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<publisher-name><![CDATA[Universidad de Ciencias Médicas de Cienfuegos, Centro Provincial de Ciencias Médicas, Provincia de Cienfuegos.]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Relación médico paciente y consentimiento informado en cirugía pediátrica: teoría y realidad en la práctica local]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Doctor-patient interaction and informed consent in pediatric surgery: theory and reality in the regional practice]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Facultad de Ciencias Medicas Cienfuegos  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Informed consent is a core element in the doctor-patient interaction. With the objective of reviewing the essentials and legal basis of its procedure and relation with pediatric surgery in the regional context we developed a bibliographic review of national and international biomedical publications. It is widely accepted that the recognition of patient´s autonomy and the informed consent process have led to a change in the doctor-patients interaction, which is closely linked to the pediatric surgical practice in the particular Cuban modern environment. In addition to the study of bioethical principles and their enforcement by those who are to provide medical services, it is also necessary to look for useful answers to bioethical questions affecting the legal tools that support the procedure.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Relaciones médico-paciente]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ 

<h3 align="right">Revisiones Bibliográficas</h3>

    <p align="left">Revista Científica de las Ciencias Médicas en Cienfuegos</p>

<h2 align="left">Relación médico paciente y consentimiento informado en cirugía pediátrica: teoría y realidad en la práctica local</h2>



    <p>



	Sergio Luis González López,<a href="#author1"><span class="superscript">1</span></a>

	

	Carlos Alberto Cabrera Machado,<a href="#author2"><span class="superscript">2</span></a>

	

	Guillermo Cortiza Orbe,<a href="#author3"><span class="superscript">3</span></a>

	

	Zoe Quintero Delgado,<a href="#author4"><span class="superscript">4</span></a>

	

	Bertha Emelina Fonseca Romero,<a href="#author5"><span class="superscript">5</span></a>

	

	Yordan Ponce Rodríguez,<a href="#author6"><span class="superscript">6</span></a>

	

</p>

<h4 align="left">Resumen </h4>

    <p align="justify">    <p>El consentimiento informado constituye un elemento esencial de la relación médico paciente actualmente. Con el objetivo de revisar los fundamentos y bases legales de su procedimiento y su vinculación con la cirugía pediátrica en el entorno local, se realizó una revisión bibliográfica de artículos publicados sobre el tema, disponibles en revistas biomédicas nacionales e internacionales. Se concluye que el reconocimiento de la autonomía del paciente y el proceso de consentimiento informado han provocado un cambio en la relación médico paciente, del cual no puede sustraerse la práctica de la cirugía pediátrica en el entorno particular cubano contemporáneo. Además de la profundización en el estudio de los principios bioéticos y su aplicación por parte de los que prestarán los servicios sanitarios, se hace necesaria la búsqueda de respuestas útiles a los problemas bioéticos que en esos servicios afectan la propia relación y de herramientas legales que respalden el procedimiento.</p></p>

    <p><em>Palabras clave</em>: Relaciones médico-paciente;consentimiento informado;cirugía;pediatría;</p>

