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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Oftalmología]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Resultados en la aplicación del tratamiento quirúrgico de la catarata traumática]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Results of the surgical treatment of traumatic cataract]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Clínicoquiirúrgico Hermanos Ameijeiras  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Introduction: The purpose of this study was to evaluate the postoperative anatomical and visual results achieved in patients with trauma cataract whether associated to ocular injures or not. Material and method: A prospective study of cases (n = 57) affected by traumatic cataract, with preoperative visual acuity equal or greater than light perception and surgically treated. The study period covered from April 2005 to January 2007. The surgical technique according to the eye´s anatomic condition, early detection and timely surgical treatment were examined in each case. The surgical results for every case, taking into account anatomical conditions and visual acuity of each patient before and after being operated on were compared. Results: Ninety five percent of cases (n = 54) reached visual acuity higher than 0.4 and 67 % (n = 38) had over 0.7. Conclusions: In the surgical treatment of trauma cataract, if the posterior segment is not affected, then the visual prognosis is very good, with results similar to those of uncomplicated cataract surgeries.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Subluxación del cristalino]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[catarata traumática]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[pupiloplastia]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Subluxation of the crystalline]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[trauma cataract]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[pupilloplasty]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Cl&iacute;nicoquir&uacute;rgico &ldquo;Hermanos  Ameijeiras&rdquo; </p> <h2>Resultados  en la aplicaci&oacute;n del tratamiento quir&uacute;rgico de la catarata traum&aacute;tica  </h2>     <p><a href="#cargo">Belmary Aragon&eacute;s Cruz<span class="superscript">1</span> </a><a name="autor" id="autor"></a></p> <h4>Resumen</h4>     <p align="justify"><em>Objetivo</em>: Evaluar  los resultados anat&oacute;micos y visuales posoperatorios de pacientes portadores de  catarata traum&aacute;tica asociada o no a otras lesiones oculares. </p>     <p align="justify"><em>M&eacute;todos</em>: Estudio  prospectivo de una serie de casos (n = 57) de catarata traum&aacute;tica, con agudeza visual  preoperatoria igual o mayor a percepci&oacute;n luminosa, a tratar quir&uacute;rgicamente. El  per&iacute;odo del estudio comprende desde abril de 2005 hasta enero de 2007. Se  consideran en cada caso la t&eacute;cnica quir&uacute;rgica, dadas las condiciones anat&oacute;micas  del ojo, detecci&oacute;n y tratamiento quir&uacute;rgico oportuno. Se comparan los  resultados de la cirug&iacute;a en cada caso, teniendo en cuenta los resultados  anat&oacute;micos y la agudeza visual (AV) de cada paciente antes y despu&eacute;s.</p>     <p align="justify"><em>Resultados</em>:  En el 95 % de los casos (n = 54) se obtuvo una agudeza visual (AV) mayor a 0,4,  y en el 67 % (n = 38) la AV estuvo  por encima de 0,7.  </p>     <p align="justify"><em>Conclusiones</em>: En el tratamiento quir&uacute;rgico de la catarata traum&aacute;tica, si  el segmento posterior est&aacute; indemne, el pron&oacute;stico visual es muy bueno con  resultados similares a los obtenidos en cirug&iacute;as de cataratas no complicadas.</p>     <p align="justify"><em>Palabras clave</em>: Subluxaci&oacute;n del cristalino,  catarata traum&aacute;tica, pupiloplastia.</p>     <p align="justify">Las cataratas traum&aacute;ticas  constituyen un reto para el cirujano del segmento anterior debido a la gran  cantidad de elementos que deben tenerse en cuenta para su abordaje. Los  antecedentes del tipo de traumatismo son de vital importancia, junto con un examen  f&iacute;sico exhaustivo, determinaran el abordaje quir&uacute;rgico y la estrategia  quir&uacute;rgica adecuada.