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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La justicia: ese sol del mundo moral]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Prompted to make reflections with the rest of the teaching staff of "General Calixto García" Faculty of Medicine, the author of this paper presents a simple work of information collection about the great Cuban educator José de la Luz y Caballero that she had conducted about a year ago to give a pre-congress course in the holding of Medical Education´98 event. The brief and simple research work is an invitation to make reflections on and take actions on the basis of the assimilation of the Cuban educator´s experience that can keep their validity if today´s professors adapt them to the new times.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Facultad de Ciencias Médicas “General Calixto García”. Departamento de Salud    Pública </p> <h2>La justicia, ese sol del mundo moral </h2>     <p><a href="#cargo"><i>Dra. María del Carmen Amaro Cano<span class="superscript">1</span></i><span class="superscript">    </span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p>     <p>Antes quisiera yo ver desplomadas, no digo las instituciones de los hombres,    sino las estrellas todas del firmamento, que ver caer del pecho humano el sentimiento    de justicia, ese sol del mundo moral.</p>     <p> José de la Luz y Caballero </p> <h4>Resumen </h4>     <p>Convocada a la reflexión, junto al resto de los profesores integrantes del    claustro de la Facultad de Ciencias Médicas “General Calixto García”, la autora    recurre a un modesto trabajo de recopilación que había realizado hace poco más    de un año, para la impartición de un curso pre-Congreso en Educación Médica/98,    sobre el gran educador cubano José de la Luz y Caballero. El breve y sencillo    trabajo es una invitación a la reflexión y a la acción, a partir de la asimilación    de las experiencias lucistas que pueden mantener su vigencia si los actuales    maestros las adecuan a los nuevos tiempos. </p>     <p>DeCS: BIOETICA; EDUCACION/historia; PERSONAJES; EDUCACION MEDICA. </p>     <p>La reciente celebración del cláustro de la histórica facultad que tiene su    sede en el también histórico hospital que lleva el nombe del insigne mambí “Calixto    García Íñiguez” -donde muchos de los actuales profesores nacimos y crecimos    a la sombra de destacadísimas personalidades de la medicina cubana que supieron    ponerse a la altura de su tiempo-, me hicieron buscar este trabajo de recopilación    acerca de los aspectos más relevantes de un gran hijo de Cuba, excelente educador,    formador de patriotas y científicos, que hice para el curso pre-Congreso de    Educación Médica/98, hace ya poco más de un año, y que creo pudiera servirnos    a todos, no sólo para la reflexión profunda acerca de la importancia del trabajo    político-ideológico vinculado indisolublemente a la educación científica y humanística    de las ciencias médicas, sino, fundamentalmente para poner en práctica métodos    que fueron ya probadamente exitosos, precisamente porque se atemperaron a la    realidad concreta que vivía el país.</p>     <p> Estoy firmemente convencida de que de eso se trata, de hacer más que decir,    y decir lo que verdaderamente se piensa, y, sobre todo, pensar bien lo que se    va a decir, porque todo lo que digamos tiene que estar coherentemente materializado    en nuestras acciones; pero no sólo en los momentos extraordinarios de nuestra    vida profesional o ciudadana, sino en todos aquellos pequeños momentos que llenan    nuestra vida cotidiana. Convertirnos en paradigmas de nuestros estudiantes,    ese es el reto. He aquí cómo puede lograrse. ¡Imitemos su ejemplo! </p> <h4>La vocación de maestro </h4>     <p>José de la Luz y Caballero nació el 11 de julio de 1800, hijo de una familia    criolla que descendía de la aristocracia de la colonia. Don Antonio, su bisabuelo    paterno, hizo el muelle que lleva su apellido y dio nombre a la calle de Luz.    Al parecer, don José Cipriano, el abuelo de Luz, no resultó un eficiente administrador    de los bienes familiares y ello trajo por consecuencia que, a su muerte, la    familia se enfrentó a serias dificultades monetarias. Así, don Antonio José    María, padre de José de La Luz, procedía ya de una familia “venida a menos”.    