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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ética, tecnología y clínica]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Militar Central Dr. Carlos J Finlay  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[With the emergence and development of the scientific-technical revolution in medicine, one witnesses severe deterioration of the physician-patient relationship, increasing neglect of questioning, physical exam and clinical knowledge as well as irrational and excessive use of & dependence on supplementary tests by a high number of phusicians,all of which shapes a real fetishism of technology. The above-mentioned has very important and sensitive ethical implications in medical practice. The present paper concisely analyzed some reasons for this phenomenon; addressed the relations between clinics and technology and it emphasized the importance of the clinical knowledge as an essential component of diagnosis and indispensable guide to prescribe supplementary tests. At the same time, the article outlined the great value of lab tests, the changes that have occured in the process of clinical reasoning and how clinics and the lab complement each other as the two main components of the clinical method]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Método clínico]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify">Hospital Militar Central "Dr. Carlos J Finlay" <strong></strong></p> <h2>&Eacute;tica, tecnolog&iacute;a y cl&iacute;nica </h2>     <p align="justify"><a href="#cargo">Miguel A. Moreno Rodr&iacute;guez<span class="sup">1</span> </a><a name="autor"></a></p> <h4 align="justify">Resumen </h4>     <p align="justify">Con la aparici&oacute;n y desarrollo de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico-t&eacute;cnica en la medicina, se asiste a un severo deterioro de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, a un abandono creciente del interrogatorio, del examen f&iacute;sico y del conocimiento cl&iacute;nico, as&iacute; como una utilizaci&oacute;n y dependencia irracional y excesiva de los an&aacute;lisis complementarios por parte de un gran n&uacute;mero de m&eacute;dicos, que configuran un verdadero fetichismo de la tecnolog&iacute;a. Todo ello tiene muy importantes y sensibles implicaciones &eacute;ticas en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica. En el presente trabajo se analizan, sucintamente, algunas razones de este fen&oacute;meno; se abordan las relaciones entre la cl&iacute;nica y la tecnolog&iacute;a, se enfatiza la importancia del conocimiento cl&iacute;nico como componente esencial del diagn&oacute;stico y gu&iacute;a imprescindible para la indicaci&oacute;n de los ex&aacute;menes complementarios, a la vez que se destaca el gran valor de los an&aacute;lisis de laboratorio, los cambios que se han producido en el proceso del razonamiento cl&iacute;nico y la definitiva complementariedad de la cl&iacute;nica y el laboratorio como los dos componentes principales del m&eacute;todo cl&iacute;nico. </p>     <p align="justify"><em>Palabras clave</em>:  M&eacute;todo cl&iacute;nico, proceso diagn&oacute;stico, tecnolog&iacute;as, &eacute;tica. </p> <h4 align="justify">Introducci&oacute;n </h4>     <p align="justify">La cl&iacute;nica y el m&eacute;todo cl&iacute;nico han venido sufriendo un gradual proceso de deterioro en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os en el mundo entero y tambi&eacute;n en Cuba. La responsabilidad no es s&oacute;lo de los internistas y los dem&aacute;s cl&iacute;nicos, no s&oacute;lo depende de las estructuras administrativas y las direcciones de los hospitales, que por a&ntilde;os han lesionado el trabajo de los m&eacute;dicos, sino que tambi&eacute;n depende de cambios muy importantes que la propia medicina ha tenido bajo el impacto de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico-t&eacute;cnica. Sean cuales sean las razones, las consecuencias fundamentales han sido tres: el deterioro de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, el progresivo abandono y menosprecio de la cl&iacute;nica y la utilizaci&oacute;n irracional y por ende excesiva, de la tecnolog&iacute;a m&eacute;dica aplicada al diagn&oacute;stico.