<span class="superscript">1</span></p>     <p align="justify">La catarata produce una p&eacute;rdida  global de la funci&oacute;n visual: disminuci&oacute;n de la agudeza visual, del campo visual  y de la sensibilidad de contraste. El deterioro puede ser lento y progresivo o  en horas en dependencia de la magnitud del traumatismo.</p>     <p align="justify">Con la cirug&iacute;a de la catarata  traum&aacute;tica se alcanza una mejor&iacute;a en la agudeza visual y es bien aceptada por  los pacientes, a pesar de que como traumatismo al fin, siempre ser&aacute; una  inc&oacute;gnita el resultado visual del paciente, ya que intervienen variables tales  como: alteraciones de otras estructuras oculares asociadas a la catarata, edad  en que ocurri&oacute; el traumatismo, tiempo de evoluci&oacute;n de la catarata, e integridad  del endotelio corneal.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Los grandes avances tecnol&oacute;gicos y  t&eacute;cnicos en la cirug&iacute;a oftalmol&oacute;gica, unidos a una evaluaci&oacute;n previa,  exhaustiva, permitir&aacute;n concebir una estrategia quir&uacute;rgica personalizada, lo  cual es esencial para afrontar estos casos desafiantes de la mejor manera posible,  a fin de lograr la recuperaci&oacute;n anat&oacute;mica y funcional de los pacientes.</p>     <p align="justify"> Anualmente, ocurren    en EE.UU. cerca de 2,4 millones de accidentes oculares traum&aacute;ticos,<span class="superscript">2</span> de los cuales entre 20 000 y 68 000  son lo suficientemente graves como para requerir alg&uacute;n tipo de intervenci&oacute;n. De  estas solo un 7 % aproximadamente conlleva a la formaci&oacute;n de cataratas. Lamentablemente  no tenemos datos recientes ni confiables de la incidencia de traumatismos  oculares.</p>     <p align="justify">Constituyen objetivos de esta  investigaci&oacute;n: Evaluar los resultados  anat&oacute;micos y visuales posoperatorios de pacientes portadores de catarata  traum&aacute;tica; comparar resultados de agudeza visual preoperatoria y  posoperatoria; identificar alteraciones oculares asociadas en pacientes portadores  de una catarata traum&aacute;tica, y conocer complicaciones m&aacute;s frecuentes.</p> <h4 align="justify">M&eacute;todos</h4>     <p align="justify">Se realiz&oacute; un estudio prospectivo de serie de casos (n = 57)  operados de catarata traum&aacute;tica, con agudeza visual preoperatoria igual o mayor  a percepci&oacute;n luminosa. El per&iacute;odo del estudio comprendi&oacute; desde abril de 2005 hasta  diciembre de 2006. A los pacientes portadores de  catarata traum&aacute;tica, se les evalu&oacute; el comportamiento preoperatorio y postoperatorio  de par&aacute;metros tales como agudeza visual, alteraciones oculares asociadas, edad,  sexo y conducta quir&uacute;rgica. Se consideran en cada caso la t&eacute;cnica quir&uacute;rgica,  dadas las condiciones anat&oacute;micas del ojo, detecci&oacute;n y tratamiento quir&uacute;rgico  oportuno.</p>     <p><em>Criterios de  inclusi&oacute;n</em>: Pacientes  portadores de catarata traum&aacute;tica mayores de 15 a&ntilde;os sin lesiones del segmento  posterior.</p>     <p><em>Criterios de exclusi&oacute;n</em>: Pacientes con agudeza visual inferior a  percepci&oacute;n de luz, menores de 15 a&ntilde;os y con lesiones del segmento posterior.</p>     <p>Se utiliz&oacute; el sistema <em>SPSS for Windows</em> para procesamiento  estad&iacute;stico. La diferencia al comparar la agudeza visual posoperatoria con la  preoperatoria fue valorada mediante estad&iacute;stica inferencial con el uso de la  prueba U de Mann Whitnay.</p> <h4>Resultados</h4>     <p>Se  estudiaron 57 pacientes por contar con los criterios de inclusi&oacute;n. La edad de  los pacientes estuvo dentro de un rango de 15 a 70 a&ntilde;os, divididos en 3 subgrupos y  predomin&oacute; el grupo que se encontraba de entre 36 y 55 a&ntilde;os para un 58 % (tabla  1). Predominaron los pacientes del sexo masculino en una proporci&oacute;n de 5:1. (tabla  2).  </p>     <p align="center">Tabla 1. Distribuci&oacute;n por edad</p> <table border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">   <tr>     <td width="200" valign="top">    <div align="center">Rango </div></td>     <td width="200" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Casos</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">%</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="200" valign="top">    <p>15 - 35</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">15</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">26 </p></td>   </tr>   <tr>     <td width="200" valign="top">    <p>36 - 55</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">33</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">58 </p></td>   </tr>   <tr>     <td width="200" valign="top">    <p>56 - 70</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">9</p></td>     <td width="200" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">16 </p></td>   </tr> </table>     <p align="center">Tabla 2. Distribuci&oacute;n por sexo</p> <table border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">   <tr>     <td width="200" valign="top">    <div align="center">Sexo </div></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">Casos</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">%</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="200" valign="top">    <p>Femenino</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">9</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">16</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="200" valign="top">    <p>Masculino</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">48</p></td>     <td width="200" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">84</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="200" valign="top">    <p>Total</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">57</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">100</p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">El  antecedente del traumatismo en 49 pacientes fue por contusi&oacute;n (86 %) y en 8 fue  perforaci&oacute;n, con antecedente de herida corneal suturada (14 %).  </p>     <p align="justify">El l&iacute;mite m&iacute;nimo de la  agudeza visual preoperatoria fue de percepci&oacute;n luminosa (47 %, n =27) y el l&iacute;mite  m&aacute;ximo fue de 0,6 (9 %, n = 9). El l&iacute;mite m&iacute;nimo de la agudeza visual posoperatoria  fue mayor de 0,1 (5 %, n = 3) y el &nbsp;l&iacute;mite  m&aacute;ximo fue superior a de 0,7 (67 %, n = 38). Al comparar la agudeza visual  preoperatoria con la posoperatoria, se encontr&oacute; un resultado estad&iacute;sticamente  significativo (p = 0,05, prueba U de Mann Whitney) (fig. 1).</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/oft/v20n2/f0105207.gif"><img src="/img/revistas/oft/v20n2/f0105207.gif" width="180" height="134" border="0" /></a></p>     
<p align="center">Fig. 1. Comparaci&oacute;n de la  agudeza visual preoperatoria y posoperatoria.</p>     <p align="justify">Las  t&eacute;cnicas quir&uacute;rgicas empleadas fueron de tres tipos: facoemulsificaci&oacute;n,  cirug&iacute;a extracapsular tunelizada e intracapsular, y tunelizada de Blumenthal, esta  &uacute;ltima predomin&oacute; con un 79 % del total de los casos. (tabla 3).  </p>     <p align="center">Tabla  3.T&eacute;cnicas quir&uacute;rgicas</p> <table width="599" border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">   <tr>     <td width="200" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">T&eacute;cnicas </div></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">Casos</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">%</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="200" valign="top">    <p>Faco</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">6</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">10,5 </p></td>   </tr>   <tr>     <td width="200" valign="top">    <p>Blumenthal</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">45</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">79 </p></td>   </tr>   <tr>     <td width="200" valign="top">    <p>Intracapsular</p></td>     <td width="200" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">6</p></td>     <td