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</front><body><![CDATA[ <h2>Las perspectivas de la seguridad social en los inicios del siglo XXI*</h2>    <p><i><a href="#cargo">Guido  Miranda Guti&eacute;rrez<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></i></p>    <p><i>DeCS:</i>  POLITICA DE SALUD; SALUD MUNDIAL; SEGURIDAD SOCIAL.    <br> <i>Subject headings: </i>HEALTH  POLICY; WORLD HEALTH; SOCIAL SECURITY.</p>    <p></p>    <p>El siglo XX fue un per&iacute;odo  extraordinariamente f&eacute;rtil y generoso en todos los campos del desarrollo  humano y de sus diferentes formas de organizaci&oacute;n. Todos los campos de  su actividad se vieron beneficiados por el aporte continuo de nuevos conocimientos  que produjeron excelentes resultados en el campo tecnol&oacute;gicos, cient&iacute;ficos  y econ&oacute;micos. El desarrollo paralelo en el territorio social y pol&iacute;tico  condujo a un nivel de calidad de vida que nunca antes se hab&iacute;a logrado.  Cierto es que hubo per&iacute;odos negativos que no interrumpieron una marcha  ascendente hacia niveles de bienestar y de estabilidad social, pero en las &uacute;ltimas  dos d&eacute;cadas el panorama cambi&oacute; radicalmente. La solidaridad social  que hab&iacute;a caracterizado una buena parte de las acciones colectivas se debilit&oacute;  significativamente y el modelo econ&oacute;mico que hab&iacute;a logrado bastante  justicia en el reparto de los beneficios comenz&oacute; a ser sustituido por el  c&oacute;digo de la oferta y la demanda, y las leyes del mercado se erigieron  como jueces de las necesidades colectivas. La globalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a  ha afectado con la apertura comercial estos sistemas de producci&oacute;n peque&ntilde;os  y d&eacute;biles que tienen muy escaso margen de maniobra frente a la internacionalizaci&oacute;n  de capitales. Como consecuencia, la inestabilidad en cualquiera de sus modalidades  se transform&oacute; en una amenaza permanente; la angustia y la violencia empezaron  a mostrar muchas de sus aristas inducidas por una incertidumbre creciente y progresiva  que ha matizado el final de lo que hab&iacute;a sido un siglo exitoso abriendo  muchas interrogantes para el siglo xxi. En esta larga lista de preguntas, los  grandes progresos logrados en el campo de la seguridad social pasan a formar parte  de los temas que retornar&aacute;n a la mesa de discusi&oacute;n.     <br> </p>    <p>Los  seguros sociales tuvieron un gran &eacute;xito al sustituir las organizaciones  mutualistas de los trabajadores y se constituyeron en uno de los elementos claves  del desarrollo del sector laboral de los pa&iacute;ses industrializados. Cumplieron  suficientemente con su cometido de tratar las enfermedades de los trabajadores  y de sus familias, de asumir las responsabilidades de los accidentes de trabajo  y de las enfermedades profesionales as&iacute; como de garantizar el retiro de  los obreros envejecidos o incapacitados. Pero su &eacute;xito qued&oacute; circunscrito  al sector de la producci&oacute;n de la econom&iacute;a industrial y con el tiempo  qued&oacute; clara su limitaci&oacute;n a las colectividades con econom&iacute;as  de menor rendimiento. Adem&aacute;s, en una misma colectividad se hacen excluyentes  de la poblaci&oacute;n no asalariada y concentradores de sus beneficios en el  grupo formal de la producci&oacute;n. De ah&iacute; que la propuesta universalista  de Beveridge encontrara una s&oacute;lida acogida tanto por la inclusi&oacute;n  de los sectores excluidos, como porque la integralidad aportada por los servicios  sociales y por el seguro de desempleo ampli&oacute; eficientemente la respuesta  a las necesidades de las sociedades de los pa&iacute;ses industrializados. Pero  en los pa&iacute;ses de menor desarrollo, su econom&iacute;a no aport&oacute;  valor agregado suficiente para impulsar los seguros sociales y la coincidente  ausencia de organizaci&oacute;n de los trabajadores complement&oacute; su debilidad  y no dio soporte a la compleja organizaci&oacute;n de la seguridad social integral.    <br>  </p>    <p>En Am&eacute;rica, el cuadro fue siempre abigarrado. Canad&aacute; y Estados  Unidos, de acuerdo con su herencia, se inclinaron por los sistemas privados de  seguros y luego Canad&aacute;, en su momento y al igual que el resto de la comunidad  brit&aacute;nica, adopt&oacute; el plan Beveridge. El Cono Sur, con la influencia  de su importante inmigraci&oacute;n europea, incorpor&oacute; las mutuales combinadas  con el Estado para cubrir a su poblaci&oacute;n y no estableci&oacute; los seguros  sociales; el resto de los pa&iacute;ses continentales, siguiendo las indicaciones  de la OIT presentadas en la V Asamblea de la Organizaci&oacute;n Panamericana,  celebrada en Santiago de Chile en 1924, fue aprobando paulatinamente sus respectivas  legislaciones de seguro social, pero sin que se produjeran las condiciones pol&iacute;ticas  ni las econ&oacute;micas para su desarrollo. Por eso seguros sociales de estos  pa&iacute;ses han tenido un desarrollo lento y parcial, y solamente Cuba y Costa  Rica llegaron a universalizar su cobertura. El cuarto grupo lo constituyen los  pa&iacute;ses del Caribe, que van desde la cobertura total en aquellos que formaron  parte original de un sistema procedente de un pa&iacute;s europeo antes de lograr  su independencia, hasta modalidades mixtas centradas principalmente en formas  variadas de beneficencia con responsabilidad compartida con el Estado. De modo  que en la actualidad, 75 a&ntilde;os despu&eacute;s de que Chile aprobara el primer  seguro social americano, ni la extensi&oacute;n de esta modalidad se distingue  con claridad, ni mucho menos la introducci&oacute;n e integraci&oacute;n regional  de sistemas de seguridad social, como lo ha hecho la comunidad econ&oacute;mica  europea.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Adem&aacute;s, en el devenir del tiempo hay un conjunto de  cambios que han venido ocurriendo y cuya proyecci&oacute;n define escenarios que  generan una preocupaci&oacute;n creciente. El primero de ellos se refiere a las  caracter&iacute;sticas demogr&aacute;ficas de la regi&oacute;n, como parte muy  din&aacute;mica de los fen&oacute;menos que afectan a la poblaci&oacute;n mundial,  que seguir&aacute; mostrando su tres grandes caracter&iacute;sticas: aumento,  envejecimiento y migraci&oacute;n. Al cerrar el siglo XX, la ONU inform&oacute;  que la poblaci&oacute;n mundial era de 6 mil millones de habitantes, cuando al  iniciar el mismo siglo apenas sobrepasaba los mil quinientos millones, independientemente  de que se haya logrado introducir muy eficientes m&eacute;todos para que la familia  decida el n&uacute;mero y la oportunidad del nacimiento de los hijos (fig. 1).</p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v29n2/f0113203.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v29n2/f0113203.jpg" width="112" height="107" border="0"></a></p>    
<p align="center">FIG.  1. Crecimiento de la poblaci&oacute;n mundial desde el siglo xiv hasta el a&ntilde;o  2030.    <br>     <br> </p>    <p>Este crecimiento acelerado se dio de modo principal en los  pa&iacute;ses pobres, cuya poblaci&oacute;n seguir&aacute; creciendo m&aacute;s  r&aacute;pidamente que en los de alto ingreso. Para el a&ntilde;o 2030, la poblaci&oacute;n  habr&aacute; llegado a los 8 500 millones y de mantenerse los actuales niveles  de contaminaci&oacute;n ambiental, tendr&aacute;n necesariamente que desarrollarse  formas artificiales de protecci&oacute;n para garantizar la calidad del aire y  del agua. El agotamiento del petr&oacute;leo y la aplicaci&oacute;n del hidr&oacute;geno  como energ&eacute;tico constituir&aacute; una de las mayores transformaciones.  La acelerada disminuci&oacute;n de la mortalidad infantil, la eficiencia en el  control de la infecci&oacute;n en su prevenci&oacute;n y tratamiento, la mejor&iacute;a  del aporte cal&oacute;rico para disminuir la desnutrici&oacute;n y la mejor&iacute;a  progresiva y eficaz de los factores determinantes de la calidad de vida pr&aacute;cticamente  de todas las poblaciones, garantizan una expectativa de vida creciente del ser  humano. Costa Rica es un buen ejemplo, ya que en 1950 ten&iacute;a 800 mil habitantes  y cerr&oacute; el siglo con 4 millones; es decir, quintuplic&oacute; su poblaci&oacute;n  en 50 a&ntilde;os. Dentro de 25 a&ntilde;os llegar&aacute; a casi los 6 millones;  su poblaci&oacute;n entre 0 y 19 a&ntilde;os descender&aacute; del 39% actual  al 30 % y la mayor de 60 a&ntilde;os subir&aacute; del 8 % existente al 15 % futuro  (tabla 1).