<span class="sup">1</span> </p> <h4 align="justify"><strong>Impacto de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico-t&eacute;cnica</strong></h4>     <p align="justify">El impacto de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico-t&eacute;cnica ha sido de tal magnitud que no menos de 25 nuevos problemas &eacute;ticos han surgido en la medicina, relacionados con el asesoramiento, el an&aacute;lisis y la ingenier&iacute;a gen&eacute;tica, la fecundaci&oacute;n <em>in vitro </em> y el trasplante de embriones y de tejido fetal, las variadas implicaciones del descubrimiento y uso del genoma humano, la clonaci&oacute;n, el trasplante de &oacute;rganos, el suicidio con ayuda m&eacute;dica, la eutanasia, el diagn&oacute;stico de muerte, el estado vegetativo persistente, la televigilancia y la telemedicina individual, las contaminaciones ac&uacute;stica y ambiental y muchos m&aacute;s. Conjuntamente, viejos problemas &eacute;ticos vuelven a la palestra con una nueva dimensi&oacute;n y entre ellos los de la relaci&oacute;n entre la cl&iacute;nica y la tecnolog&iacute;a. </p>     <p align="justify">A partir de los a&ntilde;os 60 del siglo pasado, con el inicio de esta revoluci&oacute;n, comenz&oacute; un proceso que hoy en d&iacute;a est&aacute; planteado con toda fuerza que los componentes cl&iacute;nicos del diagn&oacute;stico han ido cediendo cada vez m&aacute;s espacio a los an&aacute;lisis complementarios; el sabio y necesario equilibrio entre la cl&iacute;nica y el laboratorio se ha desplazado hacia los an&aacute;lisis y el m&eacute;todo cl&iacute;nico ha entrado en crisis en el actuar y el pensar de un gran n&uacute;mero de m&eacute;dicos. Muchos m&eacute;dicos en la actualidad apenas interrogan y examinan a sus pacientes; muchos m&eacute;dicos ya no piensan o apenas piensan, olvidando que la palabra m&eacute;dico proviene de una ra&iacute;z latina, <em>med, </em> que precisamente significa meditar, pensar, y lo que hacen es indicar an&aacute;lisis y an&aacute;lisis en la esperanza de que estos les den el diagn&oacute;stico y resuelvan los problemas. </p>     <p align="justify"><em>Bernard Lown, </em> un destacado cardi&oacute;logo norteamericano y premio Nobel, escribi&oacute; en 1995 que "la sangre del paciente va camino del laboratorio antes de terminar de hablar con &eacute;l y mucho antes de ponerle una mano encima"<span class="sup">2</span> y cinco a&ntilde;os antes, en 1990, el profesor mexicano <em>Hinich </em>hab&iacute;a escrito que "el m&eacute;dico moderno, cual aprendiz de brujo, ha dejado de ser el amo de la tecnolog&iacute;a para convertirse en su servidor".<span class="sup">3</span> </p>     <p align="justify">Este serio problema de la tecnolog&iacute;a dominando las acciones del hombre y del hombre como mero servidor de la tecnolog&iacute;a, que tiene una elevada connotaci&oacute;n &eacute;tica, ya hab&iacute;a sido planteado y analizado hace m&aacute;s de 150 a&ntilde;os por <em>Carlos Marx </em> al referirse a las cuestiones relativas a la enajenaci&oacute;n del hombre y del trabajo y a lo que &eacute;l llam&oacute; "el fetichismo de la mercanc&iacute;a", dos conceptos b&aacute;sicos de la econom&iacute;a, la filosof&iacute;a y la sociolog&iacute;a