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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Interrogante y tendencias en la clínica a las puertas del siglo XXI]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Dr. Gustavo Aldereguía Lima  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Dr. Gustavo Alderegu&iacute;a Lima. Cienfuegos    <br> </p> <h2>Interrogante y tendencias en la cl&iacute;nica a las puertas del siglo XXI    <br> </h2>     <p><i><a href="#cargo">Alfredo Espinosa Brito<span class="superscript">1</span></a></i><a name="autor"></a>    <br> </p> <h4>RESUMEN</h4>     <p>Se afirma que estamos asistiendo a lo que denominamos paradojas de la salud:    simult&aacute;neamente junto a los logros notables en la reducci&oacute;n de    situaciones adversas en salud tanto individuales como colectivas se recogen    gran cantidad de insatisfacciones en las personas relacionadas con su salud    percibida y su bienestar. Esta situaci&oacute;n es consecuencia entre otras    causas de la creciente medicalizaci&oacute;n de la sociedad contempor&aacute;nea    y del deterioro de la asociaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente con abandono    del m&eacute;todo cl&iacute;nico. Se necesita rescatar para la pr&aacute;ctica    lo que se ha llamado las principales cualidades que se desea de los m&eacute;dicos:    que escuchen y comprendan; que se interesen en los pacientes como seres humanos;    que tengan competencia profesional; que se mantengan razonablemente actualizados    y que no los abandonen.</p>     <p>Se discuten las barreras que se oponen al desarrollo de una nueva cl&iacute;nica    y se proyecta la cl&iacute;nica del Siglo XXI.    <br> </p>     <p><i>DeCS:</i> MEDICINA CLINICA/tendencias.    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right">&quot;Advert&iacute; que el acto de crear consiste, en realidad,    en    <br>   integrar en un conjunto equilibrado de elementos     <br>   heterog&eacute;neos y dispersos&quot;.    <br> </p>     <p align="right">Rabindranath Tagore.</p> <h4>Teor&iacute;a versus pr&aacute;ctica    <br> </h4>     <p>Finalizado el siglo XX se nos pone de nuevo sobre el tapete una serie de temas    en el campo de la medicina, que recurrentemente traduce las <i>mismas interrogantes</i>    que los hombres -y los m&eacute;dicos- se han planteado en &eacute;pocas anteriores    y a las que se les ha tratado de dar las respuestas propias de cada tiempo.    Es la famosa <i>espiral dial&eacute;ctica</i> en ascenso, pero con dilemas no    menos dram&aacute;ticos que en ocasiones previas. La cl&iacute;nica y su pr&aacute;ctica,    como aspecto que se incluyen en la propia esencia de nuestra profesi&oacute;n,    contin&uacute;an acaparando en buena medida la atenci&oacute;n de los m&eacute;dicos.</p>     <p>En nuestros d&iacute;as, casi todos aceptamos que en el siglo XIX surgen, como    tales, las principales ciencias de las que se &quot;nutre&quot; la medicina.    Para muchos, el principal debate en el terreno de la salud de la poblaci&oacute;n    y de las personas, durante esa centuria, lo constituy&oacute; la <i>pol&eacute;mica    entre contagionista y anticontagionista</i> aparentemente resuelta a favor de    los primeros, a finales de ese siglo, con los descubrimientos realizados en    el campo de las enfermedades transmisibles y los agentes biol&oacute;gicos vinculados    a ellas. <span class="superscript">1</span> Se pusieron de moda la unicausalidad    y la necesidad de las evidencias emp&iacute;ricas para probar las teor&iacute;as    en el campo de las ciencias m&eacute;dicas. Esta victoria de <i>lo</i> <i>biol&oacute;gico</i>    sobre <i>lo</i> <i>social</i> entre las determinantes del proceso salud/enfermedad    ha influido grandemente -y no siempre de forma positiva-, en las concepciones    y en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica de los m&eacute;dicos por m&aacute;s    de 100 a&ntilde;os. <span class="superscript">2</span> Un ejemplo t&iacute;pico    de esto es el ya se&ntilde;alado predominio del modelo <i>unicausal</i> para    explicar la aparici&oacute;n de las enfermedades. Desde la d&eacute;cada de    los 60, estos planteamientos son justificadamente cuestionados y se observa    un cambio paulatino, reconoci&eacute;ndose actualmente por la mayor&iacute;a,    al menos en teor&iacute;a, el predominio en este proceso de <i>lo social</i>    sobre <i>lo biol&oacute;gico</i>, as&iacute; como de la <i>multicausalidad</i>,    