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</front><body><![CDATA[ Hospital Ortop&eacute;dico Nacional Docente &quot;Frank Pa&iacute;s&quot;. Ciudad  de La Habana <H2> Tratamiento de las fracturas de la cadera con el fijador externo  RALCA&reg;. T&eacute;cnica original</H2><i>PROF. DR. SC. RODRIGO ALVAREZ CAMBRAS,&lt;1>  DR. RODRIGO ALVAREZ LORENZO,&lt;2> DR. FELIX LORENZO GARCIA,&lt;3> DRA. ALIDA  INFANTE SERRA,3 DR. RUBEN DARIO GONZALEZ CABRERA,3 DR. IBRAHIM QUINTANA ELEJALDE3  Y DR. FERMIN LOPEZ HERNANDEZ3 </i> <H4> Resumen</H4>Se realiz&oacute; un estudio  de los resultados obtenidos en 225 pacientes con fracturas de la cadera tratados  con una t&eacute;cnica original y el fijador externo RALCA&reg;. Este se acopla  a un clavo roscado cervical que permite realizar compresi&oacute;n a nivel del  foco de fractura de forma dosificada y mantenida. Se trata de una t&eacute;cnica  poco invasiva, pero que garantiza una gran estabilidad mec&aacute;nica sobre la  fractura y permite una movilizaci&oacute;n precoz del paciente, al reducir al  m&iacute;nimo las complicaciones generales y locales. Los resultados obtenidos  son superiores a los reportados en la literatura con otras t&eacute;cnicas convencionales.      <P><B>Palabras clave</B>: CADERA/lesiones; FIJADORES EXTERNOS; FRACTURAS/cirug&iacute;a.      <P>Las lesiones traum&aacute;ticas de la cadera ocupan uno de los m&aacute;s importantes  aspectos de la cirug&iacute;a traumatol&oacute;gica.     <P>El aumento sostenido de  la esperanza de vida que se ha experimentado mundialmente -que en nuestro pa&iacute;s  asciende a 76 a&ntilde;os-, junto a la alta incidencia de las fracturas de la  cadera en personas de edad avanzada, ubican a este grupo nosol&oacute;gico como  el de mayor mortalidad entre las lesiones traum&aacute;ticas del esqueleto.1-4      <P>Las fracturas del extremo superior del f&eacute;mur aparecieron descritas por  primera vez en los trabajos de Hip&oacute;crates (460 a.n.e.), pero no es hasta  el siglo xvi que Ambrosio Par&eacute; plantea un m&eacute;todo para su tratamiento.5      <P>Desde que Senn, en 1833, afirm&oacute; que -la &uacute;nica causa para la falta  de consolidaci&oacute;n en el caso de las fracturas de la extremidad superior  del f&eacute;mur se encuentra en nuestra incapacidad para mantener una coaptaci&oacute;n  e inmovilizaci&oacute;n perfecta para que se efect&uacute;e la uni&oacute;n &oacute;sea-,  numerosas han sido las t&eacute;cnicas operatorias y los elementos de osteos&iacute;ntesis  que se han utilizado, sin que hasta el momento exista una soluci&oacute;n ideal  para ellas.     <P>Indudablemente, desde 1925, cuando Smith-Peterson revivi&oacute;  el inter&eacute;s de los cirujanos ortop&eacute;dicos por la osteos&iacute;ntesis  met&aacute;lica interna, con la introducci&oacute;n de su clavo trilaminar, muchos  han sido los aportes tecnol&oacute;gicos, tanto en el dise&ntilde;o como en la  calidad de los materiales utilizados. Si bien es cierto que con &eacute;stos se  ha logrado resolver el aspecto de la estabilidad mec&aacute;nica de la fractura,  al permitir una movilizaci&oacute;n, y en muchos casos tambi&eacute;n una ambulaci&oacute;n  precoz, a&uacute;n existe una tasa elevada de mortalidad trans y posoperatoria,  as&iacute; como un &iacute;ndice elevado de complicaciones generales y locales  que en nuestra opini&oacute;n est&aacute;n condicionadas por los siguientes aspectos:6-8  <OL>     <LI> El aumento de la estabilidad mec&aacute;nica con la osteos&iacute;ntesis  interna trae apareja do el aumento de la complejidad de la operaci&oacute;n, del  tiempo y del sangramiento quir&uacute;rgico, que son causas de complicaciones  generales y locales, tales como el<B> shock</B> hipovol&eacute;mico, las infecciones,  los desequilibrios hidroelectrol&iacute;ticos y del pH, etc&eacute;tera.