marxistas. <em>Marx </em>vivi&oacute; en la &eacute;poca del capitalismo de libre concurrencia, cuando se asist&iacute;a a un incremento en la producci&oacute;n de todo tipo de mercanc&iacute;as como nunca antes hab&iacute;a conocido la humanidad y esta independencia relativa de los productos en la forma de mercanc&iacute;a enmascaraba en millones de personas su origen en el trabajo humano, confiri&eacute;ndole un valor intr&iacute;nseco e irreal y convirti&eacute;ndolas, al decir de <em>Marx, </em> en objeto de una adoraci&oacute;n casi religiosa, es decir, un fetiche. De resultas, escribi&oacute; textualmente en "El Capital": </p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">...ellos, sus creadores (o sea, los hombres, los creadores de todas las mercanc&iacute;as)      han terminado por rendirse ante sus criaturas; los productos de su cabeza han      terminado por apoderarse de su cabeza.<span class="sup">4</span> </p> </blockquote>     <p align="justify">No hay ninguna diferencia entre estas palabras de <em>Marx </em>y las de <em>Hinich, </em> 150 a&ntilde;os despu&eacute;s. </p>     <p align="justify">Pero 150 a&ntilde;os despu&eacute;s el problema es mucho m&aacute;s serio y el fetichismo de la mercanc&iacute;a se ha transformado en el fetichismo de la tecnolog&iacute;a, dando lugar a la aparici&oacute;n en muchas personas, pol&iacute;ticos y tecn&oacute;cratas, de concepciones equivocadas y falsas ilusiones, y as&iacute; como en el terreno social ha conducido a muchos a la ilusi&oacute;n de creer que basta con aplicar los adelantos de la ciencia y la t&eacute;cnica para dar soluci&oacute;n a los problemas del hombre y la humanidad, pudiendo prescindir de la voluntad pol&iacute;tica y de un sentido de justicia social, as&iacute; tambi&eacute;n, en el terreno de la medicina, ha conducido a mir&iacute;adas de m&eacute;dicos y funcionarios de la salud a la ilusi&oacute;n de creer que basta con aplicar la tecnolog&iacute;a m&eacute;dica para dar soluci&oacute;n a los problemas del diagn&oacute;stico, pudiendo prescindir de la cl&iacute;nica y su m&eacute;todo. Esto fue apuntado hace ya muchos a&ntilde;os por el profesor norteamericano <em>George L. Engel </em> cuando dijo textualmente: </p>     <blockquote>       <p align="left">La declinaci&oacute;n en la atenci&oacute;n a las habilidades cl&iacute;nicas contrasta con una suprema      confianza en la capacidad de la tecnolog&iacute;a para resolver los problemas m&eacute;dicos      y es un reflejo de la confianza que la sociedad occidental pone en la superioridad      de las soluciones tecnol&oacute;gica para resolver los problemas del hombre.<span class="sup">5</span> </p> </blockquote>     <p>La peligrosa iron&iacute;a de todo esto es que as&iacute; como est&aacute; demostrado que los progresos de la ciencia y la t&eacute;cnica, si no son controlados racionalmente por el hombre pueden llegar a destruir el planeta, tambi&eacute;n los progresos de la tecnolog&iacute;a diagn&oacute;stica y terap&eacute;utica, si no son utilizados racionalmente por los m&eacute;dicos, pueden llegar a destruir la esencia humana milenaria de la medicina y su &eacute;tica humanista transform&aacute;ndola, de una profesi&oacute;n que todav&iacute;a es, en un oficio impersonal y deshumanizado, donde un t&eacute;cnico calificado se dedique a la reparaci&oacute;n de aver&iacute;as org&aacute;nicas. </p>     <p align="justify">No se trata de negar el extraordinario valor de los ex&aacute;menes complementarios en el proceso del diagn&oacute;stico, cuya importancia est&aacute; dada, entre otras cosas, porque confirman unos diagn&oacute;sticos y rechazan otros, intervienen en establecer el pron&oacute;stico y la evoluci&oacute;n de las enfermedades en los