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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL doctor Pedro Nogueira Rivero: un salubrista cubano]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p><img src="/img/revistas/rcsp/v30n2/vi%F1eta%203.jpg" width="330" height="47" border="0"></p><h2>EL  doctor Pedro Nogueira Rivero: un salubrista cubano</h2>    
<p><a href="#cargo">Silvia  Mart&iacute;nez Calvo<span class="superscript">1</span> </a><a name="autor"></a></p>    <p>Hace  ya algunos a&ntilde;os, cuando desarrollaba actividades docentes de pregrado en  la Facultad Finlay-Albarr&aacute;n, tuve una inolvidable experiencia -cuyo relato  inicia esta disertaci&oacute;n-, requerida para solicitar ingreso a la prestigiosa  Sociedad Cubana de Historia de la Medicina.    <br> </p>    <p>El intercambio de experiencias  con un reducido grupo de estudiantes de quinto a&ntilde;o de Medicina, me proporcion&oacute;  vivencias imborrables, necesarias para interpretar las influencias macrocontextuales  en el pensar y el hacer de esos conjuntos juveniles.    <br> </p>    <p>En una clase te&oacute;rica  dise&ntilde;ada para la estancia de Higiene y Epidemiolog&iacute;a, con el prop&oacute;sito  manifiesto de estimular el talante belicoso propio de aquellos &#147;casi m&eacute;dicos&#148;,  espet&eacute; una provocadora pregunta: &iquest;cu&aacute;ntos hospitales exist&iacute;an  en Cuba antes de 1959? Fue pat&eacute;tico escuchar respuestas tan desacertadas,  que incre&iacute;blemente iban acompa&ntilde;adas de una &#147;s&oacute;lida convicci&oacute;n&#148;.  Sustitu&iacute; el contenido de la clase, y les orient&eacute; una indagaci&oacute;n  bibliogr&aacute;fica urgente, que les permitiera eliminar en breve tiempo el desconcierto  originado por esa pregunta, y participar al d&iacute;a siguiente, en un debate  de introducci&oacute;n al tema, de acuerdo con el plan de estudio.    <br> </p>    <p>Asombrados  descubrieron que en Cuba s&iacute; exist&iacute;an hospitales antes de 1959. Criticaron  lo disperso de su ubicaci&oacute;n, y reconocieron lo dif&iacute;cil que era conseguir  una cama en uno de ellos. Adem&aacute;s de propiciar ejercicio bibliogr&aacute;fico,  esos hallazgos hist&oacute;ricos fueron &uacute;tiles para comprender mejor la  magnitud y trascendencia de los avances que indudablemente propuls&oacute; el  sistema &uacute;nico de salud instaurado despu&eacute;s de 1959.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Qued&eacute;  impresionada con esta experiencia y en uno de mis frecuentes soliloquios, me preguntaba  por qu&eacute; la mayor&iacute;a de los estudiantes expres&oacute; con tanta vehemencia  y convicci&oacute;n, respuestas tan desacertadas. En mi meditaci&oacute;n brotaron  algunas luces que develaron a quienes, sin mala intenci&oacute;n expresa -pero  no por eso menos nociva- inculcaron en esas generaciones como doctrina, algunas  valoraciones tendenciosas (quiz&aacute;s no se definan as&iacute;) sobre la historia  nacional. Para muchos educadores la convencional y r&iacute;gida dicotom&iacute;a  hist&oacute;rica &#147;del antes y el despu&eacute;s&#148; se constituy&oacute;  en una regla inviolable. Lo nefasto de esa acotaci&oacute;n se revel&oacute; en  mi vivencia con el grupo de estudiantes de Medicina.     <br> </p>    <p>Afortunadamente,  es tiempo de reivindicaciones hist&oacute;ricas, basta con revisar las m&aacute;s  conocidas revistas literarias nacionales para encontrar en sus p&aacute;ginas  ensayos, cr&iacute;ticas y valoraciones dedicados a figuras descollantes de nuestro  quehacer intelectual, unos totalmente alejados en sus espacios extraterritoriales,  algunos sumidos en las sombras isle&ntilde;as y otros inexorablemente v&iacute;ctimas  del paso del tiempo. Parafraseando al laureado escritor Ant&oacute;n Arrufat,  la sociedad rectifica errores que no ha reconocido como tales; es entonces, propicia  esta ocasi&oacute;n para revelar p&uacute;blicamente el error de olvidar a varios  sanitaristas o salubristas -un d&iacute;a decidiremos cu&aacute;l es la denominaci&oacute;n  correcta- de la etapa republicana, que simplemente por su intento de colocar a  la naci&oacute;n en posiciones de avanzada cient&iacute;fica, merecen incorporarse  a la memoria hist&oacute;rica de la Salud P&uacute;blica cubana. &iexcl;Qu&eacute;  bueno que desaparecen los silencios ominosos y las omisiones imperdonables!    <br>  </p>    <p>El salubrista, cuya trayectoria profesional intento rese&ntilde;ar tambi&eacute;n  contribuy&oacute; en la tercera y cuarta d&eacute;cadas del siglo xx a configurar  el campo de la salud p&uacute;blica nacional salvando las distancias contextuales,  generacionales y personales, que lo separan de los precursores como <i>Romay </i>y  <i>Finlay</i>. Al exponer datos relevantes derivados de nuestro afortunado encuentro,  saldo una deuda de agradecimiento. Existe una conocida, aunque ir&oacute;nica  frase que expresa: la historia es algo que no ocurri&oacute; contado por alguien  que no estuvo all&iacute;. En mi caso, queda desmentida la aseveraci&oacute;n,  pues el hecho s&iacute; ocurri&oacute;, y yo tuve el privilegio, tal vez irrepetible,  de conversar con quien estuvo all&iacute;.</p><h4>&iquest;Qui&eacute;n fue el  doctor Pedro Nogueira Rivero?</h4>    <p> El profesor <i>Delgado</i>, per&iacute;nclito  historiador del Ministerio de Salud P&uacute;blica, me sugiri&oacute; que agregara  al t&iacute;tulo de mi testimonio la frase: &#147;un salubrista cubano&#148;;  quiz&aacute;s con la intenci&oacute;n de esclarecer a aquellos que no conocen  el campo profesional del protagonista. De cualquier forma, no pretendo exponer  su biograf&iacute;a, esa ser&iacute;a una tarea monumental, repleta de riesgos,  especialmente por los vac&iacute;os que pudiera ocasionar al referirme a su trayectoria  vital y profesional. Esto se evitar&iacute;a si yo ostentara un olfato detectivesco,  y mucho tiempo libre disponible; lamentablemente no es as&iacute;. Por eso opt&eacute;  por rememorarlo desde este testimonio sugerido por una enjundiosa y apasionante  conversaci&oacute;n que sostuvimos durante tres horas, en su residencia de Marianao,  territorio que escogi&oacute; para su desempe&ntilde;o profesional. Decididamente  dejo su biograf&iacute;a en manos de eruditos como el doctor Gregorio Delgado.</p><h4>&iquest;Cu&aacute;l  fue el motivo de la entrevista?</h4>    <p> La respuesta es muy sencilla. Cuando desarrollaba  mi tesis doctoral sobre un &#147;Modelo formativo-capacitante para el an&aacute;lisis  de situaci&oacute;n de salud&#148;, una persona amiga ajena al sector de la salud,  se interes&oacute; en la investigaci&oacute;n de campo que yo realizaba y me pregunt&oacute;  si no hab&iacute;a conversado con el doctor <i>Pedro Nogueiras</i>, pues seg&uacute;n  conoc&iacute;a, adem&aacute;s de haber asistido como m&eacute;dico a muchas familias  marianenses, tambi&eacute;n hab&iacute;a desempe&ntilde;ado funciones en la antigua  unidad sanitaria de ese mismo municipio &#150;asunto sobre el cual yo investigaba.  Esa nueva perspectiva me entusiasm&oacute;; inmediatamente lo incorpor&eacute;  a mi lista de presuntos entrevistados, pues gracias a quien colaboraba voluntariamente  conmigo, tambi&eacute;n dispon&iacute;a de su direcci&oacute;n particular. El  encuentro se encauz&oacute; finalmente, por la gesti&oacute;n entusiasta y desinteresada  de la querida investigadora hist&oacute;rica, Elena L&oacute;pez Serrano -ya fallecida-,  quien fue durante muchos a&ntilde;os, un pilar valios&iacute;simo de la Oficina  del Historiador del MINSAP.    <br> </p>    <p>En una tarde h&uacute;meda del mes de marzo  de 1993, realic&eacute; la inolvidable visita al doctor Nogueira. Me recibi&oacute;  su esposa y en pocos minutos apareci&oacute; un hombre de elevada estatura y fuerte  complexi&oacute;n f&iacute;sica, cuyos casi 90 a&ntilde;os se ocultaban entre  una asombrosa lucidez y una contagiosa locuacidad. Estos atributos fueron muy  &uacute;tiles para mi investigaci&oacute;n, y aunque indirectamente, tambi&eacute;n  lo han sido para la cultura sanitaria nacional, ya que el entrevistado me proporcion&oacute;  abundante e incre&iacute;ble informaci&oacute;n, no solo oral; sino tambi&eacute;n  me obsequi&oacute; un valios&iacute;simo material educativo impreso, que guardaba  como recuerdo de su labor epidemiol&oacute;gica. Sin lagunas mentales que lo entorpecieran,  me relat&oacute; trayectoria en el campo de la Salud P&uacute;blica, la que result&oacute;  prol&iacute;fica y acelerada. Es notorio que ante tantas opciones profesionales  que su contexto le ofrec&iacute;a, se hubiera decidido a compartir su desempe&ntilde;o  como m&eacute;dico cl&iacute;nico con el de salubrista, un perfil poco reconocido  y casi an&oacute;nimo.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque mi inter&eacute;s investigativo se orientaba  hacia su labor para la identificaci&oacute;n y control de problemas de salud,  resultaba inevitable y casi imprescindible, conocer su trayectoria profesional;  por eso, mis primeras preguntas inquir&iacute;an en ese sentido (anexo 1).    <br>  </p>En 1934, cuando todav&iacute;a estaba casi reci&eacute;n graduado de m&eacute;dico  y trabajaba como qu&iacute;mico en el Laboratorio Nacional del Instituto Finlay,  se le otorg&oacute; una beca de la Fundaci&oacute;n Rockefeller, que entonces  sosten&iacute;a un convenio con el Instituto. Viaj&oacute; a Estados Unidos de  Am&eacute;rica para entrenarse all&iacute; en la lucha contra la malaria (paludismo),  y en el control higi&eacute;nicoepidemio-l&oacute;gico en general; al retornar  a Cuba, fue designado como Jefe del Programa Nacional contra la Malaria.    <br>     <p>En  1936 y como respuesta a la pol&iacute;tica sanitaria regional (OPS\OMS) dirigida  b&aacute;sicamente a controlar ese azote, comienza a gestarse un proyecto piloto  para la creaci&oacute;n de una unidad sanitaria en Cuba; recibe entonces otra  beca para cursar estudios en EE.UU., pero esta vez en Tenesse. En 1937 cuando  fue aprobada la Unidad Sanitaria, lo designaron como su director, responsabilidad  que compart&iacute;a con la del cargo nacional que desempe&ntilde;aba desde el  a&ntilde;o anterior en el Programa Contra la Malaria. De 1944 a 1947, y durante  el gobierno de Ram&oacute;n Grau San Mart&iacute;n, fue nombrado Director General  de Salubridad. Reconoci&oacute; que solamente pudo adjudicarse dos logros en el  terreno sanitario:</p><ul>     <li>una <i>campa&ntilde;a nacional antiparasitaria</i>,  basada en la construcci&oacute;n masiva de letrinas sanitarias, y;    <br> </li>    <li>la  creaci&oacute;n de la <i>Ingenier&iacute;a Sanitaria</i>, profesi&oacute;n que  no exist&iacute;a en el pa&iacute;s.</li>    </ul>    <p>El ciclo de superaci&oacute;n  en Salud P&uacute;blica, del doctor <i>Nogueira</i> se cierra en 1957 con su participaci&oacute;n  en un importante evento internacional en EE.UU., del &aacute;rea higi&eacute;nico-epidemiol&oacute;gica.      <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este esbozo de su trayectoria profesional, lo define inobjetablemente  como epidemi&oacute;logo, lo cual se confirma con su admirable trabajo en la Unidad  Sanitaria de Marianao (USM), centro que marc&oacute; un hito en la Salud P&uacute;blica  cubana; y no temo equivocarme al considerar que su instauraci&oacute;n y desarrollo,  constituyen el aporte m&aacute;s valioso del doctor <i>Nogueira</i>, lo cual permite  incorporarlo al selecto grupo de salubristas relevantes de aquella etapa.     <br>  </p>    <p>Quien dude del t&iacute;tulo de &quot;epidemi&oacute;logo&quot; que le  confer&iacute;, simplemente indague el trabajo que en los &uacute;ltimos diez  a&ntilde;os &#150;y con muy escasas excepciones- realizan los especialistas de  Epidemiolog&iacute;a de los Centros y Unidades correspondientes. Tal vez el doctor  <i>Nogueira</i>, haya ejecutado con mayor intensidad que nuestros contempor&aacute;neos,  el trabajo comunitario que esta disciplina reclama, atendiendo a las circunstancias  contextuales en que se desempe&ntilde;&oacute; como profesional.</p><h4>    <br> &iquest;Qu&eacute;  signific&oacute; la USM para la situaci&oacute;n sanitaria del municipio donde  estaba enclavada? </h4>    <p>La USM se inaugur&oacute; en abril de 1937 en el municipio  Marianao, que seg&uacute;n afirm&oacute; el doctor <i>Nogueira</i>, en aquella  &eacute;poca constitu&iacute;a un gran foco de malaria, por lo que con atinada  decisi&oacute;n epidemiol&oacute;gica, se dividi&oacute; el territorio en 7 distritos,  para desarrollar mejor las acciones de control (la organizaci&oacute;n, funcionamiento  y recursos de la USM se resumen en el anexo 2). Tambi&eacute;n destac&oacute;  como interesante, la estrategia seguida con los recursos humanos; por ejemplo,  el seleccionar a las enfermeras entre aquellas que mostraron disposici&oacute;n  para el trabajo comunitario. Otra valiosa decisi&oacute;n fue que el transporte  se utilizaba para las visitas a zonas menos atendidas como Pocitos, Cocosolo y  Pogolotti, y el resto del trabajo era verdaderamente de terreno, es decir, caminando.  El entrevistado hizo &eacute;nfasis en que sus actividades b&aacute;sicas estuvieron  dirigidas a:</p><ul>     <li>atenci&oacute;n materno infantil    <br> </li>    <li>puericultura    <br>  </li>    <li>saneamiento ambienta.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>    <p align="left">Insisti&oacute; en reconocer  que la unidad tuvo muy buenos resultados para la Salud P&uacute;blica en Cuba,  pues el cumplimiento de sus funciones b&aacute;sicas requiri&oacute; de m&uacute;ltiples  actividades, y seg&uacute;n mi criterio, algunas incuestionablemente, se convirtieron  en acciones precursoras de las que se desarrollaron luego, en las estrategias  sanitarias de las dos primeras d&eacute;cadas del sistema nacional de salud. Revisemos  las principales (se resumen en el anexo 3):</p><ul>     <li> Estudio de las enfermedades  transmisibles m&aacute;s frecuentes en el territorio: tuberculosis, fiebre tifoidea,  enfermedad diarreica aguda, poliomielitis. Lograron reducir su incidencia y especialmente  de TB, donde captaron casi el 50 % de los pacientes del territorio con diagn&oacute;stico  confiable, pues lo realizaban en el propio laboratorio de la unidad. Es interesante,  que aunque han transcurrido d&eacute;cadas, e incluso estamos en otro milenio,  a&uacute;n se ejecuten programas de control para estas enfermedades -exceptuando  la poliomielitis-, y que las atenciones brindadas por EDA, se ubiquen entre las  primeras causas de morbilidad nacional.    <br> </li>    <li> Inicio en el pa&iacute;s  de actividades de terreno, especialmente puericultura, a partir del trabajo comunitario  de enfermer&iacute;a derivado del primer programa de formaci&oacute;n para ese  perfil. La enfermera jefa tambi&eacute;n recibi&oacute; una beca para cursar estudios  en EE.UU., sobre el control de la poliomielitis. Este perfil de enfermer&iacute;a  comunitaria o de terreno, es imprescindible cuando se pretende identificar y solucionar  problemas de salud en la comunidad, y resulta parad&oacute;jico que haya surgido  en un contexto tan desfavorable e inexplicablemente se eliminara esa formaci&oacute;n  en los a&ntilde;os ochenta, cuando era evidente la eficiencia de las enfermeras  de terreno, para alcanzar los indicadores que hicieron refulgir al sistema de  salud.    <br> </li>    <li> Creaci&oacute;n de un servicio de parasitolog&iacute;a y  vacunaci&oacute;n.    <br> </li>    <li> Realizaci&oacute;n permanente de actividades  de educaci&oacute;n para la salud, que incluy&oacute; la edici&oacute;n hasta  1952, de un bolet&iacute;n -en tiradas de 50 000 ejemplares- que se distribu&iacute;a  mensualmente a todos los escolares, y que ces&oacute; en l952. Tambi&eacute;n  publicaban folletos divulgativos durante los brotes epid&eacute;micos, que eran  frecuentes.