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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La dirección estratégica en la sociedad del conocimiento: Parte I. El cuadro de mando integral como herramienta para la gestión]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Strategic management in the knowledge society: Part I. The balanced scorecard as a management tool]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto de Documentación e Información Científica y Tecnológica (IDICT). Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnología. ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In the information era, some organizations require various tools to grasp and analyze the usual changes of the dynamics characterizing the present era to develop efficient strategic management. The fundamentals, origin and evolution of strategic management are studied, the knowledge based economy, the key characteristics of the knowledge society; knowledge and the intangible assets as strategic resources in the new economy, knowledge as a strategic resource and its incidence in organizational management, knowledge management and its importance in the organizations; knowledge and intellectual capital management, indispensable tools for the strategic management in the knowledge society. Also, strategic management its challenges, shortages and alternatives in the knowledge economy are analyzed; the integrated command framework (balanced scorecard) as strategic management and intellectual capital system; management by objectives, strategic management and its tendencies in Cuba.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <h3 align="justify">Art&iacute;culos </h3> <h2 align="justify">La direcci&oacute;n estrat&eacute;gica en la sociedad del conocimiento. Parte I. El cuadro de mando integral como herramienta para la gesti&oacute;n<a href="#ascargo">*</a><a name="astitulo"></a></h2>     <p align="justify"><a href="#cargo">MSc. Ricardo Casate Fern&aacute;ndez<span class="superscript">1</span> </a><a name="autor"></a></p> <h4 align="justify">Resumen </h4>     <p align="justify">En la era de la informaci&oacute;n, las organizaciones requieren    de diversas herramientas para captar y analizar los cambios propios de la din&aacute;mica    que caracteriza la &eacute;poca actual, para desarrollar con eficiencia una    direcci&oacute;n estrat&eacute;gica. Se estudian los fundamentos de la direcci&oacute;n    estrat&eacute;gica, su surgimiento y evoluci&oacute;n; la econom&iacute;a basada    en el conocimiento; las caracter&iacute;sticas fundamentales de la sociedad    del conocimiento; el conocimiento y los activos intangibles como recursos estrat&eacute;gicos    en la nueva econom&iacute;a; el conocimiento como recurso estrat&eacute;gico    y su incidencia en la gesti&oacute;n de las organizaciones; la gesti&oacute;n    del conocimiento y su importancia en las organizaciones, as&iacute; como la    gesti&oacute;n del conocimiento y del capital intelectual, herramientas imprescindibles    para la gesti&oacute;n estrat&eacute;gica en la sociedad del conocimiento. Adem&aacute;s,    se analiza la direcci&oacute;n estrat&eacute;gica, sus retos, insuficiencias    y alternativas en la econom&iacute;a del conocimiento; el cuadro de mando integral    (<em>Balanced Scorecard</em>) como sistema de gesti&oacute;n estrat&eacute;gica    y del capital intelectual; la direcci&oacute;n por objetivos, la direcci&oacute;n    estrat&eacute;gica y sus tendencias en Cuba. </p>     <p align="justify"><em>Palabras clave</em>: Gesti&oacute;n estrat&eacute;gica, organizaciones, sociedad del conocimiento. <strong></strong></p> <h4 align="justify">Abstract</h4>     <p>In the information era, some organizations require various tools to grasp and    analyze the usual changes of the dynamics characterizing the present era to    develop efficient strategic management. The fundamentals, origin and evolution    of strategic management are studied, the knowledge based economy, the key characteristics    of the knowledge society; knowledge and the intangible assets as strategic resources    in the new economy, knowledge as a strategic resource and its incidence in organizational    management, knowledge management and its importance in the organizations; knowledge    and intellectual capital management, indispensable tools for the strategic management    in the knowledge society. Also, strategic management its challenges, shortages    and alternatives in the knowledge economy are analyzed; the integrated command    framework (balanced scorecard) as strategic management and intellectual capital    system; management by objectives, strategic management and its tendencies in    Cuba.</p>     <p><i>Key words</i>: Strategic management, organizations, knowledge society.    <br> </p>     <p align="justify">Copyright: &copy; ECIMED. Contribuci&oacute;n de acceso abierto,    distribuida bajo los t&eacute;rminos de la Licencia Creative Commons Reconocimiento-No    Comercial-Compartir Igual 2.0, que permite consultar, reproducir, distribuir,    comunicar p&uacute;blicamente y utilizar los resultados del trabajo en la pr&aacute;ctica,    as&iacute; como todos sus derivados, sin prop&oacute;sitos comerciales y con    licencia id&eacute;ntica, siempre que se cite adecuadamente el autor o los autores    y su fuente original. </p>     <p align="left">Cita (Vancouver): Casate Fern&aacute;ndez R. La direcci&oacute;n estrat&eacute;gica en la sociedad del conocimiento. Parte I. El cuadro de mando integral como herramienta para la gesti&oacute;n. Acimed 2007;15(6). Disponible en: <a href="http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol15_6_07/aci01607.htm">http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol15_6_07/aci02607.htm </a> [Consultado: d&iacute;a/mes/a&ntilde;o]. </p>     <p align="justify">En un entorno globalizado de competitividad creciente, como el que enfrentamos, el &eacute;xito de la gesti&oacute;n de las organizaciones requiere una visi&oacute;n integradora que unifique el conjunto de decisiones que impactan sobre el negocio. En los tiempos actuales, resulta esencial que los directivos dispongan de herramientas para captar y analizar cambios propios de un medio extremadamente din&aacute;mico y tengan la capacidad de proveer un sentido de direcci&oacute;n estrat&eacute;gica con el fin de poder guiar la organizaci&oacute;n en forma constructiva hacia el futuro. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">A pesar de que los conocimientos, las herramientas y las t&eacute;cnicas de que disponen los gerentes comprometidos en el proceso estrat&eacute;gico son innumerables, la proliferaci&oacute;n de t&eacute;cnicas no siempre ha producido como resultado un mejor proyecto estrat&eacute;gico. De hecho, los procesos se han tornado tan complejos que el verdadero prop&oacute;sito del desarrollo estrat&eacute;gico se ha vuelto confuso. </p>     <p align="justify">Estamos en una econom&iacute;a en la que la &uacute;nica certidumbre es la incertidumbre, en la que solo sobreviven las organizaciones que crean nuevos conocimientos, los difunden y los incorporan r&aacute;pidamente a nuevos procesos y productos. Se trata, en definitiva, de un nuevo contexto econ&oacute;mico en el que la mejor fuente para obtener una ventaja competitiva sostenible para una organizaci&oacute;n, regi&oacute;n o sociedad es la innovaci&oacute;n continua y el conocimiento que hace posible dicha innovaci&oacute;n.<span class="superscript">1-3 </span>Esto explica el surgimiento de las denominaciones <em>era de la informaci&oacute;n </em> y <em>sociedad del conocimiento</em>, as&iacute; como la aparici&oacute;n de la disciplina <em>gesti&oacute;n del conocimiento, </em>y de un conjunto de categor&iacute;as asociadas cuya conceptualizaci&oacute;n es casi imprescindible dominar para su adecuado manejo. </p>     <p align="justify">Por otra parte, tambi&eacute;n se ha producido una evoluci&oacute;n de la direcci&oacute;n estrat&eacute;gica, para complementarse con nuevas herramientas de gesti&oacute;n, surgidas en el contexto de la llamada sociedad posindustrial. </p>     <p align="justify">El entorno de la sociedad del conocimiento exige a las organizaciones tener nuevas capacidades para obtener el &eacute;xito competitivo. La habilidad para movilizar y explotar los activos intangibles o invisibles de una organizaci&oacute;n se ha convertido en algo mucho m&aacute;s decisivo que invertir y gestionar sus activos tangibles y f&iacute;sicos. Los activos intangibles permiten que la organizaci&oacute;n:<span class="superscript">4</span> </p> <ul>       <li>     Desarrolle unas relaciones con los clientes que retengan la lealtad de estos y permitan ofrecer servicio a clientes de segmentos y &aacute;reas de mercado nuevos. </div>   </li>       <li>     Introduzca productos y servicios innovadores, deseados por los segmentos de clientes seleccionados como objetivo. </div>   </li>       <li>     Produzca, seg&uacute;n las especificaciones, unos productos y servicios de alta calidad, con un costo bajo y con cortos plazos de tiempo de espera. </div>   </li>       <li>     Movilice las habilidades y la motivaci&oacute;n de los empleados para la mejora continua en sus capacidades de proceso, calidad y tiempos de respuesta. </div>   </li>       <li>     Aplique la tecnolog&iacute;a, bases de datos y sistemas de informaci&oacute;n. </div>   </li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">A medida que las organizaciones han intentado transformarse para poder competir con &eacute;xito en el futuro, han recurrido a toda una variedad de iniciativas de mejora, cuyo objetivo es lograr una actuaci&oacute;n que les permita obtener &eacute;xito en la nueva competencia de la era de la informaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">Sin embargo, muchos de estos programas de mejora han producido unos resultados decepcionantes. Es frecuente que los programas est&eacute;n fragmentados. Puede ser que no se vinculen con la estrategia de la organizaci&oacute;n, ni con la consecuci&oacute;n de resultados financieros y econ&oacute;micos concretos. Los avances espectaculares en la actuaci&oacute;n exigen un cambio importante, y eso incluye realizar cambios en los sistemas de medici&oacute;n y gesti&oacute;n utilizados por la organizaci&oacute;n. El tr&aacute;nsito hacia un futuro m&aacute;s competitivo, m&aacute;s tecnol&oacute;gico y m&aacute;s regido por la aptitud y capacidad, no puede conseguirse si la organizaci&oacute;n se limita a observar y controlar los indicadores financieros de la actuaci&oacute;n pasada En palabras de <em>David Norton</em>, “los datos financieros miden lo que se ha hecho en el pasado, y tenerlos como &uacute;nico referente a la hora de ver c&oacute;mo va una empresa es igual que dirigir un barco mirando hacia la parte de atr&aacute;s”.<span class="superscript">5</span> </p>     <p align="justify">Actualmente, se observa una creciente preocupaci&oacute;n en las organizaciones ante la necesidad de definir estrategias m&aacute;s acordes con un entorno din&aacute;mico y altamente competitivo, pero el problema no solo se centra en saber definir esa estrategia diferenciada, coherente con la evoluci&oacute;n del mercado, la cultura de la empresa y las caracter&iacute;sticas de esta, sino que radica tambi&eacute;n en la necesidad de efectuar su implementaci&oacute;n, factor que no depende solo de la alta direcci&oacute;n.<span class="superscript">6</span> </p>     <p align="justify">Es en este &uacute;ltimo aspecto donde se encuentran las principales carencias por parte de los directivos, porque si bien definir una estrategia adecuada para la organizaci&oacute;n puede resultar relativamente complicado, una vez definida la estrategia &iquest;c&oacute;mo la aplicamos? Se afirma que solo 10 % de las estrategias bien definidas se introducen con efectividad.<span class="superscript">7</span> Este alto porcentaje de fracasos se origina por la dificultad que representa involucrar a toda la organizaci&oacute;n en el proceso de implementaci&oacute;n. La estrategia tiene que ser coherente con los objetivos globales y con la misi&oacute;n de la organizaci&oacute;n, tiene que ser comprendida por todos para poder hacer viable su puesta en marcha. Es necesario que la misi&oacute;n, los objetivos de la organizaci&oacute;n y la estrategia a emplear, sean comprendidos y asimilados por todos los trabajadores, y lo que es m&aacute;s importante, que cada uno de los integrantes pueda llegar a ver el efecto o incidencia de su trabajo sobre dichos aspectos. </p> <h6 align="justify">Fundamentos de la direcci&oacute;n estrat&eacute;gica y su    evoluci&oacute;n </h6>     <p align="justify"><i>Administraci&oacute;n, direcci&oacute;n y gesti&oacute;n    </i></p>     <p align="justify">Frecuentemente, se tiende a confundir y a utilizar indistintamente t&eacute;rminos como direcci&oacute;n, administraci&oacute;n y gesti&oacute;n, por lo que resulta conveniente definir exactamente cada uno de ellos antes de entrar en el an&aacute;lisis del concepto de direcci&oacute;n estrat&eacute;gica. </p>     <p align="justify">Estos conceptos se analizan en un trabajo desarrollado por <em>Grand&iacute;o </em> (1996), en el que cita las definiciones hechas por <em>Zerilli</em>, quien entiende por direcci&oacute;n “el proceso de gu&iacute;a y constante adaptaci&oacute;n de una organizaci&oacute;n, mediante un preciso esquema l&oacute;gico de acci&oacute;n, para la consecuci&oacute;n en el m&aacute;ximo grado y con la m&aacute;xima eficiencia de los objetivos de dicha organizaci&oacute;n”.<span class="superscript">8</span> En cambio, entiende la administraci&oacute;n como “el conjunto de medidas (decisiones, procedimientos, sistemas, relaciones, controles) por medio de los cuales se desarrolla la actividad de direcci&oacute;n para conseguir los objetivos de la organizaci&oacute;n”, <em></em>y la gesti&oacute;n como “el conjunto de operaciones (t&eacute;cnicas, financieras, comerciales, etc.) desarrolladas para el funcionamiento de una organizaci&oacute;n (por ejemplo, el de una empresa)”.<span class="superscript">8 </span></p>     <p align="justify">Para <em>Grand&iacute;o </em> (1996), el t&eacute;rmino direcci&oacute;n hace m&aacute;s referencia al aspecto din&aacute;mico de la organizaci&oacute;n, al modo de movilizar, coordinar (e improvisar en las circunstancias no previstas) los diferentes tipos de elementos (recursos) con vista a la consecuci&oacute;n de los objetivos que se estimen convenientes, incluyendo la peri&oacute;dica o puntual revisi&oacute;n de la organizaci&oacute;n para este cometido. De modo que el sistema de direcci&oacute;n intenta armonizar la organizaci&oacute;n informal (cultura) con la formal (estructura u organizaci&oacute;n formal), lo cual se consigue con la doble vertiente que, se supone, debe poseer una buen director: la autoridad (en virtud del puesto que ocupa en el organigrama formal de la empresa) y el liderazgo, relacionado con su capacidad de influencia informal ligados a la cultura. En cambio, la gesti&oacute;n no es m&aacute;s que una direcci&oacute;n a corto plazo, mientras que administraci&oacute;n es un t&eacute;rmino que engloba a todos y recoge toda la constelaci&oacute;n de aspectos y disciplinas ligadas a la organizaci&oacute;n en una visi&oacute;n &uacute;nica (fig. 1).<span class="superscript">9</span></p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/aci/v15n6/f0102607.jpg"><img src="/img/revistas/aci/v15n6/f0102607.jpg" width="183" height="212" border="0"></a></p>     
