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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La planificación de la educación permanente relacionada con los resultados del examen estatal de MGI]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Facultad de Ciencias Médicas Dr. Miguel Enríquez  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[It is shown how the permanent education plan should be based on the diagnosis of the learning needs, analyzed according to the results of the state exam of General Comprehensive Medicine, and casuistically adjusted by every polyclinic and municipality. The permanent education of health professionals increases its value under the present conditions of the accelerated development of science and technique. Education needs to fulfill its feedback function for examinees and professors and the analysis of the results of the evaluation makes possible the attainment of this goal. This paper presents the analysis of the results of the evaluation of some contents that were evaluated in the state exam of the General Comprehensive Medicine residency at "Dr. Miguel Enriquez" Medical Faculty.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[ATENCION PRIMARIA DE SALUD]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[EDUCACION DE POSGRADO EN MEDICINA]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[MEDICOS DE FAMILIA]]></kwd>
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<kwd lng="es"><![CDATA[EVALUACION EDUCACIONAL.]]></kwd>
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<kwd lng="en"><![CDATA[EDUCATIONAL,MEASUREMENT]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <h3><img src="/img/revistas/ems/v17n4/vi%F1eta%201.jpg" width="353" height="50" border="0"></h3>    
<p>Direcci&oacute;n  Provincial de Salud P&uacute;blica     <br> Centro Provincial de Medicina Legal. Ciudad  de La Habana </p><h2>La ense&ntilde;anza y el diagn&oacute;stico de la muerte  </h2>    <p><i><a href="#cargo">Dr. H&eacute;ctor Barreiro Ramos,<span class="superscript">1</span>  Dra. Adriana Barreiro Pe&ntilde;aranda,<span class="superscript">2</span> Frank  A. Cabrera Cabrera<span class="superscript">3</span> y Amarilis L&oacute;pez Delgado<span class="superscript">3</span></a><a name="autor"></a></i></p>    <p align="left"><i>&quot;Vivir  es vivir bajo la protecci&oacute;n de los esp&iacute;ritus que dirigen la vida,  que le dan sentido y significaci&oacute;n, pues la p&eacute;rdida de relaci&oacute;n  con sus muertos, conduce al individuo a hundirse en la locura. El culto a los  muertos hace posible una vida normal&quot; </i>    <br> </p>    <p align="right"><i>Laennec  Hurbon</i><span class="superscript">1</span></p><h4>Resumen    <br> </h4>    <p>La misi&oacute;n  principal del m&eacute;dico es la asistencia a los enfermos; no obstante, diagnosticar  la muerte correctamente puede permitir la continuaci&oacute;n de la asistencia  a aquellos que est&aacute;n en las denominadas muerte aparente y muerte cl&iacute;nica.  Existen evidencias de que la ense&ntilde;anza del diagn&oacute;stico de la muerte,  no goza de igual atenci&oacute;n en el curr&iacute;culo de la carrera de Medicina,  en cuanto a forma, contenido y desarrollo de habilidades. Por ello se decidi&oacute;  profundizar en estos aspectos, para precisar si est&aacute; concebido su estudio  en los programas de ense&ntilde;anza de la carrera de Medicina y si los alumnos  adquieren correctamente los m&eacute;todos y habilidades para el diagn&oacute;stico  de la muerte. Se revisaron los programas de estudio de la carrera de Medicina  desde el 1ro. hasta el 6to. a&ntilde;o y se realiz&oacute; una encuesta an&oacute;nima  a 225 alumnos de 5to. a&ntilde;o de las facultades &quot;Finlay-Albarr&aacute;n&quot;  y &quot;Enrique Cabrera&quot; en los cursos 2001, 2002 y 2003, antes de la clase  de Tanatolog&iacute;a que se imparte en la asignatura Medicina Legal en ese a&ntilde;o.  