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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Henry E. Sigerist y la medicina social occidental]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The work done by the famous Swiss doctor and historian, who lived in North America since the 1930s and founded the modern school of sociological analysis of the history of medicine is dealt with. His teaching and research activity at Johns Hopkins University, his early vision of the Soviet medicine and the task of spreading it in the Western world are approached here. His condition as an initiator of the currents of social medicine in the United States and as an outstanding personality in the world of teaching and research within this field of sciences is also shown in this paper.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Facultad de Salud Pública </p> <h2>Henry E. Sigerist y la medicina social occidental </h2>     <p><a href="#cargo">Enrique Beldarraín Chaple<span class="superscript">1 </span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p> <h4>Resumen </h4>     <p>Se analiza la labor del famoso médico e historiador suizo, radicado en Norteamérica    desde la década de los años 30, fundador de la escuela moderna de análisis sociológico    de la historia de la medicina. Se expone su actividad docente e investigativa    en la Universidad Johns Hopkins, su visión temprana de la medicina soviética    y la tarea de su difusión en el mundo occidental; su condición de iniciador    de las corrientes de la medicina social en Estados Unidos y de notable personaje    del mundo de la docencia y la investigación dentro de este campo de las ciencias.</p>     <p> DeCS: HISTORIA DE LA MEDICINA; BIOGRAFIA; MEDICINA SOCIAL/historia; MEDICOS/historia.</p> <h4>Desarrollo </h4>     <p>En 1911 matriculó Filología Oriental en la Universidad de Zurich. Se trasladó    a Londres para continuar estos estudios y comenzó el aprendizaje del idioma    chino, con la finalidad de conocer todas las civilizaciones orientales. Interesado    en abordar estos estudios de una forma integral, regresó tiempo después a Zurich,    donde tomó cursos sobre ciencias que se impartían a los matriculados en estas    especialidades y a los de Medicina. De ahí surgió su inclinación por estudiar    esta última acerca de la cual comentó posteriormente que nunca tendría que arrepentirse,    porque la Medicina es, sin dudas una de las disciplinas académicas más fascinantes    y la que faculta al estudiante para conocer, tanto las más elevadas manifestaciones    de la vida humana, como los profundos misterios que la rodean.<span class="superscript">1</span></p>     <p> <i>Sigerist </i>se graduó de Doctor en Medicina en Munich en 1917. En uno    de sus escritos, narró cómo se interesó por la Historia de la Medicina: “una    vez cuando estaba en Munich, a mediados del año académico, me sentí repentinamente    cansado del hospital y de la medicina y comencé a faltar a clases y a emplear    el tiempo en visitar museos y galerías de arte por el día y a asistir por la    noche a teatros y a salas de concierto. Recorría inquieto las calles, cuando    accidentalmente me encontré con un amigo que ese día partía para Venecia. Decidí    acompañarle y pasar varias semanas viajando por Italia. Había olvidado totalmente    la Medicina y estaba sumido en un mundo de Historia y Arte. Una tarde que estaba    en la Plaza de San Marcos, sentí un irresistible deseo de visitar un hospital,    y allí, por primera vez, se me ocurrió que la historia de las ciencias podría    ser campo para conjugar todas mis ambiciones. Lleno de júbilo regresé esa misma    noche a Munich. A la mañana siguiente reanudé mis obligaciones hospitalarias    con gran entusiasmo y, por la tarde, fui a la biblioteca donde encontré la Revista    “Isis”, editada por <i>George Sarton</i>, que poco tiempo antes había aparecido,    así como diferentes publicaciones de <i>Karl Sudhoff</i>. En los días siguientes    me formulé el plan de estudiar los distintos períodos de la historia de la medicina    y de las ciencias y leí los más importantes textos sobre la materia”.