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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Eduardo Liceaga y la participación mexicana en la fundación de la Organización Panamericana de la Salud]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The participation of mexicans in all the ativities that -in the First Pan-American International Sanitary Convention, led to the creation of the International Sanitary Office- which with the lapse of time, would become the Pan-American Organization of Health, is reported. The work of Dr. Eduardo Liceaga, mexican eminent improver of health, president of the Superior Council of Salubrity in Mexico, and vice president of the first management Council of the International Sanitary Office, was emphasized. among the antecedents, the integration to the American Association of Public Salubrity, Scientifical Corporation which was operated en the United States, from 1872, first of the Cadanian Domain, then, of Mexico, and finally of Cuba, is mentioned Doctors Liceaga and Carlos J. Finlay, presided over the American Association of Public Salubrity.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <P>Facultad de Medicina. Universidad Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. </P> <H2>Eduardo Liceaga y la participaci&oacute;n mexicana en la fundaci&oacute;n de la Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud*</H2> <I>    <P>Carlos Viesca Trevi&ntilde;o<SUP>1</SUP></P></I>  <FONT SIZE=2>    <P>* Trabajo presentado en el Primer Encuentro Iberoamericano de Historiadores de la Salud P&uacute;blica, La Habana, 16 al 18 de febrero de 1994.</P></FONT>      <P><B>Resumen: </b>Se expone la participaci&oacute;n mexicana en todas las actividades que dieron como resultado, en la Primera Convenci&oacute;n Sanitaria Internacional Panamericana, la creaci&oacute;n de la Oficina Sanitaria Internacional que al transcurrir de los a&ntilde;os, se convertir&iacute;a en la Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. Se destaca la labor del doctor Eduardo Liceaga, salubrista eminente, presidente del Consejo Superior de Salubridad de M&eacute;xico y vicepresidente del primer consejo directivo de la Oficina Sanitaria Internacional. Se cita entre los antecedentes la integraci&oacute;n a la Asociaci&oacute;n Americana de Salubridad P&uacute;blica, corporaci&oacute;n de car&aacute;cter cient&iacute;fico que operaba en EE.UU. desde 1872, primero del Dominio del Canad&aacute;, despu&eacute;s de M&eacute;xico y por &uacute;ltimo de Cuba. Los doctores Liceaga y Carlos J. Finlay presidieron la Asociaci&oacute;n Americana de Salubridad P&uacute;blica. </P>     <P>Descriptores DeCS: ORGANIZACION PANAMERICANA DE LA SALUD; MEXICO. </P>     <P>Resultado de la Primera Convenci&oacute;n Sanitaria Internacional Panamericana fue la creaci&oacute;n de la Oficina Sanitaria Internacional que, al transcurrir de los a&ntilde;os se convertir&iacute;a en la Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. Al finalizar esta reuni&oacute;n, llevada a cabo en Washington D.C del 2 al 5 de diciembre de 1902 se hab&iacute;an sobrepasado con mucho los t&eacute;rminos planteados como objetivo al programarse las sesiones y que rezaba as&iacute;: "La Convenci&oacute;n tiene por objeto... asegurar en lo posible, mediante el mutuo auxilio de las juntas y corporaciones de sanidad de las diferentes rep&uacute;blicas del Nuevo Mundo, un acuerdo com&uacute;n en materia de cuarentenas y de mejoramiento de la salubridad de los puertos de mar". A m&aacute;s de 7 detalladas resoluciones que ser&aacute;n comentadas en su oportunidad, se procedi&oacute; al nombramiento de