    <p align="justify">    <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>    <p>Desde que en lo albores de la humanidad unos hombres se dedicaron de forma casi exclusiva a la atenci&oacute;n de sus semejantes enfermos, surge una especial modalidad de relaci&oacute;n interpersonal: la relaci&oacute;n m&eacute;dico - paciente (RMP). Dicha relaci&oacute;n ha ido transitando por diferentes etapas mientras que la sociedad se transformaba, en la misma medida que lo hac&iacute;an sus relaciones socioecon&oacute;micas.</p>     <p>La  RMP ha estado siempre condicionada por principios &eacute;ticos. Y en cada etapa, la sociedad ha sometido a estudio, cr&iacute;tica y debate sus principios deontol&oacute;gicos. <sup>(1-3) </sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En los diferentes c&oacute;digos &eacute;ticos, desde el conocido como c&oacute;digo babil&oacute;nico del rey Hammurabi (siglo XVIII a.C.) y hasta los aprobados en la segunda mitad del siglo XX, estos principios fueron enunciados solamente desde la perspectiva del agente sanitario, entendiendo como tal al m&eacute;dico y a cualquiera de los integrantes del sistema de salud que intervienen directa o indirectamente en las acciones de promoci&oacute;n de salud, prevenci&oacute;n o curaci&oacute;n de enfermedades.<sup>(2)</sup> Los "Principios de &eacute;tica m&eacute;dica" publicados por el Ministerio de Salud P&uacute;blica de Cuba (MINSAP) y a&uacute;n vigentes hoy, tambi&eacute;n exponen que: "La &eacute;tica m&eacute;dica ... se refiere a los principios y normas que rigen la conducta de los profesionales de la salud".<sup>(4)</sup></p>     <p>Por otra parte, es una realidad tangible que la medicina ha avanzado infinitamente m&aacute;s en el siglo precedente y principios del presente que en toda la historia previa. Las posibilidades de intervenci&oacute;n en los procesos de salud y enfermedad de las personas tienen actualmente un alcance que era impensable en 1900.<sup>(5)</sup></p>     <p>Despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial se origina una situaci&oacute;n pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social que tiene como fondo, entre otros escenarios, una impetuosa revoluci&oacute;n cient&iacute;fico - t&eacute;cnica, que en la salud p&uacute;blica se expres&oacute; por el acelerado ritmo de los avances en ramas muy diversas (cuidados intensivos, trasplantes, biolog&iacute;a molecular, ingenier&iacute;a gen&eacute;tica, tecnolog&iacute;a reproductiva, neurociencias, imaginolog&iacute;a, etc.) as&iacute; como por una acentuada tendencia a la comercializaci&oacute;n de la medicina, la competencia desenfrenada en b&uacute;squeda de f&aacute;rmacos y equipos de diagn&oacute;stico o terapia para ofertarlos a un mercado de demanda incesante; el creciente peligro de la deshumanizaci&oacute;n ante la avalancha t&eacute;cnica; una desmedida injusticia social en la asignaci&oacute;n de recursos y el acceso desigual a servicios de salud.<sup>(6,7)</sup></p>     <p>La tecnolog&iacute;a m&eacute;dica tiene un poder no visto antes para introducirse en esferas esenciales del ser humano: la concepci&oacute;n, su nacimiento, su intimidad, cantidad y calidad de su vida, momento y forma de su muerte.<sup>(5,7)</sup> Sim&oacute;n Lorda y Barrio Cantalejo consideran que ante esta evidencia la pregunta que ha formulado la sociedad a partir de la segunda mitad del siglo XX es la del cu&aacute;ndo y c&oacute;mo hay que poner coto a esa "invasi&oacute;n" de la biograf&iacute;a de los sujetos, la cual es, en principio, una pregunta moral. <sup>(5)</sup> Suponer que toda la sociedad (en todos los pa&iacute;ses) se hace esta pregunta quiz&aacute;s sea excesivo, porque los problemas que le dan origen a la pregunta no se plantean por igual, ni en el mismo momento, en todas las latitudes.</p>     <p>Pero es innegable que se plantea y es a partir de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os sesenta y luego en los setenta, en que la pregunta empieza a enunciarse conscientemente y se tratan de replantear los l&iacute;mites &eacute;ticos de la acci&oacute;n sanitaria.<sup>(5,7)</sup> Este cuestionamiento est&aacute; influido por un gran n&uacute;mero de factores, entre los que destaca el hecho de que es precisamente en esa d&eacute;cada cuando el progreso de la medicina fragua el modelo m&eacute;dico-tecnol&oacute;gico sobre el que descansan hoy una parte notable de los sistemas de salud.<sup>(5,7)</sup> &nbsp;Otro factor no menos importante es que en esa d&eacute;cada, en que empieza a desarrollarse una capacidad cada vez mayor de injerencia de las instituciones en la vida de las personas, se producen movimientos sociales que intentan reivindicar diversos derechos civiles: derechos de las minor&iacute;as (de la raza negra, de los abor&iacute;genes), derechos de la mujer, movimientos estudiantiles, movimientos pacifistas, movimientos ambientalistas, etc. La sociedad norteamericana atravesaba en esos momentos una crisis de credibilidad moral ante la conmoci&oacute;n originada por la reciente recesi&oacute;n econ&oacute;mica y la crisis inflacionaria causada por la pol&iacute;tica gubernamental, la guerra de Viet Nam, el asesinato pol&iacute;tico de figuras que representaban opciones de cambio (Malcolm X, Martin Luther King Jr., los hermanos Kennedy) y el esc&aacute;ndalo de Watergate, colof&oacute;n del desprestigio del gobierno de Richard Nixon.<sup>(5,7)</sup> &nbsp;Frescas a&uacute;n est&aacute;n las huellas de la Segunda Guerra Mundial, entre cuyos horrores y los dejados por la intr&iacute;nseca degradaci&oacute;n del nazismo, se encontraban cr&iacute;menes relacionados con experimentos directos en humanos (prisioneros de guerra y de cultura), cuyo descubrimiento al finalizar la conflagraci&oacute;n da origen al C&oacute;digo de Nuremberg.<sup>(8)</sup></p>     <p>Vinculados y mezclados con estos sucesos, se empiezan a hacer notar los "derechos de los pacientes". Este giro del punto de vista hasta entonces tradicional de la RMP, trae como consecuencia una profunda modificaci&oacute;n de esta, que tendr&aacute; su m&aacute;xima expresi&oacute;n en la teor&iacute;a del consentimiento informado. Todo ello har&aacute; que en los albores de los a&ntilde;os setenta, surja la disciplina llamada Bio&eacute;tica.