</p>    <p align="center"><b>TABLA 1. Poblaci&oacute;n de Costa Rica en  el 2025</b></p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr> <td>Edades</td><td>      <div align="center">2005 </div></td><td>     <div align="center">% </div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">2010</div></td><td>     <div align="center">% </div></td><td>      <div align="center">2015</div></td><td>     <div align="center">% </div></td><td>      <div align="center">2020</div></td><td>     <div align="center">% </div></td><td>      <div align="center">2025</div></td><td>     <div align="center">% </div></td></tr>  <tr> <td>0 a 9 </td><td>     <div align="center">843 </div></td><td>     <div align="center">19  </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">873 </div></td><td>     <div align="center">18  </div></td><td>     <div align="center">882 </div></td><td>     <div align="center">17  </div></td><td>     <div align="center">879</div></td><td>     <div align="center">16  </div></td><td>     <div align="center">882 </div></td><td>     <div align="center">15  </div></td></tr> <tr> <td>a&ntilde;os </td><td>     <div align="center">518</div></td><td>      <div align="center"></div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">016 </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>      <div align="center">719</div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">303</div></td><td>      <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">897</div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr>  <tr> <td>10 a 19 </td><td>     <div align="center">853</div></td><td>     <div align="center">20  </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">846 </div></td><td>     <div align="center">18  </div></td><td>     <div align="center">863 </div></td><td>     <div align="center">17  </div></td><td>     <div align="center">885</div></td><td>     <div align="center">16  </div></td><td>     <div align="center">887 </div></td><td>     <div align="center">15</div></td></tr>  <tr> <td>a&ntilde;os </td><td>     <div align="center">136</div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">435 </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">297  </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">154 </div></td><td>      <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">286 </div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr>  <tr> <td>20 a 39 </td><td>     <div align="center">1,413 </div></td><td>     <div align="center">32  </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">1,544</div></td><td>     <div align="center">32  </div></td><td>     <div align="center">1,665</div></td><td>     <div align="center">32  </div></td><td>     <div align="center">1,727 </div></td><td>     <div align="center">31  </div></td><td>     <div align="center">1,745</div></td><td>     <div align="center">30  </div></td></tr> <tr> <td>a&ntilde;os</td><td>     <div align="center">972 </div></td><td>      <div align="center"></div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">480 </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>      <div align="center">246 </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">722  </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">119</div></td><td>      <div align="center"></div></td></tr> <tr> <td>40 a 59 </td><td>     <div align="center">909  </div></td><td>     <div align="center">21 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">1,081  </div></td><td>     <div align="center">23 </div></td><td>     <div align="center">1,201</div></td><td>      <div align="center">23 </div></td><td>     <div align="center">1,303</div></td><td>      <div align="center">24 </div></td><td>     <div align="center">1,406 </div></td><td>      <div align="center">25</div></td></tr> <tr> <td>a&ntilde;os </td><td>     <div align="center">580  </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">307 </div></td><td>      <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">985 </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>      <div align="center">816 </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">215</div></td><td>      <div align="center"></div></td></tr> <tr> <td>+ de 60 </td><td>     <div align="center">351</div></td><td>      <div align="center">8 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">435 </div></td><td>      <div align="center">9 </div></td><td>     <div align="center">550</div></td><td>     <div align="center">11  </div></td><td>     <div align="center">697</div></td><td>     <div align="center">13  </div></td><td>     <div align="center">864 </div></td><td>     <div align="center">15  </div></td></tr> <tr> <td>a&ntilde;os </td><td>     <div align="center">536</div></td><td>      <div align="center"></div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">605 </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>      <div align="center">285 </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">752  </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">571 </div></td><td>      <div align="center"></div></td></tr> <tr> <td>Total </td><td>     <div align="center">4,371  </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">4,780  </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">5,153  </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">5,487  </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">5,786  </div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr> <tr> <td>&nbsp;</td><td>     <div align="center">733  </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">843</div></td><td>      <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">632</div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>      <div align="center">747 </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">088  </div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr> <tr> <td>Partos (miles)</td><td>      <div align="center">75 </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">80  </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">85 </div></td><td>      <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">90 </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>      <div align="center">95</div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr> </table>    <p align="center">Fuente:  L. Roseno. </p>    <p>La quiebra del sistema ecol&oacute;gico inducida por el crecimiento  de la poblaci&oacute;n ya tiene un car&aacute;cter irreversible, con desaparici&oacute;n  progresiva de especies animales y vegetales, deforestaci&oacute;n masiva, cambios  en la composici&oacute;n atmosf&eacute;rica, aumento de la irradiaci&oacute;n  solar, calentamiento y fusi&oacute;n de las masas de hielo polar y efectos sobre  el desarrollo de los vegetales. Por las caracter&iacute;sticas de la poblaci&oacute;n  de nuestro continente, tendremos un crecimiento r&aacute;pido de la poblaci&oacute;n,  con alto consumo y deterioro de recursos naturales, particularmente la deforestaci&oacute;n  progresiva, adem&aacute;s de los problemas de contaminaci&oacute;n ambiental.  Un problema importante se centrar&aacute; en la calidad y disponibilidad del agua  de consumo humano. Este crecimiento se producir&aacute; en ausencia de las condiciones  que garanticen la plena calidad de vida de sus poblaciones y tendr&aacute; efectos  sobre su salud y seguridad, con las consecuencias de los programas econ&oacute;micos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>Tambi&eacute;n la ONU nos inform&oacute; sobre el envejecimiento acentuado  de la especie humana, ya que la expectativa de vida global es de 68 a&ntilde;os.  Las poblaciones de los pa&iacute;ses desarrollados y unos pocos en v&iacute;as  de serlo, est&aacute;n cerca de los 80 a&ntilde;os, con una ventaja promedio de  4 a&ntilde;os de la mujer sobre el var&oacute;n, mientras en la poblaci&oacute;n  de los pa&iacute;ses pobres mueren m&aacute;s j&oacute;venes. Sin duda, este significativo  fen&oacute;meno de agregarle a&ntilde;os a la vida se est&aacute; produciendo  sin que se tenga la garant&iacute;a de la calidad necesaria. Hace poco, la Oficina  de Pensiones del sistema de los Estados Unidos mencion&oacute; que se paga poco  m&aacute;s de 50 mil pensiones mensuales a beneficiarios mayores de 100 a&ntilde;os,  lo cual no solo constituye un excelente dato de la longevidad alcanzada, sino  tambi&eacute;n una prueba de la prolongaci&oacute;n del beneficio financiero.  