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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Determinantes económicos y sociales de la mortalidad en América Latina]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    <b>CL&Aacute;SICO</b></font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>    <font size="4">Determinantes econ&#243;micos y sociales de la mortalidad en    Am&#233;rica Latina<sup><a href="#enlace_ast1_13">*</a><a name="ast1_13"></a></sup></font></b></font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3">Economic    and social determinants of mortality in Latin America</font></b></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> <b>Hugo Behm Rosas&#134;    </b> </font></p>     <p>&nbsp; </p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La mortalidad    en Am&#233;rica Latina ha experimentado notorios descensos en d&#233;cadas recientes,    pero tiene a&#250;n claros excesos sobre los niveles alcanzados en regiones    m&#225;s avanzadas. La relaci&#243;n de la muerte con las condiciones socioecon&#243;micas    es bien conocida, aunque el modo de acci&#243;n y el peso relativo de los diversos    factores intervinientes es asunto no bien dilucidado. Es conveniente, pues,    analizar el conocimiento que existe sobre las caracter&#237;sticas y la g&#233;nesis    de los diferenciales socioecon&#243;micos de la mortalidad en Am&#233;rica Latina,    para explicar mejor la situaci&#243;n actual y sus perspectivas. </font></p>     <p align="center">&nbsp; </p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="3">S</font></b><font size="3"><b>&#205;NTESIS    </b> <b>DE LA SITUACI&#211;N SOCIAL Y ECON&#211;MICA DE AM&Eacute;RICA LATINA</b>    </font></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Esta situaci&#243;n    ha sido analizada en 1977 por la Comisi&#243;n Econ&#243;mica para la Am&#233;rica    Latina (CEPAL)<sup>1</sup> en el per&#237;odo 1950-1975. El informe hace notar    que el desarrollo en la regi&#243;n ha desmentido la imagen que se ten&#237;a    en los a&#241;os 50, esto es, que "un progreso continuo basado en la industrializaci&#243;n,    asociado a determinadas reformas socioecon&#243;micas, gestar&#237;a una transformaci&#243;n    social con metas m&#225;s igualitarias". El progreso econ&#243;mico ha sido    importante. Las tasas de crecimiento del producto interno por habitante, a pesar    del aumento demogr&#225;fico, fueron del 2,6 % y se aceleraron al 3,7 % en el    per&#237;odo 1966-1973. El sector m&#225;s din&#225;mico ha sido la industria,    que quintuplic&#243; su producto en estos 25 a&#241;os, en tanto que el sector    agr&#237;cola muestra considerable atraso relativo. Los agentes m&#225;s importantes    del proceso han sido el Estado y las empresas transnacionales; estas &#250;ltimas    han abandonado el sector primario para incorporarse a la industria y el comercio.    El financiamiento externo ha vinculado estos pa&#237;ses en forma estrecha (sobre    todo a los m&#225;s grandes) con el mercado financiero internacional. El monto    de los servicios del endeudamiento externo que hoy encara la regi&#243;n compromete    parte importante de sus actuales recursos. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Tal crecimiento    econ&#243;mico "se ha acompa&#241;ado de una desigual distribuci&#243;n de sus    frutos, tanto porque la propiedad de los medios de producci&#243;n como el progreso    t&#233;cnico y la modernizaci&#243;n han tendido a concentrarse". Hacia 1970,    el sector considerado "moderno" (principalmente radicado en la industria manufacturera    y la miner&#237;a) genera un 50 % del producto, pero ocupa solo el 12 % de la    fuerza de trabajo. En el otro extremo, el sector "primitivo" de la producci&#243;n    absorbe un tercio del empleo y aporta solo el 5 % del producto. Este sector    retiene una poblaci&#243;n trabajadora con baja productividad y baj&#237;simos    ingresos. La desigual distribuci&#243;n del ingreso no se ha modificado entre    1960 y 1970: el 50 % m&#225;s pobre de la poblaci&#243;n obtiene el 14 % del    ingreso total, en tanto que el 15 % m&#225;s rico logra el 74 %. El sistema    productivo tiene una visible insuficiencia para generar empleo. De acuerdo a    estimaciones de la OIT,<sup>2 </sup>hechas para un conjunto de pa&#237;ses que    abarca el 75 % de la poblaci&#243;n de la regi&#243;n, el 28 % de la fuerza    de trabajo no se utiliza en el proceso productivo (desempleo abierto y subempleo).    Seg&#250;n la misma fuente, un 43 % de la poblaci&#243;n (aproximadamente 110    millones de personas) viv&#237;a en 1973 en condiciones de "grave pobreza" y    alrededor de 35 % no ten&#237;a un nivel de ingresos que le permitiera adquirir    una alimentaci&#243;n m&#237;nima equilibrada. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Frente a esta    situaci&#243;n y como paliativo, los pa&#237;ses han tendido a extender los    servicios sociales, entre los cuales la educaci&#243;n y la salud son los m&#225;s    exitosos. Sin embargo, "si se consideran los indicadores por grupos sociales,    se ve que las mejor&#237;as impresionantes de algunos estratos (grupos medios)    dejan en una situaci&#243;n a&#250;n peor a los grupos que quedan marginados    (especialmente los pobres rurales)". Hasta aqu&#237; el resumen de las principales    ideas pertinentes del informe de la CEPAL. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La esperanza de    vida al nacimiento en Am&#233;rica Latina era de 61,4 a&#241;os en 1970-1975,    variando en los pa&#237;ses desde 46,8 a 69,8 a&#241;os.<sup>3</sup> Hab&#237;a    experimentado una mejor&#237;a importante respecto a 1950-1955, cuando los valores    correspondientes eran 52,1, 36,9 y 66,3 a&#241;os. &#191;Qu&#233; relaci&#243;n    tiene esta situaci&#243;n de la mortalidad en la regi&#243;n con el contexto    socioecon&#243;mico que se ha rese&#241;ado? </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>    <br>   <font size="3">MARCO CONCEPTUAL DEL </font></b> <font size="3"><b>AN&#193;LISIS</b>    </font></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La mortalidad    en una poblaci&#243;n es funci&#243;n de la frecuencia con que ocurre la enfermedad    (incidencia) y de la probabilidad de morir del enfermo (letalidad). Salud y    enfermedad son dos instantes de un mismo y din&#225;mico proceso. La muerte,    como fen&#243;meno individual, tiene determinantes biol&#243;gicos, cuyos mecanismos    constituyen la etiopatogenia de la enfermedad. Pero esta concepci&#243;n biol&#243;gica    es insuficiente para explicar por s&#237; sola la mortalidad considerada a un    nivel colectivo. El enfoque multicausal de la epidemiolog&#237;a ha permitido    describir la distribuci&#243;n y el curso de las enfermedades en la poblaci&#243;n:    seg&#250;n esta concepci&#243;n salud-enfermedad es un proceso que resulta del    equilibrio entre el hombre, diversos factores pat&#243;genos externos y el ambiente    f&#237;sico, biol&#243;gico y social. Numerosos estudios han mostrado la relaci&#243;n    de la enfermedad y la muerte con variables tales como el ingreso econ&#243;mico,    la alimentaci&#243;n, el saneamiento, la educaci&#243;n, la atenci&#243;n m&#233;dica,    etc. Se ha demostrado tambi&#233;n que todos estos factores, a su vez, est&#225;n    estrechamente correlacionados entre s&#237;. Pero, en realidad, la distribuci&#243;n    no igualitaria en la poblaci&#243;n de todos estos componentes de vida, no son    sino la expresi&#243;n visible, el eslab&#243;n medible, de una cadena causal    que se genera en la organizaci&#243;n social, econ&#243;mica y pol&#237;tica.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Laurell<sup>4</sup>    entre otros, ha contribuido a divulgar y profundizar una concepci&#243;n m&#225;s    integradora de la g&#233;nesis del fen&#243;meno salud-enfermedad a nivel colectivo.    En s&#237;ntesis, en esta hip&#243;tesis se sostiene que, a este nivel, el fen&#243;meno    tiene una determinaci&#243;n social y debe ser estudiado en el contexto de una    teor&#237;a social. La ra&#237;z del proceso est&#225; en la forma en que el    hombre se apropia y transforma los recursos naturales y establece relaciones    con otros hombres para producir y para apropiarse del producto generado. Este    proceso es, ante todo, social y se expresa a nivel de una formaci&#243;n social-econ&#243;mica    concreta en la articulaci&#243;n de diversos modos de producci&#243;n, de los    cuales uno es dominante. En los pa&#237;ses de Am&#233;rica Latina, por ejemplo,    coexisten sectores capitalistas m&#225;s o menos avanzados, con econom&#237;as    de subsistencia o en la etapa mercantil simple. En este contexto, tambi&#233;n    es importante el grado de desarrollo de las fuerzas productivas, el cual determina,    entre otras cosas, la eficiencia con que el hombre transforma la naturaleza    para su propio beneficio. De este modo, el progreso tecnol&#243;gico del hombre    y el perfeccionamiento de los instrumentos de trabajo que &#233;l ha creado,    le han permitido eliminar el riesgo de la hambruna y de las epidemias en muchos    pa&#237;ses. Por &#250;ltimo, el peso relativo de los diversos grupos de presi&#243;n    en una sociedad influye en la proporci&#243;n que cada uno de ellos obtiene    de los bienes y servicios que se produzcan. A igualdad de otros factores, una    clase trabajadora organizada podr&#225; obtener mejores condiciones salariales    y la implementaci&#243;n de pol&#237;ticas sociales m&#225;s igualitarias. Todo    este conjunto de elementos -entre otros- generan diferencias de niveles de vida    en los diversos sectores sociales de un pa&#237;s, lo que a su vez influye en    la ocurrencia de la enfermedad y de la muerte. Todo este proceso es hist&#243;rico    y din&#225;mico, en el sentido de que en cada sociedad, las relaciones sociales    de producci&#243;n, cambian y se generan sucesivamente en el curso del tiempo.