No obstante, se casó con Manuela Teresa de Jesús Caballero, hija de una familia    aburguesada. De esta unión nacieron nueve hijos, tres varones y seis hembras.</p>     <p> La familia Luz-Caballero contó, durante algún tiempo, con una buena posición    económica, derivada fundamentalmente de los negocios emprendidos por el cabeza    de familia; sin embargo, a su muerte, la familia sufrió grandes dificultades    económicas. Doña Manuela, al quedar viuda, asumió las riendas del hogar, tanto    de los asuntos económicos como de la formación de sus hijos. En esta última    tarea fue ayudada por su tío, el padre José Agustín Caballero. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>José de la Luz, ya a los doce años, estudiaba latín y filosofía en el convento    de San Francisco (donde años más tarde se ubicaría la Academia de Ciencias Médicas,    Físicas y Naturales de La Habana, fundada por el eminente cirujano Nicolás José    Gutiérrez, alumno destacado del doctor Tomás Romay y Chacón). Posteriormente    ingresaría en la Real y Pontificia Universidad de San Jerónimo de La Habana,    para alcanzar el grado de bachiller en filosofía, en 1817.<span class="superscript">1    </span></p>     <p>La influencia de su medio familiar, principalmente de su madre y su tío, le    hicieron acceder a los deseos de éstos de convertirse en sacerdote. En cumplimiento    de estas aspiraciones ingresó en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio,    donde se graduó de bachiller en Leyes. Ya en esta época había comprendido que    no tenía vocación religiosa. De manera autodidacta logró dominar varios idiomas:    inglés, francés, italiano y alemán; e incluso leer bien el ruso. Tenía poco    más de treinta años cuando recibió su título de abogado en la Audiencia de Puerto    Príncipe; pero desistió de ejercer esta profesión, aunque podía lograr una rica    e influyente clientela. </p> <h4>La formación de su personalidad bajo la influencia de una figura paradigmática  </h4>     <p>En la formación del pensamiento filosófico y ético de Luz y Caballero ejerció    fundamental influencia el Seminario de San Carlos, pues allí conoció las luchas    de su tío José Agustín y del presbítero Félix Varela, contra el escolasticismo    imperante, para poder desarrollar la filosofía moderna. No caben dudas acerca    del impacto de la enseñanza patriótica de Varela, su vehemente y apasionado    magisterio social, en las concepciones filosóficas y sociopolíticas del joven    Luz. </p>     <p>Luz vivió fundamentalmente de su trabajo como maestro. Desempeñó temporalmente,    durante dos años (1824-1826), la Cátedra de Filosofía del Seminario de San Carlos,    cuando fue designado por el obispo Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa,    dados sus méritos de estudiante, para sustituir a José Antonio Saco en su labor    docente. En la propia apertura de su primer curso como maestro, el joven profesor    de Filosofía se declaró en contra de la escolástica y precisó que Varela constituía    su guía para la acción como maestro.<span class="superscript">2 </span></p>     <p>Luz aspiraba a transformar la concepción del mundo de sus alumnos, mediante    la enseñanza de la filosofía y las ciencias modernas. Inició así un camino que    lo convirtió en el continuador indiscutido de la obra valeriana, tanto en el    orden filosófico como educacional. Durante estos años dirigió su trabajo a enseñar    a sus discípulos a observar, a analizar, y planteó la duda como método de conocimiento.</p>     <p> Paralelamente a su gestión docente, Luz realizaba estudios de medicina; pero    su actividad intelectual era tan intensa que comenzó a sufrir una seria afectación    nerviosa, por eso no pudo continuar el tercer curso. Los médicos, entre los    cuales estaba quien sería posteriormente su suegro, el doctor Thomas Romay,    le aconsejaron un período de descanso. </p>     <p>Luz salió en el mes de mayo de 1828 rumbo a Estados Unidos de Norteamérica    y Europa occidental, por donde viajó durante tres años. A pesar de su precario    estado de salud, se propuso como objetivos del viaje el perfeccionar sus concepciones    filosóficas, profundizar en el conocimiento de las ciencias físico-químicas    y enriquecer en general su acervo cultural, recopilando experiencias para ponerlas    al servicio de su Patria. </p> <h4>José de la Luz, hijo de Cuba </h4>     <p>Para cumplimentar sus objetivos realizó por doquier una intensa actividad científica    y cultural. Su participación en tertulias, conferencias, críticas literarias,    visitas a centros educacionales, bibliotecas y museos, le permitió entablar    relaciones con distinguidos intelectuales europeos y norteamericanos que le    abrumaron con invitaciones para permanecer en sus países, invitaciones que Luz    declinó gentilmente, por entender que su deber estaba en Cuba. En Inglaterra    le publicaron algunos trabajos que firmó como “José de la Luz, hijo de Cuba”.