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</front><body><![CDATA[ <DIV ALIGN=right> </DIV>  <H2> La Biblioteca "Sigmund Freud" de Par&iacute;s</H2> En el oto&ntilde;o de 1885, el joven y desconocido m&eacute;dico Sigmund Freud lleg&oacute; a Par&iacute;s procedente de Viena para seguir durante seis meses, gracias a una beca, los cursos sobre la histeria del celebre Jean-Marie Charcot. Un siglo despu&eacute;s la capital francesa inaugura la primera biblioteca en el mundo dedicada al psicoan&aacute;lisis.      <P>La Biblioteca "Sigmund Freud", que acaba de ser creada por la Sociedad Psicoa nal&iacute;tica de Par&iacute;s, re&uacute;ne la totalidad de los trabajos escritos desde aquellos a&ntilde;os de las postrimer&iacute;as del siglo XIX, cuando comenza ba la ciencia de la exploraci&oacute;n del inconsciente.      <P>Entre sus 12 000 vol&uacute;menes, muchos provienen de la colecci&oacute;n de la princesa Marie Bonaparte, amiga de Freud, quien no s&oacute;lo contribuy&oacute;, a partir de 1915, a difundir sus teor&iacute;as en Francia, traduci&eacute;ndolo, sino que en 1938 le salv&oacute; la vida, al pagar el dinero exigido por los nazis para autorizarle a dejar Viena.      <P>Aun cuando Par&iacute;s le decepcion&oacute;, la influencia de Charcot fue determinante en la elaboraci&oacute;n de la futura teor&iacute;a freudiana: su ense&ntilde;anza y la presentaci&oacute;n de enfermos "nerviosos" en el Hospital de la Salpetri&egrave;re lo llevaron a pasar de la neurolog&iacute;a a la psicopatolog&iacute;a.      <P>"Charcot es uno de los m&aacute;s grandes m&eacute;dicos que existen, un hombre genial y sobrio. Despu&eacute;s de o&iacute;r sus conferencias me siento como si acabara de salir de Notre Dame, con nuevas experiencias de la perfecci&oacute;n (...) Nadie ha tenido hasta ahora tanta influencia sobre m&iacute;", escribe Freud en 1885 en una de sus cartas a su novia Martha.      <P>Freud le propuso a Charcot traducir algunas de sus obras al alem&aacute;n; el m&eacute;dico franc&eacute;s se sinti&oacute; halagado y hasta lo invitaba a las fastuosas reuniones que ofrec&iacute;a. Pese a ello, el joven m&eacute;dico vien&eacute;s no se encontraba muy a gusto en Par&iacute;s. En su correspondencia consideraba a los franceses "arrogantes e inaccesibles" y se quejaba de la suciedad de la ciudad.      <P>Mientras se paseaba por los elegantes Campos El&iacute;seos se sent&iacute;a presa de "un gran furor y lleno de ideas revolucionarias".      <P>El pueblo franc&eacute;s despertaba su desconfianza y su temor: "Es el pueblo de las epidemias ps&iacute;quicas, de las convulsiones hist&oacute;ricas de masa; me parece que todos est&aacute;n pose&iacute;dos por mil demonios... No sienten pudor ni horror; hombres y mujeres se amontonan en torno a todas las desnudeces como alrededor de cad&aacute;veres en la morgue".      <P>Las parisienses le parec&iacute;an feas y se sent&iacute;a muy provinciano. "Mi coraz&oacute;n es el de un alem&aacute;n de un pueblito de provincia; no me ha seguido aqu&iacute;... Este Par&iacute;s es un sue&ntilde;o muy enredado del que me alegrar&iacute;a mucho despertarme", le escribe a su novia.      <P>Jacques Lacan ser&aacute; a&ntilde;os m&aacute;s tarde el gran continuador de la obra de Sigmund Freud en Francia.      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Seg&uacute;n la Sociedad Psicoanal&iacute;tica de Par&iacute;s, la Biblioteca "Sigmund Freud" es "una herramienta &uacute;nica en el mundo".      <P><I>Fuente: </I>La biblioteca "Sigmund Freud" de Par&iacute;s, un sue&ntilde;o realizado. Par&iacute;s: Agencia AFP (cable), 1ro. Dic, 1994. Condensaci&oacute;n: Lic. Elsy C&aacute;ceres Manso.       ]]></body>
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