width="200" valign="top">    <p align="center">10,5 </p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">En  nueve casos (16 %) no se presentaron lesiones oculares asociadas, y en 48 (84  %) s&iacute; estuvieron presentes estas lesiones. Entre  las lesiones oculares relacionadas se presentaron (tabla 4): cristalino  subluxado (n = 21, 37 %), v&iacute;treo previo (n = 6, 10,5 %), midriasis paral&iacute;tica  (n = 5, 9 %) y rotura del esf&iacute;nter (n = 4,7 %). </p>     <p align="center">Tabla  4. Alteraciones oculares asociadas</p> <table border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">   <tr>     <td width="263" valign="top">    <p align="center">Alteraciones</p></td>     <td width="104" valign="top">    <p align="center">Casos</p></td>     <td width="82" valign="top">    <p align="center">%</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="263" valign="top">    <p>1.    Leocuma corneal</p></td>     <td width="104" valign="top">    <p align="center">8</p></td>     <td width="82" valign="top">    <p align="center">14</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="263" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2.    Cristalino subluxado</p></td>     <td width="104" valign="top">    <p align="center">21</p></td>     <td width="82" valign="top">    <p align="center">37</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="263" valign="top">    <p>3.    Ruptura del esf&iacute;nter pupilar</p></td>     <td width="104" valign="top">    <p align="center">4</p></td>     <td width="82" valign="top">    <p align="center">7</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="263" valign="top">    <p>4.    Midriasis paral&iacute;tica</p></td>     <td width="104" valign="top">    <p align="center">5</p></td>     <td width="82" valign="top">    <p align="center">9</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="263" valign="top">    <p>5.    Estrabismo</p></td>     <td width="104" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">2</p></td>     <td width="82" valign="top">    <p align="center">4</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="263" valign="top">    <p>6.    Desincersi&oacute;n de capsular posterior con hialoides &iacute;ntegra</p></td>     <td width="104" valign="top">    <p align="center">10</p></td>     <td width="82" valign="top">    <p align="center">18</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="263" valign="top">    <p>7.    Sinequias anteriores</p></td>     <td width="104" valign="top">    <p align="center">6</p></td>     <td width="82" valign="top">    <p align="center">10</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="263" valign="top">    <p>8.    V&iacute;treo previo</p></td>     <td width="104" valign="top">    <p align="center">6</p></td>     <td width="82" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">10</p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">Se  practic&oacute; estudio de ecograf&iacute;a ocular en 100 % de los pacientes, en los cuales  la c&aacute;psula del cristalino se encontr&oacute; &iacute;ntegra en el 77 % de los casos (n = 36)  y rota en el 23 % (n = 21).  </p>     <p align="justify">Las  complicaciones transoperatorias m&aacute;s frecuentes fueron la rotura de la c&aacute;psula  posterior con p&eacute;rdida de v&iacute;treo (n = 9, 16 %); hifema (n = 4, 7 %), y opacidad  capsular posterior primaria fibr&oacute;tica presentaron tres casos (5 %) y se les realiz&oacute;  capsulorexis posterior (fig.2). Las complicaciones posoperatorias fueron el  edema corneal moderado (n = 5, 9 %); y la hipertensi&oacute;n ocular (n = 5, 9 %) las  cuales fueron resueltas en el primer caso con la aplicaci&oacute;n de deshidratantes  corneales y antiinflamatorios, y en el segundo con hipotensores oculares. No ha  habido descompensaci&oacute;n corneal hasta el momento. Se practic&oacute; capsulotom&iacute;a  posterior con Yag l&aacute;ser en cinco casos (9 %); hubo un caso de uve&iacute;tis para un 2  %. (fig.3).  </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/oft/v20n2/f0205207.gif"><img src="/img/revistas/oft/v20n2/f0205207.gif" width="233" height="139" border="0" /></a></p>     