<p align="center">  Fuente: Grand&iacute;o Botella A. Empresa, mercado y necesidades: una s&iacute;ntesis    en ciencias sociales. 1996. Disponible en: <a href="http://www3.uji.es/~agrandio/tesis/Te0.htm">http://www3.uji.es/~agrandio/tesis/Te0.htm    </a>[Consultado: 10 de agosto del 2006].     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> FIG. 1. Relaciones entre cultura, organizaci&oacute;n y direcci&oacute;n - gesti&oacute;n.</p>     <p align="justify">La definici&oacute;n de dichos t&eacute;rminos puede asociarse    a los tres niveles cl&aacute;sicos de la l&iacute;nea jer&aacute;rquica: el    operativo, el t&aacute;ctico y el estrat&eacute;gico. En sus inicios, la direcci&oacute;n    de una organizaci&oacute;n fue fundamentalmente m&aacute;s una cuesti&oacute;n    operativa, despu&eacute;s una t&aacute;ctica, para convertirse, hoy d&iacute;a,    en una estrategia.</p> <b>La estrategia: or&iacute;genes y concepto </b>      <p align="justify">El concepto de “estrategia” se introdujo en el campo acad&eacute;mico por <em>Von Newman </em> y <em>Morgerstern </em> en 1944, con la teor&iacute;a de los juegos, y en el campo de la teor&iacute;a de la direcci&oacute;n se anuncia en Estados Unidos de Am&eacute;rica en el a&ntilde;o 1962, y fue expuesto en el libro <em>Estrategias corporativas, </em> de <em>Ansoff, </em>(1965). </p>     <p align="justify">El concepto de estrategia empresarial abarca distintas dimensiones, seg&uacute;n el tratamiento dado por los diferentes autores que han contribuido al desarrollo de esta materia.<span class="superscript">10</span> </p>     <p align="justify">En una investigaci&oacute;n realizada por <em>Ronda </em> (2002), a partir de la revisi&oacute;n de 36 definiciones diferentes del concepto estrategia, abordado por distintos autores entre 1962 y 2002, se identifican tres grupos de tendencias en este concepto:<span class="superscript">11</span> </p> <ul>       <li>     El primer grupo de autores considera la estrategia como respuesta a la necesidad de una herramienta de direcci&oacute;n que facilite la adaptaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n a un entorno turbulento y que garantice la proactividad para evitar ser sorprendida por los cambios constantes. </div>   </li>       <li>     Un segundo grupo evidencia la influencia que hab&iacute;a tenido el &eacute;xito de la direcci&oacute;n por objetivos desde 1954 y argumenta la estrategia como v&iacute;a para lograr el cumplimiento de metas organizacionales. </div>   </li>       <li>     El tercer grupo incluye las definiciones que centran la atenci&oacute;n en el t&eacute;rmino competencia. Esta tendencia se acent&uacute;a en la d&eacute;cada del 90 del siglo <tt>XX</tt>. Los conceptos de este grupo se refieren a la rivalidad, combate o necesidad de derrotar a oponentes en el campo de batalla. </div>   </li>     </ul>     <p align="justify">Como aspecto negativo se le critica la sobrevaloraci&oacute;n del factor competencia, la violencia, as&iacute; como que subestiman los valores. El auge de esta tendencia se corresponde con el del neoliberalismo en el mundo, protagonizado por la hegemon&iacute;a de Estados Unidos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><em>Porter </em>es el principal impulsor del concepto de estrategia como respuesta a las oportunidades y amenazas externas y a las fortalezas y debilidades internas, para alcanzar una ventaja competitiva sostenible. Para &eacute;l, la estrategia es “la forma de relacionar la empresa con su medio ambiente y que comprende una acci&oacute;n ofensiva o defensiva para crear una posici&oacute;n defendible frente a las fuerzas competitivas en el sector industrial en que est&aacute; presente, y obtener as&iacute; un rendimiento superior sobre la inversi&oacute;n de la empresa”.<span class="superscript">12</span> </p>     <p align="justify">Teniendo en cuenta que el concepto de estrategia comprende el prop&oacute;sito global de una empresa u organizaci&oacute;n, no resulta extra&ntilde;o que existan tantos puntos de vista diferentes. Todas las dimensiones enunciadas anteriormente son significativas y pertinentes, y contribuyen a su mejor comprensi&oacute;n, aunque es nuestra consideraci&oacute;n que una de las definiciones m&aacute;s completas de este concepto es la aportada por <em>Andrews</em>, quien la define “como un modelo de decisiones de una empresa que determina y revela sus objetivos, prop&oacute;sitos o metas, que define las principales pol&iacute;ticas y planes para lograr esos objetivos y define el tipo de negocios que la empresa va a perseguir, la clase de organizaci&oacute;n econ&oacute;mica y humana que es o intenta ser, y la naturaleza de la contribuci&oacute;n econ&oacute;mica y no econ&oacute;mica que intenta aportar a sus accionistas, trabajadores, clientes y a la comunidad”.<span class="superscript">13</span> </p>     <p align="justify"><i>La direcci&oacute;n estrat&eacute;gica: surgimiento, evoluci&oacute;n    y desarrollo </i></p>     <p align="justify">A partir de la incorporaci&oacute;n misma de la estrategia en el &aacute;mbito empresarial y de la adopci&oacute;n de una actitud estrat&eacute;gica en la direcci&oacute;n, se comienza a gestar la direcci&oacute;n estrat&eacute;gica. </p>     <p align="justify">El surgimiento de este nuevo enfoque de gesti&oacute;n se produce a ra&iacute;z de un grupo de cambios ocurridos en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 60 en la direcci&oacute;n de la empresa,<span class="superscript">14,15</span> entre los que se relacionan el cambio estructural y la dinamicidad del entorno propio de los pa&iacute;ses industrializados, lo que justifica la necesidad de una “respuesta sistem&aacute;tica”, o “sistema de direcci&oacute;n” para enfrentarse a las condiciones cambiantes del entorno. En consecuencia surge el “paradigma de la estrategia empresarial” como una forma de dirigir el crecimiento o de hacer frente a la complejidad derivada de la nueva demanda. </p>     <p align="justify">El elemento diferenciador que justifica el nacimiento del enfoque estrat&eacute;gico fue posiblemente la forma de pensar del “sistema de direcci&oacute;n”: <em>global </em> respecto al entorno y <em>corporativo </em> en relaci&oacute;n con la organizaci&oacute;n, pensamiento coincidente con el “enfoque sistem&aacute;tico” que en aquellos a&ntilde;os estaba influyendo en la ciencia de la empresa.<span class="superscript">14</span> </p>     <p align="justify">Con motivo de la crisis industrial de finales de los a&ntilde;os setenta, el enfoque estrat&eacute;gico experiment&oacute; una fuerte revisi&oacute;n metodol&oacute;gica. Es por esa &eacute;poca que se pasa del sistema conocido por <em>Planificaci&oacute;n estrat&eacute;gica </em> al actual de <em>Direcci&oacute;n estrat&eacute;gica</em>. El primero part&iacute;a de un an&aacute;lisis de “impulsos” estructurados a largo plazo y que requer&iacute;a varios per&iacute;odos econ&oacute;micos para llevarse a la pr&aacute;ctica. Representaba un sistema estructurado, que enfatizaba en la formulaci&oacute;n de la estrategia. En cambio, la direcci&oacute;n estrat&eacute;gica se configura como un sistema, en el que tan importante como la formulaci&oacute;n es la implantaci&oacute;n de la estrategia. En consecuencia, el nuevo sistema de direcci&oacute;n representa un proceso menos estructurado, de naturaleza flexible y oportunista, por lo tanto, m&aacute;s creativo. </p>     <p align="justify">El soporte conceptual de la direcci&oacute;n estrat&eacute;gica parte de las siguientes consideraciones:<span class="superscript">14</span> </p> <ul>       <li>     La complejidad, diversidad, dinamicidad y ambig&uuml;edad del entorno, creador de unos retos nuevos para la direcci&oacute;n de la empresa. </div>   </li>       <li>     La propia complejidad interna de la organizaci&oacute;n, que se acrecienta por su interrelaci&oacute;n con las amenazas y oportunidades del entorno, lo que lleva a una exigencia de flexibilidad y de creatividad en el proceso directivo. </div>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>     La mayor necesidad de “servicios directivos” en cada una de las fases o funciones del proceso, requiri&eacute;ndose de una integraci&oacute;n total, horizontal y vertical, entre los elementos de la organizaci&oacute;n. </div>   </li>       <li>     La necesidad de una capacidad de respuesta r&aacute;pida, para evitar mayores costes e impactos negativos, dada la velocidad de los cambios, que pueden incrementar la aparici&oacute;n de “sorpresas estrat&eacute;gicas” no deseadas. </div>   </li>     </ul>     <p align="justify">La direcci&oacute;n estrat&eacute;gica se basa en la actitud estrat&eacute;gica, que implica una actitud extrovertida, voluntarista, anticipadora, cr&iacute;tica y abierta al cambio,<span class="superscript">16</span> (<em>Menguzzato </em> y <em>Renau</em>, 1995) y que centra la preocupaci&oacute;n de los directivos, no solo en la eficiencia, sino tambi&eacute;n en la eficacia Es un intento de mejorar la direcci&oacute;n y la gesti&oacute;n de una organizaci&oacute;n, mediante el uso de la estrategia para guiar sus acciones pero con la integraci&oacute;n de las opciones de preparaci&oacute;n y asignaci&oacute;n de recursos.<span class="superscript">17</span> Es un proceso iterativo y hol&iacute;stico de formulaci&oacute;n, implantaci&oacute;n, ejecuci&oacute;n y control de un conjunto de maniobras, que garantiza una interacci&oacute;n proactiva de la organizaci&oacute;n con su entorno, para coadyuvar a la eficiencia y eficacia en el cumplimiento de su objeto social.<span class="superscript">11 </span></p>     <p align="justify">La direcci&oacute;n estrat&eacute;gica se estructura en tres partes netamente diferenciadas,<span class="superscript">14</span> en las que deber&aacute;n participar agentes y expertos externos e internos. Estas son: </p> <ul>       <li>An&aacute;lisis estrat&eacute;gico. </li>       <li>Planificaci&oacute;n estrat&eacute;gica. </li>       <li>Implantaci&oacute;n y control estrat&eacute;gico. </li>     </ul>     <p align="justify">La primera representa el proceso de diagn&oacute;stico externo e interno, es decir, de estudio cruzado de las amenazas y oportunidades del entorno con las fuerzas y debilidades de la organizaci&oacute;n. La segunda atiende a la funci&oacute;n caracter&iacute;stica de la formulaci&oacute;n y elecci&oacute;n de la estrategia, t&iacute;pica del enfoque estrat&eacute;gico de las d&eacute;cadas anteriores, y la tercera responde al “sistema de acci&oacute;n estrat&eacute;gica”, integrando la gesti&oacute;n, la puesta en pr&aacute;ctica con su correspondiente coordinaci&oacute;n, as&iacute; como el consiguiente control de los problemas estrat&eacute;gicos y de las soluciones alcanzadas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En una primera etapa, la formulaci&oacute;n de la estrategia merec&iacute;a toda la atenci&oacute;n, y se supon&iacute;a que una estrategia bien formulada deber&iacute;a, necesariamente, ser correctamente ejecutada, cuesti&oacute;n esta muy alejada de la realidad. La implementaci&oacute;n de la estrategia, desde el momento que debe aplicarse por las personas que forman parte de la organizaci&oacute;n, exige la consideraci&oacute;n de las actitudes, intereses, expectativas, etc. de estas, porque cualquier modificaci&oacute;n derivada de la implementaci&oacute;n de la estrategia en alguno o algunos de estos elementos, puede provocar un rechazo que puede dar al traste con la estrategia elegida. En consecuencia, la implementaci&oacute;n pasa a tener una importancia semejante a la de la formulaci&oacute;n, por cuanto se ha demostrado que una estrategia bien dise&ntilde;ada y correctamente seleccionada puede ser mal implementada. <span class="superscript">8,15</span></p> <i>Evoluci&oacute;n hist&oacute;rica y transformaciones de la direcci&oacute;n  estrat&eacute;gica </i>      <p align="justify">A pesar del poco tiempo transcurrido desde su surgimiento, la direcci&oacute;n estrat&eacute;gica es una de las disciplinas cient&iacute;ficas que m&aacute;s han evolucionado y en la que se han producido transformaciones sustanciales en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.<span class="superscript">18 </span></p>     <p align="justify">Los an&aacute;lisis realizados de la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de la direcci&oacute;n estrat&eacute;gica destacan, como elemento com&uacute;n en todos ellos, la descripci&oacute;n de las oscilaciones del an&aacute;lisis estrat&eacute;gico entre factores externos e internos como elementos determinantes del &eacute;xito de las organizaciones.<span class="superscript">2</span> <em>Hoskisson </em>y sus colaboradores (1999) utilizan la met&aacute;fora del p&eacute;ndulo para caracterizar su desarrollo.