un comit&eacute; que presidir&iacute;a la Oficina Sanitaria Internacional resultante. Esta primera directiva estaba integrada por el doctor Walter Wyman, una distinguid&iacute;sima figura en la historia de la salud p&uacute;blica y el sanitarismo norteamericano y quien desempe&ntilde;aba el cargo de Cirujano General de Sanidad P&uacute;blica y Hospitales Mar&iacute;timos de los Estados Unidos, como presidente; el doctor Eduardo Liceaga, presidente del Consejo Superior de Salubridad de M&eacute;xico, como vicepresidente; y los doctores Eduardo Moore de Chile, Juan Guiteras de Cuba, Juan J. Ulloa de Costa Rica y Rhett Goode y A.H. Doty de los Estados Unidos, como delegados nacionales. </P>     <P>Antecedida por una serie de acuerdos y acciones internacionales, esa Primera Convenci&oacute;n no fue producto de generaci&oacute;n espont&aacute;nea, sino el fruto madurado de los esfuerzos de toda una d&eacute;cada. </P> <H4>La segunda Conferencia Internacional Americana</H4>     <P>El antecedente inmediato era pol&iacute;tico. Dos conferencias Internacionales Americanas, reunidas respectivamente en las ciudades de Washington y M&eacute;xico, hab&iacute;an versado de la necesidad cada vez m&aacute;s imperativa de un acercamiento entre las naciones del continente y de dar unidad a las medidas que fueran de inter&eacute;s com&uacute;n. En la &uacute;ltima de ellas, que tuvo efecto de octubre de 1901 a enero de 1902, fue incluida la discusi&oacute;n de lo que llamaron entonces Polic&iacute;a Sanitaria, de la que result&oacute; la recomendaci&oacute;n para que las rep&uacute;blicas representadas adoptaran prontamente 7 resoluciones que pueden ser resumidas de la siguiente manera: </P> <OL>      <LI>La responsabilidad de todos los gobiernos nacionales con respecto a todas las medidas de Policia Sanitaria Internacional a aplicarse en sus respectivos territorios, tanto las destinadas "a evitar la invasi&oacute;n de enfermedades contagiosas" como el establecimiento de estaciones de salubridad.</LI>     <LI>El establecimiento, en todos los puertos de cada pa&iacute;s, de 2 clases de detenciones: la de inspecci&oacute;n y la de desinfecci&oacute;n.</LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>La supresi&oacute;n de las cuarentenas prohibitivas con respecto a mercanc&iacute;as y otros objetos manufacturados.</LI>     <LI>La cooperaci&oacute;n entre los gobiernos representados y el apoyo a sus autoridades sanitarias locales para lograr el establecimiento y conservaci&oacute;n de condiciones sanitarias adecuadas "seg&uacute;n los modernos adelantos".</LI>     <P>    <BR> Como complemento de esta 4ta. Resoluci&oacute;n, se ped&iacute;a que se notificara a los representantes diplom&aacute;ticos de las rep&uacute;blicas representadas en la conferencia, de la existencia de fiebre amarilla, c&oacute;lera, peste bub&oacute;nica, viruela y cualquier epidemia de car&aacute;cter grave que se presentase. </P>     <LI>La convocatoria de una Convenci&oacute;n General de representantes de las oficinas de salubridad de los pa&iacute;ses involucrados, dentro del a&ntilde;o siguiente a la fecha. Se ped&iacute;a asimismo que los delegados fueran conferidos con las facultades necesarias para celebrar los convenios sanitarios y formular reglamentos que se considerasen convenientes. Se fijaban las obligaciones de determinar las fechas y periodicidad de las reuniones siguientes y de nombrar un consejo ejecutivo que residir&iacute;a en Washington D.C y tomar&iacute;a la denominaci&oacute;n de Oficina Sanitaria Internacional.