<sup> (5,7,8)</sup></p>     <p>La  Bio&eacute;tica, t&eacute;rmino empleado por primera vez por el Dr. Van Rensselaer Potter en un art&iacute;culo cient&iacute;fico publicado en 1970 (<i>Potter VR. </i><i>Bioethics. The Science of survival. Perspectives in Biology and Medicine.1970</i>), se ha extendido considerablemente. <sup>(7,8)</sup><sup> </sup>Aunque se suele reducir su concepto solo a las ciencias de la salud y en particular a la RMP, en realidad abarca los principios morales inherentes a toda la condici&oacute;n humana, a su b&uacute;squeda del saber y a su uso para el mejoramiento de la humanidad y su supervivencia.<sup>(7)</sup></p>     <p>Es entonces que, a los principios tradicionales de la &eacute;tica m&eacute;dica -beneficiencia y no maleficencia- la Bio&eacute;tica a&ntilde;ade dos nuevos principios: la autonom&iacute;a (del paciente) y la justicia (que debe ejercer la sociedad a trav&eacute;s de sus instituciones de salud).<sup>(8)</sup> De la relaci&oacute;n paternalista anterior, en que son los agentes sanitarios y las instituciones que representan los que deciden qu&eacute; es o no mejor para el paciente, se pasa a un modelo en el que los pacientes (o sus responsables legales) son fundamentales para que el proceso de toma de decisiones diagn&oacute;stico - terap&eacute;uticas respecto a su caso sea &eacute;ticamente aceptable.<sup>(9)</sup></p>     <p>El consentimiento informado (CI) constituye un elemento esencial de la actual RMP y uno de los principales derechos de los pacientes. Su doctrina presupone que el enfermo -o la persona en situaci&oacute;n de riesgo de enfermar- tras recibir y comprender una informaci&oacute;n suficiente acerca de su problema cl&iacute;nico, de forma aut&oacute;noma y libre, acepta determinados planteamientos diagn&oacute;sticos y/o terap&eacute;uticos sugeridos por el m&eacute;dico.<sup>(9)</sup></p>     <p>Aparentemente es una situaci&oacute;n normal, que no deb&iacute;a generar conflictos ni ser ignorada, pero la realidad es que el proceso de CI es conocido de forma incompleta y no se realiza de una manera sistem&aacute;tica en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica. <sup>(9)</sup> A eso se puede a&ntilde;adir que no siempre cuenta con estatutos legales que exijan su aplicaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la pr&aacute;ctica sanitaria cubana lo habitual es que la autorizaci&oacute;n para la realizaci&oacute;n de procedimientos diagn&oacute;sticos y terap&eacute;uticos se realice de forma verbal, pero no pocas veces nos tropezamos con situaciones cl&iacute;nicas en los que, por ejemplo, se impone la firma de un documento como paso previo a la actuaci&oacute;n m&eacute;dica. Cabe preguntarse: si los padres van con el ni&ntilde;o al departamento de admisi&oacute;n para su ingreso, &iquest;no est&aacute;n autorizando su hospitalizaci&oacute;n? Por lo mismo, si permiten que el ni&ntilde;o sea llevado al laboratorio cl&iacute;nico o al quir&oacute;fano y de hecho lo acompa&ntilde;an hasta el lugar &iquest;no est&aacute;n dando su consentimiento a la realizaci&oacute;n de un examen o a una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica? Entonces, &iquest;es necesario un papel escrito o basta con la palabra y la acci&oacute;n permisiva?, &iquest;por qu&eacute; exigirlo a unos y a otros no?, &iquest;solicitarle la firma de un documento no puede aumentar sus temores, desconfianza o incitar acciones legales de reclamaci&oacute;n ulteriores?. &iquest;Y la legislaci&oacute;n cubana en salud exige la firma de este tipo de documentos?</p>     <p>Estas preguntas no tienen respuesta al alcance de la mano y provocan inquietud en los profesionales de la salud y los dirigentes de los equipos de asistencia sanitaria. Y entre estos se hallan, por supuesto, los dedicados a la actividad quir&uacute;rgica pedi&aacute;trica, tanto los vinculados a la posici&oacute;n de prestaci&oacute;n directa de los servicios quir&uacute;rgicos como aquellos que planifican, organizan, coordinan y controlan esa actividad y que, en no pocas ocasiones, cabalgan entre ambos procesos: el de m&eacute;dico y el de dirigente sanitario.</p>     <p>&iquest;C&oacute;mo responder a los dilemas bio&eacute;ticos de la relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente que entra&ntilde;a la pr&aacute;ctica de la cirug&iacute;a pedi&aacute;trica contempor&aacute;nea en el entorno local, particularmente aquellos relativos al consentimiento informado? Para buscar respuestas a esta pregunta, se decide realizar una revisi&oacute;n de los fundamentos de la relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente y del procedimiento de consentimiento informado, as&iacute; como de sus bases legales en Cuba, en su vinculaci&oacute;n con la pr&aacute;ctica quir&uacute;rgica y con los problemas bio&eacute;ticos m&aacute;s frecuentes en el servicio de cirug&iacute;a pedi&aacute;trica en el entorno local.</p>    <p><b>DESARROLLO </b></p>    <p><b>Concepto y elementos esenciales</b><a name="_ftnref1" href="#_ftn1"><b>[1]</b></a></p>    <p>Seg&uacute;n el Diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola de la Lengua): <sup>(10)</sup></p> <ul>     <li> <b>consentimiento.</b> m. Acci&oacute;n y efecto de consentir. ||<b> 2.</b><i> Der.</i> Manifestaci&oacute;n de voluntad, expresa o t&aacute;cita, por la cual un sujeto se vincula jur&iacute;dicamente. ||<b> 3.</b><i> Der.</i> En los contratos, conformidad que sobre su contenido expresan las partes. <b>||</b> ~<b> informado.</b> m.<i> Der.</i> El que ha de prestar el enfermo o, de resultarle imposible, sus allegados, antes de iniciarse un tratamiento m&eacute;dico o quir&uacute;rgico, tras la informaci&oacute;n que debe transmitirle el m&eacute;dico de las razones y riesgos de dicho tratamiento. </li>     </ul>     <p>El Manual de &Eacute;tica del Colegio de M&eacute;dicos Americanos defini&oacute; el CI como "... la explicaci&oacute;n, a un paciente atento y mentalmente competente, de la naturaleza de su enfermedad, as&iacute; como del balance entre los efectos de la misma y los riesgos y beneficios de los procedimientos terap&eacute;uticos recomendados para, a continuaci&oacute;n, solicitarle su aprobaci&oacute;n para ser sometido a esos procedimientos. La presentaci&oacute;n debe ser comprensible y no sesgada; la colaboraci&oacute;n del paciente ser conseguida sin coerci&oacute;n; el m&eacute;dico o especialista no debe sacar partido de su potencial dominancia psicol&oacute;gica sobre el paciente". <sup>(11)</sup></p>     <p>Otro enunciado similar expresa que "... puede definirse como la conformidad o asentimiento del paciente (y/o padre, tutor o encargado) a recibir un procedimiento m&eacute;dico o intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica luego de haber recibido y entendido toda la informaci&oacute;n necesaria para tomar una decisi&oacute;n libre e inteligente". <sup>(12)</sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta definici&oacute;n simplifica el concepto norteamericano, pero en los tres conceptos precedentes se excluye el CI requerido para procedimientos diagn&oacute;sticos.