<span class="superscript">19</span> </p>     <p align="justify">En su inicio, a mediados de los a&ntilde;os 60 y hasta finales de la d&eacute;cada de los 70, el pensamiento estrat&eacute;gico se centr&oacute; en la descripci&oacute;n de los elementos y de los procesos estrat&eacute;gicos desde la perspectiva de la direcci&oacute;n empresarial. El enfoque se situ&oacute; en el interior de la empresa y se orient&oacute; hacia el entorno.<span class="superscript">20</span> La investigaci&oacute;n que se desarroll&oacute; en ese entonces puede denominarse como una aproximaci&oacute;n de proceso a la estrategia, y en ella se destacan los trabajos de <em>Chandler</em>, <em>Quinn </em> y <em>Mintzberg</em>, publicados entre 1962 y 1980. </p>     <p align="justify">En los a&ntilde;os 80, el foco se traslad&oacute; hacia el exterior como consecuencia de una inspiraci&oacute;n con m&aacute;s ra&iacute;z econ&oacute;mica e industrial y menos teor&iacute;a organizacional. Fue el momento de m&aacute;ximo apogeo de las propuestas de <em>Porter </em> (1980, 1985) para quien el problema fundamental era si las caracter&iacute;sticas estructurales de la industria constre&ntilde;&iacute;an las estrategias de competici&oacute;n de las empresas.<span class="superscript">21,22</span> Cuestiones como la concentraci&oacute;n de la industria, las barreras de entrada o la econom&iacute;a de escala, entre otras, fueron los principales t&oacute;picos de investigaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">En la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 90, el p&eacute;ndulo volvi&oacute; a oscilar y se orient&oacute; hacia los elementos internos. Se desarroll&oacute; la teor&iacute;a basada en los recursos y capacidades, que supon&iacute;a un giro de 180 grados, al postular que los recursos y capacidades internos eran los principales determinantes de la ventaja competitiva de las organizaciones.<span class="superscript">2</span> En este cambio de enfoque, tuvo importancia especial la influencia de las ciencias de la conducta, sobre todo de la Psicolog&iacute;a del trabajo y de las organizaciones.<span class="superscript">20,23,24</span> La teor&iacute;a de los recursos y capacidades mantuvo la preocupaci&oacute;n por los determinantes de la ventaja competitiva, pero cambi&oacute; el foco de la estructura industrial, estrategia de grupos y din&aacute;micas de la competencia, hacia una constelaci&oacute;n particular de recursos y capacidades desarrollados por la empresa. </p>     <p align="justify">Estudios realizados recientemente abordan los retos e insuficiencias de la direcci&oacute;n estrat&eacute;gica a partir de los cambios ocurridos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en el ambiente econ&oacute;mico mundial. Estos ser&aacute;n abordados posteriormente, una vez que reflexionemos sobre algunas de las peculiaridades y caracter&iacute;sticas de la llamada sociedad del conocimiento. </p> <h6 align="justify">La econom&iacute;a basada en el conocimiento. Caracter&iacute;sticas    fundamentales de la sociedad del conocimiento </h6>     <p align="justify">La confluencia del desarrollo de las telecomunicaciones y de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n que se comenz&oacute; a producir a partir de los a&ntilde;os 80 del siglo <tt>XX</tt> marc&oacute; el nacimiento de un nuevo tiempo, donde la innovaci&oacute;n y el conocimiento constituyeron los m&aacute;ximos exponentes de la generaci&oacute;n de riqueza.<span class="superscript">25-27</span> </p>     <p align="justify">Se comenz&oacute; a fraguar entonces un nuevo modelo de sociedad que nada ten&iacute;a que ver con la sociedad industrial nacida en los albores del siglo <tt>XIX</tt>. Se le llam&oacute; sociedad del conocimiento y se caracteriz&oacute;, entre otros aspectos, porque la principal moneda de cambio en las relaciones humanas ya no eran los productos, ni siquiera los servicios, sino el conocimiento. </p>     <p align="justify"><em>Gonz&aacute;lez </em> (2002) realiz&oacute; un examen de los cambios introducidos por la nueva econom&iacute;a sobre la base de los enfoques de diferentes autores,<span class="superscript">2</span> desde el cl&aacute;sico an&aacute;lisis de <em>Savage </em>(1991), hasta la propuesta de <em>Boisot </em>(1998). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Para <em>Savage </em> (1991), estos cambios en el entorno econ&oacute;mico pod&iacute;an describirse de forma sint&eacute;tica mediante el an&aacute;lisis de la importancia relativa de los factores de creaci&oacute;n de riqueza en los diferentes tipos de econom&iacute;a, lo que revelaba la diferencia de la nueva econom&iacute;a, en la que el factor esencial era el conocimiento, frente a las econom&iacute;as agr&iacute;cola o industrial en las que los factores fundamentales eran la tierra, el trabajo o el capital (fig. 2).<span class="superscript">28 </span></p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/aci/v15n6/f0202607.jpg"><img src="/img/revistas/aci/v15n6/f0202607.jpg" width="196" height="116" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fuente: Savage Ch. The international trade show for Digital Equipment Corporation. Boston: Digital Equipment Corporation; 1991.    <br> FIG. 2. Fuentes de riqueza econ&oacute;mica.</p>     <p align="justify">El examen de <em>Boisot </em>(1998), m&aacute;s anal&iacute;tico y centrado en los factores de producci&oacute;n, permiti&oacute; comprender algunas de sus implicaciones. Por un lado, se produjo un cambio en los factores de producci&oacute;n, al pasar de los factores tierra y trabajo, caracter&iacute;sticos de una econom&iacute;a agr&iacute;cola, o trabajo y capital de una econom&iacute;a industrial, al factor f&iacute;sico -espacio y energ&iacute;a- y al factor conocimiento de la nueva econom&iacute;a. Lo relevante no solo era el cambio en los factores de producci&oacute;n, sino la incorporaci&oacute;n del conocimiento como un par&aacute;metro dentro del sistema.<span class="superscript">29</span> </p>     <p align="justify">Se puede afirmar entonces que nos encontramos en un nuevo marco econ&oacute;mico, sociedad posindustrial (<em>Lowendhal y Revang</em>; 1998), era de la informaci&oacute;n <em>(Pettigrew y Fenton</em>, 2000) o econom&iacute;a “basada en el conocimiento”, en las palabras de <em>Venkatraman y Subramaniam </em> (2002), en la que el conocimiento aparece como el elemento m&aacute;s importante en el crecimiento y la generaci&oacute;n de ventajas competitivas sostenibles en las organizaciones.<span class="superscript">25</span> </p>     <p align="justify">Es caracter&iacute;stica de esta nueva sociedad la ocurrencia de una serie de cambios econ&oacute;micos, sociales, laborales y estructurales que impactan en la gesti&oacute;n de las organizaciones, entre los cuales se destacan los siguientes:<span class="superscript">2,30,31</span> </p> <ul>       <li>     El entorno de la nueva econom&iacute;a se caracteriza por cambios r&aacute;pidos, profundos, complejos, discontinuos y altamente impredecibles. </div>   </li>       <li>     Disminuci&oacute;n del tiempo de vida de los productos y servicios, por lo que las ventajas competitivas son transitorias. Al mismo tiempo, aumenta la complejidad de productos y servicios y de los procesos implicados en su generaci&oacute;n. </div>   </li>       <li>     Liberalizaci&oacute;n y globalizaci&oacute;n de los mercados ligado a un aumento de la competencia. En este mercado globalizado, din&aacute;mico y diverso, se reduce el valor econ&oacute;mico y estrat&eacute;gico de la cuota de mercado. </div>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>     La valoraci&oacute;n de las empresas ha cambiado, depende menos de los elementos fijos y m&aacute;s de sus conocimientos de gesti&oacute;n y la rapidez con que se adaptan a los cambios. </div>   </li>       <li>     Fortalecimiento de los reg&iacute;menes de propiedad intelectual. </div>   </li>       <li>     Cambios en la composici&oacute;n y caracter&iacute;sticas de la fuerza laboral y en los puestos de trabajo: se demandan nuevos conocimientos y habilidades de los empleados. </div>   </li>       <li>     Tendencia a organizaciones de menor tama&ntilde;o, con menos empleados. </div>   </li>       <li>     El ritmo de generaci&oacute;n de nuevos conocimientos es exponencial y, al mismo tiempo, el conocimiento caduca de forma r&aacute;pida. </div>   </li>       <li>     Un gran desarrollo tecnol&oacute;gico, especialmente de la tecnolog&iacute;a de la informaci&oacute;n, acompa&ntilde;ado de lo que <em>Boisot </em> (1998) denomina optimismo tecnol&oacute;gico. </div>   </li>       <li>     Ramificaciones de las nuevas tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n. Con los actuales sistemas de informaci&oacute;n se puede conseguir coordinar de forma m&aacute;s eficaz la gesti&oacute;n estrat&eacute;gica y operativa de la empresa, lo que facilita, adem&aacute;s, el establecimiento de alianzas con proveedores o con clientes que se encuentran geogr&aacute;ficamente dispersos. </div>   </li>       <li>Las empresas operan en red y el entorno donde se mueven puede ser considerado hipercompetitivo, digital y virtual. </li>     </ul>     <p align="justify">Frente a un contexto econ&oacute;mico y social de estas caracter&iacute;sticas, las formas tradicionales de gestionar se revelan insuficientes e insatisfactorias,<span class="superscript">32</span> se exige un incremento de la complejidad de las estrategias;<span class="superscript">33</span> as&iacute; como la incorporaci&oacute;n del conocimiento y la innovaci&oacute;n como elementos de competitividad. </p> <i>El conocimiento y los activos intangibles como recursos estrat&eacute;gicos  en la nueva econom&iacute;a </i>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El conocimiento ha sido y es un objeto de preocupaci&oacute;n constante en el ser humano. Desde los inicios de la filosof&iacute;a, desde las obras de <em>S&oacute;crates </em> o los di&aacute;logos de <em>Plat&oacute;n</em>, hasta la moderna epistemolog&iacute;a y teor&iacute;a del conocimiento, el hombre se ha interrogado sobre la naturaleza del conocimiento y sobre su aplicaci&oacute;n a la vida. Sin embargo, en el &aacute;mbito de las organizaciones solo muy recientemente ha comenzado a abordarse de manera sistem&aacute;tica.</p>     <p align="justify"><em>Una aproximaci&oacute;n al conocimiento y su taxonom&iacute;a. Creaci&oacute;n del conocimiento organizacional </em><em></em></p>     <p align="justify">Por su naturaleza intangible y difusa, se hace dif&iacute;cil en ocasiones una definici&oacute;n precisa del conocimiento. Lo que para algunos es conocimiento, para otros es informaci&oacute;n.<span class="superscript">34</span> </p>     <p align="justify">Resulta pertinente entonces diferenciar entre datos, informaci&oacute;n y conocimiento para entender el significado que se les otorga y el encadenamiento por agregaci&oacute;n sucesiva existente entre ellos.<span class="superscript">35</span> El conocimiento se deriva de la informaci&oacute;n, y la informaci&oacute;n se deriva de los datos. As&iacute; se conforma una pir&aacute;mide del conocimiento (fig. 3). </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/aci/v15n6/f0302607.jpg"><img src="/img/revistas/aci/v15n6/f0302607.jpg" width="197" height="131" border="0"></a></p>     
<p align="center">FIG. 3. Pir&aacute;mide del conocimiento, seg&uacute;n <em>SAS    Institute</em>. </p>     <p align="justify">Los datos representan hechos objetivos sin contexto. Todas las organizaciones manejan datos que tienden a almacenarse mediante sistemas tecnol&oacute;gicos y que, generalmente, provienen de los distintos departamentos o &aacute;reas funcionales (financiera, comercial, etc&eacute;tera). </p>     <p align="justify">Cuando los datos se organizan y contextualizan en respuesta a los requerimientos de la direcci&oacute;n, se genera informaci&oacute;n La informaci&oacute;n es un mensaje,<span class="superscript">36</span> presentado en forma de documento o comunicaci&oacute;n audible o visible. Como tal, cuenta con un emisor y un receptor; y se le supone la capacidad de cambiar la manera en que el receptor percibe algo. Es decir, tiene un impacto, y estrictamente ser&aacute; el receptor, y no el emisor, quien decidir&aacute; si el mensaje que recibe es realmente informaci&oacute;n. A diferencia de los datos, la informaci&oacute;n tiene significado. Los datos se convierten en informaci&oacute;n cuando su creador/a les a&ntilde;ade valor por medio de los siguientes procesos: </p> <ul>       <li> <em>Contextualizar</em>: Establecer cu&aacute;l es el prop&oacute;sito de los datos. </li>       <li> <em>Categorizar</em>: Establecer las unidades de an&aacute;lisis y los componentes clave de los datos. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> <em>Calcular</em>: Analizar matem&aacute;tica o estad&iacute;sticamente los datos. </li>       <li> <em>Corregir</em>: Eliminar los errores de los datos. </li>       <li> <em>Condensar</em>: Resumir de forma m&aacute;s concisa los datos. </li>     </ul>     <p align="justify">Finalmente, el concepto de conocimiento engloba el de informaci&oacute;n, contextualizada y agrupada bajo una comprensi&oacute;n sobre c&oacute;mo utilizarla. Para que la informaci&oacute;n se convierta en conocimiento se precisa la intervenci&oacute;n de una serie de experiencias, creencias y competencias. El conocimiento es un concepto m&aacute;s amplio que la informaci&oacute;n; “el conocimiento es informaci&oacute;n en acci&oacute;n”.<span class="superscript">37</span> Nuestras organizaciones est&aacute;n inundadas de informaci&oacute;n; pero mientras los empleados no la aprovechen, no se trata de conocimiento. Nunca se puede tener demasiados conocimientos, pero s&iacute; puede haber demasiada informaci&oacute;n. A partir de este razonamiento, 38 plantea que es evidente que en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os del siglo <tt>XX</tt>, se produjo un claro proceso de cambio que cre&oacute; la nueva realidad que caracteriza la econom&iacute;a del conocimiento actual (fig. 4). </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/aci/v15n6/f0402607.jpg"><img src="/img/revistas/aci/v15n6/f0402607.jpg" width="289" height="95" border="0"></a></p>     
