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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Salud Pública]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Implicaciones sociales de las medidas resúmenes del estado de salud de una población]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The summary measures of the health status of the population are a relevant indicator to describe the health status of the population, to evaluate the effect of alternative health programs in terms of cost-utility, and to support decisions connected with the allotment of resources to improve the population's health. The WHO, in 1990 and in 2000, too, used a particular summary measure of the population's health to evaluate the burden associated with a great number of diseases and their sequelae, the DALYs. These summary measures which are widely used and debated in scientific literature have a series of social implications that are an important component of the above mentioned debate. In this paper, we made some reflexions on the main social implications of these measures in order to contribute to an adequate discussion of this topic in our country. One of the fundamental conclusions of this paper is the inevitability of taking part in the ethical and moral dilemmas that may emerge, which oppose against the generalized idea that these topics may be ignored]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[PLANES ESTATALES DE SALUD]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[INDICADORES DE MORBIMORTALIDAD]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[COSTOS DE LA ATENCIÓN EN SALUD]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ASIGNACIÓN DE RECURSOS PARA LA ATENCIÓN DE SALUD]]></kwd>
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<kwd lng="en"><![CDATA[INDICATORS OF MORBIDITY AND MORTALITY]]></kwd>
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<kwd lng="en"><![CDATA[HEALTH CARE RATIONING]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><img src="vi%F1eta%20Revisi%F3n.jpg" width="302" height="45"></p>    <p>Instituto  Nacional de Angiolog&iacute;a y Cirug&iacute;a Cardiovascular </p><h2>Implicaciones  sociales de las medidas res&uacute;menes del estado de salud de una poblaci&oacute;n</h2>    <p><i><a href="#cargo">Armando  Seuc Jo<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></i></p><h4>Resumen</h4>    <p>Las  medidas res&uacute;menes de salud de la poblaci&oacute;n constituyen un indicador  relevante para describir el estado de salud de una poblaci&oacute;n, evaluar el  efecto de programas de salud alternativos en t&eacute;rminos de costo-utilidad,  y apoyar decisiones relacionadas con la asignaci&oacute;n de recursos para mejorar  la salud de la poblaci&oacute;n. La OMS, en 1990 y tambi&eacute;n en el 2000,  utiliz&oacute; una medida resumen de salud de la poblaci&oacute;n particular para  evaluar la carga asociada a un n&uacute;mero amplio de enfermedades y sus secuelas,  los DALYs. Estas medidas res&uacute;menes, de uso bastante extendido y ampliamente  debatidas en la literatura cient&iacute;fica, tienen una serie de implicaciones  sociales que son un componente importante del debate antes mencionado. En este  trabajo expresamos algunas reflexiones acerca de las principales implicaciones  sociales de estas medidas res&uacute;menes, con la aspiraci&oacute;n de contribuir  al debate acerca de este tema en Cuba. Una de las principales conclusiones de  este trabajo es la inevitabilidad de tomar partido con respecto a la mayor&iacute;a  de los dilemas &eacute;tico-morales que se presentan, lo cual se contrapone a  la idea algo generalizada de que estos temas pueden ser &quot;soslayados&quot;  o &quot;ignorados&quot;.</p>    <p><i>DeCS: </i>PLANES ESTATALES DE SALUD; INDICADORES  DE MORBIMORTALIDAD; COSTOS DE LA ATENCI&Oacute;N EN SALUD; ASIGNACI&Oacute;N DE  RECURSOS PARA LA ATENCI&Oacute;N DE SALUD.    <br> </p><h4>Introducci&oacute;n</h4>    <p>Las  medidas res&uacute;menes de salud de una poblaci&oacute;n (MRSP) combinan informaci&oacute;n  sobre la mortalidad y sobre los eventos de salud no fatales (morbilidad) para  representar la salud de una poblaci&oacute;n determinada en un &uacute;nico n&uacute;mero.1  Los esfuerzos para desarrollar este tipo de medidas tienen una larga historia,2-9  y en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha fortalecido el inter&eacute;s por el  desarrollo, c&aacute;lculo y uso de estas MRSP,10-31 entre las que se encuentran  los trabajos de REVES en Francia (R&eacute;seau de l&acute;Esperance de Vie en  Sant&eacute;), los ALE (Active Life Expectancy), los DFLE (Disability Free Life  Expectancy), y los DALYs (Disability Adjusted Life Years). Este &uacute;ltimo  ha sido utilizado por la OMS en sus estudios para estimar la carga de enfermedades  y factores de riesgo a nivel mundial para los a&ntilde;os 1990 (Murray CJL. L&oacute;pez  A.eds. The global burden of disease: A com- prehensive asseassment of mortality  and disability from diseases, injuries and risk factors in 1990 and proyected  to 2020. Cambridge. MA. Harvard School of Public Health on behalf of the World  Health Organization and the World Bank, 1996. Global Burden of Disease and Injury  Series. Vol I) y 2000; tambi&eacute;n se ha empleado en un n&uacute;mero de estudios  nacionales de estimaci&oacute;n de la carga de enfermedades y factores de riesgo.  Es de se&ntilde;alar que la estimaci&oacute;n de la carga de enfermedades (usando  los DALYs como MRSP) se enmarca en los actuales esfuerzos de la OMS por evaluar  el desempe&ntilde;o de los sistemas nacionales de salud en todo el mundo (Murray  CJL, L&oacute;pez A. Global Health Statistics Cambridge. MA. Harvard School of  Public Health on behalf of the World Health Organization and the World Bank,1996.  Global Burden of Disease and Injury Series. Vol. II) y donde la carga de las enfermedades  es uno de los indicadores importantes para evaluar integralmente ese desempe&ntilde;o  -junto con un indicador para cuantificar el grado de inequidad en salud, entre  otros.    <br> </p>    <p>Usos principales de estas MRSP:</p><ul>     <li>Comparar (el estado  de) la salud de varias poblaciones entre s&iacute; en un momento determinado.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </li>    <li>Monitorear los cambios en (el estado de) la salud de una determinada  poblaci&oacute;n a lo largo del tiempo.    <br> </li>    <li>Identificar y cuantificar  las inequidades en salud de distintos subgrupos (seg&uacute;n sexo, edad, ocupaci&oacute;n,  lugar de residencia, etc) dentro de la poblaci&oacute;n estudiada.    <br> </li>    <li>Facilitar  una atenci&oacute;n adecuada y balanceada hacia los efectos de los eventos de  salud no fatales sobre la salud general de la poblaci&oacute;n.    <br> </li>    <li>Ofrecer  informaci&oacute;n &uacute;til para los debates sobre las prioridades con respecto  a la planificaci&oacute;n y provisi&oacute;n de los servicios de salud en la poblaci&oacute;n.    <br>  </li>    <li>Propiciar el conocimiento y el debate sobre la salud p&uacute;blica en  su conjunto.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    <li>Facilitar la medici&oacute;n de los beneficios de pol&iacute;ticas,  programas y proyectos con impacto sobre la salud en los estudios de costo-efectividad.</li>    </ul>    <p>Todas  las MRSP requieren para su c&aacute;lculo de varios tipos de datos. B&aacute;sicamente  los de mortalidad por grupos de edad y por sexo, y los relacionados con la epidemiolog&iacute;a  de los eventos de salud no fatales -tambi&eacute;n por edad y sexo. Otros datos  que tambi&eacute;n se requieren tienen que ver con el valor o preferencia social  por los distintos estados de salud que se encuentran entre la muerte y la salud  perfecta, y que en el marco de este trabajo denominaremos &quot;severidad&quot;  del correspondiente estado de salud (aunque quiz&aacute;s sea mejor utilizar la  expresi&oacute;n &quot;carga negativa social&quot; del correspondiente estado  de salud).    <br> </p>    <p>Existen distintos instrumentos para medir el estado de salud  de una poblaci&oacute;n, por ejemplo el SF-36, para cada uno de los cuales puede  concebirse un procedimiento distintivo para determinar el valor social de los  correspondientes estados de salud. Es importante observar que los distintos estados  de salud (medidos de una u otra forma), junto con sus correspondientes valores  &quot;cargas negativas&quot; sociales, constituyen &quot;datos de entrada&quot;  necesarios para el c&aacute;lculo de las MRSP, pero no son <i>per se </i>MRSP.    <br>  </p>    <p>Las MRSP pueden clasificarse en dos grandes grupos, sobre la base de la  curva de supervivencia asociada a la poblaci&oacute;n objeto de estudio: medidas  de &quot;esperanza de salud&quot; y medidas de &quot;brechas de salud&quot;. En  esa curva de supervivencia (figura) se refleja para cada edad en el eje horizontal,  la proporci&oacute;n de individuos de una cohorte de nacimiento hipot&eacute;tica  que sobrevive a esa edad. En la figura, el &aacute;rea A+B representa la esperanza  de vida al nacer para esa cohorte. Las medidas del tipo &quot;esperanza de salud&quot;  se representan en esta figura por subconjuntos del &aacute;rea A+B, subconjuntos  que toman en cuenta la calidad de vida &quot;sub&oacute;ptima&quot; de los a&ntilde;os  vividos en el &aacute;rea B mediante una ponderaci&oacute;n adecuada dada por  una cierta funci&oacute;n &quot;f&quot;, de donde resulta que las medidas de &quot;esperanza  de salud&quot; son en general del tipo A + f (B), siendo f (B) un subconjunto  de B.     <br> </p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v29n2/f0110203.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v29n2/f0110203.jpg" width="551" height="242" border="0"></a>  </p>    
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">FIG. Clasificaci&oacute;n de las MRSP: &#147;esperanzas  de salud (ES)&#148; y &#147; brechas de salud (BS)&#148;.</p>    <p>A diferencia de  las medidas del tipo &quot;esperanza de salud&quot;, las medidas del tipo &quot;brechas  de salud&quot; cuantifican la diferencia o distancia entre la salud actual de  la poblaci&oacute;n estudiada y una cierta norma o est&aacute;ndar ideal para  la salud de esa poblaci&oacute;n. En la figura el est&aacute;ndar ideal puede  representarse, por ejemplo, por una cohorte hipot&eacute;tica que sobrevive con  salud perfecta hasta exactamente una cierta edad &quot;ideal&quot;, digamos 100  a&ntilde;os, e inmediatamente despu&eacute;s de alcanzar esa edad todos mueren.  El &aacute;rea C en la figura representa los a&ntilde;os de vida perdidos por  la cohorte estudiada con respecto al est&aacute;ndar ideal que se ha propuesto  para esa misma cohorte, debido a que en realidad se han producido (todas las)  muertes a edades anteriores a la edad ideal postulada; de manera similar, el &aacute;rea  C+B representa los a&ntilde;os de vida perdidos con respecto al est&aacute;ndar  ideal debido a que parte de esa cohorte muri&oacute; antes de tiempo, o vivi&oacute;  parte del tiempo con una salud sub&oacute;ptima, y donde se considera que vivir  con salud sub&oacute;ptima es igual a estar muerto.     <br> </p>    <p>Si adoptamos una  posici&oacute;n menos extrema y consideramos que vivir con una enfermedad es algo  intermedio entre vivir con salud perfecta y estar muerto, el &aacute;rea C + g  (B), donde g(B) representa un determinado subconjunto del conjunto B, significa  la brecha entre la salud actual de la poblaci&oacute;n estudiada y la salud ideal  postulada para esa poblaci&oacute;n.     <br> </p>    <p>Hay varios aspectos que deben  necesariamente abordarse a la hora de dise&ntilde;ar cualquier MRSP. Los fundamentales  son:</p>    <p>a) Los detalles t&eacute;cnicos relacionados con el procedimiento para  el c&aacute;lculo de la MRSP.    <br> b) La definici&oacute;n y medici&oacute;n de  los distintos estados de salud intermedios entre salud perfecta y muerte.    <br>  c) La determinaci&oacute;n del valor o preferencia social por los estados de salud  intermedios antes mencionados.    <br> d) La inclusi&oacute;n de una serie de valores  sociales en la MRSP, adem&aacute;s de los involucrados en los puntos b y c anteriores.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las  MRSP, en particular los DALYs, han sido objeto de an&aacute;lisis cr&iacute;ticos  y valoraciones de distintos tipos, tanto por promotores como por detractores de  estos. Parte importante de este debate se ha centrado en las implicaciones sociales  de estos indicadores,<span class="superscript">32-38</span> raz&oacute;n por la  cual hemos considerado conveniente hacer algunas reflexiones acerca de estos temas  (HWO. DALYs and Reproductive Health. Report of an informal consultation.WHO/RHT/98.<span class="superscript">28</span>.  Division of Reproductive Health. WHO), de manera que tambi&eacute;n en nuestro  pa&iacute;s avancemos hacia un esclarecimiento y un conocimiento m&aacute;s profundo  acerca de ellos.    <br> </p>    <p>Los aspectos sobre los cuales reflexionaremos son:</p><ol>      <li>La interrelaci&oacute;n entre el car&aacute;cter positivo y el car&aacute;cter  normativo de todos los indicadores de salud, en particular de las MRSP.    <br> </li>    <li>Las  implicaciones sociales relacionadas con la determinaci&oacute;n del valor o preferencia  por cada uno de los estados de salud que se incorporan en la MRSP.    <br> </li>    <li>Las  implicaciones sociales relacionadas con la ponderaci&oacute;n por edad, es decir,  con la inevitabilidad de dar un conjunto de ponderaciones relativas a los a&ntilde;os  vividos en distintas edades.    <br> </li>    <li>Las implicaciones sociales relacionadas  con la depreciaci&oacute;n del valor de un a&ntilde;o de vida saludable a lo largo  del tiempo.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    <li>Las implicaciones sociales del grado de equidad que se  establezca para el valor de un a&ntilde;o de vida saludable, seg&uacute;n las  caracter&iacute;sticas sociodemogr&aacute;ficas de los distintos subgrupos poblacionales  estudiados.     <br> </li>    <li>Implicaciones sociales de la esperanza de vida para  cada edad, que se asume para distintos grupos poblacionales.</li>    </ol>    <p><b>Implicaciones  sociales de las MRSP</b></p>    <p><b>Interrelaci&oacute;n entre el car&aacute;cter  positivo y el car&aacute;cter normativo de las MRSP</b>    <br> </p>    <p>El car&aacute;cter  positivo de un indicador est&aacute; dado por el grado en que este refleja la  realidad, mientras que el car&aacute;cter normativo est&aacute; dado por el grado  en que el indicador modifica esa realidad. Inicialmente todo indicador surge con  un car&aacute;cter casi exclusivamente positivo: el prop&oacute;sito fundamental  en el proceso de su gestaci&oacute;n es lograr que el indicador refleje, lo mejor  posible, la parte de la realidad objeto de estudio. Con el tiempo (y con un poco  de suerte), en la medida en que el indicador es utilizado, empieza a ponerse de  manifiesto su car&aacute;cter normativo: el indicador es utilizado en los debates  pol&iacute;ticos, y determinado n&uacute;mero de decisiones son tomadas a partir  de los resultados del indicador, como por ejemplo, una mayor asignaci&oacute;n  de recursos hacia algunas &aacute;reas, en detrimento de los recursos hacia otras  (pues los recursos son siempre limitados y el costo de oportunidad est&aacute;  siempre presente). Se produce una unidad contradictoria entre estos dos aspectos:  el indicador modifica la realidad que pretende reflejar. Esta unidad y lucha entre  opuestos es caracter&iacute;stica de las teor&iacute;as del desarrollo y del conocimiento,<span class="superscript">39  </span>en las cuales constantemente encontramos aspectos complementarios que al  mismo tiempo se excluyen.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En mayor o menor medida, todos los indicadores  son inicialmente positivos. Con el tiempo, solo aquellos que tienen &eacute;xito  y son empleados ampliamente, tienden a convertirse en normativos. Y tambi&eacute;n  hasta cierto punto, un indicador es normativo en la medida en que deja de ser  positivo.     <br> </p>    <p>El uso normativo de indicador propicia la introducci&oacute;n  de ciertos cambios y modificaciones de la realidad, en el sentido de que cuando  el indicador tiene un car&aacute;cter fuertemente normativo se tiende a trabajar  en funci&oacute;n de &eacute;l.    <br> </p>    <p>En &uacute;ltima instancia, es bueno  que un indicador adquiera un car&aacute;cter normativo. De lo que se trata es  que las modificaciones que el uso de este propicia sean &quot;reales&quot; y no  &quot;artificiales&quot;; &quot;leg&iacute;timas&quot; y no &quot;ileg&iacute;timas&quot;.  C&oacute;mo delimitar entre estas dicotom&iacute;as es un problema complejo, de  m&uacute;ltiples aristas, con implicaciones &eacute;ticas y morales dif&iacute;ciles.    <br>  </p>    <p>Los indicadores se crean para ser usados, por lo que el car&aacute;cter  normativo de un buen indicador es inevitable (Murray CJL., L&oacute;pez A. The  global burden of disease: A com-prehensive assessment of mortality and disability  from diseases injuries and risk factors in 1990 and projected to 2020. Cambridge.  MA. Harvard School of Public Health on behalf of the World Health Organization  and the World Bank , 1996. Global Burden Disease and Injury Series.Vol I).    <br>  </p>    <p>Una soluci&oacute;n pr&aacute;ctica posible a la contradicci&oacute;n que  se discute puede consistir en analizar y reflexionar, cr&iacute;tica y peri&oacute;dicamente,  las implicaciones globales de las modificaciones propiciados por el uso normativo  del indicador. Las modificaciones pudieran ser &quot;perversas&quot;: Puede que  el indicador arrastre recursos hacia determinados sectores en detrimento de otros,  y que el resultado &quot;global&quot; de esa &quot;redistribuci&oacute;n&quot;  inducida por el indicador sea negativo para la poblaci&oacute;n. En esta misma  direcci&oacute;n, es posible que el indicador atraiga tanta atenci&oacute;n que  provoque descuido y desatenci&oacute;n hacia otras &aacute;reas no abarcadas por  el indicador, y que nuevamente el balance global sea negativo para la poblaci&oacute;n.  Es probable que el &quot;&eacute;xito&quot; del indicador altere la manera usual  en que se realizan determinadas tareas y funciones relacionadas de alg&uacute;n  modo con este, con el prop&oacute;sito de &quot;mejorar sus valores num&eacute;ricos&quot;  (y no necesariamente mejorar la realidad que el indicador refleja). Si la manera  usual de realizar esas tareas y funciones era adecuada, la modificaci&oacute;n  es una distorsi&oacute;n que provocar&iacute;a m&aacute;s da&ntilde;o que beneficio,  entre otras razones porque no se ha producido una modificaci&oacute;n real positiva,  sino que se ha distorsionado la manera en la que se reporta la realidad, dejando  sin modificar la realidad en s&iacute;.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otra posible soluci&oacute;n  pr&aacute;ctica a esta contradicci&oacute;n es, por principio, evitar la adopci&oacute;n  de un indicador cualquiera con &quot;demasiado&quot; entusiasmo, no importa cu&aacute;n  relevante luzca ; mantener un determinado grado de saludable escepticismo hacia  todos y cada uno de los indicadores de salud, en particular hacia las MRSP (a  pesar de su integralidad y universalidad), puede mantener a largo plazo un balance  razonable entre los m&uacute;ltiples factores que determinan el bienestar de la  poblaci&oacute;n. La esencia de esta estrategia es que ning&uacute;n indicador,  por &quot;esencial&quot; que pueda parecer en un momento determinado, es capaz  de abarcar los m&uacute;ltiples aspectos que influyen en la salud y el bienestar  de la poblaci&oacute;n. En qu&eacute; medida ser&iacute;a posible llevar a la  pr&aacute;ctica estas dos propuestas de soluciones es algo que est&aacute; realmente  por ver.