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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El doctor Jorge Aguayo y de Castro: un precursor de la biblioteca moderna en Cuba]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Doctor Jorge Aguayo y de Castro: A pioneer of the modern library in Cuba]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The ideas of this eminent professor and precursor of the librarian movement gestated in Cuba in the first half of the 20th century, Jorge Aguayo y de Castro, are exposed. The image he had of the library context in which he lived is presented, and a part of our library tradition, as well as the position assumed by our ancestors at that time are broadly illustrated. The analysis is inserted in the historical, social, and library development worldwide. .]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <h2>El doctor Jorge Aguayo y de Castro: un precursor de la biblioteca moderna en Cuba </h2>     <p><a href="#cargo">Lic. Mayl&iacute;n Fr&iacute;as Guzm&aacute;n<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p> <h4>Resumen </h4>     <p align="justify">Se exponen las ideas del eminente profesor y precursor del movimiento bibliotecario gestado en Cuba en la primera mitad del siglo XX, <em>Jorge Aguayo y de Castro</em>. Se presenta la imagen que tuvo del contexto bibliotecol&oacute;gico que le correspondi&oacute; vivir. Se ilustra, a grandes rasgos, una parte de nuestra tradici&oacute;n bibliotecaria y la postura asumida por nuestros antepasados en su tiempo. El examen se inserta al desarrollo del acontecer hist&oacute;rico social y de la rama a nivel mundial. </p>     <p><em>Palabras clave</em>: Personalidades, bibliotecarios, Cuba. </p> <h4>Abstract </h4>     <p align="justify">The ideas of this eminent professor and precursor of the librarian movement gestated in Cuba in the first half of the 20th century, <em>Jorge Aguayo y de Castro</em>, are exposed. &nbsp;The image he had of the library context in which he lived is presented, and a part of our library tradition, as well as the position assumed by our ancestors at that time are broadly illustrated. The analysis is inserted in the historical, social, and library development worldwide. . &nbsp; </p>     <p><em>Key words</em>:  Personalities, librarians, Cuba. </p>     <p align="justify">Copyright: &copy; ECIMED. Contribuci&oacute;n de acceso abierto, distribuida bajo los t&eacute;rminos de la Licencia Creative Commons Reconocimiento-No Comercial-Compartir Igual 2.0, que permite consultar, reproducir, distribuir, comunicar p&uacute;blicamente y utilizar los resultados del trabajo en la pr&aacute;ctica, as&iacute; como todos sus derivados, sin prop&oacute;sitos comerciales y con licencia id&eacute;ntica, siempre que se cite adecuadamente el autor o los autores y su fuente original. <strong><em></em></strong></p>     <p align="justify"><strong><em> </em></strong>Cita (Vancouver): Fr&iacute;as Guzm&aacute;n M. El doctor Jorge Aguayo y de Castro: un precursor de la biblioteca moderna en Cuba. Acimed 2006;14(1). Disponible en: <strong></strong><a href="http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol14_1_06/aci08106.htm">http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol14_1_06/aci11106.htm </a> Consultado: d&iacute;a/mes/a&ntilde;o. <strong><em></em></strong></p>     <p>La vida y obra de las personas son el reflejo de la &eacute;poca que les correspondi&oacute; vivir. Su estudio nos sumerge en acontecimientos pasados por medio de apreciaciones particulares que de los hechos, legaron a la posteridad. </p>     <p align="justify">En Cuba, durante la primera mitad del siglo XX, se desarroll&oacute; un fuerte movimiento a favor de las bibliotecas y la profesi&oacute;n bibliotecaria que devino en la oficializaci&oacute;n de los estudios de esta rama a nivel superior. Este esfuerzo se enfrent&oacute; con un profundo atraso econ&oacute;mico, cultural y educacional, precarias condiciones en las pocas bibliotecas existentes y la ausencia del apoyo de las esferas gubernamentales relacionadas. Mientras en el mundo, se creaban progresivamente las condiciones para el florecimiento de la actividad bibliotecaria y el estado ten&iacute;a un lugar protag&oacute;nico, en el pa&iacute;s, toda posibilidad parec&iacute;a remota. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Fue precisamente en el seno de la peque&ntilde;a y mediana burgues&iacute;a donde surgi&oacute; la idea de colocar el desarrollo de este campo del conocimiento en armon&iacute;a con el alcanzado por los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzado de los se ten&iacute;a noticia. </p>     <p align="justify">El peso de este movimiento descans&oacute; en un grupo de intelectuales que hab&iacute;an obtenido conocimientos de bibliotecolog&iacute;a en universidades extranjeras o mediante el ejercicio prolongado de la profesi&oacute;n. La creaci&oacute;n de bibliotecas, la publicaci&oacute;n de art&iacute;culos y la realizaci&oacute;n de conferencias sobre temas relacionados con el quehacer bibliotecario, fueron algunas de las m&aacute;s frecuentes. A partir del primer curso de estudios bibliotecol&oacute;gicos, durante el verano de 1936 en el <em>Lyceum Lawn Tennis Club</em>, fue la ense&ntilde;anza otra de las iniciativas que coadyuvaron al desarrollo de la disciplina en nuestro pa&iacute;s. Despu&eacute;s de innumerables esfuerzos, se cre&oacute; la Escuela de Bibliotecarios en la Universidad de La Habana. </p>     <p align="justify">Muchas fueron las personalidades que formaron su claustro de profesores, entre ellos: <em>Ferm&iacute;n Peraza</em>, consultante en bibliograf&iacute;a cubana de la Biblioteca del Congreso de Washington; Isabel <em>Pruna Lamadrid </em>, graduada de <em>Bachelor of Science </em> en la Universidad de Kentucky y bibliotecaria consejera t&eacute;cnica de la UNESCO en Cuba; <em>Mar&iacute;a Teresa Freyre de Andrade </em>, graduada de la <em>Ecole </em><em> de Chartes </em> con el <em>Diplome Technique de Bibliothecaire </em> y becaria de la ALA en la Biblioteca P&uacute;blica de New York; Raquel Rob&eacute;s, delegada y ponente en varios congresos profesionales, invitada por el gobierno de los Estados Unidos en 1948 a la convenci&oacute;n anual de la ALA y directora del Centro de Informaci&oacute;n y Documentaci&oacute;n de la UNESCO en Cuba; y por &uacute;ltimo, <em>Carmen Rovira</em>, que durante a&ntilde;os se desempe&ntilde;&oacute; como especialista en el <em>Programa de Fomento de Bibliotecas y Bibliograf&iacute;a de la OEA</em>. </p>     <p align="justify">Ellos, adem&aacute;s de exponer sus experiencias pr&aacute;cticas, canalizaron el conocimiento bibliotecol&oacute;gico europeo y norteamericano de entonces. Una revisi&oacute;n de sus percepciones del acontecer extranjero permite conocer cu&aacute;les acontecimientos importantes de esta actividad en el extranjero influyeron en los c&iacute;rculos intelectuales en nuestro pa&iacute;s. Nuestra atenci&oacute;n recaer&aacute; en una personalidad espec&iacute;fica: el doctor <em>Jorge </em><em>Aguayo</em>. </p> <h4>El doctor jorge aguayo y de castro </h4>     <p align="justify">La labor del doctor <em>Jorge Aguayo y de Castro </em> (1903-1994) como parte del movimiento a favor del desarrollo de la biblioteca en Cuba es trascendental. A &eacute;l se debe la creaci&oacute;n de la Biblioteca General de la Universidad de La Habana; el desarrollo de importantes concepciones en el primer plan de estudio de la carrera, as&iacute; como de algunas fuentes bibliogr&aacute;ficas que sirvieron de apoyo a estos estudios; la formaci&oacute;n de importantes figuras bibliotecarias que continuar&iacute;an su ejemplo, entre otros muchos m&eacute;ritos. <em>Aguayo</em>, egresado en 1941 de la Universidad de Columbia, fue invitado en 1944, por la ALA, a colaborar en la Escuela Nacional de Bibliotecarios en Lima y actu&oacute; como consultor en materia de ciencia bibliotecaria en la Biblioteca del Congreso de Washington en 1945. Sus contactos con el extranjero le permitieron adquirir una amplia visi&oacute;n sobre c&oacute;mo enfrentar el fen&oacute;meno bibliotecario en nuestro pa&iacute;s. As&iacute; es que, involucrado en la creaci&oacute;n de la Escuela de Bibliotecarios de la Universidad de La Habana , declara que el proceder estuvo fundamentado en “… <em>las experiencias precursoras similares en nuestro pa&iacute;s y en el extranjero, mayormente en las naciones de id&eacute;nticas caracter&iacute;sticas de tradici&oacute;n y de cultura, acatando las resoluciones y recomendaciones de las conferencias y asambleas internacionales, y escuchando, sin prejuicios, resentimientos o vanidades infecundas </em>…”.<span class="superscript">1</span> </p>     <p align="justify">Las fuentes documentales revisadas develan escasas menciones sobre su vida y labor profesional. El legado de su obra escrita puede observarse en importantes revistas como el <em>Bolet&iacute;n de la Asociaci&oacute;n Cubana de Bibliotecarios </em>, y las revistas <em> Lyceum </em> y <em>Bimestre Cubana</em>, as&iacute; como en algunas monograf&iacute;as propias elaboradas para los cursos de <em>Ciencia y T&eacute;cnica Bibliotecaria de la Escuela de Verano </em> de la Universidad de La Habana y su <em>Manual pr&aacute;ctico de catalogaci&oacute;n y clasificaci&oacute;n</em>. </p>     <p align="justify">El an&aacute;lisis de sus ideas y del contexto de la &eacute;poca en que vivi&oacute; posibilita acercarse