<p align="center">    <br>   Fuente: B Bueno Campos E. Competencia, conocimiento e innovaci&oacute;n. Revista    madri+d 1998. Disponible en: <a href="http://www.madrimasd.org/informacionidi/revistas/Numero1/cara1.htm">http://www.madrimasd.org/informacionidi/revistas/Numero1/cara1.htm    </a> [Consultado: 31 de agosto del 2006].     <br>   FIG. 4. Proceso de creaci&oacute;n del conocimiento.    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Este proceso de creaci&oacute;n se produjo en tres grandes etapas temporales. Primero, con atenci&oacute;n a la transformaci&oacute;n de datos en informaci&oacute;n (&quot;proceso de datos&quot;) que ha protagonizado tecnol&oacute;gicamente la inform&aacute;tica. Segundo, mediante la conversi&oacute;n de la informaci&oacute;n en conocimiento, en saber; lo cual solo es posible por medio de determinado &quot;proceso de aprendizaje&quot;; en otras palabras, en c&oacute;mo saber &quot;aprender a aprender&quot; los conocimientos nuevos. Por &uacute;ltimo, en pretender que el conocimiento se traduzca en &quot;competencia esencial&quot; o en la base sobre la que se pueda construir la &quot;capacidad de competir&quot; o de &quot;saber hacer&quot; mejor que los dem&aacute;s el bien o el servicio que es objeto de la actividad econ&oacute;mica de la empresa; &quot;competencia&quot; que solo es posible si se incorpora un &quot;proceso de creaci&oacute;n mental&quot; determinado, integrando l&oacute;gica y din&aacute;micamente conocimientos con ideas y con innovaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">Muchos autores coinciden en que el conocimiento es una combinaci&oacute;n organizada de ideas, normas, procedimientos e informaci&oacute;n,<span class="superscript">39</span> y que solo por medio de la organizaci&oacute;n, la informaci&oacute;n adquiere “vida” y se convierte en conocimiento. </p>     <p align="justify">Sin embargo, otros autores identifican el conocimiento con el intelecto profesional.<span class="superscript">40</span> De acuerdo con este enfoque, el conocimiento organizacional es una met&aacute;fora. Se considera que no es la organizaci&oacute;n, sino las personas en la organizaci&oacute;n, quienes crean el conocimiento. </p>     <p align="justify">Aunque parezcan contradictorios, ambos enfoques son v&aacute;lidos y se complementan. Lo que sucede es que en una organizaci&oacute;n se pueden identificar dos tipos de conocimientos: el t&aacute;cito y el expl&iacute;cito.<span class="superscript">41</span> </p>     <p align="justify">En un sentido filos&oacute;fico, el conocimiento t&aacute;cito es personal, posee un contexto espec&iacute;fico y, por tanto, es dif&iacute;cil de formalizar y de comunicar. Forma parte de las experiencias de aprendizaje personales de cada individuo y resulta sumamente complicado, si no imposible, de estructurar, almacenar y distribuir. En un sentido m&aacute;s pr&aacute;ctico, el conocimiento t&aacute;cito incluye elementos cognitivos y elementos t&eacute;cnicos. Los elementos cognitivos se refieren a im&aacute;genes que los individuos poseen de la realidad y a visiones del futuro. Es decir, se refieren a la percepci&oacute;n de los individuos sobre “lo que es” y “lo que deber&iacute;a ser”. Los elementos t&eacute;cnicos son habilidades, aptitudes y saber-hacer (<em>know-how</em>). </p>     <p align="justify">El conocimiento expl&iacute;cito o codificado se refiere al conocimiento que es susceptible de ser transmitido en un lenguaje formal y sistematizado, bien en forma de palabras o bien en forma de n&uacute;meros. </p>     <p align="justify"><em>Edvinsson y Malone </em> (1997), dividen los conocimientos comerciales en individuales, organizacionales y estructurales. Los conocimientos individuales &uacute;nicamente se encuentran en la mente de los empleados. Los conocimientos organizacionales son aquellos que se aprenden a nivel de grupo o divisi&oacute;n. Los conocimientos estructurales se incorporan en los “bloques” de la organizaci&oacute;n, mediante procesos, manuales y c&oacute;digos de conducta. En todos esos “estados”, los conocimientos pueden ser t&aacute;citos o expl&iacute;citos.<span class="superscript">37</span> </p>     <p align="justify">La teor&iacute;a relacionada con la creaci&oacute;n del conocimiento organizacional fue desarrollada por <em>Nonaka y Takeuchi </em> (1995), quienes lo entend&iacute;an como “la capacidad de una organizaci&oacute;n, considerada en su totalidad para crear conocimiento, diseminarlo en el conjunto de la organizaci&oacute;n y materializarlo en procesos, productos y servicios”.<span class="superscript">41</span> </p>     <p align="justify">La creaci&oacute;n de conocimiento organizacional se asienta en el discurso te&oacute;rico sobre los or&iacute;genes y las fuentes de la innovaci&oacute;n continua y considera estas &uacute;ltimas como fuentes de ventaja competitiva para cualquier tipo de organizaci&oacute;n. La creaci&oacute;n de conocimiento es el combustible para la innovaci&oacute;n continua, la cual, a su vez, constituye una potente fuente de ventaja competitiva. Por tanto, se trata de una teor&iacute;a contextualizada que aborda la creaci&oacute;n de conocimiento en un contexto y con una finalidad determinada. </p>     <p align="justify">La teor&iacute;a se estructura se plantea en dos dimensiones: </p> <ul>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>     <em>Dimensi&oacute;n epistemol&oacute;gica</em>: Establece y hace referencia a la distinci&oacute;n entre conocimiento t&aacute;cito y conocimiento expl&iacute;cito. </div>   </li>       <li>     <em>Dimensi&oacute;n ontol&oacute;gica</em>: Establece y hace referencia a los niveles de las entidades creadoras de conocimiento: individuo, grupo, organizaci&oacute;n, interorganizaci&oacute;n. </div>   </li>     </ul>     <p align="justify">El proceso de creaci&oacute;n de conocimiento organizacional es din&aacute;mico e interactivo y acontece en las dos dimensiones (epistemol&oacute;gica y ontol&oacute;gica). Es por medio de la interacci&oacute;n din&aacute;mica entre conocimiento t&aacute;cito y conocimiento expl&iacute;cito como la creaci&oacute;n de conocimiento acontece. Para que el conocimiento t&aacute;cito pueda transmitirse y compartirse en el seno de la organizaci&oacute;n, debe convertirse en n&uacute;meros o en palabras; en definitiva, en conocimiento expl&iacute;cito para que todos los miembros puedan entenderlo. Y es precisamente en el momento en el que esta conversi&oacute;n acontece cuando se crea el conocimiento organizacional. </p>     <p align="justify">La interacci&oacute;n entre conocimiento t&aacute;cito y conocimiento expl&iacute;cito es denominada como conversi&oacute;n del conocimiento. De las posibles combinaciones de interactuaci&oacute;n, <em>Nonaka </em>establece cuatro formas de conversi&oacute;n del conocimiento: </p> <ul>       <li><em>La socializaci&oacute;n</em>: De t&aacute;cito a t&aacute;cito. </li>       <li><em>La exteriorizaci&oacute;n</em>: De t&aacute;cito a expl&iacute;cito. </li>       <li><em>La asociaci&oacute;n</em>: De expl&iacute;cito a expl&iacute;cito. </li>       <li><em>La interiorizaci&oacute;n</em>: De expl&iacute;cito a t&aacute;cito. </li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La socializaci&oacute;n es un proceso de creaci&oacute;n de conocimiento t&aacute;cito. Este proceso implica participar de los conocimientos t&aacute;citos de cada individuo y se desarrolla al compartir modelos mentales, aptitudes y habilidades; es decir, mediante la interrelaci&oacute;n/interacci&oacute;n. </p>     <p align="justify">La exteriorizaci&oacute;n es un proceso mediante el cual el conocimiento t&aacute;cito es articulado en conceptos expl&iacute;citos. As&iacute;, el conocimiento t&aacute;cito viene expresado y traducido de forma que pueda entenderse por lo dem&aacute;s. Este proceso se desarrolla mediante el di&aacute;logo y la reflexi&oacute;n conjunta. La exteriorizaci&oacute;n crea nuevos conceptos expl&iacute;citos. De los cuatro modos de conversi&oacute;n del conocimiento, la exteriorizaci&oacute;n es la llave para la creaci&oacute;n de conocimiento porque genera conceptos nuevos y expl&iacute;citos que emanan del conocimiento t&aacute;cito. </p>     <p align="justify">La asociaci&oacute;n es un proceso de sistematizaci&oacute;n de conocimiento expl&iacute;cito. En definitiva, supone la transformaci&oacute;n de conocimiento expl&iacute;cito en formas m&aacute;s complejas de este mismo tipo de conocimiento. Este proceso se desarrolla mediante la reconfiguraci&oacute;n del conocimiento expl&iacute;cito existente, sea este de nueva creaci&oacute;n o no. M&aacute;s concretamente, esta reconfiguraci&oacute;n puede realizarse actuando de diversos modos sobre el conocimiento expl&iacute;cito: clasific&aacute;ndolo, adheri&eacute;ndolo, combin&aacute;ndolo y categoriz&aacute;ndolo. La asociaci&oacute;n es la sistematizaci&oacute;n de un nuevo conocimiento dentro de un cuerpo m&aacute;s amplio de este. </p>     <p align="justify">La interiorizaci&oacute;n es un proceso de materializaci&oacute;n de conocimiento expl&iacute;cito en conocimiento t&aacute;cito. Supone la conversi&oacute;n del reci&eacute;n creado conocimiento expl&iacute;cito en un conocimiento t&aacute;cito de cada individuo. El aprendizaje experimental o “aprender practicando y ejercit&aacute;ndose” son las pr&aacute;cticas que permiten que este modo de conversi&oacute;n se materialice. Mediante la interiorizaci&oacute;n, el nuevo conocimiento generado se consolida en los elementos cognitivos y t&eacute;cnicos que cada individuo posee. Cuando los cuatro modos de conversi&oacute;n del conocimiento interact&uacute;an entre s&iacute; surge una espiral de creaci&oacute;n de conocimiento en la dimensi&oacute;n epistemol&oacute;gica (fig. 5). </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/aci/v15n6/f0502607.jpg"><img src="/img/revistas/aci/v15n6/f0502607.jpg" width="195" height="137" border="0"></a></p>     
<p align="center">    <br>   Fuente: Nonaka I, Takeuchi H. The knowledge creating company. Nueva York C:    Oxford University Press; 1995.     <br> FIG. 5. La espiral del conocimiento.</p>     <p align="justify"><a><em>&nbsp;</em></a><em>El conocimiento como recurso estrat&eacute;gico y su incidencia en la gesti&oacute;n de las organizaciones </em><em></em></p>     <p align="justify">Si en &eacute;pocas anteriores, la ventaja competitiva de las organizaciones proced&iacute;a de estrategias como el liderazgo de costos (producir con costos m&aacute;s reducidos que la competencia a la vez que se eleva el volumen de ventas), la diferenciaci&oacute;n (posicionarse en el mercado con productos diferenciados de los de la competencia) o la focalizaci&oacute;n (dirigirse a un mercado concreto, un perfil de consumidores determinado, etc.), ahora ha nacido una nueva estrategia que proporciona impredecibles ventajas competitivas a las empresas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En concreto, la mayor&iacute;a de los investigadores coinciden en que la nueva ventaja competitiva procede de la creaci&oacute;n, obtenci&oacute;n, almacenamiento y difusi&oacute;n del conocimiento. La importancia del conocimiento como recurso estrat&eacute;gico y factor de ventaja competitiva sostenible supone un cambio en la forma de concebir la gesti&oacute;n de las organizaciones y, por tanto, en los sistemas de direcci&oacute;n. Al decir de <em>Bueno </em> y sus colaboradores, “las bases tradicionales de la ventaja competitiva han comenzado a erosionarse”.<span class="superscript">42</span> </p>     <p align="justify">Tradicionalmente, los activos tangibles (capital f&iacute;sico y financiero) constitu&iacute;an el activo m&aacute;s preciado de las organizaciones. Sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os del siglo <tt>XX</tt> esta idea dio paso a la consideraci&oacute;n de la categor&iacute;a de activos intangibles,<span class="superscript">43 </span>como clave para competir en entornos din&aacute;micos. </p>     <p align="justify">Ha sucedido entonces que en la literatura sobre administraci&oacute;n de empresas, nuevos conceptos y herramientas como el aprendizaje organizativo, la gesti&oacute;n del conocimiento y el capital intelectual, se han convertido en el centro de inter&eacute;s. La gran atenci&oacute;n que produce o este campo no solo se refleja en las publicaciones acad&eacute;micas, sino tambi&eacute;n en el creciente n&uacute;mero de congresos y p&aacute;ginas Webs especializadas en estas materias, as&iacute; como en art&iacute;culos publicados en revistas y peri&oacute;dicos relevantes. Sin duda, constituye un campo de investigaci&oacute;n novedoso y complejo, cuya gestaci&oacute;n se inici&oacute; a principios de los a&ntilde;os 90 en pa&iacute;ses como Suecia y Estados Unidos.<span class="superscript">44 </span></p>     <p align="justify"><em>Peter Drucker </em> es uno de los primeros en se&ntilde;alar la importancia de la informaci&oacute;n y el conocimiento como recursos estrat&eacute;gicos en la sociedad y en la econom&iacute;a, al afirmar que en la sociedad del conocimiento “el recurso econ&oacute;mico b&aacute;sico” ya no es el capital, ni los recursos naturales, ni el trabajo, sino que “es y ser&aacute; el conocimiento”.<span class="superscript">45</span> </p>     <p align="justify"><em>Bueno </em>y sus colaboradores (2001) plantean que en el siglo <tt>XXI</tt> el conocimiento ha llegado a ser el principal recurso estrat&eacute;gico en la nueva sociedad, y que este, luego de ser sometido a una serie de procesos transformativos (socializaci&oacute;n, externalizaci&oacute;n, combinaci&oacute;n e internalizaci&oacute;n) que permiten la generaci&oacute;n de un nuevo conocimiento, facilita la creaci&oacute;n de unas competencias esenciales que son la base para que las ventajas competitivas sean sostenibles en el tiempo.<span class="superscript">46</span> </p>     <p align="justify">El conocimiento organizativo<span class="superscript">47 </span>se    ha convertido en &quot;el recurso&quot; (<em>Drucker</em>, 1992), por excelencia.    