<span class="superscript">1</span>  </p>     <p>Durante la Primera Guerra Mundial fue movilizado como médico del ejército y    en esa época se consolidó su interés por la Higiene Pública. Su principal labor    fue combatir la epidemia de influenza; durante varios meses recorrió el país    e hizo estudios epidemiológicos sobre esta enfermedad, con lo que entró en contacto    con las distintas clases sociales, en especial con los trabajadores. “Estos    soldados anónimos –decía– se convirtieron en sus maestros, pues le hicieron    comprender multitud de problemas que no había conocido antes, ello le permitió    comprobar cuán poco sabía del mundo en que vivía”.<span class="superscript">1    </span>Esta etapa, según sus propias palabras, le permitió “comprender el carácter    imperialista de la guerra y valorar en su real significación a la Revolución    Rusa”.<span class="superscript">1</span> </p> <h4><i>Sigerist </i>y la historia de la medicina </h4>     <p>Su interés por la historia de la medicina crecía por momentos, pero como consideró    que no estaba bien preparado para iniciar estas investigaciones, se trasladó    a Leipzig en 1919, para trabajar con<i> Kark Sudhoff</i>. </p>     <p>El Instituto de Historia de la Medicina de la Universidad de Leipzig era en    esa época el centro indiscutible de las investigaciones sobre la historia de    nuestra ciencia. Había sido fundado en 1905 por Sudhoff y recibía investigadores    de todo el mundo, que bajo su dirección realizaban los estudios y publicaban    los textos en que trabajaban.<span class="superscript">1,4</span> </p>     <p>De 1919 a 1925 <i>Sigerist </i>se mantuvo en continuo intercambio con Sudhoff,    de quien dijo que más que maestro fue como un padre.<span class="superscript">4</span>    En 1921, a los 30 años, ya se sentía lo suficientemente preparado para aceptar    un puesto académico y fue designado docente privado de la Universidad de Zurich.    Cuando Sudhoff se retiró en 1925, su Cátedra y la Dirección del Instituto le    fueron ofrecidas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Así, a los 34 años, se convirtió en director del Instituto de Historia de la    Medicina de la Universidad de Leipzig, institución pionera en la investigación    historicomédica.<span class="superscript">4</span> A partir de ese momento,    el objetivo de su trabajo fue mantener el prestigio y el alto nivel del Instituto,    sobre la base de sus ideas y líneas de investigación, las que orientó básicamente    en el enfoque sociológico de la historia de la medicina. Su libro “Man and Medicine”,    escrito en este período, plasma estos criterios sociológicos en el análisis    de los problemas de la medicina.<span class="superscript">2,1,9 </span>Por otra    parte, desarrolló una sensible y vibrante comunidad intelectual formada por    numerosos estudiantes y jóvenes médicos que no tenía precedentes en relación    con las actividades del Instituto. </p>     <p>Fue en esta época cuando concibió escribir una historia de la medicina con    un enfoque nuevo, diferente, eminentemente sociológico, e inició una larga etapa    de preparación que lo transformó en un gran humanista poseedor de una cultura    enciclopédica. </p>     <p>En 1927 tuvo su primer encuentro con <i>William H. Welch</i>, que marcó el    inicio de una colaboración y de una amistad que se enraizó con el tiempo y desencadenante    de su posterior establecimiento en Norteamérica. En ese entonces, Welch se proponía    organizar el Instituto de Historia de la Medicina de la Universidad Johns Hopkins.  </p>     <p>En 1931, dos años después de inaugurado el Instituto, fue invitado a pronunciar    conferencias; después de una de ellas dictada en Boston, donde estaba presente    <i>Harvey Cushing</i>, famoso neurocirujano y prominente bibliófilo, quien se    entusiasmó tanto con sus disertaciones, que le envió un telegrama al doctor    Welch, donde le proponía al doctor Sigerist para trabajar en el Instituto de    Historia de la Medicina de la Universidad <i>John Hopkins</i>.<span class="superscript">4    </span>Esto era en fecha tan temprana como el 30 de octubre de 1931. El 27 de    noviembre, cuando estaba Sigerist en Minneapolis para pronunciar conferencias,    hecho que coincidió con una reunión de la Sociedad de Historia de las Ciencias,    el doctor Welch le anunció que la Universidad Johns Hopkins le ofrecía la Cátedra    de Historia de la Medicina, lo cual fue una gran sorpresa para él. En 1932 sucedió    a William Welch en la dirección del Instituto de Historia de la Medicina de    la Universidad Johns Hopkins, creado hacía poco tiempo. Desde ese puesto siguió    el patrón y la inspiración del que ya existía en Leipzig. Sigerist convirtió    al Instituto en un centro nacional de Historia de la Medicina en Estados Unidos,    y logró nuclear a todos los viejos y jóvenes investigadores.