</p>     <p>El Comit&eacute; de Bio&eacute;tica de Catalu&ntilde;a hace un enunciado que, aunque extenso, salva la limitaci&oacute;n se&ntilde;alada al concepto precedente: "El CI tiene que entenderse como la aceptaci&oacute;n por parte de un enfermo competente de un procedimiento diagn&oacute;stico o terap&eacute;utico despu&eacute;s de tener la informaci&oacute;n adecuada para implicarse libremente en la decisi&oacute;n cl&iacute;nica. Los requisitos b&aacute;sicos son: libertad, competencia e informaci&oacute;n suficiente. Por lo tanto, tiene que entenderse como fruto de la relaci&oacute;n cl&iacute;nica, siempre basada en dos pilares insustituibles e inconfundibles: la confianza y el proceso de informaci&oacute;n m&aacute;s o menos complejo. Tendr&iacute;a que favorecer la comprensi&oacute;n del procedimiento propuesto, decir en qu&eacute; consiste, las alternativas posibles, la oportunidad y los resultados esperados (con beneficios, secuelas y riesgos), con el fin de llegar a una decisi&oacute;n, ya sea de elecci&oacute;n, de aceptaci&oacute;n o de rechazo". <sup>(13)</sup></p>     <p>Martin&oacute;n define muy bien que el CI " ...es un proceso gradual y verbal en el seno de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, en virtud del cual el paciente acepta o no, recibir un procedimiento diagn&oacute;stico o terap&eacute;utico, despu&eacute;s de que el m&eacute;dico le haya informado con calidad y cantidad suficientes sobre la naturaleza, los riesgos y los beneficios que este conlleva, as&iacute; como sus posibles alternativas".<sup>(14)</sup></p>     <p>Es ese car&aacute;cter gradual y mediado por la palabra como herramienta de conciliaci&oacute;n y no de defensa, lo que confiere al CI una dimensi&oacute;n diferente en la RMP, y que est&aacute; muy bien expresado tanto en el concepto del Comit&eacute; de Bio&eacute;tica catal&aacute;n como en el art&iacute;culo de Martin&oacute;n.</p>     <p>El CI precisa de la competencia del paciente, de una informaci&oacute;n del personal sanitario y de la libertad de elecci&oacute;n del primero (voluntariedad). <sup>(9,15,16)</sup></p>     <p>Martin&oacute;n y Rodr&iacute;guez N&uacute;&ntilde;ez definen la competencia como la capacidad del individuo para comprender la situaci&oacute;n a la que se enfrenta, los valores en juego, las opciones posibles y sus consecuencias previsibles, que le permitan luego tomar una decisi&oacute;n que sea coherente.<sup> (9) </sup>Si el paciente no es competente no puede otorgar consentimiento y deben ser los padres, familiares o sus representantes legales quienes cumplan esta funci&oacute;n. Esta es una situaci&oacute;n frecuente en ni&ntilde;os, personas con retraso mental y en pacientes con afecciones neurol&oacute;gicas incapacitantes (coma, par&aacute;lisis cerebral infantil, algunas psicosis, etc.).</p>     <p>En la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica hay situaciones especiales que hacen dif&iacute;cil o imposible un proceso de CI, mucho menos un CI progresivo. Estas excepciones no anulan su validez en la generalidad de los casos y, si bien no son raras, no deber&iacute;an forzarse para convertirlas en pr&aacute;ctica regular. <sup>(9)</sup> Al decir de N&uacute;&ntilde;ez de Villavicencio Porro, el problema est&aacute; en que tan pronto como se habla de "situaciones muy especiales" cada cual interpreta a su manera qu&eacute; situaciones son esas que justifican ocultarle al paciente su diagn&oacute;stico, pron&oacute;stico y tratamiento.<sup> (17,18)</sup></p>     <p>La situaci&oacute;n m&aacute;s simple, si bien no la m&aacute;s com&uacute;n, es que el paciente rechace expl&iacute;citamente la informaci&oacute;n y acepte la decisi&oacute;n m&eacute;dica. En casos de urgencias suele aplicarse el denominado consentimiento presuntivo, donde se presume que si el paciente o su familia pudieran ser informados, otorgar&iacute;an el consentimiento. Otra excepci&oacute;n es que la enfermedad del paciente represente un grave peligro para la salud p&uacute;blica, bien de su entorno familiar o bien de la comunidad, lo que justifica la acci&oacute;n m&eacute;dica a&uacute;n en contra de la voluntad del enfermo o su familia (por ejemplo, casos de cuarentena por enfermedades de alto poder de contagio). En el caso de ni&ntilde;os hijos de padres con ideas religiosas contrarias a la buena pr&aacute;ctica cl&iacute;nica, puede aplicarse el imperativo legal para la acci&oacute;n m&eacute;dica. <sup>(9,13,15) </sup>Una &uacute;ltima excepci&oacute;n, es el llamado privilegio terap&eacute;utico, en el que el m&eacute;dico podr&iacute;a realizar un procedimiento o tratar al paciente sin informarle, si considera que dicha informaci&oacute;n puede ser lesiva para &eacute;l o su familia. Esta circunstancia es, afortunadamente, mucho menos frecuente.<sup>(9) </sup></p>     <p>La informaci&oacute;n implica una explicaci&oacute;n clara de beneficios, riesgos y alternativas. Es imprescindible el convencimiento de que se ha comprendido dicha informaci&oacute;n, que versar&aacute; sobre: <sub>(9,13,17)</sub></p>     <p>Ÿ&nbsp; Estudio a realizar, objetivos, duraci&oacute;n, procedimientos que se seguir&aacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ÿ&nbsp; Riesgos y molestias previsibles, ya sean leves o graves, aun siendo raros.</p>     <p>Ÿ&nbsp; Beneficios para el sujeto o para otros individuos.</p>     <p>Ÿ&nbsp; Alternativas para los procedimientos o tratamientos a realizar.</p>     <p>Ÿ&nbsp; Confidencialidad de los datos y documentos que identifiquen al sujeto.</p>     <p>Ÿ&nbsp; Fuentes de informaci&oacute;n adicional en caso de dudas.</p>     <p>Ÿ&nbsp; Personas con las que contactar en caso de imprevistos, dudas o lesiones.</p>     <p>Ÿ&nbsp; Voluntariedad de la participaci&oacute;n, con posibilidad de retirarse del estudio o tratamiento en cualquier momento, con mantenimiento de los beneficios si ello ocurriera.