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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Endocrinología]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Otitis maligna del diabético: nuestra experiencia y revisión de la literatura]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Malignant otitis of the diabetic: our experience and literature review]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital General Calixto García  ]]></institution>
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<institution><![CDATA[,Instituto Nacional de Endocrinología  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A cross-sectional study was conducted among 22 diabetics (18 type 2 and 4 type 1) over 15 that were affected by malignant otitis of the diabetic in order to know the clinical characteristics and evolution of these patients. A complete medical history (endocrinologist) and a detailed otological history (ear, nose and throat specialist) were made. Age, sex, type of treatment and time of evolution of diabetes mellitus, mean values of glycaemia, the result of the bacteriological study of otic secretion and of the imaging study, the symptoms and signs depending on that otitis, as well as the complications and the treatment outcome were determined. An intensive insulin treatment and a specific antibiotic therapy were used. The Pseudomona aeruginosa was the most common causal germ. Otalgia, the granuloma of the external auditory meatus and the compromise of the cranial pairs (VII, IX and X) were frequent. It was proved that more than half of the patients were better or cured at discharge. There were no deaths. Sequelae were observed in 4 patients. The malignant otitis of the diabetic was more frequent in patients with type 2 DM with an evolution of more than 10 years. The most common cause of surgery indication was the granuloma of the EAM. Sequelae were observed in 4 patients (18.2 %). The early diagnosis of malignant otitis of the diabetic, the intensive insulin treatment and an adequate antibiotic therapy may produce a significant reduction of hospital stay, sequelae and mortality in these patients.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[DIABETES MELLITUS NO INSULINO-DEPENDIENTE]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <h3>Trabajos originales </h3>     <p>Hospital “General Calixto García”     <br>   Instituto Nacional de Endocrinología </p> <h2>Otitis maligna del diabético: nuestra experiencia y revisión de la literatura  </h2>     <p><a href="#cargo"><i>Dr. Pedro P. Morales Hechevarría,<span class="superscript">1</span>    Dr. Manuel E. Licea Puig<span class="superscript">2</span> y Dr. Jorge J. Perera    Delgado<span class="superscript">1</span></i> </a><a name="autor"></a> </p> <h4>Resumen </h4>     <p>Se realizó un estudio transversal en 22 diabéticos (18 tipo 2 y 4 tipo 1),    mayores de 15 años, afectados de otitis maligna del diabético, para conocer    las características clínicas y la evolución de estos pacientes. Se les confeccionó    historia clínica completa (endocrinólogo) y otológica minuciosa (otorrinolaringólogo).    Se precisó la edad, sexo, tipo de tratamiento y tiempo de evolución de la DM,    valores promedio de las glucemias, resultado del estudio bacteriológico de la    secreción ótica, e imagenológico, así como síntomas y signos dependientes de    esa otitis, complicaciones y resultado del tratamiento. Se empleó tratamiento    insulínico intensivo y antibioticoterapia específica. La <i>Pseudomona aeruginosa</i>    fue el germen causal más frecuente. La otalgia, el granuloma del conducto auditivo    externo y el compromiso de los pares craneales (VII, IX y X) fueron frecuentes.    Se comprobó que más de la mitad de los pacientes egresaron mejorados o curados,    no hubo fallecidos. Se observaron secuelas en 4 pacientes. Se presentó mayor    frecuencia de OMD en los pacientes con DM tipo 2 con evolución mayor de 10 años.    La causa más frecuente de indicación quirúrgica fue el granuloma del CAE. Se    observaron las secuelas en 4 pacientes (18,2 %). Se concluyó que el diagnóstico    precoz de la OMD, el tratamiento insul&iacute;nico intensivo y una terapia con    antibióticos adecuada puede disminuir significativamente la estadía hospitalaria,    las secuelas y la mortalidad en estos pacientes. </p>     <p><i>DeCS:</i> DIABETES MELLITUS NO INSULINO-DEPENDIENTE/complicaciones; DIABETES    MELLITUS/complicaciones; OTITIS EXTERNA/quimioterapia; OTITIS EXTERNA/diagnóstico;    ANTIBIOTICOS/uso terapéutico. </p>     <p>En el paciente diabético se ha descrito una entidad denominada otitis maligna    del diabético (OMD) causada en la mayoría de los casos por una infección por    <i>Pseudomona aeruginosa</i>. La infección se origina generalmente en el conducto    auditivo externo (CAE), sobrepasa su revestimiento cutáneo, progresa y da lugar    a una condritis y/o osteomielitis. La infección pasa a través de la incisura    de Santorini y de la unión de la porción cartilaginosa y ósea del