</p>     <p> Luz conoció lo más avanzado del pensamiento y de la experiencia pedagógica    del mundo capitalista y demostró fehacientemente que fue uno de los educadores    latinoamericanos de más dominio sobre las corrientes pedagógicas más progresistas    de su época. </p>     <p>Cuando José de la Luz arribó a Cuba, de regreso de su viaje, en 1831, tenía    la convicción de que la escuela cubana tenía que formar hombres y no farsantes.    Únicamente así, pensaba, podría salvarse la Patria. Se hacía necesario, pues,    renovar la enseñanza y formar maestros capaces de acometer con éxito la tarea    de educar. Toda la actividad que desarrolló a partir de ese momento demuestra,    sin lugar a dudas, ese propósito. Desplegó una labor intensa y multifacética.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El núcleo del pensamiento pedagógico lucista lo constituye la enseñanza elemental,    puesto que para él la educación primaria era la piedra angular del edificio.    Sabía que en ella estaba el futuro de la Patria. No fue casual que de las aulas    del colegio “El Salvador” salieran patriotas como Manuel Sanguily, y cubanos    destacados por su saber y valores ciudadanos como Piñeyro y otros. </p>     <p>Luz reconoció la labor desarrollada por la sección de Educación de la Sociedad    Económica de Amigos del País y la actividad escolar desplegada en los colegios    San Cristóbal y San Fernando; pero criticó la tendencia de las familias “bien”    de enviar a sus hijos a estudiar al extranjero. Para él, la educación del niño    lejos de la patria causaba pérdidas irreparables (olvido del idioma nativo,    desamor a la patria y debilitamiento de los vínculos familiares), no así el    sistema de hacer viajar a los jóvenes para completar sus estudios y prepararlos    para la vida.<span class="superscript">2</span> </p>     <p>Luz propuso reformar la enseñanza desde la escuela primaria hasta la universidad.    Censuró la ausencia de sistematicidad en el trabajo didáctico con los alumnos,    que provocaba la falta de interés por el estudio en el alumnado; el divorcio    entre la teoría y la práctica; y la utilización de medios de enseñanza caducos,    entre otros. Planteó, como vías de solución, las siguientes: </p> <ul>       <li> Adecuar el contenido de la enseñanza a las necesidades del país. </li>       <li> Proporcionar a la enseñanza un carácter práctico. </li>       <li> Vincular la teoría y la práctica. </li>       <li> Elevar la calidad de los maestros. </li>     </ul>     <p>Poco tiempo después de su regreso a la patria, en 1832, Luz fue invitado por    don Antonio Casas a ocupar el cargo de Director Literario del Colegio San Cristóbal,    conocido por Carraguao, por el barrio donde se encontraba enclavado. Era el    mejor centro de enseñanza laica de la capital, al que asistían los hijos de    las familias ricas.</p> <h4> Educación patriótica dirigida por “el alma de la escuela” </h4>     <p>Para Luz el alma de la escuela era el maestro. Por eso realizó un destacado    trabajo metodológico -que incluyó observación y discusión de las clases que    Luz daba en el nivel primario- para adiestrarlos en el empleo de los métodos    de enseñanza que introdujo en el plantel. Continuó la educación patriótica iniciada    por Varela, y fomentó el estudio de obras literarias cubanas que permitían exaltar    los méritos de nuestros hombres y la belleza de nuestros campos. Todo esto contribuía    al desarrollo de la conciencia nacional. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Explicaba a los maestros que la actividad del estudio influía en la formación    de costumbres y conceptos morales y se esforzó en hacerles comprender la necesidad    de educar los sentimientos, la sensibilidad humana. Sin sentimientos -afirmó-    no había motivos para el pensamiento ni para la acción. </p>     <p>Luz escribió un libro de lectura graduada para ejercitar el método explicativo    que incluía lecturas dirigidas a formar en los niños costumbres y valores morales    universales: la sencillez, la sinceridad, el amor al trabajo, el respeto a los    mayores, el sentido del deber, etcétera. </p>     <p>También creó un curso de filosofía, incorporado a la Universidad, que se hizo    famoso. Por su esmerada labor pedagógica, Luz fue ascendido a director General    del centro cuando Casas enfermó. Luz fue un gran creador, y se mantuvo siempre    vinculado directamente al trabajo docente en la enseñanza primaria. </p>     <p>Paralelamente a su labor como maestro, Luz desplegó una amplia actividad, desde    su trinchera de combate, dirigida a lo que era el objetivo de su vida: la pros-peridad    de su amada Patria. Fungió como inspector de escuela, tarea encomendada por    la sección de Educación de la Sociedad Económica de Amigos del País; polemizó,    a través de la prensa, sobre problemas educacionales; propuso la creación de    un instituto de orientación politécnica y de una Escuela Normal para formar    maestros, según un plan inspirado en una experiencia alemana, pero ajustado    a la necesidad cubana. </p>     <p>Cuando comenzó a actuar en la vida pública cubana ya existían algunas experiencias    negativas de la lucha abierta contra España. Aunque Varela seguía erguido contra    la metrópoli, el escepticismo acerca de las reales posibilidades cercanas de    independencia le corroía su espíritu y ello era trasmitido a sus alumnos a través    del reiterado consejo de la cautela. Esta frustración de Varela en el desarrollo    de la actividad independentista influyó negativamente en el espíritu de Luz,    quien llegó a la convicción de que, hasta tanto los cubanos no adquirieran la    preparación necesaria para la vida ciudadana, no debían precipitarse los acontecimientos.</p>     <p> Luz compartió, en lo fundamental, las ideas sociopolíticas de José Antonio    Saco, con quien participó en la fundación de la Revista Bimestre Cubana y en    la creación de la Academia Cubana de Literatura. Sustituyó a Saco como líder    de los jóvenes ilustrados cuando aquél se vio obligado a partir al destierro.    Una profunda y leal amistad les unió hasta la muerte.<span class="superscript">3</span>  </p>     <p>El pensamiento político de Luz puede enmarcarse dentro de un reformismo evolutivo.    Mientras Arango y Parreño, por ejemplo, pedía reformas que permitieran el mantenimiento    del colonialismo español, Luz, como otros cubanos de la época, luchaba por las    reformas como parte de un proceso que pudiera conducir a la plena independencia.    Las formas de lucha fundamentales utilizadas por Luz para contribuir a este    proceso, se centraron fundamentalmente en las esferas filosóficas y pedagógicas,    ambas en estrecha relación. Don Pepe cooperó en la divulgación de las ideas    de Varela, a quien consideró siempre su “maestro”. </p>     <p>La tradición filosófica que provenía del padre José Agustín Caballero y del    presbítero Félix Varela, encontró en José de la Luz un continuador de mérito.  </p>     <p>La metodología de Luz era continuación de las ideas avanzadas de Bacon, a quien    Marx consideró el padre del materialismo inglés y de la ciencia experimental.    Según Luz, la historia demostraba que todos los pueblos comenzaron el conocimiento    por lo real y concreto. Desarrolló en su metodología la idea de la unidad de    los métodos empíricos y teóricos en el conocimiento. Por otra parte, expresó    que el surgimiento de la ciencias estaba condicionado por las necesidades vitales    del hombre y, por tanto, la ciencia debía, por su misión social, contribuir    al perfeccionamiento del hombre, al mejoramiento de su vida, tanto en el plano    material como moral. </p>     <p>Acerca del problema de la esclavitud, aunque Luz fue un militante activo contra    la trata, no combatió la esclavitud de forma sistemática y fuerte en el terreno    de los hechos, aunque sí en el de las teorías. Luz definió, en muchos de sus    aforismos, su posición de clase al fustigar fuertemente a los grandes propietarios;    para él, los ricos eran como los metales, difíciles de derretir.<span class="superscript">4    </span></p> <h4>Las convicciones morales del maestro y su decisiva influencia en los alumnos</h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Luz era un hombre que actuaba movido por firmes convicciones personales, morales.    