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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Anemia por deficiencia de hierro en niños de 6 a 24 meses y de 6 a 12 años de edad]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Iron deficiency anemia in children aged 6 to 24 months and 6 to 12 years]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos  ]]></institution>
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<institution><![CDATA[,Hospital Pediátrico Provincial de Guantánamo  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A cross-sectional study was conducted in the second semester of the year 2003 to diagnose the prevalence of iron deficiency anemia in children aged 6 to 24 months and in school children aged 6 to 12 years, who live in the City of Guantánamo. The sample was made up of 200 children. Hemoglobin concentration and serum ferritin were determined by cyanometahemoglobin method and enzyme immunoassay respectively. Anemia prevalence was 35.8% in up to 2 years olds and 22% in school children. No child in any group had hemoglobin values indicative of serious anemia. A significant difference was found between hemoglobin values and the teaching system (p=0,01). Of the total number of anemic children, 86.4% attended the school as day students. According to serum ferritin concentrations, the prevalence of iron deficiency was 57.6%. In the first group, 74.2% of children were exclusively breast-fed up to the 4th month of life. 62.5% of the mothers of these children were already anemic when they got pregnant, and 59.2% suffered anemia in some trimester of their pregnancies. With respect to the school children group, the consumption of hem iron- and non-hem iron-carrying food was infrequent. To effectively face these deficiencies, it is necessary to fortify more those foodstuffs aimed at the above-mentioned age groups, to carry out nutritional education activities and to improve the patterns of iron-rich food intake]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[prevalencia]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Instituto de Nutrici&oacute;n e Higiene de los Alimentos </p><h2>Anemia por  deficiencia de hierro en ni&ntilde;os de 6 a 24 meses y de 6 a 12 a&ntilde;os  de edad </h2>    <p><a href="#cargo">Jos&eacute; Reboso P&eacute;rez,<span class="superscript">1</span>  Elixandra Cabrera N&uacute;&ntilde;ez,<span class="superscript">2</span> Gisela  Pita Rodr&iacute;guez<span class="superscript">3</span> y Santa Jim&eacute;nez  Acosta<span class="superscript">4</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p><h4>    <br>  Resumen</h4>    <p>Se realiz&oacute; un estudio transversal en el segundo semestre  del a&ntilde;o 2003 con el objetivo de diagnosticar la prevalencia de anemia por  deficiencia de hierro en ni&ntilde;os de 6 a 24 meses y en escolares de 6 a 12  a&ntilde;os de edad residentes en la ciudad de Guant&aacute;namo. La muestra estuvo  compuesta por 220 ni&ntilde;os. La concentraci&oacute;n de hemoglobina se determin&oacute;  por el m&eacute;todo de la cianometahemoglobina, y la ferritina s&eacute;rica  por enzimoinmunoensayo. La prevalencia de anemia en los ni&ntilde;os hasta 2 a&ntilde;os  de edad fue del 35,8 % y en los escolares del 22 %. Ning&uacute;n ni&ntilde;o  de ambos grupos de estudio present&oacute; valores de hemoglobina indicativo de  anemia grave. En los escolares se encontr&oacute; diferencia significativa entre  los valores de hemoglobina y el r&eacute;gimen docente (p = 0,01). Del total de  an&eacute;micos, el 86,4 % pertenece a los ni&ntilde;os que asisten a la escuela  con un r&eacute;gimen externo. Seg&uacute;n las concentraciones de ferritina s&eacute;rica  la prevalencia de la deficiencia de hierro fue del 57,6 %. El 74,2 % de los ni&ntilde;os  del primer grupo recibi&oacute; lactancia materna exclusiva hasta el 4to mes.  El 62,5 % de las madres de estos ni&ntilde;os iniciaron la gestaci&oacute;n con  anemia y el 59,2 % tuvieron anemia en alg&uacute;n trimestre del embarazo. Para  el grupo de escolares el consumo de alimentos portadores de hierro hem y no hem  fue poco frecuente. Para combatir con efectividad estas deficiencias se hace necesario  incrementar la fortificaci&oacute;n de alimentos dirigidos a estos grupos de edades,  actividades de educaci&oacute;n nutricional, as&iacute; como mejorar los patrones  de ingesti&oacute;n de alimentos ricos en hierro.</p>    <p><i>Palabras clave</i>:  Anemia, prevalencia, ferritina, consumo de alimentos, h&aacute;bitos alimentarios.</p><h4>  Introducci&oacute;n</h4>    <p>Durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas la deficiencia  de hierro es el trastorno nutricional m&aacute;s com&uacute;n en los pa&iacute;ses  en desarrollo y la carencia nutricional m&aacute;s extendida en Cuba.<span class="superscript">1</span></p>    <p>La  malnutrici&oacute;n por deficiencia de micronutrientes causa mayores estragos  en los ni&ntilde;os de edad pre-escolar y en las mujeres embarazadas, pero afecta  a la poblaci&oacute;n de todas las edades y por tanto a la econom&iacute;a familiar  y la del pa&iacute;s.