enfermos, son imprescindibles para la estadificaci&oacute;n de un gran n&uacute;mero de enfermedades antes de decidir la terap&eacute;utica a utilizar, detectan los efectos indeseables de los medicamentos que se usan, son capaces de ofrecer certeza all&iacute; donde no llega la cl&iacute;nica y tienen en algunas circunstancias el valor de tranquilizar tanto al paciente como al m&eacute;dico, porque la medicina es una ciencia humana. Todos los m&eacute;dicos hacen un uso diario de los an&aacute;lisis de laboratorio y no se puede prescindir de ellos. El problema de las relaciones entre la cl&iacute;nica y el laboratorio es otro. </p>     <p align="justify">Cuando en el siglo <tt>XIX</tt> se introdujeron en Cuba los an&aacute;lisis de laboratorio -y en aquella &eacute;poca eran s&oacute;lo el parcial de orina, el hemograma y los primeros cultivos-, un m&eacute;dico cubano, <em>Ar&oacute;stegui del Castillo </em>, expres&oacute; con asombrosa premonici&oacute;n: </p>     <p align="left">Este es un progreso efectivo, pero hace claudicar a la cl&iacute;nica, pues confiando el    m&eacute;dico en que en &uacute;ltimo extremo el an&aacute;lisis ha de darle resuelto el diagn&oacute;stico,    se descuida en la apreciaci&oacute;n exacta de los s&iacute;ntomas.<span class="sup">6 </span></p>     <p align="justify">De forma parecida se expres&oacute; el ya citado profesor <em>Engel, </em> en 1976, unos diez a&ntilde;os despu&eacute;s del comienzo de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico-t&eacute;cnica en la medicina, al analizar su impacto en los m&eacute;dicos, dijo: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Antes de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico-t&eacute;cnica, parte de la excitaci&oacute;n intelectual del  razonamiento en los m&eacute;dicos ven&iacute;a de considerarse capaces de anticipar con &eacute;xito lo que dar&iacute;an los an&aacute;lisis de laboratorio que indicaban en sus enfermos, en  los cuales un arduo y s&oacute;lido razonamiento los hab&iacute;a conducido a determinadas  hip&oacute;tesis cl&iacute;nicas. Se crey&oacute; que el laboratorio lo que har&iacute;a ser&iacute;a expandir esas  posibilidades, pero lo que sucedi&oacute; en muchos m&eacute;dicos fue  lo contrario; m&aacute;s   que  refinar y aguzar la observaci&oacute;n y el razonamiento  cl&iacute;nico lo que hicieron fue  atrofiarlo,  adulterarlo y falsificarlo, al reducirlo a un crudo triage, a la indicaci&oacute;n  de abultadas   bater&iacute;as   de   complementarios, de "perfiles" renales,   hep&aacute;ticos,  hematol&oacute;gicos, entre otros,  donde los an&aacute;lisis se indican de modo   absurdo.   Hoy  en d&iacute;a el proceso del diagn&oacute;stico   est&aacute; organizado alrededor de esas bater&iacute;as  de ex&aacute;menes de laboratorio  que parecen prometer   una respuesta sin requerir de un  necesario razonamiento  ni individualizaci&oacute;n del enfermo. Muy a menudo,  hallazgos de laboratorio claramente il&oacute;gicos son aceptados sin cr&iacute;ticas ni    <br>  cuestionamiento y todo ello no es m&aacute;s que una regresi&oacute;n at&aacute;vica al empirismo  y a la autoridad.<span class="sup">7 </span></p>     <p align="justify">Se puede concluir entonces que el desarrollo tecnol&oacute;gico, est&eacute; o no relacionado con la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico-t&eacute;cnica, act&uacute;a sobre un n&uacute;mero importante de m&eacute;dicos, depreciando en ellos los valores de la cl&iacute;nica y sobrevalorando los de la tecnolog&iacute;a diagn&oacute;stica, lo cual es un error, ya que al abandonar lo que considera inseguridades de la cl&iacute;nica buscando la aparente seguridad del an&aacute;lisis, el m&eacute;dico olvida que la