<span class="superscript">4    </span></p>     <p>Era una época en la que en Estados Unidos existía un creciente interés por    resolver urgentes y graves problemas sociales de la medicina, en que el Comité    sobre el Costo de la Atención Médica estaba en el apogeo de sus actividades.  </p>     <p>De su gira por Estados Unidos obtuvo la información necesaria para escribir    una obra, considerada durante muchos años como básica para el conocimiento y    la comprensión del sistema de salud norteamericano, a saber, “American Medicine”,<span class="superscript">10</span>    donde realizó una investigación histórica y sociológica, y demostró objetivamente    que la historia médica es también medicina. </p>     <p>Su labor al frente de la Cátedra “William Welch”, del Instituto de Historia    de la Medicina de la Universidad Johns Hopkins, creó una escuela, cuyos alumnos    y amigos formaron lo más significativo de los historiadores médicos posteriores    a él en Norteamérica. Reorganizó la Asociación Americana de Historia de la Medicina,<span class="superscript">1,2,4</span>    y le dio a los grupos locales el <i>status</i> de Sociedades integrantes, para    estimular el interés por los estudios históricos, creó la Medalla “Osler” y    las Conferencias “Garrison”.<span class="superscript">1 </span>Fundó además    una revista, primero como sección del Boletín del Hospital Johns Hopkins y más    tarde como una publicación especializada: el Boletín de Historia de la Medicina.<span class="superscript">4    </span></p> <h4>Interés por la medicina social </h4>     <p>Su inquietud intelectual, no solo la demostró dentro de las bibliotecas o los    claustros magistrales de la docencia, sino en sus numerosos viajes, pues fue    un infatigable viajero en los que lo observaba todo con aguda pupila, por lo    que convirtió estos recorridos en investigación y aprendizaje. Así, su curiosidad    lo llevó a la Unión Soviética y, cuando conoció su sistema de salud, se convirtió    en su entusiasta divulgador y reconoció sus aportes a la medicina mundial.</p>     <p> “Los estudios que he hecho durante tres veranos en la URSS, -dejó escrito-    fueron quizás los más inspiradores de toda mi carrera. Admito francamente que    estoy impresionado por todo lo que vi, por el esfuerzo honesto de una nación    entera para darle atención médica a todo el pueblo.<span class="superscript">11</span></p>     <p> En su libro “Socialized Medicine in the Soviet Union”<span class="superscript">11    </span>(Medicina socializada en la Unión Soviética), en su segunda edición “Medicine    and Health in the Soviet Union” (Medicina y Salud en la Unión Soviética), hizo    un estudio amplio y comprensible de la historia, la estructura y el funcionamiento    del sistema de salud soviético, describió su transformación y lo propuso como    un sistema de salud mundial, como el estado final de la larga evolución histórica    de los servicios de salud. Este libro lo convirtió en un ídolo de los estudiantes    y jóvenes médicos progresistas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">Tomó la decisión de divulgar entre la clase médica norteamericana    los valores del sistema de atención médica soviético y sus éxitos, y los presentó    como un nuevo paradigma en la medicina social; creó con la ayuda de importantes    científicos norteamericanos la American Soviet Medical Society, que presidió    el Profesor Emérito de Fisiología de la Universidad de Harvard <i>Walter B.    Cannon</i>, amigo y admirador de <i>Pavlov</i>.<span class="superscript">4</span>    La promoción del conocimiento mutuo y la comprensión entre los pueblos, era    su modo de ayudar al intercambio cultural y científico. Esta asociación tuvo    su revista: “The American Review of Soviet Medicine”, pero ambas dejaron de    existir cinco años después de iniciados sus trabajos.</p>     <p align="left"> <i>Sigerist</i> se convirtió en un gran orador, conferencista    y comunicador en programas de radio, en la prensa escrita, y en revistas de    gran circulación como Atlantic Monthly, PM, Science and Society y New Masses.    