CAE, posteriormente    se desarrolla un tejido de granulación que se extiende por las cavidades del    peñasco y base del cráneo. Este último es el responsable de la parálisis del    VII par craneal al nivel del agujero estilomastoideo, del IX, X y el XI pares    craneales al nivel del agujero rasgado posterior y del XII par craneal en el    agujero condíleo anterior. La infección también puede progresar a través del    tímpano, penetrar en las cavidades aireadas del hueso temporal, el peñasco,    las estructuras anatómicas vecinas, e incluso, el tallo cerebral. <span class="superscript">1-7</span>  </p>     <p><i>Evans</i> y <i>Richards</i><span class="superscript">8</span> proponen para    esta afección que el término <i>maligna</i> sea sustituido por <i>necrotizante</i>;    <i>Doroghazi</i> y otros<span class="superscript">9</span> lo sustituyen por    <i>invasiva</i>. </p>     <p><i>Cohn</i><span class="superscript">10</span> le añade la denominación de    progresiva. Nosotros preferimos el nombre de OMD, ya que el proceso puede afectar    el oído medio y otras estructuras.<span class="superscript">11</span> </p>     <p>En nuestro país, el número de publicaciones sobre OMD es escaso y las que existen    se limitan a la descripción de casos aislados.<span class="superscript">11-13</span>    Nuestro grupo ha atendido 22 pacientes diabéticos (18 tipo 2 y 4 tipo 1) con    OMD, lo que nos motivó a realizar este trabajo con el objetivo de conocer las    características clínicas y la evolución de estos pacientes. </p> <h4>Métodos </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se realizó un estudio transversal en los 22 pacientes con diagnóstico de OMD,    procedentes del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital "General Calixto    García". </p>     <p>A todos los pacientes se les confeccionó una historia clínica completa y se    puso especial interés en las siguientes variables: edad, sexo, tipo de diabetes,    tiempo de evolución y tipo de tratamiento utilizado para la diabetes antes de    su ingreso hospitalario, valores promedio de las glucemias durante todo el período    de observación, resultado del examen otológico y del estudio bacteriológico    de la secreción ótica, tipo de tratamiento local, sistémico y quirúrgico empleado    para la OMD, estadía hospitalaria y presencia de complicaciones dependientes    de esa otitis. Una vez hospitalizados los pacientes, el tratamiento antidiabético    ambulatorio fue suspendido y se les indicó tratamiento insulínico intensivo    (insulina regular antes del desayuno, almuerzo y cena y una dosis de insulina    de acción intermedia antes de acostarse). La dosis de insulina se ajustó, individualmente,    en dependencia del resultado de los perfiles glucémicos individuales. Para diagnosticar    la diabetes mellitus (DM) se utilizaron los criterios propuestos por la Organización    Mundial para la Salud.<span class="superscript">14</span> Se aceptó que un paciente    tenía una OMD cuando cumplía al menos 3 de los requisitos siguientes: 1. Detección    de <i>Pseudomona aeruginosa</i> en el estudio bacteriológico de la secreción    ótica; 2. Otitis externa o media persistente; 3. Presencia de tejido de granulación    del CAE; 4. Invasión de tejidos blandos y óseos vecinos (cartílagos y huesos);    5. Afectación neurológica (pares craneales, meningitis, abscesos cerebrales,    entre otros); 6. Confirmación radiológica de osteomielitis del CAE, celdas mastoideas    y/o base del cráneo. En dependencia de la respuesta terapéutica, los pacientes    se clasificaron en: a) Curados, asintomáticos, con CAE cicatrizado y ausencia    de recidivas después de 6 meses de concluido el tratamiento; b) Mejorados, mejoría    del cuadro clínico, ausencia de cicatrización total del CAE y mantenimiento    del tratamiento ambulatorio, con recidivas o no; c) Igual, no confirmación de    modificaciones en el cuadro clínico, a pesar de la terapéutica empleada; d)    Empeorado, cuando se comprobó progresión del cuadro clínico y presencia de complicaciones    dependientes de OMD; e) Secuelas, cuando persistió alguna afectación ótica o    neurológica, a pesar del éxito del tratamiento en la fase aguda. Se consideró    que existía un buen control glucémico cuando el promedio de las glucemias eran    < 8 mmol/L; regular, cuando estaba entre 8 y 10 mmol/L y malo, cuando los valores    fueron mayores que 10 mmol/L. </p>     <p>Las glucemias se determinaron diariamente, antes del desayuno, del almuerzo    y la cena y a las 11 de la noche, mediante un autoanalizador MT II (vital Scientific,    Holandés) por el método de la oxidasa-peroxidasa.<span class="superscript">15</span>    En todos se realizó cultivo bacteriológico de la secreción ótica. </p> <h4>Análisis estadístico </h4>     <p>Para el procesamiento de los datos se empleó el sistema gráfico computacional    Microsoft Excel 7.0. Se utilizó la t de Student para comparar a los pacientes    según el tipo de diabetes, lo que fue calculado a partir del paquete computacional    EPINFO. El nivel de significación aceptado para el <i>test</i> fue de 0,05.  </p> <h4>Resultados </h4>     <p>Todos los pacientes eran diabéticos, 18 tipo 2 (82,0 %) y 4 tipo 1 (18 %).    La edad fue mayor en los diabéticos tipo 2 al compararlos con los del tipo 1;    con una diferencia estadísticamente significativa (p < 0,0001). En los diabéticos    tipo 1, la OMD fue más común en el sexo masculino y en los tipo 2, en el femenino.    La edad de presentación de la DM en el tipo 1 fue de 20,2 ± 5,1 años y en el    tipo 2, de 47,6 ± 6,5 años, con una diferencia estadísticamente significativa    (p < 0,0001). El tiempo de evolución de la diabetes fue de 27,5 ± 11,7 años    para los diabéticos tipo 2, con una diferencia estadísticamente significativa    (p < 0,05). Las glucemias fueron de 11,4 ± 2,9 mmol/L en los diabéticos tipo    1 y de 8,8 ± 3,3 mmol/L en los tipo 2 sin diferencias significativas. Los diabéticos    tipo 1 tuvieron una estadía hospitalaria de 16,5 ± 9,0 d, a diferencia de los    diabéticos tipo 2 que fue de 55,3 ± 3,3 d con diferencia significativa (p <    0,05). A su ingreso hospitalario, todos los pacientes tipo 1 se trataban con    insulina; los del tipo 2 lo hacían con compuestos orales hipoglucemiantes (COH)    del tipo de las sulfonilureas, con insulina de acción intermedia, 1 o 2 veces    al día y 1 (5,6 %) con la asociación de ellas (tabla 1).</p>     <p align="center">Tabla 1. <i>Características generales de los pacientes con otitis    maligna del diabético</i></p> <table width="75%" border="1" align="center">   <tr>      <td rowspan="2">Variables clínicas cuantitativas</td>     <td colspan="2">            <div align="center">Diabetes tipo 1    <br>         (n=4)</div>     </td>     <td colspan="2">            <div align="center">Diabetes tipo 2    <br>         (n=18)</div>     </td>     <td rowspan="2">            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">Valor     <br>         p</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Media</div>     </td>     <td>            <div align="center">DE</div>     </td>     <td>            <div align="center">Media</div>     </td>     <td>            <div align="center">DE</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Edad (años)</td>     <td>            <div align="center">47,2</div>     </td>     <td>            <div align="center">14,9</div>     </td>     <td>            <div align="center">70,8</div>     </td>     <td>            <div align="center">9,8</div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">0,0001</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Edad de presentación de la DM (años)</td>     <td>            <div align="center">20,2</div>     </td>     <td>            <div align="center">5,1</div>     </td>     <td>            <div align="center">47,6</div>     </td>     <td>            <div align="center">6,5</div>     </td>     <td>            <div align="center">0,0001</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Evolución de la DM (años)</td>     <td>            <div align="center">22,5</div>     </td>     <td>            <div align="center">10,0</div>     </td>     <td>            <div align="center">27,5</div>     </td>     <td>            <div align="center">11,7</div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">0,05</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Glucemia (mmol/L)</td>     <td>            <div align="center">11,4</div>     </td>     <td>            <div align="center">2,9</div>     </td>     <td>            <div align="center">8,8</div>     </td>     <td>            <div align="center">3,3</div>     </td>     <td>            <div align="center">ns</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Estadía hospitalaria (días)</td>     <td>            <div align="center">16,5</div>     </td>     <td>            <div align="center">9,0</div>     </td>     <td>            <div align="center">55,3</div>     </td>     <td>            <div align="center">3,3</div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">0,05</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Variables clínicas cualitativas</td>     <td>            <div align="center"></div>     </td>     <td>            <div align="center"></div>     </td>     <td>            <div align="center"></div>     </td>     <td>            <div align="center"></div>     </td>     <td>            <div align="center"></div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Sexo (M/F)</td>     <td colspan="2">            <div align="center">3/1</div>     </td>     <td colspan="2">            <div align="center">8/10</div>     </td>     <td>            <div align="center">- </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Tratamiento de la DM (No./%)    <br>       Compuestos orales hipoglucemiantes</td>     <td colspan="2">            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">-</div>     </td>     <td colspan="2">            <div align="center">11 (61,1 %)</div>     </td>     <td>            <div align="center">-</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Insulina