a su imagen del contexto bibliotecol&oacute;gico que le correspondi&oacute; vivir. </p> <h4><strong> </strong>&iquest;Positivista o pragm&aacute;tico? </h4>     <p align="justify">El positivismo spenceriano, el de mayor auge en Cuba, mantuvo su influencia durante las tres primeras d&eacute;cadas republicanas, debido a las condiciones econ&oacute;micas, sociales y culturales imperantes en el pa&iacute;s. Esta ideolog&iacute;a, que se present&oacute; como una filosof&iacute;a optimista, confiada en la ciencia, en la industria, en la cultura y en el progreso social, <span class="superscript">2</span> penetr&oacute; en los diferentes estratos de la burgues&iacute;a cubana. En este sentido, <em>Pablo </em><em>Guadarrama </em> afirma: </p>     <p align="justify">“<em>Ni uno solo de nuestros positivistas dej&oacute; de estimular la divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica y el desarrollo cultural de todo el pueblo, en particular de las masas culturales</em>.<em> Surgieron diversas v&iacute;as para alcanzar ese objetivo y contribuyeron activamente a lograr sus aspiraciones </em>”.<span class="superscript">2</span> </p>     <p align="justify"><em>Aguayo </em> crey&oacute; en las posibilidades del libro, la biblioteca y el bibliotecario para desarrollar la educaci&oacute;n, la cultura, la ciencia y por consiguiente de la sociedad, para hacer progresar cualquier pa&iacute;s y, en su m&aacute;s amplio sentido, la civilizaci&oacute;n humana. Y se&ntilde;alaba: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">“<em>No es que creamos ingenuamente en el libro como una panacea universal; pero si estamos convencidos de que ning&uacute;n pueblo sin formaci&oacute;n cuaja como colectividad organizada ni, aunque tenga un pasado hist&oacute;rico grande, puede alejar el peligro de su decadencia, si se vuelve de espaldas a las corrientes renovadoras de la ciencia</em>”.<span class="superscript">3</span> </p>     <p align="justify">Su actividad y concepciones a favor del fomento del libro, la lectura, la fundaci&oacute;n de bibliotecas, donde se percibe la influencia de la corriente positivista de la &eacute;poca, lo convierte en un precursor del desarrollo revolucionario de la rama bibliotecaria. </p>     <p align="justify">Por otra parte, la delimitaci&oacute;n de las tareas propias de la profesi&oacute;n es una constante en sus trabajos. El pensamiento aguayiano asigna un peso capital a la actividad pr&aacute;ctica en la educaci&oacute;n profesional bibliotecaria. La creaci&oacute;n de la Biblioteca General de la Universidad de la Habana como laboratorio de adiestramiento en las habilidades propias de la profesi&oacute;n es una forma de materializar estas ideas. Su trabajo en la elaboraci&oacute;n de reglas para la organizaci&oacute;n, clasificaci&oacute;n y catalogaci&oacute;n de una biblioteca fue otra de sus acciones con el mismo prop&oacute;sito. Aguayo muestra la influencia recibida del pragmatismo norteamericano de la &eacute;poca, dedicado a enfrentar la pr&aacute;ctica bibliotecaria con la creaci&oacute;n de repertorios, listas, reglas y procedimientos especializados. </p>     <p align="justify">El pragmatismo penetr&oacute; fundamentalmente en la esfera educacional cubana en las primeras d&eacute;cadas d la rep&uacute;blica. Su m&aacute;ximo exponente fue <em>Alfredo Aguayo </em>, padre de <em>Jorge Aguayo </em>. Las ideas pragm&aacute;ticas de Alfredo estuvieron influidas por la ideolog&iacute;a de <em>John Dewey</em>. Este <em>Dewey </em> era hermano de <em>Melvyn Dewey</em>, creador del <em>Sistema de Clasificaci&oacute;n Decimal </em> que fue utilizado en nuestro pa&iacute;s para la disposici&oacute;n y organizaci&oacute;n de los fondos y del cual <em>Aguayo</em>, el bibliotecario, fue director de su segunda edici&oacute;n en espa&ntilde;ol a&ntilde;os despu&eacute;s. </p>     <p align="justify"><em>Jorge Aguayo</em>, a diferencia de su hermano pens&oacute; en el hombre y la biblioteca inmersos en su medio social, como expresi&oacute;n de su inclinaci&oacute;n por el positivismo. Al concebir los postulados de la profesi&oacute;n bibliotecaria cubana, los define “… <em>mediante un madurado an&aacute;lisis objetivo, a las condiciones espec&iacute;ficas de nuestro medio ambiente, adapt&aacute;ndolas con la habilidad de demiurgos a las necesidades inmediatas de nuestro pa&iacute;s </em>…”.<span class="superscript">3</span> </p> <h4><strong> </strong>La profesi&oacute;n bibliotecaria </h4>     <p align="justify">Afirmaba <em>Aguayo </em>: “Siempre existi&oacute; este (el bibliotecario) a trav&eacute;s de la historia”. Lo que le ha asignado rango especial y calidad de profesional universitario en los &uacute;ltimos tiempos es el car&aacute;cter democr&aacute;tico de nuestra &eacute;poca…”.