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    <div align="right">
      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>CARTA AL DIRECTOR</B></font></p>
</div>
    <p>&nbsp;</p> 
    <p><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="4">Una preocupaci&#243;n que, por fortuna, no es solo mía</font></b></p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3">A concern, which fortunately, is not only mine</font></b></p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p>&nbsp;</p>

    <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>






Ricardo Ángel González Menéndez
</B></font></P>



    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">



Universidad Médica de la Habana, Hospital Psiquiátrico Dr. Eduardo Ordaz, La Habana, La Habana, Cuba<br />
</font></p>
    <P>&nbsp;</P>
    <P>&nbsp;</P>
    <P> 
        <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    <p>Se&ntilde;or Director:</p>      <p>En mis actividades docentes y asistenciales en diferentes medios, he apreciado una peligrosa tendencia a subvalorar la cl&aacute;sica relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, las pautas de la entrevista m&eacute;dica y el m&eacute;todo cl&iacute;nico. Esta actitud no es nada excepcional, se encuentra estrechamente vinculada a las frecuentes deficiencias actuales de las gestiones asistenciales y afecta progresivamente el humanismo de &ldquo;la m&aacute;s humana de la profesiones&rdquo;.</p>      <p>Aunque se infiere que las actitudes solidarias ante enfermos y heridos estuvieron presentes desde los australopitecos, el cl&iacute;max de su desarrollo se alcanz&oacute; en la etapa del cl&aacute;sico m&eacute;dico de familia, paradigma de exitosas relaciones profesionales, cientificidad, proyecciones integrales, humanismo y profundo pensamiento cl&iacute;nico. El modelo de m&eacute;dico de familia leg&oacute; a la posteridad el reconocimiento de la trascendente misi&oacute;n social de quienes abrazamos las ciencias m&eacute;dicas en sus diferentes perfiles.</p>      <p>Coincidimos con L&aacute;zaro y Gracia<sup>1</sup> cuando establecieron que las relaciones entre profesionales y pacientes han variado m&aacute;s en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os que en los 25 siglos anteriores y, en nuestro criterio, no ha sido para bien.</p>      <p>Muchos factores explican esta realidad. Entre ellos se cuentan la nefasta influencia de la tecnificaci&oacute;n mal incorporada; la centralizaci&oacute;n en grandes ciudades de los servicios m&eacute;dicos; la necesaria expansi&oacute;n del equipo de salud; la aparici&oacute;n de las empresas privatizadoras con devastadores efectos econ&oacute;micos sobre el equipo y los usuarios; la intromisi&oacute;n de la prensa sensacionalista y de los abogados caza demanda en el &aacute;mbito m&eacute;dico, terreno abonado para los litigios legales, cuya magnitud implica la imperiosa necesidad de cobertura de mala pr&aacute;ctica mediante costosos seguros. La consecuencia es el cambio de actitud de profesionales y usuarios, por el efecto anticompasivo de una pr&aacute;ctica rec&iacute;procamente frustrante.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estas situaciones, que amenazan con convertir la hist&oacute;rica relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente en relaci&oacute;n m&eacute;dico-litigante potencial, impiden el cumplimiento de las exigencias interpersonales descritas por Pedro La&iacute;n Entralgo, como saber ponerse en el lugar del paciente (fase coejecutiva), sentir su situaci&oacute;n como propia (fase compasiva) y ofrecerle la ayuda esperable de un profesional (fase cognoscitiva).<sup>2</sup></p>      <p>De igual forma, los trascendentes pasos de la entrevista m&eacute;dica resultan cada vez m&aacute;s subvalorados cuando a consulta se llaman n&uacute;meros en vez de personas; cuando se producen recepciones m&aacute;s que fr&iacute;as &ldquo;congeladas&rdquo;; cuando los interrogatorios se limitan al motivo de la consulta; cuando los ex&aacute;menes f&iacute;sicos se miniaturizan y proliferan las indicaciones mec&aacute;nicas de complementarios innecesarios; cuando se &ldquo;olvidan&rdquo; las informaciones ansiol&iacute;ticas; y cuando se despide al paciente sin recurrir al estrech&oacute;n de manos o la palmada en la espalda, recursos interpersonales de relevante valor por ser expresiones adultas del contacto piel con piel, de tanta significaci&oacute;n durante nuestro desarrollo infantil.</p>      <p>En lo referente a la involuci&oacute;n de la comunicaci&oacute;n interpersonal, la primera evidencia fue dejar de informar, despu&eacute;s dejar de interrogar, posteriormente el abandono de la trascendente actitud de atenta escucha y, finalmente, la indicaci&oacute;n de complementarios sin explicaci&oacute;n alguna de sus objetivos y como alternativa al examen f&iacute;sico y al razonamiento cl&iacute;nico.</p>      <p>Debemos recordar y honrar a nuestros maestros cuando insistieron en que la cl&iacute;nica es la madre de la medicina. Fueron ellos quienes nos ense&ntilde;aron a tomar en cuenta los objetivos y el estado afectivo del paciente seg&uacute;n la severidad de su afecci&oacute;n, as&iacute; como las distorsiones en la comunicaci&oacute;n, entre muchos otros secretos de la exploraci&oacute;n cl&iacute;nica.</p>      <p>Ellos tambi&eacute;n insistieron en el manejo adecuado de la inspecci&oacute;n, palpaci&oacute;n, percusi&oacute;n y auscultaci&oacute;n, siempre con la actitud reflexiva e integradora que posibilita el trayecto del s&iacute;ntoma y el signo al s&iacute;ndrome, del s&iacute;ndrome a la valoraci&oacute;n nosogr&aacute;fica y, de ella, al diagn&oacute;stico diferencial, a la selecci&oacute;n de los complementarios imprescindibles en cada caso, al establecimiento del pron&oacute;stico y al planeamiento terap&eacute;utico. As&iacute; mismo, modelaron los recursos persuasivos ante la petici&oacute;n del paciente de estudios innecesarios, sin que se afectara la relaci&oacute;n profesional.<sup>3</sup></p>      <p>Olvidar en nuestra misi&oacute;n instructiva-educativa estas ense&ntilde;anzas implicar&iacute;a el enorme riesgo de egresar facultativos y tecn&oacute;logos cada vez m&aacute;s actualizados, pero menos compasivos; cada vez m&aacute;s t&eacute;cnicos, pero menos involucrados; cada vez m&aacute;s entrenados, pero menos disponibles; cada vez m&aacute;s equipados, pero menos reflexivos; cada vez m&aacute;s informados, pero menos solidarios; cada vez m&aacute;s ocupados, pero menos virtuosos; y cada vez m&aacute;s capaces de hacer, pero menos capaces de estar, aliviar y consolar. Estas condiciones implicar&iacute;an la reducci&oacute;n del m&aacute;s importante reforzador de la vocaci&oacute;n m&eacute;dica, que es la satisfacci&oacute;n ante el deber cumplido, derivada en la pr&aacute;ctica de la satisfacci&oacute;n de los usuarios ante el trascendente servicio recibido.</p>      <p>Los principales indicadores de esta situaci&oacute;n son los frecuentes cuadros de <em>burn out</em> en los miembros del equipo de salud. Cuando estas manifestaciones se hacen masivas e incorporan conflictos de identidad profesional, manifestados en la duda o rechazo de la elecci&oacute;n de carrera, devienen en enfermedad de Tomas, designaci&oacute;n derivada del nombre del protagonista de la novela de Milan Kundera &ldquo;La insoportable levedad del ser&rdquo;, un neurocirujano frustrado que cambi&oacute; su profesi&oacute;n por la de camionero.</p>      <p>En esta dolorosa cuesta abajo, el ser humano ser&iacute;a considerado como conjunto de &oacute;rganos, aparatos y sistemas. As&iacute;, las fronteras entre la medicina humana y la veterinaria dejar&iacute;an de existir.</p>      <p>Afortunadamente, sabemos que el revertir estas tendencias est&aacute; -a nivel mundial- no solo entre las prioridades de los profesionales dedicados a la &eacute;tica m&eacute;dica y la bio&eacute;tica, sino tambi&eacute;n de los grandes maestros de la cl&iacute;nica y de los miembros del equipo de salud capaces de percibir el apagamiento progresivo de los estrechos v&iacute;nculos afectivos con sus usuarios y de la frustraci&oacute;n vocacional que ello implica. Ninguno de ellos se cruzar&aacute; de brazos ante el nefasto trayecto emprendido por la relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente, la entrevista y el m&eacute;todo cl&iacute;nico por ser los m&aacute;s firmes puntales de nuestra profesi&oacute;n.</p></font></P>
        <P>&nbsp;</P>

          ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><B>REFERENCIAS 
  BIBLIOGR&Aacute;FICAS</B></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 
  </font> </P>
      <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 1.                    Lázaro J, Gracia D. La relaci&#243;n médico-enfermo a través de la historia. Anales Sis San Navarra. 2006;29(3):7-17</font><!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 2.            Laín Entralgo P. El médico y el enfermo. Madrid: Triacastela; 2003</font><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 3.                        Moreno M. Ética, Tecnología y Clínica. Rev Cubana Salud Pública [revista en Internet]. 2006 [citado 23 Sep 2016];32(4):[aprox. 5p]. Disponible en: <a href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-34662006000400012&lng=es&nrm=iso" target="_blank">http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-34662006000400012&lng=es&nrm=iso</a></font></P>
      <P>&nbsp;</P>
    <P>&nbsp;</P>
    <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Recibido: 06 de septiembre de 2016.    <BR>Aprobado: 17 de octubre de 2016. </font></P>
    <P>&nbsp;</P>
    <P>&nbsp; </P>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Ricardo Ángel González Menéndez</I>. Dr.C. Médicas. Profesor Titular. Profesor Consultante. Facultad de Ciencias Médicas Dr. Enrique Cabrera. Universidad Médica de la Habana. Hospital Psiquiátrico Dr. Eduardo Ordaz. La Habana. Correo electr&oacute;nico: <U><FONT COLOR="#0000ff"><a href="mailto:isaric@infomed.sld.cu">isaric@infomed.sld.cu</a></FONT></U> 
  </font> </P>

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