Una cantidad creciente de adultos mayores llega ahora a los l&iacute;mites de  su capacidad productiva, sin tener la garant&iacute;a de su seguridad econ&oacute;mica  proporcionada por un subsidio econ&oacute;mico permanente y adecuado, de modo  que su vejez no sea sin&oacute;nimo de miseria ni de trabajo forzado, con la de  que las condiciones familiares limitan cada vez m&aacute;s el soporte que los  hijos antes ofrec&iacute;an a sus padres. Por otra parte, el n&uacute;mero creciente  de personas con derecho a pensi&oacute;n frente a los cambios y deterioro del  valor de la moneda y sus reservas creadas en otras condiciones para hacer frente  a estos derechos adquiridos, hace que una gran parte de la poblaci&oacute;n pasiva  no tenga garantizado su ingreso econ&oacute;mico, o que el monto recibido sea  suficiente y reajustable al crecimiento del costo de vida. La inseguridad econ&oacute;mica  del adulto mayor ser&aacute; una amenaza progresiva. Para agravar m&aacute;s las  perspectivas, la disminuci&oacute;n de j&oacute;venes que ingresan al mercado  de trabajo es proporcionalmente decreciente frente al incremento constante del  n&uacute;mero de adultos mayores que adquiere el derecho a su pensi&oacute;n y  a los a&ntilde;os crecientes de sobrevida que logra, lo que prolonga constantemente  los per&iacute;odos de pago. Una buena cantidad de sistemas de pensiones ha optado  por garantizar un ingreso b&aacute;sico y permanente, en el supuesto caso de que  los beneficiarios hayan logrado hacer ahorros en su per&iacute;odo productivo  que les permitan disponer de un doble ingreso; pero la experiencia demuestra que  esto es cierto solo para la minor&iacute;a. Lo mismo ocurre con el sistema de  pensiones complementarias, de aparici&oacute;n reciente y que todav&iacute;a no  produce los efectos ofrecidos. Gravita otro factor y es que la recordada explosi&oacute;n  demogr&aacute;fica que ocurri&oacute; en las tres d&eacute;cadas siguientes a  la segunda guerra mundial est&aacute; comenzando a completar la edad para su retiro.  Este numeroso grupo cotiz&oacute; sobre salarios bajos con poca influencia del  fen&oacute;meno de la inflaci&oacute;n y deben ser pagados ahora con las supuestas  reservas acumuladas que en la mayor&iacute;a de los casos se deterioraron en la  crisis de los a&ntilde;os ochenta. Todos estos factores representan un aumento  muy significativo de la carga econ&oacute;mica y explica la muy dif&iacute;cil  situaci&oacute;n de los sistemas de pensiones en el mundo entero y que en Am&eacute;rica  Latina son de muy limitada cobertura.     <br> </p>    <p>Costa Rica es un buen ejemplo  de las circunstancias descritas. El r&eacute;gimen de IVM de la Caja Costarricense  de Seguro Social (CCSS) cubre el 50 % de la poblaci&oacute;n; otro 10 % est&aacute;  cubierto por otros reg&iacute;menes como el del magisterio, o el del poder judicial.  Estos y otros, que no solo son relativamente peque&ntilde;os sino que la mayor&iacute;a  de ellos no son equitativos, porque se crearon con unos generosos beneficios que  en aquel momento se encontr&oacute; razonable financiar con el presupuesto nacional.  De ah&iacute; que una reforma hecha hace 4 a&ntilde;os cerr&oacute; el ingreso  de nuevos beneficiarios, pero queda la carga financiera de los derecho habientes  actuales. El r&eacute;gimen de la CCSS otorga el derecho a pensi&oacute;n a los  60 a&ntilde;os a la mujer, y 62 al hombre, con 38 a&ntilde;os de cotizaci&oacute;n.  A partir de ese momento, mientras aumenta el tiempo trabajado se reduce el n&uacute;mero  de cuotas requeridas, hasta llegar a los 65 a&ntilde;os, que requiere 240 cuotas  y concede alrededor del 60 % del promedio de los 48 mejores salarios de los &uacute;ltimos  5 a&ntilde;os. Sin embargo, es inevitable que en un plazo corto se aumente la  edad de retiro a los 65 a&ntilde;os y se incremente el valor de la deducci&oacute;n  mensual. Hace dos a&ntilde;os se aprob&oacute; una legislaci&oacute;n para crear  un sistema complementario, que obviamente mejorar&aacute; las pensiones en curso  de adquisici&oacute;n de derechos, pero no crear&aacute; otras nuevas. Tambi&eacute;n  se aprob&oacute; un r&eacute;gimen no contributivo para adultos mayores de 65  a&ntilde;os que en alg&uacute;n momento se pretende se universalice a todos quienes  califiquen, siempre que carezcan de apoyo familiar y de cualquier bien o ingreso  registrado. Pero el monto mensual asignado es muy bajo, por lo que siempre quedar&aacute;  un 30 % de poblaci&oacute;n desprotegida.    <br> </p>    <p>El tercer gran componente  que afecta las pol&iacute;ticas de seguridad social desde el punto de vista demogr&aacute;fico  son las migraciones. En el informe de la Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas  al respecto, se menciona que unos 200 millones de individuos se encuentran moviliz&aacute;ndose  de su sitio de nacimiento en busca de uno nuevo para residencia. Esta movilizaci&oacute;n  masiva se da por muy diferentes razones: desde grandes desplazamientos, como el  informe del aeropuerto de Frankfurt, en Alemania, que en el a&ntilde;o 2000 report&oacute;  m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas movilizadas durante el per&iacute;odo  de vacaciones, hasta los muy tristes espect&aacute;culos de los desplazados por  conflictos pol&iacute;ticos en &Aacute;frica, Asia, o la misma Europa, con el  problema de los Balcanes. En Am&eacute;rica hay grandes grupos que se desplazan  desde la &eacute;poca colonial buscando mejores condiciones de vida y de seguridad,  como los trabajadores cosecheros, o los que buscan ingreso legal o clandestino  en los Estados Unidos. Para todos estos grupos sus derechos individuales fundamentales,  como el trato justo y equitativo, el pago salarial, la educaci&oacute;n de sus  hijos, o el acceso a los servicios m&eacute;dicos, no existen y, por supuesto,  tampoco los que garanticen su futuro, ni se han creado los mecanismos de transferencia  internacional de los derechos. El impacto econ&oacute;mico de la crisis de la  d&eacute;cada de los a&ntilde;os ochenta en Am&eacute;rica Central fue muy grave  (tabla2).</p>    <p align="center"><b>Tabla 2. Ingreso per c&aacute;pita en Am&eacute;rica  Central 1980-1989 </b></p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr> <td>&nbsp;</td><td>      <div align="center">1980</div></td><td>     <div align="center">1983 </div></td><td>      <div align="center">1986</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">1989</div></td></tr>  <tr> <td>Guatemala </td><td>     <div align="center">1085 </div></td><td>     <div align="center">944</div></td><td>      <div align="center">867 </div></td><td>     <div align="center">888 </div></td></tr>  <tr> <td colspan="4">     <div align="center"></div>    <div align="center"></div>    <div align="center"></div></td><td>      <div align="center">82</div></td></tr> <tr> <td>El Salvador </td><td>     <div align="center">1325  </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">1082 </div></td><td>     <div align="center">1086  </div></td><td>     <div align="center">1074 </div></td></tr> <tr> <td colspan="4">      <div align="center"></div>    <div align="center"></div>    <div align="center"></div></td><td>      <div align="center">81</div></td></tr> <tr> <td>Honduras </td><td>     <div align="center">1015</div></td><td>      <div align="center">899 </div></td><td>     <div align="center">890 </div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">913 </div></td></tr> <tr> <td colspan="4">     <div align="center"></div>    <div align="center"></div>    <div align="center"></div></td><td>      <div align="center">90</div></td></tr> <tr> <td>Nicaragua </td><td>     <div align="center">1097  </div></td><td>     <div align="center">1082 </div></td><td>     <div align="center">886</div></td><td>      <div align="center">694 </div></td></tr> <tr> <td colspan="4">     <div align="center"></div>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"></div>    <div align="center"></div></td><td>      <div align="center">63</div></td></tr> <tr> <td>Costa Rica </td><td>     <div align="center">1759  </div></td><td>     <div align="center">1500 </div></td><td>     <div align="center">1577  </div></td><td>     <div align="center">1659 </div></td></tr> <tr> <td colspan="4">      <div align="center"></div>    <div align="center"></div>    <div align="center"></div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">94</div></td></tr> <tr> <td>Panam&aacute; </td><td>     <div align="center">2287</div></td><td>      <div align="center">2337</div></td><td>     <div align="center">2374 </div></td><td>      <div align="center">1890 </div></td></tr> <tr> <td colspan="4">     <div align="center"></div>    <div align="center"></div>    <div align="center"></div></td><td>      <div align="center">82</div></td></tr> <tr> <td>Sub-Regi&oacute;n </td><td>     <div align="center">1428  </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">1307 </div></td><td>     <div align="center">1280  </div></td><td>     <div align="center">1048</div></td></tr> <tr> <td>&nbsp;</td><td>     <div align="center">100  </div></td><td>     <div align="center">91 </div></td><td>     <div align="center">8 </div></td><td>      <div align="center"></div></td></tr> </table>    <p align="center">Fuente: Progreso  Econ&oacute;mico y Social en Am&eacute;rica Latina. BID, 1990. </p>    <p>    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En  Costa Rica, en los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os hemos visto crecer la inmigraci&oacute;n  legal e ilegal, especialmente de nuestros vecinos del norte. Hasta el a&ntilde;o  pasado, se encontraban registrados y con el tr&aacute;mite de residencia formalizada  alrededor de 400 mil nicarag&uuml;enses y debe haber otro tanto que no ha cumplido  los requisitos. En los servicios de emergencia de nuestros hospitales, que en  su consulta extempor&aacute;nea atienden la demanda con cualquier documento de  identificaci&oacute;n sin que sea requisito la comprobaci&oacute;n de derechos,  las consultas pr&aacute;cticamente se han duplicado. En las maternidades de los  hospitales, en donde el parto se considera una emergencia para su atenci&oacute;n,  el 12 % de ellos tiene esta prioridad. En el censo de poblaci&oacute;n realizado  el a&ntilde;o 2000, el 8 % tuvo el car&aacute;cter de &#147;no&#148; a nivel nacional.  Toda esta poblaci&oacute;n tiene legalmente el mismo derecho de los nacionales  en el acceso a los servicios de salud y educaci&oacute;n, as&iacute; como a llevar  una vida com&uacute;n y sin diferencias. Sin embargo, no todos logran el acceso  a los derechos establecidos, ni tampoco las obligaciones correspondientes.     <br>  </p>    <p>A partir de la introducci&oacute;n de la m&aacute;quina de vapor por <i>James  Watt </i>en 1772 con el comienzo de la industrializaci&oacute;n, el nuevo conocimiento  t&eacute;cnico mejora constantemente la producci&oacute;n, tanto en cantidad como  en calidad. La entrega constante y creciente de los productos al mercado exige  que sus poblaciones tengan poder adquisitivo, de modo que la rentabilidad pague  gastos y ganancias. La pol&iacute;tica de salarios crecientes y una mejor distribuci&oacute;n  de beneficios va logrando aumentar el n&uacute;mero de compradores. Los servicios  m&eacute;dicos para el tratamiento de las enfermedades comienzan a transformarse  en un elemento importante en el desarrollo de la poblaci&oacute;n, ya que la recuperaci&oacute;n  r&aacute;pida y completa de la enfermedad y del accidente de trabajo reintegran  al obrero a la l&iacute;nea de producci&oacute;n. Las facilidades de la vida diaria  en general tienen un ritmo ascendente y las sociedades de los pa&iacute;ses pronto  se ven identificadas como desarrolladas, en v&iacute;as de realizarlo, o de pobre  desempe&ntilde;o. A la primera guerra mundial ingresan los 8 imperios m&aacute;s  poderosos del momento y cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, al conclu&iacute;r  el conflicto, desaparecen las formas de gobierno absolutista de reyes y emperadores  y nacen las nuevas naciones, con liderazgo pol&iacute;tico renovable por el voto  ciudadano. Estas nuevas naciones se agrupan en la Liga asentada en Ginebra, para  dar comienzo a un per&iacute;odo en donde el desarrollo social se vuelve tan importante  como el econ&oacute;mico. Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s vendr&iacute;a la  segunda hecatombe, en donde los centros del conocimiento hacen los mayores esfuerzos  por el desarrollo tecnol&oacute;gico para la victoria. Seis a&ntilde;os despu&eacute;s,  cuando viene la paz, el grado de avance del conocimiento t&eacute;cnico llega  a niveles nunca antes alcanzados y va a producir una segunda mitad del siglo XX  que transform&oacute; toda la organizaci&oacute;n social lograda hasta entonces.  Desde el viaje a la Luna hasta la desintegraci&oacute;n del &aacute;tomo, la velocidad  de producci&oacute;n del nuevo pensamiento se acelera con la aplicaci&oacute;n  de la electr&oacute;nica. El control de la infecci&oacute;n y la producci&oacute;n  de alimentos, ligados a un progresivo nivel de calidad de vida, produce el m&aacute;s  r&aacute;pido crecimiento de la poblaci&oacute;n mundial. El acelerado descenso  de la mortalidad infantil y las condiciones de vida del adulto comienzan a producir  su envejecimiento. El perfil de morbimortalidad cambia dram&aacute;ticamente y  las enfermedades cr&oacute;nicas se transforman en las principales causas de muerte.    <br>  </p>    <p>Uno de los hechos m&aacute;s significativos de este per&iacute;odo fue  el descubrimiento de la salud y de los factores determinantes para crear un nuevo  concepto vital, en donde la condici&oacute;n natural del ser humano sea estar  sano y la enfermedad sea un fen&oacute;meno incidental, que con un diagn&oacute;stico  temprano y oportuno, y con un tratamiento eficaz se reponga el estado de bienestar.  En cuanto al desarrollo social, la carta fundamental de los derechos de la Organizaci&oacute;n  de las Naciones Unidas le encarga a los gobiernos hacer los mejores esfuerzos  para que los beneficios de la seguridad social constituyan un derecho para todos  sus miembros y que sus cinco programas: salud, salud ocupacional, servicios sociales,  subsidio de desempleo y seguridad econ&oacute;mica en la vejez, se constituyan  una meta para todos. La democratizaci&oacute;n de la salud adquiere su m&aacute;xima  expresi&oacute;n con el proyecto de la OMS &#147;Salud para todos en el a&ntilde;o  2000&#148;. El desarrollo econ&oacute;mico y el progresivo valor social llevan  a la seguridad social a su m&aacute;s floreciente per&iacute;odo, con programas  a corto y largo plazos. Los pa&iacute;ses de la Comunidad Econ&oacute;mica Europea  gastaron en seguridad social entre el 5 % y el 12 % de su PBI en la d&eacute;cada  del sesenta y al final de los a&ntilde;os setenta, y al integrar sus programas  llegan a m&aacute;s del 35 %. Despu&eacute;s del primer lugar de la industria  del petr&oacute;leo, el volumen financiero de los programas integrados de la seguridad  social ocup&oacute; el segundo lugar. Al comenzar la d&eacute;cada de los a&ntilde;os  noventa, el ingreso per c&aacute;pita promedio de los habitantes del grupo conocido  como G7 era de 25 mil d&oacute;lares anuales y su expectativa de vida de 80 a&ntilde;os  (fig.2).</p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v29n2/f0213203.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v29n2/f0213203.jpg" width="119" height="117" border="0"></a></p>    
<p align="center">FIG  2. Expectativa de vida e ingreso per c&aacute;pita pa&iacute;ses desarrollados.      <br> Fuente: Memoria BID, 1992.    <br>     <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por su parte, los pa&iacute;ses  latinoamericanos, con menos recursos y una organizaci&oacute;n de menor din&aacute;mica  social, pronto se clasificaron en tres grupos: los que desarrollaron poco estos  programas no llegaron al 2 % de su PBI; los que gastaron entre el 3 % y el 5 %  constituyeron el grupo intermedio y el grupo m&aacute;s alto invierte m&aacute;s  del 6 % en los programas de bienestar.     <br> </p>    <p>La crisis de los a&ntilde;os  80 tuvo un efecto devastador en los pa&iacute;ses en desarrollo y en los pobres.  La necesidad de sostener su econom&iacute;a los llev&oacute; a un endeudamiento  tal que hasta la fecha algunos deben invertir hasta un 40 % de sus ganancias para  pagar los intereses, con un gran lastre sobre su inversi&oacute;n y desarrollo.  En pr&aacute;cticamente todos los pa&iacute;ses el crecimiento econ&oacute;mico  es magro, y como regi&oacute;n, Latinoam&eacute;rica es una de las m&aacute;s  d&eacute;biles y en donde la pobreza, que estaba en reducci&oacute;n en los a&ntilde;os  sesenta y setenta, ha vuelto a incorporar al 50 % de la poblaci&oacute;n (fig.  3). </p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v29n2/f0313203.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v29n2/f0313203.jpg" width="130" height="115" border="0"></a></p>    