</LI>     <LI>La obligaci&oacute;n de trasmitir, pronta y eficazmente a la Oficina Sanitaria&nbsp; toda&nbsp; la informaci&oacute;n referente a las condiciones sanitarias de cada pa&iacute;s y en especial de sus puertos, y de suministrar&nbsp; las facilidades para el completo y cuidadoso estudio e investigaci&oacute;n de las enfermedades epid&eacute;micas que aparecieran en dichos territorios.</LI>     <LI>Finalmente, se se&ntilde;alaba la obligaci&oacute;n de los gobiernos nacionales para sufragar los gatos y sueldos de sus delegados y repartirse, de una manera similar a como se hac&iacute;a con la Oficina Internacional de las Rep&uacute;blicas Americanas, los derivados de la convenci&oacute;n y oficina referidas. En gracia de la econom&iacute;a, se recomendaba que se hiciera uso com&uacute;n de las mismas instalaciones para ambas oficinas.<SUP>1</sup></LI>    </OL>      <P>Es interesante de se&ntilde;alar c&oacute;mo, entre el marem&aacute;gnum de las instancias de car&aacute;cter econ&oacute;mico, que fueron las que predominaron en la reuni&oacute;n, estos aspectos sanitarios fueron muy concretos y se lleg&oacute; a conclusiones relativamente sencillas, no obstante y que por ejemplo, se llevaban ya 70 a&ntilde;os de discusi&oacute;n acerca del problema de las cuarentenas en los puertos mar&iacute;timos. </P> <H4>Un antecedente remoto: la invitaci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n Americana de Salubridad P&uacute;blica al Consejo Superior de Salubridad de M&eacute;xico</H4>     <P>Para entender un poco mejor este hecho, debemos de remontarnos unos a&ntilde;os atr&aacute;s, a 1890, cuando la Asociaci&oacute;n Americana de Salubridad P&uacute;blica, corporaci&oacute;n de car&aacute;cter cient&iacute;fico que operaba en los Estados Unidos desde 1872, invit&oacute; al Consejo Superior de Salubridad de M&eacute;xico a formar parte de ella.<SUP>2</SUP> Ya, poco antes, se hab&iacute;a hecho algo semejante con las autoridades sanitarias del Dominio del Canad&aacute;, de manera que la aceptaci&oacute;n mexicana permiti&oacute; una reuni&oacute;n tripartita de autoridades nacionales, sumada a las nutridas delegaciones estatales y a los individuos interesados en las labores de la corporaci&oacute;n. El doctor Domingo Orva&ntilde;anos y el ilustre m&eacute;dico veterinario Jos&eacute; de la Luz G&oacute;mez, miembros&nbsp; ambos del Consejo, fueron quienes asistieron a Charleston en diciembre de ese mismo a&ntilde;o y recibieron la invitaci&oacute;n a trasmitir a los representantes sanitarios de los estados de la Confederaci&oacute;n Mexicana, para que se afiliasen a la asociaci&oacute;n. Un claro coqueteo provoc&oacute; un acercamiento, que se revelar&iacute;a muy fruct&iacute;fero, con las autoridades y los cient&iacute;ficos mexicanos, ya de por s&iacute;&nbsp; preocupados por el desarrollo sanitario del pa&iacute;s y comprometidos al respecto en un buen n&uacute;mero de acciones ambiciosas. La delegaci&oacute;n mexicana al siguiente congreso, en Kansas City, fue m&aacute;s nutrida; asistieron 8 delegados, entre ellos el mismo Orva&ntilde;anos, qui&eacute;n present&oacute; el C&oacute;digo Sanitario de M&eacute;xico, s&oacute;lo equiparable, seg&uacute;n &eacute;l, con el de Nueva York. El resultado inmediato fue la petici&oacute;n de que el siguiente congreso, el de finales de 1892, fuera celebrado en M&eacute;xico, siendo electo el doctor F&eacute;lix Formentol, de Nueva Orleans, como presidente de la asociaci&oacute;n y bajo la presidencia del doctor Eduardo Liceaga en el comit&eacute; local. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La reuni&oacute;n fue todo un &eacute;xito. El resultado directo fue el establecimiento de s&oacute;lidos v&iacute;nculos entre las autoridades sanitarias de los Estados Unidos y M&eacute;xico y que, como primera acci&oacute;n conjunta, comprometida en primer t&eacute;rmino en un nivel acad&eacute;mico, pero ya con posibilidades de proyecci&oacute;n pol&iacute;tica, se tomara como tarea inicial nada menos que la erradicaci&oacute;n de la fiebre amarilla de los litorales del Golfo de M&eacute;xico.<SUP>3</SUP> Desde el a&ntilde;o siguiente, es decir, 1893, hasta 1913, Liceaga, quien qued&oacute; como miembro de tan importante comit&eacute;, rindi&oacute; anualmente, ante la Asociaci&oacute;n, un breve informe del estado de la campa&ntilde;a contra la fiebre amarilla en M&eacute;xico y de los casos observados en el a&ntilde;o a considerar, as&iacute; como de las localidades en las que &eacute;stos se encontraron. Creo de gran inter&eacute;s el se&ntilde;alar la continuidad de estos trabajos y c&oacute;mo, a partir de 1903, tras del descubrimiento del mosquito Stegomyia como vector de la enfermedad, se cambi&oacute; la direcci&oacute;n de la campa&ntilde;a hacia la eliminaci&oacute;n del mosquito y se llev&oacute; a cabo un exitoso control de la epidemia que se desencaden&oacute; durante ese mismo a&ntilde;o y, despu&eacute;s, de las &aacute;reas en las cuales el padecimiento era end&eacute;mico. Es notable la lista de &eacute;xitos, ya que&nbsp; la fiebre amarilla logr&oacute; ser erradicada paulatinamente de Tampico, Veracruz, Coatzacoalcos, Salina Cruz, Campeche y M&eacute;rida, para declararla extinta en 1912, una acci&oacute;n ejemplar que tuvo eco en el resto de los pa&iacute;ses con costas sobre el Golfo de M&eacute;xico y que oblig&oacute; a un trabajo paralelo por parte de las autoridades sanitarias norteamericanas, sobre todo las de Louissiana, y de las cubanas cuyos esfuerzos no tardaron en unirse a los de las otras 2 naciones. </P>     <P>Por cierto, no debe dejarse de mencionar la importancia tan particular que tuvo el trabajo de los m&eacute;dicos cubanos en el descubrimiento del vector y del ciclo vital del virus de la fiebre amarilla, muchos a&ntilde;os antes de que &eacute;ste pudiera ser aislado e identificado, y su acercamiento a la Asociaci&oacute;n Americana de Salubridad P&uacute;blica, lo que condujo a una intensa participaci&oacute;n de individuos de la talla de Carlos J. Finlay, a cuyos trabajos no me refiero ahora por ser de sobra conocidos y sobrepasar los l&iacute;mites del tema que nos ocupa, pero que lleg&oacute; a ser presidente de la asociaci&oacute;n en 1904, y de Juan J. Guiteras, quien tendr&iacute;a un relevante papel en la futura Oficina Internacional, por no citar sino a 2 de los m&aacute;s renombrados. </P>     <P>El acercamiento en materia sanitaria entre Estados Unidos y Canad&aacute; y M&eacute;xico y Cuba, fue in crescendo durante el fin del siglo XIX y la&nbsp; primera d&eacute;cada&nbsp; del actual. Destello pol&iacute;tico fue el nombramiento de miembro honorario otorgado en 1893 al presidente Porfirio D&iacute;az, y, m&aacute;s de car&aacute;cter operativo, el de Liceaga como presidente de la Asociaci&oacute;n en 1896, lo que le dio un viso internacional que ser&iacute;a corroborado con la presidencia ya mencionada de Finlay. Con clara conciencia de lo sucedido mencionaba Liceaga en sus memorias que uno de los mayores logros del acercamiento de los m&eacute;dicos y las autoridades sanitarias mexicanas a la Asociaci&oacute;n Americana, fue el adquirir una mayor instrucci&oacute;n en asuntos de higiene p&uacute;blica, pero, sobre todo, "el de cultivar las relaciones entre las autoridades sanitarias de la Rep&uacute;blica y las de los Estados Unidos, relaciones que llegaron a ser muy cordiales y muy beneficiosas para conservar nuestra independencia en asuntos sanitarios, contra la tendencia de esa naci&oacute;n de imponerse a las rep&uacute;blicas latinoamericanas".