</p>     <p>En caso de sistemas sanitarios que incluyan seguros, informan de las compensaciones por lesiones secundarias a procedimientos o tratamientos y la disponibilidad de tratamiento para tales lesiones.<sup>(9) </sup></p>     <p>El modelo ideal en la RMP, ser&iacute;a aquel en que el proceso de decisi&oacute;n es deliberativo: el m&eacute;dico analizar&iacute;a junto al paciente las alternativas posibles a seguir, pero puede discrepar y discutir decisiones de este. El facultativo trata de ayudarlo a encontrar soluciones de compromiso que permitan realizar las acciones m&eacute;dicas con mayores posibilidades de &eacute;xito, afectando lo menos posible los valores y motivaciones del paciente.<sup> (18)</sup></p>     <p>Lamentablemente, el proceso de CI suele confundirse en la pr&aacute;ctica con una explicaci&oacute;n al paciente o sus familiares de los riesgos - beneficios de un procedimiento y cuya finalidad es conseguir la firma de un documento que legalice la acci&oacute;n m&eacute;dica y "resguarde" al profesional en caso de resultados desfavorables. Se pierde por esta causa una parte del car&aacute;cter modulador que tiene el CI en la  RMP y, en lugar de ello, se crean mecanismos de desconfianza rec&iacute;proca entre los miembros de la relaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El CI se asocia muchas veces con el acto de lectura y/o firma de un documento. Hay que insistir en que el verdadero CI es aquel originado por una arm&oacute;nica RMP y no deber&iacute;a tener nunca por objeto o finalidad la firma de un formulario por parte del paciente. Aunque este es un buen medio para trasmitir informaci&oacute;n y sobre todo, para dejar evidencia de que este proceso se ha realizado (por sus posibles consecuencias legales), no deben ser en modo alguno ni el centro ni la finalidad del proceso de CI y deben ir siempre precedidos por la conversaci&oacute;n y el di&aacute;logo. <sup>(9,13-15) </sup></p> <b>El consentimiento informado en pediatr&iacute;a </b>    <p>La "Convenci&oacute;n sobre los derechos del ni&ntilde;o", en su Art&iacute;culo 1 manifiesta que un ni&ntilde;o es todo ser humano menor de 18 a&ntilde;os de edad.<sup>(19)</sup></p>     <p>Los adultos, en virtud del principio de autonom&iacute;a, son quienes consienten y deciden sobre la proposici&oacute;n m&eacute;dica.<sup>(17) </sup>Pero en pacientes con edad pedi&aacute;trica nos encontramos con la dificultad de la competencia del sujeto para otorgarlo.</p>     <p>La "Declaraci&oacute;n de los derechos del ni&ntilde;o" indica que este, por su falta de madurez f&iacute;sica y mental, necesita protecci&oacute;n y cuidados especiales, incluso la debida protecci&oacute;n legal, tanto antes como despu&eacute;s del nacimiento.<sup>(19)</sup> Las capacidades del ni&ntilde;o para comprender lo que sucede se van adquiriendo progresivamente seg&uacute;n avanza en edad. Mientras no alcanzan la capacidad f&iacute;sica (y jur&iacute;dica) obra en los padres o la persona que los sustituya el derecho de recibir las informaciones relativas a la enfermedad y bienestar del ni&ntilde;o, y decidir por ellos. <sup>(9,12,14,20,21)</sup></p>     <p>Esta limitaci&oacute;n de la competencia infantil no debe ser aplicada a ultranza. Cada vez se reconoce m&aacute;s la necesidad moral de solicitar el consentimiento a aquellos que ya rondan o est&aacute;n de lleno en la adolescencia, aunque legalmente todav&iacute;a sean los padres quienes deben otorgarlo.<sup>(9)</sup> A&uacute;n en pre-adolescentes, es necesario dar explicaciones sencillas que alejen o al menos minimicen el temor a la acci&oacute;n de salud, lo cual no entra en conflicto con la responsabilidad paterna o del tutor por esa acci&oacute;n.</p>     <p>Los conflictos suelen suscitarse en casos de maltrato o abuso infantil, rechazo de tratamientos basado en creencias religiosas por parte de los padres, solicitud por parte del ni&ntilde;o de que ciertas informaciones sean confidenciales y limitaci&oacute;n paterna de la comprensi&oacute;n de la informaci&oacute;n, bien por "bloqueo" emocional, rechazo o defensa ante la situaci&oacute;n, estr&eacute;s familiar, desconocimiento de t&eacute;rminos o conceptos, e incapacidad mental para afrontar la situaci&oacute;n. <sup>(9,12,14,20,21)</sup></p>     <p>Ante dichas situaciones, los pediatras y dem&aacute;s profesionales dedicados a la asistencia de este grupo poblacional, cada vez m&aacute;s deben considerar cu&aacute;l pudiera ser el punto de vista del ni&ntilde;o y recurrir a instancias judiciales, si es preciso, para defenderlo. <sup>(9,15)</sup></p> <b>Consentimiento informado en cirug&iacute;a pedi&aacute;trica </b>    <p>Los mismos problemas enunciados en relaci&oacute;n con la pr&aacute;ctica pedi&aacute;trica estrictamente "cl&iacute;nica", se aprecian en el &aacute;mbito de la actividad de los servicios pedi&aacute;tricos quir&uacute;rgicos y anest&eacute;sicos, con la particularidad de que el paciente, en el proceso de curaci&oacute;n, es sometido a dos procedimientos con riesgos separados y a la vez interrelacionados: aquellos derivados de la intervenci&oacute;n operatoria propiamente dicha y aquellos relacionados con la sedaci&oacute;n y la anestesia. Ello representar&iacute;a, en t&eacute;rminos estrictos, la aceptaci&oacute;n de propuestas y decisiones m&eacute;dicas diferentes para un mismo paciente, que en la mayor&iacute;a de los casos se enuncian en momentos distintos.<sup> (16,18,21)</sup></p>     <p>Adicionalmente, a diferencia tambi&eacute;n de la mayor&iacute;a de los pacientes con otro tipo de enfermedades, la atenci&oacute;n m&eacute;dica a pacientes con dolencias que requieren procedimientos quir&uacute;rgicos presupone la separaci&oacute;n forzosa de la familia durante un tiempo variable: aquel en el cual el enfermo est&aacute; en el quir&oacute;fano, antes, durante y despu&eacute;s de la operaci&oacute;n. Pero, cualquiera sea el motivo de la obligada separaci&oacute;n, lo cierto es que se deja al ni&ntilde;o enteramente al cuidado del equipo de salud, lo que implica una gran responsabilidad para sus integrantes.