</p>    <p>La mayor prevalencia de la anemia por carencia de  hierro ocurre entre los 6 y 24 meses de edad, lo que coincide con el crecimiento  r&aacute;pido del cerebro y con una explosi&oacute;n de habilidades cognitivas  y motoras del ni&ntilde;o. Una deficiencia leve o poco severa en la edad preescolar,  a&uacute;n cuando sea corregida, reduce en forma permanente la destreza manual  de los ni&ntilde;os, limita su capacidad de concentraci&oacute;n y debilita su  capacidad de memoria.<span class="superscript">2</span></p>    <p>En los escolares,  la deficiencia de hierro puede provocar irritabilidad, apat&iacute;a, f&aacute;cil  fatigabilidad, falta de concentraci&oacute;n mental, pobre aprovechamiento escolar,  anorexia y aumento de la susceptibilidad a las infecciones entre otras.<span class="superscript">1,3  </span></p>    <p>Estudios realizados en diferentes provincias del pa&iacute;s revelaron  tendencias de altos porcentajes de anemia en el grupo de 6 a 24 meses de edad,  al menos, desde los a&ntilde;os 70<span class="superscript">1,4-9</span> (Segundo  Informe de Seguimiento y Evaluaci&oacute;n del Programa Nacional de Acci&oacute;n  de Cuba para la Cumbre Mundial a favor de la Infancia. La Habana: Ministerio de  Salud P&uacute;blica, 1993; Plan de Acci&oacute;n Nacional para la Nutrici&oacute;n  (proyecto). Seguimiento de la Conferencia Internacional sobre Nutrici&oacute;n,  Roma. La Habana: Comit&eacute; Internacional, 1994), aunque se tiene muy poca  informaci&oacute;n tanto de este grupo como del de los escolares de la provincia  Guant&aacute;namo. Es por ello que se desarrolla este estudio con el objetivo  de diagnosticar la prevalencia de anemia por deficiencia de hierro en ni&ntilde;os  de 6 a 24 meses y de 6 a 12 a&ntilde;os de edad residentes en la ciudad de Guant&aacute;namo.</p><h4>  M&eacute;todos</h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El estudio se realiz&oacute; en el segundo semestre del  a&ntilde;o 2003. El grupo 1 estuvo compuesto por los ni&ntilde;os de 6 a 24 meses  y el grupo 2 por los escolares de 1ro a 6to grados. Se escogieron ambos grupos  de la poblaci&oacute;n residente en la zona urbana de la ciudad de Guant&aacute;namo.</p>    <p>Para  la selecci&oacute;n de los individuos se aplic&oacute; una estrategia de muestreo  por cuotas. En la ciudad de Guant&aacute;namo se escogieron ni&ntilde;os para  cubrir cuotas que se asignaron seg&uacute;n las &aacute;reas de salud, edad y  sexo tomando en cuenta las estructuras poblacionales. A estos criterios de asignaci&oacute;n  de cuotas se a&ntilde;adieron para el grupo de 6 a 24 meses de edad, la asistencia  o no a c&iacute;rculos infantiles (guarder&iacute;as). Para el grupo de 6 a 12  a&ntilde;os de edad, se tom&oacute; como criterio el nivel escolar, grado y r&eacute;gimen  docente (externo o semi-interno). El total de ni&ntilde;os a evaluar se ajust&oacute;  siguiendo los criterios del muestreo probabil&iacute;stico. </p>    <p>De cada ni&ntilde;o  se tom&oacute; una muestra de sangre venosa en ayunas con jeringuillas y agujas  desechables. Se utiliz&oacute; &aacute;cido etilendiaminotetraac&eacute;tico (EDTA)  como anticoagulante.</p>    <p>La concentraci&oacute;n de hemoglobina (Hb) se determin&oacute;  por el m&eacute;todo de la cianometahemoglobina.<span class="superscript">10</span></p>    <p>La  determinaci&oacute;n de ferritina s&eacute;rica (FS) se realiz&oacute; al primer  grupo de edad mediante un enzimoinmunoensayo, tipo <i>sandwich</i>, no competitivo,  desarrollado por la unidad de hematolog&iacute;a del Instituto de Nutrici&oacute;n  y Tecnolog&iacute;a de los Alimentos de la Universidad de Chile.<span class="superscript">11</span>  Se hizo transformaci&oacute;n logar&iacute;tmica de los valores de ferritina s&eacute;rica.</p>    <p>Como  criterios de anemia se consider&oacute; una Hb &lt; 110 g/L para el grupo de 6  a 24 meses de edad y Hb &lt; 120 g/L para el de 6 a 12 a&ntilde;os. El l&iacute;mite  inferior normal de la FS es &lt; 10<span class="Estilo2"> m</span>g/L. Para la  evaluaci&oacute;n de la gravedad de la anemia se tom&oacute; como criterio de  esta: ligera 100 a 109 g/L, para el grupo 1 y de 100 a 119 g/L, para el grupo  2, anemia moderada 70 a 99 g/L y anemia grave &lt; 70 g/L. </p>    <p>Al grupo 1 se  le realiz&oacute; una encuesta epidemiol&oacute;gica que incluy&oacute; datos  generales del ni&ntilde;o, antecedentes de anemia en la madre y lactancia materna.  Mediante entrevista personal con la madre se obtuvieron datos sobre la anemia  al inicio del embarazo o durante &eacute;ste y lactancia materna exclusiva hasta  el cuarto mes.