Este activo intangible satisface los requisitos para ser considerado estrat&eacute;gico:    1) no comercializable, desarrollado y acumulado dentro de la organizaci&oacute;n,    2) fuerte car&aacute;cter t&aacute;cito y complejidad social, 3) surge a partir    de las habilidades y el aprendizaje organizativo, 4) es inm&oacute;vil y est&aacute;    vinculado a la organizaci&oacute;n y 5) su desarrollo es &quot;dependiente de    la senda&quot;, es decir, depende de los niveles de aprendizaje, inversi&oacute;n,    <em>stocks </em> de activos y actividades de desarrollo previas.<span class="superscript">48,49</span>  </p>     <p align="justify">Sin embargo, no es el conocimiento en s&iacute; el que se ha erigido de golpe en el factor diferenciador de la competitividad de las empresas, sino la circulaci&oacute;n de este, la capacidad de los sistemas para generalizar su acceso hasta l&iacute;mites casi universales unida a la capacidad de las organizaciones para identificarlo, valorarlo y sistematizarlo, de modo que se convierta en elemento de diferenciaci&oacute;n y ventaja. </p>     <p align="justify">Es por eso que la gesti&oacute;n de las actividades intangibles -procesos organizativos y estrat&eacute;gicos basados en el conocimiento en acci&oacute;n que incrementan el valor de la empresa- caracteriza la direcci&oacute;n estrat&eacute;gica de las organizaciones actualmente y busca, a trav&eacute;s de su gesti&oacute;n, la materializaci&oacute;n de estas actividades en activos intangibles que generen la riqueza organizacional. </p>     <p align="justify"><em>Capital intelectual y gesti&oacute;n del conocimiento. Concepto de capital intelectual </em></p>     <p align="justify">El principal capital de las organizaciones no resid<a></a>e en su valor tangible, sino en lo que se coincide en llamar capital intelectual, un nuevo valor que no puede registrarse en los balances, pero que le proporciona una clara ventaja competitiva sobre las dem&aacute;s y justifica la diferencia -en algunos casos, notable- entre su valor de cotizaci&oacute;n en el mercado de valores y su valor contable. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Como indica <em>Bontis </em> (1998), apoy&aacute;ndose en <em>Stewart </em>(1997) y en <em>Sveiby </em> (1997),<span class="superscript">50,51</span> &quot;el capital intelectual se ha analizado por muchos, definido por algunos, comprendido por un selecto n&uacute;mero y medido formalmente por pr&aacute;cticamente nadie”.<span class="superscript">52 </span></p>     <p align="justify">Seg&uacute;n <em>Stewart </em> (1997), la primera utilizaci&oacute;n de este t&eacute;rmino aparece en el libro de <em>Feiwel</em>, el cual se lo atribuye a <em>John Kenneth Galbraith</em>, quien en una carta al economista Michael Kalecki en 1969 le escribi&oacute;: “Me pregunto si usted se ha dado cuenta lo mucho que nosotros en todo el mundo le debemos al capital intelectual que usted ha proporcionado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas”.<span class="superscript">53</span> </p>     <p align="justify">Es el mismo <em>Stewart </em> (1991) quien conduce el t&eacute;rmino capital intelectual a la agenda de la direcci&oacute;n y la gesti&oacute;n, y quien lo define como “todo aquello que conocen los miembros de una organizaci&oacute;n y que le proporciona una ventaja competitiva en el mercado”. Esta utilizaci&oacute;n del t&eacute;rmino definir&iacute;a los efectos din&aacute;micos del intelecto de los individuos, pero lo que llam&oacute; la atenci&oacute;n de los gerentes y de los consultores gerenciales fue que <em>Stewart </em>hizo del capital intelectual un atributo de la organizaci&oacute;n.<span class="superscript">54</span> </p>     <p align="justify">Existe coincidencia entre varios autores en que el capital intelectual es “el conocimiento que posee valor para la organizaci&oacute;n, que puede ser convertido en valor, a pesar de no estar reflejado en los estados contables tradicionales”.<span class="superscript">46,55-58 </span></p>     <p align="justify"><em>L&oacute;pez </em> (2004), despu&eacute;s de estudiar las diferentes definiciones ofrecidas por diversos autores, llega a la interesante y completa definici&oacute;n del capital intelectual, en que considera que “son todos aquellos elementos, no tangibles, que en un marco estrat&eacute;gico determinado conducen a la valorizaci&oacute;n de los activos f&iacute;sicos e inciden directamente en el valor agregado de las organizaciones”; se&ntilde;ala, adem&aacute;s, que “es din&aacute;mico y su desarrollo conduce al incremento de valor” y que “puede considerarse como la magnitud de las fuerzas (identificadas por <em>Marx </em>) que dan valor al capital tangible de la organizaci&oacute;n”.<span class="superscript">6</span> </p>     <p align="justify">Se pueden enumerar algunos par&aacute;metros o rasgos comunes    que definen al capital intelectual, el cual est&aacute; formado por activos    intangibles. Estos son los siguientes:</p> <ul>       <li>Son “propiedad” de la empresa u organizaci&oacute;n.</li>       <li>Poseen la capacidad de generar riqueza para la empresa.</li>       <li>“Contienen” el conocimiento existente en esta. </li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><em>Bueno </em> (1997) considera que: ”el capital intelectual recoge el valor creado por el sistema que representa la gesti&oacute;n del conocimiento” y “es la medida de las competencias esenciales en que se puede concretar el nuevo conocimiento”.<span class="superscript">59</span> As&iacute;, el capital intelectual es la medida fondo del valor creado, es decir, una variable fondo que permite explicar la eficacia del aprendizaje organizativo y evaluar, en suma, la eficiencia de la gesti&oacute;n del conocimiento. </p>     <p align="justify"><em>La gesti&oacute;n del conocimiento y su importancia en las organizaciones </em><em></em></p>     <p align="justify">El nacimiento y la genealog&iacute;a del actual movimiento de gesti&oacute;n del conocimiento es una cuesti&oacute;n que se debate. El origen de este t&eacute;rmino no se ha investigado apropiadamente.<span class="superscript">60</span> Son muchos los autores que afirman que la gesti&oacute;n del conocimiento ha estado entre nosotros desde hace mucho tiempo y, de hecho, resulta bastante obvio reconocer que las pr&aacute;cticas del conocimiento se remontan al inicio de la civilizaci&oacute;n, que se trata de actuaciones inherentes al ser humano. Ocurre, sin embargo, que el establecimiento de un v&iacute;nculo entre la base social del conocimiento (el individuo) y la capacidad de generar valor, ha sido apuntado hace escasos a&ntilde;os. </p>     <p align="justify">El movimiento en torno a la gesti&oacute;n del conocimiento present&oacute;, durante la primera mitad de los a&ntilde;os 90, una primera fase de crecimiento explosivo y de r&aacute;pida dispersi&oacute;n. Para bien o para mal, el pragmatismo de las empresas fue el poderoso motor que ayud&oacute; a que el movimiento se extendiera a una velocidad sin precedentes, mientras que la comunidad cient&iacute;fica y la acad&eacute;mica mostraron un cierto retraso en asumirla.<span class="superscript">1</span> </p>     <p align="justify">Hay un par de documentos que utilizan la frase <em>gesti&oacute;n del conocimiento</em>, entre los diferentes t&iacute;tulos que surgieron en Europa entre los a&ntilde;os 1992 y 1994, escritos por investigadores del CIBIT en Holanda, particularmente el trabajo de <em>Van der Spek</em>, quien escribi&oacute;: “la gesti&oacute;n del conocimiento consiste en aquellas actividades de direcci&oacute;n enfocadas al desarrollo y control del conocimiento en una organizaci&oacute;n para alcanzar sus objetivos”.<span class="superscript">61</span> Este trabajo describe los objetos del conocimiento y enfatiza en el impacto de la tecnolog&iacute;a sobre la gesti&oacute;n de la informaci&oacute;n y los contenidos. Los primeros trabajos de autores norteamericanos sobre la tem&aacute;tica fueron escritos en 1994 y se inspiraron en el surgimiento de Internet. </p>     <p align="justify">Para <em>Sveiby </em> (1998), la gesti&oacute;n del conocimiento    y el capital intelectual pueden considerarse como gemelos (dos ramas del mismo    &aacute;rbol).<span class="superscript">60</span> En un estudio realizado sobre    la gesti&oacute;n del conocimiento (<em>Sveiby</em>, 2001) identifica dos tendencias    y dos niveles en los trabajos realizados hasta ese entonces en esta rama:<span class="superscript">62</span>  </p> <ul>       <li>     <em>Gesti&oacute;n del conocimiento basada en las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n = gesti&oacute;n de informaci&oacute;n: </em> Se basa en la implantaci&oacute;n de sistemas de gesti&oacute;n de informaci&oacute;n, la reingenier&iacute;a, herramientas de trabajo colaborativo, etc. Para los seguidores de esta tendencia, el conocimiento es equivalente a objetos que pueden ser identificados y manejados en los sistemas de informaci&oacute;n. </div>   </li>       <li>     <em>Gesti&oacute;n del conocimiento basada en las personas = gesti&oacute;n de las personas: </em> En esta tendencia, se encuentran generalmente especialistas en psicolog&iacute;a, filosof&iacute;a, sociolog&iacute;a o gerencia. Ellos se dedican fundamentalmente a identificar, evaluar, transformar e incrementar las habilidades de los individuos y/o su comportamiento o conducta. Los seguidores de este camino identifican el conocimiento con procesos, un conjunto de habilidades din&aacute;micas, <em>know-how</em>, etc., que cambian constantemente, mientras est&aacute;n involucrados en la adquisici&oacute;n y gesti&oacute;n de esas competencias individualmente o a nivel organizacional. </div>   </li>     </ul>     <p align="justify">Esta dualidad atiende al tipo de conocimiento sobre el que la organizaci&oacute;n centra su atenci&oacute;n o del que depende la consecuci&oacute;n de su ventaja competitiva, el &aacute;rea donde se privilegian las actuaciones y la concepci&oacute;n que la organizaci&oacute;n tiene del propio conocimiento. As&iacute;, de un lado se sit&uacute;an las organizaciones que se centran en el conocimiento t&aacute;cito y, por otro, las que lo hacen en el conocimiento expl&iacute;cito. Generalmente las primeras concentran sus esfuerzos en el &aacute;rea de gesti&oacute;n de recursos humanos, es decir, en las personas; y las segundas en la gesti&oacute;n de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n. Algunas organizaciones atienden al conocimiento como un recurso y como una capacidad, mientras que otras lo consideran un producto. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Ambas tendencias recogen una multiplicidad de planteamientos, desarrollo y terminolog&iacute;a, pero en el fondo se aproximan en su significado. A nuestra consideraci&oacute;n es pertinente integrar ambas perspectivas en aras de alcanzar una mayor efectividad en la implementaci&oacute;n de procesos de gesti&oacute;n del conocimiento. </p>     <p align="justify">El t&eacute;rmino <em>gesti&oacute;n del conocimiento </em> se ha cuestionado por el propio <em>Sveiby </em> (1998, 2001). Para &eacute;l esta no es m&aacute;s que “el arte de crear valor a partir de los activos intangibles” y para lograrlo, hay que ser capaz de visualizar la organizaci&oacute;n como algo que solo consiste en conocimiento y en flujos de conocimiento.<span class="superscript">60,62</span> </p>     <p align="justify">Para <em>Skyrme </em> (1997), la gesti&oacute;n del conocimiento es la integraci&oacute;n de la gesti&oacute;n de informaci&oacute;n (conocimiento explicitado), de procesos (conocimiento encapsulado), de personas (conocimiento t&aacute;cito), de la innovaci&oacute;n (conversi&oacute;n del conocimiento) y de los activos intangibles o capital intelectual.<span class="superscript">63</span> </p>     <p align="justify"><em>Bueno </em>(1998) la define como la funci&oacute;n que planifica, coordina y controla los flujos de conocimientos que se producen en la empresa en relaci&oacute;n con sus actividades y con su entorno, con el fin de crear unas competencias esenciales.<span class="superscript">64</span> </p>     <p align="justify">Para <em>L&oacute;pez </em> (2004), gestionar el conocimiento significa identificarlo, inventariarlo, aumentarlo y explotarlo en gran capacidad competitiva en funci&oacute;n de una combinaci&oacute;n entre los intereses de la organizaci&oacute;n y los de aquellos que son portadores del conocimiento: sus trabajadores. Ambos intereses deben ser conjugados de manera que el vector resultante de su interrelaci&oacute;n tenga una direcci&oacute;n hacia el desarrollo, y mientras mayor sea su magnitud, m&aacute;s r&aacute;pido se obtendr&aacute; el cambio competitivo deseado.<span class="superscript">21</span> </p>     <p align="justify"><em>La gesti&oacute;n del conocimiento y del capital intelectual. Herramientas imprescindibles para la gesti&oacute;n estrat&eacute;gica en la sociedad del conocimiento </em><em></em></p>     <p align="justify">Se ha explicitado que el conocimiento organizativo se mide por medio del capital intelectual, por lo que es necesario contar con un m&eacute;todo que permita hacer visible el valor de estos activos intangibles de la organizaci&oacute;n, medirlos y gestionarlos de un modo eficaz y eficiente, lo cual no es sencillo, ya que el valor creado a partir de los activos intangibles tiene elementos que lo diferencian de la creaci&oacute;n de valor a partir de activos tangibles f&iacute;sicos y financieros: es indirecto, contextual, potencial y se expresa de forma agrupada.<span class="superscript">65-68</span> </p>     <p align="justify">Este valor es indirecto, pues raramente los activos intangibles, como conocimientos o <em>know how, </em> tienen impacto directo sobre resultados tangibles, como la ganancia y rentabilidad. T&iacute;picamente su impacto es de tercer orden, por medio de relaciones causa-efecto. </p>     <p align="justify">El valor depende del contexto, ya que todos los activos intangibles son diferentes, dependientes del contexto organizacional. Difieren estos entre una empresa y otra. El valor de un activo intangible solo puede determinarse en el contexto de la estrategia que crea el valor. </p>     <p align="justify">Los activos intangibles no pueden medirse sobre la base de su costo o valor de mercado. Su valor es potencial, porque solo pasa a ser real cuando se transforma en valor tangible. Procesos organizativos como proyectos, entregas y servicios, son formas por las cuales los activos intangibles se transforman. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Los activos intangibles se expresan agrupados, es raro que creen valor aisladamente. Para que eso ocurra, ellos precisan ser combinados con otros activos, en general tambi&eacute;n intangibles; por tanto, invertir en cualquiera de esos activos sin invertir en los otros resultar&iacute;a un fracaso: ning&uacute;n valor ser&iacute;a creado. </p>     <p align="justify">La medici&oacute;n de los activos intangibles requiere, en primer lugar, determinar qu&eacute; variables deben medirse; a continuaci&oacute;n, definir indicadores correctos capaces de reflejar el valor de dichas variables y, en tercer lugar, la dif&iacute;cil tarea de determinar c&oacute;mo ser&aacute;n presentados, tanto interna como externamente, dichos indicadores. Tanto la identificaci&oacute;n de las variables sobre las que interesa obtener informaci&oacute;n como la determinaci&oacute;n de los indicadores apropiados para recoger esa informaci&oacute;n son retos cuya superaci&oacute;n requiere considerables esfuerzos. </p>     <p align="justify">A mediados de los a&ntilde;os 80 surgi&oacute; en Suecia la    denominada &quot;Comunidad sueca de pr&aacute;cticas&quot;, resultado de esfuerzos    pr&aacute;cticos y de investigaci&oacute;n para gestionar las organizaciones    del conocimiento y medirlo. Dentro de ella, se diferenciaron dos corrientes:    1) contabilidad de costes para recursos humanos y 2) &quot;corriente Konrad&quot;,    que es el origen del <em>Monitor de activos intangibles </em>.Esta segunda corriente    se inici&oacute; con empresas suecas del conocimiento que utilizaban indicadores    no financieros para controlar y presentar p&uacute;blicamente sus activos intangibles.    Posteriormente estas ideas fueron desarrolladas en la pr&aacute;ctica por empresas    como WM-data, Skandia, y KREAB, y gracias al Navegador de Skandia, se introdujeron    en Estados Unidos y Canad&aacute;. En 1993, el Consejo Sueco para la Industria    de Servicios recomend&oacute; a las empresas utilizar en sus informes anuales    determinados indicadores, que son descriptores de su capital humano. En 1994<span class="superscript">,43</span>    empresas suecas del conocimiento midieron e informaron de algunos de sus activos    intangibles, basados en el modelo Konrad (fig. 6).<span class="superscript">69</span>  </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/aci/v15n6/f0602607.jpg"><img src="/img/revistas/aci/v15n6/f0602607.jpg" width="277" height="286" border="0"></a></p>     
<p align="center">    <br>   Fuente: Ord&oacute;&ntilde;ez de Pablos P. Importancia estrat&eacute;gica de    la medici&oacute;n del capital intelectual en las organizaciones. 2000. Disponible    en: <a href="http://www.injef.com/revista/empresas/pop_991217.htm">http://www.injef.com/revista/empresas/pop_991217.htm    </a> [Consultado: 31 de octubre del 2006].     <br> FIG. 6. Desarrollo de los sistemas de gesti&oacute;n de informaci&oacute;n no financiera.</p>     <p align="justify">Desde entonces, continu&oacute; el desarrollo de diferentes modelos para la gesti&oacute;n del conocimiento y del capital intelectual, los cu&aacute;les pueden consultarse en estudios m&aacute;s extensos sobre la tem&aacute;tica.<span class="superscript">33,35,70</span> Entre los modelos e iniciativas m&aacute;s relevantes se encuentran los siguientes: </p> <ul>       <li>El cuadro de mando integral - <i>Balanced Scorecard</i>.<span class="superscript">71      </span></li>       <li><em>Navigator </em><i>de Skandia</i>.<span class="superscript">56 </span></li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>El <em>m</em>onitor de activos intangibles.<span class="superscript">50      </span></li>       <li>Modelo <em>Technology Broker</em>.<span class="superscript">72</span> </li>       <li>Modelo <em>Intellect</em>.<span class="superscript">57</span> </li>       <li>Modelo <em> Intellectus</em>.<span class="superscript">73</span> </li>     </ul>     <p align="justify">La diversidad de modelos demuestra la necesidad de alcanzar un consenso sobre qu&eacute; activos medir, c&oacute;mo medirlos y c&oacute;mo presentar su valor en los estados contables, porque no existe actualmente un marco de referencia internacionalmente aceptado para la identificaci&oacute;n, medici&oacute;n y difusi&oacute;n de informaci&oacute;n sobre los determinantes intangibles del valor de las organizaciones. Un esfuerzo en ese sentido lo constituye el proyecto MERITUM,<span class="superscript">74</span> que elabor&oacute; unas directrices generales para facilitar a las organizaciones las tareas de identificaci&oacute;n, medici&oacute;n y seguimiento de sus intangibles, dirigidas a incrementar la eficiencia en la gesti&oacute;n y ayudarles en el proceso de elaboraci&oacute;n y difusi&oacute;n de informes de capital intelectual homog&eacute;neos y comparables. </p>     <p align="justify"><em>Direcci&oacute;n estrat&eacute;gica</em>: <em>retos, insuficiencias y alternativas en la econom&iacute;a del conocimiento </em></p>     <p align="justify">Una vez abordados el concepto y evoluci&oacute;n de la direcci&oacute;n estrat&eacute;gica, as&iacute; como las peculiaridades y caracter&iacute;sticas de la &eacute;poca actual, en la que el conocimiento ha devenido un recurso estrat&eacute;gico para la sociedad y las organizaciones, haremos referencia a continuaci&oacute;n a los retos e insuficiencias de la direcci&oacute;n estrat&eacute;gica a partir de los cambios ocurridos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en el ambiente econ&oacute;mico mundial. </p>     <p align="justify">De acuerdo con <em>Prahalad </em> y <em>Hamel </em> (1994), el actual ambiente econ&oacute;mico mundial se caracteriza por nuevas fuerzas que est&aacute;n presionando hacia un &quot;replanteamiento radical&quot;, que supone la trascendencia de ciertos presupuestos impl&iacute;citos que han subyacido en el an&aacute;lisis estrat&eacute;gico tradicional,<span class="superscript">75</span> mientras que <em>Aktouf et</em>.<em> al</em>. (2005) encuentran limitaciones a la teor&iacute;a de <em>Porter </em>en las circunstancias actuales.<span class="superscript">76 </span></p>     <p align="justify">Un an&aacute;lisis detallado de este tema fue realizado por <em>Grand&iacute;o </em> (1996,1997) quien plante&oacute; que la direcci&oacute;n de empresas trascend&iacute;a r&aacute;pidamente del paradigma econ&oacute;mico (inspirado en la econom&iacute;a industrial), predominante en la d&eacute;cada de los 80, cuya traducci&oacute;n &quot;directiva&quot; se denomin&oacute; &quot;Direcci&oacute;n estrat&eacute;gica&quot; para introducirse en lo que &eacute;l llamaba el paradigma informativo, el cual, en orden creciente de complejidad, podr&iacute;a subdividirse en tres &quot;subparadigmas&quot;: el de <em>habilidades </em> (<em>skills</em>), el del c <em>onocimiento </em> y el de <em>representaciones</em>. El autor consider&oacute; que incluso este paradigma informativo estaba seriamente retado por uno inmediatamente superior a &eacute;l: el <em>sist&eacute;mico </em> o <em>de aprendizaje</em>, cuyo enfoque m&aacute;s desarrollado podr&iacute;a encontrarse en la organizaci&oacute;n inteligente (<em>Learning Organization</em>) de <em>Senge, </em>1990 (fig. 7).<span class="superscript">9,77</span> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a href="/img/revistas/aci/v15n6/f0702607.jpg"><img src="/img/revistas/aci/v15n6/f0702607.jpg" width="229" height="118" border="0"></a></p>     
<p align="center">    <br>   Fuente: Grand&iacute;o Botella A. Empresa, mercado y necesidades: una s&iacute;ntesis    en ciencias sociales. 1996. Disponible en: <a href="http://www3.uji.es/~agrandio/tesis/Te0.htm">http://www3.uji.es/~agrandio/tesis/Te0.htm    </a>[Consultado: 10 de agosto del 2006].     <br> FIG. 7<b>. </b>Los tres paradigmas contempor&aacute;neos: econ&oacute;mico, informativo y sist&eacute;mico.</p>     <p align="justify">La propuesta de <em>Grand&iacute;o </em>(1996, 1997) del proceso    de desarrollo de los tres subparadigmas, abarca la compleja y omnipresente &quot;era    de la informaci&oacute;n&quot;, de la &quot;aldea global&quot; y de las nuevas    tecnolog&iacute;as de esta informaci&oacute;n que conforman el umbral del siglo    <tt>XXI</tt>. Estos son: el de habilidades (<em>skills</em>), con el casi ya    aceptado como paradigma alternativo m&aacute;s serio al de la direcci&oacute;n    estrat&eacute;gica: el de recursos y capacidades (<em>Resource Based View</em>);    el del conocimiento y el de representaciones. Varios autores han desarrollado    estudios acerca de los nuevos paradigmas de la estrategia, tales como la importancia    de los activos intangibles, la teor&iacute;a de recursos y capacidades y la    teor&iacute;a de la complejidad y el caos.<span class="superscript">78-82</span>  </p>     <p align="justify">Los resultados de estos estudios demuestran la necesidad de utilizar nuevos enfoques y herramientas en la direcci&oacute;n estrat&eacute;gica. Las estrategias para crear valor deben transitar de la gesti&oacute;n de los activos tangibles hacia estrategias basadas en la gesti&oacute;n del conocimiento.<span class="superscript">65</span> Los directivos deben comprender la emergencia del conocimiento como fuente primaria de ventaja competitiva y cambiar la forma en que gestionan la estrategia organizacional,<span class="superscript">83</span> para incorporar como elementos clave sus activos intangibles -las habilidades, el conocimiento, el aprendizaje organizacional, las relaciones con los clientes, la innovaci&oacute;n, etc.- para gestionarlos adecuadamente y obtener ventajas competitivas sostenibles. En este sentido, el cuadro de mando integral es una herramienta que est&aacute; muy relacionado con la gesti&oacute;n del conocimiento,<span class="superscript">84</span> y puede constituir una alternativa efectiva.<span class="superscript">6,85</span> </p>     <p align="justify"><em>El cuadro de mando integral (Balanced Scorecard) como sistema de gesti&oacute;n estrat&eacute;gica y del capital intelectual </em></p>     <p align="justify">El <em>Balanced Scorecard </em> (BSC) o cuadro de mando integral (CMI) fue desarrollado por investigadores de la Universidad de Harvard en comuni&oacute;n con consultores expertos norteamericanos, que a principios de los a&ntilde;os noventa comenzaron a investigar soluciones gerenciales que permitieran integrar diferentes elementos de la administraci&oacute;n moderna. Como punto de desarrollo inicial aplicaron la herramienta en un n&uacute;mero escogido de empresas, y durante un lapso de aproximadamente un a&ntilde;o hicieron su intervenci&oacute;n, observaciones y verificaci&oacute;n de hip&oacute;tesis. Los resultados fueron sorprendentes: una herramienta que adem&aacute;s de integrar los principales elementos gerenciales permit&iacute;a darle vida a los planteamientos estrat&eacute;gicos. </p>     <p align="justify">En enero de 1992, <em>Kaplan </em> y <em>Norton </em>publicaron su propuesta de un <em>Tablero balanceado de mandos</em>; m&aacute;s de un a&ntilde;o despu&eacute;s de realizar investigaciones en 12 compa&ntilde;&iacute;as l&iacute;deres en la administraci&oacute;n del desempe&ntilde;o.<span class="superscript">86</span> El CMI consigui&oacute; mucho m&aacute;s que medir el desempe&ntilde;o: se pudieron integrar, de una manera magistral, la estrategia, la evaluaci&oacute;n del desempe&ntilde;o, las t&eacute;cnicas m&aacute;s recientes de gerencia financiera (EVA, ABC), los principios de excelencia del mercadeo y el servicio, las metodolog&iacute;as para el mejoramiento de procesos (reingenier&iacute;a, gesti&oacute;n por procesos), la gesti&oacute;n de la calidad y las t&eacute;cnicas para el desarrollo de los individuos, entre otras, mediante un sistema estrat&eacute;gico de gesti&oacute;n (fig. 8). </p>     <p align="center">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a href="/img/revistas/aci/v15n6/f0802607.jpg"><img src="/img/revistas/aci/v15n6/f0802607.jpg" width="392" height="253" border="0"></a></p>     