El 30 de enero de 1939, TIME publicó su retrato en la portada y lo calificó    como el historiador de la medicina más importante del mundo y la mayor autoridad    en el país en relación con los seguros de vida obligatorios y las políticas    de salud.<span class="superscript">8 </span></p>     <p align="left"><i>Sigerist</i> concebía la historia, no solo como una forma de    evaluar el pasado, como el dato curioso o erudito, como materia estática, muerta,    sino como una disciplina viva, que deja entrever las fuerzas que se mueven en    la sociedad. Con el análisis de los hechos pasados, se pueden sortear errores    y ayudar a alcanzar un nivel más perfecto de nuestra organización, que para    él era sinónimo de bienestar humano. Realmente, dada su formación múltiple y    excepcional, dio una visión distinta y novedosa de la historia de la medicina.  </p>     <p align="left">En su obra monumental “A History of Medicine: primitive and Archaic    Medicine”,<span class="superscript">12 </span>presentó a la historia de la medicina    como una rama de la historia de la civilización, de la historia de la sociedad    humana en sus distintas y sucesivas estructuras economicosociales en su lucha    contra los procesos patológicos, por la promoción de la salud, la prevención    de las enfermedades y la rehabilitación del individuo. </p>     <p align="left">Comprendió como nadie el valor de estos conceptos sociales aplicados    a la medicina y los llevó al análisis histórico de la comprensión de nuestra    ciencia; vio además a la historia de la medicina como una fuente inagotable    de conocimientos sobre el arte de curar, como evolución de teorías y costumbres    populares, refrendadas por prácticas milenarias. Nunca opuso al análisis de    estas corrientes populares la visión del científico contemporáneo etnocéntrico.    Incursionó además en el problema de la enfermedad desde el punto de vista sociológico:    el más urgente problema médico social de su época, el seguro social contra la    enfermedad. </p>     <p align="left">Creyó ver en el avance tecnológico una de las contradicciones    básicas de la organización social de su época: la incapacidad de utilizar los    enormes avances técnicos de la ciencia, por la injusta e inadecuada organización    social, en beneficio de la humanidad, para la solución óptima de los graves    conflictos sociales. Salvar esta contradicción entre lo tecnológico y lo social    fue un rasgo esencial de su pensamiento, dominado por la idea de poner en función    de las grandes masas del país y del mundo los últimos avances de la ciencia    y de la tecnología, para ayudar a solucionar sus problemas. </p>     <p align="left">Creía firmemente que si se aplicaban los avances técnicos de la    ciencia en toda su extensión, la humanidad no padecería escasez de alimentos,    ni de vestidos; que el trabajo sería fuente de felicidad y la vida del hombre    se prolongaría considerablemente y se vería libre de enfermedades. Si esto no    es factible ahora, es porque falta una adecuada organización social, que haga    posible la utilización al máximo de estos avances tecnológicos.<span class="superscript">1    </span></p>     <p align="left">Se dio cuenta en el análisis de los fenómenos que englobaba al    mundo de los servicios de salud, de las limitaciones que la estructura social    imperante le imponía. Sin ser un marxista militante, llegó por el camino del    análisis de la ciencia a concebir el socialismo como una forma superior de vida    para el hombre. </p> <h4 align="left">La medicina social en la producción literaria de <i>Sigerist    </i></h4>     <p align="left">Como ya he dejado escrito, <i>Henry E. Sigerist</i> fue además    un gran publicista, que utilizó para divulgar sus ideas todos los medios a su    alcance. Primero fueron las conferencias, que las desarrolló durante toda su    vida. Pero estas tienen como limitante que el auditorio es numéricamente reducido    y dependen de las características del lugar donde se imparten; aunque como ventaja    principal tienen que su público está formado por una audiencia motivada por    el tema, con algunos conocimientos sobre él, que participan en ella especialistas    en la materia, es decir, un público iniciado y habitualmente se desarrolla al    final un debate que puede ser fuente generadora de nuevos puntos de vista sobre    el fenómeno abordado. Pero <i>Sigerist</i> tenía necesidad de darle una difusión    amplia a sus ideas, sobre todo la necesidad de que los especialistas, los dirigentes    políticos y económicos de la sociedad y la población en general comprendieran    las bondades de la medicina socializada, como último escalón y, a la vez, el    más desarrollado de la evolución de los sistemas de salud y de la atención médica.    