</p> <b>Problemas "no m&eacute;dicos" en servicios de cirug&iacute;a pedi&aacute;trica </b>    <p>Hay problemas que de forma recurrente tocan a la puerta de los cirujanos pedi&aacute;tricos y cuyas respuestas no suelen estar tan accesibles como los instrumentos del quir&oacute;fano, pero rondan la RMP como amenazas potenciales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estos dilemas se resumen, se comentan y se ejemplifican seguidamente con casos reales atendidos en el servicio de cirug&iacute;a del hospital pedi&aacute;trico "Paquito Gonz&aacute;lez Cueto", &uacute;nico de su tipo en la provincia de Cienfuegos. Se omiten, por supuesto, los datos relativos a la identificaci&oacute;n de los pacientes y se ofrecen las soluciones que el autor pudo dar cuando le fue posible.</p>     <p>1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hay instituciones en las que existen posibilidades "t&eacute;cnicas" (o se han creado a partir de las decisiones y la voluntad administrativa) para que el ni&ntilde;o est&eacute; acompa&ntilde;ado por sus familiares en la mayor parte del proceso quir&uacute;rgico. Esas condiciones pueden ser una limitaci&oacute;n, pero otras veces pudiera ser el temor del equipo de trabajo a la "supervisi&oacute;n" o "intromisi&oacute;n" paterna el que limita poder utilizar las innegables bondades que para el ni&ntilde;o tiene tener a su lado a las personas con que suele convivir.</p>     <p>2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El ni&ntilde;o tiene una enfermedad que requiere una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica, pero los padres no desean operarlo.</p>     <p>Afortunadamente esta situaci&oacute;n no ocurre en esta forma "literal", al menos en la experiencia personal del autor, y es la que menos conflictos genera. Lo que suele suceder es que, al informarles a algunos padres que el ni&ntilde;o tiene una enfermedad que necesita de tratamiento quir&uacute;rgico, estos busquen la forma de diferirla lo m&aacute;s posible o indagar por posibles curaciones espont&aacute;neas de la enfermedad.</p>     <p>En la cirug&iacute;a infantil suele estar bien delimitado el momento m&aacute;s apropiado para cada operaci&oacute;n en cada enfermedad, lo que se sustenta en que en algunas enfermedades no pueden retardarse o adelantarse porque los efectos ser&iacute;an da&ntilde;inos a la salud. Al explicar esto a los padres con sencillez y claridad, la aprobaci&oacute;n se obtiene f&aacute;cilmente. Recientemente se elabor&oacute; un calendario quir&uacute;rgico por colegas del servicio de cirug&iacute;a pedi&aacute;trica de Holgu&iacute;n, que explica de forma extensa y detallada los plazos quir&uacute;rgicos y puede ser consultado por cualquier persona en el sitio <i>web</i> de la   Red Nacional cubana de esta especialidad, RENACIP (<a href="http://www.sld.cu/sitios/renacip/">www.sld.cu/sitios/renacip/</a>). Este calendario fue aprobado por consenso en el V Taller Nacional de Gu&iacute;as de Buenas Pr&aacute;cticas Cl&iacute;nicas de Cirug&iacute;a Pedi&aacute;trica, celebrado en Guant&aacute;namo en diciembre de 2007.</p>     <p>3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los padres no desean aplicar un tratamiento al ni&ntilde;o.</p>     <p>Caso: escolar de 11 a&ntilde;os, portadora de litiasis vesicular con dolor cr&oacute;nico abdominal atribuido a la enfermedad, que cada vez es m&aacute;s frecuente e interfiere en la vida normal de la menor. En la consulta se informa a la ni&ntilde;a y a sus padres la necesidad de realizarle una colecistectom&iacute;a. Fue operada en etapa neonatal por una afecci&oacute;n intrabdominal que la invalida para una intervenci&oacute;n endosc&oacute;pica asistida por video. Los padres solicitan del m&eacute;dico el compromiso de no emplear sangre u otros hemoderivados en la operaci&oacute;n, aun en caso de riesgo de muerte para la paciente, debido a su creencia religiosa (son testigos de Jehov&aacute;). Se explica a los familiares que la operaci&oacute;n es necesaria, que lo que piden no es posible, pero que en el hospital hay una pol&iacute;tica muy estricta de empleo de hemoderivados por los peligros que encierra su uso y de los cuales est&aacute; consciente el equipo m&eacute;dico, asegur&aacute;ndose que no se emplean de forma rutinaria ni aun en intervenciones de cierta complejidad, como la colecistectom&iacute;a. Hay acuerdo y se programa la intervenci&oacute;n. Se efect&uacute;a con &eacute;xito sin necesidad de hemoderivados.</p>     <p>4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los padres quieren operar a un ni&ntilde;o sano, pero el ni&ntilde;o no opina o decide.</p>     <p>Caso: preescolar de 3 a&ntilde;os, cuyos padres profesan el juda&iacute;smo y solicitan se realice la circuncisi&oacute;n al menor. El ni&ntilde;o no tiene fimosis, ni un prepucio muy redundante, ni episodios de infecci&oacute;n del prepucio o del glande que justifiquen el procedimiento. Se explica a los familiares que la operaci&oacute;n no es necesaria en t&eacute;rminos estrictos de salud, que esa intervenci&oacute;n se realiza de forma ambulatoria, que hay poca probabilidad de complicaciones pero existe, que la operaci&oacute;n se ejecuta bajo anestesia general y ello a&ntilde;ade riesgos adicionales, si bien infrecuentes. Hay acuerdo y se realiza la operaci&oacute;n, con buena evoluci&oacute;n en etapa trans y posoperatoria.</p>     <p>5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los padres tienen dudas del diagn&oacute;stico y desean ex&aacute;menes adicionales o una "segunda opini&oacute;n".</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Caso: escolar de 8 a&ntilde;os con dolor abdominal que el cirujano atribuye a una apendicitis aguda. Lo informa al ni&ntilde;o y familiares y estos piden otros ex&aacute;menes para corroborar el diagn&oacute;stico (radiograf&iacute;as, ecograf&iacute;a, laparoscopia), por la posibilidad de que el cirujano est&eacute; equivocado. Este no transige y finalmente los familiares autorizan que se opere al paciente. El diagn&oacute;stico fue correcto, lo que se corrobora en el examen anatomopatol&oacute;gico.</p>     <p>6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El ni&ntilde;o tiene una enfermedad solucionable dentro de la capacidad resolutiva de la unidad, pero los padres quieren que se les refiera a otro centro. El ni&ntilde;o tiene una enfermedad que rebasa la capacidad resolutiva de la unidad y los padres quieren que se les refiera a un centro diferente del que est&aacute; convenido por las autoridades sanitarias.