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Desarrollo de relaciones intersectoriales y comunitarias  a trav&eacute;s del trabajo constante con maestros, vecinos y asociaciones de  vecinos y padres. Consideraba que el maestro era un gran colaborador; citaba a  los padres de los alumnos, y all&iacute; concurr&iacute;a el personal de la unidad  sanitaria para escuchar sus planteamientos sobre los problemas de salud que m&aacute;s  les asediaba; entre ellos, recuerda la cr&iacute;a de animales, el parasitismo  intestinal y la tuberculosis. (A prop&oacute;sito, hace tiempo me ronda la idea  de contrastar ese trabajo intersectorial con el que hoy promueve el Movimiento  de Municipios por la Salud, pues esa experiencia no debe soslayarse.)    <br> </li>    <li>  Todas las semanas realizaban un <i>staff-meeting</i> en el que participaban 7  enfermeras, un m&eacute;dico auxiliar y 20 o 30 madres, con el prop&oacute;sito  de discutir un tema seleccionado previamente: TB, problemas del embarazo, puericultura,  etc&eacute;tera.     <br> </li>    <li> Cada 3 meses realizaba <i>staff-meeting</i> de  car&aacute;cter t&eacute;cnico-administrativo con todo el personal de la Unidad,  para analizar la situaci&oacute;n de salud a partir del trabajo epidemiol&oacute;gico  que desarrollaban.</li>    </ul>    <p>Estas dos &uacute;ltimas actividades, el <i>staff-meeting</i>,  y el an&aacute;lisis trimestral de problemas de salud, fueron reproducidas aunque  con otro nivel de aplicaci&oacute;n, en diferentes momentos del sistema nacional  de salud, especialmente al desarrollarse los modelos de Policl&iacute;nico Integral  y Medicina en la Comunicad. Recientemente, lo intentamos con el modelo M&eacute;dico  y Enfermera de la Familia, al proponer analizar un problema de salud como adiestramiento  previo a la ejecuci&oacute;n del an&aacute;lisis de situaci&oacute;n de salud  que cada semestre deb&iacute;a presentar el residente de Medicina General Integral.  Diversos motivos lo impidieron, aunque casi ninguno razonable.    <br> </p>    <p>Finalmente,  como cierre de la entrevista -convertida desde hac&iacute;a un buen rato en un  excelente intercambio entre su ayer y mi hoy-, <i>Nogueira</i> fue enf&aacute;tico  cuando expres&oacute; que sin haber recibido ninguna orientaci&oacute;n, la Unidad  Sanitaria de Marianao, que dirigi&oacute; de 1937 a 1960, hab&iacute;a sido el  <i>primer centro en el que se analizaban los problemas de salud de la comunidad</i>.  Dedic&oacute; elogiosos comentarios al personal que lo acompa&ntilde;&oacute;  durante esos a&ntilde;os; incluso me sugiri&oacute; entrevistar a una de sus enfermeras  de terreno m&aacute;s destacadas, quien resid&iacute;a por esos d&iacute;as en  el asilo para ancianos &quot;Hermanas Giralt&quot;. Me impact&oacute; su modestia;  porque obviaba su participaci&oacute;n directa en los resultados positivos que  hoy considero hitos para el campo de la salud. Expres&oacute; que hubo un intento  de reproducir este tipo de unidad en todo el pa&iacute;s, pero las circunstancias  que prevalec&iacute;an en la atenci&oacute;n m&eacute;dica de la &eacute;poca,  lo relegaron al plano ut&oacute;pico.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Reitero, mi prop&oacute;sito  no era biografiarlo, por eso, no indagu&eacute; qu&eacute; lo indujo a alejarse  de sus actividades epidemiol&oacute;gicas desde mediados de los sesenta. Me sorprendi&oacute;  conocer que razones pol&iacute;tico-delictivas, que hoy no se identifican como  tal, lo apartaron del &#147;cicl&oacute;n sanitario&#148; en que se transform&oacute;  el sistema nacional de salud en las d&eacute;cadas de los a&ntilde;os sesenta  y setenta. En torno a ese oneroso asunto no emiti&oacute; criterios, pero al parecer  fue v&iacute;ctima de otro error generalizado, que tambi&eacute;n est&aacute;  en proceso de erradicaci&oacute;n: el considerar al adversario un enemigo, con  el cual no se pacta; sino se derrota, y si es posible, se aplasta.     <br> </p>    <p>A  pesar de este cap&iacute;tulo desagradable, su quehacer higi&eacute;nico-epidemiol&oacute;gico,  sea conocido o no, aceptado o rechazado, innegablemente contribuy&oacute; a cimentar  la faceta promocional y preventiva de la estrategia sanitaria cubana actual, no  ya desde su cargo nacional de Subsecretario; sino desde el nivel local, donde  verdaderamente surgen y se enfrentan los problemas de salud que afectan a nuestras  comunidades. En ese sentido estuvo muy &quot;adelantado&quot; para su &eacute;poca,  pues al resumir los datos disponibles encontramos que la situaci&oacute;n de salud  se caracterizaba entre otros elementos por:</p><ul>     <li> Ausencia de un sistema  de salud eficiente.    <br> </li>    <li> Ausencia de pol&iacute;ticas estatales para  enfrentar los problemas de salud.    <br> </li>    <li> Insuficiente formaci&oacute;n  de recursos de acuerdo con las necesidades.    <br> </li>    <li> Mortalidad y morbilidad  elevadas por enfermedades transmisibles.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>    <p>Ante una situaci&oacute;n  sanitaria como la descrita, donde el predominio de la medicina asistencial privada  era casi hegem&oacute;nico, la iniciativa audaz del doctor <i>Nogueira Rivero</i>  de implantar y desarrollar una corriente eminentemente epidemiol&oacute;gica en  situaciones tan adversas, merece la admiraci&oacute;n y el reconocimiento p&uacute;blico;  esa es evidentemente la intenci&oacute;n de este modesto, pero sentido testimonio.      <br> </p>    <p>Lo que ocurri&oacute; despu&eacute;s de su mandato con la Unidad Sanitaria  de Marianao, ser&iacute;a un excelente material para una investigaci&oacute;n  hist&oacute;rica necesaria.</p>    <p align="left">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;ANEXO  1. Trayectoria profesional del doctor Pedro Nogueira Rivero    <br> </p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>     <div align="center">Per&iacute;odo</div></td><td>     <div align="center">Actividad</div></td></tr>  <tr> <td height="55">     <div align="center">1934     <br> </div></td><td height="55">      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="left">Graduado de Medicina.    <br> Qu&iacute;mico en el Laboratorio Nacional    <br>  (Instituto Finlay)</div></td></tr> <tr> <td>     <div align="center"></div></td><td>      <div align="left">Beca de 4 meses en Tallahasee, Florida (EE.UU.)     <br> (doctor  Boyd, malari&oacute;logo de la Fundaci&oacute;n Rockefeller)</div></td></tr> <tr>  <td height="60">     <div align="center">    <br>     <br> 1936     <br> </div></td><td height="60">      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="left">Beca de 6 meses en Xochimilco, M&eacute;xico.    <br> (doctor Miguel  A. Bustamante)    <br> Beca de 3 meses en Tennessee (EE.UU.)</div></td></tr> <tr>  <td height="2">     <div align="center">     <p>1937 - 1938 </p></div></td><td height="2">      <p align="left">Director Programa Nacional contra la Malaria.</p></td></tr> <tr>  <td>     <div align="center">1937 - 1960     <br> </div></td><td>     <div align="left">Director  Unidad Sanitaria de Marianao.    <br> Actividad docente en la C&aacute;tedra de Higiene  (UH)</div></td></tr> <tr> <td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">1938 </div></td><td>     <div align="left">Beca  de 3 meses en EE.UU. </div></td></tr> <tr> <td>     <p align="center">1942-1944 </p>    <p align="center"></p></td><td>      <div align="left">Director Nacional de Salubridad. </div></td></tr> </table>    <p align="left">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;    <br>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ANEXO 2. Unidad Sanitaria de  Marianao (1937-1960) </p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr> <td height="18">      <div align="center">&Aacute;rea: </div>    <p align="center"></p></td><td height="18">      <div align="left">Municipio Marianao    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> (dividido en 7 distritos) </div></td></tr>  <tr> <td>     <div align="center">Recursos humanos:     <br> </div></td><td>     <div align="left">1  m&eacute;dico jefe    <br> 1 m&eacute;dico auxiliar    <br> 7 enfermeras de terreno</div></td></tr>  <tr> <td>     <div align="center">Recursos materiales:     <br> </div></td><td>     <div align="left">oficinas  locales de consulta y vacunaci&oacute;n    <br> laboratorio    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 3 pisicorres para  visitas distantes</div></td></tr> <tr> <td>     <div align="center">Funciones b&aacute;sicas:      <br> </div></td><td>     <div align="left">Atenci&oacute;n materno-infantil    <br> Puericultura    <br>  Saneamiento ambiental</div></td></tr> <tr> <td>     <div align="center">Servicios:  </div></td><td>     <div align="left">Parasitolog&iacute;a    <br> Vacunaci&oacute;n    <br>  Enfermer&iacute;a de terreno (d&iacute;as fijos)    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Controles de focos    <br> Tratamientos  en las escuelas    <br> </div></td></tr> <tr> <td>     <div align="center">Horario: </div></td><td>      <div align="left">8:00 a.m. - 4:00 p.m.</div></td></tr> </table>    <p align="center">&nbsp;</p>    <p align="left">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;ANEXO  3. Principales actividades en la Unidad Sanitaria de Marianao (1937-1942) </p><ul>      <li>Estudio de las enfermedades transmisibles m&aacute;s frecuentes en el territorio:  tuberculosis, fiebre tifoidea, enfermedad diarreica aguda, poliomielitis. </li>    <li>Inicio  en el pa&iacute;s de actividades de terreno, a partir del trabajo comunitario  de enfermer&iacute;a (confecci&oacute;n del primer programa docente en ese perfil).</li>    <li>Creaci&oacute;n  de un servicio de parasitolog&iacute;a y vacunaci&oacute;n.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Realizaci&oacute;n  permanente de actividades de educaci&oacute;n para la salud, que incluy&oacute;  la confecci&oacute;n de un bolet&iacute;n que distribu&iacute;an a todos los escolares  mensualmente. Este bolet&iacute;n ces&oacute; en l952.</li>    <li>Desarrollo de relaciones  intersectoriales y comunitarias a trav&eacute;s del trabajo constante con maestros,  vecinos y asociaciones de vecinos y padres. Se consideraba al maestro como un  &quot;gran colaborador,&quot; que citaba a los padres de los alumnos, y all&iacute;  concurr&iacute;a el personal de la Unidad Sanitaria para escuchar sus planteamientos  sobre los problemas de salud que m&aacute;s les molestaban, entre ellos, la cr&iacute;a  de animales, el parasitismo intestinal y la tuberculosis.</li>    <li>Todas las semanas  7 enfermeras y un m&eacute;dico auxiliar realizaban un staff-meeting con las pacientes  (20-30 madres) con un tema seleccionado: TB, problemas del embarazo, puericultura,  etc&eacute;tera.</li>    <li>Cada 3 meses realizaba staff-meeting de car&aacute;cter  t&eacute;cnico- administrativo con todo el personal de la unidad, para analizar  la situaci&oacute;n de salud a partir del trabajo epidemiol&oacute;gico que desarrollaban.</li>    </ul>    <p>Recibido:  24 de febrero del 2003. Aprobado: 2 de abril de 2003.    <br> Silvia Mart&iacute;nez  Calvo. Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica. Calle I esquina a L&iacute;nea.  El Vedado. Ciudad de La Habana, Cuba.    <br> </p>    <p><span class="superscript"><a href="#autor" class="superscript">1</a></span><a href="#autor">  Doctora en Ciencias M&eacute;dicas. Profesora Consultante. Escuela Nacional de  Salud P&uacute;blica. Cuba </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body>
</article>