de acción intermedia</td>     <td colspan="2">            <div align="center">4/100</div>     </td>     <td colspan="2">            <div align="center">6 (33,3 %)</div>     </td>     <td>            <div align="center">-</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Compuestos orales hipoglucemiantes    <br>       + insulina de acción intermedia</td>     <td colspan="2">            <div align="center">-</div>     </td>     <td colspan="2">            <div align="center">1 (5,6 %)</div>     </td>     <td>            <div align="center">-</div>     </td>   </tr> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">&nbsp; </p>     <p> El síntoma más común de la OMD fue la otalgia, en 22 pacientes (100,0 %).    Otros síntomas se observaron en un menor número de casos, como fueron: acúfenos,    cefalea y fiebre (tabla 2).</p>     <p align="center">Tabla 2. <i>Otitis maligna del diabético: síntomas y signos</i>  </p> <table width="75%" border="1" align="center">   <tr>      <td>Síntomas y signos</td>     <td>            <div align="center">No.</div>     </td>     <td>            <div align="center">(%)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>· Síntomas </td>     <td>            <div align="center"></div>     </td>     <td>            <div align="center"></div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Otalgia</td>     <td>            <div align="center">22 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(100,0)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Hipoacusia</td>     <td>            <div align="center">9 </div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">(41,0)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Prurito</td>     <td>            <div align="center">6 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(27,3)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td height="19">Acúfeno</td>     <td>            <div align="center">3 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(13,6)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Cefalea</td>     <td>            <div align="center">3 </div>     </td>     <td height="19">            <div align="center">(13,6)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Fiebre</td>     <td>            <div align="center">2 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(9,1)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>· Signos </td>     <td>            <div align="center"></div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"></div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Granuloma del conducto auditivo externo</td>     <td>            <div align="center">21 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(95,4)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Otorrea</td>     <td>            <div align="center">19 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(86,4)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Estenosis del conducto auditivo externo</td>     <td>            <div align="center">11 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(50,0)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Perforación timpánica</td>     <td>            <div align="center">5 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(22,7)</div>     </td>   </tr> </table>     <p align="center">&nbsp; </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp; </p>     <p>De los 22 pacientes con OMD, 6 presentaron complicaciones (27,3 %). La parálisis    de los pares craneales VII y IX se observó en 3 pacientes (13,6 % ) y la del    X par craneal asociada con disfonía, en 2 (9,1 %) (tabla 3).</p>     <p align="center">Tabla 3. <i>Complicaciones y secuelas de la otitis maligna del    diabético</i> </p> <table width="75%" border="1" align="center">   <tr>      <td>Complicaciones y secuelas</td>     <td>            <div align="center">No.</div>     </td>     <td>            <div align="center">(%)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Parálisis del VII par craneal</td>     <td>            <div align="center">3 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(13,6)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Parálisis del IX par craneal</td>     <td>            <div align="center">3 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(13,6)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Parálisis del X par craneal con disfonía</td>     <td>            <div align="center">2 </div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">(9,1)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Osteítis de la base del cráneo</td>     <td>            <div align="center">2 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(9,1)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Mastoiditis aguda y absceso subperióstico</td>     <td>            <div align="center">1 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(4,5)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Otitis media crónica granulomatosa</td>     <td>            <div