misma incertidumbre que tiene la cl&iacute;nica existe en los an&aacute;lisis: todos tienen un cierto n&uacute;mero de resultados falsos positivos y falsos negativos y todos son absolutamente dependientes del t&eacute;cnico y del m&eacute;dico para su ejecuci&oacute;n e interpretaci&oacute;n, respectivamente. Siempre se ha cre&iacute;do que el m&eacute;dico que abandona la cl&iacute;nica es porque en el fondo se reconoce mal preparado en ella, desconf&iacute;a de sus propios conocimientos y lo reconoce de esa forma. </p>     <p align="justify">El uso inteligente, racional y ponderado de los an&aacute;lisis complementarios, que como su nombre indica est&aacute;n para complementar la cl&iacute;nica y no para sustituirla, no crea ning&uacute;n problema. No hay contradicciones entre la cl&iacute;nica y la tecnolog&iacute;a y ninguna de las dos claudica delante de la otra. Ambas est&aacute;n dentro del m&eacute;todo cl&iacute;nico, forman parte de &eacute;l, tienen a su cargo etapas diferentes de &eacute;l y son aproximaciones diferentes al diagn&oacute;stico, pero est&aacute;n muy relacionadas. Las dos son valios&iacute;simas, s&oacute;lo que la cl&iacute;nica gu&iacute;a al laboratorio, porque en el m&eacute;todo cient&iacute;fico o experimental de todas las ciencias factuales, la elaboraci&oacute;n de una hip&oacute;tesis cient&iacute;fica precede a los experimentos, que precisamente son dise&ntilde;ados para demostrar o no dicha hip&oacute;tesis, y en el m&eacute;todo cl&iacute;nico -que no es m&aacute;s que el m&eacute;todo experimental, pero aplicado esta vez no a un experimento de laboratorio, sino a la atenci&oacute;n individual de enfermos-, la elaboraci&oacute;n de una o m&aacute;s hip&oacute;tesis diagn&oacute;sticas presuntivas precede a la realizaci&oacute;n de los ex&aacute;menes complementarios que se indican, precisamente, para comprobar o no dichas hip&oacute;tesis. La cl&iacute;nica gu&iacute;a al laboratorio y el proceso no puede ser racionalmente a la inversa. </p>     <p align="justify">El conflicto &eacute;tico, que por supuesto no es gen&eacute;tico en la tecnolog&iacute;a, comienza cuando el m&eacute;dico asume la idea falaz de que la t&eacute;cnica lo dispensa de una labor cl&iacute;nica detallada y precisa. De resultas solo recoger&aacute; un n&uacute;mero escaso de s&iacute;ntomas, signos y otras realidades, aquellos que considere suficientes y que por su obligada escasez y frecuente falta de definici&oacute;n semiogr&aacute;fica har&aacute;n muy inseguro y carente de la debida orientaci&oacute;n el camino del diagn&oacute;stico. Todo esto se pretender&aacute; resolver con una indicaci&oacute;n indiscriminada de an&aacute;lisis, donde muchos ser&iacute;an claramente innecesarios. En consecuencia, se consumen m&aacute;s r&aacute;pidamente los recursos disponibles, se incrementan los costos asistenciales y de la salud, se explotan de manera intensiva y agotadora equipos costosos y aumentan sus roturas, se saturan los turnos y se somete al enfermo a riesgos innecesarios, todo lo cual tiene serias implicaciones &eacute;ticas. Adicionalmente, no pocas investigaciones ser&aacute;n repetidas m&aacute;s de una vez, porque inevitablemente aparecer&aacute;n los resultados falsos positivos y falsos negativos, as&iacute; como las interpretaciones diagn&oacute;sticas equivocadas, frente a todo lo cual la respuesta no ser&aacute; el an&aacute;lisis cl&iacute;nico, sino una mayor utilizaci&oacute;n y dependencia de la tecnolog&iacute;a.