</LI>    <LI>  Las osteos&iacute;ntesis internas no pueden garantizar una compresi&oacute;n dosificada  y mantenida sobre el foco de fractura, lo que favorece las complicaciones locales,  como la seudoartrosis del foco fractura rio, la necrosis de la cabeza femoral  y la reabsorci&oacute;n del cuello femoral.</LI>    <LI> Las osteos&iacute;ntesis  internas son procedimientos sumamente costosos, pues los implantes, adem&aacute;s  de caros, s&oacute;lo pueden utilizarse en un paciente. A&ntilde;&aacute;da se  a esto los gastos por concepto de instrumentales sofisticados y el uso trans y  posoperatorios de sangre u otros expansores.</LI>    ]]></body>
<body><![CDATA[</OL>Teniendo en cuenta lo anteriormente  expresado, y en la b&uacute;squeda de posibles soluciones, llegamos a la conclusi&oacute;n  de que una t&eacute;cnica quir&uacute;rgica inocua, compresi&oacute;n mantenida  y dosificada, estabilidad mec&aacute;nica, y todo ello con bajo costo, s&oacute;lo  pod&iacute;a lograrse mediante el uso de la fijaci&oacute;n externa, por lo que  en 1987 hicimos el primer montaje para fracturas de la cadera con nuestro fijador  externo RALCA&reg;. En 1988 dise&ntilde;amos el clavo roscado cervical (CRC) para  ser acoplado al montaje original, con el objetivo de mejorar la estabilidad de  &eacute;ste y dar la posibilidad de realizar una compresi&oacute;n interfragmentaria  en la regi&oacute;n del cuello femoral.     <P>Tanto el montaje original como el clavo  cervical, han sido objeto de constantes modificaciones, en aras de lograr una  mayor funcionalidad con menor peso y costo, hasta llegar en 1992 a la versi&oacute;n  actual (figuras 1 y 2).     <P>Los resultados obtenidos en m&aacute;s de 1 000 pacientes  operados, desde 1989 hasta la fecha, nos han motivado a realizar este trabajo.  Nuestro objetivo es presentar este novedoso m&eacute;todo de tratamiento, as&iacute;  como evaluar sus resultados. <H4> Material y m&eacute;todo</H4>Nuestro universo  se integr&oacute; por los 371 pacientes intervenidos quir&uacute;rgicamente con  esta t&eacute;cnica entre septiembre de 1989 y septiembre de 1992, por lo que  el seguimiento posoperatorio fue de dos a&ntilde;os como m&iacute;nimo. De ellos  se eliminaron 146 pacientes a los que, por diversas causas, no se les realiz&oacute;  el seguimiento posquir&uacute;rgico en nuestro hospital y tampoco nos fue posible  tener conocimiento de su evoluci&oacute;n, por lo que la muestra qued&oacute;  reducida a 225 pacientes.     <P>Para la obtenci&oacute;n de los datos, se revisa  ron las historias cl&iacute;nicas radicadas en el archivo del Hospital, las cuales  se vertieron en modelos, donde se fue registrando la evoluci&oacute;n de los pacientes  de forma prospectiva.     <P>Los resultados se evaluaron en buenos, regulares y malos,  seg&uacute;n los siguientes par&aacute;metros:     <P><B>Buenos</B>: Buena consolidaci&oacute;n,  ausencia de complicaciones, recuperaci&oacute;n funcional cercana al nivel prelesional.      <P><B>Regulares</B>: Retardo de la consolidaci&oacute;n, que se obtuvo finalmente;  complicaciones transitorias que no dejaron secuelas; recupera ci&oacute;n funcional  inferior al nivel prelesional.     <P><B>Malos</B>: No consolidaci&oacute;n, complicaciones  que dejaron secuelas, incapacidad para la bipedestaci&oacute;n y la marcha.     <P>Para  ilustrar los resultados de las estad&iacute;sticas, se confeccionaron tablas de  doble entrada con procesamiento estad&iacute;stico sobre la base de porcentajes.      <P>Se emple&oacute; una t&eacute;cnica quir&uacute;rgica est&aacute;ndar en todos  los pacientes. Se realiz&oacute; la reducci&oacute;n de la fractura en una mesa  ortop&eacute;dica, previa anestesia, preferiblemente peridural.     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Tras las medidas  de asepsia y antisepsia, se procede, con la ayuda de un intensificador de im&aacute;genes,  a pasar dos alambres de Kirschner finos por los bordes superior e inferior del  cuello femoral. Estos tienen como objetivo servir de gu&iacute;a para la colocaci&oacute;n  del clavo cervical, as&iacute; como evitar el desplaza miento rotatorio de la  fractura durante su introducci&oacute;n.     <P>Para pasar el clavo roscado cervical  de 9 mm, se hace una incisi&oacute;n de 1 cm en la cara lateral del tercio superior  del muslo, que incluye piel, tejido celular subcut&aacute;neo y fascia lata, por  donde se introduce el clavo hasta la fosa subtrocant&eacute;rica. Se fija el extremo  distal del clavo a un taladro mec&aacute;nico que lo hace girar a baja revoluci&oacute;n.  Se perfora primero la cortical externa del hueso y, autorrosc&aacute;ndose posteriormente  en la estructura esponjosa de la met&aacute;fisis y la ep&iacute;fisis del extremo  superior del f&eacute;mur queda toda la rosca gruesa del clavo proximal al trazo  de fractura y a 0,5 cm del cart&iacute;lago articular.     <P>Se procede a colocar  el montaje del fijador externo RALCA&reg; mediante alambres monopolares roscados  de 3,5 mm, que hacen presa en el tercio medio de la di&aacute;fisis en dos planos  en forma de V y en la zona del troc&aacute;nter mayor en dos planos en forma de  tri&aacute;ngulo.     <P>Por &uacute;ltimo, se unen el montaje y el clavo cervical  roscado a trav&eacute;s de un dispositivo de acople y dos tuercas que se colocan  en las rosca fina de la parte posterior del clavo que sobresale al exterior.     <P>A  las 24 horas de la intervenci&oacute;n, se moviliza al paciente. A las 48 horas,  se comienza la deambulaci&oacute;n en aquellos pacientes cuyo estado general lo  permita y que presenten fracturas estables.     <P>La compresi&oacute;n se inicia  en el sal&oacute;n y se contin&uacute;a luego en la sala, a raz&oacute;n de 0,5  mm diarios durante 10 d&iacute;as. Puede repetirse durante el seguimiento en consulta,  en espera de la consolidaci&oacute;n, o cuando se detecte reabsorci&oacute;n a  nivel de los extremos fracturarios. La forma de aplicar esta compresi&oacute;n  difiere seg&uacute;n el trazo sea proximal o distal a la l&iacute;nea intertrocant&eacute;rica,  pues en el primero de los casos (fracturas intracapsulares) &eacute;sta se logra  a trav&eacute;s de las tuercas que acoplan el CRC al fijador externo, mientras  que en los trazos distales a la l&iacute;nea intertrocant&eacute;rica la compresi&oacute;n  se logra accionando las tuercas de los pistones del propio fijador.     <P>El fijador  externo est&aacute; compuesto por un distractor-compresor epifisario para adulto  (DCEA 260), unido a un distractor-compresor general (DCG 214), los que forman  un montaje doble monopolar espacial complejo.     <P>La descripci&oacute;n detallada  del montaje y del clavo cervical roscado la obviamos en aras del espacio, pero  remitimos al lector interesado al Cat&aacute;logo de los fijadores externos RALCA&reg;.9  <H4> An&aacute;lisis de los resultados</H4>En la tabla 1 se observa que el grupo  et&aacute;reo m&aacute;s afectado fue el de los pacientes mayores de 70 a&ntilde;os  (68 %), as&iacute; como un predominio elevad&iacute;simo del sexo femenino (189  pacientes), contra s&oacute;lo 36 del masculino, lo que coincide con la mayor  parte de las estad&iacute;sticas publicadas.     <P>Del total de 225 pacientes, 69  correspondieron a las fracturas intracapsulares (60,6 %). En la tabla 2 se muestra  su distribuci&oacute;n seg&uacute;n la clasificaci&oacute;n de Garden. Obs&eacute;rvese  que el 74 % corresponde a los grados III y IV. Es decir, a las formas m&aacute;s  graves de estas fracturas. No ocurri&oacute; lo mismo en las 156 fracturas extracapsulares  (69,4 %), en las que la gran mayor&iacute;a corresponde a los grupos I, II y III  (87,3 %), como puede apreciarse en la tabla 3.     <P>En relaci&oacute;n con el tiempo  de inicio del apoyo, el 77,4 % de los pacientes lo hicieron en los primeros 15  d&iacute;as; el 20,8 %, entre los 16 y 21 d&iacute;as, y s&oacute;lo el 1,8 %  despu&eacute;s de los 21 d&iacute;as (promedio general de 9 d&iacute;as). Los  factores que condicionan el inicio del apoyo son muchos, pues influyen la edad,  el estado f&iacute;sico y mental del paciente, su personalidad y umbral de dolor,  as&iacute; como la coexistencia de otras enfermedades (artritis reumatoidea, ceguera,  amputados de miembros inferiores o superiores, obesidad). Por &uacute;ltimo, debe  tenerse en cuenta la estabilidad que confieren las caracter&iacute;sticas del  trazo o tipo de fractura.     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Consideramos que la estabilidad mec&aacute;nica que  brinda nuestro montaje es igual o superior a cualquier material de osteos&iacute;ntesis  interna. pero aun as&iacute;, a un grupo de pacientes le retardamos intencionalmente  la bipedestaci&oacute;n y la marcha despu&eacute;s de valorar, de forma casu&iacute;stica,  todos los factores anteriormente enumerados.     <P>El 71,5 % de nuestros pacientes  consolidaron entre las 9 y las 12 semanas. El 90,1 % lo hicieron antes de las  16 semanas, con un promedio de consolidaci&oacute;n de 11,8 semanas. S&oacute;lo  ocho pacientes (3,5 %) presentaron retardo de la consolidaci&oacute;n, el que  se resolvi&oacute; manteniendo la fijaci&oacute;n externa hasta alrededor de la  semana 18. Finalmente, en 9 pacientes (4,2 %) no se obtuvo la consolidaci&oacute;n.      <P>Como puede observarse en la tabla 4, de los 9 pacientes en los que no se obtuvo  la consolidaci&oacute;n, 5 presentaron fracturas intracapsulares Grado IV de Garden,  donde la mayor&iacute;a de los autores coinciden en que resulta muy dif&iacute;cil  conseguir buenos resulta dos. No obstante, si tenemos en cuenta que con nuestro  m&eacute;todo consolidaron 64 de las 69 fracturas intracapsulares (92,7 %), podemos  llegar a la conclusi&oacute;n de que sus resultados est&aacute;n muy por encima  de los reportados por otros autores con otros m&eacute;todos.10     <P>En la tabla  5 se aprecia que entre las 156 fracturas extracapsulares no consolidaron 4, para  un excelente 97,4 % de consolidaci&oacute;n, distribuidos en la clasificaci&oacute;n  de Tronzo en una fractura del Grupo III, 2 fracturas del Grupo IV y una fractura  del Grupo V. Obs&eacute;rvese que los mejores resultados se obtuvieron en los  grupos I, II y II, donde s&oacute;lo hubo un fracaso en 136 pacientes.     <P>En nuestra  serie 82 pacientes presenta ron alg&uacute;n tipo de complicaci&oacute;n (36,4  %). Predominaron ampliamente las de tipo s&eacute;ptico, tales como la sepsis  superficial en el orificio de salida de los alambres, infecciones del tracto respiratorio  y genitourinario y las escaras. En 4 pacientes se presentaron sepsis profundas,  que fueron tratadas mediante drenajes quir&uacute;rgicos.     <P>Si bien esta complicaci&oacute;n  fue bastante frecuente, hay que tener en cuenta la edad, el estado general de  estos pacientes y las complicaciones asociadas, como la diabetes mellitus. No  obstante, por ser en su inmensa mayor&iacute;a sepsis superficiales, son perfecta  mente manejables con tratamientos ambulatorios que incluyen curas locales y antibioticoterapia.      <P>La complicaci&oacute;n local m&aacute;s frecuente fue la rigidez de la rodilla,  que se present&oacute; de manera temporal en la mayor&iacute;a de nuestros pacientes,  pero que se hizo permanente en 14 (6,2 %).     <P>S&oacute;lo se presentaron 9 seudoartrosis  y 2 necrosis avasculares del extremo cef&aacute;lico. Una disminuci&oacute;n tan  importante del n&uacute;mero de estas complicaciones incapacitantes la atribuimos  al empleo de la compresi&oacute;n dosificada y mantenida que este m&eacute;todo  ofrece y su garant&iacute;a de una consolidaci&oacute;n<B> per primam</B>.     <P>Finalmente,  s&oacute;lo fallecieron 4 pacientes en el intervalo comprendido entre su ingreso  y el alta hospitalaria (1,7 %), lo que demues tra, por una parte, lo inocuo de  la t&eacute;cnica quir&uacute;rgica, y, por otra, las ventajas de permitir una  movilizaci&oacute;n inmediata, as&iacute; como un alta hospitalaria precoz.     <P>En  la tabla 6 se muestra el resultado final. Fueron clasificados como buenos los  resultados de 134 pacientes (59,5 %); como resultados regulares, 68 (30,2 %) y,  por &uacute;ltimo, como malos, los de 23 (10,2 %).     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En estos resultados malos  se incluyeron los 4 pacientes fallecidos, los 9 pacientes que no consolidaron,  2 pacientes que presentaron necrosis de la cabeza femoral, un paciente al que  se le retir&oacute; el fijador por trastornos psiqui&aacute;tricos y 7 pacientes  que, aun habiendo consolidado, presentaron complicaciones de car&aacute;cter permanente  con limitaci&oacute;n funcional importante (figuras 3 a 13). <H4> Conclusiones</H4><OL>      <LI> La fijaci&oacute;n externa de las fracturas de la cadera brinda resultados  alentadores, por cuanto, adem&aacute;s de ser la t&eacute;cnica menos invasiva,  es la &uacute;nica que garantiza una compresi&oacute;n dosificada y mantenida  sobre el foco de la fractura.</LI>    <LI> Nuestro montaje del fijador externo RALCA&reg;,  combinado con el clavo roscado cervical (CRC), garantiza la estabilidad mec&aacute;nica  apropiada para la consolidaci&oacute;n.</LI>    <LI> En las fracturas intracapsulares  se obtienen los mejores resultados en los grupos I, II y III de Garden.