align="center">1 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(4,5)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Neuralgia</td>     <td>            <div align="center">1 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(4,5)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Granuloma séptico de la base del cráneo</td>     <td>            <div align="center">1 </div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">(4,5)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Cofosis unilateral</td>     <td>            <div align="center">1 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(4,5)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Parálisis del XII par craneal</td>     <td>            <div align="center">1 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(4,5)</div>     </td>   </tr> </table>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p>El estudio bacteriológico de la secreción ótica demostró la presencia de <i>Pseudomona    aeruginosa</i> en 20 pacientes, en 1 se asoció a <i>Klebsiella</i> y en el otro,    se comprobó Estafilococo coagulasa positivo. </p>     <p>Todos los pacientes fueron tratados con gentamicina sola o asociada a otros    antibióticos, (ciprofloxacina, amikacina, cefaclor, rifampicina y estreptomicina).    Como tratamiento ótico local utilizamos ácido acético al 2 %, acetato de plomo    al 6 % y gentamicina. </p>     <p>Se practicó exéresis del granuloma en 21 pacientes, con un promedio de intervención    por paciente de 3,2 (tabla 4). </p>     <p align="center">Tabla 4. <i>Tratamiento quirúrgico en la otitis maligna del    diabético en nuestra serie </i></p> <table width="75%" border="1" align="center">   <tr>      <td>Tratamiento quirúrgico</td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">No. </div>     </td>     <td>            <div align="center">(%)</div>     </td>     <td>            <div align="center">Promedio/pacientes</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Exéresis del granuloma del conducto     <br>       auditivo externo</td>     <td>            <div align="center">21 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(95,4)</div>     </td>     <td>            <div align="center">3,2</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Mastoidectomía y drenaje de absceso    <br>       subperióstico</td>     <td>            <div align="center">1 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(4,5)</div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">1,0</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Antroaticomastoidectomía    <br>     </td>     <td>            <div align="center">1 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(4,5) </div>     </td>     <td>            <div align="center">1,0 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Mastoidectomía, laberintectomía    <br>       y exéresis de granuloma de la base    <br>       del cráneo</td>     <td>            <div align="center">1</div>     </td>     <td>            <div align="center">(4,5)</div>     </td>     <td>            <div align="center">1,0</div>     </td>   </tr> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp; </p>     <p>Del total de pacientes 9 fueron egresados curados y 7 mejorados. Se confirmó    la existencia de secuelas en 4 pacientes (tabla 5).</p>     <p align="center">Tabla 5. <i>Evolución clínica de la otitis maligna del diabético    en nuestro estudio</i></p> <table width="75%" border="1" align="center">   <tr>      <td>Evolución clínica</td>     <td>            <div align="center">No.</div>     </td>     <td>            <div align="center">(%)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Curados</td>     <td>            <div align="center">9 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(40,9)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Mejorados</td>     <td>            <div align="center">7 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(31,8)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Igual</td>     <td>            <div align="center">1 </div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">(4,5)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Empeorados</td>     <td>            <div align="center">1 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(4,5)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Secuelas</td>     <td>            <div align="center">4 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(18,2)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>Total</td>     <td>            <div align="center">22 </div>     </td>     <td>            <div align="center">(100,0) </div>     </td>   </tr> </table>     <p align="center">&nbsp; </p> <h4>Discusión </h4>     <p>Se señala que los diabéticos con buen control metabólico tienen una susceptibilidad    a las infecciones similar a la de los sujetos no diabéticos. Sin embargo, la    frecuencia de infecciones aumenta significativamente en aquellos con mal control    metabólico, en particular en los casos con cetoacidosis.