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</front><body><![CDATA[ <DIV ALIGN=right>   <h3></h3> </DIV> <h3></h3> <h3>SECCI&Oacute;N HIST&Oacute;RICA</h3> <H2>Breve historia del desarrollo de la biomedicina</H2>     <P>«En la comunidad primitiva, se elabor&oacute; la primera interpretaci&oacute;n de la enfermedad y con ella naci&oacute; la medicina como conocimiento y la figura social del m&eacute;dico.» «La doctrina cient&iacute;fica de la enfermedad, creaci&oacute;n griega, se inici&oacute; en la obra del fil&oacute;sofo y m&eacute;dico presocr&aacute;tico Alcme&oacute;n de Crotona. La doctrina griega de la enfermedad experiment&oacute; diversas vicisitudes en un per&iacute;odo aproximado de seis centurias antes de ser reafirmada por Galeno. El criterio m&eacute;dico gal&eacute;nico se mantuvo vigente durante cientos de a&ntilde;os.» </P>     <P>«Durante los primeros siglos medievales, las condiciones de dureza y ruralismo en que se desarroll&oacute; la vida comunitaria en Europa redujeron la actividad cultural y cient&iacute;fica y con ello el estudio y la pr&aacute;ctica de la medicina. En esa &eacute;poca s&oacute;lo se consagraban a tales cometidos algunos miembros de la Iglesia y aquellos que viv&iacute;an en el retiro de los monasterios.» </P>     <P>«La medicina europea comenz&oacute; como medicina mon&aacute;stica. El enriquecimiento de los conocimientos m&eacute;dicos en la Europa Cristiana por obra de las traducciones de los textos &aacute;rabes y de la creaci&oacute;n de las universidades, motiv&oacute; una profunda transformaci&oacute;n de la medicina europea. En ella influy&oacute; asimismo la filosof&iacute;a aristot&eacute;lica en la versi&oacute;n que de la misma elaboraron en el siglo XIII Alberto Magno y Tom&aacute;s de Aquino.» </P>     <P>«La historia de la medicina europea occidental naci&oacute; con la etapa renancentista que corresponde a la fase de transici&oacute;n entre la medicina medieval y la propiamente moderna; en su transcurso coexistieron la doctrina m&eacute;dica tradicional [...] y los logros iniciales de una postura cr&iacute;tica ante esta herencia cient&iacute;fica mantenida por una minor&iacute;a de m&eacute;dicos europeos.» </P>     <P>«La renovaci&oacute;n de la medicina iniciada en el Renacimiento ocurri&oacute; en parte a trav&eacute;s de un aut&eacute;ntico retorno a la Antig&uuml;edad [...] que buscaba rescatar la tradici&oacute;n cient&iacute;fica y cultural cl&aacute;sica con el despojo de las err&oacute;neas interpretaciones que de ella hicieron los comentaristas medievales, &aacute;rabes, jud&iacute;os y cristianos. La imprenta por su parte permiti&oacute; una r&aacute;pida difusi&oacute;n de este quehacer.» </P>     <P>«La medicina cl&iacute;nica se enriqueci&oacute; en el siglo XVI con un buen n&uacute;mero de conocimientos concretos: por ejemplo, el de enfermedades tales como la s&iacute;filis, la difteria, etc. El siglo XVII es testigo del nacimiento de las revistas cient&iacute;ficas.» </P>     <P>«La medicina cl&iacute;nica experimenta desde los mismos comienzos del siglo XIX un r&aacute;pido desarrollo, una casi total transformaci&oacute;n nacida de las concepciones an&aacute;tomo-cl&iacute;nica, fisiopatol&oacute;gica y etiopatol&oacute;gica de la enfermedad que en ese momento se formulaban y motivado, tambi&eacute;n, por un acentuado proceso de tecnificaci&oacute;n del quehacer m&eacute;dico. Surgieron as&iacute; la auscultaci&oacute;n mediata, varias formas de endocopias, la electrocardiograf&iacute;a, las pruebas funcionales, los medios diagn&oacute;sticos de laboratorio, etc&eacute;tera.» </P>     <P>«Otro rasgo singularizador de la medicina cl&iacute;nica en el siglo XIX y en la actual centuria es la aparici&oacute;n de las escuelas nacionales. El especialismo que ahorra se implanta de modo ya irreversible fue consecuencia directa del fabuloso crecimiento de los conocimientos m&eacute;dicos. Cobraron personalidad propia la pediatr&iacute;a, la dermatolog&iacute;a, la neurolog&iacute;a, etc&eacute;tera.» </P>     <P>«Desde la d&eacute;cada final de la pasada centuria han hecho aparici&oacute;n en la medicina concepciones renovadoras de la enfermedad en las que se destaca su valoraci&oacute;n de lo propiamente individual en el proceso morboso.» «M&aacute;s