</p>    <p>Al grupo 2 se le realiz&oacute; una encuesta de h&aacute;bitos  y frecuencia de consumo de alimentos que son fuente de hierro. Se consider&oacute;  como ingesti&oacute;n frecuente los alimentos consumidos 3 o m&aacute;s veces  a la semana, poco frecuente si su ingesti&oacute;n era al menos una vez e inferior  a 3 veces a la semana y nunca si no ingiri&oacute; el alimento en los 6 meses  que comprende el per&iacute;odo de la encuesta. Para el caso espec&iacute;fico  de la ingesti&oacute;n de h&iacute;gado, se consider&oacute; una ingesti&oacute;n  frecuente el consumo de al menos una vez por semana. </p>    <p>Las bases de datos  fueron creadas en EXCEL. El procesamiento estad&iacute;stico se realiz&oacute;  en el sistema SPSS 10.0.</p>    <p>Las variables bioqu&iacute;micas evaluadas fueron  transformadas en categ&oacute;ricas utilizando sus puntos de corte. Para evaluar  las diferencias se utiliz&oacute; la prueba ji-cuadrado de homogeneidad.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los  datos fueron representados gr&aacute;ficamente utilizando diagramas de tipo<i>  box plot</i> y de barras. </p>    <p>Se cont&oacute; con la ayuda financiera de la  oficina del Programa Mundial de Alimentos en Cuba. Se solicit&oacute; la autorizaci&oacute;n  del Grupo Nacional de Pediatr&iacute;a y de la Direcci&oacute;n Materno-Infantil  del Ministerio de Salud P&uacute;blica y del Ministerio de Educaci&oacute;n, con  los que se discutieron los aspectos &eacute;ticos de la investigaci&oacute;n.  </p>    <p>Previo al inicio del estudio los investigadores responsables del proyecto  se entrevistaron con los padres de los ni&ntilde;os seleccionados y se les explic&oacute;  el objetivo y las caracter&iacute;sticas del estudio y se obtuvo su consentimiento  por escrito. </p>    <p>Todo ni&ntilde;o con diagn&oacute;stico de anemia fue remitido  a su M&eacute;dico de Familia para su atenci&oacute;n.</p><h4>    <br> Resultados</h4>    <p>La  muestra estuvo compuesta por 120 ni&ntilde;os de 6 a 24 meses de edad (grupo 1),  71 del sexo masculino y 49 del femenino; y 100 ni&ntilde;os de 6 a 12 a&ntilde;os  (grupo 2), 51 varones y 49 hembras. </p>    <p>La prevalencia de anemia fue mayor  en los ni&ntilde;os de 6 a 24 meses de edad (tabla 1). </p>    <p align="center">Tabla  1. Prevalencia de anemia por grupos de edad. Provincia Guant&aacute;namo, 2004</p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td rowspan="2">Grupos de edad </td><td rowspan="2">     <div align="center">n  </div></td><td rowspan="2">     <div align="center">An&eacute;micos</div></td><td rowspan="2">      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">% </div></td><td rowspan="2">     <div align="center">X &plusmn;  SD</div></td><td colspan="2">     <div align="center">Valores de hemoglobina (g/L)</div></td></tr>  <tr> <td>     <div align="center">(m&iacute;n) </div></td><td>     <div align="center">(m&aacute;x)</div></td></tr>  <tr> <td>Grupo de 6 a 24 meses</td><td>     <div align="center">120</div></td><td>      <div align="center">43 </div></td><td>     <div align="center">35,8</div></td><td>      <div align="center">113,4 &plusmn; 9,7</div></td><td>     <div align="center">82,0</div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">134,0</div></td></tr> <tr> <td>Grupo de 6 a 12 a&ntilde;os</td><td>      <div align="center">100</div></td><td>     <div align="center">22 </div></td><td>      <div align="center">22,0</div></td><td>     <div align="center">129,5 &plusmn; 11,9</div></td><td>      <div align="center">102,0</div></td><td>     <div align="center">150,0</div></td></tr>  </table>    <p> El mayor porcentaje de ni&ntilde;os present&oacute; anemia ligera,  con predominio absoluto de esta categor&iacute;a en el grupo 2 a diferencia del  grupo de ni&ntilde;os de 6 a 24 meses de edad donde se encontr&oacute; un 3,3  % de anemia moderada (tabla 2). Ning&uacute;n ni&ntilde;o present&oacute; valores  de hemoglobina indicativo de anemia grave.</p>    <p align="center">Tabla 2. Gravedad  de la anemia. Provincia Guant&aacute;namo, 2004 </p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td colspan="2">Grupos de edad </td><td>     <div align="center">Anemia moderada</div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">Anemia ligera</div></td><td>     <div align="center">Normal</div></td><td>      <div align="center">Total</div></td></tr> <tr> <td rowspan="2">Grupo de 6 a 24  meses </td><td>     <div align="center">n</div></td><td>     <div align="center">4</div></td><td>      <div align="center">39</div></td><td>     <div align="center">77</div></td><td>     <div align="center">120</div></td></tr>  <tr> <td>     <div align="center">% </div></td><td>     <div align="center">3,3</div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">32,5</div></td><td>     <div align="center">64,2</div></td><td>      <div align="center">-</div></td></tr> <tr> <td rowspan="2">Grupo de 6 a 12 a&ntilde;os  </td><td>     <div align="center">n</div></td><td>     <div align="center">-</div></td><td>      <div align="center">22</div></td><td>     <div align="center">78</div></td><td>     <div align="center">100</div></td></tr>  <tr> <td>     <div align="center">% </div></td><td>     <div align="center">- </div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">22,0</div></td><td>     <div align="center">78,0</div></td><td>      <div align="center">-</div></td></tr> </table>    <p> Respecto al sexo no se pudo  apreciar un patr&oacute;n de efecto de los sexos en el desarrollo de la anemia  (grupo 1 p = 0,337 y grupo 2 p = 0,269). Sin embargo, en este &uacute;ltimo grupo  se observ&oacute; en los varones una tendencia al aumento de la anemia respecto  a las hembras. El 59,1 % de los ni&ntilde;os an&eacute;micos fue del sexo masculino  y el 40,9 % del sexo femenino. </p>    <p>En los escolares se encontr&oacute; diferencia  significativa entre los valores de la hemoglobina y el r&eacute;gimen docente  (p = 0,01). Del total de an&eacute;micos, el 86,4 % eran ni&ntilde;os que asist&iacute;an  a la escuela con r&eacute;gimen externo y el 13,6 % de r&eacute;gimen semi-interno.  </p>    <p>Se realiz&oacute; la determinaci&oacute;n de ferritina s&eacute;rica a  99 ni&ntilde;os del grupo 1. El 57,6 % de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ten&iacute;an  valores de ferritina menores de 10 &micro;g/L, lo que es indicativo de reservas  de hierro depletadas (tabla 3).</p>    <p align="center">Tabla 3. Valores de ferritina  s&eacute;rica en el grupo de 6 a 24 meses de edad. Provincia Guant&aacute;namo,  2004 </p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr> <td colspan="2" rowspan="2">&nbsp;</td><td colspan="2">      <div align="center">Ferritina s&eacute;rica</div></td></tr> <tr> <td>     <div align="center">&lt;  10 <font face="Symbol">m</font>g/L </div></td><td>     <div align="center"><font face="Symbol">&sup3;</font>  10 <font face="Symbol">m</font>g/L</div></td></tr> <tr> <td rowspan="2">An&eacute;micos  </td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">n </div></td><td>     <div align="center">38</div></td><td>      <div align="center">2</div></td></tr> <tr> <td>     <div align="center">% </div></td><td>      <div align="center">38,4</div></td><td>     <div align="center">2,0</div></td></tr>  <tr> <td rowspan="2">No an&eacute;micos</td><td>     <div align="center">n </div></td><td>      <div align="center">19</div></td><td>     <div align="center">40</div></td></tr> <tr>  <td>     <div align="center">% </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">19,2</div></td><td>      <div align="center">40,4</div></td></tr> <tr> <td rowspan="2">Total </td><td>      <div align="center">n </div></td><td>     <div align="center">57</div></td><td>     <div align="center">42</div></td></tr>  <tr> <td>     <div align="center">%</div></td><td>     <div align="center">57,6</div></td><td>      <div align="center">42,4</div></td></tr> </table>    <p> En la figura 1 se describen  los valores de hemoglobina en relaci&oacute;n con las 2 categor&iacute;as de valores  de FS. Los ni&ntilde;os con valores de ferritina igual o superiores a 10 &micro;g/L  tienen mejores niveles de hemoglobina.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v31n4/f0107405.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v31n4/f0107405.jpg" width="186" height="168" border="0"></a></p>    
<p align="center">Fig.  1. Valores de hemoglobina en relaci&oacute;n con las 2 categor&iacute;as de valores  de ferritina s&eacute;rica.    <br> </p>    <p>El 38,4 % de los ni&ntilde;os an&eacute;micos  del grupo 1 tienen depletadas sus reservas de hierro y el 2,0 % de los ni&ntilde;os  con valores de ferritina superiores a 10 &micro;g/L tienen anemia.</p>    <p>El 74,2  % de los ni&ntilde;os de 6 a 24 meses de edad recibi&oacute; lactancia materna  exclusiva hasta el 4to mes. Al valorar la presencia de anemia en la madre al inicio  o en alg&uacute;n trimestre del embarazo se encontr&oacute; que el 62,5 % iniciaron  la gestaci&oacute;n con anemia y el 59,2 % tuvo anemia en alg&uacute;n trimestre  del embarazo. </p>    <p>Los h&aacute;bitos y la frecuencia de consumo de alimentos  que son fuente de hierro se evalu&oacute; en los escolares.</p>    <p>Durante el per&iacute;odo  que abarc&oacute; la encuesta, el consumo de alimentos portadores importantes  de hierro hem fue poco frecuente. De las v&iacute;sceras, el 27,8 % de los ni&ntilde;os  consumi&oacute; h&iacute;gado de res, cerdo o pollo, el 31,1 % molleja y el 22,3  % ri&ntilde;&oacute;n, de ellos s&oacute;lo el h&iacute;gado fue consumido de  forma frecuente por el 2 % de los ni&ntilde;os (fig. 2). El 47 % consumi&oacute;,  al menos una vez al mes, productos elaborados a partir de la sangre u otro subproducto,  como la morcilla y el chorizo, no lo consumieron en este per&iacute;odo el 53  %.    <br> </p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v31n4/f0207405.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v31n4/f0207405.jpg" width="264" height="162" border="0"></a></p>    