con sus factores de riesgo. <span class="superscript">3-7</span> Las denominadas    enfermedades no transmisibles han violentado este proceso. Sin embargo, el asunto    parece ser m&aacute;s complejo y no se tratar&iacute;a de contraponer <i>lo    biol&oacute;gico con lo social, ni de sumar o agregar disciplinas</i>. Parece    m&aacute;s bien que se trata de reconstruir las bases epistemol&oacute;gicas    de las profesiones de la salud y, con ello, contribuir a reformular una ciencia    aplicada con nuevos conocimientos de car&aacute;cter transdisciplinario. <span class="superscript">8</span></p>     <p>Por otra parte, la gran influencia del pragmatismo en la medicina durante el    siglo XX, ha confundido <i>lo bueno</i> y <i>lo deseable</i> con <i>lo &uacute;til</i>    y <i>lo pr&aacute;ctico</i>, lo que ha tra&iacute;do como consecuencia que,    salvo excepciones de escasos grupos o personas, el debate sobre las concepciones    te&oacute;ricas m&aacute;s generales en el campo de las <i>ciencias m&eacute;dicas</i>    haya estado ausente o haya sido muy p&aacute;lido entre los cl&iacute;nicos    en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses, incluyendo el nuestro. <span class="superscript">9</span></p>     <p>Este <i>vac&iacute;o te&oacute;rico contrasta con los grandes avances obtenidos    en la pr&aacute;ctica de la medicina durante el siglo XX</i>, que van desde    la introducci&oacute;n de procederes diagn&oacute;sticos y terap&eacute;uticos    realmente eficaces, capaces de modificar sustancialmente el modo de hacer la    cl&iacute;nica, as&iacute; como el pron&oacute;stico de los enfermos, sobre    todo a partir del descubrimiento de los rayos X, el electrocardiograma, la introducci&oacute;n    del uso de la insulina, los antimicrobianos, las nuevas t&eacute;cnicas anest&eacute;sicas    y quir&uacute;rgicas, entre los m&aacute;s relevantes, hasta la m&aacute;s moderna    y sofisticada <i>tecnolog&iacute;a de punta</i>, empleada no solo en el tratamiento,    sino tambi&eacute;n en el proceso de diagn&oacute;stico de los pacientes. Esta    avalancha de resultados que se introducen en la pr&aacute;ctica, no deja fuera    a las personas sanas, pues en el campo de la prevenci&oacute;n tambi&eacute;n    se han obtenido &eacute;xitos indiscutibles, como es el caso t&iacute;pico de    las vacunas.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p> <h4>Marco actual de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica. El surgimiento de la epidemiolog&iacute;a    cl&iacute;nica    <br> </h4>     <p>Se ha planteado que el marco actual de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica est&aacute;    influido por varios factores importantes:<span class="superscript">10</span>    <br> </p> <ol>       <li> El notable desarrollo tecnol&oacute;gico alcanzado.</li>       <li> El proceso de globalizaci&oacute;n.</li>       <li> La sanidad como <i>mercado</i>.</li>       <li> Las relaciones entre los servicios de salud y la <i>sociedad del bienestar</i>.</li>       <li> Los efectos sanitarios de factores extrasanitarios.</li>       <li> Los cambios en la prevalencia y el curso cl&iacute;nico de algunas enfermedades.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </li>     </ol>     <p>Por tanto no es de extra&ntilde;ar que tambi&eacute;n desde hace algo m&aacute;s    de 30 a&ntilde;os, se haya gestado una nueva corriente que trata de introducir    <i>m&aacute;s ciencia</i> en los an&aacute;lisis que se han llevado a cabo para    evaluar la eficacia, la eficiencia y la efectividad de una serie de procedimientos    -sobre todo diagn&oacute;sticos y terap&eacute;uticos -, que los m&eacute;dicos    cl&iacute;nicos empleamos diariamente con nuestros enfermos, cuyos resultados    no siempre est&aacute;n suficientemente demostrados. <span class="superscript">11</span>    El prop&oacute;sito &uacute;ltimo ser&iacute;a garantizar una adecuada <i>calidad    de la atenci&oacute;n</i> que se brinda. A grandes rasgos estos son los objetivos    de la que hoy conocemos como <i>epidemiolog&iacute;a cl&iacute;nica</i>, que    pretende venir al rescate de la cl&iacute;nica como ciencia, con instrumentos    y razonamientos acordes con la &eacute;poca que vivimos. <span class="superscript">12</span>    Sus defensores plantean que esta nueva disciplina surge directa e inmediatamente    de los problemas cl&iacute;nicos diarios, para buscar soluciones que se apliquen    r&aacute;pidamente en beneficio de las personas