Se hall&oacute; que en ning&uacute;n a&ntilde;o ni asignatura est&aacute; concebida  la ense&ntilde;anza del diagn&oacute;stico de la muerte y se identificaron en  los alumnos deficiencias para establecer este diagn&oacute;stico y los signos  de la muerte.</p>    <p><i>DeCS: </i>MUERTE; MUERTE CEREBRAL/diagn&oacute;stico; ESTUDIANTES  DE MEDICINA; MEDICINA LEGAL/educaci&oacute;n; CURRICULUM; EDUCACION DE PREGRADO  EN MEDICINA.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El proceso de muerte est&aacute; definido por una sucesi&oacute;n  de fases de desintegraci&oacute;n progresiva del funcionamiento unitario y coordinado  de todas las vidas celulares e h&iacute;sticas que configuran, todas unidas, el  cuerpo humano y cuyo funcionamiento integrado es la vida humana.</p>    <p>La primera  definici&oacute;n cl&aacute;sica de los signos del fallecimiento en el ser humano  se debe a Hip&oacute;crates (500 a.n.e.) En De Morbis (segundo libro, secci&oacute;n  5) se describen las modificaciones de la cara en el inmediato per&iacute;odo postmorten;  &quot;esta es la descripci&oacute;n de donde ha surgido la expresi&oacute;n <i>facie</i>  Hipocr&aacute;tica&quot;.<span class="superscript">2</span></p>    <p>El determinar  la muerte ha supuesto desde el principio de la vida social organizada, un acto  de gran trascendencia. Al margen de consideraciones culturales y religiosas, el  hecho de designar a un individuo como cad&aacute;ver representa su traslado para  la inhumaci&oacute;n o para otros ritos similares, en dependencia del contexto  cultural. Ello ha planteado una serie de miedos y fantas&iacute;as con respecto  al posible error en el diagn&oacute;stico de la muerte. Estos temores alcanzaron  su punto &aacute;lgido con las grandes epidemias de los siglos pasados que exig&iacute;an  enterramientos masivos y en las que el diagn&oacute;stico de la muerte planteaba  un margen de error importante, por no poder esperarse en muchos casos, la presencia  de signos procedentes de los fen&oacute;menos cadav&eacute;ricos claramente establecidos.</p>    <p>Gran  parte del estudio de la muerte se bas&oacute; en la presi&oacute;n social que  reclamaban respuestas fiables y v&aacute;lidas al problema del diagn&oacute;stico  de la muerte. Los primeros trabajos sobre inhumaciones prematuras son de <i>Bruchier</i>  (1742) que recogen 189 casos de supuestos enterramientos con vida.</p>    <p>Debe  reconocerse el medio social receptivo del problema que se cre&oacute;, por ejemplo,  en Alemania e Italia hacia 1873 existieron las c&aacute;maras mortuorias de espera,  habitaciones donde el posible muerto permanec&iacute;a con un cord&oacute;n atado  a su mano y conectado a una campanilla, hasta que los signos de la putrefacci&oacute;n  demostraban incontrovertiblemente la realidad de la muerte.</p>    <p>Hasta finales  del siglo XVIII y principios del XIX la figura del m&eacute;dico estaba separada  de la muerte, el m&eacute;dico acompa&ntilde;aba al paciente mientras &quot;hab&iacute;a  algo que hacer&quot;, cuando exced&iacute;a sus posibilidades de accionar, el  enfermo quedaba al cuidado de su familia; por tanto, esta fue una &eacute;poca  que se caracteriz&oacute; por el miedo a la muerte aparente y no se confiaba en  los galenos para determinar el salto de la barrera entre la vida y la muerte.</p>    <p>Con  el proceso de &quot;medicalizaci&oacute;n&quot; iniciado en el propio siglo XVIII  se inici&oacute; una fuerte intervenci&oacute;n m&eacute;dica que convirti&oacute;  al personal de salud en gran consejero y en el gran experto en observar corregir  y mejorar el cuerpo social; predominando la funci&oacute;n de higienista sobre  sus prestigios como terapeuta.<span class="superscript">3</span></p>    <p>No es hasta  el siglo XIX que se comienza a confiar en el diagn&oacute;stico m&eacute;dico,  con la repercusi&oacute;n del surgimiento de la medicina moderna (medicalizaci&oacute;n  de la vida) y la creaci&oacute;n del estetoscopio en 1818, que llevan a la certeza  y a la confianza en el diagn&oacute;stico de la muerte. As&iacute; es como disminuye  el miedo a la muerte aparente y aparece la figura del m&eacute;dico como fiscalizador,  es el que comprueba y diagnostica la muerte del sujeto. La muerte deja de ser  patrimonio de la religi&oacute;n, de la filosof&iacute;a y pasa a ser una cuesti&oacute;n  de la ciencia m&eacute;dica.