</p>     <p>Caso: escolar de 10 a&ntilde;os, que ingresa por tener un tumor abdominal. Luego de los ex&aacute;menes iniciales, se comunica a los familiares la intenci&oacute;n de trasladarlo al Servicio de Oncolog&iacute;a del hospital pedi&aacute;trico de Santa Clara, distante 76 km. de esta ciudad de Cienfuegos, con el que media un convenio para la atenci&oacute;n en primera instancia de este tipo de pacientes. Los padres solicitan su traslado a otra unidad que suponen con m&aacute;s experiencia en el diagn&oacute;stico del c&aacute;ncer y poder terap&eacute;utico para el mismo, en la capital, distante 286 km. Se consulta con el jefe de uno de esos servicios en La Habana y autoriza el traslado, que se efect&uacute;a en una ambulancia.</p>     <p>7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El ni&ntilde;o es sometido a ex&aacute;menes o tratamientos que generan dolor y este no es prevenido o aliviado precozmente.</p>     <p>Caso: escolar de 12 a&ntilde;os operado por apendicitis complicada en horas de la tarde, al que se le "canaliza" una vena en la cara anterior del codo, lo que obliga al ni&ntilde;o a tener el miembro hiperextendido e inmovilizado. Comienza con parestesias y luego dolor irradiado a toda la extremidad. No puede dormir bien, se queja por esta causa varias veces, pero solo al d&iacute;a siguiente el cirujano ordena retirar la c&aacute;nula intravenosa y colocarla en otra posici&oacute;n.</p>     <p>8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El ni&ntilde;o est&aacute; limitado para comprender lo que sucede pero no para sufrir o sentir (retraso mental severo, par&aacute;lisis cerebral infantil), el procedimiento quir&uacute;rgico solo aliviar&aacute; los s&iacute;ntomas pero no mejora su condici&oacute;n neurol&oacute;gica y hay miembros del equipo de trabajo o familiares que muestran reticencia a realizar la operaci&oacute;n.</p>     <p>Caso: paciente de 8 a&ntilde;os con par&aacute;lisis cerebral infantil esp&aacute;stica, con episodios cada vez m&aacute;s frecuentes e intensos de dolor abdominal (c&oacute;licos) atribuidos a obstrucci&oacute;n intestinal incompleta, que no mejoran siquiera con tratamiento con opi&aacute;ceos. Se plantea la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica pero hay resistencia a esta por miembros del equipo de salud debido al riesgo de que la paciente no tolere la anestesia o la propia intervenci&oacute;n. Esto se soluciona con un procedimiento de firma por los familiares de un documento donde asumen conocer los riesgos que tiene el procedimiento propuesto y la probabilidad de que no sobreviva a la operaci&oacute;n. El documento no contempla los beneficios que se pueden derivar del procedimiento quir&uacute;rgico. La paciente es operada, sin dificultades durante el transoperatorio ni posterior a este, no tuvo nuevamente crisis de dolor. Falleci&oacute; varias semanas despu&eacute;s por bronconeumon&iacute;a, complicaci&oacute;n de su enfermedad de base.</p>     <p>9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tiempo restringido para ofrecer y discutir la informaci&oacute;n con el paciente y sus familiares.</p>     <p>Caso: consulta m&eacute;dica planificada para tres y media horas de duraci&oacute;n, con 15 pacientes programados por la secci&oacute;n de turnos m&eacute;dicos. El cirujano cita algunos pacientes adicionales y otros le son enviados por otras personas sin turno previo. Finalmente se atienden 31 ni&ntilde;os. Esto representa poco m&aacute;s de 6 minutos por paciente, en lugar &nbsp;de los 14 concebidos inicialmente.</p> <b>Consentimiento informado en Cuba</b>     <p>La literatura biom&eacute;dica nacional abunda en art&iacute;culos y referencias al tema, en algunos casos recomend&aacute;ndola y casi exigi&eacute;ndola, en otros pocos despoj&aacute;ndola del sobredimensionamiento que el principio de la autonom&iacute;a tiene en el proceso de CI en otras latitudes, <sup>(16,18,21-25) </sup>pero en casi todos los casos se pierde en una trama te&oacute;rica que no da soluci&oacute;n a problemas pr&aacute;cticos concretos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En varios pa&iacute;ses se han establecido expresamente leyes tanto nacionales como de car&aacute;cter m&aacute;s territorial (en caso de provincias o regiones aut&oacute;nomas, por ejemplo) que regulan el ejercicio del CI y ofrecen incluso gu&iacute;as f&aacute;cilmente reproducibles para hacer m&aacute;s uniformes -y verificables- los documentos respectivos. <sup>(11,13,15,26,27)</sup></p>     <p>En Cuba, la  Ley de Salud P&uacute;blica (Ley No.41, aprobada el 13 de julio de 1983) y el Reglamento de la Ley de Salud (Decreto No. 139 de 1983) no hacen alusi&oacute;n a la pr&aacute;ctica del CI ni a regulaciones legales que obliguen a su pr&aacute;ctica.<sup>(28,29) </sup>En general, la legislaci&oacute;n cubana en materia de salud est&aacute; dispersa entre estos dos documentos, el c&oacute;digo penal y un sinn&uacute;mero de resoluciones y cartas circulares del propio Ministerio de Salud P&uacute;blica, que son dif&iacute;ciles de consultar, pero en ning&uacute;n caso hay regulaciones espec&iacute;ficas sobre CI.</p>     <p>Pudiera ser el Reglamento Hospitalario, en tanto existan nuevas disposiciones, el instrumento que permitir&iacute;a regular a nivel institucional la pr&aacute;ctica del CI, debidamente avalados, argumentados y estandarizados sus documentos por las Comisiones de &Eacute;tica M&eacute;dica de cada unidad de salud, para evitar aplicaciones arbitrarias y parcializadas de este procedimiento que desvirt&uacute;en el car&aacute;cter de la relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente en la pr&aacute;ctica sanitaria en Cuba Socialista<b>.</b></p>     <p><b> </b></p> <b>CONCLUSIONES</b>     <p>El reconocimiento de la autonom&iacute;a del paciente y el proceso de consentimiento informado han provocado un cambio en la relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente, del cual no puede sustraerse la pr&aacute;ctica de la cirug&iacute;a pedi&aacute;trica en el entorno particular cubano contempor&aacute;neo.</p>     <p>Adem&aacute;s de la profundizaci&oacute;n en el estudio de los principios bio&eacute;ticos y su aplicaci&oacute;n por parte de los que prestar&aacute;n los servicios sanitarios, se hace necesaria la b&uacute;squeda de respuestas &uacute;tiles a los problemas que en esos servicios afectan la propia relaci&oacute;n y de formas legales que respalden el procedimiento del consentimiento informado.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1" />    <p><a name="_ftn1" href="#_ftnref1">[1]</a> (los entrecomillados citan textualmente el original; los subrayados son del autor de este trabajo)</p></p>