</p>    <p><b>Las implicaciones sociales relacionadas con la determinaci&oacute;n  del valor o preferencia por cada uno de los estados de salud que se incorporan  en la MRSP</b></p>    <p>En la introducci&oacute;n expresamos las razones por las  cuales las MRSP requieren que se les asigne un valor o preferencia a cada uno  de los estados de salud posibles para la poblaci&oacute;n, con vista a que, al  igual que con la mortalidad, la morbilidad &quot;genere&quot; tambi&eacute;n a&ntilde;os  de vida perdidos.     <br> </p>    <p>Una de las primeras cuestiones que se destacan al  considerar los valores o preferencias por los distintos estados de salud es que  estos dependen de m&uacute;ltiples factores,<span class="superscript">32 </span>como  son: el grupo poblacional al que se le pregunte (pa&iacute;s, grupo &eacute;tnico,  sexo, etc., son el momento en que ese grupo poblacional sea interrogado sobre  el tema (d&eacute;cadas del sesenta, del noventa, etc), qu&eacute; posici&oacute;n  ocupan los interrogados con respecto al estado de salud de referencia (es decir,  si el interrogado tiene ese estado de salud, si es familiar de la persona con  ese estado de salud, si es un personal m&eacute;dico o param&eacute;dico, etc.  y, por &uacute;ltimo, la manera en que se formule la pregunta (empleando escalas  visuales anal&oacute;gicas, el m&eacute;todo de &quot;balance de personas&quot;,  el de &quot;balance del tiempo&quot;, etc&eacute;tera).<span class="superscript">32</span>    <br>  </p>    <p>La relatividad y la variabilidad de los valores asignados a los estados  de salud incluidos en las MRSP, podr&iacute;an hacernos pensar que la determinaci&oacute;n  de valores &quot;universales&quot;, aplicables a todas las sociedades y culturas  y a cualquier per&iacute;odo, es un objetivo est&eacute;ril. No obstante, dada  la necesidad objetiva de contar con criterios adecuados que permitan guiar las  decisiones de asignaci&oacute;n de recursos en general, en particular en el sector  de la salud, se requiere tener al menos una aproximaci&oacute;n (estimaci&oacute;n)  adecuada de estos valores. Hacen falta aproximaciones a los valores &quot;universales&quot;  si estamos abocados al problema de asignaci&oacute;n de recursos a nivel internacional;  hacen falta aproximaciones a los valores de nuestro pa&iacute;s si estamos abocados  al problema de asignaci&oacute;n de recursos en Cuba; hacen falta aproximaciones  a los valores de la provincia Ciudad de La Habana si estamos abocados al problema  de asignaci&oacute;n de recursos en ese territorio, y as&iacute; sucesivamente.  Asumir que los valores &quot;universales&quot; son aplicables a Cuba, o que los  valores para Cuba son aplicables a Ciudad de La Habana, etc. requiere de evidencias  m&iacute;nimas. En general debemos suponer que ocurre lo contrario, es decir,  que estas valoraciones difieren de un nivel a otro, y tambi&eacute;n que difieren  de un per&iacute;odo de tiempo a otro en un mismo lugar. Debemos obtener y presentar  las evidencias que nos permitan hacer lo que estamos haciendo, ya sea &quot;suponer&quot;  que los valores son iguales, o que son distintos, de un lugar a otro o de un per&iacute;odo  de tiempo a otro.    <br> </p>    <p>Esta problem&aacute;tica est&aacute; asociada al  principio de la pr&aacute;ctica como criterio de la verdad,<span class="superscript">39  </span>que es el que nos permitir&iacute;a avanzar en la soluci&oacute;n concreta  de la pertinencia de las valoraciones existentes para el c&aacute;lculo de la  MRSP para la poblaci&oacute;n espec&iacute;fica estudiada. Tambi&eacute;n se asocia  al tema de la soberan&iacute;a y la autodeterminaci&oacute;n a los distintos niveles.<span class="superscript">34</span>  Si consideramos inaceptable que los valores por los distintos estados de salud  vigentes en Australia sean aplicados en Cuba a la hora de priorizar problemas  de salud y de redistribuir los recursos del sector salud en Cuba, se debe, entre  otras causas, a que partimos de la suposici&oacute;n de que los valores vigentes  en Australia difieren de los vigentes en Cuba. De manera similar nos debe preocupar  aplicar los valores por los distintos estados de salud de Ciudad de La Habana  al proceso de prioridad y distribuci&oacute;n de recursos en Santiago de Cuba,  si tenemos evidencias de que los valores vigentes en un lugar no son los vigentes  en el otro, y as&iacute; sucesivamente.     <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&iquest;Tiene alg&uacute;n  problema &eacute;tico la asignaci&oacute;n de valores o preferencias por los distintos  estados de salud? &iquest;Asignarle, por ejemplo, una severidad de 0,4 a la ceguera  y de 0,2 a la diabetes (en una escala de 0 a 1 donde 0 representa salud perfecta  y 1 equivale a muerte) significa que tiene m&aacute;s valor para la sociedad un  diab&eacute;tico que un ciego? &iquest;Significa que se discrimina el ciego con  respecto al diab&eacute;tico? No necesariamente. Estos valores o severidades representan  esencialmente la p&eacute;rdida de calidad de vida que, seg&uacute;n criterio  del grupo poblacional encuestado (preferiblemente la sociedad en su conjunto)  estas dos condiciones generan para un individuo de ese grupo poblacional.     <br>  </p>    <p>Estos valores se utilizan para obtener de los a&ntilde;os vividos con una  cierta enfermedad, los que se consideran &quot;perdidos&quot; (o &quot;dejados  de vivir&quot;). Si una persona vive 10 a&ntilde;os ciego, y el valor (severidad)  de la ceguera es 0,4, esa persona durante esos 10 a&ntilde;os ha &quot;perdido&quot;  (&quot;dejado de vivir&quot;) 4 a&ntilde;os; de manera similar, si una persona  vive 10 a&ntilde;os con la diabetes y la severidad de esta condici&oacute;n es  0,2, en esos 10 a&ntilde;os esa persona ha &quot;perdido&quot; (&quot;dejado de  vivir&quot;) 2 a&ntilde;os. Estos c&aacute;lculos, a nivel poblacional, permiten  obtener la &quot;carga&quot; asociada a la ceguera y a la diabetes, respectivamente,  lo que es &uacute;til para informar las decisiones acerca de c&oacute;mo asignar  los limitados recursos con respecto a estas dos condiciones. Este uso de los valores  (severidades) de las enfermedades (condiciones) no tiene por qu&eacute; considerarse  como una discriminaci&oacute;n hacia uno u otro grupo de pacientes.    <br> </p>    <p>No  es posible dejar de asignar valores a los distintos estados de salud. Esta es  una situaci&oacute;n en la que hay que tomar partido. </p>    <p>Por ejemplo, considerar  por igual a todas las enfermedades y sus secuelas (y asignar los recursos correspondientemente)  es una manera muy particular de darle valores a los distintos estados de salud,  es darle el mismo valor (la misma severidad) a todas y cada una de las enfermedades  y sus secuelas. Comunidades, poblaciones y decisores espec&iacute;ficos tienen  siempre un criterio acerca del valor relativo de una enfermedad con respecto a  otra; uno puede ignorar estos criterios existentes, pero ser&iacute;a solo para  usar los de otras comunidades, poblaciones o decisores. &iquest;Cu&aacute;les  son los valores que debemos usar, los de la poblaci&oacute;n que ser&aacute; afectada  por las decisiones que se tomen acerca de c&oacute;mo asignar los recursos en  el sector salud, o los de otras poblaciones o grupos &quot;externos&quot; a la  poblaci&oacute;n de referencia? La respuesta parece obvia.    <br> </p>    <p>Por &uacute;ltimo,  habr&iacute;a que preguntarse hasta qu&eacute; punto influyen en los resultados  finales, en este caso en la carga final de las enfermedades, las modificaciones  en los valores asignados a estas. Pudiera ocurrir que las variaciones en los valores  de las enfermedades correspondientes a distintas poblaciones (regiones, pa&iacute;ses,  comunidades) no tuvieran un efecto importante en el valor num&eacute;rico de la  MRSP, por lo que desde el punto de vista pr&aacute;ctico ser&iacute;a intrascendente  preocuparse por estimar con exactitud los valores correspondientes a la poblaci&oacute;n  concreta estudiada. Por supuesto, la determinaci&oacute;n de si el efecto sobre  la MRSP es o no importante depende fundamentalmente del uso que se pretenda hacer  de ella. El prop&oacute;sito para el cual se calcula la MRSP es uno de los criterios  fundamentales para decidir si las variaciones en los valores de las enfermedades  tienen o no un efecto importante en esta.</p>    <p>    <br> <b>Las implicaciones sociales  relacionadas con la ponderaci&oacute;n por edad</b></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las MRSP, en particular  las del tipo de &quot;brechas de salud&quot;, asignan a cada muerte una cantidad  de a&ntilde;os de vida (potencial) perdidos, y tambi&eacute;n asignan a cada per&iacute;odo  vivido con una enfermedad (o discapacidad) otra cantidad de a&ntilde;os de vida  perdidos. Por lo tanto, al dise&ntilde;ar y/o emplear una MRSP nos enfrentamos  al problema de qu&eacute; peso relativo debe d&aacute;rsele a un a&ntilde;o de  vida &quot;perdido&quot; seg&uacute;n sea la edad a la que se pierda ese a&ntilde;o.<span class="superscript">35-37</span>  Es decir, &iquest;significa lo mismo si se pierden 5 a&ntilde;os de vida entre  los 15 y los 20 a&ntilde;os de edad, que si se pierden entre los 80 y los 85 a&ntilde;os  de edad? Obs&eacute;rvese que si le otorgamos el mismo peso a los a&ntilde;os  de vida perdidos independientemente de las edades a las cuales se pierdan esos  a&ntilde;os, estamos utilizando un tipo de ponderaci&oacute;n muy particular:  la ponderaci&oacute;n uniforme. O sea, el problema de la ponderaci&oacute;n no  se puede ni &quot;obviar&quot; ni &quot;soslayar&quot;, es inevitable, y hay que  enfrentarlo tomando partido.    <br> </p>    <p>Las implicaciones de esta ponderaci&oacute;n,  al igual que en el caso de los valores/preferencias por los distintos estados  de salud examinados en la secci&oacute;n anterior, est&aacute;n dadas por el uso  potencial de la MRSP que incorpora esta ponderaci&oacute;n. Si la MRSP ha logrado  un car&aacute;cter normativo importante, o sea, se utiliza por ejemplo para informar  el proceso de asignaci&oacute;n de recursos, un mayor o menor peso para las edades  infantiles podr&iacute;a significar una mayor o menor asignaci&oacute;n de recursos,  respectivamente, para los problemas de salud que afectan principalmente a los  infantes.    <br> </p>    <p>Existe consenso acerca de que todas las edades tienen su  importancia. Pero ese no es el problema. El problema es si hay consenso acerca  de que todas las edades son igualmente importantes, y en caso de que no lo sean,  c&oacute;mo ponderar entonces de manera diferenciada. Si le damos m&aacute;s peso  a las edades j&oacute;venes, digamos entre 15 y 25 a&ntilde;os, con respecto a  las edades por debajo o por encima de este rango, &iquest;significa eso que estamos  discriminando a estos &uacute;ltimos grupos con respecto al primero? De hecho  esta es una ponderaci&oacute;n relativamente frecuente que se utiliza con el argumento  de que en estas edades el individuo es m&aacute;s &uacute;til a la sociedad desde  el punto de vista productivo-econ&oacute;mico. Podemos polemizar alrededor de  este tema, y plantear que las edades por encima del rango antes mencionado son  m&aacute;s &uacute;tiles a la sociedad por ejemplo desde el punto de vista de  la experiencia y los valores &eacute;tico-morales que son capaces de transmitir  a la sociedad en su conjunto, as&iacute; como tambi&eacute;n podemos sustentar  el criterio alternativo de que las edades m&aacute;s j&oacute;venes (por debajo  del rango antes mencionado) son las m&aacute;s importantes, por ejemplo, porque  son el futuro (es decir, son importantes no por lo que son sino por lo que pueden  ser).    <br> </p>    <p>Es necesario se&ntilde;alar que estas ponderaciones por edades  deben reflejar el valor relativo que tienen las distintas edades (de cualquier  individuo) para la sociedad en su conjunto; no estamos hablando de si tiene m&aacute;s  valor el a&ntilde;o vivido entre las edades 5 y 6 de un ni&ntilde;o X en particular  que el a&ntilde;o vivido entre las edades 81 y 82 de un anciano en particular.  Es en general, la importancia relativa para la sociedad del a&ntilde;o vivido  por personas entre 5 y 6 a&ntilde;os de edad con respecto al a&ntilde;o vivido  por personas entre 81 y 82 a&ntilde;os de edad. &iquest;En qu&eacute; debe invertir  m&aacute;s nuestra sociedad, en salvar un a&ntilde;o de vida entre 5 y 6 , o entre  81 y 82 a&ntilde;os de edad? &iquest;Debe invertir lo mismo? Si no se debe invertir  lo mismo, &iquest;cu&aacute;nto mayor (o menor) debe ser el peso de uno con respecto  al otro?    <br> </p>    <p>Un elemento importante a la hora del debate sobre si ponderar  de forma diferenciada las edades representa una discriminaci&oacute;n,es el hecho  de que todos los individuos, al menos potencialmente, pasan por todas y cada una  de las edades a lo largo de su vida. Por lo tanto, los individuos que hoy est&aacute;n  en el grupo de edad &quot;discriminado&quot;, ma&ntilde;ana necesariamente estar&aacute;n  en el grupo de edad &quot;privilegiado&quot;, y viceversa. Este no es el caso  de posibles ponderaciones con respecto a otras variables como sexo, por ejemplo,  donde en general el individuo que est&aacute; hoy en la categor&iacute;a &quot;discriminada&quot;  (o &quot;privilegiada&quot;) lo estuvo tambi&eacute;n ayer y lo seguir&aacute;  estando siempre. </p>    <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <b>Implicaciones sociales relacionadas con la depreciaci&oacute;n  del valor de un a&ntilde;o de vida saludable a lo largo del tiempo</b></p>    <p>Las  MRSP, en particular las del tipo de &quot;brechas de salud&quot;, pueden dise&ntilde;arse  de manera que tanto las muertes como las (incidencias de) enfermedades y secuelas  generen a&ntilde;os de vida (potencial) perdidos. En el caso de la mortalidad,  por ejemplo, el fallecimiento de una persona con 60 a&ntilde;os genera 20 a&ntilde;os  perdidos, si consideramos que la esperanza de vida a los 60 es de 80 a&ntilde;os.  De esos 20 a&ntilde;os de vida perdidos, &iquest;tienen el mismo valor el a&ntilde;o  inmediatamente posterior a la muerte y el &uacute;ltimo de esos 20 a&ntilde;os?  El problema puede formularse alternativamente (Murray CJL; L&oacute;pez A. Eds.  The global burden of disease: A comprehensive assessment of mortality and disability  from diseases injuries and risk factors in 1990 and projected to 2020. Cambridge.  MA. Harvard School of Public Health on behalf of the World Health Organization  and the World Bank , 1996. Global Burden Disease and Injury Series.Vol. I) de  la siguiente manera: &iquest;tienen el mismo valor un a&ntilde;o de vida saludable  ahora y un a&ntilde;o de vida saludable de aqu&iacute; a 20 a&ntilde;os?     <br>  </p>    <p>En general, las personas prefieren disfrutar o consumir los &quot;bienes  y servicios&quot; lo antes posible, y no postergar ese disfrute para el futuro.  Incluso -reconociendo esa tendencia- la sociedad premia, en algunos casos, una  postergaci&oacute;n del consumo, como cuando otorga una tasa de inter&eacute;s  elevada a las cuentas de ahorro que postergan el uso del dinero depositado en  ellas por un largo per&iacute;odo de tiempo. Si aceptamos que un a&ntilde;o de  vida saludable es un &quot;bien&quot; factible de ser disfrutado, podemos extender  el concepto anterior y preguntarnos entonces, c&oacute;mo var&iacute;a (disminuye)  el valor que le da nuestra sociedad a un a&ntilde;o de vida saludable en dependencia  del tiempo &quot;t&quot; durante el cual se posterga su disfrute.    <br> </p>    <p>Esta  problem&aacute;tica no tiene nada de disquisici&oacute;n te&oacute;rica alejada  de la realidad. Es un problema de gran significaci&oacute;n pr&aacute;ctica. </p>    <p>Supongamos,  por ejemplo, que existen dos programas alternativos que tienen el mismo costo:  el programa A es educativo, para mujeres en edad f&eacute;rtil -que se traducir&aacute;  en reducciones de mortalidad y morbilidad de sus eventuales hijos- mientras que  el programa B consiste en la introducci&oacute;n de una nueva tecnolog&iacute;a  que reduce la mortalidad y mejora la calidad de vida de determinado tipo de pacientes.  Supongamos, adem&aacute;s, que en los pr&oacute;ximos cinco a&ntilde;os la cantidad  de a&ntilde;os de vida perdidos que son &quot;salvados&quot; por ambos programas  es la misma, solo que con el programa A el grueso de los a&ntilde;os salvados  se produce hacia el final de ese per&iacute;odo, mientras que con el programa  B el grueso de los a&ntilde;os salvados se produce al inicio. La pregunta entonces  es: &iquest;cu&aacute;l de los dos programas debe financiarse sobre la base de  la informaci&oacute;n disponible?; el programa B, que obtiene sus beneficios a  m&aacute;s corto plazo, o el programa A, que beneficia fundamentalmente a la pr&oacute;xima  generaci&oacute;n? Este dilema se asocia directamente con estas otras interrogantes:  &iquest;toda inversi&oacute;n de salud para la generaci&oacute;n actual representa  tambi&eacute;n una inversi&oacute;n de salud para las generaciones futuras? &iquest;hasta  qu&eacute; punto debe sacrificarse la salud de las generaciones presentes por  la de las generaciones futuras?    <br> </p>    <p>Toda generaci&oacute;n le agradece  (en mayor o menor medida) a la generaci&oacute;n anterior la inversi&oacute;n  (mayor o menor) en salud que hizo para la siguiente. Puede enfocarse como un problema  de solidaridad intergeneracional. Si la generaci&oacute;n anterior fue generosa  con nosotros, tenemos la obligaci&oacute;n moral de ser tambi&eacute;n generosos  con las generaciones futuras. Cada generaci&oacute;n es generosa con la siguiente  a su manera, que a corto plazo estas formas no se repiten, pero que a largo plazo  tienden a regresar a sus &quot;or&iacute;genes&quot;, a sus &quot;esencias&quot;,  en una especie de &quot;espiral dial&eacute;ctica&quot;. Este es un elemento que  puede relacionarse tambi&eacute;n con la sostenibilidad y la gobernabilidad de  nuestras sociedades.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es interesante observar tambi&eacute;n hasta qu&eacute;  l&iacute;mites puede llevarse este descuento en el tiempo del valor de un a&ntilde;o  de vida saludable. &iquest;Hasta qu&eacute; punto la generaci&oacute;n actual  puede y debe invertir en la salud de las pr&oacute;ximas generaciones? Cuantitativamente,  esto puede llevarse hasta un l&iacute;mite: sin generaci&oacute;n presente no  hay generaci&oacute;n futura. Es decir, si la generaci&oacute;n actual se sacrifica  hasta el punto de que pone en peligro la aparici&oacute;n de la generaci&oacute;n  futura, cualitativamente estamos ante una nueva situaci&oacute;n: la posible extinci&oacute;n  de la raza humana.</p>    <p><b>Implicaciones sociales del grado de equidad que se  establezca para el valor de un a&ntilde;o de vida saludable, seg&uacute;n las  caracter&iacute;sticas sociodemogr&aacute;ficas de los miembros de la poblaci&oacute;n  estudiada</b></p>    <p>Las MRSP, en particular las del tipo de &quot;brechas de salud&quot;,  computan los a&ntilde;os de vida (potencial) perdidos debido a cada una de la  amplia lista de enfermedades y secuelas. Los fallecidos por cada una de esas enfermedades  y secuelas y los que debutan con ellas pertenecen a distintos grupos sociodemogr&aacute;ficos  determinados por variables como raza, ocupaci&oacute;n, ingreso, estado civil,  pertenencia a organizaciones pol&iacute;ticas, etc. (se excluye la edad, variable  que ya fue analizada anteriormente, y el sexo, que se analizar&aacute; posteriormente.  La pregunta que inevitablemente tenemos que hacernos es: &iquest;tienen el mismo  valor o peso los a&ntilde;os de vida perdidos generados por personas pertenecientes  a grupos sociodemogr&aacute;ficos distintos (Murray CJL; L&oacute;pez A. Eds.  The global burden of disease: A comprehensive assessment of mortality and disability  from diseases, injuries and risk factors in 1990 and projected to 2020. Cambridge.  