<p align="center">Fig.2. Complicaciones transoperatorias.</p>     <p align="center"><br />   <a href="/img/revistas/oft/v20n2/f0305207.gif"><img src="/img/revistas/oft/v20n2/f0305207.gif" width="196" height="125" border="0" /></a>  </p>     
<p align="center">Fig.3. Complicaciones posoperatorias.</p>     <p align="justify">En  cuanto a las lesiones asociadas que necesitaron reconstrucci&oacute;n del segmento  anterior fue necesario realizar 4 pupiloplastia en los casos de midriasis  paral&iacute;tica para poder colocar un LIO de c&aacute;mara anterior.  </p>     <p align="justify">En  96 % de los casos (n = 55) se implant&oacute; LIO. Se coloc&oacute; LIO en c&aacute;mara posterior  en 41 pacientes (72 %), de ellos 15 se  encontraban en el surco (26 %) y 26 en el saco (46 %). En 15 casos el LIO se  coloc&oacute; en c&aacute;mara anterior para un 26 %. (fig. 4).  </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/oft/v20n2/f0405207.gif"><img src="/img/revistas/oft/v20n2/f0405207.gif" width="227" height="133" border="0" /></a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Fig.4. Implantes de lente intraocular.</p> <h4 align="justify">Discusi&oacute;n  </h4>     <p align="justify">La  catarata traum&aacute;tica se puede presentar como consecuencia de cualquier tipo de  traumatismo ocular contuso o penetrante, con mayor frecuencia asociada a  heridas corneales que pueden involucrar al iris. Tambi&eacute;n se asocia a peque&ntilde;as heridas  penetrantes con presencia de cuerpo extra&ntilde;o intraocular y con compromiso del  polo posterior. Un interrogatorio profundo de los antecedentes de la injuria  permitir&aacute; determinar la dificultad de la cirug&iacute;a y planificar previamente la  estrategia quir&uacute;rgica y el pron&oacute;stico visual. En nuestro estudio se excluyeron  los casos con injurias en el polo posterior.<span class="superscript">1,2</span> </p>     <p align="justify">La  decisi&oacute;n de tratar quir&uacute;rgicamente una catarata debe individualizarse conociendo  previamente el estado integral del globo ocular. Generalmente esta no implica  una situaci&oacute;n de emergencia, por eso, puede manejarse en forma electiva. Es de  suma importancia recalcar que el oftalm&oacute;logo que decida operar estos casos no  debe exponerse a la improvisaci&oacute;n.<span class="superscript">3,4</span></p>     <p align="justify">En  primera instancia se debe decidir el abordaje: si por v&iacute;a anterior o por partes  plana, dependiendo de la localizaci&oacute;n del cristalino. En ocasiones es necesaria  la presencia de un cirujano del segmento posterior por si el cristalino o un  fragmento de este, se luxa al v&iacute;treo. </p>     <p align="justify">La  evaluaci&oacute;n biomicrosc&oacute;pica debe comenzar por la conjuntiva en busca de quemosis  hemorr&aacute;gica o alguna laceraci&oacute;n que haga suponer una puerta de entrada al globo  ocular. La c&oacute;rnea siempre debe ser te&ntilde;ida con fluoresce&iacute;na para buscar el signo  de Seidel positivo, o la observaci&oacute;n de una c&aacute;mara anterior m&aacute;s plana o m&aacute;s  profunda en el ojo traumatizado en comparaci&oacute;n con el adelfo, lo que  constituir&iacute;a un llamado de atenci&oacute;n. El hallazgo de un esf&iacute;nter iridiano roto o  una corectopia, as&iacute; como la presencia de hipema o fibrina en c&aacute;mara anterior  deben tenerse en cuenta.<span class="superscript">5,6</span></p>     <p align="justify">Si  la pupila no dilata bien, se deben utilizar ganchos retractores de iris,  anillos de dilataci&oacute;n pupilar o la dilataci&oacute;n pupilar mec&aacute;nica directa (ganchos  rotadores de LIO, Sinsky y gancho de Hook Rentsch, manipuladores de n&uacute;cleo  Kuglen, rotador de Bechert y en ocasiones hasta con un <em>chopper</em>). Por otra parte existe la dilataci&oacute;n pupilar indirecta que  se realiza con instrumentos dise&ntilde;ados para ese fin como Beehler o Keuch.</p>     <p align="justify">Ante  la presencia de una midriasis paral&iacute;tica, rupturas en el esf&iacute;nter o ra&iacute;z del  iris, se debe intentar su reparaci&oacute;n durante la cirug&iacute;a con suturas del tipo <em>prolene 10-0.</em> Podemos utilizar t&eacute;cnicas  de sutura de Mc Cannel o como la de nudo corredizo de Siepser.