Por eso pasó rápidamente de la sala de conferencias a la prensa plana. Sus ideas    comenzaron a divulgarse en periódicos de gran circulación y en revistas y luego    en programas radiales, donde logró una audiencia de millones de personas. Su    multifacética personalidad le permitió moverse en los tres medios a la vez,    sin abandonarlos y además trabajar en la producción científica, con la redacción    de artículos y libros. </p>     <p align="left">Los más importante de su producción científica en el campo de    la medicina social fue indudablemente su libro publicado en 1937 “The Socialized    Medicine in the Soviet Union”,<span class="superscript">11</span> que ya comenté    anteriormente, pero también se destacó “American Medicine”,<span class="superscript">10    q</span>ue fue publicado primero y se ha convertido en un clásico para el conocimiento    y el análisis de los sistemas de salud en Estados Unidos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">En 1938 escribió el artículo “Medicina socializada” para la Yale    Review<span class="superscript">14</span> donde decía:”...el pueblo tiene derecho    a la atención médica y la sociedad tiene la responsabilidad de cuidar a sus    miembros. Un sistema ideal de atención médica debe ser organizado alrededor    de centros de salud, cada uno con un hospital y un departamento de salud pública,    conectado con pequeñas estaciones locales de salud, atendidas por médicos generales,    enfermeras y técnicos. Los médicos de las estaciones locales de salud, deben    organizar comités de ciudadanos para realizar encuestas de salud, tareas de    educación para la salud y realizar una variedad de actividades sociales y de    salud. Cada ciudadano debe tener una asistencia médica gratuita, los médicos,    como los demás trabajadores de la salud, deben recibir un salario..”<span class="superscript">14</span>  </p>     <p align="left">Esta es una tesis importante y visionaria para la época y el lugar    en que se concibió y desarrolló. Así en 1938, Sigerist se manifestó como el    principal teórico de la medicina socializada en el hemisferio occidental; además    su diseño del sistema de servicios de salud tiene un enfoque epidemiológico    extraordinario y, aunque no lo dijo, abordó un sistema de atención médica, donde    dio una importancia fundamental a la atención primaria y a las actividades de    promoción de salud. Es una posición muy progresista, muy avanzada y su sistema    tiene muchos puntos de contacto con los sistemas de salud socialista. Por supuesto,    que estas teorías eran demasiado fuertes para imponerse en el sistema de salud    norteamericano. Pero tienen una extraordinaria vigencia en el marco teórico    de los sistemas de salud actuales. </p>     <p align="left">En ese mismo año 1938, publicó en la revista Science and Society    su artículo “Ciencia y democracia”<span class="superscript">15</span> y en 1939,    en Atlantic Monthly “Las Realidades de la Medicina Socializada”.<span class="superscript">16    </span></p>     <p align="left">En la década de los años 30 lanzó el mensaje acerca de la necesidad    de la intervención del Estado en los programas de asistencia médica, que era    compatible con la visión de los médicos liberales del país, que pensaban que    los servicios médicos podían ser más eficientes y racionalmente organizados;    en ocasiones, emergían como el portavoz de estos grupos, promotores de una medicina    socializada y entusiastas del sistema soviético. </p>     <p align="left">En 1940 apareció en la revista New Masses “What happened to the    health program” (¿Qué pasa con el programa de salud?).<span class="superscript">17</span>    Todos estos artículos tienen su antecedente en el libro “Man and Medicine”,<span class="superscript">9</span>    que había publicado en 1931 cuando trabajaba en el Instituto de Historia de    la Medicina de Leipzig. En él se refería a las complejas y recíprocas relaciones    entre médico, paciente y sociedad, y muchos problemas sociales contemporáneos,    como la medicina y los seguros médicos, la legislación de higiene social, etcétera.