<span class="sup">8</span> </p>     <p align="justify">El abandono de la cl&iacute;nica es tanto m&aacute;s absurdo cuanto que se sabe que el interrogatorio por s&iacute; solo es capaz de dar el diagn&oacute;stico entre el 50 y m&aacute;s del 90 % de todos los enfermos, en dependencia de la habilidad para obtener la informaci&oacute;n y los conocimientos cl&iacute;nicos del m&eacute;dico, hecho bien establecido por numerosos estudios desde hace m&aacute;s de 60 a&ntilde;os. Entre 1998 y el 2001 se llevaron a cabo tres investigaciones en el Hospital Militar Central "Dr. Carlos J Finlay" sobre el diagn&oacute;stico por el interrogatorio que mostraron que  &eacute;ste se hizo por alumnos de tercer a&ntilde;o de medicina en el 47 %, por internos en el 54 %, por residentes de medicina interna en el 79,3 % y por profesores de medicina interna en el 90 % de diferentes muestras de pacientes ingresados.<span class="sup">9-11 </span></p>     <p align="justify">Por supuesto que el proceso del razonamiento m&eacute;dico ha cambiado en los &uacute;ltimos 60 a&ntilde;os y ello ha sido, en gran medida, bajo el influjo de la ciencia y la t&eacute;cnica, convirti&eacute;ndose con frecuencia m&aacute;s en un acto de observaci&oacute;n que de prolongada deducci&oacute;n, porque hoy los m&eacute;dicos pueden identificar m&aacute;s r&aacute;pidamente muchas enfermedades con s&oacute;lo mirar los resultados de los an&aacute;lisis y con frecuencia no es necesario tener que asumir el largo y complejo razonamiento inferencial, inductivo-deductivo, que era necesario antes de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico-t&eacute;cnica, cuando el diagn&oacute;stico depend&iacute;a en mucho mayor medida de las consideraciones alrededor de los s&iacute;ntomas y signos. Hoy en d&iacute;a y en no pocos casos el reto principal no es el acto intelectual de explicar decisiones deductivas, sino el reto administrativo de elegir ponderada y juiciosamente que an&aacute;lisis realizar, entre varias opciones, para llegar al diagn&oacute;stico y ello ha conducido a muchos m&eacute;dicos al error de creer que la cl&iacute;nica pierde consistencia, que los an&aacute;lisis sustituyen a la cl&iacute;nica y hacen innecesario el razonamiento m&eacute;dico. Lo que hace la tecnolog&iacute;a moderna es sustituir a la tecnolog&iacute;a vieja, que se ha quedado atrasada y obsoleta, pero no a la cl&iacute;nica y en cuanto al razonamiento es absurdo creer que los m&eacute;dicos puedan prescindir de &eacute;l, porque los cient&iacute;ficos se diferencian entre s&iacute; por sus procesos intelectuales y no por el dominio de ning&uacute;n procedimiento t&eacute;cnico individual. </p>     <p align="justify">Probablemente no exista en medicina un campo que requiera tanto de las habilidades del interrogatorio y el examen f&iacute;sico, de la tecnolog&iacute;a diagn&oacute;stica y de los conocimientos cl&iacute;nicos, como el de las fiebres de origen desconocido (FOD). Son producidas por m&aacute;s de 200 enfermedades y exigen para su diagn&oacute;stico un profundo y depurado ejercicio intelectual de razonamiento cl&iacute;nico. Es interesante terminar con unas palabras del profesor <em>Petersdorff, </em> el padre de las FOD, que aunque referidas a ellas, valen para cuanto se ha dicho: </p>     <blockquote>       <p align="justify">Para reducir los errores de los cl&iacute;nicos en relaci&oacute;n con las FOD hay que ir sobre      el paciente una y otra vez, repetir la anamnesis y el examen f&iacute;sico, revisar la      historia cl&iacute;nica, discutir con los colegas para buscar nuevas ideas y gastar tiempo      en la contemplaci&oacute;n serena del enigma cl&iacute;nico. El acercamiento al paciente       con       FOD no consiste en realizar nuevas bater&iacute;as de an&aacute;lisis, ni sumergir al paciente      en antibi&oacute;ticos o someterlo a una cirug&iacute;a exploratoria en ausencia de indicaci&oacute;n. La observaci&oacute;n cl&iacute;nica a menudo es la que provee la pista decisiva que conduce      al diagn&oacute;stico correcto. No hay sustitutos para observar al paciente, hablar con &eacute;l      y pensar en &eacute;l.