<span class="superscript">1</span> </p>     <p align="justify">La asimilaci&oacute;n de conocimientos bibliotecol&oacute;gicos sistematizados se hizo necesaria a partir del siglo XIX cuando la actividad y lugar de las bibliotecas tomaron rasgos peculiares para la sociedad. </p>     <p align="justify">A finales del siglo XIX el perfeccionamiento de la industria, producto de la Revoluci&oacute;n Industrial en el siglo XVIII, provoc&oacute; la emigraci&oacute;n a las ciudades de la mano de obra campesina y analfabeta. Las m&aacute;quinas se hicieron cada vez m&aacute;s complejas y exigieron preparaci&oacute;n y habilidad para su construcci&oacute;n y mantenimiento. El surgimiento del capitalismo solicit&oacute; un gran n&uacute;mero de empleados suficientemente instruidos para la direcci&oacute;n de la sociedad. La poderosa burgues&iacute;a industrial y el estado aunaron sus esfuerzos e implantaron la instrucci&oacute;n p&uacute;blica, obligatoria y gratuita. La mecanizaci&oacute;n de la imprenta, la fabricaci&oacute;n a m&aacute;quina del papel y la encuadernaci&oacute;n mec&aacute;nica abarat&oacute; el libro e hizo posible la confecci&oacute;n de peri&oacute;dicos y revistas de gran tirada.<span class="superscript">4</span> Todo lo anterior, unido al movimiento de bibliotecas p&uacute;blicas en el siglo XIX –que tuvo sus antecedentes en el establecimiento de bibliotecas de suscripci&oacute;n y librer&iacute;as de pr&eacute;stamo durante el siglo XVIII- introdujo un nuevo concepto sobre estas instituciones. </p>     <p align="justify">En este sentido, <em> Aguayo </em> se&ntilde;ala: “<em>La biblioteca es un producto de la humanidad civilizada; pero es solo hasta tiempos recientes (siglos despu&eacute;s de la invenci&oacute;n de la imprenta), que deja de ser patrimonio de unos pocos. S&oacute;lo en el florecimiento de las democracias, en que empieza a concebirse la idea de la instrucci&oacute;n universal indispensable, a la participaci&oacute;n del pueblo en el gobierno del pa&iacute;s y en las actividades de la vida social y econ&oacute;mica de la naci&oacute;n, es que el Estado vuelve por primera vez los ojos a la biblioteca para incorporarla de alguna manera al proceso de la educaci&oacute;n</em>”.<span class="superscript">5</span> </p>     <p align="justify">Al definir el t&eacute;rmino biblioteca examina detalladamente el trinomio edificio-colecci&oacute;n-funcionarios y enfatiza en los dos &uacute;ltimos. Para denominarse de este modo, no basta con la disposici&oacute;n pasiva de los fondos en casas particulares o locales de instituciones privadas sin una organizaci&oacute;n y administraci&oacute;n profesionalmente adecuada. La concepci&oacute;n de biblioteca como almac&eacute;n de libros permiti&oacute; la preservaci&oacute;n del saber acumulado por generaciones para la posteridad. Para <em>Aguayo </em>es imprescindible esta perspectiva, pero la socializaci&oacute;n de los fondos constituye desde el siglo anterior su funci&oacute;n fundamental. Va a ser una unidad administrativa, con presupuesto, recursos humanos, reglamento, normas de trabajo, misi&oacute;n –lo que el llama ideales– y, sobre todo, parte integrante del sistema educacional. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Esto &uacute;ltimo es de vital importancia para &eacute;l, la funci&oacute;n de la biblioteca como medio auxiliar de la educaci&oacute;n y la necesidad de su existencia en las escuelas. Coloca a estas instituciones al mismo nivel de responsabilidad que la escuela y la familia tienen en la formaci&oacute;n del ser humano. </p>     <p align="justify">El movimiento de bibliotecas p&uacute;blicas en el mundo anglosaj&oacute;n pens&oacute; estos recintos, ll&aacute;mense p&uacute;blicos o populares, como establecimientos indispensables para la educaci&oacute;n y la difusi&oacute;n de la cultura del pueblo. </p>     <p align="justify">Esta idea perme&oacute; a <em>Aguayo </em>: “… <em>el h&aacute;bito de leer…no servir&iacute;a de nada sin un sistema oficial de bibliotecas p&uacute;blicas bien servidas que permitiese al ciudadano com&uacute;n continuar su educaci&oacute;n a trav&eacute;s de la vida, y a los hombres dirigentes de la sociedad: pol&iacute;ticos, educadores, profesionales, etc., mantenerse informados de la marcha universal del progreso y penetrados del pasado hist&oacute;rico de su pa&iacute;s</em>”.<span class="superscript">3</span> </p>     <p align="justify">“<em>En un sentido amplio, las bibliotecas p&uacute;blicas son aquellas que abren sus puertas sin restricciones a todo el que desea consultar sus obras </em>”.