<span class="superscript">16</span>    Se ha tratado de explicar estas observaciones por la presencia en estos casos    de: deshidratación secundaria a la diuresis osmótica, estado nutricional deficiente,    microangiopatía, macroangiopatía y neuropatía, entre otras causas. Puede añadirse,    que la hiperglucemia y la cetoacidosis ocasionan alteraciones séricas e hísticas    que favorecen el crecimiento y la multiplicación de ciertas bacterias y hongos.<span class="superscript">16-18</span>  </p>     <p>Algunos estudios sugieren que la quimiotaxia de los polimorfonucleares está    comprometida en el diabético al compararla con la de los controles normales.<span class="superscript">19</span>    No parece que estas alteraciones se relacionen con los niveles de glucemia,    y pueden deberse a un defecto intrínseco de los polimorfonucleares o ser determinadas    genéticamente.<span class="superscript">20</span> También, se ha observado que    la fagocitosis y la acción bactericida de los polimorfonucleares se comprometen    severamente en los pacientes con cetoacidosis diabética. En los diabéticos que    solo presentan hiperglucemia la respuesta es variable. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La OMD se desarrolla en particular en pacientes con inmunidad disminuida, en    diabéticos tipo 2 mayores de 40 años y con un largo tiempo de evolución de la    diabetes. <i>Licea</i> y otros<span class="superscript">12</span> plantean que    la OMD puede observarse en cualquier tipo de diabetes, incluso en sujetos con    tolerancia a la glucosa alterada. <i>Manfrini</i> y otros<span class="superscript">21</span>    afirman que la OMD afecta principalmente a los diabéticos de edad avanzada,    opinión que es compartida por <i>Lecube</i> y otros<span class="superscript">5</span>    y <i>Blake</i> y <i>Gianoli</i>.<span class="superscript">22</span> El rango    de edad de nuestros pacientes fue de 32 a 84 años, con predominio de las edades    avanzadas, lo cual coincide con lo planteado por otros autores que afirman hallar    mayor frecuencia en los mayores de 60 años.<span class="superscript">1,2,4</span>    Tambi&eacute;n se ha descrito en niños e incluso en lactantes.<span class="superscript">23,24</span>    En nuestro estudio, tanto en los diabéticos tipo 1 como en los del tipo 2, se    comprobó una relación entre el tiempo de evolución prolongado de la diabetes    y la presencia de OMD, contrario a lo planteado por otros autores.<span class="superscript">25</span>  </p>     <p>Según nuestros resultados, podemos plantear que la OMD no tiene una predilección    específica con un determinado tipo de sexo, a pesar de ser la diabetes más frecuente    en el sexo femenino. </p>     <p><i>Volkow</i> y otros<span class="superscript">7</span> describen 12 pacientes    con OMD de los cuales 11 fueron del sexo masculino. </p>     <p><i>Rubin</i> y <i>Yu</i><span class="superscript">24</span> plantean que el    desarrollo de la OMD no siempre se acompaña de hiperglucemia. A diferencia de    estos autores, <i>Merritt</i> y otros<span class="superscript">25</span> y <i>Sobie</i>    y otros<span class="superscript">26</span> comunican casos de OMD asociados    a hiperglucemia y a cetoacidosis diabética. En el momento del diagnóstico de    la OMD, los niveles de glucemia fueron más elevados en los diabéticos tipo 1.    Durante su estadía hospitalaria, los valores de glucemia se mantuvieron iguales    o mayores de 10 mmol/L y en ningún caso se presentó cetoacidosis. En los diabéticos    tipo 2, las glucemias fueron menores de esa cifra. El incremento de la glucemia    descrito en el curso de la OMD es un reflejo de la exacerbación de la infección,    lo que determina una insulinorresistencia. Nosotros no consideramos que la hiperglucemia    por sí misma constituya un factor patogénico determinante en el desarrollo de    la OMD, por tanto, pudieran valorarse otros factores predisponentes adicionales    como son: neuropatía autonómica, microangiopatía y pobre defensa de las mucosas    para las infecciones, entre otros. </p>     <p>El tiempo de estadía hospitalaria de estos pacientes está determinado por la    severidad de la OMD, la duración, el tipo de tratamiento y la aparición de complicaciones.<span class="superscript">27</span>    Otro factor que puede prolongar la estadía hospitalaria es la necesidad de tratamiento    quirúrgico, en particular la exéresis del granuloma del CAE, por su elevada    tendencia a las recidivas. Otros tipos de intervenciones quirúrgicas son menos    frecuentes y por su complejidad requieren un posoperatorio mucho más prolongado.    <i>Volkow</i> y otros<span class="superscript">7</span> afirman que el tratamiento    con aminoglucósidos y antibióticos betalactámicos combinado y el empleo de las    quinolonas, pueden modificar significativamente el pronóstico, evitar la cirugía    extensa y, por tanto, disminuir la estadía hospitalaria. En nuestro estudio,    la estadía fue significativamente mayor en los casos complicados, lo que coincide    con los planteamientos anteriores. </p>     <p><i>Méndez</i> y otros<span class="superscript">28</span> dividen la OMD en    2 estadios: 1er. estadio, caracterizado por otalgia, otorrea, hipoacusia y presencia    de tejido de granulación en el tercio externo del CAE. Pudo observarse en estos    casos dehiscencia del CAE, pus e incluso, fragmentos de cartílago. El estudio    radiológico suele ser normal. En nuestro estudio comprobamos este estadio en    16 pacientes, lo que coincide con otros autores.<span class="superscript">1-4,12,13</span>    El 2do. estadio muestra el cuadro típico de la OMD, se confirma, radiológicamente,    la destrucción ósea en el oído medio, hueso temporal y de la base del cráneo.    Un tercio aproximadamente de nuestra serie se hallaba en ese estadio. Un alto    porcentaje de estos pacientes tenían compromiso de los pares craneales, lo que    coincide con otros autores.<span class="superscript">10,27,29</span> <i>Rubin</i>    y <i>Yu</i><span class="superscript">24</span> revisaron 5 series de OMD y confirmaron    la alta frecuencia de disfunción del VII par craneal en un rango de 24 a 34    % y otras neuropatías craneales entre el 14 y el 35 %. En nuestra serie, los    porcentajes fueron mucho más bajos. Algunos autores han comunicado parálisis    craneales bilaterales con osteomielitis de la base del cráneo.<span class="superscript">30</span>    Nosotros observamos 2 pacientes con esta grave complicación, pero sin parálisis    bilateral de los nervios craneales. </p>     <p>El agente bacteriano más importante descrito en la mayoría de los estudios    como causa de OMD es la <i>Pseudomona aeruginosa</i>.<span class="superscript">5,8,11</span>    Este germen produce endotoxinas, algunas de ellas neurotóxicas, responsables    de la neuropatía craneal múltiple periférica. Estas toxinas causan una vasculitis    necrotizante que contribuye a la destrucción de los tejidos locales e interfieren    en la fagocitosis.<span class="superscript">17,18,31</span> </p>     <p>Existen casos de OMD donde se han aislado otros gérmenes como: <i>Aspergillus    fumigatus</i><span class="superscript">31</span> <i>Staphylococcus aureus</i>,<span class="superscript">32</span>    <i>Staphylococcus epidermidis</i>,<span class="superscript">33</span> <i>Klebsiella</i><span class="superscript">34</span>    y <i>Proteus mirabilis</i>.<span class="superscript">22</span> La <i>Pseudomona    aeruginosa</i> fue el germen que predominó casi en la totalidad de la serie;    en un caso asociada a <i>Klebsiella</i> y en el otro se aisló un estafilococo    coagulasa positivo. </p>     <p>Ha quedado demostrado que las complicaciones crónicas de la diabetes pueden    evitarse o al menos postergarse su aparición y progresión con el empleo de tratamiento    insulínico intensivo.<span class="superscript">35</span> Todos nuestros pacientes    fueron tratados con este proceder (3 dosis de insulina regular preprandial y    1 dosis de insulina de acción intermedia nocturna) con el propósito de normalizar    los niveles de glucemia.<span class="superscript">16</span> </p>     <p>Logramos, casi en la totalidad de la serie, niveles de glucemia aceptables    (< 10 mmol/L). Las hipoglucemias fueron escasas y no hubo ninguna muerte por    esta causa. Recomendamos en todos los casos de OMD tratamiento insulínico intensivo,    independientemente del tipo de diabetes. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En los últimos años se han propuesto diferentes esquemas terapéuticos en relación    con el uso de los antibióticos en la atención del paciente con OMD. Se ha sugerido    que la elección inicial de antibióticos debe incluir un <font face="Symbol">b</font>-lactámico    antipseudomónico combinado con un aminoglucósido, hasta lograr mejoría clínica.    Posteriormente, se debe continuar un ciclo prolongado con ciprofloxacina sola    o combinada con rifampicina. Los estudios seriados con galio son de utilidad    para evaluar cuán adecuada es la terapia antibiótica si inicialmente muestran    áreas reactivas.<span class="superscript">7,21,36-46</span> </p> <h4>Esquemas terapéuticos propuestos para el tratamiento de la otitis maligna    del diabético </h4>     <p align="center"><a href="/img/revistas/end/v13n1/cuadro102.gif"><img src="/img/revistas/end/v13n1/cuadro102.gif" width="260" height="138" border="0"></a>  </p>     