<span class="sup">12</span> </p> </blockquote> <h4 align="justify">SUMMARY </h4> <h6>Ethics, technology and clinics </h6>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">With the emergence and development of the scientific-technical revolution in medicine, one witnesses severe deterioration of the physician-patient relationship, increasing neglect of questioning, physical exam and clinical knowledge as well as irrational and excessive use of &amp; dependence on supplementary tests by a high number of phusicians,all of which shapes a real fetishism of technology. The above-mentioned has very important and sensitive ethical implications in medical practice. The present paper concisely analyzed some reasons for this phenomenon; addressed the relations between clinics and technology and it emphasized the importance of the clinical knowledge as an essential component of diagnosis and indispensable guide to prescribe supplementary tests. At the same time, the article outlined the great value of lab tests, the changes that have occured in the process of clinical reasoning and how clinics and the lab complement each other as the two main components of the clinical method. </p>     <p><em>Key words</em>: Clinical method, diagnostic method, technologies, ethics. </p> <h4 align="justify">REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS </h4>     <!-- ref --><p> 1. Moreno Rodr&iacute;guez MA. El Arte y la Ciencia del Diagn&oacute;stico M&eacute;dico. Principios Seculares y Problemas Actuales. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico T&eacute;cnica;2001. <!-- ref --><p> 2. Weatherall J. Crisis de comunicaci&oacute;n. Bernard Lown: the lost of healing. Br Med J (ed. Latinoamericana). 1997;5:287. <!-- ref --><p> 3. Hinich H. Triunfos y fracasos de la medicina en los Estados Unidos. Gac Med Mex. 1990;12:72-6. <!-- ref --><p> 4. Marx C. El Capital. TI. La Habana: Editorial  Ciencias Sociales;1979. <!-- ref --><p> 5. Engel GL. Enduring attributes of medicine relevant to the education of the physicians. Ann Intern Med. 1973;78:587-93. <!-- ref --><p> 6. Villaverde M. La Medicina en Cuba. En: Historia de la Medicina. La Habana: Selecta;1944. <!-- ref --><p> 7. Engel GL. Are medical schools neglecting clinical skills? JAMA. 1976;236:861-3. <!-- ref --><p> 8. Viniegra Vel&aacute;zquez L. El fetichismo de la tecnolog&iacute;a. Rev Invest Clin. 2000;52: 569-80. <!-- ref --><p> 9. Moreno Rodr&iacute;guez MA. Valor del interrogatorio en el diagn&oacute;stico. Rev Cubana Med. 2000;39:160-5. <!-- ref --><p> 10. Bengoechea Fern&aacute;ndez G. Diagn&oacute;stico por interrogatorio en estudiantes de medicina de tercer a&ntilde;o [tesis]. La Habana: Hospital Militar Central "Dr. Carlos J Finlay; 2001. <!-- ref --><p> 11. Blanco Aspiazu MA. Modelo de evaluaci&oacute;n de la calidad de la entrevista m&eacute;dica de residentes de medicina interna bajo observaci&oacute;n directa [tesis]. La Habana: MINSAP;2001. <!-- ref --><p> 12. Larson EB, Featherstone H, Petersdorff RG. Fever of undetermined origin: diagnosis and follow-up of 105 cases, 1970-1980. Medicine. 1982;61:269-92. <p align="justify">Recibido: 27 de abril de 2006. Aprobado: 30 de junio de 2006.    <br> <em>Miguel A</em>. <em>Moreno Rodr&iacute;guez</em>. Hospital Militar Central "Dr. Carlos J Finlay". La Habana, Cuba. <em></em></p>     <p align="justify"><span class="sup"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">DrCs. Especialista de II Grado en Medicina Interna.</a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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