onda renovaci&oacute;n han impuesto en la patolog&iacute;a el psicoan&aacute;lisis de S. Freud y las doctrinas psicol&oacute;gicas y psicosom&aacute;ticas de &eacute;l derivadas. Los recursos diagn&oacute;sticos, los conocimientos sobre los distintos modos de enfermar son, comparados con los de la pasada centuria, muy superiores.» </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>«La lucha social contra la enfermedad se orienta hoy claramente al logro de una medicina preventiva que pretende evitar la aparici&oacute;n de la enfermedad.» </P>     <P>«La prevenci&oacute;n y curaci&oacute;n de las enfermedades del hombre, objeto de la medicina, precisa para su real eficacia de la coordinaci&oacute;n de todas aquellas disciplinas que tienen implicaciones en los tres procesos b&aacute;sicos sobre los que se orienta el quehacer m&eacute;dico de cada d&iacute;a, a saber, el diagn&oacute;stico, el reconocimiento de un agente o factor como causa del estado morboso y, por &uacute;ltimo, el terap&eacute;utico.&amp;raquo;1 </P>     <P>«Los adelantos de la ciencia biol&oacute;gica y los desarrollos tecnol&oacute;gicos constituyen la base del progreso m&eacute;dico durante los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os, en los que ha avanzado la capacidad del m&eacute;dico para intervenir en las enfermedades. Gran parte de este progreso se produce en las ciencias b&aacute;sicas.» </P>     <P>«El car&aacute;cter actual biocient&iacute;fico de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica tiene un desarrollo relativamente nuevo. Durante la mayor parte de la historia registrada, la medicina era todo menos cient&iacute;fica, dominada por el empirismo y encadenada por dogmas.» </P>     <P>«A comienzos del siglo XIX, empezaron a aparecer precursores del cambio cuando se aplicaron a la medicina los nuevos principios de la f&iacute;sica y la qu&iacute;mica; los fisi&oacute;logos insistieron en las funciones de los &oacute;rganos y tejidos, los pat&oacute;logos en el estudio cr&iacute;tico de los tejidos normales y patol&oacute;gicos y en las correlaciones entre la enfermedad y las observaciones anat&oacute;micas precisas; los bacteri&oacute;logos comenzaron a identificar los microorganismos de enfermedades determinadas: el bacilo del &aacute;ntrax en el carbunco, el bacilo tuberculoso en la consunci&oacute;n, etc&eacute;tera.» </P>     <P>«Las principales contribuciones eran diagn&oacute;sticas, pron&oacute;sticas y de sost&eacute;n.» </P>     <P>«Poco a poco aparecieron tratamientos particulares, la insulina para la diabetes, el extracto de h&iacute;gado para la anemia perniciosa. Pero fue en el decenio de 1935 a 1945 que la aparici&oacute;n de las sulfamidas y de la penicilina en la medicina cl&iacute;nica permiti&oacute; curar un n&uacute;mero muy elevado de enfermedades que hasta entonces no ten&iacute;an terap&eacute;utica o eran mortales. Suele fecharse los comienzos de la medicina moderna seg&uacute;n estos acontecimientos relativamente recientes.» </P>     <P>«Los adelantos actuales son r&aacute;pidos en inmunolog&iacute;a, biolog&iacute;a molecular y celular, investigaci&oacute;n de p&eacute;ptidos y biolog&iacute;a estructural. Se dice que la &eacute;poca actual es la edad molecular de la ciencia biol&oacute;gica b&aacute;sica. La influencia molecular penetra e invade todas las disciplinas tradicionales en las cuales se basa la medicina cl&iacute;nica. La medicina no es s&oacute;lo una rama de la biolog&iacute;a aplicada, pues supone tambi&eacute;n muchos aspectos de la psicolog&iacute;a, de la sociolog&iacute;a, de la antropolog&iacute;a y de la econom&iacute;a. Estas disciplinas, durante mucho tiempo no consideradas, en la actualidad se reconocen hermanas de la medicina como disciplina y de la pr&aacute;ctica de &eacute;sta como profesi&oacute;n.»2 </P>     <P><B>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b>     <BR> &nbsp; </P> <OL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI>Diccionario enciclop&eacute;dico Salvat universal. Barcelona: Salvat, 1969;t 15:58-61. </LI>    <!-- ref --><LI>Wyngarden JB, Smith LH, eds. Tratado de medicina interna. 18. ed. M&eacute;xico, DF: Interamericana, 1988:5-6.</LI>    </OL>      ]]></body><back>
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