisis econ&oacute;mica, alg&uacute;n beneficio de orden econ&oacute;mico, fuese de ayuda monetaria, habitacional (albergue), vinculaci&oacute;n a comedores obreros, etc&eacute;tera. </p>     <p align="justify">En el &aacute;rea sociopsicol&oacute;gica, donde se exploran variables como la convivencia, la integraci&oacute;n y la participaci&oacute;n social, as&iacute; como el modo de vida familiar, el grado de repercusi&oacute;n que predomin&oacute; en 47 familias (44,3 %) fue el moderado, seguida de la afectaci&oacute;n en grado elevado de 31 n&uacute;cleos familiares que representan un 29,3 %. La repercusi&oacute;n se calific&oacute; como leve por el 15,1 % de las familias (n=16) y como severa por solo el 11,3 % (n=12). En esta &aacute;rea el sentido de la repercusi&oacute;n fue mayormente desfavorable en el 95,3 % de los n&uacute;cleos (n=101), pues muchos de sus miembros con d&eacute;ficit mental se vieron apartados, rechazados y marginados por vecinos, amigos o compa&ntilde;eros de trabajo, por temor a ser objeto de burlas por parte de personas cercanas o conocidas. En otros casos, integrantes de la propia familia, por prejuicios, limitaron progresivamente su vida social. </p>     <p align="justify">En el &aacute;rea de funcionamiento familiar, donde se exploran variables como la cohesi&oacute;n, la comunicaci&oacute;n, la armon&iacute;a y la afectividad familiar, se constat&oacute; que predomin&oacute; el grado de repercusi&oacute;n elevado en un 46,2 % (n=49), seguido de la repercusi&oacute;n moderada en un 36,8 % (n=39). El grado de repercusi&oacute;n leve se present&oacute; en 13 n&uacute;cleos familiares, representando un 12,3 % y el grado de repercusi&oacute;n severa se constat&oacute; solo en 5 familias (4,7 %). En esta &aacute;rea el sentido de la repercusi&oacute;n mostr&oacute; un singular comportamiento, pues justamente en la mitad de nuestras familias la connotaci&oacute;n fue favorable, y se logr&oacute; una compenetraci&oacute;n y ayuda mutuas entre sus miembros. Sin embargo, los restantes 53 n&uacute;cleos (50 %) exhiben un sentido de la repercusi&oacute;n desfavorable, pues muchos de estos pacientes sufren la marginaci&oacute;n por la propia familia, dem&aacute;s parientes y allegados, da&ntilde;&aacute;ndose de manera significativa la comunicaci&oacute;n y los niveles de afecto que gravitan sobre el grupo familiar, otorg&aacute;ndosele al d&eacute;ficit mental un rol desintegrador. </p>     <p align="justify">En el &aacute;rea de estado de salud de los miembros, el grado de repercusi&oacute;n que predomin&oacute; fue el moderado en un 42,4 % (n=45), seguida del grado de repercusi&oacute;n leve en un 38,7 % (n=41). El grado de repercusi&oacute;n elevada se constat&oacute; en un 10,4 % (n=11) y la repercusi&oacute;n severa solo se evidenci&oacute; en un 8,5 % (n=9). Diferentes variables, como la edad de los convivientes, la vulnerabilidad, el grado de tolerancia a las frustraciones, la efectividad de los dispositivos adaptativos, etc., influyeron en tal distribuci&oacute;n, e incluyeron las enfermedades cr&oacute;nicas no transmisibles padecidas por sus miembros y susceptibles de ser descompensadas como eventos psicotraumatizantes, as&iacute; como la presencia de otras entidades nosol&oacute;gicas de marcado car&aacute;cter psicosom&aacute;tico como la &uacute;lcera p&eacute;ptica, la psoriasis, el asma bronquial, etc. No obstante, en dicha &aacute;rea, el sentido de la repercusi&oacute;n result&oacute; mayoritariamente favorable (n=101 familias) y represent&oacute; el 95,3 %. </p>     <p align="justify">El Departamento de Estad&iacute;stica del Policl&iacute;nico Docente “Ana Betancourt” report&oacute; al cierre del pasado a&ntilde;o, bas&aacute;ndose en los datos reflejados en el An&aacute;lisis Integral de la Situaci&oacute;n de Salud (AISS) de dicha &aacute;rea, un total de 106 pacientes con el diagn&oacute;stico de retraso mental (78 adultos y 28 en edad pedi&aacute;trica), distribuidos seg&uacute;n el nivel de profundizaci&oacute;n del d&eacute;ficit de la forma siguiente: </p> <ul>       <li> RM leve: 66 pacientes. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> RM moderado: 29 pacientes. </li>       <li> RM severo: 8 pacientes. </li>       <li> RM profundo: 3 pacientes. </li>     </ul>     <p align="justify">Se constat&oacute; que de los 66 n&uacute;cleos familiares que vivencian el retraso mental leve (RML) de alguno de sus miembros, en 31 de ellos predomin&oacute; el grado de repercusi&oacute;n moderado, lo que representa el 29,3 %. Le contin&uacute;a el grado de repercusi&oacute;n leve en 19 familias (18 %), y finalmente los grados de repercusi&oacute;n elevado y severo que incluyeron cada uno a 8 n&uacute;cleos familiares, lo cual representa el 7,5 % de la muestra para cada caso. </p>     <p align="justify">En las 29 familias que albergan a miembros con retraso mental moderado (RMM), se evidenci&oacute; un nivel afectaci&oacute;n m&aacute;s significativo, ya que en 16 de estos n&uacute;cleos predomin&oacute; un grado de repercusi&oacute;n elevado, que representa un 15,1 %. El grado de repercusi&oacute;n moderado le continu&oacute; en un 8,5 % (n=9), mientras que el grado de repercusi&oacute;n severa se present&oacute; en el 2,8 %. Finalmente, solo en 1 familia se calific&oacute; como leve el grado de repercusi&oacute;n. </p>     <p align="justify">En las 8 familias que poseen alg&uacute;n miembro con retraso mental severo (RMS) se comprob&oacute; que en 5 de ellas predomin&oacute; el grado de repercusi&oacute;n severo, para un 4,7 %, seguido del grado de repercusi&oacute;n elevado en un 1,8 % (n=2). Solo en 1 n&uacute;cleo familiar el grado de repercusi&oacute;n se califica de moderado. </p>     <p align="justify">Las familias que vivencian el retraso mental profundo (RMP) de alguno de sus integrantes calificaron en su totalidad (100 %) el grado de repercusi&oacute;n familiar como severo. </p> <h4 align="justify"><strong>DISCUSI&Oacute;N </strong></h4>     <p align="justify">A pesar de que el d&eacute;ficit mental repercuti&oacute; de manera diferente en las familias estudiadas, prevalecieron mayormente las categor&iacute;as de moderada a severa, lo que traduce en el gran impacto de este evento en el seno familiar, pues altera su normal funcionamiento al decir de <em>G. Coronado.</em><span class="superscript">6</span> </p>     <p align="justify">Es notorio que siempre se evidenci&oacute; un determinado grado de repercusi&oacute;n del d&eacute;ficit mental en el seno de la totalidad de las familias encuestadas, lo que resulta comprensible si valoramos la significaci&oacute;n traum&aacute;tica que de este evento deviene, pues si bien no afecta la estabilidad de la membres&iacute;a en el hogar, s&iacute; desajusta y deteriora marcadamente el equilibrio arm&oacute;nico e interactivo entre los integrantes del n&uacute;cleo familiar, y genera crisis familiares paranormativas por desorganizaci&oacute;n, que no dependen del tr&aacute;nsito de una etapa a otra del ciclo vital familiar, y se derivan del enfrentamiento a eventos con una intensa carga generadora de estr&eacute;s que desestabilizan psicol&oacute;gicamente el grupo familiar, aspecto en el que coincidimos con <em>Florenzano Urz&uacute;a.