<span class="superscript">5</span> </p>     <p align="justify">Aguayo las reconoce dependientes y reflejo del medio social donde se ubican. El conocimiento del entorno les permite “<em>satisfacer las apetencias culturales del medio”, despertarlas o anticiparse a ellas para influir como ente activo en &eacute;l </em>”.<span class="superscript">5</span> </p>     <p>Es de su conocimiento, la aparici&oacute;n de bibliotecas especializadas y el compromiso de sus bibliotecarios con las tareas de la investigaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">Seg&uacute;n <em>Shera</em>, en la medida en que el modelo cultural se vuelve m&aacute;s complejo, aparece la especializaci&oacute;n, las responsabilidades espec&iacute;ficas se asumen por, o asignan, a ciertos individuos, porque &eacute;stos poseen pericia f&iacute;sica o aptitudes, habilidades o conocimientos especiales. Las funciones y su lugar est&aacute;n determinadas por el ambiente, la cultura, las tendencias activas dominantes de quien desempe&ntilde;a la funci&oacute;n y las demandas socio-psicol&oacute;gicas del momento.<span class="superscript">6</span> </p>     <p align="justify">Cuando la labor bibliotecaria se reduc&iacute;a esencialmente a la organizaci&oacute;n y custodia de los documentos guardados en las llamadas “casa de tabletas” o “casa de papiros”,<span class="superscript">7</span> era un poco difuso hablar de profesiones, sin embargo, la condiciones a finales del siglo XIX estaban creadas. </p>     <p align="justify">Este nuevo panorama, desglosado a grandes rasgos, exigi&oacute; cualidades en el bibliotecario para atender innumerables intereses y variados niveles de educaci&oacute;n, a diferencia de los requeridos por el guardi&aacute;n y conservador de colecciones dirigidas a usuarios selectos. </p>     <p align="justify"><em>Aguayo </em>, testigo de su tiempo, introduce un elemento fundamental: “<em>Vivimos en pleno siglo de profesionalizaci&oacute;n. Adquieren jerarqu&iacute;a de estudios universitarios actividades tales como la asistencia social al necesitado, el oficio de contador p&uacute;blico, las funciones de la administraci&oacute;n del Estado, las actividades del periodista, del profesor de idiomas, etc. &iquest;Podr&iacute;a esperarse otra cosa del custodio secular del libro…?”</em>.<span class="superscript">1</span> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se refiere a los efectos de la revoluci&oacute;n de las ciencias sociales que, en el siglo XIX, surgen para responder a los cambios sociales ocurridos y que se extienden hasta el siglo XX. </p>     <p align="justify">La ciencia de la biblioteca es tambi&eacute;n resultado de la conmoci&oacute;n de las ciencias sociales y expresi&oacute;n de las necesidades y urgencias del momento hist&oacute;rico. <em>Aguayo </em> la reconoce con el nombre que le dio el alem&aacute;n <em>Mart&iacute;n Shrettinger</em>: “Bibliotecolog&iacute;a” y que el mundo anglosaj&oacute;n hizo suyo. Se limita a considerarla como una ciencia joven, un campo interrelacionado con la pedagog&iacute;a y como profesi&oacute;n universitaria. </p>     <p align="justify">La bibliotecolog&iacute;a carec&iacute;a de cuerpo te&oacute;rico. El grueso de las reflexiones se hab&iacute;a centrado en la funci&oacute;n de las bibliotecas y el bibliotecario. <em> Naud&eacute;, Ranganathan y Ortega y Gasset </em> son una muestra de ello. <em>Aguayo </em> se suma a esta misma l&iacute;nea de pensamiento y se centra en cual deb&iacute;a ser la formaci&oacute;n profesional precisa del bibliotecario. </p>     <p align="justify">Formado en la parisina <em>Ecole de Chartes </em>, fundada en 1821, com&uacute;n para las profesiones de bibliotecario y archivero, para Aguayo fue “una suave corriente de inspiraci&oacute;n renovadora” que lleg&oacute; a la Am&eacute;rica del Norte. En 1887, se fund&oacute; la primera escuela especializada en la Universidad de Columbia, bajo la direcci&oacute;n de <em>Melvyn Dewey </em>. Con el objetivo de desechar la visi&oacute;n de bibliotecario literato y bibli&oacute;filo, se aferra al adiestramiento en las t&eacute;cnicas propias de la biblioteca, la ense&ntilde;anza ofrecida por esta escuela fue eminentemente pr&aacute;ctica. Las escuelas creadas en los primeros 30 a&ntilde;os siguieran este modelo y formaran parte de institutos t&eacute;cnicos o bibliotecas. Desde entonces, surgi&oacute; el conflicto de hasta que punto la instrucci&oacute;n deb&iacute;a ser m&aacute;s acad&eacute;mica que pr&aacute;ctica.<span class="superscript">8 </span></p>     <p align="justify">Los primeros cursos ofrecidos en Cuba en los cuales <em>Aguayo </em> tuvo una importante participaci&oacute;n como profesor, se organizaron en instituciones culturales y se impartieron asignaturas t&eacute;cnicas. Sobre el asunto, en su art&iacute;culo “<em>Consideraciones sobre las Bibliotecas en Cuba</em>”, introdujo otro elemento maduro para entonces: </p>     <p align="justify">“El bibliotecario, como profesional –cualquiera que sea su posici&oacute;n dentro de la biblioteca-, es un t&eacute;cnico; pero s&oacute;lo lo es en el sentido en que lo es cualquier profesional”.