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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El enfoque sociopolítico para el análisis de las reformas sanitarias en América Latina]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia Departamento de Salud Pública ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The sociopolitical approach for the analysis of the health reforms in Latin America Taking into account the world health report 2000 of the World Health Organization, it is analyzed why its result is self deefeating and does not agree with what is considered by most of the health specialists studying it. The content of the world health report 2000 and other documents on health reform are analyzed by using the sociopolitical approach as a method and heuristic resource, or as a way to see the problem. The debate about the health systems is focused on the dilemma between equity and efficiency. The positions vary from those who consider that there is not such a dilemma, as long as the market resolves directly the distribution and the individual election is respected, to those who consider that it is necessary to prioritize the political option for equity to develop further strategies to attain an efficient management of resources. That&acute;s the way the author thinks. Going deep into the Colombian case (the author is Colombian, too), it is asserted that the design of the reform in his country and in other Latin American countries do not guarantee the right to health care, as it is promised. The components of the system reform in Colombia are the following: compulsory insurance with a unique fund administered by the State, to establish a minimum compulsory plan of benefits, to contract the managers of the individual insurance policies adjusted to risk and to develop mechanisms focused on the public expenses to incorporate the extremely poor into the market. To analyze the health reforms, the organized and superposed perspectives of the power networks allows to explore the articulation among the state polycies, such as health and social security and the economic, social and political relations in a particular society. The states are built within the conflict between the social forces. This conflict results from the relation between the different possible orders constructed, lived and imagined by the diverse forms of social organization. They are normative conflicts based on social and economic relations. In the case of modern medical care the systems of values are compared trying to establish what is considered as fair, that is, to what you have the right. The models designed by technocracy are there, but there are always many more that are constructed by the social actors from their own conception. The cultural policies, that is, the set of symbolic structures and social practices by which the power is exerted, are established in the middle of the normative conflicts. This way, permanent confrontations are produced between the forces of conservation and transformation personified in social actors, and it is, in a wide sense, the &laquo;sociopolitical process&raquo; of societies]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[REFORMA DEL SECTOR SALUD]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><img src="/img/revistas/rcsp/v29n3/f0106303.jpg" width="318" height="60"></p>    
<p>Universidad  Nacional de Colombia, Santaf&eacute; de Bogot&aacute;.    <br> Departamento de Salud  P&uacute;blica de la Facultad de Medicina</p><h2>El enfoque sociopol&iacute;tico  para el an&aacute;lisis de las reformas sanitarias en Am&eacute;rica Latina* </h2>    <p><a href="#cargo">Mario  Hern&aacute;ndez &Aacute;lvarez<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p><h4>    <br>  Resumen</h4>    <p>Tomando en cuenta el informe sobre la salud mundial 2000, de la  Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, se analiza el porqu&eacute; el resultado  presentado en el mismo es contraproducente, y no concuerda con lo que aprecian  la mayor&iacute;a de los sanitaristas que lo estudian. Se trata entonces de un  an&aacute;lisis de contenido del informe sobre la salud mundial 2000 y de otros  documentos sobre reforma sanitaria, utilizando el enfoque sociopol&iacute;tico  como m&eacute;todo y recurso heur&iacute;stico o una manera de ver el problema.  El debate sobre los sistemas de salud se ha concentrado en el dilema entre equidad  y eficiencia. Las posiciones van desde los que consideran que no existe tal dilema,  en la medida en que el mercado resuelve directamente la distribuci&oacute;n mientras  se respete la elecci&oacute;n individual, hasta los que piensan que es necesario  priorizar la opci&oacute;n pol&iacute;tica por la equidad para luego desarrollar  estrategias de manejo eficiente de los recursos. As&iacute; piensa el autor. Profundizando  en el caso colombiano, nacionalidad del autor, se afirma que el dise&ntilde;o  de la reforma en su pa&iacute;s y otros latinoamericanos no logra una garant&iacute;a  de derecho a la salud, tal como se promete. Son componentes de la reforma del  sistema en Colombia: aseguramiento obligatorio con un fondo &uacute;nico administrado  por el Estado, establecer un plan m&iacute;nimo obligatorio de beneficios, contratar  a los administradores del seguro de p&oacute;lizas individuales ajustadas a riesgo  y desarrollar mecanismos de focalizaci&oacute;n del gasto p&uacute;blico para  incorporar al mercado a los extremadamente pobres. Para el an&aacute;lisis de  las reformas sanitarias, la perspectiva de las redes de poder organizadas y superpuestas  permite explorar la articulaci&oacute;n entre las pol&iacute;ticas estatales,  como las de salud y seguridad social, y las relaciones econ&oacute;micas, sociales  y pol&iacute;ticas en una sociedad particular. Los estados se construyen en el  conflicto entre las fuerzas sociales. Tal conflicto resulta de la relaci&oacute;n  entre las diferentes &oacute;rdenes posibles, construidos, vividos e imaginados  por las distintas formas de organizaci&oacute;n social. Se trata entonces de conflictos  normativos, sustentados en relaciones sociales y econ&oacute;micas. En el caso  de la asistencia m&eacute;dica moderna los sistemas de valores se confrontan para  tratar de establecer lo que se considera justo. Esto es, a que se tiene derecho.  All&iacute; se ubican los modelos dise&ntilde;ados por la tecnocracia, pero siempre  existen muchos m&aacute;s, los que los actores sociales construyen desde su propia  concepci&oacute;n. En medio de los conflictos normativos se construyen las culturas  pol&iacute;ticas, es decir, el conjunto de estructuras simb&oacute;licas y pr&aacute;cticas  sociales mediante las cuales se ejerce el poder. As&iacute;, se producen confrontaciones  permanentes entre fuerzas de conservaci&oacute;n y de transformaci&oacute;n encarnadas  en actores sociales, lo que constituye, en un sentido amplio, el &laquo;proceso  sociopol&iacute;tico&raquo; de las sociedades. </p>    <p><i>DeCS: </i>REFORMA DEL  SECTOR SALUD; ECONOM&Iacute;A DE LA SALUD; AM&Eacute;RICA LATINA.    <br> </p><h4>Introducci&oacute;n</h4>    <p>Hace  un par de semanas, la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) ubic&oacute;  a Colombia en el lugar 22 entre los 191 pa&iacute;ses miembros, en su evaluaci&oacute;n  sobre el desempe&ntilde;o de los sistemas de salud en el mundo.<span class="superscript">1</span>  Incluso, Colombia aparece, de manera sorprendente, como el mejor pa&iacute;s latinoamericano  por encima de Chile, Costa Rica y Cuba.<span class="superscript">2</span> &iquest;Por  qu&eacute; un pa&iacute;s en guerra prolongada, con indicadores de salud que siempre  dejaron mucho que desear, de pronto aparece como el mejor de la regi&oacute;n?  Me atrever&iacute;a a sugerir una respuesta en 2 partes articuladas: primero,  porque Colombia es el pa&iacute;s que incorpor&oacute; de la manera m&aacute;s  sistem&aacute;tica los criterios centrales del modelo hegem&oacute;nico de las  reformas sanitarias, impulsado por el Banco Mundial; y segundo, porque varios  de los t&eacute;cnicos que dise&ntilde;aron o divulgaron el modelo son los autores  de la evaluaci&oacute;n desarrollada con el apoyo de la OMS. Nombres como Ceam  Jamison, Chistopher Murray, Phillip Musgrove y Nancy Birdsall aparecen en el grupo  t&eacute;cnico de la OMS y en los documentos del Banco Mundial de 1987<span class="superscript">3</span>  y 1994,<span class="superscript">4</span> en los cuales se plantearon los criterios  para las reformas sanitarias. La novedad en el grupo de la OMS es el doctor Julio  Frenk, quien junto con Juan Luis Londo&ntilde;o, exministro de salud de Colombia  y promotor de la reforma en ese pa&iacute;s, ha divulgado el modelo colombiano  como el m&aacute;s cercano al ideal del &laquo;pluralismo estructurado&raquo;,<span class="superscript">5</span>  del cual se toman las funciones b&aacute;sicas de los sistemas de salud para el  informe de la OMS. Aunque puede decirse que el pluralismo estructurado es m&aacute;s  bien una adaptaci&oacute;n de la propuesta de Enthoven denominada &laquo;competencia  regulada o administrada&raquo;,<span class="superscript">6</span> los 2 modelos  incluyen los criterios b&aacute;sicos adoptados por el Banco Mundial. El Sistema  de Seguridad Social en Salud de Colombia, creado por la Ley 100 de 1993, viene  a ser algo as&iacute; como una autoafirmaci&oacute;n del modelo hegem&oacute;nico.  Y la OMS, antes un poco marginada de los debates sobre econom&iacute;a de la salud,  con este informe se puso a tono con la corriente predominante, para dar comienzo  a una nueva etapa institucional.     <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como sabemos, el debate sobre los  sistemas de salud se ha concentrado en el viejo dilema entre equidad y eficiencia.  En principio, todas las sociedades han enfrentado este dilema y lo han resuelto  de diferente manera.<span class="superscript">7</span> Pero en el &uacute;ltimo  siglo, el aumento desproporcionado de los costos de la atenci&oacute;n en salud  ha exacerbado la tensi&oacute;n. En este debate, las posiciones van desde los  que consideran que no existe tal dilema, en la medida como el mercado resuelve  correctamente la distribuci&oacute;n mientras se respete la elecci&oacute;n individual,  hasta los que pensamos que es necesario priorizar la opci&oacute;n pol&iacute;tica  por la equidad, para luego desarrollar estrategia de manejo eficiente de los recursos.<span class="superscript">8</span>    <br>  </p>    <p>Dependiendo de c&oacute;mo se ha entendido cada uno de los t&eacute;rminos  del dilema, se han desarrollado modelos espec&iacute;ficos de organizaci&oacute;n  de los servicios. El modelo de la &laquo;competencia regulada o administrada&raquo;  y el de &laquo;pluralismo estructurado&raquo; pretenden resolver el dilema mediante  la priorizaci&oacute;n de la eficiencia sobre la equidad. Esto es, la convicci&oacute;n  de que se logra m&aacute;s equidad entre m&aacute;s eficiente sea el uso de los  recursos. Para esto, se supone que los mercados tienden a favorecer la eficiencia,  si se deja que la libre elecci&oacute;n, es decir, la demanda, presione a los  oferentes. Pero, al mismo tiempo, se reconoce que estos mercados son imperfectos  en el campo de la salud, por lo cual deben ser regulados por el Estado, mediante  una serie de estrategias minuciosas. Dicha regulaci&oacute;n en todo caso, ya  no implica simplemente &laquo;hacer cumplir los contratos&raquo;, como dir&iacute;a  North,<span class="superscript">9</span> sino crear incentivos para que los agentes  del mercado prefieran una mejor distribuci&oacute;n de los beneficios. Esto implica  que el modelo conf&iacute;a en que los agentes de mercado act&uacute;an racionalmente  hacia la maximizaci&oacute;n de los beneficios y que los incentivos bien dise&ntilde;ados  son suficientes para conducirlos por el buen camino de la redistribuci&oacute;n.  Pero tambi&eacute;n incluye mecanismos de obligatoriedad en algunos aspectos de  las relaciones entre agentes, que limitan la operaci&oacute;n libre de los mercados.<span class="superscript">10</span>  En s&iacute;ntesis, no se trata de un libre mercado, aunque sin duda se parte  del supuesto de que el mercado es naturalmente m&aacute;s eficiente que el Estado  para el manejo de los recursos y de la separaci&oacute;n entre bienes privados  y bienes p&uacute;blicos de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica. De all&iacute;  se deriva la priorizaci&oacute;n de la eficiencia para el logro de mayor equidad.    <br>  </p>    <p>Existen cr&iacute;ticas al modelo desde muchos aspectos, que no puedo profundizar  aqu&iacute;. El hecho es que &eacute;ste creci&oacute; junto con la globalizaci&oacute;n  tecnol&oacute;gica y financiera del capitalismo, la crisis del socialismo real  y del Estado del Bienestar, y la hegemon&iacute;a del neoliberalismo. Tambi&eacute;n  hay que reconocer que se ha hecho fuerte porque ofreci&oacute; soluciones a las  inequidades generadas por el mismo mercado, sin que se haya valorado suficientemente  su &eacute;xito.<span class="superscript">10</span>    <br> </p>    <p>En el proceso de  formulaci&oacute;n del Sistema de Seguridad Social en Salud en Colombia, el modelo  sufri&oacute; transformaciones importantes desde el punto de vista t&eacute;cnico.  El hecho de incorporar el aseguramiento obligatorio con un fondo &uacute;nico  administrado por el Estado (Fondo de Solidaridad y Garant&iacute;a), de establecer  un plan m&iacute;nimo obligatorio de beneficios (Plan Obligatorio de Salud - POS),  de contratar a los administradores del seguro con p&oacute;lizas individuales  ajustadas por riesgos (Unidad de Pago por Capitaci&oacute;n - UPC), una manera  diferente de entender el concepto de Unidad de Capitaci&oacute;n, usado en la  contrataci&oacute;n de los proveedores de servicios en otros pa&iacute;ses. Agradezco  a Mauricio Restrepo esta aclaraci&oacute;n conceptual), y de desarrollar mecanismos  de focalizaci&oacute;n del gasto p&uacute;blico para incorporar al mercado a los  extremadamente pobres (el r&eacute;gimen subsidiado con todos sus mecanismos de  operaci&oacute;n), son los aspectos m&aacute;s importantes. Puede decirse que  estos mecanismos est&aacute;n siendo incorporados en las reformas de todos los  pa&iacute;ses latinoamericanos, en mayor o menor grado. Ya he expresado en otra  oportunidad, que no comparto la idea de que por medio de este dise&ntilde;o sofisticado  se pueda lograr una garant&iacute;a del derecho a la salud en Colombia, tal como  el modelo promete.