Algunos han impugnado a Luz el haber heredado y sostenido los esclavos que testó    a su muerte; pero no hay prueba alguna de que tuviera esclavos para su servicio    personal y sin embargo, existen pruebas irrefutables de que no los tuvo en el    colegio que fundó. </p>     <p>Luz fue en su época un moralista activo; encontró en ese combate una senda    para formar, en la juventud, valores morales que se declaraban abiertamente    como antiburgueses en su proyección contra el individualismo y la falta de solidaridad    entre los cubanos. Para él, la fraternidad humana era sinónimo de amor, igualdad    y justicia entre los hombres. Para Luz, el sentimiento de justicia era el sol    del mundo moral; quien veía en silencio una injusticia -afirmó- se convertía    en cómplice de ella. </p>     <p>El hombre, según palabras de Luz, debía pensar para obrar; pero también para    no obrar. Por otra parte, confesar la propia falta era, para él, la mayor de    las grandezas. Combatió la indiferencia, el egoísmo y la envidia como rasgos    negativos de la personalidad. Consecuentemente con estos principios y valores    morales, rechazó honores personales y cargos públicos que, aunque le proporcionarían    ventajas materiales significativas, le apartarían de su misión social. </p>     <p>A medida que la personalidad de Luz se iba convirtiendo en símbolo para los    cubanos, algunos ideólogos burgueses pretendieron convertirlo en un católico    activo, quien en realidad, a partir de su renuncia a su carrera sacerdotal,    no visitó más la iglesia excepto cuando se casó con Mariana, la hija del doctor    Thomás Romay y Chacón, en 1833, o cuando asistió a bodas de sus amigos o al    bautizo de algún niño. Al momento de su muerte, según testimonios de Sanguily,    Zayas y Mestre, entre otros, Don Pepe rechazó firmemente los auxilios religiosos.    Refuerza este testimonio el hecho de que el colegio de los jesuitas fue el único    que no cerró sus puertas con motivo de su deceso y funerales. </p> <h4>Las charlas sabatinas </h4>     <p>Luz fue director del colegio hasta que falleció. Insistía en que para poder    dirigir y criticar a un maestro, para formar a los alumnos, el director de escuela    tenía que vincularse directamente a la docencia, ser un buen maestro. El estilo    de educar de Luz se caracterizaba por poner especial énfasis en la educación    moral, ya que la consideraba el principio vital que debía presidir la escuela    cubana. Su mayor logro en la utilización de los métodos de educación estuvo,    quizás, en las charlas éticas que se desarrollaron en el colegio “El Salvador”    y que identificó como “charlas sabatinas”. A ellas asistían tanto alumnos como    profesores pero, además, los trabajadores de la escuela y muchos vecinos del    barrio donde estaba enclavada ésta (Calzada del Cerro), y así extendió su labor    educativa hasta la comunidad. </p>     <p>Estas charlas, según sus alumnos Sanguliy y Piñeyro, constituían su “verdadera    cátedra”, aunque era capaz, y lo realizó en innumerables ocasiones, de sustituir    con eficiencia a un maestro de matemática, de física, de historia natural o    de cualquier otra asignatura. Según testimonios de Sanguily y de Piñeyro, imitar    a don Pepe era la aspiración de aquella generación que a su vera se formaba.    Y fue ese mismo Sanguily, su discípulo, quien ante el hecho prácticamente consumado    de la I Intervención Norteamericana en nuestra Patria dijera premonitoriamente:    “... cuando oigo decir al yanqui: Viva Cuba Libre, me parece estar escuchándole    decir: Viva Cuba Sajona, Viva Cuba norteamericana”. </p>     <p>José de la Luz, a través de su labor como maestro y director, enseñó a los    alumnos a preferir incondicionalmente la justicia antes que el éxito y la fortuna    -que eran los valores de la clase dominante de la época. El amor a la justicia,    a la Patria, al trabajo, a la familia, a los amigos, a la vida, tuvo en Luz    una honda significación. </p>     <p>De Luz, dijo Varela, que era inmejorable hijo y amigo. Y es que para Luz, la    amistad “fuerte, sincera y valiente” era un sentimiento que hacía hombre al    hombre. Don Pepe fue para Martí, “el silencioso fundador”, el “sembrador de    hombres”. Carlos Rafael Rodríguez lo identifica como “el educador de los privilegiados,    el maestro de la burguesía, inquietador de conciencias”, y señala, además, que    “hay en toda su existencia la marca del decoro y la dignidad patriótica”.