</p>     <p align="left"> Su artículo “Medicine and Human Welfare” apareció en 1941,<span class="superscript">18</span>    en el que amplió las conferencias que impartió durante 1938 en el ciclo “Terry    Lectures” en la Universidad de Yale, y las que dictó en 1940 en el ciclo de    conferencias “Messenger Lecturer” en la Universidad de Cornell. Las conferencias    de ambos ciclos salieron de la imprenta con el título “Civilization and desease”    (Civilización y enfermedad)19 en 1943. Aquí aparece ya una nueva historiografía,    pues incorporó a su análisis histórico su particular visión política y social;    incluyó dos capítulos sobre las determinantes materiales y económicas de la    enfermedad. Los que unió a otros nueve sobre los factores culturales de los    que ya se había ocupado largamente en Leipzig. </p>     <p align="left">En 1944 redactó “The University at the Crossroads”, publicado    en 1946.<span class="superscript">20 </span></p> <h4 align="left">El regreso a Europa </h4>     <p align="left">En los años 40, tras la Guerra Mundial, comenzó la etapa de la    guerra fría y en Estados Unidos la del llamado macartismo. En ese período <i>Sigerist    </i>comenzó a ser atacado como comunista y recibió estocadas de la Asociación    Médica Norteamericana, al ser criticado por un grupo de estudiantes de medicina    de la Universidad Johns Hopkins, perteneciente a los círculos más reaccionarios    de la sociedad estadounidense. También fue declarado como inadecuado por la    Comisión del Servicio Civil Gubernamental, lo que le impidió ocupar cargos públicos.<span class="superscript">4    </span>Como resultado de todo esto empezó a declinar su popularidad en los medios    científicos y sociales estadounidenses. </p>     <p align="left">Cuando las tensiones sociales se agudizaron, decidió abandonar    Estados Unidos y regresar a Europa. Se trasladó a Suiza y se instaló en la parte    italiana, en una villa apacible de Ticino, con vista a un lago. Allí pasó los    últimos años de su vida y escribió lo que el tiempo le permitió sobre su obra    cumbre Historia de la Medicina, de la cual llegó a publicar el volumen I, pues    dejó inconcluso el volumen II.<span class="superscript">12,13 </span></p>     <p align="left">A raíz de la partida de Sigerist, y no obstante las condiciones    que la provocaron, su gran amigo y patrocinador, <i>Alan Gregg</i>, director    de la División de Ciencias Médicas de la Fundación Rockefeller, escribió: “Por    encima de todo, <i>Sigerist </i>nos hizo conscientes del hecho de que la medicina    es el estudio y la aplicación de la biología en una matriz que es al mismo tiempo    histórica, social, política, económica y cultura...”<span class="superscript">24    </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">Pero desde Suiza, hizo algunos viajes, entre ellos a Londres,    donde visitó la biblioteca de Warburg, a la que no acudía desde 1935. Entonces    comenzó a interesarse por el sistema de salud británico, cuyo gobierno laborista    se vio en la necesidad de ampliar y profundizar el sistema de seguridad social.    Sus visitas culminan con las Conferencias de Health-Clark en 1952, pronunciadas    en la Escuela Londinense de Higiene y Medicina Tropical, publicadas en 1956.    Estas conferencias constituyen el último de sus libros editados en vida. </p>     <p align="left">Tras su muerte en 1957, una década después de abandonar Estados    Unidos, se editó parte de su obra inédita y se compiló la ya publicada, que    estaba dispersa. </p>     <p align="left"><i>Leslie Frank</i> dio a la imprenta en 1958 “Medical sociology:    the contribution of Dr. Henry E. Sigerist” (Sociología Médica: la contribución    del Dr. Henry E. Sigerist).<span class="superscript">25</span></p>     <p align="left"> En 1960, <i>Félix Martí Ibañez</i> editó: “Henry E. Sigerist.    On the history of medicine” (<i>Henry E.</i> Sigerist en la historia de la medicina)<span class="superscript">26</span>    y <i>Milton Roemer</i>, “Sigerist on the sociology of medicine” (Sigerist en    la sociología de la medicina).<span class="superscript">27 </span>En 1966 <i>Genevieve    Miller</i> publicó “A bibliography of the writings of <i>Henry E. Sigerist</i>”    (Bibliografía de las obras de <i>Henry E. Sigerist</i>)<span class="superscript">28</span>    y su hija, <i>Nora Sigerist Beeson</i>, “<i>Henry E. Sigerist</i>: autobiographical    writings” (<i>Henry E</i>. Sigerist: escritos autobiográficos).