</p>     <p align="justify">El  s&iacute;ndrome de subluxaci&oacute;n del cristalino adquirido presenta diversos signos  biomicrosc&oacute;picos, pero por su importancia debemos pesquisar los signos  patognom&oacute;nicos (la facodonesis y la iridodonesis) los cuales pueden ser sutiles  o manifiesto. Si el cristalino se encuentra subluxado en alg&uacute;n sentido es muy  importante tratar de advertir la presencia de v&iacute;treo en c&aacute;mara anterior, a  veces solo se advierte dirigiendo la mirada hacia el lugar sospechoso y buscando  el aumento de la separaci&oacute;n del iris y el cristalino. Un signo intraquir&uacute;rgico  indirecto de debilidad zonular, se manifiesta cuando al realizar el desgarro inicial de la  capsulorrexis,&nbsp; se forman pliegues de la  c&aacute;psula al intentar desgarrarla, dado la falta de tensi&oacute;n de esta por una z&oacute;nula  complaciente. </p>     <p align="justify">Ante  una ruptura zonular peque&ntilde;a menos de 90&ordm; con saco intacto, puede colocarse la  lente con las h&aacute;pticas ubicadas de forma paralela al eje de la di&aacute;lisis, pero  si es algo mayor, un anillo de tensi&oacute;n capsular ser&aacute; la elecci&oacute;n. Las di&aacute;lisis  mayores a 180&ordm; ser&aacute; mejor manejarla con anillo de tensi&oacute;n capsular modificada  por Cionni y sutura del complejo saco-anillo a la esclera con <em>prolene 10-0</em>, otra opci&oacute;n es suturar el  LIO al iris.  </p>     <p align="justify">Existen  indicaciones precisas para remover en forma temprana una catarata, tal es el  caso de ruptura de la c&aacute;psula del cristalino por la posibilidad de que pueda  favorecer la aparici&oacute;n de inflamaci&oacute;n ocular, de glaucoma o de los casos en que  impida una adecuada visualizaci&oacute;n para practicar una cirug&iacute;a vitreorretiniana  urgente. En el caso de luxaci&oacute;n hacia la c&aacute;mara anterior, lo cual puede llevar  a un bloqueo pupilar, se debe colocar antes de la cirug&iacute;a colirios mi&oacute;ticos para  que el n&uacute;cleo no se deslice al v&iacute;treo al colocar al paciente en dec&uacute;bito  dorsal.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Actualmente  una forma m&aacute;s sencilla y econ&oacute;mica de detectar el v&iacute;treo en c&aacute;mara anterior es mediante  inyecci&oacute;n en el segmento anterior de acetato de triamcinolona pues el  corticoide permite la visualizaci&oacute;n de las bandas v&iacute;treas adheridas a la herida  principal o a las incisiones laterales, y convierte en m&aacute;s efectiva a la  vitrectom&iacute;a.</p>     <p align="justify">Para  la colocaci&oacute;n de un lente intraocular se debe valorar en forma muy cuidadosa el  estado de la z&oacute;nula, si hay subluxaci&oacute;n o luxaci&oacute;n del cristalino y el estado  general del v&iacute;treo y de la retina. En todos los casos de catarata traum&aacute;tica se  debe realizar un examen oftalmol&oacute;gico exhaustivo que incluya ultrasonido ocular  si la opacidad es tal que impide la oftalmoscopia indirecta. Es importante  realizar gonioscopia para descartar un receso traum&aacute;tico angular, presencia de  sinequias anteriores, o cuerpo extra&ntilde;o.<span class="superscript">7,8</span></p>     <p align="justify">El  tipo del lente intraocular se debe seleccionar tomando en cuenta la modalidad  quir&uacute;rgica que se va a practicar, la integridad anat&oacute;mica del segmento  anterior, el grado de lesi&oacute;n en el ojo y los riesgos potenciales.</p>     <p align="justify">En  el presente estudio hubo un caso que present&oacute; luxaci&oacute;n del cristalino a la c&aacute;mara anterior, que fue el &uacute;nico caso al que  no se le realiz&oacute; pupiloplastia (presentaba midriasis paral&iacute;tica), pues se  decidi&oacute; programar de segunda intenci&oacute;n el implante de lente intraocular por el  estado corneal.  </p>     <p align="justify">Los  ni&ntilde;os y los casos con lesiones traum&aacute;ticas del polo posterior con o sin cuerpos  extra&ntilde;os intraoculares son remitidos a los especialistas de V&iacute;treo-retina.