<p align="center">  Fuente: Kaplan RS, Norton DP <strong>. </strong>Translating Strategy into Action    – The Balanced Scorecard. Boston : Harvard Business School Press; 1996.     <br> FIG. 8. El cuadro de mando integral proporciona una estructura para transformar una estrategia en t&eacute;rminos operativos.</p>     <p align="justify">Despu&eacute;s de comprobar la efectividad real de su herramienta,    <em>Kaplan </em> y <em>Norton</em> comenzaron una aplicaci&oacute;n cada vez    m&aacute;s generalizada del CMI en compa&ntilde;&iacute;as l&iacute;deres a    nivel mundial. De esta manera se pudo dar a conocer el potencial del CMI mediante    las publicaciones realizadas por los autores en 1993 y en 1996.<span class="superscript">71,87    </span>Esta herramienta incluye los indicadores financieros tradicionales pero    los complementa con otros indicadores no financieros. </p>     <p align="justify">Los indicadores financieros cuentan la historia de hechos y acontecimientos pasados, una historia adecuada para las organizaciones de la era industrial, para las cuales las inversiones en capacidades y relaciones con los clientes a largo plazo no eran cr&iacute;ticas para el &eacute;xito. Estos indicadores financieros son inadecuados para guiar y evaluar el viaje, que las empresas de la era de la informaci&oacute;n deben hacer para crear un valor futuro mediante inversiones en clientes, proveedores, empleados, procesos, tecnolog&iacute;a e innovaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">El CMI complementa los indicadores financieros de la actuaci&oacute;n pasada con medidas de los inductores de actuaci&oacute;n futura. Los objetivos e indicadores del CMI se derivan de la visi&oacute;n y estrategia de una organizaci&oacute;n; y contemplan la actuaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n desde cuatro perspectivas: la financiera, la del cliente, la del proceso interno y la de formaci&oacute;n y crecimiento. Estas cuatro perspectivas proporcionan la estructura necesaria para el CMI (fig. 9). </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/aci/v15n6/f0902607.jpg"><img src="/img/revistas/aci/v15n6/f0902607.jpg" width="225" height="166" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fuente: Kaplan RS, Norton DP. Translating Strategy into Action – The Balanced Scorecard. Boston: Harvard Business School Press; 1996.     <br>   FIG. 9. El cuadro de mando integral como una estructura o marco estrat&eacute;gico    para la acci&oacute;n. </p>     <p align="justify">Los objetivos se trasladar&aacute;n a un sistema de medidas    de desempe&ntilde;o que comunique con mayor claridad el enfoque estrat&eacute;gico    de la organizaci&oacute;n. El concepto de <em>Balanced Scorecard </em> ha experimentado    una evoluci&oacute;n. En su origen, se constitu&iacute;a esencialmente en una    herramienta de medici&oacute;n, de ah&iacute; su no muy acertada traducci&oacute;n    al castellano de &quot;Cuadro de mando integral&quot;;<span class="superscript">88</span>    posteriormente, evolucion&oacute; hacia una herramienta de implantaci&oacute;n    estrat&eacute;gica integral y, en la actualidad, resulta &uacute;til en la llamada    gesti&oacute;n estrat&eacute;gica integral; dicha trayectoria se ha fundamentado    en el aumento del alcance y complejidad en cuanto al dise&ntilde;o e implantaci&oacute;n    de la propia herramienta, lo cual tambi&eacute;n se ha traducido en el aumento    del valor para la organizaci&oacute;n. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Al identificar las variables estrat&eacute;gicas m&aacute;s importantes, con sus respectivos indicadores, y al ser integrados en este, teniendo en cuenta las posibles interrelaciones, el CMI deja de ser una herramienta de informaci&oacute;n para consolidarse en un instrumento de gesti&oacute;n que permitir&aacute; controlar el desarrollo de la estrategia, desde las cuatro perspectivas m&aacute;s importantes para la organizaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">El CMI llena el vac&iacute;o que existe en la mayor&iacute;a de los sistemas de gesti&oacute;n: la falta de un proceso sistem&aacute;tico para poner en pr&aacute;ctica y obtener retroalimentaci&oacute;n sobre la estrategia. Los procesos de gesti&oacute;n alrededor del CMI permiten que la organizaci&oacute;n se equipare y se centre en la puesta en pr&aacute;ctica de la estrategia a largo plazo. Utilizado de este modo, el CMI se convierte en los cimientos para gestionar las organizaciones de la era de la informaci&oacute;n.<span class="superscript">89</span> </p>     <p align="justify">El CMI se ha adoptado ampliamente por empresas de servicios y manufactureras, organizaciones sin fines de lucro,<span class="superscript">90-93</span> y entidades gubernamentales,<span class="superscript">94</span> no solamente en los Estados Unidos, sino tambi&eacute;n en pa&iacute;ses de diversas latitudes y dis&iacute;miles culturas, como Canad&aacute;,<span class="superscript">95</span> Espa&ntilde;a,<span class="superscript">97</span> India,<span class="superscript">98</span> Holanda,<span class="superscript">99</span> Brasil,<span class="superscript">84</span> y Colombia.<span class="superscript">100</span> Muchas de estas organizaciones, que <em>Kaplan </em>y <em>Norton </em> (2000) catalogan como innovadoras,<span class="superscript">5</span> utilizan el enfoque de medici&oacute;n del CMI para realizar los procesos de gesti&oacute;n decisivos (fig. 9) como: </p> <ul>       <li>Aclarar y traducir o transformar la visi&oacute;n y la estrategia. </li>       <li>Comunicar y vincular los objetivos e indicadores estrat&eacute;gicos. </li>       <li>Planificar, establecer objetivos y alinear las iniciativas estrat&eacute;gicas. </li>       <li>Aumentar el feedback y la formaci&oacute;n estrat&eacute;gica. </li>     </ul>     <p align="justify"><a> </a><em>Elementos del CMI </em><em></em></p>     <p align="justify">Fern&aacute;ndez (2001) realiza un an&aacute;lisis de los diferentes elementos del CMI, y considera los siguientes:<span class="superscript">101</span> </p> <ul>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Misi&oacute;n, visi&oacute;n, valores. </li>       <li>Perspectivas, mapas estrat&eacute;gicos y objetivos. </li>       <li>Propuesta de valor al cliente. </li>       <li>El concepto de perspectiva. </li>       <li>Indicadores estrat&eacute;gicos (gu&iacute;a o inductores de actuaci&oacute;n, resultados) y sus metas. </li>       <li>Iniciativas estrat&eacute;gicas. </li>       <li> Responsables y recursos. </li>     </ul>     <p align="justify"><em>Misi&oacute;n, visi&oacute;n, valores </em></p>     <p align="justify">La aplicaci&oacute;n del CMI comienza con la definici&oacute;n de la visi&oacute;n, misi&oacute;n y valores de la organizaci&oacute;n. La estrategia de la organizaci&oacute;n solo ser&aacute; consistente si se han conceptualizado esos elementos. Esto no quiere decir que el modelo deba comenzar con la definici&oacute;n o revisi&oacute;n de la visi&oacute;n, misi&oacute;n y valores, que est&aacute;n definidos en muchos casos y son m&aacute;s sostenibles en el tiempo que los otros elementos del modelo; pero s&iacute; constituyen un punto de partida. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">A partir de la definici&oacute;n de la misi&oacute;n, visi&oacute;n y valores, se desarrolla la estrategia, que puede ser representada directamente en forma de mapas estrat&eacute;gicos o conceptualizada antes en otro formato. Lo importante no es si el desarrollo de la estrategia forma parte del modelo; lo realmente importante es si hay una estrategia definida y adecuada. Si lo est&aacute;, ser&aacute; el punto de partida para el desarrollo de los elementos del modelo; en caso contrario, el primer paso consistir&aacute; en la definici&oacute;n de la estrategia. En numerosas implantaciones, la estrategia suele ya estar definida, y de lo que se trata es de plasmarla en un mapa estrat&eacute;gico. </p>     <p align="justify"><em>Perspectivas, mapas estrat&eacute;gicos y objetivos </em></p>     <p align="justify">La perspectiva es la dimensi&oacute;n o aspecto clave para la formulaci&oacute;n de la estrategia. El modelo identifica cuatro perspectivas usuales para un negocio (financiera, clientes, procesos internos y crecimiento y aprendizaje). </p>     <p align="justify">El nombre con el que se designa cada una de las perspectivas    var&iacute;a en ocasiones. Lo importante es utilizar un lenguaje comprensible    para la organizaci&oacute;n. Por otra parte, no es absolutamente necesario ce&ntilde;irse    a estas perspectivas. Hay empresas que separan en dos perspectivas distintos    tipos de clientes, como por ejemplo distribuidores y clientes finales. Otras    incluyen perspectivas adicionales, como la de proveedores, la de la comunidad    o sociedad y la de regulaci&oacute;n. Ordinariamente, las perspectivas pueden    ser cuatro o cinco y, de ser posible, no m&aacute;s de seis.<span class="superscript">101</span>  </p>     <p align="justify">Se le llama mapa estrat&eacute;gico al conjunto de objetivos estrat&eacute;gicos que se conectan a trav&eacute;s de relaciones causales. Los mapas estrat&eacute;gicos constituyen uno de los elementos b&aacute;sicos sobre los que se asienta el CMI y son su aporte conceptual m&aacute;s importante.<span class="superscript">101</span> </p>     <p align="justify">Un problema habitual en la selecci&oacute;n de objetivos estrat&eacute;gicos es tener demasiados. Los mapas estrat&eacute;gicos pueden ayudar a englobar y priorizar objetivos. El mapa estrat&eacute;gico ayuda a valorar la importancia de cada objetivo estrat&eacute;gico, ya que nos lo presenta agrupado en perspectivas, a la vez que permite entender la coherencia entre los objetivos estrat&eacute;gicos y posibilita visualizar, de manera sencilla y muy gr&aacute;fica, la estrategia de la organizaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">Los mapas estrat&eacute;gicos se componen de objetivos estrat&eacute;gicos y relaciones causales. Los objetivos estrat&eacute;gicos muestran aquello que se quiere conseguir. Las relaciones causales son la explicitaci&oacute;n de las relaciones entre los objetivos. No se trata de relaciones matem&aacute;ticas: son relaciones intuitivas basadas en el conocimiento de la organizaci&oacute;n y del sector, as&iacute; como en la experiencia. Los mapas pueden estar subdivididos en l&iacute;neas estrat&eacute;gicas. Por ejemplo, una empresa puede tener una l&iacute;nea estrat&eacute;gica de crecimiento y, al mismo tiempo, otra de productividad o eficiencia, y objetivos estrat&eacute;gicos en ambas. </p>     <p align="justify"><em>Propuesta de valor al cliente </em></p>     <p align="justify">Teniendo en cuenta que el CMI ha de ser sencillo y f&aacute;cilmente entendible, es clave seleccionar aquellos objetivos estrat&eacute;gicos de primer nivel que son prioritarios. Para esto, resulta de gran utilidad definir la propuesta de valor al cliente, es decir, lo que diferencia a nuestra organizaci&oacute;n ante los clientes. Diferentes <em>gur&uacute;s </em>de la estrategia han distinguido formas de competir. <em>Kaplan </em> y <em>Norton </em>, las resumen, seg&uacute;n la clasificaci&oacute;n de <em>Treacy </em> y <em>Wieserma</em>,<span class="superscript">102</span> en:<span class="superscript">5</span> </p> <ul>       <li>     <em>Liderazgo de producto</em>: se centra en la excelencia de sus productos y servicios, que ofrecen la m&aacute;xima calidad y funcionalidad. </div>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>      <em>Relaci&oacute;n con el cliente</em>: se centra en la capacidad para generar v&iacute;nculos con clientes, para conocerlos y proporcionarles productos y servicios adecuados a sus necesidades. </div>   </li>       <li>     <em>Excelencia operativa</em>: se centra en proporcionar productos y servicios a un precio competitivo para la calidad y funcionalidad que ofrecen. </div>   </li>     </ul>     <p align="justify">Las organizaciones intentan ser excelentes en una de esas estrategias, manteniendo unos est&aacute;ndares m&iacute;nimos en las otras dos. Es l&oacute;gico que las perspectivas de cliente y, por tanto, las de procesos y aprendizaje y crecimiento, se centren en objetivos estrat&eacute;gicos relacionados con la estrategia de diferenciaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n. Tambi&eacute;n pueden presentarse objetivos referentes a otras estrategias para los que no se ha conseguido el m&iacute;nimo requerido. </p>     <p align="justify"><em>Indicadores estrat&eacute;gicos y sus metas </em></p>     <p align="justify">Los indicadores (tambi&eacute;n llamados medidas) son el medio que tenemos para visualizar si estamos cumpliendo o no los objetivos estrat&eacute;gicos. Un objetivo estrat&eacute;gico puede medirse mediante uno o varios indicadores. </p>     <p align="justify"><em>Se pueden establecer dos tipos de indicadores: </em></p> <ul>       <li>     <em>Indicadores de resultado</em>: miden la consecuci&oacute;n del objetivo estrat&eacute;gico. Tambi&eacute;n se les llama indicadores de efecto, y en ingl&eacute;s, <em>lag indicators u outcome mea </em>sures. </div>   </li>       <li>     <em>Indicadores de causa</em>: miden el resultado de las acciones que permiten su consecuci&oacute;n. Tambi&eacute;n se llaman indicadores inductores, y en ingl&eacute;s, <em>lead indicators o performance drivers </em>. </div>   </li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Entendida la diferencia entre objetivos estrat&eacute;gicos    e indicadores, resulta m&aacute;s f&aacute;cil comprender la utilidad de utilizar    los objetivos para elaborar mapas estrat&eacute;gicos. Los objetivos son el    fin; los indicadores son el medio que tenemos para medirlos. Adem&aacute;s,    en un CMI habr&aacute; m&aacute;s indicadores que objetivos, por lo que en aras    de la simplificaci&oacute;n es m&aacute;s f&aacute;cil elaborar los mapas estrat&eacute;gicos    con objetivos. Para cada indicador, como es habitual, se deber&aacute;n fijar    metas. Es importante mencionar que su fijaci&oacute;n no es trivial. Como regla    general, debieran ser metas ambiciosas pero posibles. </p>     <p align="justify"><em>Iniciativas estrat&eacute;gicas </em></p>     <p align="justify">Las iniciativas estrat&eacute;gicas son las acciones en las que la organizaci&oacute;n se va a centrar para la consecuci&oacute;n de los objetivos estrat&eacute;gicos. En nuestras organizaciones hacemos cosas, pero &iquest;est&aacute;n realmente enfocadas hacia el cumplimiento de la estrategia? En muchos casos, se puede encontrar un exceso de iniciativas y proyectos con falta de recursos y tiempo para materializarlas. </p>     <p align="justify">Es importante priorizar las iniciativas en funci&oacute;n de los objetivos estrat&eacute;gicos. Algunas organizaciones limitan el n&uacute;mero de iniciativas estrat&eacute;gicas a 5, 8 o 10. Se trata de decidir los proyectos en los que la organizaci&oacute;n se va a centrar durante un determinado per&iacute;odo de tiempo. </p>     <p align="justify"><em>Responsables y recursos </em></p>     <p align="justify">Cada objetivo, indicador e iniciativa debe tener su responsable; una persona a cargo que controla su cumplimiento. Otro aspecto clave para una implantaci&oacute;n con &eacute;xito del CMI es asignar los recursos necesarios para el buen desarrollo de las iniciativas estrat&eacute;gicas. Es el primer paso para el cumplimiento de la estrategia. Por eso es necesario establecer los equipos a cargo de cada iniciativa, as&iacute; como la funci&oacute;n que diferentes personas van a desempe&ntilde;ar en ellos, y tambi&eacute;n dotar a las iniciativas de los recursos necesarios para su cumplimiento. Se recomienda que el presupuesto contenga una partida de recursos asignados a las iniciativas estrat&eacute;gicas. </p>     <p align="justify"><em>Direcci&oacute;n por objetivos y CMI </em><em></em></p>     <p align="justify">Sobre la base del modelo de administraci&oacute;n basada en el <em>Socrecard</em>, identifica cuatro componentes cr&iacute;ticas del CMI y en cada una de ellas explica la superioridad de esta herramienta con respecto a la direcci&oacute;n por objetivos, una de las m&aacute;s utilizadas en los procesos estrat&eacute;gicos. Las componentes cr&iacute;ticas del CMI son:<span class="superscript">103</span> </p> <ul>       <li>     <em>Enfoque estrat&eacute;gico</em>: la definici&oacute;n de una estrategia competitiva &uacute;nica y diferenciadora, un modelo de negocios que soporte dicha estrategia y su priorizaci&oacute;n a trav&eacute;s de en un mapa de objetivos estrat&eacute;gicos (<em>strategy map</em>). </div>   </li>       <li>     <em>Traslado hacia el CMI</em>: la operacionalizaci&oacute;n de dichos objetivos en KPIs (financieros y no financieros), metas, medios y planes de acci&oacute;n y su integraci&oacute;n en el tablero central de comando. </div>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>     <em>Sincronizaci&oacute;n y despliegue</em>: el alineamiento horizontal y vinculaci&oacute;n de todos los procesos a la estrategia, alineamiento vertical y la vinculaci&oacute;n de las personas de todos los niveles a dicha estrategia y el desarrollo de cuadros de mando individuales para garantizar la responsabilidad compartida en la ejecuci&oacute;n. </div>   </li>       <li>     <em>Cultura de ejecuci&oacute;n</em>: la informaci&oacute;n enfocada, el seguimiento, la evaluaci&oacute;n del desempe&ntilde;o y <em>coaching </em> y el desarrollo humano, necesario para obtener los resultados y metas planificadas. </div>   </li>     </ul>     <p align="justify"><i>El proceso de implementaci&oacute;n del CMI y su relaci&oacute;n    con la direcci&oacute;n estrat&eacute;gica </i></p> Utilidad del CMI en la gesti&oacute;n estrat&eacute;gica:<em> </em>      <p align="justify">La utilidad de este modelo no depende del tipo de organizaci&oacute;n, sino de los problemas que tiene y de si necesita mejorar su modelo de planificaci&oacute;n y gesti&oacute;n.