<p align="center">FIG.  3. Poblaci&oacute;n y pobreza en Latinoam&eacute;rica.    <br> Fuente: Memoria BID,  1992.    <br> </p>    <p>El desempleo ha aumentado y el estudio de la OIT, de 1996, mostr&oacute;  un claro crecimiento del sector informal, de las trabajadoras dom&eacute;sticas  y de las peque&ntilde;as empresas, del 51,6 % en 1990, al 56,1 % en 1995, mientras  que el sector formal, constituido por las grandes empresas y el sector p&uacute;blico,  descienden del 48,4 % al 43,9 % en el mismo per&iacute;odo (tabla 3).</p>    <p align="center"><b>Tabla  3. Am&eacute;rica Latina: Estructura del empleo no agr&iacute;cola (porcentajes)</b></p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td rowspan="2">     <div align="center">A&ntilde;os </div></td><td rowspan="2">      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">Total </div></td><td>     <div align="center">Sector informal  </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center"></div></td><td rowspan="2">      <div align="center"></div>    <div align="center"></div>    <div align="center">Total  </div></td><td colspan="2">     <div align="center">Sector formal </div></td></tr>  <tr> <td>     <div align="center">Trabajador </div>    <div align="center">independiente  </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">Servicio</div>    <div align="center">dom&eacute;stico</div></td><td>      <div align="center">Empresas </div>    <div align="center">peque&ntilde;as </div></td><td>      <div align="center">Sector </div>    <div align="center">p&uacute;blico</div></td><td>      <div align="center">Grandes</div>    <div align="center">empresas</div></td></tr>  <tr> <td>1990 </td><td>51,6 </td><td>     <div align="center">24,7</div></td><td>      <div align="center">6,7 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">20,2 </div></td><td>      <div align="center">48,4 </div></td><td>     <div align="center">15,3 </div></td><td>      <div align="center">33,0 </div></td></tr> <tr> <td>1991</td><td>52,4 </td><td>      <div align="center">25,0 </div></td><td>     <div align="center">6,7 </div></td><td>      <div align="center">20,7 </div></td><td>     <div align="center">47,6</div></td><td>      <div align="center">15,2 </div></td><td>     <div align="center">32,5 </div></td></tr>  <tr> <td>1992 </td><td>53,0 </td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">25,6 </div></td><td>      <div align="center">6,7 </div></td><td>     <div align="center">20,8 </div></td><td>      <div align="center">47,0</div></td><td>     <div align="center">14,6 </div></td><td>      <div align="center">32,3 </div></td></tr> <tr> <td>1993</td><td>53,9 </td><td>      <div align="center">25,3 </div></td><td>     <div align="center">7,1 </div></td><td>      <div align="center">21,6 </div></td><td>     <div align="center">46,1 </div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">13,7 </div></td><td>     <div align="center">32,4 </div></td></tr>  <tr> <td>1994 </td><td>54,9 </td><td>     <div align="center">25,8 </div></td><td>      <div align="center">7,0 </div></td><td>     <div align="center">22,1 </div></td><td>      <div align="center">45,1</div></td><td>     <div align="center">13,2</div></td><td>      <div align="center">31,8 </div></td></tr> <tr> <td>1995</td><td>56,1</td><td>      <div align="center">26,5 </div></td><td>     <div align="center">7,1 </div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">22,5 </div></td><td>     <div align="center">43,9 </div></td><td>      <div align="center">13,2 </div></td><td>     <div align="center">30,8 </div></td></tr>  </table>    <p align="center">Fuente: OIT (1996), OIT Informa, Am&eacute;rica Latina  y el Caribe: Panorama laboral     <br>     <br> </p>    <p align="left">En la crisis econ&oacute;mica  de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 80, la regi&oacute;n centroamericana perdi&oacute;  un 27 % como promedio del ingreso per c&aacute;pita, con un m&iacute;nimo del  6 % para Costa Rica y un m&aacute;ximo del 37 % para Nicaragua. De acuerdo con  el informe del BID para el a&ntilde;o l998, la regi&oacute;n americana se caracteriza  por la mayor brecha entre los m&aacute;s ricos y los m&aacute;s pobres. El informe  de la CEPAL del 2001 para determinar los niveles de pobreza en la poblaci&oacute;n  mediante la encuesta de hogares, determin&oacute; cifras del 70 % para Bolivia,  67 % para Venezuela, 60 % para Guatemala, 55 % para Colombia, 53 % para Honduras  y del 50 % para Ecuador, Nicaragua y Per&uacute;. (tabla 4).</p>    <p align="center"><b>Tabla  4. Niveles de pobreza en algunos pa&iacute;ses latinoamericanos, 2001 </b></p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>Pa&iacute;s </td><td>     <div align="center">Poblaci&oacute;n </div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">Ingresos per c&aacute;pita [$] </div></td><td>     <div align="center">Pobreza  [%]</div></td></tr> <tr> <td>Argentina</td><td>     <div align="center">36 600 000</div></td><td>      <div align="center">9 530 </div></td><td>     <div align="center">37 </div></td></tr>  <tr> <td>Belice</td><td>     <div align="center">200 000 </div></td><td>     <div align="center">4  170 </div></td><td>     <div align="center">33 </div></td></tr> <tr> <td>Bolivia </td><td>      <div align="center">8 200 000 </div></td><td>     <div align="center">1 070 </div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">70 </div></td></tr> <tr> <td>Brasil </td><td>     <div align="center">168  000 000</div></td><td>     <div align="center">7 688 </div></td><td>     <div align="center">17  </div></td></tr> <tr> <td>Colombia </td><td>     <div align="center">41 600 000 </div></td><td>      <div align="center">4 220 </div></td><td>     <div align="center">55 </div></td></tr>  <tr> <td>Costa Rica</td><td>     <div align="center">4 000 000 </div></td><td>     <div align="center">3  124 </div></td><td>     <div align="center">20 </div></td></tr> <tr> <td>Chile </td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">15 000 000 </div></td><td>     <div align="center">5 421 </div></td><td>      <div align="center">22 </div></td></tr> <tr> <td>Ecuador</td><td>     <div align="center">13  200 000 </div></td><td>     <div align="center">1 619</div></td><td>     <div align="center">50  </div></td></tr> <tr> <td>El Salvador</td><td>     <div align="center">6 200 000</div></td><td>      <div align="center">1 937</div></td><td>     <div align="center">48 </div></td></tr>  <tr> <td>Guatemala </td><td>     <div align="center">11 500 000 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">3  340</div></td><td>     <div align="center">60 </div></td></tr> <tr> <td>Honduras</td><td>      <div align="center">6 800 000 </div></td><td>     <div align="center">1 900</div></td><td>      <div align="center">53 </div></td></tr> <tr> <td>M&eacute;xico</td><td>     <div align="center">98  000 000 </div></td><td>     <div align="center">7 688</div></td><td>     <div align="center">27  </div></td></tr> <tr> <td>Nicaragua </td><td>     <div align="center">5 200 000</div></td><td>      <div align="center">2 000 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">50 </div></td></tr>  <tr> <td>Panam&aacute; </td><td>     <div align="center">3 900 000 </div></td><td>      <div align="center">5 980 </div></td><td>     <div align="center">37 </div></td></tr>  <tr> <td>Paraguay </td><td>     <div align="center">5 500 000 </div></td><td>     <div align="center">3  650 </div></td><td>     <div align="center">36 </div></td></tr> <tr> <td>Per&uacute;  </td><td>     <div align="center">26 400 000 </div></td><td>     <div align="center">2  460 </div></td><td>     <div align="center">49 </div></td></tr> <tr> <td>R Dominicana</td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">3 200 000 </div></td><td>     <div align="center">3 933 </div></td><td>      <div align="center">25 </div></td></tr> <tr> <td>Uruguay </td><td>     <div align="center">3  300 000</div></td><td>     <div align="center">6 130</div></td><td>     <div align="center">6  </div></td></tr> <tr> <td>Venezuela</td><td>     <div align="center">24 000 000 </div></td><td>      <div align="center">7 890 </div></td><td>     <div align="center">67 </div></td></tr>  </table>    <p align="center">Fuente: CEPAL. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En estas circunstancias, el incumplimiento  del Estado para cubrir sus obligaciones con la seguridad social ha aumentado,  lo que significa una disminuci&oacute;n de los ingresos para cubrir los costos  de los programas institucionales, o realiza sus pagos con bonos fiscales de pobre  rentabilidad y redenci&oacute;n. Y en varios pa&iacute;ses, los sistemas de pensiones  han pasado a manos privadas, con lo que una parte de la ganancia de las inversiones  pasa a manos de los administradores privados y la introducci&oacute;n de la preconizada  &#147;cuenta individual&#148; ha eliminado el mecanismo redistributivo para mejorar  las pensiones de m&aacute;s bajo monto.    <br> </p>    <p>Uno de los hechos m&aacute;s  significativos de esta segunda mitad del siglo xx fue la incursi&oacute;n de la  mujer en el mercado de trabajo, que l&oacute;gicamente la alej&oacute; de su hogar  y de sus funciones como madre. Una buena parte de los problemas actuales de los  j&oacute;venes hay que buscarlos en el debilitamiento de la estructura familiar.  Ante la conveniencia de corregir esa deficiencia y con la diversificaci&oacute;n  de la mano de obra, han aparecido muchas labores en las que la mujer puede llevar  el material de trabajo a su casa en donde tiene mayor flexibilidad para su realizaci&oacute;n.  O bien, se inducen intencionalmente muchas oportunidades para jornada m&aacute;s  cortas, de medio tiempo. En ambos casos y a cambio de una mayor permanencia junto  a sus hijos, se reducen sus aportes a los programas de la seguridad social y se  eliminan totalmente si se recurre a la contrataci&oacute;n por destajo. La consecuencia  ha sido un debilitamiento claro de la pol&iacute;tica salarial y, por tanto, de  los derechos de la trabajadora dentro de los programas de la seguridad social.  Las grandes maquiladoras y la producci&oacute;n en serie segregan a los trabajadores  mayores de 35 a&ntilde;os.    <br> </p>    <p>Desde el punto de vista de los empleadores,  la situaci&oacute;n econ&oacute;mica es cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil frente  a un mercado abierto en donde se predica una libre competencia con disminuci&oacute;n  de los precios, lo que obliga al sector productivo a vigilar estrechamente los  costos para fijar los precios de venta. Para muchos prop&oacute;sitos meramente  econ&oacute;micos, los aportes a los programas de seguridad del sector laboral  son considerados como incrementos de costos, que de una manera u otra, en aras  de la competitividad del mercado, tienen que reducirse. De ah&iacute; que la evasi&oacute;n  y la subdecla-raci&oacute;n de salarios constituyen todo un prop&oacute;sito.  Incluso hay grandes empresas que aprovechan las facilidades de la internacionalizaci&oacute;n  de la econom&iacute;a para pagar los mayores salarios fuera del pa&iacute;s, con  lo que se evade el pago local de impuestos y aportes. En realidad, las leyes del  mercado que Adam Smith proclam&oacute; como el evangelio econ&oacute;mico no se  cumplen, porque es el mercado de capitales el regulador del principio b&aacute;sico  de la libre competencia. Los oligopolios condicionan a los peque&ntilde;os productores  y el sistema de subsidios encubiertos desnaturaliza los precios de la oferta.  Todav&iacute;a la situaci&oacute;n se vuelve m&aacute;s grave con el valor creciente  que adquiere la educaci&oacute;n t&eacute;cnica como componente de la mano de  obra, que tiene niveles m&iacute;nimos en los pa&iacute;ses americanos y se transforma  en un serio factor adverso para la promoci&oacute;n laboral. Pero quiz&aacute;s  las repercusiones mayores se han producido en el campo &eacute;tico, en donde  la ganancia inmediata, el consumismo mediatizador y la complicidad solidaria del  lucro, han creado toda una categor&iacute;a social de &#147;ejecutivos&#148;.  Sobre un tel&oacute;n de fondo de concentraci&oacute;n de la riqueza con un gran  aumento del n&uacute;mero de pobres, hay una consolidaci&oacute;n progresiva de  las actuales tres principales patolog&iacute;as modernas: la juventud tiene SIDA,  a la econom&iacute;a la deteriora la inflaci&oacute;n y la corrupci&oacute;n carcome  la sociedad.     <br> </p>    <p>Ser&iacute;a el momento conveniente para citar al conocido  economista de la AISS y de la OIT., Giovani Tamburi, cuando repet&iacute;a: &quot;Sin  desarrollo econ&oacute;mico no hay seguridad social&quot;. Ya podemos adelantar  que con el limitado crecimiento econ&oacute;mico de las naciones y el conjunto  de factores analizados, el derecho universal a los programas de la seguridad social  para los pa&iacute;ses pobres y en v&iacute;as de desarrollo, tienen muy poca  posibilidad de hacerse una realidad como instrumento de bienestar de su poblaci&oacute;n.    <br>  </p>    <p>Cuando en 1882, el <i>Kaiser Guillermo I</i> env&iacute;a la Ley de Accidentes  de Trabajo y la Ley de Enfermedad Com&uacute;n y Maternidad al Parlamento alem&aacute;n,  califica el momento como &#148;del inicio de una nueva era social&#148;. Tuvo  toda la raz&oacute;n, porque su aprobaci&oacute;n en ese momento y en 1889 de  la Ley de Vejez e Invalidez para establecer la primera legislaci&oacute;n de pensiones,  transforma, estabiliza y consolida los riesgos de los trabajadores y define la  responsabilidad del Estado como garante del ejercicio de los derechos. A partir  de ese momento el crecimiento de los niveles de bienestar se hizo cada vez m&aacute;s  significativo. Los avances logrados en el proceso de democratizaci&oacute;n empezaron  a demostrar que los programas de los seguros sociales eran excluyentes de los  sectores de la poblaci&oacute;n no asalariada y tambi&eacute;n concentradores  de beneficios en el sector formal. De ah&iacute; que el plan <i>Beveridge</i>  y su desarrollo posterior, en el derecho pleno logrado en la universalidad de  la seguridad social y la m&aacute;s justa distribuci&oacute;n de beneficios, junto  al enorme desarrollo tecnol&oacute;gico del conocimiento y de la trasmisi&oacute;n  de la informaci&oacute;n, hizo realidad la frase del <i>K&aacute;iser Guillermo  I.</i> La cl&aacute;sica patolog&iacute;a de la pobreza, la infecci&oacute;n y  la desnutrici&oacute;n, se redujeron a expresiones m&iacute;nimas; mejores y crecientes  condiciones en la calidad de vida de la sociedad, cambiaron el perfil epidemiol&oacute;gico.  Ya no fueron las enfermedades agudas en un ser humano de pobre capacidad org&aacute;nica  las responsables de su morbimortalidad, sino los procesos degenerativos del envejecimiento,  el da&ntilde;o vascular en coraz&oacute;n, ri&ntilde;&oacute;n y cerebro y las  enfermedades neopl&aacute;sicas en todas sus formas. La sobrealimentaci&oacute;n,  el sedentarismo y el tabaco deterioraron el sistema vascular; las nuevas sustancias  t&oacute;xicas ingeridas y ambientales, que el metabolismo antes no conoci&oacute;,  junto con otros factores todav&iacute;a no bien clasificados, indujeron c&aacute;ncer  en todas sus formas. Y las nuevas condiciones de vida de la sociedad humana han  generado una tercera causa de morbimortalidad, la violencia, que adquiere todas  las formas de expresi&oacute;n en la habitual convivencia, en donde la pobreza,  la angustia, la incertidumbre, la frustraci&oacute;n y depresi&oacute;n diarias  llegan a su expresi&oacute;n m&aacute;xima, en el homicidio, el suicidio y los  accidentes, principalmente los producidos por la circulaci&oacute;n de veh&iacute;culos,  y pasan a constituir el nuevo patr&oacute;n de morbimortalidad. La gran paradoja  actual es que en m&aacute;s de la mitad de los pa&iacute;ses del mundo, las diferentes  formas de violencia son la primera causa de muerte entre un 1a&ntilde;o de edad  y 50 a&ntilde;os de edad, incluyendo el suicidio en ni&ntilde;os. Y esos muertos  estaban sanos en el momento de la muerte. Y para esta patolog&iacute;a, los m&eacute;todos  tradicionales de atenci&oacute;n, vacunas y medicamentos, no existen. La mayor&iacute;a  del resto de la poblaci&oacute;n fallecer&aacute; despu&eacute;s de los 60 a&ntilde;os  por causas cardiovasculares, obesidad, diabetes mellitus, hipertensi&oacute;n  y c&aacute;ncer en todas las localizaciones. Cuando los servicios de atenci&oacute;n  reciben las v&iacute;ctimas de esta morbilidad, ya es muy poco lo que los servicios  tradicionales de atenci&oacute;n de las enfermedades pueden hacer. Y de hacer  algo, los resultados son pobres y de muy alto costo. Educaci&oacute;n, fomento  de la salud y prevenci&oacute;n con una gran participaci&oacute;n de cada interesado  es toda una forma de organizaci&oacute;n de los servicios de salud, de la cual  los servicios tradicionales de los seguros sociales conocen muy poco, porque desde  su nacimiento estuvieron enfocados hacia el tratamiento de las enfermedades y  de los accidentes del trabajo. Tanto es as&iacute; que la relaci&oacute;n de los  seguros sociales dentro de la organizaci&oacute;n de gobierno se hace principalmente  a trav&eacute;s del Ministerio del Trabajo y no del Ministerio de Salud. Solo  la educaci&oacute;n y la organizaci&oacute;n social pueden lograr un individuo  que participe activamente en el cuidado permanente de su salud, para que los servicios  de atenci&oacute;n, de acci&oacute;n en la comunidad misma, puedan hacer el diagn&oacute;stico  precoz y un tratamiento oportuno para lograr los mejores resultados.     <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para  Costa Rica, haber establecido su seguro social que cubri&oacute; &uacute;nicamente  al trabajador asalariado en 1941, y haber tenido luego la convicci&oacute;n social  de su desarrollo hasta un sistema de seguridad social, ha sido una recompensa  incuantificable. En 1954 introdujo el seguro familiar, y en 1970 inici&oacute;  la cobertura de toda la poblaci&oacute;n, de acuerdo con la disposici&oacute;n  constitucional que la universaliz&oacute;. En 20 a&ntilde;os transform&oacute;  sus indicadores de salud y logr&oacute; los de una econom&iacute;a desarrollada,  siendo un pa&iacute;s de econom&iacute;a agr&iacute;cola (tabla 5). </p>    <p align="center"><b>Tabla  5. Tasas de natalidad, mortalidad, crecimiento, mortalidad infantil, esperanza  de vida y fecundidad de la poblaci&oacute;n de Costa Rica 1910-2000 (tasas por  mil)</b></p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr> <td>A&ntilde;os  </td><td>     <div align="center">Natalidad </div></td><td>     <div align="center">Mortalidad  </div></td><td>     <div align="center">Crecimiento natural </div></td><td>     <div align="center">Mortalidad  infantil </div></td><td>     <div align="center">Esperanza de vida</div></td><td>      <div align="center">Fecundidad (hijos)</div></td></tr> <tr> <td>1910</td><td>      <div align="center">46 </div></td><td>     <div align="center">30 </div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">16 </div></td><td>     <div align="center">195</div></td><td>      <div align="center">35 </div></td><td>     <div align="center">-</div></td></tr> <tr>  <td>1920</td><td>     <div align="center">46 </div></td><td>     <div align="center">27  </div></td><td>     <div align="center">19 </div></td><td>     <div align="center">187  </div></td><td>     <div align="center">35 </div></td><td>     <div align="center">-</div></td></tr>  <tr> <td>1930 </td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">45 </div></td><td>     <div align="center">23  </div></td><td>     <div align="center">22 </div></td><td>     <div align="center">154  </div></td><td>     <div align="center">42 </div></td><td>     <div align="center">-</div></td></tr>  <tr> <td>1940 </td><td>     <div align="center">44 </div></td><td>     <div align="center">18  </div></td><td>     <div align="center">26 </div></td><td>     <div align="center">112  </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">47 </div></td><td>     <div align="center">-</div></td></tr>  <tr> <td>1950 </td><td>     <div align="center">48 </div></td><td>     <div align="center">12  </div></td><td>     <div align="center">36 </div></td><td>     <div align="center">89  </div></td><td>     <div align="center">56 </div></td><td>     <div align="center">6,9</div></td></tr>  <tr> <td>1960 </td><td>     <div align="center">48 </div></td><td>     <div align="center">10  </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">38 </div></td><td>     <div align="center">76  </div></td><td>     <div align="center">63 </div></td><td>     <div align="center">7,3</div></td></tr>  <tr> <td>1970 </td><td>     <div align="center">33 </div></td><td>     <div align="center">7  </div></td><td>     <div align="center">26 </div></td><td>     <div align="center">63  </div></td><td>     <div align="center">65 </div></td><td>     <div align="center">4,9</div></td></tr>  <tr> <td>1980</td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">31 </div></td><td>     <div align="center">4  </div></td><td>     <div align="center">27 </div></td><td>     <div align="center">19  </div></td><td>     <div align="center">73</div></td><td>     <div align="center">3,7</div></td></tr>  <tr> <td>1990 </td><td>     <div align="center">29</div></td><td>     <div align="center">3,8  </div></td><td>     <div align="center">25 </div></td><td>     <div align="center">13,4  </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">75 </div></td><td>     <div align="center">3,2</div></td></tr>  <tr> <td>2000 </td><td>     <div align="center">28</div></td><td>     <div align="center">4  </div></td><td>     <div align="center">24 </div></td><td>     <div align="center">10,2  </div></td><td>     <div align="center">77 </div></td><td>     <div align="center">3</div></td></tr>  </table>    <p align="center">Fuente: Rosero L. Asociaci&oacute;n demogr&aacute;fica  costarricense, 1982. Departamento de Estad&iacute;stica Ministerio de Salud. Dr.  Miranda G. </p>    <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Las perspectivas de los sistemas de atenci&oacute;n  de los seguros sociales tradicionales adquieren todav&iacute;a mayor incertidumbre  si se analiza la demanda actual de servicios. La primera ley de enfermedad y maternidad  que se aprob&oacute; en 1883 result&oacute; muy satisfactoria porque el beneficiario  adquiri&oacute; el derecho al tratamiento m&eacute;dico, medicamentos y hospitalizaci&oacute;n  si era requerido. De ah&iacute; que los seguros sociales, desde el inicio, se  orientaron especialmente hacia las acciones curativas. La prevenci&oacute;n no  fue la prioridad, entre otras razones, porque la capacidad de prevenir era muy  limitada. La incorporaci&oacute;n de la atenci&oacute;n al parto no fue una extensi&oacute;n  de beneficios a la familia, sino una respuesta a que el 15% de la mano de obra  alemana, en ese momento, estaba constituida por mujeres. La inclusi&oacute;n familiar  vendr&iacute;a a&ntilde;os despu&eacute;s. Sin embargo, todav&iacute;a a esta  altura, por lo menos la mitad de los seguros sociales latinoamericanos no incluyen  plenamente como beneficiaria a la familia. A&uacute;n en el &aacute;rea de los  accidentes de trabajo, la aprobaci&oacute;n de la ley represent&oacute; un aumento  significativo de estos en la b&uacute;squeda de un beneficio accesible mediante  la indemnizaci&oacute;n. De modo que la seguridad social no incluy&oacute; en  sus programas la prevenci&oacute;n como una de sus pol&iacute;ticas espec&iacute;ficas.  Adem&aacute;s, como los sistemas europeos no tuvieron servicios propios, la instrumentaci&oacute;n  m&aacute;s f&aacute;cil de los derechos fue la de garantizar la atenci&oacute;n  ante la demanda directa.    <br> </p>    <p>Cuando la prevenci&oacute;n se transforma  en un conjunto de acciones espec&iacute;ficas y de alto beneficio, la seguridad  social incluy&oacute; las acciones individuales, como programas de vacunas y de  procedimientos, entre las acciones a reconocer en los costos de los servicios.  Pero los programas de protecci&oacute;n colectiva, como agua potable, desinsectizaci&oacute;n,  control de ambiente, nutrici&oacute;n, etc, fueron realizados por los ministerios  de salud sin que cayeran dentro del marco de la responsabilidad de los seguros  sociales. Con la tendencia pol&iacute;tica de las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas  de disminuir la responsabilidad y la participaci&oacute;n del Estado, el gasto  social que representa calidad de vida para los grupos de menor ingreso, ha tenido  un gran impacto sobre la salud p&uacute;blica de los pa&iacute;ses, porque se  ha deteriorado (tabla 6).