 <h4 align="justify">Summary</h4>

 <h6>Doctor-patient interaction and informed consent in pediatric surgery: theory and reality in the regional practice</h6>

     <p align="justify">    <p>Informed consent is a core element in the doctor-patient interaction. With the objective of reviewing the essentials and legal basis of its procedure and relation with pediatric surgery in the regional context we developed a bibliographic review of national and international biomedical publications. It is widely accepted that the recognition of patient´s autonomy and the informed consent process have led to a change in the doctor-patients interaction, which is closely linked to the pediatric surgical practice in the particular Cuban modern environment. In addition to the study of bioethical principles and their enforcement by those who are to provide medical services, it is also necessary to look for useful answers to bioethical questions affecting the legal tools that support the procedure.</p></p>

     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><em>Key words</em>: Physician-patient relations;informed consent;surgery;pediatrics;</p>

 <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4>

 
 
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     <p> 24. Guanche Garcell H. Un análisis ético por la calidad de la atención médica quirúrgica. Rev Cubana Cir [serie en Internet]. 
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     <p> 25. Pérez Sánchez A. Consideraciones Filosófico-Jurídicas en los Dilemas Médicos. Proceedings of the 1er Encuentro Internacional sobre Estilos de Vida contra Hábitos Tóxicos; 1995 Abr 21-24; Ciudad de la Habana, Cuba.  Ciudad de La Habana: 
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     <p> 26.  Aspectos médico-legales de la práctica médica. Consentimiento Informado. Revista Electrónica de SMIBA [serie en Internet]. 
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     <!-- ref --><p> 27. Orozco Pardo G. Problemática jurídica de la información sanitaria: La historia clínica. Cuad Bioet. 
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     <!-- ref --><p> 28.  Ley de Salud Pública de la República de Cuba de 1983. Ley Pub. Nº 41. Ciudad de La Habana: 
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     <p>Recibido: 27 de noviembre de 2008. Aprobado: 26 de agosto de 2009.     <br>

 Relación médico paciente y consentimiento informado en cirugía pediátrica. Facultad de Ciencias Medicas Cienfuegos. Calle 51A y Avenida 5 de Septiembre. Cienfuegos, Cuba. CP 55100. Email: <strong><a href="mailto:mikhail@infomed.sld.cu">mikhail@infomed.sld.cu</a></strong></p>

     <p>

 
 
 	
    <a name="author1"><span class="superscript">1</span>    <p>Especialista de II Grado en Cirugía Pediátrica. Profesor Auxiliar.</p></a><br />

    
    
 
 	
    <a name="author2"><span class="superscript">2</span>    <p>Especialista de I Grado en Cirugía Pediátrica. Profesor Instructor.</p></a><br />

    
    
 
 	
    <a name="author3"><span class="superscript">3</span>    <p>Especialista de II Grado en Cirugía Pediátrica. Profesor Asistente.</p></a><br />

    
    
 
 	
    <a name="author4"><span class="superscript">4</span>    <p>Especialista de II Grado en Cirugía Pediátrica. Profesor Asistente.</p></a><br />

    
    
 
 	
    <a name="author5"><span class="superscript">5</span>    <p>Especialista de I Grado en Cirugía Pediátrica. Profesor Instructor.</p></a><br />

    
    
 
 	
    <a name="author6"><span class="superscript">6</span>    ]]></body>
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