<SUP>4</SUP> </P>     <P>Otro hecho, al que en esos momentos Liceaga aun no prestaba la atenci&oacute;n que merec&iacute;a, fue el acostumbramiento que se dio entre las naciones de Am&eacute;rica del Norte primero, y las de los litorales del Golfo de M&eacute;xico y del Caribe, despu&eacute;s, para trabajar simult&aacute;neamente en funci&oacute;n de paralelismos previamente discutidos y acordados, hecho esencial que facilit&oacute; grandemente la primera organizaci&oacute;n de la Oficina Sanitaria Internacional y su r&aacute;pida aceptaci&oacute;n por el resto de los pa&iacute;ses americanos. </P> <H4>La primera convenci&oacute;n sanitaria internacional</H4>     <P>Volvamos pues a diciembre de 1902 y a la Primera Convenci&oacute;n Sanitaria Internacional, en la que, si bien no se produjo de inmediato la deseada Oficina Sanitaria, s&iacute; qued&oacute; bien establecida su cimentaci&oacute;n. Para ello fue de gran peso, si no es que determinante, el planteamiento que hizo Eduardo Liceaga en su alocuci&oacute;n de la tarde del 2 de diciembre, en la que, por orden alfab&eacute;tico, las naciones presentes deb&iacute;an de presentar su panorama sanitario. Liceaga, entendiendo salvar la discusi&oacute;n de puntos que ya estaban previamente resueltos en las resoluciones firmadas en enero anterior y llevando otras resoluciones concretas que plantear, expres&oacute; sus ideas no acerca de lo que pasaba en M&eacute;xico, que era ya&nbsp; bien conocido por la mayor parte de los delegados asistentes, sino en relaci&oacute;n con lo que deber&iacute;a de hacerse a corto plazo y de las decisiones necesarias para llegar a ello.<SUP>5</SUP> </P>     <P>La convenci&oacute;n, se&ntilde;ala, ten&iacute;a por objeto el dar forma concreta a las ideas bosquejadas en las resoluciones del 29 de enero. Pidi&oacute; que, sin m&aacute;s discusi&oacute;n, se aceptase el compromiso de notificaci&oacute;n internacional obligatoria de las enfermedades epid&eacute;micas y que se ci&ntilde;esen los t&eacute;rminos comunes de las cuarentenas portuarias y fronterizas a los m&aacute;s modernos conocimientos cient&iacute;ficos y a los acuerdos previos, modificando &eacute;stos seg&uacute;n cambiasen los primeros. Haciendo un cuidadoso an&aacute;lisis de los &uacute;ltimos descubrimientos relacionados con la trasmisi&oacute;n y los per&iacute;odos de incubaci&oacute;n de la fiebre amarilla, el c&oacute;lera asi&aacute;tico y la peste bub&oacute;nica, y con la autoridad que le daban los resultados de las campa&ntilde;as de erradicaci&oacute;n que hab&iacute;a logrado imponer en territorio mexicano, Liceaga propon&iacute;a de los buques que arribasen a un puerto no fueran detenidos por m&aacute;s de 12 horas para la visita de inspecci&oacute;n sanitaria, ni por m&aacute;s de 24 horas para la desinfecci&oacute;n, tiempos que ser&iacute;an tambi&eacute;n v&aacute;lidos para las mercanc&iacute;as transportadas por ellos. Para las personas, se&ntilde;alaba que los enfermos deber&iacute;an de permanecer detenidos hasta que desapareciera la enfermedad, y los sospechosos de c&oacute;lera o peste hasta que el examen bacteriol&oacute;gico reportara negatividad o, en caso de no poder realizarse, hasta pasado el quinto d&iacute;a para los de fiebre amarilla y c&oacute;lera, y el d&eacute;cimo para aquellos en los que se tem&iacute;a la presencia de peste bub&oacute;nica. Planteaba tambi&eacute;n que la desinfecci&oacute;n, en &eacute;ste &uacute;ltimo caso, deber&iacute;a de extenderse hasta la destrucci&oacute;n de las ratas.