<span class="superscript">29</span>    Es muy interesante el artículo del notable salubrista y epidemiólogo norteamericano    <i>Milton Terris</i> sobre las contribuciones de Sigerist a la organización    de los servicios de salud modernos, publicado en 1975.<span class="superscript">30</span>  </p>     <p align="left">A partir de 1978, <i>Lloyd Stevenson</i>, editor del Boletín de    Historia de la Medicina, decidió dar a la estampa una serie de suplementos denominados    “Henry E. Sigerist supplements”.</p> <h4 align="left"> Epílogo </h4>     <p align="left">Para los cubanos hay un hecho singular relacionado con este maestro    de la historia de la medicina y de la medicina social,<i> Cesar Rodríguez Expósito</i>,    Historiador del Ministerio de Salubridad y Asistencia Social cubano desde 1951,    y posteriormente Historiador del Ministerio de Salud Pública hasta su muerte    ocurrida el 2 de junio de 1972, le había enviado el número de los Cuadernos    de Historia Sanitaria titulado “La obra y la gloria de <i>Finlay</i> reconocidos    en el XIV Congreso Internacional de Historia de la Medicina”.<span class="superscript">31</span>    En carta dirigida a <i>Rodríguez Expósito</i>,* fechada el 24 de marzo de 1955,    <i>Sigerist</i> le comenta: “Ud me ha convencido de que es a <i>Finlay</i> y    no a <i>Walter Reed </i>a quien se debe el descubrimiento del modo de transmisión    de la fiebre amarilla”. Con ello también hizo él justicia a nuestro ilustre    científico. </p>     <p>* Carta original de <i>Henry E. Sigerist</i> al señor Cesar Rodríguez Expósito,    en el archivo particular del profesor doctor <i>José López Sánchez</i>, en francés    el original, poseo una fotocopia de ella.</p> <h4>Summary</h4>     <p> The work done by the famous Swiss doctor and historian, who lived in North    America since the 1930s and founded the modern school of sociological analysis    of the history of medicine is dealt with. His teaching and research activity    at Johns Hopkins University, his early vision of the Soviet medicine and the    task of spreading it in the Western world are approached here. His condition    as an initiator of the currents of social medicine in the United States and    as an outstanding personality in the world of teaching and research within this    field of sciences is also shown in this paper. </p>     <p>Subject headigns: HISTORY OF MEDICINE; BIOGRAPHY; SOCIAL MEDICINE; PHYSICIANS/history.  </p> <h4>Referencias bibliográficas</h4> <ol>       <!-- ref --><li> López Sánchez J. “Henry E. Sigerist: historiador médico y humanista”. Rev      Soc Cubna Hist Med 1958;1(3):3-16. </li>    <!-- ref --><li>_____ . Curso de Historia de la Medicina, vol I. Desde los Tiempos Primitivos      hasta el Renacimiento. La Habana, 1961.</li>    <!-- ref --><li>_____. Nueva significación de la historia de la medicina. Museo histórico      de las Ciencias “Carlos J. Finlay”, La Habana, 1974. </li>    <!-- ref --><li> Fee E., Brown T. The reinassance of a reputation. En: “Making medical history.      The life and times of Henry E. Sigerist”, Baltimore: The Johns Hopkins University.      5-11. </li>    <!-- ref --><li>_____. Intelectual legacy and political quest: the shaping of a historical      ambition: En: “Making medical history. The life and times of Henry E. Sigerist”,      Baltimore: The Johns Hopkins University 179- 93.</li>    <!-- ref --><li> Fee E. Pleasures and perils of prophetic advocacy: Socialized Medicine      and the Politics of American Medical Reform. En: “Making medical history.      The times and the life of Henry E. Sigerist”. Baltimore: The Johns Hopkins      University, 197-228. </li>    <!-- ref --><li>_____. Henry Sigerist: from the social production of disease to medical      management and scientific socialism. Milbank Q 1989; 67(suppl 1):127-50. </li>    <!-- ref --><li> History of the tea wagon. Time 1939; 33:51-3. </li>    <!-- ref --><li> Sigerist HE. Man and medicine. An introduction to medical knowledge. New      York: W.W. 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Especialista de I Grado en Epidemiología. </a><a name="cargo"></a></p>     <p>&nbsp;</p> <h5>&nbsp;</h5>      ]]></body><back>
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