que atiende el cl&iacute;nico,    al lado de la cama del paciente, o en la consulta. <span class="superscript">13</span></p>     <p>La incorporaci&oacute;n del conocimiento biol&oacute;gico, la evaluaci&oacute;n    cl&iacute;nica de procedimientos diagn&oacute;sticos y terap&eacute;uticos,    la utilizaci&oacute;n de t&eacute;cnicas y conocimientos procedentes de la epidemiolog&iacute;a,    o procedentes de las estrategias de desarrollo de f&aacute;rmacos (ensayos cl&iacute;nicos    controlados), la mejor&iacute;a de los procesos de medici&oacute;n de la actividad    cl&iacute;nica se incorporen al paciente (clinimetr&iacute;a), la incorporaci&oacute;n    de la teor&iacute;a de la decisi&oacute;n (an&aacute;lisis de decisiones cl&iacute;nicas),    la progresi&oacute;n de dise&ntilde;os espec&iacute;ficos para un paciente (ensayos    n=1), la atenci&oacute;n al desarrollo de habilidades en estudiantes y cl&iacute;nicos,    etc., han configurado esta nueva disciplina que hoy conocemos como epidemiolog&iacute;a    cl&iacute;nica, <span class="superscript">10</span> tambi&eacute;n definida    como &quot;el estudio de los determinantes y efectos de las decisiones cl&iacute;nicas&quot;,    <span class="superscript">14</span> que pretende constituirse progresivamente    en una ciencia &quot;b&aacute;sica&quot; para la medicina cl&iacute;nica. <span class="superscript">15</span></p>     <p>Este movimiento va ganando en popularidad creciente en los pa&iacute;ses m&aacute;s    desarrollados, <span class="superscript">14-17</span> pues adem&aacute;s de    lo referido, brinda herramientas metodol&oacute;gicas que &quot;facilitan&quot;    la interpretaci&oacute;n y producci&oacute;n de la mayor&iacute;a de los trabajos    que se publican actualmente en la literatura m&eacute;dica, <span class="superscript">10,13</span>    sobre todo en las revistas, aunque cada vez m&aacute;s en los libros, as&iacute;    como los que se presentan en congreso y otros eventos cient&iacute;ficos. Debemos    recordar que todas las fuentes anteriormente mencionadas, junto a otras reuniones    cl&iacute;nicas sistem&aacute;ticas, son las principales v&iacute;as que empleamos    los m&eacute;dicos para mantenernos actualizados. Sin embargo, se ha se&ntilde;alado    con nostalgia que estas comunicaciones a que nos hemos referido se han convertido,    cada vez m&aacute;s, en comunicaciones de cient&iacute;ficos para cient&iacute;ficos,    que de cl&iacute;nicos para cl&iacute;nicos. <span class="superscript">18</span>    <br> </p> <h4>La paradoja de la salud &iquest;y de la cl&iacute;nica?    <br> </h4>     <p>Por otro lado, estamos asistiendo a lo que se ha denominado <i>paradoja de    la salud</i>,<span class="superscript">19</span> simult&aacute;neamente con    los logros indiscutibles alcanzados en m&uacute;ltiples indicadores de la <i>salud</i>    de la poblaci&oacute;n y de utilizaci&oacute;n de los servicios de salud y de    la <i>aplicaci&oacute;n de las ciencias y de la t&eacute;cnica</i> se recogen    gran cantidad de insatisfacciones en las personas relacionadas con su salud    y su bienestar. Estas quejas son producto, entre otras causas, de la creciente    <i>medicalizaci&oacute;n</i> de la sociedad contempor&aacute;nea y del deterioro    de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente con abandono o mal uso del <i>m&eacute;todo    cl&iacute;nico</i>. <span class="superscript">20</span> Es por ello que, aun    en nuestros d&iacute;as - y muy probablemente en el futuro -, parece v&aacute;lido    aquello de las principales cualidades que los pacientes esperan encontrar en    sus m&eacute;dicos: <span class="superscript">21,22</span></p> <ol>       <li> Que los escuchen y los comprendan.</li>       <li> Que se interesen por ellos como seres humanos.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Que tengan competencia profesional.</li>       <li> Que se mantengan razonablemente actualizados. </li>       <li>Que no los abandonen.</li>     </ol>     <p>A todo esto se une el s&uacute;bito e inesperado envejecimiento poblacional    ocurrido en este siglo, donde el hombre ha alcanzado duplicar la esperanza de    vida que hab&iacute;a logrado desde los albores de la humanidad hasta 1990,    con el cambio brusco de una selecci&oacute;n natural de la especie a un nuevo    tipo de selecci&oacute;n artificial. <span class="superscript">23</span> La    aparici&oacute;n de las epidemias de enfermedades cr&oacute;nicas y discapacidades    a la que nos enfrentamos es un asunto muy complejo y completamente sin precedentes,    frente a la cual nos encontramos casi desarmados te&oacute;ricamente. Entre    otras tareas, hay que reescribir y aprender la cl&iacute;nica de nuestros ancianos.    &iquest;Qu&eacute; es un siglo para la historia de la humanidad?    <br> </p> <h4>Barreras que se oponen al desarrollo de una &quot;nueva&quot; cl&iacute;nica    <br> </h4>     <p>&iquest;Por qu&eacute; no se ha desarrollado m&aacute;s la <i>teorizaci&oacute;n    sobre la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica</i> tan rica, como la que se ha llevado    a cabo en nuestro pa&iacute;s en el pasado siglo y, especialmente, en las &uacute;ltimas    cuatro d&eacute;cadas? Estimamos que ha influido la visi&oacute;n generalmente    aceptada de que en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica y la docencia de la medicina    bastaba con un buen conocimiento de la enfermedad, un poco de sentido com&uacute;n,    y el continuo aprendizaje a partir de nuestros casos, para elaborar las reglas    de actuaci&oacute;n cl&iacute;nica y la ense&ntilde;anza. <span class="superscript">10</span>  </p>     <p>Es por ello que entre las barreras que se oponen a un proceso claro de conceptualizaci&oacute;n    de la cl&iacute;nica como ciencia y como pr&aacute;ctica, que satisfaga las    expectativas de una comunidad cada vez m&aacute;s conocedora y m&aacute;s cr&iacute;tica,    est&aacute;n las propias causas que han originado el vac&iacute;o te&oacute;rico    antes mencionado: <span class="superscript">9</span></p> <ol type="a">       <li> Poco conocimiento y difusi&oacute;n entre los m&eacute;dicos de la historia      de la cl&iacute;nica, en el mundo y en cada pa&iacute;s, de sus debates y      dilemas.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Multitud de profesores en las universidades, pero pocos maestros.</li>       <li> Formaci&oacute;n cultural insuficiente de educadores y educandos.</li>       <li> Pobre prestigio y recompensa social de la actividad te&oacute;rica.</li>       <li> Alejamiento progresivo de las Facultades de Medicina del resto de las facultades      universitarias, en especial de la de Humanidades.</li>       <li> Predominio del paradigma biom&eacute;dico en la pr&aacute;ctica.</li>       <li> Excesiva confianza en la tecnolog&iacute;a avanzada de los &uacute;ltimos      decenios.</li>       <li> Exagerada preocupaci&oacute;n - &iquest; siempre necesaria ? - por la pr&aacute;ctica      cotidiana, compleja e impredecible, pero poco reflexiva y, con frecuencia,      dirigida por normas y orientaciones superiores. </li>       <li> Proliferaci&oacute;n acelerada del especialismo y de las especialidades      m&eacute;dicas, y no desarrollo paralelo del generalismo.    <br>   </li>     </ol> <h4>Medicina basada en la evidencia o en las pruebas     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </h4>     <p>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se ha venido perfilando, como la etapa m&aacute;s    avanzada de los seguidores de la epidemiolog&iacute;a cl&iacute;nica, lo que    se conoce hoy como <i>medicina basada en la evidencia</i> <i>o en las pruebas</i>.    <span class="superscript">10,24-26</span> Esta corriente plantea que a causa    de que los cl&iacute;nicos, en su mayor&iacute;a, no est&aacute;n actualizados    con los avances m&eacute;dicos bien demostrados, no los aplican adecuadamente    en el proceso de toma de decisiones frente a sus pacientes. La evidencia ideal    es la aportada por los ensayos cl&iacute;nicos aleatorios controlados y a doble    ciegas (<i>randomized control trial</i>), el resto de los resultados de las    investigaciones cl&iacute;nicas y/o epidemiol&oacute;gicas ser&iacute;an siempre    cuestionables. La realizaci&oacute;n de revisiones y de metaan&aacute;lisis    con un dise&ntilde;o apropiado ser&iacute;a una fuente valiosa para determinar    la validez y la consistencia de las conclusiones cient&iacute;ficas.<span class="superscript">10</span></p>     <p>Los m&aacute;s apasionados defensores de la medicina basada en la evidencia    o en las pruebas, han arremetido contra una pr&aacute;ctica cl&iacute;nica rutinaria,    que repite conductas, sobre todo diagn&oacute;sticas y terap&eacute;uticas ineficaces,    inefectivas e ineficientes y sin ning&uacute;n basamento cient&iacute;fico.    Han calculado que hasta el 80 % de las actuaciones cl&iacute;nicas diarias se    encuentran en esa situaci&oacute;n.