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En esta explicaci&#243;n    no se desconoce, en modo alguno, la existencia de determinantes biol&#243;gicos    en el proceso salud-enfermedad-muerte. Lo que se intenta hacer es articular    lo biol&#243;gico en un contexto social, en la tesis de que las causas sociales    pueden desencadenar y transformar los factores biol&#243;gicos. As&#237;, por    ejemplo, la mayor mortalidad infantil de hijos de mujeres en las edades extremas    y el mayor riesgo de los hijos de orden alto de nacimiento, tienen una explicaci&#243;n    biol&#243;gica. Pero, a su vez, son los determinantes sociales de la fecundidad    los que condicionan que las mujeres de los grupos socioecon&#243;micos bajos    tengan una fecundidad precoz, alta y prolongada, por lo cual una mayor proporci&#243;n    de nacimientos ocurre en los grupos con mayor riesgo. El peso relativo de los    factores biol&#243;gicos y sociales depender&#225; de la etapa hist&#243;rica    en que cada estructura social se encuentre, as&#237; como del nivel y estructura    de la mortalidad que resulte de ella. Los factores socioecon&#243;micos juegan    un papel m&#225;s importante en la g&#233;nesis de la mortalidad en los pa&#237;ses    de Am&#233;rica Latina donde prevalece una mortalidad alta, en especial en los    primeros a&#241;os de vida, vinculada a causas previsibles como desnutrici&#243;n,    diarreas y otras enfermedades infecciosas. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> No hay duda de    que el modelo que se ha descrito sucintamente requiere mucha mayor elaboraci&#243;n,    como lo ha indicado entre otros Cordeiro,<sup>5</sup> para que sea capaz de    explicar, en diversas condiciones hist&#243;ricas, el encadenamiento de los    condicionantes socioecon&#243;micos y biol&#243;gicos en la g&#233;nesis del    nivel y la distribuci&#243;n de la mortalidad en una poblaci&#243;n determinada    y en un momento dado. Con todo, la hip&#243;tesis tiene un mayor valor explicativo    que cuando se asevera simplemente que la mortalidad resulta de la "pobreza"    o del nivel de desarrollo econ&#243;mico y social. Por cierto, el modelo requiere    ser validado emp&#237;ricamente. En esta l&#237;nea de pensamiento, la investigaci&#243;n    es muy escasa, entre otras razones porque la informaci&#243;n necesaria para    establecer categor&#237;as anal&#237;ticas adecuadas no est&#225; habitualmente    disponible. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En el texto siguiente    se revisa sistem&#225;ticamente la informaci&#243;n disponible en Am&#233;rica    Latina sobre los diferenciales socioecon&#243;micos de la mortalidad y se analiza    en qu&#233; grado ellos son consistentes con la concepci&#243;n que se ha expuesto    sobre la g&#233;nesis de la mortalidad. </font></p>     <p align="left">    <br>   <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>LOS </b> <b>DIFERENCIALES    SOCIODEMOGR&#193;FICOS DE LA MORTALIDAD</b> </font></p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">1.    LOS CONTRASTES ENTRE PA&Iacute;SES DE LA REGI&Oacute;N </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Se presenta la    mortalidad del menor de dos a&#241;os en los pa&#237;ses de Am&#233;rica Latina    alrededor de 1968-1970. Se ha elegido esta edad por ser la m&#225;s sensible    a las condiciones en que vive la poblaci&#243;n. De acuerdo a estas estimaciones,    hay 952 000 defunciones anuales en esta edad que no se habr&#237;an producido    si Am&#233;rica Latina hubiera alcanzado el nivel de mortalidad existente en    EE. UU. en 1970. La regi&#243;n es considerablemente heterog&#233;nea en el    riesgo de morir, que var&#237;a entre 202 por mil nacidos vivos en Bolivia y    38 por mil en Uruguay. Se estima que m&#225;s de la mitad de los ni&#241;os    que nacen en Am&#233;rica Latina est&#225;n expuestos a una mortalidad superior    a 120 por mil, que es doce veces mayor que la existente en Suecia (<a href="/img/revistas/rcsp/v43n2/t0113217.gif">tabla    1)</a>.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La relaci&#243;n    del nivel de mortalidad de los pa&#237;ses latinoamericanos con algunas caracter&#237;sticas    de su desarrollo social ha sido estudiada por la CEPAL.<sup>6</sup> Un conjunto    de cuatro indicadores sociales (camas de hospital por 1.000 habitantes, consumo    de prote&#237;nas, alfabetismo y proporci&#243;n de viviendas con agua potable)    tienen una alta correlaci&#243;n lineal con la esperanza de vida al nacimiento    (r= 0,94). De mayor significaci&#243;n ser&#237;a estudiar la mortalidad de    cada uno de ellos en relaci&#243;n con las caracter&#237;sticas de su estructura    social y econ&#243;mica, asunto que rebasa las posibilidades del presente trabajo.    Sin embargo, el r&#225;pido an&#225;lisis de algunos pa&#237;ses que tienen    mortalidades extremas, es bastante sugerente. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Entre los pa&#237;ses    de baja mortalidad est&#225; la Argentina, en la cual el desarrollo capitalista    ha sido precoz y m&#225;s avanzado que en otros pa&#237;ses de la regi&#243;n.<sup>7</sup>    Por la ausencia de una estructura feudal previa, fue posible el desarrollo de    una vasta agricultura moderna de exportaci&#243;n; la fuerza de trabajo se benefici&#243;    de una inmigraci&#243;n europea importante, que logr&#243; obtener condiciones    salariales favorables y aport&#243; sus patrones de vida y de consumo. La esperanza    de vida al nacimiento en la Argentina fue 68,2 a&#241;os en 1970-1975 y sus    indicadores est&#225;n entre los mejores de la regi&#243;n. Costa Rica es un    pa&#237;s fundamentalmente agrario, con un sostenido crecimiento econ&#243;mico.    A ra&#237;z de una exitosa huelga bananera en la d&#233;cada del 30, se inicia    una pol&#237;tica que extiende considerablemente los beneficios sociales (educaci&#243;n,    salud). La esperanza de vida al nacimiento alcanza tambi&#233;n a 68,2 a&#241;os    y los &#237;ndices socioecon&#243;micos son muy favorables. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Entre los pa&#237;ses    de alta mortalidad est&#225; Honduras, cuya econom&#237;a ha estado dominada    por mucho tiempo por un enclave extranjero agroexportador (banano), el cual    ha distorsionado el progreso del resto del pa&#237;s. La esperanza de vida al    nacimiento alcanza solo a 53,5 a&#241;os y los indicadores socioecon&#243;micos    son en extremo desfavorables; la distribuci&#243;n del ingreso de Honduras es    una de las m&#225;s desiguales de la regi&#243;n. En Hait&#237;, el pa&#237;s    de m&#225;s alta mortalidad en Am&#233;rica Latina, predomina una econom&#237;a    de subsistencia y relaciones feudales de producci&#243;n, con un desarrollo    apenas incipiente del sector capitalista (<a href="/img/revistas/rcsp/v43n2/t0213217.gif">tabla 2</a>).<font color="#FF0000">    </font></font></p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    <br>   2. LAS DIFERENCIAS REGIONALES EN EL INTERIOR DE LOS PA&Iacute;SES </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Las diferencias    geogr&#225;ficas de la mortalidad dentro de los pa&#237;ses son de mayor inter&#233;s,    porque son el marco de las pol&#237;ticas nacionales y porque pueden ser mejor    interpretadas en el contexto socioecon&#243;mico de cada pa&#237;s. Carvalho<sup>8</sup>    describe en Brasil diferencias en las esperanzas de vida al nacimiento en 1960-1970    que van desde 44,2 a&#241;os en la atrasada regi&#243;n del Nordeste Central    hasta 61,9 a&#241;os en la regi&#243;n Sur, las cuales est&#225;n asociadas    al ingreso, como se analizar&#225; m&#225;s adelante. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Castillo <i>et    al,</i><sup>9</sup> en 1970, en M&#233;xico, utilizando tasas de mortalidad    Infantiles (corregidas por omisi&#243;n), encuentran diferenciales que van desde    124 por mil en Chiapas hasta 43-44 por mil en los mayores centros industriales    del Distrito Federal y Nueva de Le&#243;n. En el total de entidades federativas,    la correlaci&#243;n con un &#237;ndice socioecon&#243;mico elaborado por los    autores, es de -0,58. Taucher,<sup>10</sup> describe tasas de mortalidad infantil    en Chile, 1973-1975, que oscilan entre 46 por mil en Santiago (capital del pa&#237;s)    y 122 por mil en la provincia de Malleco, regi&#243;n agr&#237;cola con evidente    atraso. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Estos marcados    contrastes son ejemplos de la diversidad de riesgos de muerte que existe en    el interior de estos pa&#237;ses, pero la determinaci&#243;n de sus causas requiere    un an&#225;lisis m&#225;s profundo. </font></p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   3. LOS CONTRASTES URBANO-RURALES DE LA MORTALIDAD</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La clasificaci&#243;n    dicot&#243;mica urbano-rural utilizada en los censos no es adecuada para expresar    la gama de condiciones de vida existentes entre las ciudades mayores y las comunidades    rurales aisladas. Una mayor desagregaci&#243;n fue obtenida por Behm y Rosero,<sup>11</sup>    para Ecuador, 1969-1970, en el estudio de la mortalidad en los primeros dos    a&#241;os de vida (<a href="#tab3_13">tabla 3</a>). La mortalidad tiene una    relaci&#243;n inversa, no lineal, con el grado de urbanizaci&#243;n. El riesgo    en la poblaci&#243;n rural es un 48 % mayor que en la urbana. En esta &#250;ltima,    la mortalidad en las grandes ciudades es 31 % menor que en el resto del sector    urbano. La poblaci&#243;n rural dispersa tiene un riesgo 13 % mayor que la m&#225;s    concentrada.</font></p>     <p align="center"><a name="tab3_13"></a><img src="/img/revistas/rcsp/v43n2/t0313217.gif" width="499" height="302"></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">     <br>   Ortega <i>et al</i><sup>12</sup> describen en Honduras, 1971-1972, netos excesos    de la mortalidad en la poblaci&#243;n rural, que tiene una esperanza de vida    al nacimiento menor en 11,4 a&#241;os que la urbana. La sobremortalidad rural    se encuentra en todas las edades. Las diferencias absolutas son particularmente    marcadas en el primer a&#241;o de vida y sobre los 65 a&#241;os (<a href="#tab4_13">tabla    4</a>).</font></p>     <p align="center"><a name="tab4_13"></a><img src="/img/revistas/rcsp/v43n2/t0413217.gif" width="495" height="388"></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">     <br>   Behm <i>et al</i><sup>13 </sup>han estudiado el riesgo de morir en los primeros    dos a&#241;os de vida en la poblaci&#243;n urbana y rural de 12 pa&#237;ses    latinoamericanos, derivando estimaciones de la informaci&#243;n censal mediante    el m&#233;todo de Brass (<a href="/img/revistas/rcsp/v43n2/t0513217.gif">tabla 5</a>). Debiera advertirse    que el m&#233;todo subestima la del riesgo de morir rural respecto al urbano.    En los pa&#237;ses de mayor mortalidad esto significa que de cada 5-6 nacidos    vivos en las regiones rurales, uno muere antes de cumplir dos a&#241;os de edad.    Tal diferencia es especialmente significativa si se considera que en la mayor&#237;a    de estos pa&#237;ses, la poblaci&#243;n rural es la m&#225;s numerosa, lo que    explica la alta mortalidad nacional existente.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#191;En qu&#233;    grado las relaciones sociales de producci&#243;n imperantes en el agro latinoamericano    no explican la excesiva mortalidad rural? En un reciente an&#225;lisis del desarrollo    social en las &#225;reas rurales de Am&#233;rica Latina,<sup>14</sup> CEPAL    y FAO sostienen que, durante el per&#237;odo 1950-1975, sus problemas no se    han resuelto y, en muchos casos, se han agravado. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Los problemas    alimenticios, de empleo, de ingreso y de condiciones de vida, no se deben a    una insuficiente expansi&#243;n de la producci&#243;n ni a la permanencia de    estructuras agrarias tradicionales. Parecen estar mucho m&#225;s ligados a las    modalidades bajo las cuales se est&#225; operando la transformaci&#243;n de    las estructuras socioecon&#243;micas de la agricultura. Este proceso tiende    a profundizar el car&#225;cter capitalista del sistema productivo sectorial    con expansi&#243;n de un subsector de agricultura moderna, compuesto por un    n&#250;mero relativamente peque&#241;o de empresas medianas y grandes articuladas    a trav&#233;s de mecanismos comerciales, agroindustriales y financieros con    el mercado nacional e internacional. Conlleva la descomposici&#243;n de la agricultura    tradicional, dado el car&#225;cter concentrador de este proceso, tanto en t&#233;rminos    de producci&#243;n como de recursos e ingresos, con obvias implicaciones sobre    el empleo y las condiciones de vida de la poblaci&#243;n rural. Constituyen    engranajes de la expansi&#243;n de la producci&#243;n mercantil, dentro de la    cual se reacomodan las estructuras socioecon&#243;micas del agro para cumplir    sus funciones de suministrar alimentos y fuerza de trabajo baratas, funciones    esenciales para el proceso de acumulaci&#243;n de capital en el conjunto del    sistema econ&#243;mico. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El informe anota    que, en este proceso, "el peque&#241;o productor ha quedado unido al asalariado    para conformar el segmento mayoritario de trabajadores rurales de bajos ingresos."    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Los diversos intentos    reformistas y las revoluciones agrarias en Am&#233;rica Latina comenta el informe    han tenido un car&#225;cter limitado y no han llegado a su culminaci&#243;n.    A ellas se oponen frentes organizados del empresariado agropecuario, en tanto    que los campesinos no han logrado organizarse con fuerza suficiente para defender    su derecho a la tierra y a la ocupaci&#243;n. Por otra parte, como consecuencia    de la concentraci&#243;n de recursos en el sector exportador de la econom&#237;a    agraria, la producci&#243;n para el consumo interno no ha tenido el crecimiento    esperado, en circunstancias que es definida por CEPAL-FAO como requisito esencial    para solucionar los problemas de nutrici&#243;n de la poblaci&#243;n. Del Canto,    Teller <i>et al</i><sup>15 </sup>se&#241;alan que en los pa&#237;ses centroamericanos    esto ha obligado a una creciente importaci&#243;n de alimentos, la cual crea    una dependencia con los mercados y los precios internacionales. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Las citas anteriores    ilustran sobre el verdadero marco social, econ&#243;mico y pol&#237;tico de    la alta mortalidad rural en pa&#237;ses latinoamericanos. Muestran tambi&#233;n    que la "explicaci&#243;n" de los contrastes de la mortalidad no puede encontrarse    en el an&#225;lisis de variables demogr&#225;ficas convencionales (como urbano/rural,    por ejemplo) ni de algunos indicadores socioecon&#243;micos, sino que requiere    el uso de categor&#237;as que identifiquen la inserci&#243;n del individuo en    el proceso social de la producci&#243;n. En el campo de la nutrici&#243;n, hay    algunos estudios que aportan antecedentes en este sentido. Hern&#225;ndez<sup>16</sup>    analiz&#243; los cambios socioecon&#243;micos, en la alimentaci&#243;n y en    la nutrici&#243;n, que se produjeron entre 1958 y 1971 en la Municipalidad de    Conduacan (M&#233;xico), a ra&#237;z de la implantaci&#243;n de un plan de desarrollo    agr&#237;cola destinado a incrementar los cultivos de exportaci&#243;n (ca&#241;a    de az&#250;car y banano). Simult&#225;neamente, se instal&#243; un Centro de    Salud y una escuela secundaria, y se expandi&#243; la provisi&#243;n de electricidad.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El crecimiento    econ&#243;mico explosivo del &#225;rea favoreci&#243; solo a un sector de la    poblaci&#243;n. En tanto que el sector privilegiado comenz&#243; a consumir    mayores cantidades de carne, leche y otros productos, la clase de trabajadores    agr&#237;colas permaneci&#243; m&#225;s o menos en iguales condiciones. La desnutrici&#243;n    contin&#250;a afectando la misma proporci&#243;n de ni&#241;os, con la misma    gravedad y seguramente con las mismas consecuencias. El cambio en la producci&#243;n    de alimentos no solo fue incapaz de prevenir la desnutrici&#243;n, sino que    el crecimiento econ&#243;mico generado en el proyecto agr&#237;cola tampoco    fue capaz de hacerlo. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Por otra parte,    Valverde <i>et al</i><sup>17</sup> encuentran en un estudio de cuatro aldeas    rurales de Guatemala que la frecuencia de la desnutrici&#243;n moderada en los    ni&#241;os aumenta de 17 a 38 % en la medida que la extensi&#243;n de la tierra    que posee el campesino se reduce de m&#225;s de cinco manzanas a menos de dos.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Beghin,<sup>18</sup>    del Instituto de Nutrici&#243;n de Am&#233;rica Central y Panam&#225; (INCAP),    discutiendo las relaciones de la desnutrici&#243;n con el desarrollo, dice que    en general se admite que la desnutrici&#243;n depende de la "pobreza" (<i>social    deprivation</i>) la cual ... es el producto de un complicado y aun no bien comprendido    grupo de circunstancias en las cuales la explotaci&#243;n, la injusticia en    la distribuci&#243;n del poder econ&#243;mico y pol&#237;tico y las desigualdades    en la distribuci&#243;n del producto de la actividad econ&#243;mica, juegan    un papel <font color="#000000">central -y agrega-</font><font color="#FF0000">    <font color="#000000">no hay</font></font> soluciones tecnocr&#225;ticas para    la desnutrici&#243;n. Las intervenciones nutricionales no pueden ser descontaminadas,    liberarse de consideraciones pol&#237;ticas. La nutrici&#243;n no es as&#233;ptica.