<span class="superscript">3 </span></p>     <p>Y m&aacute;s adelante se&ntilde;ala: </p>     <p>“El bibliotecario debe poseer una cultura superior, universitaria y ser maestro en la disciplina de su profesi&oacute;n”.<span class="superscript">3</span> </p>     <p align="justify">Desde 1926, se hab&iacute;an establecido los estudios universitarios de esta rama en la Universidad de Columbia; de ella Aguayo fue alumno en 1941. Es a partir de la influencia de <em>Williamson </em> sobre la <em>Carnegie </em><em>Corporation </em> en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 40, que se gest&oacute; un nuevo cambio dirigido hacia una mayor aproximaci&oacute;n acad&eacute;mica bien organizada y a nivel superior. <em></em></p>     <p align="justify"><em>Aguayo </em> expone entonces su teor&iacute;a para el establecimiento de una escuela de bibliotecarios a nivel superior. Divide los estudios en clases: acad&eacute;mico y pr&aacute;ctico.<span class="superscript">3</span> Los acad&eacute;micos, para &eacute;l eminentemente te&oacute;ricos van a ser “tomados de cualquier facultad o departamento”. Pero no va a ser tan espont&aacute;nea su selecci&oacute;n. Se tiende a formar un bibliotecario erudito, derivado de la influencia europea. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En las palabras de <em>Cotton des Houssays </em> a la Asamblea General de la Sorbona en 1780, citadas por <em>Aguayo </em>, se plasma esta ascendencia: </p>     <p align="justify">“<em>Ser sobre todo un sabio y un profundo te&oacute;logo; pero estas cualidades que considero fundamentales, deber&aacute;n estar unidas a una vasta cultura literaria, un exacto y preciso conocimiento de todas las artes y las ciencias, gran facilidad de expresi&oacute;n, y, por &uacute;ltimo, hallarse dotado de una cortes&iacute;a exquisita… </em>.<span class="superscript">1 </span></p>     <p>Por ello, las escuelas de bibliotecarios aparecen anexas a las facultades de ciencias sociales y human&iacute;stica. </p>     <p align="justify">Puede a&ntilde;adirse como otro factor clave, que la bibliotecolog&iacute;a no hab&iacute;a desarrollado entonces un cuerpo te&oacute;rico que explicara el conjunto de fen&oacute;menos, acontecimientos y conceptos perteneciente a su espacio. </p>     <p align="justify">Los estudios pr&aacute;cticos devienen del peso que los norteamericanos conceden al manejo de las t&eacute;cnicas bibliotecarias. En estos t&eacute;rminos, la Ciencia de la Biblioteca hab&iacute;a desarrollado repertorios y reglas para la catalogaci&oacute;n y clasificaci&oacute;n, &iacute;ndices, listas y tablas para la asignaci&oacute;n de ep&iacute;grafes o encabezamientos de materia y manuales de procedimiento para la construcci&oacute;n, organizaci&oacute;n y conservaci&oacute;n de una biblioteca. </p>     <p align="justify">Es esta &aacute;rea a la que <em>Aguayo </em> dedica su experiencia profesional. Fue profesor de Clasificaci&oacute;n y Catalogaci&oacute;n de los primeros cursos que se impartieron en el pa&iacute;s y posteriormente en la Escuela de Bibliotecarios de la Universidad de La Habana , adem&aacute;s de autor del conocido “<em>Manual de clasificaci&oacute;n y catalogaci&oacute;n” </em>que con dos ediciones (1943 y 1952) tuvo amplia difusi&oacute;n en Am&eacute;rica Latina. Junto a <em>Carmen </em><em>Rovira </em> compil&oacute; la primera edici&oacute;n de la <em>Lista de Encabezamientos de materias para bibliotecas </em> (LEMB).<span class="superscript">9</span> </p> <h4><strong> </strong>El advenimiento de los cambios </h4>     <p align="justify">“Est&aacute; pr&oacute;ximo a nosotros el d&iacute;a en que los hombres de ciencia, los sabios, los profesionales, quiz&aacute;s si hasta los m&aacute;s sencillos amantes del saber, reciban en sus propios domicilios, en forma microfotogr&aacute;fica, los libros y revistas publicadas sobre la materia objeto de sus conocimientos y especialidad…”.