<span class="superscript">9,10</span> </p>     <p align="justify">El implante de la  lente intraocular no es imprescindible desde un primer momento; pero en el caso  de los ni&ntilde;os s&iacute;, para prevenir la ambliop&iacute;a, o en pacientes que ser&iacute;a dif&iacute;cil  que retornar a la sala de operaciones. Si el estado del ojo lo permite se  determinar&aacute; cu&aacute;l es el poder di&oacute;ptrico adecuado, qu&eacute; material elegir (si  monofocales o multifocales o acomodativos). Si el paciente presenta laceraci&oacute;n  corneal o leucoma que produce astigmatismo irregular es preferible considerar  un implante secundario Hay  reportes de casos en los que se utiliza el ojo cong&eacute;nere (contralateral,  adelfo) para el c&aacute;lculo del poder di&oacute;ptrico con errores refractivos de hasta 4  dioptr&iacute;as, por lo que no ser&iacute;a recomendable el empleo habitual de este m&eacute;todo de  c&aacute;lculo.  </p>     <p align="justify">El uso de lentes  de silicona se debe evitar ya que se consideran de alto riesgo sobre todo en  pacientes con antecedentes de traumatismo ocular que han tenido, o que  potencialmente puedan tener, lesiones vitreorretinanas, por la posibilidad de  que puedan requerir en su tratamiento el uso de aceite de silicona, pues este  fluido se adhiere al lente y lo degrada lo que obligar&iacute;a al cirujano a  retirarlo o a cambiar la pr&oacute;tesis por otra de distinto material.<span class="superscript">11,12</span></p>     <p align="justify">Los anillos de expansi&oacute;n capsular,  las diferentes sustancias viscoel&aacute;sticas, la sutura de prolene (con aguja larga  y recta para iridoplastia, pupiloplastia), las diferentes tipos de lentes  intraoculares plegables, los enrollables, las incisiones cada vez m&aacute;s peque&ntilde;as con  el instrumental dise&ntilde;ado para ello y las diferentes t&eacute;cnicas quir&uacute;rgicas han  permitido lograr excelentes resultados visuales de la cirug&iacute;a de catarata a&uacute;n  en casos dif&iacute;ciles como los de etiolog&iacute;a traum&aacute;tica. </p>     <p align="justify">Los grandes avances tecnol&oacute;gicos y  t&eacute;cnicos en la cirug&iacute;a oftalmol&oacute;gica unidos a una evaluaci&oacute;n previa exhaustiva  permitir&aacute;n planificar una estrategia quir&uacute;rgica personalizada lo cual es clave  para afrontar estos casos desafiantes de la mejor manera para lograr la mejor  recuperaci&oacute;n anat&oacute;mica y funcional de los pacientes.<span class="superscript">13</span></p> <h6>Conclusiones </h6> <ol>       <li>Los  resultados obtenidos en este estudio demuestran que si el segmento posterior  est&aacute; indemne el pron&oacute;stico visual es muy bueno, con resultados similares a los  obtenidos en cirug&iacute;as de cataratas no complicadas.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>El  resultado visual final fue satisfactorio en el 95 %.</li>       <li>La alteraci&oacute;n ocular asociadas en pacientes portadores       de una catarata traum&aacute;tica m&aacute;s frecuentemente encontrada fue la       subluxaci&oacute;n del cristalino.</li>       <li>Las  complicaciones transoperatorias m&aacute;s frecuentes fueron la rotura de la capsula  posterior con p&eacute;rdida de v&iacute;treo 16 % e hifema 7 %. Las complicaciones posoperatorias  fueron m&iacute;nimas y no requirieron intervenci&oacute;n.</li>       <li>Al  comparar la&nbsp; agudeza visual preoperatoria  con la posoperatoria, se encontr&oacute; un resultado estad&iacute;sticamente significativo  (p = 0,05, prueba U de Mann Whitney).</li>     </ol> <h4>Summary</h4> <h6 align="justify">Results of the surgical treatment of traumatic  cataract</h6>     <p align="justify"><em>Introduction</em>:  The purpose of this study was to evaluate the postoperative anatomical and  visual results achieved in patients with trauma cataract whether associated to  ocular injures or not.</p>     <p align="justify"><em>Material and method</em>:  A prospective study of cases (n = 57) affected by traumatic cataract, with  preoperative visual acuity equal or greater than light perception and  surgically treated. The study period covered from April 2005 to January 2007.  