<span class="superscript">5    </span></p>     <p>José de la Luz y Caballero fue el pedagogo cubano más notable del siglo xix.    Abrió el camino de la verdad científica y despertó el entusiasmo por ella. Hizo    interesantes y valiosas indicaciones para la enseñanza de la historia. Consideró    que el contenido de esta disciplina era, principalmente, político y moral. Consideró    necesario enseñar al niño a analizar los aspectos positivos y negativos cuando    estudiaban una biografía o hecho histórico. Insistió en la necesidad de establecer    las relaciones entre los hechos históricos, analizando el porqué de las cosas.  </p> <h4>¿Qué mejores conclusiones que el ejemplo de la vida de un maestro, dedicada    a preparar para la vida a sus discípulos? </h4>     <p>La esencia de la educación era, para Luz, preparar al niño para la vida ciudadana,    para ser útil a la Patria, a la sociedad, a la familia y a sí mismo. Para lograrlo,    la enseñanza -que consideró un proceso- debía proporcionar a los niños y jóvenes,    no sólo instrucción sino también convicciones morales, ideológicas, patrióticas;    amor y respeto hacia la belleza en sus diversas manifestaciones; una conducta    culta; hábitos higiénicos. De hecho, Luz reconoció y fundamentó el carácter    educativo de la enseñanza y la función ejemplificante del maestro. Instruir    puede cualquiera -decía Luz-, educar, sólo quien sea un Evangelio vivo. Para    Luz, el maestro tenía que ser el más moral de todos los ciudadanos porque él    era el alma del sistema de educación. El director tenía que constituir un ejemplo    para todos por su patriotismo, por su cultura y buenos modales, y por su capacidad    para enseñar y educar. Tenía que ejercer una influencia educativa directa sobre    los alumnos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otros eminentes pedagogos cubanos, tales como Manuel Valdés Rodríguez y Enrique    José Varona, coincidieron al valorar a José de la Luz y Caballero como el verdadero    fundador de la pedagogía científica en Cuba. Falleció en la ciudad de La Habana,    el 22 de junio del año 1862, contando 62 años de edad. Dejó a su patria y al    magisterio cubano el ejemplo de su vida como maestro. </p> <h4>Summary </h4>     <p>Prompted to make reflections with the rest of the teaching staff of “General    Calixto García” Faculty of Medicine, the author of this paper presents a simple    work of information collection about the great Cuban educator José de la Luz    y Caballero that she had conducted about a year ago to give a pre-congress course    in the holding of Medical Education´98 event. The brief and simple research    work is an invitation to make reflections on and take actions on the basis of    the assimilation of the Cuban educator´s experience that can keep their validity    if today´s professors adapt them to the new times. </p>     <p>Subject headings: BIOETHICS; EDUCATION/history; FAMOUS PERSONS; EDUCATION,    MEDICAL. </p> <h4>Referencias bibliográficas </h4> <ol>       <!-- ref --><li> Cartaya Cotta P. José de la Luz y Caballero y la Pedagogía de su época.      La Habana: Editorial de Ciencias Sociales. </li>       <!-- ref --><li> _____. La polémica de la esclavitud. José de la Luz y Caballero. La Habana:Editorial      de Ciencias Sociales; 1988. </li>       <!-- ref --><li> Instituto de Historia de Cuba. La neocolonia. Organización y crisis. Desde      1899 hasta 1940. La Habana:Editora Política;1998. </li>       <!-- ref --><li>Martí J. Escritos sobre Educación. La Habana:Editorial Ciencias Sociales;      1976. </li>       <!-- ref --><li>Rodríguez CR. José de la Luz y Caballero. La Habana: Dirección de Publicaciones.      Universidad de La Habana; 1965. Recibido: 21 de marzo del 2001. Aprobado:      4 de abril del 2001.</li>     </ol>     <p> Dra. María del Carmen Amaro Cano. Facultad de Ciencias Médicas “General Calixto    García”. Calle J y Ave. Universidad. Vedado. Ciudad de La Habana. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <a href="#autor">1 Profesora Auxiliar de Historia de la Medicina. Presidenta    de la Cátedra de Bioética. </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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