</LI>    <LI>  En las fracturas extracapsulares se obtienen los mejores resultados en las fracturas  I, II y III de Tronzo.</LI>    <LI> La inocuidad de la t&eacute;cnica, que no requiere  transfundir sangre ni otros expansores, junto a la posibilidad de la movilizaci&oacute;n  precoz y un alta temprana, son factores que disminuyen considerablemente la mortalidad  intrahospitalaria en estos pacientes y reducen la incidencia de complicaciones  generales y locales.</LI>    <LI> Este m&eacute;todo permite disminuir considerablemente  la incidencia de seudoartrosis y de necrosis de la cabeza femoral a niveles muy  inferiores a los reportados en la literatura.</LI>    <LI> Todos estos factores contribuyen  a devolver r&aacute;pidamente al anciano al seno de la familia y el hogar, donde  reciben el afecto, la atenci&oacute;n y el apoyo necesarios.</LI>    </OL>&lt;1> Doctor  en Ciencias. Especialista de II Grado en Ortopedia y Traumatolog&iacute;a. Profesor  Titular Principal. ISCM-H. Jefe del Servicio de Especialidades Ortop&eacute;dicas.  Director.     <P>&lt;2>Especialista de II Grado en Ortopedia y Traumatolog&iacute;a.  Instructor. ISCM-H. Vicedirector Quir&uacute;rgico.     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&lt;3>Especialista de I  Grado en Ortopedia y Traumatolog&iacute;a. <H4> Referencias bibliogr&aacute;ficas</H4>    <!-- ref --><P>  1. Murgadas Rodr&iacute;guez R. Lesiones traum&aacute;ticas de la cadera. En:  Alvarez Cambras R, Ceballos Mesa A, Murgadas Rodr&iacute;guez R. Tratado de cirug&iacute;a  ortop&eacute;dica y traumatol&oacute;gi ca. La Habana: Pueblo y Educaci&oacute;n,  1985;t1:313-29.<!-- ref --><P> 2. Bredahl C. Mortality after hip fracture: results of  operation within 12 h of admission. Injury 1992;23(2): 83-6.<!-- ref --><P> 3. White BL.  Rate of mortality for elderly patients after fracture of the hip in the 1980-1987.  J Bone Joint Surg l987;69A( 9):1335-9.<!-- ref --><P> 4. Baixauli F. Fracturas de la extremidad  superior del f&eacute;mur. Rev Ortop Traumatol 1991;(Supl 1):9-11.<!-- ref --><P> 5. Ben&iacute;tez  Herrera A, Iliz&aacute;stigui Romero LE, Ram&iacute;rez Aguera PJ, Rodr&iacute;guez  Garc&iacute;a E. Fracturas trocant&eacute;ricas: tratamiento de urgencia con el  sistema AO. Rev Cubana Ortop Traumatol 1993;7(1-2):24-9.<!-- ref --><P> 6. Jorda E. Fracturas  de la extremidad proximal del f&eacute;mur. s/l, 1984.<!-- ref --><P> 7. Katzner M. Femoral  neck fracture treated by head arthro plasty: factors of life prognosis in 477  cases. Nouv Press Med 1978;7(38):3427-94.<!-- ref --><P> 8. Ingwersen J. Early loss of  fixation of cervical hip fractures. Acta Orthop Scand 1992;63(247):6-7.<!-- ref --><P>  9. Alvarez Cambras R. Fijadores externos de Alvarez Cambras. La Habana: Publicigraf,  1993:45.<!-- ref --><P> 10. Hern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez AR, P&eacute;rez Garc&iacute;a  JR, Cruz M&eacute;ndez R, Candelario Alvarez JL. Osteoos&iacute;ntesis de las  fracturas del cuello femoral con clavo de Etropal. Rev Cubana Ortop Traumatol  1993;7(1-2):30-5.Recibido: 23 de diciembre de 1984. Aprobado: 24 de enero  de 1995.     <P><B>Profesor Rodrigo Alvarez Cambras.</B> Hospital Ortop&eacute;dico  Nacional Docente "Frank Pa&iacute;s". Avenida 51 No. 19603, e/ 196 y 202, La Lisa,  Ciudad de La Habana, Cuba.      ]]></body><back>
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