<span class="superscript">11</span> El aumento del gasto total  en salud con coberturas que no pasan del 60 % y con serios obst&aacute;culos para  mejorarlas; el deterioro de las acciones de control de enfermedades prioritarias;  el deterioro progresivo de la red hospitalaria p&uacute;blica; el encarecimiento  de la atenci&oacute;n de los pobres con un plan de beneficios inferior al m&iacute;nimo;  la persistencia de seguros privados que confrontan la obligatoriedad, todo apunta  hacia una nueva fragmentaci&oacute;n del sistema que legitima las inequidades  del mercado. Esto es, servicios para ricos, para trabajadores asalariados y para  pobres, con diferencias indeseables en t&eacute;rminos de oportunidad, eficacia  y calidad. Los seguros privados en Colombia se denominan &laquo;medicina prepagada&raquo;  y constituyen un sector importante, siempre subvalorado, que consume grandes recursos  para poca poblaci&oacute;n y quiebra la solidaridad del sistema.    <br> </p>    <p>Pero  no pretendo refutar los hallazgos, los indicadores y la informaci&oacute;n en  que se basa el informe de la OMS para decir que Colombia es el mejor, aunque tengo  serias dudas. Esto requiere un trabajo extenso y colectivo que apenas comienza.  Lo que me interesa mostrar es que los modelos no son neutros desde el punto de  vista &eacute;tico-pol&iacute;tico. Los modelos compiten en las sociedades concretas.  Unos logran ser hegem&oacute;nicos de acuerdo con el lugar que ocupan en las relaciones  de poder de las sociedades. En esas relaciones se construyen y sobre ellas se  apoyan. Por ahora, no importa que no estemos de acuerdo. S&oacute;lo quiero aprovechar  el corto espacio del que dispongo para tratar de responder la siguiente pregunta:  &iquest;por qu&eacute; Colombia avanz&oacute; m&aacute;s profundamente que otros  pa&iacute;ses latinoamericanos en la incorporaci&oacute;n del modelo hegem&oacute;nico  de las reformas? La respuesta todav&iacute;a constituye un conjunto de hip&oacute;tesis.  Pero he decidido proponerlas, porque me sirven de ejemplo de lo que constituye  el eje de esta ponencia. Esto es, la posibilidad de utilizar un recurso heur&iacute;stico  para el an&aacute;lisis comparativo de las reformas sanitarias en Am&eacute;rica  Latina al que he denominado, a falta de un nombre m&aacute;s preciso, &laquo;el  enfoque sociopol&iacute;tico&raquo;. Para lograr este prop&oacute;sito, presentar&eacute;  primero los ejes conceptuales del enfoque, para luego abordar las potencialidades  que ofrece, tanto en el terreno del trabajo hist&oacute;rico como en el plano  de la acci&oacute;n pol&iacute;tica. Finalmente, volver&eacute; a la pregunta  central. </p><h4>    <br> El enfoque sociopol&iacute;tico</h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Antes de tratar de  responder el porqu&eacute; Colombia adelant&oacute; un proceso r&aacute;pido de  incorporaci&oacute;n de este modelo, es necesario presentar los aspectos centrales  del enfoque sociopol&iacute;tico. No se trata de una nueva teor&iacute;a. Es s&oacute;lo  un recurso heur&iacute;stico o una manera de ver el problema. En el campo de la  Medicina Social hemos visto una serie de esfuerzos para superar el an&aacute;lisis  estrictamente econ&oacute;mico o administrativo de las pol&iacute;ticas de salud.  Gracias a estos esfuerzos, contamos con una serie de trabajos adelantados por  grupos acad&eacute;micos que han construido escuela.<span class="superscript">12</span>  Tal vez el aspecto m&aacute;s importante de estos trabajos est&aacute; en su intenci&oacute;n  de identificar las mediaciones entre los macroprocesos de transformaci&oacute;n  del capitalismo y del Estado en Am&eacute;rica Latina, con los cambios en las  pol&iacute;ticas de salud. Mi intenci&oacute;n no es otra que aportar en el mismo  sentido, convencido de que no se trata de un asunto reservado a la tecnocracia.    <br>  </p>    <p>El enfoque parte de entender las sociedades, en plural, como &laquo;m&uacute;ltiples  redes socioespaciales de poder que se superponen y se intersectan&raquo;.<span class="superscript">13</span>  Estas redes constituyen &laquo;organizaciones&raquo;, esto es &laquo;medios institucionales  de alcanzar objetivos humanos&raquo;. <i>Michael Mann</i> propone entender las  relaciones entre las redes a trav&eacute;s de 4 &laquo;fuentes de poder social&raquo;  que se entrelazan: </p>    <p>Ideol&oacute;gica, econ&oacute;mica, militar y pol&iacute;tica.  Cada una de estas fuentes de poder produce formas espec&iacute;ficas de organizaci&oacute;n  de las relaciones sociales, con particularidades que se definen seg&uacute;n las  caracter&iacute;sticas del tipo de poder que predomina en cada fuente. Mediante  una combinaci&oacute;n de 2 ejes, Mann tipifica el poder como extensivo, y autoritario  o difuso. As&iacute;, en el aparato militar, por ejemplo, el poder es intensivo  y autoritario como el que m&aacute;s, mientras en el &aacute;mbito econ&oacute;mico  el poder del mercado es extensivo y difuso.    <br> </p>    <p>Desde esta perspectiva,  los cambios en las sociedades se producen por el predominio de una de las fuentes  del poder social sobre las otras, resultante de la interacci&oacute;n en el tiempo,  lo que define cierta especificidad en la organizaci&oacute;n del conjunto de las  redes de poder constitutivas de la sociedad particular. Pero tal predominio no  es m&aacute;s que una resultante. No constituye una ley ni es definitivo. Los  cambios sociales provienen, con frecuencia, de los intersticios entre las organizaciones,  all&iacute; donde los sujetos escapan a las fuentes de poder predominantes. En  cierto sentido, la perspectiva de Mann se toca con la de Foucault, para quien  los sujetos ejercen poder en cada una de las relaciones que establecen con los  otros y siempre ofrecen resistencias a las intenciones de conducci&oacute;n externas,  sean o no visibles e institucionales.<span class="superscript">14</span>    <br> </p>    <p>Para  el an&aacute;lisis de las reformas sanitarias, la perspectiva de las redes de  poder organizadas y superpuestas permite explorar la articulaci&oacute;n entre  las pol&iacute;ticas estatales, como las de salud y de seguridad social, y las  relaciones econ&oacute;micas, sociales y pol&iacute;ticas en una sociedad particular.  Las pol&iacute;ticas son, en todo caso, decisiones y acciones de Estado que se  expresan en formas jur&iacute;dicas, como leyes y decretos. Como tales, se inscriben  en esa forma de organizaci&oacute;n del poder, el Estado, que posee 3 caracter&iacute;sticas  fundamentales: es necesariamente territorial, es centralizado respecto de ese  territorio y es autoritario. Esto muy a pesar de la globalizaci&oacute;n y del  deseo neoliberal. Los mercados globales y complejos requieren estas formas de  poder para aumentar su expansi&oacute;n. Este es el argumento central de la teor&iacute;a  institucionalista del desarrollo planteada por Douglas North. Respecto del poder  estatal, todas las redes sociales tratan de oponerse, de facilitar o de afectar  su acci&oacute;n para obtener condiciones favorables a sus objetivos. Pero las  particularidades de cada Estado nacional se construyen en medio de las relaciones  conflictivas entre diferentes formas de organizaci&oacute;n de las redes sociales  de poder, incluidas aquellas que adquieren una dimensi&oacute;n inter o transnacional.    <br>  </p>    <p>Los estados se construyen en el conflicto entre las fuerzas sociales. Tal  conflicto resulta de la relaci&oacute;n entre diferentes &oacute;rdenes posibles,  construidos, vividos e imaginados por las distintas formas de organizaci&oacute;n  social.<span class="superscript">15</span> Se trata entonces de conflictos normativos,  sustentados en relaciones sociales y econ&oacute;micas.<span class="superscript">16</span>  En el caso de la asistencia m&eacute;dica moderna, los sistemas de valores se  confrontan para tratar de establecer lo que se considera justo. Esto es, a qu&eacute;  se tiene derecho. All&iacute; se ubican los modelos dise&ntilde;ados por la tecnocracia,  pero siempre existen mucho m&aacute;s, los que los actores sociales construyen  desde su propia concepci&oacute;n. En medio de los conflictos normativos se construyen  las culturas pol&iacute;ticas, es decir, el conjunto de estructuras simb&oacute;licas  y pr&aacute;cticas sociales mediante las cuales se ejerce el poder. As&iacute;,  se producen confrontaciones permanentes entre fuerzas de conservaci&oacute;n y  de transformaci&oacute;n encarnadas en actores sociales, los que constituye, en  un sentido amplio, el &laquo;proceso sociopol&iacute;tico&raquo; de las sociedades.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>En la estructura de los estados modernos conviene diferenciar, desde el  punto de vista pol&iacute;tico, el poder ejecutivo del poder legislativo. El primero  est&aacute; fuertemente ligado a un proyecto de gobierno, al cual no siempre la  burocracia es favorable. El segundo se mueve en la l&oacute;gica del sistema pol&iacute;tico.  Esto es, el conjunto de fuerzas que pretenden afectar deliberadamente el sentido  de las acciones de otros actores sociales o de la sociedad donde se encuentran.  En los &oacute;rganos legislativos se expresa con facilidad buena parte de los  principales actores organizados del sistema pol&iacute;tico, ll&aacute;mense partidos,  movimientos sociales o asociaciones de clase, como sindicato y gremios. Constituyen  lo que Peter Smith denomina &laquo;instituciones intermedias&raquo; del sistema  pol&iacute;tico.<span class="superscript">17</span> El poder ejecutivo se comporta  como un actor m&aacute;s, con sus propios intereses de clase, de grupo o de partido,  y sus condiciones de mayor incidencia en las decisiones finales. El ejecutivo  presenta y desarrolla pol&iacute;ticas p&uacute;blicas o de gobierno, mientras  que en el interior del legislativo se construyen pol&iacute;ticas de Estado. Estas  diferencias tambi&eacute;n son &uacute;tiles para el an&aacute;lisis de las reformas  sanitarias.    <br> </p>    <p>La salud puede entenderse como un &laquo;campo social&raquo;  en el sentido planteado por Bourdieu. Esto es un &laquo;estado de la relaci&oacute;n  de fuerzas entre los agentes o las instituciones que intervienen en la lucha o...  la distribuci&oacute;n del capital espec&iacute;fico que ha sido acumulado durante  luchas anterio-res y que orientan las estrategias ulteriores&raquo;.<span class="superscript">18</span>  Dos elementos claves estructuran un campo social: &laquo;la existencia de un capital  simb&oacute;lico (y material) com&uacute;n y la lucha por la apropiaci&oacute;n  de ese capital&raquo;. Los actores sociopol&iacute;ticos del campo de la salud  son todos aquellos que compiten por este capital simb&oacute;lico y material al  que denominan salud, y que est&aacute;n dotados de intereses y capacidades espec&iacute;ficas  que les permite &laquo;defender modelos de organizaci&oacute;n sectorial que supone  una determinada distribuci&oacute;n de los recursos materiales y simb&oacute;licos  disponibles en &eacute;l&raquo;.<span class="superscript">18</span> Pero no se  trata solamente de los profesionales de la salud y los administradores financieros.  Lo que est&aacute; en juego es tan importante para las sociedades que habitualmente  en el campo de la salud se involucran todos los actores sociopol&iacute;ticos  que la constituyen.    <br> </p>    <p>Es claro que estos actores sociopol&iacute;ticos  se inscriben en relaciones de orden econ&oacute;mico de diferentes tipos. En ocasiones,  sus conflictos tienen que ver claramente con el plano de las relaciones econ&oacute;micas,  como en el caso del conflicto obrero-patronal, pero no siempre son estas relaciones  las que los sustentan . Para entender el conflicto entre obreros y campesinos,  o entre sectores medios y obreros, o en el interior de los profesionales de la  salud, es necesario superar el plano de lo econ&oacute;mico. A&uacute;n as&iacute;,  los predominios pol&iacute;ticos tambi&eacute;n expresan predominios en el orden  econ&oacute;mico. Aunque pueda hablarse de la existencia de las clases sociales,  como clases &laquo;en s&iacute;&raquo;, es poco frecuente que los grupos sociales  logren tanta cohesi&oacute;n interna como para alcanzar la solidez ideol&oacute;gica  que implica el concepto de &laquo;conciencia de clase&raquo;. Por esta raz&oacute;n,  he preferido hablar de &laquo;actores sociopol&iacute;ticos&raquo;.</p><h4>Enfoque  sociopol&iacute;tico y reformas sanitarias en Am&eacute;rica Latina</h4>    <p>Hemos  reconocido que las formas se inscriben en procesos de transformaci&oacute;n de  car&aacute;cter global que involucran todos los &oacute;rdenes de las sociedades  contempor&aacute;neas. Tal vez hemos insistido demasiado en la identificaci&oacute;n  de similitudes en las reformas sanitarias en nuestros pa&iacute;ses, para mostrar  su articulaci&oacute;n a la din&aacute;mica global y a la hegemon&iacute;a del  modelo neoliberal, lo cual comparto. Pero hemos hecho &eacute;nfasis en las diferencias.  O quiz&aacute;s las hemos identificado pero tenemos pocos acuerdos sobre aquello  que las explica. Una cosa es el ser y otra el deber ser. No se trata de evaluar  qu&eacute; tanto han cumplido con su objetivo los sistemas de salud en nuestros  pa&iacute;ses, sino de explicar por qu&eacute; son como son. M&aacute;s que los  resultados, es necesario analizar los procesos. Este es el primer plano de implicaciones  que quiero se&ntilde;alar para el uso del enfoque sociopol&iacute;tico en el an&aacute;lisis  de las reformas sanitarias: el de la identificaci&oacute;n de procesos de largo  plazo para la formulaci&oacute;n de explicaciones plausibles sobre las diferencias.    <br>  </p>    <p>En tal sentido, es claro que las instituciones que se ven afectadas por  las propuestas de reforma sanitaria fueron construidas, casi todas, durante el  largo per&iacute;odo de consolidaci&oacute;n de los estados nacionales para la  incorporaci&oacute;n al capitalismo industrial. En este proceso, todos nuestros  pa&iacute;ses organizaron alg&uacute;n tipo de sistema de salud. Casi todos se  caracterizaron por la fragmentaci&oacute;n de formas de prestaci&oacute;n de servicios  para ricos, para trabajadores asalariados y para pobres, que combinaban diferentes  formas de financiaci&oacute;n y de relaci&oacute;n Estado-mercado. Pero es claro  que la fragmentaci&oacute;n fue distinta en M&eacute;xico, en Brasil, en Colombia,  en Chile o en Argentina. Si se exploran los procesos de configuraci&oacute;n de  los distintos sectores que conformaban esos sistemas, en t&eacute;rminos del proceso  sociopol&iacute;tico, es posible encontrar algunas pistas. Esto implica explorar  la participaci&oacute;n, las luchas concretas, las confrontaciones y alianzas,  los logros y desaciertos de los actores sociopol&iacute;ticos. Todo esto, en los  escenarios pertinentes donde se estructuran las pol&iacute;ticas estatales que  organizan los servicios de salud.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Abram De Swaan</i>, por ejemplo,  habla de una &laquo;configuraci&oacute;n a 4 bandas&raquo;, cuando trata de entender  las diferencias entre los sistemas de seguridad social de los pa&iacute;ses europeos  durante la conformaci&oacute;n de los Estados del Bienestar. Para este autor,  las 4 bandas son los peque&ntilde;os propietarios independientes (o sectores medios),  los grandes empresarios, los trabajadores y el gobierno.<span class="superscript">19  </span>Para nuestros pa&iacute;ses, podr&iacute;amos preguntarnos, adem&aacute;s  de lo que ya nos resulta obvio, es decir, el papel de la tecnocracia de los organismos  internacionales, por ejemplo, de qu&eacute; manera participaron los sindicatos  en los distintos sectores productivos, las asociaciones de propietarios, los campesinos,  los trabajadores del Estado, los profesionales de la salud, los militares, los  partidos pol&iacute;ticos, la iglesia, la burocracia especializada, las organizaciones  no gubernamentales, las empresas transnacionales. A partir de all&iacute;, podr&iacute;amos  construir mapas de relaciones y entender las configuraciones que sustentan la  fragmentaci&oacute;n de los sistemas. </p>    <p>Con esta especie de mapas sociopol&iacute;ticos  de la salud, es posible encarar los procesos de formulaci&oacute;n de las reformas  sanitarias en las &uacute;ltimas 2 d&eacute;cadas. Si se exploran las distintas  expresiones y formas de participaci&oacute;n de los viejos y los nuevos actores  sociopol&iacute;ticos en el contexto de la globalizaci&oacute;n, se podr&aacute;n  entender las tensiones concretas entre conservaci&oacute;n y transformaci&oacute;n,  entre dominaci&oacute;n y resistencia, entre deconstrucci&oacute;n y construcci&oacute;n.  Desde all&iacute; es probable tengamos respuestas a preguntas como: &iquest;por  qu&eacute; fue necesario un golpe militar y una dictadura de tal intensidad y  duraci&oacute;n en Chile, para convertir el &uacute;nico servicio nacional de  salud del continente en un modelo dual de ricos y pobres, y por qu&eacute; s&oacute;lo  despu&eacute;s de la dictadura comenzaron las reformas al modelo neoliberal? &iquest;Por  qu&eacute; en Argentina las obras sociales entraron en un proceso de privatizaci&oacute;n,  pero siguen controladas por los antiguos sindicatos y por los m&eacute;dicos?  &iquest;Por qu&eacute; en M&eacute;xico el gobierno tuvo que optar por la creaci&oacute;n  de mercados internos dentro del Instituto Mexicano del Seguro Social y no por  una privatizaci&oacute;n directa, despu&eacute;s de incorporarse al tratado de  libre comercio con Norteam&eacute;rica? &iquest;Por qu&eacute; en Brasil se realizaron  conferencias sanitarias con amplia participaci&oacute;n popular, de las cuales  surgi&oacute; la propuesta de un Sistema &Uacute;nico de Salud, cuando en el resto  del continente desaparec&iacute;a esta expresi&oacute;n por considerarla propia  del viejo modelo? &iquest;Por qu&eacute; Venezuela hizo una nueva Constituci&oacute;n  pol&iacute;tica de corte socialdem&oacute;crata en medio de un contexto de supuesta  inevitabilidad del neoliberalismo? Y, otra vez, &iquest;por qu&eacute; Colombia  adopt&oacute; y profundiz&oacute; tempranamente el modelo que ahora se divulga  como el ideal para todos los pa&iacute;ses?    <br> </p>    <p>Como anunci&eacute;, s&oacute;lo  tratar&eacute; de responder la &uacute;ltima pregunta, por falta de suficientes  elementos para las dem&aacute;s. Pero antes, es necesario enunciar las implicaciones  de este tipo de an&aacute;lisis en el terreno pol&iacute;tico. Es decir, el de  las posibilidades de lograr sistemas de salud m&aacute;s equitativos. El punto  central es que los mapas sociopol&iacute;ticos, o sea, la identificaci&oacute;n  de las hegemon&iacute;as espec&iacute;ficas y las resistencias locales de cada  pa&iacute;s, proporcionan una especie de principio de realidad para el debate  pol&iacute;tico, desde el cual habr&iacute;a que responderse otras preguntas:  &iquest;cu&aacute;l es el sentido de la transformaci&oacute;n que ven los diferentes  actores sociopol&iacute;ticos hacia el futuro? &iquest;C&oacute;mo valoran la  reforma y qu&eacute; proponen al respecto? &iquest;Qu&eacute; tipo de alianzas  son posibles o viables y sobre qu&eacute; bases o contenidos? De esta forma, no  estar&iacute;amos s&oacute;lo concentrados en la elaboraci&oacute;n de un modelo  t&eacute;cnico que resuelva el dilema entre equidad y eficiencia, sino tratar&iacute;amos  de incorporar el an&aacute;lisis pol&iacute;tico a la construcci&oacute;n de soluciones  viables para nuestros pa&iacute;ses, que se encuentran tan cerca y tan lejos en  este mundo globalizado.</p><h4>    <br> &iquest;Por qu&eacute; Colombia ha desarrollado  con mayor profundidad este modelo que otros pa&iacute;ses latinoamericanos?</h4>    <p>Colombia  fue tambi&eacute;n, en los a&ntilde;os setenta, uno de los primeros pa&iacute;ses  latinoamericanos en incorporar la Teor&iacute;a General de Sistemas para articular  los sectores de la salud que ven&iacute;an forj&aacute;ndose todo el siglo XX.<span class="superscript">20</span>  La teor&iacute;a propon&iacute;a la famosa &laquo;articulaci&oacute;n funcional&raquo;  de instituciones que operaban con l&oacute;gicas totalmente diferentes. Pero no  lo logr&oacute;. La creaci&oacute;n del Sistema Nacional de Salud en 1975, permiti&oacute;  que tales sectores continuaran su desarrollo aut&oacute;nomo e institucionaliz&oacute;  a&uacute;n m&aacute;s la fragmentaci&oacute;n tradicional.     <br> </p>    <p>Al explorar  el proceso sociopol&iacute;tico en el largo plazo puede decirse que cada uno de  los subsectores, es decir, el oficial o de la asistencia p&uacute;blica, el de  la seguridad social y el privado, se desarroll&oacute; en la tensi&oacute;n pol&iacute;tica  entre el predominio tradicional del bipartidismo en el sistema pol&iacute;tico  y los retos planteados por los nuevos actores sociopol&iacute;ticos de la industrializaci&oacute;n  a medias.