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</front><body><![CDATA[ <h2>La utilidad de los pobres    <br> </h2>     <p><i>Jos&eacute; Carlos Escudero</i>    <br> </p>     <p><i>DeCS</i>: POBREZA/ tendencias; SEGURIDAD SOCIAL.    <br> </p>     <p>&nbsp; </p>     <p>El &quot;experimento social&quot; -las palabras son de Laurell- configurado    por el neoliberalismo lleva ya veinticinco a&ntilde;os de implementaci&oacute;n    en muchos pa&iacute;ses, y en ellos quedan ya pocas dudas acerca de sus tristes    resultados. Como reflejo de esto, muchos de sus antiguos apologistas expresan    dudas, cada vez m&aacute;s profundas, y han comenzado a hablar de pol&iacute;ticas    m&aacute;s activas contra la pobreza o de un aumento en el rol del Estado (herej&iacute;as    cuando se dec&iacute;a hasta no hace mucho que el mercado solucionaba todo).    Esto no se ha traducido hasta ahora en un cambio de rumbo. La pr&aacute;ctica    neoliberal es cada vez m&aacute;s implacable -si lo sabremos en Argentina- pero    este cambio en la legitimidad intelectual del modelo, que ha alcanzado a muchos    de sus anta&ntilde;o defensores, es una buena noticia, aunque ocurra hasta ahora    exclusivamente en el campo de las ideas. Simplificadamente, la premisa del neoliberalismo    es que lo que beneficia a los ricos, beneficia a la larga a todo el mundo, v&iacute;a    el efecto &quot;goteo&quot; o &quot;derrame&quot;. Los ricos ciertamente se    han beneficiado. Nunca en la historia planetaria ha habido tanta distancia econ&oacute;mica    entre ellos y el resto de la humanidad. se ha convertido en un ritual leer en    la prensa que los &iquest;cien? , &iquest;doscientos?, &iquest;quinientos? individuos    m&aacute;s ricos del mundo tienen m&aacute;s dinero que los &iquest;quinientos    millones? &iquest;mil millones?, &iquest;dos mil millones? individuos m&aacute;s    pobres. Estos &uacute;ltimos son los que no se han beneficiado, no solamente    porque son, relativa y en muchos casos absolutamente, cada vez m&aacute;s pobres,    sino porque fen&oacute;menos de mercantilizaci&oacute;n, destrucci&oacute;n    de redes sociales y marginaci&oacute;n que acompa&ntilde;a al neoliberalismo    contribuyen a empeorar su situaci&oacute;n, aunque no tengan necesariamente    una expresi&oacute;n cuantificable. &iquest;Qu&eacute; hacemos con los pobres?    se preguntan muchos en las instituciones de Bretton Woods, pobres que tercamente    contin&uacute;an aumentando, pese a que tantos indicadores de los que les gustan    a ellas siguen &quot;mejorando&quot;: el comercio mundial, el monto de las transacciones    financieras, el Producto Bruto.    <br>       <br>   La situaci&oacute;n de los pobres est&aacute; tambi&eacute;n agrav&aacute;ndose    por razones m&aacute;s sutiles. Parte de la ideolog&iacute;a neoliberal descansa    en creer que el consumo de mercanc&iacute;as es una pulsi&oacute;n humana fundamental    que, de paso, ayuda a fortalecer lo que es el centro de la organizaci&oacute;n    del capitalismo. Se ha desarrollado una industria de la publicidad cada vez    m&aacute;s omnipresente, ayudada por los adelantos que han ocurrido en las comunicaciones.    En esta industria trabajan investigadores y profesionales de las ciencias sociales    de alta capacidad y talento, lo que ha configurado a la publicidad como la ciencia    &quot;blanda&quot; m&aacute;s sofisticada y que ha tenido el mayor desarrollo    en el &uacute;ltimo cuarto de siglo. El objetivo de esta ciencia es que la gente    consuma lo m&aacute;s que puede, cosa problem&aacute;tica si esta gente tiene    que usar sus escasos recursos para comprar comida y otras necesidades b&aacute;sicas.    Sin embargo, ellos tambi&eacute;n reciben los mensajes, que en ese contexto    se traducen en una constante frustraci&oacute;n en el mejor de los casos, en    el desv&iacute;o de su consumo de elementos esenciales a elementos secundarios    en un caso intermedio, en una tentaci&oacute;n para delinquir en el peor de    los casos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   &iquest;En qu&eacute; contexto existen los miles de millones de pobres del mundo?    