<span class="superscript">1</span> </p>     <p align="justify">Los cient&iacute;ficos, investigadores, profesionales, empresarios, simples curiosos y asiduos lectores hoy reciben servicios de informaci&oacute;n de remotas partes del mundo y en los m&aacute;s dis&iacute;miles formatos. La invenci&oacute;n de la microcomputadora e Internet ha permitido este hecho avizorado por Aguayo en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 50 del siglo XX ante el desarrollo de la reprograf&iacute;a y uno de sus principales sistemas empleados: el microfilm. </p>     <p align="justify">Precisamente, <em>Aguayo </em> fue part&iacute;cipe de los inicios de un siglo donde la ciencia experiment&oacute; un crecimiento vertiginoso devenido de la Revoluci&oacute;n Industrial. La inclinaci&oacute;n hacia las investigaciones electr&oacute;nicas y, por consiguiente, la automatizaci&oacute;n de los procesos es una de las caracter&iacute;sticas de la &eacute;poca. </p>     <p>La repercusi&oacute;n de este evento en el mundo bibliotecol&oacute;gico de entonces es analizada por el profesor. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>“La bibliograf&iacute;a no ser&aacute; s&oacute;lo una lista de obras publicadas sobre un asunto… incluir&aacute; tambi&eacute;n la reproducci&oacute;n microfotogr&aacute;fica del texto mismo de los libros enumerados”.<span class="superscript">1 </span></p>     <p align="justify">En este caso, utiliza el t&eacute;rmino bibliograf&iacute;a como el instrumento de trabajo intelectual, pero no debe obviarse que la Bibliograf&iacute;a, desde finales del siglo XIX, hab&iacute;a logrado una madurez conceptual como disciplina aut&oacute;noma. Es en esta etapa que su especializaci&oacute;n se acrecienta para responder a la comunidad cient&iacute;fica. Por otra parte, los estudios de <em>Otlet y La Fontaine </em> con el objetivo de organizar los conocimientos recogidos en forma documental no penetraron en el mundo anglosaj&oacute;n. Se sigui&oacute; el corte bibliotecol&oacute;gico hasta los a&ntilde;os 50 y “…la documentaci&oacute;n en ese lado del Atl&aacute;ntico pronto lleg&oacute; a ser pr&aacute;cticamente sin&oacute;nimo de microfotograf&iacute;a…”, 10 con un especial &eacute;nfasis en el microfilm. </p>     <p align="justify">El contacto de <em>Aguayo </em> con el mundo norteamericano le permiti&oacute; reflexionar sobre el car&aacute;cter trascendental del uso del microfilm como un medio anexo al repertorio bibliogr&aacute;fico, portador de un nuevo valor informativo. Por otra parte, las invenciones militares de la finalizada contienda b&eacute;lica comenzaban a utilizarse en la vida civil, y sirvieron para la soluci&oacute;n de problemas en diferentes &aacute;reas del conocimiento. </p>     <p align="justify">Ya <em>Vannevar Bush </em> hab&iacute;a publicado en 1945 su art&iacute;culo “<em>As we may think</em>”, donde propon&iacute;a el uso de la m&aacute;quina Memex para “<em>la tarea masiva de hacer m&aacute;s accesible la desconcertante acumulaci&oacute;n de conocimientos</em>”.<span class="superscript">11 </span></p>     <p align="justify">En 1951, <em>Calvin Mores </em> introdujo el t&eacute;rmino “information retrieval&quot; y anuncia la llegada de una disciplina que utilizar&aacute; el instrumental de las tecnolog&iacute;as m&aacute;s avanzadas para enfrentarse a la avalancha de informaci&oacute;n. Aparecen, en este sentido, los sistemas de recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n. </p>     <p align="justify"><em>Aguayo </em> no hace menci&oacute;n alguna a estos &uacute;ltimos sucesos; sin embargo parece percatarse de las transformaciones que se gestaban con el empleo de las nuevas invenciones en el campo bibliotecario, cuando afirmaba: </p>     <p align="justify">“…es posible que el concepto de la producci&oacute;n de los libros y su distribuci&oacute;n a trav&eacute;s de los canales usuales; la teor&iacute;a de la arquitectura de las bibliotecas; la de la organizaci&oacute;n de &eacute;stas, y, en definitiva, el concepto nuestro del servicio que prestan a la colectividad, cambien totalmente todo el cuadro de las relaciones entre la escuela, el libro y el ciudadano.”<span class="superscript">1</span> </p>     <p align="justify">Cuando <em>Aguayo </em> se refiere al libro no lo concibe en su forma tradicional impresa en papel. Distingue su “<em>esencia</em>”, “<em>…lo que hay de permanente que a todos interesa…</em>”, es decir el contenido, de “<em>su forma”, “…de lo que s&oacute;lo es apariencia, revestimiento, ropaje de la idea</em>”.<span class="superscript">1</span> Considera como libro todo objeto que lleve grabado “<em>las producciones del esp&iacute;ritu humano</em>”. Por tanto, el libro est&aacute; constituido por un soporte f&iacute;sico y un contenido. </p>     <p align="justify">Esa distinci&oacute;n entre ambos componentes est&aacute; expl&iacute;cita en el concepto de documento y en las ideas de <em>Otlet y La Fontaine </em> al crear la Documentaci&oacute;n.<span class="superscript">12</span> Est&aacute; tambi&eacute;n presente en la comunidad bibliotecaria norteamericana, con la aparici&oacute;n de nuevos portadores de informaci&oacute;n como el microfilm y una problem&aacute;tica presente hasta nuestros d&iacute;as, la explosi&oacute;n de la informaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">Es en este contexto cuando, independientemente de las formas, los contenidos comienzan a ser el centro de atenci&oacute;n y la Ciencia de la Informaci&oacute;n sienta sus bases. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Estaba lejos de imaginar <em>Aguayo </em>que existieran bibliotecas sin edificios f&iacute;sicos. Sin embargo, la variedad de soportes y la llegada del tel&eacute;fono, la televisi&oacute;n y la radio a los hogares como medios de transmisi&oacute;n de los contenidos, lo convencieron de que las concepciones habituales inevitablemente cambiar&iacute;an. </p> <h4><strong> </strong>Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4>     <!-- ref --><p> 1. Aguayo J. Las bibliotecas contempor&aacute;neas. Lyceum 1951;7(25):134-47. <!-- ref --><p> 2. Guadarrama P. Algunas particularidades del positivismo en Cuba. La Habana : Editora Pol&iacute;tica, 1985. p.62. <!-- ref --><p> 3. Aguayo J. Consideraciones sobre las bibliotecas en Cuba. Bimestre Cubana 1948;61(1-23):31-40. <!-- ref --><p> 4. Enciclopedia el hombre y su mundo: lenguaje y comunicaci&oacute;n. Pamplona: Salvat, 1967. <!-- ref --><p> 5. Aguayo J. Algunas consideraciones sobre las bibliotecas y la educaci&oacute;n. Lyceum 1952;8(31):9-17. <!-- ref --><p> 6. Shera JH. Los fundamentos de la educaci&oacute;n bibliotecol&oacute;gica. M&eacute;xico DF: UNAM, 1990. p. 51-2. <!-- ref --><p> 7. Escolar H. Historia de las bibliotecas. Madrid: Fundaci&oacute;n Germ&aacute;n S&aacute;nchez, 1987. <p> 8. Rovira C. Formaci&oacute;n profesional del bibliotecario. Primeras Jornadas Bibliotecol&oacute;gicas Cubanas. La </p>     <p>9. Habana, abril 15-18. La Habana : Comisi&oacute;n Nacional Cubana de la UNESCO , 1953. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 10. Precursores. Disponible en: <a href="http://www.fahce.unlp.edu.ar/departamentos/alhubi/p&aacute;ginas/clasificacion/">http://www.fahce.unlp.edu.ar/departamentos/alhubi/p&aacute;ginas/clasificacion/ precursores.htm </a>[Consultado: 2 de marzo de 2005]. </p>     <p> 11. Shera JH. Sobre bibliotecolog&iacute;a, documentaci&oacute;n y ciencia de la Informaci&oacute;n. Bibliotecas 1969;7(1):11-9. Saracevic T. Information Science. Journal of the American Society for Information Science 1999;50(12): 1061-63. Disponible en: <a href="http://www.scils.rutgers.edu/~tefko/JASIS1999.pdf">http://www.scils.rutgers.edu/~tefko/JASIS1999.pdf </a> [Consultado: 16 de abril de 2005]. </p>     <p> 12. Capurro R. Epistemolog&iacute;a y Ciencia de la Informaci&oacute;n. Disponible en: <a href="http://www.capurro.de/enancib.htm">http://www.capurro.de/enancib.htm </a> [Consultado: 16 de septiembre de 2005]. </p>     <p>Recibido: 19 de enero del 2006. Aprobado: 28 de enero del 2006.     <br> <em>Lic</em>.<em> Mayl&iacute;n Fr&iacute;as Guzm&aacute;n</em>. Centro de Convenciones “Bol&iacute;var”. Agencia de Informaci&oacute;n y Comunicaci&oacute;n para la Agricultura en Villa Clara. Carretera Malezas Km 1 &frac12; Santa Clara. Villa Clara, Cuba. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:agrinforvc@ccb.vcl.cu">agrinforvc@ccb.vcl.cu </a></p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Licenciada en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico - T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a. Centro de Convenciones “Bol&iacute;var”. Agencia de Informaci&oacute;n y Comunicaci&oacute;n para la Agricultura en Villa Clara Profesor Instructor. Universidad Central de Las Villas, Cuba. </a><a name="cargo"></a></p>     <p>Ficha de procesamiento </p>     <p>T&eacute;rminos sugeridos para la indizaci&oacute;n </p>     <p>Seg&uacute;n DeCS<span class="superscript">1</span>     <br>   PERSONAJES; BIBLIOTECAS; CUBA.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> FAMOUS PERSONS; LIBRARIES; CUBA. </p>     <p>Seg&uacute;n DeCI<span class="superscript">2</span>     <br>   PERSONAJES; BIBLIOTECAS; CUBA.     <br> FAMOUS PERSONS; LIBRARIES; CUBA . </p>     <p><span class="superscript">1</span>BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004.     <br>   Disponible en: <a href="http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm%20">http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm </a>    <br>   <span class="superscript">2</span>D&iacute;az del Campo S. Propuesta de t&eacute;rminos para la indizaci&oacute;n en Ciencias de la Informaci&oacute;n. Descriptores en Ciencias de la Informaci&oacute;n (DeCI). Disponible en: <a href="http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf%20">http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf </a></p>      ]]></body><back>
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