<p>Estos procedimientos terapéuticos han variado significativamente el pronóstico,    la mortalidad y la estadía hospitalaria por esta afección. En este estudio,    la totalidad de los pacientes fueron tratados con gentamicina, aunque en algunos    casos fue necesario asociarla a otros antibióticos (ciprofloxacina; amikacina    rifampicina, cefaclor y estreptomicina), con este procedimiento logramos la    curación y/o mejoría de la OMD en el 72 % de los pacientes. Pensamos que estos    resultados tienen mucho que ver con el diagnóstico temprano de la OMD. </p>     <p><i>Rajbhandari</i> y <i>Wilson</i><span class="superscript">47</span> opinan    que la alta morbilidad y mortalidad de la OMD se deben a su no identificación    y tratamiento enérgico precoz. Observamos que de los 7 pacientes egresados como    mejorados, sólo 2 presentaron recidivas evolutivamente y los 5 restantes curaron.    Se describe que la frecuencia de recurrencia de la OMD es elevada, oscila entre    el 9 y el 27, 0 %.<span class="superscript">34,47</span> De los 2 pacientes    que presentaron recurrencia de la OMD, 1 desarrolló una otitis media crónica    granulomatosa y se intervino quirúrgicamente con buenos resultados. La parálisis    del VII par craneal fue frecuente, <i>Rachidi-Alaoui</i> y otros<span class="superscript">6</span>    en su serie de 19 pacientes con OMD, constataron parálisis facial casi en la    totalidad de los casos. </p>     <p>El tratamiento local no es efectivo si no se asocia al tratamiento antibiótico    sistémico. Autores como <i>Rubin</i> y otros<span class="superscript">43</span>    consideran que el tratamiento tópico con antibiótico carece de valor en la OMD.    Nosotros empleamos el tratamiento local como complemento del antibiótico sistémico,    para acidificar el medio y facilitar el drenaje de las secreciones. </p>     <p>El tratamiento quirúrgico de la OMD solo está indicado ante la presencia de    complicaciones o en los casos resistentes a los antibióticos utilizados, para    evitar nuevas vías de diseminación de la infección. La exéresis del granuloma    del CAE fue la intervención quirúrgica que más practicamos, con un número elevado    de reintervenciones por las recidivas. En los casos que se presente afectación    de la base del cráneo, el tratamiento quirúrgico debe valorarse cautelosamente    por ser su acceso técnicamente difícil. </p>     <p>En los últimos años, la introducción de la tomografía computadorizada y la    resonancia magnética nuclear permite detectar en los pacientes con OMD compromiso    en los tejidos blandos, lesiones intracraneales y destrucción ósea sugerente    de osteomielitis craneana. También en estos casos los estudios con tecnecio    son muy útiles por ser más sensibles que la tomografía computadorizada para    evidenciar compromiso óseo, aunque carecen de especificidad.<span class="superscript">6,35,39,40</span>  </p>     <p>De este trabajo se puede concluir que la OMD es una afección que se observa    con mayor frecuencia en los pacientes con DM tipo 2 mayores de 40 años de edad.    El principal germen causal es la <i>Pseudomona aeruginosa</i>. La otalgia, el    granuloma del CAE, la otorrea y la estenosis del CAE constituyen las manifestaciones    clínicas más frecuentes. La afectación de los pares craneales VII, IX y X y    la osteomielitis constituyen complicaciones frecuentes. Con los procedimientos    terapéuticos empleados se obtuvieron buenos resultados en las 2/3 partes de    los pacientes y no hubo ningún fallecido. </p> <h4>Summary </h4>     <p>A cross-sectional study was conducted among 22 diabetics (18 type 2 and 4 type    1) over 15 that were affected by malignant otitis of the diabetic in order to    know the clinical characteristics and evolution of these patients. A complete    medical history (endocrinologist) and a detailed otological history (ear, nose    and throat specialist) were made. Age, sex, type of treatment and time of evolution    of diabetes mellitus, mean values of glycaemia, the result of the bacteriological    study of otic secretion and of the imaging study, the symptoms and signs depending    on that otitis, as well as the complications and the treatment outcome were    determined. An intensive insulin treatment and a specific antibiotic therapy    were used. The Pseudomona aeruginosa was the most common causal germ. Otalgia,    the granuloma of the external auditory meatus and the compromise of the cranial    pairs (VII, IX and X) were frequent. It was proved that more than half of the    patients were better or cured at discharge. There were no deaths. Sequelae were    observed in 4 patients. The malignant otitis of the diabetic was more frequent    in patients with type 2 DM with an evolution of more than 10 years. The most    common cause of surgery indication was the granuloma of the EAM. Sequelae were    observed in 4 patients (18.2 %). The early diagnosis of malignant otitis of    the diabetic, the intensive insulin treatment and an adequate antibiotic therapy    may produce a significant reduction of hospital stay, sequelae and mortality    in these patients. </p>     <p><i>Subject headings:</i> DIABETES MELLITUS, NON-INSULIN DEPENDENT/complications;    DIABETES MELLITUS/complications; OTITIS EXTERNA/drug therapy; OTITIS EXTERNA/diagnosis;    ANTIBIOTICS/therapeutic use. </p> <h4>Referencias bibliográficas </h4>     ]]></body>
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<body><![CDATA[<br>   2 Especialista de II Grado en Endocrinología. Profesor Auxiliar. Investigador    Titular. Instituto Nacional de Endocrinología. </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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