</p>    <p>En el siglo XX se produce un gran avance de  la tecnolog&iacute;a de salud y aparecen los cuidados intensivos, estos avances  cient&iacute;ficos que por un lado prolongan la vida, por otro modifican los l&iacute;mites  entre la vida y la muerte. Hoy en d&iacute;a, los plazos exigidos por la mayor&iacute;a  de las legislaciones vigentes (24 horas como m&iacute;nimo) y un correcto diagn&oacute;stico  de la muerte hace pr&aacute;cticamente imposible la existencia de inhumaciones  prematuras. El m&eacute;dico posee en la actualidad un conjunto de conocimientos  para hacer, sin margen de error, un correcto diagn&oacute;stico de la muerte.  Sin embargo, esto no quiere decir que todo est&aacute; resuelto y que pueda descuidarse  este aspecto y sobre ello se exponen algunos ejemplos.</p>    <p>La magn&iacute;fica  obra &quot;Proped&eacute;utica Cl&iacute;nica y Fisiopatolog&iacute;a&quot; del  Dr. <i>Llanio</i>, con la que se formaron y se siguen formando nuevos m&eacute;dicos  en Cuba, ense&ntilde;a todo lo referente al examen f&iacute;sico del sistema respiratorio,  del cardiovascular y circulatorio, en sus aspectos normales y las alteraciones  m&aacute;s importantes; pero no hay ning&uacute;n ac&aacute;pite destinado a ense&ntilde;ar  c&oacute;mo realizar el diagn&oacute;stico de la muerte.<span class="superscript">4  </span>Otra obra de indiscutible utilidad para los m&eacute;dicos es &quot;Temas  de Medicina General Integral&quot; que tampoco incluye c&oacute;mo realizar el  diagn&oacute;stico de la muerte.<span class="superscript">5</span> Por &uacute;ltimo,  la monumental obra &quot;Principios de Medicina Interna&quot; de Harrison al hablar  de la enfermedad incurable y la muerte encef&aacute;lica plantea que las intoxicaciones  y los trastornos metab&oacute;licos pueden simularlas, por lo cual se necesita  una evaluaci&oacute;n medica experta para este diagn&oacute;stico, pero solo explica  c&oacute;mo realizarlo en la muerte encef&aacute;lica.<span class="superscript">6</span>  Sin embargo, generalmente, los textos de Medicina Legal s&iacute; abordan este  diagn&oacute;stico detalladamente, desde principios del siglo pasado.<span class="superscript">7-9</span>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El diagn&oacute;stico correcto de la muerte se realiza, teniendo en cuenta  una serie de signos ciertos. Son de importancia, el cese de los latidos cardiacos  y el de la circulaci&oacute;n, cuya comprobaci&oacute;n puede hacerse por fonocardiograf&iacute;a,  t&eacute;cnicas ultrasonogr&aacute;ficas, electrocardiograf&iacute;a y la auscultaci&oacute;n  del &aacute;rea cardiaca. Para el cese de la circulaci&oacute;n sigue siendo &uacute;til  la toma de los pulsos, aunque en estos momentos se le da m&aacute;s valor a las  alteraciones del fondo de ojo, como decoloraci&oacute;n, vacuidad de la arteria  retiniana y fragmentaci&oacute;n gaseosa de las venas de la retina.<span class="superscript">7</span></p>    <p>Para  el cese de la funci&oacute;n respiratoria se han propuesto diversas t&eacute;cnicas  que van desde las m&aacute;s rudimentarias y de inter&eacute;s puramente anecd&oacute;ticos  (espejo que se empa&ntilde;a, llama de vela que oscila) pasando por la auscultaci&oacute;n  directa y detenida, hasta los m&aacute;s sofisticados, como la radioscopia o la  electromiograf&iacute;a con registros gr&aacute;ficos de los movimientos respiratorios,  el principal problema pr&aacute;ctico es que carecen de validez en el sujeto sometido  a monitorizaci&oacute;n. Por otra parte, una ausencia de movimientos respiratorios  y por consecuencia de respiraci&oacute;n espont&aacute;nea puede aparecer en ciertos  casos de muerte aparente (electrocuci&oacute;n por ejemplo). En cualquier caso,  la anulaci&oacute;n de la funci&oacute;n respiratoria para el diagn&oacute;stico  de la muerte cierta debe valorarse en el conjunto de signos cl&iacute;nicos que  presenta el sujeto, ya que como signo aislado carece de validez.