<span class="superscript">26</span> Todo    ello convertir&iacute;a en <i>dinosaurios</i> a los cl&iacute;nicos del futuro,    si no tienen en cuenta las <i>evidencias</i>.<span class="superscript">25,26</span>    Como era de esperar, otros grupos han respondido a esta <i>provocaci&oacute;n</i>,    asegurando que es al rev&eacute;s, que alrededor del 80 % de las actividades    que desarrollan hoy los cl&iacute;nicos en servicios de cierta calidad, tienen    un basamento cient&iacute;fico.<span class="superscript">26,27</span> La pol&eacute;mica    est&aacute; abierta y parece que lejos de aplacarse, sube de tono.    <br> </p> <h4>Lo cualitativo, la persona humana, la iatroterapia    <br> </h4>     <p>&iquest;Ser&iacute;a solo ciencia la cuantitativa, el experimento, el ensayo    cl&iacute;nico aleatorio y doble ciego...? &iquest;D&oacute;nde quedar&iacute;a    el pensamiento l&oacute;gico, la raz&oacute;n y lo cualitativo, como la vida,    la felicidad, el sufrimiento...? Sin embargo, estos &uacute;ltimos aspectos    son con frecuencia ignorados e incluso <i>discriminados</i> al presentarlos,    por algunos como seudociencia, ciencia blanda o de segunda, entre otras causas,    porque no pueden ser medidos con exactitud y, por tanto, se supone que no pueden    ser evaluados con rigor cient&iacute;fico.<span class="superscript">12,28,29</span>    Tambi&eacute;n es cierto que este tipo de investigaci&oacute;n cualitativa ha    sido mucho menos desarrollada entre nosotros y con frecuencia ha culminado en    un discurso te&oacute;rico sin frutos eficientes para la pr&aacute;ctica m&eacute;dica,    lo que no le resta su importancia, sino que pone en evidencia su atraso y la    necesidad de su desarrollo urgente, para <i>humanizar</i> cada vez m&aacute;s    nuestro quehacer cl&iacute;nico.<span class="superscript">6</span></p>     <p>El trabajo cient&iacute;fico no puede aceptarse &uacute;nicamente como la producci&oacute;n    de nuevos conocimientos, sino tambi&eacute;n como una permanente revisi&oacute;n    de los conocimientos ya adquiridos, de los ya existentes, de los modos de generar    un saber, de su aplicaci&oacute;n a la vida de los hombres y de la consecuente    transformaci&oacute;n de las condiciones de vida. El saber cient&iacute;fico    es fundamentalmente inacabado, las teor&iacute;as son cient&iacute;ficas en    la medida que son refutables. La verdad cient&iacute;fica se debe alimentar    m&aacute;s de la pol&eacute;mica que de los consensos.<span class="superscript">29</span></p>     <p>Llama la atenci&oacute;n que Feinstein,<span class="superscript">16</span>    uno de los padres de la epidemiolog&iacute;a cl&iacute;nica, cuna de la medicina    basada en evidencia, es tambi&eacute;n propulsor del t&eacute;rmino <i>iatroterapia</i>,    que encierra todas las acciones que el m&eacute;dico realiza por su paciente    m&aacute;s all&aacute; de su actividad puramente t&eacute;cnica, o sea, su habilidad    para escuchar al enfermo, su compasi&oacute;n, su &eacute;tica, la confianza    que le inspira, c&oacute;mo lo acompa&ntilde;a y aconseja durante su asistencia,    etc. En otras palabras, las mayores causas de quejas de los enfermos o, para    decirlo en positivo, las caracter&iacute;sticas que las personas van buscando    de aqu&eacute;l en quien van a confiar su cuidado o el de sus familiares. Parece    que al final, despu&eacute;s de muchos scores, c&aacute;lculos de riesgo, sensibilidad,    especificidad, valor predictivo positivo y negativo, y otros muchos, aunque    la conducta diagn&oacute;stica o terap&eacute;utica que se tome sea seriamente    la <i>ideal</i>, esta nunca colmar&aacute; todas las expectativas del ser humano    como paciente y lo que se ha dado en llamar el <i>arte</i> de nuestra profesi&oacute;n    tendr&aacute; en el futuro el mismo, o quiz&aacute;s mayor, valor que en el    pasado. Esto no quiere decir que no crezcamos continuamente en el contenido    cient&iacute;fico de nuestra profesi&oacute;n, pero sin empa&ntilde;ar su prop&oacute;sito    esencialmente humanista y solidario.    <br> </p> <h4>Necesidad de &quot;nuevas&quot; investigaciones cl&iacute;nicas y &quot;nuevos&quot;    investigadores</h4>     <p>La investigaci&oacute;n de la <i>efectividad de la atenci&oacute;n m&eacute;dica    en situaciones cotidianas</i> - sin la participaci&oacute;n de expertos con    pacientes muy seleccionados y en condiciones controladas -, es decir, que se    lleven a cabo con una poblaci&oacute;n de estudio precedente de la pr&aacute;ctica    cl&iacute;nica diaria, en las condiciones habituales y con m&eacute;dicos corrientes,    es un campo de investigaci&oacute;n todav&iacute;a no explorado lo suficiente    como supervivencia, los efectos secundarios y, ocasionalmente, el costo, con    lo cual se olvida el aut&eacute;ntico <i>objetivo de la cl&iacute;nica que es    el paciente</i>. Los estudios de resultados deben hacer hincapi&eacute; en algunos    aspectos como calidad de vida, capacidad funcional, mejor&iacute;a de los s&iacute;ntomas,    satisfacci&oacute;n con los cuidados, absolutamente relevantes desde el punto    de vista del paciente.<span class="superscript">10 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La <i>interdisciplinariedad</i>, movimiento que surge para recuperar la integralidad    del saber, a partir del surgimiento de las especialidades de todo orden, que    ameriten ser articuladas y coordinadas, es un camino que se nos abre con grandes    esperanzas. Pero se necesita una identificaci&oacute;n y una formaci&oacute;n    de l&iacute;deres que sean capaces de integrar, de unir, de generalizar, de    dirigir arm&oacute;nicamente en las m&aacute;s diversas sinfon&iacute;as, la    <i>orquesta de muchos virtuosos</i>. El reto radica en encontrar el equilibrio    entre la formaci&oacute;n cient&iacute;fica y el desarrollo de las destrezas    necesarias para atender y resolver los problemas concretos de salud<span class="superscript">29</span>    y, por ende, de la cl&iacute;nica.</p>     <p>Es as&iacute; que, al lado de las investigaciones biom&eacute;dicas y de las    epidemiol&oacute;gicas - ni la cl&iacute;nica es la epidemiolog&iacute;a de    los individuos ni la epidemiolog&iacute;a es la cl&iacute;nica de la poblaci&oacute;n    -, hace falta desarrollar, como las m&aacute;s imperiosamente necesarias, las    <i>investigaciones cl&iacute;nicas para la construcci&oacute;n de un conocimiento    operacional para la adopci&oacute;n de las decisiones cl&iacute;nicas individuales</i>    en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica diaria.<span class="superscript">10</span>    <br> </p> <h4>La cl&iacute;nica del siglo XXI    <br> </h4>     <p>Parafraseando a Depetris, <span class="superscript">30</span> pudi&eacute;ramos    identificar las siguientes, entre las claves de esta necesaria <i>revoluci&oacute;n    de la cl&iacute;nica</i>, desde adentro, que abarque los &aacute;mbitos asistenciales,    docentes, investigativos y administrativos:</p> <ol>       <li> Una cl&iacute;nica con ra&iacute;ces en las personas y para las personas.</li>       <li> Una cl&iacute;nica en y desde el cambio.</li>       <li> Una cl&iacute;nica para la soluci&oacute;n de los problemas de los pacientes      desde las potenciales de la salud. </li>       <li> Una cl&iacute;nica compartida como quehacer, integradora e integr&aacute;ndose      a todas las posibilidades de los saberes.</li>       <li> Una cl&iacute;nica que sirva al objetivo pr&aacute;ctico de controlar los      da&ntilde;os y riesgos y, adem&aacute;s, de potenciar los factores protectores      individuales y comunitarios. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Una cl&iacute;nica que permita mediar entre las complejidades de los diferentes      niveles macro (sociales, institucionales, grupales) y micro (hasta molecular,      gen&eacute;tico).</li>       <li> Una cl&iacute;nica que evite la tentaci&oacute;n del reduccionismo cuantitativo      - sin desconocer y evaluar con rigor las evidencias -, tendiendo hacia enfoques      hol&iacute;sticos que incorporen lo cualitativo en el an&aacute;lisis de los      problemas.</li>       <li> Una cl&iacute;nica que tenga en cuenta las preocupaciones actuales de la      ciencia: globalidad, caos, indeterminaci&oacute;n, imprevisibilidad, cambios,      sistemas din&aacute;micos.</li>       <li> Una cl&iacute;nica que trate de disminuir la incertidumbre del m&eacute;dico      frente a un problema de salud individual dado y refutar, hasta donde sea posible,      la hip&oacute;tesis planteada como diagn&oacute;stico presuntivo.<span class="superscript">12</span></li>       <li> Una cl&iacute;nica que tenga en cuenta que es m&aacute;s importante saber      qui&eacute;n es la persona que tiene determinada enfermedad, que qu&eacute;      enfermedad tiene determinada persona.