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</front><body><![CDATA[ <H2> Obituario: in memoriam Ra&uacute;l G&oacute;mez Lorenzo y Alberto Prieto Alberto</H2> En medio de los preparativos para la edici&oacute;n de este n&uacute;mero de ACIMED, los trabajadores del Centro Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas (CNICM) tuvimos que lamentar la inesperada p&eacute;rdida de dos compa&ntilde;eros que durante a&ntilde;os brindaron sus servicios profesionales en nuestra instituci&oacute;n: <I>Ra&uacute;l G&oacute;mez Lorenzo </I>y <I>Alberto Prieto Alberto.</I>      <P>A&uacute;n j&oacute;venes ambos, su s&uacute;bita desaparici&oacute;n f&iacute;sica nos constern&oacute;. Todos los que los conocimos y trabajamos durante a&ntilde;os m&aacute;s o menos estrechamente con ellos, los amigos, los compa&ntilde;eros, o los que s&oacute;lo los conocieron, recibimos ambas noticias, separadas tan s&oacute;lo por algunos d&iacute;as, con evidente pesadumbre. Sirvan estas l&iacute;neas como homenaje de recordaci&oacute;n a ellos.      <P><I>Ra&uacute;l G&oacute;mez Lorenzo</I> (27 de noviembre de 1946 - 16 de octubre de 1994), naci&oacute; en La Habana. Estudi&oacute; la ense&ntilde;anza primaria en los colegios Tur, Baldor y Am&eacute;rica. Luego, en la Secundaria B&aacute;sica "William Soler" y en la Facultad Obrero-Campesina "Jos&eacute; Mart&iacute;". En 1977 concluy&oacute; sus estudios universitarios en la Facultad de Filolog&iacute;a de la Universidad de La Habana, en el Curso para Trabajadores.      <P>Inici&oacute; su vida laboral como trabajador administrativo y posteriormente se desempe&ntilde;&oacute; como profesor en el Polit&eacute;cnico de la Salud de Ciudad de La Habana, donde imparti&oacute; clases de Espa&ntilde;ol, Literatura y Filosof&iacute;a Marxista-leninista. En abril de 1981 comenz&oacute; a trabajar como redactor en el Departamento de Publicaciones del CNICM. Luego fue designado Especialista Principal de Redacci&oacute;n y, m&aacute;s tarde, al crearse la Editorial Ciencias M&eacute;dicas, Redactor Jefe de &eacute;sta, cargo que desempe&ntilde;&oacute; hasta su muerte.      <P>Se le reconoci&oacute; siempre su af&aacute;n organizativo, su obsesi&oacute;n por la limpieza y correcta presentaci&oacute;n de su trabajo, su esp&iacute;ritu de cooperaci&oacute;n y compa&ntilde;erismo, su correcci&oacute;n al expresarse y sus buenos modales. Era amable y gentil con todos, condescendiente, pero a veces resultaba imposible convencerlo para que cejara en alg&uacute;n empe&ntilde;o o variara una decisi&oacute;n. Si bien era un tanto moderado o conservador ante lo nuevo, sobresal&iacute;a entre todos por su disciplina, cumplimiento del deber y respeto a sus subordinados y superiores. Adem&aacute;s, fue siempre un mediador insustituible en las inevitables desavenencias que se presentan en la vida cotidiana de un colectivo laboral.      <P>Cuando nos despedimos el 7 de octubre, su &uacute;ltimo d&iacute;a de trabajo, nada nos hizo pensar que lo hac&iacute;amos por &uacute;ltima vez. El d&iacute;a 11 ya no vino. Estaba hospitalizado. Cinco d&iacute;as m&aacute;s tarde ocurri&oacute; su deceso. Una muerte que lleg&oacute; demasiado temprano. Fue dif&iacute;cil aceptarla; parec&iacute;a una broma de mal gusto.      <P><I>Alberto Prieto Alberto</I> (16 de marzo de 1953 - 8 de noviembre de 1994), naci&oacute; en Marianao. Estudi&oacute; la ense&ntilde;anza primaria y secundaria b&aacute;sica en escuelas de ese municipio y en el Instituto Preuniversitario "Manolito Aguiar". En 1978 se gradu&oacute; de Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a en la Universidad de La Habana.      <P>En ese &uacute;ltimo a&ntilde;o empez&oacute; a trabajar en el CNICM, en el Departamento de Servicios T&eacute;cnicos como documentalista, en el procesamiento de res&uacute;menes y como indizador. En 1987 lo nombraron Referencista de la Biblioteca M&eacute;dica Nacional. Su trabajo fue muy apreciado por los profesionales y estudiantes de Medicina, a los que asist&iacute;a con eficiencia en sus investigaciones. Poco antes de su fallecimiento se hab&iacute;a trasladado para el Instituto Superior de Ciencias B&aacute;sicas y Precl&iacute;nicas "Victoria de Gir&oacute;n", donde desde hac&iacute;a algunos meses trabajaba en prestaci&oacute;n de servicios.      <P>Tocar&iacute;a a sus amigos m&aacute;s allegados, a quienes lo conocieron bien, hacer la semblanza de su persona. Creo que en general fue valorado superficialmente. Su excesiva franqueza, -era duro en sus respuestas y quiz&aacute;s a veces se exced&iacute;a-, constribuy&oacute; a que no se le juzgara con justicia. Eso impidi&oacute; a muchos conocer sus mejores valores, como su fidelidad y devoci&oacute;n por sus amistades. No s&eacute; si eran pocas o muchas. Pero siempre pude observar que, al menos las que estaban en mi radio de alcance, pod&iacute;an contar con &eacute;l en cualquier circunstancia. As&iacute; y todo, era muy cr&iacute;tico con sus amigos, que a la larga es la mejor manera de serlo. Estos me han dicho que tambi&eacute;n era buen hijo. Estos rasgos de su personalidad, a mi modo de ver, deben primar al record&aacute;rsele.      <P>Al evocarlos as&iacute; los vi. La muerte no los hizo perfectos para m&iacute;, los hizo m&aacute;s humanos. Quiz&aacute;s el secreto para lograr la armon&iacute;a en las relaciones humanas radique en alcanzar un equilibrio en nuestra percepci&oacute;n de la conducta ajena, en el que participen con igual jerarqu&iacute;a la cr&iacute;tica y la tolerancia.      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Pasan los d&iacute;as y a&uacute;n encontramos sus papeles, notas que nos enviaron en alg&uacute;n momento. Un local, un mueble, un libro o un objeto insignificante, una frase, nos hacen pensar en ellos. Un hecho al que nos referimos y en el que participaron nos devuelve su imagen. Esa es la forma en que los mantendremos presentes, con sus virtudes y defectos, con el recuerdo de sus caracteres tan distintos.      <P>La vida seguir&aacute; su curso. Los recordatorios materiales se ir&aacute;n borrando, pero para quienes los estimamos, a Ra&uacute;l o a Alberto, o a ambos, siempre habr&aacute; un momento para recordarlos. Este, para m&iacute;, es uno de ellos.      <P><I>Emilio Hern&aacute;ndez Vald&eacute;s</I>       ]]></body>
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