<span class="superscript">101 </span>Para una organizaci&oacute;n que tenga dificultades en conectar los elementos anteriormente mencionados, para comunicar la estrategia o para priorizar la informaci&oacute;n y los proyectos dentro de la organizaci&oacute;n, el CMI puede resultarle muy &uacute;til. </p>     <p align="justify">En todo caso es clave detectar qu&eacute; se quiere conseguir. Hay organizaciones que lo pueden utilizar solo como ayuda a la planificaci&oacute;n, por medio de la elaboraci&oacute;n de mapas estrat&eacute;gicos; otras pueden preferir utilizarlo &uacute;nicamente como sistema de informaci&oacute;n y seguimiento de la gesti&oacute;n. En cualquier caso, el modelo tiene la virtud de establecer un enlace entre la planificaci&oacute;n y la gesti&oacute;n. </p>     <p align="justify">Los beneficios que proporciona un CMI no derivan &uacute;nicamente de la existencia de un conjunto de elementos coherentes para el mejor entendimiento y comunicaci&oacute;n de la estrategia. El proceso de dise&ntilde;o de esos elementos y su posterior evaluaci&oacute;n son tambi&eacute;n de gran provecho. </p>     <p align="justify">El CMI nace para relacionar de manera definitiva la estrategia y su ejecuci&oacute;n empleando indicadores y objetivos en torno a cuatro perspectivas. En opini&oacute;n de los beneficios de la implantaci&oacute;n del CMI pueden integrarse en cuatro conceptos:<span class="superscript">104</span> </p> <ul>       <li>     Relacionar la estrategia con su ejecuci&oacute;n, y definir objetivos en el corto, medio y largo plazos.</div>   </li>       <li>     Tener una herramienta de control que permita la toma de decisiones de manera &aacute;gil. </div>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>     Comunicar la estrategia a todos los niveles de la organizaci&oacute;n para conseguir as&iacute; alinear a las personas con la estrategia. </div>   </li>       <li>     Tener una clara visi&oacute;n de las relaciones causa-efecto de la estrategia. </div>   </li>     </ul>     <p align="justify">El CMI complementa ampliamente el proyecto de direcci&oacute;n estrat&eacute;gica. Es imposible implementar un CMI sin definir la visi&oacute;n, misi&oacute;n y la estrategia general de la organizaci&oacute;n. Ese pre&aacute;mbulo que tradicionalmente se ha realizado con la utilizaci&oacute;n de c&aacute;nones establecidos, es mucho m&aacute;s riguroso cuando se conoce de antemano que se utilizar&aacute; una herramienta de alineaci&oacute;n estrat&eacute;gica tan fuerte como el CMI. Se ha desarrollado, por tanto, una relaci&oacute;n muy estrecha entre la direcci&oacute;n estrat&eacute;gica y el CMI. </p>     <p align="justify">La visi&oacute;n, la misi&oacute;n y el prop&oacute;sito estrat&eacute;gico como una imagen que resume el futuro deseado se traducen, de forma detallada y espec&iacute;fica, en los componentes del CMI: mapa estrat&eacute;gico, objetivos e indicadores, con sus metas retadoras y con iniciativas que plantean la ruta de migraci&oacute;n desde el presente al futuro deseado. </p>     <p align="justify">Seg&uacute;n <em>Navarro </em> (2004), en el proceso de definici&oacute;n de la estrategia existen cuatro potenciales puntos d&eacute;biles:<span class="superscript">104 </span></p> <ul>       <li>     Habitualmente se encuentran grandes problemas en los diagn&oacute;sticos iniciales. En muchas ocasiones, los directivos son demasiado &quot;optimistas&quot;, por lo que se suele tender a planes continuistas y no se ven necesarios planes de acci&oacute;n &quot;radicales&quot;. </div>   </li>       <li>     Que la estrategia sea definida a escala de alta direcci&oacute;n y no se comunique a toda la organizaci&oacute;n. </div>   </li>       <li>     Que la estrategia no se consiga ejecutar porque no exista claramente una relaci&oacute;n entre los niveles estrat&eacute;gico, t&aacute;ctico y operativo. </div>   </li>       <li>     Que la estrategia sea &quot;est&aacute;tica&quot; y que no sea revisada con la agilidad que un entorno cambiante como el actual requiere. </div>   </li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p align="justify">Cada una de estas situaciones tiene una l&iacute;nea de soluci&oacute;n distinta. En el primero de los casos, se debe promover una cultura en la organizaci&oacute;n abierta a la cr&iacute;tica constructiva y en la que todas las personas puedan aportar a la estrategia de la compa&ntilde;&iacute;a y que sus visiones sean valoradas. El CMI se perfila como una herramienta adecuada para solucionar el resto de las dificultades. </p>     <p align="justify"><em>La direcci&oacute;n estrat&eacute;gica y el CMI en Cuba </em></p>     <p align="justify">En el caso especifico de Cuba, durante la d&eacute;cada del    90 del siglo <tt>XX</tt>, la gerencia de las organizaciones afront&oacute; ante    s&iacute; el desaf&iacute;o simult&aacute;neo de transitar hacia nuevas formas    de gesti&oacute;n en funci&oacute;n de la inserci&oacute;n de la econom&iacute;a    al mercado internacional, en medio de una transici&oacute;n de paradigmas gerenciales    a escala mundial. Se comenz&oacute; entonces la introducci&oacute;n de enfoques    y pr&aacute;cticas gerenciales universalmente reconocidas en la pr&aacute;ctica    de la administraci&oacute;n, sin dejar de considerar que no se trataba de una    asimilaci&oacute;n acr&iacute;tica, sino de su adecuaci&oacute;n a nuestras    condiciones y objetivos en la consolidaci&oacute;n del socialismo, donde la    empresa no solo juega el rol de sustentar la base econ&oacute;mica, sino que    tambi&eacute;n es la c&eacute;lula de las relaciones sociales de producci&oacute;n.<span class="superscript">105</span>  </p>     <p align="justify">En 1995, se comenz&oacute; a introducir la direcci&oacute;n por objetivos y a partir del a&ntilde;o 1997 se estableci&oacute;, como pol&iacute;tica de Estado, la utilizaci&oacute;n de la direcci&oacute;n estrat&eacute;gica en todas las entidades que componen el sistema estatal cubano. Tambi&eacute;n, se comenzaron a desarrollar esfuerzos de investigaci&oacute;n interesantes por varios autores en esta &aacute;rea (Del Toro R&iacute;os JC. <strong></strong>Planificaci&oacute;n estrat&eacute;gica en las entidades del Estado. La experiencia cubana. 2003. Observaciones no publicadas).<span class="superscript">105-107</span></p>     <p align="justify">La herramienta de gesti&oacute;n estrat&eacute;gica m&aacute;s    difundida en el &aacute;mbito cubano es la direcci&oacute;n por objetivos; sin    embargo, se conoce de algunas organizaciones que han comenzado a incursionar    exitosamente en la implementaci&oacute;n del CMI, como: INTERMAR, Cienfuegos,<span class="superscript">108</span>    la consultor&iacute;a RADO &amp; Asociados, GET Varadero,<span class="superscript">109</span>    el Centro de Inmunolog&iacute;a Molecular, la empresa Cuba Petr&oacute;leos    (CUPET) y SEPSA, Cienfuegos,<span class="superscript">110</span> y en el Centro    de Estudios Contables, Financieros y de Seguros, as&iacute; como una interesante    aplicaci&oacute;n de esta en los sistemas de control interno.</p> <h4 align="justify">&nbsp;</h4> <h4 align="justify">Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4>     <p> 1. CIDEC. Gesti&oacute;n del conocimiento y capital intelectual.        Cuadernos de Trabajo. 2000(31). Disponible en: <a href="http://www.cidec.net/article/archive/19/">http://www.cidec.net/article/archive/19/        </a> [Consultado: 10 octubre de 2006].      </div> </p>     <!-- ref --><p> 2. Gonz&aacute;lez Fern&aacute;ndez L. Gesti&oacute;n del        conocimiento y gesti&oacute;n de recursos humanos: una convergencia necesaria.        Revista de Psicolog&iacute;a del Trabajo y de las Organizaciones. 2002;18(2-3):177-213.   </div> <!-- ref --><p> 3. Serradel L&oacute;pez E, P&eacute;rez AA. La gesti&oacute;n        del conocimiento en la nueva econom&iacute;a. Disponible en: <a href="http://www.uoc.edu/dt/20133/index.html">http://www.uoc.edu/dt/20133/index.html        </a>     [Consultado: 23 de septiembre de 2006].      </div> </p>     ]]></body>
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<body><![CDATA[<!-- ref --><p>105. Blanco Rosales H. El factor gerencial y el perfeccionamiento de la empresa        estatal cubana. Econom&iacute;a y Desarrollo. 2000;126(1):11-41. <!-- ref --><p>106. CETDIR. Direcci&oacute;n estrat&eacute;gica integrada. Conceptualizaci&oacute;n      en las condiciones de Cuba. Folletos Gerenciales. 2004;8(4):42-51. <!-- ref --><p>107. Ronda Pupo G, Marcan&eacute; Laserra J. De la estrategia a la direcci&oacute;n      estrat&eacute;gica. Modelo de direcci&oacute;n estrat&eacute;gica integrada.      Acercamiento a la complementaci&oacute;n de los niveles estrat&eacute;gico,      t&aacute;ctico y operativo. Segunda parte. Ciencias de la Informaci&oacute;n.      2004;35(1):3-21. <!-- ref --><p>108. Soler Gonz&aacute;lez RH. El BSC en Intermar S.A.     Disponible en: <a href="http://www.5campus.com/leccion/BSCIntermar">http://www.5campus.com/leccion/BSCIntermar      </a> [Consultado: 6 de junio de 2006]. </p>     <!-- ref --><p>109. Nogueira Rivera D. El cuadro de mando integral para la toma de decisiones      efectiva y proactiva. Caso GET Varadero.     Disponible en: <a href="http://www.5campus.com/leccion/cmiget">http://www.5campus.com/leccion/cmiget      </a> [Consultado: 29 de mayo de 2006]. </p>     <!-- ref --><p>110. Gonz&aacute;lez Hern&aacute;ndez G, Soler Gonz&aacute;lez RH, Valera Lorenzo      P, Claro S&aacute;nchez SC, Herrera Marrero RH. El Cuadro de Mando Integral      en la Gerencia SEPSA Cienfuegos. 2003.     Disponible en: <a href="http://www.ciberconta.unizar.es/LECCION/bscsepsa/BSCSEPSA.pdf">http://www.ciberconta.unizar.es/LECCION/bscsepsa/BSCSEPSA.pdf      </a>[Consultado: 23 de agosto de 2006]. </p>     <p align="justify">MSc. <em>Ricardo Casate Fern&aacute;ndez</em> . Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a. Instituto de Documentaci&oacute;n e Informaci&oacute;n Cient&iacute;fica y Tecnol&oacute;gica (IDICT). Prado entre Dragones y San Jos&eacute;, La Habana Vieja. Ciudad de La Habana, Cuba. Apartado postal 2213. C&oacute;digo postal 10200. Correo electr&oacute;nico: casate@idict.cu </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Ficha de procesamiento </p>     <p align="justify">Clasificaci&oacute;n: Art&iacute;culo de revisi&oacute;n. </p>     <p align="justify">T&eacute;rminos sugeridos para la indizaci&oacute;n </p>     <p align="justify">Seg&uacute;n DeCS<span class="superscript">1 </span></p>     <p align="justify">GERENCIA; GESTI&Oacute;N POR OBJETIVOS, GERENCIA DE LA INFORMACI&Oacute;N.    <br> MANAGEMENT; MANAGEMENT BY OBJECTIVES; INFORMATION MANAGEMENT. </p>     <p align="justify">Seg&uacute;n DeCI<span class="superscript">2</span> </p>     <p align="left">GESTI&Oacute;N EMPRESARIAL; SISTEMAS DE INFORMACI&Oacute;N; GESTI&Oacute;N DEL CONOCIMIENTO; CAPITAL INTELECTUAL, SOCIEDAD DE LA INFORMACI&Oacute;N. </p>     <p align="left">ENTERPRISES MANAGEMENT; INFORMATION SYSTEMS; KNOWLEDGE MANAGEMENT; INTELLECTUAL CAPITAL, INFORMATION SOCIETY. </p>     <p align="justify"><span class="superscript">1</span>BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Disponible en: <a href="http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm%20">http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm </a></p>     <p align="justify"><span class="superscript">2</span>D&iacute;az del Campo S. Propuesta de t&eacute;rminos para la indizaci&oacute;n en Ciencias de la Informaci&oacute;n. Descriptores en Ciencias de la Informaci&oacute;n (DeCI). Disponible en: http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf </p>     <p align="justify"><span class="superscript"><a href="#astitulo">*</a></span><a href="#astitulo">Se publica en dos partes donde se exponen tanto los fundamentos te&oacute;ricos de esta herramienta como su dise&ntilde;o, implementaci&oacute;n y los resultados de una aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica. </a><a name="ascargo"></a>    <br>   <span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span> <a href="#autor">M&aacute;ster en Gerencia de la Ciencia y la Innovaci&oacute;n. Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a. Instituto de Documentaci&oacute;n e Informaci&oacute;n Cient&iacute;fica y Tecnol&oacute;gica (IDICT). </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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