<span class="superscript">22</span>    <br>   </li>     </ol> <h4> Comentario final     <br> </h4>     <p>Por supuesto, no tenemos las respuestas a todos los problemas aqu&iacute; planteados.    Por el momento, nuestro principal prop&oacute;sito es llamar la atenci&oacute;n    sobre ellos, tal como los percibimos, y provocar el debate.</p>     <p>El acercamiento a la conceptualizaci&oacute;n con claridad del modelo o paradigma    ideal que nos proponemos en Cuba - tanto en la salud p&uacute;blica como en    la cl&iacute;nica - pudiera representar un gran paso de avance, factible no    solo desde el punto de vista acad&eacute;mico - con incremento de nuestra identidad    -, sino tambi&eacute;n para la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, la formaci&oacute;n    y el perfeccionamiento de los recursos humanos, la investigaci&oacute;n y la    organizaci&oacute;n de los servicios de salud.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pensamos que corresponde a todos, pero sobre todo a los que trazan las pol&iacute;ticas,    a los que toman las decisiones, a los dirigentes de la salud, a las universidades,    a las sociedades cient&iacute;ficas de estudios cl&iacute;nicos, a los propios    cl&iacute;nicos y a toda la poblaci&oacute;n, participar activamente en las    discusiones y definir lo m&aacute;s claramente, a partir de la praxis, los conceptos,    las pol&iacute;ticas, las estrategias, buscando un adecuado marco te&oacute;rico,    siempre en correspondencia con las expectativas de una pr&aacute;ctica viva    actual y futura, que no es un fin en s&iacute; misma, sino un tr&aacute;nsito    continuo para incrementar nuestro conocimiento y ser enriquecida.    <br> </p>     <p>&nbsp;</p>     <p><i>Subject heading:</i> CLINICAL MEDICINE/trends.</p>     <p></p>     <p></p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4> <ol>       <!-- ref --><li> L&oacute;pez S&aacute;nchez J. Finlay. El hombre y la verdad cient&iacute;fica      La Habana. Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica. 1989.</li>    <li> Lorenzano C. La Estructura te&oacute;rica de la medicina y las ciencias      sociales. En: Rodr&iacute;guez MI. Lo biol&oacute;gico y Lo social, su articulaci&oacute;n      en la formaci&oacute;n del personal de salud. Washington: Organizaci&oacute;n      Panamericana de la Salud, 1994. Serie Desarrollo de Recursos Humanos No. 101,      p. 35-62.</li>       <li> Barret-Connor E. Epidemiolog&iacute;a de las enfermedades infecciosas y      epidemiolog&iacute;a de las cr&oacute;nicas: &iquest; Separadas y desiguales      ? En: Buck C., Llopis A, N&aacute;jera E, Terris M. El desaf&iacute;o de la      epidemiolog&iacute;a. Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud, Washington,      1990. Publicaci&oacute;n cient&iacute;fica No. 505, p. 148-52. </li>       <!-- ref --><li> Alderegu&iacute;a J. Hacia un enfoque sociohigi&eacute;nico integral del      estado de salud de la poblaci&oacute;n. Rev. Finlay 1991; 5(4): 466-74.</li>    <!-- ref --><li> El Proyecto Global de Cienfuegos. Rev. Finlay 1991; (4): 388-411.</li>    <li> Quevedo E, Hern&aacute;ndez M. La Articulaci&oacute;n del Conocimiento      B&aacute;sico Biol&oacute;gico y Social en la Formaci&oacute;n del Profesional      de la Salud: Una Mirada desde la Historia. En: Rodr&iacute;guez MI. Lo Biol&oacute;gico      y Lo Social, su articulaci&oacute;n en la formaci&oacute;n del personal de      salud. Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud, Washington, 1994. Serie      Desarrollo de Recursos Humanos No. 101, p. 13-34.</li>       <!-- ref --><li> Espinosa AD, Ordu&ntilde;ez PO. Nuevas reflexiones sobre las determinantes      de la epidemia de neuropat&iacute;a en Cuba. En: XVIII Concurso Nacional Premio      Anual de la salud. Trabajos galardonados A&ntilde;o 1994. Ed. Ciencias M&eacute;dicas,      Ciudad de La Habana, 1995. p. 9-113.</li>    <!-- ref --><li> Rovere M. Citado por Quevedo E, Hern&aacute;ndez M. (6).</li>    <!-- ref --><li> La Cl&iacute;nica a las puertas del Siglo XXI. Primer encuentro: La conceptualizaci&oacute;n      general. Bolet&iacute;n del Ateneo &quot;Juan C&eacute;sar Garc&iacute;a&quot;      . Vol 4. Nos 1-2. Enero-junio de 1996. pp 1-121.</li>    <!-- ref --><li> Cabello JB, Bonfill X, Garc&iacute;aJD, Latour J, L&aacute;zaro P, P&eacute;rez      A, Permanyer C, Soria B, Soriguer FC. El futuro de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica.      La investigaci&oacute;n necesaria. Ponencia presentada en la Reuni&oacute;n      de Unidades de Investigaci&oacute;n, Albacete, Espa&ntilde;a, 1996. </li>    <!