<SUP>6</SUP> </P>     <P>Se siguieron los informes y las propuestas de los dem&aacute;s delegados, muchas de ellas de importancia, pero sobre las cuales no me detengo ahora por restringirse el presente estudio a la participaci&oacute;n mexicana. Finalmente, el 5 de diciembre se hab&iacute;a llegado al acuerdo de una serie de resoluciones que suscrib&iacute;an los delegados de los pa&iacute;ses presentes: </P> <OL>      <LI>Regirse b&aacute;sicamente por las resoluciones aprobadas el anterior 29 de enero.</LI>     <LI>Acortar, en la medida de lo posible y anteponiendo las consideraciones de seguridad p&uacute;blica pertinente, el tiempo de detenci&oacute;n y desinfecci&oacute;n en las estaciones de cuarentena mar&iacute;tima.</LI>     <LI>La aceptaci&oacute;n de que la picadura de mosquitos espec&iacute;ficos es el &uacute;nico medio de contraer la fiebre amarilla y que en ello deber&aacute;n basarse en lo sucesivo las medidas de profilaxis, acept&aacute;ndose asimismo las medidas seguidas al respecto en La Habana, consistentes en el aislamiento de los enfermos y la fumigaci&oacute;n de los edificios. En el mismo punto se resolvi&oacute; el que las medidas empleadas en los buques que transportasen enfermos fueran congruentes con las efectuadas en tierra y en que deber&iacute;a de hacerse concordar las nuevas leyes de cuarentena con los nuevos hechos puestos en relieve, es decir, con la doctrina de infecci&oacute;n por medio del mosquito.</LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>El compromiso de los gobiernos de los pa&iacute;ses presente para estudiar la presencia y distribuci&oacute;n del mosquito del g&eacute;nero Stegomyia en su territorio.</LI>     <LI>El compromiso de promover una campa&ntilde;a de eliminaci&oacute;n de ratas y otros animales trasmisores de enfermedades, mediante la separaci&oacute;n de la basura de las casas y su destrucci&oacute;n posterior.</LI>     <LI>La desinfecci&oacute;n de las evacuaciones de todos los enfermos presa de c&oacute;lera asi&aacute;tico y tifoidea, a fin de limitar el contagio. La base cient&iacute;fica de esta medida es interesante, ya que deriva directamente del aislamiento de g&eacute;rmenes en las heces.</LI>     <LI>El compromiso de los pa&iacute;ses firmantes de a) informar a la Oficina Sanitaria Internacional a la brevedad posible, acerca del estado sanitario de sus puertos y territorios. b) proporcionar a la oficina todo el auxilio posible en los estudios sanitarios que emprendiera. c) La Oficina Sanitaria Internacional, en reciprocidad, se compromet&iacute;a a compartir su experiencia y a prestar todo el auxilio posible a los pa&iacute;ses firmantes a fin de obtener la mayor protecci&oacute;n de la salud p&uacute;blica. d) La Oficina Sanitaria Internacional estimular&iacute;a, ayudar&iacute;a y hasta impondr&iacute;a por todos los medios l&iacute;citos a su alcance el saneamiento de los puertos, incluyendo la introducci&oacute;n de mejoras sanitarias en las bah&iacute;as, el alcantarillado o el sistema de cloacas, el desag&uuml;e del subsuelo, el empedrado de las calles, la eliminaci&oacute;n de enfermos de los edificios del puerto y la destrucci&oacute;n de mosquitos y otros&nbsp; insectos da&ntilde;inos.