Si tenemos en cuenta la riqueza planetaria y el desarrollo del conocimiento    que hoy atesoramos, hay que llegar a la conclusi&oacute;n de que esta pobreza    es, en gran medida, eliminable, sobre todo aquellos componentes que inciden    m&aacute;s directamente en la muerte evitable: la salud, la nutrici&oacute;n,    la educaci&oacute;n, el saneamiento ambiental. Si existiera la voluntad pol&iacute;tica    de hacerlo, todos los pa&iacute;ses del mundo podr&iacute;an gozar, en plazos    hist&oacute;ricamente breves, de una salud buena como la de Cuba, y en alg&uacute;n    plazo m&aacute;s prolongado, de sistemas educativos tan buenos como los actuales    de Europa Occidental, y niveles nutricionales (ni desnutridos ni obesos) que    podr&iacute;an satisfacer los requisitos de cualquier programa de alimentaci&oacute;n    de esos que se ven en la televisi&oacute;n por cable.    <br>       <br>   Bajo el pensamiento &uacute;nico del neoliberalismo no se habla de nada de esto.    En momentos buenos se pone como objetivo lo dicho arriba: aumento del PBI, del    comercio, de las inversiones. En momentos malos, como ahora, de los ajustes    que son necesarios (a costa de los pobres) para mantener la confianza de los    capitales y poder pagar la deuda sin vacilaciones. Toda otra postulaci&oacute;n    sobre objetivos finalistas de la organizaci&oacute;n social brillan por su ausencia.    Mientras tanto aumentan los pobres, la inseguridad, el miedo, la desesperanza...    pero esto tiene beneficios secundarios para el capitalismo, y de eso hablaremos    a continuaci&oacute;n.</p>     <p> Si el monto de trabajo social necesario (incluso del trabajo que el capitalismo    crea para satisfacer las necesidades del consumo superfluo) se repartiera parejamente    en la poblaci&oacute;n, casi nadie (exceptuando unos casos, comparativamente    pocos, de gente que desee no trabajar nada o trabajar en exceso) estar&iacute;a    desempleado o se sentir&iacute;a mal por trabajar demasiado. Lo que hace el    neoliberalismo es concentrar el exceso de trabajo en una fracci&oacute;n de    los trabajadores y el desempleo en otra. Hay razones econ&oacute;micas para    esto (por ejemplo, la necesidad de capacitaci&oacute;n diferencial en algunos    trabajadores) pero la raz&oacute;n fundamental es pol&iacute;tica: los sobrexplotados    pueden hasta cierto punto sobreconsumir, y adem&aacute;s est&aacute;n demasiado    cansados para protestar, y los desempleados est&aacute;n desesperados por trabajar,    al precio que sea, no importa lo magro de los salarios, la insalubridad, la    falta de seguridad en el contrato, o la falta de jubilaci&oacute;n. Esta repartici&oacute;n    diferencial del trabajo es un poderoso disciplinador social, m&aacute;s eficaz    y menos conspicuo que la fuerza policial y el aparato jur&iacute;dico. Por tanto,    los pobres en esta situaci&oacute;n son &quot;&uacute;tiles&quot; en la gran    estrategia del sistema.     <br>       <br>   Aparecen otros subproductos &uacute;tiles: La pobreza y la desesperaci&oacute;n.    El debilitamiento de las redes sociales que la acompa&ntilde;an genera violencia    que suele canalizarse de forma m&aacute;s o menos aleatoria y &quot;horizontal&quot;    en las familias y en los &aacute;mbitos donde viven los pobres. Esto es recogido    por los medios de corte sensacionalista y por los pol&iacute;ticos que aprovechan    este miedo difundido en la sociedad para instrumentarlo pol&iacute;ticamente.    Es entonces m&aacute;s f&aacute;cil militarizar a la sociedad con estructuras    represivas que en alg&uacute;n futuro de mayor desligitimaci&oacute;n pol&iacute;tica    y de desprestigio de instituciones democr&aacute;ticas pueden eventualmente    reemplazar a estas. Es significativo notar que los planes de reducci&oacute;n    del Estado y su plantel de funcionarios -receta b&aacute;sica de los ajustes    preconizados por el FMI- no incluyen planes de reducci&oacute;n en las fuerzas    de seguridad.