<p align="center">Fig.  2. Frecuencia de consumo de v&iacute;sceras y productos elaborados con sangre.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El  5,8 % de los individuos consumieron carnes rojas frecuentemente, en una proporci&oacute;n  menor de 4 veces al mes el 74,8 % y nunca el 16,5 %. En igual situaci&oacute;n  estuvo el consumo de aves y pescado; s&oacute;lo el 2,0 % de los ni&ntilde;os  consumieron estas carnes frecuentemente; y poco frecuente, es decir inferior a  3 veces a la semana el 94 % y el 73,7 % respectivamente (fig. 3).     <br> </p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v31n4/f0307405.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v31n4/f0307405.jpg" width="201" height="211" border="0"></a></p>    
<p align="center">Fig.  3. Frecuencia de consumo de carnes.    <br> </p>    <p>El consumo de alimentos portadores  de hierro no hem, como el huevo, vegetales y frijoles fue tambi&eacute;n poco  frecuente, aunque superior al de alimentos portadores de hierro hem (fig. 4).  Consumieron huevo frecuentemente el 6,8 % de los ni&ntilde;os y poco frecuente  el 90,3 %.</p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v31n4/f0407405.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v31n4/f0407405.jpg" width="251" height="195" border="0"></a></p>    
<p align="center">Fig.  4. Frecuencia de consumo de huevos, frijoles y vegetales.</p>    <p>Del total de ni&ntilde;os  el 43,1 % consumi&oacute; lechuga y el 24,8 % habichuelas, pero con una frecuencia  igual o superior a tres veces a la semana s&oacute;lo por el 16 % de los ni&ntilde;os.  Para el berro y la acelga el consumo fue pr&aacute;cticamente nulo; s&oacute;lo  el 5 % lo consume y de ellos lo hacen frecuentemente el 1,0 %.</p>    <p>El consumo  de frijoles fue elevado pero poco frecuente, el 90 % lo consume con una frecuencia  inferior a 3 veces a la semana. Dentro de ellos los m&aacute;s consumidos son  los frijoles negros, colorados y ch&iacute;charos. En menor proporci&oacute;n  las lentejas, jud&iacute;as y el garbanzo. De todas las leguminosas la menos favorecida  fue las lentejas, s&oacute;lo el 1,0 % las consume de forma frecuente.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El  consumo de frutas ricas en vitamina C fue poco frecuente. Las frutas c&iacute;tricas  como la naranja, la mandarina y la toronja fueron consumidas por el 2,3 % de los  ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con una frecuencia igual o superior a 3 veces a la  semana, en igual situaci&oacute;n estaba la frutabomba (1,9 %) y algo superior  la guayaba (9,7 %) y el mango (10,7 %) (fig. 5).</p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v31n4/f0507405.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v31n4/f0507405.jpg" width="290" height="183" border="0"></a>    
<br>      <br> Fig. 5. Frecuencia de consumo de frutas ricas en vitamina C.</p><h4 align="left">Discusi&oacute;n  </h4>    <p align="left">Diversos factores socioecon&oacute;micos pueden afectar el  estado de nutrici&oacute;n de hierro, en el ni&ntilde;o, por ejemplo, mala alimentaci&oacute;n  de la madre, destete precoz, ablactaci&oacute;n incorrecta, la ingesti&oacute;n  excesiva de leche en detrimento de otros alimentos, un n&uacute;mero grande de  ni&ntilde;os en un mismo n&uacute;cleo familiar, padres desocupados o con bajo  ingreso monetario, enfermedades diarreicas agudas (EDA) e infecciones respiratorias  agudas (IRA).<span class="superscript">12,13</span></p>    <p align="left">El alto  porcentaje de anemia en las madres de los ni&ntilde;os en estudio al inicio del  embarazo, en alg&uacute;n trimestre de &eacute;ste o durante todo el tiempo de  gestaci&oacute;n, combinado con una dieta de baja biodisponibilidad de hierro<span class="superscript">1,7</span>  (Segundo Informe de Seguimiento y Evaluaci&oacute;n del Programa Nacional de Acci&oacute;n  de Cuba para la Cumbre Mundial a favor de la Infancia. La Habana: Ministerio de  Salud P&uacute;blica, 1993), pueden explicar en parte la alta prevalencia de anemia  por deficiencia de hierro encontrada en los ni&ntilde;os de 6 a 24 meses de edad  residentes en la ciudad de Guant&aacute;namo. </p>    <p align="left">La dieta de  los ni&ntilde;os menores de 2 a&ntilde;os de edad en la mayor&iacute;a de los  pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo es inadecuada en su aporte de hierro,  y nuestro pa&iacute;s no es una excepci&oacute;n; a ello se une la baja disponibilidad  que hay actualmente en esta regi&oacute;n de los pur&eacute;s de frutas fortificados  con hierro y vitamina C que se vienen produciendo en Cuba desde finales del a&ntilde;o  2001 y a la limitada accesibilidad a otras f&oacute;rmulas infantiles fortificadas  con hierro por gran parte de la poblaci&oacute;n. </p>    <p align="left">Si bien  se ha demostrado que la lactancia materna protege al ni&ntilde;o de desarrollar  anemia, esta protecci&oacute;n dura aproximadamente hasta los 6 meses de edad;  posteriormente si el lactante no recibe un aporte de hierro adicional, desarrolla  anemia ferrop&eacute;nica al igual que el ni&ntilde;o destetado precozmente.<span class="superscript">12,13</span>  En el segundo semestre de la vida la biodisponibilidad estimada de hierro en la  dieta promedio habitual del cubano no cubre la necesidad de hierro absorbido.