The surgical technique according to the eye&acute;s anatomic condition, early  detection and timely surgical treatment were examined in each case.&nbsp; The surgical results for every case, taking  into account anatomical conditions and visual acuity of each patient before and  after being operated on were compared.</p>     <p align="justify"><em>Results</em>: Ninety  five percent of cases (n = 54) reached visual acuity higher than 0.4 and 67 % (n = 38)  had over 0.7.</p>     <p align="justify"><em>Conclusions</em>:  In the surgical treatment of trauma cataract, if the posterior segment is not  affected, then the visual prognosis is very good, with results similar to those  of uncomplicated cataract surgeries.</p>     <p align="justify"><em>Key words:</em> Subluxation of the crystalline, trauma cataract, pupilloplasty.</p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1. Villar Kuri J, Montenegro Tapia T, Mart&iacute;nez Franco C, Aveleyra Fierro    R, S&aacute;ez-Esp&iacute;nola F, Villase&ntilde;or D&iacute;ez J, Guevara Chavarr&iacute;a    O, Flores Orta R. Resultados visuales y anat&oacute;micos en pacientes operados    de catarata traum&aacute;tica. 2003;3.<!-- ref --><p>2. Centuri&oacute;n V, Nicoli C, Villar Kuri J. El libro del cristalino de    las Am&eacute;ricas. Livraria Santos Editora, 2007.<!-- ref --><p>3. Boorstein JM, Titelbaum DS, Patel Y, Wong KT, Grossman RI. CT diagnosis    of unsuspected traumatic cataracts in patients with complicated eye injuries:    significance of attenuation value of the lens. AJR Am J Roentgenol. 1995; 164(1):    181-4<em>.</em><!-- ref --><p>4. Yasukawa T, Kita M, Honda Y. Traumatic cataract with a ruptured posterior    capsule from a nonpenetrating ocular injury. J Cataract Refract Surg. 1998;    24(6): 868-9.<p>5. Hern&aacute;ndez Silva JR, Ballesteros P&eacute;rez A, Curbelo Cunill L,    Padilla Gonz&aacute;lez C M, Ramos L&oacute;pez M, R&iacute;o Torres M. Facoemulsificaci&oacute;n    en casos especiales. Instituto Cubano de Oftalmolog&iacute;a &ldquo;Ram&oacute;n    Pando Ferrer&rdquo;, 2002-2005. Rev Cubana Oftalmol. [online]. 2006 ene-jun    [consultado 10 de enero de 2007];19(1):[aprox. 3 p.]. Disponible en: www http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_</p>     <!-- ref --><p>6. Lan-Hsin Chiang, Chi Chun Lai. Secondary intraocular lens implantation of    traumatic cataract in open-globe injury. Can J Ophthalmol. 2005;40:454-9.<!-- ref --><p>7. Burk SE, Da Mata AP, Anyder ME, et al. Visualizing vitreous using Kenalog    suspension. J Cataract Refract Surg. 2003;29:645-51.<!-- ref --><p>8. Menapace R, Findl O, Georgopoulos M, et al.The capsular tension ring: designs    &nbsp;&nbsp;applications and techniques. J Cataract Refract Surg. 2000; 26:    898-912.<!-- ref --><p>9. Pandey SK, Werner L, Escobar-G&oacute;mez M, et al. Dye- enhanced cataract    surgery: Anterior capsule staining for capsulorhexis in advanced / white cataract.    J Cataract Refract Surg. 2000;26:1052-9.<!-- ref --><p>10. Ryan EJ, Gilbert H. Lensectomy, vitrectomy indications, and techniques    in cataract surgery. Curr Opin Ophthalmol. 1996; 103:713-20.<!-- ref --><p>11. Irvine JA, Smith RE. Lens injuries in trauma. En: Shingleton BJ, Hersh    PS, Kenyon KR, eds. Eye trauma. St. Louis: Mosby; 1991:126-35.<!-- ref --><p>12. Berinstein D, Gentile R, Sidoti P. Ultrasound biomicroscopy in anterior    ocular trauma. Ophthalmic Surg Lasers.1997;28:201-7.<!-- ref --><p>13. Gelfand Y, Pikkel J, Millar B. Prognostic factors and surgical results    in traumatic cataract. Harefuah. 1997;132:18-21.<p>Recibido: 5 de julio de 2007. &nbsp;Aprobado: 6 de agosto de 2007.</p>     <p>Dra. <em>Belmary Aragon&eacute;s  Cruz. </em>Hospital Cl&iacute;nicoquiir&uacute;rgico &ldquo;Hermanos Ameijeiras&rdquo;. San L&aacute;zaro No. 701  entre Belascoa&iacute;n y Marqu&eacute;s Gonz&aacute;lez, Ciudad de La Habana, Cuba. CP. 10300. E-mail: <a href="mailto:belmaryc@infomed.sld.cu ">belmaryc@infomed.sld.cu </a></p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">M&aacute;ster en Enfermedades Infecciosas.  Especialista de II Grado. Instructor.</a><a name="cargo" id="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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