<span class="superscript">8</span></p>    <p>Para  la comprobaci&oacute;n del cese de los movimientos cardiacos tambi&eacute;n se  puede utilizar la aguja intracardiaca que se pasa por el V o VI espacio intercostal  rozando el estern&oacute;n, en caso de vitalidad se aprecia brotar la sangre y  los movimientos r&iacute;tmicos de la aguja. La auscultaci&oacute;n, radioscopia  cardiaca, fonocardiograma, ecocardiograf&iacute;a y electrocardiograf&iacute;a,  tambi&eacute;n se usan, pero carecen de valor en pacientes sometidos a reanimaci&oacute;n  con respiraci&oacute;n y circulaci&oacute;n artificiales.<span class="superscript">8</span>  </p>    <p>Existen otros signos denominados inciertos y que carecen de importancia,  pues pueden estar presentes en otros estados como: en el coma, cuadros de intoxicaci&oacute;n  severa, apnea profunda y otros.<span class="superscript">9</span></p>    <p>En Cuba  la importancia que reviste el diagn&oacute;stico de la muerte se recoge en las  esferas:</p><ul>     <li>Penal: T&iacute;tulo VIII. Art&iacute;culo 261, 263, 266  y 267. Delitos contra la vida: Homicidio, Asesinato, Auxilio al suicidio y Aborto  il&iacute;cito.<span class="superscript">10</span></li>    <li>Civil: Art&iacute;culo  24 del C&oacute;digo civil, aparece recogida la extinci&oacute;n de la personalidad  con la muerte.<span class="superscript">11</span>    <br> </li>    <li>Laboral: ley No.  24 de Seguridad social, beneficios a los familiares de los fallecidos que eran  trabajadores. (Cuba. Ministerio de Justicia. Ley de Seguridad Social No. 24).</li>    </ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En  el crucial 5to. a&ntilde;o de la carrera de Medicina durante las clases de la  asignatura Medicina Legal y &Eacute;tica M&eacute;dica, ante preguntas relacionadas  con los signos de la muerte, su diagn&oacute;stico, c&oacute;mo y d&oacute;nde  lo hab&iacute;an aprendido, surgi&oacute; el problema que hoy se aborda, ya que  no parece tener una estructura metodol&oacute;gica &uacute;nica e individualizada  para su ense&ntilde;anza, lo que motiv&oacute; la realizaci&oacute;n de un trabajo  que permitiera identificar si realmente este era un contenido de la carrera olvidado  o sencillamente no aparec&iacute;a en el curr&iacute;culo. </p><h4>M&eacute;todos    <br>  </h4>    <p>Se realiz&oacute; una revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica acerca del  tema, su historia y el desarrollo del diagn&oacute;stico de la muerte &quot;no  encef&aacute;lica&quot;.</p>    <p>Se revisaron todos los programas de estudio de  pregrado de la carrera de Medicina del curso 2001 - 2002 del Instituto Superior  de Ciencias M&eacute;dicas (ISCM) de La Habana.</p>    <p>Se realiz&oacute; un modelo  de encuesta an&oacute;nimo (anexo) que se aplic&oacute; a estudiantes de 5to.  a&ntilde;o de las Facultades &quot;Finlay-Albarr&aacute;n&quot; y &quot;Enrique  Cabrera&quot;, en los cursos del 2001 al 2003, antes de impartirse la clase de  Tanatolog&iacute;a de la asignatura de Medicina Legal, donde s&iacute; se explica  el diagn&oacute;stico de la muerte por la mayor&iacute;a del personal docente,  a&uacute;n cuando no est&aacute; concebida su inclusi&oacute;n en este tema ni  en el programa de la asignatura.</p>    <p>Se obtuvieron los datos mediante el conteo  por el sistema de barras, los que fueron cuantificados y representados en tablas  auxiliados de softwares concebidos para ello como <i>Word</i>, <i>Excel</i> y  <i>Access</i>. </p><h4>Resultados    <br> </h4>    <p>En la revisi&oacute;n de los programas  de estudio de la carrera de Medicina del Curso 2001-2002 no se encontr&oacute;  ning&uacute;n cap&iacute;tulo, ac&aacute;pite o inciso destinado a explicar el  diagn&oacute;stico de la muerte. Lo m&aacute;s parecido a esto fue en el 2do.  a&ntilde;o, 4to. semestre, de la asignatura Anatom&iacute;a Patol&oacute;gica,  donde hay prevista una conferencia titulada &quot;Trastornos funcionales, evoluci&oacute;n,  muerte encef&aacute;lica, muerte total&quot;, y en el programa de Medicina Legal,  un inciso denominado &quot;Signos de la muerte&quot;, formando parte del tema  Tanatolog&iacute;a. </p>    <p>De los 246 alumnos que constituyeron el universo de  trabajo, fue posible aplicar la encuesta a 225 de ellos (91,4 %) y de estas fueron  &uacute;tiles 205 (83 %) tabla 1.