<span class="superscript">21</span> En el largo plazo, todos los actores  fueron incorporados o excluidos por la fuerza del bipartidismo, que logr&oacute;  sostenerse a toda costa, con el apoyo de unas fuerzas militares predominantemente  fieles. La excepci&oacute;n fue el general Gustavo Rojas Pinillas, quien trat&oacute;  de competir con el bipartidismo por varios medios, pero fue derrotado por este  mediante estrategias que todav&iacute;a hoy se discuten.    <br> </p>    <p>Los campesinos  fueron divididos entre el sector cafetero, eje de la econom&iacute;a, y el resto.  En ese resto medraron la guerrilla y el cultivo de narc&oacute;ticos. Para los  cafeteros hubo servicios controlados por la Federaci&oacute;n Nacional de Cafeteros,  dominada por el bipartidismo y con la estructura de un para-Estado. Para los dem&aacute;s,  una alianza entre asistencia p&uacute;blica y beneficencia privada, ambas controladas  por la &eacute;lite bipartidista y clientelista, apoyada en el tradicional predominio  de la Iglesia cat&oacute;lica. Para los trabajadores hubo servicios diferenciados  entre el sector privado (Instituto Colombiano de Seguros Sociales - ICSS), y el  sector p&uacute;blico (Caja Nacional de Previsi&oacute;n y casi 1 000 cajas m&aacute;s),  porque los mismos trabajadores entraron en una divisi&oacute;n progresiva entre  obreros y empleados o &laquo;sectores medios&raquo;. Los primeros con algunos  acercamientos a los partidos de izquierda y los segundos m&aacute;s articulados  al bipartidismo, a trav&eacute;s del clientelismo. Los partidos pol&iacute;ticos  de izquierda siempre fueron minoritarios y estuvieron sometidos al dilema entre  la b&uacute;squeda de alianzas con algunas facciones del Partido Liberal o la  franca oposici&oacute;n. Cuando hicieron lo segundo, fueron perseguidos o expulsados  hacia la confrontaci&oacute;n armada. Los m&eacute;dicos se instalaron en todos  los subsectores del sistema, permanecieron divididos como organizaci&oacute;n  gremial y nunca propusieron la integraci&oacute;n, a excepci&oacute;n de los salubristas  planificadores, quienes nunca fueron aceptados como m&eacute;dicos. La divisi&oacute;n  hist&oacute;rica en el gremio m&eacute;dico colombiano es: Federaci&oacute;n M&eacute;dica  Colombiana, en defensa de la pr&aacute;ctica privada de la profesi&oacute;n; la  Asociaci&oacute;n M&eacute;dica Sindical, en defensa de su status de &laquo;empleados  p&uacute;blicos especiales&raquo; en la asistencia p&uacute;blica y la seguridad  social y la Academia Nacional de Medicina concentrada en el prestigio de la profesi&oacute;n.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>En este panorama de interacciones se fue construyendo una cultura predominante  que en nada se parece a la ciudadan&iacute;a, en t&eacute;rminos de la vivencia  y la defensa de derechos civiles, pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos, sociales  y culturales. Me atrevo a afirmar que tal vivencia fue exclusiva de algunos de  los trabajadores sindicalizados que no pasaron del 5 % de la aprobaci&oacute;n,  as&iacute; que tampoco podr&iacute;amos hablar de ciudadan&iacute;a incompleta.  La cultura pol&iacute;tica predominante en Colombia en ese momento, podr&iacute;a  describirse como un individualismo basado en grupos familiares, con una aceptaci&oacute;n  del derecho a la propiedad en todos los terrenos. Esto es, quien tiene, paga,  y quien no tiene, pide o roba. Para lo primero, estaban los subsectores privado  y de seguridad social. Para lo segundo estaba la caridad, bien fuera p&uacute;blica  a trav&eacute;s de la asistencia p&uacute;blica, o privada a trav&eacute;s de  la Iglesia o de las &laquo;fundaciones&raquo;. As&iacute;, liberalismo y cristianismo  en Colombia se complementaron. Entre tanto, la astucia en las relaciones econ&oacute;micas  y pol&iacute;ticas ser&iacute;an suficientes para ascender en el sistema pol&iacute;tico  o en los negocios. No en vano se produjo una simbiosis entre narcotraficantes,  &eacute;lites propietarias y clase pol&iacute;tica bipartidista que atraves&oacute;  todas las clases sociales y se convirti&oacute; en problema inmanejable. Una imagen  parecida de la cultura colombiana ha sido presentada en otros estudios recientes,  pero pretendo demostrar que no se trata de un problema de opci&oacute;n voluntaria  y perversa de los colombianos, como se colige de una perspectiva moralista, sino  de cierto tipo de relaciones de poder de largo plazo.<span class="superscript">22,23  </span></p>    <p>Pero tambi&eacute;n se ha reconocido que tal simbiosis redujo el  impacto econ&oacute;mico de la crisis de la deuda que otros pa&iacute;ses vivieron  en los ochenta.<span class="superscript">24</span> Esto tambi&eacute;n ayud&oacute;  a disminuir la percepci&oacute;n de las pol&iacute;ticas de ajuste.    <br> </p>    <p>A  finales de los ochenta y comienzos de los noventa se intu&iacute;a una crisis  del bipartidismo tradicional, sobre la base de un aumento en los movimientos sociales  de car&aacute;cter popular, &eacute;tnico o religioso, m&aacute;s urbanos que  rurales. Las guerrillas parec&iacute;an entrar a la institucionalidad a trav&eacute;s  de un nuevo pacto que impuls&oacute; una Constituci&oacute;n pol&iacute;tica que  por primera vez reconoc&iacute;a derechos ciudadanos en 1991. Dentro de los partidos  se ve&iacute;a una divisi&oacute;n interna entre neoliberales y &laquo;populistas&raquo;  que todav&iacute;a hoy se utiliza. Pero r&aacute;pidamente la facci&oacute;n neoliberal  de los 2 partidos tradicionales tom&oacute; el rumbo e inici&oacute; el primer  ciclo de reformas durante el gobierno de C&eacute;sar Gaviria, hoy Director de  la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos. La mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n  colombiana vio llegar la nueva Constituci&oacute;n sin mucha comprensi&oacute;n  de los derechos, mientras cada uno de los actores sociopol&iacute;ticos intent&oacute;  posicionarse frente a las propuestas aceleradas del gobierno en medio de la apertura  econ&oacute;mica, en los terrenos de la seguridad social. La oposici&oacute;n  de los trabajadores sindicalizados hizo que se incorporara el tema de la salud  en el debate sobre la reforma pensional. Pero con esto creci&oacute; la capacidad  de ampliaci&oacute;n de la reforma y la velocidad con que se lleg&oacute; a la  incorporaci&oacute;n del modelo. Lo &uacute;nico que lograron fue mantener las  viejas instituciones como administradores p&uacute;blicos del aseguramiento para  competir con los privados. En el sistema colombiano, los administradores financieros  recibieron el nombre de Empresas Promotoras de Salud (EPS). Las viejas instituciones  p&uacute;blicas de seguridad social se vieron abocadas a competir con las EPS  privadas y ya est&aacute;n en la m&aacute;s profunda crisis. Los m&eacute;dicos  sostuvieron su divisi&oacute;n tradicional a la espera de nuevas posibilidades  de ampliar sus mercados de trabajo. Los nuevos movimientos sociales se concentraron  en reivindicar sus propias demandas, mientras las guerrillas reincorporadas fracasaban  y somet&iacute;an a una nueva frustraci&oacute;n a una buena cantidad de inconformes.  La Alianza Democr&aacute;tica -M19- obtuvo cerca de 700 mil votos para participar  en la Asamblea Nacional Constituyente, y en el Congreso de 1992 obtuvieron 9 curules  en el Senado y 13 en la C&aacute;mara de Representantes. Para las elecciones de  1994 no lograron un solo curul y la Alianza Democr&aacute;tica -M19 se disolvi&oacute;.