MA. Harvard School of Public Health on behalf of the World Health Organization  and the World Bank , 1996. Global Burden Disease and Injury Series.Vol. I); &iquest;tienen  el mismo valor un a&ntilde;o de vida perdido por una persona recluida en un centro  penitenciario y un a&ntilde;o de vida perdido por un ministro?, etc. El dise&ntilde;o  y empleo de las MRSP requiere que se tome una decisi&oacute;n al respecto, de  manera que la suma de los a&ntilde;os de vida perdidos correspondientes a estos  distintos grupos sociodemogr&aacute;ficos se ponderen adecuadamente.    <br> </p>    <p>Como  en todos los casos anteriores, no es posible &quot;obviar&quot; ni &quot;soslayar&quot;  este problema. Si se decide darle el mismo valor a los a&ntilde;os de vida perdidos,  independientemente del grupo sociodemogr&aacute;fico que los genere, estamos optando  por una ponderaci&oacute;n muy particular: la ponderaci&oacute;n uniforme. Si  esa ponderaci&oacute;n es la que m&aacute;s se corresponde con los valores &eacute;ticos,  morales y culturales de la poblaci&oacute;n estudiada, bienvenida sea.    <br> </p>    <p>Dar  un peso diferente a los a&ntilde;os de vida perdidos en dependencia del grupo  sociodemogr&aacute;fico al que se pertenezca, a diferencia de los casos anteriores,  constituye una opci&oacute;n abiertamente discriminatoria, en contra de los principios  de igualdad entre los hombres, universalmente aceptados.    <br> </p>    <p><b>Implicaciones  sociales de la esperanza de vida para cada edad que se asume para distintos grupos  poblacionales</b></p>    <p>Para calcular una MRSP, en particular del tipo de &quot;brechas  de salud&quot;, las muertes que se producen a una determinada edad &quot;x&quot;  generan una cantidad de a&ntilde;os de vida (potencial) perdidos que se obtiene  de la resta E (x) - x , donde E(x) es la esperanza de vida para la edad &quot;x&quot;.  Por ejemplo, si a los 60 a&ntilde;os la esperanza de vida es hasta los 80, entonces  los a&ntilde;os de vida (potencial) perdidos por una muerte a los 60 a&ntilde;os  est&aacute; dada por 80-60 = 20.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Con anterioridad hemos discutido qu&eacute;  hacer si esa muerte a la edad &quot;x&quot; se produce en personas de distintas  razas, de distintas ocupaciones, de distintos niveles culturales, en resumen de  distintos grupos sociodemogr&aacute;ficos (excluyendo la edad). Si los distintos  grupos a los que pertenecen los fallecidos a la edad &quot;x&quot; est&aacute;n  definidos por la variable sexo, por ejemplo, debemos entonces considerar la respuesta  a esta pregunta: &iquest;los a&ntilde;os de vida (potencial) perdidos son los  mismos tanto para hombres como para mujeres? Es decir, &iquest;debemos considerar  que tanto para hombres como para mujeres, las esperanzas de vida E (x) son las  mismas para todas y cada una de las edades &quot;x&quot; ? Este tema del g&eacute;nero  y potenciales discriminaciones asociadas con este se ha revisado en relaci&oacute;n  con las MRSP.<span class="superscript">38</span>    <br> </p>    <p>Distintos estudios  indican que la esperanza de vida de las mujeres es ligeramente superior a la de  los hombres. Y hay evidencias importantes de que esta diferencia est&aacute; determinada  por factores biol&oacute;gicos. Esto implica que las muertes de una mujer y de  un hombre a una misma edad &quot;x&quot; no generan la misma cantidad de a&ntilde;os  de vida (potencial) perdidos.     <br> Que las mujeres tienen una esperanza de vida  mayor que la de los hombres parece ser un hecho cierto. Bajo esta suposici&oacute;n  , i</p>    <p>ncorporar tal &quot;realidad&quot; en la MRSP no parece compatible con  ning&uacute;n tipo de discriminaci&oacute;n, ni a favor ni en contra de las mujeres.  &iquest;Qu&eacute; implicaciones pr&aacute;cticas tiene esta decisi&oacute;n de  considerar una esperanza de vida mayor para las mujeres? Si por una determinada  enfermedad fallecen la misma cantidad de hombres y mujeres en las distintas edades,  la carga &quot;negativa&quot; de la enfermedad resultar&aacute; mayor en las mujeres  que en los hombres, pues se habr&aacute;n perdido m&aacute;s a&ntilde;os de vida  (potencial) en las mujeres que en los hombres. Y sobre esa base, se asignar&iacute;an  m&aacute;s recursos para combatir esa enfermedad entre las mujeres que entre los  hombres. &iquest;Es esto justo? &iquest;No estar&iacute;amos con esta decisi&oacute;n  acerca de la asignaci&oacute;n de recursos reforzando la diferencia &quot;biol&oacute;gica&quot;  entre hombres y mujeres con respecto a la esperanza de vida diferenciada? &iquest;Hasta  qu&eacute; punto es exclusivamente biol&oacute;gica la diferencia de esperanza  de vida entre hombres y mujeres? &iquest;No estar&aacute; parcialmente determinada  esa diferencia por factores sociales tales como estilos de vida y roles sociales  distintos, etc&eacute;tera?    <br> </p>    <p>Como se observa, la fuente principal de  la potencial discordia, o la fuente principal de la potencial discriminaci&oacute;n  al aceptar una esperanza de vida mayor en las mujeres que en los hombres, est&aacute;  en el car&aacute;cter exclusivamente &quot;biol&oacute;gico&quot; de esa diferencia.  </p>    <p>Si aceptamos ese concepto, es decir, que esa diferencia est&aacute; gen&eacute;ticamente  dada y que no podemos (ni debemos) hacer nada para cambiar esa situaci&oacute;n,  no debemos ni tenemos por qu&eacute; considerar discriminatorio que las muertes  de una mujer y un hombre de iguales edades tengan una importancia o peso diferenciado  para nuestra sociedad (en este caso la muerte de esa mujer es m&aacute;s importante  que la del hombre). Por otro lado, si no consideramos aceptable que la mujer tenga  una esperanza de vida mayor que la del hombre, es porque en el fondo no aceptamos  el car&aacute;cter biol&oacute;gico exclusivo de esa diferencia; es porque en  el fondo consideramos que esa diferencia est&aacute; (al menos parcialmente) condicionada  por factores sociales como los mencionados anteriormente.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De forma  similar, lo que ocurre con la variable sexo, ocurre con otras variables como raza,  pa&iacute;s, ingreso, etc. &iquest;Debemos considerar la misma esperanza de vida  para los distintos grupos determinados por estas variables a la hora de dise&ntilde;ar  y aplicar las MRSP? &iquest;Debemos considerar la misma esperanza de vida para  personas de las distintas razas en el c&aacute;lculo de una MRSP, aun cuando en  realidad estas esperanzas difieran? &iquest;Debemos considerar la misma esperanza  de vida para personas de pa&iacute;ses como Hait&iacute; y Jap&oacute;n al calcular  una MRSP, aun cuando en realidad estas esperanzas difieren de manera significativa?,  entre otras interrogantes.    <br> </p>    <p>A diferencia de lo que ocurre con el sexo,  en los casos antes mencionados no hay ninguna evidencia que indique que estas  diferencias en las esperanzas de vida est&aacute;n determinadas biol&oacute;gicamente.  Por el contrario, las evidencias apuntan a que estas diferencias en las esperanzas  de vida est&aacute;n determinadas por las condiciones objetivas de vida, por estilos  de vida, etc. Por lo tanto, considerar esperanzas de vida diferenciadas a la hora  de calcular una MRSP resulta en estos una entronizaci&oacute;n y reforzamiento  de las condiciones que originan esas desigualdades. Es un reforzamiento de la  injusticia social que genera esas esperanzas de vida diferenciadas. En resumen,  las distinas esperanzas de vida entre los distintos grupos dados por raza, pa&iacute;s,  etc, se consideran y, por los argumentos anteriories deben considerarse, como  (resultado de) injusticias sociales.    <br> </p>    <p>Hemos presentado y discutido los  principales aspectos con implicaciones sociales que est&aacute;n involucrados  en el dise&ntilde;o y aplicaci&oacute;n de cualquier MRSP. Dada la importancia  actual y posiblemente futura de estas medidas, sus implicaciones sociales deben  ser conocidas y debatidas por nuestra poblaci&oacute;n en general, en particular  por especialistas, investigadores, y decisores.    <br> </p>    <p>Los aspectos debatidos  fueron seis:</p><ol>     <li>Interrelaci&oacute;n entre el car&aacute;cter positivo  y el car&aacute;cter normativo de todos los indicadores de salud, en particular  de las MRSP.    <br> </li>    <li>Las implicaciones sociales relacionadas con la determinaci&oacute;n  del valor o preferencia por cada uno de los estados de salud que se incorporan  en la MRSP.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    <li>Las implicaciones sociales relacionadas con la ponderaci&oacute;n  por edad, es decir, con la inevitabilidad de dar un conjunto de ponderaciones  relativas a los a&ntilde;os de vida vividos en distintas edades.    <br> </li>    <li>Las  implicaciones sociales relacionadas con la depreciaci&oacute;n del valor de un  a&ntilde;o de vida saludable a lo largo del tiempo.    <br> </li>    <li>Las implicaciones  sociales del grado de equidad que se establezca para el valor de un a&ntilde;o  de vida saludable, seg&uacute;n las caracter&iacute;sticas sociodemogr&aacute;ficas  de los distintos subgrupos poblacionales estudiados.     <br> </li>    <li>Implicaciones  sociales de la esperanza de vida para cada edad que se asume para distintos grupos  poblacionales.</li>    </ol>    <p>De ellos, los &uacute;ltimos cinco aspectos est&aacute;n  relacionados con ponderaciones (asignaciones o distribuciones) entre distintas  alternativas, que deben incluirse a la hora de dise&ntilde;ar y aplicar las MRSP.  Ponderaciones todas que tienen eventuales connotaciones &eacute;tico-morales y  socioculturales. Una de las conclusiones principales de este trabajo es que no  podemos &quot;obviar&quot;, ni &quot;ignorar&quot;, ni &quot;soslayar&quot; los  problemas asociados con estas ponderaciones. Tomar decisiones con respecto a cu&aacute;l  ponderaci&oacute;n particular se debe utilizar en nuestro contexto es inevitable.  Reiteramos, una vez m&aacute;s, que considerar el mismo peso y dar el mismo valor  a las distintas opciones, grupos, etc, es un tipo particular de ponderaci&oacute;n:  la ponderaci&oacute;n uniforme.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Solo en un caso resulta claramente  adecuada la ponderaci&oacute;n uniforme: en el del peso relativo de los a&ntilde;os  de vida saludables correspondientes a grupos sociodemogr&aacute;ficos determinados  por variables tales como raza, ocupaci&oacute;n, escolaridad, etc. (excluyendo  edad y sexo).    <br> </p>    <p>Para las restantes situaciones que involucran ponderaciones,  un mismo valor o peso para todas las alternativas posibles (ponderaci&oacute;n  o asignaci&oacute;n uniforme) no es necesariamente la &uacute;nica opci&oacute;n  aceptable desde los puntos de vista &eacute;tico, moral, y socio-cultural. Una  discusi&oacute;n serena sobre las ventajas y desventajas de las distintas opciones  parece ser en estos casos lo m&aacute;s indicado, y nuestra aspiraci&oacute;n  es que estas reflexiones contribuyan a ese debate.</p>    <p></p><h4>Summary</h4>    <p>The  summary measures of the health status of the population are a relevant indicator  to describe the health status of the population, to evaluate the effect of alternative  health programs in terms of cost-utility, and to support decisions connected with  the allotment of resources to improve the population's health. The WHO, in 1990  and in 2000, too, used a particular summary measure of the population's health  to evaluate the burden associated with a great number of diseases and their sequelae,  the DALYs. These summary measures which are widely used and debated in scientific  literature have a series of social implications that are an important component  of the above mentioned debate. In this paper, we made some reflexions on the main  social implications of these measures in order to contribute to an adequate discussion  of this topic in our country. One of the fundamental conclusions of this paper  is the inevitability of taking part in the ethical and moral dilemmas that may  emerge, which oppose against the generalized idea that these topics may be ignored.</p>    <p><i>Subject  headings: </i>STATE HEALTH PLANS; INDICATORS OF MORBIDITY AND MORTALITY; HEALTH  CARE COSTS; HEALTH CARE RATIONING. </p><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4><ol>      <!-- ref --><li> Murray CJL. A critical examination of summary measures of population health.  Bull World Health Org 2000;78(8):981-94.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Field MJ, Gold GM, eds.  Summarizing population health: directions for the development and application  of population metrics. Washington DC, National Academy Press; 1998.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Sanders  BS. 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E-mail: <a href="mailtometodoli@infomed.sld.cu">metodoli@infomed.sld.cu</a></p>    <p><span class="superscript"><a href="#cautor">1</a></span><a href="#cautor">  Doctor en Ciencias Matem&aacute;ticas. Investigador Auxiliar. Asistente.</a><a name="cargo"></a></p>    <p>&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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