</p>    <p align="center">Tabla 1. <i>Universo y  muestra. 5to. a&ntilde;o, cursos 2001 a 2003</i></p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>Facultad</td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">Alumnos</div></td><td>     <div align="center">Encuestados</div></td><td>      <div align="center">Muestra</div></td><td>     <div align="center">% </div></td></tr>  <tr> <td>&quot;Enrique Cabrera&quot;</td><td>     <div align="center">128</div></td><td>      <div align="center">116</div></td><td>     <div align="center">106</div></td><td>      <div align="center">83</div></td></tr> <tr> <td>&quot;Dr. Carlos J. F&iacute;nlay&quot;</td><td>      <div align="center">118</div></td><td>     <div align="center">109 </div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">99</div></td><td>     <div align="center">84</div></td></tr> <tr>  <td>Total </td><td>     <div align="center">246</div></td><td>     <div align="center">225</div></td><td>      <div align="center">205</div></td><td>     <div align="center">83</div></td></tr>  </table>    <p>Seg&uacute;n los estudiantes, las asignaturas donde se les hab&iacute;a  ense&ntilde;ado a realizar el diagn&oacute;stico por orden de frecuencia fueron  Anatom&iacute;a Patol&oacute;gica, Medicina Interna, Cirug&iacute;a, en ninguna,  Anatom&iacute;a, Introducci&oacute;n a la Cl&iacute;nica, Semiolog&iacute;a y  Proped&eacute;utica (tabla 2), asignaturas como Introducci&oacute;n a la Cl&iacute;nica,  Proped&eacute;utica y Medicina Interna que deb&iacute;an tener el mayor peso en  esto, unidas todas, no llegaron al porcentaje que present&oacute; la Anatom&iacute;a  Patol&oacute;gica, lo que obviamente no era l&oacute;gico, pues las personas fallecen  en las salas de los hospitales, en otros centros m&eacute;dicos o de salud, en  sus casas o en cualquier otro lugar, pero no en los departamentos de Anatom&iacute;a  Patol&oacute;gica. </p>    <p align="center">Tabla 2. <i>Asignaturas y diagn&oacute;stico  de la muerte. Cursos 2001 a 2003</i>    <br> </p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td colspan="2">     <div align="center">Asignaturas</div></td><td width="38%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">Respuestas</div></td><td width="14%">     <div align="center">%  </div></td></tr> <tr> <td width="3%">1. </td><td width="45%">Anatom&iacute;a Patol&oacute;gica</td><td width="38%">      <div align="center">85 </div></td><td width="14%">     <div align="center">41</div></td></tr>  <tr> <td width="3%">2. </td><td width="45%">Medicina Interna</td><td width="38%">      <div align="center">32 </div></td><td width="14%">     <div align="center">16</div></td></tr>  <tr> <td width="3%">3. </td><td width="45%">Cirug&iacute;a</td><td width="38%">      <div align="center">24 </div></td><td width="14%">     <div align="center">12</div></td></tr>  <tr> <td width="3%">4. </td><td width="45%">Anatom&iacute;a</td><td width="38%">      <div align="center">14 </div></td><td width="14%">     <div align="center"> 7 </div></td></tr>  <tr> <td width="3%">5. </td><td width="45%">Introducci&oacute;n a la cl&iacute;nica</td><td width="38%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">14</div></td><td width="14%">     <div align="center"> 7 </div></td></tr>  <tr> <td width="3%">6. </td><td width="45%">Proped&eacute;utica</td><td width="38%">      <div align="center">14</div></td><td width="14%">     <div align="center">7 </div></td></tr>  <tr> <td width="3%">7. </td><td width="45%">En ninguna</td><td width="38%">     <div align="center">22  </div></td><td