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Es interesante    hacer notar que en los estudios de desnutrici&#243;n en Centro Am&#233;rica,    Teller<sup>19</sup> ha encontrado que en Panam&#225; y Guatemala, entre 1965    y 1975, la prevalencia de la desnutrici&#243;n m&#225;s grave (grados II y III)    ha aumentado en los menores de 5 a&#241;os, en tanto que se ha reducido la mortalidad.    En el mencionado estudio de Hern&#225;ndez,<sup>16</sup> a pesar de las condiciones    descritas, la tasa de mortalidad infantil se redujo a la mitad en el per&#237;odo    de observaci&#243;n. Estos hechos muestran la complejidad de los mecanismos    por los cuales el contexto socioecon&#243;mico influye en el proceso salud-enfermedad-muerte.    Y se&#241;alan tambi&#233;n que los cambios en la letalidad pueden en cierto    grado distanciar el curso de la mortalidad de la evoluci&#243;n de la morbilidad    que la genera. En general, confirman que el desarrollo del sistema capitalista    est&#225; asociado a bajas de la mortalidad (sobre lo cual la experiencia hist&#243;rica    de pa&#237;ses avanzados da amplia evidencia), cuyo alcance estar&#225; determinado    por las caracter&#237;sticas con que &#233;l se inserta en cada formaci&#243;n    econ&#243;mico-social concreta y por sus relaciones con las econom&#237;as centrales    mundiales. Ignorar esta situaci&#243;n o hacer fe de explicaciones simplificadas    de un fen&#243;meno complejo, son dos errores que deben evitarse en el an&#225;lisis    de los determinantes reales de la mortalidad. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Consideremos ahora    la mortalidad en el medio urbano. Los antecedentes que se han reunido (<a href="/img/revistas/rcsp/v43n2/t0513217.gif">tabla    5</a>) indican que, aunque la mortalidad urbana es a&#250;n alta en Am&#233;rica    Latina, ella es en general menor que en la poblaci&#243;n rural. &#191;Cu&#225;l    es la situaci&#243;n en las ciudades mayores de estos pa&#237;ses? Estas ciudades,    que habitualmente corresponden a la capital nacional, est&#225;n caracterizadas    por su gran crecimiento demogr&#225;fico, originado en una fuerte inmigraci&#243;n    interna. Son sede del poder pol&#237;tico y econ&#243;mico, y concentran buena    parte de los recursos y servicios sociales del sector p&#250;blico (incluyendo    la atenci&#243;n m&#233;dica). En ellas se ha iniciado y est&#225; en una etapa    m&#225;s avanzada el desarrollo capitalista de la econom&#237;a. El hecho que    la industria se instale preferencialmente en estas ciudades hace que la organizaci&#243;n    sindical de los trabajadores sea tambi&#233;n m&#225;s temprana y fuerte en    ellas.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Arru&#241;ada <i>et    al</i><sup>20</sup> estudiaron la distribuci&#243;n de la tasa de la mortalidad    infantil en la ciudad de Buenos Aires en 1973, tasa que tend&#237;a a estacionarse    en esos a&#241;os a un nivel de 30 por mil. Los resultados (<a href="#tab6_13">tabla    6</a>) muestran considerables diferencias de esta mortalidad en una ciudad que    tiene gran desarrollo y una mortalidad infantil relativamente baja. Las mayores    tasas se observan en la regi&#243;n 1, donde predominan villas miserias, hoteles,    pensiones y conventillos. Est&#225;n asociadas al menor nivel socioecon&#243;mico,    al hecho que la madre no est&#233; en una uni&#243;n legal y a que sea inmigrante    a la ciudad. Cuando algunas de estas condiciones coinciden, se identifican subpoblaciones    especialmente expuestas. En la regi&#243;n 1, por ejemplo, el grupo de m&#225;s    bajo nivel socioecon&#243;mico tiene una tasa de 101 por mil, y los hijos de    mujeres solteras, de 70 por mil. </font></p>     <p align="center"><a name="tab6_13"></a><img src="/img/revistas/rcsp/v43n2/t0613217.gif" width="453" height="402"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">     <br>   Se muestra la mortalidad en los primeros dos a&#241;os de vida en las capitales    de algunos pa&#237;ses latinoamericanos, alrededor de 1968-1970, de acuerdo    a los estudios de Behm <i>et al</i><sup>21 </sup>La poblaci&#243;n estudiada    no corresponde exactamente a la ciudad capital, pero est&#225; formada mayoritariamente    por su poblaci&#243;n (<a href="/img/revistas/rcsp/v43n2/t0713217.gif">tabla 7</a>).</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El riesgo de morir    del ni&#241;o en la capital de estos pa&#237;ses es menor (y a menudo, substancialmente    menor) que en el total del pa&#237;s. Pero cuando se usa la educaci&#243;n de    la madre para identificar subpoblaciones con distinto nivel de vida, se ve que    la mortalidad es muy heterog&#233;nea entre ellas. Los sectores de m&#225;s    bajo nivel tienen un riesgo considerablemente mayor, que llega a igualar el    existente en el sector rural que se acaba de analizar, indicando que el riesgo    est&#225; m&#225;s asociado a la forma en que la familia se inserta en la estructura    socioecon&#243;mica que a su residencia geogr&#225;fica. Como se ver&#225; m&#225;s    adelante, cuando se analice en Costa Rica la mortalidad diferencial por clases    sociales, forman parte de esta poblaci&#243;n de mayor riesgo los hijos de familias    proletarias, definidas como asalariados del sector secundario y terciario. Pero    tambi&#233;n est&#225;n incluidas aqu&#237; las poblaciones llamadas marginales,    que no participan efectivamente en el proceso de producci&#243;n, entre otras    razones porque el mercado de trabajo es incapaz de absorber una poblaci&#243;n    de r&#225;pido crecimiento. Las condiciones de desocupaci&#243;n o subempleo    as&#237; determinadas est&#225;n asociadas a bajos niveles de vida y, en consecuencia,    a mayor mortalidad. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En suma, las poblaciones    de las ciudades mayores en los pa&#237;ses de Am&#233;rica Latina tienen una    mortalidad menor que el resto del pa&#237;s, en relaci&#243;n con las mejores    condiciones de vida que en general ha originado el desarrollo capitalista, principalmente    centrado en estas ciudades. Sin embargo, en la etapa actual, las contradicciones    del sistema crean en ellas importantes diferencias socioecon&#243;micas de la    mortalidad. </font></p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>    <br>   OTROS ASPECTOS DE LOS DIFERENCIALES SOCIOECON&Oacute;MICOS DE LA MORTALIDAD    </b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En este apartado    se examinan los estudios de mortalidad diferencial por nivel de ingreso, nivel    de educaci&#243;n, grupos &#233;tnicos y clases sociales, que no hayan sido    considerados anteriormente. </font></p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>    <br>   </b>1. MORTALIDAD Y NIVEL DE INGRESO </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Carvalho8 ha hecho    estimaciones de la esperanza de vida al nacimiento para Brasil por tramos de    ingreso, basadas en la mortalidad en la ni&#241;ez estimada por el m&#233;todo    de Brass con los datos censales de 1970. La esperanza de vida del grupo de menor    ingreso (e= 49,9 a&#241;os) es inferior en 12,1 a&#241;os a la del mayor ingreso    (e= 62 a&#241;os). </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> A pesar de la    heterogeneidad de la mortalidad entre regiones, ella es sistem&#225;ticamente    decreciente a medida que el ingreso se eleva. Considerando las regiones, las    diferencias entre subpoblaciones se extreman: la esperanza de vida va de 42,8    a&#241;os en el grupo de menor ingreso de la regi&#243;n Nordeste Central a    66,9 a&#241;os en los grupos m&#225;s acomodados de la regi&#243;n Sur, que    es una de las m&#225;s avanzadas. El autor hace notar que, en las regiones de    menor mortalidad, hay una tendencia a mayores diferencias absolutas de la esperanza    de vida por nivel de ingreso. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En el mismo pa&#237;s,    Wood<sup>22</sup> ha estudiado el curso de la mortalidad infantil en dos ciudades    mayores de Brasil (<a href="/img/revistas/rcsp/v43n2/f0113217.gif">Fig.</a>). En la d&#233;cada del 60,    la tasa ha aumentado entre 1960 y 1970 en el 40 % en San Pablo y en 68 % en    Belo Horizonte entre 1960 y 1973. El aumento persiste a&#250;n despu&#233;s    de haber corregido las tasas por errores en el registro de la residencia. En    ambas ciudades (salvo el a&#241;o 1961 para S&#227;o Paulo) se observa simult&#225;neamente    un descenso del salario real m&#237;nimo, que el autor considera que es causa    del aumento de la mortalidad. Se estima que la proporci&#243;n de la poblaci&#243;n    que tiene un ingreso inferior al salario m&#237;nimo es de 46 % en Belo Horizonte    y de 43 % en S&#227;o Paulo. Wood hace notar que el gran desarrollo econ&#243;mico    de Brasil en 1960-1970 se ha acompa&#241;ado de una distribuci&#243;n regresiva    del ingreso: el 5 % m&#225;s rico de la poblaci&#243;n ha aumentado su participaci&#243;n    en el ingreso total en el 72 %, en tanto que la situaci&#243;n no ha mejorado    en las tres cuartas partes de la poblaci&#243;n que tienen menores ingresos.    <br>       <br>   </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">2. MORTALIDAD Y    NIVEL DE EDUCACI&Oacute;N</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El nivel que el    individuo ha alcanzado en el sistema formal de educaci&#243;n es otra variable    extensamente usada en el estudio de la mortalidad diferencial. Entre otros investigadores,    Preston<sup>23</sup> ha calculado una regresi&#243;n m&#250;ltiple basada en    el estudio transversal de 120 pa&#237;ses alrededor de 1970, la cual indica    que un aumento de 10 % en la proporci&#243;n de alfabetos est&#225; asociado    a un incremento de dos a&#241;os en la esperanza de vida al nacimiento. La educaci&#243;n    tiene un efecto directo en algunos determinantes de la mortalidad; la mortalidad    del ni&#241;o, por ejemplo, est&#225; influida por las creencias y valores que    la madre tenga sobre el cuidado de su hijo y el comportamiento ante sus enfermedades.    Pero, por sobre todo, la educaci&#243;n est&#225; correlacionada con otros indicadores    del nivel de vida y sus diferencias expresan el acceso dispar que tiene el hombre    a los beneficios sociales y econ&#243;micos, fundamentalmente determinados por    la clase social a la que pertenece. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Behm <i>et al</i><sup>21</sup>    han analizado el riesgo de morir entre el nacimiento y los dos a&#241;os de    edad en 13 pa&#237;ses latinoamericanos en funci&#243;n de la educaci&#243;n    de la madre (<a href="/img/revistas/rcsp/v43n2/t0813217.gif">tabla 8</a>). Los pa&#237;ses tienen niveles    de mortalidad muy diferentes, pero en todos ellos se observa que el riesgo de    morir del ni&#241;o en esta edad desciende de modo marcado y mon&#243;tonamente    a medida que la educaci&#243;n de la madre aumenta. De este modo, los hijos    de mujeres analfabetas tienen un riesgo que es 3,5 a 5 veces mayor que los de    mujeres que han alcanzado diez y m&#225;s a&#241;os de educaci&#243;n.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En los pa&#237;ses    de mayor mortalidad las diferencias absolutas de la mortalidad entre grupos    de educaci&#243;n son mayores que en los de mortalidad m&#225;s baja. Hay adem&#225;s    una tendencia a que el descenso de la mortalidad en funci&#243;n de la educaci&#243;n    se haga menos pronunciado entre los tramos de mayor educaci&#243;n. En los hijos    de las mujeres con diez y m&#225;s a&#241;os de educaci&#243;n las diferencias    de mortalidad entre pa&#237;ses tienden a ser menores (rango de 26 en Argentina    a 70 por mil en Per&#250;). Los hijos de mujeres analfabetas y semianalfabetas,    en la mayor&#237;a de los pa&#237;ses, tienen riesgos de muerte que superan    los 100 por mil nacidos vivos. En ocho de 14 pa&#237;ses la mortalidad es superior    a 170 por mil en el grupo sin educaci&#243;n y alcanza su m&#225;ximo en Bolivia,    donde uno de cada cuatro nacidos no alcanza a cumplir los dos a&#241;os de edad.    La enormidad de estos excesos es evidente si se considera que este riesgo es    solo de 11 por mil en Suecia en 1970. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En este cuadro    se han agregado estimaciones similares provisorias para Cuba, obtenidas con    los datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Egresos de 1974. Las cifras    muestran que no solo el nivel nacional es considerablemente bajo (29 por mil),    sino que las diferencias por educaci&#243;n son tambi&#233;n mucho menores,    con un rango de 29 a 46 por mil nacidos vivos. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La significaci&#243;n    de los contrastes descritos depende de la proporci&#243;n relativa de los nacidos    vivos en cada pa&#237;s, que son los expuestos a riesgo. Para obtener un panorama    epidemiol&#243;gico de la mortalidad del menor de dos a&#241;os, se procedi&#243;    en cada pa&#237;s a identificar estratos seg&#250;n esta mortalidad, utilizando    variables geogr&#225;ficas (regiones poblaci&#243;n urbano/rural) y los a&#241;os    de estudios de la mujer. En cada estrato se estim&#243; el n&#250;mero de nacidos    vivos anuales (en base al promedio de hijos declarados en el censo) y las muertes    esperadas en los primeros dos a&#241;os de vida, de acuerdo al riesgo de morir    del grupo. Se muestran los resultados para el conjunto de 12 pa&#237;ses (<a href="/img/revistas/rcsp/v43n2/t0913217.gif">tabla    9</a>). </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El estudio identifica    en estos pa&#237;ses un estrato de poblaci&#243;n que tiene una mortalidad relativamente    baja para la regi&#243;n (27 a 37 por mil). Est&#225; constituida por los hijos    de mujeres que han alcanzado por lo menos la educaci&#243;n media o superior,    que es una situaci&#243;n de privilegio en una regi&#243;n donde los niveles    de educaci&#243;n son en general bajos. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La casi totalidad    de estas mujeres viven en el &#225;rea urbana y el 72 % reside en la capital    del pa&#237;s (o sus inmediaciones). Por su nivel de educaci&#243;n debe presumirse    que pertenecen a grupos sociales medios y altos, que tienen un amplio acceso    f&#237;sico (por su residencia urbana) y econ&#243;mico (por su situaci&#243;n    de clase) a los mayores recursos y servicios que se concentran en las ciudades    mayores, incluyendo la atenci&#243;n m&#233;dica. Se trata de un grupo minoritario:    solo el 5 % de las mujeres de 15-49 a&#241;os pertenecen al estrato. Por la    estructura educacional del grupo, tienen una baja fecundidad, de tal modo que    aportan &#250;nicamente el 3 % del total de los nacimientos de los pa&#237;ses.    Expuestos a una mortalidad baja, estos ni&#241;os contribuyen con apenas el    1 % del total de defunciones de menores de dos a&#241;os. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El grupo tiene    el valor de mostrar que en Am&#233;rica Latina los ni&#241;os que nacen en los    grupos sociales privilegiados tienen una probabilidad de sobrevivir que se acerca    a la observada en los pa&#237;ses m&#225;s avanzados. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Desafortunadamente,    se trata de una situaci&#243;n que es la excepci&#243;n. El n&#250;cleo del    problema de la alta mortalidad temprana del ni&#241;o en Am&#233;rica Latina    est&#225; formado por los estratos de alta y muy alta mortalidad. En el grupo    en que esta es superior a 160 por mil est&#225; el 22 % de las mujeres en edad    f&#233;rtil. Los factores que determinan una mortalidad alta tambi&#233;n condicionan    una fecundidad mayor, de tal modo que ellas contribuyen con el 28 % del total    de nacimientos: en ellos ocurre el 43 % del total de muertes de menores de dos    a&#241;os. No hay mujeres de alta educaci&#243;n en este estrato; la casi totalidad    son analfabetas o semianalfabetas. El 73 % reside en &#225;reas rurales y el    6 % vive en la capital del pa&#237;s. Este &#250;ltimo grupo corresponde probablemente    a los sectores marginados del proceso productivo en el sector urbano. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Si se suman los    estratos de alta y muy alta mortalidad, se tiene un grupo que abarca el 41 %    de las mujeres en edad f&#233;rtil. Ellas procrean la mitad de los nacimientos    totales, en los cuales una mortalidad que es por lo menos diez veces superior    a la de Suecia, genera dos tercios de todas las muertes de menores de dos a&#241;os    del conjunto de pa&#237;ses estudiados. El grupo est&#225; formado principalmente    por habitantes de Bolivia, Per&#250;, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, Honduras    y El Salvador. Hay que hacer notar que el estudio no incluye, entre otros pa&#237;ses,    los dos mayores de la regi&#243;n: M&#233;xico y Brasil. Para este &#250;ltimo,    ya se ha mencionado que existen marcados contrastes de la mortalidad seg&#250;n    el ingreso del grupo familiar. </font></p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    <br>   3. MORTALIDAD Y GRUPOS &Eacute;TNICOS</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En varios pa&#237;ses    de la regi&#243;n (Bolivia, Ecuador, Per&#250;, Guatemala) subsisten poblaciones    ind&#237;genas num&#233;ricamente importantes. Despose&#237;das despu&#233;s    de la conquista de sus mejores tierras, permanecieron un largo per&#237;odo    en un sistema servil de producci&#243;n. En la actualidad, persisten en ellas    formas precapitalistas de producci&#243;n o se han incorporado al mercado en    condiciones, en general, precarias, situaci&#243;n que las reformas agrarias    no han cambiado en profundidad. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En el estudio    mencionado de Behm <i>et al,</i> fue posible identificar estas poblaciones con    la informaci&#243;n censal, de modo directo o indirecto (<a href="#tab10_13">tabla    10</a>).