</em><span class="superscript">7</span> El grado de desorganizaci&oacute;n depender&aacute; de la cohesi&oacute;n previa de la familia, los niveles de afecto que sobre ella graviten, y los roles que desempe&ntilde;an los parientes en sus diferentes &oacute;rdenes de funcionamiento, vale decir educativos, de liderazgo, econ&oacute;micos, etc., y por lo general, promueve la dislocaci&oacute;n de los focos de atenci&oacute;n hacia los individuos afectados, de esta manera, las prioridades laborales, escolares y organizativas preestablecidas, son susceptibles a la desorganizaci&oacute;n de manera dram&aacute;tica en un gran por ciento de los casos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Es conocido que toda enfermedad cr&oacute;nica y/o discapacidad conduce a una alteraci&oacute;n del equilibrio familiar, donde los integrantes reaccionan de la forma menos traum&aacute;tica y dif&iacute;cil para cada cual. Esto conlleva, frecuentemente, a que en un momento en que las relaciones abiertas ser&iacute;an las m&aacute;s factibles para solucionar la crisis, la familia se muestre incapaz de manejar exitosamente la condici&oacute;n deficitaria o de discapacidad de uno de sus miembros, la cual suele transitar por diferentes estadios psicol&oacute;gicos: negaci&oacute;n, aceptaci&oacute;n y depresi&oacute;n, aspectos que han sido se&ntilde;alados por <em>P&eacute;rez Gonz&aacute;lez E </em> (P&eacute;rez Gonz&aacute;lez E. La familia en el proceso salud-enfermedad. Trabajo para optar por el t&iacute;tulo de Especialista en Psicolog&iacute;a de la Salud. Ciudad de La Habana, 1997). </p>     <p align="justify">En la medida que una familia sea m&aacute;s unida, madura, interactuante en sentido de la positividad, tendiente al equilibrio y la armon&iacute;a, cooperadora e inteligente, sus capacidades adaptativas y la flexibilidad que devenga de ellas, permitir&aacute; con m&aacute;s &eacute;xito, que su nivel de aceptaci&oacute;n ante las frustraciones existenciales mejore; afrontar tales contingencias con una &oacute;ptica m&aacute;s realista, as&iacute; como la recuperaci&oacute;n al inevitable sufrimiento, de manera que se restablezca y reestructure la convivencia familiar en la situaci&oacute;n nueva, en un sentido positivo y creador. </p>     <p align="justify">Coincidiendo con el estudio realizado por <em>Ballester Olivera </em> (Ballester Olivera P. Prevalencia de retraso mental en un &aacute;rea de salud. Trabajo para optar por el t&iacute;tulo de Especialista de I Grado de Psiquiatr&iacute;a. Ciudad de La Habana, 1980), quien arrib&oacute; a conclusiones similares a las nuestras, el d&eacute;ficit mental exhibi&oacute; mayoritariamente una connotaci&oacute;n negativa, lo cual se explica por su alto potencial traum&aacute;tico. Autores como <em>Herrero Morales </em> (Herrero Morales D. Las crisis familiares. Su repercusi&oacute;n e importancia para la familia. Trabajo para optar por el t&iacute;tulo de Especialista de I Grado de Medicina General Integral. Ciudad de La Habana, 1999.p.22-8) reportan tambi&eacute;n el car&aacute;cter negativo sobre el funcionamiento familiar de algunos sucesos como la enfermedad psiqui&aacute;trica de alg&uacute;n miembro, la muerte no esperada de un familiar, y el intento suicida, entre otros. </p>     <p align="justify">En cuanto a los resultados que refleja el &aacute;rea socioecon&oacute;mica, coincidimos con numerosos autores, <span class="superscript">2,5</span> al plantear que cuando existen dificultades de esta naturaleza, las probabilidades de hacer frente satisfactoriamente a una enfermedad cr&oacute;nica son menores. A resultados similares a los nuestros, en el &aacute;mbito del &aacute;rea sociopsicol&oacute;gica, lleg&oacute; <em>Costa Gonz&aacute;lez </em> (Costa E. Retraso mental como evento paranormativo y su repercusi&oacute;n en la familia. Trabajo para optar por el T&iacute;tulo de Especialista de I Grado de Medicina General Integral. Ciudad de La Habana, 2000), quien realiz&oacute; una investigaci&oacute;n que incluy&oacute; a 107 discapacitados mentales y describi&oacute; los siguientes resultados en dicha &aacute;rea: </p> <ul>       <li> Escasa comunicaci&oacute;n con el deficiente mental. </li>       <li> Insuficiente atenci&oacute;n familiar y comunitaria. </li>       <li> Pobre nivel de sensibilidad sociofamiliar con la condici&oacute;n de discapacitado mental, e importante marginaci&oacute;n y aislamiento. </li>     </ul>     <p align="justify">A importantes resultados, muy similares a los nuestros, en el &aacute;mbito del &aacute;rea de funcionamiento familiar, lleg&oacute; <em>L&oacute;pez Carballoso </em> (L&oacute;pez A. Impacto familiar del retraso mental. Trabajo presentado en la Jornada de Medicina Familiar del Policl&iacute;nico Rampa, 1999). Tambi&eacute;n <em>Otero Ojeda</em><span class="superscript">8 </span>hace un an&aacute;lisis en cuanto a las alteraciones de la din&aacute;mica familiar derivadas de sentimientos de culpa, autorreproches, e incluso, de inculpar o responsabilizar al otro c&oacute;nyuge por la “desgracia” o “maldici&oacute;n” que representa tener un hijo con d&eacute;ficit mental. Para que la interacci&oacute;n entre los miembros de una familia sea lo m&aacute;s adecuada posible, es necesario que el sistema familiar sea capaz de, unido como grupo, enfrentar las crisis, expresar los afectos, permitir el crecimiento individual de sus miembros y producir el intercambio o interacci&oacute;n constante entre ellos, respet&aacute;ndose la autonom&iacute;a y el espacio del otro, la comunicaci&oacute;n deber&aacute; ser clara y directa, las funciones de sus miembros estar&aacute;n bien establecidas, as&iacute; como sus responsabilidades, y predominar&aacute; entonces la flexibilidad del sistema. </p>     <p align="justify"><em>Mart&iacute;nez Rubio</em><span class="superscript">9</span> en una investigaci&oacute;n sobre pacientes discapacitados, coincide con nosotros al plantear que, en la medida que el grado de profundidad del retraso mental es mayor, el impacto sobre la familia de este d&eacute;ficit tambi&eacute;n aumenta significativamente, pues se agravan los trastornos del desarrollo ps&iacute;quico, motor y del lenguaje, y por lo tanto, se hace en extremo dif&iacute;cil el manejo y cuidado del paciente. </p> <h4 align="justify"><strong>CONCLUSIONES </strong></h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En la totalidad de las familias estudiadas se evidenci&oacute; un determinado grado de repercusi&oacute;n familiar, generado por las crisis vivenciadas en dichos n&uacute;cleos, originadas por el d&eacute;ficit mental de alguno de sus miembros. El sentido de la repercusi&oacute;n del comportamiento suicida fue mayoritariamente desfavorable (n=89 familias) para la salud del 84 % de los n&uacute;cleos familiares, con un predominio negativo en todas sus &aacute;reas. </p>     <p align="justify">Con excepci&oacute;n del &aacute;rea de funcionamiento familiar, que exhibi&oacute; un grado de repercusi&oacute;n familiar predominantemente elevado (46,2 %), por lo que fue el &aacute;rea de mayor afectaci&oacute;n, las restantes se afectaron por igual (con un grado de repercusi&oacute;n familiar predominantemente moderado). El grado de repercusi&oacute;n familiar es mayor en la medida que se