width="14%">     <div align="center">11</div></td></tr> <tr> <td colspan="2">      <div align="center">Total</div></td><td width="38%">     <div align="center">205 </div></td><td width="14%">      <div align="center">100</div></td></tr> </table>    <p>En la valoraci&oacute;n de  las deficiencias existentes para realizar el diagn&oacute;stico de la muerte se  hall&oacute; que 96 alumnos (47 %) dieron respuestas correctas y 109 incorrectas  (53 %), ello reflej&oacute; de modo global insuficiencias en el aprendizaje de  este diagn&oacute;stico. Es de destacar que en el 5to. a&ntilde;o de la carrera  de Medicina de este &uacute;ltimo grupo, el 57 % plantearan que una forma de realizar  el diagn&oacute;stico de la muerte era usando el espejo frente a los orificios  respiratorios, la pluma de ave y la vela; el resto confundi&oacute; signos inciertos  con los ciertos (tabla 3).</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Tabla 3. <i>Diagn&oacute;stico  de la muerte. Cursos 2001 a 2003</i></p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>     <div align="left">Diagn&oacute;sticos</div></td><td>     <div align="center">No.  de Alumnos</div></td><td>     <div align="center">% </div></td></tr> <tr> <td>Correctos</td><td>      <div align="center">96 </div></td><td>     <div align="center">47</div></td></tr>  <tr> <td>Incorrectos</td><td>     <div align="center">109</div></td><td>     <div align="center">53</div></td></tr>  <tr> <td>Total</td><td>     <div align="center">205</div></td><td>     <div align="center">100</div></td></tr>  </table>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">En cuanto a identificar los signos ciertos, 82 alumnos  respondieron correctamente (40 %) y 123, de forma incorrecta (60 %), lo que estuvo  en correspondencia con todo lo anterior.     <br> </p>    <p>Se concluy&oacute; que en  ning&uacute;n programa de estudio de la carrera de Medicina est&aacute; concebida  la ense&ntilde;anza del diagn&oacute;stico de la muerte. Los estudiantes de pregrado  de la carrera no poseen elementos suficientes para poder efectuar un correcto  diagn&oacute;stico de la muerte y existen grandes errores en cuanto al conocimiento  de los signos ciertos de la muerte.    <br> </p>    <p>Lo anteriormente expuesto indica  la necesidad de incorporar a los programas el aprendizaje del diagn&oacute;stico  de la muerte, para que los alumnos logren los conocimientos y habilidades necesarias  para su desarrollo futuro como m&eacute;dicos de asistencia. </p><h6>Anexo</h6><h4>Modelo  de encuesta    <br> </h4><ol>     <li> Con el prop&oacute;sito de identificar los conocimientos  adquiridos con relaci&oacute;n al diagn&oacute;stico de la muerte reciente, le  rogamos que marque con una cruz las t&eacute;cnicas que usted considera v&aacute;lidas.  </li>    </ol><ul>     <li> Inspecci&oacute;n de los movimientos respiratorios.</li>    <li>Exploraci&oacute;n  del reflejo corneal.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    <li>Espejo frente a los orificios respiratorios.    <br>  </li>    <li> Exploraci&oacute;n de los reflejos osteomioarticulares.    <br> </li>    <li>  Determinaci&oacute;n de los pulsos perif&eacute;ricos.    <br> </li>    <li> Auscultaci&oacute;n  del murmullo vesicular.    <br> </li>    <li> Plumilla de ave frente a los orificios respiratorios.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </li>    <li> Auscultaci&oacute;n del &aacute;rea cardiaca.</li>    </ul>    <p>2. En cu&aacute;les  de estas asignaturas se le ha ense&ntilde;ado a realizar el diagn&oacute;stico  de la muerte.</p>    <blockquote>     <p>____ Anatom&iacute;a patol&oacute;gica. _____  Medicina Interna.     <br> ____ Cirug&iacute;a _____ Introducci&oacute;n a la cl&iacute;nica    <br>  ____ Anatom&iacute;a _____ Proped&eacute;utica.    <br> ____ Ninguna</p></blockquote>    <p>3.  Marque los signos ciertos de la muerte de la lista siguiente.