<span class="superscript">14</span></p>    <p align="left">Las  pr&aacute;cticas respecto a la alimentaci&oacute;n complementaria del lactante  difieren entre las provincias orientales y el resto del pa&iacute;s, lo cual est&aacute;  relacionado con diferentes h&aacute;bitos alimentarios, factores culturales y  con la disponibilidad de alimentos. La dieta en esta regi&oacute;n del pa&iacute;s  se caracteriza por el bajo contenido y baja biodisponibilidad del mineral, debido  a la poca presencia de favorecedores de su absorci&oacute;n tales como las carnes  y frutas c&iacute;tricas y la presencia de inhibidores, representados por fitatos  en alimentos vegetales adem&aacute;s de polifenoles y taninos provenientes de  infusiones diversas. Los factores descritos determinan que los ni&ntilde;os menores  de 2 a&ntilde;os sean junto a las embarazadas, los grupos con m&aacute;s alta  prevalencia de anemia en Cuba (Porrata C, Monterrey P, Mart&iacute;n I. Resultados  de la Primera Encuesta Nacional de Consumo, Gustos y Preferencias de la Poblaci&oacute;n  Cubana. Informe Preliminar. Instituto de Nutrici&oacute;n e Higiene de los Alimentos,  La Habana 2001). </p>    <p align="left">Al consultar la literatura para comparar  estos valores con estudios precedentes realizados en las provincias orientales,  s&oacute;lo encontramos uno muy limitado realizado en 1984 en el municipio Manzanillo  de la provincia Granma en ni&ntilde;os preescolares que informa la presencia de  anemia en el 42,2 % de los ni&ntilde;os estudiados, siendo m&aacute;s frecuente  en el grupo de 1 a 2 a&ntilde;os de edad con un 43,7 % (Morej&oacute;n C. Evaluaci&oacute;n  nutricional de ni&ntilde;os preescolares del &aacute;rea de salud &quot;Comandante  Ren&eacute; Vallejo Ortiz&quot; Municipio Manzanillo. Tesis para optar por el  t&iacute;tulo de Especialista de I Grado en Nutrici&oacute;n. La Habana. INHA;  1984: p 1-92). </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">Otro estudio realizado por <i>Reboso</i> <i>J</i>  y otros<span class="superscript">15 </span>a inicios del 2003 y que incluy&oacute;  a las provincias de Las Tunas, Granma, Holgu&iacute;n y Santiago de Cuba informa  una prevalencia de anemia del 29,1 % en estas edades.</p>    <p align="left">La prevalencia  de anemia hallada en el grupo de 6 a 12 a&ntilde;os de edad es inferior a la encontrada  en el grupo de infantes, debido, entre otros factores a que las necesidades de  hierro var&iacute;an con la edad. Esta disminuci&oacute;n que ocurre seg&uacute;n  aumenta la edad muestra el car&aacute;cter leve de la anemia en el grupo estudiado.</p>    <p align="left">Los  valores de prevalencia de anemia de este grupo son el doble de las informadas  en el estudio del 2003 para el resto de las provincias orientales,<span class="superscript">15</span>  lo que pudiera estar dado por la baja frecuencia de consumo de alimentos portadores  de hierro o facilitadores de su absorci&oacute;n que se observa en las encuestas  de frecuencia de consumo de alimentos realizadas.</p>    <p align="left">Llama la  atenci&oacute;n que la frecuencia de consumo de alimentos portadores de hierro  hem y no hem es inferior al del resto de las provincias de la regi&oacute;n oriental  al compararlos con el estudio, que con iguales objetivos realizara el Instituto  de Nutrici&oacute;n e Higiene de los Alimentos (INHA) en el a&ntilde;o 2003.<span class="superscript">15  </span>En sentido general, los ni&ntilde;os de este estudio, residentes en la  ciudad de Guant&aacute;namo est&aacute;n en una situaci&oacute;n desfavorable  en comparaci&oacute;n al resto de las provincias orientales en el consumo de alimentos.</p>    <p align="left">En  este grupo, el mayor porcentaje de an&eacute;micos pertenece a los ni&ntilde;os  y ni&ntilde;as con r&eacute;gimen docente externo. Esta situaci&oacute;n tambi&eacute;n  se refleja en las provincias de Las Tunas, Granma, Holgu&iacute;n y Santiago de  Cuba, lo que pudiera explicarse por la desventaja de estos sujetos en relaci&oacute;n  con los ni&ntilde;os de r&eacute;gimen seminterno. Estos &uacute;ltimos, adem&aacute;s  de la merienda escolar, reciben durante los d&iacute;as efectivos de clase un  almuerzo elaborado en la escuela, que muchas veces est&aacute; reforzado con vegetales  cosechados por los propios estudiantes en los huertos escolares. Estos vegetales  en la mayor&iacute;a de las veces son portadores de vitamina C y por tanto facilitan  la absorci&oacute;n del hierro presentes en el huevo y los frijoles; de ah&iacute;  la importancia de reforzar la merienda escolar para aquellos ni&ntilde;os con  r&eacute;gimen externo.</p>    <p align="left">El proceso intensivo de crecimiento,  la tensi&oacute;n intelectual generada por la complejidad gradual de los programas  docentes y el creciente flujo de informaci&oacute;n, as&iacute; como la pr&aacute;ctica  de educaci&oacute;n f&iacute;sica y deportes hacen que se deba prestar atenci&oacute;n  especial a la alimentaci&oacute;n escolar. Para garantizar estos procesos es imprescindible  suministrar al escolar una dieta suficiente en energ&iacute;a y nutrientes.