</p>    <p align="center"><b>TABLA 6. El gasto social en  Centroam&eacute;rica</b></p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr>  <td>&nbsp;</td><td>     <div align="center">Gasto Social per c&aacute;pita </div></td><td>      <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">Gasto social/ PBI</div></td><td>      <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">Gasto social /</div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"></div></td></tr> <tr> <td>&nbsp;</td><td>     <div align="center">(d&oacute;lares  de 1997) </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>      <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">Gasto p&uacute;blico total  </div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr> <tr> <td>Pa&iacute;s </td><td>      <div align="center">1990-1991 </div></td><td>     <div align="center">1996-1997</div></td><td>      <div align="center">1990-1991 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">1996-1997 </div></td><td>      <div align="center">1990-1991</div></td><td>     <div align="center">1996-1997</div></td></tr>  <tr> <td>Costa Rica</td><td>     <div align="center">445 </div></td><td>     <div align="center">550  </div></td><td>     <div align="center">18,2 </div></td><td>     <div align="center">20,8  </div></td><td>     <div align="center">64,4 </div></td><td>     <div align="center">65,1  </div></td></tr> <tr> <td>El Salvador</td><td>     <div align="center">87 </div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">147 </div></td><td>     <div align="center">5,4 </div></td><td>      <div align="center">7,7 </div></td><td>     <div align="center">21,9 </div></td><td>      <div align="center">26,5 </div></td></tr> <tr> <td>Guatemala </td><td>     <div align="center">52  </div></td><td>     <div align="center">71 </div></td><td>     <div align="center">3,3  </div></td><td>     <div align="center">4,2 </div></td><td>     <div align="center">29,8</div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">42,1 </div></td></tr> <tr> <td>Honduras</td><td>     <div align="center">59  </div></td><td>     <div align="center">58 </div></td><td>     <div align="center">7,8  </div></td><td>     <div align="center">7,2 </div></td><td>     <div align="center">33,1  </div></td><td>     <div align="center">31,9 </div></td></tr> <tr> <td>M&eacute;xico</td><td>      <div align="center">283 </div></td><td>     <div align="center">352 </div></td><td>      <div align="center">6,5 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">7,8 </div></td><td>      <div align="center">41,6 </div></td><td>     <div align="center">52,9 </div></td></tr>  <tr> <td>Nicaragua</td><td>     <div align="center">48 </div></td><td>     <div align="center">49  </div></td><td>     <div align="center">10,3</div></td><td>     <div align="center">10,7  </div></td><td>     <div align="center">38,3 </div></td><td>     <div align="center">35,6  </div></td></tr> <tr> <td>Panam&aacute; </td><td>     <div align="center">494 </div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">683 </div></td><td>     <div align="center">18,6 </div></td><td>      <div align="center">21,9 </div></td><td>     <div align="center">40 </div></td><td>      <div align="center">39,9</div></td></tr> </table>    <p align="center">Fuente: Panorama  Social de Am&eacute;rica Latina (CEPAL, 1998).    <br> </p>    <p>    <br> </p>    <p>La pol&iacute;tica  de reducir el gasto p&uacute;blico, con la consecuente disminuci&oacute;n de responsabilidad  del Ministerio de Salud, ha tenido un impacto negativo.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>La atenci&oacute;n  integral de la salud para las poblaciones protegidas dentro de la seguridad social,  ahora y en el futuro, se ha tornado compleja y dif&iacute;cil. El principio general  prioritario de proteger y fomentar la salud significa un viraje absoluto del tradicional  enfoque de atender las enfermedades. Adem&aacute;s, el mayor conocimiento y la  participaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n produce una creciente expectativa  y un aumento de la demanda real, frente a un crecimiento menor de los recursos  utilizables. La difusi&oacute;n intencional de la tecnolog&iacute;a m&eacute;dica  aplicable ha hecho perder al m&eacute;dico su funci&oacute;n tradicional en la  sociedad, porque los nuevos enfoques orientados hacia la prevenci&oacute;n tienen  un dise&ntilde;o nuevo y diferente que requiere nuevos conocimientos de todos  los participantes, tanto para su ejecuci&oacute;n como para evaluar los resultados.  Porque si se trata de los nuevos programas que ejecutan las instituciones de seguridad  social, contienen una serie de componentes que tienen que ver, cada vez menos,  con el tradicional acto m&eacute;dico. Re-quieren de la incorporaci&oacute;n de  la comunidad y de la actitud personal del beneficiario, y para lograrlo se hace  necesario un rol individual y una participaci&oacute;n colectiva basada en educaci&oacute;n,  que por ahora casi ninguna escuela de Medicina est&aacute; ense&ntilde;ando. El  lucro de la profesi&oacute;n est&aacute; en el diagn&oacute;stico y el tratamiento  de las enfermedades y no en la prevenci&oacute;n para lograr una salud permanente,  traducida como un beneficio intangible. En estos campos la gran mayor&iacute;a  de las instituciones que desarrollan los programas de seguridad social no tienen  mucha experiencia, porque el cambio se ha operado muy r&aacute;pidamente y quienes  desempe&ntilde;an sus roles (personal de salud o poblaci&oacute;n) no aplican  todav&iacute;a los nuevos conceptos para justificar el cambio de pol&iacute;ticas.  La atenci&oacute;n primaria constituye el programa integral de resultados m&aacute;s  beneficiosos para las poblaciones y, sin embargo, con frecuencia ni el personal  de salud ni la poblaci&oacute;n misma, tiene la educaci&oacute;n necesaria para  su desarrollo. En el otro extremo, la tradicional abundancia de recursos que tuvieron  estas instituciones y el concepto que sobre sus servicios todav&iacute;a esperan  las poblaciones cubiertas, hacen que la demanda por servicios, materiales, procedimientos  y medicamentos de alto costo, sea la expectativa m&aacute;s com&uacute;n, con  incremento de gastos y disminuci&oacute;n del costo-beneficio de las acciones.      <br> </p>    <p>Todav&iacute;a la situaci&oacute;n es m&aacute;s compleja con la participaci&oacute;n  del sector privado como ejecutor y proveedor de programas p&uacute;blicos, mediante  el mecanismo de contrataci&oacute;n de compra de servicios. Su introducci&oacute;n,  por el hecho de ser privado, crea a menudo expectativas que el usuario no necesariamente  encuentra. Y los proveedores privados, que venden su servicio por contrato, tratan  constantemente de ampliar el margen de ganancia por todos los medios, lo que obliga  al comprador a una supervisi&oacute;n minuciosa y se abre un espacio de fricci&oacute;n  que resulta de muy dif&iacute;cil manejo en el sector p&uacute;blico.    <br> </p>    <p>Sin  lugar a dudas, el nuevo modelo pol&iacute;tico-econ&oacute;mico de los &uacute;ltimos  veinte a&ntilde;os ha cambiado el equilibrio que hab&iacute;a inducido el desarrollo  anterior de la seguridad social. El crecimiento de la poblaci&oacute;n, su envejecimiento  y migraci&oacute;n, junto a los cambios estructurales de la sociedad y la inequidad  en la distribuci&oacute;n de la riqueza, han hecho que las condiciones de riesgo  de los individuos y su n&uacute;cleo familiar sean cada vez mayores, mientras  el instrumento desarrollado para lograr un mayor bienestar y una mejor estabilidad  social, como parte de un proceso de progresiva maduraci&oacute;n pol&iacute;tica  que conduc&iacute;a hacia una seguridad social, se debilita paulatinamente, con  lo que cada d&iacute;a se consolida la paradoja de un mundo que produce diariamente  m&aacute;s riqueza, mientras aumenta el n&uacute;mero de pobres.     <br> </p>    <p>El  desarrollo econ&oacute;mico y la convicci&oacute;n pol&iacute;tica son los dos  requisitos fundamentales para el florecimiento de la seguridad social. Ambos,  en este momento, tienen profundos cuestionamientos en los pueblos pobres del mundo.  </p>    <p>Recibido: 3 de enero del 2003. Aprobado: 15 de febrero del 2003.    <br> <i>Guido  Miranda Guti&eacute;rrez.</i> Expresidente Ejecutivo de la Caja Costarricense  de Seguro Social. Costa Rica. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#autor">* Panel de desarrollo en:  Convenci&oacute;n Internacional de Salud P&uacute;blica. La Habana, Cuba. 1&deg;  al 4 de mayo, 2002.    <br> 1 Expresidente Ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro  Social. </a><a name="cargo"></a>    <br> </p>    <p></p>    <p>&nbsp;</p>      ]]></body>
</article>