</font></p>     <p align="center"><a name="tab10_13"></a><img src="/img/revistas/rcsp/v43n2/t1013217.gif" width="554" height="325"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">     <br>   Todos ellos son pa&#237;ses donde la mortalidad del menor de dos a&#241;os en    la poblaci&#243;n no ind&#237;gena ya es alta. Aun as&#237;, la poblaci&#243;n    supuestamente ind&#237;gena tiene una sobremortalidad que var&#237;a entre 35    y 73 %, alcanzando probabilidades de muerte tan excesivas como 173-258 por mil    nacidos vivos. </font></p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>    <br>   </b>4. MORTALIDAD Y CLASE SOCIAL</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Como se ha explicado    anteriormente, las diferencias de la mortalidad en funci&#243;n de diversas    variables socioecon&#243;micas no permiten explicar estas variaciones de un    modo coherente y sistem&#225;tico. En la hip&#243;tesis de que el fen&#243;meno    salud-enfermedad-muerte est&#225; sobredeterminado por la forma en que el individuo    se inserta en el proceso de producci&#243;n, el camino m&#225;s l&#243;gico    de an&#225;lisis debiera ser la identificaci&#243;n de los modos de producci&#243;n    imperantes en una sociedad dada y las clases sociales que ellos generan. Este    tipo de an&#225;lisis es excepcional, entre otras razones por las dificultades    de identificar en la poblaci&#243;n las variables pertinentes. Se resumen aqu&#237;    dos aproximaciones a esta l&#237;nea de an&#225;lisis. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Taucher<sup>10</sup>    ha analizado la mortalidad infantil en Chile, 1972-1973, comparando los hijos    de "obreros" con los hijos de "empleados"; los grupos "empleadores" y "trabajadores    por cuenta propia" fueron excluidos. Se trata, pues, de una comparaci&#243;n    entre trabajadores, separando aquellos que est&#225;n propiamente en el proceso    de producci&#243;n de bienes y en funciones manuales de los asalariados no manuales,    situados sobre todo en los sectores de servicio y que corresponden a grupos    medios. Aun as&#237;, los contrastes son notorios (<a href="#tab11_13">tabla    11</a>).</font></p>     <p align="center"><a name="tab11_13"></a><img src="/img/revistas/rcsp/v43n2/t1113217.gif" width="588" height="293"></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">     <br>   La tasa de mortalidad infantil de los hijos de obreros duplica a la del grupo    de empleados, y esta diferencia es mayor en la mortalidad<font color="#000000">    posneonatal</font> (3,2 veces). Dentro de cada grupo ocupacional, el mayor nivel    de educaci&#243;n est&#225; asociado a una menor mortalidad, pero en los obreros    el paso de una educaci&#243;n primaria a un nivel mayor no se acompa&#241;a    de una reducci&#243;n importante de la tasa, surgiendo que el efecto de la clase    social es el de mayor peso. La mortalidad en los hijos de obreros analfabetos    (109 por mil) es 8,6 veces mayor que la de los empleados de m&#225;s alta educaci&#243;n    (23,8 por mil). En un pa&#237;s de educaci&#243;n relativamente alta en la regi&#243;n,    los nacimientos de madres analfabetas son solo el 7 % del total, aunque generan    el 13 % de las muertes infantiles. El grupo de mayor significaci&#243;n est&#225;    constituido por los hijos de obreros con alguna educaci&#243;n, grupo en el    cual ocurre el 60 % de los nacimientos y el 69 % de las muertes en el primer    a&#241;o de vida. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Taucher estudia    adem&#225;s las causas de muerte en dos grupos ocupacionales para la mortalidad    Posneonatal (<a href="#tab12_13">tabla 12</a>). Se observa que la mayor mortalidad    de hijos de obreros est&#225; vinculada a notorios excesos en aquellas causas    que se considera que pueden ser total o parcialmente evitadas con el crecimiento    m&#233;dico actual. Ellas comprenden afecciones de origen infeccioso (en especial    diarrea), afecciones respiratorias agudas y desnutrici&#243;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="tab12_13"></a><img src="/img/revistas/rcsp/v43n2/t1213217.gif" width="580" height="371"></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">     <br>   Behm <i>et al</i><sup>24</sup> han obtenido estimaciones de la probabilidad    de morir entre el nacimiento y los dos a&#241;os de edad para Costa Rica, 1968-1969,    utilizando la informaci&#243;n censal sobre ocupaci&#243;n y categor&#237;a    ocupacional del jefe de hogar. Esta informaci&#243;n no permite identificar    exactamente clases y subclases sociales, pero se la ha utilizado en la mejor    forma posible para aproximarse a ellas. Hubo que descartar el 37 % de los hogares    censales porque el jefe del hogar no pertenec&#237;a a la poblaci&#243;n econ&#243;micamente    activa, porque buscaba trabajo por primera vez o no estaba bien precisada la    informaci&#243;n sobre ocupaci&#243;n; tambi&#233;n se excluyeron parte de los    trabajadores por cuenta propia, en los cuales la clasificaci&#243;n de clases    sociales no era factible (<a href="#tab13_13">tabla 13</a>).</font></p>     <p align="center"><a name="tab13_13"></a><img src="/img/revistas/rcsp/v43n2/t1313217.gif" width="510" height="649"></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">     <br>   La categor&#237;a llamada "burgues&#237;a media y alta" est&#225; constituida    por el 16 % de propietarios agr&#237;colas o del sector industrial o comercial,    36 % del personal gerencial o directivo y 48 % por profesionales de mayor "status".    El grupo no est&#225; formado exclusivamente por propietarios de los medios    de producci&#243;n, pero seguramente incluye a los m&#225;s importantes de ellos.    La mortalidad de sus hijos es 20 por mil, que es el nivel existente en EE. UU.    en 1970. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Los "grupos medios"    est&#225;n formados en su mayor&#237;a por asalariados que est&#225;n ligados    indirectamente al proceso de producci&#243;n y que trabajan especialmente en    el sector prestaci&#243;n de servicios y comercializaci&#243;n, donde desempe&#241;an    un trabajo no manual; tienen un nivel medianamente alto de educaci&#243;n (el    61 % tiene 7 o m&#225;s a&#241;os de estudio). El 47 % de esta categor&#237;a    son empleados de oficina y vendedores de tiendas o comercio. El 35 % son profesionales    o t&#233;cnicos no incluidos en la categor&#237;a anterior, la mayor&#237;a    de los cuales son profesores primarios. La mortalidad del grupo (39 por mil)    duplica la del grupo anterior. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El "proletariado",    fundamentalmente urbano, est&#225; formado por obreros y jornaleros del sector    secundario y terciario. En general este grupo es el que coincide mejor con una    clase social. La mortalidad de sus hijos (80 por mil) vuelve a duplicar la del    grupo precedente. El nivel de educaci&#243;n, que probablemente expresa su grado    de calificaci&#243;n como fuerza de trabajo, distingue subgrupos que tienen    una mortalidad variable entre 46 y 102 por mil; este &#250;ltimo sub-grupo alcanza    as&#237; el nivel de mayor mortalidad existente en el trabajador rural. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El grupo de "trabajadores    agr&#237;colas" tiene el 67 % de asalariados agropecuarios, con un nivel de    educaci&#243;n substancialmente menor que el proletariado urbano (22 % son analfabetos    y 38 % tienen solo 1-3 a&#241;os de estudio). El tercio restante comprende agricultores    proletarios que son empleados o trabajadores por cuenta propia, los cuales tienen    un nivel educacional semejante a los asalariados agr&#237;colas. No ha sido    posible distinguir las categor&#237;as que habr&#237;an sido significativas    para el an&#225;lisis (campesinos que son peque&#241;os propietarios, campesinos    proletarizados, proletarios, marginales). El grupo tiene la m&#225;s alta mortalidad    del pa&#237;s (99 por mil), que sube a 112 por mil en los analfabetos o semianalfabetos,    riesgo que es 5,6 superior al de la media y alta burgues&#237;a. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Con todas las    limitaciones que se han mencionado sobre esta categorizaci&#243;n en clases    sociales, los resultados son significativos. Costa Rica es un pa&#237;s de mortalidad    relativamente baja en la regi&#243;n, que ha tenido importantes descensos en    los &#250;ltimos decenios. La pol&#237;tica social ha logrado extender sus beneficios,    en especial en educaci&#243;n y salud, a la mayor parte de la poblaci&#243;n.    Aun as&#237;, se observan marcados contrastes en la mortalidad en los primeros    a&#241;os de vida, la m&#225;s sensible a las condiciones de vida. Los productores    directos tienen una mortalidad que es 4-5 veces mayor que la del grupo m&#225;s    privilegiado. Este &#250;ltimo alcanza los niveles existentes en los pa&#237;ses    m&#225;s avanzados. Los grupos medios se han beneficiado m&#225;s que los trabajadores    manuales. El proletariado tiene una menor mortalidad que la clase trabajadora    rural: est&#225; favorecido por su residencia de predominio urbano, donde el    desarrollo capitalista es m&#225;s avanzado, y tiene probablemente una organizaci&#243;n    sindical m&#225;s poderosa que la mayor parte del sector agrario. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">&nbsp; </p>     <p align="left"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="3">COMENTARIOS    GENERALES</font></b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La realizaci&#243;n    de un an&#225;lisis globalizador de los determinantes socioecon&#243;micos de    la mortalidad en Am&#233;rica Latina tiene varias limitaciones. Los pa&#237;ses    de la regi&#243;n tienen claras diferencias en la etapa de desarrollo hist&#243;rico    en que se encuentran diversos modos de producci&#243;n. Por otra parte, hay    una gran heterogeneidad de la mortalidad entre los distintos pa&#237;ses y en    diferentes poblaciones dentro de cada pa&#237;s. Por &#250;ltimo, la revisi&#243;n    de la informaci&#243;n disponible en la regi&#243;n se&#241;ala que ella no    es sistem&#225;tica ni completa, en particular en las categor&#237;as de an&#225;lisis    que son m&#225;s importantes. A pesar de todo, los datos disponibles permiten    llegar a algunas conclusiones importantes. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Cualquiera que    sea el indicador que se utilice, los diferenciales que se detectan indican que    alrededor de 1970 exist&#237;an en la regi&#243;n considerables contrastes socioecon&#243;micos    de la mortalidad, de tal modo que los grupos con m&#225;s riesgo tienen tasas    4-5 veces mayores que los menos expuestos. Diferenciales de este tipo han sido    descritos repetidamente, incluso en los pa&#237;ses m&#225;s avanzados. Lo importante    es que en Am&#233;rica Latina ellos son mucho m&#225;s acentuados que los existentes    en los pa&#237;ses industrializados en la actualidad y que se parecen m&#225;s    a los que existieron en ellos en el pasado.<sup>25,26</sup> Por otra parte,    como estos marcados contrastes existen en pa&#237;ses que a&#250;n tienen una    mortalidad elevada, los grupos m&#225;s expuestos alcanzan elevad&#237;simos    niveles de riesgo. Esto significa que en pleno siglo xx, en el cual se han logrado    espectaculares progresos en las t&#233;cnicas para reducir la mortalidad, estas    poblaciones est&#225;n viviendo en condiciones similares a las que existieron    en Europa hace casi un siglo atr&#225;s. Lo que es peor, estas poblaciones no    son minoritarias: en muchos pa&#237;ses comprenden una proporci&#243;n considerable    de la poblaci&#243;n total. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Esta situaci&#243;n    tiene marcada influencia en determinar los niveles actuales de la mortalidad    en la regi&#243;n y en sus perspectivas futuras. La reducci&#243;n de la brecha    en mortalidad que separa Am&#233;rica Latina del mundo m&#225;s avanzado requerir&#225;    que estos contrastes socioecon&#243;micos de la mortalidad se reduzcan de modo    dr&#225;stico y que se logren substanciales bajas de la mortalidad en los extensos    sectores de la poblaci&#243;n que est&#225;n expuestos a los mayores riesgos.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Aunque en los    estudios que se han analizado, la variable clase social aparece especificada    solo por excepci&#243;n, todo indica que la mortalidad est&#225; estrechamente    vinculada a ella. Los grupos con mayor riesgo de morir est&#225;n formados por    la clase trabajadora, en relaci&#243;n con las m&#225;s precarias condiciones    de vida que ella tiene. Esta situaci&#243;n est&#225; originada en el sistema    de relaciones sociales de producci&#243;n que prevalecen en el &#225;rea, el    cual origina, por parte de algunos sectores sociales, un proceso de concentraci&#243;n    y acumulaci&#243;n de los medios de producci&#243;n, del progreso tecnol&#243;gico    y del valor generado por el trabajo, en desmedro del grupo antes mencionado.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> A pesar de ello,    el desarrollo del sistema capitalista en Am&#233;rica Latina (a menudo mencionado    como el proceso de modernizaci&#243;n) est&#225; vinculado sin duda alguna a    una reducci&#243;n de la mortalidad. Este desarrollo es m&#225;s acentuado en    el sector urbano, donde tambi&#233;n la mortalidad tiende a ser menor. Este    proceso puede tener varias explicaciones. El sistema necesita, por una parte,    crear un mercado interno y tambi&#233;n le es vital la reproducci&#243;n de    la fuerza de trabajo. De este modo, el desarrollo del sistema productivo y su    modernizaci&#243;n ampl&#237;a la oferta y estimula el consumo de bienes; a    la vez, las pol&#237;ticas de salarios y de beneficios sociales (seguridad social,    salud, educaci&#243;n) mejoran en forma relativa las condiciones de vida del    trabajador. A ello contribuye asimismo el fortalecimiento de las organizaciones    de los trabajadores, que pueden as&#237; presionar por el incremento de beneficios    econ&#243;micos y sociales. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En el sector agrario    la mortalidad es, en general, mayor. Como lo explica el informe de CEPAL-FAO,    el desarrollo capitalista est&#225; aqu&#237; asociado a la concentraci&#243;n    de los recursos productivos (en especial la tierra y la modernizaci&#243;n tecnol&#243;gica),    en desmedro de los peque&#241;os propietarios, lo que conlleva un proceso de    proletarizaci&#243;n progresiva del campesinado. Por otra parte, la concentraci&#243;n    de recursos financieros y t&#233;cnicos en el sector agroexportador (que es    b&#225;sico para el desarrollo econ&#243;mico en algunos pa&#237;ses) los resta    del sector productor de alimentos b&#225;sicos, formado en su mayor&#237;a precisamente    por medianos y peque&#241;os agricultores. Debido a ello, disminuye la oferta    interna de alimentos y se incrementa la necesidad de importarlos, lo que crea    una nueva forma de dependencia. Este es otro mecanismo que dificulta superar    la desnutrici&#243;n que prevalece en la poblaci&#243;n rural y afecta a su    mortalidad. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En el seno de    este complejo y din&#225;mico proceso, la mortalidad en Am&#233;rica Latina    ha tenido importantes y variables descensos en las &#250;ltimas d&#233;cadas.    Que este avance es claramente insuficiente lo muestran los niveles y diferenciales    de la mortalidad que se han mencionado anteriormente. Hay tambi&#233;n otros    hechos que son fuente de preocupaci&#243;n en esta evoluci&#243;n. La Organizaci&#243;n    Panamericana de la Salud<sup>27</sup> evalu&#243; el cumplimiento de las metas    que se hab&#237;an fijado para la reducci&#243;n de la mortalidad en el menor    de cinco a&#241;os para el decenio 1961-1971 en la regi&#243;n. Encontr&#243;    que este cumplimiento hab&#237;a sido satisfactorio en la edad 1-4 a&#241;os,    pero que en la mortalidad infantil se hab&#237;a alcanzado solo el 21 % de la    meta en Mesoam&#233;rica y el 36 % en Am&#233;rica del Sur. Montoya<sup>28</sup>    proyect&#243; las tendencias de la mortalidad infantil observadas en los pa&#237;ses    latinoamericanos en 1950-1971. Encontr&#243; que para alcanzar una reducci&#243;n    del 50 %, se requer&#237;an m&#225;s de 25 a&#241;os en seis pa&#237;ses y entre    11 y 25 a&#241;os en otros once. Accinelli y Muller<sup>29</sup> hacen notar    con inquietud que el incremento hist&#243;rico de la esperanza de vida en la    Argentina se ha detenido entre 1960-1970, cuando la esperanza de vida alcanz&#243;    66 a&#241;os. Ya se ha mencionado un aumento de la tasa de mortalidad infantil    en ciudades importantes de Brasil, para igual decenio. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Gwatkin30 ha analizado    el curso hist&#243;rico de las ganancias promedio anuales de la esperanza de    vida al nacimiento en el mundo avanzado y en diversas regiones del Tercer Mundo,    en relaci&#243;n con el nivel de esta esperanza en diversos per&#237;odos. Cuando    la esperanza de vida es aproximadamente 51-52 a&#241;os, encuentra que Am&#233;rica    Latina tiene incrementos de 0,60 a&#241;os, que son mayores que los observados    en Europa Oriental y del Sur (0,54 a&#241;os) y en la Europa Occidental (0,38    a&#241;os). Pero a medida que aumenta la esperanza de vida, en Am&#233;rica    Latina el incremento tiende a reducirse (0,36 a&#241;os cuando la esperanza    de vida alcanza los 57,7 a&#241;os), en tanto que en Europa tiende a aumentar    (0,71 a&#241;os cuando la esperanza de vida alcanza los 62,4 a&#241;os en la    Europa Sur-Oriental). En las regiones m&#225;s avanzadas la tendencia a una    menor velocidad en el ascenso solo ocurre al aproximarse a una esperanza de    70 a&#241;os. Gwatkin concluye que: </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">... la mortalidad,      particularmente la infantil y de la ni&#241;ez, tiende ahora, en grandes &#225;reas      del Tercer Mundo, a una tasa de declinamiento que es progresivamente m&#225;s      lenta, y que es muy posible (y quiz&#225;s probable) que est&#233; en camino      de estacionarse a niveles significativamente mayores que los que ahora existen      en el Occidente. </font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">     <br>   Hace notar adem&#225;s que los descensos marcados de la mortalidad que se han    observado en algunos pa&#237;ses (Taiw&#225;n y Corea del Sur, por ejemplo),    parecen ser m&#225;s bien una situaci&#243;n de excepci&#243;n. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En<font color="#FF0000">    <font color="#000000">esta comparaci&#243;n, conviene hacer notar las diferencias    en los respectivos contextos hist&#243;ricos. Los pa&#237;ses capitalistas avanzados    han logrado una espectacular reducci&#243;n de la mortalidad, entre otras razones,    porque han podido hacer pleno uso del extraordinario progreso tecnol&#243;gico    en la prevenci&#243;n y tratamiento de las enfermedades en el siglo xx. La elevaci&#243;n    en el nivel de vida en estos pa&#237;ses ha sido favorecida por el dominio de    extensos imperios coloniales y, en la actualidad, por ser la sede de poderosas    econom&#237;as centrales. En Am&#233;rica Latina, por el contrario, el desarrollo    capitalista se encuentra a&#250;n, en algunos pa&#237;ses, en una etapa en la    cual el proceso de acumulaci&#243;n se produce con extrema dureza (extracci&#243;n    de una plusval&#237;a absoluta) y, por otra parte, se trata de econom&#237;as    perif&#233;ricas dependientes de econom&#237;as centrales, con las cuales tie</font></font><font color="#000000">nen    que compartir su proceso </font>de acumulaci&#243;n. El informe de CEPAL ha    subrayado el papel de las transnacionales a este respecto.<a name="retast2_13"></a><a href="#ast2_13">**</a>    </font></p>     <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#191;Cu&#225;l    es el rol que la atenci&#243;n m&#233;dica puede tener en la reducci&#243;n    de la mortalidad en las condiciones que se han descrito? Este aspecto se trata    en otro tema de la Reuni&#243;n; aqu&#237; se discute brevemente para completar    la visi&#243;n global del problema que se quiere alcanzar. Desde la segunda    mitad de la d&#233;cada del 40 se dispone de nuevos y poderosos medios para    la prevenci&#243;n y tratamiento de un n&#250;mero de enfermedades, en especial    infecciosas, que han abierto enormes posibilidades para el control de la mortalidad.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Las reducciones    que se observaron en la mortalidad en el Tercer Mundo a partir de 1950 hicieron    pensar que la mortalidad se hab&#237;a liberado en cierto modo de sus determinantes    socioecon&#243;micos y que la brecha con el mundo avanzado podr&#237;a reducirse    substancialmente aunque el desarrollo no alcanzar&#225; progresos similares    en estas &#225;reas. El curso ulterior no ha confirmado estas predicciones optimistas,    a pesar del indudable avance que se ha logrado. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Las razones de    esta evoluci&#243;n se encuentran, en primer lugar, en las limitaciones que    impone a la efectividad de las t&#233;cnicas de salud la persistencia de condiciones    adversas a la salud del hombre en su ambiente f&#237;sico y social, tales como    las que se han descrito anteriormente para Am&#233;rica Latina. Pero adem&#225;s    de ellas, la efectividad de la tecnolog&#237;a de prevenci&#243;n y tratamiento    de las enfermedades depende del grado en que ellas sean efectivamente aplicables    y de la cobertura que alcancen en la poblaci&#243;n. El sector salud de los    pa&#237;ses latinoamericanos, encargado de esta tarea, no puede ser ajeno a    las restricciones que el sistema global le impone. De ello resulta que, a pesar    de indudables progresos, los sistemas de salud de la regi&#243;n se concentran    en los mayores sectores urbanos, dan prioridad a una medicina hospitalaria (es    decir, tard&#237;a y costosa) y distribuyen sus beneficios discriminada- mente    por clase social. De este modo las poblaciones m&#225;s expuestas a los riesgos    de enfermar y morir son las que obtienen una atenci&#243;n m&#225;s tard&#237;a    y deficiente, si es que la obtiene. La Reuni&#243;n de Ministros de Salud P&#250;blica    de las Am&#233;ricas en 1972,<sup>32</sup> se&#241;ala: </font></p>     <blockquote>       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Nuestro problema      consiste en proveer de servicios al 37 % de los habitantes que en la actualidad      no recibe atenci&#243;n de ninguna especie; gran mayor&#237;a vive en medio      rural o en las poblaciones marginales de las grandes ciudades. La tarea que      nos espera en la d&#233;cada que iniciamos nos indica claramente que sin un      cambio sustancial en las estructuras tradicionales no ser&#225; posible abrir      la brecha para convertir en realidad la cobertura que entra&#241;a el derecho      a la salud. </font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">     <br>   Por otra parte, como Hansluwka<sup>33</sup> lo ha hecho notar, una vez que se    han obtenido bajas relativas desde una alta mortalidad mediante un programa    de salud de relativo bajo costo, el progreso mantenido no solo requiere una    infraestructura m&#225;s compleja de salud, sino de paralelas mejoras en los    sectores econ&#243;mico y social. "Si el ambiente socioecon&#243;mico subyacente    se mantiene, la tasa de ulteriores reducciones puede disminuir o estacionarse."    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En suma, el an&#225;lisis    de los determinantes socioecon&#243;micos de la mortalidad en Am&#233;rica Latina    muestra que se requiere por una parte impulsar decididamente el uso amplio y    eficiente del conocimiento actual en el sector salud, superando las barreras    que hoy lo limitan y discriminan. Pero tambi&#233;n indica que es un factor    muy decisivo la modificaci&#243;n de las estructuras sociales y econ&#243;micas    que son la ra&#237;z profunda de la alta mortalidad existente en amplios sectores    de la poblaci&#243;n y de sus limitados progresos. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Los hechos muestran    que, en una &#233;poca en que la preocupaci&#243;n por los derechos humanos    se ha generalizado, en Am&#233;rica latina se vulnera d&#237;a a d&#237;a el    m&#225;s elemental de los derechos del hombre: el derecho a vivir. Es oportuno    reproducir aqu&#237; una cita hecha por Antonovsky.<sup>26</sup>    En el hundimiento del Titanic, en 1912, muri&#243; el 3 % de las pasajeras de    la primera clase, el 16 % en la segunda y el 45 % en la tercera clase. En el    barco imaginario que es la Am&#233;rica latina hay 345 millones de pasajeros,    sujetos a riesgos diferenciales por clase social tanto o m&#225;s crueles que    los del Titanic. Anualmente se echan por su borda casi un mill&#243;n de cad&#225;veres    de ni&#241;os menores de cinco a&#241;os, que todo hace pensar que no debieran    morir, y que provienen en su mayor&#237;a de la "tercera clase". Nuestra responsabilidad    es mostrar, a los niveles pol&#237;ticos de decisi&#243;n y a los pueblos mismos,    de modo objetivo y con las armas que nos da la ciencia, la magnitud de este    monstruoso genocidio y las causas profundas que lo originan. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> <b><font size="3">    <br>   <font size="2">AGRADECIMIENTOS</font></font></b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Las opiniones    que figuran en este trabajo son de responsabilidad del autor, sin que el CELADE    sea necesariamente part&#237;cipe de ellas. El autor agradece la ayuda de Domingo    Primante y Jos&#233; Miguel Guzm&#225;n en la recopilaci&#243;n y elaboraci&#243;n    de datos. </font></p>     <p>&nbsp; </p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="3">REFERENCIAS    BIBLIOGR&#193;FICAS </font></b> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 1. Comisi&#243;n    Econ&#243;mica para Am&#233;rica Latina y el Caribe. Tendencias y proyecciones    a largo plazo del desarrollo econ&#243;mico de Am&#233;rica Latina. Santiago:    CEPAL; 1978. (E/CEPAL/1027/Rev.1).     </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 2. Organizaci&#243;n    Internacional del Trabajo. El problema del empleo en Am&#233;rica Latina y el    Caribe: situaci&#243;n, perspectivas y pol&#237;ticas. Santiago: OIT; 1975.        </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 3. Somoza J. Am&#233;rica    Latina: situaci&#243;n demogr&#225;fica alrededor de 1973 y perspectivas para    el a&#241;o 2000. Santiago: CELADE; 1975. (Serie A, No. 128).     </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 4. Laurell C.    Algunos problemas te&#243;ricos y conceptuales de la epidemiolog&#237;a social.    Rev Centroamericana Ciencias Salud.1977;3(6):79-87.     </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 5. Cordeiro H,    et al. Los determinantes de la producci&#243;n y distribuci&#243;n de la enfermedad.    Rev Mexicana Ciencias Pol&#237;ticas Sociales. 1976;22(84):159-89.     </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 6. Comisi&#243;n    Econ&#243;mica para Am&#233;rica Latina y el Caribe. Poblaci&#243;n y desarrollo    en Am&#233;rica Latina. 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