</p>    <p align="left">Los  niveles de ferritina reflejan las reservas de hierro y tienden a disminuir a valores  m&aacute;s bajos antes que sea afectada la s&iacute;ntesis de la hemoglobina.  Sin embargo, la ferritina es una prote&iacute;na de fase aguda y por tanto puede  incrementarse en respuesta a infecciones o estr&eacute;s, debido a ello la correlaci&oacute;n  entre los niveles bajos de hemoglobina y ferritina es d&eacute;bil. </p>    <p align="left">Los  niveles de hemoglobina pueden ser influenciados tambi&eacute;n por otros factores  diferentes del hierro tales como la vitamina B<span class="subscript">12 </span>y  &aacute;cido f&oacute;lico, por hemoglobinopat&iacute;as y por enfermedades cr&oacute;nicas.<span class="superscript">16</span>  Ello pudiera explicar en parte el 2 % de ni&ntilde;os con valores altos de ferritina  s&eacute;rica y valores bajos de hemoglobina hallados en este estudio. Estos puntos  de corte no tienen un nivel de discriminaci&oacute;n y por tanto deben ser tomados  con reserva y analizarse casu&iacute;sticamente.</p>    <p align="left">El elevado  porcentaje de ni&ntilde;os con niveles de ferritina bajos hace pensar que la poblaci&oacute;n  estudiada tiene una reserva residual de dicho elemento. De continuar esta situaci&oacute;n,  es de esperar que se produzca un aumento sensible de la poblaci&oacute;n con anemia.</p>    <p align="left">La  causa m&aacute;s frecuente de anemia por deficiencia de hierro es el insuficiente  aporte de hierro biol&oacute;gicamente disponible a partir de la dieta. Se ha  demostrado que la diferente biodisponibilidad del hierro alimentario es, desde  el punto de vista nutricional, mucho m&aacute;s importante que el contenido total  de hierro de la dieta. El &aacute;cido asc&oacute;rbico y las prote&iacute;nas  de origen animal favorecen su absorci&oacute;n.<span class="superscript">17</span></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">La  dieta de la mayor parte del grupo evaluado se caracteriza por ser pobre y mon&oacute;tona,  con predominio de alimentos b&aacute;sicos distribuidos a toda la poblaci&oacute;n  con precios subsidiados por el sistema de racionamiento.</p>    <p align="left">La  ingesti&oacute;n de fuentes de hierro f&aacute;cilmente absorbible como carnes  rojas y v&iacute;sceras se consumen con poca frecuencia por la mayor parte del  grupo evaluado; en igual situaci&oacute;n est&aacute;n los vegetales de hojas.  Esto pudiera estar dado por inadecuados h&aacute;bitos alimentarios por un amplio  sector de la poblaci&oacute;n y por los altos precios de algunos de estos alimentos.  </p>    <p align="left">El bajo consumo de hierro hem limita la disponibilidad de  este nutriente por el organismo, lo cual puede influir en la prevalencia de anemia  encontrada. El consumo de fuentes de hierro no hem como el huevo y frijoles es  m&aacute;s elevado, pero su biodisponibilidad es mucho menor. </p>    <p align="left">Al  comparar los porcentajes de prevalencia de anemia en los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as  de los dos grupos de edades del presente estudio en relaci&oacute;n con el resto  de las provincias orientales del estudio del 2003 que se efectu&oacute; en iguales  grupos de poblaci&oacute;n<span class="superscript">15</span> se observa una situaci&oacute;n  m&aacute;s desfavorable, pero susceptible de ser mejorada.</p>    <p align="left">Para  combatir con efectividad estas deficiencias se hace necesario incrementar la fortificaci&oacute;n  de alimentos dirigidos a estos grupos de edades, actividades de educaci&oacute;n  nutricional, as&iacute; como mejorar los patrones de ingesti&oacute;n de alimentos  ricos en hierro.</p><h4>    <br> Summary</h4><h6>Iron deficiency anemia in children  aged 6 to 24 months and 6 to 12 years</h6>    <p>A cross-sectional study was conducted  in the second semester of the year 2003 to diagnose the prevalence of iron deficiency  anemia in children aged 6 to 24 months and in school children aged 6 to 12 years,  who live in the City of Guant&aacute;namo. The sample was made up of 200 children.  Hemoglobin concentration and serum ferritin were determined by cyanometahemoglobin  method and enzyme immunoassay respectively. Anemia prevalence was 35.8% in up  to 2 years olds and 22% in school children. No child in any group had hemoglobin  values indicative of serious anemia. A significant difference was found between  hemoglobin values and the teaching system (p=0,01). Of the total number of anemic  children, 86.4% attended the school as day students. According to serum ferritin  concentrations, the prevalence of iron deficiency was 57.6%. In the first group,  74.2% of children were exclusively breast-fed up to the 4th month of life. 62.5%  of the mothers of these children were already anemic when they got pregnant, and  59.2% suffered anemia in some trimester of their pregnancies. With respect to  the school children group, the consumption of hem iron- and non-hem iron-carrying  food was infrequent. To effectively face these deficiencies, it is necessary to  fortify more those foodstuffs aimed at the above-mentioned age groups, to carry  out nutritional education activities and to improve the patterns of iron-rich  food intake.