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>      <p>____ Midriasis ____ Relajaci&oacute;n de esf&iacute;nteres ____ Deshidrataci&oacute;n</p>    <p>____  Cese de los latidos cardiacos ____ P&eacute;rdida del reflejo corneal</p>    <p>____  Ausencia de pulsos ____ Ausencia del murmullo vesicular</p>    <p>____ Ausencia de  reflejos t&aacute;ctiles y dolorosos </p><h4>Summary</h4>    <p>The main mission of  a physician is to give medical assistance to the patients; however, to diagnose  death correctly may allow to continue assisting those who are in the so-called  apparent death and clinical death. There is evidence that no much emphasis is  made on the teaching of death diagnosis in the medical career curriculum as regards  form, content and development of skills. That's why it was decided to go deep  into these aspects to determine wether or not its study is included in the medical  career syllabus and to know wether or not the students acquire the methods and  skills for the diagnosis of death correctly. The medical career syllabuses were  reviewed from the 1st to the 6th year and an anonymous survey was done among 225  5th-year medical students from &quot;Finlay-Albarr&aacute;n&quot; and &quot;Enrique  Cabrera&quot; Medical Faculties in the courses 2001, 2002 and 2003, before the  class of Tanatology, which is taught as part of the Legal Medicine subject. It  was found that the teaching of death diagnosis is not included in any year or  subject. Some deficiencies to establish this diagnosis and the signs of death  were observed among the students.</p>    <p><i>Subject headings:</i> DEATH; BRAIN  DEATH/diagnosis; STUDENTS, MEDICAL; FORENSIC MEDICINE/education; CURRICULUM; EDUCATION,  MEDICAL, UNDERGRADUATE    <br> </p><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4></blockquote><ol>      <li> Castillo Duany J. La muerte varios enfoques y un hecho. Santiago de Cuba:  Edit. Oriente; 1995 p. 5-10.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Hartfiel M. La Construcci&oacute;n de  la Muerte. Internet files. 5/28/01.    <br> </li>    <li>A prop&oacute;sito del diagn&oacute;stico  de la muerte. Sem H&ocirc;p Par&iacute;s 1998; 74 29- 30.    <br> </li>    <li>LLanio  Navarro R. Proped&eacute;utica Cl&iacute;nica y Fisiopatolog&iacute;a. La Habana:  Pueblo y Educaci&oacute;n; 1991 p. 170-266.     <br> </li>    <li> &Aacute;lvarez Sintes  R. Temas de Medicina General Integral. La Habana: Ecimed; 2001.    <br> </li>    <li>Fausi  AS. Principios de Medicina Interna de Harrison. 14 ed. T1. Madrid: Mc Gras-Hill;  1998: 4-8.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Ponce Zerquera F. Medicina Legal. Ciudad de La Habana:  Ecimed; 1999 p. 63.    <br> </li>    <li>Gisbert Calabuig JA. Medicina Legal y Toxicolog&iacute;a.  5ta. ed. Barcelona: Masson; 1998 p. 155-6.    <br> </li>    <li>Mata P. Tratado de Medicina  y Cirug&iacute;a Legal. 5ta. ed. Par&iacute;s ;1974 p. 62.    <br> </li>    <li>Ministerio  de Justicia. Cuba. C&oacute;digo Penal Cubano. La Habana: Edit. MINJUST; 1988.    <br>  </li>    <li>Gaceta Oficial de la Rep&uacute;blica de Cuba. C&oacute;digo Civil. La  Habana. Ed. extraordinaria; 1987 LXXXV(9).</li>    </ol>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Recibido: 15 de agosto  de 2003. Aprobado: 26 de septiembre de 2003.    <br> Dr.<i> H&eacute;ctor Barreiro  Ramos.</i> 19 No.1362 entre 24 y 26. Apto. 25. El Vedado. Ciudad de La Habana,  Cuba. Email: <a href="mailto:barreiro@infomed.sld.cu">barreiro@infomed.sld.cu</a></p>    <p></p>    <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">  Especialista de I Grado en Medicina Legal. Profesor Asistente del Instituto Superior  de Ciencias M&eacute;dicas de La Habana.     <br> <span class="superscript"><b>2</b></span>  Residente de 2do. a&ntilde;o de Medicina General Integral. Facultad de Ciencias  M&eacute;dicas &quot;Manuel Fajardo&quot;.    <br> <span class="superscript"><b>3</b></span>  Interno de la Facultad de Ciencias M&eacute;dicas &quot;Dr. Carlos J. F&iacute;nlay&quot;.  </a><a name="cargo"></a></p>    <p>&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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