</LI>    </OL>      <P>La recaudaci&oacute;n de un fondo de 5 000 d&oacute;lares americanos dar&iacute;a la posibilidad de que la Oficina iniciara sus trabajos. Como se se&ntilde;alara previamente, Wyman y Liceaga, cabeza de las instituciones&nbsp; sanitarias oficiales en los pa&iacute;ses m&aacute;s involucrados en los trabajos comunes, ocuparon la presidencia y la vicepresidencia de la Oficina. La continuidad de acciones se buscar&iacute;a mediante el del compromiso de una nueva&nbsp; reuni&oacute;n que tendr&iacute;a lugar en Santiago de Chile. </P> <H4>La segunda convenci&oacute;n sanitaria internacional panamericana</H4>     <P>Reunida en Washington a partir del 9 de octubre de 1905, ya que no fue posible el que se realizara en Santiago de Chile seg&uacute;n se hab&iacute;a previsto, esta Segunda Convenci&oacute;n reuni&oacute; a los representantes de 17 pa&iacute;ses: Eduardo Moore por Chile; Juan J. Ulloa por Costa Rica; Juan Guiteras y Enrique B. Barnet por Cuba; Seraf&iacute;n S. Whiter y Miguel H. Alc&iacute;var por Ecuador; Walter Wyman, D.H.D Geddins, J.F. Kennedy, John S. Fulton, Walter&nbsp; D. MacCaw, J.D. Gatewood y D.H.L.E. Johnson por los Estados Unidos; Joaqu&iacute;n Yela por Guatemala; Eduardo Liceaga por M&eacute;xico; J.L. Medida por Nicaragua; Daniel Eduardo Lavorer&iacute;a por Per&uacute;; el licenciado Emilio C. Joubert por Rep&uacute;blica Dominicana, y Nicol&aacute;s Veloz Goiticoa por Venezuela. </P>     <P>En esta ocasi&oacute;n, la propuesta de Eduardo Liceaga, quien continuaba a cargo de la presidencia del Consejo Popular de Salubridad en M&eacute;xico, se dirig&iacute;a a la adopci&oacute;n de una Convenci&oacute;n Sanitaria Internacional semejante a la que hab&iacute;an aceptado los pa&iacute;ses europeos&nbsp; en la reuni&oacute;n de 1903 en Par&iacute;s. Para ello se hizo de una traducci&oacute;n al castellano de dicho texto y le sum&oacute; algunos aspectos propios de las condiciones sanitarias de los pa&iacute;ses americanos, sobre todo las relativas a la fiebre amarilla. </P>     <P>El discurso de Liceaga, pronunciado en la tarde del 10 de octubre, segundo d&iacute;a de trabajo, fue orientado en esta ocasi&oacute;n a fijar el &aacute;nimo de los delegados en 2 puntos principales: la falta de cumplimiento, por parte de los pa&iacute;ses participantes, de las resoluciones de Washington en 1902, al no haber acreditado delegados suficientes autorizados para firmar una convenci&oacute;n sanitaria entre&nbsp; las r&eacute;publicas involucradas y establecer la obsolescencia de las cuarentenas tradicionales, todav&iacute;a seguidas en muchos de los pa&iacute;ses presentes, ante la evidencia de los nuevos descubrimientos bacteriol&oacute;gicos y epidemiol&oacute;gicos.<SUP>7</SUP> Al respecto del primer&nbsp; punto ped&iacute;a, "desde este primer momento, el compromiso solemne de no separarnos antes de firmar esos convenios, formular esos reglamentos..." En ese preciso momento es cuando quedar&iacute;a definitivamente constituida la Oficina Sanitaria Internacional, a la que se pod&iacute;a a&ntilde;adir, ahora s&iacute; con toda propiedad, el calificativo de Panamericana. </P>     <P>&nbsp;La digresi&oacute;n perfectamente informada que present&oacute; a seguir, discutiendo punto por punto los nuevos hallazgos sobre la etiolog&iacute;a y la trasmisi&oacute;n de la fiebre amarilla y acerca de la experiencia mexicana y los avances en su erradicaci&oacute;n rebasa los marcos de esta presentaci&oacute;n. Pero, la conclusi&oacute;n era evidente: deb&iacute;a de cambiarse el concepto ya inservible de cuarentena por una contraparte moderna que expresara otra actitud. Una actitud de modernismo, de civilizaci&oacute;n, dec&iacute;a Liceaga, sin&oacute;nimos de ciencia sanitaria. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Las resoluciones fueron firmadas, tras acres discusiones y numerosos ajustes de detalle, de manera que los principios generales de la Convenci&oacute;n de Par&iacute;s fueron aceptados; los esfuerzos de Cuba, M&eacute;xico y la Zona del Canal de Panam&aacute; por combatir la fiebre amarilla recibieron un especial reconocimiento, al igual que se declar&oacute; corroborada, en virtud de los &eacute;xitos obtenidos, la teor&iacute;a que aceptaba al mosquito como vector de esta enfermedad. Los delegados se comprometieron a obtener las firmas de sus gobiernos y se convoc&oacute; a una tercera reuni&oacute;n que tendr&iacute;a verificativo en la ciudad de M&eacute;xico en diciembre de 1907 bajo la presidencia de Liceaga. En ella se consolidar&iacute;an los v&iacute;nculos establecidos, se ampliar&iacute;a la agenda de los temas a tratar&nbsp; y se recibir&iacute;a la adhesi&oacute;n de algunas naciones faltantes, Bolivia entre ellas. Esta vez ya no habr&iacute;a m&aacute;s hiatos, la Oficina Sanitaria Internacional continuar&iacute;a desde entonces trabajando por una mejor salud de los pueblos americanos. </P>     <P><B>SUMMARY: </b>The participation of mexicans in all the ativities that -in the First Pan-American International Sanitary Convention, led to the creation of the International Sanitary Office- which with the lapse of time, would become the Pan-American Organization of Health, is reported. The work of Dr. Eduardo Liceaga, mexican eminent improver of health, president of the Superior Council of Salubrity in Mexico, and vice president of the first management Council of the International Sanitary Office, was emphasized. among the antecedents, the integration to the American Association of Public Salubrity, Scientifical Corporation which was operated en the United States, from 1872, first of the Cadanian Domain, then, of Mexico, and finally of Cuba, is mentioned Doctors Liceaga and Carlos J. Finlay, presided over the American Association of Public Salubrity. </P>     <P>Subject headings: PAN-AMERICAN HEALTH ORGANIZATION; MEXICO. </P> <H4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</H4> <OL>      <LI>Acuerdos y resoluciones de la Segunda Conferencia Internacional Americana, 29 de enero de 1902. Archivo Hist&oacute;rico de la Secretar&iacute;a de Relaciones Exteriores. M&eacute;xico.</LI>     <LI>Liceaga E.&nbsp; Asociaci&oacute;n Americana de Salubridad P&uacute;blica. Cap&iacute;tulo XX de Mis memorias de otros tiempos. Mecanuscrito original. Archivo Hist&oacute;rico de la Facultad de Medicina. UNAM.</LI>     <!-- ref --><LI>Salubridad P&uacute;blica. Documentos e Informes de la Asociaci&oacute;n Americana de la Salubridad P&uacute;blica. M&eacute;xico, 1882.</LI>    <!-- ref --><LI>Liceaga E.&nbsp; Mis recuerdos de otros tiempos. M&eacute;xico, 1949. Pp.225.</LI>    <LI>Liceaga E. Discurso proponiendo las bases que han de servir para las discusiones de los asuntos de que se ocupe la Convenci&oacute;n Sanitaria. Washington, 2 de diciembre de 1902. (Este discurso est&aacute; &iacute;ntegramente transcrito en el cap&iacute;tulo XXII de Mis recuerdos de otros tiempos.</LI>     <LI>&nbsp;Ibid. Pp. 244-254.</LI>     <!-- ref --><LI>&nbsp;Liceaga, E.&nbsp; Discurso pronunciado en la Segunda Convenci&oacute;n Sanitaria Internacional. 10 de octubre de 1905.</LI>    </OL>      <P>Recibido: 9 de octubre de 1997. Aprobado: 10 de abril de 1998.     <BR> Dr. Carlos Viesca Trevi&ntilde;o. Facultad de Medicina. Universidad Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM). </P>     <P><SUP>1</sup> Profesor. Jefe del Departamento de Historia y Filosof&iacute;a de la Medicina, Facultad de Medicina, Universidad Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM).</P>     ]]></body><back>
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