<span class="superscript">25,26</span>    <br>  </p>    <p>As&iacute; las cosas, el bipartidismo continu&oacute; dominando el sistema  pol&iacute;tico. Sin retos importantes y con una cultura pol&iacute;tica que en  todo caso no opon&iacute;a la vivencia de los derechos ciudadanos, sino la alianza  entre propiedad y caridad, no es extra&ntilde;o que los tecn&oacute;cratas pudieran  desarrollar mejor el modelo en Colombia que en pa&iacute;ses con mayor confrontaci&oacute;n  sociopol&iacute;tica.    <br> </p>    <p>Esta situaci&oacute;n se ha prolongado, muy a  pesar de la expresi&oacute;n de rechazo a la clase pol&iacute;tica. Puede decirse  que los sectores medios urbanos rechazan la pol&iacute;tica por su tradicional  clientelismo y corrupci&oacute;n. Pero tal rechazo tiende a profundizar las opciones  individualistas y no a formar nuevos movimientos pol&iacute;ticos de transformaci&oacute;n,  muy a pesar de los recientes grupos declarados como &laquo;independientes&raquo;.  Tanto es as&iacute;, que en la m&aacute;xima crisis de la simbiosis entre narcotr&aacute;fico  y clase pol&iacute;tica durante el gobierno de Ernesto Samper, no hubo retos pol&iacute;ticos  suficientes como para producir cambios profundos en el sistema pol&iacute;tico.  Por el contrario, el castigo a la supuesta clase pol&iacute;tica corrupta y con  v&iacute;nculos il&iacute;citos dio como resultado una consolidaci&oacute;n del  bipartidismo y una aceptaci&oacute;n t&aacute;cita de la profundizaci&oacute;n  de las reformas neoliberales con el gobierno Pastrana. En la m&aacute;s reciente  coyuntura, tampoco los independientes han podido articular nuevas opciones pol&iacute;ticas,  m&aacute;s all&aacute; del rechazo a la corrupci&oacute;n y a la vieja clase pol&iacute;tica.    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A pesar de la inconformidad por parte de varios sectores de la poblaci&oacute;n  con el proceso de aplicaci&oacute;n de la reforma, tambi&eacute;n es claro que  la expresi&oacute;n reciente de los actores sociopol&iacute;ticos sobre el nuevo  sistema, mostr&oacute; una aceptaci&oacute;n mayoritaria del modelo y la concentraci&oacute;n  en demandas espec&iacute;ficas que tienden a obtener una mejor ubicaci&oacute;n  en el sistema, pero no transformaciones estructurales.<span class="superscript">27</span>  Las pocas excepciones a la regla se encuentran en las organizaciones sindicales  y en algunos grupos acad&eacute;micos.    <br> </p>    <p>Por todo lo anterior, me atrevo  a afirmar que el proceso sociopol&iacute;tico de la salud en Colombia ofreci&oacute;  y sigue ofreciendo un ambiente favorable para el modelo hegem&oacute;nico de las  reformas sanitarias. Con el aval del estudio de la OMS, todo parece apuntar hacia  una profundizaci&oacute;n del modelo en nuestro pa&iacute;s. Hoy nos encontramos  en un nuevo proceso de paz, pero el tema de salud no ocupa un lugar importante  en la agenda y las mayor&iacute;as urbanas no parecen sentirse involucradas en  el proceso.    <br> As&iacute; que, el an&aacute;lisis del proceso sociopol&iacute;tico  en Colombia favorece a los optimistas y defensores del modelo hegem&oacute;nico.    <br>  </p>    <p>Es posible que la comparaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses nos permita  encontrar nuevas posibilidades. Por ahora, creo que la construcci&oacute;n de  alternativas m&aacute;s integrales, democr&aacute;ticas y equitativas est&aacute;  en manos de los actores sociopol&iacute;ticos concretos.    <br> </p>    <p>Para el caso  colombiano, el m&aacute;s exitoso de Am&eacute;rica Latina, el balance es, por  lo menos, precario para quienes pensamos que podr&iacute;a ser de otra manera.  Ojal&aacute; no sea as&iacute; para los dem&aacute;s.     <br> </p><h4>Summary</h4>    <p>  The sociopolitical approach for the analysis of the health reforms in Latin America  Taking into account the world health report 2000 of the World Health Organization,  it is analyzed why its result is self deefeating and does not agree with what  is considered by most of the health specialists studying it. The content of the  world health report 2000 and other documents on health reform are analyzed by  using the sociopolitical approach as a method and heuristic resource, or as a  way to see the problem. The debate about the health systems is focused on the  dilemma between equity and efficiency. The positions vary from those who consider  that there is not such a dilemma, as long as the market resolves directly the  distribution and the individual election is respected, to those who consider that  it is necessary to prioritize the political option for equity to develop further  strategies to attain an efficient management of resources. That&acute;s the way  the author thinks. Going deep into the Colombian case (the author is Colombian,  too), it is asserted that the design of the reform in his country and in other  Latin American countries do not guarantee the right to health care, as it is promised.  The components of the system reform in Colombia are the following: compulsory  insurance with a unique fund administered by the State, to establish a minimum  compulsory plan of benefits, to contract the managers of the individual insurance  policies adjusted to risk and to develop mechanisms focused on the public expenses  to incorporate the extremely poor into the market. To analyze the health reforms,  the organized and superposed perspectives of the power networks allows to explore  the articulation among the state polycies, such as health and social security  and the economic, social and political relations in a particular society. The  states are built within the conflict between the social forces. This conflict  results from the relation between the different possible orders constructed, lived  and imagined by the diverse forms of social organization. They are normative conflicts  based on social and economic relations. In the case of modern medical care the  systems of values are compared trying to establish what is considered as fair,  that is, to what you have the right. The models designed by technocracy are there,  but there are always many more that are constructed by the social actors from  their own conception. The cultural policies, that is, the set of symbolic structures  and social practices by which the power is exerted, are established in the middle  of the normative conflicts. This way, permanent confrontations are produced between  the forces of conservation and transformation personified in social actors, and  it is, in a wide sense, the &laquo;sociopolitical process&raquo; of societies.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Subject  headings: </i>HEALT SECTOR REFORM; HEALTH ECONOMICS; LATIN AMERICA.    <br> </p><h4>Referencias  bibliogr&aacute;ficas</h4><ol>     <!-- ref --><li> Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. Informe  sobre la salud mundial, 2002. Mejorar el desempe&ntilde;o de los sistemas de salud.  Panorama general. Ginebra: Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud; 2002.    <br>  </li>    <!-- ref --><li> _______. Comunicado de prensa: la OMS eval&uacute;a los sistemas de  salud del mundo. Ginebra: Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, mi&eacute;rcoles  21 de junio, 2000.    <br> </li>    <!-- ref --><li> World Bank. Financing Health Services in Developing  Countries. An Agenda for Reform. A World Bank Policy Study. Washington, D.C.:  World Bank; 1987.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Banco Mundial. Informe sobre desarrollo mundial,  1993. Invertir en salud. Indicadores del desarrollo mundial. Washington, D.C.:  Banco Mundial; 1993.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Mora F, Lodo&ntilde;o JL. Pluralismo estructurado:  hacia un modelo innovador para la reforma de los sistemas de salud en Am&eacute;rica  Latina. Bogot&aacute;: Salud y Gerencia; 1997.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Restrepo Trujillo  M. La reforma a la seguridad social en salud de Colombia y la teor&iacute;a de  la competencia regulada. Santiago de Chile: Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para  Am&eacute;rica Latina y el Caribe; 1997.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Gracia D. La tradici&oacute;n  pol&iacute;tica y el criterio de justicia: el bien de terceros. En: Fundamentos  de Bio&eacute;tica. Madrid: Eudema;1989:199-311.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Engelhart T. El  contexto de la asistencia sanitaria: las personas, las posesiones y los Estados.  En: Fundamentos de Bio&eacute;tica. Barcelona: Piados; 1995:151-204.    <br> </li>    <!-- ref --><li>North  D. Instituciones, cambio institucional y desempe&ntilde;o econ&oacute;mico. M&eacute;xico:  Fondo de Cultura Econ&oacute;mica; 1993: 163.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Restrepo M. La reforma  a la seguridad social en salud de Colombia y la teor&iacute;a de la competencia  regulada. Santiago de Chile: Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica  Latina y el Caribe, 1997.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Hern&aacute;ndez M. El derecho a la salud  en Colombia: obst&aacute;culos estructurales para su realizaci&oacute;n. En: De  Currea Lugo V, Hern&aacute;ndez M, Paredes N: La Salud est&aacute; grave. Santaf&eacute;  de Bogot&aacute;: Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo;  2000:133-64.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Hern&aacute;ndez M. La fractura originaria en la organizaci&oacute;n  de los servicios de salud en Colombia. 1910-1946. (Disertaci&oacute;n). Universidad  Nacional de Colombia; 2000.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Mann M. Las fuentes del poder social.  I. Madrid: Alianza; 1991:14.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Foucault M. El sujeto y el poder. Precedido  por el tiempo y espacio en el discurso de Foucault, de Edgar Garavito. Bogot&aacute;:  Carpe Diem; 1991:57-69.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Lechner N. La conflictiva y nunca acabada  construcci&oacute;n del orden deseado. Madrid: Siglo XXI de Espa&ntilde;a; 1986.    <br>  </li>    <!-- ref --><li>Berger P (ed). Los l&iacute;mites de la cohesi&oacute;n social. Conflictos  y mediaci&oacute;n en las sociedades pluralistas. Informe de la Fundaci&oacute;n  Bertelsmann al Club de Roma: Barcelona: Galaxia Gutenberg, C&iacute;rculo de Lectores;  1999:515-45.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Smith P. Argentina and the Failure of Democracy. Conflict  among Political Elites, 1904-1955. Madison: The University of Winsconsin Press;  1974: XV-XX.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Pourdieu P. Sociolog&iacute;a y cultura. M&eacute;xico  DF: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Grijalbo; 1990:136.    <br> </li>    <!-- ref --><li>De  Swaan A. A cargo del Estado. Barcelona: Pomar&eacute;s-Corredor; 1992:13.    <br>  </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Quevedo E, Hern&aacute;ndez M, Miranda N, Mari&ntilde;o C, C&aacute;rdenas  H, Wiesner C. La salud en Colombia. An&aacute;lisis sociohist&oacute;rico. Bogot&aacute;:  Estudio Sectorial de Salud; Departamento de Planeaci&oacute;n Nacional; Ministerio  de Salud; 1990.    <br> </li>    <li> Hern&aacute;ndez M. El proceso sociopol&iacute;tico  de las reformas sanitarias en Colombia. En: Memorias del Seminario-Taller Nacional  &laquo;La salud para todos, resultados y retos para el siglo XXI: balance de la  reforma sectorial&raquo;. Cartilla de Seguridad Social: Medell&iacute;n; 1999:  21-43.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Garay LJ. Reflexiones en torno a la crisis colombiana. En:  Mandato Ciudadano por la paz, la Vida y la Libertad. La econom&iacute;a en la  mesa de negociaci&oacute;n. Santaf&eacute; de Bogot&aacute;: Agenda Ciudadana  por la Paz; 1999:33-54.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Cu&eacute;llar MM. Colombia: un proyecto  inconcluso. Santaf&eacute; de Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia;  2000: 875-927;     t 2.    <br> </li>    <li> Comisi&oacute;n de An&aacute;lisis y Recomendaciones  sobre Relaciones entre Colombia y Estados Unidos. Colombia: una nueva sociedad  en un mundo nuevo. An&aacute;lisis Pol&iacute;tico, Bogot&aacute;; 1997: 25-6.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </li>    <!-- ref --><li> Colombia, Registradur&iacute;a Nacional del Estado Civil. Elecciones.  Senadores, representantes, gobernadores. Bogot&aacute;: Consejo Nacional del Estado  Electoral; 1991:49 y 178.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Colombia, Registradur&iacute;a Nacional  del Estado Civil. Elecciones, marzo 13 de 1994. Consolidado in&eacute;dito. Consejo  Nacional del Estado Electoral. Bogot&aacute;; 1994.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Hern&aacute;ndez  M. El derecho a la salud en Colombia, obst&aacute;culos estructurales para su  realizaci&oacute;n. En: De Currea Lugo V, Hern&aacute;ndez M, Paredes N. La salud  est&aacute; grave. Santaf&eacute; de Bogot&aacute;: Plataforma de derechos humanos,  democracia y desarrollo; 2000:150-3.     </li>    </ol>    <p>Recibido: 26 de junio de 2003.  Aprobado: 23 de septiembre de 2003.    <br> <i>Mario Hern&aacute;ndez &Aacute;lvarez</i>.  Departamento de Salud P&uacute;blica, Facultad de Medicina de la Universidad Nacional  de Colombia, Santaf&eacute; de Bogot&aacute;.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p><span class="superscript"><a href="#autor">*</a></span><a href="#autor">  Ponencia presentada al VIII Congreso Latinoamericano de Medicina Social y XI Congreso  de la Asociaci&oacute;n Internacional de Pol&iacute;ticas de Salud, La Habana,  del 3 al 7 de julio de 2000.    <br> <span class="superscript">1</span> M&eacute;dico,  especialista en Bio&eacute;tica. Mag&iacute;ster en Historia y candidato a doctor  en Historia. Profesor del Departamento de Salud P&uacute;blica de la Facultad  de Medicina de la Universidad nacional de Colombia, Sede Santaf&eacute; de Bogot&aacute;.</a><a name="cargo"></a></p>    <p></p>      ]]></body><back>
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