profundiza el d&eacute;ficit mental del paciente. </p> <h4 align="justify"><strong>RECOMENDACI&Oacute;N </strong></h4>     <p align="justify">Adiestrar a nuestros m&eacute;dicos y enfermeras de la atenci&oacute;n primaria en la aplicaci&oacute;n de este &uacute;til instrumento psicol&oacute;gico, cuyo valor indagativo permite profundizar en el conocimiento de la din&aacute;mica familiar de pacientes con discapacidad mental. </p> <h4>summary</h4> <h6>Impact of mental deficit on family environment </h6>     <p align="justify">A descriptive and transversal study was made to determine the degree of family repercussion of mental deficit on a total of 106 families, which had members presenting some degree of mental retardation. In all study families it was obvious a determined degree of family repercussion, affecting in high and moderate level all areas included in this situation. Repercussion sense of mental deficit was especially unfavourable for health of 84 % of family nuclei. It was confirmed that depending on increment of mental deficit, repercussion of this event in family environment increase significantly. </p>     <p align="justify"><strong>Key words:</strong> Mental deficit, family repercussion, sense, unfavourable. </p> <h4 align="justify"><strong>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS </strong></h4>     <!-- ref --><p> 1. Cuba. MINSAP. Direcci&oacute;n Nacional de Estad&iacute;stica. Anuario    Estad&iacute;stico. La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas; 2003. <!-- ref --><p> 2. Hagberg B, Kyllerman M. Epidemiology of mental retardation; a Swedish survery.    Brain Dev. 2000;183(5):441-9. <!-- ref --><p> 3. Lao JI. Acercamiento diagn&oacute;stico y asesoramiento gen&eacute;tico    en el retraso mental. Rev Neurol. 2001;33:15-65. <!-- ref --><p> 4. Ojembarrena ME, Fern&aacute;ndez de Pinedo MR, Gorostiza GE, Lafuente MP,    Lizarraga AMA. Fracaso escolar en adolescentes y factores sanitarios asociados.    An Pediat. 2002;56(5):416-24. <!-- ref --><p> 5. Fern&aacute;ndez Jaen A, Calleja-P&eacute;rez B. Retraso mental desde la    atenci&oacute;n primaria. Rev Cubana Med Gen Integr. 2000;39(4):141-6. <!-- ref --><p> 6. Coronado G. La educaci&oacute;n y la familia en el deficiente mental. M&eacute;xico:    Editorial Continental; 1998. <!-- ref --><p> 7. Florenzano Urz&uacute;a R. Familia y salud de los j&oacute;venes. Santiago    de Chile: Ediciones Universidad Cat&oacute;lica de Chile; 1998.p.89-117. <!-- ref --><p> 8. Otero Ojeda A. Retraso mental. Aspectos sociales. Revista Hospital Psiqui&aacute;trico    de La Habana. 1988;XIX(4):684. <!-- ref --><p> 9. Mart&iacute;nez Rubio S, Alfonso C&aacute;rdenas T. Sobre el perfeccionamiento    de los centros de diagn&oacute;stico y orientaci&oacute;n. La Habana: Editorial    de Libros para la Educaci&oacute;n; 1989.p.25-97. <p align="justify">Recibido: 17 de enero de 2007. &nbsp;&nbsp;&nbsp;Aprobado: 5 de febrero de 2007.     <br> Dr. <em>V&iacute;ctor T. P&eacute;rez Mart&iacute;nez. </em> Calle H # 360 apto. 14, entre 15 y 17, municipio Plaza, Ciudad de La Habana, Cuba. </p>     <p align="justify"><span class="superscript"><strong><a href="#cargo">1</a></strong></span><a href="#cargo">Especialista de II Grado en Medicina General Integral y de I Grado en Psiquiatr&iacute;a. Profesor Auxiliar del Policl&iacute;nico Docente “Ana Betancourt”. M&aacute;ster en Longevidad Satisfactoria.     <br>   <span class="superscript"><strong>2</strong></span>Especialista de I Grado en Medicina General Integral.</a><a name="autor"></a> </p>      ]]></body><back>
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