-- ref --><li> Soriguer FC. &iquest;Es la Cl&iacute;nica una Ciencia? Ed. D&iacute;az      de Santos S.A., Madrid, 1993.</li>    <!-- ref --><li> Espinosa A. La unicidad en la diversidad. En: La Cl&iacute;nica a las puertas      del siglo XXI. Primer encuentro: La conceptualizaci&oacute;n general. (1996.      pp 93-103). Bolet&iacute;n del Ateneo &quot;Juan Cesar Garc&iacute;a&quot;      Vol 4. Nos 1-2. Enero-junio.</li>    <!-- ref --><li> Espinosa A. La Epidemiolog&iacute;a cl&iacute;nica o la epidemiolog&iacute;a      para la cl&iacute;nica. En: La Cl&iacute;nica a las puertas del siglo XXI.      Segundo encuentro: Teor&iacute;a y pr&aacute;ctica. Archivos del Ateneo &quot;Juan      CesarGarc&iacute;a&quot;. Vol 1. No. 1. Enero-abril: 64-71.</li>    <!-- ref --><li> Spitzer WO. Clinical epidemiology (editorial) J Chron Dis 1986; 39(6):      411-415.</li>    <!-- ref --><li> Sackett DL, Haynes RB, Tugwell P. Epidemiolog&iacute;a cl&iacute;nica.      Ed. D&iacute;az Santos S.A., Madrid, 1989.</li>    <!-- ref --><li> Feinstein AR. Clinical epidemiology. Ed. WB Saunders Co, Philadelphia,      1985.</li>    <!-- ref --><li> Fletcher RH, FletcherSW, Wagner EH. Epidemiolog&iacute;a cl&iacute;nica.      Ed. Consulta S.A., Madrid, 1989.</li>    <!-- ref --><li> Cabello JB. Hablamos con Robert H. Fletcher. Cuadernos Perseo 1992; 1(1):      8-11.</li>    <!-- ref --><li> Barsky AJ. The health paradox. N Eng J Med 1988; 318(7): 414-18.</li>    <!-- ref --><li> Iliz&aacute;stigui F, Rodr&iacute;guez L. El m&eacute;todo cl&iacute;nico      (editorial). Rev Finlay 1990; 4(4): 3-23.</li>    <!-- ref --><li> Smith LH. Medicine as an art. En: Cecil-Loeb Textbook of Medicine. 17th      ed. -Ed. WB Saunders Co, Philadelphia, 1982. p. xxxiii-xxxvii.</li>    <!-- ref --><li> McCormick J. Death of the personal doctor. Lancet 1996; 348: 667-68.</li>    <!-- ref --><li> Espinosa A, Quintana ML. Aspectos demogr&aacute;ficos y epidemiol&oacute;gicos      del envejecimiento. En: Espinosa A, Romero AJ. Temas de Gerontogeriatr&iacute;a.      Ed. Finlay, Cienfuegos. 1990. p. 15-26. </li>    <li> DavidoffF, Haynes B, Sackett D, Smith R. Evidence-based medicine. 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<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Vines G. The Rise of Evidence-Based Medicine. Goodbye to the Dinosaurs.      Odyssey 1995; 1(3): 2-7. </li>    <!-- ref --><li> Sullivan FM, MacNaughton RJ. Evidence in consultations: interpreted and      individualised. Lancet 1996; 348: 941-43.</li>    <!-- ref --><li> Ellis J, Mulligan I, Rowe J. Sackett DL. Inpatient general medicine is      evidence based. Lancet 1995; 346: 407-10.</li>    <li> Breith J. Las Ciencias de la Salud P&uacute;blica en la Construcci&oacute;n      de la Prevenci&oacute;n Profunda: &quot;Determinantes y Proyecciones&quot;.      En: Rodr&iacute;guez MI. Lo Biol&oacute;gico y Lo Social, su articulaci&oacute;n      en la formaci&oacute;n del personal de salud. Organizaci&oacute;n Panamericana      de la Salud, Washington, 1994. Serie Desarrollo de Recursos Humanos No. 101,      p. 63-100. </li>       <li> Y&eacute;pez RF, Barreto D. La interdisciplinariedad, Lo Biol&oacute;gico      y Lo Social en la formaci&oacute;n de M&eacute;dicos. En: Rodr&iacute;guez      MI. Lo Biol&oacute;gico y Lo Social, su articulaci&oacute;n en la formaci&oacute;n      del personal de salud. Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud, Washington,      1994. Serie Desarrollo de Recursos Humanos No. 101, p. 143-61. </li>       <!-- ref --><li> Depetris AR. La Tercera Revoluci&oacute;n Epidemiol&oacute;gica y la Promoci&oacute;n      de la Salud. En: Ministerio de Salud de Colombia y Organizaci&oacute;n Panamericana      de la Salud/Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud: Conferencia Internacional      de Promoci&oacute;n de Salud, Bogot&aacute;, 1992. p. 70-79.    <br>         <br>   </li>     </ol>     <p>Recibido: 25 de noviembre de 2002. Aprobado: 10 de diciembre de 2002.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Prof. <i>Alfredo Espinosa Brito</i>. Hospital Dr. Gustavo Alderegu&iacute;a    Lima. Cienfuegos.    <br>       <br>   <span class="superscript"><b><a href="#autor">1</a></b></span><a href="#autor">    Profesor, Hospital Dr. Gustavo Alderegu&iacute;a Lima. Cienfuegos. </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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