</p>    <p><i>Key words</i>: anemia, prevalence, ferritin, food consumption,  feeding habits.     <br> </p><h4> Referencias bibliogr&aacute;ficas    <br> </h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P> 1.  Gay J, Padr&oacute;n M, Amador M. Prevenci&oacute;n y control de la anemia y la  deficiencia de hierro en Cuba. Rev Cubana Aliment Nutr 1995;9:52-61.<!-- ref --><P> 2.  Grantham S, Ani C. A review of studies on the effect of iron deficiency on cognitive  development in children. J Nutr 2001;131:649S-668S.<!-- ref --><P> 3. Oppenheimer S. Iron  and its relation to immunity and infectious disease. J Nutr 2001;131:616S-635S.<P>  4. Torre E de la, D&iacute;az A. Valores de hemoglobina en ni&ntilde;os entre  los 6 y 12 meses de edad. Rev Cubana Pediatr 1973;45:69-78.</P>    <!-- ref --><P> 5. _____. Valores  de hemoglobina en ni&ntilde;os entre los 6 y 12 meses de edad. Rev Cubana Pediatr  1973;45:69-78.<!-- ref --><P> 6. Milians R, Boffill V. Determinaci&oacute;n de la hemoglobina  en ni&ntilde;os normales de 6 a 12 meses de edad. Rev Cubana Pediatr 1977;49:277-86.<!-- ref --><P>  7. Vidal H, Puente R, Gautier du Defaix. Deficiencia nutricional de hierro en  ni&ntilde;os de 6 meses a 2 a&ntilde;os. Rev Cubana Pediatr 1985;57:384-91.<!-- ref --><P>  8. Jim&eacute;nez S, Reboso J, Serrano G, Monterrey P. Estado nutricional de hierro  y vitamina A en preescolares asistentes a guarder&iacute;as en la Ciudad de La  Habana. Rev Esp Nutr Comunit 1998;4:67-70.<!-- ref --><P> 9. Mac&iacute;as C, Pita G,  P&eacute;rez A, Reboso J, Serrano G. Evaluaci&oacute;n nutricional en ni&ntilde;os  de 1 a 5 a&ntilde;os de edad en un consultorio m&eacute;dico de la familia. Rev  Cubana Aliment Nutr 1999;13:85-90.<!-- ref --><P> 10. Yip R. Iron deficiency: contemporary  scientific issues and international programatic approaches. J Nutr 1994;124:1479-90.<!-- ref --><P>  11. Arredondo M, Pizarro F, Walter T, Hertrampf E. Determinaci&oacute;n de ferritina  s&eacute;rica por ELISA. Rev Chil Nutr 1992;20:43-50.<!-- ref --><P> 12. Weaver LT. Feeding  the weanling in the developing world: problems and solutions. Int J Food Sci Nutr  1994;45:127-134. <!-- ref --><P> 13. Nitzan D, Leventhal A, Averbuch Y, Rishpon S, Cohen-Dar  M. Five decades of trends in anemia in Israeli infants: implications for food  fortification policy. Eur J Clin Nutr 2001;55:82-87.<!-- ref --><P> 14. Gay J, Mart&iacute;n  I, Rodr&iacute;guez A. Ingesta alimentaria de un grupo de lactantes al comenzar  el segundo semestre de vida. Rev Cubana Aliment Nutr 1993;7:91-95.<!-- ref --><P> 15.  Reboso J, Jim&eacute;nez S, Monterrey P, Macias C, Pita G. Diagn&oacute;stico  de la anemia por deficiencia de hierro en ni&ntilde;os de 6-24 meses y de 6 a  12 a&ntilde;os de edad de las provincias orientales de Cuba. Libro de Memorias  del XIII Congreso Latinoamericano de Nutrici&oacute;n, Acapulco, M&eacute;xico,  9-13 de Noviembre. M&eacute;xico, DF: 2003. p.100. CNP-291.<!-- ref --><P> 16. Coj&iacute;n  I, Emond A, Emmett P, ALSPAC Study Team. Association between composition of the  diet and haemoglobin and ferritin levels in 18-month-old children. Eur J Clin  Nutr 2001;55:278-286.<!-- ref --><P> 17. Mart&iacute;nez C, Ros G, Periago M, L&oacute;pez  G. Biodisponibilidad del hierro de los alimentos. Arch Latinoam Nutr 1999;2:106-113.    <br>  </P>    <p>Recibido: 19 de agosto de 2004. Aprobado: 13 de mayo de 2005.    <br> <i>Jos&eacute;  Reboso P&eacute;rez</i>. Instituto de Nutrici&oacute;n e Higiene de los Alimentos.  Infanta No. 1158. Centro Habana. CP 10300. Ciudad de La Habana. Cuba. E-mail:  <a href="mailto:hematologia@sinha.sld.cu">hematologia@sinha.sld.cu</a></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p>    <p><a href="#autor"><span class="superscript">1</span>Master  en Nutrici&oacute;n. Investigador Auxiliar. Departamento de Bioqu&iacute;mica  y Fisiolog&iacute;a. Instituto de Nutrici&oacute;n e Higiene de los Alimentos.    <br>  <span class="superscript">2</span>Master en Nutrici&oacute;n. Hospital Pedi&aacute;trico  Provincial de Guant&aacute;namo.     <br> <span class="superscript">3</span>Master  en Salud Ambiental. Investigadora Auxiliar. Departamento de Bioqu&iacute;mica  y Fisiolog&iacute;a. Instituto de Nutrici&oacute;n e Higiene de los Alimentos.    <br>  <span class="superscript">4</span>DraC. Profesora Titular. Investigadora Titular.  Departamento de Bioqu&iacute;mica y Fisiolog&iacute;a. Instituto de Nutrici&oacute;n  e Higiene de los Alimentos. </a><a name="cargo"></a><a href="#autor"></a>  </p>      ]]></body><back>
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