</p>     <p> La trama de poder y la infraestructura electoral de los partidos pol&iacute;ticos    convencionales en pa&iacute;ses con altos niveles de pobreza residen en gran    parte en el clientelismo. El partido pol&iacute;tico mayoritario tiene una base    de &quot;punteros&quot; que interact&uacute;an con la poblaci&oacute;n pobre,    y el partido pol&iacute;tico de oposici&oacute;n, que eventualmente lo reemplazar&aacute;    en el &quot;poder&quot; tiene una potencialidad similar, que se materializar&aacute;    cuando se le transfiera ese &quot;poder&quot;. El objetivo de los &quot;punteros&quot;    es servir de intermediarios entre una gran cantidad de necesidades de los pobres    y su satisfacci&oacute;n <i>selectiva</i> si estos pobres pueden ofrecer servicios    de contrapartida, algunos personales al &quot;puntero&quot;, pero otros (los    m&aacute;s importantes) servicios pol&iacute;ticos, al partido al que el &quot;puntero&quot;    pertenece: el voto en elecciones internas y generales, presencia en actos y    manifestaciones, etc. De estas tramas peque&ntilde;as de poder se nutren los    partidos pol&iacute;ticos que en un nivel m&aacute;s peraltado obedecen casi    sin discutir las directivas del capitalismo y la macrol&oacute;gica de un sistema    mundial de acumulaci&oacute;n. Para todo esto es necesario que haya pobres,    ya que una poblaci&oacute;n con necesidades m&aacute;s satisfechas ser&iacute;a    menos d&oacute;cil, o sus necesidades por satisfacer ser&iacute;an tan costosas    que requerir&iacute;an de inversiones mucho m&aacute;s amplias que las m&iacute;nimas    que satisfacen a quienes est&aacute;n orillando la supervivencia. Adem&aacute;s,    los servicios ofrecidos por el &quot;puntero&quot; deben ser, por definici&oacute;n,    limitados. Si fueran universales, el valor disciplinador de la escasez desaparecer&iacute;a.    Es parte de la raz&oacute;n que el Banco Mundial sea tan enf&aacute;tico en    defender pol&iacute;ticas sociales &quot;focalizadas&quot; y no las pol&iacute;ticas    universales, asociadas al derecho de ciudadan&iacute;a que exist&iacute;a (o    por lo menos se planteaba) hasta no hace mucho.</p>     <p> Adem&aacute;s, la existencia de pobres justifica el gasto de dinero en sueldos    y retribuciones de expertos en su situaci&oacute;n. Este es el papel reservado    a intelectuales provenientes de la clase media, que pueden ser disuadidos de    criticar vehementemente la situaci&oacute;n sociopol&iacute;tica (que ofende    la cosmovisi&oacute;n en general progresista que sustentan) si se les aseguran    contratos en la mirada de consultoras que acompa&ntilde;an los proyectos del    Banco Mundial y otras agencias financiadoras en los pa&iacute;ses donde &eacute;stos    se aplican. Estos programas son &quot;intelectual dependientes&quot; al mismo    tiempo que son &quot;pr&eacute;stamo internacional dependientes&quot; y tienen    el interesante subproducto de aumentar las deudas externas de los pa&iacute;ses    que los reciben. Las ciencias duras conocen el principio de Heisemberg: la observaci&oacute;n    de un fen&oacute;meno lo modifica. En este caso, la observaci&oacute;n puede    deteriorarlo, ya que los recursos destinados a estas actividades de monitoreo    se retacean a la lucha contra el objetivo finalista. Por contraposici&oacute;n    a esta operaci&oacute;n fragmentaria sobre la realidad, y observando lo que    sucede en el mundo, queda claro que los programas sociales universales, basados    en el concepto de ciudadan&iacute;a y con acceso universal son m&aacute;s eficientes    y m&aacute;s econ&oacute;micos que esta colcha de retazos de decenas de programas    focalizados... pero &iquest;qui&eacute;n necesita la eficiencia cuando se trata    de mantener contentos a intelectuales potencialmente desafectos y de aumentar    los pr&eacute;stamos del Banco a pa&iacute;ses que tanto lo &quot;necesitan&quot;?  </p>     <p> Como repiti&oacute; hace poco un expresidente argentino, pobres habr&aacute;    siempre. Es bueno que as&iacute; sea para la l&oacute;gica macro del capitalismo    actual.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>     <p>&nbsp; </p>     <p><i>Subject headings:</i> POVERTY7trends; SOCIAL SEGURITY.</p>     <p>Recibido: 8 de noviembre de 2002. Aprobado: 25 de noviembre de 2002.</p>      ]]></body>
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